Descargar suplemento La Prensa, 6 de agosto de 2016

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EL DÍA, sábado, 6 de agosto de 2016
WILLIAM W. COOPER, un
pionero de la literatura médica de
viajes que recomendaba Tenerife a
sus paisanos en el siglo XIX. !4
del domingo
revista semanal de EL DÍA
Simón de Lara y Castro, subteniente del
Regimiento de Milicias provinciales
de La Laguna, y LA ACCIÓN DEL ‘BOQUETE’
EL 25 DE JULIO DE 1797
!!!
Texto: Amós Farrujia Coello(1) y
Daniel García Pulido (Asociación
Histórico-Cultural Gesta del 25 de
Julio-Tertulia de Amigos 25 de Julio
D
e nuevo por estas fechas
recordamos los hechos
acaecidos en julio de
1797, cuando los defensores tinerfeños rechazaron la atrevida acción británica dirigida por el contraalmirante Horacio
Nelson. Con motivo del centenario de
la batalla celebrado en 1997, hace ya
casi veinte años, se realizó un gran
esfuerzo por parte de múltiples organismos para estudiar y dar a conocer
los hechos que acabamos de celebrar
el día 25 de julio. El año de 1997 no
fue el fin sino el inicio de una intensa
actividad de divulgación sobre unos
hechos conocidos como la Gesta del
25 de julio de 1797 en forma de charlas, publicaciones y recreaciones
históricas. Y es que, a pesar del elevado número de publicaciones de muy
variado tipo que existen, todavía hoy
es posible seguir hallando y estudiando
nuevos documentos sobre aquellos
hechos.
La dificultad que entraña acercarse
al estudio de la historia de Canarias
se hace patente en la elevada dispersión
documental en los archivos, lo que
hace verdaderamente arduo el esfuerzo
del investigador. Es por ello por lo que
todavía siguen apareciendo nuevos
papeles que nos pueden llevar, por
qué no, a revaluar lo que ya sabemos
sobre la defensa de Tenerife frente a
Nelson en relación a múltiples aspectos (defensa, sociedad, economía...).
Uno de esos documentos, inédito,
es el que se encuentra depositado en
el Fondo Ossuna, en el Archivo Municipal de La Laguna. Se trata de un
memorial que elevó al Cabildo tinerfeño Simón de Lara y Castro, subteniente del regimiento de milicias provinciales de La Laguna, demostrando su papel en la defensa de la plaza
de Santa Cruz frente a los británicos.
El objetivo era lograr que fuera elegido nuevo teniente coronel del mismo regimiento donde ya militaba al
haber fallecido en combate en dicha
!!!
Capitán Richard
Bowen, fallecido en
el asalto al boquete.
acción su tío, Juan Bautista de Castro, por una descarga de fusilería enemiga.
Pero no podemos hablar de Simón
de Lara, protagonista de este artículo,
sin antes haber explicado sucintamente
la trayectoria de su tío, Juan Bautista
de Castro.
Nació en La Laguna en 1732, fue
miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y regidor
de Tenerife, siendo alcaide del castillo de San Juan en 1759 (2). Aparece
en el estado cuatrimestral del regimiento de milicias provinciales de La
Laguna como capitán de granaderos
con despacho otorgado por el rey al
menos desde abril de 1790(3), estando
vacante la tenencia coronela por
retiro del marqués de Villanueva
del Prado. En otro estado cuatrimestral
de 22 de julio a 28 de diciembre de
1792 ya aparece como teniente coronel(4), falleciendo con ese mando el
25 de julio de 1797. Sin embargo, la
primera vez que hallamos a Simón de
Lara y Castro, nacido en 1758, en los
estados cuatrimestrales disponibles
es en el de 31 de agosto-31 diciembre
de 1794 al pasar de subteniente de ban-
dera a subteniente de la 2ª compañía
de milicias de La Laguna con despacho del rey(5). Otro documento con
fecha de 20 de junio de 1810 sobre la
“Relación que manifiesta a los señores oficiales que tiene este regimiento
hoy día de la fecha...” señala que Simón
de Lara empezó a servir como subteniente de granaderos el 29 de marzo de 1794. El 21 de noviembre de 1798
ascendió a teniente y a capitán interino el 29 de marzo de 1805, nombrado
por el comandante general de Casa
Cagigal. El 1 de julio de 1795 sirvió en
la plaza de Santa Cruz por tres
meses, agregado al Batallón de Infantería de Canarias, permaneciendo en
la ciudad mientras duró la guerra contra la Francia republicana (17931795) donde custodiaba a los prisioneros
de guerra franceses sin tomar sueldo.
Continúa su hoja de servicios explicando que se halló en el ataque que
los ingleses llevaron a cabo en la madrugada del 25 de julio de 1797,
estando en el muelle con una partida
de milicianos. Allí recibió un balazo
en la parte inferior del hombro que
le causó tres graves heridas. Posteriormente, sirvió en la misma plaza,
en la División de Cazadores, desde
marzo de 1798 hasta mayo de 1799.
En 1803 custodió en la ciudad a prisioneros, esta vez británicos, sin
percibir sueldo. El 19 de enero de 1805
ascendió a teniente de granaderos y
el 29 de marzo del mismo año fue nombrado capitán interino de cazadores
hasta julio de 1808(6).
La acción del boquete en la
madrugada del 25 de julio de 1797
Tras el fallido ataque británico
del 22 de julio contra el castillo de Paso
Alto y el dominio de las alturas, el contraalmirante Horacio Nelson decidió
lanzar un gran asalto frontal a lo largo
de un amplio frente con aproximadamente 1.000 hombres y un cúter
en la madrugada del 25 de julio. Uno
de los primeros objetivos a tomar era
la cabeza del muelle, una lengua de
tierra que se adentraba en el mar varias
decenas de metros adelantada al
castillo de San Cristóbal, y que estaba
defendida por varios cañones. Concentrar tamaña fuerza en tan poco espa-
p2
cio como era el del muelle era descabellado pero tal vez pensó que o bien
las tropas podrían intentar desembarcar
en las playas aledañas o que, contando
con el factor sorpresa, la violencia del
ataque y la profunda oscuridad de la
noche el ataque arrasaría a los defensores llevándolos a la confusión y a
la súbita rendición. Nada de eso
sucedió. En cuanto los defensores
detectaron las lanchas abrieron fuego
a discreción sobre todos aquellos lugares sospechosos de ocultar enemigos,
seguramente sin poder percibir con
claridad el tamaño de la fuerza británica que se aproximaba. Poco a poco,
la formación de lanchas se fue disgregando a causa de las corrientes marinas, que desviaron hacia el sur un
número significativo de las mismas.
El escenario, seguramente, fue dantesco: decenas de lanchas chocando
contra la costa, hombres, armas y municiones mojados, gritos, ruido, humo
y olor a pólvora por doquier.
Existe un debate sobre si efectivamente las lanchas británicas llegaron
al muelle o no, aunque al menos alguna sí lo alcanzó pues lograron tomar
la cabeza del muelle y clavar, esto es,
inutilizar cinco de los siete cañones(7).
Los defensores del muelle se replegaron al boquete, que era un espacio
angosto de algunos metros que conectaba el muelle con la Alameda y
el acceso a la ciudad y a cuya derecha se erigía el castillo de San Cristóbal, que dominaba el muelle desde
las almenas. Los cazadores y milicianos
que se hallaban en la zona disparaban sin mucho acierto debido a la oscuridad y, desconociendo la potencia del
ataque enemigo, muchos se dispersaron. Fue entonces cuando entró en
acción Simón de Lara.
