¡Igualdad de derechos para todos! Acceso a los derechos y la Justicia para las personas con discapacidad intelectual Inclusion Europe Informe Inclusion Europe y sus 47 miembros en estos 34 países luchan contra la exclusión social y discriminación de las personas con discapacidad intelectual y sus familias: • • • • • • • • • Austria Bélgica Bulgaria Croacia Chipre República Checa Dinamarca Inglaterra Estonia • • • • • • • • • Finlandia Francia Alemania Grecia Hungría Islandia Irlanda Israel Italia • • • • • • • • • Letonia Lituania Luxemburgo Macedonia Moldavia Países Bajos Noruega Polonia Portugal • • • • • • • Rumanía Rusia Eslovaquia Eslovenia España Suecia Suiza Los datos para contactar con los socios del proyecto que contribuyen a esta publicación pueden encontrarse en el anexo. ISBN 2-87460-026-1 © Inclusion Europe, Brussels 2005 Diseño en la página de cubierta: “Downtown Bangkok” Geraldine Mc Evoy and Mary Francis Leahy, Ireland Esta publicación presenta el punto de vista de Inclusion Europe y no refleja necesariamente la posición o opinión de la Comisión Europea. La Comisión Europea no es responsable del uso de la información contenida en esta publicación. Índice de materias Prólogo ................................................................................................................................3 Resumen ejecutivo ..............................................................................................................5 1. Asesoramiento y representación legal..........................................................................7 1.1 Introducción ........................................................................................................7 1.2 Estándares básicos y principios generales .........................................................8 Campo de aplicación – Respeto de los derechos humanos ...............................9 Distinción clara entre “reconocimiento como persona ante la ley” y “capacidad legal”..............................................................................................9 Subsidiariedad, necesidad y proporcionalidad..................................................10 Importancia de un concepto global de la ayuda social y la protección legal .....10 Máximo mantenimiento de la capacidad...........................................................11 Procedimiento justo y efectivo ..........................................................................12 El papel de los asesores y representantes legales ...........................................14 Intervenciones médicas ....................................................................................14 Responsabilidad y control.................................................................................15 Conclusiones y recomendaciones ....................................................................16 Insuficiencias y deficiencias actuales en los Estados miembros de la UE........16 Sugerencias para futuros desarrollos ...............................................................17 1.3 2. Acceso a los derechos y a la Justicia para las personas con discapacidad intelectual ...................................................................................................................19 2.1 Introducción ......................................................................................................19 2.2 Principios generales y estándares básicos .......................................................20 Servicios ordinarios para personas con discapacidad ......................................21 No discriminación..............................................................................................21 Accesibilidad universal......................................................................................22 Recomendaciones generales............................................................................24 Mejora del acceso a las administraciones públicas ..........................................25 2.3 2.4 2.5 2.6 Mejora del acceso al sistema jurídico ...............................................................27 Barreras en el acceso a la justicia ....................................................................27 Estándares e instrumentos internacionales ......................................................28 Medidas para mejorar el acceso a los derechos y la justicia ............................29 Personas con discapacidad intelectual en el sistema de justicia penal ............34 Estudio de caso: Personas con discapacidad intelectual en el sistema penitenciario español ........................................................................................37 Conclusiones ....................................................................................................39 1 2 Prólogo La mayoría de las personas con discapacidad intelectual que viven en Europa no pueden participar plenamente en la vida diaria de la sociedad. Sufren problemas de discriminación y exclusión social y a menudo, no pueden disfrutar de los derechos y ventajas de una ciudadanía plena. Además, un estudio1 reciente de Inclusion Europe demuestra que suelen ser víctimas de la pobreza y tienen una tasa de empleo muy baja en comparación incluso con otros grupos de personas con discapacidad. Por lo tanto, la Unión Europea y sus Estados miembros no tendrán éxito en su lucha contra la pobreza y la exclusión social en Europa, si sus políticas y prácticas no promueven la inclusión activa de las personas con discapacidad intelectual en todos los ámbitos de la vida. La igualdad de acceso a los derechos y la justicia debe ser una de las piedras angulares de su estrategia. Los socios del proyecto “Justicia, Derechos e Inclusión para Personas con Discapacidad Intelectual”, cofinanciado por la Comisión Europea, han examinado y desarrollado estrategias que pueden contribuir a la inclusión más idónea de las personas con discapacidad intelectual en la sociedad y promover su acceso a los derechos y a la justicia. Asimismo, el proyecto ha desarrollado material de apoyo2 y seminarios de formación en todos los países e idiomas integrantes del proyecto con el fin de divulgar sus resultados. Uno de los principales problemas de las personas con discapacidad intelectual a la hora de ejercer plenamente sus derechos como ciudadanos está relacionado con la capacidad legal. Durante muchos años, la respuesta del sistema jurídico a éstas personas ha sido una incapacitación legal total mediante la cual se les priva de la posibilidad de tomar decisiones legalmente válidas. La norma consistía – y sigue consistiendo todavía en algunos países – en retirarles su participación en la toma de decisiones mediante el nombramiento de tutores, privando de este modo a las personas de todos sus derechos como ciudadanos. Durante estas últimas décadas, los instrumentos de derechos humanos tanto europeos como internacionales han abierto la vía a las reformas legislativas sobre la tutela con el fin de promover la autonomía y la dignidad de las personas con discapacidad intelectual. Las leyes sobre tutela se han modernizado y ahora suelen incluir el principio de conservación máxima de la capacidad legal. Por eso, los jueces limitan los poderes de toma de decisiones solamente a aquellas áreas de la vida que se consideran más difíciles para la persona. Dentro del marco del desarrollo de una Convención de Naciones Unidas sobre los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad legalmente vinculante, se inició un nuevo debate durante el periodo del proyecto. Expertos jurídicos y activistas en el área de la discapacidad destacaron la contradicción que supone el pedir, por un lado, una ciudadanía plena para las personas con discapacidad intelectual y por otro, negarles su capacidad legal plena. Abogan por el principio de la capacidad legal plena para todos y el derecho a la ayuda necesaria en la toma de decisiones. Este principio está actualmente consagrado en el proyecto de Convención de la ONU, pero todavía es objeto de debate en las Naciones Unidas. 1 2 Inclusion Europe: Pobreza y discapacidad intelectual en Europa. Bruselas, 2005. Disponible a través de Inclusion Europe en alemán, checo, español, francés, inglés, neerlandés y polaco. 3 Aparte del tema fundamental de la capacidad legal, el acceso a los derechos y la justicia está determinado por la accesibilidad general de los procedimientos administrativos y jurídicos. La segunda parte de esta publicación aborda este aspecto tan importante y establece unas propuestas concretas de acción positiva y de ajuste razonable. En muchos países europeos se observa una de las posibles consecuencias de la falta de accesibilidad y de un apoyo adecuado mediante el hecho de que sus cárceles albergan una cantidad significativa de personas con discapacidad intelectual a pesar de que, en muchos casos, no son capaces de comprender qué delito han cometido. Los actores más importantes a la hora de mejorar el acceso a los derechos y la justicia son los jueces que sentencian, los abogados que representan a las partes interesadas y el personal de las administraciones que decide sobre el acceso a los derechos de los ciudadanos. No obstante, estos colectivos no dirigen las reformas jurídicas y administrativas, sino que son las ONGs a favor de la discapacidad y los derechos humanos, los autogestores, los políticos y los académicos. Creemos imprescindible un cambio en la cultura y las actitudes de los protagonistas que deben convencerse de la necesidad de las reformas y deben informarse de las necesidades y aptitudes de las personas con discapacidad intelectual. Desgraciadamente, sigue existiendo un desfase importante entre las reformas legislativas y las actitudes de los actores principales y de la sociedad en general. Deseamos que este documento no sirva solamente para destacar los principios que recomendamos, sino que también dé luz sobre las medidas que deben adoptar las administraciones y los sistemas jurídicos nacionales para aumentar la autonomía de las personas con discapacidad intelectual y respetar su dignidad como seres humanos con total igualdad. Françoise Jan Presidenta Inclusion Europe 4 Resumen ejecutivo Las personas con discapacidad intelectual gozan de los mismos derechos que los demás y tienen derecho a vivir, trabajar y participar en la comunidad, tomar sus propias decisiones y dirigir sus vidas en la mayor medida posible. Los debates establecidos con las organizaciones miembro de Inclusion Europe, así como la investigación realizada en el marco de este proyecto, han demostrado que las personas con discapacidad intelectual tienen dificultades de acceso a los derechos y la justicia en todos los Estados miembros de la UE y en los países candidatos a la adhesión. En algunos casos, los adultos con discapacidad intelectual no pueden comprender totalmente la naturaleza de las transacciones o decisiones legalmente vinculantes ni sus consecuencias y efectos. Los instrumentos jurídicos para la incapacitación legal formal, la representación legal total o parcial (tutela o curatela) o la asistencia para ejercer el derecho a la autodeterminación distan mucho de estar armonizados en los 25 Estados miembros de la UE. Esto puede dar lugar a criterios totalmente distintos de apoyo y protección de las personas con discapacidad intelectual en toda la Unión Europea en el contexto de la toma de decisiones y del ejercicio de la ciudadanía plena. En este documento, los socios del proyecto ”Justicia, Derechos e Inclusión para Personas con Discapacidad Intelectual“ han destacado algunos principios que cubren los aspectos más importantes de la capacidad legal, la asistencia legal, la protección y la representación legal de los adultos con discapacidad intelectual. Creemos que la ley debería reconocer el derecho de autonomía y autodeterminación de los adultos. La representación legal no debería imponerse simplemente porque una persona haya tomado una decisión que otros no comprenden o no aceptan. Además, no debería tomarse una medida de representación legal para un adulto con discapacidad intelectual mientras éste pueda ejercer su derecho a la toma de decisiones con la asistencia y el asesoramiento adecuados. Cuando esta medida sea necesaria, debería ser acorde a las circunstancias individuales y a las necesidades de la persona en cuestión. Desgraciadamente, la falta de estructuras de apoyo que faciliten la toma de decisiones personales de los adultos con discapacidad intelectual puede dar lugar a un uso muy amplio de las medidas de incapacitación legal total o parcial antes de nombrar a “tutores” para la toma de decisiones, que pueden encargarse de organizar la ayuda social que necesita la persona. El establecimiento de unos servicios de apoyo y de atención comunitarios eficaces es esencial para evitar abusos innecesarios del estatuto legal de las personas con discapacidad intelectual. Es importante que los servicios que se ofrecen a las personas con discapacidad intelectual sean suministrados en la comunidad. Además, el marco legislativo debería reconocer que la valoración de la competencia legal de una persona no debe depender solamente de un diagnóstico médico de su discapacidad intelectual. Debe tener en cuenta que la capacidad de la persona a actuar por sí misma puede variar en función de la dificultad de los asuntos a tratar, de la disponibilidad de servicios de apoyo para una toma de decisiones de carácter personal o de otros factores. La solicitud de representación legal solamente debería considerarse cuando hay pruebas claras de la necesidad de adoptar esta medida para proteger a la persona, como resultado de un proceso judicial justo. La persona debe ser informada sin tardanza en un lenguaje u otros medios que sea capaz de comprender y debe ser escuchada personalmente por el juez encargado del caso. Durante los procesos debe prestarse un apoyo adecuado gratuito o a un coste asequible. No obstante, una medida de este tipo no debería privar automáticamente a los adultos con discapacidad intelectual 5 del derecho a casarse, hacer testamento, votar, aceptar o rechazar cualquier intervención médica o tomar otras decisiones de carácter personal. Los asesores o representantes legales, que deben respetar en la medida de lo posible los deseos de la persona, deben ser responsables, de acuerdo con las leyes nacionales, de cualquier pérdida o daño que pudieran provocar durante el ejercicio de sus obligaciones a los adultos con discapacidad intelectual. Para ello, deben desarrollarse y aplicarse unas estructuras de supervisión adecuadas. Para reducir la pobreza y la exclusión social y reforzar la gobernanza democrática es fundamental la igualdad de acceso a los derechos y la justicia. Un acceso significativo a los derechos y la justicia requiere que ésta última, así como los sistemas administrativos, se adapten a las personas desfavorecidas. Además, el acceso a los derechos y la justicia está estrechamente relacionado con la reducción de la pobreza ya que los pobres y marginados a menudo se ven privados de oportunidades, posibilidades, e incluso de un acceso a los recursos básicos o a una voz en la toma de decisiones. La falta de acceso a la justicia limita la participación, la transparencia y la responsabilidad. Al igual que los demás, las personas con discapacidad intelectual tienen derecho a disfrutar de todos los servicios dispuestos por el Estado. Para garantizar un verdadero acceso, los gobiernos deben basarse en los principios generales de mainstreaming, no discriminación y accesibilidad universal y aplicar unos estándares mínimos en los campos de la administración pública y del acceso a la justicia. Deben adoptar una política eficaz de acceso a la justicia y los derechos de las personas con discapacidad intelectual en cooperación con otras partes interesadas. El proyecto “Justicia, Derechos e Inclusión para Personas con Discapacidad Intelectual” ha identificado algunos estándares básicos y principios generales que son fundamentales para mejorar el acceso a los sistemas jurídico y administrativo. Las administraciones públicas deberían desarrollar y aplicar planes de calidad para garantizar la igualdad de oportunidades a los ciudadanos con discapacidad que incluyan indicadores de calidad y orientación en buenas prácticas. Inclusion Europe respalda con firmeza las reformas administrativas destinadas a simplificar los trámites y procesos administrativos. Además, todos los ciudadanos con dificultades en la lectura, escritura y comprensión deben disponer de una ayuda personal en todos los niveles de la administración pública. Las personas con discapacidad intelectual deberían recibirla siempre que sea necesario de manera gratuita y sin necesidad de hacer una solicitud especial o rellenar un formulario. Con un punto de contacto único se simplificarían los procedimientos y se evitaría la duplicación de los trámites, además de las posibles contradicciones. La sensibilización jurídica es fundamental para el acceso a la justicia de las personas con discapacidad intelectual, por lo que tanto los gobiernos como los actores no gubernamentales deberían aplicar estrategias que sirvan para promoverla. Además, las personas con discapacidad intelectual deberían disponer y conocer los esquemas de ayuda legal que deben incluir tanto una asistencia social como financiera. Por desgracia, los conocimientos limitados y aptitudes intelectuales de las personas con discapacidad intelectual hacen que, en Europa, muchos de ellos estén recluidos en prisiones corrientes. Esta publicación propone algunas medidas concretas para hacer frente a este problema, consecuencia última de la falta de acceso a la justicia. 