UNIVERSIDAD DE CUENCA

Anuncio
UNIVERSIDAD DE CUENCA
Facultad de Jurisprudencia, Ciencias Políticas y Sociales.
ESCUELA DE DERECHO
“LA ACCION DE PETICIÓN DE HERENCIA EN EL CODIGO CIVIL
DEL ECUADOR”
TESIS PREVIA A LAOBTENCIÓN DEL
GRADO
DE
DOCTORA
EN
JURISPRUDENCIA Y ABOGADA DE
LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA DE
LA REPUBLICA.
DIRECTOR:
DR. JORGE MORALES ALVAREZ.
AUTORA:
SARA MARIA VALLEJO CEDILLO
CUENCA – ECUADOR
2005
1
“LA ACCION DE PETICIÓN DE HERENCIA EN EL CODIGO CIVIL
DEL ECUADOR”
INDICE
Página
INTRODUCCIÓN……………………………………………………………….…..4
CAPITULO I
GENERALIDADES
1.1. Acciones a Favor de los Herederos……………….………………………….7
1.2. Antecedentes Históricos…………………………………………….…………9
1.3. Concepto y Definición de la Acción de Petición de Herencia……….……12
CAPITULO II
LA ACCION DE PETICION DE HERENCIA
2.1. Naturaleza Jurídica de la Acción de Petición de Herencia………………..16
2.1.1. Juez Competente……………………………………………………..…19
2.2. Objeto de la Acción de Petición de Herencia………………………………20
2.3. Sujetos que intervienen en la Acción de Petición de Herencia…………..21
2.4. Características de esta Acción……………………………………..………..27
2.5. Efectos de la Acción de Petición de Herencia…………………..…………33
2.5.1 Consecuencias de la Buena Fe…………………………………….35
2.5.2 Consecuencias de la Mala Fe………………………………………38
2.5.3 Valor de los Actos Ejecutados por el Heredero Aparente………41
CAPITULO III
DE LAS PRESTACIONES MUTUAS COMO RESULTADO DE LA ACCIÓN
DE PETICIÓN DE HERENCIA
3.1 Las Prestaciones Mutuas……………………………………………………..43
3.2. Diferencias entre el Poseedor de Buena y Mala Fe……………….………44
3.3. Prestaciones Personales del Demandante al Poseedor Vencido y de éste a
2
Aquel……………………………………………………………………………46
3.4. Prestaciones que debe el Poseedor al Heredero…………………..….…..47
3.5. Prestaciones debidas por el Heredero al Poseedor……………………….48
3.6. Deterioros de las Cosas Hereditarias………………………………….……51
CAPITULO IV
PRESCRIPCION
Y
SIMILITUDES
CON
OTRAS
INSTITUCIONES
JURÍDICAS
4.1. Prescripción de la Acción de Petición de Herencia………………..………54
4.2. Paralelo entre la Acción de Petición de Herencia con otras acciones…..57
4.2.1. Acción Reivindicatoria………………………………….………..…58
4.2.2. Acción De Partición………………………………………….……..60
4.2.3. Acción De Reforma…………………………………………………60
CONCLUSIONES………………………………………………………………….64
BIBLIOGRAFIA………….………………………………………………………..65
3
INTRODUCCION
Al fallecer una persona ésta deja un patrimonio el cual deberá ser
dividido entre las personas que le suceden, en virtud del modo de
adquirir por sucesión por causa de muerte, el heredero pasa a ser el
continuador de la persona del difunto, pudiendo ejercer todos los
derechos que a aquel correspondía; por lo tanto tiene para sí varias
acciones entre ellas la de Petición de Herencia, para asegurar el goce
de los mismos.
Como Acción de Petición de Herencia, tenemos que el heredero
que se halla privado de la posesión de la herencia o de los bienes que
forman parte del activo del patrimonio hereditario puede, ya sea para
adquirir o recuperar la posesión hacer uso de esta acción real, que nace
directamente del derecho de herencia.
Esta institución tiene por objeto el que se le reconozca su derecho
de dominio como heredero de la persona de cuya sucesión se trata,
para así entrar en posesión de los bienes que le corresponden como tal.
Históricamente, el nombre de Petición de Herencia, es de origen
romano,
se
la
conocía
como
PETITIO
HEREDITATIS,
esta
denominación se aplicaba para el reconocimiento de la calidad de
heredero, por lo que con este nombre aparece esta acción designada
en muchas leyes; también se la llamó VINDICATIO, que hacía
referencia a la entrega de las cosas de la herencia vindicadas de manos
del poseedor que no posee como heredero verdadero.
4
La Petición de Herencia, es una acción real, que emana del derecho
real de herencia, nuestro Código Civil lo distingue del derecho de
dominio, ya que se refiere a una universalidad de cosas y no a cosas
singulares, que es lo que le distingue precisamente de la reivindicatoria.
El mismo Código Civil considera a la Acción de Petición de Herencia
como un derecho real que tenemos sobre las cosas sin respecto de
determinada persona y dispone que de éstos derechos nazcan las
acciones reales.
Con la acción de Petición de Herencia, el demandante que se cree y
pretende heredero verdadero, reclama el reconocimiento de su calidad
del tal, dándole el dominio absoluto sobre la universalidad del
patrimonio del difunto, a quien, representa activamente y pasivamente
en todos sus bienes, derechos, obligaciones y cargas transmisibles.
Esta acción es “para que se le adjudique la herencia y se le
restituyan las cosas hereditarias tanto corporales como
incorporales”, es por eso que esta acción tiene un doble objeto que
es por un lado el reconocimiento de la calidad de heredero que el
demandante deberá haber probado en el juicio y por otro la
consecuente restitución de las cosas hereditarias poseídas por el
demandado y que constituyen el patrimonio dejado por el difunto, pero
no solamente las cosas de cuya sucesión se trata sino aún también
aquellas de que el difunto era mero tenedor, como depositario,
prendario, comodatario, arrendatario, etc.
Para concluir debo decir que la Acción de Petición de Herencia es,
“la acción que tiene el heredero contra el poseedor de una herencia que
5
se da por tal para que se le reconozca su derecho a la totalidad de la
herencia o a una cuota de ella y se le restituyan las cosas hereditarias,
corporales o incorporales, que constituían el patrimonio del difunto
fueran o no de su propiedad, intentada por el verdadero heredero
testamentario o legítimo; o al que probare su derecho a la herencia”.
Muchos son los móviles que impulsan a un estudiante para escoger
este tema y por ello de una manera detallada he querido analizarlo,
para que así pueda servir de modelo para el estudio del mismo.
6
GENERALIDADES
1.1. ACCIONES A FAVOR DE LOS HEREDEROS
La transmisión sucesoria se produce en el instante mismo del
fallecimiento del causante, es decir que desde ese momento sus
sucesores universales son los propietarios de todos los bienes que
forman parte de la herencia, aunque fueran incapaces o ignorasen que
la herencia les ha sido diferida.
De esta manera los herederos entran en posesión de la herencia,
sin tomar en cuenta si lo hacen por decisión judicial o de pleno
derecho. Es por ello, que quedan investidos de los derechos del
causante y sometidos a sus obligaciones pudiendo ejercer todas las
acciones que le pertenecían ya sean reales o personales, posesorias o
petitorias; quedando al mismo tiempo expuesto a todas las acciones
que podían darse en contra del difunto, porque como lo manifiesta
Josserand
1
“las acciones forman cuerpo con los derechos cuya
sanción constituyen y a los cuales siguen en todos sus
destinos”.
Pero no todas las acciones que pertenecen al difunto, resultan
suficientes, para hacer valer los derechos del sucesor universal frente a
determinadas situaciones creadas por la misma sucesión, por ello la
legislación crea los remedios necesarios para estos casos.
El heredero que se halla privado de la posesión de la herencia o
de bienes que forman parte del activo del patrimonio hereditario puede,
para adquirir o recuperar la posesión, hacer uso de dos acciones reales:
1
Josserand, Luis, Derecho Civil, T. III, vol. 2, pag. 239
7
la primera que nace directamente del derecho de herencia, a la que se
le conoce con el nombre de ACCION DE PETICION DE HERENCIA,
y la segunda que nace del derecho de dominio que el heredero
adquiere en la delación de la herencia, sobre todos los bienes que
constituyen el patrimonio activo, es decir la acción Reivindicatoria o
acción de dominio. Además existen otras acciones o remedios propios
del sucesor universal que le permiten defender ciertos intereses ligados
concretamente con su derecho hereditario como son: la aceptación con
beneficio de inventario, cesión de la herencia, partición, reducción, etc.
Con la Acción de Petición de Herencia, el demandante persigue
el reconocimiento de su derecho de herencia para obtener del
demandado la entrega de todos los objetos que la constituyen, es decir
la restitución de los bienes que estuviese detentando otra persona,
como lógica consecuencia del reconocimiento de su calidad de sucesor
universal; que por el hecho de su vocación hereditaria les corresponde
dos tipos de acciones:
a) Las que pertenecían al causante y que por lo tanto las ejercita el
sucesor universal como su continuador, sustituyéndolo individual
o particularmente, discutiéndose en este tipo de acción la
propiedad o posesión del difunto sobre los bienes determinados,
b) Las que son propias del sucesor universal, que nacen por el
hecho
de
la
muerte
del
causante,
sean
universales
o
indeterminadas, porque no recaen sobre un bien determinado,
sino sobre todos los bienes de cuya sucesión se trata.
El ejercicio de estos derechos y de estas acciones, supone en el
heredero un antecedente necesario, a saber: que pueda probar en
cualquier momento su calidad de tal; pero desde el instante en que se
8
le niega su calidad de heredero por otra persona, que ocupa los bienes
de la herencia y que alega también la calidad de heredero, es necesario
que el reclamante pruebe su título; y para este efecto, la ley le da una
acción especial, que su funda en su calidad de heredero y que se la
llama Petición de Herencia.
1.2. ANTECEDENTES HISTORICOS
Considero indispensable que para enfocar con mayor claridad el
tema, motivo del trabajo de tesis “LA ACCION DE PETICION DE
HERENCIA”, en el Derecho Romano se decía que la herencia es la
subrogación en la personalidad patrimonial del difunto, siendo
únicamente el heredero propietario de las cosas corporales, acreedor de
los créditos y deudor de las deudas que forman el patrimonio del
causante.
Para el Derecho Romano era la PETITIO HEREDITATIS, una
acción real, que otorgaba el pretor al heredero que demandaba la
restitución de los bienes hereditarios, contra el PRO HEREDE
POSSESSOR, o sea, contra aquel que los poseía a título hereditario.
También se otorgaba contra el PRO POSSESSSORE POSSESSOR,
esto es, contra aquel que posee las cosas hereditarias sin más título
que el de la posesión.
La reglamentación romana de la Hereditaris Petitio, ha pasado
al derecho moderno, es por eso que algunos códigos como el alemán,
el italiano, el suizo, al igual que el nuestro lo consagran expresamente;
salvo el francés, pero su vigencia y utilidad son reconocidas por la
costumbre y la doctrina.
