La Política cultural en Colombia - unesdoc

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%i L a
política cultural
en
Colombia,
por Jorge Eliécer Ruiz,
con la colaboración de
Valentina Marulanda
.
,
Publicado en 1976
por la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación,la Ciencia y la Cultura,
place de Fontenoy, 75700 Paris
Impreso por Imprimerie des Presses Universitaires
de France, Vendome
ISBN 92-3-301417-7
Edición inglesa 92-3-101417-X
0 Unesco 1976
ADDENDA
Leyenda del m a p a representado en el apéndice 3,pág. 95:
Regionaiización cultural
El sombreado señala ocho regiones culturales diferentes en
el país. Sin sombrear: las regiones de m u y baja densidad de
población y régimen político especial.
(La política cultural e n Colombia. París,Unesco,
1976.)
Prefacio
L a finalidad de esta colección consiste en mostrar cómo se planean y aplican
en diferentes Estados Miembros las políticas culturales.
Así como difieren las culturas,difieren también las maneras de enfocarlas;
corresponde a cada Estado Miembro determinar su política cultural y sus
métodos de acción con arreglo a su propia concepción de la cultura, su sistema socioeconómico, su ideología política y su desarrollo tecnológico. N o
obstante, los métodos de la política cultural (como los medios de las políticas generales de desarrollo) se enfrentan con algunos problemas comunes;
son éstos, en general, de tipo institucional,administrativoy económico; de
ahí que se insista cada vez m á s en la necesidad del intercambio de resultados
de experiencias e informaciones al respecto. L a presente colección versa
principalmente sobre esos aspectos técnicos de las políticas culturales;cada
estudio se ajusta, en la media de lo posible, a un modelo uniforme, con
objeto de facilitar las comparaciones.
Por lo general,los estudios versan sobre los principios y los métodos de
acción de las políticas culturales,la evaluación de las necesidades culturales,
las estructuras y la gestión administrativas, el planeamiento y el financiamiento, la organización de los recursos,la legislación,los presupuestos,las
instituciones públicas y privadas, el contenido cultural de la educación,la
autonomía y la descentralización cultural, la formación del personal, las
infraestructurasinstitucionalesdestinadasa satisfacerlas necesidadesculturales,la conservación del patrimonio cultural,lasinstituciones de divulgación
de las artes, la cooperación cultural internacional y otras cuestiones afines.
Los estudios, que se refieren a países con sistemas sociales y económicos
de regiones geográficas y niveles de desarrollo diferentes presentan, por
consiguiente,una amplia diversidad de enfoques y métodos de las políticas
culturales. En conjunto, pueden facilitar pautas a los países que han de
establecer políticas culturales y todos los países, especialmente los que
buscan nuevas formulaciones de esas políticas, pueden sacar partido de las
experiencias acumuladas.
El presente estudio fue preparado para la Unesco por el doctor Jorge
Eliécer Ruiz del Instituto Colombiano de Cultura con la colaboración de
Valentina Marulanda.
Las opiniones que en él se expresan son las personales del autor y n o
reflejan necesariamente el criterio de la Unesco.
Índice
Presentación
9
Proceso histórico de la cultura colombiana 11
Las culturas aborigenes 12
L a fundación de las ciudades y la catástrofe
demográjica 15
Las primeras manifestaciones culturales
neogranadinas 17
El fermento ideológico,cientijico y
revolucionario 19
L a independencia política y la consolidación de la
educación 21
L a educación y la creación literaria en el
siglo XIX
24
L a situación social y la creación literaria
en el siglo XX. El renacer de las artes
plásticas 27
Situación de la cultura 32
L a dirección y la administración de la cultura. 32
El patrimonio culturaly natural 34
L a creación artística 38
Las comunicaciones culturales y el desarrollo
cultural 45
Evaluación de la situación cultural 50
L a posición de la cultura dentro de la ideologia
ojicial 51
L a administración de la cultura y las posibilidades
de acceso y de participación de las distintas clases,
regiones y grupos de edad en la actividad
cultural 55
Las condiciones demográjicas y el proceso de
urbanización 58
Las regiones socioeconómicasy la vocación
microcultural 59
L a producción y el consumo de bienes culturales y
la protección de los creadores culturales 62
Los recursos humanos para la administración y la
promoción culturales 68
L a situación de la documentación,la información y
la investigación culturales 69
L a situación del patrimonio cultural y natural del
país 70
El desarrollo cultural 73
Metas 74
Objetivos 74
Hacia una estrategia cultural 77
Programas 79
Apéndices
91
Presentación
L a monografía que bajo el título L a política cultural en Colombia ha preparado para la Unesco el doctor Jorge Eliécer Ruiz, constituye una síntesis
de la evolución sociocultural del país, difícil de lograr en tan corto espacio,
una presentación de la actividad cultural en el presente y principalmente
de la tarea que el gobierno realiza a través del Instituto Colombiano de
Cultura y una presentación de los proyectos en que está comprometida
la actual administración.
L a circunstancia de que el doctor Jorge Eliécer Ruiz desempeñe actualmente la Subdirección de Comunicaciones Culturales del Instituto y que
se halle al frente del proyecto de desarrollo y política cultural que se está
adelantando con la colaboración técnica de la Unesco, le ha permitido dar
a su trabajo una proyección m á s comprensiva y crítica, que supera la
simple enumeración de actividades y programas.
E s evidente que el desarrollo cultural como política social ha adquirido en
los últimos años una trascendencia que no era previsible hace dos décadas
y que hoy la cultura, entendida como expresión de las potencialidades
creadoras del ser humano,plasmadas en actitudes,prácticas, conocimientos
y objetos, constituye la base de cualquier proyecto de desarrollo a escala
nacional. Superada la consideración de la cultura como una actividad de
las clases privilegiadas, como simple objeto de recreación o como materia
de investigación antropológica,ha llegado a ser la síntesis de la personalidad
de los pueblos y la motivación m á s profunda para la preservación de su
identidad nacional.
L a tarea que hoy adelanta el Instituto Colombiano de Cultura corresponde a un propósito,enmarcado dentro de la política general del gobierno,
que tiende, en síntesis, a lograr una sociedad más equitativa y justa y m á s
democrática, en la que todos los individuos,cualesquiera que sea su situación, participen activamente en los propósitos nacionales.
C o m o quiera que una política cultural no puede ser estática sino que
debe acomodarse a las cambiantes situaciones de la realidad nacional, es
9
La política cultural en Colombia
m u y probable que alguno de los enfoques aquí consignados sean objeto
de modificaciones aconsejadas por las circunstancias o impuestas por la
magnitud de los recursos disponibles. No obstante, salvadas las inevitables
apreciaciones que corresponden al criterio del autor (como no podría ser
de otra manera), la monografía que h a escrito el doctor Ruiz y que será
difundida por los canales de comunicación de la Unesco, refleja adecuadamente la política que en materia de cultura está realizando y tiene el
propósito de impulsar la actual administración del Instituto Colombiano
de Cultura.
Gloria Zea de Uribe
directora del Instituto Colombiano de Cultura
10
Proceso histórico
de la cultura colombiana
Colombia, tal como hoy la conocemos geográfica y políticamente, es el
resultado de un proceso histórico que se inició con la disolución de la gran
Colombia, en 1830, año de la muerte del Libertador Simón Bolívar, que
culminó territorialmente con la separación de P a n a m á en 1903 y con los
tratados de límites que con los países vecinos han celebrado sucesivos
gobiernos colombianosen el siglo XX.Políticamente,Colombia vivió durante
el siglo pasado un largo periodo de inestabilidad, que se refleja no solamente en las incontables revoluciones, guerras civiles y pronunciamientos
de toda índole, sino en el frecuente cambio de constituciones y aún del
nombre dado al territorio nacional. Nuestro país se llamó primeramente
la Nueva Granada, después Confederación Granadina y Estados Unidos
de Colombia, hasta adoptar, en 1886, la denominación de República de
Colombia. En dicho año también se promulgó la Constitución que, con
modificaciones de diversa significación,nos rige en la actualidad.
Este proceso de inestabilidad política y de lucha armada que vivió el país
durante el siglopasado y que aparece como la constantesocialm á s destacada
en la mayoría de los pueblos de América Latina, tiene causas profundas,
íntimamente asociadas con la forma como se llevó a cabo la conquista y la
posterior colonización del territorio de Tierra Firme y de Nueva Granada.
L a violencia que presidió la lenta penetración y sometimiento de un amplio
territorio poblado por tribus indígenas en diferente grado de desarrollo
cultural,y de hábitos y costumbres también diferentes, y el despojo de que
fueron objeto los naturales de sus tierras y riquezas, crearon un campo
propicio para la injusticia social y para la violencia que ha hecho presa de
los colombianos aún en épocas recientes del presente siglo. Esta circunstancia y la no menos notable del profundo paternalismo y formalismo de las
“Leyes de Indias”, que según el decir de la época se obedecían pero no
se cumplían,establecen una situación ambigua en la que el reconocimiento
del derecho y su negación configuran una suerte de no man land en la
que las relaciones sociales pierden sus formas rituales para caer en la
11
L a política cultural en Colombia
improvisación, en la anarquía, en la virulencia, unas veces, o en la
apatía, la aceptación y la disolución, en otras.
Estos contrastes y polaridades sociales y jurídicos parecen corresponder,
por otra parte, y sin que esto pueda ser interpretado c o m o un fácil determinismo, a la diversidad de nuestra geografía y de nuestro clima, a la
multiplicidad de las razas y al contraste de los caracteres. Estos factores
físicos y demográficos y la consideración del transcurso histórico de nuestra
sociedad, han configurado una personalidad nacional que, c o m o la de cualquier otro pueblo del planeta, sería imposible de definir conceptualmente
pero que es posible identificar por sus manifestaciones culturales.
L a irrupción del viejo m u n d o en el nuevo, generó en a m b o s una tensión
y una dinámica social sin precedentes hasta entonces en la historia. Si
alguien dijo que “el descubrimiento del nuevo m u n d o es con m u c h o el m á s
grande acontecimiento en la historia del viejo”, no sería exagerado afirmar
que la conquista del nuevo m u n d o por el viejo dio origen a la mayor y
m á s sistemática expoliación de la historia y produjo la catástrofe demográfica de mayores repercusiones, causada no solamente por la conquista
violenta y por el trabajo esclavista sino por las diferencias culturales y por
los cambios biológicos y ecológicos que se produjeron por el contacto de las
diferentes razas.
Para comprender las peculiaridades de la cultura colombiana y sobre
todo para situar en una perspectiva adecuada las características de una
política cultural que marca el énfasis en problemas que ya fueron superados
por países que se beneficiaron con nuestras riquezas y que edificaron su
prosperidad sobre el drenaje de nuestro excedente económico, es necesario
echar una mirada retrospectiva, así sea somera, sobre los principales hitos
de nuestro discurrir histórico.
Las culturas aborígenes
D e acuerdo con las m á s recientes investigaciones arqueológicas y los resultados obtenidos con la prueba del carbono 14, se acepta que el hombre
vivió en territorio colombiano desde hace aproximadamente 12 400 años.
Cinco grandes regiones naturales (llanura del Atlántico, vertiente del
Pacífico, zona andina, Orinoquía y Amazonía) sirvieron de marco al desenvolvimiento de las culturas que encontraron los primeros conquistadores
europeos. Estas culturas, lejos de formar un conjunto homogéneo, presentaban características socio-culturales diferentes, condicionadas por la
topografía, el clima, el medio ambiente y los accidentes geográficos que
dificultaban su interrelación. Así, por ejemplo, los grupos con un nivel
socio-económicoy cultural m á s alto se encontraban en la región andina,
mientras que en el litoral del Pacífico, los Llanos Orientales y la Amazonía
se localizaban los grupos m á s atrasados.
Establecer el volumen de la población indígena en el m o m e n t o de la
12
Proceso histórico
Conquista ha sido uno de los problemas m á s difíciles de la historia social
colombiana. El cálculo más aproximado parece ser el de una cifra entre 1
y 3 millones de habitantes de los cuales aproximadamente 500 O00 corresponden al territorio chibcha. Se han reconocido más de 180 grupos lingüísticos, lo que demuestra la falta de unidad cultural, favorecida por el
aislamiento en que se mantuvieron unos grupos de otros.
Los chibchas fueron no solamente los m á s numerosos sino que dejaron
vestigios de una sólida cultura cimentada en una organización social y
política apenas comparable, para muchos, a la de los incas y los aztecas.
Investigaciones modernas, basadas en las crónicas de la conquista, ponen
en evidencia que los aborígenes colombianos poseían una noción aproxim a d a de la justicia y normas estructuradas que regulaban la vida de la
comunidad, así como también la existencia de instituciones como la propiedad colectiva de la tierra,la propiedad individual de los bienes muebles,
la especialización regional de la industria,la división de ocupaciones según
el sexo, la filiación uterina en el régimen de parentesco, la prohibición
del incesto, la integración de tribus y confederaciones,la jefatura militar
y el régimen de tributo. La primera agrupación social de los indígenas fue
el clan, compuesto por los descendientes de una misma raíz por línea
materna y los colaterales sanguíneos. L a unión de varios clanes con una
misma lengua o dialecto formaba la tribu, gobernada por un jefe militar
o cacique.
Las excavaciones arqueológicas de las últimas décadas han puesto al
descubierto importantes vestigios de las culturas precolombinas.Un enorme
caudal de objetos encontrados en las tumbas y recogidos hoy en museos y
colecciones particulares, dan testimonio del gran sentido estético y elevada
inspiración artística de esos pueblos. Estas manifestaciones, representadas
en la cerámica, la orfebrería, los grabados rupestres, la escultura lítica,
los tejidos y la industria del hueso, tuvieron un carácter eminentemente
popular y utilitarista, y al igual que en todos los pueblos primitivos,
estuvieron al servicio de prácticas mágico-religiosas.
El arte gráfico está expresado en las pinturas y grabados rupestres
dispersos en todo el territorio del país. Fueron ejecutados siguiendo las
mismas técnicas y materiales del arte primitivo rupestre de todo el mundo:
con pinturas de origen vegetal o bien grabando directamente en la roca.
Según los tratadistas especializados, las manifestaciones rupestres colombianas deben interpretarse como “ideogramas” es decir, como “símbolos
pictóricos que se usan para sugerir objetos o ideas abstractos”.
Los indios de Colombia fueron los primeros de América en trabajar la
cerámica, que floreció particularmente en el litoral atlántico, y en la zona
del occidente. En Colombia, como en otras partes del mundo, la cerámica
parece haber sido una actividad esencialmente femenina. En ella se destacaron sobre todo los quimbayas, los tayronas y los tumacos no sólo por la
belleza de sus formas sino también por las técnicas admirables de fabricación
y la variedad de estilos y formas decorativas. En lo que a las técnicas se
13
L a política cultural en Colombia
refiere, se sabe que utilizaron diversos elementos para obtener la maleabilidad de las arcillas. L a fabricación de las piezas se hizo mediante el
sistema de bandas enrolladas y también del molde. E n la decoración
emplearon colorantes de origen vegetal cuya fijación se hacía con varios
métodos que van desde el simple baño hasta el sistema de pintura negativa o
policroma.
Los M a d o s y tejidos formaban una industria artesanal realmente importante en el m o m e n t o de la llegada de los conquistadores. D e un lado la
gran variedad de fibras naturales (algodón, fique, cortezas de árboles) y
de otro la necesidad de abrigo, impulsaron el desarrollo de los tejidos que
tuvieron además un papel importante c o m o productos de canje en el
comercio entre las tribus. Los principales centros textileros se encontraban
en la zona oriental, entre los pueblos chibchas, y en la región occidental,
en los actuales departamentos de Antioquia y Caldas. En las colecciones
arqueológicas pueden verse gran cantidad de usos y estampaderas en arcilla
que sirvieron c o m o instrumentos en dicha industria.
Las m á s importantes manifestaciones en el c a m p o de la escultura están
representadas por la estatuaria lítica que se desarrolló en las regiones
del alto Magdalena, al sur del país, concentradas especialmente en las
poblaciones de Tierradentro y San Agustín. El gran número de estatuas
encontradas allí, constituye un conjunto homogéneo que h a venido despertando el interés de arqueólogos y antropólogos de todo el mundo. Los
enormes monolitos están ubicados junto a las necrópolis, sirviendo de
caríatides en los templetes, o en el interior m i s m o de las tumbas c o m o
decoración funeraria. Son deidades que representan el origen de la vida, los
atributos de la muerte y los dioses protectores; algunas parecen estar en
relación con el culto del jaguar. A pesar de los pasos que y a se han dado
hacia el esclarecimiento de algunos problemas relativos a esta cultura, otros
siguen aún en el misterio. Otra forma de escultura indígena fue la modelada
en arcilla a la que nos referimos de manera general al hablar de la cerámica.
L a riqueza aurífera del territorio del Nuevo Reino de Granada hizo que
la mayor parte de las tribus que lo poblaron, explotaran el oro. Las
numerosas piezas de orfebrería que guardan hoy el Museo de Oro y las
colecciones particulares constituyen apenas la reducida muestra que dejó
el saqueo de los conquistadores, quienes convirtieron los preciosos objetos
en barras con el sello español para transportarlo a la península y de allí
a otros países de Europa. L a industria de la orfebrería tuvo sus principales
centros de extracción y elaboración en los valles regados por los grandes
ríos, la vertiente del pacífico,la zona cordillerana situada entre esta vertiente
y el río Magdalena y algunos sectores de la llanura del Atlántico. Los pueblos
quimbayas y sus vecinos desarrollaron la m á s importante industria de
orfebrería de Colombia y América Latina, en la época prehistórica, por lo
avanzado de las técnicas metalúrgicas, la belleza de las piezas y la fuerza de
su expresión artística. D e las técnicas metalúrgicas vale la pena destacar
la “tumbaga” en frío (aleación de cobre y oro, este último en proporciones
14
Proceso histórico
inferiores al 30 por ciento) con la cual lograron manufacturar las m á s
espléndidas piezas. Se conocen también otras técnicas secundarias decorativas, tales como el hilo fundido, la llamada falsa filigrana, el recorte,
el calado,etc. Las herramientas m á s utilizadas en los trabajos de orfebrería
fueron agujas, cinceles, espátulas, cuchillos, sopletes de arcilla o madera,
moldes y crisoles de piedra o de arcilla refractaria.
Entre los aborígenes colombianos, lo mismo que en todos los pueblos
primitivos, la música fue inseparable de ciertas actividades de la vida, y en
la mayoría de los casos tuvo una significación mágico-religiosa.Utilizaron
numerosos instrumentos musicaIes que han sido clasificadosen cuatro categorías (idiófonos, aerófonos, membranófonos y cordóforos). Son ellos: el
arco musical, las trompetas de caracol, el tambor de madera, el de m e m brana de piel, el bastón de ritmo,la flauta de Pan, las maracas, los cascabeles,las sonajeras,los silbatos,etc. AIgunos de estos instrumentos trataban
de imitar los sonidos de la naturaleza, en particular de aquellos animales
que hacían parte de sus deidades (felinos, ranas, ciertas aves), y servían
para acompañar las ceremonias y danzas rituales que representaban actividades cotidianas como escenas de cacería y pesca. Las tribus de la orinoquia
y la amazonia conservan aún parte de esos instrumentos1.
La fundación de ciudades y la catástrofe
demográfica
“El hecho m á s significativo de la conquista lo constituyó la fundación de
ciudades”. Esta era la forma en que el europeo no solamente protegía su
esistencia sino que, con la erección de la villa, establecía una continuidad
con su tradición urbana y mediterránea.
El proceso de ocupación del actual territorio de Colombia se operó en dos
direcciones casi simultáneas y casi convergentes. Desde la costa atlántica
-la sede de operaciones era Santo Domingo- y desde el Siir, en Quito,
donde después del descubrimiento del océano Pacífico se había radicado un
nuevo núcleo conquistador. En efecto desde la fundación en 1510 de San
Sebastián de Urabá y de Santa María la Antigua del Darién (hoy desaparecidas), se continúa el proceso con la erección de Santa Marta (1525),
Cartagena (1533)y la legendaria marcha hasta el corazón de “El Dorado”,
en la altiplanicie chibcha y la fundación de Santa Fé de Bogotá, en 1538.
En el sur la penetración fue más persistente y acelerada. L a Plata en 1531,
Popayán en 1536, Cali en 1536, Anserma en 1538, Pasto en 1539. Y posteriomente a la fundación de Santa Fé, ésta se erige en centro de la expansión
colonizadora del oriente del país. En líneas generales el poblamiento básico
1. Para la presentación de los aspectos culturales y demográficos pre-colombinos h e m o s
seguido principalmente a los investigadoresLuis D u q u e G ó m e z y Jaime Jaramillo Uribe,
a quienes expresamos nuestro reconocimiento.
15
L a política cultural en Colombia
de la región andina y de la costa atlántica se había efectuado en el término
de los primeros 70 años del siglo XVI, hazaña inaudita, si se tiene en cuenta
que para el año de 1547 ‘“no habitaban más de 800 españoles en el N u e v o
Reino”.
Pero en las raíces de este proceso no estaban solamente los factores de
protección -y de consiguiente exterminio de las tribus belicosas del norte
y del sur-oestedel país- sino la sed del oro, que con gran apremio demandaban los patrocinadores de la empresa conquistadora.
Por otra parte el régimen jurídico de la “encomienda” a que se sometió a
las poblaciones indígenas respondía a la política explícita de desarraigarlas
del habitat natural y mantener una fuerza de trabajo disponible para las
actividades extractivas, principal y casi exclusivamente mineras. El desarraigo a que fueron sometidas sistemáticamente las poblaciones indígenas,
los procesos de aculturación,las enfermedades y epidemias llevan a decir a
u n moderno investigador que “la ocupación europea del suelo americano
produjo a todo lo largo y ancho de éste una catástrofe demográfica sin
antecedentes en la historia humana”.
“Este hecho, que durante largo tiempo estuvo asociado a la “leyenda
negra” española, parece al presente m u c h o m á s complejo de lo que
suelen presentarlo los argumentos morales vindicativos contra u n tipo
específico de conquista. L a sola presencia europea -sin aludir a los tipos de
violencia o de coacción puramente físicos a que se vieron sometidos los aborígenes- bastaba para causar rupturas profundas en el seno de las sociedades americanas,n o sólo en su contexto específicamente social y económico
sino también con respecto a sus relaciones ambientales. Desequilibrios que
iban desde la célula familiar hasta el sistema de jerarquías más complejas
de sociedades que habían alcanzado un elevado grado de evolución, se
completaban con una sistemática destrucción de apoyaturas en el m u n d o
de los valores específicos de esas sociedades y el contorno físico que los
sustentaba.”
Existen sólidos estudios, basados en la metodología empleada por Borah
y Cook para estudiar el fenómeno demográfico en el valle central de México,
que permiten inferir las tasas de decrecimiento de la población aborigen
durante los siglos XVI y XVII, en los cuales se operó principalmente el fenóm e n o de aniquilación. Esas tasas, que para algunos grupos llegan al 9 por
ciento anual, cegaron el potencial demográfico de las tribus y grupos indígenas e impidieron luego su recuperación, aunque la política hubiera c a m biado en la metrópoli. L a realidad escueta es que hoy día solamente existen
en nuestro país alrededor de 300 O00 indígenas y algunos grupos están en proceso de extinción1.
1. H e m o s seguido, en estas consideraciones al historiador Germán Colmenares en su Historia económicay social de Colombia -1537-17í9, al cual damos nuestros agradecimientos.
16
Proceso histórico
Las primeras manifestaciones culturales
neogranadinas
Las primeras manifestaciones de la cultura en el Nuevo Reino se debieron,
como era apenas natural, a los españoles que vinieron al Nuevo M u n d o al
frente de la empresa conquistadora,como es el caso de don Gonzalo Jiménez
de Quesada de quien nos ha quedado el Antijorio y a quien se atribuye el
Epítome de la Conquista del Nuevo Reino de Granada, o a exploradores
de los nuevos territorios,como es el caso de Martín Fernández de Enciso, a
quien se debe una S u m a de geografía, en la que, junto a un resumen apresurado de los conocimientos geográficos y cosmográficos de la época,
consigna datos Útiles y curiosos sobre las costumbres de las tribus del litoral
caribe y sobre las características de su geografía.
Pero tal vez los dos m á s notables cronistas neogranadinos sean don Juan
de Castellanos (1522-1606)y don Juan Rodríguez Freile (1566-1638).Al
primero se deben las Elegías de uarones ilustres de Indias, obra de m á s de
140 O00 versos en octavas reales en la que se alude a los acontecimientosdel
siglo XVI en la Nueva Granada y se consignan descripciones de las costumhres de los grupos chibchas entre los que desempeñó su ministerio
sacerdotal. El carnero, de Rodríguez Freile, es una crónica picaresca de
sucesos de Santa Fé de Bogotá y de los habitantes indígenas de la altiplanicie, en donde se pueden ver las huellas de lo que posteriormente sería
la novela costumbrista del siglo XIX.
Un caso notable de intuición literaria y de talento natural es el de la
monja Francisca Josefa del Castillo, nacida en Tunja en 1671 y quien
escribió, por consejo de sus directores espirituales, su Vida y los Sentimientos espirituales, obras ambas que están a la altura de la literatura
ascética corriente en España en el siglo anterior y que revelan un alma
naturaliter christiana, que alcanza en ocasiones la altura de los éxtasis
místicos.
Y más notable aún es el caso del jesuíta Hernando Domínguez Camargo
quien compone en Santa Fé de Bogotá, de donde era oriundo, su San
Ignacio de Loyola, Poema heroico, publicado póstumamente en Madrid,
en 1666 y que constituye la más alta expresión del gongorismo americano.
Poeta auténtico, de una riqueza verbal y de un colorido extraordinario,su
obra sobresale por su originalidad y por la profunda sabiduría de sus
elaboraciones.
Es natural que la implantación de los valores culturales hispanos tuviera
como base la evangelización.Durante la mayor parte de la Colonia y hasta
bien entrado el siglo XVIII,la educación y la religión estuvieron íntimamente
ligadas. Desde 1554 se crean las escuelas monásticas que tenían como objetivo enseñar a leer y a escribir a los aborígenes. L a enseñanza media surge
en 1563,regida por los padres dominicos en el Colegio de Nuestra Señora
del Rosario,transformado posteriormente en Colegio Mayor. Luego con la
llegada de los jesuítas, surgen muchos más establecimientos secundarios.
17
L a política cultural en Colombia
L a formación de los colegios siguió al pie de la letra los esquemas de la tradición clásica occidental, fundados en las llamadas artes liberales: lógica,
retórica, gramática, aritmética, geometría, astronomía y música.
Las universidades Tomística (1580)y Javeriana (1623)y la precaria de
San Nicolás (1694)impartían enseñanza en teología, cánones, leyes, filosofía y artes, y reclutaban sus estudiantes entre las clases altas, principalmente de la aristocracia criolla y de los “españoles americanos”. A estas
universidades asentadas en la capital de la Real Audiencia, es preciso
agregar la Universidad de Popayán, fundada por los jesuítas.