6 1. Asesoramiento y representación legal 1.1 Introducción Las personas con discapacidad intelectual gozan, en virtud del respeto debido a su dignidad e integridad humana, y en iguales términos, de los mismos derechos que el resto de personas. Como tales, tienen derecho a vivir, trabajar y participar en la comunidad del mismo modo que todos los demás. Tienen derecho a tomar sus propias decisiones (un derecho humano básico) y además, es fundamental para su futuro desarrollo que se les anime a llevar sus propios asuntos y a manejar sus propias vidas en la mayor medida de lo posible. Puede ocurrir que en la vida diaria, un adulto no pueda entender la naturaleza de una transacción o decisión jurídicamente vinculante o comprender sus consecuencias y efectos debido a su discapacidad intelectual. Las transacciones o decisiones tomadas por una persona con discapacidad intelectual pueden ser consideradas como no válidas legalmente; todo depende de las disposiciones sobre la capacidad legal de los sistemas jurídicos de los Estados miembros de la UE. Los instrumentos jurídicos para la incapacitación legal formal, la representación legal plena o parcial (tutela o curatela) o la asistencia a ejercer el derecho a la autodeterminación distan mucho de estar armonizados en los 25 Estados miembros de la UE, lo que puede dar lugar a diferentes niveles de ayuda y protección de las personas con discapacidad intelectual en la UE en lo que se refiere a la toma de decisiones y el ejercicio pleno de su ciudadanía. Las medidas judiciales tradicionales sobre la incapacitación legal constituyen una fuerte transgresión de los derechos personales y pueden dar lugar a que las personas pierdan la oportunidad de ejercer cualquier forma de autodeterminación. Esto puede hacerlas muy vulnerables a la exclusión social, al abuso o la explotación. La transferencia de sus derechos civiles a otras personas con un control inadecuado o un control judicial meramente formal permite que se pueda emplear mal o abusar del poder de la representación legal. Inclusion Europe y sus asociaciones miembro han desarrollado estándares en el área de la legislación relativa a la asistencia y la representación legal a favor de los adultos con discapacidad intelectual. Éstos deberían servir de referencia a todos los Estados miembros de la UE a la hora de considerar medidas legislativas con el fin de mejorar su situación legal como ciudadanos individuales con idénticos derechos en su calidad de miembros de la sociedad. Nuestra principal preocupación consiste en hacer ver la necesidad de unas leyes adecuadas diseñadas para que haya un justo equilibrio entre el deseo de las personas con discapacidad intelectual de que se respete la autonomía privada de sus decisiones y las medidas disponibles para ofrecer protección legal cuando es necesario. Para redactar los principios establecidos en esta publicación se ha tomado como referencia un destacado documento internacional: La Recomendación Núm. R (99) 4 del Comité de Ministros del Consejo de Europa de 23 de febrero de 1999 sobre Los principios referentes a la protección jurídica de los mayores incapacitados que proporciona un marco de gran credibilidad. 7 Además, Inclusion Europe hace uso del trabajo de Naciones Unidas sobre el Borrador de Convención internacional amplia e integral para la protección y la promoción de los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad. Es evidente que el comité AdHoc de Naciones Unidas competente analiza el tema de la igualdad ante la ley y de la capacidad legal, incluyendo las cuestiones relacionadas con la autodeterminación, como tema de gran importancia. El borrador del artículo 9 de la Convención de la ONU destaca con claridad la importancia primordial de la asistencia a las personas con discapacidad intelectual, que les permite el ejercicio de sus derechos personales antes de que se tenga en cuenta cualquier medida jurídica de incapacitación legal o se les sustituya en la toma de decisiones. El borrador menciona como otros elementos centrales, una comunicación adecuada y medidas de protección. Inclusion Europe respalda totalmente este moderno planteamiento para salvaguardar la igualdad, la dignidad y la libertad personal de las personas con discapacidad intelectual en la mayor medida posible. Inclusion Europe ha identificado como tema clave la necesidad de una clara definición de la capacidad legal. Algunos países pueden interpretar la capacidad legal como una capacidad jurídica o “el derecho a tener derechos”. No debería caber duda de que una discapacidad intelectual no puede, en ninguna jurisdicción de un Estado miembro de la UE, justificar la negación de los derechos humanos de cualquier ciudadano. En el contexto de este proyecto, el término capacidad legal se utiliza en el sentido de “la capacidad de obrar” – sobre la base de un estatuto jurídico idéntico – por uno mismo. En nuestra opinión, la incapacitación legal total o parcial como un acto aislado y formal de un tribunal no debería ser una opción legal ya que discrimina a las personas y las priva de su derecho a decidir por sí mismas; el nombramiento de un representante o asesor legal no tiene que estar necesariamente relacionado con la pérdida de derechos por parte de la persona con discapacidad intelectual. Las personas se desplazan cada vez más de un país a otro por largos periodos de tiempo más que en viajes cortos y no solamente en la ya ampliada Unión Europea sino también a escala internacional. En este contexto, Inclusion Europe aboga por unos acuerdos internacionales que eviten los conflictos en caso de que los ciudadanos no estén en situación de ejercer sus derechos cuando estén fuera de la jurisdicción de su país de residencia. La Conferencia de La Haya de Derecho Internacional privado ha elaborado con este propósito una Convención sobre la protección internacional de los adultos (2000), que todavía tienen que ratificar todos los Estados miembros de la Unión Europea. Se debería avanzar seriamente en pos de un acuerdo sobre las disposiciones propuestas. Se pide a los gobiernos nacionales de los Estados miembros de la UE que tengan en cuenta los intereses específicos y los deseos de los adultos con discapacidad intelectual ya que son uno de los grupos vulnerables más afectados por la legislación sobre la capacidad y la representación legal. Por consiguiente, Inclusion Europe recomienda la adopción de los estándares y principios generales destacados a continuación, que asimismo pueden aplicarse a otras formas de discapacidad. 1.2 Estándares básicos y principios generales En los próximos capítulos, los socios del proyecto tratan de describir qué entienden por estándares básicos y principios generales acerca de la capacidad legal y la toma de decisiones de las personas con discapacidad intelectual. 8 Campo de aplicación – Respeto de los derechos humanos Los principios destacados en este documento pretenden abarcar todos los aspectos de la capacidad legal, el asesoramiento legal, la protección legal y la representación legal de los adultos con discapacidad intelectual. Éstos, debido a su discapacidad intelectual, tienen una capacidad limitada o no pueden comunicar o actuar sobre la base de decisiones personales relativas a alguno o todos los asuntos personales o económicos y, por consiguiente, corren el riesgo de que se les excluya o explote durante estos procesos de toma de decisiones. La ley debería reconocer el derecho de los adultos a la autonomía y la autodeterminación así como el hecho de que las personas tienen derecho a tomar sus propias decisiones. La representación legal no debería imponerse simplemente porque una persona toma una decisión que otras personas no entienden o aceptan. Las leyes, los procedimientos y prácticas relacionados con la asistencia legal y la protección de los adultos con discapacidad intelectual deberían basarse en el respeto de la dignidad de todos los seres humanos, sus derechos y libertades fundamentales. Las iniciativas legislativas y prácticas que tengan un impacto sobre los derechos de las personas con discapacidad intelectual deben incluir una consulta lo más amplia posible a las personas con discapacidad intelectual y a sus asociaciones. Distinción clara entre “reconocimiento como persona ante la ley” y “capacidad legal” Inclusion Europe invita a todos los Estados miembros de la UE a que garanticen y protejan el estatuto legal de los ciudadanos con discapacidad intelectual que ha de ser idéntico al del resto de ciudadanos. El derecho al “reconocimiento como persona ante la ley” es uno de los derechos humanos fundamentales y está reconocido en el artículo 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR). Este estatuto legal dota a cada individuo de la capacidad de ser reconocido como una persona en el orden jurídico, dotándolo de “personalidad jurídica” (en inglés: juridical personhood o juridical personality; en francés: personalite juridique; en alemán: Rechtsfähigkeit) con la capacidad de ser poseedor potencial de derechos y obligaciones (a saber, el derecho a heredar, el derecho a la propiedad, el derecho a las prestaciones sociales) desde el momento de su nacimiento hasta su fallecimiento. No puede estar sujeta a limitaciones por parte del Estado y es un requisito previo a todos los demás derechos. Por consiguiente, el término “capacidad legal” conlleva la capacidad de ejercer estos derechos y de asumir estas obligaciones mediante la conducta propia de uno mismo. La “capacidad legal” presupone lógicamente la “personalidad jurídica”, o sea la capacidad de ser poseedor potencial de derechos y obligaciones. A parte de la “personalidad jurídica”, la “capacidad legal” en tanto que capacidad y potestad de contraer un compromiso particular o realizar una transacción, que en general consiste en crear, mantener o concluir relaciones jurídicas, puede depender de otros requisitos adicionales como por ejemplo la mayoría de edad (fijada en los 18 años en casi todas las jurisdicciones) como condición previa de la capacidad ante varias circunstancias de carácter legal. Todos los Estados miembros de la UE deberían reconocer con claridad esta distinción. Si se aplica una definición “falsa” de la capacidad legal y se la considera como “la capacidad de tener derechos”, ignorando así el derecho fundamental incuestionable a la 9 “personalidad jurídica”, se podría dar lugar a una exclusión total o parcial de las personas con discapacidad intelectual de la vida en la comunidad y además ser discriminatorio. Tanto la “personalidad jurídica” como la “capacidad legal” son importantes para las personas con discapacidad intelectual ya que juntas, constituyen el fundamento de su estatuto de seres humanos con los mismos derechos que los demás, incluido el derecho a la autodeterminación. Los Estados miembros deben reconocer la igualdad ante la ley de todas las personas con discapacidad intelectual y establecer medidas que les permitan ejercer sus derechos en caso de que necesiten ayuda, con el fin de promover la igualdad de oportunidades, el acceso a los derechos y a la justicia de todos y evitando la exclusión y la discriminación. Subsidiariedad, necesidad y proporcionalidad No se deben establecer medidas de protección legal para un adulto con discapacidad intelectual a menos que sea necesario en función de las circunstancias individuales y de las necesidades de la persona en cuestión. La representación legal no es una medida necesaria mientras el adulto pueda ejercer sus derechos sin el nombramiento de un representante legal pero con el asesoramiento y la ayuda necesarios para la toma de decisiones. El marco de la ayuda legal y social debería incluir estructuras que ayuden a los adultos con discapacidad intelectual y les permitan tomar decisiones sobre sus asuntos personales o financieros en la mayor medida posible (toma de decisiones asistida). Cuando sea necesario tomar una medida de asistencia o representación legal para un adulto con discapacidad intelectual, ésta debería ser proporcional a las circunstancias individuales y a las necesidades de la persona en cuestión. En muchas jurisdicciones, se promocionan medidas como el “poder” privado con el fin de evitar que se recurra a los tribunales para establecer la asistencia y la representación legal para personas con dificultades a la hora de tomar decisiones. Cuando así ocurra, el sistema jurídico debería encargarse de realizar el debido control sobre las acciones emprendidas por estos representantes privados cuando la persona afectada ya no pueda – debido a su discapacidad, enfermedad o edad – ejercer por si misma un control. No obstante, para la mayoría de los adultos con discapacidad intelectual el “poder” privado no se perfila como una opción ya que nunca han sido capaces de establecer convenientemente este instrumento jurídico. Para ellos es muchísimo más importante contar con un sistema eficaz de apoyo a la asistencia y la representación legal. Importancia de un concepto global de la ayuda social y la protección legal Cuanto mejor es la infraestructura local o regional destinada a la asistencia y a la ayuda social que necesitan los adultos con discapacidad intelectual de modo individual entre las que se incluye la defensa y la asistencia durante el proceso de toma de decisiones al realizar una evaluación de la financiación individual de los servicios sociales como por ejemplo el alojamiento o ayuda y formación profesionales, más posibilidades existen de evitar una medida formal de protección y representación legal. La falta de estructuras de apoyo que faciliten la toma de decisiones de carácter personal a las personas con discapacidad intelectual puede dar lugar a una amplia práctica de medidas de incapacitación total o parcial antes de nombrar a representantes para la toma 10 de decisiones que se encarguen de organizar la ayuda social que necesita la persona en cuestión. Esto puede dar lugar a una implicación excesiva de las medidas y recursos jurídicos, posiblemente sin atender a los principios de subsidiariedad y de necesidad arriba descritos. El establecimiento de unos servicios de ayuda y de atención comunitaria eficaz es importante para evitar incumplimientos innecesarios del estatuto legal de las personas con discapacidad intelectual. Es menester que los servicios puestos a disposición de las personas con discapacidad intelectual abarquen toda la amplia gama de sus necesidades y se proporcionen en la comunidad. Debe promoverse la asistencia con vistas al disfrute de derechos fundamentales como el acceso a la educación, el empleo, un alojamiento adecuado, actividades de ocio y ciertos derechos políticos y civiles que fomenten una mayor participación social, mediante un apoyo pluridisciplinario. ¡ Debe de tenerse e cuenta, siempre que se debatan reformas de las estructuras tradicionales de medidas tutelares, que el principal objetivo de este Proyecto es la interdependencia entre el sistema global de ayuda para las personas con discapacidad intelectual y el contexto