Juan Ricci. Retrato de Fray Alonso de San Vítores.

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BOL- D E L A SOC. E S P . D E E X C U R S I O N E S
T O M O XXXVLII
Juan Ricci.
Retrato de Fray Alonso de San Vítores.
1659.
—
2,10 X
1,69
—
EL RETRATO DE FRAY ALONSO DE SAN VITORES
PINTADO POR FRAY JUAN ANDRES RICGI
Y OTRAS OBRAS BURGALESAS DEL FRAILE ARTISTA Y TRATADISTA
Entre las excelencias de la pintura de Juan Ricci se destaca
un retrato excelentísimo. E l fraile benedictino representó en este
retrato a su superior en la Orden, Fray Alonso de San Vítores. Fray
Alonso fué modelo de Ricci en el Real Monasterio de San Juan
Bautista de Burgos. La capital castellana aparece al fondo de cuadro,
recortada por el marco de una ventana. N o muy conocido este retrato, por sus muchas virtudes merece mayor estudio y divulgación.
Pertenece al Museo Arqueológico Provincial de Burgos. Con ocasión
de mediar en su reciente forración y limpieza, pude contemplarlo en
bajo, a muy poca elevación sobre el suelo (1). A l enfrontarme con el
retrato —a la sazón en Madrid— en la habitación donde se terminaba de limpiar, sobrecogido ante su intensidad realista, recibí impresión análoga a la que me produjo en Roma «El Papa Inocencio X». L a fuerza expresiva de aquella pintura no cede, a mi juicio,
a l a del Papa. E l espíritu del fraile, Abad y Obispo, está todo en el
cuadro. Atrae la mirada penetrante, inquisidora, inteligente..... de
«Nuestro Reverendísimo Padre F . Alonso de San Vítores, hijo y
Abad de esta Real Casa—la de Burgos— y de la de San Vicente, de
Salamanca y de San Martín, de Madrid, Predicador de Su Majestad
y calificador de la Suprema General de la Religión de nuestro Padre
San Benito, Obispo de Almería, de Orense y Zamora». Figura eminente en la historia de la Orden Benedictina, en cuyo retrato alcanzó
Fray Juan calidades eminentes también.
(1) El Patronato Nacional del Turismo ha costeado las obras de reforma del
Museo, incluida la restauración de los cuadros de valor artístico, como el que es
objeto de este artículo. La Comisión de Monumentos y el Ayuntamiento de Burgos
también contribuyeron.
268
Bl retrato de Fray Alonso de San
Vítores
E l retratado por Ricci fué hijo de un c a p i t á n h ú r g a l e s que
p a s ó a Flandes para servir a l Rey; F r a n c i s c o S. Vítores de la Portilla c a s ó con Juana Fransarseus en Bruselas, donde vino al mundo
F r a y A l o n s o (1).
Se le representa en el cuadro sentado en amplio sillón frailuno, guarnecido de terciopelo c a r m e s í con flecos de oro; revestido con
la roja capa magna de su dignidad, sobre el negro h á b i t o benedictino, cuya cogulla asoma por encima de la capa; los brazos apoyados
en los del sillón, y las manos naturalmente c a í d a s ; ambas ostentan
anillos, y la diestra el libro diurno, que el dedo índice mantiene entreabierto; sus pies hunden el a l m o h a d ó n , rojo también (2). L a prestancia del retrato h a b í a de corresponder a la condición del sabio y digno
v a r ó n . E l que, andado el tiempo, escribió y publicó en 1645, y en
M a d r i d , su obra Sol de Occidente, comentando la regla de San Benito. Quien cuidó celosamente de la disciplina eclesiástica, y, s e g ú n
el Padre Flórez, «atendió a establecer el porte respetuoso de su dignidad
y a la gravedad m á s religiosa en el coro y en el decoro de
la iglesia».
Completa l a importancia del cuadro su interesante paisaje al
fondo, de mucho valor documental por a ñ a d i d u r a . Se mira el Alcázar de Burgos, ya desaparecido, en lo alto; allí esbozadas las imponentes torres del soberbio castillo donde nació Sancho III el Deseado
y Pedro el Cruel y Enrique el Doliente.
Apuntan entre brumas las torres y el crucero de l a Catedral
burgalesa; torreones y lienzos de la muralla; y una amplía construcción en primer término, que no es otra sino el Real Monasterio de
San Juan, desde una de cuyas celdas se pintaba el cuadro (3).
Indudablemente l a i n s p i r a c i ó n de F r a y Juan culmina a l a sombra de las torres de Juan de Colonia. Digo esto porque recuerdo con
calidades extraordinarias los cuadros pintados t a m b i é n en Burgos
para su Catedral; cuadros todos que revelan su sensibilidad exquisita, su distinción pictórica muy considerable y l a buena casta de su
(1)
(2)
P. Flórez. España Sagrada, t. XVII.
Mide este lienzo 2,10 ms. alto por 1,69 ancho.
(3) En las Memorias Históricas de Burgos y su Provincia, por Isidro Gil, se
cita este cuadro precisamente por esta su vista de Burgos, pero es equivocada la
fecha en que dice se pintó
Julio Cavestany
269
pintura e s p a ñ o l a . « S a n t a Casilda», «San Antonio de P a d u a » , « S a n t a s
Centola y E l e n a » , « S a n t a U r s u l a (?) con otras santas c o m p a ñ e r a s » ,
« S a n Julián, O b i s p o de C u e n c a » y «San F r a n c i s c o » , muestran aquellas exquisiteces, sin concesiones a vulgares gustos. Pero t é n g a s e en
cuenta, que v a r i o s de estos lienzos h a n sufrido grandes repintes, y así,
no todos revelan hoy l a misma calidad. Se conservan m á s puros los
de « S a n A n t o n i o » , «San F r a n c i s c o » , « S a n t a s C e n t o l a y E l e n a »
(1).
N o trato de estudiar l a obra del fraile pintor, que h a b r á n de
hacerlo autorizados tratadistas de arte que en ello andan. Sí me interesa divulgar este retrato, tan poco conocido, n i citado como merece.
E s t a obra maestra de Ricci, que tiene mis preferencias, como no
oculto al lector, s e ñ a l a una escuela colorista. Que, a d e m á s , el fraile
se p r e o c u p ó siempre del procedimiento p i c t ó r i c o , de l a m e c á n i c a de
su oficio, que hizo u n estudio de esto y que se d o c u m e n t ó con principios de las ciencias que a t a ñ e n al d i s e ñ o , lo comprueba el libro que
e s c r i b i ó sobre pintura, a l que alude A n t o n i o Palomino, quien dice en
su obra vio el manuscrito, d o l i é n d o s e de que no fuera impreso. Pero
llega a nosotros este códice de «Pintura S a b i a » , como l o titula su
autor, dedicado a d o ñ a Teresa Sarmiento de l a Cerda, Duquesa de
Béjar, su aventajada discípula, quien a ú n c o l a b o r ó en él. Sobre tan
importante documento me cumple solamente recordar, que el s e ñ o r
Tormo l o h a estudiado, s e g ú n consta en el libro de Actas del C o n greso de l a H i s t o r i a del Arte, celebrado en P a r í s —26 de septiembre
a 5 de Octubre de 1921—. P o r tanto, sobre l o de mucha curiosidad y
sabroso que tiene el libro, le corresponde l a palabra al prestigioso
c a t e d r á t i c o (2).
Pero y o entiendo, que el verdadero tratado de pintura sabia
que nos lega R i c c i es el retrato en c u e s t i ó n . Sus valores tienen vigencia absoluta. Y sirve de e n s e ñ a n z a hoy este cuadro, alarde de facilidad en su t é c n i c a . Ante el mismo puede pensarse que su autor m i r ó
detenidamente los retratos del Greco: que, s i n duda, vio pintar a V e (1) Por estos cuadros, de los que dice Bosarte son de los mejores de su autor,
se pagó a Ricci 5.515 reales y 17 maravedises. (Martínez y Sanz, Historia dz la Catedral de Burgos.)
(2) Por la amabilidad generosa del ilustre bibliófilo D. Félix Boix, su propietario, conozco el manuscrito, con tan interesantes dibujos, entre otros, como aquellos en los que el fraile pintor representa sin enfado, como buen naturalista, muy
bellas figuras de mujer.
270
El retrato de Fray Alonso de San
lázquez, que sobrepujó a su maestro Mayno, el dominico
Vítores
, siendo la
suya obra genial y muy propia, como lo dice el retrato de nuestras
predilecciones. Y porque no se crea que esta preferencia por el «Fray
Alonso» exagera sus valores, recuerde el lector algo de lo que han
dicho los tratadistas que citan las obras del benedictino, aunque no
incluyen esta su obra maestra. Se advierte, también, delante de tan
extremada pintura, que aquellos tratadistas no se pasaron en su crítica con larguezas: sus encomios quedan muy justificados.
«Sus cuadros se distinguen por el estilo abreviado, pues los
m á s parecen estar pintados de l a primera por la gran fuerza del claro
obscuro», escribió C e á n en 1800, y Mayer dice: «Ricci ha tratado de
manera original problemas que también Velázquez ha perseguido
tiene una amplitud pictórica que Z u r b a r á n j a m á s ha a l c a n z a d o » , que
ya es decir algo del lado de F r a y Juan A n d r é s . «Ningún otro maestro
de M a d r i d aplicóse m á s en los efectos de la luz difusa y e x t e n s a » ,
a ñ a d e Sentenach; y Beruete, que no le dio la importancia que le corresponde, a l u d i ó sin embargo, a «su ejecución pronta y fácil.» E s
para S á n c h e z C a n t ó n —que alude a Juan al tratar de su hermano
Francisco— pintor de fibra, realista y fuerte, aunque le califica de
dibujante un tanto duro: pero en este retrato no aparecen aquellas
durezas que pudieran tener otras de sus obras.
C o n lo transcrito, confío en que no se me tache de partidista.
Y no vivió olvidado en sus a ñ o s , por cierto, el gran pintor de
la mejor época de la escuela de Madrid, que mucho le solicitaron y
a ú n se disputaron su presencia las muchas Casas de l a Orden.
De su permanencia en ellas sacaban buen partido los suyos, que le
hicieron pintar, no sólo cuadros aislados, sino series completas para
sus claustros y retablos. Y así, en el Monasterio de Monserrat, donde
profesó Ricci, en el Colegio de San Vicente de Salamanca, en M a d r i d
muchas veces, en Medina del Campo otras, en Seca, en San Millán
de la Cogolla de Yuso, y en Burgos
hasta que m a r c h ó a Italia
donde m u r i ó octogenario, dejó fecundas muestras de su buen arte.