El florecimiento de las artes, arquitectura, pintura, escultura y música,
estuvo rígidamente sometido a los cánones metropolitanos. En arquitectura
primó el estilo mudéjar, cuyos mejores ejemplos se conservan en Tunja y
Cali. El estilo gótico se manifiesta en las primeras construcciones militares
de Santa Marta y Cartagena. L a decoración de las iglesias fue un rasgo
característico de la arquitectura neogranadina y en donde se dejaron
sentir con m á s fuerza las influencias del barroco, con m u y escasas
hibridaciones autóctonas, a contrario sensu de lo que sucedió en México y
Quito.
L a artesanía pictórica y escultórica -porque no puede hablarse de una
verdadera creación- proveía la imaginería para los efectos del culto y de
la devoción popular. El control ejercido por la Iglesia sobre las manifestaciones artísticas enrareció el ambiente creador y obstaculizó la búsqueda
de nuevos medios de expresión lo que explica el anonimato que caracteriza
casi todo el arte de la época colonial.
Algunos nombres se han logrado rescatar de la uniformidad escolástica de
la época: Angelino Medoro y Francisco del Pozo, italianos de tendencias
manieristas; Bartolomé de Figueroa, fundador de una escuela de pintura
para indios y quien realizó intentos por incluir en sus cuadros características
propias; Baltazar de Figueroa,Antonio Acero de la Cruz y Gregorio Vásquez
Ceballos, nacido en Santa Fé, con quien la pintura neogranadina alcanza
plena madurez y dominio de los medios expresivos.
L a cultura musical neogranadina surge también c o m o transplante de la
española y es de carácter predominantemente litúrgico y religioso. Sus
manifestaciones fueron producto del trabajo artístico y creador de maestros
de capilla, clérigos y frailes y tuvo c o m o campos de florecimiento cuatro
sectores principales: a) la música conventual de las comunidades religiosas;
b) la música misional que surgió de la enseñanza y adoctrinamiento de los
aborígenes;c) música parroquia1 propia de las iglesias de poblaciones criollas
y pueblos de indios; d) música eclesiástica propiamente dicha, es decir,
litúrgica o ritual, utilizada en las ceremonias de las catedrales en las ciudades principales.
El conocimiento técnico y documentado de la música neogranadina es u n
hecho relativamente reciente, debido a los estudios realizados en el archivo
de la catedral de Bogotá por el musicólogo Robert Stevenson. Desde el
punto de vista simplemente histórico se poseían informaciones suminis-
18
Proceso histbrico
tradas por los cronistas de la Colonia, y en la época actual gracias a los
valiosos trabajos del presbítero José Ignacio Perdomo Escobar.
Las investigaciones de Stevenson -desafortunadamente limitadas al
archivo catedralicio de Bogotá- han quedado consignadas en su obra L a
música colonial en Colombia que contiene además el inventario crítico de ese
riquísimo acervo musical en el que figuran obras de Gutiérrez Fernández,
Juan de Hcrrera, Juan Jiménez, José Cascante y colecciones de compositores españoles notables como Sebastián Aguilera de Heredia, Rodrigo de
Ceballos, Francisco Guerrero, Tomás Luis de Victoria.
Los trabajos de transcripciónrealizados en los últimos años por músicos y
directores de coros han permitido dar a conocer algunas de éstas obras, de
carácter polifónico en su mayoría (misas,motetes, magnibicats, villancicos),
dúos y tríos vocales,a capella o con acompañamiento de algún instrumento.
Paralelamente a estas manifestacionesde música “culta”, de procedencia
europea, se seguían cultivando los géneros de música popular en las fiestas
populares y veladas de familia. Con los aportes españoles, indígenas y
negros se fueron conformando desde entonces las aires populares colombianos tales como el bambuco, la cumbia, el joropo, el pasillo, etc.
El fermento ideológico, científico
y revolucionario
Por espacio de casi tres siglos se prolongó el monopolio cultural de la Iglesia
en Colombia. Sólo a mediados del siglo XVIII,y como una repercusión de los
cambios sufridos en la Corte de España con el advenimiento de los Borbones,
llegan a la Nueva Granada vientos de renovación, con los que comienzan a
gestarse las nuevas ideas que culminarán con el proceso revolucionario de
la indcpcndencia.
Tres acontecimientos de capital importancia caracterizan el último tercio
del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX:la reforma educativa propiciada por el fiscal Francisco Moreno y Escandón, la constitución de la
Expedición Botánica y la Revolución de los Comuneros.
El clima ideológico del despotismo ilustrado,cuya más extrema manifestación fue la expulsión de los jesuítas de los dominios de España por orden
real de Carlos 111, creó las condiciones propicias para que en el plan de
estudios de 1774 se plasmaran tendencias ideológicas contrarias al espíritu
teológico y escolástico de la enseñanza colonial.
En dicho plan se contemplaba la creación de una universidad pública
más acorde con las necesidades del país y orientada hacia las cuestiones
prácticas y hacia el conocimiento, evaluación y explotación racional de
los recursos del virreinato. En él se daba prioridad a materias como la
física, la química y las matemáticas y se repudiaban las especificaciones
metafísicas.
Dentro de este clima de renovación se inaugura y constituye, en el
19
L a política cultural en Colombia
año de 1783, la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, encomendada a la dirección de José Celestino Mutis, cuyo magisterio contribuyó,
m á s que ninguno, a crear el clima idiológico de la Independencia.Es célebre
la frase inaugural de su cátedra de matemáticas, primera en su género
establecida en el continente: “No miremos a nuestra España retrasada,
miremos a la Europa sabia.” Esta manifestación de Mutis se concretó en su
defensa del sistema copérnicano,de la física de Newton y de la introducción
del sistema de Linneo en la enseñanza de las ciencias naturales.
Entre el equipo de colaboradores de la Expedición Botánica, probablemente la m á s fecunda experiencia científica que haya tenido el país, es
necesario destacar la presencia de Francisco José de Caldas, quien dejó
c o m o aporte fundamental un inmenso herbario de m á s de cinco mil plantas
y el material necesario para formar la carta geográfica del virreinato. L a
fundación del Semanario del Nuevo Reino de Granada y los trabajos científicos que allí se publicaron sobre geografía, botánica, zoología, medicina,
educación política y filosofía configuran el primer intento sistemático de
ofrecer una visión ecológica y antropológica del país.
D o n Antonio G ó m e z Restrepo en su historia de la literatura colombiana,
resume en forma insuperable,las características y alcances de la Expedición
Botánica: “Mutis y su grupo realizaron una verdadera revolución intelectual
que puede considerarse c o m o presagio de otra de mayor alcance. Del c a m p o
científico se pasó sin grande esfuerzo al político. Quienes vieron negada por
un sacerdote la autoridad muchas veces secular del sistema de Ptolomeo,
respiraron aires de libertad y pensaron que también podía discutirse
la solidez de los principios sobre los cuales descansaba el régimen
colonial.”
Obra de tal magnitud se cumplió con la colaboración de los colombianos
Diego García, Eloy Valenzuela, Pedro Fermín de Vargas, Jorge Tadeo
Lozano, Francisco Antonio Zea, José Manuel Restrepo, Salvador Rizo y
Francisco Javier Matiz entre otros.
Dentro de este clima espiritual, surge el primer brote de insurrección,
preludio de una serie de actos de emancipación que culminarán con la
Constitución de la primera república. L a sublevación de los comuneros tuvo
su origen inmediato en el cúmulo de impuestos y trabas que afligían la
actividad artesanal y mercantil del oriente colombiano, la parte m á s desarrollada, en ese entonces, del país. El movimiento, iniciado en 1781, en la
ciudad del Socorro, se difundió rápidamente por el país y los amotinados
avanzaron hacia la capital del virreinato en donde lograron la firma de
unas L‘capitulaciones’’que posteriormentefueron desconocidas por el virrey
A m a r y Borbón. A u n q u e frustrada c o m o revolución, ya que no buscaba
la independencia,la acción de los comuneros alentó el germen de la emancipación y creó entre las masas populares la conciencia de sus derechos
ciudadanos.
Es evidente que este fermento científico, ideológico y revolucionario no
hubiera podido tener las repercusiones que tuvo sin el vehículo eficaz de la
,
20
Proccso histórico
imprenta, establecida en 1738, y de su desarrollo natural, el periodismo. Entre las publicaciones periódicas m á s destacadas de la época
cabe mencionar el Papel periódico de Santa Fé de Bogotá, fundado y
dirigido por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez, El redactor
americano y el Alternativo del redactor americano, también animados por
Rodríguez.
En ocasiones estas manifestaciones periodísticas estuvieron vinculadas
estrechamente a los círculos literarios entre los que se destacan la Tertulia
Eutropélica,la del Buen Gusto y la de los Naturalistas, en donde se dieron
cita muchos de los conductores de la futura república, entre los cuales
descolló por su actividad e ímpetu patriótico el precursor de la Independencia, don Antonio Nariño.
Paralelamente a su labor apostólica y personal, Nariño tradujo e
imprimió por cuenta suya la Declaración de los Derechos del H o m b r e y del
Ciudadano, síntesis del pensamiento ilustrado y enciclopedista y fundamento ideológico de la Revolución Francesa.
Otras manifestaciones culturales sobresalientes de finales del siglo XVIII
y principios del XIX fueron la creación de la Biblioteca Nacional, primera
en su género en el contincnte, en 1777; la construcción del Colisco de
Ramírez, primer teatro del virreinato y la creación del Observatorio Astronómico de Santa Fé, el primero de América.
El ciclo prerrevolucionario inaugurado en 1767, con la expulsión de los
jesuítas del territorio del virreinato y cerrado con el documento de protesta
titulado Representación del Cabildo de Santa Fé a la Suprema Junta Central
de España, redactado por don Camilo Torres en 1809, y que se conoce
como Memorial de agrauios,constituye uno de los periodos más fecundos de
la cultura nacional. Durante este periodo la ciencia,la literatura y las artes,
se cultivaron dentro de un amplio contesto ideológico y político, lo que
vino a darles una relevancia y un poder de transformación que conmovieron
la conciencia nacional y estimularon el cambio de los valores y actitudes
colectivas.
L a independencia política
y la consolidación de la educación
Durante los veinte años comprendidos entre 1810 y 1830,el país consagra
lo mejor de sus energías a la lucha armada contra la monarquía española y
a la consolidación de la identidad nacional. Antonio Nariño y Camilo
Torres dominan con su personalidad los años iniciales de la primera república, que se hunde en un baño de sangre en 1819.L a lista de los patriotas
ejecutados bajo el régimen del terror instaurado por el “Pacificador” Pablo
Morillo,incluye nombres ilustres de sabios, escritores, políticos y guerreros
que ofrendaron sus vidas para preservar sus ideales.
L a culminación de la independencia se logra merced al genio de Bolívar,
a su talento como estratega y a su visión política que desborda los límites
21
La política cultural en Colombia
nacionales y lo erige como conductor continental. El general Francisco de
Paula Santander despliega sus dotes de administrador y consagra sus
capacidades a la reconstrucción de la república.
Se comprende pues que en estos años todos los esfuerzos de las personalidades más destacadas hayan estado orientados hacia la causa emancipadora en detrimento de las actividades científicas y culturales.
No obstante esta situación, explicable en un periodo revolucionario,
Bolívar, desde sus primeros discursos y proclamas políticas expresa sus
preocupaciones por la educación y la cultura, y su convencimiento de que
es ésta la tarea primordial que hay que emprender para alcanzar la emancipación absoluta de España: “La educación popular -dicedebe ser
cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces
son los dos polos de una república; moral y luces son nuestras primeras
necesidades.”
Pero es alrededor de 1826 cuando comienza efectivamente un largo
periodo de reformas educativas que se prolongará hasta más allá de 1850
y en el que los gobernantes de uno y otro partido propugnarán por la
estructuración de un sistema educativo propio y adaptado a las condiciones
y necesidades de la naciente república. Se ponen en marcha planes de
democratización de la enseñanza;Bolívar promulga decretos en favor de los
indios y los esclavos. Santander fomenta la tolerancia y abre el sistema
educativo a los pedagogos ingleses.
Dentro de este clima reformista,una de las primeras innovaciones fue el
estahlecimiento de las escuelas de método lancasteriano entonces de moda
en Europa. El propio Joseph Lancaster es invitado por Bolívar para dirigir
tal empresa.
El plan de estudios del general Santander ordena el establecimiento en
toda la república de la educación pública, gratuita y acomodada a las
necesidades de cada uno. Se dio así mismo impulso a la educación y la
cultura impartidas por centros ajenos a las instituciones universitarias y
escolares. Se crearon institutos superiores especializados como la Escuela
de Minas, la de Medicina y la Academia Militar. En los colegios del Rosario
y San Bartolomé se fundaron las cátedras de anatomía, cirugía, filosofía
y otras materias médicas. Por primera vez se exigió el título de doctor para
ejercer la medicina.
Con el fin de dar un nuevo enfoque a la enseñanza pública, se recomiendan y patrocinan oficialmente libros de texto de tendencias positivistas, materialistas, utilitaristas,y se reforman los planes de estudio en
los campos de la ciencia, la política, las artes, la literatura y la filosofía.
Se proscribe el uso del latín en todos los ámbitos de la enseñanza para dar
preferencia al castellano y a las lenguas extranjeras modernas como el
francés y el inglés.
En conclusión, con las reformas del régimen de Santander,que no dejan
de evocar los ideales de Mutis y Moreno y Escandón, se transforma radicalmente el sistema educativo colombiano, abandonando los cauces del
22
Proceso histórico
escolasticismo y las cuestiones abstractas por las realidades prácticas y
empíricas.
Hacia 1842 el doctor Mariano Ospina Rodríguez presenta su plan de
estudias concebido sobre la base de rígidos reglamentos de disciplina y
orden y orientado hacia las cuestiones técnicas y experimentales.Y a José
Eusebio Caro había hablado por la misma época de la necesidad de incorporar a la universidad nuevas carreras de carácter técnico y había asignado
a la educación cuatro objetivos principales: el estado industrial del país; su
estado político; su estado moral y su estado religioso, con miras a lograr
el ideal anglosajón de conjugar el humanista con el técnico, el letrado con
el hombre de negocios.
Posteriormente y como consecuencia de la revolución francesa del 48, se
produce entonces la reacción radical, con las disposiciones en extremo
amplias -antitesis de las precedentes- del liberal José Hilario López.
Mediante ley de 1850 quedaron derogadas todas las disposiciones anteriores
sobre instrucción pública y se estableció la libertad absoluta de enseñanza.
Especial trascendencia tuvo la medida mediante la cual se abolieron los
grados académicos y se declaró innecesaria la obtención de un diploma para
ejercer cualquier profesión. Se destruía así la jerarquía educativa y se daba
el primer paso para el establecimiento de la educación no formal. D e otra
parte, se suprimieron las universidadesy se destinaron los edificios y rentas
de éstas al establecimiento de colegios nacionales.
C o m o continuación de las labores de la Expedición Botánica en cuanto
a las investigaciones geográficas y al análisis de los recursos naturales y
humanos del país, se inicia en 1851 la Comisión Corográfica dirigida por el
ingeniero Agustín Codazzi y que fue sin duda alguna el hecho más importante en la historia científica y cultural del país en el siglo XIX.
Además del extenso trabajo geográfico que dio como resultado la elaboración del m a p a geográfico del país,la Comisión Corográfica hizo grandes
aportes a la cultura particularmente en los terrenos de la arqueología y la
antropología.
Entre los miembros del grupo que acompañaron a Codazzi en tan magna
empresa figuraron naturalistas, escritores y notables dibujantes que, en
una u otra forma contribuyeron al conocimiento del país. Manuel Ancísar
dejó consignadas sus observaciones en La peregrinación de Alpha que
constituye uno de los libros m á s importantes que sobre viajes se hayan
escrito en Colombia. Su sucesor Santiago Pérez escribió también interesantes
descripciones en su libro intitulado Apuntamientos de viaje por Antioquia y
por las provincias del sur.
C o m o culminación de este esfuerzo educativo y científico se funda en
Bogotá (1867)la Universidad Nacional de Colombia que se eregirá en el
primer centro docente del país, en donde se impartirán las m á s variadas
disciplinas y profesiones liberales y técnicas.
23
La política cultural eii Colombia
La educación y la creación literaria
en el siglo XIX
Durante el siglo XIX vivió la República una vida agitada, de grandes
contrastes y diferencias en lo económico, en donde continuaron acentuándose las desigualdades entre la clase dirigente y el resto de la sociedad. El
historiador Indalecio Liévano Aguirre acoge la palabra de don Enrique
Cortés, secretario del Senado de Plenipotenciarios que juzgó al general
Tomás Cipriano de Mosquera, cinco veces presidente de la República para
caracterizar la situación: “El pueblo de la República de Colombia se divide
en dos clases. L a primera la forma aproximadamente un ocho, a lo más
un diez por ciento de la totalidad. Ella tiene el monopolio de los destinos
(cargos públicos), de la ilustración y de la riqueza. Para ascender a ella
basta cierto grado de cultura y cierto grado de riqueza. L a otra clase la
compone la gran masa que cultiva los campos, que transporta los fardos,
que laborea las minas y vive del trabajo de sus manos. Esta clase no sabe
leer ni escribir, carece en lo general de resorte moral, es antiprogresiva [...]
No se puede decir que la minoría, la clase educada, monopolizadora de la
riqueza y el gobierno,sea capaz por los medios de que dispone y los motivos
que la impulsan, de contrarrestar los males de una tan completa y tan
general ignorancia.”
Dentro de esta situación social y dentro de un clima político de extremada beligerancia entre los partidos y facciones en que se dividieron los
dirigentes nacionales y que frecuentemente terminaba en revoluciones,
guerras civiles generales o parciales y,en algunos casos,en pronunciamientos
militares,se fue formando lentamente un movimiento intelectual y literario
que, por sus características formales, por el cultivo de las humanidades
clásicas,por el respeto del idioma y de las normas que rigen su buen uso, y
probablemente por aquella alianza que existió entre el caudillo militar y el
escritor y el poeta, entre el hombre de estado y el cultivador del latín y del
griego, entre el presidente de la nación y el retórico y el gramático,
mereció que Santa Fe de Bogotá fuera llamada LbAtenasSuramericana”,
probablemente sin sospechar que este dictado servía también, y de
manera excelente, para caracterizar la situación descrita por don Enrique
Cortés.
El crecimiento demográfico del país había sido muy lento, desde finales
del siglo XVIII. El censo de 1770 arrojó una población de 806 209,mucho
menor que el caudal demográfico calculado para la época del descubrimiento. Un siglo después, el décimo censo dio una cifra de 2 951 O00 habitantes, lo que determina un crecimiento anual del 1,3 por ciento. L a
distribución de la población y su densidad eran muy bajas, lo que indica
que, en términos generales, la capacidad de consumo y el desarrollo económico y social eran muy incipientes. Había regiones, como aún en la
actualidad, que eran verdaderos desiertos demográficos, y el aislamiento
de las regiones por efectos de los factores geográficos y del precario desa-
24
Proceso histórico
rrollo de las comunicaciones,era particularmente acentuado. Luis Eduardo
Nieto Arteta, en su Economía y cultura en la historia de Colombia, caracterizaba el oriente del país como manufacturero y comercial y el occidente
como extractivo y esclavista. En este escenario de agitación, aislamiento,
desigualdades y carencias se desarrolla, en el siglo XVIII un movimiento
cultural de relativa importancia,centrado principalmente en las manifestaciones literarias -poesía, filosofía,historia y periodismo,principalmente.
Y en el cultivo de las ciencias físicas y naturales: la semilla sembrada por
la Expedición Botánica continuaba desarrollándose.
D e los que vieron transcurrir su niñez y su primera juventud entre
las sagrientas alternativas de las guerras de la independencia y que
pueden catalogarse como románticos, merecen destacarse, los poetas José
Fernández, Luis Vargas Tejada, José Eusebio Caro, ideólogo católico
y defensor del tradicionalismo -de inspiración anglosajona- y Julio
Arboleda, poeta épico y lírico y aguerrido luchador político.
L a tradición poética continúa hasta finales del siglo XIX y principios
del XX, nombres tan destacados como los de Rafael Pombo, quien aseguró
su fama con fábulas y apólogos infantiles; José Asunción Silva, refinado
lírico y satírico,precursor del modernismo en América; Guillermo Valencia,
parnasiano, de elegante lenguaje y forma sabia, y Julio Florex, romántico
retardado, de inspiración espontánea y popular.
Entre los historiadores, filólogos y pensadores cabe destacar a José
Joaquín Acosta, cuyo Descubrimiento y conquista de Colombia reúne en
forma sistemática muchos de los conocimientos establecidos por los cronistas, por la Expedición Botánica y por sus investigaciones en Francia
c Inglaterra;José Manuel Groot,quien escribió una defensa tradicionalista
dc la Iglesia en su Historia eclesiástica y civil de Nueva Granada, iniciada
en 1856; Joaquín Posada Gutiérrez, cuyas Memorias histórico-políticas,
constituyen una fuente,sino en extremo confiable,sí cuando menos vigorosa
y colorida sobre los sucesos en que participó o de los que fue testigo.
José María Vergara y Vergara, fundador de El mosaico, que divulgó los
valores literarios que a partir de 1858,cultivaron el costumbrismo.Vergara
y Vergara fue también el autor de la primera Historia de la literatura en
la Nueva Granada, en la que se han inspirado los posteriores historiadores
de la literatura colombiana. José María Samper, periodista, ensayista y
sociólogo escribió un notable Ensayo sobre las revoluciones políticas y la
condición social de las repúblicas hispanoamericanas, en el que se hace un
examen socio-políticodel movimiento independentistay un estudio comparativo de la situación social de las nuevas repúblicas, refiriéndola a la
situación de España y de los pueblos anglosajones.Miguel Samper,Santiago
Pérez Triana, Salvador Camacho Roldán, Manuel Ancízar y Carlos Arturo
Torres, fueron publicistas notables que consagraron su talento al examen
de las condiciones políticas,morales y físicas del país y que contribuyeron
a inscribirlo en el movimiento del pensamiento mundial, sacándolo de la
órbita restringida de la influencia española.
25
La política cultural eii Colombia
Pero quien tal vez con mayor eficacia contribuyó a impulsar el movimiento ideológico y estético colombiano fue el payanés Baldomero Sanín
Cano (1861-1957)quien ejerció un fecundo magisterio no solamante sobre
varias generaciones de colombianos sino sobre escritories y pensadores de
todo el continente. Sus principales obras son: Letras colombianas, L a
civilización manual y otros ensayos, Divagaciones jilológicas y De mi vida
y otras vidas.
L a novela,en Colombia se desarrolló a partir de los Cuadros de costumbres,
género cultivado en la península por Mariano José de Larra y Mesonero
Romanos, principalmente, y que en nuestro país fue impulsado principalmente por E
l mosaico, publicación periódica que alentaba Vergara
y Vergara. En estas circunstancias la novela fue localista y descriptiva,
una mera prolongación de la crónica o de la descripción de la vida
cotidiana.
En el género sobresale Tomás Carrasquilla,quien por el vigor del lenguaje,
por su ironía y humor y por la penetración en el análisis de caracteres
y situaciones,superó la mera consideración nacional. Sus obras principales
son: L a marquesa de Yolombó, Grandeza, Frutos de mi tierra,y numerosos
cuentos de notable factura.
Sitio destacado ocupa la María de Jorge Isaacs, obra de un romantisismo edulcorado, que conmovió la adolescencia de muchos jóvenes del
continente y en la que puede verse el régimen del posterior desarrollo de
una tendencia privilegiada en el país: la novela romántica.
Las publicaciones periódicas fueron numerosas, algunas de corta vida,
destacándose por su calidad El papel periódico ilustrado,dirigido y animado
por el polifacético Alberto Urdaneta y El repertorio colombiano, dirigido
por Carlos Martínez Silva, político,jurista y sociólogo destacado.
Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, filólogos,lingüistasy críticos
destacados, merecen una consideración especial, tanto por la calidad de
sus obras, como por haber sido, con Marco Fidel Suárez,los fundadores de
una tradición humanística de la cual se enorgullece con razón el país. Caro,
quien fue presidente de la República, fue un fecundo polígrafo a quien
se deben Estudios de crítica literaria y gramatical, Poesías latinas, Versiones
latinas y Estudios constitucionales, a m á s de numerosos ensayos y obras
poéticas. Cuervo fue uno de los grandes filólogos del siglo pasado y su Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana (inconcluso),
es uno de los grandes monumentos de la filología del siglo XIX y el primero
de su género en nuestra lengua. Súarez es un discípulo de Cuervo y sus
sueños de Luciano Pulgar son ensayos notables por la pureza del lenguaje
y por la ponderación de los conceptos. Al igual que Caro,”ocupó la presidencia de la República.
Tiempos de tanta agitación ideológica no eran propicios para el cultivo
de las artes, y en efecto la pintura sigue la inspiración costumbrista de las
letras, destacándose únicamente el caricaturista José María Espinosa, el
retratista Epifanio Garay y el grabador Alberto Urdaneta. El teatro fue
26
Proceso histórico
intimo y familiar y sin mayor significación. Entre los músicos cabe mencionar a Julio Quevedo y a José María Ponce de León.
En el siglo XIX,en suma, se afianzaron los conceptos y prácticas educativas y se definió la personalidad literaria y científica de nuestro país.
En el crisol político se fundieron todas las ideologías, como no podía ser
menos en un país que había pasado de la independencia colonial a recibir
el influjo de los países rectores de la cultura en el gran siglo: Francia,
Inglaterra y en menor medida Norteamérica.
L a situación social y la creación literaria
en el siglo XX. El renacer de las artes
plásticas
Con el advenimiento del siglo xx se cierra definitivamente el ciclo de los
grandes caudillos, doctores y generales al tiempo, humanistas y guerreros
que debicron multiplicar sus energías para preservar la frontera de la
civilización, para educar la República y para instaurar el derecho y la
cquidad sobre un cúmulo de desigualdades que se reflejan en la repartición
de la riqueza y en las deficiencias de un sistema educativo que continuaba
siendo elntista, académico, idealista y poco eficaz para propiciar la transformación de la economía, e inscribirlo definitivamente en el siglo XX. El
hecho es que durante los primeros cincuenta años del siglo,las clases altas
del país y muchos de sus dirigentes vieron en la cultura un simple adorno
de su abundancia y un lujo que a veces se podía compartir con los de
abajo. Esta situación era,entonces,generalizada en Latinoamérica.Nuestro
país no podía constituir una excepción,y no la constituyó,porque no era
posible dar una dimensión democrática a la cultura cuando la pobreza
individual y las carencias sociales eran barreras insuperables, aun para los
cstadistas m á s preocupados por el bienestar social de sus compatriotas.
Aun hoy la desigual distribución de la riqueza entre las diferentes capas
de la sociedad y entre las zonas urbanas y las rurales es una barrera que
deben tener en cuenta quienes trabajan por democratizar el desarrollo social
y la cultura en particular y para lograr una participación efectiva de la
comunidad en los proyectos.
Miguel Urritia y Albert Berry, en su obra sobre La distribución del
ingreso en Colombia,caracterizan e n forma pertinente esta situación:
"Como se notará, el grado de concentración del ingreso en el área urbana
es substancial.El 1,s por ciento de la fuerza de trabajo controla aproximadamente el 15 por ciento del ingreso total,los dos deciles m á s altos controlan
e1 60 por ciento del ingreso y el 30 por ciento de la fuerza de trabajo m á s
pobre gana solamente alrededor del 45 por ciento del ingreso total.
