u.1 - MEC.es

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ANTARES - Módulo 10 - Unidad 1 - Programa de Nuevas Tecnologías - MEC
Unidad didáctica 1:
Vida extraterrestre
Secuencia de aminoácidos, constituidos por elementos como el hidrógeno, en color azul,
formado en los primeros instantes de la vida del universo durante el periodo de la
nucleosíntesis primordial. En rojo, los producidos en las reacciones nucleares del interior de
las estrellas.
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1.1. Introducción
La búsqueda de vida extraterrestre con capacidad tecnológica para la
comunicación interestelar esta basada en conceptos que atañen a la vida e
inteligencia y son de naturaleza filosófica, sociológica y biológica
extremadamente complejos. La metodología aplicable ha de estar
inevitablemente fundada en nuestra propia experiencia, en lo que sabemos de
la vida y su evolución en la Tierra, y los procesos que gobiernan el desarrollo
cultural y tecnológico de la humanidad. Y todo ello ha de ser modulado con
información de carácter astrofísico. Siendo la Tierra el único planeta del que
tenemos certeza que tiene vida, serán sus propiedades y las del sistema solar
que la contiene, las que impondrán las restricciones que han de verificar los
posibles candidatos a planetas habitables.
La pluralidad de los mundos habitados en el universo es una cuestión antigua
y controvertida. Demócrito y Epicuro fundaban su existencia en el principio de
plenitud según el cual lo que puede ser ha de existir en algún lugar y en
consecuencia debe haber mundos como el nuestro en otras partes del
Universo. Esta conclusión sin embargo no era compartida por los mas
brillantes pensadores griegos. Aun cuando Platón era opuesto a la pluralidad,
la consideraba no obstante como una cuestión abierta, sin embargo
Aristóteles la rechazaba totalmente. Consideraba que la Tierra era el centro
del universo, por lo que debería estar separada de otros mundos habitados
por espacios vacíos en contradicción con lo establecido en el marco de su
Física. Además los restantes planetas no podrían albergar vida al estar
constituidos por una substancia completamente diferente de la que existía en
la Tierra. La concepción aristotélica, apoyada más tarde por consideraciones
teológicas, adquirió una gran fuerza y relevancia hasta el Renacimiento,
superando controversias y debates.
En este tema sólo consideraremos los aspectos físico-químicos y astrofísicos
favorables al desarrollo de la vida y discutiremos el número de civilizaciones
avanzadas de nuestra Galaxia y los modos posibles de comunicación.
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1.2. Vida en la Tierra
Los procesos ocurridos desde que surgieron las formas de vida más
primitivas en la Tierra hasta que aparecen los primeros registros históricos de
nuestra civilización, son de una extraordinaria complejidad. Una especie de
puzzle gigantesco donde una parte de las piezas se ha perdido
definitivamente, otras están incompletas o deterioradas y unas pocas, en
buen estado, cubren zonas distintas y distantes. Lo que si conocemos con
certeza es que la evolución ocurrió a lo largo de un periodo de tiempo muy
dilatado.
Las mas antiguas células fósiles aparecen en rocas que tienen entre 3300 y
3500 millones de edad. A este intervalo corresponden también los
estromatolitos, unas estructuras formadas por la superposición de capas
conteniendo diferentes tipos de bacterias. En épocas más cercanas, 1700
millones de años, existen ya evidencias de vida multicelular. Hacia los 570
millones de años aparecen fósiles con partes sólidas, como huesos y
caparazones, comenzando una eclosión de vida y la formación de numerosas
especies. La información disponible a partir de entonces muestra evidencias
concluyentes de una sucesión de formación y extinción de especies. Así
ocurrió por ejemplo con los dinosaurios, que vivieron durante un periodo
comprendido entre 240 y 65 millones de años. Sin embargo los fósiles de los
hominidos más antiguos son más recientes, tienen unos cuatro millones de
años y los identificados como neardentales, más de 150000 años. Los
humanos modernos aparecen entre los 15000 y 30000 años, pero sólo
disponemos de registros históricos sobre manifestaciones culturales de
cualquier tipo, desde hace 5000 años.
