resoluciones de la dirección general de los registros y del notariado

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RESOLUCIONES DE LA DIRECCIÓN GENERAL
DE LOS REGISTROS Y DEL NOTARIADO
RECURSOS GUBERNATIVOS
RESOLUCIÓN de 23 de septiembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don José del Río Castro,
contra la negativa del Registrador de
la Propiedad, número uno de Lugo, don
Germán Gallego del Campo a inscribir una
escritura de compraventa. (Publicada en el
«BOE» núm. 312, de 28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 1 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por el notario de Madrid don PedroJosé Bartolomé Fuentes, frente a la
negativa de la resgistradora mercantil
IV de la provincia de la misma capitalidad, doña Eloisa Bermejo Zoilo, a inscribir
un acuerdo de reducción de capital de una
sociedad anónima. (Publicada en el «BOE»
núm. 293, de 6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 4 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por doña Asunción Pescador Rodríguez, frente a la negativa de la registradora de la propiedad de Peñaranda
de Bracamonte, doña Gloria Montilla
Sarmiento, a inscribir un auto dictado
en expediente de dominio para la reanudación del tracto sucesivo de una
finca. (Publicada en el «BOE» núm. 293,
de 6 de diciembre).
Boletín núm. 1984–Pág. 154
RESOLUCIÓN de 5 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por don Pedro Hernández Mateo, Alcalde Presidente del Ayuntamiento de
Torrevieja, frente a la negativa del
resgistrador de la propiedad número
dos de dicha ciudad, don Ventura Márquez de Prado y Noriega, a inmatricular dos fincas. (Publicada en el «BOE»
núm. 298, de 6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 6 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por don Javier Nagore Biurrun, en
nombre y representación de Servicios
Financieros de Navarra, S. A. (SERFINASA), frente a la negativa del registrador de la propiedad de Tafalla número dos, don Bernardo Felipe Ariño, a
inscribir una escritura de declaración
de obra nueva. (Publicada en el «BOE»
núm. 293, de 6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 7 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por el letrado don David Muñoz Ruiz,
en representación de don Aurelio Iglesias Varona, contra la negativa del registrador de la Propiedad de Bilbao
(titular del registro número ocho), don
Manuel Garaizabal Fontenla, a practi-
– 1001 –
car una anotación preventiva de embargo. (Publicada en el «BOE» núm. 293,
de 6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 8 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por el letrado don José María Carpintero de la Hera, en nombre de doña
María Luisa Vázquez García, contra la
negativa del registrador de la Propiedad
de Baracaldo, don Juan Antonio Leyva de
Leyva, a practicar la rectificación de determinada inscripción. (Publicada en el
«BOE» núm. 293, de 6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 11 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por don José Vicente Sánchez Sánchez,
en nombre de la sociedad ESTEVE y
MAÑEZ, MÁRMOLES, S. A., contra la
negativa del Registrador de la Propiedad de Quintanar de la Orden, don
Andrés Juez Pérez, a inscribir una escritura de constitución de hipoteca en
garantia de determinadas obligaciones. (Publicada en el «BOE» núm. 293, de
6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 13 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por la Notaria de Laguna de Duero,
doña María Cruz Cano Torres, contra la
negativa del Registrador de la Propiedad de Valladolid (titular del Registro
número seis), don Jorge Requejo Liberal, a inscribir una escritura de adjudicación de inmuebles como consecuencia de la disolución y liquidación de la
sociedad BYPOWER, S. L. (Publicada en
el «BOE» núm. 292, de 4 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 14 octubre de 2004, en
el recurso interpuesto por el Notario de
Santa Cruz de Tenerife don Lucas Raya
Medina contra la negativa del Registrador de la Propiedad número tres de
Badajoz, don Manuel Álvarez Gómez, a
inscribir una escritura de préstamo
hipotecario. (Publicada en el «BOE» núm.
297, de 10 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 15 octubre de 2004, en
el recurso interpuesto por el Notario de
Zamora don Carlos Higuera Serrano,
contra la negativa del Registrador de
la Propiedad interino de Villalpando,
don Alfonso Candau Pérez, a inscribir
una escritura de préstamo hipotecario.
(Publicada en el «BOE» núm. 297, de 10
de diciembre).
RESOLUCIÓN de 18 de octubre de 2004,
en el recurso interpuesto por el Notario
de Zaragoza don Honorio Romero Herrero contra la negativa de la Registradora de la Propiedad de Calafell, doña
María C. Viéitez de Prado, a inscribir
una escritura de cancelación de hipoteca. (Publicada en el «BOE» núm. 293,
de 6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 19 de octubre de 2004,
en el recurso interpuesto por el Notario
de Santa Cruz de Tenerife, don Javier
Martínez del Moral, contra la negativa
del Registrador de la Propiedad de
Tacoronte, don Oscar Germán Vázquez
Asenjo, a inscribir una escritura de línea de crédito con garantía hipotecaria. (Publicada en el «BOE» núm. 293, de
6 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 20 de octubre de 2004,
en el recurso interpuesto por el Notario
de Santa Cruz de Tenerife don Javier
Martínez del Moral contra la negativa
Boletín núm. 1984–Pág. 155
– 1002 –
del Registrador de la Propiedad de La
Laguna número 1, don Sergio Saavedra
Queimadelos, a inscribir una escritura
de compraventa. (Publicada en el «BOE»
núm. 292, de 4 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 21 de octubre de 2004,
en el recurso interpuesto por el Notario
de Madrid don Rodrigo, Tena Arregui
contra la negativa del Registrador de
la Propiedad número 4 de Alcalá de
Henares, don Enrique Rajoy Brey, a
inscribir una escritura de constitución
de hipoteca unilateral. (Publicada en el
«BOE» núm. 292, de 4 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 22 de octubre de 2004,
en el recurso interpuesto por el Notario
de Santa Cruz de Tenerife don Alfonso
Manuel Cavallé Cruz contra la negativa
del Registrador de la Propiedad de Icod
de los Vinos, don Jorge Blanco Urzáiz,
a inscribir una escritura de carta de
pago y cancelación de hipoteca. (Publicada en el «BOE» núm. 292, de 4 de diciembre).
tario de Yecla (Murcia) contra la negativa del Registrador de la Propiedad de
Villena, don Luis de San Millán Farnós,
una escritura de Agrupación, Obra
Nueva Compraventa. (Publicada en el
«BOE» núm. 312, de 28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 27 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por el Notario de Cártama, don Antonio
Jesús Lainez Casado de Amezúa, contra
la negativa del Registrador de la Propiedad de Álora, don Antonio Gallardo
Piqueras, a inscribir una escritura de
aceptación y adjudicación de herencia.
(Publicada en el «BOE» núm. 312, de 28
de diciembre).
RESOLUCIÓN de 28 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por doña Ana Rodríguez Sánchez, en
representación de la entidad «Busex, S.
L.», contra la negativa del Registrador
de la Propiedad de Sant Cugat del Valles, don José Manuel García García, a
inscribir un acta de final de obra. (Publicada en el «BOE» núm. 312, de 28 de
diciembre).
RESOLUCIÓN de 25 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por doña Isabel Sanz Doménech, en
nombre de «Atlantiks Spain Trading, S.
L.» contra la nota de calificación extendida por el Registrador Mercantil de
Barcelona número VII, don José Antonio Utrera-Molina Gómez, por la que se
suspende la práctica de la inscripción
de la escritura de constitución de dicha
sociedad. (Publicada en el «BOE» núm.
312, de 28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 29 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por don Francisco Rueda Mena contra
la negativa del Registrador de Utrera
número uno, don Francisco Manuel
Álvarez Moreno, a inscribir un auto del
Juzgado sobre la totalidad de la finca
registral y cancelación de cargas. (Publicada en el «BOE» núm. 312, de 28 de
diciembre).
RESOLUCIÓN de 26 de octubre de 2004,
en el recurso gubernativo interpuesto
por don Gabriel Aguayo Albasini, No-
RESOLUCIÓN de 2 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don Francisco Gómez Tolosa
Boletín núm. 1984–Pág. 156
– 1003 –
contra la negativa de la Registradora
de la Propiedad de Casas Ibáñez, doña
Josefa Adoración Madrid García, a
inscribir una escritura de aceptación
de herencia, segregacion y donación.
(Publicada en el «BOE» núm. 309, de 24
de diciembre).
RESOLUCIÓN de 3 de noviembre de
2004, del Notariado en el recurso
gubernativo interpuesto por don Pedro Hernández Mateo, Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Torrevieja,
contra la negativa del Registrador de
la Propiedad de Torrevieja número dos,
don Ventura Márquez de Prado y Noriega, a inmatricular un inmueble con
arreglo al procedimiento establecido
en el artículo 206 de la Ley Hipotecaria. (Publicada en el «BOE» núm. 312, de
28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 4 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don Antonio José Bleda Jiménez y don Javier Verdú López, en
representación de PARQUEMUR, S. L.,
contra la negativa de la Registradora
de la Propiedad de Murcia (titular del
Registro número siete) doña Manía de
los Ángeles Cuevas de Aldasoro, a
inscribir una escritura de subsanación,
rectificación y complemento de otras y
constitución de servidumbre. (Publicada en el «BOE» núm. 312, de 28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 5 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por el Procurador de los Tribunales don Juan de la Ossa Montes, en
nombre y representación de don Antonio, doña M.ª Isabel, don Rafael, don
Fernando, y doña Ana M.ª Martín Sanciriaco, doña Rafaela Martín Petrovia,
don Santiago Javier, doña Eva M.ª,
doña M.ª Elena y don Rafael Martín
Cruz, doña M.ª Jesús Araceli y don
Santiago del Barrio Martín; frente a la
negativa del Registrador de la Propiedad de Madrid número 25, a inscribir
el auto dictado en un expediente de
reanudación de tracto sucesivo interrumpido. (Publicada en el «BOE» núm.
309, de 24 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 8 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don Constantino Royo
Carballo, contra la negativa del Registrador de la Propiedad de Santoña, don
Emilio Duran de la Colina, a inscribir
una escritura de cesión de nuda propiedad de vivienda a cambio de alimentos
y cuidados. (Publicada en el «BOE» núm.
312, de 28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 10 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por el Notario de Coslada don
Luis Amaro Núñez-Villaveirán y Ovilo
contra la negativa del Registrador de
la Propiedad número 20 de Madrid,
don Juan Bautista Fuentes López, a
inscribir una escritura de carta de pago
y cancelación de hipoteca. (Publicada
en el «BOE» núm. 309, de 24 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 11 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por el Notario de Canet de Mar
(Barcelona), don Miguel Roca Bermúdez de Castro, contra la negativa del
Registrador Mercantil de Barcelona
número XIV, don Luis Fernández del
Pozo, a inscribir una escritura de constitución de sociedad. (Publicada en el
«BOE» núm. 309, de 24 de diciembre).
Boletín núm. 1984–Pág. 157
– 1004 –
RESOLUCIÓN de 12 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don Alfredo Moral de la
Cantera, contra la negativa del Registrador de la Propiedad de Xátiva, don
Ricardo Sifre Puig, a cancelar determinas cargas por caducidad de las mismas. (Publicada en el «BOE» núm. 312,
de 28 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 15 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don Francisco Javier García
Vega y doña Lucrecia García Ruiz socios de la sociedad «Conservación y
restauración de bienes culturales, S.
A.» contra la negativa del Registrador
Mercantil de Madrid número XV, Juan
Pablo Ruano Botella, a practicar una
anotación preventiva de querella criminal. (Publicada en el «BOE» núm. 309, de
24 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 16 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por don José Ernesto Santos
Povedano, en nombre y representación
de don Agustín García Menor, contra la
negativa del Registrador de la Propiedad de Sevilla número tres don Juan
Antonio Pérez de Lema y Munilla, a
inscribir una escritura de segregación
y compraventa. (Publicada en el «BOE»
núm. 315, de 31 de diciembre).
Boletín núm. 1984–Pág. 158
RESOLUCIÓN de 17 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por el Letrado don José María
Carpintero de la Hera, en nombre y
representación de doña M. L. V. G.,
contra la negativa del Registrador de
la Propiedad de Barakaldo, don Juan
Antonio Leyva de Leyva, a inscribir una
instancia privada en la que se solicita
la nulidad de cierta inscripción. (Publicada en el «BOE» núm. 315, de 31 de
diciembre).
RESOLUCIÓN de 18 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por el letrado don José A. Salazar Murillo, en nombre y representación de don Manuel Pérez Monge,
frente a la negativa del Registrador de
la Propiedad de Lora del Río, don
Javier Anaya Revuelta, a cancelar
determinados asientos. (Publicada en el
«BOE» núm. 315, de 31 de diciembre).
RESOLUCIÓN de 19 de noviembre de
2004, en el recurso gubernativo interpuesto por doña Rosario Comps Gracía
frente a la negativa del Registrador de
la Propiedad de Puerto del Rosario
número dos, don Javier Gil Álvarez, a
inscribir una segregación de una finca.
(Publicada en el «BOE» núm. 1, de 1 de
enero de 2005).
– 1005 –
REGISTRO CIVIL
RESOLUCIÓN (2.ª) de 22 de noviembre de
2004, sobre inversión de apellidos.
La inversión de apellidos del mayor de
edad es una facultad que se concede por
una sola vez y no cabe que el interesado,
por su sola solicitud, obtenga la desinversión.
En las actuaciones sobre inversión de
apellidos remitidas a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado
por el promotor contra auto del Juez Encargado del Registro Civil de C.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de A. el 3 de diciembre de 2003,
don S. A. G., nacido en C. el 9 de julio de
1970, solicitaba la inversión del orden de
sus apellidos conforme con lo establecido en el artículo 109 del Código civil, de
forma que utilice como primer apellido
G. y como segundo A. Adjuntaba al escrito los siguientes documentos: certificación de matrimonio de don S. G. A., en
la que consta nota marginal que indica
que los apellidos del contrayente son en
la actualidad los de A. G., y DNI no renovado de don S. A. G.
2. Remitido el expediente al Registro
Civil de C. e incorporado certificado de
nacimiento del promotor, donde consta
la inscripción marginal de 23 de octubre
de 2002 de inversión de apellido, el Juez
Encargado dictó Auto con fecha 21 de
enero de 2004 en el que acordaba que no
había lugar a la inversión de apellidos
solicitado por el promotor, en virtud de
que cuando una persona ejercita el derecho de inversión de apellidos previsto en
el artículo 109 del Código civil, el derecho está agotado y no es posible que por
su propia voluntad, la modificación que-
de sin efecto, atendiendo a los principios
de estabilidad y fijeza de los apellidos,
cuya composición ha de estar sustraída,
salvo excepciones legales, al principio de
autonomía de la voluntad.
3. Notificada la resolución al promotor, éste presentó recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se acuerde la
inversión del orden de sus apellidos, alegando que había solicitado una primera
inversión en un periodo de elevado estrés
emocional, pero que tal inversión, no ha
impedido que viniera utilizando sus apellidos tal y como originariamente se inscribieron. Además, el mantenimiento de
esta situación está creando graves problemas personales al solicitante.
4. En la tramitación del recurso el
Ministerio Fiscal interesó la confirmación
de la resolución recurrida. El Juez Encargado del Registro Civil de C. remite el
expediente a la Dirección General de los
Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 109 del Código
civil; 55 de la Ley del Registro Civil; 198
del Reglamento del Registro Civil, y las
Resoluciones de 19-2.ª de mayo de 1999,
5-1.ª de julio y 3-4.ª de septiembre de
2001, 13-1.ª y 25-5.ª de junio de 2002.
II. La facultad de invertir los apellidos, que concede el artículo 109 del Código civil a los mayores de edad es una
posibilidad que se concede por una sola
vez, de modo que, una vez ejercitada, no
cabe que por la sola declaración de voluntad del interesado dejarla sin efecto
para, yendo contra los propios actos, recuperar el orden inicial de los apellidos.
III. Esta conclusión viene avalada por
la estabilidad de que ha de gozar el estaBoletín núm. 1984–Pág. 159
– 1006 –
do civil, y también los apellidos como
signo individualizador de la persona , de
modo que el cambio de éstos está sustraído a la libre autonomía de la voluntad de
los particulares, a salvo los casos taxativos establecidos en la Ley. Ello se entiende sin perjuicio del posible derecho que
pueda asistir al recurrente para solicitar
el cambio de su apellido por la vía del
expediente gubernativo a que se refieren
los artículos 57 LRC y 205 RRC).
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 22 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega su inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 21 de mayo de 2003, doña
F. M. V. E., nacida en Victoria de las Tunas
(Cuba), el 21 de mayo de 1970, de nacionalidad cubana, presentó en el Consulado
General de España en La Habana impreso
de declaración de datos para la transcripción de su matrimonio celebrado el día 29
de septiembre de 2003, en Las Tunas
(Cuba), según la ley local, con don Á. S.
G., nacido en Albacete, el 9 de septiembre
de 1969, de nacionalidad española. Aportaba como documentación acreditativa de
su pretensión: hoja declaratoria de datos
para la inscripción del matrimonio, declaración de estado civil, certificado de maBoletín núm. 1984–Pág. 160
trimonio local, certificado de nacimiento
y de sentencia de divorcio de ella, y certificado de nacimiento, fe de vida y estado,
y copia del DNI de su marido.