9
Nuestro Código Civil, limitó el alcance romano de la acción de
petición de herencia, al concederla únicamente al heredero contra
quien posee alegando el título de heredero (pro herede possessor);
pero no otorgando contra quien haya entrado en posesión de los
objetos de una herencia sin alegar ningún título. De manera que la
herencia debía ser ocupada por otra persona en calidad de heredero;
en efecto quien ocupa una herencia sin alegar ese título no podía ser
demandado ni ejercerse las diferentes acciones singulares, que existían
según la naturaleza de los bienes hereditarios que tenga en su poder
sin título alguno.
Esta acción instituida en el periodo de las Legis actiones, tenía
por objeto que el heredero ejerciera todos los derechos que le
correspondían y que obtuviera la adquisición efectiva del patrimonio del
causante, pero fundado únicamente en su calidad de heredero, es decir
que se la tenía como una especie de sanción civil del Derecho
Hereditario con el objeto de prevenir una Usucapio pro Herede.
El fin de la acción de petición de herencia era la de dirimir los
litigios que versaban sobre el derecho hereditario; persiguiendo la
declaración o reconocimiento de la condición de heredero del
demandante y como consecuencia la restitución del activo hereditario,
que comprendía los derechos de propiedad y de créditos de la herencia
al día de la apertura de la sucesión.
La restitución comprendía las cosas pendientes de la herencia,
aunque sobre ellas no se tuviese el derecho de propiedad, como por
ejemplo cuando el difunto detentaba a título de depositario,
mandatario, comodatario, etc. Además debía restituir todo aquello con
que se había enriquecido.
10
Le correspondía al titular de la acción probar: a) el fallecimiento
del causante, la existencia de una institución testamentaria, o el grado
de parentesco, b) la lesión sufrida en su derecho de posesión de las
cosas hereditarias.
La petición de herencia se concedía también contra aquel que ha
cesado de poseer por dolo. Esta regla fue establecida por el
senadocunsulto juventiano. Cuando el poseedor se había desecho
por dolo, de las cosas que retenía, antes de la litis contestatio, no se
podía ejercitar contra él, la petición de herencia ni la rei vindicatio. Es
por ello que el demandante dirigía su persecución contra el nuevo
poseedor y contra el antiguo poseedor no tenía más que la acción in
factum. Es por eso que se estableció que el que hubiese por dolo
dejado de poseer los bienes que forman parte de la masa hereditaria,
debía ser considerado como si aún los tuviere, procediendo contra él la
acción de petición de herencia. Durante la tramitación del juicio el
demandado provisionalmente permanecía en posesión de los bienes
hereditarios, pero con la condición de que hubiere prestado una
garantía conocida como la cautio judicatum solvi, de restitución o
ejecución de la probable condena.
Este senadoconsulto determinaba la situación jurídica del
poseedor, distinguiendo el de buena y el de mala fe, o con más
precisión, el que se estima a sí mismo heredero y el que se entromete
en los bienes a sabiendas de que no le pertenece la herencia.
El poseedor de buena fe, debía restituir la herencia o sus partes
tal como se encuentran en el momento de la litis contestatio, así como
los frutos con los que se ha enriquecido. No respondía por las pérdidas
o deterioros, aunque se deba a su culpa, pero no responde del caso
11
fortuito; debía ser indemnizado por todas las mejoras sean estas
necesarias, útiles y aún las de mero lujo.
El poseedor de la mala fe debía responder de toda pérdida sea
esta total o parcial que proviniese de su culpa o de su dolo. Los frutos
que debe restituir están considerados como un capital que viene a
aumentar el activo hereditario, de manera que los frutos e intereses
deben restituirse con los mismos frutos. En el caso de enajenación de
las cosas hereditarias debía devolver el precio cuando éste era superior
a su valor actual, y el valor de aquellas cuando éste era superior al
precio recibido.
En el Derecho Romano, después de la contestación a la
demanda, el poseedor de buena fe es tratado como poseedor de mala
fe, que respondía también del caso fortuito; ya que a partir de ese
instante no podía abrigar la seguridad de que los bienes que detenta le
pertenecen como heredero.
En el derecho actual la petición de herencia ha dejado de tener
aquella preeminencia básica que le acreditaron los jurisconsultos
clásicos. Actualmente se la difiere de pleno derecho, es decir “sin la
necesidad de la toma material”, esta acción ha quedado por lo tanto
ubicada en un campo estrictamente formal para reclamar la herencia
cuando el pretendido heredero no es reconocido por sus co -herederos
o se niega un tercero a entregársela.
1.3. CONCEPTO Y DEFINICION DE LA ACCION DE
PETICION DE HERENCIA
El Diccionario Jurídico de Eduardo Couture dice que Petición
etimológicamente,
se deriva del vocablo latín petitionis, de igual
12
significado, nomen actionis del verbo peto, -eve “pedir” que
originalmente significaba “dirigirse hacia”. A su vez la palabra
Herencia
proviene
del
latín
haeventia,
ium,
que
significa
“pertenencias”, derivado del participio activo del verbo haeveo, -eve
que significa “estar adherido”.
Nuestro Código Civil en su Art. 1309 dispone que:
“El que probare su derecho a una herencia ocupada por
otra persona en calidad de heredero, tendrá acción para que se
le adjudique la herencia, y se le restituyan las cosas
hereditarias tanto corporales como incorporales, y aún
aquellas que el difunto era mero tenedor, como depositario,
comodatario, prendario, arrendatario, etc., y que no hubieran
vuelto legítimamente a sus dueños”.
CONCEPTOS
En la Enciclopedia Jurídica OMEGA, se define a la Petición de
Herencia como:
“Una acción real por la cual alguien que se pretende llamado a
una sucesión “mortis causa” como sucesor universal, reclama la
entrega total o parcial de los bienes que componen el acervo sucesorio,
como consecuencia del reconocimiento de su derecho sucesorio, de
aquel o aquellos que invocando también esos mismos derechos han
tomado posesión de todo o de parte de los objetos sucesorios que la
componen conduciéndose como sucesores universales del causante o
como causahabientes de semejante sucesores, y también de aquel o
aquellos parientes de igual grado que les rehúsan reconocerle el mismo
carácter”.
13
Para CAPITANT HENRI, es la “acción otorgada al heredero
para reivindicar la herencia contra toda persona que pretenda esa
misma calidad”.
Eduardo J. Couture por su parte, manifiesta que la petición de
herencia es:
“Demanda o pretensión del que se considera heredero de un
causante para que, justificada su condición de tal, se le atribuya
judicialmente la parte de la herencia que le es negada o menoscabada”.
DEFINICIONES
Guillermo A. Borda, en su libro “TRATADO DE DERECHO
CIVIL/SUCESIONES” manifiesta que:
“La petición de herencia es una acción por la cual el heredero
reclama la entrega de los bienes que componen el acervo sucesorio, de
quien los detenta invocando también derechos sucesorios”.
“Por consiguiente es necesario:
1. Que el reclamante invoque para fundar la acción su titulo de
heredero
2. Que los bienes del sucesorio se encuentren en poder de un
tercero
3. Invoque el detentador de los bienes”.
14
Para Manuel Somarriva, la acción de petición de herencia “es
aquella que compete al heredero para obtener la restitución de
la universalidad de la herencia contra el que la está poseyendo
invocando también su calidad de heredero”. Se trata por lo tanto
de una acción que se da entre herederos sobre el derecho real de
herencia, para efectos de que la justicia decida cual de los dos le
corresponde realmente su ejercicio y titularidad.
Petición de herencia- según Joaquín Escriche en su Diccionario
razonado de Legislación y Jurisprudencia – “es la acción que se concede
al heredero de un difunto para pedir los bienes hereditarios de
cualquiera que los tuviere en su poder en calidad de heredero o de
poseedor, con los frutos, accesiones y pertenencias”.
Planiol y Ripert la definen como “la acción real que compete al
heredero contra aquellos que, pretendiendo tener un derecho a la
sucesión, retienen de hecho, una parte de ella o el todo”.
A su vez Arturo Valencia Zea, dice que “es la acción por la
cual alguien sostiene ser suya la herencia y pide que se la restituya el
que la detenta a título de heredero”. Además sostiene: “que es una
acción universal, ya que no va encaminada a proteger éste o aquel bien
hereditario, sino la universalidad jurídica de la herencia en su totalidad
o en una cuota parte. Quien ejerce la acción debe pretenderse sucesor
a título universal del causante, es decir su heredero.”
15
LA ACCION DE PETICION DE HERENCIA
2.1. NATURALEZA JURIDICA DE LA ACCION DE PETICIÓN DE
HERENCIA
Dilucidar cuál es la naturaleza jurídica de la petición de herencia,
ha traído una serie de controversias, sobre todo la atención de la
doctrina, por su importancia debido a la serie de consecuencias que se
desprenden según la solución que se adopte.
Entre las diferentes teorías formuladas se destacan las siguientes:
a) ACCION REAL: Opinión dada por la mayor parte de autores,
nacionales o extranjeros. Esta teoría se funda en el hecho de que
la petición de herencia no se origina en un vínculo obligacional,
respecto de una persona determinada, sino que se da contra el
detentador de los objetos sucesorios o hereditarios, sin importar
que persona sea.
Se establece que la acción tiende a la restitución de esos bienes,
basándose en el dominio que el sucesor universal tiene sobre
esas cosas. Esta vocación sucesoria tiene un valor absoluto que
no se reduce a una relación que exista entre dos determinadas
personas; la cual no entraña vinculo alguno de obligación entre
personas determinadas; sino constituye un derecho que puede
ser invocado por una persona contra otra o todas las personas.
No se trata de una acción personal por no media entre las
personas ligadas entre sí una relación de crédito y deuda. En el
supuesto de que el demandado fuera de mala fe y se reclamara
la reparación de los daños y los frutos accesoriamente,
éste
16
elemento natural no desnaturalizará el carácter de lo principal,
que seguirá siendo real, en cuanto a los bienes que constituyen
su
objeto principal. Es por ello que las demandas accesorias
sobre restitución de daños, perjuicios y frutos son accidentales y
no esenciales a la acción real.
Por mucho que su eficacia se subordine al éxito de una acción de
estado, como es el reconocimiento de la calidad de heredero en
quien se la ejerce, la acción de petición de herencia no dejará de
ser real, porque el derecho que sanciona se opone a todos.
b) ACCION PERSONAL: Para esta teoría, lo que se persigue,
es el reconocimiento del carácter de heredero; y con esto, la
entrega
o
recuperación
material
de
los
bienes,
como
consecuencia lógica. Sin importar que los detente a título de
heredero. Esta tesis carece de apoyo tanto doctrinario como
jurisprudencial.
c) ACCION MIXTA: Tiene por objeto la declaración del carácter
hereditario, porque lo que busca es la restitución de los bienes,
es por eso que se dice que es personal.