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1.3. Química de la vida
Figura 10-1. Secuencia de aminoácidos. Constituidos por elementos como el hidrógeno,
color azul, formado en los primeros instantes de la vida del universo durante el periodo de
la nucleosíntesis primordial. En rojo, los producidos en las reacciones nucleares del interior
de las estrellas.
Existen evidencias de que hace 3000 millones de años existían ya organismos
capaces de realizar procesos de fotosíntesis y por tanto debían contener
clorofila que convierte el dióxido de carbono y el agua en carbohidratos,
clorofila
6 CO2 + 6 H2O + energía luminosa → C6H12O6 + 6 O2
El dióxido de carbono ( CO2 ) podía estar suministrado por rocas
carbonatadas que habían sido calentadas por la actividad geológica. Los
carbohidratos ( C6H12O6 ) resultantes son la fuente básica de energía química
de todos los organismos. Por ejemplo de la respiración,
C6H12O6 +6O2 → 6CO2 + 6H2O
que es un proceso inverso de la fotosíntesis. Casi las tres cuartas partes de la
masa en seco de una célula son proteínas que son moléculas compuestas por
C, N, O e H. Estas a su vez forman los aminoácidos ( Fig.10-1). Las cadenas de
aminoácidos o al menos segmentos de moléculas de proteínas constituyen el
ácido dexoribonucleico (ADN). Tanto el ADN como el ácido ribonucleico
(RNA), otra macromolécula, aparecen en todos los organismos vivos, por
primitivos que sean, y en los que existieron hace más de tres mil años.
En los procesos bioquímicos intervienen preferentemente elementos como C,
H, O, N, S, P y en menor medida Na, K, Mg, Ca, Cl. También son necesarias
trazas de Mn, Fe, Co, Cu y Zn y algunos organismos utilizan B , Al, Va, Mo y l.
En menor medida interviene el silicio, que es importante en organismos
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unicelulares como diatomeas y radiolarios. El níquel desempeña un papel de
catalizador y el bromo Br es utilizado por organismos marinos.
Figura 10.2. Abundancias de elementos químicos en el universo. Expresadas en potencias de 10, normalizadas a la
abundancia de hidrógeno. Los colores indican el lugar de formación de acuerdo
con el pie de la figura anterior.
Hay unos cien elementos químicos que ocurren naturalmente y el número de
combinaciones posibles es muy grande. Por ello, si las reacciones químicas
que forman moléculas orgánicas complejas ocurren al azar, la probabilidad de
que surjan aquellas que son necesarias para la vida es muy pequeña. Sin
embargo no han utilizado los elementos químicos más abundantes del
universo ( Fig. 10-2) ni de la corteza terrestre, sino los que tienen propiedades
más convenientes. Por ejemplo los cuatro elementos más significativos desde
el punto de vista biogénico, H, O , N, C, son los cuatro átomos más pequeños
que pueden conseguir una gran estabilidad electrónica intercambiando 1, 2, 3
o 4 electrones. Esta propiedad les permite establecer ligaduras dobles o
triples y formar una gran variedad de moléculas estables.
Así de los millones de billones de agrupaciones que pueden resultar de
combinar aleatoriamente todos los átomos y moléculas, solo hay 1500
compuestos orgánicos básicos en bioquímica que están a su vez construidos
por no más de 50 bloques elementales, que incluyen aminoácidos y bases
nucleótidas. Este hecho indica que las moléculas críticas para la vida no son
resultado del azar, sino que siguen unas trayectorias muy concretas y poco
numerosas que ocurren cuando existe el entorno adecuado y a lo largo de
periodos de tiempo que sabemos que son dilatados, pero cuya duración no
conocemos bien.
