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Senado de la Nación
Secretaría Parlamentaria
Dirección General de Publicaciones
(S-0851/11)
PROYECTO DE LEY
El Senado y Cámara de Diputados,..
ARTÍCULO 1º: Modifíquese el artículo 202 del Código Civil, el que
quedará redactado de la siguiente manera:
Art. 202: Son causas de separación personal:
1º El adulterio;
2º La tentativa de uno de los cónyuges contra la vida del otro o de los
hijos, sean o no comunes, ya como autor principal, cómplice o
instigador;
3º La instigación de uno de los cónyuges al otro a cometer delitos;
4º Las injurias graves. Para su apreciación el juez tomará en
consideración la educación, posición social y demás circunstancias de
hecho que puedan presentarse;
5º El abandono voluntario y malicioso;
6º La Violencia Familiar.
ARTÍCULO 2º: Modifíquese el artículo 204 del Código Civil, el que
quedará redactado de la siguiente manera:
Art. 204: Podrá decretarse la separación personal, a petición de
cualquiera de los cónyuges, cuando éstos hubieren interrumpido su
cohabitación sin voluntad de unirse por un término mayor de un año.
Si alguno de ellos alega y prueba no haber dado causa a la
separación, la sentencia dejará a salvo los derechos acordados al
cónyuge inocente.
ARTÍCULO 3º: Modifíquese el artículo 205 del Código Civil, el que
quedará redactado de la siguiente manera:
Art. 205: En cualquier momento, los cónyuges, en presentación
conjunta, podrán manifestar al juez competente que existen causas
que hacen imposible la vida en común y pedir su separación personal
conforme lo dispuesto por el artículo 236.
ARTÍCULO 4º: Modifíquese el artículo 214 del Código Civil, el que
quedará redactado de la siguiente manera:
Art. 214: Son causas de divorcio vincular:
1º Las establecidas en el artículo 202;
2º La separación de hecho de los cónyuges sin voluntad de unirse por
un tiempo continuo mayor de un año, con los alcances y en la forma
prevista en el artículo 204.
ARTÍCULO 5º: Modifíquese el artículo 215 del Código Civil, el que
quedará redactado de la siguiente manera:
Art. 215: En cualquier momento, los cónyuges, en presentación
conjunta podrán manifestar al juez competente que existen causas
que hacen imposible la vida en común y pedir su divorcio vincular,
conforme lo dispuesto por el artículo 236.
ARTÍCULO 6º: Modifíquense los párrafos tercero y cuarto del artículo
236 del Código Civil, los que quedarán redactados de la siguiente
manera:
Art. 236: El juez podrá objetar una o más estipulaciones de los
acuerdos celebrados cuando, a su criterio, ellos afectaren gravemente
los intereses de una de las partes o el bienestar de los hijos.
Presentada la demanda, el juez llamará a una audiencia para oír a las
partes y corroborar su voluntad inequívoca de proseguir el proceso.
Las manifestaciones vertidas en ella por las partes tendrán carácter
reservado y no constarán en el acta. Si los cónyuges no
comparecieran personalmente, sin causa justificada, el pedido no
tendrá efecto alguno.
Si las partes hubieran manifestado su voluntad de continuar el
proceso de separación personal o divorcio vincular, el juez decretará la
separación personal o el divorcio vincular. La sentencia se limitará a
expresar que dichos motivos hacen imposible la vida en común,
evitando mencionar las razones que la fundaren.
ARTÍCULO 7º: Modifíquese el artículo 238 del Código Civil, el que
quedará redactado de la siguiente manera:
Art. 238: Transcurrido un año de la sentencia firme de separación
personal, ambos o cualquiera de los cónyuges podrá solicitar su
conversión en divorcio vincular.
ARTÍCULO 8º: Comuníquese al Poder Ejecutivo.Nanci M. Parrilli.- Marcelo J. Fuentes.- Marcelo A. H. Guinle.- Liliana
Fellner.- Ada M. Maza.- Elena M. Corregido.- Adriana Bortolozzi de
Bogado.- Ana M. Corradi de Beltrán.-
FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
I.- Introducción:
Han transcurrido más de 23 años de la aprobación de la Ley 23.515
que reformó el Código Civil, instituyendo el Divorcio Vincular en
nuestro ordenamiento jurídico, precedido por una larga polémica
divorcista – antidivorcista, hoy ya superada. Por ello, y luego de varios
años de experiencia en materia judicial del derecho de familia,
considero preciso la modificación de las normas jurídicas referidas al
divorcio, adecuándolas al horizonte histórico y a un presente, distinto
al momento y a las situaciones particulares de aquellas en que se
sancionaron.
