Astrologia Jose Royo

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El mundo está cambiando...
Por José Royo
Preludios del 2012 y ciclos planetarios
Que el mundo está cambiando no es un secreto... En las últimas décadas hemos
asistido a profundas transformaciones en todo el planeta y existe una alarma justificada
debido al preocupante cambio climático, los movimientos migratorios, la crisis
económica, la globalización de los conflictos y un sinfín de otros temas. Pero aunque
nuestra atención esté puesta en los problemas mundiales del momento, con un ejercicio
de distanciamiento en el tiempo descubriremos que los cambios que estamos
presenciando son mucho más radicales y de largo alcance de lo que parece.
Hace poco más de un siglo nuestros antepasados todavía se alumbraban con velas y
candiles, se desplazaban en caballerías, viajaban en barcos, se calentaban con leña o
carbón y se comunicaban escribiendo cartas que tardaban varios días o meses en llegar.
Es decir, con algunas pequeñas mejoras,
utilizaban los mismos medios de
comunicación, producción y subsistencia que se habían utilizado a lo largo de miles de
años. Y en un tiempo record hemos pasado del caballo a la nave espacial, de la espada
de madera y las muñecas de trapo a los juegos de ordenador, y de la carta escrita con
pluma a la telefonía móvil e Internet, sin olvidar el resto de avances científicos y
tecnológicos que han transformado profundamente nuestra vida y hábitos, eso sí, con
resultados dudosos para nuestro equilibrio global.
Estamos viviendo un periodo histórico que parece confirmar el tan pregonado cambio de
era que tiene lugar cada 2155 años aproximadamente. Hay quienes afirman que ya
hemos entrado en la era de Acuario mientras que otros dicen que todavía está por llegar.
Pero en realidad poco importa la etiqueta que le pongamos a este periodo de
transformaciones sin precedentes, que se inició a principios del siglo XX con la
creciente industrialización, la aparición del automóvil, los primeros vuelos de aviones, el
cine, la radio, la televisión y toda una serie de descubrimientos que hubiesen dejado
perplejos a nuestros antepasados de hace tan sólo un par de generaciones.
De la misma forma que somos testigos y partícipes de estas innovaciones y cambios
acelerados, también observamos que la conciencia de los seres humanos no se ha
desarrollado a la misma velocidad que la ciencia y la tecnología, lo que ha creado un
peligroso desfase entre el instrumento y la conciencia que lo maneja. Como resultado,
hoy nos encontramos en el mundo con efectivas armas de destrucción masiva,
modernas industrias que contaminan las aguas, y veloces medios de transporte que
polucionan el aire que respiramos. Por otro lado, la codicia y la ausencia moral de los
países tecnológicamente avanzados ha generado una mayor desigualdad en el mundo,
ahondando las diferencias entre ricos y pobres, y sumiendo en el hambre y las
enfermedades a gran parte del planeta. Visto todo esto no deberíamos extrañarnos de
que la Tierra se queje y que recibamos señales que apuntan a la necesidad de un cambio
profundo en nuestro planeta, si queremos sobrevivir. Desde la astrología intentamos
entender este momento histórico, reflexionando sobre cuales pueden ser los caminos
que nos lleven a encontrar la luz al final del túnel.
La astrología mundial es una especialidad que estudia los ciclos planetarios con el
objetivo de tener una visión comprensiva de los procesos sociales y acontecimientos
colectivos que afectan a la Tierra. Un primer paso es observar los planetas más lentos,
Urano, Neptuno y Plutón, en su tránsito por los signos. El astrólogo Dane Rudhyar (18951985) calificaba de “fertilizantes” a los tránsitos de estos planetas, y decía que a su paso
por los signos despertaban y eran portavoces de las cualidades asociadas al signo
transitado. De forma general:
Urano se relaciona con las ideas colectivas. El ciclo de este planeta en torno al
zodíaco es de 84 años, y su tránsito se caracteriza por el rupturismo con
respecto a los valores sociales vigentes representados por el signo transitado.
A la vez, apunta hacia un nuevo modo en la expresión de dichos valores.
Neptuno se relaciona con los sentimientos colectivos. El ciclo zodiacal de este
planeta es de 165 años, y su tránsito revela los sueños, valores idealizados y
anhelos inconscientes del colectivo, simbolizados por el signo que transita.