Los sostenedores de esta tesis, la distinguen de una u otra
forma, según se la denomine o no con el nombre de mixta:
1. Se la denomina MIXTA propiamente dicha, porque
tiene caracteres de la personal como de la real; de la
primera en cuanto su objeto es la declaración del carácter
de heredero; de la segunda ya que lo que se persigue es
la restitución general de los bienes que forman parte de la
masa hereditaria.
17
Es mixta porque contiene a la vez una demanda de
reconocimiento de la calidad de heredero (personal), y
una reivindicación general del patrimonio (real).
2. Otros autores la denominan de otra manera. Así tenemos:
a) Conglomerado de acciones reales y personales: en este
caso la principal versa sobre el título, y la otra, la
secundaria, es consecuencia de la primera, que
produce el efecto económico de la restitución. Se dice
que es un conglomerado, puesto que tiene el carácter
de acción personal mientras se justifique su vocación
de heredero; y de real al reclamarse la entrega total de
los bienes hereditarios.
b) Acciones principales y accesorias: porque participa de
la naturaleza de las acciones personales de estado, es
decir, se requiere que se justifique su vocación de tal
(heredero) y real cuando ya justificada esa calidad se
reclame la entrega de los bienes determinados.
Lo que se pretende al plantear la acción de petición de herencia,
es el obtener la entrega de los bienes que integran la herencia. Nadie la
propone para obtener una declaración teórica, ni para que se le declare
heredero de quien nada tiene. El reconocimiento del carácter de
heredero no es el fin de esta acción, sino el medio para adquirir los
bienes.
18
2.1.1. JUEZ COMPETENTE
Para determinar la competencia del juez que debe intervenir en
la Petición de Herencia, corresponde distinguir situaciones diversas:
a) Si la sucesión está en trámite.
b) Si la sucesión ha terminado y se encuentra ya archivada.
c) Si existe un solo heredero.
a) Al estar en trámite la sucesión corresponderá al juez del
sucesorio, ya que al tratarse de una prueba de carácter real, se
continúa con el fuero de la situación de los bienes y no se toma en
cuenta el de la persona del demandado, aunque se reclamen perjuicios
o frutos, y en este caso es la petición de herencia la que sigue la
jurisdicción de lo principal.
b) Si se encuentra archivada la sucesión por estar terminada, en
este caso se existen dudas al respecto, ya que algunos autores
sostienen que corresponde conocer al juez de la sucesión y otros en
cambio manifiestan que debe serlo el juez que está de turno en el
momento de iniciarse la demanda.
c) Si existe un solo heredero, esta acción se tramita ante el juez
del domicilio del demandante.
Cabe señalar que si la petición de herencia está acumulada a
otra de carácter previo, como por ejemplo la nulidad del testamento, el
reconocimiento de la filiación, etc., corresponderá también entender
sobre estas, al juez del sucesorio, porque él es el competente para
conocer todas las demandas concernientes a los bienes hereditarios
19
inclusive la partición, cuando son interpuestas por los sucesores
universales contra sus coherederos.
2.2. OBJETO DE LA ACCION DE PETICION DE HERENCIA
El objeto perseguido con la Acción de Petición de Herencia, es el
reconocimiento al verdadero heredero su calidad de tal, su derecho a
la herencia y que se le adjudique ésta con la amplitud que a su derecho
corresponda, en primer lugar; y en segundo la restitución de la
universalidad de los bienes que le pertenecieron al causante no solo de
las cosas hereditarias, sino aquellas que estaban en poder del difunto.
Nuestro Código Civil en su Art. 1309 dice que el heredero tendrá
acción “para que se le adjudique la herencia, y se le restituyan
las cosas hereditarias, tanto corporales como incorporales, y
aún aquellas de que el difunto era mero tenedor, como
depositario, arrendatario, comodatario, prendario, etc., y que
no hubieren vuelto legítimamente a sus dueños”.
De manera que lo el precepto dice, es que el heredero tiene
acción para que se le “adjudique” la herencia, y se le restituyan todas
las cosas que comprenden las herencia sean estas corporales o
incorporales; incluso las que podían estar en poder del causante a título
de mera tenencia como arrendamiento, prenda, etc., de esta manera,
lo que se reclama es la universalidad de la herencia.
En cuanto a los aumentos experimentados por el haz hereditario
después del fallecimiento del causante, pertenecen a los herederos
verdaderos, quienes pueden reclamarlos mediante ésta acción, de
conformidad con el Art. 1310 de mismo cuerpo legal que dice: “Se
extiende la misma acción no sólo a las cosas que al tiempo de
20
la muerte pertenecían al difunto, sino a los aumentos que
posteriormente haya tenido la herencia”.
El que intenta esta acción, deberá probar y establecer contra el
demandado su calidad de tal, sea de único heredero del causante, de
heredero de cierta cuota, y que la sucesión le pertenece, en su
totalidad o en la cuota, a efecto que después de establecerlo, se le
condene al demandado la correspondiente restitución.
Pothier, dice al respecto que “la petición de herencia, debe pues,
medirse sobre el derecho y no sobre lo que el demandado posea”.
2.3. SUJETOS QUE INTERVIENEN EN LA ACCIÓN DE PETICION
DE HERENCIA
En términos generales, se puede decir que goza de la petición de
herencia, toda persona que invoque un igual o mejor derecho al del
que se encuentra en goce o posesión de la herencia. Ésta vocación
sucesoria del accionante puede provenir tanto de una disposición
voluntaria - heredero testamentario-, como de a ley –heredero legítimoEs por eso que en este capítulo examinaré tres puntos relacionados con
la acción en estudio que son:
1. Quiénes pueden ejercitarla.
2. Contra quién se la entabla.
1. QUIENES PUEDEN EJERCITARLA: Llamados también Sujetos
Activos.
21
En conformidad el Art. 1309 del Código Civil, la Acción de
Petición de Herencia, compete “Al que probare su derecho en
la herencia”, de manera que le corresponde al verdadero
heredero testamentario o legítimo.
Manifiesta Pohier, que “la petición de herencia no puede ser
intentada, sino por aquel que es heredero del difunto, cuya
sucesión reivindica, y por consiguiente, propietario de esta
sucesión”;
es
decir
que
ocurre
lo
mismo
que
con
la
reivindicación.
Con la interposición de la petición el actor se propone excluir al
detentador o compartir la herencia. Es por eso que están
comprendidos como sujetos activos: a) el heredero, b) los
donatarios, y c) al cesionario.
a) LOS HEREDEROS
En principio, tenemos que la Acción de Petición de
Herencia, es una acción propia de los asignatarios a título
universal. Puede, por tanto ser entablada o ejercida tanto
por los herederos universales como los de cuota y del
remanente, los herederos forzosos o voluntarios, los
herederos abintestato o testamentario, los herederos que
suceden por representación o transmisión, sustitución o
acrecimiento, los que lo hacen personalmente, etc.; es
decir, al respecto es indiferente la calidad de heredero que
se tenga.
De manera que el heredero desprovisto de la posesión de
su asignación, puede ampararse en la acción de petición
de herencia, pero con una pequeña condición: de que el
22
heredero condicional cuyos derechos están sujetos a
condición suspensiva no lo puede entablar, puesto que el
efecto propio de ésta condición, es la de suspender la
adquisición del derecho precisamente; por lo tanto si el
asignatario condicional no adquiere ningún derecho, mal
puede reclamarlo mediante la acción de petición de
herencia.
El Código Civil en los Arts. 1309, 1310 y 1311, dispone
que “el heredero tiene derecho a que se le restituyan los
bienes hereditarios, que están siendo poseídos por otros
en calidad de sucesores universales del difunto, a se le
entreguen aquellas cosas en las que el difunto era mero
tenedor, como depositario, comodatario y que no hubiese
devuelto legítimamente a sus dueños, como así también
los aumentos que posteriormente haya tenido
la
herencia”.
Si se trata de un heredero de cuota, únicamente puede
demandar el reconocimiento de su calidad de heredero de
esa cuota, que tiene en la sucesión, pero se establece que
igual que el heredero universal tiene el mismo derecho
para deducir la acción de petición de herencia, ya que la
ley en el Art. 1309 establece que “el que probare su
derecho a una herencia”, y no, dice el que probare su
derecho a la totalidad de una herencia, por lo tanto no
existe motivo para negar esta acción al heredero de la
mitad, del tercio, del quinto de una herencia cuyo derecho
le desconoce el poseedor del patrimonio hereditario. Es
por eso que Ulpianus decía que esta acción “no solo se
debía dársela al que sostenía que la herencia le pertenecía
23
a únicamente a él, sino también al que pedía parte de la
herencia”.
Esto es corroborado por Pothier, que advierte que si es
heredero de una parte puede intentar la petición de
herencia, tan bien como el que es heredero en el todo;
pero con la diferencia de que el heredero universal
reivindica la sucesión entera contra aquellos que poseen
en calidad de herederos, condenándole al demandado a
entregarle la totalidad de los
bienes que tiene en su
poder, mientras que aquel que solamente es heredero de
cuota , reivindica la parte que le pertenece, restituyéndole
únicamente en proporción a lo que le corresponde de la
sucesión.
b) LOS DONATARIOS
En las donaciones revocables, de esta clase la petición de
herencia, también procede, porque, en conformidad con el
Código Civil, “la donación revocable de todos los bienes o
de una cuota de ellos se mirará como una institución de
heredero".
Si el donatario de una donación revocable, a título
universal, se entiende que ha sido instituido heredero; por
lo tanto, también es lógico que le corresponda la acción
propia de los herederos, la Petición de Herencia.
El legatario de especie o cuerpo cierto adquiere la cosa
legada por el solo fallecimiento del causante y por lo tanto
le corresponde la acción propia de los propietarios que
24
carecen de posesión, esto es la acción reivindicatoria; sin
perjuicio de que puedan entablar la acción personal. Si se
trata de un legatario de género, no adquiere la cosa
asignada por el solo fallecimiento del causante, de manera
que únicamente tiene derecho a una acción personal que
dirigir en contra de los herederos en general, o en especial
contra aquel que fue gravado con el legado.
Esta acción no puede ser entablada por los asignatarios o
legatarios a título singular, porque éstos gozan de otras
acciones para hacer vales sus derechos.
c) AL CESIONARIO
También corresponde a los cesionarios de quienes tienen
vocación excluyente o concurrente contra quienes han
obtenido posesión de la herencia.
Por lo tanto es entablada por el cesionario a título oneroso
de los derechos hereditarios del heredero.
Si se desconoce la calidad de heredero del cedente, éste
al ser responsable de esta calidad y al no especificar lo
que compone la herencia cedida, debe responder al
cesionario de la evicción, estando obligado además, a la
defensa de sus derechos para obtener el reconocimiento
de la calidad de heredero que ha cedido.
Naturalmente se supone, que el heredero ha vendido a
otra persona, y ésta ha comprado la calidad de heredero
del cedente y los derechos que a tal calidad le
25
corresponden. Salvo que se hubiera establecido que lo
que vende no son sus derechos hereditarios, sino, sus
pretensiones a la sucesión. En este caso el cesionario de
estas pretensiones no puede ejercitar recurso alguno
contra él, a menos que exista dolo de su parte (cedente),
es decir que al momento de efectuar la cesión se probara
que el cedente tenía conocimiento de que las pretensiones
vendidas estaban mal fundadas, teniendo en este caso el
cesionario en su contra la acción de dolo.