2. Ratificada la interesada, en fecha 21
de mayo de 2003 compareció ante el Registro Civil Consular manifestando que
tiene 33 años de edad, es divorciada, y
trabajó como dependiente de gastronomía
hace cuatro o cinco años; que su esposo
tiene 33 años de edad, es soltero y trabaja
en una fábrica y no sabe qué estudios ha
cursado; que se conocieron en agosto de
2001, en una cafetería donde ella se encontraba y salieron un par de veces; que él
ha viajado en dos ocasiones a Cuba, por
siete días; que él volvió a Cuba en diciembre de 2002 para la celebración del matrimonio. El Encargado del Registro Civil
Consular indicó que no constan datos de
los dos viajes del contrayente y que ella
desconoce datos personales de su actual
esposo, así como lo relacionado con su
entorno familiar. En fecha 23 de septiembre
de 2003, compareció ante el Registro Civil
de Albacete el contrayente, que se ratificó
en su solicitud y manifestó que existía un
verdadero propósito de contraer matrimonio y existía real consentimiento por ambas partes y no existía ningún impedimento, declarando que conoció a su esposa
en una cafetería en La Habana y él estuvo
allí una semana; que se estuvieron escribiendo y llamándose por teléfono; que él
volvió a La Habana en cinco ocasiones
más, diciembre de 2001, agosto de 2002,
diciembre de 2002 y agosto de 2003; que
conoce a los padres y hermanos de su
mujer; que ella actualmente no trabaja y
con anterioridad había trabajado como
dependiente; que ella estaba tramitando
el divorcio cuando se quedó viuda; que ni
sus padres y hermanos conocen a su mujer. Del resultado de las audiencias el
Cónsul consideraba que, dado el desconocimiento en cuanto a sus respectivas
circunstancias personales, y la clara intención de la esposa de utilizar el matrimonio como vía para salir del país, existirían
– 1007 –
suficientes razones para considerar como
matrimonio de complacencia el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estimó que en
la tramitación del expediente se habían
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que viciaba la prestación del
real y verdadero consentimiento matrimonial, se oponía a la transcripción del
citado matrimonio en el Registro Civil
Consular. El Encargado del Registro Civil
Consular denegó mediante auto de fecha
14 de noviembre de 2003 la transcripción del matrimonio de los contrayentes
por considerarlo nulo, al no existir consentimiento matrimonial real por parte de
los cónyuges, incurriendo en un supuesto
de matrimonio de complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros
y del Notariado solicitando que se revoque
el auto apelado y se proceda a inscribir el
matrimonio, manifestando, entre otros
hechos, que la relación entre los interesados no se había limitado a unos pocos días,
sino que llevaban cerca de dos años de
relaciones prematrimoniales, habiendo
realizado al menos seis viajes a Cuba, con
una estancia mínima, nunca inferior a
quince días, que demuestran una clara
persistencia de su voluntad de casarse.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratificó en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurría. El Encargado del Registro
Consular confirmó la resolución apelada
y ordenó la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones, entre
otras, de 1-1.ª y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de
diciembre de 2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª
y 4.ª de enero; 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
Boletín núm. 1984–Pág. 161
– 1008 –
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación de
un Registro extranjero, establecen los
artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 31 de diciembre de 2002 entre
un español y una cubana y del trámite de
audiencia reservada practicada a los contrayentes, resultan determinados hechos
objetivos que permiten deducir que el
matrimonio celebrado no lo ha sido con
Boletín núm. 1984–Pág. 162
los fines propios de dicha institución.
Existe contradicción en cuanto a los viajes efectuados por el contrayente a Cuba,
cuyo número, según ella, es de dos y,
según él, de cinco, pero no se aporta
justificante alguno para acreditar la realidad de dichos desplazamientos. El propio
Consulado hace constar respecto de los
dos viajes declarados por ella, que su
existencia no le consta. Tampoco se aporta prueba de las comunicaciones postales
y telefónicas que él declaró que habían
mantenido durante su relación. Según el
acta levantada de la comparecencia de la
contrayente, ésta desconoce los datos
personales de él y lo relacionado con su
entorno familiar. De otro lado, existe
también contradicción en cuanto al estado civil de la contrayente, pues consta el
divorcio de ésta por sentencia de 19 de
abril de 1999, pero él declaró que cuando se estaba tramitando el divorcio ella
se quedó viuda. A lo que antecede se une
la situación que, según el informe del
Consulado, se produce en algunos matrimonios entre ciudadanos cubanos y extranjeros que, consciente o inconscientemente, se sirven de tal institución con
fines migratorios.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo
por simulación. Así lo ha estimado el
Encargado del Registro Civil Consular, el
cual por su inmediación a los hechos es
quien más fácilmente puede apreciarlos
y formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
– 1009 –
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 22 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega su inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 1 de marzo de 2004, don
J. R. O., nacido en Castellón, el 2 de noviembre de 1977, de nacionalidad española, presentó en el Consulado General de
España en La Habana impreso de declaración de datos para la transcripción de su
matrimonio celebrado el día 18 de diciembre de 2003 en Plaza de la Revolución,
Ciudad de La Habana (Cuba), según la ley
local, con doña S. M. A. S., nacida en
Ciudad de La Habana (Cuba), el 10 de
marzo de 1979. Aportaba como documentación acreditativa de su pretensión: hoja
declaratoria de datos para la inscripción
del matrimonio, declaración de estado
civil, certificado de matrimonio local, certificado de nacimiento y fe de soltería de
ella, y certificado de nacimiento, y fe de
vida y estado, de su marido.
2. Ratificados los interesados, en fecha 1 de marzo de 2004 comparece la
contrayente ante el Registro Consular manifestando que tiene 24 años de edad, es
soltera y no trabaja hace un año; que su
esposo tiene 27 años de edad, es soltero y
trabaja en una empresa familiar que se
dedica a la construcción, cuyo nombre no
sabe; que se conocieron en mayo de 2003,
cuando ella se encontraba de visita en
Italia, y él estaba de vacaciones, y se encontraban en una playa y él se acercó para
conocerla y se vieron por quince días; que
él viajó a Cuba por primera vez en diciembre de 2003 para contraer matrimonio, durante una semana; que él ha
vuelto a Cuba por cinco días para asistir
a entrevista en audiencia reservada; que
no recuerda el nombre de uno de los
hermanos de su esposo; que piensa residir definitivamente en España. En la misma fecha es interrogado el esposo quien
declara que tiene 26 años de edad, es
soltero y trabaja vendiendo piezas y
como agricultor; que su esposa tiene 25
años de edad, es soltera y no trabaja desde hace nueve o diez meses; que se conocieron en mayo de 2003 en una playa
de Nápoles y se vieron por quince días;
que él viajó a Cuba por primera vez,
siete días, en diciembre de 2003, para
contraer matrimonio; que ha vuelto para
asistir a la entrevista con el Encargado del
Registro por cinco días; que su esposa irá
a vivir definitivamente en España. Del
resultado de las audiencias el Cónsul
considera que, dado el desconocimiento
en cuanto a sus respectivas circunstancias
personales, y la clara intención de la esposa de utilizar el matrimonio como vía
para salir del país, existirían suficientes
razones para considerar como matrimonio de complacencia el matrimonio de
referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 16 de marzo
de 2004 la transcripción del matrimonio
Boletín núm. 1984–Pág. 163
– 1010 –
de los contrayentes por considerarlo
nulo, al no existir consentimiento matrimonial real por parte de los cónyuges,
incurriendo en un supuesto de matrimonio de complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se
revoque el auto apelado y se ordene que
se inscriba el matrimonio celebrado en La
Habana, manifestando, entre otros hechos, que los interesados se conocieron
en marzo de 2003 en Italia y mantuvieron
relaciones durante un mes e iniciaron
entonces una relación sentimental que no
se ha interrumpido y después se han seguido comunicando por correo electrónico y por teléfono.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Boletín núm. 1984–Pág. 164
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones, entre
otras, de 1-1.ª y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de
diciembre de 2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª
y 4.ª de enero; 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
– 1011 –
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación de
un Registro extranjero, establecen los
artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 18 de diciembre de 2003 entre
un español y una cubana y del trámite de
audiencia reservada practicada a los contrayentes, resulta como hecho objetivo
determinante la existencia de una relación personal y directa considerablemente breve, puesto que declaran que se conocieron en Italia, en mayo de 2003, en
donde coincidieron y se vieron por quince días. Tras ese conocimiento, él viaja a
Cuba en diciembre, por una semana,
para contraer matrimonio. No se acredita
que en el período intermedio ni con posterioridad al matrimonio, haya existido
comunicación entre ellos aunque en el
recurso se manifiesta que ha habido una
comunicación por correo electrónico y
por teléfono. Existen contradicciones
entre lo declarado en los respectivos trámites de audiencia y lo que se expresa
ahora en el recurso, al menos, en lo que
se refiere al mes en que se conocieron aquí se dice marzo- y a la duración de ese
primer contacto –en el recurso se dice
que fue de un mes-. Estas circunstancias
hacen presumir que el matrimonio celebrado no lo ha sido con los fines propios
de esta institución. A lo que antecede se
une la situación que, según el informe del
Consulado, se produce en algunos matrimonios entre ciudadanos cubanos y extranjeros que, consciente o inconscientemente, se sirven de tal institución con
fines migratorios.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo
por simulación. Así lo ha estimado el
Encargado del Registro Civil Consular, el
cual por su inmediación a los hechos es
quien más fácilmente puede apreciarlos
y formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 22 de noviembre de
2004, sobre rectificación de errores.
No prospera por falta de pruebas el
expediente de rectificación de nombre y
apellidos de la madre.
En el expediente de rectificación de
error en inscripción de nacimiento, remitido a este Centro en trámite de recurso
Boletín núm. 1984–Pág. 165
– 1012 –
en virtud del entablado por la interesada
contra el auto dictado por el Encargado
del Registro Civil Central.
tificado por el procedimiento legal correspondiente, pero el Ministerio Fiscal se
había opuesto a la rectificación.
HECHOS
3. Notificado el Ministerio Fiscal y la
interesada, ésta interpone recurso ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado, solicitando que se estime la
rectificación solicitada.
1. Por escrito presentado ante el Registro Civil Central con fecha 10 de diciembre de 2003, doña R. M. S., nacida el
1 de enero de 1961 en Tánger (Marruecos),
y domiciliada en Madrid, solicitaba la
rectificación del error cometido en su inscripción de nacimiento practicada en el
Registro Civil Central, donde constaba
como nombre de la madre Y. K M., en lugar de M. K. M. A., nacida en 1937 en
Oulad Antar, comuna de Gharbia. Acompañaba los siguientes documentos: Inscripción de nacimiento de la interesada;
certificado de individualidad que certifica
que M. S. K M A. y Y. K. M. designan a la
misma y única persona llamada M. S. K.
M. A.; acta de nacimiento de M., hija de
K. M. A., el cual escogió como apellido S.,
nacida en 1937; acta de nacimiento de la
interesada en la que figura como hija de
M. K. M. A., nacida en 1930.
2. Notificada la incoación del expediente al Ministerio Fiscal, éste emitió informe oponiéndose a la rectificación al
constar en la inscripción de nacimiento de
la solicitante del Registro Civil de Marruecos, la madre no sólo con otro nombre
sino también con distinta fecha de nacimiento, por lo que no queda acreditado
que la documentación se refiera a la misma persona. El Encargado del Registro
Civil Central, con fecha 17 de febrero de
2004 dictó auto por el que se denegaba la
rectificación de la inscripción de nacimiento de la promotora, indicando que la
inscripción se realizó por transcripción de
la certificación de nacimiento de la interesada expedida por el Registro Civil de su
país de origen y que ahora se presenta
nueva certificación de nacimiento, reflejando el nombre de la madre en la forma
ahora solicitada, constando haberse recBoletín núm. 1984–Pág. 166
4. En la tramitación del recurso el
Ministerio Fiscal interesó la confirmación
del auto recurrido. El Encargado del Registro Civil remitió las actuaciones a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado para su resolución, informando que no han sido desvirtuados los razonamientos jurídicos que aconsejaron
dictar la resolución recurrida.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 92 y 94 de la
Ley del Registro Civil; 295 y 342 del Reglamento del Registro Civil y las Resoluciones de 2-1.ª y 2.ª y 15-3.ª de enero y
12-1.ª y 2.ª y 16-1.ª de febrero y 7-1.ª de
marzo de 2002 y 12 de abril y 4-5.ª de
noviembre de 2003 y 5-1.ª de julio de
2004.
II. Se ha intentado por este expediente rectificar el nombre y los apellidos de
la madre en la inscripción de nacimiento
de la interesada. Dicha inscripción, según consta en el auto recurrido, se hizo
por transcripción de la certificación de
nacimiento expedida por el Registro Civil
del país de origen aportada al expediente.
Posteriormente, se presenta nueva certificación del propio Registro en la que el
nombre que consta de la madre es el que
ahora se solicita, el cual es diferente del
que aparecía en la primera certificación.
III. Es cierto que por expediente gubernativo pueden rectificarse los errores
que procedan de documento público ulteriormente rectificado (cfr. art. 94-2.º
LRC y 295 RRC), pero el éxito del expediente en los casos contemplados por el
– 1013 –
artículo 94 de la Ley requiere inexcusablemente, en primer término, que se haya
producido una rectificación efectiva de la
inscripción de nacimiento por las autoridades a quien corresponda, lo que no ha
sucedido en este caso, en el que se presenta una nueva certificación contradictoria con la inicialmente presentada surgiendo, la duda de cuál sea la realmente
verdadera. Y en segundo término, es necesario el dictamen favorable del Ministerio Fiscal y aquí el emitido con fecha de
13 de febrero de 2004, no lo ha sido.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el acuerdo apelado.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 23 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se inscribe porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 20 de octubre de 2003,
don S. M. G. A., nacido en Zaragoza, el 1
de mayo de 1941, de nacionalidad española, presentó en el Consulado General de
España en La Habana, impreso de declaración de datos para la transcripción de su
matrimonio celebrado el día 29 de mayo
de 2003 en Playa, Ciudad de La Habana
(Cuba), según la ley local, con doña C. L.
S., nacida en La Habana (Cuba), el 2 de
abril de 1966, de nacionalidad cubana.
Aportaba como documentación acreditativa de su pretensión: hoja declaratoria de
datos para la inscripción del matrimonio,
declaración de estado civil, certificado de
matrimonio local, certificado de nacimiento, certificado de matrimonio y sentencia
de divorcio de ella, y certificado de nacimiento, certificado de matrimonio con
inscripción marginal de divorcio, y fe de
vida y estado de su marido.
2. Ratificados los interesados, en fecha 20 de octubre de 2003 comparece la
contrayente ante el Registro Consular manifestando que tiene 37 años de edad, es
divorciada, y de ocupación ama de casa;
que tiene un hijo de su matrimonio anterior; que su esposo tiene 62 años de edad,
es divorciado y en la actualidad es pensionista; que conoció a su esposo en marzo
de 2001, cuando el contrayente vino a
Cuba para traerle unos regalos de parte de
una ciudadana cubana, que reside en España, madrina de la madre de la contrayente; que no puede precisar las fechas
exactas en que llegó a Cuba su esposo,
ya que nunca le ha ido a recibir al aeropuerto, y le ve cuando al cabo de dos o
tres días, él va a su casa; que piensa residir definitivamente en España. En la misma fecha es interrogado el esposo quien
declara que tiene 62 años de edad, que
es divorciado y actualmente es pensionista; que su esposa tiene 37 años de edad,
es divorciada y es ama de casa; que se
conocieron en marzo de 2001, cuando
un amigo de ambos, les presentó; que los
hermanos de ella viven en Estados Unidos. Del resultado de las audiencias el
Cónsul considera que, dado el desconocimiento en cuanto a sus respectivas circunstancias personales, y la clara intención de la esposa de utilizar el matrimonio
como vía para salir del país, existirían
suficientes razones para considerar como
matrimonio de complacencia el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
Boletín núm. 1984–Pág. 167
– 1014 –
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 5 de febrero
de 2004 la transcripción del matrimonio
de los contrayentes por considerarlo
nulo, al no existir consentimiento matrimonial real por parte de los cónyuges,
incurriendo en un supuesto de matrimonio de complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros
y del Notariado solicitando que se revoque el auto apelado y se ordene que se
inscriba el matrimonio celebrado en La
Habana, manifestando, entre otros hechos, que los interesado se conocieron en
febrero de 2000 en Cuba, y tras numerosos viajes, a principios del año 2002 formalizaron su relación. Se adjuntan billetes
de avión, facturas telefónicas y material
fotográfico de la celebración de la boda.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
Boletín núm. 1984–Pág. 168
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 54, 85, 245, 246, 247,
256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero
de 1995, y las Resoluciones, entre otras,
de 7-1.ª y 17-2.ª de noviembre y 9-2.ª y
3.ª de diciembre de 2003; y 19-3.ª de
enero, 5-2.ª, 12-3.ª y 4.ª, 18-4.ª y 19-3.ª
de febrero; 5-1.ª y 24-1.ª de marzo; y 31.ª, 5-2.ª, 14-2.ª de abril; 28-1.ª a 4.ª,
29-1.ª y 2.ª y 31-1.ª y 2.ª de mayo; y 8-3.ª,
11-3.ª y 12-6.ª de junio de 2004
II. No sólo en el expediente previo
para el matrimonio civil, a través del trámite de la audiencia personal, reservada
y por separado de cada contrayente (art.