Podemos observar su expresión externa en la seducción de las modas y en los
movimientos sociales del momento.
Plutón se relaciona con los procesos colectivos de transformación y
regeneración. El ciclo zodiacal es de 248 años, y su tránsito extrae de las
profundidades -y destruye- aquellos valores representados por el signo
transitado que ya no sirven o que están corruptos, propiciando así el
surgimiento de algo nuevo.
El tránsito de Plutón
El tránsito de Plutón es el más lento de los tres planetas mencionados, por lo que
cuando entra en un signo actúa durante largo tiempo, en base a la energía que
representa, haciendo emerger a la superficie los factores simbolizados por el signo
transitado. Si tomamos como ejemplo sus últimos pasos por signos, vemos que entre
1983 y 1995 Plutón transitó por Escorpio, signo del que es planeta regente y cuyo
simbolismo está asociado a los procesos tanto autodestructivos como
autoregenerativos que pueden vincularse claramente con la ecología.
En ese periodo la población tomó una mayor conciencia de la contaminación de la Tierra
y de la destrucción de los recursos naturales, y se despertó un interés general por la
ecología y las energías renovables que habían sido hasta el momento temas residuales
entre sectores alternativos. También en esta época creció la preocupación por la
enfermedad del SIDA que se transmitía principalmente vía sexual o a través de las
jeringuillas compartidas por personas con adicción a la heroína. Escorpio es el signo
zodiacal relacionado con la sexualidad y la muerte, y si tomamos la analogía de
“clavarse la aguja” con la conducta del escorpión que se clava a sí mismo el aguijón, no
es difícil descubrir los simbolismos implícitos. Estos son solamente un par de ejemplos
que podrían ampliarse con otros muchos y que revelan cómo las correspondencias del
signo tienen su manifestación en los acontecimientos de cada periodo.
Igualmente encontramos claras analogías simbólicas en el tránsito de Plutón por el
signo de Sagitario entre 1995 y 2008. Sagitario es un signo relacionado, entre otras
cosas, con la religión y con el extranjero, y en este periodo el simbolismo plutoniano
mostró su peor cara con el creciente terrorismo internacional, la expansión del
fundamentalismo religioso, los flujos migratorios y la globalización de los conflictos
bélicos. Sagitario es un signo que representa los excesos de todo tipo, y en estos años
el consumismo desbordado y la tendencia a vivir por encima de las propias
posibilidades se convirtió en algo muy común que llevó a un nefasto endeudamiento de
las clases trabajadoras, y que tuvo su expresión más evidente en la crisis financiera del
2008, en donde se destaparon prácticas económicas obscenas generadas por la codicia
sin límites de unos cuantos.
Con respecto a este significativo 2008 hay que señalar que Plutón entró en el signo de
Capricornio el 26 de enero, luego en su movimiento retrógrado volvió a Sagitario el 14 de
junio, y al volver a su movimiento directo, entró definitivamente en Capricornio el 27 de
noviembre, donde permanecerá hasta el año 2024. Capricornio es un signo que se
relaciona con las estructuras sociales, la política y la economía, por lo que la entrada de
Plutón en este signo hacía presagiar profundas transformaciones en estos ámbitos. Por
otro lado, sus desplazamientos en 2008 a caballo entre los signos de Sagitario y
Capricornio parece expresar una síntesis de ambos signos en un año en que salieron de
la sombra los excesos, imprudencias y maquinaciones económicas de los sectores
financieros.
La entrada de Plutón en Capricornio en 2008 es simbólicamente interesante pues cuando
este planeta fue descubierto en 1930 transitaba el signo de Cáncer, y ahora se ubica
justo en el signo opuesto al de su descubrimiento objetivando (o “mirando de frente”) su
función y significado a través de la oposición. Es cierto que Plutón ya existía con
anterioridad, pero se considera que la energía de un planeta se hace particularmente
consciente para los seres humanos a partir de su descubrimiento.
