Departamento de Filosofía VALORES ÉTICOS 1º

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Departamento de Filosofía
VALORES ÉTICOS
1º ESO
Teoría y actividades
Curso 2015/16
IES MEDITERRÁNEO
IES Mediterráneo
Valores éticos 1º ESO
Curso 2015-16
Unidad 1: ¿QUIÉN SOY?
1. Concepto de persona
La palabra “persona” se deriva de la griega “prósopon” y del latín “personare”. Prósopon era
una máscara que utilizaban los actores de teatro en la Grecia clásica con dos fines: caracterizar
al personaje que representaban e intensificar su voz para hacerse oír mejor.
Este concepto sirve para designar a los seres humanos en cuanto humanos, es decir, como seres
inteligentes (con capacidad de amar, razonar y comunicar a través del lenguaje) y libres.
1.1.
Persona y dignidad
La inteligencia y la libertad de los seres humanos implican su dignidad. ¿En qué consiste ésta?
Se trata de una cualidad propia e inseparable de la realidad de cada persona, en virtud de la cual
todo individuo humano es un valor en sí mismo y debe ser respetado por todas las demás
personas. Según esto, la persona es un fin en sí misma y nunca puede ser tratada como un
medio.
1.2.
Persona y sociedad
La idea de persona es inseparable de la idea de sociedad. ¿Por qué? Porque la sociedad no es
algo que el ser humano encuentre fuera de sí, como señaló Aristóteles, “los seres humanos
somos sociales por naturaleza”, lo cual significa que únicamente podemos llegar a ser personas
viviendo en sociedad, relacionándonos con nuestros semejantes.
2. Construcción personalidad. Identidad personal
Aunque todos los seres humanos somos iguales, puesto que pertenecemos a la misma especie,
sin embargo, cada persona es diferente y única, y posee su propia identidad personal. Esta
identidad consiste en tener conciencia de quiénes somos y cómo pensamos, sentimos y
actuamos. Para ello, es muy importante ser capaz de reconocer y aceptar los errores que
podamos cometer, identificar nuestras capacidades y limitaciones, así como las cualidades,
gustos y preferencias personales.
La construcción de nuestra identidad personal es un proceso que se desarrolla a lo largo de toda
la vida. Aunque comienza a esbozarse en la infancia, es en la adolescencia cuando se sientan las
bases que se consolidarán en la edad adulta.
2.1. La búsqueda de la identidad. La autoestima.
El conocimiento de uno mismo es imprescindible para comprender lo que somos y lo que
queremos ser. Lo que soy y lo que quiero ser forma parte de mi identidad personal, una
identidad personal que se adquiere en la relación con otros. Esto significa que la sociedad (la
relación con los otros) ejerce una profunda influencia en nuestro comportamiento y nuestra
manera de ser. Así, ciertos autores sostienen que nos formamos comparándonos con los demás,
viéndonos como más o menos simpáticos que los otros, más guapos o más feos, más o menos
inteligentes, etc.; o, en el caso de muchos jóvenes, comparándose con modelos televisivos,
mediáticos… Sin negar la influencia que los demás tienen sobre nosotros, un factor
importantísimo para llevar adelante nuestros proyectos es la autoestima: la autoestima es la
capacidad que cada persona tiene de establecer su propia identidad y darle un valor. La
autoestima se compone de los que pensamos de nosotros mismos y está influida por la familia,
los amigos y los grupos a los que pertenecemos. La autoestima es importante porque aumenta
nuestra capacidad de automotivación y permite no desmoralizarnos ante los reveses y fracasos
que vamos encontrando en nuestra vida.
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CONVIVIR: DIGNIDAD Y RESPETO
RESPETO: Actitud que reconoce y aprecia el valor y la dignidad de las demás y las trata de
acuerdo con ese valor
El punto de partida es la dignidad de la persona
Respetar es una actitud que reconoce y aprecia el valor y la dignidad de las demás y les trata de
acuerdo con ese valor.
Se extiende también al entorno, a la propiedad de las demás. Comienza con la consideración del
otro/a como persona, como alguien valioso en sí mismo/a y con los mismos derechos
fundamentales. También nos debemos respeto a nosotros/as mismos/as, en cuanto personas, y
debemos tratarnos de acuerdo con nuestra dignidad.