jurídico del acceso a la justicia y la promoción de la autodeterminación. Máximo mantenimiento de la capacidad El marco jurídico debería reconocer que para evaluar las competencias de una persona no se puede tener en cuenta solamente el diagnóstico médico de su discapacidad intelectual, sino también que su capacidad de obrar, por sí sola, puede variar de una vez a otra en función de la dificultad de los asuntos a tratar, de la disponibilidad de los apoyos para la toma de decisiones, lo que evitaría que se cuestionara la capacidad legal de un adulto. Buena práctica Por ejemplo, la reforma alemana de la legislación relativa a la tutela, la “Betreuungsgesetz” (BtG) de 1992, autoriza a un adulto, incapaz de realizar transacciones legales específicas debido a una discapacidad intelectual, a nombrar a un “Betreuer”, un nuevo tipo de asesor jurídico (§ 1896 BGB – Código Civil). La investigación procesal del tribunal de tutela se centra en la necesidad de asistencia para las transacciones legales relacionada con la discapacidad, mientras que en la BtG no se cuestiona la capacidad legal de la persona concernida. La principal tarea del “Betreuer” consiste en mejorar y respaldar la autodeterminación de la persona en cuestión mientras que, al mismo tiempo, el tribunal de tutela le autoriza a tomar decisiones en nombre de la persona afectada dentro de los límites de la autorización recibida con la obligación de consultar a dicha persona antes de ejercer cualquier acto de representación legal sobre temas importantes (§ 1901 BGB). Al mismo tiempo, la persona con discapacidad conserva principalmente su capacidad decisoria sin la necesidad de pedir autorización a un tercero, siempre que sea posible en la práctica. En consecuencia, se debería considerar la inclusión de medidas sin imponer como condición previa ningún acto formal de incapacitación legal, sino previendo una asistencia o representación legal para realizar un acto o actos específicos en un área particular. Al mismo tiempo hay que reconocer, la integridad legal y la capacidad de la persona en 11 cuestión, sencillamente evaluando la necesidad de apoyo o representación legal en una decisión o área concreta sin suscitar el tema de la incapacidad total de dicha persona. Por lo tanto, una medida de apoyo o asistencia y representación legal para un adulto con discapacidad intelectual no debería dar lugar automáticamente a la retirada completa o parcial de su capacidad legal. Unicamente debería considerarse la solicitud de representación legal en el caso de que hubiera una prueba clara de la necesidad de proteger a la persona, como resultado de un procedimiento judicial justo. Se debería tener en cuenta la evaluación de la necesidad de apoyos de la persona en áreas concretas relacionadas con los asuntos jurídicos en vez de una incapacitación legal total, como sigue ocurriendo en los sistemas jurídicos de muchos países. En particular, una medida de asistencia o representación legal no debería privar automáticamente a la persona del derecho a casarse, a hacer testamento, votar, consentir o negarse a cualquier intervención médica, o tomar otras decisiones de carácter personal en cualquier momento si su capacidad – unida a unos apoyos adecuados – así se lo permite. El adulto con discapacidad intelectual debería conservar la capacidad de realizar transacciones legalmente efectivas de la vida diaria siempre que sea posible, incluso cuando se haya mostrado la necesidad de apoyos o representación legal. Procedimiento justo y efectivo La lista de las personas autorizadas a solicitar medidas de asistencia o representación legal de un adulto con discapacidad intelectual debería ser lo suficientemente amplia para garantizar que tales medidas puedan ser consideradas en todos los casos en los que resulten necesarias. Dada la definición de una medida de asistencia y apoyo a ejercer una igualdad de derechos, no parece que siga teniendo sentido el que las leyes nacionales dejen en manos del Ministerio fiscal el derecho de solicitud y el papel de responsable en el proceso. Con ello se caracteriza la medida más bien de investigación o intervención pública cercana al ámbito del Código Penal y en una actitud de protección del orden legal en lugar de favorecer la autodeterminación de las personas con discapacidad. La persona afectada debería ser informada sin tardanza en un lenguaje, o por otros medios, que pueda entender, a menos que dicha información pueda causarle un grave peligro a su salud. En cualquier caso, los familiares cercanos, por ejemplo los padres de un adulto con discapacidad intelectual, deberían ser informados de cualquier proceso relacionado con cuestiones de la capacidad legal, la asistencia o la representación legal. Deberían tener derecho a dar su opinión y relatar sus experiencias ante el tribunal. No debería tomarse ninguna medida de asistencia o representación legal que interfiera con la capacidad legal de un adulto con discapacidad intelectual o dé lugar al nombramiento de un representante legal a menos que la autoridad competente haya visto y entrevistado antes a la persona y haya recibido un informe actualizado de al menos un experto cualificado sobre la situación de dicho adulto. El informe del experto debería basarse no solamente en un diagnóstico médico, sino que debería tener en cuenta la vida de la persona y comentar las posibilidades de la toma de decisión asistida con una intervención lo menos restrictiva posible. 12 Debe existir una alternativa a la contratación de un abogado particular a cargo de la persona y disponer de una asistencia gratuita adecuada o a un coste asequible durante el proceso. La persona debería tener derecho a declarar personalmente, preferentemente ante el juez encargado del proceso. En algunas jurisdicciones, la ley prevé una entrevista personal preferentemente en casa de la persona con discapacidad en lugar de una audiencia en el juzgado. Se sugiere a las autoridades esta opción como medida para comprender mejor la situación y las necesidades personales de la persona en cuestión. Todo aquel que esté sujeto a un procedimiento relativo al nombramiento de una asistencia o representación legal debería gozar de unos derechos adecuados de apelación durante cualquier etapa del proceso. La ley debería estipular que las autoridades deben considerar los deseos personales, las opiniones y apelaciones de los adultos con discapacidad intelectual como intervenciones legalmente válidas de la persona. Los resultados de la investigación y de la evaluación deberían ser comunicados debidamente a la persona y debería proporcionársele una asistencia e interpretación adecuadas con el fin de que el adulto con discapacidad intelectual pueda comprender de la mejor manera posible el proceso y la decisión que se adopte. Las medidas de asistencia/ apoyo y representación legal de un adulto con discapacidad intelectual deberían tener una duración limitada y estar sujetas a revisiones periódicas. Las leyes deberían proporcionar cierta flexibilidad con el fin de que las medidas puedan darse por terminadas si las condiciones que llevaron a ellas han dejado de existir. En particular, las normativas deberían permitir una modificación de las medidas para adaptarlas cuando sobrevienen otras circunstancias o un cambio en la condición del adulto. Buena práctica Por ejemplo, el “Betreuungsgesetz” alemán permite el nombramiento de un “Betreuer” durante un periodo de tiempo máximo de siete años – el tribunal está obligado a dar por terminada, modificar o prolongar una “Betreuung” antes de finalizado el plazo de duración de la medida fijado en la decisión originaria. La elección del asesor o representante legal debería hacerse siguiendo los deseos de la persona a menos que haya pruebas que demuestren que no redundaría en su propio beneficio, debido especialmente a un posible conflicto de intereses. Si el adulto con discapacidad intelectual no tiene una preferencia personal en lo que respecta al asesor o representante legal, debería considerarse, preferentemente, el nombramiento de un familiar cercano. Cualquier persona que se elija para ser un asesor o representante legal debe estar lo suficientemente cualificada. En la mayoría de países que cuentan con sistemas de tutela tradicionales o modernos, a la hora de nombrar a los representantes legales se tiene primero en cuenta a los voluntarios. En algunas jurisdicciones, los padres representan el grueso de voluntarios junto a otros familiares cercanos que actúan como representantes de las personas incapacitadas para ejercer sus derechos por edad o enfermedad. No obstante, a muchos padres les preocupa sobremanera quién se encargará de proteger los intereses legales de sus familiares con discapacidad cuando ellos ya no puedan hacerlo. De ahí que sea 13 menester reconocer la importancia de buscar ciudadanos dispuestos a actuar como voluntarios en esta área tan primordial de la asistencia y representación legal. Cuando sea necesario, el juzgado o las autoridades públicas encargadas de estas medidas pueden nombrar un servicio de ayuda profesional, siempre que resulte evidente que la complejidad o dificultad de los asuntos legales del adulto con discapacidad intelectual pueden solucionarse mejor de esta manera. El nombramiento de una autoridad pública para que actúe en calidad de representante legal de una persona con discapacidad intelectual debería dejarse únicamente como ultimo recurso. Deberían existir normativas adecuadas que establecieran medidas provisionales para la protección, la ayuda y la representación legal en casos de emergencia. El papel de los asesores y representantes legales La ley debería favorecer el que los tribunales adaptasen los poderes y obligaciones de los asesores y representantes legales en función de las necesidades de la persona. En el desempeño de su misión, los asesores o representantes legales deben de tener en cuenta ante todo los intereses y el bienestar de dicha persona. El principal objetivo de la medida legal debería ser proporcionar la máxima autonomía de vida a la persona con discapacidad. Se debería prever la invitación de asesores y representantes legales ante el tribunal para presentaran un “plan” sobre cómo debería proporcionarse ayuda y apoyos a una persona que necesita un asesor o representante legal. Antes de la toma de decisiones importantes para un adulto con discapacidad intelectual, el asesor/representante legal debería ser capaz de consultar y comunicarse de manera adecuada para conocer y respetar los deseos de la persona. Deberían determinarse de la mejor manera posible y tenerse en habida cuenta del debido respeto. Los asesores y representantes legales deben llevar a cabo sus tareas de manera que resulte una ayuda personal y no limitarse únicamente a administrar los asuntos legales de la persona sin mantener con ella un contacto personal, con el objetivo de estar informados de la situación diaria real que vive y tratar de conocer sus deseos y necesidades para su mejora y/o rehabilitación. Los asesores y representantes legales deberían estar obligados a avisar al juzgado de los cambios en las condiciones que pueden llevar a dar por terminada o a limitar la medida de ayuda y protección legal. Intervenciones médicas Cuando un adulto, incluso sujeto a una medida de protección legal, es capaz de dar su consentimiento libre e informado a una intervención médica, ésta solamente podrá realizarse con su consentimiento. Si un adulto es incapaz de dar su consentimiento libre e informado, dicha intervención solamente podrá realizarse si es para beneficio directo de la persona y si se cuenta con la autorización de su representante o de una autoridad, persona u organismo previstos por la ley. 14 Se debería tener en cuenta el nombramiento por ley de autoridades, personas u organismos apropiados con el objeto de autorizar intervenciones médicas de diferentes tipos, cuando los adultos, incapaces de expresar su consentimiento libre e informado, no disponen de un asesor o representante con los poderes necesarios. También se debería tener en cuenta la necesidad de prever la autorización de un juzgado u otro organismo competente ante ciertos tipos de intervenciones serias. Las leyes nacionales pueden prever normas especiales relativas a las intervenciones que, por su especial naturaleza, requieran una protección adicional de la persona (por ej. esterilización). Cuando, debido a una situación de emergencia, no se pueda obtener la autorización o el consentimiento pertinentes, se podrá realizar inmediatamente cualquier intervención médica necesaria por el bien y la salud de la persona. Responsabilidad y control Los asesores y representantes legales deberían ser responsables, de conformidad con las leyes nacionales, de cualquier pérdida o daño que pudieran causar a los adultos con discapacidad intelectual en el ejercicio de sus funciones. En particular, deberían aplicárseles las leyes sobre la responsabilidad por descuido, negligencia o maltrato. Con el fin de reducir al máximo los riesgos de los asesores y representantes legales, deberían preverse suficientes ofertas de seguros. En el caso de los voluntarios, estas salvaguardas deberían ser financiadas por el Estado para así protegerlos de una carga financiera adicional. Deberían desarrollarse e implementarse unas estructuras adecuadas de control de los asesores y representantes legales. El sistema legal de cada Estado miembro de la UE debería proporcionar un sistema de control sobre el trabajo de los asesores y representantes legales voluntarios y profesionales. Se debería considerar la implantación de procesos de planificación y evaluación adecuados para la toma de decisiones pertinentes en nombre de la persona, especialmente cuando los asuntos legales de dicha persona requieran el nombramiento de un asesor o representante legal profesional. La eficacia de los representantes legales debe estar basada en una infraestructura social adecuada que facilite la oferta de apoyos y prestaciones sociales a los adultos con discapacidad intelectual. En particular, los Estados deberían estar obligados a crear y respaldar a asociaciones sin ánimo de lucro con la misión de proporcionar y formar a asesores y representantes legales profesionales además de voluntarios para garantizar así la disponibilidad de una cantidad suficiente de personas cualificadas y motivadas para desarrollar la función de asesorar y representar a los adultos con discapacidad intelectual. Los cursos de formación deberían incluir información sobre los derechos de las personas con discapacidad intelectual, el marco legal del sistema de ayuda, los derechos y las obligaciones de los representantes, así como información general sobre la discapacidad intelectual y la relación, en general, entre la persona de apoyo y la persona con discapacidad intelectual. 15 Buena práctica En algunos países, como por ejemplo Austria (”Sachwaltervereine”), Francia (“Associations Tutelaires”), Alemania (“Betreuungsvereine”) y España, hay asociaciones sin ánimo de lucro que, por ley, forman parte del sistema de asistencia y representación legal con el fin de reunir, formar y aconsejar a los voluntarios. Además, estas asociaciones pueden proporcionar servicios profesionales cuando el tribunal lo considera necesario. Con el respaldo adecuado, estas organizaciones pueden desempeñar un papel importante a favor de una ayuda individual para los adultos con discapacidad intelectual centrada en la persona. 