Los buenos recursos del colorido de Ricci, se aprecian, como
digo antes, en el lienzo que reproducimos, m á s que en otros. Sus arm o n í a s rojas características, m á s resueltas en tonos bermellones que
en carmines: negros y grises de transparencia singular, conseguidos
sobre preparaciones de tierras y ocres; que a s í hace luminosas y
fista de Burgos (fragmento)
OL. DE LA SOC. ESP. DE EXCURSIONES
Juan Ricci.
Fray Alonso de San Vítores (fragmento)
TOMO X X X V I I I
Julio Cavestany
271
vibrantes las partes claras y las partes de sombra. L a encarnación
de la figura del Obispo —otro aspecto interesante del cuadro— acusa
diferencias con l a de San Benito, por ejemplo, en el lienzo de l a
Academia de San Fernando. C o n grises violeta modeló l a cabeza
de F r a y Alonso—pensando en el Greco—, mientras resolvió con
sombras terrosas la de San Benito y otras figuras, en l a serie que
hizo con pasajes de l a vida de este santo.
¿En qué fecha se pintó en Burgos este retrato? Hubo de ser la
de 1659. Porque de 1656 a l 59 ejecutaba el fraile benito los cuadros
de aquella Catedral; y siendo el retratado Obispo de Almería en
1652, y de Orense de 1654 al 59, desde donde fué trasladado a
Zamora en este último a ñ o —cabalmente la misma fecha en que Ricci
terminaba su encargo en la Catedral— hubo de ser la ocasión, camino
de l a Sede de Zamora, en que pasase y aun posase algunos días en
su dilectísimo Monasterio de San Juan, en el que. sin género de duda,
está pintado el retrato como ahora se comprobará. La edad del personaje cuando se hace el retrato coincide también con l a fecha
citada.
La construcción arquitectónica que aparece en el primer término de l a vista de Burgos en el cuadro, indica precisamente el lugar
donde fué pintado. A mi buen amigo, el Sr. D . Matías Martínez
Burgos, Director del Museo que guarda el retrato, erudito arqueólogo, debo esta comprobación. Me a c o m p a ñ ó en l a visita al antiguo
Monasterio de San Juan —hoy Penal y Hospital Municipal—recorriendo las viejas dependencias a ú n en pie y habitadas, de las que
abocetó un pequeño gráfico: l a celda donde se retrató Fray Alonso,
es seguramente, según el cotejo con el cuadro, una del segundo piso
del que es hoy Penal de Burgos —A del plano— y que entonces era
celda de monje, situada sobre l a Sala Capitular, d é l a planta baja.
También se ven en l a perspectiva pintada por el padre Ricci
las Hospederías del Monasterio, de hombres y mujeres — B - B ' — , unidas en su extremo izquierdo por el martillo saliente con las cuatro
ventanas recuadradas — C — , que muy claramente se aprecian en el
cuadro separadas por una pincelada de tono claro, y que yo he visto
en el natural, pues aún subsisten en l a misma forma y sitio.
E l cubo de muralla que se destaca en l a pintura, es el que se
llamaba de la Cava, colocado en el ángulo que formaba el lienzo de
272
El retrato de Fray Alonso de San Vítores
muralla, que arrancaba de la puerta de San Juan, con el que por la
que es hoy calle de Victoria, venía desde la Puerta de San Pablo,
frente al puente de su nombre. Ricci, pues, no idealizó nada en su
cuadro. Copió con justedad el natural, desde la celda A en que
retrató al Obispo.
Creo interesante consignar que a este Monasterio de San Juan
había ido Ricci en otras ocasiones. Y una de estas visitas, tiene la
mucha importancia, como luego se dirá, de que en ella nos le presentan como escultor. Condición no conocida de su genial temperamento de artista; que como arquitecto nos lo descubre D . Elias
Tormo (1).
Figuraba Ricci en los conventuales de Santo Domingo de Silos
—según nota de este Monasterio— en 1642. Y en 1645 solicitó licencia, que obtuvo, del Abad Fray Pedro de Liendo para ir al Monasterio de Burgos, donde pintó algunos cuadros. Estos cuadros, pintados a la primera, representaban «La Degollación de San Juan»,
«El Santo en l a Cárcel», «Bautismo de Cristo», «San Benito», «San
Gregorio», «Sagrada Familia», varios de l a vida de la Virgen y
los de los claustros alto y bajo. Refiriéndose a estos últimos, dice
Ponz, quien los vio casi perdidos, que «en los cuales se esmeró Ricci
acabándolo todo m á s que lo que hizo en el claustro de San Martín,
de la Corte». Confirma esta noticia la afirmación expuesta, de que en
Burgos se excedió el maestro madrileño.
A l a ñ o siguiente, 1646—y esta su visita a San Juan, es a
la que he aludido antes— volvió para acabar la talla de un Santo
Cristo, que Su Paternidad Fray Diego de Silva, Abad de San
Juan de Burgos, «tenía intento de hacer en el Hospital de dicha
casa». Para ello Fray Diego propuso al Prior de Silos —a la sazón
Fray Domingo Gutiérrez— «que le diese —a Ricci— licencia por dos
meses para el dicho efecto». Aunque l a noticia dice acabar l a talla,
yo leo en ella, como el Sr. Martínez Burgos, hacerla —dejándola
bien terminada— primeramente, porque s i se hubiese tratado únicamente de policromar el Cristo, no necesitaba dos meses para ello,
pintor tan fácil; además, porque cuando fué Ricci a San Juan, Fray
Diego de Silva que lo necesitaba,
(1)
no tenía hecha la talla, sino el
Comunicación al citado Congreso de Historia del Arte. París de 1921.
BOL. D E L A SOC. ESP. D E
EXCURSIONES
TOMO
HOSPITAL DE SAN JUAN
BURGOS
XXXVIÍI
7
i- V
M
Julio
Cavestany
273
intento de hacerla. N o conozco otra noticia; ú n i c a m e n t e a p u n t a r é
que en aquella m i detenida visita c o n el Director del M u s e o de B u r g o s
a l H o s p i t a l de S a n Juan, buscamos l a obra. E x i s t e u n Crucifijo en el
m i s m o H o s p i t a l —que mide 0,70 a 0,80 cms. s i m a l n o recuerdo— y
que corresponde a l a é p o c a . S u p o l i c r o m í a de cierta totalidad g r i s á c e a , y el rostro, ancho, pudieran recordar vagamente
alguna
c a l i d a d de l a m a n e r a de R i c c i ; pero es o b r a v u l g a r que no ofrece
suficiente base, s i n otra d o c u m e n t a c i ó n del convento, p a r a formular
h i p ó t e s i s digna de m a y o r c o n s i d e r a c i ó n .
D e b o consignar, p a r a terminar, que este cuadro de R i c c i hasta
a h o r a a p a r e c í a colgado en alto, visiblemente ennegrecido, resecado^
presentaba dificultades para su c o n t e m p l a c i ó n ; que l a a n t i e s t é t i c a
cartela p i n t a d a sobre el lienzo, en su parte superior derecha, d e s p u é s
de muerto el personaje retratado, no era seguramente
de m a n o de
R i c c i , p o r s u i n h á b i l d i s e ñ o y p o r su c o l o r y t a m a ñ o que
desentona-
b a n , perjudicando notoriamente a l a figura, a c u y a cabeza casi tocaba. E s t a cartela h a sido quitada y r e p r o d u c i d a a l dorso del lienzo
con sus m i s m o s caracteres, y se ha colocado a l a vista otra adecuada.
L a f o r r a c i ó n y limpieza del lienzo se h a hecho de manera h á b i l y p r u dente (1). T a m b i é n h a sido sustituido el m a r c o inadecuado, que en el
siglo pasado pusieron a l retrato, por el que a h o r a le encuadra con
ventaja.
L a s esencias del retrato de F . A l o n s o de S. V í t o r e s de l a
Portilla y Fransarseus
no pueden apreciarse en su r e p r o d u c c i ó n
— a s í ocurre tantas veces,— aun siendo acertada, como l a que acomp a ñ a a estas notas. C o n las reformas s e ñ a l a d a s , h o y se considera
c o n a t e n c i ó n por todos, en el interior del A r c o de S a n t a M a r í a de
B u r g o s , esta o b r a maestra de R i c c i y de l a escuela de M a d r i d .
JULIO
CAVESTANY
15-XI-930
(1) Hago constar con gusto la acertada intervención de D. Javier Cortés en
la reorganización del Museo, así como la de los señores D. J. A. Cortés y D. E . Olalde en estas últimas reformas.
UNA VISITA A ALCALA DE HENARES
La visita que los miembros de l a Sociedad E s p a ñ o l a de E x c u r siones realizó a Alcalá de Henares el día 9 de noviembre último, es
a modo de recuerdo de aquella otra que en los comienzos del siglo
efectuaron los ilustres fundadores de esta invicta y cultural agrupación.
Algunos, y no pocos, volvieron en la segunda visita a ofren-,
dar a la antigua ciudad un homenaje, con cuya pleitesía r e n d í a n
doble tributo de a d m i r a c i ó n y respeto a la diócesis episcopal, en
u n i ó n de nuevas generaciones que sumaban su valiosa c o o p e r a c i ó n
al cordial acto, siempre artístico y constantemente doctrinal.
E s , por lo tanto, inútil y totalmente inadmisible, tratar en estas
líneas de dar un conocimiento, aunque sea lig .ro y vulgar, de Alcalá,
sus orígenes y desarrollo h i s t ó r i c o monumental. Dejemos, pues; a la
Complutum r o m á n i c a , a la región de Trajano, invadida por los godos
y bautizada por á r a b e s y cristianos, envuelta en l a nebulosidad primitiva del m á x i m o sacrificio infantil, en la aguerrida prosopopeya
a r á b i g a y en la fastuosa y ornamental corte de los ínclitos Padres de
l a Iglesia. Y y a en su decadencia podemos depositar el lauro del
recuerdo, como hoja que armonice con l a «Beca» colegial y con el
estilizado c o r d ó n espiritual de San Francisco. Cenizas que hermaa
nen con las figuras reales del primer Castellano; con D . Catalina
a
o el s e g u n d ó n de D . Juana y de D . Felipe, cuyas vidas dicen de A l c a lá como tierra de recogimiento o de origen.
Cerremos este prefacio, a t í t u l o de saludo a l a ciudad eclesiástica-jurídica, con los m á x i m o s honores, recios como l a romanceada
de sus « O r d e n a n z a s » y de fino espiritualismo, tamizados en las cristalinas aguas de sus e n s e ñ a n z a s , fontanas
transparentes de
lenguas, recogidas en l a traza inmortal cervantina.
sus
Julián
Moret
275
* ' *
U n grupo, no muy numeroso, pero siempre selecto, constituyó
en ese día l a a r i s t o c r á t i c a caravana que a t r a v é s de las plácidas y
r o m á n t i c a s avenidas a l c a l a í n a s recorrieron, una vez m á s , sus tradicionales y caprichosos edificios.