La mayoría de astrólogos ya preveían desde hacía bastantes años que en 2008 se
iniciaría un periodo caracterizado por importantes crisis en el ámbito de las finanzas y la
política -atributos del signo de Capricornio- que llevarían a profundas transformaciones
económicas y sociales. Pero en nuestra sociedad los estudios astrológicos suelen ser
ignorados sistemáticamente cuando no ridiculizados. Por otro lado, si alguien hubiese
dado crédito a estas previsiones quizás tampoco habría podido evitarse lo que está
ocurriendo ni lo que está por llegar. Es cierto que una previsión astrológica puede no ser
siempre acertada, como tampoco lo es una previsión meteorológica, bursátil o cualquier
otra que especule sobre el futuro. Pero de la misma manera que tenemos en
consideración una previsión meteorológica de lluvia y tomamos el paraguas –aunque
luego no llueva-, también sería prudente considerar las hipótesis de una previsión
astrológica a fin de preparar el terreno para lo que pueda venir. Y esto no como un acto
de fe, sino en base al porcentaje de aciertos derivados de la observación de los ciclos
planetarios a través de la historia.
Los ciclos combinados
Para el estudio de los procesos y acontecimientos colectivos se toman como
indicadores principales los ya mencionados planetas más lentos Urano, Neptuno y
Plutón, junto con Júpiter y Saturno que son los que les siguen en lentitud. Además de
sus tránsitos por los signos, se consideran de especial importancia los ciclos
combinados de todos estos planetas. Un ciclo combinado se inicia cuando dos de estos
planetas entran en conjunción, es decir cuando ambos coinciden en un mismo punto del
zodíaco. A partir de aquí se desarrolla entre ambos una relación en la que, al igual que
ocurre entre las parejas humanas, hay momentos de crisis, momentos de distensión y
momentos de enfrentamiento. Las vicisitudes del ciclo combinado se deducen de los
ángulos (90º, 120º, 180º, etc.) que se van formando al alejarse el uno del otro y que son
significadores de fluidez o tensión.
En sus ciclos individuales, Júpiter tarda 12 años en dar una vuelta entera al zodíaco,
Saturno 29 años y medio, Urano 84, Neptuno 165 y Plutón 248 años aproximadamente.
Mientras que en sus ciclos combinados los periodos están condicionados por las
velocidades de los planetas implicados, tal y como puede verse en la tabla, donde
también se señala el año de inicio más próximo al momento actual:
El momento más intenso de un ciclo combinado es el que corresponde a la conjunción,
pues señala el inicio de una relación que se desarrollará a lo largo de los años
siguientes. Hay que señalar que en los raros momentos históricos que participan más de
dos planetas en un inicio de ciclo son de esperar cambios especialmente significativos.
Esto es lo que ocurrió entre 1988 y 1991 con la triple conjunción de Saturno-UranoNeptuno en Capricornio, evento que solamente tiene lugar cada 500 años y que tuvo su
momento álgido en 1989 cuando Júpiter hizo oposición a estos tres planetas desde el
signo de Cáncer. Recordaremos que fue precisamente en esas fechas cuando cayó el
muro de Berlín y se inició la desintegración de la Unión Soviética, dando lugar a una
nueva correlación de fuerzas en el orden mundial y a la desaparición de las tensiones de
laguerra fría entre los dos grandes bloques formados por los USA y la URSS. El
astrólogo francés André Barbault en su obra Le Pronostic Experimentale en Astrologie,
publicada en 1973, ya se refería a esta triple conjunción y señalaba en relación a las dos
grandes potencias del momento:
“(...) estos dos competidores -USA y URSS-, o los valores de capitalismo y
comunismo que éstos representan- llegan a un fin de carrera al mismo punto y
en el mismo momento, como fundiéndose en una única corriente (...)
reencontrándose así Urano y Neptuno en un nuevo punto de partida cíclico.”
Visto retrospectivamente y aunque los pronósticos de Barbault puedan hoy ser
matizados, nadie puede dudar en lo que tenían de certeros, sobre todo considerando que
fueron publicados dieciséis años antes, cuando nada hacía prever un acercamiento entre
los dos bloques. Pero ¿en qué se basaba Barbault para sus afirmaciones? Para Barbault
el ciclo Saturno-Urano estaba relacionado con tendencias imperialistas y capitalistas,
mientras que el ciclo Saturno-Neptuno lo vinculaba con la ideología comunista. Teniendo
en cuenta estos principios era lógico pensar que un encuentro de Saturno, Urano y
Neptuno podían dar lugar a algo que uniese esas dos tendencias antagónicas. Y aunque
no hubo una verdadera unión entre los Estados Unidos y la nueva Rusia, sí que hubo
una distensión entre ambas potencias a la vez que se materializó la unión de las dos
alemanias. Esto supuso un acontecimiento de gran importancia económica y política,
que tuvo su escenificación simbólica con la destrucción del Muro de Berlín que había
dividido Alemania -y Europa- durante varias décadas.