1.3 Conclusiones y recomendaciones Insuficiencias y deficiencias actuales en los Estados miembros de la UE El trabajo realizado durante este proyecto ha permitido a Inclusion Europe y a sus organizaciones miembro identificar las deficiencias de las leyes de los sistemas jurídicos de los Estados miembros implicados, en especial: • • • • • • vacíos legales en el área de la capacidad legal y la toma de decisiones, falta de creación y aplicación de estructuras para la toma de decisiones asistida a las personas con discapacidad intelectual, como principal alternativa a cualquier medida de incapacitación y representación legal, necesidad urgente de modernización de las leyes anticuadas relativas a la incapacitación formal y la tutela no acordes con el principio de alternativa menos restrictiva en los casos en los que se debe aplicar una medida de protección legal, carencias en la aplicación de las leyes existentes, incluso cuando proporcionan mayor flexibilidad que las leyes de tutela tradicionales, incluidas deficiencias procesales y barreras relacionadas con el coste, desconocimiento en lo que respecta a la igualdad de derechos, al reconocimiento de un estatuto legal idéntico para las personas con discapacidad intelectual como personas ante la ley y al derecho a la igualdad de derechos como cualquier otra persona, así como en lo que respecta a la prioridad del principio de autodeterminación que debe ser promovido y protegido antes de tener en cuenta cualquier medida que limite la capacidad o el nombramiento de un representante legal, deficiencias que se observan, como por ejemplo un control y una evaluación de las actividades de los asesores/curadores/tutores legales demasiado escasos, así como pocos esfuerzos a la hora de buscar formas y aconsejar a voluntarios en el área de la asistencia y la representación legal de las personas con discapacidad intelectual. El hecho de que en algunos países europeos como Alemania, Austria, Escocia, Francia, Inglaterra, Irlanda, Italia y Suiza se estén debatiendo o realizando reformas jurídicas puede considerarse como indicador de que hay una mayor sensibilización sobre esta área tan importante de la protección de los derechos personales y la protección legal de las personas con discapacidad intelectual. Por consiguiente, Inclusion Europe considera el 16 catálogo de Estándares mínimos y Principios generales, resaltado en este documento, como una recomendación que surge en el momento adecuado para promover y armonizar los derechos de las personas con discapacidad intelectual basada en un enfoque moderno, que reconoce el derecho al reconocimiento en todas partes como igual ante la ley así como el derecho al mayor grado posible de autodeterminación. Sugerencias para futuros desarrollos La Unión Europea está fomentando con ahínco un cambio en la manera en que las sociedades enfocan la discapacidad. Una política a favor de la igualdad de derechos humanos y la lucha contra la discriminación caracterizan el cambio paradigmático de un modelo tradicional con una base médica que considera a las personas con discapacidad como “objetos lastimosos” de la asistencia social a un modelo moderno basado en los derechos humanos de ciudadanía plena e igualitaria. En este contexto, la participación plena en la toma de decisiones sobre los asuntos legales personales es de vital importancia. Debería haber un apoyo significativo basado en las necesidades que favorezca la autodeterminación antes que las anticuadas formas de degradar a las personas con discapacidad intelectual quitándoles, formalmente, la mayoría de sus derechos como condición previa para sustituir completamente su toma de decisiones. La legislación relativa a la capacidad legal y la toma de decisiones debe reflejar las distintas necesidades individuales y tener en cuenta un enfoque de intervencionismo mínimo en las vidas de las personas con discapacidad intelectual; debe concordar con la prestación de una atención, protección y máxima ayuda con el fin de que puedan emplear todo su potencial y aprovechar al máximo sus aptitudes. En este contexto, Inclusion Europe considera importante destacar que la asistencia en la toma de decisiones puede abarcar un apoyo completo, en la práctica, bajo la forma de la representación legal. No obstante, un marco de toma de decisiones asistida como primera opción difiere del sistema tradicional consistente en sustituir la toma de decisiones junto a una incapacitación formal y a menudo inflexible, ya que no priva al individuo del estatuto legal como ciudadano con igualdad de derechos, de la capacidad de actuar ni del derecho a ejercer la capacidad legal. La legislación relativa a la capacidad legal, la asistencia y la representación legal a escala nacional debería reflejar el enfoque actual de la política general sobre discapacidad inherente a la estrategia antidiscriminatoria de la política de la UE, así como a las negociaciones en Naciones Unidas relativas a la Convención amplia e integral para proteger y promover los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad. Por consiguiente, Inclusion Europe ha propuesto la siguiente redacción para el Artículo 9 “Igualdad ante la Ley” de la Convención de la ONU: 1. Los Estados partes reafirman que las personas con discapacidad tienen derecho a ser reconocidas en todas partes como personas ante la ley. 2. Los Estados partes deberán reconocer que las personas con discapacidad tienen, pueden ejercer y disfrutar, de la capacidad legal en idénticas condiciones que los demás, en todos los ámbitos. 17 3. Los Estados partes deberán: a. garantizar que las personas con discapacidad tienen derecho a una asistencia para ejercer su capacidad legal y que dicha asistencia sea adecuada a sus necesidades, promueva sus derechos y respete los deseos y preferencias de la persona y esté carente de conflictos de intereses y de excesiva influencia; b. aprobar leyes y concebir procedimientos adecuados para facilitar el acceso, previniendo al mismo tiempo cualquier abuso, a una toma de decisiones asistida que incluya unas revisiones periódicas. Por consiguiente, cualquier medida de representación legal debe tener en cuenta el principio de subsidiariedad frente al concepto de toma de decisiones asistida, incluida la disposición de unas salvaguardas suficientes en torno a su uso. Estos principios dan pie a las siguientes preguntas fundamentales: • • ¿Cómo proporcionar una asistencia adecuada a las personas con discapacidad intelectual para que ejerzan su capacidad legal? ¿Cómo mantener un equilibrio entre el principio de autodeterminación y la protección necesaria de las personas con discapacidad de las desventajas provocadas por sus propias transacciones legales o por las decisiones declaradas por otros en su nombre? Unos proyectos comparativos que ofrezcan la oportunidad de intercambiar experiencias y buenas prácticas en la aplicación de legislaciones modernizadas pueden resultar unas herramientas útiles para contestar a estas preguntas y refrendar más desarrollos en pos de un cambio provechoso. Inclusion Europe es conciente de la influencia limitada de que goza la Comisión Europea en el marco del derecho civil que abarca las disposiciones legales sobre la capacidad legal, la asistencia, la protección y la representación legal. No obstante, puede ser conveniente aplicar el método abierto de coordinación en esta área con el fin de facilitar los cambios, según se han descrito en este proyecto, y así fomentar avances para mejorar y reestructurar la ayuda legal a las personas con discapacidad intelectual basados en los principios de no discriminación, igualdad de oportunidades y autodeterminación. Inclusion Europe y sus asociaciones miembro instan a los Estados miembros de la UE a que tengan en cuenta los estándares y principios generales descritos en nuestro proyecto con el fin de mejorar las oportunidades de las personas con discapacidad intelectual, de participar en el modelo de ciudadano europeo en todas partes y en pie de igualdad con todos los demás. 18 2. Acceso a los derechos y a la Justicia para las personas con discapacidad intelectual 2.1 Introducción Para reducir la pobreza y la exclusión social y reforzar la gobernanza democrática es fundamental la igualdad de acceso a los derechos y la justicia. Un acceso significativo a los derechos y la justicia requiere que ésta última así como los sistemas administrativos acomoden a las personas desfavorecidas. Además, el acceso a los derechos y la justicia está estrechamente relacionado con la reducción de la pobreza ya que los pobres y marginados a menudo se ven privados de oportunidades, posibilidades, e incluso de un acceso a los recursos básicos o una voz en la toma de decisiones. La falta de acceso a la justicia limita la eficacia de la reducción de la pobreza y los programas de gobernanza democrática, restringiendo la participación, la transparencia y la responsabilidad. En el ámbito de la discapacidad intelectual, ha habido una creciente sensibilización y un desarrollo histórico hacia la igualdad de derechos y de ciudadanía. El principio de igualdad de oportunidades se encuentra relacionado con el Principio de normalización definido por autores como Bank-Mikkelsen en 1954 y que considera a la persona con discapacidad intelectual como sujeto de derechos (Principio del ciudadano) que debería ser capaz de vivir en un entorno lo más normal posible (Principio de accesibilidad universal). Este principio surge a partir del movimiento de los derechos humanos y de la igualdad de todas las personas. La normalización implica un cambio en la forma de entender los servicios: deben ser servicios abiertos a todos y no solamente a un grupo específico de personas. En los años 80, se perfiló definió el Paradigma de la Vida Independiente (De Jong 1979), que aboga porque las propias personas con discapacidad decidan sobre los aspectos de su vida y vuelve sobre el concepto de ciudadanía, de persona como sujeto de derechos. Además, promueve el principio de autodeterminación, en el que la actitud de la sociedad debería ser proactiva, promotora y formativa y no sobreprotectora. La autodeterminación, la accesibilidad universal y la ciudadanía igualitaria son los principios fundamentarles que deben guiar todos los esfuerzos a favor del acceso a los derechos y la justicia para las personas con discapacidad intelectual. El acceso a los derechos es una noción muy amplia. Para las personas con discapacidad intelectual incorpora la igualdad de acceso a todos los servicios puestos a disposición de los ciudadanos, incluidos el acceso a las prestaciones y al proceso democrático. También puede entenderse en el contexto de los derechos de una persona frente a otros ciudadanos – no obstante, en el contexto de esta publicación, no vamos a abordar este aspecto. El acceso a los derechos de las personas con discapacidad intelectual está determinado sobre todo por la accesibilidad a las administraciones públicas como primer y más destacado punto de contacto para todo ciudadano. En este contexto, la accesibilidad no se limita a los aspectos físicos, sino que también incluye la “accesibilidad intelectual” (léase ser comprensible para todos), así como las actitudes del personal de las administraciones que han de mostrarse amables y receptivos ante las necesidades especiales de todos sus clientes. Las personas con discapacidad intelectual necesitan una atención especial de sus familias, sus comunidades y de las autoridades. Deben crearse una serie de facilidades 19 que les permitan no sólo conocer y comprender sus derechos, sino ponerlos en práctica. A menudo tanto estas personas como los responsables de su cuidado y de los servicios no conocen bien sus derechos. Es menester que se difundan ampliamente sus derechos y se hagan más esfuerzos para garantizar el acceso de las personas con discapacidad intelectual a una ayuda jurídica adecuada. El acceso a la justicia, como concepto separado pero relacionado, garantiza que todos tienen acceso a un tribunal independiente e imparcial y la oportunidad de tener un juicio justo y limpio cuando su libertad o propiedad individual está en juego. Los impedimentos a dicho acceso pueden ser varios: costas del juicio elevadas, normas jurisdiccionales restrictivas, regulaciones complejas, mecanismos de cumplimiento de ley ineficaces y corrupción. El acceso a la justicia también está relacionado con la independencia judicial y los conocimientos jurídicos. Por lo general, se considera que el acceso básico a los servicios de un abogado competente es un elemento esencial del acceso a la justicia. En esencia, el acceso a la justicia es una cuestión de igualdad. Es la igualdad de derecho de la parte más débil de la sociedad a defender sus derechos. Entre ellos, hay personas con discapacidad que no disfrutan del beneficio de la ley simplemente por carecer del acceso a la justicia. La igualdad no consiste en un trato idéntico. Para conseguir una verdadera igualdad ante la ley, debemos reconocer y ser sensibles a las grandes desigualdades sociales que sufren las personas con discapacidad intelectual y adaptar las normas y los procedimientos a sus necesidades. Los sistemas jurídicos no deberían emplear un trato idéntico para alcanzar la igualdad, pues no existe mayor desigualdad que darle un trato idéntico a situaciones diferentes. El acceso a la justicia significa cosas distintas en función de las personas. Puede significar disponer de un tribunal con facilidades de acceso para las personas con discapacidad física o poder tener una representación legal asequible o puede significar, para las personas con discapacidad intelectual, comprender fácilmente los procesos y documentos judiciales por estar redactados en un lenguaje jurídico fácil de entender. Las personas que desconocen sus derechos, que no pueden obtener los servicios de un abogado, que no saben si pueden recurrir a la ley y cómo, no tienen medios para buscar y obtener justicia. La igualdad abarca tanto la prevención de la discriminación como la mejora de las condiciones de las personas desfavorecidas. El proyecto “Justicia, Derechos e Inclusión para Personas con Discapacidad Intelectual” ha identificado algunos estándares básicos y principios generales que deberían ser fundamentales para mejorar el acceso a los derechos y la justicia en los sistemas administrativo y jurídico. Los siguientes capítulos esbozan estos principios generales y seguidamente proponen y debaten algunas medidas específicas que pueden adoptarse para mejorar el acceso a los derechos y la justicia para las personas con discapacidad intelectual. 2.2 Principios generales y estándares básicos Las personas con discapacidad intelectual tienen derecho a disfrutar de todos los servicios dispuestos por el Estado. Para garantizar un verdadero acceso, el Estado debe referirse a los principios generales de mainstreaming, no discriminación y accesibilidad universal. Deberían aplicar unos estándares mínimos relativos a dos campos: uno es el 20 campo de la administración pública encargada de la aplicación y el control del cumplimiento de la legislación, de recibir las demandas de los ciudadanos y de representar al Estado. El Segundo es el sector de la justicia, en tanto que autoridad que abarca tanto al sistema judicial civil como penal. Los principios generales de mainstreaming, no discriminación y accesibilidad universal conducen a una serie de estándares básicos que les detallamos a continuación. Además, las autoridades deberían seguir algunas recomendaciones generales para proporcionar medidas reales y eficaces. Servicios ordinarios para personas con discapacidad El acceso a los derechos no es algo específico del sector social, sino que debe estar garantizado en todos los aspectos de la vida, por ejemplo la educación, el ocio y el transporte. Para adoptar una política de acceso a la justicia y los derechos de las personas con discapacidad intelectual se necesita la cooperación de las distintas partes interesadas. No cabe duda de que la discapacidad intelectual no es una preocupación de los especialistas sino de todos; por ejemplo, todos los ministerios deberían incluir aspectos relacionados con la discapacidad en sus decisiones. Por consiguiente, las preocupaciones de las personas con discapacidad deben incluirse en la elaboración de cualquier programa desde el principio. Estándares básicos La coordinación de servicios en la administración debería tener en cuenta los aspectos de la discapacidad. Ello facilitaría la simplificación de los procedimientos y evitaría su duplicación así como la de los trámites, además de los posibles solapamientos y contradicciones. Deben desarrollarse procedimientos legislativos para coordinar la ayuda social y sanitaria. Asimismo, deben garantizarse sinergias en relación con los recursos. Por consiguiente, el acceso a la justicia consiste en mucho más que mejorar el acceso a los tribunales o garantizar una representación legal. En un enfoque basado en los derechos humanos, debería considerarse al ciudadano como el protagonista esencial y se debería prestar atención a las siguientes ideas centrales: • • • • • • Colocar al ciudadano en el centro de los servicios públicos; Responder a las necesidades del usuario; Reforzar los sistemas