E l punto de partida fué l a e s t a c i ó n del ferrocarril, en un día
tibio y brillante, de pletórica luz matinal, envuelto en ese ambiente
c r o m á t i c o de las horas o t o ñ a l e s . E l Conde de Morales de los Ríos,
experto director de estas excursiones, c o n g r e g ó a su mando: a l a
Condesa de Zenete y sobrina, Conde de M a n i l a , M a r q u é s de V i l l a mantilla de Perales e hija, y s e ñ o r e s de Pérez Linares, A r a n Torres,
G a r c í a Sobrino, Homero Seris y s e ñ o r a , Tello y familia, Cortejarena,
Allende Salazar y hermana, G a r c í a N a v a e hijo, Zulueta, doctor
Yagüe y s e ñ o r a , H e r n á n d e z , Regueira e hija, Briceño, E s c o s a , Sanz,
Ortiz, D u r a n y Huertas D . Francisco, al que se unieron el pintor
a c a d é m i c o D . Marceliano S a n t a m a r í a y familia, con l a insigne escritora Sofía Casanova.
C o n dirección a «Las J u a n a s » se p a s ó por delante del hotel
mudejar del pintor Laredo, convertido hoy en u n museo a r q u e o l ó gico, con asuntos de historia. E l antiguo hopital de
estudiantes,
construido por orden de Cisneros, es objeto de comentarios por
aquella laboriosa a d m i n i s t r a c i ó n , de cuya institución s ó l o queda
unas columnas en el p o r t a l ó n de entrada, por estar lo d e m á s reedificado con el c a r á c t e r de una vivienda vulgar.
Y a en las «Juanas», antes Agustinas, pudimos contemplar en
este convento de las s í e r v a s franciscanas de San Juan de l a Penitencia, un reflejo vivísimo de arte barroco del comienzo del xvn en su
arquitectura, estatuas y pinturas. De José Antolínez, el malogrado
artista m a d r i l e ñ o de las Concepciones, deja una para esta Iglesia,
obra réplica de este asunto, interpretado para M u n i c h , Pinacotea
antigua, B o w e s Museum, Almería Instituto y Madrid, colección Lázaro. Obras conocidas, en las que un naturalismo, especialmente en
las flores, acusa una singular y significada habilidad. C o n una tabla
del Salvador del renacimiento y una virgencita gótica se da por terminada esta primera visión.
276
Una visita a Alcalá de Henares
Ante l a l á p i d a del doctor Francisco Valles (en una casa particular de la calle de D . José Canalejas), médico del Rey Felipe II, enterrado en l a capilla de l a U n i v e r s i d a d de este lugar, anotan los consocios el estilo y concepto de su r e d a c c i ó n .
U n patio con modesta cancela de entrada, de r ú st i co abandono que lo embellece y n o s t á l g i c o gesto de alarife, llama l a a t e n c i ó n
del grupo, quien irrumpe con respeto, pero con algo de temeridad
por el n ú m e r o , l a paz doméstica de este poético rinconcillo. Patio de
columnas de piedra de diversos capiteles, y en algunos el escudo del
arzobispo Sandoval. Todas ellas adornan, m á s que sostienen, una
humilde y cenobial g a l e r í a de cristales.
«Las B e r n a r d a s » . Aquí el fundador, el arzobispo D . Bernardo
Sandoval y Rojas, dejó su firma en el prolijo n ú m e r o de sus escudos,
de banda y cinco estrellas, que culmina e s p l é n d i d a m e n t e en su fachada, algo orgullosa de S e b a s t i á n de la Plaza al colocar al Santo Patrono a los pies de su emblema h e r á l d i c o , en c o n t r a p o s i c i ó n a l a
idea del monarca del E s c o r i a l , en donde sus armas y sus lemas rinden obediencia al Santo titular. S u interior, de forma elipsoidal, con
capillas, queda adornado con obras de Angelo N a r d i , terminadas en
1621. S o n episodios de l a vida de la Virgen y martirios de San Esteban y S a n Lorenzo, entre otros, en donde se acusa una desviación
del renacimiento italiano hacia el realismo clásico e s p a ñ o l del siglo
XVII, que pudo influir por su autoridad de pintor extranjero, y particularmente florentino, en Z u r b a r á n , no a l revés, como
aseguran
otros, confudiendo lamentablemente las obras de Z u r b a r á n con las
de N a r d i . E l templete del altar mayor es gracioso recuerdo ideológico
herreriano, que mereció por su traza el u n á n i m e aplauso de la autorizada concurrencia visitante.
E l palacio s e ñ o r i a l de los Arzobispos, hoy Archivo, fué tema
de estudio y contemplación al salir de «Las B e r n a r d a s » . L a m a n s i ó n
de las altas dignidades de l a «Curia» e s p a ñ o l a toledana, se construye
y se conserva desde el siglo x m al xvi, en que el plateresco con su
visualidad y hermosura de conjunto da por terminada la loable i n i ciativa de los predecesores del compostelano, el Arzobispo A l o n s o
de Fonseca. Su escudo, de cinco estrellas, se acompasa con el de
Tavera, fajas y águila, y m á s en su interior con el de Martínez de
Contreras, cruces de Calatravas y Castillos.
TOMO XXXVIII
BOL D E LA SOC ESP. D E EXCURSIONES
Foto y . Escosa,
Fototipia de Hauser y Mtnet- Madrid.
Templete y Altar mayor de la Iélesia de las Bernardas.
Alcalá de Henares.
(Madrid.)
9: S*B
Julián
Moret
Por sus patios, escaleras, salas y corredores
277
discurrimos,
d e l e i t á n d o n o s ante el filigranado encaje a r q u i t e c t ó n i c o de A l o n s o de
Covarrubias; el artesonado ochavado y exagonal de la talla riquísima
renacentista de sus crujías, para terminar en el «Salón de Concilios»,
cuyos estilos, mudejar-bizantino, á r a b e puro, y t r á n s i t o del ojival al
renacimiento, han sido restaurados por el pintor Laredo. con una
f a n t a s m a g ó r i c a realización y cromatismo agudo, en esta d e c o r a c i ó n
semita-cristiana. E l erudito académico, Sr. Allende Salazar llamó l a
atención sobre el cuadro de Francisco Camilo, «La C o m u n i ó n de
Santa M a r í a Egipcíaca» y el de «La Batalla de Lepanto», de autor no
bien definido.
«La Magistral» fué la ú l t i m a estancia matutina, punto de
resumen de agradables horas. También ha sido restaurada y no precisamente con las normas m á s adecuadas a una prudente r e p a r a c i ó n .
De este lugar, santo por su misión y su recuerdo, apreciamos, entrando por su arco gótico, l a estatua yacente del arzobispo Carrillo
en el antecoro, y el sarcófago, colocado entre el presbiterio y el coro,
de m á r m o l de Carrara, que recoge los restos de Cisneros, guardados
por los cuatro padres de la Iglesia, por obra y milagro del florentino
dominico Fancelli y Bartolomé O r d ó ñ e z . Cerrado, este último, por la
m á s exquisita balaustrada de bronce del renacimiento, original del
toledano N i c o l á s Vergara. Esto vimos de «La Colegiata», y y a es
bastante, que el monumento funerario del Cardenal fundador, oscurece y debilita cuantas obras pictóricas cuelguen distribuidas por
muros y capillas.
Y ya con destino a l a «Hostería del E s t u d i a n t e » , donde se celebró el almuerzo, nos a c u d i ó l a perspectiva, en l a típica vía de soportales ( n ú m e r o 68), de una fachada aladrillada de castiza arquitectura civil, sencillo recordatorio de las primeras obras religiosas de
Alcalá, que varios socios fotografiaron.
D e s p u é s del almuerzo, la Universidad y los Jesuítas, hoy
Magistral interina, constituyeron el eje central de la tarde. E n la primera, su fachada, a impulsos del doctor Juan de Z u r b a r á n con el
talento de G i l de O n t a n ó n , nos hizo recordar las frases de Cisneros
«otros h a r í a n de piedra lo que él c o n s t r u y ó de b a r r o » . Las irisaciones de l a piedra de Tamajón sellan el c a r á c t e r plateresco de esta gloriosa fachada, que b o r r ó con su riqueza la humilde línea que t r a z ó
B O L E T Í N DB LA S O C I E D A D E S P A Ñ O L A D E EXCURSIONES
4.
na
278
U
visita a Alcalá de Henares
Gumiel, ornato de acceso al patio de Columnas de orden dórico, de
fisonomía triste y m o n ó t o n a , que centra Ximénez de Cisneros, erigido por el escultor Vilches, quien firma en Roma y en la segunda
mitad del siglo xix.
Otro segundo patio, de mayor carácter en cuanto a su antig ü e d a d , completa esta segunda d e c o r a c i ó n con l a capilla, de y e s e r í a
gótica y a r á b i g a con pronunciamientos del xvi, como firma de su
autor, el ya citado Gumiel. E l abandono de esta capilla raya en lo
temerario. L a reja y su retablo fueron vendidos; su artesonado en
ruinas y el antiestético ambiente de su interior, aflige el alma y hace
surgir de nuestros labios una y radical protesta.
Gómez M o r a y Pereira, con las escurialenses líneas esculpidas
en el frontal de los Jesuítas, nos hacen despedir de Alcalá, y a crepuscular y melancólico. Como l a hora, caduca y gris, es el antiguo
Colegio Mayor: reliquias de santos de la Orden, apagadas por el
tiempo; u n retablo de N a r d i , de menor brillantez que el de sus coet á n e o s los pintores de l a luz, cenizas sepulcrales de San Diego;
tapices b r u s e l e ñ o s , de baja pátina; una huida a Egipto, dibujada en
papel apergaminado, de Lucas Jordán, que graba Castillo de un
cuadro del c a s ó n del Buen Retiro; un S a n Jerónimo, firmado por
Leonardo, y otro menos interesante de Mateo Gilarte, que lleva
igualmente l a signatura de su autor, ambas obras de escasa característica personal.
E l a d i ó s a Alcalá fué dulcificado con las legendarias almendras de las monjitas de San Diego. Y desde el punto de iniciación se
regresa a M a d r i d por la línea férrea, d á n d o s e por terminada la v i sita que fué ilustrada por las sabias e n s e ñ a n z a s de preclaros socios,
ampliada con la primorosa, práctica y erudita cartilla del insigne
Ministro de Instrucción Pública, secretario de esta Revista, D . E l i a s
Tormo que, a pesar de l a a n t i g ü e d a d de l a fecha de su publicación
(1), vive y vivirá en las manos de los amantes del arte.
He dejado de intento para lo último, la referencia de la moderna r e s t a u r a c i ó n del «Paraninfo», «patio trilingüe»; lugares y apo(1)
Boletín de la Sociedad Española
de Excursiones, II trimestre de 1917.