La tendencia mundial es la disminución de matrimonios y mayor
cantidad de convivencias de hecho, en muchos casos, a fin de evitar
las consecuencias que ninguno de los cónyuges desea asumir,
manteniendo el concubinato y así sortear el engorroso trámite de un
eventual divorcio, sometidos a audiencias e interrogatorios, con
intervenciones de fiscales, asesores de menores y jueces que invaden
muchas veces la intimidad de su familia y sus afectos.
La polémica en cuanto a la necesidad de reformas como las aquí
propuestas, vienen suscitándose desde mediados de la década de los
noventa. López del Carril se pregunta: “Es acorde al tiempo que
vivimos que el Estado entrevea en zaguanes, hoteles y burdeles las
acciones íntimas y privadas al solo efecto de decretar disuelto un
matrimonio? Manifestándose además: “Así como el derecho de familia
tuvo necesariamente que aggiornarse en el ámbito de la filiación a raíz
del descubrimiento del ADN, en otros ámbitos como el que venimos
comentando parece insoslayable una hermenéutica más acorde a los
tiempos y circunstancias que nos toca vivir”. (Luis María López del
Carril, “Un fallo con connotaciones sociológicas y jusfilosóficas”. La
Ley (t.2005-C, Pág. 769)
Tal es la importancia y lo incuestionable que resulta incorporar la
Violencia doméstica como una causal independiente de las Causal
General de Injurias Graves, lo que queda muy expuesto en virtud que
desde la apertura de la Oficina de Violencia Doméstica que la Corte
Suprema de Justicia inauguró en el año 2008, ya se han recibido más
de l8.000 denuncias, de las cuales 8 de cada 10 víctimas, son mujeres
y de las cuales un 19% son menores de 18 años. Entre los hombres,
el 68% de estos, tienen menos de 18 años de edad. Esto incluye la
violencia física, sexual, psicológica, económica y violencia social.
2.- Antecedentes legislativos:
Advertida la necesidad de la reforma de la ley 23515, fueron varios los
proyectos presentados, en particular en la Cámara de Diputados,
antecedentes que se han tenido en cuenta en la redacción de mi
propuesta:
Expediente 1317-D-2008, de la diputada Marcela
Rodríguez y otros, modificando los artículos 205, 215 y 238 del
Código Civil;
Expediente 837-D-2009, del Diputado Rivas, que propone
modificar el artículo 236 del código civil, sobre desistimiento de
la segunda audiencia;
Expediente 2564-D-2009, de la Diputada Silvana Giúdici y
otros, que propone modificar los artículos 205, modificando los
artículos 205, 215, 236 y 238 del código civil;
Expediente 4938-D-2009, Diputado Leonardo Ariel
Gorbacz y otros, proponiendo la derogación del artículo 204, el
inciso segundo del artículo 214 y modificando los artículos 205,
215 y 236 del código civil.
Expediente S-1286/2007, de la Senadora Marina R. Riofrío,
que propone modificar el artículo 236 del código civil.
Párrafo aparte, atento a la instancia arribada en el trámite
parlamentario, merece la media sanción de la Cámara de Diputados,
habiendo considerado tres proyectos de autoría de las diputadas
Rodríguez, Tate y Comelli. El dictamen de las Comisiones de
Legislación General y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia,
propuso la modificación del artículo 236 del Código Civil, limitando la
función del juez en la audiencia a corroborar la voluntad de las partes
de separarse o divorciarse, previendo además la posibilidad de
continuar el procedimiento cuando la incomparecencia a la primera
audiencia es por razones justificadas y en cuando a la segunda
audiencia, lo sustituye con una manifestación de voluntad de las
partes. Este dictamen, volcado en el Orden del Día Nº 1591/2006, fue
aprobado por unanimidad en la sesión del 28 de Marzo de 2007,
ingresando en esta cámara bajo el número CD 7/07, el 10 de Abril de
2007, habiendo ya caducado su vigencia el 28/02/2009.