social y sanitario; Cambiar las leyes y normas en consecuencia; Promover la financiación y la responsabilidad conjunta adecuadas; Garantizar la proximidad de la gestión y el suministro. No discriminación El principio de no discriminación crea una igualdad de trato y de oportunidades. El objetivo es prevenir o limitar los efectos de la discriminación que suelen impedir que una persona pueda formar parte plenamente de la vida social en la comunidad. Los factores de la discriminación pueden ser directos o indirectos. El Tribunal de Justicia Europeo sostiene que la discriminación puede surgir a través de la aplicación de diferentes reglas a situaciones comparables o de la aplicación de la misma 21 regla a situaciones distintas3. En el contexto del acceso a los derechos y la justicia, suele prevalecer lo segundo: las administraciones y el sistema judicial tratan a las personas con discapacidad intelectual como a cualquier otro ciudadano y no suelen darles la ayuda específica ni el apoyo que necesitan. Estándares básicos Para promover un enfoque no discriminatorio en lo que respecta el acceso a los derechos y la justicia, las administraciones y el sistema judicial deben adoptar medidas de acción positiva. Dichas medidas pueden ser: • • • • • El nombramiento de un Defensor de la discapacidad a nivel de cada administración; La prohibición del comportamiento discriminatorio; El ajuste razonable para las personas con discapacidad; Garantizar la accesibilidad a todos los edificios públicos; Facilitación de información en formato de fácil lectura para las personas con discapacidad intelectual. Buena práctica En Francia, la Alta Autoridad de Lucha contra la Discriminación y la Igualdad de Oportunidades asiste a las personas con discapacidad intelectual a la hora de conseguir un acceso concreto a la justicia ayudándolas a recabar pruebas de acciones discriminatorias. Las victimas de discriminación reciben una importante ayuda para respaldar sus casos y escoger el procedimiento legal adecuado. Accesibilidad universal Para que haya una real inclusión en la sociedad es sumamente importante el acceso universal a todos los bienes y servicios básicos, pese al nivel de discapacidad, que tenga en cuenta las necesidades específicas de las personas. Es necesaria una ayuda material y personal que permita el disfrute del entorno, los bienes y los servicios de la manera más autónoma posible. Estándares básicos A la hora de garantizar un acceso universal a los derechos y la justicia se debería prestar una atención especial a las necesidades específicas de información y orientación de las personas con discapacidad intelectual. En muchos casos, las personas con discapacidad intelectual no acceden del mismo modo que los demás a la información. Sus escasas aptitudes les impiden acceder a la información corriente, lo que dificulta la igualdad de derechos entre los ciudadanos. De conformidad con el principio de accesibilidad universal, el entorno, los procesos, los bienes, los servicios, así como los objetos, los instrumentos y las herramientas deberían ser comprensibles, utilizables y practicables para todas las personas en condiciones 3 (Caso C-243/951 Kathleen Hill y Ann Stapleton v The Revenue Commissioners y the Department of Finance [1998], Caso C-279/93 Finanzamt Köln-Altstadt v Schumacker [1995] ECR I-225) 22 seguras y de la manera más autónoma posible. Por consiguiente, deben ponerse a disposición métodos de información clara, comprensible y accesible. Si dispusieran de información en fácil lectura, las personas con discapacidad intelectual podrían comprender documentos e información que les atañen. De este modo, el acceso a los derechos y la justicia mejoraría a través de la reforma administrativa y de la simplificación de todos los formularios que atañen a las personas con discapacidad intelectual. Buena práctica Ley 51 /2003 de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad intelectual establece dos estrategias importantes: la de la lucha contra la discriminación y la de la accesibilidad universal. Las medidas contra la discriminación podrán consistir en prohibición de conductas discriminatorias y de acoso, exigencias de accesibilidad, exigencias de eliminación de obstáculos y de realizar ajustes razonables. En cuanto a la accesibilidad los poderes públicos adoptarán medidas en cuanto a la exigencia de: accesibilidad de edificios, entornos, instrumentos, equipos, bienes y productos; condiciones más favorables en el acceso, participación y utilización de los recursos; apoyos complementarios (ayudas económicas, sistemas de comunicación, etc.); la adopción de normas internas en las empresas o centros que promuevan y estimulen la eliminación de desventajas o situaciones generales de discriminación a las personas con discapacidad; medios y recursos humanos y materiales para la promoción de la accesibilidad y la no discriminación. Para lograr la accesibilidad universal, es menester que el objetivo sea acercar lo más posible los servicios jurídicos y administrativos a los ciudadanos. Los servicios jurídicos así como la administración pública en general se consideran con frecuencia muy alejados de la realidad diaria de las personas. Por este motivo, es importante una proximidad tanto física como en el trato, que contribuya a expandir la idea de que estos organismos están al servicio de las personas. La proximidad acerca al gobierno a las necesidades de las personas aumentando de este modo la interacción entre la administración pública y la población. Esto contribuye a una mayor participación democrática porque se centra en resolver los problemas en un área cercana a los ciudadanos con lo cual, a la hora de buscar información, de ser escuchado y atendido, la comunicación resulta más sencilla. De esta manera, la proximidad facilita la promoción de la igualdad, en el nivel de atención de las administraciones al público y de la equidad en la aplicación de las políticas sociales, a través del reconocimiento de la diversidad de necesidades. Además, la proximidad también mejora la eficacia al facilitar el acceso a los recursos y los servicios. Otro estándar mínimo que debemos tener presente es la necesidad de superar las actitudes negativas, así como la necesidad de la orientación y el apoyo que debería proporcionar la administración pública a las personas con discapacidad intelectual con el fin de facilitarles esa accesibilidad. Por consiguiente, los servicios públicos deberían participar en sesiones de formación sobre discapacidad intelectual para poder tratar las necesidades específicas de este grupo de ciudadanos. 23 Recomendaciones generales Las administraciones públicas deberían desarrollar y aplicar planes de calidad que garanticen la igualdad de oportunidades a los ciudadanos con discapacidad. Para ello, deberían incluir en dichos planes unas normas mínimas de no discriminación y accesibilidad, indicadores de calidad y orientación de buenas prácticas. Debería adoptarse algún tipo de certificado de buena gobernanza en el campo de la discapacidad bajo la forma de un logotipo similar al de la accesibilidad física. Buena práctica UNAPEI en Francia ha diseñado un logotipo llamado “S3A” (a saber, “Symbol d’Accueil, d’Accompagnement, d’Accessibilité” = Símbolo de Acogida, Acompañamiento y Accesibilidad). Este logotipo indica que se ha diseñado un recurso informativo y facilitador dirigido a las necesidades de las personas con discapacidad intelectual. El servicio indica la formación especial de sus empleados, la disponibilidad de documentos de lectura fácil o de información fácilmente comprensible. El grupo destinatario de este logotipo sabe que pueden recibir el servicio que están buscando con una atención apropiada a sus necesidades. S3A es una respuesta práctica al concepto de “acceso universal para todos” que pone en práctica la recomendación R (92) 6 del Consejo de Europa “Política coherente para las personas con discapacidad” cuyo artículo 2.3 estipula: “Debería utilizarse el símbolo de acceso ideado por Rehabilitation International para indicar la localización de facilidades adaptadas a las personas con movilidad reducida. Deberán promoverse otros símbolos internacionales, que abarquen otros tipos de discapacidad.” El logotipo está siendo puesto en práctica en los transportes públicos, los museos y las administraciones públicas. Puede convertirse en una fuerte herramienta de mejora de la accesibilidad de las personas con discapacidad intelectual al sistema judicial. Puede utilizarse en los mostradores de información de los tribunales o en las oficinas de las organizaciones de asistencia jurídica o en cualquier lugar en donde los ciudadanos estén en contacto con los profesionales de la ley y la justicia. Para que haya un acceso a los derechos y la justicia de las personas con discapacidad es necesario que los Estados miembros cumplan una serie de estándares mínimos y principios generales. Además, deberíamos destacar que la responsabilidad pública y la buena gobernanza son inherentes a cualquier acción relacionada con el acceso de las personas con discapacidad a los derechos y la justicia. El acceso a los derechos requiere que se ofrezca a los ciudadanos los medios para acceder y los lugares para obtener información general sobre los derechos y las obligaciones y el apoyo personal en los procesos administrativos y judiciales. En particular, las personas con discapacidad intelectual deberían recibir este apoyo con prioridad e incondicionalmente, sin necesidad de realizar o preparar ninguna solicitud especial. Los servicios disponibles para asegurar el acceso a los derechos y la justicia deberían ser gratuitos. Por ejemplo, la ayuda personal, las oficinas de información, la traducción en lenguaje de signos y los documentos de fácil lectura, deberían ser gratuitos. Se pueden 24 emplear voluntarios tanto para la ayuda administrativa como para la información jurídica. Los voluntarios pueden ser estudiantes de derecho, miembros de las asociaciones comunitarias, miembros activos o jubilados de la administración pública y abogados o jueces jubilados. Todos ellos deberían seguir un periodo de formación de un par de semanas que les permita ofrecer a las personas con discapacidad intelectual asesoramiento jurídico gratuito como primera etapa para el acceso a la justicia. El acceso real a los derechos y la justicia es un principio de buena gobernanza para todas las administraciones. Para mejorar la accesibilidad de las personas con discapacidad intelectual se debe prestar especial atención a la orientación y la formación de calidad y a la sensibilización. 2.3 Mejora del acceso a las administraciones públicas Las personas con discapacidad intelectual deberían disfrutar de todas las prestaciones de los servicios públicos. Para que esto sea posible, las administraciones públicas deben lograr que sus servicios sean accesibles de acuerdo con los principios generales de mainstreaming, no discriminación y accesibilidad universal y deben aplicar estándares básicos reales y eficaces para mejorar la accesibilidad. Las administraciones públicas son las encargadas de aplicar y supervisar el cumplimiento eficaz de la legislación en todos los ámbitos de la vida diaria. Las personas con discapacidad intelectual no sólo están en contacto con servicios sociales, sino que también desean casarse, participar en actividades de ocio, necesitan pasaportes y carnés de identidad y tienen derecho a ayudas para la vivienda, etc. En este contexto, el principio de mainstreaming significa que todas las áreas de la administración pública deben prestar atención a las necesidades de las personas con discapacidad intelectual. Por consiguiente, las acciones desarrolladas por las administraciones públicas no deberían limitarse a planes, programas y acciones específicas exclusivamente destinadas a las personas con discapacidad, sino que deberían satisfacer las políticas generales y líneas de acción en todos los ámbitos de la administración pública relacionados con las necesidades y demandas de las personas con discapacidad. Las preocupaciones de éstas deben incluirse en la elaboración de los programas desde el principio. Las experiencias de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias muestran que, con frecuencia, una de las barreras más importantes a la igualdad de acceso es el comportamiento y la actitud del personal de la administración pública. Por lo tanto, se debe prestar una especial atención a la realización de seminarios de sensibilización destinados a dicho personal que debería aprender cuáles son las necesidades específicas y las capacidades de las personas con discapacidad intelectual y cómo comunicarse con ellos eficazmente. Sería muy conveniente que estos seminarios se organizasen junto con los autogestores, que son personas con discapacidad intelectual que hablan por sí mismas. Además, las administraciones deben adoptar y promover estándares de calidad claros para sus servicios que prohíban cualquier comportamiento discriminatorio entre el personal administrativo. Debe quedar claro que la calidad de un servicio público está estrechamente relacionada con su capacidad de servicio a todos los ciudadanos, pese a cualquier discapacidad. 25 Otra barrera importante es la accesibilidad a los trámites administrativos. Muchos formularios de solicitud, cartas oficiales o trámites administrativos son tan difíciles de comprender que las personas con discapacidad intelectual no pueden acceder a sus derechos. Si bien, las personas con discapacidad intelectual no son las únicas que se enfrentan a este problema: en muchos países europeos algunas personas conocidas han confesado públicamente tener también dificultades. Por consiguiente, respaldamos con firmeza todas las reformas administrativas destinadas a simplificar los trámites y procedimientos administrativos. En algunas áreas de especial interés para las personas con discapacidad intelectual deberían existir formularios de solicitud y orientaciones en un lenguaje sencillo que les permita acceder a sus derechos de forma más autónoma. En el resto de áreas es indispensable una ayuda personal que debe de estar a disposición de todos los ciudadanos con dificultades de lectura, escritura y comprensión en todos los niveles de la administración pública. Las personas con discapacidad intelectual deberían recibir esta ayuda siempre que sea necesario de manera gratuita y sin necesidad de tener que hacer una solicitud especial ni rellenar un formulario. Sería preferible que la persona encargada de dispensar esta ayuda estuviera especialmente formada como es el caso del Defensor de la discapacidad, figura existente en algunas administraciones. Otro aspecto importante es la coordinación de distintos servicios. A las personas con discapacidad intelectual les resulta sumamente difícil tratar con distintas administraciones que operan con distintos procedimientos. Con un punto de contacto único se simplificarían los procedimientos y se evitaría su duplicación así como la de los trámites, además de las posibles contradicciones. Las recomendaciones arriba mencionadas pueden entenderse como un ajuste razonable para las personas con discapacidad intelectual, evitándose así la discriminación en su acceso a los derechos. Estas acomodaciones deben formar parte de todos los desarrollos de calidad de las administraciones y por tanto quedar reflejadas en los indicadores y planes de calidad. Los socios del proyecto “Justicia, Derechos e Inclusión para Personas con Discapacidad Intelectual” acogen con agrado y respaldan la iniciativa de certificar la buena gobernanza en el campo de la discapacidad mediante un logotipo similar al de la accesibilidad física. Buena práctica En Francia, a principios de 2005 quedó aprobado el proyecto de ley relativo a la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. Crea, a nivel departamental, un único punto de contacto (ventanilla única) a la que pueden dirigirse las personas con discapacidad para realizar todos los trámites relacionados con la valoración del grado de discapacidad, la evaluación de sus necesidades así como para solicitar un plan de ayuda. Además, esta ventanilla única está habilitada para conceder algunas ayudas financieras o medidas de ajuste razonable, y a proporcionar asesoramiento médico a las instituciones. Antes de que se creara la ventanilla única, las personas con discapacidad tenían que dirigirse a varios lugares y acudir a distintas administraciones para realizar todos los trámites necesarios a nivel departamental. 