Julián Moret
279
sententos contiguos al mismo, de la Universidad, llevado a cabo por
el Patronato del Turismo, con la inteligente cooperacción de dos
ilustres socios: D . Miguel Duran y D . Julio Cavestany, para tributarles en estos renglones un homenaje de admirada consideración, en
nombre de l a Sociedad y en el mío propio, por la ejecución y sus
útilísimos valores estéticos no ya tan s ó l o para el arte, sino también
por los loables y benéficos resultados de c a r á c t e r patrio e internacional.
E n la r e s t a u r a c i ó n se observa una esmerada intención de conservar, con el m á s exquisito respeto, todo el c a r á c t e r de la inspiración. C o n trozos existentes, dibujos de é p o c a y recuerdos h i s t ó r i c o s
se ha salvado, perfectamente, el patio de Pedro de l a Cotera con
Paraninfo, habilitado para «Hostería del E s t u d i a n t e » , rincones hacinados de escombros y oquedades, que con el celo de ambos
artistas
los convirtieron en pulcra, amplia y sencilla sala de comedor. E s p a cio donde flota todo el antiguo ambiente del momento, acusado en
detalles, que sin estridencias, proclaman, con adecuado gusto y no
menos fidelidad, una excelente r e p r o d u c c i ó n .
E l monograma caballístico de l a vajilla t a l a v e r e ñ a , a ñ o r a n z a
de h o s t e r í a s , paradores o posadas, queda impreso sobre tintes de
finas transparencias; l a severa indumentaria de sus servidores; la
recia moldura de sus puertas; las celosías; los ventanales emplomados en cuadro; los aperos de labranza y el típico y e s p a ñ o l acomp a ñ a m i e n t o de guitarras y bandurrias, forman su cuadro y su dicción,
con triunfo definido, para gloria del Patronato y de E s p a ñ a misma.
JULIÁN M O R E T
POR TIERRAS LEVANTINAS
M O R E L L A
E n l a cúspide de un cerro, en las alturas del norte castellonense, se yergue sugestiva, evocando los gloriosos días de u n e s p l é n dido pasado, l a F I E L , F U E R T E Y PRUDENTE Ciudad de M o r e l l a . Sus títulos l a ennoblecen, y d á d i v a generosa son de p r e t é r i t o s monarcas.
E l arte, el paisaje, l a toponimia, l a filología, las costumbres
tienen
su representante genuino en l a medieval población, en otros tiempos
de prosperidad, Real V i l l a .
Para el turista y para el estudioso, encierra su recinto amurallado curiosidades y bellezas, recuerdo perenne de memorable historia; ninguna otra población de l a provincia, cual Morella, registra en
sus fastos hechos tan extraordinarios y archiva, en su presente, tan
crecido n ú m e r o de recuerdos del pasado. Veamos algo.
I
Puerta de San Miguel.—Murallas.—Iglesia filial de San Miguel.—Avenida de los
hermanos Galleu-Ferreras.
Los días 22 y 23 de septiembre visitaba a Morella l a SOCIEDAD
ESPAÑOLA D E EXCURSIONES, de M a d r i d , representada por sus miembros el Conde de Morales de los Ríos, D . Manuel y D . Guillermo
Cincúnegui, actuando de cicerone
el que suscribe, y que gustosa-
mente repite el recuento para los ilustres excursionistas lectores de
este BOLETÍN que t o d a v í a no h a n presenciado las maravillas de nuestras m o n t a ñ a s severas, abruptas y evocadoras
TOMO x x x v i n
BOL D E LA S O C ESP. D E E X C U R S I O N E S
Vista General de la Ciudad, castillo y murallas.
Fotos J Pascual
Fototipia de Hauser y Altnet - Madrid,
Románticos pórticos de la Plaza.
Siélos X I I I y X I V .
Morella.
(Castellón de l a Plana)
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PfiQ
BIBLIOTECA >
B O L . D E L A SOC. E S P . D E E X C U R S I O N E S
Portal de San Miguel y murallas. X I V
TOMO XXXVIII
a
centuria.
Acueducto medieval: «Arcos de la Pedrera»
Siglo X I V .
Morella.
(Castellón de la Plana)
Manuel Milián Boix
281
Toda la p o b l a c i ó n se halla aprisionada por potente m u r a l l ó n
de ingeniería medieval; trabajo realizado en los siglos xm al xv; de
vez en cuando, airosos torreones de apuntadas puertas y rasgadas
ventanas rompen l a m o n o t o n í a del cerco.
San Miguel
N o s encontramos ante la primera y típica puerta
o portal llamado de S a n Miguel, por estar adjunta la iglesia h o m ó nima; obra preciosa del gótico civil-militar. Dos torres gemelas, almenadas y octogonales flanquean la puerta o portal apuntado, con
barbacanas y troneras, campeando a los lados los escudos en cartela gótica de A r a g ó n y Morella, con las clásicas moras y castillo.
E l obrer de murs i valls, Domingo Taraball, ejecutó el plan
por él trazado de estas torres a mediados del siglo xiv. Dejamos el
panorama; las m o n t a ñ a s de Morella la Vella y Molíonet,
al fondo, y
el gótico acueducto (siglo xm y xiv) con l a ermita de Santa Lucía (del
siglo x m en su origen, la actual data del siglo xvn), y nos detenemos
ante la filial iglesia de San M i g u e l P e q u e ñ a capilla en el siglo xiv,
ensanchada de 1394 a 1430; levantada de planta de 1666 a 1703; bombardeada en l a guerra de s u c e s i ó n y reedificada poco después (1729).
E s de orden compuesto, predominando el corintio; notables frescos
de los Cruella, artistas m o r d í a n o s del siglo xix; un lienzo, San Sebastián, de escuela ribalteña; barrocos y churriguerescos altares, de
autores morellanos y aragoneses; elegante y preciosa custodia, diseñ a d a en 1803 por el tallista morellano Joaquín Domenech; escultura
de Santo Domingo de Guzmán, del mismo autor, recientemente restaurada por José Pascual, y airosa cruz procesional del orfebre morellano Manuel Galleu (1849).
Subiendo por la cuesta de la Cisterna salimos por el portal
de la Nevera al paseo alameda
FERRERES,
A V E N I D A D E L O S HERMANOS
GALLEN
desde donde se divisa extenso paisaje; el castillo enhiesto
y los murallones que salen y llegan al fuerte d e s p u é s de recorrer l a
ciudad, van pasando, como en cinta cinematográfica, las muelas ale-
d a ñ a s : l a Garumba, Palomita, Roca-parda, San Pedro de Castellfort, las de Aves'y Moisacre; el r í o Bergantes, que corre por l a ladera, besando sus escasas aguas, las huertas del Hostal Nou y éls
Capellans; el barranco de l a Pivella y el pico denominado Les roques
del Puig, en cuya cueva natural p a s ó el rey D . Jaime I aquella noche
de nieve que precedió a su entrada triunfal en Morella, en 1232.
282
Morella
Por fin entramos al recinto por la puerta deis Estudis (de los Estudios), que nos recuerda las famosas aulas de Latinidad y Humanidades que en el siglo xiv y xv adoctrinaron a la juventud morellana
y al tribunal del Lligolló
que entendía en asuntos pecua-
rios —creado por Jaime I según privilegio dado a 16 de mayo de
1271.
Dejamos a la derecha, siguiendo la muralla, el portal del Rey,
que señala la tradición histórica como lugar de su entrada en la memorable fecha de la Conquista.
II
Señoriles palacetes.—Capilla de San
Vicente Ferrer.—TEMPLO ARCIPRESTAL
Apenas nos detuvimos en las airosas casas de Piquer, Beniganím y Monserrat, con detalles de la época, anagrama Jesús
xristus
y escudetes inscritos en a r r a b á (siglo xv); la casa y capilla de San
Vicente Ferrer, dedicada al santo apóstol valenciano en memoria del
portentoso milagro de volver a l a vida a un niño descuartizado y
guisado por su madre loca, en obsequio del santo, que estaba invitado —enséñase el lugar donde estaban los hornillos,— ocurrido en
dicha casa señorial, en 1410, cuando visitó por primera vez a MorellaSiguiendo la misma calle de la Virgen queda a t r á s el Asilo de ancianos, donde estaba el antiguo horno de Santa María (siglo xiv) y se
nos presenta de lleno, en la plaza de Benedicto X V , la primera joya
arquitectónica de la región, el templo Arciprestal: elegante y soberbio
edificio gótico, único en su género
en todo el Levante.
L a fachada,
que da al S., tiene dos portadas de gran archivolta apuntada, terminada en gablete la de los Apóstoles
y la de las Vírgenes.
L a imagi-
nería ha llenado los doseletes de apóstoles y vírgenes, sobresaliendo
la Madona del parte-luz de la puerta de los Apóstoles,
detalle que
denota influencias catalanas y resabios franceses —vímosla reproducida, recientemente, en la Exposición Internacional de Barcelona,
en el Pueblo
español.
En 1265 principia a edificarse este grandioso templo, que no se
da por. terminado hasta 1330. E s ejemplar E L MÁS INTERESANTE DE LA
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Manuel Mílián
Boix
283
REGIÓN V A L E N C I A N A (1); pertenece al gótico primario, sujeto a plan también gótico con elementos a r q u i t e c t ó n i c o s ornamentales r o m á n i c o s .
«El coro, singularmente curioso y bello, acaso sea EJEMPLAR
ÚNICO E N E L MUNDO, por estar aislado y en alto en el segundo de los
tramos de l a nave central» (2), es obra del morellano Pedro Segarra
(1406-1426). S o n interesantes: la escalera del coro, historiada, con relieves de Antonio Sancho (morellano, 1470); el trascoro, con representaciones del Juicio final, l a gloria y el infierno, del italiano José
Belí (siglo xv); el trascoro lateral de l a derecha, labor en yeso de 1690;
los retablos churriguerescos, barrocos y grecorromanos, en su may o r í a de tallistas locales; las pinturas: el Descendimiento, tabla gótica
del siglo xv, con influencias flamenco-alemanas y de sabor netamente
e s p a ñ o l ; l a Resurrección,
de Cañitar, siglo xvi, y cabeza del Salva-
dor y Santa María en ostensorio de madera, siglo xvi, de la misma
escuela, en el Archivo; sarga de Nuestra Señora
con el Niño Jesús,
atribuida a Martín Torner, siglo xv; l a Piedad, de Sassoferrato (?)
y otras no menos interesantes de Pontons, E s p i n o s a y de l a escuela
de Ribalta y de Joanes. Esculturas: Deu lo Pare, del siglo xiv al xv,
tal vez de B a r t o l o m é Santalinea o de Antonio Sancho, en el A r c h i v o
la Inmaculada, de Joaquín Domenech, y l a Dolorosa,
(por
del mismo
1860); Nuestra Señora del Rosario, en l a escalera del coro, del
siglo xvi; San Francisco de Asís, del siglo xvn, y otras.