Reconocer en las demás su dignidad como personas y no dejar espacio a la ofensa y el
menosprecio o a las manifestaciones discriminatorias supone el inicio de un camino hacia una
sociedad más acogedora, pacífica y justa. El respeto en el fondo es la "regla de oro" de la
convivencia: es tratar a las demás como deseas ser tratado/a, querer para las demás el bien que
quieres para ti. Porque el otro/a es como yo, una persona, y una persona no debe ser nunca
tratada como medio con vistas a otra cosa. Utilizarla, manipularla o servirse de ella como si
fuese un objeto sería menospreciarla. Además, el amor a las personas supone siempre el respeto.
No podemos amar verdaderamente a nadie si no le respetamos.
En ocasiones se confunde el respeto con otras actitudes que nada tienen que ver con él. El
respeto no es:
• Sumisión, sino madurez para saber valorar a las demás y las cosas de nuestro entorno. A
veces nacerá de la obediencia, pero ha de convertirse en criterio propio, en lucidez y serenidad,
en amabilidad, responsabilidad, estabilidad y firmeza.
• Indiferencia; la indiferencia implica ausencia de sentimientos, no valora a la otra persona
como igual, muchas veces ni siquiera la valora en absoluto.
• Omisión; el respeto es activo, intenta construir desde la acogida, la aceptación y el diálogo, no
es un mero "no dañar", "no ofender", "no hacer".
• Timidez o temor, porque con frecuencia se oculta bajo la apariencia de respeto el sentimiento
de miedo, y los timoratos no construyen la paz ni la buena convivencia.
Tampoco es lo mismo que la mera tolerancia: No es lo mismo decirle a alguien "te respeto" que
decirle "te tolero". Se tolera algo o a alguien que se considera malo, pero se le soporta o aguanta
como mal menor. El respeto es reconocimiento positivo del valor de alguien. Eso no significa
darle la razón si no la tiene. Se puede y se debe corregir, con la debida delicadeza, a quien se
halla en el error.
Actividades Tema 1: Lee y responde
UNA PEQUEÑA HISTORIA
Érase una vez un chico con mal carácter. Siempre hay alguno así, de esos que siempre están
quejándose, gritando, protestando y recriminando a los demás su comportamiento cuando a él
no le gusta. A veces golpean, y casi siempre humillan a los otros, lo cual duele más que una
bofetada.
Su padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín cada vez que
perdiera la paciencia y se enfadara con alguien. Él lo pensó bien y vio que su padre tenía razón.
Tenía que cambiar.
El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse y día
a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja. Había descubierto que era más fácil
controlarse que clavar clavos.
Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo. Entonces fue a ver a su
padre para explicárselo.
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Su padre le dijo entonces que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la
paciencia. Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había quitado todos
los clavos de la verja.
El padre condujo a su hijo hasta la verja y le dijo: «-Hijo mío, te has comportado muy bien, pero
mira todos los agujeros que han quedado en la verja. Ya nunca será como antes. Cuando
discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva le dejas una herida como ésta. Puedes
clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida.
A pesar de las veces que le pidas perdón -y debes hacerlo siempre-, la marca de la herida
permanecerá. Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física.»
Y por eso también es importante saber olvidar las ofensas que se nos hicieron. Pero olvidarlas
de verdad, para no volver a utilizarlas nunca como reproche cuando nos volvamos a sentir
ofendidos. Porque entonces las heridas vuelven a abrirse.
Los/as amigos/as son joyas raras de encontrar. Están listos/as para escucharte cuando tienes
necesidad. Te sostienen y te abren su corazón. Cuídalos.
Enseña a tus amigos/as cómo les quieres… y les respetas. Evita humillarles y quedar tú por
encima. Respétalos siempre, aunque no debas darles la razón cuando están en el error. Discrepa
sin herir. Son personas, como tú. Piensa a menudo cómo te sentirías tú en su lugar. Y obra en
consecuencia.
Pero no se trata sólo de los amigos/as… Hay más gente en el mundo, a la que le afecta, para
bien o para mal, lo que hacemos y decimos.
Hay una regla de oro, un principio moral básico que sirve para actuar con respeto: TRATA A
LAS DEMÁS SÓLO COMO DESEAS SER TRATADO. Es en realidad una forma de decir:
Respeta, respeta, respeta… Trata a los/as demás como personas.