A su vez, cabe anotar que también tienen derecho a
entablar esta acción, el Estado, aunque no sea heredero,
sucede universalmente en caso de vacancia y los
acreedores de uno de los herederos, por vía de acción
subrogatoria, siempre que la petición de herencia no esté
subordinada
al
ejercicio
previo
de
una
acción
personalísima como la impugnación o reclamación de
estado.
2. CONTRA QUIEN PUEDE SER DIRIGIDA
Me corresponde examinar, en contra de quién debe dirigirse esta
acción, esto es, quiénes van a se demandados en virtud de ella, es
decir se confiere básicamente contra quien niega al accionante su
vocación preferente o concurrente
El Art. 1309 del Código Civil, nos dice al respecto que “El que
probare su derecho a una herencia, ocupada por otra
persona en calidad de heredero”, o sea, que la acción de
petición de herencia se entabla en contra del aquel que está
ocupando una herencia ya sea en todo o en parte, invocando la
26
calidad de heredero, es decir, diciéndose heredero de ella; porque
éste es el que únicamente discute al demandante la calidad de
heredero que invoca por su parte y en que se funda la acción. De
otra manera, La demanda se dirige en contra del falso heredero.
La acción de petición de herencia, por consiguiente, solamente
puede ser deducida,
contra el que posee a título de heredero la
totalidad o una cuota del patrimonio hereditario, o uno o más cosas
de la sucesión. Nuestro Ley no otorga dicha acción contra aquellas
personas
que
hayan
entrado
en
posesión
de
los
objetos
hereditarios, sin alegar título de heredero, pues únicamente contra
tales personas, solo se podrá ejercer la acción reivindicatoria.
En conclusión, la acción de petición de herencia, puede dirigirse
contra quienes poseen la herencia como sucesores universales del
difunto - invocando vocación o llamamiento actual a la adquisición reclamando la restitución de las cosas hereditarias, y también contra
quienes de ellos, hubieren recibido la posesión.
Aubry y Rau, hacen alusión a los causahabientes de los
sucesores universales, al decir que la posesión de las cosas u
objetos de la herencia deben derivarse de una adquisición a título
universal. Éstos son los cesionarios de los derechos sucesorios, que,
si bien no adquieren por la cesión la calidad de herederos, son
sucesores universales por el objeto de su adquisición: en el “todo,
o una parte alícuota del patrimonio de otra persona”.
2.4. CARACTERISTICAS DE ESTA ACCION
La Acción de Petición de Herencia presenta las siguientes
características de interés:
27
1.
Es una acción de carácter real.
2.
Es divisible.
3.
Es patrimonial con todas las consecuencias jurídicas que de ello
se derivan.
4.
Es universal en cuanto a su objeto.
5.
Quien ocupe la herencia debe hacerlo con el carácter de
heredero.
6.
El actor debe acreditar su carácter de heredero con mejor
derecho.
1.
LA ACCION DE PETICION DE HERENCIA ES REAL.
Es una acción real, por cuanto su objeto es la de hacer valer un
derecho real, que es el de herencia, de acuerdo al inciso primero del
Art. 614 del Código Civil, “El derecho real es el que se tiene sobre
una cosa, sin respecto a determinada persona”, es decir que se
asemeja a un poder jurídico que se tiene sobre las cosas.
En los términos del citado artículo del mismo cuerpo legal
tenemos que, “Son derechos reales el de dominio, el de herencia
y los de usufructo, uso o habitación, los de servidumbres
activas, y los de prenda e hipoteca. De estos derechos nacen
las acciones reales”. Por lo tanto la acción de petición de herencia
emana de un derecho real, que es, el derecho Real de Herencia.
28
La acción de petición de herencia al igual que toda acción real,
participa de los mismos caracteres, es decir que no se sabe en contra
de quien esta dirigida la acción, sino en contra, de aquéllas que
perturban el ejercicio del derecho real; en este caso se entablará
respecto de la persona que invoca la calidad de heredero y que esta
poseyendo la herencia. Es decir, que no está especificada la persona
respecto del cual se va a entablar la acción, diferente a lo que sucede
con las acciones personales.
El heredero triunfante en la petición de herencia obtiene la
adjudicación de ésta y la restitución de los bienes, aún de los que el
difunto tenía a título precario, de los aumentos y frutos; es decir, tanto
de la cosa demandada como de sus accesorios; es decir que el
verdadero heredero es el que tiene el mejor derecho que el que la
ocupa en calidad de tal.
2.
LA ACCION DE PETICION DE HERENCIA ES DIVISIBLE.
Esta acción es divisible, pues si hay varios sucesores universales,
cada uno de ellos obrará por su cuenta propia, de acuerdo con la cuota
que le corresponde en la herencia, es decir, que no representará a los
demás; y la decisión dictada solamente tendrá efectos respecto de él,
sin perjudicar o beneficiar a los otros interesados.
De igual forma sucederá, si existiere un solo heredero, ya que él
exigirá toda la masa hereditaria por medio de esta acción. Es por ello
que la petición de herencia, es invocada por separado por cada
heredero.
29
3.
ES PATRIMONIAL CON TODAS LAS CONSECUENCIAS
JURÍDICAS QUE DE ELLO SE DERIVAN.
Se trata de una acción típicamente patrimonial, ya que lo que
siempre se persigue es un beneficio pecuniario, entendido esto como la
masa hereditaria.
Trae las siguientes consecuencias jurídicas:
a) Es TRANSMISIBLE.
El verdadero heredero al fallecer transmite a todos sus
herederos, el conjunto del patrimonio, entendiéndose que esta
incluida esta acción, que es de carácter patrimonial.
b) Es RENUNCIABLE.
Por aplicación del Art. 11 del Código Civil que dispone “Podrán
renunciarse los derechos conferidos por las leyes, con tal
que sólo miren al interés individual del renunciante, y
que no esté prohibida su renuncia”.
Su renuncia, en efecto, no está prohibida por la ley. Esta acción
está establecida en el sólo interés del heredero que ha sido
despojado de su herencia; que es la condición que la disposición
exige, para que se pueda renunciar a todos los derechos a él
conferidos.
c) Es una acción PRESCRIPTIBLE.
Al ser una acción patrimonial, la petición de herencia es
perfectamente prescriptible, esta reglamentada en el Art. 1314
de la ley que dice “El derecho de petición de herencia
expira en quince años. Pero el heredero putativo, en el
30
caso del inciso final del artículo 738, podrá oponer a esta
acción la prescripción de cinco años contados como para
la adquisición del dominio”.
d) Es TRANSFERIBLE.
Sostener que la acción petición de herencia es transferible, será
lo mismo que decir, que el cesionario de los derechos
hereditarios del heredero verdadero, podrá invocar la acción de
petición de herencia.
Hay quienes se oponen a este criterio, porque manifiestan, que
por la cesión de los derechos hereditarios, lo que se cede en sí
no es la calidad de heredero, ya que ésta sigue radicada en el
cedente. Pero la cesión de los derechos hereditarios significa,
que se cede todo el beneficio económico incluyéndose la acción
de petición de herencia, es por ello que resultara lógico que el
cesionario de los derechos hereditarios la invoque, para proteger
de esta manera la herencia, que significa un beneficio
pecuniario.
De manera que el cesionario de los derechos hereditarios queda
incluido, para probar su derecho a la herencia, únicamente con
acreditar su calidad de cesionario y el derecho del cedente; de
acuerdo con el Art. 1309 de la referida ley que manifiesta “El
que probare su derecho a una herencia ocupada por otra
persona en calida de heredero”.
4.
ES UNIVERSAL EN CUANTO A SU OBJETO.
La acción de petición de herencia persigue una universalidad
jurídica, y, en consecuencia, es una acción mueble. En
consecuencia, decimos que es de carácter universal, porque su
31
objeto es el de recuperar el haz hereditario, es decir la
universalidad de la herencia.
Se la cataloga como una acción mueble, puesto que, el derecho
de herencia considerado en sí mismo no se lo debe tomar como
inmueble, aún si la masa de bienes hereditarios que se reclame
esté conformada por bienes raíces.
Como la acción de petición de herencia se ejerce sobre una
universalidad se reputa mueble, según lo sea la cosa en que han
de ejercerse o que se debe.
5.
QUIEN OCUPE LA HERENCIA DEBE HACERLO CON EL
CARÁCTER DE
HEREDERO.
Esta característica de la acción de petición de herencia, consiste
en que el demandante debe instaurar dicha acción contra otra
persona que posee los bienes hereditarios a título de heredero.
Esto puede presentarse desde dos puntos de vista:
1. Cuando en la misma persona de heredero, que acredita un
parentesco más cercano con el causante, haciendo que
desplace a quien posee la herencia; como por ejemplo un
hermano recibe la herencia y la posee en calidad de tal, y
luego aparece un hijo extramatrimonial quien tiene mejor
derecho para reclamar la herencia.
2. Cuando el heredero no es forzoso, como es el caso de un
sobrino,
que reclama la herencia en su condición de tal,
respecto del tío y ve comprometido su derecho al aparecer en
el testamento en el que consta que el causante le instituyó a
dos primos hermanos como sus herederos, quienes con el
32
carácter de tales, reclamaran mediante la acción de petición
de herencia, la totalidad de la herencia.
6.
EL ACTOR DEBE ACREDITAR SU CARÁCTER DE
HEREDERO CON MEJOR DERECHO.
Es una acción propia del heredero con mejor derecho, se
caracteriza porque la ley reconoce a quien tiene el carácter de
heredero. Fundamentándose esta acción en el hecho, de que el
demandante tiene derecho a que se le compruebe su calidad de
tal, frente al que esta poseyendo los bienes hereditarios.
2.5. EFECTOS DE LA ACCION DE PETICIÓN DE HERENCIA
El fin de toda acción de petición de herencia, fuera del
reconocimiento judicial de la calidad de heredero, es el de dar
cumplimiento al objeto mismo de la acción, que consiste, en que el
demandado (falso heredero), sea condenado a restituirle al verdadero
heredero, todas las cosas hereditarias que conserva en su poder, pero
no solamente las que al tiempo de la muerte pertenecían al difunto,
sino también los aumentos que posteriormente haya tenido la herencia.
(Arts.1309 y1310).
Al sujeto activo, le deben ser restituidas todas las cosas que el
causante poseía a título de dueño (la restitución puede ser parcial o
total, según que la vocación del sujeto activo sea preferente o
concurrente), como las que estaba detentando como poseedor,
depositario, prendario, etc.; porque el deber de la restitución que
pesaba sobre el difunto pasa a sus sucesores universales, y para poder
cumplirlo necesitan recuperar los bienes.
33
El detentador de los bienes, de este modo, deberá entregarlos a
fin de que los herederos puedan cumplir con las obligaciones
contractuales que adquirió el causante.