246 RRC), sino también cuando se intenta inscribir en el Registro Civil español un
matrimonio ya celebrado en el extranjero
mediante la certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración (art. 256-3.º RRC), es deber del
Encargado cerciorarse de la inexistencia
de impedimentos u otros obstáculos que
provoquen la nulidad del matrimonio.
Especialmente para evitar la inscripción
de los llamados matrimonios de complacencia en los que el verdadero propósito
de las partes no es ligarse con el vínculo
matrimonial, sino aprovecharse de las
ventajas de la apariencia matrimonial
para facilitar la situación del extranjero
en relación con los requisitos de entrada
y permanencia en España, el Encargado
debe calificar, a través de las declaraciones complementarias oportunas que integran el título inscribible (cfr. art. 256
RRC), si ha habido verdadero consentimiento matrimonial en la celebración o
si, por el contrario, se trata de un matrimonio simulado, nulo por la ausencia de
dicho consentimiento matrimonial.
III. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
– 1015 –
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
IV. En el caso actual los hechos comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no son lo
suficientemente clarificadores para deducir de ellos la existencia de simulación.
Las audiencias reservadas, practicadas
sobre la base de un cuestionario breve y
formulario, no proporcionan base suficiente para apreciar que haya existido un
consentimiento matrimonial simulado. En
las respuestas que los interesados dieron
a las preguntas que se les hicieron no se
advierten contradicciones y se ajustaron a
la breve información que se les demandaba sobre datos personales (edad, estado
civil, ocupación) y momento y forma en
que se conocieron. Es cierto que no coinciden en la forma en que se conocieron
ni ella puede precisar las fechas concretas
en que el marido ha viajado a Cuba, pero
los documentos incorporados al expediente, como los billetes de avión posteriores a 2001, año en que se conocieron
y los justificantes de las llamadas telefónicas efectuadas, que evidencian la existencia de una comunicación continuada, no
permiten excluir sin género de dudas que
no haya sido válido el consentimiento
matrimonial prestado
V. Si se tiene en cuenta la presunción
general de buena fe y que el ius nubendi,
como derecho fundamental de la persona, no debe ser coartado, postergado o
denegado más que cuando exista una
certeza racional absoluta del obstáculo
legal que vicie de nulidad al matrimonio
pretendido, ha de ser preferible, aún en
caso de duda, no poner trabas a la celebración o a la inscripción del enlace.
Como expresó en un supuesto similar la
Resolución de 9-2.ª de octubre de 1993,
«ante la opción de autorizar (aquí inscri-
bir) un matrimonio que eventualmente
sea declarado nulo o de coartar el ius
connubii, este Centro Directivo ha de
elegir la primera alternativa». «Siempre
quedará a salvo la posibilidad de que el
Ministerio Fiscal inste judicialmente la
nulidad del matrimonio (cfr. art. 74 Cc)
en un juicio declarativo ordinario en el
que con toda amplitud podrán enjuiciarse las circunstancias del caso concreto».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
2.º Ordenar que se inscriba en el
Registro Civil Consular el matrimonio
celebrado el 29 de mayo de 2003 en
Playa Ciudad de La Habana (Cuba) entre
don S.-M. G. A. y doña C. L. S.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 23 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega su inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 23 de febrero de 2004,
don F. E. G. A., nacido en Tazacorte (Tenerife), el 3 de marzo de 1941, de nacionalidad española, presentó en el Consulado
General de España en La Habana impreso
de declaración de datos para la transcripción de su matrimonio celebrado por poder el día 14 de agosto de 2003 en Santiago de Cuba (Cuba), según la ley local, con
Boletín núm. 1984–Pág. 169
– 1016 –
doña A. V. F., nacida en Santiago de Cuba
(Cuba), el 15 de octubre de 1973, de nacionalidad cubana. Aportaba como documentación acreditativa de su pretensión:
hoja declaratoria de datos para la inscripción del matrimonio, declaración de estado civil, certificado de matrimonio local,
certificado de nacimiento, de matrimonio
y sentencia de divorcio de ella, y certificado de nacimiento, de matrimonio y de
defunción de la primera mujer, fe de vida
y estado y poder otorgado de su marido.
2. Ratificados los interesados, en fecha 23 de febrero de 2004 comparece la
contrayente ante el Registro Consular manifestando que tiene 30 años de edad, es
divorciada, y no trabaja; que su esposo
tiene 62 años de edad, es viudo y trabaja
cultivando plátanos; que se conocieron
en agosto de 1998, por fotografías que su
hermana, que reside en España, por haberse casado con un ciudadano español
del cual se encuentra divorciado, le mostró a él; que entonces comenzaron la relación, contrayendo matrimonio por poder en agosto de 2003, no habiendo
contraído matrimonio con anterioridad
por ser él casado, habiendo fallecido su
esposa en enero de 2003; que piensa residir en España. Se destaca que la contrayente cubana había solicitado visado con
anterioridad, invitada por su hermana, el
cual le fue denegado. En la misma fecha
es entrevistado el esposo quien declara
que tiene 62 años de edad, es soltero y
trabaja transportando plátanos; que tiene
tres hijos de su matrimonio anterior; que
su esposa tiene 30 años de edad, es divorciada y no trabaja; que se conocieron en
agosto de 1998, por fotografías que le
mostró al contrayente español una hermana de ella que vive en España cerca de
él; que ha visitado Cuba dos veces al año;
que su esposa solicitó visado a ese Consulado hace tres años, por invitación de
su hermana el cual fue denegado; que
piensa que su esposa viva definitivamente en España. Del resultado de las audiencias el Cónsul considera que, dado el
Boletín núm. 1984–Pág. 170
desconocimiento en cuanto a sus respectivas circunstancias personales, y la clara
intención de la esposa de utilizar el matrimonio como vía para salir del país,
existirían suficientes razones para considerar como matrimonio de complacencia
el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 16 de marzo
de 2004, la transcripción del matrimonio
de los contrayentes por considerarlo
nulo, al no existir consentimiento matrimonial real por parte de los cónyuges,
incurriendo en un supuesto de matrimonio de complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se
revoque el auto apelado ordenando que
se proceda a inscribir el matrimonio celebrado, manifestando que su matrimonio es válido, celebrado con el consentimiento de ambos contrayentes, y así él ha
viajado a Cuba para ver a su novia, dos
veces al año, excepto en el año 2003 en
que no pudo viajar, y adjunta facturas de
teléfono, extracto de cuenta corriente, en
el que puede observarse transferencias
periódicas de fondos realizadas por el
recurrente a su esposa, y factura del billete de avión de su último viaje a cuba, no
pudiendo aportar los anteriores por no
tenerlos en su poder el recurrente.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
– 1017 –
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones, entre
otras, de 1-1.ª y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de
diciembre de 2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª
y 4.ª de enero; 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar
que esos matrimonios fraudulentos lleguen a celebrarse dentro del territorio español, recordando la importancia que en
el expediente previo a la celebración del
matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de
cada contrayente (cfr. art. 246 RRC), como
medio para apreciar cualquier obstáculo
o impedimento para el enlace (cfr. arts. 56,
I, Cc y 245 y 247 RRC), entre ellos, la
ausencia de consentimiento matrimonial.
Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se trata de inscribir en el
Registro Consular o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la lex loci. El Encargado
debe comprobar si concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la
celebración del matrimonio (cfr. art. 65
Cc) y esta comprobación, si el matrimonio
consta por «certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración» (art. 256-3.º RRC), requiere que
por medio de la calificación de ese documento y «de las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que no hay dudas «de la
realidad del hecho y de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el
artículo 256 del Reglamento, siguiendo el
mismo criterio que, para permitir otras
inscripciones sin expediente y en virtud de
certificación de un Registro extranjero,
establecen los artículos 23, II, de la Ley y
85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
Boletín núm. 1984–Pág. 171
– 1018 –
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 14 de agosto de 2003 entre un
español y una cubana y del trámite de
audiencia reservada practicada a los contrayentes, resultan determinados hechos
objetivos que permiten deducir que el
matrimonio celebrado no lo ha sido con
los fines propios de dicha institución: Se
conocen por fotografía en 1998, comenzando desde entonces su relación. Manifiesta él y se reitera en el recurso la frecuencia de los viajes a Cuba, dos veces al
año declaró (salvo en 2003, según el recurso), pero no se aporta justificante que
acredite que dichos viajes, realmente, se
efectuaron, salvo del realizado en febrero
de 2004; la razón que se alega es la de
«no tenerlos en su poder». Es también
significativo que ella no mencionara en su
trámite de audiencia reservada la realización de estos viajes. Cinco años después
de conocerse contrajeron matrimonio por
poder, forma o medio de celebración que
no se considera lógica, porque no se comprende que siendo los viajes a Cuba tan
habituales como se indica, no se hiciese
uno más para acto tan importante. Hay
que señalar también que durante todo ese
período de tiempo el contrayente se encontraba casado en España, razón por la
cual, declararon ambos que no habían
contraído matrimonio con anterioridad,
haciéndolo tras su fallecimiento. Se aportan como prueba de su relación, transferencias de dinero efectuadas por él a la
contrayente sin que nada se indicara sobre este hecho, sin duda relevante, en la
audiencia reservada. Tampoco sobre las
llamadas telefónicas cuyos justificantes
como realizadas desde el teléfono del
contrayente a otros de Cuba, se aportan.
A todo ello se une, sin ser por sí solo determinante, una considerable diferencia
de edad (32 años) Hay finalmente que
tener en cuenta lo expresado en el informe del Consulado sobre la situación que
Boletín núm. 1984–Pág. 172
se produce en algunos matrimonios entre
ciudadanos cubanos y extranjeros que,
consciente o inconscientemente, se sirven
de tal institución con fines migratorios, lo
que cabe relacionar en este caso con el
hecho de que la contrayente había pedido
visado para viajar a España, que le fue
denegado, y con la declaración de ambos
de que es su deseo residir definitivamente
en España, en donde, además reside la
hermana, a través de la cual, conoció por
fotografía a la contrayente.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo
por simulación. Así lo ha estimado el
Encargado del Registro Civil Consular, el
cual por su inmediación a los hechos es
quien más fácilmente puede apreciarlos
y formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 23 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega su inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entabla-
– 1019 –
do por los interesados contra auto del
Encargado del Registro Civil Consular en
La Habana.
HECHOS
1. En fecha 26 de enero de 2004, don
D. V. G., nacido en Mataró (Barcelona), el
12 de septiembre de 1976, de nacionalidad española, presentó en el Consulado
General de España en La Habana impreso
de declaración de datos para la transcripción de su matrimonio celebrado el día 6
de agosto de 2003 en Playa, Ciudad de La
Habana (Cuba), según la ley local, con
doña M. S. M., nacida en Ciudad de La
Habana (Cuba), el 2 de septiembre de
1981, de nacionalidad cubana. Aportaba
como documentación acreditativa de su
pretensión: hoja declaratoria de datos para
la inscripción del matrimonio, declaración
de estado civil, certificado de matrimonio
local, certificado de nacimiento y fe de
soltería de ella, y certificado de nacimiento, fe de vida y estado de su marido.
2. Ratificados los interesados, en fecha 26 de enero de 2004 comparece la
contrayente ante el Registro Consular manifestando que tiene 22 años de edad, es
soltera y trabaja como dependiente de una
cafetería; que su esposo tiene 27 años de
edad, es soltero y trabaja cambiando repuestos de autos; que se conocieron en
enero de 2002, por teléfono, a través de un
ciudadano español llamado Joaquín, amigo de la familia de ella, y cuando ella llamaba por teléfono a Joaquín al trabajo, el
contrayente español era quien contestaba
al teléfono; que el señor J. le mostró a él
una foto de la contrayente cubana; que se
conocieron cuando él vino a Cuba por
primera vez, en agosto de 2003 para contraer matrimonio: que él ha vuelto a Cuba
por siete días para asistir a entrevista en
audiencia reservada; que ella presentó
solicitud de visado al Consulado invitada
por un amigo de su padre llamado Jo.; que
piensa residir definitivamente en España.
En la misma fecha es entrevistado el esposo quien declara que tiene 27 años de
edad, es soltero y trabaja como vendedor
de recambio de automóviles; que su esposa tiene 22 años de edad, es soltera y
no trabaja desde hace tres meses; que se
conocieron en enero de 2002, por fotografías que le mostró al contrayente español su jefe, llamado J., amigo de la familia
de ella, y cuando ella llamaba por teléfono a la oficina del señor J. era él quien
contestaba las llamadas; que se conocieron personalmente cuando él fue a Cuba
a contraer matrimonio; que su esposa
solicitó visado al consulado, por motivo
de una invitación que le formuló el señor
J. Del resultado de las audiencias el Cónsul considera que, dado el desconocimiento en cuanto a sus respectivas circunstancias personales, y la clara
intención de la esposa de utilizar el matrimonio como vía para salir del país,
existirían suficientes razones para considerar como matrimonio de complacencia
el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 9 de marzo de
2004 la transcripción del matrimonio de
los contrayentes por considerarlo nulo, al
no existir consentimiento matrimonial
real por parte de los cónyuges, incurriendo en un supuesto de matrimonio de
complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, los contrayentes presentaron
sendos recursos ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se revoque el auto apelado y
se ordene que se inscriba el matrimonio
celebrado en La Habana, manifestando
que existía verdadero consentimiento
Boletín núm. 1984–Pág. 173
– 1020 –
matrimonial, presentando abundante
material fotográfico de la relación entre
los contrayente, correspondencia entre
ambos y facturas telefónicas.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones, entre
otras, de 1-1.ª y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de
diciembre de 2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª
y 4.ª de enero; 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
Boletín núm. 1984–Pág. 174
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación de
un Registro extranjero, establecen los
artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
– 1021 –
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 6 de agosto de 2003 entre un
español y una cubana y del trámite de
audiencia reservada practicada a los
contrayentes, resultan determinados
hechos objetivos que permiten deducir
que el matrimonio celebrado no lo ha
sido con los fines propios de dicha institución: entran en contacto por vía telefónica en enero de 2002 y se conocen
por fotografía. Personal y directamente
no lo hacen hasta las fechas en que contraen matrimonio, año y medio más
tarde. Sobre esta circunstancia es preciso recordar que la resolución, arriba citada, del Consejo de Europa, señala
como uno de los factores que permiten
presumir la existencia de un matrimonio
de complacencia, el hecho de que los
contrayentes no se hayan encontrado
antes del matrimonio, que es lo que ha
sucedido en el presente caso. Para justificar que ha existido en ese período y
con posterioridad al matrimonio, una
relación continuada se aportan cartas
escritas después de haber ambos contactado en 2002, pero éstas, al no ir acompañadas del sobre matasellado con la
fecha, no son válidas para acreditar el
momento en que fueron escritas. Las
facturas de teléfono, que también se
aportan, no están giradas contra el contrayente, sino contra una sociedad, por
lo que tampoco se prueba con ellas que
sea el interesado quien las haya realizado y no desvirtúa ese hecho el que se
alegue que las hacía el contrayente des-
de su lugar de trabajo y que en alguna
de las cartas mencionadas se haga referencia a dicha circunstancia. Realmente,
la relación directa de los contrayentes ha
sido muy breve: el tiempo que él permaneció en Cuba al contraer matrimonio,
que no consta, más siete días para el
trámite de audiencia. Esta breve relación
puede explicar algunas de las respuestas
y contradicciones habidas en los respectivos trámites de audiencia, como que
ella no conozca exactamente la profesión de él o que él manifieste que ella
que solicitó visado para venir a España
invitada por una persona llamada Jo.,
pero que no coincide con J., jefe de él,
que es el nombre que éste facilita. A lo
que antecede se une la situación que,
según el informe del Consulado, se produce en algunos matrimonios entre
ciudadanos cubanos y extranjeros que,
consciente o inconscientemente, se sirven de tal institución con fines migratorios, lo que cabe relacionar en este caso
con el hecho de haber la contrayente
pedido el citado visado y con la declaración de ésta de que es su deseo residir
definitivamente en España.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es
nulo por simulación. Así lo ha estimado
el Encargado del Registro Civil Consular,
el cual por su inmediación a los hechos
es quien más fácilmente puede apreciarlos y formar su convicción respecto de
ellos. Esta conclusión, obtenida en momentos cronológicamente más próximos
a la celebración del matrimonio, no
quedaría desvirtuada por un expediente
posterior, el del artículo 257 del Reglamento del Registro Civil, del cual debe
prescindirse por razones de economía
procesal (cfr. art. 354 RRC), si es que se
estima que, además de la vía judicial,
quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación
efectuada por la vía del artículo 256 del
Reglamento.
Boletín núm. 1984–Pág. 175
– 1022 –
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 23 de noviembre
de 2004, sobre inscripción de nacimiento y opción a la nacionalidad española.