PREGUNTAS ACERCA DE “UNA PEQUEÑA HISTORIA”
(Información acerca del texto)
1.- ¿Cuál era el problema principal del protagonista del relato?
2.- ¿Qué dos cosas le mandó el padre al chico?
(Comprensión global del texto)
3.- ¿Qué lección quiso enseñar el padre al chico protagonista de la narración?
4.- ¿Qué conclusión saca el texto al final?
(Interpretación e inferencias o deducciones a partir del texto)
5.- Es importante olvidar las ofensas que nos hacen, pero no siempre es fácil. ¿Qué puede pasar
cuando alguien las guarda dentro, sin olvidarlas, durante mucho tiempo?
6.- ¿Es lo mismo respetar a una persona que darle la razón (aunque no la tenga)? ¿Por qué?
(Valoración-reflexión sobre el contenido)
7.- ¿Con qué regla o principio moral guarda el respeto una relación directa?
8.- Si una ofensa no se cura simplemente pidiendo perdón (aunque haya que pedirlo cuando
hemos ofendido a alguien), ¿qué será lo más adecuado siempre?
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Unidad 2
LAS EMOCIONES
1. ¿Qué son y para qué sirven las emociones?
Los seres humanos estamos muy orgullosos de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad de
razonar, pero no es nuestra única cualidad destacada. Podemos imaginar un mundo de seres más
inteligentes, de robots, de extraterrestres, pero que carezcan de emociones y sentimientos, de
modo que las relaciones serían frías y distantes. Las emociones y sentimientos también nos
caracterizan, y nos sirven para adaptarnos mejor al medio.
Cuando tenemos una emoción desagradable nos gustaría librarnos de ella. Sin embargo,
necesitamos de las emociones por varios motivos:
a) Reconocer cómo nos sentimos nos sirve para poder repetir experiencias placenteras y
huir de las que nos han dañado y adaptarnos mejor a las situaciones.
b) Las emociones nos preparan para afrontar situaciones, incrementando la cautela o la
seguridad.
c) La comunicación de las emociones es fundamental para mostrar cómo nos sentimos y
para saber cómo se sienten los demás.
Aunque los psicólogos no terminan de ponerse de acuerdo respecto a cuáles son las emociones
básicas, reconocen al menos cinco como tales: alegría, tristeza, miedo, ira y asco. Y, a pesar de
las dificultades para llegar a acuerdo sobre qué caracteriza a las emociones, reconocen varias
características que pueden identificarse en las emociones:
a) Vivencia personal: Conocemos las emociones por nuestra vivencia, por el modo como
nos sentimos, que suele tener un carácter positivo o negativo.
b) Reacción corporal: Nos damos cuenta de que otros las experimentan porque nos lo
muestran mediante el cuerpo (tensándose o relajándose, cambiando el gesto de la
cara,…)
c) Modificación de conducta: También se observan las emociones en los cambios de
conducta, que modificamos según nos sentimos.
2. La inteligencia emocional
Es interesante observar que algunas personas tienen una inteligencia notable y, sin embargo, no
consiguen ser felices ni alcanzar sus objetivos. Una memoria excelente y una buena capacidad
de razonamiento son de gran ayuda, pero si la persona que las posee carece de capacidad para
entender las emociones de los demás o no es capaz de insistir sin desanimarse hasta lograr lo
que se propone, o desiste y se enfada, es probable que sus resultados sean peores que los de otra
personas más perseverantes.
Por este motivo, Daniel Goleman insistió en la importancia de la inteligencia emocional. Él
considera que podemos trabajar y mejorar en cualidades como el autocontrol, el entusiasmo, la
perseverancia o la capacidad para motivarnos. Y ese trabajo nos ayudará a tener éxito en
nuestros objetivos y proyecto de vida.
Por tanto, la inteligencia y las emociones no han de entenderse como dos ámbitos opuestos sino
que forman parte de nosotros mismos, resultando fundamentales para nuestro éxito como
personas y el desarrollo de nuestra personalidad la coordinación de ambos aspectos
3. El control de las emociones
El control emocional es un aprendizaje fundamental si queremos sentirnos felices. Las personas
que han aprendido a reconocer sus emociones combaten las negativas, fomentando
pensamientos y experiencias positivas para superar situaciones que resultan perjudiciales.