Para el estudio de los efectos es necesario distinguir las
relaciones que existen entre el sucesor universal verdadero con el
aparente de buena o mala fe y el de aquél con los terceros, puesto que
las consecuencias difieren en cada uno de estos tres casos:
1. Entre sucesor universal verdadero con el aparente de buena
fe.
2. Entre sucesor universal verdadero con el aparente de mala
fe.
3. Entre sucesor universal con terceros.
1. Entre sucesor universal verdadero con el aparente de
buena fe.
Ante todo corresponde determinar que se entiende por buena fe.
La buena fe consistirá en estar poseyendo la herencia con la creencia
de ser el verdadero heredero. El Art. 740 del Código Civil dice “La
buena fe es la conciencia de haberse adquirido el dominio de la
cosa por medio legítimos, exentos de fraude y de cualquier
otro vicio”. De manera que el poseedor de la herencia es de buena fe,
cuando se cree legítimo propietario de la sucesión cuya posesión tiene.
Al poseedor de buena fe que alega serlo, le basta probar la
existencia del título en virtud del cual se creía heredero, es por ello que
34
se dice que la buena fe se presume y quien alega lo contrario debe
probar que el poseedor sabía que el título era viciado.
2.5.1. CONSECUENCIAS DE LA BUENA FE.
Los efectos de la petición de herencia difieren, según que el
sujeto pasivo haya obrado de buena o mala fe; aplicándose en ambos
casos los principios generales que rigen tanto para la posesión de
buena o mala fe.
Estos efectos son:
1. RESTITUCIÓN DE LOS FRUTOS:
Esta restitución puede comprender los frutos de las cosas
hereditarias. Para esta restitución se aplican “las mismas reglas de la
acción reivindicatoria” (Art. 1311).
Si el poseedor de buena fe ha sido condenado por la sentencia a
restituir la cosa, es responsable de los frutos percibidos, desde el día en
que conoció de la demanda y de los que por su negligencia hubiese
dejado de percibir; pero no de los frutos del demandante. El poseedor
de buena fe pasa a estar de mala fe desde el momento en que contesta
a la demanda, y una vez verificado este trámite procesal, debe restituir
todos los frutos que percibió con posterioridad.
2. ENAJENACIONES Y DETERIOROS:
La buena o mala fe es la clave para decidir acerca de su
responsabilidad por las enajenaciones y deterioros de los bienes
hereditarios.
35
El Art. 1312 dice: “El que de buena fe hubiere ocupado la
herencia no será responsable de las enajenaciones o deterioros
de las cosas hereditarias, sino en cuanto le hayan hecho más
rico…”.
Si el tenedor de buena fe, hubiere vendido una cosa, deberá
restituir su precio, con sus intereses. Se entenderá que se ha hecho
más rico, cuando se ha aprovechado de las enajenaciones o deterioros,
como por ejemplo si vendió la leña o madera, si la empleó en su
beneficio, etc.
3. PAGO DE MEJORAS:
Es posible que el heredero aparente haya introducido mejoras en
los bienes hereditarios, debido a su trabajo, industria o invirtió parte de
su capital en valorizar los bienes de la sucesión. En este caso el
heredero vencedor deberá indemnizar al heredero vencido, con el fin de
evitar un enriquecimiento indebido.
Para el pago de las mejoras introducidas sin variación alguna se
aplican las reglas de la acción reivindicatoria.
Es necesario recordar que las mejoras o gastos que pueden
introducirse son de tres clases: necesarios, útiles o voluptuarios.
- El poseedor de buena fe tiene derecho a que se le paguen las
expensas o gastos calificados de necesarios, que fueron invertidos
en la adquisición, mejoramiento o conservación de los bienes
hereditarios.
36
Gastos efectuados para impedir la pérdida o destrucción de un
derecho, como por ejemplo los hechos para la cancelación de deudas
de la sucesión, impuestos que gravan tanto la masa hereditaria como
cada asignación, partición, etc., todos estos gastos son necesarios ya
que si no se hubiese efectuado no se hubieran adquirido los bienes y se
habrían perdido. Son considerados también como gastos necesarios los
hechos para la adquisición o conservación de cada bien en particular
como: nuevas construcciones, reparaciones de edificios, cancelación de
servidumbres, hipotecas, etc.; lógicamente gastos realizados con
mediana inteligencia y economía.
- En cuanto a las mejores útiles, tiene derecho a que le sean
abonadas, entendiéndose por tales “aquellas que aumentan el
valor renal de la cosa” (Art. 973 Código Civil).
Tiene derecho el heredero aparente de buena fe a que se le
paguen las mejoras útiles, pero las hechas antes de la contestación de
la demanda de petición de herencia. El heredero vencedor deberá elegir
entre el pago de lo que valgan, al tiempo de la restitución, o el pago de
lo que en virtud de ellas valiere más la cosa en dicho tiempo. Si las
obras fueron realizadas después de contestada la demanda, el
poseedor de buena fe sólo tendrá derecho a llevarse los materiales de
esas mejoras, siempre y cuando puedan ser separados sin detrimento
de la cosa o cosas hereditarias.
- El heredero verdadero no será obligado a pagar las mejoras
voluptuarias ni al poseedor de buena ni al de mala fe, pero éstos
podrán separar los materiales y llevárselos, pero con la condición de
que la cosa no sufra detrimento. (Art. 975 del Código Civil). Son
mejoras voluptuarias las que consisten en objetos de lujo, como
37
jardines, cascadas artificiales, fuentes; es decir aquellas que no
aumentan su valor o lo hacen en una pequeña proporción.
2. Entre sucesor universal verdadero con el aparente de
mala fe.
Se entiende por mala fe el heredero abintestato que entró a
poseer a sabiendas que existía otro pariente de grado más próximo, es
decir con un derecho preferente para suceder.
El sujeto pasivo tendrá mala fe cuando conoce que nadie se ha
presentado a recoger la sucesión, no por espontánea determinación,
sino porque ignoraba que dicha sucesión le fue diferida, y porque esa
ignorancia, al ser un vicio de voluntad excluye, la conducta voluntaria
de no presentarse.
2.5.2. CONSECUENCIAS DE LA MALA FE.
Estas consecuencias son:
1. RESTITUCION DE LOS FRUTOS:
El poseedor de mala fe, esta obligado a restituir los frutos
naturales y civiles percibidos y aún los que el heredero hubiera podido
obtener y producir con mediana inteligencia y actividad, teniendo las
cosas en su poder.
En cambio los productos deben ser devueltos siempre al
heredero, cualquiera que sea el carácter de la posesión.
38
2. ENAJENACION Y DETERIOROS:
El tenedor de mala fe, estará obligado a reparar todo daño que se
hubiere causado por su hecho. Además de responder de la pérdida o
deterioro de los objetos hereditarios ocurrido por caso fortuito, a no ser
que el deterioro o pérdida hubiera tendido lugar en poder del heredero;
así lo dispone el Art. 1312 “pero habiéndola ocupado de mala fe,
lo será de todo el importe de las enajenaciones y deterioros”.
De igual forma si se hubiere vendido una cosa y se probare que
ella valía más, en este caso el poseedor deberá pagar como
indemnización el verdadero precio.
3. PAGO DE MEJORAS:
Tiene derecho a ser indemnizado por los gastos o expensas
necesarios hechos en la cosa y puede retenerla hasta ser pagado de
ellos y ese derecho subsiste aunque las mejoras hubieren desaparecido
sin culpa del poseedor, pero siempre que subsista la cosa.
En cuanto a las mejoras útiles, el poseedor de mala fe no tendrá
derecho a que le sean pagadas este tipo de mejoras, pero podrá
separar y llevarse los materiales, con la condición de que no sufra
detrimento la cosa con su separación, y de que el heredero vencedor
con ésta acción se rehúse a pagarle el precio que tendrían dichos
materiales después de su separación. (Art. 974).
Las mejoras voluptuarias no se abonan al poseedor de buena ni
de mala fe; solamente podrá llevar los materiales en las condiciones
que señala el Art. 975 del Código Civil; es decir que no causen perjuicio
a la cosa.
39
4. ENTRE SUCESOR UNIVERSAL CON TERCEROS.
La acción de petición de herencia, es una acción absoluta, y por
lo tanto el verdadero heredero puede hacer valer su título de tal frente
a cualquier persona; sea este el heredero aparente o frente a los
sucesores de aquel heredero, es decir en contra de terceros, exigiendo
la restitución de los bienes que forman parte del acervo hereditario.
Muchas veces es necesario proteger la buena fe de terceros
adquirentes, sobre todo la buena fe exenta de culpa; de aquella buena
fe que tiene su origen en un error invencible, en el que incurre
cualquier persona.
Es necesario distinguir los efectos hereditarios del heredero
aparente y de las terceras personas en cuanto a la restitución de los
bienes.
a) Se establece que tanto los sucesores de buena como de mala
fe, al adquirir los bienes a título gratuito del heredero aparente, están
obligados a restituir el patrimonio al verdadero heredero, por la razón
de el adquirente a título gratuito nada ha dado por el bien adquirido y
por lo tanto no sufre perjuicio alguno; simplemente se le priva de un
enriquecimiento. En cuanto a los daños o gastos que se hubieren
realizado, se tomará en cuenta si la adquisición se realizó de buena o
mala fe.
b) Este tercer adquirente sea de la herencia o de una cuota de
ella, está obligado a restituir los efectos hereditarios que se le hayan
adjudicado, aunque éste haya obrado de buena fe.
40
c) Los adquirentes a título oneroso o singular de adjudicatarios
que resultaron herederos aparentes, no están obligados a restituir los
bienes adquiridos a quién resulto ser heredero verdadero, siempre que
hayan obrado con buena fe exenta de culpa.
2.5.3. VALOR DE LOS ACTOS EJECUTADOS POR EL HEREDERO
APARENTE
Es preciso examinar el valor de los actos ejecutados por el
heredero aparente, vencido en el juicio de petición de herencia,
mientras estuvo en posesión de los bienes hereditarios.
El Art. 1312 dispone que el poseedor de buena fe “no es
responsable de las enajenaciones sino en cuanto le hayan
hecho mas rico”, mientras que el poseedor de mala fe responde “de
todo el importe de las enajenaciones”. De manera que esta
disposición solo regula las relaciones entre el verdadero heredero y el
supuesto heredero, y no resuelve acerca del valor de los actos de éste.
La doctrina distingue tres situaciones diversas:
1. Actos de administración ejecutados por el poseedor: Se
establece que no son eficaces los actos de administración del
heredero aparente, y que, por lo tanto el verdadero heredero
no está obligado a respetarlos. Sin embargo, la doctrina se
inclina por la solución contraria; puesto que estos actos
tienen un carácter general de necesidad, porque es
indispensable que sea administrada la sucesión.
2. Actos de disposición del supuesto heredero: Los principios
generales se resumen en el aforismo “nadie puede
41
transferir más derechos que los que le pertenece”. La
tradición hecha por quien no es verdadero
dueño no
transfiere el dominio; sino solo los derechos transferibles del
tradente sobre la cosa entregada.