"En las áreas rurales, sobra decirlo, el problema de la distribución es
peor...Allí el 1,s por ciento más rico de la fuerza de trabajo tiene el 27 por
ciento del ingreso cuando ese mismo porcentaje tiene sólo el 15 por ciento
27
La política cultural en Colombia
en el área urbana, y los dos deciles superiores reciben el 65 por ciento del
ingreso, en comparación con el 60por ciento del área urbana. Sin embargo
a causa de la falta de desempleo abierto en el campo, el 30 por ciento más
bajo devenga cerca del 8,5 por ciento de todo el ingreso rural, mientras
los tres deciles inferiores de los trabajadores urbanos devengan solamente
el 4,5 por ciento del ingreso urbano."
Respecto a la situación de la educación, tal vez el examen más técnico
y revelador sea el contenido en la exposición de motivos que sustentó la
exposición de los decretos 102 y 088, de 1976, reformatorios del sistema
educativo colombiano. Decía en esa oportunidad el señor ministro de
Educación:
"La estructura de un sistema educativo permite, no obstante esta
complejidad, que se la exprese de una manera simple por grados y niveles
de escolaridad.
"Elsistema educativo colombiano ha estado tradicionalmenteorganizado
en tres niveles, así: primario, secundario,universitario. En términos e@valentes se habla de educación elemental,media y superior. Este esquema
formal no corresponde, sin embargo, a la realidad social. El servicio educativo está de tal manera distorsionado y disperso que a la escuela primaria
sólo tiene acceso el 77 por ciento de los niños que entran en edad escolar
(siete años de edad); 230 de cada 1 O00 niños no van a la escuela nunca
(ausentismo escolar).
?,
Las estadísticas muestran que de cada 100 niños que se matriculan en
primero de primaria llegan a tercero 46 y terminan quinto 28. Pero estas
cifras engañan. Al desagregarlas resulta que si los niños pertenecen a la
zona urbana, de cada 100 niños llegan a tercero 52, a quinto 28. Si los
niños pertenecen a la zona rural, de cada 100 niños llegan a tercero 15
y a quinto 5. El grado de participación por escolarización revela en este
nivel una cobertura baja y una deserción alta (ineficacia).
7,
D e cada 100 niños que terminan la enseñanza primaria completa
(5 grados) en escuelas oficiales,sólo 36 aparecen matriculados en secundaria
en planteles oficiales. Entre el nivel primario y el nivel secundario del
sistema educativo nacional hay, más que una solución de continuidad,una
ruptura.
"El rendimiento interno en el nivel secundario es muy similar al del
nivel primario: de 100 alumnos matriculados en primero de secundaria
quedan en cuarto 50, y se gradúan bachilleres, en sexto, 31. Según estadísticas reiteradas, 330 de cada 1 O00 bachilleres se quedan,en cada promoción, sin cupo en la universidad. D e los que ingresan en la universidad,
40 de cada 100 desaparecen de las estadísticas entre primero y tercero.
97
L a ruptura entre los niveles medio y superior es por lo menos tan grave
como entre los niveles primario y medio. L a distorsión sin embargo, es
mayor, porque el comportamiento institucional de la universidad revela
una ruptura entre lo que se enseña y la vida, que es de más vastas consecuencias que la anterior. Resulta sumamente difícil de justificar esta
28
Proceso histórico
deserción del 40 por ciento durante los primeros cuatro semestres de la
universidad.
”Por cuanto hace al rendimiento externo de la educación secundaria,
ni los bachilleres que se quedan sin cupo, ni los estudiantes eliminados
durante los dos primeros años de carrera universitaria saben ejercer alguna
profesión o desempeñar un trabajo suficientemente productivo o remunerativo. Es un lugar común hablar del bajo nivel de los estudios secundarios; de los programas de estudio enciclopédicos, recargados de teoría
y sin sentido práctico; de la falta de orientación profesional; de la enseñanza
demasiado libresca, sin conexión real con los problemas nacionales; y de
la promoción de bachilleres a quienes el grado de bachiller no les sirve ni
para poder seguir estudiando.”
La situación económica y social aquí consignada de manera esquemática
ha cumplido, como no podría ser de otra manera, en el desarrollo cultural
del presente siglo y ha determinado el rumbo de la acción y de la política
cultural. El Estado se ha preocupado sistemáticamente por LLcerrarla
brecha” y por corregir los desequilibrios que se presentan en las estructuras
económicas y sociales, de lo cual son buena prueba la política consignada
en el Plan de desarrollo social económico y regional 1975-1978,las reformas
educativas y los programas de desarrollo rural integrado (DRI),promulgados e impulsados por la actual administración.
Con el fin de cerrar el proceso que hemos tratado de hacer, mediante
cortes históricos,del decurso cultural del país, consignaremosa continuación
algunas apreciaciones sobre el desarrollo de las letras,manifestación la más
significativa en un país de tradición hurnanística (bellas letras), como el
nuestro. Pero previamente debemos consignar un hecho significativo dentro
del movimiento cultural: el renacer del espíritu creador en el campo de las
artes plásticas que,como vimos atrás,había estado supeditado a los rígidos
cánones coloniales.
Los pioneros de este movimiento en el siglo xx fueron Andrés de Santa
María, espíritu refinado, que inscribe su obra dentro del lenguaje impresionista;Ricardo Acevedo Bernal,retratista de notable maestría y Francisco
A. Cano, pintor y escultor. El contacto con los movimientos europeos
impresionistas y expresionistas y principalmente con el muralismo mexicano orientó, posteriormente, a creadores de la importancia de Pedro Nel
Gómez, Ignacio G ó m e z Jaramillo, Carlos Correa, Luis Alberto Acuíía,
R a m ó n Barba y Alipio Jaramillo, quienes contribuyeron en gran medida a
dar a la creación artística una significación social de que había carecido en
épocas anteriores.
En el campo de las letras la influencia y la maestría de Baldomero Sanín
Cano, Guillermo Valencia y Tomás Carrasquilla se prolonga, en las letras
colombianas casi hasta la mitad del siglo XX.El espíritu crítico y universal
del primero; la elegancia formal y los refinamientos de la sensibilidad del
segundo, y el apego a la tierra, a los valores tradicionales y el rescate del
habla popular,son constantes de nuestras letras que se dan separadamente
29
La política cultural en Colombia
en algunos escritores o que se conjugan como instrumentos que un gran
talento literario fundirá en una nueva estructura creativa, como es el caso
de Gabriel García Márquez.
L a presencia activa de Sanín Cano influyó mucho para que el ensayo
tuviera un cultivo privilegiado en nuestro país. De algún m o d o la forma
provisional de sus instituciones y la formación de una conciencia laica y
anticonfesional encontraban en el ensayo su mejor cauce de expresión.
Ensayistas de alta calidad son Germán Arciniegas, Armando Solano,
Alberto Lleras, Hernando Téllez,Jorge Zalamea,Jorge Gaitán y Hernando
Valencia, animadores estos dos últimos de la revista Mito,que tuvo una
influencia decisiva en la apertura de la conciencia nacional y en la ruptura
definitiva del monopolio de la península sobre el pensamiento colombiano.
En la poesía, no obstante la influencia del Simbolismo y del Parnasianismo franceses y de la apertura hacia las corrientes inglesas y norteamericanas, España continuó marcando su impronta en los creadores
colombianos. Al principio del siglo se destacan tres personalidades de
acusado vigor, que aún dominan el escenario poético nacional: Luis Carlos
López, quien rompió la temática y las formas tradicionales e hizo escarnio
de la solemnidad parroquial de los caciques tropicales;León de Greiff, cuya
sensibilidad versátil y contradictoria,su caudal verbal y sus formas musicales dieron origen a una expresión universal, enraizada, no obstante, en
valores típicamente nacionales, PorfirioBarba Jacob (MiguelAngel Osorio),
heredero del demonismo bohemio de Baudelaire,Poe y Rimbaud, pero cuya
obra es más notable por su caudal expresivo que por su forma artística. A
lo largo del siglo se han destacado Rafael Maya, Aurelio Arturo, Fernando
Charry Lara, Alvaro Mutis, Eduardo Cote Lamus, y Jorge Gaitán, quienes
encarnan la mejor tradición de la poesía hispanoamericana y son también
excelentes críticos.
En la creación novelesca se han presentado dos rupturas de diversa
significación y que han contribuido de manera ostensible a superar el estancamiento secular en que se hallaba la narración en Colombia. José Eustasio
Rivera, con L a vorágine, dió un golpe eficaz a la literatura del arte por el
arte, al dar cabida a la consideración de situaciones sociales en la creación
artística. El paisaje, que había sido un elemento exterior y decorativo se
entreteje orgánicamente con la sensibilidad de los personajes, formando un
clima dramático y angustioso que supera el interés incidental de la peripecia. Rivera, al igual que Carrasquilla, tuvo un influjo decisivo en el
desarrollo de la novela regionalista en Latinoamérica. Posteriormente
Gabriel García Márquez, con Cien años de soledad,El coronel no tiene quien le
escriba y El otoño del patriarca, colocó la novela colombiana en el ámbito
nacional al crear un mundo propio, en que no se sabe qué admirar más si su
maestría narrativa o la estructura verbal y en donde el sueño y la realidad
borran las fronteras de lo cotidiano para sumergir al lector en un mundo
mitológico y oniríco que anula a la vez el tiempo y el espacio. L a obra de
García Márquez es, sin lugar a dudas, la más poderosa y coherente contri30
Proceso histórico
bución que la literatura colombiana ha hecho al conocimiento de una faceta
muy destacada del perfil nacional; y E
l otoño del patriaca es la obra que
rompe definitivamente con un estilo tradicional -occidental de narración
que anula las categorías kantianas de espacio y tiempo. Las múltiples traducciones que se han hecho de sus obras a diversos idiomas y la consideración que ha merecido de la crítica mundial, lo colocan a vanguardia de la
ficción latinoamericana.
La historia,la antropología,la economía y la sociología han contribuido,
en sus expresiones científicas y periodísticas, a definir la personalidad del
hombrc colombiano y a movilizar una sociedad que ha superado sus formas
arcaicas,y se ha inscrito definitivamente en las corrientes de la modernidad,
sin perder por ello su autenticidad y su identidad.
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31
Situación de la cultura
La dirección y la administración de la cultura
L a dirección, la administración de la cultura, y la planificación de su
desarrollo, están encomendadas en el país al Instituto Colombiano de
Cultura (COLCULTURA)creado mediante el decreto n.o 3154 de 1968 y
organizado por el decreto 994 de 1969.
“El Instituto Colombiano de Cultura (COLCULTURA), adscrito al
Ministerio de Educación Nacional, es un establecimiento público, esto es,
un organismo dotado de personería jurídica, autonomía administrativa y
patrimonio independiente que se organiza conforme a las normas establecidas por el decreto n.o 3154,las reglamentarias de éste y las contenidas en
[sus] Estatutos.’’
L a estructura del Instituto (véase apéndice n.o 4) comprende la Junta
Directiva, la dirección y sus organismos centrales de administración y
asesoría (SecretaríaGeneral,Oficina de Planeación,Asesoría de la Dirección
para Comunicaciones), y tres subdirecciones: Subdirección de Patrimonio
Cultural, Subdirección de Comunicaciones Culturales y Subdirección de
Bellas Artes. Las actividades de las tres subdirecciones y el desarrollo de
los campos cubiertos por las mismas serán analizados posteriormente.
El Instituto Colombiano de Cultura tiene a su cargo “la elaboración,el
desarrollo y la ejecución de los planes de estudio y fomento de las artes y
las letras, el cultivo del folkIor nacional, el establecimiento de bibliotecas,
museos y centros culturales,y otras actividades en el campo de la cultura,
correspondientes a la política general que formule el gobierno nacional,por
conducto del Ministerio de Educación Nacional y según las decisiones que
tome la Junta Directiva del Instituto”.
El establecimiento de un organismo de dirección y administración de la
cultura, en 1968, representó un paso decisivo en el tratamiento que el
Estado daría al desarrollo cultural y dada la amplitud de sus objetivos y la
multiplicidad de sus funciones constituyó un avance concreto frente a la
32
Situación de la cultura
debilidad de la administración cultural hasta entonces existente. No
obstante esta afortunada circunstancia, aspectos esenciales del desarrollo y
de la actividad cultural siguen bajo la dependencia de otros ministerios y
organismos estatales, aunque COLCULTURA tenga ingerencia de diverso
orden en su coordinación. Tal es el caso de las comunicaciones sociales,instrumento primordial en la conducción de una política de desarrollo cultural,
que dependen del Ministerio de Comunicaciones; del turismo cultural y de
las artesanías que dependen de la Corporación Nacional de Turismo y de
Artesanías de Colombia, adscritas al Ministerio de Desarrollo, y de la protección del patrimonio monumental, bajo el cuidado del Ministerio de Obras
Públicas.
Esta situación,impuesta por un reparto tradicional de competencias en
la administración pública, se ha salvado gracias a una activa coordinación
desplegada por la dirección central y a la estructuración de programas
conjuntos que tienden a impulsar áreas de la cultura administradas por
otros organismos. N o obstante, es necesario consignar la necesidad que
existe de institucionalizar mecanismos m á s operantes para que las comunicaciones de masas asuman un papel más activo y coherente dentro del
campo de la promoción social y cultural y para que los creadores culturales
puedan tener en el Instituto Colombiano de Cultura un defensor de sus
derechos, dotado de instrumentos administrativosy financieros de los que
hoy carece.
Dentro de la estructura orgánica del Instituto, la dirección general ha
asumido directamente programas de importancia estratégica, principalmente en los aspectos de difusión en el campo nacional e internacional y en
el de la capacitación del personal encargado de la gestión cultural, directamente adscrito al Instituto.
Mención destacada debe hacerse de la organización de la exposición
denominada “El arte colombiano a través de los siglos’’que agrupa más de
800 obras de diferentes periodos históricos, desde la época precolombina
hasta el siglo xx. Esta exposición fue inaugurada el 15 de noviembre
de 1975 en el Petit palais de París y posteriormente fue exhibida en
Madrid y Barcelona. El año entrante se proyecta exhibirla en L a Habana,
México D.F., S5o Paulo y Miami. Participó también el Instituto en el A ñ o
Internacional de la Mujer con una ponencia sobre “Producción y difusión
culturales” y atendió, bajo la directa supervisión de la dirección, lo relacionado con la difusión de nuestros bienes culturales por conducto de las
embajadas de Colombia ante los gobiernos extranjeros.
Ante la carencia de órganos de difusión propios, la dirección creó e
impulsó un programa radial titulado “Especiales de Colcultura”, que se
transmite por la Radiodifusora Nacional para todo el país y que ha alcanzado 80 emisiones hasta la fecha. D e la misma manera, con la colaboración
de la programadora comercial RTI, ha diseñado y transmitido por el
canal 7 de televisión un programa bajo el título “Páginas de Colcultura”, que destaca aspectos de la creación literaria, de la investigación
33
La política cultural en Colombia
arqueológica, del arte y de los acontecimientos significativos de la historia
cultural.
También fue creado, en 1975 un órgano de difusión propio de las actividades del Instituto y de la cultura nacional que se denomina Gazeta y
cuyo primer número fue lanzado en diciembre de 1975.
E n coordinación con otras entidades, COLCULTURA realizó cursos de
capacitación, adiestramiento y perfeccionamiento de sus empleados en
diferentes áreas de la administración y financió la participación de varias
personas en cursos organizados por otras entidades públicas y privadas.
Igualmente financió en parte los estudios regulares que realizan buen
número de sus empleados.
Así mismo, con el ánimo de detectar las necesidades de este campo, se
hizo u n a encuesta la cual fue respondida por el 90 por ciento de los
empleados, y basándose en sus resultados se establecieron las prioridades
de los cursos que se realizarán el presente año.
El patrimonio cultural y natural
U n o de los propósitos del Estado colombiano en el aspecto del patrimonio
cultural y natural del país es el de asegurar y conservar u n marco de vida al
individuo que le mantenga en contacto con la naturaleza y con los testimonios de cultura que dejaron las generaciones anteriores.Así mismo incorporar las creaciones culturales de las generaciones actuales al acervo que
transmitirán a las futuras.
C O L C U L T U R A , desarrolla y aplica una política que consiste en coordinar y utilizar sus recursos investigativos y técnicos para lograr un conocimiento, una protección, una conservación y una utilización eficaces de su
patrimonio cultural. Para esta labor cuenta con algunos organismos especializadosy debe coordinar la acción de otros que dependen de ministerios e
institutos diferentes. Los organismos dependientes de C O L C U L T U R A ,
encargados de realizar las labores de investigación y documentación son el
Instituto Colombiano de Antropología; el Centro Colombiano de D o c u m e n tación, Información e Investigación del Patrimonio Musical; y la División
de Inventario del Patrimonio Cultural.
Para efectos de conservación, restauración, acrecentamiento y divulgación de los bienes culturales se cuenta con la Biblioteca Nacional, la
División de Museos, el Archivo Nacional y el Centro de Restauración.
El Instituto Colombiano de Antropología, desarrolla una labor de investigación, defensa y conservación del patrimonio arqueológico de la nación
mediante acciones de vigilancia, protección,y estudio de los sitios y monumentos arqueológicos. El país cuenta con zonas de incalculable valor científico y cultural, antiguos habitat de culturas precolombinas hoy convertidos
en parques arqueológicos c o m o los de San Agustín, Tierradentro y Tairona.
D e b e luchar este organismo contra el saqueo clandestino de sitios arqueo-
34
Situación de la cultura
lógicos y la exportación ilícita de bienes culturales. Se ha iniciado un
programa de reconocimiento,localización y levantamiento de sitios arqueológicos mediante modernas técnicas de aerofotografía infrarroja.
Grupos de etnólogos trabajan en cinco estaciones antropológicas ubicados en las zonas periféricas del país, habitat de grupos en estado tribal,
desarrollando programas de investigación interdisciplinaria aplicados en
un número de relaciones interétnicas; como también de investigación
arqueológica.
Los órganos de expresión del Instituto Antropológico son: La revista
colombiana de antropología y la Revista colombiana de folklor, de excelente
calidad científica y que han dado impulso a las investigaciones en estos
campos.
El Centro Colombiano de Documentación, Información e Investigación
del Patrimonio Musical, recientemente creado por C O L C U L T U R A , se
encarga de la elaboración del inventario y recopilación de las obras de
compositores colombianos, así como de una fonoteca que reúna las expresiones musicales de las diferentes regiones del país, al servicio de investigadores y en la divulgación del legado musical.
L a División de Inventario del Patrimonio Cultural, tiene a su cargo la
identificación e inventario de los bienes muebles e inmuebles que integran
el patrimonio cultural del país. Trabaja en colaboración con los institutos y
centros de investigaciones estéticas de las universidades colombianas. Las
áreas que cubre son las de arqueología y antropología; pintura y escultura;
rnucbles, objetos varios y documentos. Se adelanta un relevantamiento a
escala nacional. L a tarea de inventario iniciada hace cerca de seis años ha
logrado establecer más de 25 O00 fichas que está divulgando por medio de
su Boletín trimestral.
El patrimonio bibliográfico del país se encuentra bajo la custodia de la
Biblioteca Nacional y tiene además de la conservación las funciones de
incrcniento,catalogación y difusión de la producción bibliográfica nacional.
L a ley 86 de 1946 es el instrumento legal mediante el cual la Biblioteca
exige de los escritores y editores nacionales el depósito legal de sus obras.
Se adelantan los trabajos de remodelación y recuperación arquitectónica y
técnica de la sede de la Biblioteca, los que estarán concluidos para la celebración en el próximo año del segundo centenario de su fundación.
Según el concepto de especialistas en archivística latinoamericana, la
riqueza e importancia del patrimonio documental de Colombia, sólo es
comparable en el continente al de México. En el Archivo Nacional y otros
regionales se ha logrado conservar casi en su totalidad el archivo de la
administración colonial española en la Nueva Granada (hoy República de
Colombia), así como de la vida republicana. En el marco del diseño de una
política archivística para el país se está adelantando el estudio para la creación de un sistema Nacional de Archivos que permita una eficaz recopilación,ordenamiento y utilización de los documentos como instrumentos de
la administración y de la investigación histórica de la nación.
35
La política cultural en Colombia
Cuenta el archivo con equipos de microfilmación y laboratorios de restauración de documentos manejados por personal nacional entrenado en
centros archivísticosinternacionales. El Archivo Nacional también coopera
en la formación de personal de archivística con centros de educación
superior.
Se adelantan además los estudios para dotarlos de una sede con las especificacionestécnicas para una adecuada conservación de los fondos documentales. Simultáneamente se trabaja en una recopilación y clasificación de los
fondos archivísticos y documentales con miras a reformular mecanismos
que unifiquen y actualicen la ejecución de una política a nivel nacional en
esta materia, en forma moderna y segura y utilizando los modernos apoyos
de la informática.
L a coordinación,asesoramiento y organización de los centros museísticos
del país corresponde a la División de Museos de la Subdirección de Patrimonio Cultural. Entre otras actividades,promueve, en colaboración con la
Asociación Colombiana de Museos (ACOM), la capacitación del personal
vinculado por medio de seminarios y encuentros orientados por expertos
internacionales y nacionales. Así mismo, desarrolla en el aspecto divulgativo una programación permanente de exposiciones itinerantes que recorren el territorio nacional sobre temáticas de diverso tipo.
En estrecha colaboración con la División de Museos se desarrollan las
actividades del Centro de Restauración. Creado mediante acuerdo entre el
gobierno de Colombia e Italia a través del Instituto Italo-Latinoamericano
de R o m a (IILA), el centro dispone de laboratorios modernamente equipados, de física, química, rayos X y fotografía. Un grupo de técnicos y
restauradores italianos asesoraron al personal nacional en los procesos de
salvamento y recuperación de las obras pictóricas. El Centro se ha ocupado especialmente de las obras de los museos adscritos a COLCULTURA
y a diversas entidades públicas.
Otros organismos estatales y asociaciones académicas y científicas diferentes al Instituto Colombiano de Cultura participan en actividades de
investigación,defensa, conservación y restauración del patrimonio cultural
del país.
En operaciones de conservación y restauración del patrimonio monumental se ocupan dos entidades oficiales: el Ministerio de Obras Públicas y
la Corporación Nacional de Turismo adscrita al Ministerio de Desarrollo.
En aplicación de los acuerdos de la Séptima Conferencia de Montevideo, el
Congreso de la República expidió la ley 163 de 1959 sobre protección y
defensa del patrimonio, creando además, el Consejo de Monumentos Nacionales, como organismo rector de control monumental, aunque de poca operancia y funcionalidad,toda vez que los instrumentos legales de que dispone
son insuficientes para su cometido. Además la integración del Consejo por
representantes de diversas instituciones, academias, sociedades de arquitectos,museos, dificultala unidad de acción y sujeta sus determinaciones a
complicados trámites burocráticos que en la actualidad se trata de vencer
36
Situación de la cultura
mediante la unificación de la legislación y el manejo m á s eficaz de los
recursos económicos.
A nivel local las labores de conservación y vigilancia de los monumentos
históricos y públicos recaen legalmente y de facto sobre las autoridades
municipales,a las cuales corresponde dar cuenta de expediciones científicas
o de la actividad regular de las estaciones antropológicas.
El Instituto Caro y Cuervo,adscrito al Ministerio de Educación Nacional
se dedica a la investigación en los campos de la lingüística y la literatura
colombiana y elabora en la actualidad un atlas etnolinguístico del país. Su
actividad es ejemplar en el campo filológico en Hispanoamérica,y continúa
en forma colectiva la actividad que iniciaron sabios humanistas como
Ezequiel Uricoechea, Rufino José Cuervo y Miguel Antonio Caro en el siglo
pasado. Sus publicaciones científicas y literarias y su órgano especializado
Thesaurus han alcanzado un firme reconocimiento internacional.
L a Academia Colombiana de Historia se ocupa de la investigación de las
fuentes documentales de la historia del país y de la publicación de la obra
Historia extensa de Colombia, serio esfuerzo por ordenar e interpretar las
fuentes documentales del país y trazar un cuadro orgánico de su desarrollo.
El Estado en las últimas décadas ha prestado especial interés a la protección del patrimonio natural del país, escenario de la actividad cultural
del pueblo colombiano. El objetivo cultural ha sido establecer una política
de fomento de conservación,mejoramiento y restauración del ambiente y
los recursos naturales renovables por diversos medios, docentes, de comunicación,etc. El Instituto Nacional dc Recursos Renovables (INDERENA),
organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, es el encargado de
desarrollar tales políticas.
En el marco de estímulo al patrimonio cultural en sus aspectos de investigación, conservación, acrecentamiento y difusión las acciones de los
diferentes organismos no se limitan exclusivamente al patrimonio monumental, a los bienes inmuebles o al entorno natural. El patrimonio m á s
importante de un país son sus recursos humanos y en ellos debe, en Gltimo
término,desembocar toda acción cultural. A las manifestacionesvivas de la
cultura colombiana se dedica buena parte de la actividad investigativa,de
promoción y difusión, en sus tradiciones populares, en sus expresiones
musicales, artesanales y antropológicas en general. En otra sección se
analizan los programas de estímulo al creador cultural y al desarrollo de la
comunidad.
ACCIONES ESPECÍFICAS
DE COLCULTURA
Formación de personal especializado en técnicas de investigación,restauración y conservación de bienes culturales,prehistóricos, coloniales, etc.,
en los centros latinoamericanosde Cuzco y Churubusco.
Impulso a las actividades del Centro de Restauración, dotándolo de los
elementos indispensables y capacitando su personal técnico.
37
La política cultural en Colombia
En colaboración con organismos especializados, en el recavamiento de la
frondosa legislación que se ha producido en el país en materia de patrimonio cultural, con el fin de buscar su unificación y actualización. Pero
sobre todo para lograr que una futura legislación permita establecer
instrumentos coercitivos que aseguren una efectiva preservación del
patrimonio arqueológico y artístico del saqueo,el robo,la destrucción y
la salida clandestina del país de objetos patrimoniales. Esta actividad
legal exige obras paralelas en cuanto a recursos financieros y a la unificación de criterios y operaciones en un solo organismo.
Crear un sistema de defensa, vigilancia y protección de los bienes patrimoniales en las diferentes localidades del país, a través de los centros
culturales comunitarios,previa una información y toma de conciencia de
su valor cultural y social por parte de la población.
Diseño de campañas de divulgación de los valores patrimoniales del país y
de su protección, ya iniciada con afiches sobre patrimonio arqueológico.
L a creación artística
Consciente de que la cultura no se identifica con el cultivo y difusión de las
bellas artes sino de que éstas son apenas una de sus manifestaciones,y en
su interés por dar impulso a una cultura del desarrollo -en oposición a la
cultura de consumo-, la política del Instituto Colombiano de la Cultura,
en este campo específico, se ha venido orientando hacia el estímulo y el
establecimiento de las condiciones favorables para la creación artística en
música, artes plásticas,teatro, folklor, etc.