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No podemos tener todo lo que queremos, pues también los demás desean cosas que a nosotros
nos gustaría tener.
La frustración es un sentimiento desagradable, pero inevitable. Lo mejor que podemos hacer
para disminuir el daño que nos hace es aprender a manejarla y controlarla. Para eso, es mejor
que desde pequeños aprendamos que hay limitaciones y nos vayamos acostumbrando a ellas.
Ya en la antigua Grecia, los estoicos, una de las escuelas filosóficas más antiguas, consideraban
que si deseábamos ser felices estábamos obligados a controlar, e incluso a tratar de eliminar,
nuestras emociones, a mantener una actitud “apática”. La palabra griega “pathos” significa
“emoción”, y la “a” es un prefijo negativo, de manera que los estoicos pensaban de debíamos
evitar dejarnos llevar por ellas para adquirir un mayor dominio sobre nosotros mismos y
acercarnos a una serenidad que nos ahorrase disgustos. Sin llegar a tener que eliminarlas, se ha
defendido el autocontrol como fundamental para el desarrollo del carácter.
Actividades Tema 2:
2.1. Lee el test de las golosinas que propone D. Goleman y explica qué crees que permite
averiguar acerca de los niños:
“Imagine que tiene cuatro años de edad y alguien le hace la siguiente propuesta:
“Ahora debo marcharme y regresaré en unos veinte minutos. Si lo deseas puedes tomar
una golosina, pero si esperas a que vuelva te daré dos. Para un niño de cuatro años de edad este
es un verdadero desafío, un microcosmos de la eterna lucha entre el impulso y su represión,
entre el deseo y el autocontrol, entre la gratificación y su demora. Y sea cual fuere la decisión
que tome el niño, constituye un test que no solo refleja su carácter, sino que también permite
determinar la trayectoria probable que seguirá a lo largo de su vida”
(D. Goleman, Inteligencia emocional, Kairós)
2.2. Construye una breve historia con cada una de las cuatro emociones que aparecen en el
cuadro. Utiliza en cada relato algunos nombres de su columna con el uso gramatical que
corresponda (por ejemplo, “El odio a los animales me exaspera”, o “Cuando mi amigo se pone
furioso me siento irritado”. Si no conoces su significado, búscalo en el diccionario y apúntalo la
libreta.
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Unidad 3
INDIVIDUO Y SOCIEDAD
1. Definición de individuo
La palabra individuo proviene del latín individuum, y se dice de aquello que si lo dividimos deja
de ser lo que es. Es, por tanto, algo indivisible, que tampoco puede multiplicarse para dar lugar
a otros individuos idénticos.
1.1 Los seres humanos como individuos
Desde un punto de vista biológico, un individuo es un miembro particular y diferenciado de una
especie. Aunque nuestros organismos son semejantes, ninguno de nosotros es idéntico a los
demás.
En el lenguaje común, utilizamos la expresión “ese individuo” cuando desconoceos el nombre y
los apellidos de una persona, aquello con lo que podemos identificarlo.
1.2. Vivimos en sociedad
Los individuos, ya sean vegetales, animales o humanos, pertenecemos a una especie
determinada. Esto significa que tienen en común características que los diferencian de las demás
especies, por eso se pueden relacionar y reproducir entre ellos. Esas relaciones son el
fundamento de la unión entre los individuos para formar los distintos grupos o sociedades.
En los seres humanos esas características comunes no son sólo biológicas (genéticas y
fisiológicas), sino que también son de otro tipo: están relacionadas con la conducta inteligente,
que se manifiesta en el uso del lenguaje y en la organización de su vida a través de las normas
que los seres humanos se dan a sí mismos. En esas organizaciones, los seres humanos se reúnen
formando sociedades. A diferencia de los demás animales, que se agrupan para protegerse de las
amenazas y así prolongar la vida de su especie, las sociedades humanas también cuentan entre
sus fines, además de la conservación de la especie, el progreso moral de los individuos, su
realización como personas. La sociedad humana no es sólo una realidad biológica sino también,
y con más motivo, una realidad que se rige por criterios y leyes morales.