26 2.4 Mejora del acceso al sistema jurídico En la publicación que nos incumbe, entendemos por “sistema jurídico” el sistema judicial civil y el sistema judicial penal. En muchos países existen mecanismos y procedimientos separados dentro del sistema judicial para abordar los temas constitucionales relacionados con la gobernanza. Es menester que reconozcamos la importancia de las instituciones tanto formales como informales que componen el sector judicial. Para crear un entorno sostenible de igualdad de acceso a la justicia es necesario trabajar con distintos tipos de instituciones y con varios actores como por ejemplo la policía, los tribunales, fiscales, trabajadores sociales, funcionarios de prisiones, líderes de la comunidad, agentes paralegales, consejos tradicionales y otros mediadores locales, así como tener en cuenta los vínculos que existen entre ellos. Barreras en el acceso a la justicia Desde el punto de vista de las personas con discapacidad intelectual, el acceso al sistema judicial se ve perjudicado con frecuencia por: • • • • • • • • • • Largos periodos de espera; costes prohibitivos de utilización del sistema; falta de representación legal asequible, íntegra y fiable; abuso de poder y autoridad, con el resultado de registros, confiscaciones, detenciones, reclusiones ilegales; y escaso cumplimiento de las leyes y aplicación de las órdenes y sentencias; Limitaciones graves en cuanto a las alternativas tanto las estipuladas por la ley como las que existen en la práctica. La mayoría de los sistemas jurídicos no son capaces de proporcionar alternativas de prevención, no discriminatorias, oportunas, adecuadas, justas o disuasorias; Problemas de género y otras barreras en la ley y los sistemas jurídicos: deficiencias en las leyes existentes que no logran proteger a las mujeres, los niños, los pobres y otras personas desfavorecidas, incluidas las personas con discapacidad o con una alfabetización insuficiente. Falta de protección de facto, en particular para las mujeres, los niños y los hombres en las cárceles o centros de detención; Falta de información adecuada de cuanto supuestamente estipula la ley, lo que prevalece en la práctica y un conocimiento general limitado de los derechos; Falta de sistemas de ayuda jurídica adecuados; Participación pública limitada en programas de reforma; Demasiadas leyes; Procedimientos legales onerosos y formales (tanto en los litigios penales y civiles como en los procedimientos administrativos); Se elude el sistema jurídico por motivos económicos, miedo o una sensación de inutilidad. Para garantizar la igualdad de acceso al sistema judicial, es importante hacer frente a estas barreras con medidas de acción positiva. 27 Buena práctica En Alicante (España), la asociación APSA inició el servicio de atención a personas con discapacidad intelectual en cooperación con la policía nacional de Alicante por la que está disponible una línea de teléfono gratuita las 24 horas del día para ayudar a las personas con discapacidad intelectual a ejercer sus derechos en el caso de que hayan sido arrestados por la comisión de un delito. Esta línea orientará hacia una red de personal de apoyo en distintos campos (asociaciones, policía, etc.). Estándares e instrumentos internacionales Una serie de instrumentos internacionales establecen principios y normas mínimas para la administración de la justicia y ofrecen una orientación detallada a los Estados sobre los derechos humanos y el acceso a la justicia. Entre ellos cabe destacar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la Declaración Universal de Derechos Humanos, así como pactos, convenios, normas, orientaciones y estándares específicos promulgados por la comunidad internacional bajo los auspicios de Naciones Unidas. He aquí algunos de ellos: El Convenio Europeo de Derechos Humanos (http://conventions.coe.int/treaty/en/ Treaties/Word/005.doc) es uno de los instrumentos de derechos humanos más antiguo que entró en vigor poco después de la celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas que adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Es una herramienta muy útil contra la discriminación, el abuso y la negligencia en contra de las personas con discapacidad intelectual. El Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles (http://www.unhchr.ch/ html/menu3/b/a_ccpr.htm) consagra los principios de igualdad ante la ley y de presunción de inocencia e incluye garantías de libertad frente a las detenciones y los arrestos arbitrarios, así como el derecho a una audiencia justa y pública ante un tribunal competente, independiente e imparcial establecido por la ley. La independencia de la judicatura se aborda en los Principos básicos relativos a la independencia de la judicatura (http://www.unhchr.ch/html/menu3/b/h_comp50.htm). Este instrumento requiere que la independencia de la judicatura esté garantizada por la ley nacional y prohíbe las intromisiones indebidas e injustificadas en el proceso judicial. Además, protege el debido proceso a través de procedimientos legales establecidos conforme a derecho y respeta los derechos de las partes. También obliga a los Estados a proporcionar los recursos adecuados para que la judicatura pueda desempeñar debidamente sus funciones y establece principios para la selección, formación y las condiciones de servicio y disciplina de la judicatura. Los Principios básicos sobre la función de los abogados (http://www.unhchr.ch/html/ menu3/b/h_comp44.htm) requiere que los gobiernos garanticen procedimientos eficientes y mecanismos adecuados para hacer posible el acceso efectivo a la asistencia letrada, incluidos fondos y otros recursos para la asistencia jurídica a las personas pobres y otras personas desfavorecidas. Además, permite a los abogados crear y participar en asociaciones profesionales y al mismo tiempo, requiere que dichas asociaciones profesionales cooperen con los gobiernos en la prestación de servicios jurídicos. 28 Las Directrices sobre la función de los fiscales (http://www.unhchr.ch/html/menu3/ b/h_comp45.htm) identifica la responsabilidad de los fiscales en la protección de la dignidad humana, la defensa de los derechos humanos y la garantía del debido proceso. Asimismo, las directrices separan estrictamente el cargo de fiscal de las funciones judiciales. Los requisitos de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, incluidas las autoridades militares que ejercen funciones policiales están estipulados en el Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley (http://www.unhchr.ch/html/menu3/b/h_comp42.htm). Entre otras cosas, el código insta a los agentes de la ley a defender los derechos humanos de todas las personas y a proporcionar una asistencia particular a quienes por motivos personales, económicos, sociales o emergencias de otra índole necesiten ayuda inmediata. Varios instrumentos internacionales abarcan los derechos de los reclusos y detenidos. Entre ellos, los Principios básicos para el tratamiento de los reclusos (http://www.unhchr.ch/html/menu3/b/h_comp35.htm) que prohíben la discriminación, insisten en el respeto de los derechos humanos consagrados en los instrumentos internacionales y abogan por la reincorporación de los ex-reclusos en la sociedad en las mejores condiciones posibles y con el debido respeto de los intereses de las víctimas. Medidas para mejorar el acceso a los derechos y la justicia El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo proporciona una visión general útil de las distintas medidas que pueden mejorar el acceso a la justicia: Protección jurídica La creación de un estatuto legal en el derecho formal o tradicional implica el desarrollo de las capacidades necesarias para garantizar que los derechos de las personas desfavorecidas son reconocidos dentro del ámbito de los sistemas judiciales, dando así derecho a soluciones a través de mecanismos formales o tradicionales. La protección jurídica determina la base jurídica de todas las demás áreas de ayuda al acceso a la justicia. La protección jurídica de los grupos desfavorecidos puede mejorarse a través de: (a) La ratificación de los tratados y su implementación en las leyes nacionales; (b) la aplicación de la ley constitucional; (c) la legislación nacional; (d) la aplicación de las normas y regulaciones y órdenes administrativas (e) el derecho tradicional y consuetudinario. - - Parlamento Ministerios de Exteriores Foros internacionales/regionales Ministerios de Justicia, cuerpos de policía Comisiones Nacionales de Derechos Humanos Comisiones legislativas/Reforma legal Servicios de redacción de textos jurídicos de los ministerios competentes Funcionarios locales que participan en la preparación de textos jurídicos Jueces, en particular de tribunales cuyas decisiones son vinculantes para otros tribunales inferiores o pueden influir en los tribunales de otras jurisdicciones Consejos tradicionales Líderes de la comunidad (jefes, líderes religiosos) 29 Sensibilización Desarrollo de las capacidades y divulgación efectiva de la información jurídica que pueden ayudar a las personas desfavorecidas a comprender lo siguiente: (a) su derecho a buscar resarcimiento a través del sistema judicial; (b) los distintos agentes e instituciones encargados de proteger su acceso a la justicia; y (c) las etapas para iniciar los procedimientos jurídicos. - - - Ministerio de Justicia Ministerio de Educación/enseñanza superior, escuelas y universidades Instituciones Nacionales de Derechos Humanos Prestatarios de ayuda jurídica Organismos quasi-judiciales (comisiones de derechos humanos, anticorrupción y electorales). Organismos gubernamentales locales Instituciones no gubernamentales (por ej. ONGs, colegios de abogados, universidades, comunidades) Sindicatos Desarrollo de las capacidades (de la experiencia técnica a la representación) que necesitan las personas para entablar y proseguir procesos judiciales. La ayuda y el asesoramiento legal puede incluir a abogados profesionales (como en el caso de los sistemas de defensa pública y representación pro bono), profanos con conocimientos jurídicos (agentes paralegales), o ambos. - Desarrollo de las capacidades para determinar el tipo más adecuado de resarcimiento o compensación. Los medios de laudo pueden ser regulados mediante ley formal como es el caso de los tribunales u otros organismos administrativos y quasi-judiciales o por sistemas jurídicos tradicionales. - Cumplimiento Desarrollo de las capacidades para el cumplimiento de las órdenes, las decisiones y resoluciones. - Fiscalía Instituciones formales (policía y cárceles) Cumplimiento administrativo de la ley Supervisión parlamentaria y de la sociedad civil Desarrollo de las capacidades de control y supervisión de la sociedad civil con el fin de reforzar la responsabilidad general dentro del sistema judicial. - ONGs a favor del control y la defensa Medios de comunicación Comités parlamentarios restringidos y permanentes Ayuda y asesoramiento legal Laudo - - Ministerios de Justicia y programas de ayudas jurídicas estatales Fiscales Sistema judicial (por ej. Para tratar las costas judiciales) Gobiernos locales Sistema policial y penitenciario Organizaciones no gubernamentales (ONGs) Colegios de abogados Clínicas jurídicas (a menudo relacionadas con las universidades o facultades de derecho) Tribunales Instituciones Nacionales de Derechos Humanos (Comisiones de Derechos Humanos y Oficinas del Defensor del Pueblo) Mecanismos alternativos de resolución de los litigios: pueden estar vinculados al sistema judicial o ser organismos administrativos (consejería de trabajo o territorial) En el caso de las personas con discapacidad, el acceso a los derechos en el campo de la justicia tiene ciertas características que hacen necesaria una intervención específica. Se debería tener en cuenta que es posible que las personas con discapacidad intelectual no puedan comprender informaciones complejas o resolver conflictos. Por ello, es sumamente importante adoptar medidas de acción positiva para evitar la discriminación en el acceso a la justicia, en particular en el caso de un proceso penal en el cual estas personas pueden ser el sujeto o la víctima del delito. 30 Sensibilización jurídica La sensibilización jurídica es el fundamento para luchar contra la injusticia. Las personas con discapacidad intelectual no pueden buscar soluciones a la injusticia si desconocen cuales son sus derechos. La información relativa a las soluciones a la injusticia debe ser inteligible para el público. Dicha información debe proporcionárseles en un lenguaje sencillo y con imágenes para que sirva a sus necesidades prácticas. Tanto el gobierno como los agentes no gubernamentales deben promover estrategias para fomentar la sensibilización jurídica. Algunos gobiernos no cumplen con su obligación de informar al público sobre sus derechos relevantes y otros no están capacitados para cumplir con esta obligación. Es menester que se resuelvan estas deficiencias tan comunes. Por otro lado, aunque existen muchas organizaciones de derechos humanos que participan en actividades de sensibilización jurídica destinada a los grupos desfavorecidos, su impacto suele ser limitado debido a la falta de coordinación de los esfuerzos, la dispersión y a programas insostenibles. Los siguientes puntos podrían ser de utilidad: • • • Respaldar políticas y mecanismos de comunicación para la divulgación de información jurídica. Las estrategias de comunicación deberán adecuarse a las necesidades y aspiraciones de las personas con discapacidad intelectual. Por consiguiente, deben incluir la elaboración de información en formatos informales, “amigables”, así como la divulgación proactiva del conocimiento a quienes se enfrentan a importantes barreras físicas, intelectuales o económicas. Adoptar una orientación centrada en la demanda y en las necesidades de los grupos desfavorecidos en respuesta a problemas concretos. El conocimiento de leyes y normas precisas (por ejemplo la legislación antidiscriminación) puede resultar mucho más práctico que el conocimiento general de las normas internacionales o de los principios constitucionales. He aquí algunas modalidades de formación popular que podrían ser interesantes: programas en la radio o la televisión pública, teatro callejero, kits o folletos informativos sobre cómo iniciar una acción legal para aquellos que no pueden permitirse contratar a un abogado, quioscos o centros de información jurídica y páginas Web. Involucrar no sólo a abogados en la elaboración y el suministro de los programas de educación comunitaria. La experiencia demuestra que los profesionales sociales, los organizadores comunitarios, los docentes, los líderes religiosos y otras personas sin competencias jurídicas pueden realizar una contribución importante en la sensibilización del público ante la ley, sus derechos y otras soluciones legales a las que tienen derecho. Buena práctica En España, la firma del Convenio entre el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España) y el Consejo de la Abogacía para desarrollar acciones que promueven el acceso universal a la justicia de las personas con discapacidad • Ha impulsado la Carta de los Derechos de los Ciudadanos ante la Administración de Justicia. 