La sacristía, guardadora en otros tiempos de rica orfebrería,
custodia a ú n el famoso terno de San Julián (siglo xv y xvi), casullas
y capas negra y verde con i m a g i n e r í a bordada del siglo xvn y orfeb r e r í a de los Galleu, siglo xix. E n el Archivo c o n s é r v a s e rica doc u m e n t a c i ó n pontificial—Nicolás IV, Eugenio IV, Benedicto XIII,
Sixto V — y real —Jaime I, Jaime II, Pedro I, Fernando I, Carlos II,
etc.;— interesantes códices del siglo xm a l xv, y uno curiosísimo, ululado Suma de Joan de Bellet, de 1193; incunables y posteriores, entre
los que sobresale Lo Quart del Cartoxá, de Roic de Corella, impreso
en Valencia en 1495, y otras muchas interesantes documentaciones
para l a historia local y comarcana.
(1) Elias Tormo: Iglesia Arciprestal de Santa María de Morella, pág. 4.
Madrid, 1927.
(2) Elias Tormo: Iglesia Arciprestal de Santa María de Morella, pág. 5.
Madrid, 1927
284
Morella
A d o s a d a a l a iglesia arciprestal e s t á l a c a p i l l a de l a C o m u n i ó n , antes propiedad de l a "noble familia Escuder, curiosa o b r a
corintia d i r i g i d a por D . Vicente M a r t í , arquitecto diocesano (18621868) y frescos de los C r u e l l a ,
III
Hospital municipal,-Ex Conventos
de Agustinos y Franciscanos
C o n e m o c i ó n y gratas sensaciones
de belleza dejamos, en l a
penumbra de u n claro-oscuro espiritualista que da l a l u z del mediodía, a l coloso de piedra, severamente l a b r a d a por l o s picapedrers
gremiales del Medio E v o , como rezan l a s marcas lapidarias, y, seguimos el r e c o r r i d o a r t í s t i c o - h i s t ó r i c o p o r el collet del pater noster.
Cementerio en l o s siglos x m a l xvm, h o y huerto del A s i l o de S a n
Juan Bautista— en cuya cima se levanta el H o s p i t a l M u n i c i p a l , en el
m i s m o lugar y edificio que en el siglo xv se a p e l l i d ó Hospital de Ma-
dona Saucta María deis Inocens i deis Folls. Penetramos por l a esp a c i o s a puerta, reciente, y admiramos l o s soberbios lienzos de M a r t í n
Torner, de 1497, l a imagen de N u e s t r a S e ñ o r a de l o s Desamparados,
talla notablemente
influenciada p o r el g ó t i c o cuatrocentista y que
a
d e b i ó tallarse p o r l o s comienzos de l a X V I . centuria, l a escultura de
Nuestra Señora de los Desamparados, de J o a q u í n Domenech, en el
oratorio privado, y azulejos y m a y ó l i c a s a l c o r e ñ a s .
Frente a l mismo H o s p i t a l queda en ruinas, s i n importancia, l a
iglesia toscana del convento de religiosas agustinas y el convento
claustral de S a n F r a n c i s c o , convertido en cuartel en e l siglo pasado,
c o n s u iglesia g ó t i c a del siglo x í v y xv, pues en 1390, s e g ú n V i c i a n a
(1) se c o n s a g r ó p o r el O b i s p o D . H u g o de L u p i a ; y claustro t a m b i é n
gótico.
E s de notar que dentro de l a p r i m e r a iglesia se c o n s t r u y ó , en
l a ú l t i m a d é c a d a del siglo xvm, otra iglesia d ó r i c a , d i r i g i d a p o r u n
«lego que h a b í a dirigido algunas obras en el Santo S e p u l c r o » (2).
Elegantes ornacinas, repisas, m é n s u l a s , escudetes y calados g ó t i c o s
(í)
(2)
Copiado por Segura Barreda en Morella y sus Aldeas, Tomo I, pág. 391.
Segura Barreda, José, Morella y sus Aldeas, Tomo I, pág. 391.
Manuel Milián
Boix
285
se conservan cegados, unos, y en ruinas otros; l a sobria nervatura
absidal con su clave correspondiente historiada —estigmatización
del Poverello
d'Asissi— escudos
de Morella y las viguetas talladas y
p o l í c r o m a s que soportan el artesonado y techumbre de madera.
IV
El castillo.—Iglesia parroquial de San
Juan Bautista.—Desaparecido "Aren del
Minyó" (Callizo) San Nicolás—Pórticos
trecentistas.
Imposible visitar el viejo castillo, por falta de tiempo, hoy en
ruinas, y restos de l a capilla cuatrocentista de Santa B á r b a r a y
Santa Magdalena, que l a leyenda forja en s u origen como del papa
Luna; c o n s é r v a s e cerrada a cal y canto, l a célebre puerta
Ferrisa,
por donde e n t r ó a l castillo el caudillo a r a g o n é s D . Blasco de Alagón,
mayordomo real, a l libertar a Morella del dominio m u s u l m á n ; l a
casa del Gobernador del castillo, campeando en l a fachada escudo
de E s p a ñ a y l a i n s c r i p c i ó n l a p i d a r i a : « R E I N A N D O F E L I P E V Y SIENDO
G O B E R N A D O R D E ESTA PLAZA E L B A R Ó N D E ITRE A Ñ O 1 7 1 3 » ;
el cacho,
famoso calabozo, y l a plaza del homenaje, espaciosa y destartalada,
recordando sus c a í d a s almenas y tumbados torreones, escenas b é licas que emocionan y heroicidades que emular. T o d a v í a parecen
columbrarse, esfumadas por el tiempo, las gráciles siluetas de regios
personajes, cautivos moradores, en l a fronteril fortaleza
son los
infantes Ben-Zeit y Ben-Omar, hijos del rey moro de Valencia, Zeít-
Abu-Zeit que, en l a Múrela, o Maurela, quasi parva mauritania,
encuentran acogida durante su destierro
es el príncipe de V i a n a
a c o m p a ñ a d o de Ausias M a r c h y otros magnates cortesanos, que
devora el destierro, algún tanto aliviado por las amistades fieles y l a
frondosidad, hermosura y amenidad de l a vida m o n t a ñ e s a
es, en
fin, l a condesa de Urgel, l a que asoma s u blanca frente por entre l a
almenada corona del castillo, prisionera t a m b i é n por a l g ú n tiempo,
antes de trasladarse a Tortosa.
Alejémonos
rebosante
horizontes.
, alejémonos de esa m a n s i ó n p é t r e a y b r o n c í n e a ,
de recuerdos guerreros, y sigamos l a ruta por otros
286
Morella
Bajamos, cruzando la plaza de Benedicto X V , y, zigzagueando,
por comodidad, nos presentamos en la parroquial iglesia de San
Juan Bautista, dedicada a San Pedro Apóstol y al Santo Precursor
(en el siglo xm); en el siglo xv, ensanchóse, o tal vez levantóse de
planta, volviendo a reconstruirse de nuevo, en el siglo xix. La actual
iglesia es de orden jónico, tiene frescos muy buenos y el decorado,
de los Cruella; quedan, muy bien conservadas, dos preciosas tablas
goticistas: San Pedro Apóstol, de Jacomart, y la Visitación, de Pedro
Reixach (siglo xv); en el altar de San Roque, un lienzo del titular de
Ribalta; la Cena, que cierra el tras sagrario, de escuela valenciana;
de notable mérito la escultura del titular de la iglesia, en el altar
mayor (siglo xvi (?), y un valioso terno rojo con imaginería bordada
del siglo xvi al xvn.
La Gran Vía o cuesta de San Juan —antes de la F i g ú r a nos lleva frente al Centro Obrero, instalado en la antigua casa solariega de los Ciurana, en donde la tradición nos cuenta estuvo hospedado, algunos días, el papa Luna —Benedicto XIII—, cuando en 1414
vino a Morella para reunirse con el rey D o n Fernando I de Antequera y San Vicente Ferrer, para tratar asunto tan importante como
finalizar el cisma. Sobre la calle de San Nicolás, que aquí empieza,
había un arco o callizo medieval con amplios y elegantes ventanales
góticos, de paríaluces, que daban a las habitaciones sobre el arco;
comodidades de la vida moderna exigieron l a desaparición del curioso ejemplar, ligado a recuerdos altamente históricos.
E n la mitad de la mentada calle subsiste, expoliada y clausurada, la iglesia de San Nicolás, hoy en muy mal estado; edificio, sin
duda, del siglo xvi. Es célebre esta capilla por haberse practicado el
culto durante la dominación á r a b e y por haberse celebrado, con toda
la esplendidez de la liturgia, todo el fervor de cristianos, todo el hervor
de un pueblo libertado y toda la fe de un gran rey —Jaime I—, l a
pública acción de gracias al Dios crucificado, por la conquista de la
Villa, piedra inicial de la definitiva conquista de la región valenciana.
Poco después corría aquí el agua regeneradora del bautismo por las
cabezas de los príncipes moros recién convertidos.
Paralela a la calle de San Nicolás está la de la Plaza, caracterizada por lo opuesto a la costumbre general: consiste en una calle
estrecha, que arranca desde l a plaza de Colón y termina frente a San
Manuel Milián Boix
287
Miguel, denominándola sólo plaza el trozo que ocupa de Colón a Marquesa de Fuente el Sol. Siempre las notas típicas engendran en el
visitante la admiración y el recuerdo. Ahí están seis siglos ha, los
trecentistas pórticos de noble tipismo, denunciando un espléndido
pasado industrial. Aquí tenía cabida toda la industria y comercio
montañés de la comarca, sorprendiendo el contraste de las peculiaridades de la tierruca, como diría Pereda, con las industrias propias
de ciudades cosmopolitas: no sólo el ganado, burdos tejidos, lanas
y sedas muestran al comprador, los traficantes, también saben presentar sus industrias de orfebrería, cristalería, armería, tejidos sedeños, tapicerías, curtidos, cacharros etc
Y por si todo esto es poco,
intercambian productos italianos y exóticos, los potentados mercaderes, dando importancia y renombrado progreso al mercado de l a
metrópoli. E r a esto en tiempo de pleno florecimiento medieval
—siglos xm al xvi— en la baja Edad Media.
A la luz de"potentes focos, en obscura noche, parece un zoco
árabe modernizado por el enjahelgado de las columnas y pilares y
por los flamantes escaparates iluminados. Es algo severo
, román-
tico , poético , y que da un carácter inconfundible a la bella
ciudad de Morella.
M A N U E L MILIÁN
Morella y septiembre de 1930.