COLCULTURA adelanta estas actividadesa través de la Subdirección de
Bellas Artes, que ejerce sus funciones con el apoyo de las siguientes dependencias: División de Enseñanza Artística, División de Supervisión de
Centros Culturales, Sección de Artes Plásticas,Sección de Festivales. Para
las labores de difusión cuenta con, el Teatro Colón, la Orquesta Sinfónica
de Colombia y la Banda Nacional. Obviamente esto no agota la gestión
nacional en lo que a las bellas artes se refiere,como veremos más adelante.
L a División de Enseñanza Artística viene desarrollando sus actividades
en tres frentes: pedagogía artística, Escuela Nacional de Arte Dramático
y Centro Piloto de Educación Artística Infantil, con el propósito de cubrir
tres aspectos fundamentales de la formación estética: educación formal a
toda persona que ingrese en el sistema educativo;programas específicos de
educación continuada para formar la sensibilidad individual y colectiva;
y cursos profesionales especiales para creadores en los diferentes campos,
establecidos en la mayoría de los centros universitarios del país.
L a Sección de Pedagogía Artística se propone formar, actualizar y capacitar personal docente en los diferentes campos del arte (plástica,música,
teatro,títeres,etc.) con el fin de que éstos a su vez sirvan de multiplicadores
y difusores en escuelas,colegios y centros especializados.
3%
Situación de la cultura
La Escuela de Arte Drámatico imparte estudios superiores de teatro en
las modalidades de actuación, dirección y escenografía, al mismo tiempo
que realiza investigaciones y seminarios sobre técnicas teatrales, fomenta
y difunde la actividad teatral. En el año de 1975 contó con cuarenta y dos
alumnos que realizaron el montaje de dos obras.
El Centro Piloto de Educación Artística Infantil viene subsanando, así
sea en mínima parte -teniendo en cuenta que su acción sólo se circunscribe
por el momento a la ciudad de Bogotá- el gran déficit que existe en
el país de programas que permitan a los niños y adolescentes realizar
sus posibilidades creadoras. Con programas teóricos y de taller y a
través de las bellas artes como medio de recreación y expansión se
está dando a un grupo de niños y adolescentes la oportunidad de expresar
su sensibilidad y adquirir el dominio de los materiales y las técnicas
creativas.
Por otra parte se está trabajando en la creación de una escuela nacional
de danza moderna en la que también se dará importancia al cultivo de la
danza popular colombiana, y a que por una parte existe en el país un
movimiento activo pero disperso que cultiva la danza clásica y que en
algunos casos tiene una formación moderna y, por otra,las manifestaciones
de la danza popular son muy ricas y variadas.
Para garantizar el funcionamiento de los centros de enseñanza artística,
examinar la orientación de sus programas y la idoneidad del personal
docente, etc., existe la División de Supervisión de Centros Culturales. En
adelante a más de la labor de vigilancia propiamente dicha, se preocupará
por el estímulo a la creación artística y velará por proporcionar a los creadores las condiciones y estímulos para su trabajo.
Corresponde a la Sección de Artes Plásticas estimular y difundir los
valores nacionales en el terreno de las artes visuales, organizar certámenes
dentro del país y propiciar la participación de los creadores nacionales en
bienales y concursos internacionales.C o m o parte de la política de descentralización que viene realizando el Instituto, a partir de 1975 se resolvió
llevar el Salón de Artes Visuales, que es el evento más importante de las
artes plásticas colombianas, a las distintas zonas del país a través de seis
salones regionales realizados en diferentes ciudades y con los cuales se
integrará la muestra del salón nacional. En once ciudades tuvo un número
de 35 300 visitantes.
L a Sección de Folklor y Festivales tiene como funciones promover,
estimular y difundir las manifestaciones folklóricas colombianas; realizar
encuentros,festivalesy concursos artísticos y culturales;recopilar y difundir
las tradiciones nacionales.
El Teatro Colón de Bogotá es, desde hace un siglo,el principal centro de
difusión de espectáculos culturales y artísticos nacionales y estraiijeros.
En marzo de este año se concluyó la remodelación completa a que había
sido sometido desde el año de 1973. Por espacio de muchos años ha sido
sede de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Colombia además de
39
La política cultural en Colombia
escenario para las numerosas presentaciones,solistas,conjuntos operáticos,
compañías teatrales nacionales o que visitan el país.
L a Orquesta Sinfónica de Colombia fue constituida en 1936 como
orquesta nacional del Estado. Hasta la fundación de COLCULTURA estuvo
adscrita al Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación. H a cumplido a través de estos años una importante labor como
difusora de la música culta universal y como estímulo al quehacer musical
colombiano en general. Últimamente ha extendido su campo de acción a
sectores más populares, por medio de conciertos didácticos, programas de
televisión, etc. En el año 1975 presentó 30 conciertos en el Auditorio de
la Universidad Nacional con un promedio de 2 O00 asistentes por función;
16 conciertos en otras ciudades del país; 7 grabaciones para televisión y
20 conciertos didácticos para cerca de 10 O00 niños. Ademas de la difusión
de las obras de compositores universales, la orquesta se ha propuesto dar
estímulo a los nuevos compositores colombianos incluyendo sus obras en
su programación ordinaria.
L a Banda Nacional desempeña una labor de difusión netamente popular
con conciertos al aire libre, en plazas públicas, barrios, escuelas,particularmente en Bogotá y ciudades aledañas. El número total de conciertos
realizados en 1975 fue de 100.
Analizamos ahora muy someramente el estado actual de las manifestaciones
culturales específicas en el campo de la creación artística en las que tenga,
o no, ingenrencia COLCULTURA.
ARTES PLÁSTICAS
En las últimas décadas las artes plásticas han cobrado en Colombia una
importancia inusitada dentro de las manifestaciones artísticas,no sólo por
el gran número de creadores destacados que han surgido sino también por
el incremento de galerías y museos y por el interés creciente del público
por esta forma de expresión. Los artistas colombianos trabajan con los
más variados medios (dibujo, pintura, grabado, escultura, cerámica y
textiles) y la obra de algunos de ellos ha alcanzado una personalidad
definida,como en el caso de Fernando Botero,Alejandro Obregón,Eduardo
Ramírez Villamizar, Edgar Negret, Luis Caballero,Augusto Rivera, Pedro
Alcántara, Lucy Tejada, Beatriz González y Felisa Burztyn, entre otros.
Con todo, la participación colombiana en eventos extranjeros, como
son las bienales de Venecia, San Pablo y las exposiciones en diferentes
ciudades de Europa ha sido reconocida y galardonada por su seriedad y
profesionalismo.
El país cuenta con unos treinta centros de formación en artes plásticas,
gubernamentales y privados; salas permanentes de exposición como el
Museo de Arte Moderno, el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional, el Museo del Banco de la República, la Tertulia de
40
Situación de la cultura
Cali, además de numerosas galerías en las principales ciudades del país.
Desde 1940 se viene organizando anualmente el Salón Nacional de Artes
Visuales que, como y a se dijo, se ha descentralizado ahora en salones
regionales. L a ciudad de Medellín ha sido sede de la Bienal Internacional
organizada por una empresa privada,Coltejer,y Cali de la Bienal Americana
de Artes Gráficas.
El gobierno colombiano por medio de leyes y decretos trata de apoyar y
estimular la creación artística. Así por ejemplo, desde 1961 los edificios
nacionales deben tener como ornato una obra plástica.
E s de destacar igualmente la acción de la empresa privada mediante la
adquisición de obras y colecciones,el otorgamiento de premios y el auspicio
de concursos y exposiciones. Importante labor cumple en este sentido el
sector de la banca.
ARQUITECTURA Y URBANISMO
C o m o ya se dijo en el primer capítulo,tanto la arquitectura como el urbanismo, en la época de la colonia siguen los esquemas europeos y especialmente los españoles. El mismo fenómeno se presenta en la era republicana
y a lo largo de todo el siglo XIX con el predominio del estilo neoclásico en los
edificios públicos y monumentos y las influencias inglesa y francesa en la
arquitectura doméstica. Sólo en el presente siglo la arquitectura colombiana
empieza a adquirir caracteres más o menos propios. Hasta 1936, cuando
surgen las primeras escuelas de arquitectura, ésta fue labor confiada a los
ingenieros.En los últimos años la creación arquitectónica se nutre con las
influencias de las corrientes imperantes en Europa y los Estados Unidos
de América y los programas de formación profesional son el reflejo de las
escuelas más destacadas: la alemana,la escandinava,la francesa,laitaliana
y la brasilelia.
Por lo que respecta al urbanismo éste ha recibido el impacto directo
de visitas de urhanistas reconocidos mundialmente como L e Courbussier
y José Luis Sert. L a preocupación por la preservación del diseño urbano
ha tomado impulso en los últimos años merced al establecimiento de cátedras en las principales universidades (Nacional, Antioquia, Andes), a la
creación de institutos de desarrollo urbano como el IDU de Bogotá, a la
intervención del Departamento Nacional de Planeación y a instituciones
particulares que se preocupan por el estudio de los flujos migratorios
internos y por la regulación del habitat urbano.
Entre los arquitectos formados en el país o que han recibidolasinfluencias
de los grandes arquitectos modernos como Gropius, L e Courbussier,
Mendelhson,Nervi,Oud,etc., sobresalen Rogelio Salmona,Gabriel Serrano,
Fernando Martínez, Arturo Robledo, Hernán Vieco, y otros que trabajan
en el campo del diseño urbano como Luis Raúl Rodríguez,Patricio Samper,
Guillermo Mojica, Ramiro Cardona y Alberto Mendoza.
41
La política cultural en Colombia
TEATRO
A partir de 1955 se inicia en Colombia un movimiento teatral de características modernas que supera las limitaciones del teatro familiar y costumbrista de finales del siglo XIX y principios del xx y rompe los moldes del
teatro romántico y folletinesco español. En este año se crea en Bogotá la
primera escuela de teatro, adscrita a la televisión, y en Cali la Escuela
Departamental de Teatro, adscrita a la Sección de Bellas Artes. El grupo
patrocinado por la Extensión Cultural de Bogotá, ‘“1 Buho” y el Teatro
Experimental de Cali (TEC)renuevan el ambiente y ponen al alcance de
un público restringido pero muy activo las manifestaciones del teatro
clásico y del teatro de vanguardia. En la década del 70 se realizan las
primeras experiencias de creación colectiva con obras c o m o Nosotros los
comunes y L a ciudad dorada, dirigidas por Santiago García; y L a denuncia
por el TEC de Enrique Buenaventura.
Por lo que se refiere a la consolidación, divulgación y conocimiento
internacionaldel movimiento teatral colombiano, es importante mencionar,
según el maestro Buenaventura, el papel que en este aspecto desempeñaron
los festivales nacionales de teatro realizados en Bogotá entre 1957 y 1968;
los festivales nacionales de teatro universitario celebrados en distintas
ciudades del país y el Festival Latinoamericano de Teatro, primero universitario y posteriormente de teatro de búsqueda y experimentación que se
celebró en Manizales de 1968 a 1973.En estos festivales se tuvo oportunidad
de confrontar el movimiento teatral nacional con el de otros países, y este
confrontamiento fue altamente satisfactorio para los distintos grupos nacionales que en ellos participaron.
El nuevo movimiento teatral crece rápidamente y “surgen grupos en
colegios, escuelas, universidades, capitales, pueblos, aldeas y barrios. Los
grupos independientes con una cierta trayectoria se consolidan, y así
es c o m o a finales de 1969 surge la Corporación Colombiana de Teatro
que en la actualidad reúne 85 grupos en todo el país y comprende 4 regionales: regional de Bogotá, regional de occidente (Cali), regional de oriente
(Bucaramanga) y la regional de la costa atlántica (Barranquilla)”.
L a carencia de dramaturgos y las urgencias de la vida ciudadana y
política estimularon en diversa forma el espíritu creador de directores y
actores y dieron origen a un fenómeno de radical importancia: la creación
colectiva. Así m i s m o han favorecido la participación popular en la creación
teatral y han permitido una permanente circulación ideológica, temática
y técnica en el movimiento teatral.
Si hoy día el país cuenta con m á s de 100 grupos teatrales y el movimiento teatral ha alcanzado un amplio reconocimiento internacional esto
se debe, además de los factores anotados, de carácter social, político y
estético, a la actividad de personalidades de la categoría de Enrique
Buenaventura, Santiago García, Jorge Alí Triana, Carlos José Reyes y
Jairo Aníbal Niño, entre otros, y al estímulo que mediante subsidio le
42
Situación de la cultura
ha otorgado el Instituto Colombiano de Cultura respetando la libertad
creadora y promoviendo la participación de las diversas regiones en la
conducción del movimiento teatral.
En el último Festival Nacional del Nuevo Teatro, organizado conjuntamente por el Instituto colombiano de Cultura y por la Corporación
Colombiana de Teatro tomaron parte 98 grupos y 1 113 actores que presentaron obras en cinco ciudades capitales a las que asistieron cerca de
100 O00 espectadores. L a muestra nacional que tuvo lugar posteriormente
en Bogotá, reunió 16 grupos, 195 actores y se presentó en 12 salas de la
capital, ante un público de 43 800 personas.
Los éxitos obtenidos por el teatro colombiano en festivales y certámenes
internacionales y el impacto que ha tenido en el cambio de las actitudes
de la comunidad hacia las actividades culturales en general, son una
experiencia que debe tomarse en cuenta para la promoción de otros campos
de la cultura. N o obstante, es necesario consignar, que si los recursos
humanos y el talento existen y están bien orientados, los recursos económicos y el número y condiciones de las salas serán objeto de una
preocupación especial.
MÚSICA
C o m o vimos anteriormente,sólo a finales del siglo XIX se inician las actividades musicales en el país, gracias al esfuerzo de talentos aislados entre
los cualcs merece una mención especial el maestro Antonio María Valencia.
En este siglo y gracias a la creación de conservatorios independientes u
anexos a las principales universidades, y al impacto de la radio, en los
medios cultos primero y luego a nivel popular, la música ha tenido un
desarrollo si no comparable al de las artes plásticas o el teatro, sí por lo
menos digno de una consideración especial. Talentos como el del maestro
Guillermo Uribe Holguín, de una depurada sensibilidad y de un dominio
notable del leguaje musical moderno, y el de Adolfo Mejía, contribuyeron
a abrir el camino a talentos que hoy se hallan en plena productividad.
Entre estos se destacan Fabio González Zuleta, Blas Emilio Atheortúa,
Luis Antonio Escobar (también dedicado a la investigación musical), Jesús
Pinzón Urrea, Germán Borda y Francisco Zumayué quienes en diversa
medida conjugan el dominio de los medios modernos de expresión coi1 el
cultivo de temas y aires nacionales.
Entre los instrumentistasy directores cuyos nombres han logrado superar
las fronteras nacionales y en ocasiones han alcanzado niveles de excelencia
internacional, sobresalen los violinistas Carlos Villa, Luis Biava y Frank
Preuss; el clavicembalista Rafael Puyana, los pianistas Blanca Uribe,
Eduardo de Heredia y Mireya Arboleda; y los directores Sergio Acevedo
y Jaime León y el organista Rodrigo Valencia.
El movimiento musical colombiano debe mucho en su desarrollo más
inmediato a la presencia del maestro Olav Roots al frente de la Orquesta
Sinfónica de Colombia y de la Coral Bach, y a la labor de crítica y difusión
43
L a política cultural en Colombia
de los musicólogos Otto de Greiff, Andrés Pardo Tovar, Manuel Drezner
y Hernando Caro Mendoza. Otros factores que han contribuido a consolidar
la música c o m o una preocupación colectiva que supere el recinto exclusivo
de las salas de concierto, fue el auge que tuvieron en la década del 60 las
corales universitarias, los orfeones y los coros apoyados por las empresas
oficiales y privadas.
H o y el país cuenta con u n movimiento musical serio en Bogotá
(Orquesta Sinfónica de Colombia, Coral Bach, Orquesta Filarmónica de
Bogotá y numerosos grupos de cámara), Ibagué con el Conservatorio de
Música, Cali, Popayán (festivales de música religiosa de carácter internacional) y Medellín (Conservatorio de la Universidad de Antioquia y
Orquesta de Cámara). L a labor pedagógica en los conservatorios y centros
especializados se desarrolla en la mayoría de las ciudades capitales de los
departamentos y de ella se espera que gracias a las reformas educativas
recientes y a la acción formadora y promotora de COLCULTURA se
consolide el movimiento musical en el país.
MANIFESTACIONES POPULARES
L a confluencia de grupos étnicos, así c o m o también la diversidad de
climas y regiones han contribuido a que el folklor colombiano sea uno de
los m á s ricos y variados del continente. En las cinco regiones naturales del
país han florecido manifestaciones folklóricas m u y características, entre
las cuales pueden reconocerse, por ejemplo, m á s de 100 danzas indígenas,
unas 14 mestizas, 18 mulatas y 6 chocoanas; numerosas canciones, formas
dramatizadas y tradiciones.
El crecimiento vertiginoso de los medios de comunicación en los últimos
años es, entre otros, uno de los factores que han ido sofocando y deteriorando todas esas formas de expresión popular al reemplazarlas por los
patrones culturales estandarizados que imponen la radio, la televisión, el
disco, etc.
L a acción del gobierno se está encaminando esencialmente a tratar de
rescatar y fomentar el acervo folklórico del país y a evitar por todos los
medios su desaparición. Los programas oficiales de la educación han
incorporado la enseñanza del folklor a todos los niveles escolares y es
constante en las universidades y centros especializados la preocupación
por este tipo de investigaciones.
El Instituto Colombiano de Antropología h a podido asumir con éxito
esta tarea de rescate y convertirse en centro piloto gracias a un calificado
equipo humano, a los materiales de investigación de que dispone y a los
dos importantes órganos de difusión que y a hemos mencionado y que le
han permitido realizar u n inventario folklórico de Colombia y el archivo
literario, musical y coreográfico.
Se debe un reconocimiento especial por su contribución al estudio y
difusión del folklor colombiano a los investigadores Guillermo Abadía
44
Situación de la cultura
Morales (Compendio general del folklore colombiano y L a música folklórica
colombiana) y José Ignacio Perdomo Escobar (Historia de la música en
Colombia).
Entre los museos consagrados a guardar el patrimonio folklórico figuran
el Museo de Artes y Tradiciones Populares y el Museo Etnológico.
Las formas artesanales,también de gran riqueza y variedad, y a sea en
su modalidad artística o simplemente utilitaria, constituyen un renglón
importante dentro de las expresiones populares. Para coordinar y fomentar
la producción artesanal del país, funciona desde hace algunos años Artesanías de Colombia como dependencia del Ministerio de Desarrollo Económico. Promover ferias, mercados y concursos; distribuir los artículos y
velar por su calidad; en fin, servir de intermediario entre el productor y el
comerciante, son entre otras, las funciones que está desempeñando el
mencionado organismo.
Las comunicaciones culturales
y el desarrollo cultural
L a Subdirección de Comunicaciones Culturales tiene a su cargo la movilización del patrimonio cultural del país,su desarrollo dentro de la comunidad
y su difusión en los campos nacional e internacional. Su actividad se adelanta en tres sectores prioritarios: a) el de las publicaciones; b) el del
desarrollo cultural de la comunidad; c) el de la estructuración de políticas
y programas con la asesoría internacional, principalmente de la Unesco,
de la OEA y de los países con los que Colombia ha suscrito convenios de
intercambio cultural.
En cumplimiento de sus propios estatutos y de la Ley del Libro (ley 34
de 1953), el Instituto diseñó desde su fundación un ambicioso programa de
publicaciones que se ha venido cumpliendo dentro de un clima de aceptación
cada vez m á s estimulante. Este programa tiene dos etapas características:
una primera que se propuso hacer ediciones masivas a muy bajo costo,
y dentro de la cual se editaron más de 160 títulos en cinco años,y en la que
se dio cabida a múltiples temas, desde la literatura creativa y la historia
hasta la ciencia y a la técnica;y una segunda etapa, actualmente en desarrollo, en la que se ha dado prioridad a la divulgación del patrimonio
literario, histórico y científico del país.
Dentro de este programa el Instituto publica cuatro series diferentes: la
“Colección popular”, cuyo precio es de cerca de 0,30 dólares de los Estados
Unidos; la “Colección autores nacionales” cuyo precio es de 1,50 dólares;
la “Biblioteca básica colombiana’’y las “Ediciones especiales”.
En la “Colección popular7’se da cabida a las manifestaciones actuales de
la creación literaria y su tiraje oscila entre los 10 O00 y los 20 O00 ejemplares. Desde su iniciación, en m a y o de 1976,hasta la fecha se han editado
17 títulos.
45
L a política cultural en Colombia
L a “Colección autores nacionales” reúne aquellas obras de escritores de
mayor aceptación y de prestigio establecido o incluye reediciones de obras
agotadas, cuya demanda se h a establecido previamente. Esta colección ha
publicado hasta la fecha 16 títulos, en ediciones que oscilan entre 2 O00 y
3 O00 ejemplares.
L a “Biblioteca básica” h a sido diseñada para proporcionar a los
estudiosos colombianos y extranjeros una visión coherente de la realidad
física, económica, social política y cultural del país, y se ofrece al público en
series de 10 volúmenes con un tiraje de 5 O00 ejemplares de cada serie.
L a primera serie apareció en abril del presente año y se agotó casi inmediatamente. L a segunda serie aparecerá en noviembre del presente año. Su
precio es de 10 dólares de los Estados Unidos.
Las “Ediciones especiales” han acogido 4 obras de significación en los
campos de historia, la investigación sociológica y la investigación antropológica, que van a sectores especializados de lectores e investigadores.
A pesar de que el mercado del libro no está tecnificado en el país,
COLCULTURA ha logrado una distribución eficaz de sus publicaciones y
casi todas ellas se hallan agotadas en la actualidad.
Así mismo es necesario hacer incapié en el hecho de que la industria editorial se ha desarrollado con un ritmo creciente en los últimos años y que
existen editoriales privadas, c o m o Bedout y Carvajal y semioficiales c o m o
la del Banco Popular que vienen contribuyendo a la difusión de los valores
literarios del país.
U n a de las preocupaciones del Instituto ha sido la de diseñar una política
de abaratamiento del libro, de mejoramiento de su comercialización,y de
estímulo a los creadores literarios, mediante el reconocimiento de sus derechos; la creación de premios nacionales y el patrocinio de concursos para
diversos géneros.
Simultáneamente con la difusión del libro, COLCULTURA patrocina la
edición de discos de música de compositores universales, que los producen
empresas comerciales y se distribuyen con el sello de COLCULTURA a
precios que representan la tercera parte de su valor en el mercado nacional.
También inició en el presente año una serie de discos con música de compositores colombianos, que se rige por los mismos criterios de la anterior.
EL DESARROLLO CULTURAL
D E LA C O M U N I D A D
L a División de Desarrollo Cultural de la Comunidad fue creada mediante
acuerdo n.o 003 de la Junta Directiva del Instituto Colombiano de Cultura
en el año de 1974.Inició sus actividades en enero de 1975 y desde entonces
ha venido cumpliendo con el objetivo de promover la participación de los
diversos sectores de la población, para conseguir que las comunidades
impulsen su desarrollo cultural, de forma que éste pueda llevarse por
cauces propios y auténticos.
46
Situación de la cultura
Para la consecución de sus fines,la División cuenta, en su organización,
con las secciones de centros culturales y bibliotecas públicas y con una
unidad de divulgación y equipos móviles.
A través de la Sección de Centros Culturales,la División realiza estudios
sobre las necesidades culturales de las diversas poblaciones del país; motiva
a las comunidades sobre los beneficios que emanan del establecimiento de
centros culturales para el desarrollo de la región; las informa sobre los
requisitos necesarios y la forma de llevar a cabo la organización y la creación de los centros. Así mismo, les proporciona ayuda técnica y económica;
capacitación para el personal encargado de su funcionamiento; dotación
bibliográfica; materiales audiovisuales; mobiliario y equipo, y programa
con ellas actividades encaminadas a promover la participación de los
miembros de la comunidad en la gestión cultural de la misma.
Desde su creación, la División a través de la Sección de Centros Culturales, ha incorporado 18 centros (“casas de cultura”), qne habían sido
creados por el Instituto en años anteriores;ha motivado e informado a m á s
de 100 comunidades y promovido la creación de 17 centros más, los cuales
ya han sido dotados en su totalidad y recibido ayudas técnicas,económicas
y capacitación de C O L C U L T U R A .
Actualmente el programa trabaja en la terminación del diagnóstico de
la situación de los diversos centros culturales que funcionan en el país,
en el inventario de sus recursos humanos y en la implementación del
proyecto de regionalización propuesto por el plan de política cultural,
COLCULTURA-Unesco.
A través de la Sección de Bibliotecas,la División orienta la actividad de
30 bibliotecas piiblicas y de las 25 bibliotecas instaladas en las “casas de
cultura’’ distribuidas en 18 departamentos,2 intendencias y 2 comisarías
del país; realiza estudios sobre las necesidades bibliográficas de las mismas
y sobre clases de usuarios,y recomienda al Instituto la creación de nuevas
bibliotecas y la actualización de las y a existentes. Igualmente, les presta
asesoría técnica y programa cursos de capacitación para el personal al servicio de las mismas.
Actualmente la Sección de Bibliotecas además de las actividades descritas, atiende lo relacionado con la Ley del Libro (ley 34 de 1973), y adelanta diferentes estudios tendientes a detectar la situación de las bibliotecas
públicas en el país, y a determinar una política que garantice la creación y
funcionamiento de una red nacional de bibliotecas públicas integrada a un
sistema nacional de información.
Desde su creación, la División de Desarrollo Cultural, a través de la
Sección de Bibliotecas ha procesado 1 882 títulos; 3 436 revistas con sus
correspondientes fichas analíticas de artículos, duplicado 5 599 esténsiles,
reproducido 152 668 fichas,entregado a las bibliotecas públicas 27 989 volúmenes y realizado dos cursos de capacitación para bibliotecarios al servicio
de bibliotecas públicas.
D e igual manera, la Sección ha atendido numerosas solicitudes de
47
La política cultural en Colombia
asistencia técnica y donado un total de 86 O00 volúmenes, a diversas
instituciones, colegios y entidades sin ánimo de lucro en diferentes municipios del país.
Por conducto de la Unidad de Divulgación y Equipos Móviles, la División ha efectuado,en su año y medio de funcionamiento,325 proyecciones
de películas didácticas y recreativas en diferentes centros escolares e instituciones culturales del país, 92 presentaciones de espectáculos artísticomusicales y teatrales en parques y barrios de diferentes poblaciones y ha
promovido 30 muestras pictóricas circulantes.
LOS MEDIOS DE C O M U N I C A C I ~ N
Los medios de comunicación social representan, dentro del desarrollo
cultural, el punto crítico desde el cual puede inducirse un cambio que
estimule y preserve la identidad nacional. Dentro del respeto y la protección que la Constitución y las leyes les otorgan, la prensa, la radio, la televisión y el cine constituyen los vehículos más importantes de intercambio y
difusión en el mundo moderno.
En Colombia la prensa ha tenido tradicionalmente un rol decisivo en la
vida pública y desde fines del siglo XVIII hasta el presente se ha caracterizado por la excelente calidad literaria de su contenido y por su vinculación
a los problemas sociales y políticos del país.