El periodo 2008-2012
Volviendo al momento astrológico actual, observamos diversos factores coincidentes en
el tiempo que deberían ser objeto de nuestra atención. Tal y como vimos, Plutón ha
entrado en Capricornio en 2008, pero también Urano entrará en Aries en 2010-11 y
Neptuno en Piscis en 2011-12. Se trata de un momento singular pues, si tenemos en
cuenta sus lentos desplazamientos, estos tres planetas significadores del inconsciente
colectivo cambian de marco energético en un periodo muy breve. Junto con los cambios
de signo de Urano, Neptuno y Plutón, vemos en este mismo periodo configuraciones
especialmente dinámicas en las que participa Saturno de forma destacada. De forma
general, Saturno en sus ciclos combinados con Urano, Neptuno y Plutón materializa la
manifestación de estos tres planetas cuando entra en relación con ellos. Y también
debemos considerar el ciclo combinado de Júpiter-Saturno pues está relacionado con
coyunturas socio-económicas, culturales e ideológicas.
Todo esto nos lleva a observar que el 2010, precisamente el año que Urano entrará en el
signo de Aries, se forma una figura de tensión en la que participan Júpiter, Saturno,
Urano y Plutón. Tan sólo Neptuno parece permanecer relativamente ajeno a esta
configuración planetaria que en argot astrológico denominamos "Cuadratura en T en
signos cardinales". Urano en Aries nos remite a situaciones nuevas e imprevistas no
exentas de brusquedad, pero el momento de máxima tensión lo tenemos para el 10 de
Agosto de ese año, tal y como puede verse en la siguiente carta astral:
Esta configuración revela una evidente tensión entre unos valores conservadores que
buscan perpetuarse mediante alianzas (Saturno en Libra) enfrentados a posiciones
ideológicas radicales y beligerantes en donde no es de excluir el fanatismo religioso
(Urano-Júpiter en Aries). Todo ello con el arbitraje de Plutón en Capricornio que recibe
esa tensión de ambas partes y que hace pensar en una salida abrupta que transforme en
profundidad las estructuras sociales, económicas y políticas tal y como las conocemos.
Y esto sin descartar otras posibles interpretaciones de esta configuración, relacionadas
con perturbaciones geológicas o atmosféricas que podrían hacer todavía más
complicada la situación.
En el 2011, Neptuno en su ciclo de 165 años entrará en Piscis (signo del que es planeta
regente), luego retrocederá unos meses a Acuario, para entrar definitivamente en Piscis
el 3 de Febrero de 2012 donde permanecerá durante catorce años. Es precisamente a
finales de ese año cuando, según el calendario maya, acaba un ciclo que se inició el 13
de Agosto del 3113 a.C. (14 de Agosto del 3114 a.C. según el calendario Juliano) y que
acaba el 21 de Diciembre de 2012. Las especulaciones con respecto a esta fecha son
abundantes y van desde predicciones sobre cataclismos naturales y guerras mundiales,
a eventos en los que intervendrían fuerzas cósmicas o visitaciones extraterrestres. Por
otro lado, fuentes científicas de la NASA hablan de un aumento en las manchas solares a
partir del 2010 ó 2011, que tendrían repercusiones importantes en nuestro planeta. En
realidad es difícil asimilar tal aluvión de teorías, pero de lo que no cabe duda es que
existen indicadores de procedencias muy diversas que parecen coincidir en que algo
está pasando y que algo se avecina.
En las profecías mayas, basadas en su calendario, se señala que el 21 de Diciembre de
2012 marca el final de un ciclo materialista en el que para sobrevivir deberemos volver a
sincronizarnos con los ciclos universales de la naturaleza. El inicio del nuevo ciclo
precisará pues de un poderoso cambio en la conciencia humana y en la percepción que
tenemos del mundo. Cabe recordar que es precisamente en 2012 cuando Neptuno
entrará definitivamente en su signo, Piscis, completando así el cambio de signo de los
tres planetas lentos Urano, Neptuno y Plutón vinculados al inconsciente colectivo. La
energía de Piscis-Neptuno se relaciona con lo confuso y lo intangible, pero también con
los sentimientos de unión, la empatía, el misticismo y el amor cósmico. Queda pues la
esperanza de que las cualidades positivas de la energía neptuniana participen en los
momentos difíciles que puedan acontecer.