3.- Novedades en el derecho comparado:
República del Perú:
La vía notarial y municipal del divorcio se aprobó en el Perú mediante
Ley 29.227 (16/05/2008). El Abogado Enrique Varsi Rospiglisi,
Profesor Honorario de la Universidad Mayor de San Marcos y
Universidad de Lima, analiza lo siguiente: “La norma va por la
tendencia divorcista que viene alentando nuestra normativa. Primero
con la reducción de los plazos para la conversión de separación de
cuerpos en divorcio (antes eran 6 meses, ahora 2)… Pero esta ley de
divorcio express no favorecerá a muchos. Quizá sólo a un 10% de los
matrimonios existentes con posibilidad de divorciarse. En efecto, si
tomamos en cuenta los requisitos que deben cumplirse: 2 años, sin
hijos y sin patrimonios, o con hijos y patrimonio pero con acuerdos al
respecto: alimentos, tenencia, régimen de visitas y con qué bienes se
queda cada uno, sólo se beneficiarán unos cuantos. No es, entonces
para alarmarse. El alcance a la ley es mínimo.” (Enrique Varsi
Rospigliosi, “Divorcio Administrativo en Perú”, Suplemento Actualidad,
La Ley 03/07/2008).
República de Colombia:
Tres años antes, el 8 de julio de 2005, el Congreso de Colombia, dicta
la ley 962, denominada “Antitrámites”, disponiendo la racionalización
de trámites y procedimientos administrativos de los organismos y
entidades del estado, normando en particular en su Artículo 34:
Divorcio ante notario: Podrá convertirse ante notario, por mutuo
acuerdo de los cónyuges, por intermedio de abogado, mediante
escritura pública, la cesación de los efectos civiles de todo matrimonio
religioso y el divorcio del matrimonio civil, sin perjuicio de la
competencia asignada a los jueces por la ley. El divorcio y la cesación
de los efectos civiles ante notario producirán los mismos efectos que el
decretado Defensor de Familia intervendrá únicamente cuando existan
hijos menores; para este efecto se le notificará el acuerdo al que han
llegado los cónyuges con el objeto que rinda su concepto en lo que
tiene que ve con la protección de los hijos menores de edad.
Al respecto, Luis María López del Carril manifiesta: “El nuevo sistema
permite prescindir de un trámite que en la mayoría de los casos sólo
insume tiempo, angustia y dinero, y que estando ambos cónyuges de
acuerdo en separarse parece ser absolutamente prescindible. Parece
lógico que el sistema de matrimonio civil pueda tener una forma de
disolución similar a su constitución, por lo menos en algunas
circunstancias (ausencia de hijos menores y acuerdo patrimonial de
disolución de sociedad conyugal)” (López del Carril, Luis María, “El
avance de los divorcios Express”, Suplemento Actualidad, La Ley
13/12/2005)
Derecho Francés:
El código Civil Francés dispone el Divorcio por mutuo acuerdo por
demanda conjunta de ambos esposos. Así, el artículo 230 dice:
“Cuando los esposos solicitaran por mutuo acuerdo el divorcio, no
tendrán que dar a conoce la causa; solo deberá someterse a la
aprobación por el juez un proyecto de convenio que regule las
consecuencias.” Estableciendo un plazo mínimo de seis meses desde
la celebración del matrimonio para su presentación.
Estados Unidos Mexicanos:
La ciudad de México en el mes de agosto de 2008, dio pasos
importantes para simplificar la vida social y eliminar la necesidad de
demostrar cualquier causal de divorcio existente, modificando el los
códigos civil y de procedimientos civiles. Así, basta con la voluntad de
uno de los cónyuges para concluir el vínculo matrimonial. El artículo
266 del código civil dice lo siguiente: “El divorcio disuelve el vínculo del
matrimonio y deja a los cónyuges en aptitud de contraer otro. Podrá
solicitarse por uno o ambos cónyuges cuando cualquiera de ellos lo
reclame ante la autoridad judicial manifestando su voluntad de no
querer continuar con el matrimonio, sin que se requiera señalar la
causa por la cual se solicita, siempre que haya transcurrido cuando
menos un año desde la celebración del mismo.”
Asimismo en su artículo 272, legisla sobre el divorcio administrativo,
cuando estuvieran casados bajo el régimen patrimonial, no tengan
hijos en común o fueren mayores de edad. El Juez del Registro Civil,
previa identificación de los cónyuges, y ratificando en el mismo acto la
solicitud de divorcio, levantará un acta en que los declarará
divorciados y hará la anotación correspondiente en la del matrimonio
anterior.
Legislación Española:
El estado español, mediante la ley 15/2005, del 8 de julio, por la que
se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia
de separación y divorcio.