Un compuesto importante para la vida es el agua. A la presión estándar de
una atmósfera permanece en estado líquido dentro de un rango amplio de
temperaturas. Es una propiedad importante que facilita la estabilidad de las
moléculas orgánicas más complejas y el transporte de nutrientes. La
presencia de sales, como ocurre en el agua del mar, disminuye la temperatura
de congelación y las presiones más altas incrementan la de ebullición. La
molécula de agua muestra una estructura dipolar. Esto es, sus cargas
eléctricas positiva y negativa no están distribuidas simetricamente, por ello el
agua disuelve las moléculas polares pero no las dipolares. Las células vivas
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están rodeadas por una membranas que las aíslan del medio circundante y
facilitan la realización de sus funciones. Al estar constituidas por moléculas
dipolares evitan que la célula pueda romperse en contacto con el agua.
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1.4. Estabilidad
Otro factor determinante para el desarrollo de la vida es la existencia de
fuentes de energía adecuadas y estables, que no experimenten variaciones
importantes y bruscas de sus propiedades. En la Tierra existe gran número de
formas de energía, descargas eléctricas, geotérmica, reacciones químicas,
etc. Pero sólo la luz solar cumple todas las condiciones requeridas.
Para que la luz del Sol pueda ejercer su función ha de estar tamizada por la
atmósfera de la Tierra, que absorbe e impide que lleguen a la superficie sus
radiaciones más energéticas, Rayos X, ultravioleta lejano, etc. De lo contrario
romperían las ligaduras de las moléculas orgánicas, las disociarían, acabando
rápidamente con cualquier organismo viviente. En esta tarea de protección
desempeña un papel primordial el ozono ( O3 ) de la estratosfera, al absorber
la mayor parte de la radiación solar de longitudes de onda cortas.
Además de esta función, la atmósfera junto con la hidrosfera contribuyen a la
estabilidad del entorno climático. La hidrosfera también tiene una propiedad
importante. La densidad del hielo es menor que la del agua liquida y flota en
lugar de hundirse. Si la temperatura del planeta disminuye en regiones muy
extensas, como sucede en los casquetes polares, la superficie del mar se
congela. El hielo formado, que es estable en una rango de temperaturas muy
amplio, aísla térmicamente las capas más profundas impidiendo su
congelación. Si el hielo no flotara, las zonas congeladas serían cada vez más
extensas y profundas pudiendo quedar los océanos rápida y globalmente
helados
Otros aspectos importantes son una razonable estabilidad geológica durante
largos periodos de tiempo y que los efectos perturbadores sobre el clima,
disponibilidad de agua y transparencia de la atmósfera sean poco frecuentes
y no se prolonguen durante largos periodos de tiempo. Por ejemplo los
impactos de meteoritos han sido moderados por la influencia de los campos
gravitacionales de los grandes planetas externos Júpiter y Saturno. También
su frecuencia ha disminuido a lo largo de la vida de la Tierra. La estadística de
los cráteres lunares con diámetros superiores a un km muestra una
disminución drástica de los impactos desde los 3900 a los 3300 millones
años. A partir de entonces son cada vez más raros. En la Tierra los resultados
serían similares.
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1.5. Vida en Marte
Figura 10.3. Superficie de Marte. Fue tomada en la misma superficie de Marte por la experiencia espacial de la
NASA, Mars Pathfinder.
No hay evidencias de civilizaciones con tecnologías avanzadas en otros
planetas y satélites de sistema solar. Lo que si cabe plantearse es la
posibilidad de alguna forma de vida por primitiva que sea. Los principales
estudios realizados hasta la fecha conciernen a Marte, Venus y Titán, el
satélite de Saturno. Vamos a considerar únicamente el primero que reúne, con
gran diferencia sobre los otros dos, las condiciones más favorables.
La duración del día en Marte es de unas 24.6 horas. Como la distancia de
Marte al Sol es una vez y media mayor que la de la Tierra, los años son más
largos, 686 días terrestres. La órbita de Marte es más excéntrica por lo que las
estaciones son muy extremas, hace más calor en verano y más frío en
invierno.