No es posible, sin expediente, inscribir
el nacimiento de unos menores nacidos
en República Dominicana en 1992 y
1995 alegando que el padre adquirió la
nacionalidad española por residencia en
2000, porque la certificación dominicana
acompañada, por falta de garantías, no
da fe de la filiación paterna; por lo mismo
no cabe por ahora la opción a la nacionalidad española por razón de patria
potestad.
En el expediente de inscripción de
nacimiento y opción a la nacionalidad
española remitido a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado por
el interesado contra resolución del Juez
Encargado del Registro Civil Central.
HECHOS
1. Mediante escrito presentado el 11
de febrero de 2004 en el Registro Civil
Central, don L. A. S. F. nacido el 9 de
junio de 1965 en Paraíso (Republica Dominicana), de nacionalidad española,
solicitaba la inscripción de nacimiento y
opción a la nacionalidad española de sus
hijos, O. de J. S. B., nacido el 30 de octubre de 1995 en Paraíso, Barahona (Republica Dominicana) y S. S. B., nacido el 19
de diciembre de 1992 en Paraíso, Barahona (Republica Dominicana). Adjuntaba
los siguientes documentos: declaraciones
de datos para las inscripciones; auto de
fecha 7 de octubre de 2003 del Registro
Civil Único de Madrid por el que se autorizaba a don L. A. S. F. y a doña N. J. B.
Boletín núm. 1984–Pág. 176
M. para que en nombre de los menores
S. y O. J. S. B., y en su interés, formulen
declaración de opción por la nacionalidad española ante el Registro Civil competente, de conformidad con el artículo
22 2 a) del Código civil; acta de nacimiento de los menores; inscripción de
nacimiento del promotor, en la que constaba la adquisición de la nacionalidad
española por residencia por resolución
del año 2000; poder-autorización otorgado por doña N. J. B. M. a don L. A. S. M.
para que inicie los trámites legales para
que sus hijos puedan obtener la nacionalidad española
2. El Juez Encargado del Registro Civil
Central dictó auto con fecha 1 de abril de
2004, denegando la inscripción de nacimiento y la opción a la nacionalidad española de O. de J. y S. S. B., toda vez que no
había quedado acreditada la relación de
filiación entre los menores y los ciudadanos españoles que instaban el expediente,
destacando como hecho de interés que en
una comparecencia efectuada por el promotor del expediente ante el Encargado de
ese Registro Civil Central, el día 5 de febrero de 2001, reconoció que solo tenía un
hijo, y no era ninguno de los ahora mencionados, y a la vista de esta circunstancia,
y al no reunir los certificados de nacimientos aportados garantías suficientes que
eliminen cualquier duda respecto a la
veracidad de los hechos que señalan, no
quedaba acreditada la filiación paternomaterna de los menores.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste manifestó
la interposición de recurso.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que interesó la confirmación por sus propios
fundamentos del acuerdo recurrido. El
Encargado del Registro Civil Central informó que entendía que debía confirmarse la resolución, y remitió el expediente
a la Dirección General de los Registros y
del Notariado.
– 1023 –
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 20 del Código
civil; 23, 46 y 64 de la Ley del Registro
Civil; 85, 226 a 229 y 311 a 316 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 4-1.ª y 21-3.ª de enero, 8-2.ª y
3.ª, 15-1.ª y 2.ª y 21-2.ª y 5.ª de febrero,
1-2.ª de marzo, 4-2.ª y 24-2.ª y 3.ª de
abril y 6, 10-3.ª y 22-2.ª, 28-6.ª de mayo,
10-1.ª de junio, 11-1.ª de septiembre, 44.ª de noviembre y 12-1.ª de diciembre
de 2003 y 1-2.ª de marzo de 2004.
II. Unos nacimientos acaecidos en el
extranjero y que afecten a españoles pueden inscribirse en el Registro Civil competente pudiendo prescindirse de la tramitación del expediente de inscripción
fuera de plazo de nacimiento si se presenta certificación de nacimiento del
Registro civil extranjero, siempre que no
haya duda de la realidad del hecho inscrito y de su legalidad conforme a la ley
española (art. 23,II LRC) y siempre que el
Registro extranjero «sea regular y auténtico, de modo que el asiento de que se
certifica, en cuanto a los hechos de que
da fe, tenga garantías análogas a las exigidas para la inscripción por la ley española» (art. 85,I RRC).
III. En el presente caso los nacimientos han acaecido en República Dominicana en 1992 y 1995 y se alega que el
presunto padre adquirió la nacionalidad
española por residencia en 2000. Ahora
bien, las certificaciones dominicanas
acompañadas, por falta de garantías, no
dan fe de la filiación materna alegada,
porque el que ahora alega que es su padre manifestó, en una comparecencia
efectuada ante el Encargado del Registro
Civil Central el día 5 de febrero de 2001,
que sólo tiene un hijo que no es ninguno
de los que ahora se pretenden inscribir.
En su recurso el apelante no aclara ni
desvirtúa tal contradicción invocada por
el auto apelado como causa de la denegación de la inscripción solicitada.
IV. En esta situación -y sin perjuicio
de lo que pudiera decidirse en el expediente de inscripción fuera de plazo de
nacimiento a la vista de las pruebas que
en él se presenten- hay que concluir que
no está acreditada la filiación paterna
respecto de unos españoles. Por lo mismo
no caben por el momento la opción a la
nacionalidad española intentada por razón de patria potestad (cfr. art. 20 Cc).
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º
Desestimar el recurso
2.º Dejar a salvo lo que pudiera decidirse en el expediente de inscripción
fuera de plazo de nacimiento, siempre
que en él se justifiquen los requisitos
precisos.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 23 de noviembre de
2004, sobre declaración de la nacionalidad española.
No beneficia la consolidación de la
nacionalidad española a un posible natural del Sahara que no ha poseido y utilizado durante más de diez años la nacionalidad española.
En el expediente sobre declaración de
la nacionalidad española con valor de
simple presunción remitido a este Centro
en trámite de recurso por virtud del entablado por la interesada contra auto dictado por la Juez Encargada del Registro
Civil de Huesca.
HECHOS
1. Por comparecencia ante el Registro Civil de Huesca el 14 de julio de
2003, doña K. M. M., nacida el 16 de
febrero de 1969 en Smara -Sahara Occidental-, solicitaba el reconocimiento de
la nacionalidad española con valor de
simple presunción, en base a que vivió en
Boletín núm. 1984–Pág. 177
– 1024 –
El Sahara hasta el año 1976 en que hubo
de huir a los campos de refugiados, no
pudiendo optar su familia a la nacionalidad española en dicho año. Adjuntaba la
siguiente documentación: carné de la
República Árabe Saharaui, pasaporte argelino, donde figuraba nacida en Bechar,
libro de familia y certificado de empadronamiento en Almudevar.
2. El Ministerio Fiscal informó que no
se oponía a la concesión de nacionalidad
española a la interesada. La Juez Encargada del Registro Civil dictó auto con
fecha 15 de septiembre de 2003 denegando la solicitud de la promotora en
base a que faltaba, dada la edad de la
solicitante a la fecha en la que se produce
la descolonización, el requisito del plazo
de 10 años de duración de la posesión de
la nacionalidad española, previsto por el
artículo 18 del Código civil.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a la interesada, ésta representada por Letrada, presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se
dictase resolución por la que se le conceda la nacionalidad española, alegando
que la solicitante tenía la nacionalidad
española de origen, y en este caso no
sería necesario la posesión de la nacionalidad durante diez años.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal, que reiterando su anterior informe, consideraba
que procedía otorgar a la solicitante la
nacionalidad española, por entender que
se daban los requisitos para ello. La Juez
Encargada del Registro Civil confirmó el
auto apelado remitiendo el expediente a
la Dirección General de los Registros y
del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 18 del Código
civil; 96 de la Ley del Registro Civil; 335
Boletín núm. 1984–Pág. 178
y 338 del Reglamento del Registro Civil;
la Ley 40/1975, de 19 de noviembre; el
Real Decreto 2258/1976, de 10 de agosto; la Sentencia del Tribunal Supremo de
28 de octubre de 1998, y las Resoluciones de 1-1.ª y 7 de marzo de 2000 y 211.ª de octubre y 5-2.ª de diciembre de
2002 y 18 de mayo 4.ª de 2004.
II. Según el artículo 18 del Código
civil, la nacionalidad española puede
consolidarse si se posee y utiliza durante
diez años, con buena fe sobre la base de
un título inscrito en el Registro Civil que
después es anulado. La vía registral para
comprobar esta consolidación es el expediente de declaración de la nacionalidad
española con valor de simples presunción (cfr. art. 96-2.º LRC y 338 RRC), que
decide en primera instancia el Encargado
del Registro Civil del domicilio (cfr. art.
335 RRC).
III. En principio, a los nacidos en el
territorio del Sahara cuando éste era posesión española no les beneficia el citado
artículo 18 del Código porque no eran
propiamente nacionales españoles, sino
sólo súbditos de España que se beneficiaban de la nacionalidad española, por más
que de algunas disposiciones anteriores
al abandono por España de este territorio
pudiera deducirse otra cosa. El principio
apuntado es el que se desprende necesariamente de la Ley 19 de noviembre de
1975 y del Real Decreto de 10 de agosto
de 1976, porque sólo así cobra sentido
que a los naturales del Sahara se les concediera en ciertas condiciones la oportunidad de optar a la nacionalidad española en el plazo de un año a contar desde
la entrada en vigor del Real Decreto.
IV. Es cierto que para un supuesto
totalmente excepcional respecto de un
natural del Sahara la STS de 28 de octubre de 1998 decidió que el actor había
consolidado la nacionalidad española.
Pero, aun prescindiendo de las diferencias en cuanto a la fecha de nacimiento
según la documentación acompañada y
– 1025 –
aun dando por sentado que nació en
Smara (lo que no está completamente
comprobado ya que en el pasaporte argelino cita Bechar), hay una diferencia
fundamental entre el supuesto de hecho
examinado en la sentencia y el ahora
planteado ya que en el caso presente no
hay prueba alguna de que en algún momento haya tenido la interesada documentación española en vigor, es decir, no
hay posesión y utilización de la nacionalidad española, máxime si se tiene en
cuenta que está domiciliado en España
como ciudadana argelina con pasaporte
de esta nacionalidad.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 24 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se inscribe porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 6 de junio de 2003, don J.
E. M., nacido en Algemesí (Valencia), el 16
de enero de 1939, de nacionalidad española, presentó en el Consulado General de
España en La Habana impreso de declaración de datos para la transcripción de su
matrimonio celebrado el día 8 de mayo
de 2003 en Plaza de la Revolución, Ciudad
de La Habana (Cuba), según la ley local,
con doña Y. M. G. P., nacida en Ciudad de
La Habana (Cuba), el 3 de marzo de 1984,
de nacionalidad cubana. Aportaba como
documentación acreditativa de su pretensión: hoja declaratoria de datos para la
inscripción del matrimonio, declaración de
estado civil, certificado de matrimonio local, certificado de nacimiento y fe de soltería de ella, y certificado de nacimiento, de
matrimonio y de defunción de la primera
esposa, correspondiente a su marido.
2. Ratificados los interesados, en fecha 6 de junio de 2003 comparece la
contrayente ante el Registro Consular
manifestando que tiene 19 años de edad,
es soltera y no trabaja; que su esposo
tiene 64 años, es viudo y trabaja como
administrativo de la Cooperativa Agrícola
de A.; que se conocieron en el año 2000,
en la casa de una amiga cubana del contrayente, vecina de ella; que al principio
sus padres no aprobaban la relación, pero
luego la aceptaron; que piensa ir de visita a España temporalmente para ver si se
adapta, y su marido la acompañara en sus
viajes de ida y vuelta. En la misma fecha
es entrevistado el esposo quien declara
que tiene 64 años de edad, es soltero y
trabaja como jefe administrativo de la
cooperativa agrícola de su pueblo; que su
esposa tiene 19 años de edad, es soltera
y no trabaja; que se conocieron en el año
2002, en casa de una amiga cubana suya,
vecina de la contrayente; que hay una
gran diferencia de edad, pero está dispuesto a enfrentarlo; que piensa tener un
hijo, pero que todavía es temprano para
ello. Del resultado de las audiencias el
Cónsul considera que, dado el desconocimiento en cuanto a sus respectivas circunstancias personales, y la clara intención de la esposa de utilizar el matrimonio
como vía para salir del país, existirían
suficientes razones para considerar como
matrimonio de complacencia el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
Boletín núm. 1984–Pág. 179
– 1026 –
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 15 de marzo
de 2004 la transcripción del matrimonio
de los contrayentes por considerarlo
nulo, al no existir consentimiento matrimonial real por parte de los cónyuges,
incurriendo en un supuesto de matrimonio de complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente, representado por
Letrado, presentó recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se anule el auto
apelado y se reconozca e inscriba en el
Registro Civil Central el matrimonio de
referencia, alegando que donde solicitaron la inscripción del matrimonio fue en
dicho Registro Civil Central, y no en el
Registro Civil Consular, y adjunta como
prueba de la relación existente entre los
contrayentes, justificantes de envíos de
dinero y paquetes, y facturas de teléfono.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
Boletín núm. 1984–Pág. 180
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 54, 85, 245, 246, 247,
256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero
de 1995, y las Resoluciones de 17-2.ª, 23
y 25-4.ª de enero, 3-3.ª, 4.ª y 5.ª, 17-1.ª
y 26-2.ª y 4.ª de febrero, 3-2.ª y 11-5.ª de
marzo y 5-2.ª, 14-2.ª y 3.ª y 22-2.ª de
abril de 2003.
II. No sólo en el expediente previo
para el matrimonio civil, a través del trámite de la audiencia personal, reservada
y por separado de cada contrayente (art.
246 RRC), sino también cuando se intenta inscribir en el Registro Civil español un
matrimonio ya celebrado en el extranjero
mediante la certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración (art. 256-3.º RRC), es deber del
Encargado cerciorarse de la inexistencia
de impedimentos u otros obstáculos que
provoquen la nulidad del matrimonio.
Especialmente para evitar la inscripción
de los llamados matrimonios de complacencia en los que el verdadero propósito
de las partes no es ligarse con el vínculo
matrimonial, sino aprovecharse de las
ventajas de la apariencia matrimonial
para facilitar la situación del extranjero
en relación con los requisitos de entrada
y permanencia en España, el Encargado
debe calificar, a través de las declaraciones complementarias oportunas que integran el título inscribible (cfr. art. 256
RRC), si ha habido verdadero consentimiento matrimonial en la celebración o
si, por el contrario, se trata de un matrimonio simulado, nulo por la ausencia de
dicho consentimiento matrimonial.
III. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
– 1027 –
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
Ministerio Fiscal inste judicialmente la
nulidad del matrimonio (cfr. art. 74 Cc)
en un juicio declarativo ordinario en el
que con toda amplitud podrán enjuiciarse las circunstancias del caso concreto».
IV. En el caso actual los hechos comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no son lo
suficientemente clarificadores para deducir de ellos, sin sombra de duda, la existencia de la simulación. Las audiencias
reservadas practicadas no han revelado
ninguna contradicción o desconocimiento básico entre los contrayentes. Aunque
es cierto que tampoco han revelado que
entre ambos haya el profundo conocimiento que cabe esperar entre dos personas que contraen matrimonio, ello se
debe más a lo formulario y sucinto de las
audiencias practicadas que a verdadero
desconocimiento. Es verdad que entre los
contrayentes existe una gran diferencia
de edad, pero este hecho, por sí solo, no
puede servir de fundamento a la denegación de la inscripción del matrimonio.
Además, junto con el recurso, se ha
acompañado documentación que acredita la existencia de una abundante relación telefónica entre los contrayentes así
como el regular envío de dinero por parte de él a ella.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
V. Si se tiene en cuenta la presunción
general de buena fe y que el ius nubendi,
como derecho fundamental de la persona, no debe ser coartado, postergado o
denegado más que cuando exista una
certeza racional absoluta del obstáculo
legal que vicie de nulidad al matrimonio
pretendido, ha de ser preferible, aun en
caso de duda, no poner trabas a la celebración o a la inscripción del enlace.
Como expresó en un supuesto similar la
Resolución de 9-2.ª de octubre de 1993,
«ante la opción de autorizar (aquí inscribir) un matrimonio que eventualmente
sea declarado nulo o de coartar el ius
connubii, este Centro Directivo ha de
elegir la primera alternativa». «Siempre
quedará a salvo la posibilidad de que el
1.º Estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
2.º Ordenar que se inscriba en el
Registro Civil del Consulado General de
España en La Habana el matrimonio celebrado el 8 de mayo de 2003 en la República de Cuba entre don J. E. M. y doña
Y. M. G. P.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 24 de noviembre de
2004, sobre rectificación de errores.
1.º No prospera por falta de pruebas
el expediente para rectificar la filiación
materna, la cual sólo se puede obtener
por sentencia judicial.
2.º No rige en materia de apellidos
un régimen de libertad de elección ni de
libre supresión de los mismos, al constituir una de las menciones obligadas de la
inscripción de nacimiento como uno de
los signos que oficialmente identifican a
los ciudadanos.