En consecuencia, los actos de disposición del heredero
aparente no son inválidos, sino oponibles al verdadero
heredero. Es por eso que se dice que el tercero que ha
cedido no debe ser víctima de su buena fe y la pérdida se
debe más bien soportarla el verdadero heredero ya que no se
ha dado a conocer y negligentemente ha dejado que otro le
suplante y ocupe su lugar.
3. Pago al heredero aparente de créditos hereditarios: El Art.
1619, inciso segundo, dispone que “el pago hecho de
buena fe a la persona que estaba entonces en
posesión del crédito, es válido, aunque después
aparezca que el crédito no le pertenecía”.
De esta manera, el pago al heredero aparente, que ha sido
verificado en la creencia de ser el verdadero heredero, libera
al deudor que realizó el pago, es decir que da lugar a la
extinción de la obligación.
42
DE LAS PRESTACIONES MUTUAS COMO RESULTADO DE LA
ACCIÓN DE PETICIÓN DE HERENCIA
3.1. LAS PRESTACIONES
Las prestaciones son obligaciones que tiene todo heredero que
resulta vencido en el proceso, en que se ha ventilado la acción de
petición de herencia.
Al culminar el juicio de petición de herencia con el triunfo del
actor, al igual como ocurre con el juicio reivindicatorio, da lugar a la
liquidación de las prestaciones mutuas pero se debe tomar en cuenta la
buena o mala fe del poseedor vencido.
El que ha ocupado la herencia en calidad de heredero, contra
quien está dirigida la acción de petición de herencia, es decir el
heredero aparente, puede haber poseído la herencia o las cosas de ella
de buena o mala fe; influyendo a las prestaciones mutuas y
restituciones que se deben efectuar.
El Art. 1309 dice
“tendrá acción para que se le adjudique la
herencia y se le restituyan las cosas hereditarias, tanto corporales como
incorporales; y aún aquellas de que el difunto era mero tenedor, como
depositario, comodatario, prendario, arrendatario, etc., y que no
hubieren vuelto legítimamente a sus dueños”. Una vez que el
demandante ha justificado su calidad de heredero, el juez en la
sentencia ordenará que se le adjudique la herencia y se le condene al
demandado a la restitución de los bienes que conforman el patrimonio
hereditario y que éste tiene en su poder. Esta adjudicación de la
herencia es la resolución de la controversia producida entre el
demandante que sostiene que la herencia le pertenece a él y el
43
demandado que lo niega y pretende a su vez ser el verdadero
heredero. La restitución de las cosas hereditarias es una consecuencia
de esta adjudicación.
3.2. DIFERENCIAS ENTRE EL POSEEDOR DE BUENA Y MALA FE
Tratándose de la acción de petición de herencia, se considera
como poseedores de buena fe,
aquellos demandados que han
tomado la posesión de los bienes de una herencia, por creer que de
buena fe les pertenece por ser heredero testamentario, probado su
calidad de tal; o invoca la calidad de heredero ab intestato acreditando
para ello que se halla en el orden sucesorio que le corresponde según
la ley. Por ejemplo una persona es poseedora de buena fe cuando entra
en posesión de los bienes de un difunto en virtud de un testamento en
el que se le instituye heredero, ignorándose la existencia de otro
testamento posterior en que se derogaba aquel y en el que se disponía
los bienes de otra forma. De igual forma se es poseedor de buena fe un
pariente que ha tomado la posesión de los bienes por que se cree
llamado a la sucesión por el grado de parentesco, sin saber que existe
un pariente de grado más próximo que no conoce.
Por el contrario, son poseedores de mala fe, los que toman la
posesión de los bienes de una herencia sabiendo que no les pertenece,
que no tienen derecho a ella. Ulpianus se refiere a los poseedores de
mala fe como ha ladrones, ya entran en posesión de los bienes por
intermedio de la fuerza, sabiendo que la herencia no les corresponde,
es decir no tienen causa alguna para poseerlos.
Se debe tener presente, que tanto en la petición de herencia
como en la reivindicación, el poseedor de buena fe es considerado de
mala desde que con su contestación a la demanda queda trabada la litis
44
con el demandante; de modo que las diferencias que existen entre un
poseedor de buena fe y un poseedor de mala fe se refieren a la época
anterior a la litis.
Si el poseedor es vencido, la sentencia que lo condenará a la
restitución pone de manifiesto su mala fe, ya que establece de su parte
la falta de resistencia, dado el título que invoca el demandante y que el
demandado debió respetar por lo mismo.
Es necesario, además analizar las diferencias que existen entre el
poseedor de buena fe y el de mala fe, respecto a la restitución de las
cosas hereditarias.
Entre el poseedor de buena o mala fe, vencido en el juicio de
petición de herencia no hay diferencia con respecto a las cosas
dependientes de la sucesión de que están en posesión, con motivo de
la restitución que se deben hacer al demandante, puesto que ambos
tienen la misma obligación de restituir las cosas que constituyen el
patrimonio hereditario.
Respecto a las cosas que por hecho o culpa suya han dejado de
poseer o cuya posesión han descuidado de adquirir o no han querido
adquirid hay una considerable diferencia. Tenemos que el poseedor de
mala fe está obligado a restituir aquellas cosas que por su hecho o
culpa ha dejado de poseer o cuya posesión ha descuidado de adquirir;
al contrario, el poseedor de buena fe no está obligado a restituir las
cosas que ha dejado de poseer mientras se creía de buena fe que la
sucesión le correspondía, y menos aún las cosas cuya posesión no ha
llegado a adquirir, sino solamente cuando ha sacado provecho de ellas,
y sea vendiéndolas o de otro modo.
45
3.3. PRESTACIONES PERSONALES DEL DEMANDANTE AL
POSEEDOR VENCIDO Y DE ESTE A AQUEL
La sentencia recaída en el juicio de petición de herencia, trae
como consecuencia la restitución de los bienes que forman parte de la
herencia, dando lugar, a más de dicha restitución, a prestaciones
personales mutuas entre el heredero (verdadero) al que se le adjudica
la herencia y el poseedor vencido (aparente heredero); el cual puede
variar según éste sea de buena o de mala fe.
Pothier manifiesta, que “El conocimiento que tiene el poseedor
de buena o mala fe, cuando toma la posesión de los bienes de una
sucesión, que no le pertenece, le hace desde ese instante contraer la
obligación de devolverlos”. Por lo tanto ésta obligación nace de un
principio de la ley natural que dice “No tomarás los bienes ajenos,
ni los retendrás sabiendo que son ajenos” (Bien d’ autrui tu ne
prendas, ni retiendras á ton escient”).
Mientras que el poseedor de buena fe, que cree que la sucesión
le pertenece de buena fe, y que dispone, usa los bienes hereditarios, no
contrae la obligación de restituirlos, porque esta sujeto a una regla de
equidad, que no le permite enriquecerse a expensas de otro; y por
consiguiente, a retener el provecho que pueda sacar de las cosas que
pertenecen a otro, sabiendo que no son de su propiedad.
Es por ello es necesario, tratar por separado las prestaciones
tanto del poseedor en favor del demandante; como las de éste a favor
del aquél, tomando en cuenta si la posesión es de buena o mala fe.
46
3.4. PRESTACIONES QUE DEBE EL POSEEDOR AL HEREDERO
Al igual que en el juicio reivindicatorio, para la liquidación de las
prestaciones mutuas a que da lugar la acción de petición de herencia,
es necesario tomar en cuenta la buena o mala fe del poseedor vencido.
Se deduce que la primera obligación del demandado consiste en
la restitución de la totalidad de los bienes sucesorios y de los demás
que estuvieron en poder del causante, a favor del verdadero heredero;
liquidándose además los rubros concernientes a frutos, deterioros y
mejoras.
El poseedor vencido en el juicio de petición de herencia está
obligado a restituir los frutos, es decir se aplican las mismas reglas que
en la acción reivindicatoria, según el Art. 1311 del Código Civil.
Si el poseedor está de mala fe, es obligado a restituir al verdadero
heredero los frutos naturales y civiles de las cosas hereditarias, y no
únicamente los percibidos, sino los que el heredero hubiera podido
percibir con mediana inteligencia y actividad teniendo las cosas en su
poder. En el caso de no existir frutos, considerándose también como no
existentes los que se hayan deteriorado en manos del poseedor, deberá
entregar el valor que tenían o hubieran tenido al tiempo de la
percepción.
En cambio, si el poseedor es de buena fe, y toma posesión de los
bienes hereditarios sea porque se considera heredero ab intestato por
no saber de la existencia del testamento, en el que se le instituye
heredero,
o por creer ser el legítimo heredero, en virtud de un
testamento, en este caso no está obligado a restituir los frutos que
47
pudo haber percibido antes de la contestación de la demanda. Con la
contestación a la demanda, está obligado a restituir no solamente los
frutos percibidos, sino los que el dueño hubiere podido percibir con
mediana inteligencia como si hubiere tenido los bienes en su poder.
Cuando el demandante en el juicio de petición de herencia
probare que la herencia que reivindica le pertenece, tendrá derecho
para que se le adjudique la herencia, restituyéndole las cosas
hereditarias sean corporales o incorporales, que entran en al
patrimonio; esto es bienes físicos y meros derechos.
El Art. 1309 dice que la restitución debe comprender “aún
aquellas cosas de que el difunto era mero tenedor como
depositario, comodatario, prendario, arrendatario, etc., y que
no hubieren vuelto legítimamente a sus dueños”, es decir se
deben restituir las cosas que eran de propiedad del difunto, incluso las
cosas de que el difunto era mero tenedor, pero reconociendo el
dominio ajeno.
3.5. PRESTACIONES DEBIDAS POR EL HEREDERO AL
POSEEDOR
El heredero que triunfa en el juicio de petición de herencia, esta
en la obligación de abonar al poseedor vencido ciertas mejoras
realizadas en los bienes de la sucesión.
Se puede decir en términos generales que las mejoras o
expensas son todo gasto que se hace en una cosa, con el fin de
conservarla, aumentar su valor sea con el fin de recreo u
ornamentación.
48
Nuestra Ley, determina que mejoras deben ser abonadas y hace
dos distinciones en las prestaciones mutuas: primero, en atención a la
buena o mala fe del poseedor y segundo tomando en cuenta la
clasificación de las mejoras, en necesarias, útiles y voluptuarias. La
buena o mala fe se refiere a las expensas y mejoras al tiempo en que
éstas fueron realizadas; y el poseedor de buena fe pasa a serlo de mala
fe, desde el momento de contestación de la demanda.
1. En cuanto a las mejoras necesarias, se establece que todo
poseedor sea de buena o mala fe, tiene derecho a que el heredero
verdadero le abone las expensas necesarias, que fueron invertidas para
la conservación de las cosas de la herencia; puesto que no hay motivo
para que el heredero se beneficie con esta inversión, ya que nadie
puede enriquecerse a costa de otro, sin que exista una causa que lo
justifique. Se establece además, la forma como deben ser abonadas
ésta clase de mejoras distinguiendo para ello entre las obras materiales
e inmateriales de conservación.