Marte muestra características asociadas al volcanismo, tectónica, movimiento
de material de la superficie provocado por viento, accidentes geológicos
relacionados con el agua, grandes impactos etc. Las fotografías de la
superficie son similares a las de un desierto, con dunas, fenómenos de
erosión, etc ( Fig. 10-3). En el ecuador la temperatura diurna supera la de
congelación del agua durante una gran parte del año, pero la temperatura
media de la superficie es de -53 C. La atmósfera es relativamente delgada, con
una presión de 6 mb ( en la Tierra es de 1013 milibares), y está compuesta
predominantemente por nitrógeno y oxigeno. El ozono es muy escaso. Por
estas razones, la radiación más energética del Sol es atenuada muy
débilmente antes de alcanzar la superficie.
El único lugar donde existe agua es en los cascos polares, donde aparece en
forma de hielo mezclada con polvo. En el resto del planeta está presente como
cristales de hielo. Producidos por un proceso de sublimación en los polos,
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son transportados por las corrientes atmosféricas dando lugar a la formación
de nubes. En ningún caso el agua líquida puede ser estable en la superficie.
La ausencia de agua y la intensa radiación ultravioleta generan condiciones
hostiles para el desarrollo de la vida. Sin embargo, no siempre tuvo que ser
así. Los estudios geológicos muestran que en la primera parte de su historia
debió existir un volcanismo muy activo, una erosión mil veces mayor en la
que tuvieron una participación activa las corrientes de agua que
probablemente excavaron los valles observados actualmente. Investigaciones
recientes muestran también desniveles importantes que pudieron albergar
grandes masas de agua a la manera de los mares terrestres. El clima además
pudo ser más caliente, debido a un efecto invernadero asociado al
oscurecimiento de la atmósfera, que tendría por causa la materia lanzada a la
atmósfera en las erupciones volcánicas y los impactos de grandes meteoritos.
No conocemos si además existieron otras condiciones requeridas para la
vida, ni tampoco si el conjunto de todas ellas se mantuvo durante el tiempo
necesario.
En el caso de que hubiera habido vida en Marte, cabe preguntarse si podría
haber sobrevivido en las condiciones actuales. En la Tierra existen formas
primitivas de vida en lugares inhóspitos. Como los psicrófilos, presentes en
los mares helados de la Antártida, y los acidófilos y alcalinófilos, en
ambientes ácidos y alcalinos. El sulfolobus acidocaldarius y el pyrolobus
fumatii habitan en medios con temperaturas de 85o C y 113o C,
respectivamente. Un valor más bajo, 4oC, es óptimo para el desarrollo de las
polaromonas vavuolata. Otro ejemplos de extremófilos son los metanopyrus
que produce su propio metano para sobrevivir, litoautotróficos que viven en el
fondo de los océanos. Existe también una gran variedad de organismos que
no necesitan la luz del Sol y han permanecido aislados, bajo la superficie
terrestre, durante millones de años.
Estas formas de vida no han surgido en los lugares donde las encontramos
ahora, sino que han emigrado desde la superficie por causas diversas. Un
proceso similar podría haber ocurrido en Marte, en cuyo interior todavía existe
calor. Pero la búsqueda de estas formas de vida no es posible desde el
espacio exterior sino que requiere investigaciones exhaustivas realizadas
desde la propia superficie del planeta y una elevada dosis de suerte. De
momento el único resultado es que no hay evidencia alguna de que exista o
haya existido vida en Marte.
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1.9. Comunicación
Un problema es conocer cuantas civilizaciones existen y otro que podamos
comunicarnos con ellas. Incluso si residen en nuestra propia Galaxia. En
estos últimos cuarenta años ha habido diferentes campañas para la búsqueda
de vida extraterrestre. Bien estudiando las señales de radio procedentes del
espacio exterior, o enviando impulsos desde radiotelescopios terrestres.
Hasta el momento los resultados han sido negativos.