El memorial de Simón de Lara
y Castro
Como dijimos al comienzo, Simón
de Lara presentó un memorial en el
cabildo de Tenerife el 27 de octubre
de 1797, apenas transcurridos dos meses después de la batalla, sobre su valerosa actuación en la defensa de Santa Cruz, y esto es preciso destacarlo
pues muchos de los relatos sobre la
Gesta fueron muy posteriores y el de
Lara es relativamente cercano a los
hechos, sobre todo cuando permaneció
herido de gravedad en el hospital hasta
el 2 de septiembre del mismo año, en
que recibió el alta(8). Además, de todos
los individuos que escribieron sobre
la acción en el muelle y la herida del
contraalmirante británico el más
cercano a los sucesos fue Simón de
Lara. Decía: “En este día está convocada la sala para proponer a S.M. la
tenencia coronela del propio regimiento que ha vacado por muerte de
don Juan Bautista de Castro, mi tío carnal, que a la (sic) frente de sus tropas
rindió gloriosamente su espíritu, en
defensa de la Patria, en el desembarco
de los ingleses por la plaza de Santa
Cruz, en la madrugada del 25 de julio
próximo, y siendo público y notorio que
yo estuve en el muelle, con varios paisanos armados, a donde me destinó el
sábado, 6 de agosto de 2016, EL DÍA
!!!
Firmas de Carlos
Adán Brussoni,
Simón de Lara y Juan
Bautista Castro Ayala
(de arriba a abajo).
excelentísimo comandante general, y
el puesto más peligroso por donde desembarcó el atrevido Bouben (sic), y de
donde recibió el contraalmirante Nelson las heridas que le hicieron retirar,
que desamparado de mi gente permanecí
allí firme con espada en mano, y con
cuatro soldados que pude reclutar, recibí
un balazo de fusil que me pasó el cuerpo,
haciéndome tres heridas casi mortales, que hasta el día me tienen en cama,
aunque ya restablecido por la buena
asistencia y complexión mía, y como
mis padres y abuelos por ambas líneas
fueron nobles caballeros hijosdalgo declarados por tales por el señor Felipe V,
y que han obtenido los empleos de coronel como lo fue mi abuelo materno, capitanes y aun tenientes generales como
así lo tiene V.S. informado al Rey en
varios informes, y especialmente a favor
de mi tío don Juan de Castro su fecha
en 14 de enero de 1782, y habiendo sido
yo el único oficial de mi regimiento, como
lo cantan los papeles públicos, que
derramé copiosamente mi sangre en
defensa de la isla, está V.S. en la precisa obligación de premiar mi distinguido y sobresaliente mérito, a los demás
oficiales de mi regimiento, y de los otros
provinciales que se hallaron en aquella acción, para animar a los patriotas, y en lo que V.S. dará pruebas de
su justificación, por lo que: Suplico a
V.S. rendidamente me proponga en primero (sic) lugar para esta tenencia coronela, y que para exponer mi mérito a
su majestad en esta pretensión, se me
dé testimonio de este memorial, y de
lo que en su vista se acordase (...)”(9).
Por un lado, las fuentes dicen que
Simón de Lara capitaneaba milicianos, otras dicen que paisanos. En
efecto, en la defensa del boquete se
concentró un número de entre 50 y
60 hombres (treinta rozadores, seis
milicianos, cinco soldados del batallón, un soldado de la recluta de La
Habana, y oficiales de milicias), llegándose al cuerpo a cuerpo. En la confusión de la lucha y según los relatos
de “Cólogan”, “Guinther” y
“Tolosa”(10), solo permanecieron
en la brecha apenas una docena de
defensores. Simón de Lara en su memorial concuerda con los anteriormente citados al decir que quedó desamparado de su gente con espada en
mano, permaneciendo en su puesto
con cuatro soldados que pudo reclutar, momento en el que recibió el tiro
de fusil que le causó tres heridas. Desde
luego, Simón de Lara fue testigo excepcional de los hechos que relata. Fue
en el muelle donde situó al capitán
Bowen y también nos parece muy
importante recalcar que atribuyó las
heridas que recibió Nelson al fuego
procedente del muelle: “(...) yo estuve
en el muelle (...) de donde recibió el contraalmirante Nelson las heridas que le
hicieron retirar (...)”. ¿Acaso en la oscuridad de la noche y en la confusión
del momento pudo saber Simón de
Lara que las tropas defensoras en el
muelle disparaban contra Nelson y su
lancha? ¿Se atribuyó en el memorial
el éxito de haber dirigido a unas tropas que hirieron al comandante enemigo sólo para favorecer todavía
más su posición para obtener el
cargo de teniente coronel? Quizás fue
una mezcla de ambas cosas pero lo
que sí dejó claro es que las heridas,
según él, las recibió Nelson desde el
muelle y no desde el castillo de San
Cristóbal ni desde ningún otro lugar.
Tampoco mencionó en su escrito el
fuego de la artillería, y como en el muelle no había otros cañones que los del
martillo, que se encontraban en ese
momento inutilizados, las heridas de
Nelson podrían haber sido causadas
por una descarga de fuego de fusilería
bien dirigida.
Como ya dijimos, el memorial perseguía como fin convencer a los
señores del cabildo de que lo eligieran como nuevo teniente coronel del
regimiento de milicias provinciales
de La Laguna, pero el consistorio
recomendaba al capitán de granaderos
Alonso Fonseca, por sus méritos.
Entraba en juego un conflicto de intereses, de alianzas y pactos entre los
individuos. La votación sucedió al día
siguiente de haber leído el memorial
de Simón de Lara en el cabildo, el 28
de octubre de 1797, en presencia del
corregidor y del escribano público y
de cabildo Domingo Quintero y
Párraga(11). Votaron siete individuos(12), cada uno de ellos por tres
candidatos, para que posteriormente
eligiera el rey a quién concedía la tenencia coronela. Los candidatos votados
fueron seis(13), de los cuales destacaron sólo tres por número de votos:
en primer lugar, Alonso de Fonseca,
que fue votado por seis de los siete
regidores; Andrés de Torres fue
votado como primera opción por cuatro señores, mientras que Simón de
Lara lo fue también por otros cuatro,
pero nunca como primera opción y
sí por tres veces como la última. Finalmente, fue nombrado teniente coronel Alonso de Fonseca, y es que también tenía méritos para ocupar el
mando militar vacante. Comenzó a
servir como subteniente de bandera
en el regimiento de milicias provinciales de La Laguna el 10 de mayo de
1790, pasó a subteniente de compañía el 7 de julio del mismo año, ascendió a teniente de cazadores el 25 de
junio de 1793 y posteriormente a
teniente de granaderos el 29 de junio
de 1794. Consiguió la capitanía de granaderos el 5 de marzo de 1795,
siendo nombrado teniente coronel el
21 de noviembre de 1798. Fue enviado
como capitán de su compañía de granaderos al Ejército del Rosellón, a
donde llegó el 8 de octubre de 1794
en el marco de la guerra de la Convención contra la Francia revolucionaria (1793-1795), y allí permaneció
hasta la paz con Francia, menos de
un año después. Entró en combate los
días 17 y 20 de octubre de 1794 en la
defensa de la villa de Biure, en Cataluña, donde recibió una leve contusión en el cuello. También participó
en las salidas que efectuó la división
p3
EL DÍA, sábado, 6 de agosto de 2016
de granaderos de Castilla la Nueva para romper
el asedio, tras lo cual sirvió tres meses en la
guarnición de la plaza de
Cádiz. Posteriormente
pasó a servir en la plaza
de Santa Cruz de Tenerife, desde el 13 de febrero
de 1797 hasta el 10 de julio
(quince días después se
producía el ataque de
Nelson), y de nuevo en
el mismo lugar desde el
15 de agosto hasta finales de septiembre del
mismo año(14).