La exposición de motivos señala a la libertad, como el valor superior
del ordenamiento jurídico. Además indica “se pretende evitar la
situación actual que, en muchos casos, conlleva un doble
procedimiento, para lo cual se admite la disolución del matrimonio por
divorcio sin necesidad de la previa separación de hecho o judicial, con
un importante ahorro de coste a las parte, tanto económico como,
sobre todo, personales”
Para la interposición de la demanda, sólo se requiere que hayan
transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio, salvo
que el interés de los hijos o del cónyuge demandante justifique la
suspensión
o disolución de la convivencia con antelación. La
intervención judicial queda reservada para cuando el contenido de la
propuesta sea lesivo para los intereses de los hijos menores o
incapacitados, o uno de los cónyuges, dictando las medidas que sean
precisas.
4.- Nuestro Proyecto en Particular:
Aquí, se proponen la modificación de varios artículos del Código Civil,
correspondientes a los Capítulos IX, De la Separación Personal,
Capítulo XII, Del divorcio Vincular y Capítulo XVI, De las Acciones;
correspondientes al Título I, Del Matrimonio.
En el artículo 202, sobre las Causas de Separación Personal, se
agrega la mención expresa de la Violencia Familiar, la cual si bien se
entendía comprendida dentro de la causal más amplia de injurias
graves, se establece a partir de ahora como una causal independiente.
Recordemos que en el trámite de la aprobación de la ley 23.515, la
media sanción de la Cámara de Diputados contenía la causal de
malos tratamientos, la cual rezaba: “Los malos tratamientos, aunque
sean graves, cuando sean tan frecuentes que hagan intolerable la
convivencia.” La Cámara de Senadores suprimió esta causal y en su
oportunidad el Senador Eduardo Menem explicó que la misma estaba
comprendida dentro de la causal de injurias graves.
En este punto, debemos tener en especial consideración que se ha
aprobado a fines del año 1994 la ley 24.417 de “Protección contra la
Violencia Familiar”, normativa que protege de los maltratos físicos y
psíquicos a los integrantes del grupo familiar y establece como medida
cautelar la exclusión del hogar conyugal al autor del maltrato. Esta
norma legal, debe entenderse complementada con otras posteriores
como el Decreto 25/1998 de Protección contra la violencia familiar y la
ley 26.485 de “Protección integral a las mujeres”. Motivos todos que
justifican la mención expresa de la Violencia Familiar.
En otro punto, se propone la modificación de los plazos de interrupción
de la cohabitación sin voluntad de unirse, Causal Objetiva de los
artículos 204 y 214 inciso segundo, reduciendo en ambos casos el
“tiempo de espera” requerido para solicitar la separación o el divorcio
vincular a un año. Para ello, consideramos que se ha interrumpido la
cohabitación, sumado a la intención cierta de uno o ambos cónyuges
de no continuar conviviendo, lo que pone fin a la vida en común.
Considerando estos términos, como prudenciales para evidenciar la
voluntad manifiesta de las partes, atento que en muchas
oportunidades los cónyuges deben esperar el cumplimiento del plazo
legalmente establecido - en exceso -, a fin de iniciar individualmente
su separación o divorcio y aguardar aún más para legalizar sus
situaciones de hecho. No obstante, la norma mantiene la posibilidad
del cónyuge que considera no haber dado lugar a la separación, de
salvaguardar los derechos acordados al cónyuge inocente.
Entre las razones que parecen haber fundado el establecimiento de un
régimen dual de separación personal y divorcio vincular, ha consistido
en tratar de lograr una suerte de transacción entre las dos posiciones
existentes sobre el tema, la divorcista y la antidivorcista y la de no
afectar los sentimientos religiosos de quienes rechazaban la
posibilidad del divorcio vincular. El Diputado Perl, de la provincia de
Chubut, sostuvo en la discusión parlamentaria: “esta opción que
nosotros damos, entre la separación de hecho de bienes y de cuerpos
o la posibilidad de disolución del vínculo, justamente va a terminar con
la discriminación, no solo con respecto a las familias de segunda
categorías que antes mencionábamos, sino también de aquellos que
no tienen por qué adoptar obligatoriamente una determinada filosofía y
pueden pensar o disentir con lo que nosotros sostenemos… no
venimos a resolver problemas personales. Por encima de nuestra
propia filosofía, se encuentra una concepción que debe ir hacia todos
los ámbitos del pluralismo de la Nación.” (Diario de Sesiones de la
Cámara de Diputados de la Nación, Agosto 13 de 1986, Pág. 3.551)
En cuanto a la reforma de los artículos 205 y 215 que corresponden a
la Separación Personal y Divorcio Vincular por Presentación Conjunta,
se propone la eliminación de los plazos establecidos desde la
celebración del matrimonio, en virtud de la naturaleza misma de la
modalidad, al que muchos llaman “proceso por mutuo consentimiento”,
que presupone un “acuerdo” de los esposos, un acercamiento a
posiciones de cada uno a fin de concretar una presentación conjunta,
sin advertirse litigio alguno, propio del procedimiento contencioso. Y, si
el acuerdo está, si hay voluntad de ambas partes, considero que no
deben estar sujetos a que transcurra el plazo temporal establecido
desde el matrimonio, para poder peticionar y concretar su voluntad, y
en ese sentido, con la nueva redacción se cumpliría fielmente con el
principio constitucional de “autonomía de voluntad”.