La comunicación mediante las ondas de radio tiene la indudable ventaja de
que las señales pueden viajar a la velocidad de la luz y penetran
profundamente en regiones polvorientas, donde la luz quedaría fuertemente
atenuada. Paradójicamente el gran público que recurre abundantemente al
teléfono para comunicar con otros humanos prefiere el contacto personal con
los extraterrestres.
Supongamos que queremos enviar una nave espacial al planeta de una
estrella donde es previsible la existencia de condiciones para el desarrollo de
la vida. Necesariamente estará más lejos que la estrella más próxima, a
Centauri y adoptamos su distancia, 4.4 años luz, como límite inferior. La
velocidad de las naves espaciales más rápidas no tripuladas, como el Pluton
Kuiper Express proyectado por la NASA para ser enviada al planeta Plutón en
el año 2004, alcanzarán una velocidad de crucero de unos 18 km s-1. Una nave
similar tardaría unos 71000 años en llegar a α Centauri y otros tantos en
volver a la Tierra, 142000 años en total.
Una nave tripulada debería tener amplitud suficiente para que la tripulación
gozara de un cierto confort y espacio suficiente para almacenar víveres y el
combustible necesario, no sólo para un viaje tan largo, sino para superar la
velocidad de escape del sistema solar. En el estado actual de la ciencia y la
tecnología plantear un viaje de estas características no es realista.
Podría considerarse, con más fe en los milagros que en los fundamentos y
perspectivas científicas y tecnológicas, que en el futuro será posible viajar a
velocidades próximas a la luz. Si el trayecto a a Centauri se realiza al 80% de
la velocidad de la luz e incluimos la contracción del tiempo predicha por la
relatividad especial, la nave tardaría poco más de tres años en llegar. A su
regreso, los astronautas tendrían seis años y medio más pero los habitantes
de la Tierra serían ocho años más viejos.
La duración del viaje es razonable, pero no olvidemos que un año es el tiempo
que invierte la Tierra en su revolución alrededor del Sol. No es la unidad de
medida del envejecimiento biológico y este puede transcurrir de modo
diferente al modificar las condiciones de vida. No podemos ignorar los efectos
negativos que pueden tener sobre el organismo humano la prolongada
permanencia en el espacio exterior ni los viajes a velocidades tan altas ni las
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importantes aceleraciones a que estará sometido. Todo ello sin entrar en
consideraciones, que son evidentes, sobre las graves alteraciones producidas
sobre la propia estructura de la nave, el material de que está construida, su
equipo de navegación y la naturaleza y propiedades del combustible utilizado.
Pero hay mas. El medio interplanetario y el espacio interestelar no están
vacíos. En el primero existen asteroides de gran tamaño que podrían ser
eludibles, otros de mucho menor tamaño, mas difíciles de evitar, y en los dos
casos partículas sólidas de tamaño microscópico conocidas como granos de
polvo interplanetario e interestelar. Estas últimas al colisionar con una nave
viajando al 80% de la velocidad de la luz liberarían una energía similar a la
producida por la colisión de una masa de casi media tonelada moviéndose a
100 km/h.
La vía más sencilla, realista y económica para contactar con CCTCI es la
emisión de ondas de radio. Hay procedimientos muy ingeniosos y elaborados
para indicar a los posibles interlocutores que las señales son artificiales y
mostrarles algunas características de nuestra propia cultura. Sin embargo el
método más simple consiste en mandar una simple señal en una frecuencia
que no coincida con las radioemisiones producidas de modo natural en
nuestra Galaxia o en el resto del universo. La banda elegida está comprendida
entre las frecuencias de 18 cm y 21 cm. En la primera emite intensamente la
molécula OH y en la segunda el hidrógeno interestelar.
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Cuestiones para autoevaluación
1. Proporcionar un ejemplo no científico de una hipótesis y sugerir como
puede ser verificada. En qué condiciones una hipótesis se convierte en una
teoría.
2. Listar los principales métodos de detección de vida extraterrestre
inteligente.