En la actualidad circulan en el país 40 diarios cuyo tiraje se aproxima a
1 500 O00 ejemplares y con un potencial de cubrimiento de cerca de 5 millones de lectores. Los 8 diarios de mayor circulación y que disponen de
mayores recursos técnicos,humanos e intelectualesse editan en las ciudades
de Bogotá, Cali y Medellín y alcanzan un relativo cubrimiento nacional.
L a radio ha sido el medio de comunicación de m á s explosivo crecimiento
en el país. En la actualidad operan 348 emisoras, de las cuales 140 se hallan
situadas en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Existen
9 cadenas radiales que agrupan 270 emisoras, lo que indica el grado de
concentración de poder del medio. El sistema de radiodifusión cubre la
totalidad del país y se estima que el 93 por ciento de los hogares situados en
las zonas urbanas tienen uno o más radiorreceptores. En cambio en las
zonas rurales el cubrimiento apenas alcanza un 70por ciento de la población.
D e los 3 canales de televisión existentes en el país, todos de propiedad del
Estado, uno está dedicado con exclusividad a la programación y difusión
educativa y cubre el departamento de Cundinamarca y regiones aledañas
y seis capitales de departamentos. Los otros dos están arrendados a programadoras del sector privado: tres programadoras privadas cubren más de
la mitad del tiempo de transmisión de los dos canales comerciales.
D e acuerdo con estimaciones confiables el número de telerreceptores
oscila entre 1 800 O00 y 2 millones y su distribución es muy desigual, ya
que en las clases altas de las áreas urbanas el cubrimiento llega al 99 por
ciento de los hogares, mientras que en las zonas rurales -por falta de
48
Situación de la cultura
electrificación o por carencia de capacidad de compra- el cubrimiento n o
llega al 4 por ciento.
El 45 por ciento de la programación es importada y los programas de
mayor sintonía,por lo menos en las clases bajas, son las telenovelas.
Por lo que respecta al cine,en el país existen 395 salas de las cuales m á s del
40 por ciento se encuentran en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali y
Barranquilla. El número calculado de espectadores por sala y por semana
es de 11 500 personas y la programación, exceptuados los corto-metrajeses
totalmente extranjera.
49
Evaluación de la situación
cultural
L a descripción de la evolución cultural en largo término y su examen
detallado en el pasado inmediato, nos proveen de los criterios necesarios
para la crítica y para la formulación de finalidades y objetivos a mediano
y largo plazo.
E s evidente que la estructura del sistema cultural y su administración
gubernamental manifiestan al observador atento de la compleja y contradictoria realidad social, económica y política, debilidades básicas que
condicionan,en cierto modo, las opciones que se propongan y determinan el
grado de eficacia de las realizaciones que emanen de los proyectos concretos
que se estructuren.
Estas debilidades básicas que deben tener en cuenta no solamente los
técnicos en planeamiento sino los administradores,a cualquier nivel en que
actúen, y los mismos lectores de este trabajo, son de dos órdenes: de orden
político, y consisten en que al lado de una actitud paternalista y casi
fetichista por la cultura,existente en ciertas capas directoras de la sociedad,
en las instancias gubernamentales se relega,por fuerza de las circunstancias
económicas, a segundo plano, el estímulo de las actividades culturales como
tales,para beneficiar y privilegiar la educación formal;de otro lado,existen
debilidades de orden operativo, en la infraestructura administrativa, que
imponen que el análisis sociológico de instituciones y actitudes deba
moverse en un terreno provisional por falta de datos estadísticos confiables,
en muchos órdenes,y de información sistemática para la investigación.
Estos dos órdenes de limitaciones que luego se analizan sistemáticamente,
son inherentes a todo sistema en formación y reflejan la ambigüedad característica de la vida colombiana en su amplio decurso histórico. Ambigüedad
que evoluciona en muchas ocasiones hacia el pluralismo contradictorio y
anárquico, que hace nugatorios los esfuerzos, y presenta un talante social
de impaciencia y angustia, fácilmente comprobable en la literatura tecnológica sobre planeación, en la que los mismos títulos de los planes reflejan
una actitud voluntarista, una urgencia pragmática de erradicar desigual-
50
Evaluación de la situación cultural
dades o de salvar incongruencias: “Las cuatro estrategias”, “Pura cerrar
la brecha’,, o “Hacia el pleno empleo”, son denominaciones que delatan la
actitud prevalente en América Latina ante una realidad que se quiere
modificar a toda costa.
Con el objeto de no sacrificar la coherencia en favor de un agotamiento
en el análisis, allí donde había fuentes disponibles, como es el caso del
sistema educativo en su conjunto o de la composición demográfica del
país, hemos preferido, en este tercer capítulo, hacer una crítica general y
comprehnsiva, sin caer en detalles que, si bien pertinentes,no aportarían
elcmentos de juicio diferentes a los del diagnóstico.
Intentaremos, pues, iniciar una evaluación sistemática de la realidad
socio-cultural,que nos ponga en camino de establecer las finalidades y los
objetivos implícitos y explícitos de la política cultural del país.
La posición de la cultura dentro
de la ideología oficial
C o m o vimos anteriormente, la cultura ha sido objeto de reverencia en
Colombia,hasta el punto de que el dictado de “c~lta’~
dada a una persona,
a una ciudad o a una región es un título de excelencia que excusa la pobreza,
la inactividad y aún la improductividad intelectual. D o n Antonio G ó m e z
Restrepo, en su Historia de la literatura colombiana presenta algunas
opiniones que reflejan muy bien la actitud de los colombianos hacia dos
manifestaciones de la cultura: las letras y la ley. Caracterizando su obra, y
comparándola con la de Vergara y Vergara, dice: “Este libro no tiene
carácter apologético ni tendencia confesional; pero de su lectura resultará
que, tomada en conjunto,la cultura colombiana y en especial su literatura,
aparecen hondamente marcadas con un sello cristiano y castizo, en que se
mezclan las influencias atávicas de la raza española con las recibidas de
otros pueblos, especialmente de Francia, que de la Independencia para acá
y aún desde los iíltimos tiempos de la Colonia ha presidido el desarrollo
intelectual del continente. Se distinguen también las letras colombianas en
que siempre han sido servidoras de la libertad y del patriotismo; han sido
escuela de idealismo, de nobleza moral, y han procurado estar en contacto
permanente con la vida nacional. Lo castizo se ha manifestado en una
tendencia a mantener un tipo correcto del lenguaje;sin imitación servil ni
estrechez de criterio para procurar el enriquecimiento del idioma. Pero no
sería justo -como lo ha hecho algún escritor extranjero- el considerar
esta afición como el rasgo predominante y característico de la literatura
colombiana. Mucho importa en el arte la calidad de la lengua; pero no
podría reducirse a esto solo la significación de una literatura que ha tenido
entre sus cultivadores a varones eminentes, de alto pensar y de profundo
sentir.” Mrís adelante agrega: “Lo que sí es un hecho -y de ello nos
gloriamos- es que nuestra cultura tiene un sello eminentemente literario.,’
51
L a política cultural en Colombia
Y para destacar el sello legalista de nuestra personalidad cultural, afirma,
refiriéndose a Jiménez de Quesada, que “aun cuando nacido en España
pertenece a Colombia,no sólo por haber sido conquistador del Nuevo Reino
de Granada, sino porque imprimió de manera indeleble los rasgos típicos
de su persona en la nación que fundó. Su profesión fue la de hombre de
leyes; y este país ha sido profundamente legalista, enamorado de las fórmulas de la ley escrita y amigo del régimen civil en el gobierno”.
El cultivo de las letras, de la gramática, de la teología y de las leyes privó
en las universidades coloniales y republicanas y desde la Relación de Mando
del virrey Caballero y Góngora,hasta nuestros días,es continuado el clamor
de los hombres de visión en pro de una enseñanza universitaria más realista
y pragmática,lejana de cánones y latines.
Cuando en el siglo pasado, durante los gobiernos de José Ignacio de
Márquez y Pedro Alcántara Herrán (1838-1842),se promovieron sucesivas
reformas de la educación, las cámaras provinciales fueron las primeras en
protestar contra las reformas que el gobierno se propuso, protesta que el
Dr.Ospina Rodríguez,secretario del Interior,interpretaba,en la siguiente
forma: “Esto manifiesta suficientemente que la opinión pública en favor
de la enseñanza de las ciencias de aplicación industrial puede menos todavía
en la República que la preocupación que favorece la multiplicación de
médicos, abogados y teólogos...Pero siendo incuestionable la conveniencia
de generalizar la enseñanza de las ciencias de aplicación industrial, el
Congreso y la administración debieran perseverar en la idea de dirigir a ella
los establecimientos públicos, como durante esta época se ha procurado.”
Y una centuria después, el presidente Alfonso López Pumarejo,restaurador
de la Universidad Nacional de Colombia, decía en su discurso de posesión:
“Nuestras universidades son escuelas académicas, desconectadas de los
problemas y de los hechos colombianos, que nos obligan con desoladora
frecuencia a buscar en los profesionales extranjeros el recurso que los
nuestros no puedan ofrecernos para el progreso material o científico de la
nación. Por su parte, el Estado desarrolla su actividad sobre un país desconocido, cuyas posibilidades ignoran generalmente los gobernantes, y
sobre el cual se han tejido todo género de leyendas. Los políticos también
desconocemos el terreno social que sirve de campo para nuestros experimentos. Y en esa generalincertidumbre sobre nuestra propia vida,perdemos
el tiempo entregándonos a divagaciones, a conjeturas, a las teorías más
empíricas sin que la estadística o las ciencias naturales y sociales nos
abrevien y faciliten el trabajo que en las condiciones actuales es fatalmente
ineficaz.
9,
De este concepto que probablemente tratarán de desvirtuar los litigantes, que tienen siempre la excepción en los labios para negar los hechos
colombianos, viene la idea que m e he formado de que el próximo gobierno
debe llenar principalmente una función de educación nacional.”
D e este escrutinio parcial del pasado podemos extraer un balance provisional que caracteriza nuestra trayectoria cultural como literaria, forma52
Evaluación de la situación cultural
lista, legalista y apartada de las realidades materiales y sociales de una
nacionalidad víctima de carencias y despojos, que la colocan en el rango
de aquellas que aún luchan por encontrar el camino de un desarrollo sostenido y equilibrado. Estas características negativas tienen afortunadamente un anverso positivo que puede ser encauzado, mediante políticas y
estrategias, para lograr una sólida identidad nacional y el compromiso de
las grandes masas, en el cultivo de valores sociales y culturales m á s acordes
con nuestra situación histórica. L a preeminencia dada a los valores literarios, al respeto por las leyes y por las formas, cuando éstas encarnan un
contenido de humanismo, justicia y equidad,es lo que ha permitido que el
país gane la batalla permanente entre “civilización y barbarie”, de que
hablaba Sarmiento en el siglo pasado, y que ha sido una constante histórica de la mayoría de nuestras sociedades. Solamente si se proscribe el
predominio de lo afectivo, de lo irracional y de lo místico de la conducta
social consuetudinaria se logrará un orden sólido, afincado en la elección
consciente de propósitos racionalmente aceptados.
Continuando con nuestro proceso analítico, podemos ver que hasta hace
apenas unas décadas,la cultura era vista por las clases dirigentes como un
patrimonio exclusivo de las élites, como el fruto de la holgura económica
y del ocio creador,ocio que solamente estaba al alcance de quienes habían
conseguido cierto alto grado de educación formal,que iba íntimamente unido
a un ingreso económico también alto. En cierto modo, en lo que se refiere
a las manifestaciones culturales, éstas se dividían entre alta cultura o
cultura eulta y cultura popular o expresiones ingenuas de las clases bajas
o de las comunidades indígenas. Esta dicotomía era frecuente en la ciencia
antropológica a fines del siglo pasado y tiene una expresión bien conspicua
cn la división entre “tribus inferiores” y “naciones superiores’’ de que
hablaba Edward B. Taylor, en 1871.
Así mismo, en algunos sectores dirigentes, el concepto de cultura está
viciado de connotaciones arcaicas y es considerado como algo superfluo o
lujoso o improductivo. Solamente cuando se la considera como un subproducto de la actividad educativo formal o como un añadido de los programas regulares de estudio, viene la cultura a ocupar un lugar, junto
con los deportes, dentro de las actividades escolares, y esto porque aún no
se ha esclarecido, ni siquiera conceptualmente, el rol que desempeñan las
actividades culturales, dentro de la vida expresiva y productiva de las
sociedades.
Esta ambigüedad conceptual y existencial, cuyas raíces más profundas
pueden encontrarse en la estructura de la vida económica y social del
país, refleja una dicotomía que solamente puede salvarse si se concibe
la cultura como el conjunto orgánico de las manifestaciones creadoras de
una sociedad, como aquella infraestructura de bienes, actividades y actitudes que conforman la fisonomía de un pueblo. A una concepción semejante se está llegando apenas en los últimos años,gracias a un incremento
de las investigaciones sociales y a las mayores posibilidades de difusión que
53
La política cultural en Colombia
han tenido las expresiones culturales de los distintos grupos sociales y
regionales. Pero no obstante estos esfuerzos, es muy probable que tanto
hoy, como mañana, debamos suscribir las palabras de Baldomero Sanín
Cano: “... verdaderamente nacionales no hay m á s culturas que las de los
pueblos salvajes, sin comunicación con las otras civilizaciones~’.
Pero, superadas estas consideraciones de tipo general, y concretándonos a las expresiones formales de líderes gubernamentales y políticos,
encontramos que la insersión de la cultura dentro de los procesos globales
de planeación es un imperativo aceptado cada vez en mayor medida por
los encargados de formular las políticas nacionales.
Cuando en 1966 se celebró el Primer Congreso Nacional de la Cultura
Colombiana, sus participantes hicieron entre otras las siguientes declaraciones:
“3. Presentar a la consideración del gobierno nacional y por su intermedio
al Parlamento, la propuesta de que dentro de los planes de desarrollo
no sólo se deben tener en cuenta los conceptos económicos, como quiera
que los culturales son los que con mayor significación y trascendencia
determinan el grado de adelanto de un pueblo, y por lo mismo, solicitar
que en los referidos planes se tengan en cuenta los altos designios de la
cultura patria y el concurso que al progreso del país pueden prestar
los hombres y los factores de la cultura colombiana.”
Más tarde, en 1968, cuando se creó el Instituto Colombiano de Cultura,
como un establecimiento público, con autonomía administrativa y patrimonio independiente, se fijaron sus objetivos de la siguiente forma:
“Corresponde a COLCULTURA la elaboración, el desarrollo y la
ejecución de los planes de estímulo y fomento de las artes y de las letras,
el cultivo del folklor nacional;la conservación,el incremento y la vigilancia
del patrimonio cultural del país en todas sus expresiones;el establecimiento
y estímulo de las bibliotecas, museos y centro culturales y la divulgación
de la cultura nacional, especialmente en el sector rural y urbano popular.”
En los sucesivos planes de desarrollo adoptados por el gobierno nacional
a partir de 1961 en que fue adoptado el primer plan regional de desarrollo,
dentro del marco de la Alianza para el Progreso, el gobierno ha venido
consignando un cuidado cada vez mayor a 1.0s aspectos relativos al desarrollo social. Así, por ejemplo, el plan de 1971, denominado “Las cuatro
estrategias”, hacía énfasis en el desarrollo integral y en él se daba particular
relevancia a los aspectos de salud, educación y vivienda, como factores
básicos del bienestar, concepto este último que presidía la concepción de
un desarrollo integral. Pero fue en 1975, con el plan de desarrollo social,
económico y regional -1975-1978- intitulado “Para cerrar la brecha”, y
principalmente en las leyes y decretos sobre reforma educativa, expedida
en 1976, cuando se abrió paso al concepto de cultura como un componente
básico de las acciones encaminadas a “cambiar la calidad de crecimiento
(de la economía), para asegurar que éste transforme el estilo de vida...”
del cincuenta por ciento más pobre de la sociedad colombiana y para
54
Eyaluación de la situación cultural
lograr “un desarrollo regionalmente más equilibrado que tendrá profundas
repercusiones sobre la calidad de la vida de las futuras generaciones”.
En el análisis del sector educativo, el mencionado plan se refiere a los
principales problemas que afectan el sistema educativo en la siguienteforma:
“Desigualdades sociales y económicas existentes en la población colombiana con su secuela de diferencias culturales...
9, Carencia de investigación básica y aplicada, particularmente de investigación socio-educativay curricular (lo que) trae como consecuencia el
desconocimiento de las características culturales...
”Falta de coordinación en las acciones en el campo de la educación
funcional de los adultos y en los programas de educación formal e informal
dados a través de medios masivos de comunicación...
”Baja calidad académica y pedagógica del personal docente...
”Distribución inequitativa de los servicios del Estado entre las zonas
urbanas y rurales.
”La deficiente e inoportuna información estadística sobre el sector
dificulta la adecuada p!aneación y diseño de soluciones.”
Todos estos desequilihrios serán atacados dentro de una acción coordinada que prevé un aumento substancial en el gasto público para
educación,la descentralizaciónde la administración educativa y la nacionalización de la educación primaria y secundaria. Estas políticas fueron
implementadas mediante la ley 43 de 1975 y los decretos n.o5 088 de 1976
y 102 del mismo año, que descentralizan la administración de los planteles
nacionales de educación y reestructuran el sistema educativo.
Tenemos, pues, que la cultura merece una amplia consideración a nivel
social y político, hasta el punto de que la propia Constitución Nacional
en su artículo 41 establece que “El Estado tendrá [...] la suprema inspección y vigilancia de los institutos docentes, públicos y privados, en
orden a procurar el cumplimiento de los fines sociales de la cultura, y la
mejor formaciónintelectual,moral y física de los educandos”. Esta preeminencia deberá, no obstante, reflejarse en los planes y programas de orden
nacional, regional y local para que se cumpla el propósito del gobierno de
brindar “oportunidad de acceso a la cultura a todos los jóvenes colombianos” (Exposición de motivos del ministro de Educación Nacional, para
sustentar ante el Congreso el proyecto de ley n.o 43 de 1975).
L a administración de la cultura
y las posibilidades de acceso y de participación
de las distintas clases, regiones y grupos de edad
en la actividad cultural
Hasta 1968,la promoción y la administración de la cultura en el orden
nacional estaba al cuidado de una dependencia secundaria del Ministerio
de Educación Nacional. En dicho año se creó el Instituto Colombiano de
55
La política cultural en Colombia
Cultura (COLCULTURA),por medio del decreto n.o 3154, expedido en
uso de especiales facultades que le fueron conferidas al gobierno por el
Congreso.
El paso dado en ese entonces, representó un intento serio por dotar
al país de un organismo administrativo con suficiente autonomía y
patrimonio, para llevar a cabo una gestión cultural de significación
nacional.
Esta acción legislativa ha tenido repercusiones muy provechosas, pero
es evidente que aún es necesario robustecer en mayor medida los mecanismos de administración y promoción cultural y,m á s urgente aún, crear
canales de coordinación entre el nivel nacional y los niveles regionales y
locales de gestión cultural.
Si bien es cierto que la estructura de la gestión administrativa de la
educación, la ciencia y la cultura difieren de un país a otro, no es menos
cierto que, en los últimos lustros, y gracias a la acción coordinada de la
Unesco y de los Estados Miembros, se está abriendo paso la tendencia de
dar a la administración cultural un alto rango dentro de la estructura
burocrática del Estado. En la actualidad más de treinta países tienen
ministerios de cultura y en algunos otros, como en Bélgica o Irak, un
mismo ministerio agrupa la educación y la cultura, la educación y la
información. Pero hasta ahora la tendencia tradicional ha sido la de ubicar
la gestión cultural dentro de los organismos educativos, como es el caso
de Colombia.
No obstante la decisión política de dar a la administración de la cultura
un alto rango dentro de las competencias del Estado, ni el Ministerio de
Educación, ni el Instituto Colombiano de Cultura, abarcan todos los
aspectos que directamente se relacionan con la promoción y difusión de la
cultura, como es el caso de la radio,la televisión y las artes del espectáculo,
dependientes del Ministerio de Comunicaciones;o las artesanías y el turismo
cultural, dependientes del Ministerio de Desarrollo; o el control del patrimonio monumental, adscrito al cuidado del Ministerio de Obras Públicas.
Esta situación demanda de los diferentes organismos un mayor esfuerzo
de coordinación y disminuye, consecuentemente, la productividad de las
asignaciones presupuestales.
En el nivel regional (departamentos) y en el local (municipios), la gestión cultural está adscrita a organismos dependientes de las secretarías
de educación, reflejando el ordenamiento que se presenta en el nivel
nacional.
Esta situación ha creado, tradicionalmente,un fuerte centralismo en la
administración cultural (corregido, como ya se vio en lo que respecta a la
educación), centralismo que no corresponde a una voluntad política expresa
sino a carencia de recursos para llevar la acción hasta las clases,regiones y
comunidades marginales. Y esto último es evidente porque, aunque el
artículo 3.0 de los Estatutos de C O L C U L T U R A , autoriza el establecimiento
de “dependencias en otras localidades del país”, distintas de la capital,
56
Evaluación de la situación cultural
hasta ahora se están dando los primeros pasos para hacer efectiva una
descentralización en la administración y en la planificación culturales.
Esta circunstancia plantea problemas de acceso a la cultura de muy
diversos órdenes. En primer lugar el acceso es diferente en las zonas urbanas
y en las rurales. En segundo lugar, existen graves desigualdades de oportunidad entre aquellas ciudades que han sufrido un fuerte proceso de
urbanización y aquellas cuyo ritmo de crecimiento es menos explosivo, y a
que en las primeras proliferan los barrios marginales, verdaderas microculturas en donde los patrones degradados de conducta, la anomia social
y la carencia de servicios infraestructurales,hacen nugatorios los esfuerzos
por mejorar la calidad de la vida. En tercer lugar,las debilidades administrativas y el centralismo impiden que las comunidades participen como
agentes y gestores de la actividad cultural, limitando su acción a la de
simples consumidores de bienes culturales exportados desde los centros
productores,que suelen ser la capital del país o aquellas ciudades de mayor
potencial económico y demográfico.
En esta forma, a pesar de la diversidad sociocultural del país y a pesar
de la multiplicidad de sus manifestaciones folklóricas o simplemente populares, se está presentando una uniformidad ficticia de gustos y costumbres,
orientada y propiciada desde los centros de poder de las comunicaciones
de masas, contrarrestadasólo en mínima parte por los festivales folklóricos,
por los salones regionales de artes visuales o por los festivales de teatro,
que en los últimos años han sido las mayores fuentes de la creación colectiva
y de la experimentación artística. Si tenemos en cuenta que el promedio de
escolaridad de los colombianos es de 2-4años, y si aceptamos que el índice
de analfabetismo es superior al 30 por ciento, debemos encarar la realidad
de que cerca de la mitad de la población colombiana no tiene acceso a la
cultura literaria (que como vimos es la predominante en el país) y que
un número aún mayor, por razones geográficas o de ingreso, no puede
acceder a las manifestaciones plásticas o musicales, a no ser aquellas
degradadas que les imponen quienes manipulan los mercados nacionales e
internacionales del disco.
Otra circunstancia que debe tenerse en cuenta para mejorar el acceso
de la población a la cultura es la de que Colombia tiene en la actualidad
m á s del 25 por ciento de la población entre los cinco y los catorce años de
edad y la producción de bienes culturales para este rango de edades prácticamente no existe en el país. En cuanto al cine dependemos totalmente de
la producción extranjera; en televisión las franjas culturales para niños
y adolescentes no están lo suficientemente desarrolladas, o dependen en
buena parte de fuentes internacionales, y el teatro infantil y los títeres
apenas comienzan a organizarse en el país y sólo en los centros urbanos
más importantes como Bogotá, Medellín y Cali.
57
La política cultural en Colombia
Las condiciones demográficas y el proceso
de urbanización
Tal como se vio en el segundo capítulo de este trabajo,la pirámide de edades
de la población colombiana corresponde a la de un país en el que aún no
se ha operado la transición demográfica. Los índices de mortalidad son
relativamente bajos, como corresponde a un país que ha hecho rápidos y
evidentes progresos en medicina y en salubridad pública -aunque la
mortalidad infantil sea aún alta; y la natalidad es superior al 40 por mil,
lo que arroja una tasa de crecimiento anual de la población que fluctúa
alrededor del 3 por ciento en la actualidad, superior al promedio de la
región que es del orden del 2,8 por ciento y mucho mayor que la media
mundial que es de 2 por ciento.
Y a son bien conocidos los efectos que sobre la demanda por servicios
-principalmente por educación, salud, vivienda y empleo-, plantea el
rápido crecimiento de la población. Lo que sí es necesario relevar es que
este fenómeno demográfico genera condiciones específicas que es preciso
tener muy en cuenta al formular políticas culturales,ya que de otra manera
se ignorarían factores sociales, políticos y morales que inciden sobre la
conducta y sobre las actitudes de las comunidades y los individuos.
Por otra parte la dinámica demográfica tiene en América Latina, y
concretamente en Colombia, una característica específica que la diferencia
de la evolución clásica de la urbanización de los países desarrollados. Este
fenómeno, que también describimos con algún detalle en el capítulo anterior, es de tal magnitud que si entre 1938 y 1973 la población rural creció,
en términos relativos, de 100 a 135 por ciento, la población urbana en
cambio aumentó de 100 a 477 por ciento. En términos absolutos las cabeceras municipales, en el mismo periodo, aumentaron su población de
2 692 117 a 12 847 461 habitantes. H o y en día la composición ruralurbana de la población colombiana,casi se ha invertido con relación a 1938
y está compuesta de la siguiente forma: población rural 36,9 por ciento,
población urbana 63,l por ciento. (Datos de los respectivos censos.)
Pero donde es más notable el crecimiento acelerado de la población
urbana es en las grandes ciudades, como Bogotá, Medellín y Cali, que
superan el millón de habitantes y aún en las ciudades intermedias como
Bucaramanga, Pereira o Armenia, en donde la tasa de crecimiento supera
el 7 por ciento anual y en algunos periodos intercensales ha llegado al
9 por ciento anual.
Esta situación que ha sido analizada detalladamente en los últimos años
(Cfr. “Primera reunión de trabajo sobre políticas de migración y distribución de la población en América Latina”), plantea consecuencias de
orden social y psicológico que deben ser tenidas en cuenta por el planificador
y por el administrador cultural,para adecuar sus políticas y sus acciones a
la dinámica poblacional. Algunas de las consecuencias más sólidamente
establecidas por los investigadores sociales son las siguientes:
58
Evaluación de la situación cultural
L a urbanización en América Latina es diferente a la que se produjo en
Europa, Norteamérica y la Unión Soviética ya que no está acompañada
de un incremento correlativo de la industrialización.
L a inmigración de las zonas rurales a las urbanas, que es la causa m á s
protuberante del proceso de urbanización, tiende a ser selectiva, es decir
que los migrantes suelen ser más jóvenes, tener un más alto grado de
iniciativa y de educación y revelar mejores aptitudes para adaptarse a
los procesos de ‘Lmodernización”.
L a urbanización plantea agudos problemas de demanda por servicios (salud,
educación,vivienda, empleo, etc.) demanda que por su concentración y
por la velocidad de su incremento sólo puede ser satisfecha parcialmente.