BOIX
VISITA AL CASTILLO DE VIHUELAS
C o n a l g ú n retraso, debido a causas d i v e r s a s , aparece en estas
c o l u m n a s l a c r ó n i c a del viaje a V i ñ u e l a s , hecho p o r nuestra S o c i e d a d
el d o m i n g o 11 de m a y o del corriente a ñ o .
N a d a m á s lejos de m i á n i m o que atribuirme el é x i t o de p ú b l i c o , realmente desacostumbrado, de esta e x c u r s i ó n . E n l o s ú l t i m o s
tiempos, el entusiasmo s o c i a l a n d a b a tan d e p r i m i d o que me p a r e c i ó
oportuno, a u n a riesgo de resultar impertinente, h a c e r l o constar a s í
en m i a r t í c u l o anterior; pero, s i r v i e r a ello o n o de acicate, l o cierto
es que en V i ñ u e l a s nos r e u n i m o s cerca de setenta personas.
H i z o s u p r i m e r alto l a c a r a v a n a a u t o m o v i l i s t a a dos k i l ó metros de F u e n c a r r a l , en el convento o s a n t u a r i o de V a l v e r d e , r e s i dencia de H H . de S a n t a S u s a n a , en c u y o i n g r e s o n o s a g u a r d a b a el
M i n i s t r o de I n t r u c c i ó n p ú b l i c a y Bellas A r t e s , S r . T o r m o . Importa
hacer constar que, en este caso, el expediente de las llaves (nunca
n o s cansaremos de volver sobre este tema), de t r a m i t a c i ó n y resol u c i ó n tan difíciles, h a b í a s i d o despachado urgente y favorablemente
n a d a m á s presentarse S. E . L a v i s i t a del templo b a r r o c o , c o n a l g u nas buenas i m á g e n e s y u n reloj pegado en l o m á s alto de l a b ó v e d a
del buque de l a iglesia, i n v i r t i ó p o c o t i e m p o .
M e d i a d a l a m a ñ a n a llegamos a V i ñ u e l a s . E n u n f a s c í c u l o , titul a d o Viñuelas,
escrito en 1899, c o n fines simplemente c i n e g é t i c o s , por
el M a r q u é s de L a u r e n c í n (1) y d e d i c a d o a l M a r q u é s de S a n t i l l a n a , a
c u y a costa h u b o de publicarse, he l e í d o que l a h i s t o r i a de V i ñ u e l a s
a r r a n c a de u n a carta de d o n a c i ó n del r e y D . S a n c h o I V el
Bravo,
o t o r g a d a en 1285, p o r l a c u a l h i z o el m o n a r c a c e s i ó n de l a finca a
G a r c í a L ó p e z de S a y a v e d r a , a G ó m e z G a r c í a , a R u y S á n c h e z y a
S a n c h o Díaz, hijos de R u y S á a c h e z de M a d r i d , c o m o premio a l o s
(1) Pude consultar la obrita gracias a la amabilidad del Conde de Polentinos,
Director de esta Revista.
50L. DE LA SOC. ESP, DE EXCURSIONES
Castillo de Vinuelas. (Madrid)
TOMO XXXVIH
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BOL. DE LA SOC. ESP. DE EXCURSIONES
Salón de armaduras del Castillo de Viñuelas. (Madrid)
TOMO XXXVIII
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BOL. DE LA SOC. ESP. DE EXCURSIONES
Detalle del Salón de armaduras del Castillo de Viñuelas (Madrid).
TOMO XXXVIII
Pedro C. Sorribes
289
servicios prestados por el último al rey D . Alfonso, padre del soberano cesionario, merced luego confirmada, en 1300, por D . Fernando IV, hijo de D . Sancho. Hasta venir a parar a su actual poseedor,
Duque del Intantado, el dominio fué de plurales propietarios, entre
ellos l a Orden de Santiago, sin que faltaran pleitos sobre su disfrute,
h a b i é n d o l o adquirido en 1751 el rey D . Fernando V I .
L a edificación del castillo, en cuyo emplazamiento hubo antes
una torre, t e r m i n ó a principios del siglo xvm, bajo l a dirección del
maestro de obras José Moreno. Los reyes D o n Carlos III y D o n
Carlos IV hicieron grandes mejoras en l a finca, y el M a r q u é s de
Campo y el Sr. Recur las introdujeron, también, en el edificio. E n los
treinta a ñ o s transcurridos desde la publicación del folleto citado, el
castillo de Viñuelas (emplazado en un altozano desde donde se domina, casi en su totalidad, l a dehesa y monte de Viñuelas, de extensión
tan dilatada), ha cambiado mucho de aspecto, aumentando su perímetro un gran pabellón gótico, construido con materiales procedentes de u n monasterio de Cuéllar, si no recuerdo mal, y adornado a l
exterior con algunas estatuas de a p ó s t o l e s . E s t a edificación avanza
entre dos de los cubos del castillo.
Frente al palacio está l a capilla, decorada con elementos de
igual procedencia que los citados. Realzan l a belleza de los jardines,
que rodean ambas construcciones, terrazas de azulejería sevillana,
p é r g o l a s , templetes, estanques, fuentes y estatuas. E n el interior del
palacio se ven cuadros de buenas firmas y algunos grupos escultóricos policromados, que representan escenas de tauromaquia, procedentes de l a casa de Osuna, s e g ú n mis noticias. Pero lo que llama
vivamente l a atención del visitante es l a a r m e r í a , instalada en el
cuerpo de edificio a ñ a d i d o a l a antigua fábrica. Las armas y armaduras de distintas clases y é p o c a s son numerosas y de gran valor;
hermosos tapices cubren los muros; de l a b ó v e d a de crucería penden
magníficas l á m p a r a s ; las sobrepuertas e s t á n decoradas con blasones
de los d u e ñ o s de la casa; a ambos lados de una chimenea, proyectada con buen gusto, sendas copias de los retratos de D . Iñigo López
de Mendoza, primer M a r q u é s de Santillana y de d o ñ a Catalina de
Figueroa (los originales, pintados por el maestro Jorge Inglés para
el desaparecido l e t a b í o del Hospital de Buitrago, los guarda en su
palacio de M a d r i d el Duque del Infantado y fueron reproducidos
Visita al Castillo de
290
Viñuelas
hace a ñ o s en nuestro BOLETÍN); numerosos muebles de valor y ant i g ü e d a d completan el conjunto.
M i incompetencia en l a materia y l a falta de datos, ofrecidos y
nunca facilitados, me vedan entrar en pormenores descriptivos de
los arneses que allí vimos, algunos de los cuales me figuro que s e r á n
procedentes de aquella a r m e r í a del Duque del Infantado que en 1630
estaba en las casas que en Guadalajara m a n d ó construir el gran
Cardenal Mendoza (1).
E l joven Duque de Francavilla, D. Iñigo de Loyola de A r teaga y Falguera, hijo del d u e ñ o de la finca, no s ó l o nos recibió y
a t e n d i ó con gran amabilidad las dos horas que
aproximadamente
d u r ó la visita, sino que tuvo l a generosidad de obsequiarnos con un
tenteempié, que todos agradecimos. D e s p u é s de firmar en el á l b u m
abandonamos la a r i s t o c r á t i c a p o s e s i ó n afablemente despedidos por
el Duque de Francavilla, a quien todos hicimos presente cuanto nos
obligaban sus atenciones.
E n Colmenar Viejo nos detuvimos algunos momentos para ver
el retablo de la Iglesia Parroquial, en los escalones de cuyo atrio
está la piedra tan desgastada que dos excursionistas sufrieron c a í d a s ,
aunque sin importancia, afortunadamente. Lo hacemos constar por si
llega a oído de las autoridades de aquel pueblo y lo remedian.
Y llegamos a Miraflores de l a Sierra, famoso por el r e q u e s ó n
y lugar muy frecuentado
en verano por l a b u r g u e s í a m a d r i l e ñ a .
L a escabrosa y á s p e r a topografía del terreno hace sumamente pintoresco el paisaje de este pueblo, asentado en l a falda Oriental de la
s e r r a n í a que divide las dos Castillas. Hasta el siglo xvn, Miraflores
se l l a m ó Porquerizas y se dice que hacia el a ñ o 1247 lo poblaban
pastores segovianos. Allí comimos no peor, ni a precio menos econ ó m i c o que en muchos sitios, sin que dejaran de notarse deficiencias,
lo cual no tiene casi nada de particular, porque en establecimientos
que debieran ser modelo en su g é n e r o (quiero aludir a un flamante
parador, establecido —y entonces explotado directamente por el organismo oficial que lo creara— en palacio bien p r ó x i m o , por cierto,
a famoso castillo toledano, desde el cual se goza l a deliciosa vista
de l a vega del Tiétar, y que no dista de M a d r i d sino 150 kilómetros),
(1)
Discurso de ingreso de Lampérez en la Academia de la Historia.
Pedro C. Sorríbes
291
como aquel a donde l a m a l a fortuna me l l e v ó en Semana Santa, func i o n a b a l a c o c i n a con tal s o b r i e d a d y rigidez e c o n ó m i c a ( p r i n c i p i o s
ambos n o reflejados en l a cuenta) que p a r e c í a templo consagrado a l
culto de l a m e m o r i a del d ó m i n e C a b r a ; porque s i en s u pupilaje seg o v i a n o el famoso licenciado no h a c í a s i n o asomar el tocino a l a
olla, en el P a r a d o r a l u d i d o n i siquiera e n s e ñ a r o n el a z ú c a r a los
flanes que d i e r o n p a r a postre. B r i n d o el caso a quienes pretendieron
que se i m p u s i e r a una crecida multa a u n hostelero b u r g a l é s p o r
servir u n guiso de coliflor con ajo, pues s i b i e n es cierto que a tal
aderezo no e s t á n hechos ciertos paladares de gourmet, no
cabe
negar que es condimento bien netamente e s p a ñ o l , en tanto que l a
total ausencia de a z ú c a r en el flan no se tiene n o t i c i a que sea costumbre t í p i c a en parte alguna del planeta.
A m e d i a tarde emprendimos el regreso, haciendo u n alto para
v i s i t a r el embalse S a n t i l l a n a , cuyos guardas t e n í a n orden, que les
diera nuestro procer h u é s p e d de l a m a ñ a n a , p a r a permitirnos l a entrada. A los enemigos de l a ley seca les p a r e c i ó que h a b í a allí demas i a d a agua.
M e parece que he acertado a escamotear el fondo de esta c r ó nica, que no h a tenido otro fin que el de a c o m p a ñ a r a las fototipias
que l a i l u s t r a n . E l l a s d a r á n , con su g r á f i c a elocuencia, l a i d e a m á s
exacta de l o visitado.
PEDRO C.
SORRÍBES
índice de artistas citados en el año 1838
Ageladas, esc, 110.
Agoracrito, esc., 109.
Agustín (Francisco) pint., 256.