-
Obras Materiales y Permanentes, se abonarán si realmente
fueron necesarias y el valor de las obras será de acuerdo al
tiempo de su restitución. Como por ejemplo las reparaciones de
un edificio arruinado por un terremoto.
-
Obras inmateriales, es decir cosas que por su propia naturaleza
no dejan un resultado material permanente, serán reembolsadas
al falso heredero, siempre que sean para beneficio y provecho
del heredero verdadero. Como por ejemplo un juicio.
2. La ley distingue al poseedor de buena o mala fe respecto de
las mejoras útiles. Tenemos que el poseedor de buena fe tiene
derecho a que el heredero verdadero le abone las mejoras útiles que
49
hubiere hecho, pero antes de la contestación a la demanda, de las
cosas hereditarias que se le restituyen; es decir las realizadas de buena
fe. En cambio, el poseedor de mala fe no tiene ese derecho, ya que la
ley le autoriza para que se lleve los materiales de dichas mejoras, pero
con la condición que al separarlos no ocasione ningún detrimento en
dichas cosas, y que el heredero se rehúse a pagarle el precio de esos
materiales después de su separación.
3. El verdadero heredero no está obligado nunca, a pagar las
mejoras voluptuarias, ya sea que el falso heredero hubiere estado
de buena o mala fe, pero tienen derecho a llevarse los materiales
siempre que sea posible sin detrimento de la cosa.
En conclusión, tenemos que el heredero siempre deberá
rembolsar las mejoras necesarias, pues de haber tenido las cosas en su
poder también hubiera debido ejecutarlas; las útiles solamente las
restituirá al poseedor de buena fe pero no al de mala fe. Pero nunca
abonará las voluptuarias, pues no le reportarán provecho y beneficio
alguno.
En cuanto a los gastos que se causan en la producción de frutos, es
decir aquellos gastos de preparación de tierras para las siembras, limpia
de canales de riego, podas, costo de semillas, recolección de frutos,
que constituyen las expensas acostumbradas en los precios; se
establece que el heredero deberá abonar al poseedor sea de buena o
mala fe, puesto que se trata de expensas en cuya cuantía no tiene
influencia la buena o mala fe del poseedor. De manera que si el
poseedor de mala fe no ha realizado todos esos gastos para tener una
buena producción de frutos, obviamente no podrá cobrar sino lo que
únicamente a gastado y no tendrá derecho a lucrar por esta causa.
50
Si el demandante en la petición de herencia, no es heredero único
sino se trata de un heredero de una parte o cuota; y en consecuencia
ha reivindicado la parte de la sucesión que le corresponde, en este caso
el poseedor contra quién se ha aceptado la demanda, deberá restituir al
demandante la parte indivisa de la sucesión que tiene en su poder; por
la razón de que al no efectuarse la partición de la herencia, solamente
tiene derecho a la parte indivisa en que es heredero.
Pero si el poseedor vencido en el juicio de petición de herencia, no es
uno de los varios herederos llamado a la herencia como herederos
universales o de cuota, no puede tener derecho a continuar con la
posesión de los bienes, lo cual deberá pasar al heredero que obtuvo en
el pleito el reconocimiento de su derecho.
3.6. DETERIOROS DE LAS COSAS HEREDITARIAS
El heredero aparente que entra en posesión de la herencia
creyendo que de buena fe le corresponde la sucesión, y es que vencido
en el juicio de petición de herencia, está obligado a restituir las cosas
hereditarias de cuya sucesión habría tomado en el estado en que dichos
bienes se encontraban; es decir sin tener que responder si las cosas
han perecido fortuitamente, peor aún de los deterioros que las cosas
hayan sufrido por cualquier causa, incluida su falta de cuidado.
Por consiguiente, el poseedor de buena fe por creerse dueño de
los bienes de cuya sucesión se trata, no tiene responsabilidad por las
cosas que faltan por el hecho o culpa suya, ni de los deterioros que las
cosas pueden experimentar en su poder, aunque pudiese atribuirse a
su falta de cuidado, por considerarse que son suyas las cosas.
51
Al contrario el poseedor de mala fe, que a título de heredero
tomó posesión de las cosas hereditarias, pero sabiendo que la herencia
pertenecían a otra persona, y que no tenía derecho alguno sobre los
bienes
que
la
constituyen,
será
responsable
no
sólo
de
las
enajenaciones que haya hecho, sino también de los deterioros que las
cosas pueden haber experimentado durante su posesión.
El Art. 1312 establece en forma clara esta diferencia entre el
poseedor de buena y el de mala fe que han enajenado a título gratuito
u oneroso cosas de la herencia que poseía o cosas que han sufrido
deterioros en su poder. “El que de buena fe hubiere ocupado la
herencia, no será responsable de las enajenaciones o
deterioros de las cosas hereditarias, sino en cuanto le hayan
hecho más rico; pero habiéndola ocupado de mala fe, lo será
de todo el importe de las enajenaciones o deterioros”.
Es decir, basta que el poseedor ya sea de buena o mala fe, hayan
sacado algún provecho de los bienes hereditarios, para que esté
obligado a rendir cuentas de él, al verdadero heredero, triunfante con
la demanda de petición de herencia; aunque el beneficio o provecho
provenga de la industria o vigilancia de este poseedor y que el heredero
no hubiese realizado tal provecho al tener en posesión los bienes. Por
ejemplo si el poseedor ha vendido los bienes de la sucesión y el precio
que recibe de esa venta es un provecho que ha obtenido de los bienes
de la sucesión que debe entregar al heredero aunque el no hubiera
hecho lo mismo.
La disposición del Art. 1312, al establecer que el poseedor de
mala fe esta obligado a responder de todas los deterioros o
enajenaciones de las cosas hereditarias, aunque no se haya hecho más
rico con ellas; mientras que el poseedor de buena fe, que por regla
52
general no es responsable de la dicha enajenaciones o deterioros,
respondiendo excepcionalmente de todo aquello en que le han hecho
mas rico.
Es aplicable esta disposición en el caso en que, habiendo el
poseedor vendido una cosa hereditaria por un precio subido, y la
adquiere después por un menor precio. El poseedor aún de buena fe,
está en la obligación de restituir al demandado la cosa y lo que por la
venta de la cosa haya lucrado.
Es, pues, una regla general, que no tiene excepción, que el
poseedor vencido en el juicio de petición de herencia no puede retener
provecho alguno sobre los bienes de la herencia haya sido poseedor de
buena o mala fe.
53
PRESCRIPCION Y SIMILITUDES CON OTRAS INSTITUCIONES
JURÍDICAS
4.1. PRESCRIPCIÓN DE LA ACCION DE PETICIÓN DE
HERENCIA
Como toda acción patrimonial, la Petición de Herencia, es
perfectamente prescriptible. Su prescriptibilidad está, en este caso,
especialmente reglamentada por la ley, en el Art. 1314, este precepto
dispone “El derecho de petición de herencia expira en quince
años. Pero el heredero putativo en el caso del inciso final del
artículo 738, podrá oponer a esta acción la prescripción de
cinco años contados como para la adquisición del dominio”.
Esta disposición da a entender que el heredero verdadero tiene
derecho para pedir la herencia durante un determinado plazo y que
vencido ese plazo su derecho se extingue, expira y no puede ya deducir
la respectiva acción. No es el derecho de petición de herencia un
derecho perpetuo, como el de partición de los bienes comunes, que
puede solicitar en cualquier momento el heredero verdadero.
La petición de herencia esta dirigida contra el heredero putativo
o aparente, que esta poseyendo el acervo hereditario en calidad de
heredero, y que desconoce el derecho a ella a quien pretende ser
heredero verdadero, por lo tanto éste podrá entablar ésta acción
siempre que el poseedor no haya adquirido el dominio exclusivo de los
bienes por prescripción.
54
En consecuencia, la acción de petición de herencia tiene dos
plazos de prescripción: el de quince y el de cinco años, contados desde
la apertura de la sucesión.
a) PRESCRPCION DE QUINCE AÑOS:
Al no concederse la posesión efectiva del acervo
hereditario al falso heredero, la acción de petición de
herencia prescribe en quince años.
Respecto de esta prescripción, es necesario determinar si
se trata de una prescripción extintiva, o bien, de una
prescripción adquisitiva. De otra manera, si únicamente
bastara que transcurra quince años para que se extinga la
acción de petición de herencia, o si es necesario que un
tercero haya adquirido la herencia por prescripción de
quince años.
La expresión “expira”, ya nos da a entender que
únicamente basta el transcurso del tiempo para que se
extinga esta acción, como lo dispone el Art. 1314 que
dispone “el derecho de herencia expira en quince años”.
Si bien es verdad que el heredero puede entablar su
acción de petición de herencia dentro de los quince años,
a partir del quinto año, corre el riesgo de que el tenedor
de los bienes hereditarios, que también se cree heredero,
haga uso de este derecho; y obtenga del juez sentencia
en la que se desecha la acción de petición de herencia,
reconociendo que el putativo ha adquirido el dominio de
los bienes hereditarios por prescripción. Es por eso que el
55
verdadero heredero, debe deducir su acción antes de los
cinco años; y luego de probada su calidad de tal, se le
adjudiquen los bienes hereditarios y se le condene al
heredero putativo la restitución correspondiente.
b) PRESCRIPCION DE CINCO AÑOS:
La acción de petición de herencia prescribe en cinco años
respecto del heredero a quien se le ha concedido la
posesión efectiva de la herencia, es decir que al heredero
putativo le servirá de justo título el decreto de posesión
efectiva (Art. 738 C .C.).
No se discute si la acción de petición de herencia se
extingue porque el falso heredero adquiere la herencia por
prescripción adquisitiva, es decir, la prescripción de cinco
años, puesto que la misma ley dispone que el heredero
putativo “podrá oponer a esta acción la prescripción
de cinco años contados como para la adquisición
de dominio”. Es decir que cada dos días entre ausentes
equivalen a uno entre presentes, que es la forma de
computar los plazos para la prescripción adquisitiva en
general y de la ordinaria en particular.
Se establece que toda acción en la que se reclame un
derecho se extingue por la prescripción adquisición del
mismo derecho. De manera que el heredero putativo
adquirirá la herencia por el hecho de haber transcurrido
los cinco años, extinguiéndose de este modo la acción de
petición de herencia. La prescripción de cinco años se
56
suspende a favor de los incapaces, entre cónyuges y al
existir herencia yacente.
La prescripción ordinaria exige, además de justo título,
buena fe. Es decir que necesariamente debe existir buena
fe de parte del falso heredero, ya ésta se la presume, y
quien entabla la acción de petición de herencia debe
acreditar que el heredero a quien se le concedió la
posesión efectiva estaba de mala fe.