En el expediente sobre rectificación de
error en inscripción de nacimiento, remitido a este Centro en trámite de recurso
en virtud del entablado por el promotor
contra el auto dictado por la Juez Encargada del Registro Civil Único de Madrid.
HECHOS
1. Por escrito presentado ante el Registro Civil Único de Madrid con fecha 4
de abril de 2003, don M. F. T. T., nacido
el 13 de abril de 1961 en Madrid y domiciliado en la misma localidad, solicitaba
Boletín núm. 1984–Pág. 181
– 1028 –
la rectificación de error cometida en su
inscripción de nacimiento, en el sentido
de que no figurase ningún primer apellido y como segundo, constara T. Acompañaba los siguientes documentos: Inscripción de nacimiento del interesado
expedida por el Registro Civil de Distrito
Hospital (Madrid), certificado de bautismo, certificado de nacimiento del Registro Civil de Palma de Mallorca, por traslado de la primera inscripción, DNI del
interesado, y certificado de nacimiento
de doña J. T. T.
contrario a derecho. La Juez Encargada
del Registro Civil Único de Madrid, dictó
auto con fecha 10 de marzo de 2004,
acordando desestimar todas las peticiones realizadas. No procedía la supresión
de la filiación materna por vía de expediente registral, ya que no se había acreditado la existencia de error. No procedía
acordar un nuevo traslado al Registro
Civil Único de Madrid de la inscripción
de nacimiento, porque no había transcurrido el plazo de veinticinco años, previsto legalmente, desde el anterior traslado
realizado en 1994. Procedía denegar la
petición de supresión del nombre y apellidos del promotor, al tratarse de un derecho fundamental de las personas.
2. Con fecha 7 de noviembre de
2003, compareció el interesado, solicitando el constar sin padre ni madre. El
Ministerio Fiscal, con fecha 17 de noviembre de 2003, interesó que compareciera el promotor para aclarar el objeto
de su pretensión. Con fecha 21 de enero
de 2004, compareció el interesado y
manifestó que solicitaba que se le quitase
la filiación materna, por no ser su madre
la persona que constaba como tal en su
inscripción de nacimiento, debiendo
constar sin filiación materna. También
solicitaba que su inscripción de nacimiento fuese de nuevo trasladada al Registro Civil de Madrid desde el de Palma
de Mallorca, y asimismo solicitaba que se
procediese a su cambio de nombre y
apellidos en el sentido de no ostentar
ningún nombre y apellidos y que constase en el documento nacional de identidad el ADN. Se unió al expediente el
cuestionario para la declaración de nacimiento al Registro Civil del interesado.
I. Vistos los artículos 109 del Código
civil; 1, 2, 23, 42, 43, 47 y 92 a 95 de la
Ley del Registro Civil; 12, 76 y 342 del
Reglamento del Registro Civil.
3. El Ministerio Fiscal se opuso a las
pretensiones del promotor, en base a los
siguientes argumentos: 1) No procedía
suprimir la filiación materna, por cuanto
ningún error constaba en su inscripción.
2) No procedía nuevo traslado de inscripción de nacimiento, al no haber transcurrido el plazo previsto en el artículo 76.
2.º del Reglamento del Registro Civil. 3)
Procedía igualmente la desestimación de
supresión de nombre propio y apellidos,
y ser identificado por ADN y DNI, por ser
II. En el presente caso, el promotor
inició expediente gubernativo presentando diferentes escritos cuyo contenido no
permitía determinar la finalidad que
aquel perseguía. Ésta, pudo concretarse
en el acta de comparecencia habida ante
la Juez Encargada del Registro Civil Único de Madrid el 21 de enero de 2004: 1.º,
supresión de la filiación materna, por no
ser su madre la que se hizo constar en la
inscripción de nacimiento. 2.º, nuevo
traslado de su inscripción de nacimiento
Boletín núm. 1984–Pág. 182
4. Notificado el Ministerio Fiscal y el
interesado, éste interpone recurso ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
5. En la tramitación del recurso el
Ministerio Fiscal interesó la confirmación
del auto recurrido, por ser plenamente
ajustado a derecho. La Encargada del
Registro Civil remitió las actuaciones a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
– 1029 –
al Registro Civil de Madrid, desde el que
anteriormente se había trasladado al de
Palma de Mallorca y 3.º, supresión de su
nombre y apellidos para que en su documento nacional de identidad constase
únicamente su ADN.
III. El Registro Civil constituye la
prueba de los hechos inscritos (cfr. art. 2.º
LRC) y en la inscripción de nacimiento del
interesado no consta la filiación paterna,
pero sí la materna, por lo que para que
pudiera accederse a lo solicitado sustituyendo el nombre de la madre por otro a
efectos identificadores, tendría primero
que probarse la existencia del error y
destruirse, a través del correspondiente
procedimiento judicial, la presunción iuris tantum de certeza de que gozan los
hecho inscritos, los cuales, lo fueron en
virtud de la declaración de la persona que
consta como madre y de la certificación
expedida por el facultativo que atendió a
la madre en el parto del interesado, ambas
de fecha 17 de agosto de 1961 (cfr. art. 42,
44 y 47 LRC). No cabe, en consecuencia,
extender asiento alguno contradictorio
con el estado de filiación materna que
prueba el Registro mientras no se disponga otra cosa por sentencia firme dictada
en el correspondiente procedimiento judicial (cfr. art. 50 LRC).
IV. No es procedente tampoco la segunda de las peticiones mencionadas,
puesto que la inscripción de nacimiento
del interesado fue trasladada, a su instancia, al Registro Civil de Palma de Mallorca el 20 de mayo de 1994 y no han
transcurrido desde entonces veinticinco
años que son los exigidos reglamentariamente para que ello sea posible (cfr. art.
20 LRC y 76 RRC).
V. Del mismo modo hay que denegar
la supresión de los apellidos del interesado, puesto que estos constituyen menciones básicas de identidad de las personas
en el sistema español y no pueden ser
sustituidos por el ADN, como solicita el
interesado. No admite esta posibilidad
nuestra legislación del Registro Civil y así
consta correctamente razonado en el
auto que se impugna (cfr. art. 1, 53 y 55
LRC, 12 y 194 RRC). Repárese en que
frente al principio de libre elección del
nombre propio, el régimen legal de los
apellidos excluye esa libertad de imposición y, también, de su eventual supresión,
al tratarse de una imposición automática,
salvo en cuanto a la opción de la inversión de su orden, que opera ex lege independientemente de la voluntad del interesado, al punto de que en los casos en
que la filiación no venga determinada, el
Encargado debe proceder a imponer «de
oficio» al nacido unos apellidos de uso
corriente, pues tal configuración es una
de las menciones obligadas de la inscripción de nacimiento, como uno de los
signos que oficialmente identifican al
individuo (cfr. art. 12 RRC).
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 24 de noviembre de
2004, sobre recuperación de la nacionalidad española.
1.º Hay que probar que se ha sido
antes español, lo que no ocurre con el
interesado nacido en Marruecos en 1953,
porque no ha acreditado ningún título de
adquisición de la nacionalidad española
que alega.
2.º El DNI no acredita la nacionalidad española a los efectos del Registro
Civil.
En el expediente sobre recuperación
de nacionalidad española remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por el interesado contra
auto del Encargado del Registro Civil
Central.
Boletín núm. 1984–Pág. 183
– 1030 –
HECHOS
1. En fecha 28 de mayo de 2003,
compareció en el Registro Civil de Marbella, don A. L., nacido en Tetuán (Marruecos) el día 23 de agosto de 1953, y
manifestó que el 2 de febrero de 1985, le
fue expedido por la Comisaría de Policía
de León, DNI, renovado con fecha 16 de
junio de 1985; que había solicitado la
renovación del DNI en la Comisaría de
Policía de Marbella, y se le denegó porque no constaba en el Registro Civil de
Astorga (León) expediente alguno de haber solicitado la nacionalidad española;
que se le ha expedido por el Registro
Civil Central certificación negativa de su
inscripción de nacimiento como español;
que su esposa es española al igual que
sus hijos. Por consiguiente, solicitaba la
inscripción de su nacimiento en el Registro Civil Central. Aportaba como documentación acreditativa de su pretensión:
copia del DNI, certificado de empadronamiento, copia del pasaporte, certificado de la Dirección General de la Policía
en relación con la expedición del DNI,
certificación negativa del Registro Civil
Central, acta de nacimiento, declaración
de datos para la inscripción del nacimiento, y certificado de matrimonio del
interesado, certificados de nacimiento de
su mujer e hijos y libro de Familia.
2. El Ministerio Fiscal no se opuso a lo
solicitado, al amparo del artículo 19 del
Código civil, y con fecha 7 de julio de
2003, se llevó a efecto la correspondiente
acta de recuperación de la nacionalidad.
3. Remitido todo el expediente al
Registro Civil Central, el Encargado dictó
auto con fecha 18 de septiembre de
2003, denegando la inscripción de nacimiento del interesado, al no haberse
acreditado que hubiese adquirido la nacionalidad española por residencia u
opción, ya que el contraer matrimonio
con ciudadana española en el año 1980
no atribuía, a la vista de los artículos 20
y 21 del Código civil vigentes en esa feBoletín núm. 1984–Pág. 184
cha, la nacionalidad española al cónyuge
extranjero, sino que se confería la facultad de optar a ella, circunstancia que no
se había acreditado que se hubiese producido, y el hecho de que el promotor
estuviese en posesión de DNI, no bastaba
para entender que estuviese probada la
nacionalidad española.
4. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste formuló
recurso ante la Dirección General de los
Registros y del Notariado, alegando que
en la actualidad tampoco tiene la nacionalidad marroquí, porque su DNI le
acredita la nacionalidad española.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio fiscal que informó que procedía la desestimación del
mismo. El Encargado del Registro Civil
Central informó que no habían sido desvirtuados los razonamientos jurídicos que
aconsejaron dictar la resolución, por lo
que debía confirmarse y remitió lo actuado a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 20 del Código
civil en su redacción originaria; 26 del
Código civil en su redacción actual; 15,
16, 23, 46 y 64 de la Ley del Registro
Civil; 66, 68, 85 y 226 a 229 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 6-1.ª de noviembre y 26-2.ª de
diciembre de 2002, 4-2.ª, 21-4.ª y 27-2.ª
y 3.ª de enero, 4-1.ª de febrero, 1-1.ª, 183.ª y 5.ª de marzo, 4-3.ª, 15-1.ª y 2.ª y
19-2.ª de abril, 10-1.ª de mayo y 17-1.ª
de junio de 2003 y 2-3.ª de febrero y 211.ª de abril de 2004.
II. Para recuperar la nacionalidad
española es preciso probar suficientemente que en un momento anterior el
interesado ostentó de iure la nacionalidad española.
– 1031 –
III. No ocurre esto con el recurrente,
nacido en Tetuán (Marruecos) en 1953,
cuya filiación respecto de padre o madre
españoles no se ha probado ni alegado,
así como tampoco ningún otro título de
atribución o adquisición originaria o
sobrevenida de la nacionalidad española. El hecho de que el interesado contrajese matrimonio con española en 1980
no es suficiente a efectos de considerarlo español, ya que con arreglo a la redacción entonces vigente del artículo 21
del Código civil, dada por Ley 14/1975,
de 2 de mayo, el matrimonio por sí solo
no modificaba la nacionalidad española
de los cónyuges, pudiendo en tales casos el consorte extranjero adquirir aquélla nacionalidad en caso de que expresamente optare por ella, con cumplimiento de los requisitos establecidos
por el párrafo final del artículo 19, que
imponía los de renuncia a la nacionalidad anterior, juramento de fidelidad al
Jefe del Estado y de obediencia a las leyes y la inscripción como español en el
Registro civil; siendo así que en el presente caso no consta en forma alguna el
cumplimiento de tales condiciones legales ni la formalización de la voluntad de
optar entonces prevista.
III. La circunstancia de que, sin título inscrito, el interesado haya sido considerado español por la Administración
y esté en posesión del Documento Nacional de Identidad son errores de la
Administración que podrán surtir otros
efectos, pero no bastan para probar legalmente su actual nacionalidad española. Es cierto que el DNI sirve para
acreditar, salvo prueba en contrario, la
nacionalidad española del titular (disposición adicional 1.ª del Real Decreto
citado de 1985), pero, como viene reiterando este Centro Directivo a partir de la
Resolución de 18 de mayo de 1990, esa
presunción no es absoluta pues su ámbito se ciñe exclusivamente al de los
expediente administrativos e, incluso en
éstos, puede ser desvirtuada por otros
documentos o datos que consten en el
mismo expediente (disposiciones adicionales 2.ª y 3.ª del Real Decreto) y en
cualquier caso no rige en el ámbito del
Registro Civil por afectar a materias de
Derecho Privado en cuya tramitación se
aplican supletoriamente las leyes procesales (cfr. arts. 16 y 349 RRC) y en el que
la prueba de los hechos inscritos se regula por lo dispuesto en el artículo 2 de
la Ley.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el acuerdo apelado.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 24 de noviembre de
2004, sobre rectificación de errores.
No prospera el expediente para rectificar el nombre en una inscripción de defunción por existir un problema de identidad de persona.
En el expediente sobre rectificación de
error en inscripción de defunción remitido a este Centro en trámite de recurso en
virtud del entablado por el interesado
contra el auto dictado por el Encargado
del Registro Civil de Valencia.
HECHOS
1. Por comparecencia ante el Registro Civil de Valencia el 9 de mayo de
2003, don A. B. G., domiciliado en Valencia, solicitaba la rectificación del error
contenido en la partida de defunción de
Vicente P. S., ocurrido en Valencia el día
16 de mayo de 1966, en el sentido de que
se había consignado como nombre del
inscrito «Vicente» en lugar de «Vicenta».
Acompañaba la siguiente documentación: certificación de defunción de don
Vicente P. S., de estado viuda, nacido
el 15 de abril de 1883, ocurrida la defunción el 16 de mayo de 1966; certificado de
nacimiento de doña María Vicenta P. S.,
Boletín núm. 1984–Pág. 185
– 1032 –
nacida el 22 de diciembre de 1881; certificado de defunción de don Vicente P. S.,
de 71 años de edad, ocurrido el 19 de
enero de 1949; nota de la Parroquia de B.
en la que consta que doña Vicenta P. S.,
bautizada el 24 de diciembre de 1881,
nació el día anterior; certificado de defunción de don R. G. A., casado con doña
Vicenta P. S.
2. El Ministerio Fiscal, mediante dictamen de 11 de diciembre de 2003, manifestó que la inscripción de defunción
referida a Vicente P. S., refiere como fecha
de nacimiento 15 de abril de 1883, mientras que la inscripción de nacimiento de
María Vicenta dice que nació en diciembre de 1881. Además existe en el expediente la defunción de Vicente P. S., a la
edad de 71 años, con fecha de fallecimiento 19 de enero de 1949. Por lo expuesto, no aparecía acreditada la personalidad en cuestión por lo que no
procedía acceder a lo solicitado. El Encargado del Registro Civil dictó auto en
fecha 16 de diciembre de 2003, en el
que se acordaba que no había lugar a
rectificar el acta de defunción de referencia, tal y como puso de manifiesto el
Ministerio Fiscal.
3. Notificado la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste interpuso
recurso ante la Dirección General de los
Registros y del Notariado solicitando que
se revoque la resolución recurrida y se
admita la rectificación de la inscripción
de defunción, aportando nota de la Parroquia de B. en la que consta que doña
Vicenta P. S. falleció el 16 de mayo de
1966 a la edad de 83 años.
4. En la tramitación del recurso interpuesto, se dio traslado al Ministerio Fiscal
que intereso su desestimación y la confirmación de la resolución recurrida por sus
propios fundamentos. El Encargado del
Registro Civil remitió el expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado confirmando la resolución
dictada.
Boletín núm. 1984–Pág. 186
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 92, 93 y 97 de
la Ley del Registro Civil; 12, 342 y 358
del Reglamento del Registro Civil, y las
Resoluciones de 7 de mayo de 2001, 12
de marzo, 20-1.ª de septiembre de 2002
y 20-2.ª de enero de 2003.
II. En una inscripción de defunción,
extendida en el año 1966, se pretende
que sea corregido en expediente gubernativo el nombre propio del difunto para
hacer constar que éste era el de «Vicenta» y no el de «Vicente», que se ha hecho
constar en dicha inscripción. Como el
nombre propio de una persona en su
inscripción de defunción es una mención
de identidad (art. 12 RRC), cabe, si se
demuestra que es erróneo, su rectificación por expediente con apoyo en el artículo 93-1.º de la Ley del Registro Civil.
III. En este caso, la no coincidencia
de nombre y fechas de nacimiento que se
dicen más adelante, plantea como advierte el Ministerio Fiscal y señala el auto
apelado, una duda razonable sobre la
personalidad o identidad de la persona
cuya inscripción de defunción intenta
rectificarse. Es decir, no puede alcanzarse
el pleno convencimiento de que realmente existe el error denunciado y siendo
la regla general la de que las inscripciones sólo pueden rectificarse por sentencia
firme recaída en juicio ordinario (cfr. art.