Alonso (Maestro), cof., 138.
Antolínez (José), pint., 275.
Arbulo ívlargubete (Pedro de), escultor, 222, 224 y 225.
Ardemans (Teodoro), pint. y arquitecto, 193.
Barbalunga, pint., 40.
Bassano, pint., 41 y 193.
Bayeu (Francisco) pint., 59 y 199.
Bayeu (Ramón), pint., 59.
Becerra (Gaspar), esc. y pint., 225.
Belí (José), pint., 283.
Berruguete (Alonso), pint. y escultor, 52, 224 y 225.
Bosco (El), (Jerónimo Van Aken),
pint., 39, 41 y 45.
Busán (Juan M . ) , pint, 116.
a
Calabria (Pedro), pint., 191.
Calamis, esc; 110.
Calleja (Andrés de la), pint., 192 y
199.
Camilo (Francisco), pint., 277.
Cano (Alonso), esc. y pint., 55.
Carbonell (Alonso), arq., 55, 119.
Carducha (Bartolomé), pintor, 46,
47, 114.
Carreño, pint, 119.
Casado (Joaquín), dor., 12.
Castello (Víctor), pint., 55.
Castillo (José), Cerraj., 55.
Castillo, grab., 278.
Caxés (Patricio), pint, 43.
Cereceda, arq., 222.
Cisneros, pint., 199.
Coello (Claudio), pint, 55, 124.
Colonia (Juan de), arq., 268.
Colonna, pint., 119.
Corrado (Giaquinto), pint, 197.
Correggio (Antonio Alegri) pintor,
36, 40.
Cortés (Joaquín), pint., 256.
Cotera (Pedro de la), arq., 279.
Covarrubías (Alonso de), arq., 55,
277.
Coxcyen, pint., 36.
Cranach (Lucas), pint., 36, 37, 38,
42.
Cruella, pint., 281, 284.
Domenech (Joaquín), tall. y escultor, 281, 283.
Domeniquino, pint., 194.
Dubraencq (Jaques), arq. y escultor, 37, 38.
Durero (Alberto), pint., 37, 62.
Espinosa, pint., 283.
Fachetti (Pietro), pint., 46.
Fancelli (D.), esc, 277.
Fidias, esc, 109, 110, 111.
Flemalle (Maestro de), pint, 201.
Galleu (Manuel), orf. 281, 283.
G i l de Hontañón (Rodrigo), arquitecto, 277.
Gilarte (Mateo), pint., 278.
Giralte (Francisco), esc, 236.
Gómez, pint., 199.
Gómez de Mora, arq., 119, 278.
González (Bartolomé), pint, 45.
Goya (Francisco), pint., 59, 61.
191, 199, 264, 265.
Greco (Domenico Theotocópuli),
pint., 62, 63, 200, 239, 240, 269,
271.
Gros (Barón), pint, 258.
Grosete Comani (Juan Bautista),
marm., 236.
?
Guídoti (Domingo), ofi. marm., 236.
Gumiel (Pedro), arq., 278.
Heere (Lucas de), pint., 39.
Hemessen, pint., 45.
Herrera el Viejo, pint., 118.
Herrera (Pedro de), pint., 234.
Holanda (Francisco de), pint., 36,
38.
Houasse, pint., 190.
Jacomart, pint., 286.
Joli o Y o l i (Antonio), pint., 197.
Jordaens, pint., 125, 126.
Jordán (Lucas), pint, 62, 119, 124,
193, 198, 199.
Juanes (Juan de), pint., 283.
Justus Tí el, pint, 41.
Kraeck (Jan), pint, 115.
Laredo (Manuel), p i n t , 277.
Leonardo (Jusepe), pint., 55 y 278.
Leoni (León) esc, 43 y 118.
Leoni (Pompeo), esc, 38, 43 y 236.
Logroño, arq., 222.
López (Andrés), pint, 11.
Lotto (Lorenzo), pint., 41.
Maella, pint, 199.
Malombra (Diego), pint, 195.
Maratta (Carlos) pint, 193 y 194.
Marinas (Aniceto), esc, 167.
Marogia (Juan Antonio), mar., 236.
Martí (Vicente), arq., 284.
Martín (Antonio), esc, 234.
Martínez (Bartolomé), cof., 138.
Mayno, pint, 117 y 270.
Mazo (Juan Bautista), pint., 191.
Mengs (Antonio Rafael), pint., 198.
Menling, pint., 130.
Mesina (Antonello de), pint, 52.
Metsys (Quentín), pint., 41, 42 y 47.
Miranda (Juan de), pint., 191 y 192.
Mirón, esc, 110.
Moran (Santiago), pint., 116.
Moro (Antonio), pint., 36, 38, 39,
45 y 115.
Muñoz (Salvador), esc, 55.
Murillo (Bartolomé Esteban), pintor, 196, 198, 199, 200, 256, 257
y 264.
Naiera, plat, 13.
Na poli, pint. rest, 263.
Nardi (Angelo), pint, 55, 276 y 278.
Navarrete, pint., 264.
Ordóñez (Bartolomé), esc, 277.
Ortega (Francisco), pint., 191.
Palomino (Antonio), pint., 52, 62,
124 y 269.
Panto ja de la Cruz (J.), pint., 41
y 45.
Parmigianino, pint., 36.
Pascual (José), esc, 281.
Patinir, pint, 41.
Pavía (Santiago), pint., 197.
Peralta, pint, 191.
Pereda (Antonio), pint., .' 5.
Pereíra (Manuel), esc, 278.
Pérez (Silvestre), arq., 265.
Plaza (Sebastián de la), arq., 276.
Polycleto, esc, 110.
Poníons, pint, 283.
Forres (Juan), esc, 55.
Forres de Ojacastro (Francisco),
tall., 222.
Poussin, pint., 199.
Praves (Francisco de), arq., 119.
Fraxiteles, esc, 109.
Prevost o Provost (Jean), pint., 42.
Procaccini (A.), pint, 194.
Padilla (Pedro de), guara., 138.
Quesnoy (F. de), esc, 194.
Rafael Sanzio, pint, 46, 118, 200,
201.
Ramírez (Jerónimo), pint., 263.
Ramos, pint., 199.
Pane (Guillermo), pint, 190.
Ranc (Juan), pintor, 190, 191, 192.
Reixach (Pedro), pint., 286.
Rembrandí, pint., 199.
Ribalta, pint, 264, 284 y 286.
Ribera (Giusseppe), pint, 125, 192
y 264.
Ricci (Juan Andrés), pint, 267, 268,
269, 270, 272 y 273.
Rivelles, pint, 263.
Rizi, pint, 119.
Rodríguez (Pedro), esc, 234.
Rodríguez (Ventura), a r q , 63.
Rubens (Pedro Pablo), 114, 116,
117, 118, 121, 122, 125.
Torner (Martín), pint., 283.
Tristán, pint., 62.
Sacchi (Andrea), pint., 194.
Salvatucci (Giusseppe Odoardo),
pint., 194.
Salviati, pint., 46.
Sánchez Coello, pint. 38, 39.
Sancho (Antonio), tall. esc, 283.
Santalinea (Bartolomé), esc, 283.
San Vicente (Juan de), pint., 264.
Sanz Mares (José), malet. cof., 139.
Sarabia (José), pint., 263.
Sarroferrato, pint., 283.
Scopas, esc, 109.
Segarra (Pedro), esc, 283.
Sergent, pint., 254.
Siena (Baltasar de), pint., 46 y 47.
Snayers, pint., 122.
Snyders, pint., 121.
Soíonisba (Anglisola), pint., 39.
Solimena, pint., 193.
Uceda (Juan de), 263.
Taraball (Domingo), arq., 281.
Theotocópuli (Jorge), pint., 62.
Teniers (David), pint., 193.
Tiépolo (Juan Bautista), 198.
Tintoretto (Jacobo), pint., 192 y 195.
Tiziano Vecellio, pint., 36, 38, 39,
40, 41, 43, 44, 45, 47, 115, 116,
119, 124, 125, 193, 196, 200, 260
y 263.
Tobar, pint., 191.
Toledo (Juan Bautista de), arq., 232
y 245.
Vaccaro (Andrea), pint., 199.
Van Dyck (Antonio), pint., 123 y
192.
Van Eyck, pint., 38 y 39.
Van Loo, pint., 190.
Van de Pere, pint., 59.
Van der Weyden (Roger), pint., 37.
39, 40, 129 y 130.
Vauquelín (Juan), miniat., 129 y 130.
Vega (Antonio de), pint., 11.
Velázquez (Diego), pint., 117, 118,
121, 123, 191, 193,195, 199, 200,
264 y 270.
Vergara (Nicolás), rej., 277.
Veronés, pint, 125,192.
Vidal (Pedro Antonio), pint., 44,
119.
Vilches, esc, 278.
Villandrando, pint., 119.
Vitelli, pint, 119.
Vos (Pablo de), pint, 122.
Xuarez (Miguel), mal. cofr., 138.
Ymberto (Martín), esc, 234.
Ymberto (Mateo), esc, 234.
Zurbarán (Francisco de), pint., 263
270, 276 y 277.
INDICE
DE
AUTORES
Páginas
A r t i ñ a n o (Pedro M . de).—Los orígenes de la fabricación del
vidrio y su introducción en E s p a ñ a
Beroqui (Pedro).—El Museo del Prado
—
—
Apuntes para la Historia del Museo del
Prado
112, 189 y
Cavestany (Julio).—De los viajes retrospectivos
—
—
U n retrato de Fray Alonso de San Vítores,
pintado por Juan Andrés R i c c i . . . .
Cedillo (Conde de).—Hoyuelos
—
Santa María la Real de Nieva . . . 73 y
—
—
Martín Muñoz de las Posadas
Mélida (José Ramón).—El Hércules de Alcalá la Real
Milián B o i x (Manuel).—Por tierras levantinas. Morella
Moret (Julián).—Una visita a Alcalá de Henares
Peman (César).—Sobre las tablas de Sopetrán
Polentinos (Conde de).—Ezcaray y su iglesia
Sarthou Carreres (Carlos).—San Pablo del Campo en Barcelona
Sorribes (Pedro).—Una Excursión más
—
Una visita al Castillo de Viñuelas
Tejada (Alfonso).—El retablo de la iglesia de Ventosilla
Tejera (Lorenzo de la).—El Monasterio de San Juan de la
Peña
19
33
252
131
267
1
153
229
108
280
274
128
217
143
54
285
49
204
INDICE
D E LAMINAS
Páginas
Hoyuelos (Provincia de S.egovia).—Palacio
—
Iglesia P a r r o q u i a l — P o r t a d a del Palacio
—
Cruz Parroquial
5*
7*
13»
El Alcázar de Madrid en tiempos de Carlos II
41 #
Alcalá de Henares {Madrid).—-Templete y A l t a r en l a Iglesia de
los Bernardos
277'
Arqueta cubierta de terciopelo y herraje dorado. Siglo x v i . . . . 1 4 V
Maleta típica española de cuero con aplicaciones de lo mismo
y hierros, siglo xvn
142'
B A C L E R D ' A L B E (General).—Dibujo de l a Casa de Campo . . 262
Banqueta de tijera.—Mesa de c a m p a ñ a y viaje, siglo xvi.—Sillón
plegable de viaje.—Altar portátil, siglos xvn y xvm
142 *
B a ú l de cuero claveteado, siglo x v n . — B a ú l con piel verde y claveteado, siglo xvm
142*
Burgos {Vista de).—Fragmento de un cuadro de Juan Ricci. . . . 2 7 0 '
Caja-maleta, cuero negro y cantoneras, chapa dorada, siglo
xvm.— Estuche para merienda, escritorio y costura, siglo
xix.—Baúl c o n pelo de caballo, siglo xix
142/
Cajita de juego de marfil, siglo xvi.—Cestillo forrado de cuero
y hierros dorados siglo xvn. — C a j a de caudales de hierro, siglo x v n . — P e q u e ñ o b a ú l de cuero negro claveteado.