Asimismo se propone para la presentación conjunta la sola mención
de “causas que hacen imposible la vida en común”, con lo cual no
hace falta la “gravedad” del motivo que causa la separación o el
divorcio, ni el concepto de “moral”, que contiene actualmente,
extrayendo al juez del papel de “valorar” la causa a fin del dictado de
la sentencia. Con esta modificación no es necesario que sean graves
las razones invocadas y que se deba incluir la moral en cuestiones en
donde hay un acuerdo que refleja una voluntad conjunta de dos
personas que manifiestan su voluntad inequívoca de separarse o
divorciarse.
Recordemos que la demanda por presentación conjunta tuvo como
antecedente el artículo 67 bis agregado a la ley 2393 por la ley
17.711/68, que fue derogada por la ley 23.515, con lo cual fue la
primera de las modalidades que fueron introducidas en nuestra
legislación.
Otro de los artículos que se propone modificar es el artículo 236 del
código civil que establece el contenido de los acuerdos en los casos
de los artículos 205 y 215. En particular se propone la modificación del
alcance de la tarea del juez, limitando por imperio de los derechos de
libertad, autonomía de la voluntad y derecho a la privacidad,
estableciendo la comparecencia a una audiencia a los efectos de “oír a
las partes y corroborar la voluntad inequívoca de proseguir el
proceso”,
esto saca al juez de una posición de superioridad
conciliadora, a quien los cónyuges deban exponer las causas que
fundamentan la petición, a los fines de la valoración de su gravedad y
entidad para tener en cuenta al momento de sentenciar.
Considero que es preciso extraer al estado de ese rol paternalista,
pues no es su función intervenir en cuestiones como esta, ni se
encuentra legitimado, pues con ello se violenta la autonomía personal
de las personas y su dignidad. La audiencia de conciliación supone la
intervención del juez a los efectos de intentar conciliar situaciones de
crisis que exceden su preparación y violenta el derecho a la intimidad
de los cónyuges. La experiencia judicial ha demostrado que el número
de conciliaciones han sido ínfimas. Y, circunstancias en que dado las
razones alegadas y la desunión de los cónyuges, hasta el intento de
avenimiento resulta inconveniente.
Ya Cecilia Grosman, sostuvo: “la tarea de conciliación dirigida a
mantener la unión conyugal, tiene escasas posibilidades de llegar a
buen puerto, como lo ha demostrado la larga experiencia judicial. En
verdad, la ley, obliga al tribunal a teatralizar una comedia inconducente
pues los jueces no cuentan con las herramientas necesarias para
avenir a una pareja en crisis” (Grosman, Cecilia, “La separación y el
divorcio en el Proyecto de Código Civil…” Derecho de Familia, Revista
Interdisciplinaria de doctrina y jurisprudencia 2001, Nº 18, Ed. Abeledo
Perrot, p. 128).
En este sentido, también resulta totalmente innecesaria la segunda
audiencia que prevé el párrafo tercero del artículo 236, en la cual si
bien no es necesaria la presencia de las partes, lo que puede ser
sustituido por una manifestación por medio de apoderado, hace aún
más lento el funcionamiento del Poder Judicial. Requisito que se ha
tornado hoy sólo en un aplazamiento del dictado de la sentencia.
Ya los estados judiciales vienen suprimiendo la celebración de esta
segunda audiencia. Así, en una Sentencia se consideró que “Es
innecesario celebrar la segunda audiencia que prevé el art. 236 CCiv.,
si los cónyuges han dado una “expresión positiva” en cuanto a su
voluntad de divorciarse””Acoge el desistimiento a celebrar la segunda
audiencia en el proceso de divorcio solicitada por ambos cónyuges, no
afecta al orden público, pues aquellos derechos han sido previstos por
el legislador en protección del interés particular de los cónyuges y son,
por ende, renunciables” (Tribunal de Familia Nº 2 Mar del Plata,
17/7/2006, JA 2007-I, Pág. 421).