92 LRC), será ésta la que deba aplicarse
por no poderse encuadrar este supuesto
en los casos previstos en los artículos 93
y siguientes de la Ley del Registro Civil.
En la inscripción de defunción, extendida
en 1966, consta que el fallecido/a «Vicente P. S.», nació el 15 de abril de 1883.
En la inscripción de nacimiento, practicada el 23 de diciembre de 1881, cuyo
objeto es la inscripción de una niña,
consta que ésta de nombre «María Vicenta» nació el 22 de diciembre de 1881. En
la nota de la parroquia de Borbotó, de
1-XI-2003, figura que «Vicenta P. S.»
nació el 23 de diciembre de 1881. Y, fi-
– 1033 –
nalmente, en la nota de esta misma parroquia de 18-I-2004, consta que «Vicenta P. S.» falleció en 1966 a la edad de 83
años, (según esta edad, nació en el año
1883). El problema de identidad antes
mencionado no se origina respecto del
que se supone es su hermano, llamado
igualmente, «Vicente P. S.» que falleció
en 1949 a los 71 años (nació, pues, en
1878), sino que deriva de la disparidad
de nombre y de fechas de nacimiento:
María Vicenta nace en 1881 y Vicente/a
nace en 1883 y deberíamos suponer que
se trata de la misma persona, pero dicha
coincidencia, no se acredita.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 24 de noviembre de
2004, sobre cambio del nombre propio.
No hay justa causa para cambiar «Florent» por «Florán».
En el expediente de cambio de nombre
en inscripción de nacimiento remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por los promotores
contra calificación de la Juez Encargada
del Registro Civil de Medina del Campo
(Valladolid).
HECHOS
1. Por escrito presentado ante el Registro Civil de Nava del Rey (Valladolid)
con fecha 25 de noviembre de 2002, don
O. P. P. y doña C. P., mayores de edad y
con domicilio en esa localidad, solicitaban para su hijo menor Florent P. C., el
cambio de su nombre propio por Floran,
por ser el que ha utilizado siempre y por
el que es conocido actualmente. Acompañaban los siguientes documentos: certificación de la inscripción de nacimiento y
diversos documentos que acreditan el uso
habitual del nombre de Floran.
2. Ratificados los promotores, se
realizó la prueba testifical compareciendo dos testigos, quienes manifiestan que
el menor es conocido con el nombre de
Floran.
3. Trasladado el expediente al Registro Civil de Medina del Campo, se interesa que se oiga al menor Florent P. C. sobre
el cambio de nombre que solicitan sus
padres. Por comparecencia en el Registro
Civil de Nava del Rey, el menor manifiesta que está conforme con el cambio de
nombre, ya que habitualmente lo escribe
y lo pronuncia así.
4. Notificada la incoación del expediente al Ministerio Fiscal, éste se opone a
lo solicitado en tanto no se acredite la
existencia del nombre de Floran, entendiendo que se trata de una traducción o
adecuación del nombre, previsiblemente
de origen francés, que fonéticamente se
pronuncia como pretenden, entendiendo
que no cabe entenderlo como nombre de
fantasía. Trasladado dicho informe a los
promotores, la solicitante doña C. P. presentó una copia de una pagina Web, acerca del nombre de Floran, que según indica, extracta los datos del organismo
nacional francés INSEE, Institut Nacional
de Estadística y Estudios Económicos,
manifestando que el nombre de su hijo
puede escribirse en francés de las dos
formas, Florent y Floran.
5. Trasladada dicha documentación
al Ministerio Fiscal, éste informa que es
insuficiente y no es esclarecedora de la
existencia del nombre propuesto. La hoja
Web no ofrece credibilidad y fiabilidad
bastante. La Juez Encargada del Registro
Civil de Medina del Campo, con fecha 26
de noviembre de 2003, dictó auto por el
que denegaba la autorización del cambio
de nombre solicitado. Argumentaba que
no se había acreditado suficientemente
en el expediente, a partir de documentos
Boletín núm. 1984–Pág. 187
– 1034 –
aportados, la existencia del nombre que
se pide.
6. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interpusieron recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, alegando que el
niño y las demás personas que le conocen han «castellanizado» su nombre y lo
escriben tal como se pronuncia en francés, no entendiendo el niño porque se
escribe de forma distinta a como él se
llama.
cación de una persona por el hecho, tan
frecuente en la sociedad española actual,
de que llegue a ser conocida con un apócope, contracción, deformación o pequeña variación de su nombre oficial correctamente escrito.
III. Esta doctrina es de directa aplicación al caso presente en el que se ha intentado el cambio de «Florent» a «Floran». La modificación es evidentemente
mínima y supone alteración del nombre
ortográficamente correcto.
7. En la tramitación del recurso el
Ministerio Fiscal se opone a la estimación
del mismo y reproduce la argumentación
de su informe precedente. La Juez Encargada del Registro Civil confirmó el Auto
recurrido y remitió el expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado para su resolución.
IV. De otro lado, la facultad para la
elección de nombre, aunque amplia, está
sujeta a determinados límites (cfr. art.
54.II LRC) y uno de éstos afecta a los
nombres que hacen confusa la identificación de las personas, que es lo que sucede con el propuesto, ya que Florán es un
apellido español.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
I. Vistos los artículos 54, 57, 59 y 60
de la Ley del Registro Civil; 205, 206,
209, 210 y 365 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 1-1.ª y
3.ª y 7-4.ª de julio, 22-3.ª de septiembre,
28-2.ª y 31-5.ª octubre, 27-1.ª y 2.ª de
noviembre y 9-1.ª de diciembre de 2003;
3, 5-1.ª y 7-3.ª de enero y 4-1.ª de junio
de 2004.
II. Uno de los requisitos exigidos
para el éxito de todo expediente de cambio del nombre propio, ya sea de la competencia del Encargado del Registro Civil
del domicilio, ya corresponda a la competencia general del Ministerio de Justicia, es que exista una justa causa en la
pretensión (cfr. arts.60 LRC y 206, III y
210 RRC). A estos efectos es doctrina
constante de este Centro Directivo que la
justa causa no concurre cuando la modificación, por su escasa entidad, ha de ser
considerada objetivamente como mínima
o intranscendente, porque ningún perjuicio real puede producirse en la identifiBoletín núm. 1984–Pág. 188
RESOLUCIÓN (1.ª) de 26 de noviembre de
2004, sobre autorización de matrimonio civil.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio remitido a este
Centro en trámite de recurso, por virtud
del entablado por los interesados, contra
auto del Juez Encargado del Registro Civil
de Tineo (Asturias).
HECHOS
1. Mediante escrito presentado en el
Registro Civil de Tineo, el 4 de febrero de
2004, don J. F. F., nacido el 26 de octubre
de 1975, en Tineo (Asturias), con domicilio en esa localidad, de nacionalidad es-
– 1035 –
pañola y doña T. K., nacida el 27 de julio
de 1956, en Ucrania, domiciliada en Tineo, de nacionalidad ucraniana, iniciaban expediente en solicitud de autorización para contraer matrimonio civil.
Adjuntaban los siguientes documentos:
fotocopia del DNI, fe de vida y estado,
certificado de empadronamiento y certificado de nacimiento del contrayente, y
fotocopia del pasaporte, certificado de
antecedentes penales, de situación familiar, de divorcio, fe de vida y estado,
certificado de residencia y partida de
nacimiento de la contrayente.
2. Ratificados los interesados, se
realizó el trámite de audiencia reservada
con el contrayente el 4 de febrero de
2004, manifestando que conoció a su
novia en casa de un amigo que sale con
su hija; que ella tiene 46 años y desconoce la fecha de su nacimiento, y la ciudad
en la que nació; que sabe que ella ha
estado casado una vez anteriormente, y
tiene dos hijas, de las cuales una vive en
Ucrania, e ignora los años que tiene; que
su novia se dedica a cuidar ancianos,
ignorando a que se dedicaba en Ucrania;
que los padres de ella han muerto, y no
tiene hermanos; que ignora que estudios
tiene ella, y que lleva en España desde
hace un año y algo; que el matrimonio es
por amor. En la misma fecha se celebra
audiencia reservada con la contrayente
quien manifiesta, entre otros datos, que
se conocieron en el verano de 2003 en
un bar y después en una discoteca en la
que trabaja el novio de su hija, y comenzaron a salir juntos en noviembre; que
ella trabaja en Oviedo y Gijón, cuidando
ancianos y limpiando y se ve con su novio los fines de semana; que él tiene 28
años y no recuerda el día de su cumpleaños; que el padre de él murió y a la madre
no la conoce personalmente, y que él
tiene dos hermanos; que él ahora no trabaja, y antes trabajaba en un taller; que
no sabe que estudios tiene él.
3. El Ministerio Fiscal emite informe
en fecha 17 de febrero de 2004, en el que
se oponía a la celebración del matrimonio ya que en el presente caso existían
razones que acreditaban la inexistencia
de los requisitos legales exigidos, como
la inexistencia de conocimiento mutuo
de los contrayentes, la diferencia de edad
entre ambos, la inexistencia de una lengua común, ya que la contrayente no
hablaba castellano, habiendo tenido que
ser asistida por interprete en su declaración, la situación administrativa de ésta
en España. Así, de todos estos elementos
se deducía la inexistencia de consentimiento matrimonial. El Juez Encargado
del Registro Civil dictó auto en fecha 15
de marzo de 2004 en el que denegaba la
celebración del matrimonio solicitado, ya
que del resultado de la audiencia reservada se deducía que no existía verdadero
consentimiento matrimonial, pues no
coincidían en la fecha en que se habían
conocido, no hablaban la misma lengua
e ignoraban datos básicos.
4. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a los interesados, éstos
presentaron recurso ante la Dirección
General de los Registros y del Notariado
solicitando que se acuerde la autorización para contraer matrimonio, alegando
que tienen pocos conocimientos de sus
vidas anteriores, pero que tienen relación
de pareja y quieren realmente celebrar su
matrimonio legal.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal, que
interesó su denegación, reiterando los
motivos ya expuestos en su anterior informe. El Juez Encargado del Registro
Civil informó que la contrayente no
hablaba ni entiende castellano y que
existe una diferencia de edad entre los
contrayentes de casi veinte años, lo cual
revelaba un claro propósito de adquirir
la nacionalidad española de modo fraudulento, y ordenó la remisión del expediente a la Dirección General de los
Registros y del Notariado para su resolución.
Boletín núm. 1984–Pág. 189
– 1036 –
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos 10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74 del Código
civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil; 238, 245, 246, 247 y 358 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción
de 9 de enero de 1995; y las Resoluciones, entre otras, de 4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª y
26-2.ª de noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª de diciembre de 2003 y 21-4.ª de enero, 5-3.ª y
18-1.ª de febrero; 3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª de marzo;
y 16-1.ª, 20-3.ª y 4.ª de abril; 26-1.ª, 2.ª y 3.ª
de mayo y 15-1.º y 2.ª de junio de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal, reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse de
la inexistencia del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal
para la celebración (cfr. art. 246 RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas
que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de
otros medios objetivos, el Encargado llega a la convicción de que existe simulaBoletín núm. 1984–Pág. 190
ción, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre un español y una ucraniana, resultan del trámite de audiencia hechos objetivos para deducir que la finalidad
perseguida con el matrimonio proyectado no es la propia de esta institución.
Existen contradicciones en lo declarado
y se aprecia un desconocimiento recíproco de datos personales y familiares que
no es justificable entre personas que pretenden contraer próximamente matrimonio. Los contrayentes no coinciden al
declarar el lugar en el que se conocieron
ni el tiempo que hace de ello, según él,
fue hace un año, o sea en febrero de 2003
y según ella lo fue en el verano de 2003.
La diferencia es apreciable si se tiene en
cuenta que, en todo caso, el tiempo transcurrido no era muy amplio. Ignora él la
fecha y concreto lugar o población en
que nació ella; también la actividad que
desarrollaba antes de venir a España y el
nivel de estudios que tiene. Ella ignora
también la fecha del cumpleaños de él y
no conoce aún a su madre ni como se
llama ésta; tampoco sabe el nivel de estudios de él. El fiscal hace constar en su
informe que ella no habla castellano. A
este respecto hay que recordar que la
resolución, arriba citada, del Consejo de
Europa, señala como uno de los factores
que permiten presumir la existencia de
un matrimonio de complacencia, el hecho de que los contrayentes no se expre-
– 1037 –
sen en una lengua común. De otro lado,
aunque no tenga por sí sola efecto determinante, se constata, y así lo señala el
Ministerio Fiscal una considerable diferencia de edad entre los contrayentes.
Estas circunstancias han llevado al Ministerio Fiscal a considerar que el matrimonio cuya autorización se solicita persigue
una finalidad impropia del mismo y este
criterio, que se mantiene por el Juez Encargado en el auto apelado, se ratifica por
esta Dirección General.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 26 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se inscribe porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro
en trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra acuerdo
del Encargado del Registro Civil Consular de Santo Domingo (Republica Dominicana).
HECHOS
1. Con fecha 11 de noviembre de
2003, doña V. M. S., nacida en Santo
Domingo (República Dominicana) el 22
de enero de 1952, de nacionalidad dominicana y domiciliada en Santo Domingo,
y don F. I. L. P., nacido en Navarro Ríos
(Orense) el 4 de octubre de 1952, de
nacionalidad española y domiciliado en
Nallo de Ríos, solicitaba ante el Registro
Civil Consular de Santo Domingo la inscripción de su matrimonio civil celebrado en Santo Domingo (República Domi-
nicana) el 3 de noviembre de 2003.
Acompañaba con la solicitud los siguientes documentos: documentos de identidad de ambos, acta de matrimonio inextensa expedida por autoridad dominicana,
declaraciones juradas de estado civil
antes de contraer matrimonio, acta de
nacimiento de ella y certificación de nacimiento y de matrimonio con inscripción marginal de divorcio de él.
2. Realizado el trámite de audiencia
reservada a cada uno de los contrayentes,
la practicada a la recurrente en el Registro Civil Consular, dio el siguiente resultado: que se conocen por teléfono y fotos,
a través de una hermana de él, y una
prima de ella residentes en Suiza, desde
finales de mayo de 2003, y desde entonces mantienen relación sentimental; que
convivieron quince días antes del matrimonio, que ellos no tienen hijos en común y ella tiene un hijo de otra relación
de 24 años; que su cónyuge vive solo, y
es albañil, y no sabe los ingresos que
tiene; que ella no trabaja y su cónyuge le
enviá dinero; que no vino ningún familiar
o amigo de él a la boda y si vinieron los
hermanos de ella; que sus suegros han
fallecido; que se comunican por teléfono
todos los días; que su cónyuge tiene estudios básicos; que él era divorciado
desde hace cinco meses antes de contraer
matrimonio; que piensa establecer su
residencia en España; que solicitó visado
para viajar a España en el verano de
2003, invitada por él, que no le fue concedido; que ella tiene cuatro hermanos y
él tiene tres; que su cónyuge ha venido
una vez, del 1 al 15 de noviembre de
2003. Mediante comparecencia ante el
Encargado del Registro Civil de Orense,
don F. I. L. P., entre otras, hizo las siguientes manifestaciones: que se conocieron
por teléfono en mayo de 2003, por medio
de una prima de la contrayente; que él
solo ha viajado una vez a la Republica
dominicana, del 1 al 15 de noviembre de
2003; que piensan residir en España, por
el trabajo y porque tiene vivienda en
Boletín núm. 1984–Pág. 191
– 1038 –
propiedad; que ella no trabaja y el declarante le enviá dinero; que él trabaja en la
construcción y sus ingresos dependen del
trabajo; que se comunican por carta, y
por teléfono todos los días; que su suegra
ha fallecido y conoce a su suegro; que su
cónyuge tiene un hijo de 24 años; que
ella no ha solicitado visado en el Consulado General de España en Santo Domingo; que ella tiene cuatro hermanos, y él,
tres; que él tiene estudios primarios y su
cónyuge, bachiller y estudios técnicos.
3. El Encargado del Registro Civil
Consular dictó acuerdo con fecha 4 de
mayo de 2004, denegando la inscripción
del matrimonio solicitado, ante la falta de
conocimiento y convivencia, razones
avaladas en las dos audiencias reservadas
practicadas a los contrayentes.
4. Notificado el Ministerio Fiscal y
los solicitantes, el interesado interpuso
recurso, oponiéndose al acuerdo y solicitando la inscripción del matrimonio, adjuntando material fotográfico de su relación, facturas de teléfono, carta y
justificantes de envío de dinero.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal, quién
manifestó su oposición. El Encargado del
Registro Civil Consular remitió lo actuado a la Dirección General de los Registros y del Notariado para su resolución,
ratificándose en la denegación de la inscripción.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
Boletín núm. 1984–Pág. 192
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 54, 85, 245, 246, 247,
256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero
de 1995, y las Resoluciones, entre otras,
de 5-1.ª y 24-1.ª de marzo; y 3-1.ª, 5-2.ª,
14-2.ª de abril; 28-1.ª a 4.ª, 29-1.ª y 2.ª y
31-1.ª y 2.ª de mayo; y 8-3.ª, 11-3.ª y 126.ª y 28-3.ª de junio, 12 y 21-1.ª de julio,
1, 2-2.ª, 3-2.ª, 15-1.ª y 22-1.ª de septiembre y 2 y 4-1.ª de octubre de 2004.