Por consiguiente, la acción de petición de herencia es de
duración limitada y prescriptible, pudiendo ser rechazada por la
excepción de la prescripción adquisitiva del dominio hecha por el
heredero putativo o aparente que ha poseído la herencia como tal sin
reconocer el derecho del demandante durante el tiempo que señala la
ley.
4.2. PARALELO ENTRE LA ACCION DE PETICIÓN DE HERENCIA
CON OTRAS ACCIONES
La acción de petición de herencia guarda ciertas semejanzas con
otras figuras que pueden llevar a su confusión. Estas analogías, permite
precisar algunas diferencias. Tales acciones son:
o Acción Reivindicatoria
o Acción de Partición
o Acción de Reforma
57
4.2.1. ACCION REIVINDICATORIA
Ambas acciones tienen un estrecho parentesco. El Art. 955 del
Código Civil dispone que los demás derechos pueden reivindicarse, al
igual que el dominio, “excepto el derecho de herencia”.
La acción de petición de herencia, es en verdad una acción
reivindicatoria del derecho real de herencia.
Se asemejan en que ambas reconocen el derecho de propiedad
sobre determinados bienes; por eso Pothier decía que la “petición de
herencia era la reivindicación de una sucesión”, ya que tratan en
forma igual al derecho de propiedad y piden al que no es propietario
que devuelva los bienes a quien por derecho pertenece; por lo tanto
tienden a obtener la entrega y restitución de los bienes, creando así
una obligación de entrega. Ambas son acciones reales, puesto que
recaen sobre derechos reales como son los de dominio y de herencia.
Coinciden además en su finalidad por cuanto una y otra
persiguen como último fin el que se le restituyan los bienes al
verdadero titular del derecho de dominio.
La distinción entre las dos acciones no es, por lo demás
puramente teórica, por lo tanto se diferencian en:
1. En la acción de petición de herencia el demandante reclama la
restitución de los bienes como comprendidos en la herencia a
que se pretende llamado; siendo objeto del debate la calidad de
heredero, versando la prueba sobre esta calidad, prueba que sin
duda es más fácil que la de la propiedad.
58
Al contrario, en la acción reivindicatoria el objeto de la demanda
son las cosas singulares, que el demandante pretende que le
deben y pertenecen; en consecuencia, el justificar su derecho de
propiedad, en algunas ocasiones resulta difícil.
2. En la petición de herencia el demandante no esta obligado a
probar el dominio del causante sobre la cosa, únicamente se
limita a demostrar el título de sucesor universal.
Es diferente lo que sucede con la acción reivindicatoria ya que la
prueba del dominio es lo esencial, puesto que la controversia se
refiere al título, sea de dominio ósea, de Derecho real susceptible
de posesión o cuasi-posesión. Incluso se debe demostrar la
ineficacia del título de adquisición que invocó el demandado.
3. En la petición el accionado invoca su calidad de sucesor universal
y niega al mismo tiempo la del actor.
Es diferente en la reivindicación en donde el demando alega
haber adquirido los bienes sucesorios, por donación, permuta o
compra del propio causante.
4. La petición tiene por objeto una cosa universal: el patrimonio
herencial o una cuota de este.
Mientras que la reivindicatoria tiene por objeto una cosa singular,
esto es particular, determinada y cierta.
5. La acción de petición de herencia la tiene el heredero legítimo
contra el heredero putativo; la reivindicatoria la tiene el
verdadero dueño contra el que posee la cosa singular que no es
suya.
59
6. Prescribe en un plazo que fluctúa entre quince y cinco años; la
acción reivindicatoria un plazo que va de dos a diez años.
7. Es una acción propia del derecho real de herencia la petición de
herencia; en cambio la reivindicatoria corresponde al derecho
real de dominio.
Al heredero puede en determinados casos entablar la acción
reivindicatoria en lugar de la acción de petición de herencia; y, esto
podría ocurrir cuando el que ocupó la herencia indebidamente, se
arroga la calidad de heredero, es decir como dueño de las cosas de que
no está en posesión, en este caso la acción reivindicatoria para
reclamarlas al poseedor actual, siempre y cuando no lo haya adquirido
por prescripción.
4.2.2. ACCION DE PARTICIÓN
Hay que distinguir también la acción de petición de herencia de
la acción de partición, a pesar de que una y otra requieren el
reconocimiento de la calidad de heredero.
En la acción de petición de herencia, el demandado niega al
demandante la calidad de heredero que él se atribuye, y ejercita en su
contra y cuyo reconocimiento es el objeto directo se su acción;
mientras que en la acción de partición de la herencia, el demandado no
cuestiona la totalidad del dominio de la cosa, sino que se opone a la
división de la herencia en forma absoluta.
La acción de partición es un medio legal del que disponen todos
los herederos para pedir la cesación del estado de indivisión de sus
60
títulos, bienes o derechos. Ésta acción supone que al demandado se le
reconoce la calidad de heredero y la calidad de heredero de éste es
reconocida al mismo tiempo por aquél; en consecuencia ello implica la
existencia de la indivisión del derecho. La petición de herencia se
entabla cuando otros herederos desconocen o discuten la existencia de
su condición de heredero.
Por consiguiente, una vez deducida la acción de partición de la
herencia, el demandado se opone a la demanda sosteniendo que el
demandante no tiene la calidad de heredero que invoca, para que
tenga cabida la partición es necesario probar ser el verdadero heredero
y cuál es el derecho hereditario, cuestión prejudicial respecto de la
partición
de
la
herencia
en si,
que corresponde
al
que
es
verdaderamente heredero, porque solo así habrá existido la indivisión
de hecho a que la partición pone término.
4.2.3. ACCION DE REFORMA
La acción de petición de herencia difiere profundamente de la
reforma del testamento por las siguientes diferencias:
1. La acción de reforma del testamento es una acción personal, ya
que solamente puede intentarse en contra de los asignatarios
instituidos por el testador en perjuicio de las asignaciones
forzosas, especialmente de las legítimas.
La acción de petición de herencia es real, porque esta dirigida en
contra de todo aquel que esté poseyendo la herencia sin ser el
heredero verdadero.
61
2. Procede la acción de reforma del testamento cuando el testador
en éste desconoce ciertas asignaciones forzosas; mientras que la
petición cuando ésta es poseída por un heredero falso.
Por consiguiente, la acción de reforma del testamento, sólo tiene
lugar en la sucesión testada y no en la intestada, porque en ésta
el causante no puede haber desconocido las asignaciones
forzosas. De manera que para que valga la petición de herencia
es indiferente que exista o no testamento.
3. En cuanto al objeto de ambas acciones también es diferente; en
acción de reforma del testamento éste tiende a modificarse en la
parte que perjudica las asignaciones. La petición de herencia
persigue la restitución de las cosas hereditarias.
4. La acción de reforma del testamento procede cuando el testador
desconoce cierras asignaciones forzosas; la petición de herencia
cuando el acervo hereditario es poseído por un heredero falso.
5. Prescribe en cuatro años la acción de reforma del testamento,
contados desde que tuvieron los asignatarios conocimiento de la
existencia del testamento y de su calidad de tales, o desde que
su incapacidad cesa.
La acción de petición de herencia se extingue cuando el falso
heredero adquiere la herencia por prescripción adquisitiva de
quince o cinco años, según los casos.
A pesar de las diferencias señaladas la acción de petición de
herencia y de reforma del testamento no son incompatibles entre sí,
por ello se establece que pueden ser entabladas conjuntamente ambas
62
acciones; generalmente si se entabla la acción de reforma y ésta es
acogida, la herencia quedará ocupada por quien, en virtud de la
modificación del testamento ya no será heredero; y el cónyuge o
legitimario la reclamarán por medio de la acción de petición de
herencia.
Por ello se establece que se pueden entablar conjuntamente
ambas acciones, por el hecho de que no son incompatibles.
63
CONCLUSIONES
1. Que para el estudio del tema se debe tener presente que esta
acción tiene su origen en el Derecho Romano ya que constituye
la base de nuestra legislación.
2. La acción de petición de Herencia ha tenido algunas variantes a
través de la historia, y es por ello que ha sido adecuado así a
nuestro Código Civil.
3. Que únicamente al heredero le asiste intentar la acción de
petición de herencia, entendiéndose por tal a al persona que por
voluntad del causante expresado en el testamento confiere ese
carácter específico o a la persona llamada por la ley si se trata
de sucesiones abintestato.
4. El heredero debe comparecer ante el juez para solicitar se le
reconozca como tal.
5. El falso heredero esta en la obligación de restituir los bienes
hereditarios con todas sus mejoras introducidas.
6. Se trata de una acción real, ya que no se dirigen en contra de
determinadas personas, sino en contra de quien perturbe el
ejercicio del derecho real.
7. La petición de herencia es divisible en el sentido de que puede
intentarla cada heredero por separado, es decir podrá exigir su
cuota en la herencia por separado.
64
BIBLIOGRAFIA
ARIAS, José: “Derecho Sucesorio”, Editorial: Guillermo Karft;
Segunda Edición, Buenos Aires, 1950
BARROS ERRAZURIS, Alfredo: “Curso de Derecho Civil”,
Editorial Nascimiento, Volumen V,
Santiago – Chile, 1931
BORDA, Guillermo A: “Tratado de Derecho Civil”,
Editorial: Emilio Perrot, Quinta Edición,
Tomo I, Buenos Aires, 1977
BOSSANO, Guillermo: “Manual de Derecho Sucesorio”,
Editorial: Voluntad, Tomo: II,
Quito, 1983
CARRION, Eduardo: “Compendio de Derecho Sucesorio”,
Ediciones de la Universidad Pontificia Católica
Ecuador, Quito, 1991
CLARO, Solar Luis: “Derecho Civil – Sucesión por causa de
Muerte”, Editorial: El Marcial, Tomos: IV,
Chile, 1943
65
CUENCA, Humberto: “Proceso Civil Romano”,
Ediciones Jurídicas Europa-América,
Buenos Aires, 1957
PETIT, Eugéne: “Tratado Elemental de Derecho Romano”,
Editorial Araujo, Novena Edición,
Buenos Aires, 1976
PLANIOL, Marcelo y Ripert Jorge: “Tratado Práctico de Derecho
Civil”, Editorial Cultural,
Tomo IV, Habana, 1927
SERAFINI, Felipe: “Instituciones del Derecho Romano”,
Espasa – Calpe S.A., Tomo II, Madrid
SOMARRIVA, Undúrraga Manuel: “Derecho Sucesorio”,
Editorial: Nascimiento, Tomo I,II
Chile, 1961
SUAREZ, Franco Roberto: “Derecho de Sucesiones”,
Editorial Temis S.A., Tercera Edición,
Santa Fe de Bogota – Colombia, 1994
66
VALENCIA, Zea Arturo: “Derecho Civil – Sucesiones”,
Editorial: Temis, Sexta Edición, Tomo VI,
Bogotá, 1970
Código Civil Ecuatoriano, Editorial: Corporación de Estudios y
Publicaciones, Año 2003
Enciclopedia Jurídica OMEBA, Editorial Bibliográfica Argentina,
Tomo XXII, Buenos Aires, 1828
67
Descargar