A pesar de todo, méritos no le faltaban a
Simón de Lara y al menos
dos de los regidores que
votaron, Francisco Bello
y Miguel de Laicequilla,
defendieron en cabildo
la actuación de Lara tras
haberse informando por
medio de testigos. Bello
pronunció un pequeño
discurso en el que afirmaba que Simón de Lara
“se presentó voluntariosamente gustoso al excelentísimo señor comandante general para que se
le diese destino como así
se le verificó señalándole el boquete del
muelle cuando el desembarco, a cuyo
puesto siguió a contener la entrada del
enemigo hasta quedarse con solo cuatro soldados, en cuyo tiempo recibió
tres heridas de las que casi milagrosamente ha escapado su vida, y por una
acción tan distinguida y digna del reconocimiento de sus compaisanos, al paso
que su conocido valor, lo juzga acreedor para obtener la tenencia coronela,
no dudando el que habla que la piedad de un soberano tan amante de sus
fieles, leales y aguerridos vasallos le
dispense esta gracia”(15).
Punto de vista inédito sobre la
defensa del boquete
Como contrapunto informativo de
lo acaecido en este enclave del litoral defensivo de Santa Cruz de Tenerife en julio de 1797, totalmente desconocido hasta la fecha, añadimos aquí
el testimonio recogido por el comerciante británico Alfred Diston (17931861), quien, imitando a su amigo y
convecino José Agustín Álvarez Rixo
(1796-1883), trató de recopilar testimonios directos del asalto de Nelson
a la capital santacrucera a través de
entrevistas y diálogos con protagonistas de los hechos(16). Su anotación
sobre el episodio acaecido en el
!!!
A la izquierda,
plano del muelle, con
las escaleritas de
acceso y el boquete
de entrada.
!!!
A la derecha,
puertas del conocido
como boquete de
entrada al muelle.
muelle dice: “El capitán Bowen, de la
Royal Navy, que falleció en el ataque
de Nelson a Santa Cruz, recibió su muerte
de uno de los [cañones] de 24 libras
colocados en el muelle. Él había
desembarco con la tripulación de su
barca y los piqueros, y mientras los formaba en la escalinata en la punta del
muelle, vio a los españoles preparar
la descarga del cañón, que estaba muy
próximo a ellos. Inmediatamente
advirtió a sus hombres que avanzasen
bajo la protección de la muralla para
que la descarga pudiese pasar por
encima de ellos. Mientras apuntaba al
cañón con su mano derecha elevada
esta pieza fue disparada por don
Carlos Adán, hoy capitán del puerto
en Santa Cruz, y la primera persona
abatida por el disparo fue el capitán
Bowen.
Cuando su cuerpo fue encontrado por
la mañana presentaba el espectáculo
más horripilante. Su mano derecha,
con excepción del dedo índice y del pulgar, había sido destrozada por completo y su estómago había desaparecido enteramente. Su espada fue
tomada por don Pedro Castillo, quien
siempre la llevaba consigo después de
aquel episodio. Las banderas de Nelson aún permanecen en la iglesia de
Santa Cruz”(17).
NOTAS
[1] Historiador, máster en Estudios Históricos
Avanzados por la Universidad de Sevilla y doctorando
por la ULL.
[2] COLA BENÍTEZ, Luis y GARCÍA PULIDO, Daniel.
La historia del 25 de julio de 1797 a la luz de las fuentes documentales. Ediciones del Umbral, Santa Cruz
de Tenerife, 1999, p. 195.
[3] R.S.E.A.P.T. Fondo Rodríguez Moure 111, fº52.
[4] R.S.E.A.P.T. Fondo Rodríguez Moure 111, fº61.
[5] R.S.E.A.P.T. Fondo RM 111, fº56.
[6] Archivo Municipal de La Laguna. Fondo
Ossuna, caja 25, carpeta 21, s/fº.
[7] COLA BENÍTEZ, Luis y GARCÍA PULIDO, Daniel.
Ob. cit, p. 141.
[8] CARDELL CRISTELLYS, Juan Carlos. Cronología de los prolegómenos de la gesta del 25 de julio de
1797. Ediciones Idea, Tenerife, 2004, p. 143.
[9] A.M.L.L. Fondo Ossuna, s/fº. En la ciudad de
San Cristóbal de La Laguna, 27 de octubre de 1797 años.
Simón de Lara Ocampo y Castro.
[10] COLA BENÍTEZ, Luis y GARCÍA PULIDO,
Daniel. Ob. cit, p. 142.
[11] A.M.L.L. Fondo Ossuna, s/fº.
El análisis de este interesante fragmento nos aporta retazos de información trascendentales para aclarar
algunas cuestiones relativas a la salvaguarda defensiva de este punto neurálgico de Santa Cruz de Tenerife.
Cuando se habla de ese cañón “de 24
libras” ubicado en el muelle, el narrador se está refiriendo a la pieza artillera enclavada en las troneras de la
batería de Santo Domingo, anexa al
castillo de San Cristóbal, que tanto daño
hiciera a las tropas británicas en aquella madrugada del 25 de julio. Esta pieza
hasta la fecha tenía a dos protagonistas
como principales valedores en cuanto
a su ubicación en ese preciso enclave
y a sus certeros disparos (una de las
claves reconocidas en la victoria, como
atestiguaron los ingleses una vez finalizada la batalla). Estos dos personajes
eran Francisco Grandi Giraud y José
de Monteverde y Molina. A estos dos
individuos, magistralmente estudiados en la monografía Reflexiones
sobre el ataque de Nelson a Santa Cruz
de Tenerife: a propósito de un documento olvidado, de nuestro admirado
amigo y contertulio Luis Cola Benítez(18), debemos sumarle a partir de
ahora la presencia o candidatura de
Carlos Adán Brusoni (1762-1818),
citado en este documento como responsable del disparo que cercenó la
invasión y avance de la punta del muelle hacia el boquete.
A pesar de la trascendencia de ese
aporte, la importancia primordial de
este extracto es que ratifica que una
embarcación británica, la comandada
por el capitán Bowen, alcanzó la punta
[12] Lope de la Guerra, José Saviñón, Antonio Riquel,
Cayetano Peraza, Francisco Bello, Miguel de Laicequilla y Juan Calderín.
[13] D. Andrés de Torres, D. Fernando del Hoyo, D.
Alonso Fonseca, D. Simón de Lara, D. Dionisio Navarro y D. José Villanueva.
[14] A.M.L.L. Fondo Osuna. Caja 25, carpeta 21. s/fº.
[15] Ibíd.