2. Comunidad y sociedad
El ser humano necesita unirse y relacionarse con sus semejantes. La primera relación social que
establecemos es la familia, con la que nos unen lazos afectivos, y de ellos recibimos los
primeros cuidados, la protección y el cariño que nos permiten desarrollarnos como personas.
Después nos reunimos en grupos de amigos, compañeros de colegio, más adelante compañeros
de trabajo, entre otros grupos. Y todos esos grupos conforman la sociedad y el país en el que
vivimos, regido por unas normas y leyes.
Habitualmente los seres humanos aprendemos las habilidades de la vida social que adquirimos
de nuestra relación con los demás (lenguaje, normas sociales, costumbres…). La familia es
nuestro entorno más cercano y el que mayor influencia ejerce sobre nosotros. Se dice de ella que
constituye el primer momento en nuestra socialización, pues es la primera que nos transmite las
pautas de comportamiento que nos sirven para relacionarnos con los demás.
3. La socialización
Es un influjo recíproco entre el individuo y la sociedad, un proceso cuyo resultado, desde el
punto de vista del individuo, consiste en interiorizar las pautas comunes de comportamiento y
tratar de adaptarse a ellas.
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A través de la socialización, la cultura, los conocimientos y las técnicas se van transmitiendo de
una generación a otra. Este proceso es importante para que los individuos puedan desarrollar las
capacidades y habilidades necesarias para participar en la vida comunitaria, y se amoldan a las
formas de organización de su sociedad.
La socialización del individuo se divide en tres etapas:
a) Primaria: tiene lugar durante la infancia en la familia.
b) Secundaria: se produce durante la adolescencia y primera juventud, en el grupo de
amistades, en el centro escolar, etc.
c) Terciaria: sucede en la vida adulta y en ella se puede revisar todo el proceso realizado
hasta entonces.
4. Algunos riesgos de la socialización
4.1. Individualismo
En un sentido moral, llamamos así a quien actúa sin tener en cuenta los intereses y las opiniones
de los demás, ni las normas que regulan la relación con el grupo. El individualista sólo se
relaciona para obtener provecho propio: únicamente colabora con los demás si le conviene y
trata de imponer su opinión a los demás miembros del grupo. Considera a los otros como un
medio para beneficiarse.
4.2. Gregarismo
En el extremo opuesto se encuentra el gregarismo. En las manadas de animales hay una
jerarquía basada en la fuerza y en la vitalidad. El más fuerte se impone sobre los demás,
haciendo gala de su fuerza y poder para someter al otro. En este caso, la individualidad de los
miembros del grupo queda suprimida.
Este comportamiento, que puede verse en grupos de animales, a veces también aparece en
grupos humanos o sociedades. El gregarismo anula la libertad moral del individuo, que se siente
incapaz de decir “no”, de negarse a seguir una orden que va contra su conciencia moral o contra
su parecer.
El gregarismo es dañino, especialmente cuando el líder impone hacer algo que no está bien,
hacer daños a otra u otras personas, o bien a hacer algo que nos daña a nosotros mismos (acosar
a un compañero, consumir una sustancia nociva, …). Incluso cuando no nos propone nada que
vaya contra nosotros o contra otros, el gregarismo es negativo, porque anula la capacidad de
decidir por nuestra cuenta.
Los valores éticos nos proporcionan una gruía que orienta nuestras acciones en sociedad,
nuestra vida y nuestras relaciones sociales.
En nuestras relaciones sociales y en nuestra vida, necesitamos valores éticos: estos nos
proporcionan una gruía para orientar nuestras acciones. Podemos elaborar y tener presente en
nuestra vida, personal y social, nuestros valores morales. Por ejemplo, frente el gregarismo
podemos desarrollar nuestra capacidad asertiva.
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Actividades tema 3:
Apartado 1:
1. 1. Explica qué entiendes cuando un profesor o profesora afirma: “Para mí los alumnos
no son meros números”
1.2. Cita al menos tres características en las que se diferencia un hormiguero o un rebaño de
ovejas de una sociedad humana
Apartado 4:
4. 1. ¿Qué otros valores éticos pueden servirnos para vivir mejor, tanto nuestra vida
personal como social? ¿Por qué? ¿Cómo podemos practicarlos? (3.1.3.)