L a anterior circunstancia genera situaciones conflictivas y de anomia social
que muchas veces conducen a la degradación del medio urbano y aún a
su ‘‘ruralización”. En efecto,la margiiialidad social (barrios de invasión,
cinturones de pobreza, etc.) de ciudades como Bogotá o Cali,representan
un reto no solamente para el planificador urbano sino para el administrador y el político.
L a migración rural-urbanadetermina variaciones considerables en la composición de la población por edades y por sesos, que es necesario tencr
en cuenta en el diseño de los planes y programas de desarrollo.
Igualmente la migración interna aumenta las diferencias de status cultural
entre habitantes de la misma ciudad y aún del mismo barrio y dificulta la
comprensión de los mensajes culturales.
L a urbanización, ante la carencia de oportunidades de empleo, genera un
mayor ocio social e individual que debe ser cubierto por actividades
económicamente ‘‘no productivas”.
Este complejo de circunstancias y características demanda una atención
particular del Estado, no solamente en lo que se refiere a la planificación
económica y social y al diseño urbano, sino a los aspectos cualitativos de la
educación, de la recreación, del deporte y de la cultura en general.Y determina la necesidad de que se preste atención a un proceso en el que las
actividades culturales son fundamentales para el cambio de actitudes y
prácticas individuales y sociales.
Solamente en la medida en que los valores culturales sean conocidos y
encauzados y en que el estado tome las medidas necesarias para mejorar el
acceso de la población (rural y urbana) a la cultura, podrán regularse los
flujos migratorios y corregirse los desequilibrios que se están presentando
y que de otra manera continuarán agravándose en el futuro.
Las regiones socio-económicasy la vocación
microcultural
C o m o examinamos en el primer capítulo, el territorio de la Nueva Granada
en la época del descubrimiento y de la colonización, estaba poblado por
59
La política cultural en Colombia
diversas tribus y ‘“naciones”de diferente desarrollo histórico y cultural. L a
desigual distribución de la población indígena; el diferente impacto de los
procesos de aculturación cuando no de exterminio de dicha población; la
magnitud variable del caudal demográfico de blancos y negros que llegó
al territorio recién descubierto y la diversidad de zonas geográficas y climáticas determinaron, a lo largo de más de cuatro siglos, que Colombia se
constituyera como un mosaico regional, caracterizado por la diversidad
étnica, económica, social y cultural.
Esta diversidad,como es obvio,ha sido la causa de que durante su decurso
histórico los diferentes regímenes políticos hayan tratado de organizar el
territorio en divisiones político-administrativas que reflejan en mayor o
menor medida las condiciones materiales y sociales del espacio que aglutinan. Sin embargo, es notorio que la división departamental responde más
a estos últimos criterios que a los propiamente socio-económicosy culturales, lo que se traduce en ocasiones en la división política de regiones que
presentan, desde el punto de vista material, una homogeneidad aparente o,
por el contrario, la reunión bajo una misma unidad administrativa de
conglomerados físicos y humanos de características disímiles.
L a historia, desde la época colonial,ha impreso su sello sobre el territorio
de la actual Colombia, determinando una tendencia hacia el cambio permanente, no sólo en las denominaciones (capitanías,audiencias,provincias,
departamentos, etc.) sino en la distribución espacial y en la repartición de
las competencias y en la mayor o menor autonomía que se otorgaba a las
unidades político-administrativas.
Durante la época republicana cerca de treinta decretos, leyes o constituciones han modificado la división político-administrativa del país. Estas
disposiciones que anexaban unidades territoriales,atendían m á s d criterios
ideológicos y políticos que a consideraciones técnicas. L a ideología del
laissez-faire determinó, como ha demostrado William P. M c Greevey en su
Historia económica de Colombia, 1845-1930,“una continua ambigüedad
acerca del papel que debía jugar el gobierno central. Esta situación era
herencia directa de las dos tendencias que caracterizaron la política borbónica: por un lado, el deseo de encauzar el crecimiento económico de las
colonias de manera que éste sirviera mejor a los intereses de la Corona
y, por otro, la percepción de que un cierto grado de autonomía local
era esencial para el logro de algún desarrollo”. Y más adelante afirma:
“Colombia no tuvo un dirigente político, después de Santander, en el
decenio de 1830, capaz de instaurar el centralismo hasta que Rafael Núñez
pudo forzar la adopción de la Constitución de 1886. Los experimentos con
el federalismo -particularmente en los años 1863-1880- dejaron al
gobierno central debilitado y lo hicieron irrelevante para cualquier intento
de planear el desarrollo económico. Aún las funciones de guardián del orden
público fueron en gran parte transferidas a los gobiernos regionales.”
Factores de diverso tipo influyeron a través del proceso político en la
modificación de la estructura administrativa del país: el grado de impor-
60
Evaluación de la situación cultural
tancia del liderazgo regional,los intereses de grupos o partidos,la ingerencia
eclesiástica, el criterio arbitrista de los administradores regionales que
querían ver aumentar las rentas de una región o provincia, las cuotas
burocráticas y el rechazo de un excesivo centralismo fueron y son factores
que pesan en la estructura de la actual división político-administrativa
del país.
Los investigadores Miguel Fornaguera y Ernesto Guhl en un trabajo titulado “Colombia, ordenación del territorio en base del epicentro regional”,
tipifican y califican este proceso de regionalización de la siguiente forma:
“Ciertamente existían dos tipos de regionalización: unas basadas en criterios
político-administrativos [...]Los fenómenos demográficos están muy particularmente vinculados a la organización, funcionamiento y proceso histórico de la sociedad, a los que son propios de la antropología cultural y a
la economía. Todos ellos han dejado profundas huellas sobre el territorio
colombiano y contribuyen a sus interrelaciones y articulación en algo menos
del 50 por ciento de su superficie, que está altamente culturizado y densamente poblado a escala nacional. C o m o los problemas demográficos por
su volumen se centran en tales áreas, las regionalizaciones basadas en
criterios físicos y biológicos resultaban poco o nada adecuadas para su
aplicación.
”Por otra parte la división político-administrativa del país que en sus
lineamientos generales establece una regionalización a dos niveles -departamentos, intendencias y comisarías en unos, municipios en otros- tampoco se ajustaba a nuestras necesidades (comprensih de los fenómenos
demográficos), a pesar de que para efectos de la recopilación estadística,
fuese imprescindible tomarla en consideración.
”Evidentemente la división político-administrativa colombiana es el
resultado de fenómenos humanos, pero buena parte de ellos pertenecen al
pasado y hoy han perdido parcial o totalmente su importancia. Las rápidas
transformaciones sociales y económicas de los últimos años han contribuido
a hacer muy hetereogéneas esas viejas unidades territoriales unas veces, y
otras, al lado de sus fronteras, se han estructurado otras nuevas, m á s
homogéneas, que permanecen poco definidas, mal conocidas y que no han
sido reconocidas ni delimitadas formalmente.
”En síntesis la división político-administrativa resulta obsoleta, para
efectos del análisis y descripción de los fenómenos humanos que se producen hoy sobre nuestro territorio. Son síntomas claros de esta afirmación:
la reciente creación de varios nuevos departamentos, las tendencias a
modificar legalmente el régimen municipal y departamental, la creación de
corporacionesregionales,etc.”
Lo que los precitados investigadores anotan es relevante para el análisis de los fenómenos culturales dentro del actual contexto políticoadministrativo. Investigadores como Vergara y Vergara (quien hace m á s
de un siglo y a establecía una tipología “impresionista” de los pobladores
de las distintas regiones del país), Nieto Arteta, López de Mesa, Segundo
61
La política cultural en Colombia
Berna1 y Virginia Gutiérrez de Pineda,coinciden en caracterizar a Colombia,
desde sus diferentes perspectivas, como un país pluricultural, con subculturas regionales identificables en sus rasgos y que los obstáculos que
impone la geografía tienden a preservar. No obstante, es apenas natural
que la irrupción de los medios masivos de comunicación en la vida provincial tienda a propiciar los intercambios y a difundir valores y actitudes
más allá de los límites que los sustentan y les confieren autenticidad.
Todas estas circunstancias inciden en la conducción de la política cultural
y demandan una particular atención del planificador y del administrador.
U n a política que busca reforzar la identidad cultural del país no puede
ignorar la diversidad de sus manifestaciones ni puede forzar una uniformidad superficial, que no corresponda a expresiones de una sensibilidad
auténtica. De la misma manera el estímulo a los creadores,los subsidios que
se otorguen para obras de infraestructura y la política de difusión de las
manifestaciones culturales se acordarán a esta pluralidad de la sensibilidad
y de la forma, con el objeto de proporcionar escenarios adecuados para la
expresión de la creatividad individual y social.
En este orden de ideas es preciso, al formular y desarrollar las políticas,
tener en cuenta los siguientes factores:
Que tanto la Constitución Nacional como la ley autorizan,para efectos de
la educación y de la cultura la creación de unidades territoriales diferentes
a las político-administrativas actualmente existentes.
Que una regionalización para efectos de la administración cultural no
solamente resulta conveniente desde el punto de vista del mejor empleo
de los recursos, sino que incide favorablemente en la participación
efectiva de la comunidad en la actividad cultural y en la programación
de acciones calificadas para las distintas áreas rurales o urbanas, marginales, de desarrollo relativo diferente,etc.
Que debe fomentarse e impulsarse, tal como se ha venido haciendo hasta
ahora, el intercambio de bienes culturales entre las diferentes regiones,
entre la periferia y el centro y viceversa, para mejorar el conocimiento
interregional. Este intercambio incluye exposiciones viajeras, festivales
de teatro,festivales folklóricos y programas de radio y televisión.
Se considera que las investigaciones básicas de los fenómenos culturales son
indispensablespara tener un conocimiento científico de la realidad y para
el fortalecimiento de la identidad cultural.
La producción y el consumo de bienes culturales
y la protección de los creadores culturales
L a estructura de la producción de bienes culturales corresponde a la estructura de la producción de un país en transición. El concepto de “bellas
artes” predomina en la consideración que se da a las manifestaciones de la
cultura y sólo hasta épocas muy recientes se está abriendo paso una
62
Evaluación de la situación cultural
concepción más amplia de la cultura como la expresión de las potencialidades creadoras de los individuos y de las comunidades, que se concreta
en actitudes, hábitos y productos acabados y que representa “una fuerza
enorme que afecta a todos los seres humanos, social e individualmente”.
En el segundo capítulo de este trabajo se presentó una descripción
cuantitativa de la producción, distribución y consumo de los bienes culturales de mayor significación social. Aquí trataremos de valorar conceptualmente y de comparar el estado de la oferta con la de una demanda
potencial ya que, como se ha repetido tantas veces, el estado de las investigaciones culturales no permite establecer comparaciones y hacer inferencias empíricas sobre estadísticas m á s sólidamente establecidas. Así
mismo no nos referimos aquí a todo el universo cultural sino a aquellos
aspectos m á s sobresalientes dentro del perfil cultural del país.
El primer hecho que llama poderosamente la atención del sociólogo es el
de la tremenda desigualdad entre los consumos en educación, cultura,
recreación y otros conceptos similares entre las áreas rurales y las urbanas.
Con base en los datos disponibles en la encuesta nacional de hogares,
realizada por el Departamento Nacional de Estadística en 1971, se puede
ver como el 42 por ciento de la población correspondiente a las áreas
rurales gastaba solamente el 8,5 por ciento en adquisición de este tipo de
bienes, mientras el 58 por ciento de la población insumía el 91,s por ciento
del gasto total, que era del orden de los 6 873 980,5 millones y que representaba el 6,2 por ciento de los consumos totales. Esta profunda desigualdad es casi análoga a la existente en el sector de la salud pública. D e
ahí que los planteamientos hásicos hechos por el gobierno en el plan de
desarrollo 1975-1978,resulten apenas lógicos si se quiere lograr una sociedad
más igualitaria, en donde las oportunidades cstén más equitativamente
distribuidas.
Esta capacidad de compra restringida y desigualmente distribuida,corresponde a una oferta igualmente limitada y concentrada en las áreas
urbanas y en particular en las capitales de los departamentos y de la
nación.
Analizaremos esquemáticamente los siguientes aspectos: mercado del
libro y bihliotecas; teatros, artes plásticas, radio, cine y televisión. Este
análisis parcial indicará una tendencia generalizada, que no es ilegítimo
extrapolar y que nos indica el énfasis que es necesario dar y que efectivamente se está dando a la política de desarrollo cultural.
Informaciones contenidas en el Statistical yearbook.1973,editado por la
Unesco y otras recogidas directamente en el CERLAL,nos muestran cómo
Colombia editó, en 1972, 848 títulos, mientras Argentina editó 4 578 y
Brasil 8 579. En 1975 el número de títulos editados había sobrepasado
los 1 000.Los tirajes habituales en el país, exceptuando los textos escolares,
no superan los 3 O00 ejemplares y en la mayoría de los casos oscilan entre
1 O00 y 2 O00 ejemplares. Las importaciones de libros y revistas han ido
aumentando en forma constante entre 1973 y 1975,lapso en el que pasaron
63
L a política cultural en Colombia
de 456 a 705 millones de dólares de los Estados Unidos, aumento que
compensa con dificultad el aumento vegetativo de la población y los
mayores costos de los libros e impresos. Durante el periodo considerado, el
Instituto Colombiano de Cultura produjo un impacto considerable en el
mercado del libro, con ediciones semanales de alto tiraje, superiores a
los 50 O00 ejemplares, en algunos casos, y n o inferiores a los 10 O00 para
su “Colección popular”. Pero lo m á s significativo de este esfuerzo se orienta
hacia la distribución del libro a todas las capas de la población y a regiones
geográficamente apartadas de los centros tradicionales de consumo. Un
esfuerzo similar realizan el Banco Popular con su “Biblioteca” y la editorial
Bedout con sus bolsilibros. Aún es prematuro hacer una evaluación del
impacto que producirá la Ley del Libro (ley 34 de 1973), que crea estímulos
para la producción editorial y que favorece la libre circulación de los
impresos de toda índole y estimula y protege a los creadores culturales. En
todo caso es necesario consignar que: u) el mercado del libro es reducido
para el volumen demográfico del país y frente a su tradición literaria;
b) los canales de distribución -las revistas tienen u n mercado notablemente
tecnificado- son precarios y sólo cubren los centros urbanos de mayor
magnitud; c) los costos del libro son excesivos y no son comparables con los
de otros países en iguales condiciones de desarrollo; d) proliferan los
bccomics”y las revistas de baja calidad y de contenido enajenante.
Por lo que dice relación al sistema bibliotecario del país, éste se halla en
u n m o m e n t o favorable de planificación, desarrollo y modernización y,
aunque los recursos n o son suficientes, de continuarse la política plasmada
en el decreto 2733 de 1973 y en el 102 de 1976, se podrá lograr a mediano
plazo un desarrollo equilibrado de las bibliotecas escolares, públicas, universitarias y especializadas dentro de un sistema nacional de información.
Las competencias, dentro de este sistema nacional de información se han
repartido en la siguiente forma: el Ministerio de Educación Nacional atiende
al fomento de las bibliotecas escolares (3 600 aproximadamente); el
Instituto Colombiano de Cultura promueve el desarrollo de la red de
bibliotecas públicas (370, en la actualidad); el Instituto Colombiano
para el Fomento de la Educación Superior coordina la red de bibliotecas
universitarias (83 unidades); y el Fondo Colombiano de Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales “Francisco José de Caldas”,
C O L C I E N C I A S , dedica sus esfuerzos y recursos al fomento de investigaciones y proyectos que facilitan la creación y funcionamiento de la red de
bibliotecas especializadas y centros de documentación.
D a d o el proceso que h a seguido el establecimiento del servicio nacional
de información y los vínculos técnicos de coordinación y el reparto adecuado de funciones y competencias,resulta previsible, en el mediano plazo,
una mejor implantación de los servicios bibliotecarios y de información y,
por consiguiente u n mejoramiento substancial de las condiciones para la
investigación.
Por lo que respecta al teatro, la historia de su desarrollo,resumida en el
64
Evaluación de la situación cultural
segundo capítulo, muestra cómo a partir del impulso que recibió a finales
de la década del 50,su desarrollo ha sido sostenido. En este desarrollo han
influido diferentes factores de índole político y social y propiamente artístico, entre los que cabe destacar la activa participación de la universidad
en el movimiento teatral y la existencia de individualidades con una notable
capacidad de liderazgo, entre las que se destacan Enrique Buenaventura,
Santiago García, Jorge Alí Triana y Carlos José Reyes. L a inclinación por
la creación colectiva y la afortunada selección de temas y obras que
respondan a las preocupaciones ciudadanas han permitido que el teatro sea
una de las manifestaciones culturales más favorecidas en Colombia y que
ha merecido mayor reconocimiento en el campo internacional.
El Festival Nacional del Nuevo Teatro, inciado en 1975,mediante la
colaboración entre el Instituto Colombiano de Cultura y la Corporación
Colombiana de Teatro resultó una excelente manifestación de lo que puede
hacer la conjunción de las iniciativas pública y privada. Los cinco festivales
regionales -en Bogotá, Medellín, Cali,Bucaramanga y Barranquilla- que
reunieron 98 grupos teatrales con más de 1100 actores, sentaron un
magnífico precedente de lo que puede lograrse con una descentralización
adecuada de actividades y con una participación eficaz de los grupos
independientes,con el apoyo oficial y el subsidio económico del Estado.
Al igual que el teatro, las artes plásticas y principalmente la pintura,
han adquirido una gran importancia entre las manifestaciones culturales,
no solamente nacional sino internacionalmente. Los salones nacionales, la
creación de museos como el Museo de Arte Moderno, la apertura de numerosas galerías privadas o institucionales como la galería de la Biblioteca
Luis Angel Arango, del Banco de la República, el paulatino establecimiento
de una crítica más sistemática y científica y la irrupción en el ámbito
internacional de un grupo de artistas,entre los cuales se destacan Alejandro
Obregón, Fernando Botero,Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar y
Enrique Grau, constituyen factores que explican el auge de una manifestación artística que en la primera parte del siglo xx contó, ciertamente
con individualidades descollantes, pero aisladas. H o y las artes visuales
tienen un amplio reconocimiento en todo el país y no solamente en la capital
y existe un mercado establecido de las obras de los artistas nacionales.
En este campo también se ha operado un favorable fenómeno,propiciado
por C O L C U L T U R A , a través del Salón Nacional de Artes Visuales. Este
certamen, al igual que el de teatro, se realiza en ciudades de diferentes
regiones del país y su organización es de competencia de las autoridades
locales. Con las obras seleccionadas en Cartagena, Bucaramanga, Tunja,
Ibagué, Medellín y Cali, se integra el Salón Nacional. En esta forma los
artistas y el público de las diversas regiones del país tienen acceso a las
manifestaciones plásticas, que de otra forma verían limitado su impacto a
las élites tradicionales.
Las exposiciones circulantes patrocinadas por C O L C U L T U R A , los
concursos de pintura infantily los programas de educación artística merecen
65
L a política cultural en Colombia
una consideración especial por la influencia que tienen no solamente en el
conocimiento y en la formación de la sensibilidad, sino en la preparación
de los cuadros para la acción cultural en este c a m p o específico.
En una sociedad en proceso de transición el impacto que los medios de
comunicación social producen es m u c h o mayor que en aquellas sociedades
que han alcanzado un alto grado de modernización. En efecto, en estas
últimas los valores, las actitudes y el comportamiento han ido estructurándose a lo largo de los siglos y las comunicaciones sociales han venido a
socializarlas o a incrementar su eficacia dentro de procesos previamente
establecidos. Ni la identidad cultural ni la personalidad socio-política de
las naciones desarrolladas se han visto en peligro por la irrupción de los
mass media. Al fin y al cabo para dichos países no hubo algo que pudiera
llamarse irrupción, sino un paulatino dominio y expansión de instrumentos
que y a estaban embrionariamente inscritos en su estructura tecnológica y
social.
En los países en vías de desarrollo, dependientes de los centros de poder
internacional, el cine, la radio y la televisión, principalmente, son instrumentos por cuya posesión y control se libra una verdadera lucha política y
de poder, no sólo a nivel internacional. D e ahí que exista, prácticamente,
una unanimidad de criterios acerca de la importancia que tienen el uso
de los medios y los mensajes que transmiten, dentro de cualquier proceso
cultural.
En Colombia el desarrollo de la radio ha sido m á s vertiginoso que en
cualquier otro país de la región, y actualmente cubre todo el territorio
nacional. Los cálculos efectuados para el 31 de diciembre de 1975, indican
que existen en el país 348 emisoras y aproximadamente 5 millones de
receptores. L a mayoría de las emisoras están agrupadas en las 9 cadenas
que funcionan en el país.
A pesar de que el Estatuto de Radiodifusión, integrado por varias leyes
y decretos expedidos a lo largo de 21 años, contiene normas que tienden a
estimular la cultura y la educación por medio de la radio y a pesar de que
el Estado “otorga licencias para el uso de frecuencias”, reservándose el
derecho de vigilar la programación y estimular ciertos aspectos de la m i s m a
-música de autores nacionales, pongamos por caso-, lo cierto es que las
emisoras culturales y educativas propiamente tales, son muy pocas -unas
6 en el país- y el Estado sólamente tiene una Radiodifusora Nacional.
Por otra parte, las exploraciones realizadas sobre el terreno indican que
existe una actitud receptiva por parte de los programadores para mejorar
la calidad de los programas y para reemplazar los productos espúreos
-música popular internacional, telenovelas, programas de violencia y
crimen- por programas culturales, recreativos e informativos realizados
en forma m á s artística y técnica. Esta circunstancia plantea un verdadero
reto a la oferta, sobre todo si se tiene en cuenta que el país dispone de la
infraestructura necesaria para inducir u n cambio en esta dirección.
Además, el Ministerio de Comunicaciones del que depende el control y
66
Evaluación de la situación cultural
el estímulo de la radio,la televisión y el cinc ha diseñado un programa, de
inmediata aplicación, para controlar los aspectos que inciden en la programación como son: el uso del idioma, las radionovelas, los programas
culturales y docentes, los programas deportivos, los periodísticos o informativos, los humorísticos, los anuncios publicitarios y la idoneidad del
personal que trabaja en la radio.
Por lo que respecta a la televisión, el medio se ha desarrollado muy
rápidamente ya que en la actualidad las tres cadenas existentes cubren
cerca del 60 por ciento m á s poblado del territorio nacional.Existen aproximadamente 2 millones de telerreceptores,desigualmente distribuidos en las
distintas capas de la población y en el medio urbano y el rural. En las
clases altas la cobertura alcanza al 99 por ciento de la población, mientras
en las áreas rurales aquélla alcanza solamente el 3,8 por ciento de los
hogares.
L a desigualdad de la cobertura, el alto número de programas extranjeros (45 por ciento), y la deficiente programación cultural, plantean problemas que el Estado está encarando a través de modificaciones en las
condiciones de las licitaciones de los espacios que se otorgan a las diferentes
programadoras.
L a producción nacional de cine es muy exigua y su calidad es muy desigual.
Esta producción se concentra sobre todo en el cortometraje, del que se
han producido, en los últimos 3 años, cerca de 160 obras, algunas de las
cuales han alcanzado galardones en festivales internacionales.
Solamente existen 395 salas de proyección en el territorio nacional de
las cuales cl 49 por ciento están localizadas en Bogotá, Medellín, Cali y
Barranquilla,las cuatro principales ciudades del país. El promedio semanal
de espectadores por sala se calcula en 11 500,lo que daría un gran total
de 238 millones de espectadores anuales, en el país. Aquí la concentración
es aún mayor en las zonas urbanas y en las ciudades de mayor potencial
demográfico.Así mismo es necesario anotar que el medio, para su difusión,
depende en su totalidad de la producción extranjera, principalmente de la
procedente de los Estados Unidos de América, Francia, Italia y México,
situación que plantea serios problemas de penetración y enajenación
cultural.
Este breve análisis de la situación de la oferta de algunos bienes culturales
de mayor demanda, indica que el Estado debe crear los organismos y los
mecanismos adecuados para la producción y distribución de bienes culturales y para la protección de los creadores culturales. D e otra manera el
proceso de alienación y de consiguiente la pérdida de la identidad cultural
podrían crear situaciones irreversibles,nocivas para el cumplimiento de los
propósitos nacionales de defensa,no sólo del patrimonio artístico y natural,
sino del moral y económico del país.
67
L a política cultural en Colombia
Los recursos humanos para la administración
y la promoción culturales
El escollo mayor con que generalmente se tropieza, en los países de menor
desarrollo relativo, para la conducción de los programas de desarrollo económico y social, es el de la escasez y deficiente calificación de los recursos
humanos. Y a hemos visto la magnitud y la persistencia de los esfuerzos
que en los últimos 20 años h a hecho el país en materia de educación y de
capacitación técnica, en los diferentes campos, principalmente en los de la
salud, la agricultura y la industria. Estos esfuerzos respondieron a necesidades reales y contribuyeron en su orden a deprimir la tasa de mortalidad y mejorar el saneamiento ambiental; a tecnificar la agricultura y
mejorar la productividad del sector agropecuario y a promover un plan
de sustitución de importaciones y de incremento de las exportaciones no
tradicionales.
El reclutamiento de cuadros para la administración y la producción
cultural, dentro de la administración pública, ha sido una tarea reciente,
por lo menos en su forma institucionalizada,y coincide prácticamente con
la creación del Instituto Colombiano de Cultura.
A pesar de que la demanda de recursos humanos para esta actividad
solamente se h a hecho real desde una fecha tan reciente c o m o 1968, y a es
evidente que dichos recursos son escasos y que en el caso de que existieran
en número suficiente no podrían ser captados para desarrollar tareas culturales full time sino que tendrían que combinar sus actividades con las de
otros sectores c o m o la educación, la salud o la extensión agrícola.
Si partimos del esquema teórico de que un administrador o u n promotor
no pueden ser objeto de una formación académica similar, en su estructura, a la que se imparte a un arquitecto o a un agrónomo, sino que debe
impartirse una capacitación a aquellos bculturólogos”que desarrollan roles
formales o informales en la sociedad, tenemos que para lograr mejor aprovechamiento de las oportunidades para la transmisión de los mensajes culturales, es necesario diseñar programas específicos de capacitación para
aquellos promotores sociales (de acción comunal, de extensión agrícola, de
salud y nutrición, de medio ambiente y de comunicaciones) que desarrollan
su trabajo en las comunidades de base.
En el inmediato pasado COLCULTURA ha realizado cursos de perfeccionamiento para su personal administrativo y para los bibliotecarios y
promotores de las ‘kasas de cultura” diseminados a lo largo y ancho del
país.
Si en la actualidad existen 34 bibliotecas públicas que dependen inmediatamente del Instituto y en el futuro la red habrá de ampliarse hasta cubrir
380 bibliotecas existentes; y si en la actualidad hay 120 casas de cultura
en diferentes fases de formación, es preciso impartir al personal no capacitado los conocimientos técnicos necesarios para que desarrollen sus tareas
en forma productiva y con sujeción a una política general, lo suficiente-
68
Evaluación de la situación cultural
mente flexible para que se adapte a las características regionales y locales
en donde desarrollan su actividad.
En la misma forma deberá hacerse con los 234 ejecutivos y técnicos que
actualmente cumplen funciones en la administración cultural y con aquellos
necesarios para las tareas de descentralización que se han iniciado y que se
incrementarán a mediano plazo, hasta cubrir todo el país.