3. Cuál es el fundamento químico de la vida.
4. En qué otros lugares del universo, distintos de la Tierra, han sido
identificadas moléculas orgánicas.
5. Qué ventajas presenta la utilización de emisiones en radiofrecuencias en
las comunicaciones interestelares.
6. Cuáles son las principales dificultades de los viajes interestelares.
7. Cómo aparecería la Tierra si fuera observada en radiofrecuencias.
8. Cuáles son los principales aspectos astrofísicos que favorecen el
desarrollo de la vida.
9. ¿Existen los OVNIS?
10. ¿Puede existir vida en otros lugares del universo?
11. ¿Existe alguna evidencia científica de que la Tierra ha sido visitada por
extraterrestres en alguna época de su historia?
12. Establezca la proporción de los alumnos de su clase que creen que existe
vida inteligente en Marte. ¿Cuáles son los principales fundamentos?
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Proyectos o actividades de observación
1. Listar los principales testimonios proporcionados por los avistadores
OVNIS. Seleccionar los que han sido atribuidos a platillos volantes de origen
extraterrestre. Indicar los principales argumentos que apoyan esta
interpretación. Discutir los mismos en el marco del método científico.
2. Señalar las consecuencias de que los platillos volantes de origen
extraterrestre no hayan visitado nunca la Tierra.
3. En la hipótesis de que la humanidad identifique un planeta habitado por
seres con capacidad de comunicación, cuáles serían las acciones a realizar de
modo prioritario.
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1.8. Número de civilizaciones extraterrestres
Nuestra Galaxia tiene unos cien mil millones de estrellas. Basándonos en las
restricciones anteriores podemos excluir las que carecen de planetas con
propiedades similares a la Tierra. Es obvio que el número de las estrellas
restantes no tiene porque coincidir con el de las civilizaciones con capacidad
tecnológica para la comunicación interestelar (CCTCI) en nuestra Galaxia. La
razón principal es que intervienen además otros aspectos que ya señalamos
en la introducción. Cualquier intento serio de estimar el número de CCTCI ha
de ser planteado de forma que incluya todos los parámetros implicados, que
han de estar bien definidos. Francis Drake ha realizado una de las
aproximaciones más conocidas a este problema estableciendo una ecuación
que esta expresada como un producto de factores, alguno de los cuales
puede ser determinado por métodos astrofísicos. Si N es el número de CTCI
resulta,
N= R*Fp x Ne x Fl x Fi x Fc x L
donde,
R*, es el número de estrellas formadas por año en nuestra Galaxia, que
cumplen las condiciones señaladas anteriormente.
Fp, fracción de estrellas que tienen sistemas planetarios.
Ne, fracción de planetas donde se dan condiciones adecuadas para el
desarrollo de la vida
Fl, fracción de planetas donde existe vida
Fi, fracción de planetas donde existe vida inteligente
Fc, fracción de planetas donde existe una civilización con tecnología
avanzada capacitada para la comunicación interestelar.
L, vida media de una civilización tecnológicamente avanzada.
La principal dificultad es que sólo pueden ser determinados
experimentalmente R* y en menor medida Fp. Para estimar los restantes
parámetros únicamente disponemos de un caso, la Tierra. Los estudios
estadísticos sobre formación estelar muestran que sólo se forma una estrella
candidato ( enana de tipo comprendido entre F5 y M0 ) por año. De forma que
R* = 0.1. Conservadoramente podemos asumir que todas las estrellas de tipo
solar tienen sistemas planetarios y adoptamos Fp = 1.
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ANTARES - Módulo 10 - Unidad 1- 08- Programa de Nuevas tecnologías - MEC -
Desgraciadamente el resto de los términos de la ecuación de Drake son muy
inciertos. Si utilizamos como referencia el sistema solar entonces la fracción
de planetas de un sistema donde existen condiciones adecuadas para la vida
sería de 1/9 , esto es aproximadamente Ne = 0.1. Como en la Tierra existe vida,
que además es inteligente y tiene capacidad e interés para realizar alguna
forma de comunicación interestelar, podemos escribir que Fl = Fi = Fc = 1.