31 • Ha promocionado la accesibilidad y supresión de barreras en la sede del Consejo General de Abogacía Española (CGAE). • Ha promovido un servicio de asesoramiento y orientación a personas con discapacidad o sobre asuntos relacionados con ésta, dentro del servicio de justicia gratuita. • Las tres instituciones colaboran en la sensibilización en los colegios de abogados sobre las necesidades y demandas de los letrados discapacitados. • Ha recogido la adhesión del CGAE a la Declaración de Madrid sobre las Personas con Discapacidad y su compromiso al cumplimiento de la cuota legal de reserva de empleo a personas con discapacidad o sus medidas alternativas. Ayuda legal La sensibilización jurídica puede ayudar a las personas con discapacidad a comprender que tienen derechos como el derecho a la protección contra la discriminación en el empleo y la ocupación. Para solucionar la violación de dichos derechos se suele necesitar la intervención de abogados, sin embargo, los costes relacionados con los servicios de asesoramiento jurídico y los procesos jurídicos tienden a disuadir a quienes no pueden permitirse que les busquen solamente soluciones. La ayuda legal puede enfrentarse a algunos de estos impedimentos. Los esquemas de ayuda legal gubernamentales incluyen tipos de ayuda social y financiera como por ejemplo, exenciones en los costes del proceso y servicios sociales a las víctimas y testigos. Los gobiernos también pueden participar activamente si tienen la capacidad de proporcionar ayuda legal a los pobres mediante la implementación de servicios de mediación o de ayuda legal (por ej. Disposición de abogados o consejeros jurídicos gratuitamente). Los sistemas y organizaciones de ayuda legal, que no proceden del Estado, pueden proporcionar servicios suplementarios mediante abogados de oficio, asesorías jurídicas y otros grupos jurídicos alternativos o de interés público. Estos servicios no sustituyen la responsabilidad del Estado de proporcionar ayuda legal, si bien son una fuente clave de asistencia a los pobres y desfavorecidos, especialmente cuando los gobiernos locales son incapaces de cumplir con sus responsabilidades. Las actividades no gubernamentales también pueden mejorar la calidad general de la educación profesional, extendiendo al mismo tiempo los servicios para los pobres. Las estrategias pueden incluir una institucionalización de los servicios de la comunidad para los licenciados en derecho, los profesionales jubilados y el establecimiento de clínicas jurídicas universitarias. Los esquemas de ayuda legal pueden contar con voluntarios y otros agentes y utilizar las estructuras existentes a nivel local para ampliar el acceso y la calidad del servicio. Con frecuencia, las personas pobres requieren asesoramiento y asistencia para evitar que sea necesario que se juzgue un caso, incluidos los mecanismos alternativos de resolución de los litigios y otras soluciones informales. También pueden necesitar asesoramiento sobre si requieren representación legal o dónde pueden encontrar abogados de oficio. Este asesoramiento puede correr a cargo de agentes o voluntarios con formación especializada en asistencia jurídica a los grupos desfavorecidos. 32 Laudo / Mediación El laudo y la mediación consisten en el proceso de determinación del tipo de solución o compensación más adecuado. Los mecanismos de laudo incluyen procesos judiciales y quasi judiciales. Para las personas con discapacidad intelectual, estos procesos son uno de los mecanismos más importantes de acceso a los derechos y la justicia. Los procedimientos de laudo y mediación no requieren un proceso legal complejo y pesado y suelen resultar menos costosos. Su naturaleza más informal hace que resulten más accesibles para las personas con discapacidad intelectual. La reforma del sector judicial tiende en general a centrarse sobremanera en programas que respaldan los mecanismos judiciales formales y especialmente en procesos de laudo a través de la judicatura. Si bien es comprensible desde la perspectiva del gobierno, es esencial que en términos de acceso a la justicia se apliquen parámetros comunes de valoración tanto a los mecanismos legales formales como informales. Buena práctica La mediación para las personas con discapacidad intelectual debería existir como requisito previo en todos los procesos judiciales de derecho civil. Se debería recurrir a los tribunales únicamente si la mediación no da resultados. Debe promoverse activamente la participación de organismos con un interés legítimo (organizaciones de personas con discapacidad y otras organizaciones representativas) en todo tipo de procesos judiciales, junto a las personas con discapacidad y sus familias. Las posibilidades quasi judiciales y no judiciales se componen de instituciones nacionales de derechos humanos (INDH) y mecanismos alternativos de resolución de los litigios. Existen básicamente dos tipos de INDH: Las comisiones de derechos humanos y antidiscriminación y las oficinas de los Defensores del Pueblo. Las INDH suelen ser organizaciones no gubernamentales que ayudan a las personas pobres y desfavorecidas a lograr soluciones que, de otro modo, no estarían a su alcance. La presencia de las INDH también puede resultar útil para prevenir futuros problemas ya que generalmente desempeñan un papel de control y además promueven mecanismos sostenibles a largo plazo como la enseñanza pública de derechos humanos. Apoyo personal De conformidad con una disposición especial relativa al acceso a la justicia del proyecto de Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, cada Estado debería tomar las medidas adecuadas y efectivas para garantizar la accesibilidad a los procesos judiciales de las personas con discapacidad intelectual. Asimismo, deberían tratar de eliminar todas las barreras físicas, sociales, informativas, comunicativas, lingüísticas o de otra índole para facilitar el ejercicio pleno de sus derechos y la participación de la persona con discapacidad intelectual en todos los procesos oficiales. 33 Para garantizar la igualdad de oportunidades a todas las personas con discapacidad, se debería establecer un apoyo complementario (servicios personales), como la presencia de una persona que la respalde y pueda facilitar la comunicación, la información y la orientación a la persona con una discapacidad intelectual en todos los procesos relacionados con el acceso a la justicia. 2.5 Personas con discapacidad intelectual en el sistema de justicia penal El proyecto “Justicia, Derechos e Inclusión para Personas con Discapacidad Intelectual” ha destacado los problemas especiales a los que se enfrentan las personas con discapacidad intelectual cuando entran en contacto con el sistema de justicia penal. Sus limitados conocimientos y aptitudes intelectuales hacen que, en muchos países europeos, un gran número de personas con discapacidad intelectual estén recluidas en prisiones corrientes. El proceso antes de la vista En los casos en que la persona con discapacidad intelectual se encuentra en un proceso por el que se le imputa un delito, la policía y los agentes de los tribunales no suelen darse cuenta de que se trata de un discapacitado. Por ello, además de la sensibilización y formación en temas de discapacidad intelectual del personal de todas las administraciones, resulta conveniente la existencia de protocolos de intervención que incluyan la evaluación diagnóstica de las personas que son juzgadas. De existir una duda justificada sobre las competencias de un acusado en algún momento del proceso judicial, se sugiere una valoración a cargo de un psicólogo experto en discapacidad intelectual. En el caso en que la persona con discapacidad intelectual haya sido es víctima de un delito, es muy importante que durante cualquier procedimiento (interrogaciones, primera audiencia, careo con el agresor, etc.) se tengan en cuenta sus particulares necesidades. Cuando sea menester, los abogados deberán asegurarse de que los jueces y el jurado están al tanto de que cualquier comportamiento no verbal que pueda tener el acusado con discapacidad intelectual como mirar fijamente, dormirse y sonreír, no significa necesariamente una falta de respeto. Es muy frecuente que los procesos de reforma judicial no incluyan una reforma policial. No obstante, la policía desempeña un papel fundamental en el acceso a la justicia, en particular por ser el primer punto de contacto en el sistema judicial penal. El resultado de la policía puede verse afectado por una investigación y unas capacidades forenses escasas, poca supervisión, corrupción y una cultura de la violencia extendida. Las estrategias para mejorar el resultado de la policía se componen de un aumento de las capacidades de investigación, unas estructuras institucionales de control, criterios de formación y mejora de las relaciones de la policía con la comunidad. La formación de la policía para que sea capaz de identificar casos de discriminación y comprender las necesidades y las aptitudes de las personas con discapacidad intelectual contribuirá a evitar casos de discriminación. Los acusados con discapacidad intelectual no suelen estar bien representados porque los distintos agentes que intervienen en el proceso judicial no comprenden su discapacidad o porque no se han dado los pasos adecuados para comprender las capacidades y 34 limitaciones de una persona con discapacidad intelectual. Éstas personas suelen ser juzgadas sin una valoración correcta de sus posibilidades de entender y seguir el juicio. Los tribunales deberían adoptar medidas de acción positiva para evitar la discriminación y permitir una verdadera participación en los procesos judiciales. En particular, los funcionarios de los juzgados deberían adoptar medidas razonables en materia de políticas, prácticas y procesos, siempre que sea necesario, con el fin de evitar la discriminación basada en la discapacidad, que no alteren fundamentalmente la naturaleza del proceso. Una de las medidas que podríamos recomendar es la de establecer una coordinación con entidades especializadas en el mundo de la discapacidad intelectual que pudieran servir de apoyo y orientación para las personas con discapacidad, sus familias y el propio personal judicial. Cuando se necesiten expertos, se recomienda que éstos tengan experiencia y formación profesional en el campo de la discapacidad intelectual, así como experiencia en los tribunales y juzgados. A la hora de nombrar a un abogado, los jueces deberían considerar a alguien con experiencia en la defensa de personas con discapacidad. El procedimiento durante la vista En una sala de un tribunal, una persona con discapacidad intelectual, ya sea el sujeto o la victima de un delito, puede: • No ser capaz de seguir el juicio por tener dificultades para comprender los procedimientos judiciales, para entender los cargos o para colaborar y ser asistido por su abogado; • No ser capaz de confesar, ya que puede ser muy vulnerable a la presión durante el interrogatorio, no poder hacer una confesión adecuada y real, a menudo deseoso de complacer al juez con una confesión • No ser capaz de declararse culpable, podría no entender los términos legales o no comprender las consecuencias de sus acciones o estar confuso sobre quién es responsable y podría declararse culpable sin entender por qué incluso siendo inocente. Si no se tienen en cuenta las posibilidades arriba mencionadas, podemos enfrentarnos a una situación de discriminación. Con el fin de evitar fallos injustos, los funcionarios de los tribunales deberían tener en cuenta las siguientes medidas: • • • • • Usar frases sencillas que no incluyan términos complicados; Tomarse su tiempo para dar o solicitar información y repetir más de una vez las preguntas, si es necesario, cuando realicen las vistas o los juicios; No usar nunca preguntas directivas cuando se interrogue a personas con discapacidad intelectual y preguntar siempre directamente y sin agresividad; Reservar tiempo adicional para que las personas con discapacidad intelectual puedan comprender las comunicaciones del juicio. Por ejemplo, el abogado de una persona con discapacidad intelectual puede necesitar tiempo adicional para explicar detenidamente lo que está diciendo el juez; El abogado de una persona con discapacidad intelectual debería contar con la ayuda de una persona (un familiar, amigo o profesional que conozca mejor las habilidades comunicativas de dicha persona) para asegurarse de que su cliente comprende lo que sucede en el juicio; 35 • • • A la hora de testificar, la persona con discapacidad intelectual debería contar con el apoyo emocional de, familiares, personas de apoyo y que debería de estar físicamente próximas a él con el fin de evitarle cualquier ansiedad; Adoptar las medidas necesarias que faciliten a la persona con discapacidad intellectual que haya sido víctima de delito el realizar su declaración sin tener que enfrentarse a la persona agresora por ejemplo utilizando videoconferencia, o declaración sin la presencia de la persona agresora; A la hora de pronunciar el fallo, los jueces deberían elegir siempre el entorno menos restrictivo para una persona con discapacidad intelectual. Por ejemplo, un programa de tratamiento centrado en la comunidad para infractores con discapacidad intelectual puede resultar más apropiado que la cárcel. Los tribunales deberían considerar otras alternativas a la condena como la libertad condicional y otros programas basados en la comunidad cuando fallen el caso. Las alternativas a la condena pueden incluir servicios a la comunidad, o alojamiento en piso tutelado, centros de educación especial, etc. El procedimiento después de la vista Una vez finalizado el proceso judicial y dictada la sentencia, en el caso de las personas que han cometido un delito, es importante tener en cuenta que su discapacidad intelectual sea considerada a la hora del tratamiento penitenciario (si la sentencia indica internamiento en una institución penitenciaria. En este caso es recomendable que las organizaciones especializadas en discapacidad incluyan dentro de sus acciones programas de intervención con las personas con discapacidad intelectual que se encuentran en las instituciones penitenciarias, estas medidas requerirán de una intensa coordinación con los equipos penitenciarios. Las cárceles suelen quedar fuera de la mayoría de los procesos de reforma judicial aunque sufran, por lo general, las consecuencias de los problemas que se originan en otros eslabones del sistema judicial, como es el caso de las demoras judiciales o del encarcelamiento innecesario. No obstante, los sistemas penitenciarios no son una prioridad para la mayoría de los gobiernos. Por consiguiente, los reclusos siguen alojados en condiciones de vida paupérrimas. Las estrategias para mejorar el sistema penal deben incluir una mejora de las condiciones de detención, un fortalecimiento de la justicia informal a nivel local, un aumento de la formación técnica y en derechos humanos, así como un aumento de la transparencia en el sistema penitenciario como medios para proteger a los reclusos, además de medidas socialmente constructivas que fomenten la reinserción social de los reclusos. Si la sentencia no ha tenido en cuenta la condición de discapacidad intelectual de la persona condenada, o incluso no se había detectado la misma durante el proceso, deberían de crearse los mecanismos judiciales que permitan la reconsideración de la pena. En muchos casos la situación de exclusión social y extrema pobreza, lleva a que la discapacidad intelectual no haya sido adecuadamente diagnosticada, lo que hace que muchas personas puedan encontrarse cumpliendo condena sin que se atienda su situación, lo que implica una clara discriminación que debe ser evitada. 