4. 2. ¿Qué influencia crees que ejerce el individuo sobre la sociedad y la sociedad sobre el
individuo? ¿Crees que es beneficiosa para el individuo? (3.1.2)
4. 3. ¿Qué entiendes por autocontrol emocional?
¿Crees que el autocontrol mejora facilita y mejora nuestra relación con los demás? ¿Por
qué? Pon un ejemplo (2.5.3)
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Unidad 4
LOS VALORES ÉTICOS
Y SU PAPEL EN LA VIDA PERSONAL Y SOCIAL
1. La persona como sujeto moral
De la misma manera que decimos que los seres humanos tenemos una dimensión social porque
vivimos en sociedad, o una dimensión afectiva porque tenemos sentimientos, decimos que
poseemos una dimensión moral porque somos seres libres.
Afirmamos que somos libres porque hemos de elegir entre distintas posibilidades de actuación,
justificar la elección que hemos realizado y, además, hacernos responsables de nuestra elección.
En ese sentido, se dice que las personas tenemos una estructura moral, pues somos capaces de
establecer una jerarquía entre las distintas posibilidades, unas nos parecen mejores que otras,
unas se ajusta más a lo que es bueno, positivo, para el ser humanos y otras son peores para la
humanidad. Por tanto, tenemos posibilidades de elegir entre diferentes opciones porque todas no
son iguales, unas son buenas y otras malas, unas mejores y otras peores.
Para orientarnos en la elección de nuestras acciones tenemos los valores y las normas. Los
valores nos sirven para orientarnos y decidirnos, las normas son como una guía rápida para
decidir. Si estuviéramos programados, si nos guiáramos únicamente por el instinto o
estuviéramos programados, no necesitaríamos ni los valores ni las normas.
2. Los valores
Los valores son cualidades que encontramos en las cosas o en las acciones. Aunque esas
cualidades no dependen únicamente de nuestra apreciación, ya que son objetivas, siempre están
relacionadas con la preferencia y el deseo de los seres humanos. por lo que tienen también un
aspecto subjetivos.
Los valores funcionan como referencias y principios de acción que nos ayudan a decidir cómo
actuar.
Puesto que tiene que ver con lo valioso, con lo que resulta positivo y beneficioso para la
humanidad, los valores pueden ser más o menos atractivos, más o menos necesarios, es decir, es
posible establecer un orden jerárquico de preferencia. Cuando elegimos una opción entre otras,
lo hacemos aplicando un orden de preferencia de unos sobre otros. Este orden jerárquico puede
ser subjetivo, según la preferencia de cada uno. Pero también se ha considerado que, en tanto
que el valor es también objetivo, es posible establecer una organización jerárquica que pueda
justificarse objetivamente. Esto es lo que hizo el psicólogo A. Maslow, realizó una pirámide de
valores y colocó en su base las necesidades fisiológicas, pues afirma que si éstas no están
cubiertas no podemos preferir otras superiores, lo cual no significa que las que están en la cima
no sean objetivamente superiores.
AUTORREALIZACIÓN: Crecimiento, desarrollo individual, satisfacción plena del individuo.
ESTIMA: respeto a uno mismo, autonomía, logro, estatus, reconocimiento, atención.
SOCIALES: Afecto, pertenencia, aceptación, amistad
SEGURIDAD: Seguridad, protección
FISIOLÓGICOS: hambre, sed, refugio.
Supervivencia------------- Crecimiento
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3. El concepto de “valor ético” y su relación con la dignidad humana.
Los valores éticos hacen referencia a uno mismo pero necesariamente también a otras personas.
El bien o el mal se hace a alguien, a personas, empezando por uno mismo. Se considera valores
éticos los valores que se refieren a nosotros mismos como personas y que orientan nuestra
acción respecto a los demás, en tanto que personas con dignidad, iguales que nosotros. Por
tanto, los valores éticos suponen el respeto a la libertad, la capacidad de pensar, de querer y de
decidir por sí mismos de las personas. En ese sentido, se pueden considerar universales, pues lo
que es bueno o malo para mí, como persona, puede también ser considerado así para otros en las
mismas circunstancias.