[16] Se desconoce la fecha en que Diston redactó
estas anotaciones sobre el episodio acaecido en los
alrededores del “boquete” del muelle, objeto de nuestro estudio hoy, si bien pensamos que deben fijarse
“de cabeza de martillo” del muelle,
donde clavaría los cañones y procedería subsecuentemente a avanzar,
fatídicamente como hemos comprobado, en pos de la puerta de entrada
de la ciudad, o boquete. Lo espantoso
y cruento de las heridas mortales recibidas por el comandante inglés son
solo un reflejo de la magnitud de los
terribles disparos de metralla, casi
a bocajarro, que efectuó aquella
pieza de artillería colocada de forma
providencial en su emplazamiento
apenas unos días atrás, circunstancia esta que sorprendió a los británicos.
No podemos dejar de reseñar la referencia al poseedor de la espada de
Bowen, Pedro Castillo, personaje al
que no hemos sabido reconocer en
nuestras indagaciones del Santa Cruz
de Tenerife a caballo de los siglos XVIII
y XIX, y que acaso pueda resultar o
bien un vecino de otra localidad que
se encontrase en aquellos días en el
puerto santacrucero colaborando en
la defensa, o bien se trata de un error
de transcripción o memoria del propio Diston. Es curioso que estos
datos complementen el testimonio
recabado por Elizabeth Murray (de
quien tenemos referencias fidedignas
de que recibió información del propio Alfred Diston), ya que ella afirmaba
en sus escritos, refiriéndose a Bowen,
que “su espada se perdió, pero su reloj
y un par de pistolas fueron recogidas
por el abogado Zárate [José de Zárate
y Penichet] tras pagar una suma de
dinero al individuo que las había encontrado”(19).
entre 1810 (año de arribada de Diston a Tenerife) y 1818
(año de la muerte de Carlos Adán, a quien se cita en
el texto como “actual capitán del puerto en Santa Cruz”).
[17] Colección particular. Tenerife.
[18] Cola Benítez, Luis: Reflexiones sobre el ataque
de Nelson a Santa Cruz de Tenerife (1797) : a propósito de un documento olvidado. Santa Cruz de Tenerife: Goya, 1990.
[19] Murray, Elizabeth: Recuerdos de Gran Canaria y Tenerife. [Introducción, notas y traducción de
José Luis García Pérez]. Pedro Duque Canarias,: Santa
Cruz de Tenerife, 1988. p. 46.
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sábado, 6 de agosto de 2016, EL DÍA
VIAJEROS POR LAS ISLAS CANARIAS (14)
WILLIAM WHITE COOPER
y su estancia en Santa Cruz
!!!
Texto: Nicolás González Lemus
E
l londinense William W.
Cooper (¿-1886), amigo y
colaborador del doctor
James Clark, tenía su consulta en Berkeley Square.
Cooper era miembro de la British Medical Association de Londres y del Royal College Surgeons de Inglaterra, además de médico cirujano de la Artillería
de la Royal Army. Es autor de numerosos artículos y de tres libros relacionados con su especialidad, la oftalmología: On wounds and juries of
the eye, Practical remarks on near sigth,
aged sight and imperial vision, with
observations upon the use of glasses and
on artificial light y Zoological notes(1).
William White Cooper zarpó el 10
de enero de 1840 del puerto de Falmouth en el vapor Alert con destino
a Madeira, ya que sus amigos médicos le habían recomendado que visitara la isla portuguesa para recuperarse de sus problemas de salud. Desde
Funchal se trasladó a Santa Cruz de
Tenerife. Sus impresiones sobre Funchal y Santa Cruz verán la luz en su
obra The invalid’s guide to Madeira,
with a description of Tenerife, Lisboan,
Cintra, Mafra, etc., publicada en
Londres por Smith Elder and Co.
Cooper reconoce en su libro el enriquecimiento de la literatura médica
sobre la climatoterapia con los trabajos
de James Clark –que no visitó Canarias–, al que considera una gran autoridad en todas las patologías pulmonares, y trabajos de los médicos establecidos en Funchal, como Heineken,
que le comentó que había ido a Madeira para la convalecencia de una afección pulmonar y experimentó una gran
mejoría (de hecho, consideraba que
su vida había sido materialmente prolongada por haber venido); y Renton,
establecido también largo tiempo
en la isla portuguesa.
Su estancia en Santa Cruz la recoge
en dos capítulos, el IX y el X. En el
último se refiere a las diferencias del
clima entre ambos archipiélagos.
Para él, como para otros doctores,
Madeira tiene otra gran ventaja sobre
todos los lugares de Europa: la sequedad del aire; llueve casi lo mismo que
en Roma o Florencia, pero en Madeira
solo cae en una estación en concreto.
Allí llueve durante 73 días del año, en
Nápoles lo hace en 97 días, en Roma
en 117 días, mientras que en Londres
la media más benigna arroja un
resultado de 178 días de lluvia al año.
Desde un punto de vista comparativo,
White Cooper insiste en que Madeira
presenta grandes e importantes ventajas para los enfermos (invalids), y
por encima de los mejores climas europeos. El clima es más cálido durante
el invierno y más fresco durante el
verano; existe una menor diferencia
de temperaturas entre el día y la noche
y también entre una y otra estación
del año.
Sin embargo, reconoce que Santa
Cruz de Tenerife tiene una atmósfera
mucho más cálida y el aire más seco
que Funchal y “varios caballeros
ingleses que habían estado en esa isla
por algún tiempo sufriendo afecciones
pulmonares declararon que se encontraban mucho mejor y más ágiles en
Tenerife que en Madeira”, afirma el viajero. Además, Funchal era el único sitio
de residencia para invalids en el archipiélago madeirense, pero en Tenerife, cuando los invalids se cansan de
Santa Cruz, se pueden trasladar al
Puerto de la Orotava (hoy Puerto de
la Cruz), según sus palabras, “un precioso pueblo al otro lado de la isla y
mucho más frecuentado por comerciantes ingleses”.
El ensayo sobre el clima y la salud
cobra relevancia porque plantea enfoques novedosos. Por ejemplo, se ocupa del período de vida de los enfermos de tuberculosis. Las personas en
las que existe predisposición a la tisis
son las que están entre los 18 y los 20
años en hombres y entre los 16 y los
22 años en las mujeres. En los niños,
!!!
desde el tercer año de
vida hasta los 7 años. A
esas edades, el mayor beneficio sea probablemente una estancia prolongada por un periodo de
2 o 3 años en un clima
cálido, comenta Cooper. En la pubertad se dan
cambios en el cuerpo humano que son susceptibles a la influencia atmosférica. Las ventajas que
derivan de una residencia en un clima más cálido son grandes, siendo
extremadamente favorables para el perfecto
desarrollo del organismo.
Por otro lado, hace hincapié en la importancia
en la dieta como factor
de primer orden además
de un buen clima: “Debo
recomendar fervientemente a cualquier persona
que busque mejorar su
salud, sea cual sea su
enfermedad o al clima al
que se dirija, que considere al clima como meramente el marco más favorable sobre el que eliminar su enfermedad y
tener siempre en cuenta
que la influencia beneficiosa de viajar, navegar o de un clima requiere ser
completada con una dieta y modo de
vida y tales medidas que han sido un
requisito importante para su caso tienen que permanecer luego en su propia residencia”.