Así mismo la situación refleja debilidades institucionales en los campos
específicos de la educación y de la promoción artística, en donde si bien
existe una larga tradición,es necesario reforzarla y corregir su orientación
para quitarle el lastre de academismo y formalismo que heredara de la
aplicaciónde viejos conceptos individualistas y elitistasde las “bellas artes”.
Consideramos que si bien existen experiencias de capacitación en el
campo nacional e internacional, es necesario institucionaliearlos y darles
una continuidad que permita crear un status profesional para el trabajador
de la cultura.
COLCULTURA tiene conciencia de que su acción en este campo es
prioritaria y esto se refleja en el porcentaje de su presupuesto dedicado a la
promoción, divulgación y capacitación,que supera el 25 por ciento del total
de las apropiaciones de la actual vigencia.
La situación de la documentación,la información
y la investigación culturales
A pesar de que Colombia,desde épocas tan lejanas como el virreinato de la
Nueva Granada, a finales del siglo XVIII, tiene una marcada vocación por
el cultivo de la ciencia y por el trabajo de investigación,no por eso puede
constituir una excepción a la situación generalizada en que se hallan las
investigaciones específicamente culturales. Si bien diversos campos de los
que configuran el amplio universo de la cultura como la lingüística, con el
Instituto Caro y Cuervo, o la antropología y la arqueología con el Instituto
Antropológico Nacional, o las artes en sus múltiples manifestaciones,son
objeto de permanentes y fructíferas investigaciones,no es menos cierto que
la cultura, no como manifestación humana -objeto de la antropología
cultural- sino como actividad social que puede ser dirigida, orientada o
estimulada y que, a su vez, puede generar cambios en las actitudes y
prácticas de los individuos y de las sociedades, tan sólo recientemente ha
sido objeto de cuidados específicos por los “cdturólogos”.
Hace apenas 40 años resultaba atrevido hablar de política científica.
Diversas circunstancias, entre otras, y no la menos eficaz, la guerra,
abrieron camino a una práctica que hoy demanda la atención y los niás
elevados presupestos de las naciones m á s desarrolladas. El concepto de
política cultural es aún m á s nuevo y por lo tanto debe esperar su tiempo
para abrirse paso, para acuñar su terminología,para elaborar sus instrumentos, para probar su eficacia.
69
La política cultural en Colombia
Colombia se halla entre los países que están tratando de dar a la cultura
el puesto que le corresponde dentro de los factores de progreso y de bienestar humano. Pero los responsables de la administración cultural tienen
la certidumbre de que para lograr la mayor eficacia en sus esfuerzos,
deben planificarlos cuidadosamente. Y para ello deben contar con investigaciones serias y confiables que permitan hacer u n diagnóstico correcto de
la situación y estructurar, a partir de dicho diagnóstico, los programas que
estimulen, corrijan o generen actitudes, prácticas o manifestaciones m á s
positivas y liberadoras.
Dentro del servicio nacional de información, establecido legalmente en
el país, corresponde a COLCULTURA un rol de capital importancia en
relación con la conservación del patrimonio archivístico, la tecnificación
y desarrollo de las bibliotecas públicas y el enriquecimiento y modernización de la Biblioteca Nacional. Pero n o se limita a esto su acción, y a que
tiene conciencia de las debilidades del sistema de documentación e información cultural. Y en este c a m p o ya ha dado u n primer paso al crear
u n centro especializado en el c a m p o musical que, al m i s m o tiempo que
rescate y preserve el patrimonio musical del país, sirva de apoyo para los
investigadores en este aspecto del arte.
Los esfuerzos realizados en los últimos años por el Departamento Nacional
de Estadística en el c a m p o de las estadísticas educativas han servido para
reforzar la planificación de la educación y para medir el impacto que su
incremento tiene en el desarrollo de la sociedad. Los centros de documentación especializados de algunas universidades, c o m o la de los Andes, o la
del Valle, han estimulado las investigaciones en demografía y salubridad.
En igual forma es de esperarse que la disponibilidad de estadísticas culturales, y la reunión y sistematización de la documentación sobre política y
desarrollo cultural, estimularán un conocimiento m á s amplio y profundo de
nuestra realidad. D e esta manera se logrará, c o m o resultado final, un
afianzamiento de la identidad cultural del país y una mayor libertad y
mejores condiciones para las expresiones creadoras.
L a situación del patrimonio cultural
y natural del país
Dentro de la estructura del Instituto Colombiano de Cultura se ha dado
una particular relevancia a las dependencias administrativas y técnicas
encargadas de vigilar, utilizar y enriquecer el patrimonio monumental y
artístico del país.
También se ha dotado al Instituto Antropológico de los instrumentos
básicos para conocer y preservar n o solamente el patrimonio arqueológico
sino el humano, representado por los grupos indígenas que han sobrevivido
a la catástrofe demográfica que sufrieron los pueblos aborígenes durante la
conquista y la colonización.
70
Evaluación de la situación cultural
N o obstante estos esfuerzos es necesario reconocer que aún queda mucho
camino por recorrer en lo que se relaciona con la identificación del patrimonio cultural,y aún más por lo que atañe a la preservación de una riqueza
cultural que ha sido objeto de agresiones y depredaciones sistemáticas por
parte de nacionales y extranjeros. D e ahí que y a se hayan emprendido
acciones legislativas y técnicas en los campos del inventario del patrimonio
nacional y de la preservación de1 patrimonio monumental y artístico.
Pero nuevos conceptos se están abriendo camino en este campo y estos
nuevos conceptos necesitan instrumentos también nuevos para concretarse.
Tal es el caso del levantamiento de un inventario de los recursos humanos
existentes para la promoción de las artes,las letras y las manualidades. El
patrimonio vivo, aquel constituido por los creadores y animadores culturales, está siendo objeto de un cuidado por lo menos igual al que se presta
a las creaciones del pasado.
D e igual manera existen grupos de urbaiiistas y ecólogos que concentran
sus esfuerzos en la preservación del habitat humano, tanto en las ciudades
como en los campos.
L a preservación del medio humano, tanto natural como artificial-aquel
que se ha creado gracias al artificio del hombre- debe ser entendido y
tratado como un todo, como un sistema en el que las relaciones e interdependencias son las que dan valor a la estructura global.
L a degradación del medio ambiente -la pobreza de las zonas urbanas
marginales,la contaminación de las grandes ciudades,la destrucción de los
recursos naturales o su uso irracional- constituye una agresión permanente
que deprime las condiciones de vida y hace nugatorios los esfuerzos que se
realizan en los campos de la salud, de la recreación, del deporte y de la
cultura. D e ahí que se imponga una acción coordinada entre los institutos
de desarrollo urbano de las grandes ciudades, el Instituto de Desarrollo de
Recursos Naturales Renovables y el Instituto Colombiano de Cultura.
Esta acción debe ser educativa y protectora al mismo tiempo y debe
dirigirse a los sectores económicos de la producción y del consumo, en forma
sistemática.
Esta gama de preocupaciones,implícitas en la actividad desarrollada por
los diversos organismos estatales,se han hecho explícitas en diversas oportunidades, pero tal vez la manifestación que refleja de manera m á s clara
la situación existente es la Declaración del Primer Congreso Nacional de
Bienes Culturales celebrado en la ciudad de Bucaramanga, y que en su
parte pertinente, dice:
1. Existe en Colombia un número de entidades oficiales y privadas que
contemplan dentro de sus programas, obras de conservación y restauración de bienes culturales. Algunos de tales organismos son: Ministerio de Obras Públicas,Instituto Colombiano de Cultura, Corporación
Nacional de Turismo, Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables, Artesanías de Colombia, Banco de la República, municipios,
academias de historia y otras asociaciones de carácter religioso O civil.
71
L a política cultural en Colombia
2. Dentro de los intereses de dichos organismos, asociaciones e individuos,
se presentan con frecuencia encuentros de criterios sobre la problemática
de la conservación de los bienes culturales.
También existe una marcada divergencia de finalidades que n o siempre
coinciden con los planteamientos aceptados en este campo, ni con los
procedimientos técnicos contemporáneos.
3. Es palpable la carencia de instrumentos legales y administrativos adecuados, para ejercer el debido control de los trabajos que los organismos,
asociaciones e individuos efectúan en todo el país.
4. Es evidente la falta de control real y efectivo en la defensa del patrimonio
cultural. Resulta también inadecuada la utilización de recursos técnicos
necesarios y los servicios de quienes poseen preparación profesional.
D e entonces a hoy la situación h a cambiado favorablemente con la creación
del Centro de Restauración y con el establecimiento de mecanismos de
coordinación entre las diversas instituciones que desarrollan actividades de
conservación y de protección. N o obstante, es evidente que C O L C U L T U R A ,
debe persistir en su empeño de que se dote al país de u n instrumento
jurídico adecuado para la protección de su patrimonio cultural y para que
se le proporcionen los instrumentos técnicos y administrativos necesarios
para cumplir su misión.
72
Figura zoomorfa.
Museo del Oro.
Bogotá.
4
Est atuas prehistóricas,
S a n Aguedn.
Iglesia del Cnrriieri.
rrtahlo.
Popyán
(región de Cauca).
Plaza de M o n g u i
(regi6ii d e Boyaca).
cd
..-
o
Artesanía.
Biblioteca Luis Angel Arrango, Bogotá.
El desarrollo cultural
L a acción del Estado en el campo de la cultura se ejercita por conducto del
Instituto Colombiano de Cultura, al que compete, según la ley, “la elaboración, el desarrollo y la ejecución de los planes” en los distintos aspectos
de la actividad cultural y su coordinación, a través de la Oficina de Planeación del Sector Educativo, con el Plan General de Desarrollo.
Si bien es cierto que Colombia fue el primer país latinoamericano que
estructuró un plan de desarrollo, en 1961,no es menos cierto que entonces
la planificación cultural se limitaba a aquellos aspectos cuantitativos de
la educación, inmediatamente susceptibles de concretarse en asignaciones
presupuestales, como la construcción de aulas, la provisión de plazas
magisteriales o la formación y capacitación de maestros.
Desde entonceslos aspectos sociales de la planificación,y particularmente
los relacionados con la educación y con el cambio de actitudes y comportamientos para lograr un mejor dominio sobre el medio ecosocial, han
recibido una mayor atención y han logrado un gradual perfeccionamiento
de sus instrumentos.Este proceso obedece a un cambio radical en la concepción del desarrollo, que y a no es mirado únicamente como el crecimiento
de ciertas variables económicas, medible por el incremento del PNB,sino
como el logro equilibrado de aquellas condiciones sociales, económicas,
políticas y morales que aseguren el bienestar colectivo e individual.
A medida que esta concepción se vaya afianzando en las ciencias humanas
y en la vida colectiva, se dará mayor importancia a los valores culturales
como conditio sine qua non del progreso de los pueblos. E s por esto por lo
que Colombia ha adherido,sin rehatos, a la corriente que a escala mundial
busca integrar la cultura, en forma orgánica, dentro de los planes de
desarrollo de cada país, o de regiones geopolíticas, como es el caso de la
zona andina, en donde el Convenio Andrés Bello desempeña un papcl de
capital importancia.
En esta coyuntura favorable y tomando en consideración los factores
físicos, humanos, históricos, sociales y económicos que configuran nuestra
73
L a política cultural en Colombia
nacionalidad, el Instituto Colombiano de Cultura ha estructurado un Plan
de Desarrollo Cultural, cuyas metas, objetivos y programas se resumen a
continuación:
Metas
Las metas implícitas en la acción cultural e m a n a n lógicamente del enunciado central del plan de desarrollo social, económico y regional -19751978-, “Para Cerrar la Brecha”, adoptado por el actual gobierno y que
busca “cambiar la calidad del crecimiento...para asegurar que este cambie
el estilo de vida”. Estas metas, que son coherentes con la acción del
gobierno en otros campos de actividad, buscan, c o m o dice el jefe del
Estado colombiano en la presentación del plan de desarrollo, ‘kerrar las
brechas que el modelo tradicional de desarrollo h a creado. Se espera reducir
la brecha entre el c a m p o y la ciudad, la brecha entre los barrios ricos y los
barrios pobres, la brecha entre quienes tienen acceso a los servicios de salud
y educación, y los analfabetas y desnutridos”.
Para hacer compatible su actividad con la del conjunto de los otros
sectores sociales, el Instituto Colombiano de Cultura, adelantará sus programas a mediano y largo plazo, de acuerdo con los siguientes principios:
Reducir las desigualdades culturales que se presentan en la sociedad.
Estimular la actividad de las fuerzas productivas.
Enriquecer el patrimonio cultural de los colombianos.
Estas metas de acción que tienden a democratizar efectivamentela cultura,
a integrarla con la vida cotidiana del trabajador y a acrecentar su potencialidad de transformación y de cambio, se han encarnado en objetivos a
mediano y largo plazo, sobre los que se trabaja desde 1974, cuando se
inició la estructuración de un plan de desarrollo cultural, con la cooperación
de la Unesco y la participación de otros organismos internacionales, c o m o
la OEA.
Objetivos
Crear en el país, y principalmente entre los organismos de decisión del
Estado, la conciencia sobre la necesidad de incorporar los planes culturales a los planes generales de desarrollo
Desde la reunión de Mónaco, en 1967, sobre “Políticas culturales” (patrocinada por la Unesco) se h a hecho m á s evidente que “debe haber simultaneidad entre el desarrollo económico y social y el desarrollo cultural” y
que la cultura n o es un agregado, ni u n subproducto de otras actividades,
esas sí esenciales, c o m o el fomento de la educación o la protección de la
salud. El quehacer cultural es la actividad social por excelencia y a que
reúne y magnifica todos los valores y concentra las potencialidades creadoras de u n pueblo.
74
El desarrollo cultural
Así como los planes de desarrollo resultaban unilaterales y desequilibrados sin el componente social,de la misma manera hoy se ha encontrado
que para darles una dimensión realmente humana es necesario contemplar
en ellos, de manera orgánica, el componente cultural. Cuando el país
adquiera conciencia de esta necesidad se habrá superado el estudio de la
“cultura-objeto”, de la cultura “complemento7’, por el de la cultura “expresión” y “conciencia”.
Descentralizar los planes culturales para lograr la participación de las
regiones y comunidades -especialmente de las marginales- tanto en la
ejecución de los programas como en la identificación de sus propias
necesidades
Dentro de los programas gubernamentales en marcha, la descentralización
tiene una alta prioridad. Pero, en el caso de la cultura, es necesario que
el organismo de dirección (COLCULTURA)fortalezca sus mecanismos
administrativos, para que el proceso descentralizador se cumpla sin menoscabo de la coherencia política.
L a descentralización no solamente estimula la participación sino que la
reclama. Y la descentralización propiciará la democratización,sólo en la
medida en que los agentes culturales de las zonas y clases hasta ahora
marginadas de los procesos de decisión, tengan un rol de protagonistas en
la formulación de las políticas,y en su ejecución.
Proteger y estimular al creador cultural y fomentar la producción de bienes
culturales para satisfacer las necesidades sentidas de la sociedad
Se ha reconocido que la protección del patrimonio monumental e histórico
del país es indispensable para reforzar la conciencia nacional y para lograr
una identidad cultural.
N o es menos importante establecer las condiciones sociales y económicas
adccuadas para que los creadores culturales puedan desarrollar sus actividades y para que tengan el reconocimiento que se da a otros agentes de la
vida social.
Por otra parte, es necesario dar satisfacción a la demanda por ciertos
bienes culturales cuya producción es insuficiente, o costosa, o de baja
calidad. Tales son los casos del libro, del disco, de los programas radiales,
de los programas de televisión,de los títeres, de las ayudas educativaspara
la educación formal e informal, etc.
Reunir en un solo ente jurídico y operativo todos los recursos dispersos
y canalizarlos para cubrir zonas prioritarias de la actividad cultural (caso
de los medios de comunicación social mediante la producción dc programas
de radio y televisión de buena calidad que desplacen a las producciones
espúreas), o del consumo insatisfecho (caso del libro, las revistas O los
discos) producirá un impacto decisivo en todas las actividades sociales
que tienden a la preservación y mejoramiento del medio ambiente y de la
calidad de la vida.
75
La política cultural en Colombia
Incorporar a la niñez y a la juventud a las actividades culturales
Nuestro país es u n país joven. Su estructura demográfica revela u n alto
porcentaje (aproximadamente 60 por ciento) de personas con menos de:
veinticinco años. Esta situación requiere un tratamiento especial ya que
representa un hecho inusitado en la historia de la humanidad. El caudal
demográfico y la velocidad con que fluye y se incorpora a la vida social,
genera situaciones morales, políticas y económicas que es necesario atender
con actitudes y programas nuevos.
Crear los instrumentos necesarios para la planificación y administración
técnica de la cultura
A pesar de que en el país existe ya una destacada tradición en el c a m p o de
la investigación social, no sucede lo mismo con la investigación cultural
propiamente dicha. D e ahí que las estadísticas culturales; las investigaciones sobre hábitos sociales y sobre motivaciones de la conducta, etc.,
no estén siempre a disposición del planificador y del administrador cultural.
Es por esto, y por la repercusión que estos trabajos tienen en otros campos
de la investigación científica, por lo que el Estado apoyará en forma sistemática este tipo de trabajos.
Capacitar los recursos humanos para la planificación, dirección y administración de la cultura
Participar con el Ministerio de Educación y otros organismos interesados
en la elaboración de los programas y en la capacitación de los maestros
en el c a m p o de la educación artística
Tecnijicar y actualizar instrumentos para la conservación del patrimonio
cultural c o m o la Biblioteca Nacional, el Archivo Nacional, el Museo
Nacional y la División de Inventario del Patrimonio Cultural
Estimular las investigaciones antropológicas e históricas
Los últimos objetivos enunciados persiguen hacer m á s eficaces y productivas las actividades estatales y privadas en el c a m p o de la cultura. Es
evidente que el mayor patrimonio de una nación lo constituyen sus gentes
y que éstas son m á s valiosas en la medida en que tengan mayores conocimientos y mayor dominio del medio en que viven.
L a promoción cultural es una tarea que exige múltiples capacidades y
aptitudes, que resulta casi imposible hablar de la formación de líderes
culturales. Estos líderes actúan en la sociedad sin que ésta les expida
ningún título formal. Pero su acción tendrá mayor repercusión en la
medida en que se les haya capacitado en ciertas técnicas modernas de
promoción, de comunicación o de administración, según el rol que desempeñen informalmente o aquel que se les haya asignado por el Estado. Y
se trata de capacitar no solamente aquellos cuadros que desarrollan tareas
específicamenterelacionadas con la cultura sino de captar para la promoción
cultural a quienes ejerzan tareas en cualquier c a m p o de la promoción
social: la política es dar una dimensión cultural a todos los cuadros que
76
El desarrollo cultural
trabajan en tareas de desarrollo,y a sean visitadores sociales,extensionistas
agrícolas, promotorcs de salud, maestros, etc. Solamente si se hace de la
cultura una tarea infraestructura1 estará integrada a la vida, a la actividad
productiva y no será mirada como un lujo costoso que puede posponerse
para cuando sobren recursos o falten plazas de trabajo.
D e la misma manera las potencialidades creadoras en el campo del arte
no deben ser cultivadas únicamente en quienes son o aspiran a ser profesionales de la música, de la pintura o de la danza. El cultivo y la apreciación
de las artes son una función de la sensibilidad humana y en tal medida
deben estar vinculadas a la tarea formadora de la educación y principalmente de la educación de la niñez y de la adolescencia. En el pasado la
educación artística estuvo confinada a los conservatorios de música y a las
escuelas de bellas artes. L a reforma educativa en marcha y las actividades
del Instituto Colombiano de Cultura aspiran a ligar la enseñanza primaria
y secundaria con la educación de la sensibilidad; de ahí que den tanta
importancia a la formación de maestros en las distintas manifestaciones
del arte.
No obstante estas consideraciones, es necesario tener en cuenta,para no
repetir los errores del pasado, que la educación artística no comprende
solamente las bellas artes sino que abarca las artesanías,las artes gráficas,
el cine, la televisión, el diseño industrial y aún aquellas disciplinas que
tienden a destacar el medio ambiente como valor estético.
Es por esto por lo que la enseñanza escolar, la formación de la sensibilidad colectiva y la educación de los artistas, profesionales o aficionados,
deben ser abocadas dentro de un concepto común que las haga m á s solidarias y fructíferas.
También se ha puesto especial cuidado en mejorar la planta física y en
modernizar la concepción y la administración de aquellas instituciones que
tienen por finalidad preservar el patrimonio cultural del país, como la
Biblioteca y el Archivo nacionales. Pero esa tarea sólo puede cumplirse
cabalmente si este patrimonio monumental, artístico o documental ha sido
establecido y valorado en forma científica. Por esto es por lo que se ha
prestado y se seguirá prestando una atención preferente a la investigación
que tienda a establecer en forma fehaciente cuáles son nuestros orígenes,
cuál nuestra herencia y cuál nuestro patrimonio cultural.
Hacia una estrategia cultural
Los objetivos definidos en los puntos anteriores corresponden puntualmente a líneas de acción prioritarias que el Estado viene adelantando en
los diferentes campos de la cultura, y que en ocasiones han sido definidos
explícitamente en los programas que cada año debe someter el Instituto
Colombiano de Cultura al Ministerio de Educación y a los organismos
centrales de planeación. En algunos casos dichos objetivos se desprenden
77
La política cultural en Colombia
de los soportes teóricos implícitos en las actividades ordinarias y que este
trabajo tiende a explicitar en forma coherente.
Si bien es cierto que no existe una formulación global de política cultural,
como sí existe en el campo de la economía y de la educación, pongamos
por caso; no es menos cierto que esta situación corresponde a un estado de
desarrollo de nuestro país, comparable al de otros países de la región.
El esfuerzo que el Estado adelanta en la actualidad por conducto de
C O L C U L T U R A , responde a un movimiento de la opinión mundial que ha
logrado, merced al esfuerzo de organismos internacionales como la Unesco
y sus Estados Miembros, precisar el papel que compete a la cultura dentro
de los procesos de desarrollo integral de una comunidad determinada.
Si aceptamos, como es apenas obvio, la existencia de factores endógenos
y exógenos que impiden la participación a escala social y democrática en
los procesos culturales; y si estos procesos culturales se ven muchas veces
entorpecidos o desnaturalizados por las debilidades internas o por los desequilibrios de la estructura social y económica o por la ingerencia de formas
culturales extrañas es apenas natural que se otorgue prioridad, en la promoción de la cultura, a aquellos aspectos que pueden tener un mayor
poder multiplicador de las expresiones culturales. Si el Estado busca, a
través de su plan de desarrollo, estimular la participación ciudadana en
las acciones de desarrollo, es porque existe el convencimiento explícito de
que la actividad privada debe ser encausada, dirigida y estimulada para
lograr resultados que sean coherentes con una política general de participación y de compromiso. Estos planteamientos teóricos nos indican que
los programas diseñados para satisfacer necesidades prioritarias deben
cumplir con los siguientes requisitos: u) corresponder a una necesidad
política del Estado y de la comunidad; b) representarla continuidad de una
línea de acción que se quiere robustecer, o modificar si se encuentra que
no es compatible con otros aspectos del desarrollo social; c) buscar que el
esfuerzo técnico y humano repercuta en áreas marginales de la sociedad
o en aspectos deprimidos de la actividad cultural y que este impacto
genere, indirectamente, cambios favorables en otros sectores y d) lograr
una continuidad en la acción, aún si es necesario modificar los programas
en su dirección o en su enfasis.
Los cinco programas en cuyo impulso y culminación se halla actualmente
empeñado el Instituto Colombiano de Cultura corresponden al examen de la
situación que se ha hecho en el tercer capítulo de este trabajo y reflejan los
objetivos que se han enumerado anteriormente.
Algunos de ellos implican mera acción jurídico-administrativa,como es
el caso del reforzamiento de los mecanismos de la administración central de
la cultura y de su descentralización; otros exigen esfuerzos económicos y
técnicos,como es el caso del programa que tiende a satisfacer una demanda
creciente de bienes culturales; otros, en fin, tienden a proporcionar los
recursos humanos y científicos necesarios para adelantar técnicamente la
administración y la promoción de la cultura.
78
El desarrollo cultural
Dichos programas se adelantan coordinadamente y en forma simultánea,
ya que corresponden a actividades que ordinariamente viene adelantando
el Instituto y que se trata ahora de estructurar dentro de un marco teórico
de mayor coherencia y eficacia.
Lo anteriormente dicho no implica que actividades de tanta importancia
como las de protección del patrimonio cultural y natural del país o de
estímulo a las manifestaciones artísticas tradicionales, o las de atención a
ia circuiacion internacionai de bienes cuituraies, sean desatendidas o abandonadas. Se buscará en todo caso que estas actividades continúen en su
ritmo normal hasta que, una vez generadas las condiciones que se desprenden de las acciones prioritarias propuestas, puedan estimularse en una
forma más activa a mediano plazo.
Por último, es necesario recalcar en la circunstancia de que, trabajando
con recursos escasos, se trata de aprovechar para la acción cultural los
recursos humanos y técnicos de otros sectores,vale decir la infraestructura
existente en el país en otros campos de la actividad social, como son la
salud,las comunicaciones,la agricultura y obviamente la educación.
Si hemos encontrado que prácticamente existen “dos colombias”, es
apenas natural que las políticas culturales se ajusten a las diseñadas a nivel
nacional en “Para cerrar la brecha” y que se reflejan principalmente en
el Programa de Desarrollo Rural Integrado y en el Programa de Integración de Servicios y Participación Comunitaria en Zonas Marginadas
Urbanas.
El esfuerzo que hará, en los próximos años el Instituto Colonibiano dc
Cultura con el apoyo de organismos internacionales como la Unesco y la
OEA, y mediante la promoción de los esfuerzos comunitarios, permitirá
lograr el despegue en la vía del desarrollo cultural integrado. Se trata de
concentrar recursos financieros, técnicos y humanos en cinco sectores
clave, con gran poder multiplicador, para crear el clima adecuado para la
actividad cultural. Si este propósito se logra,el país habrá dado un paso en
firme hacia el logro de una sociedad equilibrada y productiva.
Programas
PRIMER PROGRAMA: FORTALECIMIENTO
DE LOS ORGANISMOS DE D I R E C C I ~ N
Y A D M I N I S T R A C I ~ ND E L A C U L T U R A
Objetivos
Dotar al Instituto Colombiano de Cultura de los instrumentos jurídicos
necesarios para dirigir y coordinar todas las actividades relacionadas
con la conservación y defensa del patrimonio cultural; con la protección de los creadores culturales y con la divulgación y promoción de la
cultura.
Reforzar los cuadros administrativos y técnicos del Instituto.
79
La política cultural en Colombia
Promover la estructuración, a escala regional y local, de organismos responsables, dentro de su jurisdicción, de la administración y promoción
de la cultura.
Integrar los planes de desarrollo cultural a los planes de desarrollo del país.
Actividades
Elaborar planes de desarrollo cultural de periodicidad concordante con los
planes generales.
Impulsar el proyecto de ley sobre defensa del patrimonio cultural.
Promover y asesorar técnicamente la elaboración de un estatuto del creador
cultural.