La longevidad de la civilización tecnológica es un factor difícil de predecir. Su
duración puede ser limitada más que por factores externos, por catástrofes
planetarias o de otro tipo, por las consecuencias mismas del desarrollo
tecnológico, contaminación guerra, superpoblación, etc. En nuestro planeta
los primera búsquedas comenzaron después de 1960 y, unos quince años
mas tarde, los primeros intentos de enviar señales al espacio. Si
consideramos de una manera pesimista que nuestra civilización tecnológica
puede durar cien años, resulta un valor mínimo para el número de
civilizaciones,
N = 0.1 x 0.1x1x1x1x100 = 1
La nuestra. No hay que olvidar que este número corresponde a nuestra
Galaxia, existen además millones de otras galaxias con estructuras y edades
parecidas, en las que podría hacerse un estudio similar.
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Soluciones
4. En qué otros lugares del universo, distintos de la Tierra, han sido
identificadas moléculas orgánicas.
Cometas, asteroides, nebulosas densas del medio interestelar.
5. Qué ventajas presenta la utilización de emisiones en radiofrecuencias en
las comunicaciones interestelares.
Experimentan menos perturbaciones al atravesar el medio
interestelar. Se pueden establecer rangos de frecuencias que no
son emitidas por fenómenos naturales.
9. ¿Existen los OVNIS?
Sí, existen objetos volantes que no han podido ser identificados.
11. ¿Existe alguna evidencia científica de que la Tierra ha sido visitada por
extraterrestres en alguna época de su historia?
Ninguna que se pueda considerar concluyente.
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1.6. El entorno astrofísico
Figura 10-4. Diagrama de HR. Distribución de las estrellas de acuerdo con sus
luminosidades y temperaturas.
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En nuestro planeta no habría condiciones favorables para el desarrollo de la
vida sin la concurrencia de unos factores que conciernen a la formación,
estabilidad y aislamiento del Sol.
El análisis de la luz del Sol informa sobre su composición química que es,
básicamente, la que tenía el medio interestelar donde ocurrió su nacimiento.
Con este material está construido también el resto del sistema solar, planetas,
satélites, meteoritos, etc. Pero los elementos químicos que identificamos en el
Sol y la proporción en que aparecen, son el resultado de una larga cadena de
procesos ocurridos a lo largo de la historia de nuestra Galaxia y del universo.
En los primeros instantes existían unos pocos elementos, H, He y trazas de Li
y Be formados en la era de la nucleosíntesis primordial. Los restantes fueron
creados por reacciones nucleares en el interior de estrellas, que luego los
arrojaron al medio interestelar en el curso de su evolución. En definitiva la
mayoría de los elementos químicos presentes en la nebulosa protosolar y
todos los necesarios para la vida, excepto el hidrógeno, han sido fabricados
por las generaciones estelares precedentes.
El segundo factor concierne a la estabilidad. El Sol no es una estrella singular.
El diagrama HR que distribuye las estrellas de acuerdo con su brillo y
temperatura sitúa al Sol en una posición intermedia de la secuencia principal.
La posición que ocupan las estrellas depende de las masa que adquieren al
nacer. En la parte superior están las estrellas más calientes con masas que
pueden ser 100 veces la masa del Sol y en la inferior las más frías y menos
masivas (Fig. 10-4). En la secuencia principal permanecen las estrellas la
mayor parte de su vida obteniendo su energía mediante reacciones nucleares
que utilizan hidrógeno como combustible. Agotado el hidrógeno central, las
estrellas abandonan la secuencia principal y experimentan procesos de
inestabilidad estructural y física, que producen la expansión de su capas
externas.