William W. Cooper habló del Puerto
de Orotava, pero solo visitó Santa Cruz
de Tenerife. No salió de la capital para
recorrer el norte de la isla hasta el Valle
de La Orotava para poder hablar de
las propiedades climatoterapeutas del
lugar. El capítulo IX está dedicado
enteramente a su estancia en Santa
Cruz. Se hospedó en la fonda del francés Daniel Guerin, instalada a finales
de los años treinta. Se trataba de una
hermosa casa con fachada simétrica
de cuatro puertas y balcones de hierro situada en la plaza de la Candelaria, centro neurálgico de la ciudad
y residencia del capitán general de
Canarias. El hotel estaba situado en
la parte baja. La vivienda era de dos
pisos, en cuya segunda planta había
un café, también francés. Más tarde,
el café sería sustituído por un bazar.
Precisamente enfrente del hotel se cogía
el ómnibus que partía dos veces al día
para La Laguna.
William White Cooper nos facilita
numerosa información general sobre
el paisaje y aspectos de la ciudad, además de detalles concretos sobe la arqui-
tectura, sus gentes, el cambio de monedas y aspectos de la vida cotidiana.
Según el narrador, “la ciudad capitalina,
Santa Cruz, es un lugar muy armonioso,
situado sobre un terreno a los pies de
las montañas y cuando se ve el Teide
desde el mar, el excelso pico destaca
al fondo, sobresaliendo altivo sobre las
nubes constituyendo así el más impresionante marco”.
De la cantidad de elementos de la
ciudad que se podría tomar en consideración expongo su mirada sobre
la mujer. Para él las mujeres en Tenerife son muy guapas y su vestimenta
realmente elegante, “consistente en un
vestido de seda negro con una mantilla o en su lugar un bonito lazo de satén
negro con un ribete de puntilla cayendo
graciosamente desde la cabeza. Su tez
es oliva claro, sus facciones regulares,
pelo negro y ojos muy expresivos. El dicho
de que solo las mujeres españolas caminan bien, ciertamente se extiende a Tenerife”(2).
Tal vez el tema más interesante para
sus compatriotas es el turístico. “La
vida en esta isla es extremadamente
barata. Un caballero que recientemente
había situado su residencia en la
isla, me informó de que tenía una casa
excelente y una cantidad muy respetable de tierras por la que pagaba 20
libras anuales. Solo con la recaudación
de los viñedos pagaba la renta. La cuenta
en el hotel, que incluía alojamiento,
comida y vino, era de tan solo un dólar
y esto era considerado bastante caro.
Hasta ahora la isla no ha sido inundada por los ingleses, si ese fuese el caso,
la consecuencia natural sería que las
provisiones y cualquier otra cosa subirían cuadruplicándose los precios”(3).
De ninguna manera recomienda al
visitante a Tenerife que traiga soberanos como moneda, pues no tiene curso
en la isla y casi se pierden tres chelines por cada uno. Recomienda proveerse de doblones españoles, medios
doblones (una moneda muy conveniente) o de algunos dólares antes de
dejar Inglaterra, o bien una carta de
crédito para algún comerciante de la
isla. Recomienda algunos de ellos: la
empresa con mayor tiempo en la isla
Pasley, Little, and Co., y Carpenter and
Co. en La Orotava (Puerto de la
Cruz), y las otras empresas establecidas en Santa Cruz, Le Bruce Hamilton and Co., y Le Brun Davidson and
Co.(4).
William White Cooper y William Robert Wilde, tratado en el anterior artículo, fueron los primeros doctores que
trataron las propiedades terapéuticas
del clima de Canarias y constituyen
los primeros textos de la literatura médica de viajes como tales sobre las Islas.
Podemos considerarlos los tempranos
descubridores del potencial turístico
de Canarias, particularmente de Tenerife.
Notas
(1) GONZÁLEZ LEMUS, Nicolás (2007).
Clima y medicina. Los orígenes del turismo en
Canarias. Idea Ediciones. Santa Cruz de
Tenerife. pp. 74-75.
(2) WHITE COOPER, William (1840). The invalid’s guide to Madeira, with a description of Tenerife, Lisboan, Cintra, Mafra, etc. Smith Elder
and Co. Londres. p. 66.
(3) Ibídem, p. 68
(4) Ibídem, p. 72-73.
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EL DÍA, sábado, 6 de agosto de 2016
INVESTIGACIÓN
EN PORTADA
TURISMO
Paco Morales
(Óleo sobre lienzo de 100 cm x 100 cm)
Nacido en Córdoba en 1981, con 18 años Paco Morales se marchó a vivir al País Vasco, donde empezó a trabajar con Josean Alija en el restaurante del recién estrenado
Guggenheim Bilbao. Después, se incorporó a Mugaritz, en
Rentería (actualmente, octavo mejor restaurante del mundo), en donde se convirtió en un jovencísimo jefe de partida. En 2004, otra experiencia marcó su carrera, en un paréntesis dentro de su etapa en Mugaritz: una temporada en
el Bulli, en Cala Montjoi (Girona). Tras cinco años en Mugaritz, Paco Morales se mudó a Madrid en 2007 para asu-
!!!
mir la dirección gastronómica del hotel Hospes Madrid, donde defendió durante un año y medio una propuesta en Senzone, al que algunos auguraban una estrella Michelin. En
el hotel Ferrero, ubicado en Bocairent, el chef ofició de 2009
a 2013, año en el que cerró el negocio, a finales de marzo.
Desde entonces y mientras desarrolla diferentes acuerdos
de consultoría, prepara la apertura de Noor, en Córdoba,
que inauguró en marzo de 2016. No hay en la cocina de Paco Morales ningún elemento dejado al azar; cada plato persigue un objetivo y ningún ingrediente parece sobrar para
lograrlo. Lejos de yuxtaposiciones erráticas, los platos son
fruto de un proceso de reflexión que tienen por meta convertirse en un conjunto armónico. La parte dulce se muestra como una continuidad natural del menú. Los rasgos distintivos de la manera de cocinar de Paco determinan también estos platos y su puesta en escena es perfectamente
académica. Su juventud, su espectacular formación académica,
su claridad conceptual y su empatía con el comensal producen una cocina que tiene un enorme recorrido, aunque
ya hoy es una de las mejores del país.
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sábado, 6 de agosto de 2016, EL DÍA
RETABLO MAYOR DEL REAL SANTUARIO
INSULAR DE NUESTRA SEÑORA DE LAS
NIEVES (SANTA CRUZ DE LA PALMA)
!!!
Texto: José Guillermo Rodríguez
Escudero
L
a influencia lusitana en el
quehacer del prestigioso
palmero Bernardo Manuel de
Silva (1655–1721) –artista más
representativo del Barroco
isleño en La Palma y considerado el mejor
pintor de la isla– se manifiesta en su faceta
de tracista de retablos y en su obra como
pintor decorador.
El retablo mayor del Real Santuario
de Nuestra Señora de Las Nieves, patrona de La Palma, fue diseñado en 1701
por este famoso pintor y escultor. Fue
su digna traza la que siguió el maestro
de carpintería Marcos Hernández Duarte y que costó 8.800 reales. Así, en las
cuentas dadas en 1712 por el mayordomo
Diego de Guisla y Castilla consta el pago
a Silva de 32 reales “por hacer la planta de dicho retablo”. También lo sobredoró y pintó entre 1712 y 1718.
Vendría a sustituir el antiguo altar
mayor, que reemplazaría a otro que ya
estaba colocado en 1576 en la venerada
capilla. Se trataba de un retablo de madera
estofado y dorado hecho de balaustres
dorados con siete ángeles. Estaba erigido sobre un altar de piedra con unos
azulejos encargados por el obispo Sancho de Trujillo, y colocados antes de 1568.