Coordinar institucionalmente su acción con los organismos responsables de
las comunicaciones sociales.
Incrementar los recursos humanos para la investigación, la promoción y
difusión cultural.
Dar asistencia técnica a los departamentos y municipios que se propongan
crear o modernizar los organismos de promoción y administración
cultural, regionales o locales.
SEGUNDO PROGRAMA: DESCENTRALIZACI~N
DE LA ACTIVIDAD C U L T U R A L
Objetivos
Lograr una participación efectiva de la comunidad, principalmente de las
comunidades urbanas marginadas y de las zonas rurales, en las actividades culturales.
Favorecer la participación de la comunidad en el diseño de los programas y
en la administración y ejecución de los mismos.
Estructurar programas culturales adecuados para las distintas zonas socioculturales en que se divide el país.
Impulsar la comunicación interregionaly hacer conocer en el país los valores
culturales de cada región.
Favorecer la comunicación en sentido vertical y en sentido horizontal.
Actividades
Determinar mediante estudios socioculturales las distintas regiones culturales del país (véase apéndice 3).
Crear en cada una de las ocho regiones identificadas un centro cultural
regional y una red de centros culturales adscritos a1 centro regional, que
tendrán diferentes estructuras y actividades según su ubicación: urbanas,
urbanas marginales, indígenas y rurales.
Dotar a los centros regionales de la capacidad promocional y administrativa
que los adecúe para ser agentes del Instituto en la respectiva región.
Encomendar a dichos centros y a las casas de cultura la vigilancia del
patrimonio artístico y natural de su jurisdicción.
80
El desarrollo cultural
Realizar en las distintas regiones cursos de capacitación básica de promotores cuyo contenido responda a las características y necesidades de
la región.
Estructura
Cada centro regionaltendrá una sede provista por las autoridades regionales
o locales. El equipamiento (muebles, bibliotecas, ayudas audiovisuales,
emiiinos
- -1---1-- - d-~e- comi.inicación, etc.) ser5 provisto por COLCULTURA;
El personal directivo y administrativo será nombrado por el Instituto
preferentemente seleccionado entre personal capacitado de la región. El
personal de apoyo y de servicios será provisto por las autoridades regionales
o locales o por la comunidad.
Funciones del centro regional
1. Actuar como punto de enlace entre la región y el Instituto Colombiano
de Cultura.
2. Estudiar los problemas y necesidades culturales de la región.
3. Promover en la comunidad y en los individuos una actitud positiva
frente a sus necesidades inmediatas y estimular en ellos la participación
en la solución de sus problemas.
4. Contribuir a la protección y utilización del patrimonio arqueológico,
artístico e histórico de la región.
5. Contribuir a la conservación, divulgación y desarrollo del folklor, las
artesanía y las manifestaciones tradicionales artísticas de la región.
6. Prestar asistenciatécnica,promover la capacitación de recursos humanos
y vigilar la utilización del subsidio y aportes que el Estado otorgue para
la cultura.
7. Impulsar la difusión de las manifestaciones culturales.
8. Coordinar y promover las actividades culturales de las “casas de
cultura’’ que funcionen en la región.
TERCER PROGRAMA: C R E A C I ~ N
DE U N ENTE JURÍDICO
P A R A L A P R O D U C C I ~ N ,D I S T R I B U C I ~ N
Y COMERCIALIZACI~N
DE BIENES CULTURALES (PROCULTURA)
Objetivos
Reunir los recursos financieros del Instituto Colombiano de Cultura y otros
organismos del gobierno de diferentes niveles y de instituciones privadas,
con el objeto de asociarlos para producción de todo tipo de bienes culturales que demanda el país para su desarrollo.
Dotar al ente jurídico que se cree de la suficiente capacidad financiera,
administrativa,técnica y operativa para responder a la demanda en
todas las regiones del país y principalmente en aquellas que hasta ahora
han sido marginadas del acceso a los bienes culturales.
81
La política cultural en Colombia
Establecer canales adecuados de distribución y comercialización de dichos
bienes y subsidiar,indirectamente,a los consumidores de productos cuya
demanda haya sido distorsionada por una oferta no calificada.
Prestar asistencia técnica a otros productores de bienes culturales y organismos regionales que se acojan a la política de COLCULTURA.
Actividades
Determinar el monto de los recursos que las diferentes instituciones públicas
y privadas insumen en la producción de bienes culturales.
Determinar la forma jurídica (empresas de economía mixta, fondo rotatorio, etc.), de la entidad que asumirá a nivel nacional la producción de
los bienes culturales.
Promover la suscripción de acciones o de aportes para la creación de la
sociedad.
Realizar estudios básicos sobre mercadeo y sobre oferta y demanda de
productos básicos como libros, discos, cassettes, reproducciones pictóricas, comics, programas de radio y televisión, afiches, etc.
Establecer sistemas diferenciales de producción para cubrir mercados
regionales, principalmente dentro del Convenio Andrés Bello, suscrito
entre los países afiliados al Pacto Andino.
Estructura
El Centro de Producción de Bienes Culturales (PROCULTURA),
tendrá la
estructura de una empresa de economía mixta en la cual el Instituto
Colombiano de Cultura conserve el control político, con miras a favorecer
los objetivos de desarrollo cultural general adoptados por el gobierno.
Básicamente PROCULTURA tendrá tres grandes áreas de actividades:
producción, mercadeo, investigaciones.
Las áreas de producción que demandan atención inmediata serán las
siguientes:producción de libros e impresos;producción de discos y cassettes;
reproducción de obras pictóricas y de las artes visuales, en general, de
artistas colombianos; producción de programas de radio y televisión.
Funciones de PROCULTURA
Actuar como organismo de producción del Instituto Colombiano de
Cultura, en materia de aquellos bienes culturales que actualmente viene
difundiendo y de otros que demande el mercadeo o que le soliciten los
organismos cooperados.
Comprometer a la industria privada en programas de cooperación que
tiendan a la mejor utilización de la capacidad instalada en el país.
Intervenir en la regulación del mercado de los bienes culturales mediante
la oferta de productos de alta calidad a costo compatible con la capacidad
de compra de las grandes masas.
Elevar en forma paulatina la calidad de la programación cultural y recreativa de los medios de comunicación social.
82
El desarrollo cultural
CUARTO PROGRAMA: F O R M A C I ~ N
DE RECURSOS H U M A N O S
El convencimiento de que los recursos humanos constituyen el factor m á s
importante para la puesta en marcha del plan de política cultural, ha
impuesto al Instituto la formulación de un programa de capacitación para
promotores culturales en ejercicio.
El programa de capacitación está enmarcado dentro de los lineamientos
generales del plan de desarrollo cultural elaborado por el Instituto con
asesoría de la Unesco.
O bjetiuos
Contribuir al establecimiento de una infraestructura humana a escala
nacional como apoyo y enlace para la actividad cultural del Instituto,
dentro de una política de descentralización,estímulo de la creatividad,
despertar del pensamiento crítico y búsqueda de la participación activa
del mayor número de colombianos en la vida cultural de las comunidades.
Proporcionar a los agentes culturales reales y potenciales de las comunidades de base los instrumentos y el adiestramiento adecuados y acordes
con las necesidades y condiciones socioculturales de su región o localidad,
que los capaciten para llevar a cabo una labor auténtica y efectiva de
promoción y desarrollo cultural.
Lograr, a través de los promotores adiestrados, una multiplicación de la
actividad promocional, mediante la capacitación por parte de ellos de
nuevos agentes culturales.
Elaborar y probar modelos metodológicos de adiestramiento de recursos
humanos en las diferentes áreas de la gestión cultural, tales como:
administradores,promotores, directores de centros, etc.
Diseñar y experimentar materiales audiovisuales y otras ayudas didácticas
para una información y capacitación permanente del personal egresado.
Desarrollar un sistema de evaluación.
Crear mecanismos institucionales, en coordinación con centros docentes,
que permitan la profesionalizaciónde los agentes culturales capacitados.
Para llevar a cabo estos objetivos el Instituto ha previsto la creación de
un centro de capacitación adscrito a la División de Desarrollo Cultural de
la Comunidad,unidad dependiente de la Sub-Direcciónde Comunicaciones.
Funciones del centro
Investigar sobre los recursos humanos existentes en el país y detectar las
necesidades de capacitación y perfeccionamiento de los mismos.
Formular, a escala nacional, planes de capacitación y actualización de
promotores culturales que se hallen o no al servicio de los diferentes
centros y casas de cultura que funcionen en el país.
Organizar cursos y seminarios de acuerdo con los programas formulados.
Elaborar los respectivos programas de estudios.
83
La política cultural en Colombia
Supervisar y evaluar los planes y programas de capacitación.
Elaborar manuales, ayudas audiovisuales y otros materiales didácticos
para los distintos programas.
Actuar c o m o elemento de enlace entre los promotores, los instructores y
la División de Desarrollo Cultural de la Comunidad en lo que a problemas
técnico-docentes se refiere.
Estructura y operación
Para el cumplimiento de sus funciones el centro de capacitación contará
con la siguiente estructura: una dirección; una coordinación de promotores; una coordinación de instructores y ayudas técnicas.
L a dirección general y las oficinas coordinadoras contarán con el personal
auxiliar y de servicios necesarios.
L a dirección general programará, coordinará, controlará y evaluará las
actividades del centro y actuará c o m o elemento de enlace entre los promotores, los instructores y la División de Desarrollo Cultural de la Comunidad.
L a coordinación de promotores efectuará, conjuntamente con la dirección
general del centro,las investigacionessobre los recursos humanos existentes;
detectará sus necesidades de capacitación y formación, llevará el registro
de todos los promotores capacitados y del progreso de sus actividades;
mantendrá con ellos la comunicación periódica necesaria y les hará llegar
todo el material de promoción que requieran para el desarrollo de sus
actividades.
L a coordinación de instructores y ayudas técnicas coordinará, conjuntamente con la dirección general del centro, la formación y adiestramiento
de los instructores encargados de impartir el entrenamiento a los promotores; sugerirá, de acuerdo con la experiencia, los sistemas m á s adecuados
para el entrenamiento y seguimiento de los agentes culturales; efectuará la
evaluación correspondiente de los diferentes programas que se ejecuten
y diseñará el material didáctico y las ayudas audiovisuales que los programas requieran.
Metas y actividades a corto y mediano plazo
Corto plazo: organización de cursos intensivos de capacitación para promotores culturales en servicio, de conformidad con los objetivosseñalados
anteriormente.
A mediano plazo: diversificación y especialización de los programas de
capacitación en áreas particulares de la actividad cultural, tales c o m o
administradores, directores de centros, bibliotecas, etc.
Creación de mecanismos que permitan la profesionalización de los agentes
culturales capacitadosmediante cursos de actualización y complementación
mediante una adecuada coordinación con organismos docentes c o m o el
ICFES, preferencialmente con su programa de ‘‘universidad a distancia”.
Las actividades señaladas a corto plazo y descritas c o m o “organización
de cursos intensivosde capacitación para promotores culturales en servicio”,
a4
El desarrollo cultural
tendrán una duración de 3 años y comprenderán los siguientes puntos:
organización del centro; culminación del inventario de promotores culturales en ejercicio y del diagnóstico sobre sus necesidades de capacitación;
selección de instructores; realización de un seminario de adiestramiento de
los instructores encargados de impartir entrenamiento a los promotores
culturales; selección de promotores participantes,prefiriendo aquellos que
hayan realizado algunas actividades, que posean un historial promocional
y que muestren interés y una verdadera vocación por la promoción y el
desarrollo cultural comunitario;realización del primer curso nacional para
promotores culturales en ejercicio, el cual tendrá una duración de 3 meses;
supervisión y asesoramiento en el terreno de los promotores capacitados,
durante los 8 meses siguientes a la culminación del curso; seminario de
evaluación del curso; realización durante el segundo año de cuatro seminarios regionales en cuatro de las ocho regiones en las cuales se ha dividido
el país; realización durante el tercer año de cuatro seminarios regionales
en las cuatro regiones restantes de las ocho en las que se ha dividido el país;
seminario de evaluación del programa.
Los sondeos adelantados permiten prever que al seminario nacional asistirán 40 promotores culturales en ejercicio y a los ocho seminarios regionales 240,lo cual indica que una vez finalizado el programa, el Instituto
habrá capacitado 280 promotores en todo el país.
El nivel de los cursos de capacitación será básico, su régimen de dedicación exclusiva y el nivel de exigencias, además del compromiso de regresar
para trabajar en la región,comprende el ser ciudadano colombiano,oriundo
de la región de origen o residente por más de 5 años en la misma, tener
título de bachiller o normalista y una edad comprendida entre los veinte
y los treinta y cinco años.
Programas de estudio
Estructura del primer curso de capacitación de promotores culturales.
Primer ciclo:
Discusión: intercambio de ideas y valoración de experiencias a fin de
que los participantes se conozcan entre si y adquieran conciencia de la
capacitación que necesitan.
Segundo ciclo:
Antropología cultural; la acción cultural y el desarrollo integrado; la
realidad nacional: conocimiento del medio colombiano: físico, social,
económico, político y cultural; la cultura colombiana: panorama histórico,estado actual, diagnóstico de la situación;la política cultural del
Estado y su organismo ejecutor (COLCULTURA).
Tercer ciclo:
L a comunidad; el diagnóstico de la realidad como punto de partida para
la formulación de una política cultural local; metodología de la investigación; el proceso de formulación de una política cultural local; el
promotor cultural: a) objetivos centrales de la promoción; b) metodología
85
L a política cultural en Colombia
y técnicas de la promoción; c) métodos de trabajo en grupos; d) psicología social; e) técnicas de comunicación social;f)técnicas de relaciones
humanas y relaciones públicas.
Cuarto ciclo:
El centro cultural c o m o sede de operaciones de la actividad promocional
y del desarrollo cultural comunitario;el centro cultural y sus actividades:
u) el patrimonio cultural; 6) la promoción de la participación comunitaria en el desarrollo cultural;c) el estímulo de la creatividad,el despertar
del pensamiento crítico y la formación de una conciencia nacional;
d) las manifestacionestradicionalesy típicas de laregión,el folklorregional
y las artesanías; e) el creador cultural, la educación permanente y la
enseñanza artística;f) el desarrollo cultural y la especialización.
Quinto ciclo:
El proceso de creación del centro cultural; las instalaciones del centro
cultural c o m o elementos de apoyo de la acción cultural (museo,biblioteca,
archivo, sala de exposiciones, auditorio, aulas, talleres, cafetería, producción de bienes culturales, librería, almacén artesanal, etc.); administración cultural; legislación cultural.
QUINTO PROGRAMA: CENTRO
D E D O C U M E N T A C I ~ N ,I N F O R M A C I ~ N
E INVESTIGACI~N
CULTURAL
Objetivos
Ampliación del conocimiento sobre desarrollo cultural, por medio de la
búsqueda, recolección y procesamiento de la documentación cultural.
Racionalización del planeamiento cultural por medio de estudios e investigaciones prácticas solicitadas.
Evaluación de las actividades culturales en proceso.
Producción de instrumentos metodológicos.
Funciones
Documentación
Recoger la documentación que sobre política cultural se ha producido y se
produce en el país y a nivel internacional (constituir un fondo bibliográfico especializado en política cultural).
Centralizar el registro de la información y documentación del sector
cultural (delas unidades que lo integran: música, antropología,enseñanza
artística, etc.).
Información
Tener al alcance de la administración pública y posteriormente al de los
usuarios que lo demanden en el país, la documentación mencionada en
“documentación”.
Preparar, elaborar y difundirlasherramientasbibliográficas (catálogos,
resúmenes, bibliografías especializadas, boletines informativos, etc.) que
86
El desarrollo cultural
faciliten el acceso a los documentos y a la información en ellos contenida
acerca de la política cultural del país.
Adaptar para el país las normas de procesamiento técnico de los
documentos y de manipulación de la información contenida en el centro,
con base en las experiencias que en documentación especializada han
tenido organismosnacionales como COLCIENCIAS, ICFES,etc., e internacionales como Unesco, O E A , etc.
Procurar adecuada difusión y utilización de la información cultural
y de los resultados de las investigaciones en el campo.
Investigaciones
Realizar investigaciones que apoyen, evalúen y critiquen el desarrollo de
la política cultural en el país.
Promover la coordinación de programas de investigación de los organismos vinculados al desarrollo cultural del sector oficial entre sí, y de
éstos con el sector privado.
Estadísticas
Contribuir con el Departamento Nacional de Estadísticas al levantamiento y publicación de las estadísticas culturales que apoyen las investigaciones y el mismo desarrollo cultural.
Estructura y operación del centro
Para dar cumplimiento a los objetivos y funciones propuestos, el centro
debe ser una dependencia adscrita directamente a la Dirección General del
Instituto Colombiano de Cultura,de manera que su actividad coordinadora
pueda cubrir todos los sectores de patrimonio, divulgación y promoción
cultural.
En su primera etapa,el centro estaría constituido por el siguientepersonal:
Un director a cuyo cargo estaría la organización general del centro,los
contactos institucionales que permitan trabajar coordinadamente con los
organismos nacionales e internacionales y la definición del enfoque que el
centro tendrá; por consiguiente,la definición del tipo de material bibliográfico básico que el centro debe adquirir. E s recomendable que esta persona
fuera un documentalista especializado o tuviera un nivel académico de
posgrado en ciencias sociales,conocimientos en bibliotecología e idiomas.
Un bibliotecólogo, encargado del procesamiento técnico del fondo y de
las operaciones imprescindibles para la manipulación, recuperación y difusión de la información. Junto con el director preparará los sistemas de
clasificación, catalogación e indización de la información.
Su capacitación: licenciado en bibliotecología y buen conocimiento de
idiomas.
Investigadoresque garanticen la continuidad de la labor de investigación
que se inició con motivo de la preparación del Proyecto de Desarrollo
Cultural y quienes colaborarán con el director y bibliotecólogo en la determinación de las áreas especializadas que la documentación del centro debe
cubrir.
87
La política cultural en Colombia
Personal auxiliar (secretaria, mensajero) que facilite las labores de recolección de documentación, distribución e intercambio de información, etc.
Para una segunda etapa se recomienda la vinculación de u n documentalista especializado en las técnicas de la manipulación y difusión de la
información. Simultáneamente, la ampliación del equipo multidisciplinario
de investigadores.
L a primera etapa (aproximadamente los dos primeros años) puede
considerarse de experimentación y durante ella el centro funcionará en
la parte del edificio del Ministerio de Educación, junto con las dependencias
de la Subdirección de Comunicaciones Culturales. Posteriormente y de
acuerdo con los servicios que se presten y se proyecten, y la labor general
que desarrolla el centro, se estudiará la posibilidad de su traslado.
Actividades a corto, mediano y largo plazo
A corto plazo:
Estudio de los recursos documentarios en el área cultura, existentes en los
sectores público y privado del país y realización del correspondiente
inventario.
Reconocimiento de los usuarios reales y potenciales, con base en las necesidades que de información cultural se detectan en el presente diagnóstico.
Selección y adquisición de los documentos primarios y secundarios nacionales e internacionales y procesamiento de los mismos. Evaluación y
descarte de la documentación existente.
Elaboración o determinación de los sistemas de clasificación, codificación,
indización de los documentos y la información.
Definición de los principales focos de investigación y promoción de las
mismas. Entre otros: impacto de los medios de comunicación en el
desarrollo cultural; centros culturales y bibliotecas; inventario nacional
de los recursos institucionales y humanos en el c a m p o de cultura;
enseñanza artística; directorio permanente de las investigaciones en
progreso; legislación cultural.
A mediano plazo:
Divulgación amplia de los servicios de información que el centro estará en
condiciones de prestar: publicación de bibliografías especializadas en el
área cultura; publicación de índices de revistas y periódicos especializados; divulgación selectiva de la información; selecciones de prensa e
informes del sector; ofrecimientos de servicios de reprografía.
Acceso del público al centro (si en la primera etapa, las condiciones permiten iniciar este acceso, debe hacerse).
Ofrecimiento de asesorías a los centros de documentación especializados en
música, antropología, pedagogía y enseñanza artística, etc.
Elaboración de herramientas de evaluación de los servicios prestados por el
centro.
Ampliación del c a m p o y el grupo de investigaciones. Puede iniciarse el
cubrimiento de los siguientes tópicos, con base en las investigaciones ya
88
El desarrollo cultural
existentes sobre ellos: estadísticas culturales; hábitos de lectura; producción y distribución del libro; participación de la empresa privada en
la gestión cultural.
A largo plazo:
Profundizar en la conceptualización del área de la cultura, por medio del
análisis de la documentación reunida y las herramientas e instrumentos
metodológicos preparados.
A través de las publicaciones e investigaciones del centro, hacer posible la
racionalización de la planeación cultural del país.
Extendcr la labor coordinadora del centro a los países del área latinoamericana.
89
Apéndices
Apéndices
1
censo nacional de población. Distribución de la población
por edad y sexo según estimación para 1975
XIV
Edades
~~
Total
Hombres
Mujeres
No.
No.
No.
.
.
~~
0-4
5-9
10-14
15-19
20-24
25-29
30-34
35-39
40-44
45-49
50-54
55-59
60-64
65-69
70-74
75-79
80-84
85 y m á s
TOTAL
3 408 145
3 733 148
3 508 622
2 839 890
2 139 052
1 634 249
1 329 268
1 240 690
1 046 822
841 603
724 618
500 734
459 800
280 652
239 786
110 351
74 050
62 020
24 200 O00
Fuente: Información basada en el censo de
93
~-
1 665 752
1624 185
1 904 823
1 860 325
1 745 843
1 762 279
1 236 698
979 305
759 461
633 668
573 711
505 524
397 365
355 042
246 884
223 371
137 550
112 861
49 377
31 742
24 689
11 756 360
_
.
.
_
_
_
1973 (muestra de avance).
1503 192
1 159 747
874 788
695 600
666 979
541 298
444 238
369 576
253 850
236 429
143 102
126 925
60 974
42 308
37 331
12 443 640
-_.___
2 División político-administrativa
Caribe
Liiiiite departarnental_r,
C a m a l departamental a
1--r
4 Instituto Colombiano de Cultura
Junta Directil
1 Auditoría 1
Oticina de
Relaciones Públicas
-
Comité
l
1
:j Sub-dirección de Comunica
L-jSub-dirección
1
División d e Publicaciones
Sección d e Etnología
División d e Ventas
Seccidn de Descripción y Ciasificación
Sección d e Bodega y Transpi
1
I
Laboratorio de Restauración d e Documentos
-Biblioteca Nacional
-Sección de Selección y Adquisición
-Sección
de Procesos Técnicos
-,Sección
d e Servicios al Público
-.Seccibn
de Hemeroteca
-
,
Comité
Coordinación
Operativo
v
División de Museos-Museos d e C O L C U L T U R A '
iDivisión de Inventario del Patrimonio Cultural
-
Comité
Coordinación
1
n de
al
División d e Presupuesto
Contabilidad
y
e Control y
iÓn del
iuesto
Sección d e
Pasaduria
es Culturales
División d e Servicios
Administrativos
Comisión
Sección d e
4lmacén
Sección d e
Contabilidad
1 Sub-direcciónde Bellas Artes
J-
F
Cultura
omunidad
I
t
I
I
I
t Sección d e Artes Plásticas
ISección d e Festivales
I
I
1
I
1
1
1
-
Teatro Colón
Orquesta SinfÓnica d e Colombia
~
Banda Nacional
-
-
1
1
I
1
Comité
Coordinación
Operativo
1. Museo
Museo
Museo
Museo
MuseQ
Nacional
Arte Colonial
Jorge E. Gaitan
20 d e Julio
Juan del Corral
C
m
c
O
.O
m
z
C
:o
3
m
U
W
.O
c
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1
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nn
n r -
I1
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.?
[
iis
rB.141 CC.76/XIX.41/S
Políticas culturales: estudios y documentos
E n esta colecci6n1
RéjZexions préalablss sur les olitiques culturelles
L a politique culturelle aux dats-Unis, par Charles C. Mark
Les droits culturels en tant que droits de l'homme
L a politique culturelle au Japon, par Nobuya Shikaumi
Aspects de la politique culturellefrangaise,par le Service des études et recherches du Ministhre des
affaires culturelles, Paris
L a politique culturelle en Tunisie, par Ra6k Said
L a politique culturelle en Grande-Bretagne,par Michael Green et Michael Wiiding, en consultation
avec le professeur Richard Hoggart
L a politique culturelle en Union des républiques socialistes soviéiiques, par A. A. Zvorykine,
avec le concours de N. 1. Goloubtsova et E.1. Rabinovitch
L a politique culturelle en Tchécoslwaquie,par Miroslav Marek, avec le concours de Milan
Hromádka et Josef Chroust
L a politique culturelle en Ztalie. Étude effectuée par les soins de la Commission nationale
italienne pour 1'Unesco
L a politique culturelle en Yougoslavie,par Stevan Majstorovi6
L a politique culturelle en Bulgarie,par Kostadine Popov
Política cultural de Cuba, por Lisandro Otero, con el concurso de Francisco Martínez
Hinojosa
Quebues aspects des politiques cultur+les en Znde, par Kapila Malik Vatsyayan
L a politique culturelle en Finlande. Etude effectuée par les soins de la Commission nationale
finlandaise pour 1'Unesco
L a politique culturelle en Égypte, par Magdi Wahba
L a politique culturelle en Pologne, par Stanislaw Witold Balicki, Jerzy Kossak et
Mimslaw Zulawski
L a politique culturells en Zran, par Djamchid B e h n a m
L a politique culturelle au Nigéria,par T.A. Fasuyi
L a politique culturelle Sri Lanka, par H.H.Bandara
Le r6b de la culture dans les loisirs en Nouvelle-Zélande,par Bernard W.S m y t h
L a politique culturelle au Sénégal, par M a m a d o u Seyni M'Bengue
L a politique culturelle en République fédérale d'dllemagne
L a politique culturelle en indonésie. Étude réalisée par la Direction générale de la culture,
Ministhre de l'éducation et de la culture de la République d'hdonésie
L a politique culturelle en Israel, par Jos,eph Michman
L a politique culturelle aux Philippines. Etude rédigée sous les auspices de la Commission
nationale des Philippines pour l'unesco
La politique culturelle au Libéria, par Kenneth Y.Best
L a politique culturelle en Roumanie,,par Ion D o d u Balan
L a politique culturelle en Hongrie. Etude menée sous les auspices de la Commission nationale
hongroise pour l'Unesco
L a poZitique culturelle en République-Uniede Tamanie,par L. A. Mbughuni
L a politique culturelle au Kenya, par Kivuto Ndeti
L a politique culturelle en Républiprre démocratique allemande, par Hans K o c h
L a politique culturelle en République-Unie du Cameroun, par J. C. Bahoken et
Engeiberte Atangana
Aspects de la politique culturelle au Togo, par K.M. Aithnard
L a politique culturelle en République du Zaire. ktude préparée sous la direction du
Dr Bokonga Elanga Botombele
L a politique culturelle en Afghanistan,par Shafie Rahel
L a politique culturelle au Ghana. ktude préparée par la Division culturelle du Ministhre
de I'éducation et de la culture, Accra
L a política cultural en Colombia,por Jorge Eliécer Ruiz, con la colaboración
de Valentina Marulanda
1. Todos los títulos se han publicado también en inglés.
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