La teoría de la evolución estelar predice que el Sol esta en la secuencia
principal desde hace unos 4500 millones de años durante los cuales sus
propiedades no han variado de modo apreciable, y continuará en esta fase
durante otros cinco mil millones de años más. Hay que destacar que la edad
del Sol es consistente con la obtenida en las rocas lunares y los meteoritos,
que está comprendida entre los 4500 y 4600 millones de años. Sin embargo
las rocas más antiguas de la Tierra tienen unos 4000 millones. Como nuestro
planeta se formó al mismo tiempo que el Sol, la Luna y los asteroides, ha
debido permanecer sin corteza sólida durante unos 500 millones de años,
durante los cuales fue imposible la formación y supervivencia de las
moléculas orgánicas.
La radiación que ilumina la Tierra es emitida por una región externa del Sol
denominada fotosfera que tiene una temperatura de 5500 grados y alcanza su
máxima intensidad en la región amarilla del espectro. Estas propiedades
también han permanecido prácticamente invariables, antes incluso de la
presencia de las formas más primitivas de vida en la Tierra.
El Sol es una estrella aislada. Realiza un movimiento de rotación alrededor del
centro de la Galaxia, pero no esta ligada a estrellas próximas formando
sistemas binarios o múltiples. Estas agrupaciones, que son muy frecuentes,
están caracterizadas porque sus componentes describen órbitas alrededor de
un centro común, intercambiando en ocasiones materia de sus capas
externas. Es claro que las órbitas de los planetas de una estrella que es
miembro de un sistema binario, experimentan variaciones en el tiempo, son
inestables, y las perturbaciones alteran las condiciones físicas del planeta, o
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incluso en los casos extremos, hacen peligrar su propia supervivencia.
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1.7. Búsqueda de planetas habitables
Figura 5. Formación de
sistemas estelares. La
imagen observada por
el Telescopio Espacial
Hubble muestra unas
estructuras centrales
brillantes, que son
estrellas recién
formadas, rodeadas por
unos discos obscuros
que constituyen la
primera fase de un
proceso de formación
estelar.
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La búsqueda de vida inteligente extraterrestre debería comenzar por la
localización de planetas con propiedades similares a la Tierra. Pero esta es
por el momento una tarea imposible. Si el Sol estuviera a la distancia de la
estrella más próxima, aparecería como un punto brillante y la Tierra, con un
radio que es la centésima parte del solar, y que es además oscura, sería
invisible.
Sin embargo nuestro sistema solar no es único. Observaciones realizadas en
estos últimos años han mostrado sistemas planetarios en formación en otras
estrellas (Fig. 10-5). Su estudio es importante porque aporta claves sobre el
nacimiento de nuestro propio sistema solar. También porque prueban que los
sistemas planetarios son un hecho común en nuestra Galaxia.
Las evidencias más importantes sobre la existencia de otros planetas
provienen del estudio de las perturbaciones que producen en el movimiento
propio de la estrella. Este método ha facilitado la identificación de candidatos
cuyas masas están comprendidas entre 160 y 1600 veces la masa terrestre.
Sin embargo no es útil para descubrir planetas de pequeña masa, como la
Tierra.
Por tanto, no es posible actualmente identificar directa ni indirectamente
planetas extraterrestres con propiedades similares a la Tierra. Sin embargo
sabemos que, si éstos existen, hay que encontrarlos en torno a estrellas de
tipo cercano al solar, que podemos restringir del modo siguiente. Las masas
no pueden ser mayores que una vez y media la masa del Sol ni muy pequeñas.
En el primera caso, saldrían de la secuencia principal antes del tiempo
necesario para desarrollar organismos inteligentes. En el segundo serían
demasiado frías y los únicos planetas con posibilidades de albergar vida
tendrían que ser muy masivos y próximos a la estrella, con lo que estarían
sometidos a perturbaciones catastróficas que impedirían la supervivencia. Por
ello las estrellas más idóneas son aquellas que están en la secuencia principal
y tienen tipos comprendidos entre F5 y K5 ( el Sol es de tipo G2), (Fig.10 - 4) y
que además no forman sistemas binarios y múltiples.
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