II. No sólo en el expediente previo
para el matrimonio civil, a través del trámite de la audiencia personal, reservada
y por separado de cada contrayente (art.
246 RRC), sino también cuando se intenta inscribir en el Registro Civil español un
matrimonio ya celebrado en el extranjero
mediante la certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración (art. 256-3.º RRC), es deber del
Encargado cerciorarse de la inexistencia
de impedimentos u otros obstáculos que
provoquen la nulidad del matrimonio.
Especialmente para evitar la inscripción
de los llamados matrimonios de complacencia en los que el verdadero propósito
de las partes no es ligarse con el vínculo
matrimonial, sino aprovecharse de las
ventajas de la apariencia matrimonial
para facilitar la situación del extranjero
en relación con los requisitos de entrada
y permanencia en España, el Encargado
debe calificar, a través de las declaraciones complementarias oportunas que integran el título inscribible (cfr. art. 256
RRC), si ha habido verdadero consentimiento matrimonial en la celebración o
si, por el contrario, se trata de un matrimonio simulado, nulo por la ausencia de
dicho consentimiento matrimonial.
III. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
– 1039 –
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
IV. En el caso actual los hechos
comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no
son lo suficientemente clarificadores
para deducir de ellos, sin sombra de
duda, la existencia de la simulación. Las
audiencias reservadas practicadas han
revelado que el conocimiento de los
contrayentes respecto de sus circunstancias personales y familiares alcanza un
grado que puede considerarse suficiente. Así se deduce de las respuestas dadas,
en las que no se aprecian contradicciones ni revelan desconocimiento de datos
que pudieran considerarse de importancia a los efectos de poder deducir una
utilización fraudulenta de la institución
matrimonial. Puede llamar la atención
que ella, una vez casada, ignore los ingresos de él, pero éste, en su audiencia,
cuando se le preguntó por dichos ingresos no los determinó, porque dependían
del trabajo de cada momento y, en consecuencia, eran variables, lo que puede
justificar el desconocimiento de ella. Se
advierte también que la relación entre
ellos ha sido breve, pero se acompañan
documentos que acreditan una continuidad y frecuencia considerable en sus
comunicaciones por diferentes medios,
así como el apoyo económico prestado
por el contrayente. No obstante, no puede afirmarse que el consentimiento de
ambos contrayentes haya sido válido y
esa circunstancia se traduce en la existencia de un cierto grado de duda que es
el que impide denegar la inscripción
solicitada.
V. Si se tiene en cuenta la presunción general de buena fe y que el ius
nubendi, como derecho fundamental de
la persona, no debe ser coartado, postergado o denegado más que cuando exista una certeza racional absoluta del
obstáculo legal que vicie de nulidad al
matrimonio pretendido, ha de ser preferible, aun en caso de duda, no poner
trabas a la celebración o a la inscripción
del enlace. Como expresó en un supuesto similar la Resolución de 9-2.ª de octubre de 1993, «ante la opción de autorizar (aquí inscribir) un matrimonio que
eventualmente sea declarado nulo o de
coartar el ius connubii, este Centro Directivo ha de elegir la primera alternativa». «Siempre quedará a salvo la posibilidad de que el Ministerio Fiscal inste
judicialmente la nulidad del matrimonio
(cfr. art. 74 Cc) en un juicio declarativo
ordinario en el que con toda amplitud
podrán enjuiciarse las circunstancias del
caso concreto».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
2.º Ordenar que se inscriba en el
Registro Civil Central el matrimonio celebrado el 3 de noviembre de 2003 en
Santo Domingo (República Dominicana)
entre don F. I. L. P. y doña V. M. S.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 26 de noviembre
de 2004, sobre matrimonio celebrado
en el extranjero.
Se inscribe porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
Boletín núm. 1984–Pág. 193
– 1040 –
HECHOS
1. En fecha 2 de abril de 2004, don
J. E. E., nacido en Alburquerque (Badajoz),
el 27 de noviembre de 1943, de nacionalidad española, presentó en el Consulado
General de España en La Habana impreso
de declaración de datos para la transcripción de su matrimonio celebrado por
poder el día 10 de febrero de 2004 en
Pinar del Rió (Cuba), según la ley local,
con doña R. R. B., nacida en Pinar del Rió
(Cuba), el 13 de septiembre de 1963, de
nacionalidad cubana. Aportaba como
documentación acreditativa de su pretensión: hoja declaratoria de datos para la
inscripción del matrimonio, declaración
de estado civil, certificado de matrimonio
local, certificado de nacimiento, de matrimonio anterior y sentencia de divorcio
del matrimonio anterior de ella, y certificado de nacimiento, fe de vida y estado
y poder especial para contraer matrimonio de su marido.
2. Ratificados los interesados, en fecha 2 de abril de 2004 comparece la
contrayente ante el Registro Consular manifestando que tiene 40 años de edad, es
divorciada, y trabaja en una fábrica de
ciencias médicas; que tiene dos hijos de
14 y 7 años de edad, de dos relaciones
anteriores; que su esposo tiene 60 años de
edad, es soltero y trabaja en el campo; que
se conocieron en diciembre de 2003,
cuando el contrayente español vino a
Cuba por quince días, con la tía de ella,
casada con un hermano de él; que el contrayente mandó un poder para contraer
matrimonio en febrero de 2004; que él
regresó por segunda vez, para asistir a la
entrevista en audiencia reservada; que
piensa residir definitivamente en España;
que su tía y prima viven en España, casadas ambas con ciudadanos españoles. En
la misma fecha es entrevistado el esposo
quien declara que tiene 60 años de edad,
es soltero y trabaja en el campo; que su
esposa tiene 40 años de edad, es divorciaBoletín núm. 1984–Pág. 194
da y trabaja en la provincia de Pinar del
Rió, pero no sabe donde; que se conocieron en diciembre de 2003, cuando él
viajó a Cuba acompañando a su hermano
y esposa, tía de la contrayente cubana; que
ha vuelto a Cuba en marzo de 2004 para
asistir a entrevista en audiencia reservada;
que su esposa vivirá en España. Del resultado de las audiencias el Cónsul considera
que, dado el desconocimiento en cuanto
a sus respectivas circunstancias personales, y la clara intención de la esposa de
utilizar el matrimonio como vía para salir
del país, existirían suficientes razones para
considerar como matrimonio de complacencia el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y
que existiendo una certeza racional de
obstáculo legal que vicia la prestación
del real y verdadero consentimiento matrimonial, se opone a la transcripción del
citado matrimonio en el Registro Civil
Consular. El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 29
de abril de 2004 la transcripción del
matrimonio de los contrayentes por considerarlo nulo, al no existir consentimiento matrimonial real por parte de los
cónyuges, incurriendo en un supuesto de
matrimonio de complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que no se
considerase nulo el matrimonio de los
contrayentes, alegando que hubo consentimiento matrimonial real.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
– 1041 –
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 54, 85, 245, 246, 247,
256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero
de 1995, y las Resoluciones, entre otras,
de 7-1.ª y 17-2.ª de noviembre y 9-2.ª y
3.ª de diciembre de 2003; y 19-3.ª de
enero, 5-2.ª, 12-3.ª y 4.ª, 18-4.ª y 19-3.ª
de febrero; 5-1.ª y 24-1.ª de marzo; y 31.ª, 5-2.ª, 14-2.ª de abril; 28-1.ª a 4.ª,
29-1.ª y 2.ª y 31-1.ª y 2.ª de mayo; y 8-3.ª,
11-3.ª y 12-6.ª de junio de 2004.
II. No sólo en el expediente previo
para el matrimonio civil, a través del trámite de la audiencia personal, reservada
y por separado de cada contrayente (art.
246 RRC), sino también cuando se intenta inscribir en el Registro Civil español un
matrimonio ya celebrado en el extranjero
mediante la certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración (art. 256-3.º RRC), es deber del
Encargado cerciorarse de la inexistencia
de impedimentos u otros obstáculos que
provoquen la nulidad del matrimonio.
Especialmente para evitar la inscripción
de los llamados matrimonios de complacencia en los que el verdadero propósito
de las partes no es ligarse con el vínculo
matrimonial, sino aprovecharse de las
ventajas de la apariencia matrimonial
para facilitar la situación del extranjero
en relación con los requisitos de entrada
y permanencia en España, el Encargado
debe calificar, a través de las declaraciones complementarias oportunas que integran el título inscribible (cfr. art. 256
RRC), si ha habido verdadero consentimiento matrimonial en la celebración o
si, por el contrario, se trata de un matrimonio simulado, nulo por la ausencia de
dicho consentimiento matrimonial.
III. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
IV. En el caso actual los hechos comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no son lo
suficientemente clarificadores para deducir de ellos la existencia de simulación.
Las audiencias reservadas, practicadas
sobre la base de un cuestionario breve y
formulario, no proporcionan base suficiente para apreciar que haya existido un
consentimiento matrimonial simulado.
En las respuestas que los interesados dieron a las preguntas que se les hicieron no
se advierten contradicciones y se ajustaron a la breve información que se les
demandaba sobre datos personales
(edad, estado civil, ocupación) y momento y forma en que se conocieron. Así
pues, aún cuando la relación entre los
contrayentes no haya sido muy extensa
en el tiempo y pueda generarse cierto
grado de duda sobre el matrimonio celebrado, la verdad es que la información
facilitada no da base suficiente para descartar con certeza su validez.
V. Si se tiene en cuenta la presunción general de buena fe y que el ius
nubendi, como derecho fundamental de
Boletín núm. 1984–Pág. 195
– 1042 –
la persona, no debe ser coartado, postergado o denegado más que cuando exista una certeza racional absoluta del
obstáculo legal que vicie de nulidad al
matrimonio pretendido, ha de ser preferible, aún en caso de duda, no poner
trabas a la celebración o a la inscripción
del enlace. Como expresó en un supuesto similar la Resolución de 9-2.ª de octubre de 1993, «ante la opción de autorizar (aquí inscribir) un matrimonio que
eventualmente sea declarado nulo o de
coartar el ius connubii, este Centro Directivo ha de elegir la primera alternativa». «Siempre quedará a salvo la posibilidad de que el Ministerio Fiscal inste
judicialmente la nulidad del matrimonio
(cfr. art. 74 Cc) en un juicio declarativo
ordinario en el que con toda amplitud
podrán enjuiciarse las circunstancias del
caso concreto».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
2.º Ordenar que se inscriba en el
Registro Civil Consular el matrimonio
celebrado el 10 de febrero de 2004 en
Pinar del Río (Cuba) entre don J. E. E. y
doña R. R. B.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 26 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se inscribe porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
Boletín núm. 1984–Pág. 196
HECHOS
1. En fecha 22 de diciembre de 2003,
doña Y. C. F., nacida en Ciego de Ávila
(Cuba), el 1 de julio de 1979, de nacionalidad cubana, presentó en el Consulado General de España en La Habana impreso de declaración de datos para la
transcripción de su matrimonio celebrado por poder el día 22 de junio de 2003
en Ciego de Ávila (Cuba), según la ley
local, con don D. A. M. M., nacido en
Mondujar, Lecrín (Granada), el 23 de julio de 1962, de nacionalidad española.
Aportaba como documentación acreditativa de su pretensión: hoja declaratoria de
datos para la inscripción del matrimonio,
declaración de estado civil, certificado de
matrimonio local, certificado de nacimiento, de matrimonio con inscripción
marginal de divorcio de ella, y certificado
de nacimiento, fe de vida y estado, DNI
y poder otorgado ante notario para contraer matrimonio de su marido.
2. Ratificada la interesada, en fecha
22 de diciembre de 2003 comparece la
contrayente ante el Registro Consular
manifestando que tiene 24 años de edad,
es divorciada, y no trabaja; que su esposo
tiene 39 años de edad, es soltero y trabaja como rastrero, pero no sabe en que
empresa; que se conocieron en septiembre de 2000, en la calle; que él regresó
por última vez en septiembre de 2001;
que contrajeron matrimonio por poder en
julio de 2003; que piensa viajar definitivamente a vivir en España. Se destaca que
la contrayente cubana es divorciada de
un ciudadano español, y viajó a España
por quince días con su anterior esposo y
regresó a Cuba. En el Registro Civil de
Lecrín, el 24 de enero de 2004, se celebró la audiencia reservada con el contrayente quien declara que no existe ningún
impedimento al matrimonio; que manifiesta el verdadero propósito de contraer
matrimonio y consiente en formalizarlo;
que ratifica íntegramente la solicitud pre-
– 1043 –
sentada de transcripción del matrimonio
local contraído por la esposa. Del resultado de las audiencias el Cónsul considera que, dado el desconocimiento en
cuanto a sus respectivas circunstancias
personales, y la clara intención de la esposa de utilizar el matrimonio como vía
para salir del país, existirían suficientes
razones para considerar como matrimonio de complacencia el matrimonio de
referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 15 de abril de
2004 la transcripción del matrimonio de
los contrayentes por considerarlo nulo, al
no existir consentimiento matrimonial
real por parte de los cónyuges, incurriendo en un supuesto de matrimonio de
complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente presentó recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se
revoque el auto apelado ordenando que
se proceda a inscribir el matrimonio celebrado, alegando que había habido
verdadero consentimiento matrimonial, y
adjuntó como pruebas de su relación,
justificantes de transferencias de dinero a
la contrayente cubana y facturas de teléfono.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 54, 85, 245, 246, 247,
256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero
de 1995, y las Resoluciones, entre otras,
de 7-1.ª y 17-2.ª de noviembre y 9-2.ª y
3.ª de diciembre de 2003; y 19-3.ª de
enero, 5-2.ª, 12-3.ª y 4.ª, 18-4.ª y 19-3.ª
de febrero; 5-1.ª y 24-1.ª de marzo; y 31.ª, 5-2.ª, 14-2.ª de abril; 28-1.ª a 4.ª,
29-1.ª y 2.ª y 31-1.ª y 2.ª de mayo; y 8-3.ª,
11-3.ª y 12-6.ª de junio de 2004
II. No sólo en el expediente previo
para el matrimonio civil, a través del trámite de la audiencia personal, reservada y
por separado de cada contrayente (art. 246
RRC), sino también cuando se intenta
inscribir en el Registro Civil español un
matrimonio ya celebrado en el extranjero
mediante la certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración (art. 256-3.º RRC), es deber del
Encargado cerciorarse de la inexistencia
de impedimentos u otros obstáculos que
provoquen la nulidad del matrimonio.
Especialmente para evitar la inscripción
de los llamados matrimonios de complacencia en los que el verdadero propósito
de las partes no es ligarse con el vínculo
matrimonial, sino aprovecharse de las
ventajas de la apariencia matrimonial para
Boletín núm. 1984–Pág. 197
– 1044 –
facilitar la situación del extranjero en relación con los requisitos de entrada y permanencia en España, el Encargado debe
calificar, a través de las declaraciones
complementarias oportunas que integran
el título inscribible (cfr. art. 256 RRC), si ha
habido verdadero consentimiento matrimonial en la celebración o si, por el contrario, se trata de un matrimonio simulado,
nulo por la ausencia de dicho consentimiento matrimonial.
III. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
IV. En el caso actual los hechos comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no son lo
suficientemente clarificadores para deducir de ellos la existencia de simulación.
Las audiencias reservadas practicadas a
ambos contrayentes no proporcionan
base suficiente para apreciar que haya
existido un consentimiento matrimonial
simulado. En las respuestas que los interesados dieron a las preguntas que se les
hicieron no se advierten errores graves y
se ajustaron a la breve información que
se les demandaba sobre determinados
datos y momento y forma en que se conocieron. Aunque la relación y comunicación en el periodo que sigue a la fecha
en que se conocen no están acreditadas,
lo cierto es que se aportan al expediente
documentos que acreditan que ha habido
envíos periódicos de dinero del contrayente español que se iniciaron en el 2001
y justificantes de las llamadas telefónicas,
también efectuadas con cierta regularidad desde octubre del año 2003. Estos
hechos, unidos a que, según se ha dicho,
las audiencias reservadas no permiten
Boletín núm. 1984–Pág. 198
deducir la existencia de simulación, generan un cierto grado de duda sobre la
validez o no del matrimonio celebrado.
V. Si se tiene en cuenta la presunción
general de buena fe y que el ius nubendi,
como derecho fundamental de la persona, no debe ser coartado, postergado o
denegado más que cuando exista una
certeza racional absoluta del obstáculo
legal que vicie de nulidad al matrimonio
pretendido, ha de ser preferible, aún en
caso de duda, no poner trabas a la celebración o a la inscripción del enlace.
Como expresó en un supuesto similar la
Resolución de 9-2.ª de octubre de 1993,
«ante la opción de autorizar (aquí inscribir) un matrimonio que eventualmente
sea declarado nulo o de coartar el ius
connubii, este Centro Directivo ha de
elegir la primera alternativa». «Siempre
quedará a salvo la posibilidad de que el
Ministerio Fiscal inste judicialmente la
nulidad del matrimonio (cfr. art. 74 Cc)
en un juicio declarativo ordinario en el
que con toda amplitud podrán enjuiciarse las circunstancias del caso concreto».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria
1.º Estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
2.º Ordenar que se inscriba en el
Registro Civil Consular el matrimonio
celebrado el 8 de julio de 2003 en Ciego
de Ávila (Cuba) entre don D.-A. M. M. y
doña Y. C. F.