También, el Tribunal Colegiado de Rosario, Nº 5, con fecha 6/10/2009,
en autos: “P.,P.J. y otra” determinó –a pedido de ambos cónyuges– la
“innecesariedad” de la celebración de la segunda audiencia prevista
por los art. 215 y 236 CCiv., decretando en consecuencia su divorcio
vincular luego del primer comparendo.
Finalmente, se propone una reforma al artículo 238, que establece la
conversión de la separación personal en divorcio vincular, unificando
en un año desde que la sentencia de separación personal se
encuentre firme y pasado a autoridad de cosa juzgada, ya sea que sea
deducida por uno o ambos cónyuges, considerando este plazo
unificado como un tiempo prudencial a los fines de emplazar el estado
de separación personal al estado de divorciado.
5.- Fundamentos Constitucionales del Proyecto:
El presente proyecto se funda en tres principios constitucionales
fundamentales como son la libertad, la autonomía de la voluntad y el
respeto a la vida privada, considerando además la jurisprudencia en el
área de derecho de familia y la realidad social de los nuevos tiempos.
El ideario de valor de justicia exige otorgar al hombre el espacio de
libertad jurídicamente relevante, esto no se trata de una mera libertad
“de hecho”, sino una libertad de reconocimiento de derechos, que
produzcan verdaderos efectos en el mundo jurídico. Así, desde el
Preámbulo de nuestra Constitución Nacional se menciona: “asegurar
los beneficios de la libertad”. También el Pacto de San José de Costa
Rica en su artículo primero prescribe: “Los Estados Partes en esta
Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades
reconocidos en ella…” Y en su artículo tercero: “Toda persona tiene
derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica”. Y, en el mismo
sentido lo hace el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
En cuanto a los derechos de intimidad o privacidad y reserva de la
autonomía de la libertad, nuestra Constitución Nacional los ha
consagrado por medio del artículo 19: “Las acciones privadas de los
hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni
perjudiquen a tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la
autoridad de los magistrados”. Asimismo, el artículo 14 enuncia “la
protección integral de la familia”. La correlación de ambos artículos
permite sobrentender la tutela constitucional de la privacidad familiar.
También se debe mencionar en ese sentido la inviolabilidad del
domicilio y de la correspondencia del art. 18 y el derecho “al honor”,
implícitamente reconocido en el artículo 33 como un derecho
personalísimo.
Por su lado, la Convención Americana sobre derechos Humanos en su
artículo 11: que titula “Protección de la honra y de la dignidad”, norma
“2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su
vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su
correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación”. Una
norma similar contiene el artículo 12 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos.
El derecho a la intimidad o la privacidad ha sido definido por la Corte
Suprema como “aquel que protege jurídicamente un ámbito de
autonomía individual constituida por los sentimientos, hábitos y
costumbres, las relaciones familiares, la situación económica, las
creencias religiosas, la salud mental y física y, en suma, las acciones,
hechos o datos que, teniendo en cuenta las formas de vida aceptadas
por la comunidad, están reservadas al propio individuo y cuyo
conocimiento y divulgación por los extraños significa un peligro real o
potencial para su intimidad” (Causa G 556. XXIII “Gutheim Federico c.
Aleman Juan, sentencia 15 de abril de 1993, consid. 8º del voto de la
mayoría).
6.- Corolario:
La sociedad hoy reclama a la administración de justicia, una gestión
ágil y eficaz. En particular, las modificaciones aquí propuestas,
pretenden dar una respuesta a esta demanda social, a los fines de
mejorar el servicio de justicia y otorgar a los jueces las herramientas
legales para el desarrollo de su labor fundamental que es la de juzgar
y hacer ejecutar lo juzgado y fijar en la mente de la gente la sensación
de mejor justicia y la protección de sus derechos constitucionales,
modificando normas, reitero, que superan al momento histórico en que
se sancionaron, adecuándolas a una realidad social distinta.
Por las razones expuestas, solicito a los Señores Senadores el
acompañamiento en este proyecto.
Nanci M. Parrilli.- Marcelo J. Fuentes.- Marcelo A. H. Guinle.- Liliana
Fellner.- Ada M. Maza.- Elena M. Corregido.- Adriana Bortolozzi de
Bogado.- Ana M. Corradi de Beltrán.-
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