De esto da cuenta, el 1 de julio de ese
año de 1568, Luis Álvarez de Brito, regidor, que fue quien presentó las cuentas por haber fallecido su padre, mayordomo de la ermita y con el mismo nombre.
Aún más atrás en el tiempo, encontramos la primitiva ara en 1520, hecha
de madera, en la que existían unos corporales con sus hijuelas. En 1525 consta que dicho altar era de dos gradas y
así se sigue nombrando en inventarios
sucesivos.
Consta que en 1649 el maestro Antonio de Orbarán fue contratado por el licenciado Blas Simón de Silva (1596–1680),
teniente general de La Palma, para hacer
un retablo “para el altar de la ermita de
la santa ymagen de Nuestra Señora de
Las Nieves, que está media legua de está
ciudad poco más o menos, según la trasa
que a de ser y dibujo con que se a de ajustar…”. El plazo para acabar la obra, que
ya había empezado a hacer, se fijó en
dos años y el precio en 2.000 reales, además de un tributo de 50 doblas de principal que Orbarán pagaba a Simón de
Silva y por el que le debía “333 reales
de corridos de cinco años”. Poco tiempo
después, en 1647, el artista había decorado y pintado la capilla mayor del santuario. Sin embargo, se ignora si el maestro llegó efectivamente a cumplimentar el encargo.
Más tarde, atendiendo a la dádiva que
hizo el capitán Julián Felipe –fallecido
en La Habana en 1683– “de treinta y nueve
arrobas y media de tabaco”, para que
se vendiera y con su importe se construyera un retablo a la Virgen de Las Nieves, el visitador Juan Pinto de Guisla,
el 22 de diciembre de 1672, dispuso su
hechura. Este tabaco fue entregado a
Pedro Dávila Marroquí, “estanquero de
esta ysla, por presio de dos reales libra,
dándosele tiempo para que pudiesse benderlo”.
Subastada públicamente y pregonadas las condiciones en la plaza mayor,
la obra fue rematada el 22 de octubre
de 1700 por el maestro Marcos Hernán-
!!!
Vista frontal y
general del retablo.
dez Duarte. Éste había pujado a la baja
en ocho mil reales, modificando su primera oferta de diez mil. El 5 de enero
de 1701 se otorgó la escritura contractual por la que se obligó a entregarlo en
el plazo de un año. Por este trabajo recibiría tres mil reales en dinero al contado,
conforme fuere trabajando y cinco mil
en trigo, vino y ropa al precio de las tiendas. Como nos explica el profesor Pérez Morera, “quedó exonerado del traslado de la obra desde su taller hasta el
santuario”. El maestro dio por fiador a
su compañero y amigo Carlos de Abreu
y, según consta en el testamento del doctor Guisla Corona, en 1702 ambos realizarían juntos el trabajo.
El mismo devoto capitán Julián Felipe había donado 300 libros de oro para
su dorado, enviados desde Indias, y además se contaba con el donativo del canónigo, el doctor Juan Méndez de Guevara. En 1698, el obispo Vicuña y Suazo había dado licencia para construirlo,comisionandoparadirigiryadministrar
la obra al doctor Pedro de Guisla Corona,
vicario de La Palma, con facultad para
vender las prendas y alhajas de la Virgen más excusables.
Bernardo Manuel de Silva pintó, en
los discos de las bandas laterales, motivos a pincel de simbología mariana.
El maestro empleó el mismo tipo ornamental que tuvo como motivo básico
el tallo envolvente en roleo revestido
de hojas, dispuestos en formaciones geométricas y ritmos repetitivos.
Así, en el Libro II de Cuentas de Fábrica
del Santuario aparecen las cuentas dadas
por el mayordomo Juan de Guisla y Pinto,
heredero del difunto Diego de Guisla
y Castilla desde el 31 de enero de 1711
hasta el 31 de julio de 1718, se lee: “Por
dos mil nobecientos y Veinte rreales pagados a Bernardo Manuel de Silva por el
dorado del Retablo, que aunque Su Costo
pasó de Setecientos ducados el Oro lo tenia
la Iglesia de limosnas hechas y Solo se
pago dicha Cantidad por el trauaxo y ocupación del dorado”. Para llevar a cabo
toda esta obra fue necesario acudir a la
ayuda económica de la fábrica parroquial.
La traza de este fabuloso retablo, uno
de sus elementos más significativos, se
caracteriza esencialmente por su marcado carácter lusitano, de modo que su
contemplación trae enseguida a la
memoria ejemplares portugueses. Su
planta, que corresponde al tipo de retablo–hornacina, no tiene otro ejemplar
en las islas que pueda comparársele:
“Toda la composición se cierra, sin ático
y a la manera lusitana, semicircularmente,
dejando a sus extremos una zona horizontal en función de pedestal para dos
ángeles músicos”.
Estas magníficas esculturas en madera policromada fueron doradas y estofadas por el artista Bernardo Manuel de
Silva, entre 1711 y 1718, para este altar.
Constituyen un elemento propio poco
común en el arte canario. Los ángeles
tañen sendos laúdes en el coronamiento
de las caras frontales del retablo, sobre
el entablamento que sustentan las columnas pareadas. Como dice Castro Brunetto, “su presencia demuestra el empleo
de un frontispicio literario como fuente
artística, pues en ellos es casi irrenunciable la presencia de una figura, alegórica,
simbólica o, simplemente decorativa, que
animara la escena e insistiese en el mensaje que se pretendía transmitir”.
Al elevarse el techo de la capilla mayor
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EL DÍA, sábado, 6 de agosto de 2016
en 1876, el retablo resultó pequeño por
lo que se pensó en darle mayor altura.
Las cartelas del sotabanco se colocaron
debajo de las correspondientes a la predela, pero, al no contarse con las que
eran necesarias, se sustituyeron por unos
paneles pintados con similar decoración.
El historiador palmero Fernández García nos informa de que “para cubrir el
vacío producido por el desplazamiento
del sagrario, talló el artista palmero don
Aurelio Carmona López las cartelas
necesarias, las que quedaron en poder
A
de su familia y su nieta doña María García de Aguiar y que Carmona donó al Santuario”.
El profesor Alfonso Trujillo, en su magnífica descripción de este retablo, argumenta la dificultad artística para dar
una mayor altura al mismo, si bien es
cierto que no ha existido una solución
definitiva, precisamente por conocerse
las dificultades que presenta tal elevación.
En las hornacinas laterales que están
a ambos lados del gran nicho central
donde está entronizada Nuestra Señora
!!!
Detalles del retablo
del santuario.
de Las Nieves –imagen mariana más antigua de las que se veneran en el Archipiélago– están colocadas las magníficas imágenes del siglo XVI de los mártires san Bartolomé y san Lorenzo. Se
hallan inventariadas por primera vez en
1603. En 1779 se menciona que la pequeña
escultura del patrón de La Palma, san
Miguel Arcángel, que se hallaba en la
concha que aparece en el centro del tablero semicircular, parte alta del retablo, fue donación del capitán José Fierro. Actualmente se encuentra en el
pre–Museo Insular de Arte Sacro del Santuario.