V a s o s de viaje. Estuche piel, siglo x v m . — P e q u e ñ o b a ú l de
cuero rojo claveteado
142 "
C a m a de viaje y c a m p a ñ a , siglo xix.—Maleta-cama de viaje,
siglo xvm
142 #
Casa" Real del Pardo a principios del siglo xvn
112 t
Cofre forrado en cuero c o n hierros, siglo x v . — A r c ó n con cuero
negro y herrajes, siglos xv y x v i
142 *
D A V I D (L.).—Retrato de Bertrand B a r é r e
253 *
Detalle de l a estatua orante del Duque de Lerma (Museo de
Valladolid)
47,
E s c u l a p i o — M á r m o l griego del siglo v antes de J. C , hallado
en A m p u r i a s
108 f
G E R A R D (F.).--José N a p o l e ó n Bonaparte, como Rey de E s p a ñ a .
256
Getafe (Madrid).—Parroquia de l a Magdalena. Retablo M a y o r . 59"
Valdemoro (Madrid).—Retablo M a y o r de l a Parroquia
59»
G O M E Z N A V I A (José).—Palacio de Buenavista
262
G O Y A . — A s u n c i ó n de l a Virgen en l a Iglesia P a r r o q u i a l de
Chinchón
61*
G O Y A (F.).—Retrato de D . M a n u e l Luis de U r q u i j o
254í
G R E C O ( E l ) . — A s u n c i ó n de l a Magdalena en Titulcia (Madrid)
62
5
#
Páginas
Retrato de F r a y A l o n s o de San Vítores (fragmento)
Sala del Colegio de Venecia, cuadro de Malombra.—Audiencia
Dogo y de l a S e ñ o r í a
San Ildefonso (Vista (fe).—Grabado de H u l k
San Juan de la Peña (Monasterio efe).—El claustro en el a ñ o
1885
Parte de la Arcada del ala S. O . del claustro - •
Capiteles del claustro
Capiteles del claustro
Capiteles del claustro
San Juan de la Peña (Monasterio efe).—Puerta que desde el
claustro da acceso a la iglesia alta
A r c o de la puerta que da acceso a l a iglesia alta
Sepulcro de la capilla de San Vitorián.—Detalle del ingreso
a l a capilla de San Vitorián
San Pablo del Campo en Barcelona— Claustro.—Puerta del
aula capitular en el claustro
San Pablo del Campo en Barcelona—-Puerta
románica.—Laberinto columnario en el Claustro
Santa María la Real de Nieva— Capiteles del claustro
Detalle de l a portada de l a iglesia.—Claustro del Monasterio
Santa María la Real de Nieva (Segovia).—Portada
de la iglesia.—Capitel en el Claustro
Vista parcial del crucero de la iglesia.—Retablo de la capilla de l a C o n s o l a c i ó n en la iglesia
Tiltucia (Madrid).—Retablo
Mayor, siglo xvn
Torre de la Parada (La).—Cuadro del siglo xvn
Ventosilla (Burgos).—Cruz
r o m á n i c a de bronce y esmalte.—
Imagen de Nuestra S e ñ o r a , siglo xm.—Retablo de la iglesia
de San A n d r é s (fragmento)
Ventosilla (Burgos).—Retablo
gótico de San A n d r é s (fragmentos), dos l á m i n a s Viñuelas (Madrid). Vista del Castillo
,
Detalle del Salón del Castillo de Viñuelas
Salón de Armaduras del Castillo
Wauquelin (Jan) presentando su libro a Felipe el Bueno, Duque
de B o r g o ñ a . . . . ,
,
Ejemplares de pasta de superficie agallonada fabricados en
Ampurias
Ejemplares de pasta encontrados en Andalucía y Baleares
Dos lacrimatorios y molde para l a fabricación de camafeos...
Cuentas de vidrios de collares hallados en A m p u r i a s
Ejemplares procedentes de la comarca de Almería, primera fase
de l a implantación del vidrio en E s p a ñ a
Piezas halladas en las c e r c a n í a s del Burgo de Osma
Jarra tipo Burgo de Osma y dos piezas de pasta procedentes
de Ampurias
Piezas de vidrio procedentes de xAmpurias
270^
194#
200 #
204*
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208
208
209
t
#
211$
211 *
212
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144*
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154**
160 *
621
191
53*
51*
289^
288*
288©
129
1
24*
24*
24«
24*
24*
24*
24*
24*
Páginas
G R E C O . — L a Crucifixión
238^
G R O S (J. A.)—La Capitulación de Madrid
\\\
259#
Hercules, m á r m o l griego siglo v antes de J. C , hallado en Alcalá l a Real.—Cabeza de Venus, mármol griego del siglo v
antes de J. C , hallado en Aranjuez
109
H O E F N A G E L (Gregorio).—Vista de Valiadolid hacia 1562 " 112 #
K R A E C K (Jan).—Filiberto Manuel de Saboya
115 ^
Iglesia de Ezcaray — Fachada de l a Iglesia en la plaza.—Puerta
lateral.—Retablo del lado de la Espístola.—Detalle de las
bóv edas
220 I
Puertas talladas en 1556
220 f
Galería con escudos de nobleza,—Interior del templo.—Detalle de la puerta de entrada.—Detalle del retablo mayor. . . 220*
Iglesia de Ezcaray.—Retablo
del Altar Mayor
222 #
Santa Ageda. —Retablo gótico del lado del Evangelio.—
Santa Polonia
224 *
Fachada principal.—Retablo de ¿Pedro de Arbulo?—Detalle del retablo, lado de la Epístola.—Detalles del retablo. . . 226^
L E O N E (Leoni): Medallas de Carlos V, María de Hungría y Felipe I I . . . .
36^
Maleta-bufete con cajonería, anaquel y espejo. Maleta de pelo
de cabra y adornos de cuero, siglo xvn. Cofrecillo cubierto
de cuero y hiéraos, siglo xvi. Maleta de piel con aplicaciones. 142 >
Maleta forrada de cuero con tres cerraduras, siglo xvn. Sillón
plegable de viaje, siglo xvi. Cofre del C i d
142'
Maleta de cuero labrado por incisión, siglos xvn y XVIII. Maleta
de cuero con dibujos simétricos hechos con tiras del mismo
material, siglo xvn
142#
Martín Muñoz de las Posadas— Palacio del Cardenal Espinosa.—Portada del Palacio
245$
Martin Muñoz de las Posadas .—Portada occidental de la Iglesia.—Portada meridional de la Iglesia
231^
Martín Muñoz de las Posadas.—-Interior de la Iglesia Parroquial.—Monumento Sepulcral del Cardenal Espinosa
235
Martín Muñoz de las Posadas.—Vista parcial en el interior
de la iglesia.—Interior del Palacio del Cardenal Espinosa. . 244*
Martín Muñoz de las Posadas.—Iglesia Parroquial.—Aragonés
Torre de la Iglesia Parroquial
230*
Morella (Castellón de la Plana).—Vista general de la ciudad.—
Castillo y murallas.—Románticos pórticos de la plaza, siglos
s
XIII y xiv
281f
a
Morella— Portal de San Miguel y murallas X I V centuria.—
Acueducto medieval «Arcos de la Pedrera», siglo xiv
280#
Morella (Castellón de la Plana).—Arciprestal. — Madona del
parte-luz de la Puerta de los Apóstoles, siglo xiv
-283*
Palacio y Jardines del Buen Retiro, cuadro atribuido a Juan
Bautista del Mazo
120 *
Pinto (Madrid).—Pulpito plateresco en la iglesia de Santo Domingo de Silos
57 /
R E I X A C H (Pedro).—Tabla gótica en la Iglesia de San Juan,
siglo xv
i
283*
RICCI (Juan).—Retrato de Fray Alonso de San Vítores
266 /
INDICE
DE
MATERIAS
Páginas
Hoyuelos, por el Conde de Cedillo
Los orígenes de la fabricación
del vidrio y su
introducción
en España, por Pedro M . de A r t i ñ a n o
El Museo del Prado, por Pedro Beroqui. . . .
El retablo de la iglesia de Ventosilla, por Alfonso Tejada . . . .
Una excursión más, por Pedro C . Sorribes. . . . . . . . . .
Santa María la Real de Nieva, por el Conde de Cedillo
El Hércules de Alcalá la Real, por José R a m ó n Melida
Apuntes para la Historia
del Museo del Prado, por Pedro
Beroqui
:
Sobre las tablas de Sopetrán, por C é s a r Peinan
De los viajes retrospectivos, por Julio Cavestany
San Pablo del Campo en Barcelona, por Carlos Sarthou C a rreres
.
Santa María la Real de Nieva, por el Conde de Cedillo
Apuntes para la Historia
del Museo del Prado, por Pedro
Beroqui
El Monasterio de San Juan de la Peña, por Lorenzo de l a
Tejera
Ezcaray y su Iglesia, por el Conde de Pplentinos
Un nombramiento
Martín Muñoz de las Posadas, por el Conde de Cedillo
Apuntes para la Historia del Museo del Prado. Los precedentes
del Museo, por Pedro Beroqui
•
El retrato de Fray Alonso de San Vítores, pintado por Juan
Ricci, por Julio Cavestany
Por tierras levantinas: Morella, por Manuel Milián B o i x . . . . . .
Una visita a Alcalá de Henares, por Julián Moret
Una visita al Castillo de Viñuelas, por Pedro Sorribes
Bibliografía
64 y
Indice de Artistas.
Indice de Autores.
Indice de Láminas.
Indice de Materias.
Gráficas M a r i n a s . - C a l k del Conde Duque, 12 y 1 4 - T e l é f o n o 40851 -Madrid
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