Igualmente, desde la perspectiva astrológica que nos ocupa, vemos que los planetas
para el 21 de Diciembre de 2012 no presentan la situación de tensión extrema que
pudimos ver en la carta astral del año 2010. Esto es algo que parece confirmar el Índice
Gouchon, un método de investigación astrológica actualizado y divulgado por el
veterano astrólogo André Barbault, en donde se suman las distancias angulares entre
los cinco planetas lentos y después se anotan los resultados de forma grafica, año por
año, para el periodo que se quiere investigar. En la gráfica se observa que cuando la
línea desciende hay un aumento de la tensión internacional y que cuando la línea sube
disminuye esa tensión. Tomando el periodo actual vemos una curva descendente hasta
el 2010, seguida de un breve remonte hasta el 2014 y después un pronunciado descenso
que tocaría fondo hacia el 2022 para luego remontar de nuevo.
En base a estos datos, parece que en el 2012 estaríamos en una situación más favorable
que en 2010. No obstante, si nos interesamos por la carta astral de esa mediática fecha
del 21 de Diciembre de 2012 veremos un aspecto tenso de cuadratura entre Urano y
Plutón (relacionado con cambios bruscos e intensos) que estará activo hasta el 2015.
Igualmente destaca una configuración (denominada Yod) que involucra a SaturnoPlutón-Júpiter siendo éste último el planeta llamado focal. Esta configuración señala una
presión subliminal por parte de Saturno y Plutón hacia lo significado por Júpiter, quien
tiene la difícil tarea de conjugar principios de conservación y de transformación al
mismo tiempo, y de realizar ajustes regenerativos con respecto a valores filosóficos,
religiosos y espirituales, que son atributos jupiterianos. Encontrar el compromiso de
esta síntesis no parece fácil, aunque lo señalado por esta configuración no parece estar
demasiado lejos de los reajustes que según las profecías mayas deberíamos hacer si
queremos dar un salto cualitativo, en lo que a nuestra conciencia se refiere.
La carta astral siguiente del 21-12-2012 está construída para el solsticio de invierno
(momento de entrada del Sol en Capricornio):
Tanto si nos fijamos en el calendario maya, como si hablamos de un cambio de era,
como si consideramos otras fuentes, la conclusión es la misma: estamos acabando un
ciclo e iniciando otro que afecta a todo el planeta. Desde la astrología hablaríamos de un
proceso plutoniano de muerte y renacimiento en donde lo viejo se resiste a morir
mientras lo nuevo pugna por nacer. Es por tanto comprensible que vivamos tiempos
convulsos pues, al igual que ocurre en todo nacimiento, abandonar la seguridad del
espacio conocido y afrontar el dolor ineludible del parto no es una experiencia fácil, todo
y que exista como recompensa el acceso a un nuevo mundo y una nueva vida.
Este es un periodo que requiere de nuestra generosidad y entrega al proceso de cambio
que está en marcha, a pesar de las dificultades que pueda comportar. Es evidente que no
podemos evitar que aumenten las manchas solares y que estas creen perturbaciones en
la Tierra, y a estas alturas muy poco podemos hacer para detener el deshielo de los
polos o para lidiar con otros factores imprevisibles. Pero si somos generadores de una
mayor conciencia en nuestro entorno y nos esforzamos por desarrollar sentimientos y
pensamientos positivos, estaremos contribuyendo a una transición necesaria en el
mundo que probablemente va mucho más allá de lo que somos capaces de comprender.
Quizás en estos momentos, más que nunca, sea aconsejable recordar que estamos de
paso en la Tierra, y también que los maestros espirituales de todos los tiempos insisten
en que sólo tenemos el ahora, tal y como sugiere este inspirador proverbio sánscrito:
Cuida de este día, pues es la vida
la mismísima vida de la Vida.
En su breve transcurso yacen todas las verdades
y realidades de nuestra existencia:
la bendición del ser
la gloria de la acción
el esplendor de la belleza.
Pues ayer es un sueño y mañana tan sólo una visión.
Pero el hoy bien vivido hace de cada ayer
un sueño de dicha
y de cada mañana una visión de esperanza.
Cuida pues de este día.
Tal es el saludo de la aurora.
José Royo
Noviembre 2008
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