Tras la construcción del magnífico retablo nuevo, el antiguo nicho fue vendido
en 1719 a la capilla del Carmen, de la parroquia matriz de El Salvador, junto con
“un sagrario que se sacó del altar
mayor” y fue a parar al convento de la
Piedad de Los Sauces. Su forma sirvió,
no obstante, de antecedente y modelo
para la actual hornacina principal,
donde “La Morenita” aparece sobre un
trono dorado y estofado compuesto por
“diferentes esculturas de niños”, rodeada
de ángeles músicos y nubes. Los profesores Pérez Morera y Alfonso Trujillo constatan que “el actual retablo sigue
manteniendo en esencia la tipología básica
de un retablo–hornacina concebido en
función del nicho o tabernáculo de la
Patrona de la Isla”.
BIBLIOGRAFÍA:
–CASTRO BRUNETTO, Carlos Javier. El mensaje de los retablos: tres ejemplos en Santa Cruz
de La Palma.
–FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto–José. Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves,
León, 1980.
–PÉREZ MORERA, Jesús.Silva. Bernardo Manuel
de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de
Canarias, 1994
– Idem. Magna Palmensis. Retrato de una ciudad, Caja General de Ahorros de Canarias, Publicación 242 – Arte 27, 2000
–TRUJILLO RODRÍGUEZ, Alfonso. El retablo
barroco en Canarias, 1997 (dos tomos)
Mi parranda actual. Los ‘drag queens’ y san Pío, Pío.
El pescador no se cree que la tierra se mueva. Vestigios romanos en Lobos
l regreso de mi segundo viaje a Caracas con Los Sabandeños, en septiembre de 1975, con mi hija Marta con
tres meses de edad, mi despacho lo más parecido
al camarote de los hermanos Marx, decido dejar el grupo
y “colgar” la tambora, que era el instrumento que yo tocaba
en Los Sabandeños, nacidos en Punta del Hidalgo a la sombra no de un almendro, como el célebre poema de Nicolás
Estévanez, sino de un majestuoso laurel de Indias que se
yergue desafiante delante del señorial castillo de Sabanda,
propiedad de don José Peraza de Ayala, barón de Ayala, siendo
Maritina, única hija de madre, la actual baronesa de Ayala.
Muchos de los que fuimos fundadores del grupo nos seguimos reuniendo de forma más que periódica, cuando organizamos tenderetes (en Las Palmas se llaman “belingos”,
o sea, dícese del que habla dos idiomas) gastronómicosmusicales, viniendo de Las Palmas a la “llamada de la selva”,
Juan Santana “el Canario”, todo un máquina con la guitarra, mi concuño el pediatra canarión Antonio Guerra y García de Celis, que si se tercia se manda sus solos, Javier Beza,
tres cuartos de lo mismo, viniendo también los lagunero-grancanarios Quique Cabrera, que contrajo “náuseas”
con Conchita Pedreiro, y Quique Lecuona, que hizo lo propio con Carmen “Carpi” Sarmiento. A éstos se les unen por
Tenerife Toto Arimany, excelente solista de temas sudamericanos, que cuando estuvo en Argentina adquirió un
bombo “legüero”, para sambas, cuecas y chacareras,
siguiendo por Falo Perera, que, como dice el dicho, “canta
lo que le pongan”, haciéndole el dúo en muchas ocasiones
a su mujer, Silvia Ramos, excelente pintora, siguiendo por
el amigo Checho Bacallado, el mejor tocador de bandurria
que he conocido, por José-Antonio “Lupi” Arbelo, que le
manda un rato a la guitarra, tocándole el turno ahora a JoséMartín Palazón de la Barreda, que nupcióse con Mercedes
de Armas, los dos grandes solistas; y sigo con Carlos de la
Cruz Bentacor, para el que los instrumentos de cuerdas no
tienen secreto, pasando a referirme a continuación a Julio
Fajardo Sánchez, gran compositor, escritor y cantante, siendo
A REÍR QUE SON DOS DÍAS
Juan Oliva-Tristán Fernández*
una delicia oírlos cuando cantan con su pareja Mary-Elda
García-Yánez, una de las voces de mujer que más me han
impresionado, y también se reúne con nosotros el ex-sabandeño
Santiago Pérez García, gran tocador de guitarra y solista,
así como político como concejal en el Ayuntamiento de La
Laguna y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad;
habiendo dejado para el final a Roberto Ucelay Sabina, que
contrajese “náuseas” hace ya algunos años con la canariona
Margarita Jorge.
Los “tenderetes” entre nosotros acontecen sin solución
de continuidad, y como estos ratitos son lo que uno se
lleva para allá, que nos quiten lo comido, reído, bebido
y cantado, y todos ellos son a modo de mi segunda familia pues nuestra amistad es limpia, tal y como en su día
dijo el Ché. Ah, casi me olvidaba, el capítulo de chistes
constituye la piedra angular que desecharon los arquitectos, y en este bloque Julito Fajardo se lleva la palma
(Gomera e Hierro).
El patrón de la Gran Canaria fue un cristiano que fue Papa
dos veces, nacido en 7 Palmas, cerca del Estadio Insulá, y
que fue san Pío, Pío, y que los “drag queens” lo quieren nombrar patrono de ellos. El alcalde Hidalgo les ha contestado
que nones, que en toldo caso tomen como Patrona a la Virgen de Loreto, que junto con la otra copatrona, la Virgen
del Pino, son las auténticas Patronas de Gran Canaria (Las
Palmas), Teror y de los puertos de Santa Catalina, de la Luz
y de Las Palmas y de los Grandes Pesos de las JONS, así como
del mamotrético “Piario” que les va a montar allí mismo
Wolfgang Keesling, dueño del Loro Parque y del Siam-Park
tinerfeños, pues imagínense cientos de loros, guacamayos,
cacatúas y periquitos cantando al mismo tiempo “pío, pío”.
El obispo don Antonio Cases se niega a que los “drag queens”
tomen como patrono a san Pío, Pío, diciéndoles que o quitan un “Pío” que sobra o la iglesia no admite el patronazgo,
pues el ruido de “píos, píos” que llegaría más amortiguado
sería el emitido por los que aún no habiendo salido del armario cantan desde dentro. Al tiempo, primero será el piario
y luego Tomás el de las costillas.
En un artículo anterior ya les conté que en la isla de Lobos
habían aparecido vestigios de la época romana y a la espera
de la prueba del carbono 14 (13 en Canarias) una “tetinae”
y un “sonajéribus” se cree pudieron pertenecer a Rómulo
y Remo, sin desdeñar en nada que uno de los presidentes
de la actual República Bolivariana fue el mismísimo
Rómulo Bethencourt, canario, y que San Remo es el nombre de un famoso festival de música italiano, también copatrono de los pescadores y barqueros del Puerto de la Cruz
y Punta del Hidalgo, junto a san Telmo, que también lo es
de la gama blanca de electrodomésticos para baños y duchas.
En la Punta del Hidalgo tienen como patrona de la Virgen del Carmen, siendo el mayordomo Chago Melián, que
hace muchos años le hizo una promesa de la Virgen, cantándole desde el Roquete el “Ave María” hasta que la fuerza
y la garganta le acompañaran.
Olivaradas.- A Polo, famoso pescador de aquel pago lagunero, una vez le dijeron que la tierra se movía, contestando
el analfabeto de Polo: “Por los c...” y añadía de su cosecha:
“No se dan cuenta de que si fuera así y por lo que fuera se
parase al caernos todos hacia “lante” ¿se imaginan la cantidad de dentaduras que se irían pal carajo?