36 Estudio de caso: Personas con discapacidad intelectual en el sistema penitenciario español El socio del proyecto FEAPS, Confederación Española de Organizaciones a favor de Personas con Retraso Mental, ha desarrollado un Programa de integración social y actividades rehabilitadoras para personas reclusas y ex-reclusas con discapacidad intelectual. Este programa lanzado en 1995, se debe a una visita a la cárcel de León durante la cual se observó un tratamiento inadecuado a los reclusos con discapacidad intelectual. Era necesario elaborar un programa que promoviera la rehabilitación de estos reclusos con el fin de conseguir su reinserción en la sociedad tras el cumplimiento de la pena o el internamiento. En el programa se distinguen tres áreas claves: 1. Acciones de estudio e investigación: Orientadas al conocimiento de la realidad de las personas con discapacidad intelectual recluidas en centros penitenciarios y sus necesidades; 2. Actividades: dirigidas a la mejora de la situación de las personas con discapacidad y a la prevención y obtención de sentencias más rehabilitadoras, además del seguimiento de aquellas personas en situación ex-reclusa; 3. Red de centros y servicios: orientada al cumplimiento de la pena o medida de personas con discapacidad intelectual en situación reclusa en un centro más rehabilitador. El programa está dirigido a personas con discapacidad intelectual oficialmente reconocidas con el correspondiente certificado de minusvalía y que se encuentren en alguna de las situaciones siguientes: • Personas en una en situación de riesgo delictivo que han cometido acciones antisociales y/o que viven en entornos familiares o grupales de delincuencia o predelincuencia. • Personas afectadas por el régimen penal penitenciario que han cometido un falta o crimen y que se encuentran en una de las situaciones siguientes: pendientes de juicio, en detención preventiva, en libertad con medidas de seguridad, en prisión o libertad condicional; • Ex–reclusos que se encuentran en situación de libertad definitiva. Hay que constatar que la discapacidad intelectual por si misma no determina conductas delictivas. Pero al igual que en la población general, influyen factores como la pobreza, el aislamiento social, la marginación, la familia, los entornos desestructurados y las carencias afectivas que unidos a la vulnerabilidad de las personas con discapacidad intelectual pueden aumentar las posibilidades de delinquir. Importante resulta reflejar que este colectivo comparte el perfil de la mayoría de las características generales de la población reclusa, añadiéndosele la discapacidad intelectual que comporta una mayor indefensión frente a las exigencias de la vida diaria y de la supervivencia en un entorno de gran dificultad. Las actividades que se desarrollan en el programa se diferencian según se intervenga dentro o fuera de los centros penitenciarios: 37 Dentro de los centros penitenciarios: • Detección de nuevos casos: los equipos técnicos de los centros penitenciarios facilitan listados o proponen personas ingresadas con posible discapacidad intelectual.. El equipo del programa realiza entonces las valoraciones a través de: entrevistas clínicas, administración de pruebas psicológicas, consulta de las historias clínicas. En caso de confirmarse el diagnóstico de discapacidad intelectual, se procede a diseñar el programa de intervención individual (rehabilitación y reinserción). • Oficialización del diagnóstico: Obtención del certificado de minusvalía. • Planes individuales de rehabilitación y tratamiento: Abarcan las áreas personal, familiar, socio-relacional y laboral. Estos planes necesitan una adaptación al entorno penitenciario en dos aspectos: a. Adaptación al entorno penitenciario: orientando la adecuada ubicación e interacción, dentro de la institución. b. Preparación para la excarcelación y la reinserción: rehabilitación (salud, formación, preparación al trabajo, atención sicológica) y reinserción (familiar, social) en coordinación con recursos y servicios sociales. • Programas ocupacionales y reinserción social o laboral: Incorporación de los programas en talleres, clases, etc., así como en actividades penitenciarias consideradas apropiadas. Programas formativos. • Seguimiento y canalización de las necesidades y demandas de los reclusos. • Actividades de ocio y tiempo libre y salidas terapéuticas: Promover alternativas nuevas, saludables y enriquecedoras al uso de substancias tóxicas. La idea consiste en crear una relación con un entorno social normal, consolidar los hábitos de autonomía personal, fomentar y consolidar las aptitudes sociales en el programa individual correspondiente y, en algunos casos, facilitar las relaciones con sus familias. Fuera de los centros penitenciarios: • Detección de las necesidades, demandas y nuevos casos: Valoración individual y desarrollo de un plan de trabajo personalizado. • Programas de reinserción socio-laboral: Inclusión en programas formativos e inserción ocupacional en empresas ordinarias y otros servicios. • Seguimiento y evaluación de los usuarios. • Derivación de ex-reclusos o personas en libertad condicional: Una vez pasen al régimen de libertad condicional, hayan cumplido el periodo de internamiento, una sentencia judicial dictamine el cumplimiento en un centro alternativo o que sea concedido tratamiento se realizará una derivación a centros ocupacionales, de ocio, recursos residenciales, etc., según proceda. • Búsqueda y promoción de las alternativas a la prisión a través de una red de recursos alternativos. 38 • Asesoramiento social: Intervención de trabajo social con las familias y los entornos de estas personas. • Gestión y tramitación de documentación: La gestión de la documentación como por ejemplo el carné de identidad, la preparación de informes multidisciplinares para la tramitación de los certificados oficiales de minusvalía, certificado de empadronamiento, gestión de las pensiones, etc. • Asesoría jurídica. Revisión de casos: el objetivo principal es ofrecer un soporte jurídico al colectivo que se atiende. Las actuaciones se producen en el ámbito penitenciario (estudio y valoración de los usuarios del programa, que incluye información penal, procesal y penitenciaria; revisión de sentencias, asesoramiento e información, redacción de informes, etc…), en el ámbito judicial (redacción de alegaciones, inicio de procedimientos de incapacitación…) y en otros campos (atención y asesoramiento a las familias, por ejemplo). • Acciones preventivas: Actuaciones previas para lograr sentencias y condenas más rehabilitadoras y sensibilizadas. Continuidad en el programa de personas excarceladas para evitar la reincidencia. • Sensibilización y actividades de difusión: elaboración de folletos, Jornada de sensibilización a asociaciones, publicación periódica de artículos, contactos con asociaciones profesionales de jueces, abogados y fiscales, divulgación del programa en los medios de comunicación, organización y participación en seminarios, congresos y conferencias técnicas, etc. • Actividades formativas: Organización de cursos y seminarios de formación para el personal adscrito al programa y/o profesionales implicados en la atención del colectivo 2.6 Conclusiones Los minuciosos debates entablados con las organizaciones miembro de Inclusion Europe, así como la investigación adicional realizada en el marco de este proyecto han demostrado que las personas con discapacidad intelectual tienen dificultades de acceso a los derechos y la justicia en todos los Estados miembros de la UE y los países de adhesión, así como en otros Estados miembros del Consejo de Europa. La igualdad de acceso a los derechos y la justicia es fundamental para reducir la pobreza y la exclusión social y reforzar la gobernanza democrática. Debido a este acceso limitado a sus derechos, a menudo las personas con discapacidad intelectual no pueden luchar activamente contra la exclusión social. Las reformas judicial y administrativa destinadas a acomodar a las personas desfavorecidas, deberían ser habilitadas para defender sus propios derechos. Tras siglos de exclusión social, las personas con discapacidad intelectual están cada vez más comprometidas en reclamar sus derechos y utilizar, si es menester, el sistema judicial. Los Gobiernos y la Unión Europea tienen la obligación de respaldar este proceso garantizando el acceso de todos los ciudadanos, sin excepción, a los derechos y la justicia. Esta publicación ha demostrado que los principios fundamentales de autodeterminación, acceso universal e igualdad de ciudadanía pueden guiar estos esfuerzos en pos del acceso a los derechos y la justicia para las personas con discapacidad intelectual. Lo más 39 importante en estos esfuerzos es el desarrollo de una estrategia completa y coordinada, junto a criterios e indicadores claros con el fin de llegar a todos los niveles de la justicia y la administración pública. El objetivo de todos los niveles de gobierno debe consistir en garantizar y hacer cumplir la no-discriminación de todos sus ciudadanos. Las personas con discapacidad intelectual necesitan ante todo una sensibilización legal, a saber acceder a información relativa a sus derechos y obligaciones, así como apoyo personal en los procesos administrativos y judiciales. En particular, deberían recibir este apoyo incondicionalmente y sin necesidad de realizar ninguna solicitud especial. Las personas con discapacidad intelectual necesitan además sistemas de laudo y mediación que se puedan moderar mejor con el fin de acomodar las necesidades específicas de este grupo de ciudadanos. La consecuencia más grave del acceso limitado a la justicia consiste en que en la mayoría de los países europeos hay una cantidad significativa de personas con discapacidad intelectual que cumplen condena en cárceles corrientes. Esto indica que el sistema judicial no ha tenido en cuenta como debía ni sus derechos ni sus limitaciones intelectuales y es uno de los argumentos más importantes en pos de una mejor accesibilidad y del respaldo necesario. Los ciudadanos europeos con discapacidad intelectual necesitan que los principios de acceso a los derechos y la justicia consagrados en la Convención Europea de Derechos Humanos y en la Declaración Universal de Derechos Humanos se conviertan en una realidad. 40 Anexo Bibliografía BAG Hilfe für Behinderte (Ed.): Die Rechte behinderter Menschen und ihrer Angehörigen, 32. Auflage 2004 Balch Hurme, Sally: Current Trends in Guardianship Reform, 7 MD. J. CONTEMP. LEGAL ISSUES 143,145 (1995) Betreuungsrechtliche Praxis - BtPrax - Zeitschrift für soziale Arbeit, gutachtliche Tätigkeit und Rechtsanwendung in der Betreuung Blankman, K.: Curatele voor personen met een geestelijke stoornis en bescherming op maat, Tjeenk Willink, 1994. Blankman, K.: Guardianship Models in the Netherlands and Western Europe, International Journal of Law and Psychiatry, 1997, 1 Blankman, K.: Mentorschap ten behoeve van meerderjarigen, Tijdschrift voor Gezondheidsrecht 1992, 8. 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REV. 1818, 1992 41 Sitios Web relevantes • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 42 http://www.coe.int/ Página del Consejo de Europa http://www.echr.coe.int Página del Tribunal Europeo de Derechos Humanos http://bailii.org Página del British and Irish Legal Information Institute (Centro británico e irlandés de información jurídica) http://www.curia.eu.int Página del Tribunal Europeo de Justicia http://www.interights.otg Página del Centro Internacional para la protección legal de los Derechos Humanos http://www.drc-gb.org Página de la Disability Right Commision (Comisión de Derechos de la Discapacidad) http://www.lawreform.ir Página de la Law Reform Commission of Ireland (Comisión de reforma legislativa de Irlanda) http://www.un.org/esa/socdev/enable/index.html Página de Naciones Unidas sobre discapacidad http://www.vgt-ev.de Página de una organización nacional sin ánimo de lucro para el debate y desarrollo de "Betreuungsrecht" http://www.betreuung-mit-zukunft.de Página con material sobre Betreuungsrecht http://www.betreuerlexikon.de Página de una enciclopedia on line sobre Betreuungsrecht http://www.bmj.bund.de Página del Ministerio Federal Alemán de Justicia con enlaces a todas las leyes alemanas http://www.dzieci.org.pl/index.php Página polaca sobre los niños con discapacidad http://www.bardziejkochani.pl/ Página de la Asociación Polaca de Padres de niños con Síndrome de Down http://www.rpd.es Página del Real Patronato sobre Discapacidad – Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales http://imsersodiscapacidad.usal.es Página del Observatorio de la Discapacidad (ODC) IMSERSO http://www.siis.net Página española de SIIS. Centro de Documentación y Estudios de la Fundación Eguía-Careaga http://www.cermi.es Página del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad http://www.discapnet.es Página de la Fundación ONCE - Fondo Europeo de Desarrollo Regional http://www.rechtspraak.nl Página sobre el sistema judicial en los Países Bajos Direcciones de las organizaciones socias Bélgica • Inclusion Europe Geert Freyhoff Galeries de la Toison d'Or 29 Chaussée d'Ixelles #392/32 B-1050 Brussels Website: www.inclusion-europe.org Alemania • Bundesvereinigung Lebenshilfe für Menschen mit geistiger Behinderung Ulrich Hellmann Raiffeisenstr. 18 D-35043 Marburg Website: www.lebenshilfe.de • Lehrstuhl für Bürgerliches Recht, Zivilprozessrecht und Rechtsvergleichung Universität Göttingen Prof. Dr. Volker Lipp Platz der Göttinger Sieben 6 D-37073 Göttingen Website: www.jura.uni-goettingen.de/lipp/ Francia • Union Nationale des Associations de Parents et Amis de Personnes Handicapées Mentales (UNAPEI) Aymeric Audiau F-75876 Paris Cedex 18 Website: www.unapei.org • Conseil Départemental de l’Aide Juridique de Paris Annie Cibille 4, Boulevard du Palais F-75001 Paris Website: www.mmj.fr España • Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS) Maria Teresa Casado Serrate General Perón 32, 1 A E-28020 Madrid Website: www.feaps.org 43 • Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales. Universidad de Alicante, España Profa.(TEU) Clarisa Ramos Feijóo Profa.(CEU) María Asunción Martínez Román Edificio de Ciencias Sociales - Ap. 99 Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales Campus de San Vicente del Raspeig E-03080 Alicante Website: www.ua.es Polonia • Polskie Stowarzyszenie na Rzecz Osób z Upośledzeniem Umysłowym (Polish Association for Persons with Mental Handicap) Jaroslaw Kaminski Glogowa 2b PL-02-639 Warszawa Website: www.psouu.pl • Biuro Rzecznika praw Obywatelskich (Office of the Commissioner for Civil Rights Protection) Michal Kubalski Aleja Solidarnosci 77 PL-00-090 Warszawa Website: www.brpo.gov.pl República Checa • Sdruzeni pro pomoc mentalne postizenym (Inclusion Czech Republic) Ivo Vykydal Karlinské nám. 12 CZ-186 03 Praha 8 Website: www.spmpcr.cz Países Bajos • Federatie van Ouderverenigingen (FvO) Pauline de Graaf P.O. Box 85276 NL-3508 AG Utrecht Website: www.fvo.nl Irlanda • 44 The National Association for People with Mental Handicap of Ireland (NAMHI) Deirdre Frances Carroll Fitzwilliam Place 5 IRL-Dublin 2 Website: www.namhi.ie Inclusion Europe La Asociación Europea de las Organizaciones de Personas con Discapacidad Intelectual y de sus Familias Inclusion Europe es una organización sin fines de lucro. Defendemos los derechos e intereses de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias. Nuestros miembros son organizaciones nacionales de 34 países. Las personas con discapacidad intelectual son ciudadanas de su país. Tienen igual derecho a incluirse en la sociedad, cualquiera que sea el nivel de su discapacidad. Quieren derechos, no favores. Las personas con discapacidad intelectual tienen muchos talentos y aptitudes. También tienen necesidades especiales. Requieren una selección de servicios para apoyar sus necesidades. Inclusion Europe se concentra en tres áreas políticas principales: • Los Derechos Humanos de las personas con discapacidad intelectual • La inclusión en la sociedad • La no-discriminación Inclusion Europe coordina actividades en muchos países europeos, incluyendo conferencias, grupos de trabajo y reuniones de intercambio. Responde a propuestas políticas europeas y provee informaciones sobre las necesidades de las personas con discapacidad intelectual. Inclusion Europe asesora la Comisión Europea y los miembros del Parlamento Europeo sobre los temas de discapacidad. Esta publicación ha sido desarrollada en el marco del Proyecto “Justicia, Derechos e Inclusiónpara las Personas con Discapacidad Intelectual”. Está disponible en inglés, francés, alemán, español, holandés, checo y polaco. Todos los miembros de Inclusion Europe y en particular los socios siguientes han contribuido al éxito de este proyecto: • Union Nationale des Associations de Parents et Amis de Personnes Handicapées Mentales (UNAPEI), Francia • Conseil Départemental de l’Aide Juridique de Paris, Francia • Bundesvereinigung Lebenshilfe für Menschen mit geistiger Behinderung, Alemania • Federatie van Ouderverenigingen (FvO), Países Bajos • Polskie Stowarzyszenie na Rzecz Osób z Upośledzeniem Umysłowym, Polonia • Biuro Rzecznika Praw Obywatelskich, Polonia • Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS), España • Sdružení pro pomoc mentálně postiženým, Republica Checa • Lehrstuhl für Bürgerliches Recht, Zivilprozessrecht und Rechtsvergleichung, Universität Göttingen, Alemania • Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad de Alicante, España • NAMHI, National Association for People with an Intellectual Disability, Irlanda Financiada por la Comisión Europea Inclusion Europe Galeries de la Toison d’Or - 29 Chaussée d’Ixelles #393/32 - B-1050 Bruselas Tel. : +32-2-502 28 15 - Fax : +32-2-502 80 10 [email protected] - www.inclusion-europe.org ES ISBN 2-87460-026-1