Cuando nos referimos a los valores de carácter ético dentro de una sociedad determinada,
recogidos en unas normas de comportamiento que tienen en cuenta esos valores, hablamos de
valores morales. Es decir, decimos “moral” cuando esos valores éticos se recogen en normas y
acciones concretas; podemos reservar el término “ético” para referirnos a la reflexión que
hacemos para determinar qué valores pueden ser buenos, positivos, para todos los seres
humanos.
Tomemos un ejemplo para ver cómo se presentan los distintos valores. Destruir un banco en un
jardín público es un acto de vandalismo con un “disvalor” económico, estético y social, pero
indirectamente también moral, puesto que el gamberro no respeta ni el trabajo del jardinero ni el
descanso de los ciudadanos que lo utilizan habitualmente, y provocará un nuevo gasto y trabajo
que no podrá dedicarse a otros asuntos.
4. La influencia de los valores éticos en el desarrollo personal y social
Como hemos visto, los valores morales están en la cima de la pirámide de Maslow (la
autorrealización). En la práctica, cada uno establece sus valores morales, sin embargo, la
convivencia no sería posible sin unos valores reconocidos y defendidos por todos. Si los
ciudadanos no realizaran en sus vidas esos valores, se generaría un desorden general y la
sociedad no podría progresar moralmente.
Así, es una gran ventaja que exista un orden moral en la sociedad, pero no es suficiente. Los
seres humanos necesitamos ordenar nuestras acciones y conductas de acuerdo a unos principios
buenos o adecuados, de modo que nos permitan mejorar nuestra propia vida y alcanzar
momentos de felicidad.
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Los valores los aprendemos de muchas formas y a partir de muchas influencias. Su aprendizaje
depende de la situación social, política y económica del país; de la familia y los amigos; de la
educación y enseñanza recibidas, de los medios de comunicación social a los que accedemos.
No se trata de que alguien, desde fuera, trate de imponernos unos valores, sino de que los
conozcamos y cada cual los vaya escogiendo y ordenando según sus preferencias y objetivos.
A través de la educación aprendemos que en la vida no todo vale y que no sólo merece
la pena perseguir unos objetivos valiosos, sino que también los medios que utilicemos
para alcanzarlos tienen que ser moralmente buenos, es decir, respetuosos con todas las
personas.
Actividades tema 4:
Apartado 1:
1.1.
Lee y responde:
“Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en
África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra.
Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quilatinosa que protege a
los otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas
enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por
culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los
termiteros, qué le vamos a hacer). En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para
reconstruir su dañada fortaleza, a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al
asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como
ni por el tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de los asaltantes
intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes
las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el
termitero derruido… pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que
sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo
menos? ¿No es justo decir que son valientes?
Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el
mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el
enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que
probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia
y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico
valiente. Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termita-soldado, cuya
gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en cantar? ¿No hace Héctor, a
fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Por qué nos parece su valor
más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y el
otro?” (Fernando Savater, Ética para Amador)
1.1. ¿Realmente es Héctor más libre que las termitas?
1.2. ¿Tiene otra opción que la de enfrentarse a Aquiles?
1.3. Teniendo en cuenta que Héctor no sólo es el heredero de Troya sino el mejor de entre todos
sus guerreros y en el que tienen depositadas todas sus esperanzas ¿puede hacer otra cosa
que la que hace?
1.4. ¿Qué valores éticos encuentras en las hormigas? ¿Por qué? ¿Y en Héctor? ¿Por qué?
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Apartado 2:
2. 1. Examínate a ti mismo. ¿Cuál es tu jerarquía de valores? No se trata de lo que desearías sino
de lo que actualmente te motiva. Anota la respuesta en un papel y guárdalo para comprobar a
final de curso si ha cambiado.
2. 2. ¿Cuáles son los valores que más aprecias? ¿Por qué?
2. 3. ¿Cuáles creéis que son los más apreciados en la sociedad actual?
Apartado 3:
3.1. ¿Consideráis necesario el respeto a los valores morales? ¿Por qué?
3.2. ¿Qué expresiones de nuestro lenguaje indica el cumplimiento de las normas morales?
3.3. Señala tres normas morales, tres sociales, y tres que consideres que son al tiempo sociales y
morales. Justifica en cada caso por qué las clasificas en ese grupo.
3.4. Describe una situación concreta en la que valor moral (di cuál) se haya respetado y otra
falta en la que no se haya respetado.
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