Olivarada 2.- Las huelgas de hambre, ya desde la España
mora, son el origen del Ramadán musulmán.
Olivarada 3.- “Oiga ¿me hace una mesilla de noche?”. “Coño,
no trabajo ni de día”.
* Pensionista de larga duración
* Tengo un certificado médico que me libera de votar
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sábado, 6 de agosto de 2016, EL DÍA
www.eldia.es/laprensa
Revista semanal de EL DÍA. Segunda época, número 1.044
BALCÓN DE VENEZUELA
“Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías, breve y eficaz por medio de
ejemplos. El lenguaje de la verdad debe ser simple y sin artificios” (Séneca).
EL PROBLEMA DE LA ENSEÑANZA TURÍSTICA
UN TEMA PROFUNDO, DELICADO Y PERMANENTE
!!!
Texto: Antonio Pedro Tejera Reyes
(del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. UNTWO)
L
os años que hemos dedicado a las enseñanzas del turismo nos han dado una visión del mundo en todo su
amplio espectro, especialmente en el imperativo de la
ambición de las personas, así como
de sus valores morales, todo muy relacionado con la enseñanza, más considerablemente si se trata de enseñar
algo tan amplio, complicado y regido
por las leyes de la honradez y la honestidad como son los valores del
turismo, aplicado todo ello a infundir en la sociedad esos paradigmáticos modelos, funda-mentales para una
convivencia saludable dentro de una
cultura de paz.
En esta experiencia que nos ha
tocado vivir, hemos tropezado con los
clásicos personajes que no han escatimado esfuerzos para engañar y
robar a quienes se les han puesto por
delante, con tal de aprovechar y
conseguir sus fines, que no han sido
otros que los económicos. Otros han
unido esto a sus ansias de protagonismo, no importándoles para nada
el ridículo a que se exponían ante su
carencia de conocimientos, si bien esto
estaba un tanto disimulado ante la
misma carencia de ellos en sus propios congéneres.
Así, en este escenario, hemos visto
y sufrido a personajes en todo el acontecer de nuestra vida, infinidad de ellos
dentro de directivas de asociaciones
empresariales, políticas y sociales. Si
bien en lo que se dice políticas nunca
hemos participado como actores, en
las otras dos versiones sí que hemos
estado involucrados totalmente durante muchos años. Siempre con el
mismo problema: luchando contra
estos clásicos personajes trepadores
que no han tenido otros adversarios
que quienes por sus conocimientos
les hacían sombra, por decirlo de esta
figurada forma coloquial.
El problema de fondo
Es ahí donde nace el pecado de la
enseñanza. Los profesionales honrados
en este sector –llámense empresarios,
dirigentes, profesores o facilitadores–
tropiezan con los citados personajes
arribistas, a quienes no les interesa
enseñar porque peligran sus puestos
de trabajo y sus prebendas. Esto es
una constante que hemos tenido
siempre presente y que hemos estado
siempre intentando desmontar.
La historia está ahí y es incontrovertible. ¿Por qué la enseñanza privada ha sido siempre mejor que la llamada oficial? Sencillamente porque
en la privada existe una competencia y un deber de mostrar su bondad
para poder subsistir.
En este panorama, las enseñanzas
de turismo a nivel mundial se encuentran estancadas sin que se vislumbre
una posible solución. Los esfuerzos
de la Organización Mundial de
Turismo chocan de frente con los escenarios que se encuentran en los distintos países: las malas administraciones y las apetencias personales que
cercenan las más brillantes iniciativas, poniéndoles frenos controlados por la oficialidad para que las enseñanzas no prosperen hasta situaciones que pongan en peligro los puestos de trabajo de quienes no tiene ni
la preparación necesaria ni el conocimiento adecuado de cuáles deben
ser sus labores, y no digamos nada de
su experiencia.
Las escuelas de turismo en España
Por poner un vivido ejemplo –sin
entrar en detalles vergonzosos, que
los hay– tenemos en España la desaparición total de las escuelas privadas de turismo. Las que han podido
subsistir se han tenido que plegar a
las normas y los programas de la oficialidad, con lo cual está todo controlado. Se enseña lo que interesa a
los gobiernos de turno. No hay otra
posibilidad.
Cualquier tipo de programa que estuviera pensado y estructurado por
auténticos profesionales del sector turístico ha sido desmontado y aniquilado.
Los puestos directivos del turismo
en los años del “boom” turístico español reservaron la gestión del turismo
–el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Fraga Iribarne–
para aquellos titulares graduados
como técnicos de empresas turísticas
y para los profesionales que acreditaron su experiencia documental en
el tema, sin cuyos requisitos no se podía acceder a puestos de dirección en
las empresas del sector. Así crecieron.
Hoy, en España, cualquiera puede dirigir un hotel hasta de cinco estrellas
o gestionar una agencia de viajes grande
!!!
En el Instituto
Superior de
Estudios Turísticos
Internacionales de La
Orotava,
profesionales
americanos asisten a
la clase del profesor
Antonio Pastor
Abreu. Año 2002
!!!
Componentes de
la Escuela de
Turismo de Tenerife,
fundadores de los
estudios turísticos en
Canarias.
o pequeña, sin nada que acredite su
conocimiento.
Desde luego, no nos imaginamos a
todo un diplomado universitario de
turismo español dirigiendo la construcción de una carretera, un puente
o una simple vivienda; sin embargo,
hay hoteles y agencias de viajes que
las dirige un ingeniero, un arquitecto
o un sin título de nada ¿? Este es el
panorama actual, por poner el ejemplo España. Hay muchos lugares
peores, o iguales, en el mundo.
El tema va a estar muchos años en
el candelero, pues los intereses son
ilimitados y el desarrollo del turismo
avanza de forma imparable, por lo cual
los puestos de trabajo se multiplican
diariamente de forma descomunal.
Las soluciones posibles: una utopía
Grandes asociaciones privadas de
las enseñanzas del turismo –sin nombrar las que conocemos a fondo– están
en manos de personajes que solo pien-
san en su beneficio personal. Pasan
los años y mediante extrañas y espurias combinaciones siguen en sus puestos directivos pendientes de que nada les pueda revocar. Ahí, que es donde
se podía realizar una labor importante
a niveles mundiales, nos estrellamos
con aquellos que no quieren que las
enseñanzas prosperen en sus contenidos. Sus puestos de trabajo y su estatus estarían en peligro por la carencia de conocimientos, experiencia y
profesionalidad para desarrollar exitosamente su trabajo.
Nos sobran dedos en las manos para
contar la veces que hemos visto
convocar reuniones o convenciones
en España para analizar planes de estudio o programas de las enseñanzas del
turismo. En los congresos a los que
asistimos de todas estas organizaciones
que no hemos señalado huelgan por
su ausencia las discusiones de planes
de estudio, unificación de programas,
etc.
Dentro del Consejo de Educación
de la Organización Mundial del
Turismo, hace unos pocos años,
logramos un entendimiento privado
entre seis instituciones mundiales, para
seguir la experimentación de un
programa de estudios superiores
–sus métodos y materias– en el cual,
por sus condiciones, Canarias podía
asumir el liderazgo. Funcionó. Sacamos conclusiones y resultados.
Alguien se encargó de liquidarlo, destrozarlo, acabar con él. ¿Por qué? Porque enseñar, en este mundo de hoy,
se ha convertido en un pecado, sin
nadie que lo remedie.
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