RESOLUCIÓN de 27 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega la inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro
en trámite de recurso por virtud del en-
– 1045 –
tablado por la interesada contra acuerdo
del Encargado del Registro Civil Consular de Santo Domingo (Republica Dominicana).
HECHOS
1. Don M. Á. E., nacido en Santo
Domingo (República Dominicana) el 3
de noviembre de 1967, de nacionalidad
dominicana y domiciliado en San Pedro
de Macorís (República Dominicana), y
doña S. M. L., nacida en Sallent (Barcelona) el 3 de abril de 1974, de nacionalidad
española y domiciliado en Sallent, solicitaban ante el Registro Civil Consular de
Santo Domingo la inscripción de su matrimonio civil celebrado en San Pedro de
Macoris (República Dominicana) el 8 de
julio de 2003. Acompañaba con la solicitud los siguientes documentos: documentos de identidad de ambos, acta de
matrimonio inextensa expedida por autoridad dominicana, declaraciones juradas
de estado civil, y acta de nacimiento de
él y certificación de nacimiento y fe de
vida y estado de su mujer.
2. Realizado el trámite de audiencia
reservada a cada uno de los contrayentes,
la practicada al contrayente en el Registro
Civil Consular, dio el siguiente resultado:
que desconoce la fecha y el lugar de nacimiento de su mujer; que se conocen
desde hace dos años, por unos amigos de
siempre que le pusieron en contacto telefónico con ella; que ella le dijo que lo iba
a llevar a España para que tuviera mas
suerte; que convivieron un mes antes del
matrimonio; que no tienen hijos en común y él tiene tres hijos de otra relación;
que su cónyuge vive sola, y no conoce su
número de teléfono, ella trabaja como
operaría y gana 600 euros; que él trabaja
como operario industrial, y ella le envía
dinero; que vino una amiga de su cónyuge a la boda y una hermana de él; que se
comunican por teléfono cada dos semanas, que no sabe que estudios ha realiza-
do su cónyuge; que piensan establecer su
residencia en España, porque ella quiere;
que él tiene cinco hermanos y su cónyuge uno; que él tiene amigos que viven en
Manresa (Lérida); que su cónyuge ha venido una vez para casarse, del 20 de junio al 20 de julio de 2003. Mediante
comparecencia ante el Encargado del
Registro Civil de Sallent, doña S. M. L.,
entre otras, hizo las siguientes manifestaciones: que se conocieron por teléfono
hace dos años, y convivieron diez días
más o menos antes del matrimonio; que
su cónyuge hay temporadas que vive con
sus hijos y temporadas que vive solo; que
trabaja de mecánico industrial y sus ingresos dependen del trabajo; que ella
trabaja como auxiliar administrativo y
operaría, y gana de 800 a 900 euros al
mes, y le envía alguna vez dinero a su
cónyuge; que sus suegros han fallecido;
que quieren establecer su residencia en
España, ya que hay mejor calidad de
vida; que se comunican por teléfono
cada semana; que él ha realizado estudios de mecánico industrial; que ella
tiene amigos residentes en la Republica
Dominicana; que ella tiene una hermana
y su cónyuge tres hermanos; que él tiene
amistades residiendo en España; que su
cónyuge tiene tres hijos y desean que
residan con ellos.
3. El Encargado del Registro Civil
Consular dictó acuerdo con fecha 4 de
mayo de 2004, denegando la inscripción
del matrimonio solicitado, ante la falta de
conocimiento y convivencia, razones
avaladas en las dos audiencias reservadas
practicadas a los contrayentes.
4. Notificado el Ministerio Fiscal y
los solicitantes, la interesada interpuso
recurso, oponiéndose al acuerdo y solicitando la inscripción del matrimonio,
alegando que su esposo trabaja en Santo
Domingo y tiene un buen sueldo, y quería que ella fuera a vivir allí, y le costó
convencerlo para que viniera a España, y
adjunta material fotográfico de su relaBoletín núm. 1984–Pág. 199
– 1046 –
ción, facturas de teléfono, y justificantes
de envío de dinero.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal, quién
manifestó su oposición. El Encargado del
Registro Civil Consular remitió lo actuado a la Dirección General de los Registros y del Notariado para su resolución,
ratificándose en la denegación de la inscripción.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245,
246, 247, 256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción de 9
de enero de 1995, y las Resoluciones,
entre otras, de 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio; 5-2.ª y 6-1.ª
de julio; 21-2.ª, 24-3.ª, 29-1.ª y 2.ª y 301.ª de septiembre; y 4-3.ª y 5-1.ª de octubre de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
Boletín núm. 1984–Pág. 200
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación de
un Registro extranjero, establecen los
artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Reso-
– 1047 –
lución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en la
República Dominicana el 8 de julio de
2003 entre una española y un dominicano y se constata la concurrencia de unos
hechos objetivos que se consideran determinantes para deducir que el matrimonio
ha sido celebrado persiguiendo finalidad
distinta de la que le es propia y que, por
esa causa, no puede ser objeto de inscripción. Especialmente hay que destacar
contradicciones y la ignorancia de determinados datos personales y familiares
que después de los dos años de relación
que declaran los contrayentes, no pueden
tener justificación: él no sabe cuándo ni
dónde nació ella ni su número de teléfono a pesar de ser éste el medio por el que
se comunican -cada dos semanas según
él, semanalmente, según ella-, confunde
los ingresos que ella tiene e ignora sus
estudios, tampoco sabe si tiene hermanos, él tiene cinco y ella sólo menciona
a tres. Declara él que antes del matrimonio convivieron durante un mes, cuando
ella dice que lo hicieron diez días, mas o
menos. Se manifiesta en el recurso que él
tiene un buen sueldo y quería que ella se
fuese a vivir a Santo Domingo, pero esta
alegación se contradice con los envíos
que ella le hace de dinero, cuyos justificantes aporta como prueba de la veracidad de su relación. Tanto estos justificantes como los de las llamadas telefónicas
son posteriores a la celebración del matrimonio y no se aporta prueba alguna
para acreditar su existencia y la comunicación habida entre los contrayentes durante los dos años anteriores en que
aquella comenzó. Física y personalmente
se conocen los interesados en los días
inmediatos al matrimonio y hay que recordar sobre esta circunstancia que la
resolución, arriba citada, del Consejo de
Europa, señala como uno de los factores
que permiten presumir la existencia de
un matrimonio de complacencia, el hecho de que los contrayentes no se hayan
encontrado antes del matrimonio y esto
es lo que ha sucedido en este caso.
VI. De estos hechos comprobados es
una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo por simulación. Así lo han
estimado los Encargados de los Registros
Civiles Consular y Central, que por su
inmediación a los hechos son quienes
más fácilmente pueden apreciarlos y
formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria que procede desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 29 de noviembre de
2004, sobre autorización de matrimonio civil.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por los interesados contra
Boletín núm. 1984–Pág. 201
– 1048 –
auto dictado por la Juez Encargada del
Registro Civil de Badalona (Barcelona).
HECHOS
1. Mediante comparecencia ante el
Registro Civil de Badalona (Barcelona) el
2 de diciembre de 2003, don S. R., nacido el 12 de enero de 1979 en Pakistán,
de nacionalidad paquistaní y doña M. D.
P., nacida el 25 de marzo de 1959 en
Manresa, de nacionalidad española, residentes ambos en los dos últimos años en
Badalona, solicitaban autorización para
contraer matrimonio civil. Adjuntaban
los siguientes documentos: fotocopia del
DNI, certificado de empadronamiento,
certificado de nacimiento, declaración
sobre estado civil, certificado de matrimonio y certificado de defunción del
anterior marido de la contrayente, y fotocopia del pasaporte, declaración sobre
estado civil, certificado de nacimiento,
certificado de soltería, certificado consular de domicilio en España, declaración
ante notario de la residencia en España
desde enero de 2004 y volante de empadronamiento del contrayente.
2. Ratificados los interesados, manifestaron que no existen impedimentos
legales que imposibiliten el casamiento.
Se realizó la prueba testifical compareciendo un amigo de los contrayentes que
manifestó que son ciertos los datos declarados por los interesados y que no conoce obstáculos o impedimentos que imposibiliten el matrimonio. Se celebró
audiencia reservada con la contrayente el
30 de enero de 2004, quién manifestó
que no recuerda la fecha ni el lugar de
nacimiento del contrayente; que él vive
en una calle paralela a la suya cuyo nombre en estos momentos no recuerda; que
se conocieron hace dos años y medio en
el locutorio donde él trabajaba; que la
relación de noviazgo comenzó hace unos
dos años; que ellos todavía no conviven;
que ella tiene dos hijas, una de 28 años y
Boletín núm. 1984–Pág. 202
otra de 8 años que vive con la declarante
y tres nietos, y todos ellos conocen a su
novio; que desde que le conoce, él ha
residido en Badalona, y que él lleva cinco
años viviendo en España, pero no recuerda el lugar en que residió antes de trasladarse a Badalona; que él trabaja en el
locutorio y gana 600 euros al mes, y ella
trabaja como empleada de hogar; que
ella fuma y él no y le gusta el fútbol; que
cree que dos o tres primos de él asistirán
a la boda; que los padres de él viven en
Pakistán e ignora como se llaman; que él
habla castellano; que cuando se casen
vivirán en la vivienda de ella; que la diferencia de edad a ninguno de los dos les
importa. En la misma fecha se celebró
audiencia reservada con el contrayente
quien manifestó, entre otros datos, que
no le consta el lugar de nacimiento de
ella, que cree que en Badalona; que lleva
en España dos años y ocho meses y siempre ha vivido en Badalona; que hace mas
de dos años que se conocieron en el locutorio donde él trabaja y la relación
sentimental comenzó hace dos años; que
ella tiene dos hijas, cuyos nombres no
recuerda, que tienen, la mayor unos 25
años y la pequeña unos 8 años, y tres
nietos, a los que ha visto en pocas ocasiones; que ella trabaja como empleada
de hogar pero nunca se ha atrevido a
preguntarle por su sueldo; que ella fuma
y él no y es aficionado al fútbol; que sus
primos acudirán a la boda; que cuando
se case, vivirán en la casa de ella; que el
tema de la diferencia de edad no significa
ningún problema.
3. El Ministerio Fiscal emite informe
en fecha 9 de febrero de 2004 en el que
se opone al matrimonio proyectado por
entender que se trata de un matrimonio
de complacencia, por la evidencia de
falta de un autentico consentimiento matrimonial. La Juez Encargada del Registro
Civil dictó auto en fecha 25 de febrero de
2004 denegando la autorización del matrimonio civil solicitado, ya que en el
presente caso, del trámite de audiencia
– 1049 –
resultó que los contrayentes desconocían
datos esenciales uno del otro, así como,
se apreciaron contradicciones en cuanto
al tiempo de residencia en España del
contrayente, lo que lleva a la conclusión
de la inexistencia de verdadero consentimiento matrimonial, siendo presumible
que se pretenda contraer un matrimonio
de conveniencia para facilitar la adquisición de la nacionalidad española del
cónyuge extranjero.
4. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a los interesados, éstos interponen recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado,
solicitando se deje sin efecto el auto recurrido y se autorice el matrimonio solicitado.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal. La Juez
Encargada del Registro Civil ordena la
remisión del expediente a la Dirección
General de los Registros y del Notariado
para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos 10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74 del Código
civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil; 238, 245, 246, 247 y 358 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción
de 9 de enero de 1995; y las Resoluciones, entre otras, de 4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª y
26-2.ª de noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª de
diciembre de 2003 y 21-4.ª de enero, 5-
3.ª y 18-1.ª de febrero; 3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª
de marzo; y 16-1.ª, 20-3.ª y 4.ª de abril;
26-1.ª, 2.ª y 3.ª de mayo y 15-1.º y 2.ª de
junio de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal,
reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse
de la inexistencia del impedimento de
ligamen o de cualquier otro obstáculo
legal para la celebración (cfr. art. 246
RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas que
del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de otros
medios objetivos, el Encargado llega a la
convicción de que existe simulación, no
debe autorizar un matrimonio nulo por
falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir ala prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre una española y un paquistaní, resultan del trámite de audiencia suficientes
hechos objetivos para deducir que la finalidad perseguida con el matrimonio
proyectado no es la propia de esta institución. Se advierte la existencia de un
Boletín núm. 1984–Pág. 203
– 1050 –
recíproco desconocimiento de datos personales y familiares y se aprecian algunas
contradicciones y circunstancias que
confirman ese criterio. No se comprende
que puedan ignorarse determinados datos y circunstancias del otro cuando su
relación, según ambos tiene ya una duración que sobrepasa los dos años. Así, ella
manifiesta que no recuerda la fecha ni el
lugar en que él nació ni el nombre de sus
padres; tampoco su domicilio, aunque es
una calle paralela a la de su vivienda.
Igualmente él ignora el lugar de nacimiento de ella, cree que fue en Badalona,
pero nació en Manresa; desconoce el
nombre de las hijas de ella (de 28 y 8
años de edad, la menor vive con la madre) y el salario que percibe. A lo anterior
se une el hecho que, por sí solo no es
determinante, de una apreciable diferencia de edad -20 años-. Todo lo que antecede, como se ha dicho al principio,
obliga a deducir que no existe en este
caso una voluntad de contraer matrimonio con los fines propios de ésta institución. Así lo han entendido también la
Juez y el Ministerio Fiscal. Su deducción
no es ilógica ni arbitraria y siempre ha de
tenerse en cuenta, ya que, por razones de
inmediación, las personas que han presenciado las manifestaciones de los interesados son las que están en mejores
condiciones para apreciar una posible
simulación.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 29 de noviembre de
2004, sobre consolidación de la nacionalidad española.
No es aplicable el artículo 18 del Código civil cuando no se acredita que la
interesada hubiera residido en El Sahara
durante el plazo de vigencia del Real
Boletín núm. 1984–Pág. 204
Decreto 2258/1976, de 10 de agosto, ni
haber poseído o utilizado la nacionalidad
española durante diez años.
En el expediente sobre declaración de
la nacionalidad española con valor de
simple presunción remitido a este Centro
en trámite de recurso por virtud del entablado por la interesada contra auto dictado por el Juez Encargado del Registro
Civil de Zaragoza.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Zaragoza el 7 de junio de
2004, doña H. M. L. B., nacido el 14 de
octubre de 1967 en Smara-Sahara Occidental, solicitaba el reconocimiento de la
nacionalidad española al amparo del art.
18 del Código civil. Adjuntaba al escrito:
certificado de nacimiento de la República
Árabe Saharaui Democrática, libro de
familia, certificado de la Delegación Saharaui para Aragón de que la interesada
permaneció en el antiguo Sahara Español
hasta 1975, cuando se trasladó a los campamentos de refugiados saharauis al sur
de Argelia, permiso de residencia, pasaporte argelino, certificado de la Embajada
de Argelia en Madrid de que la promotora es de origen saharaui, y no es de nacionalidad argelina, certificados de la
Delegación Saharaui de que la interesada
es ciudadana saharaui, y de que H. M.-L.,
nacida el 14 de octubre de 1967 es la
misma persona que figura en el pasaporte argelino con el nombre de H. M. L. B.
A., volante de empadronamiento, y certificados del Ministerio del Interior.
2. Ratificada la interesada, comparecieron dos testigos que les constaba que
la interesada estuvo en Hausa (Smara)
desde que nació hasta 1975, fecha en
que se marchó a los campamentos de
refugiados.
3. El Ministerio Fiscal se opone a lo
solicitado, pues al margen de que no
– 1051 –
consta documentación oficial española
a nombre de la promotora durante el
periodo establecido en el art. 18 del
Código civil, no se ha acreditado que
residiera en El Sahara en el tiempo en
que se concedió la posibilidad de optar
a la nacionalidad española por el Real
Decreto 2258/1976, de 10 de agosto, y
el padre de la promotora no optó en su
momento en nombre de ésta, dado que
era menor de edad, no habiendo probado haber estado en posesión y utilización de la nacionalidad española durante 10 años, pues al tiempo de la salida
de España contaba con 8 años de edad.
El Juez Encargado del Registro Civil dictó auto con fecha 30 de junio de 2004
desestimando la solicitud de la promotora en base a que durante el tiempo en
que estuvo en vigor el Real Decreto
2258/1976 el promotor no residía en
España ni en el extranjero y no pudo
optar por la nacionalidad española en el
plazo de un año, al amparo de esta disposición. Asimismo la documentación
aportada por la promotora no acredita la
necesaria actitud activa de uso de la
nacionalidad española para probar la
posesión y utilización de esta nacionalidad, como establece el artículo 18 de
Código civil.
4. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y la interesada, éste presentó
recurso el día 21 de julio de 2004 ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado solicitando la revocación de la
resolución dictada y que se le reconociera la nacionalidad española, en base a
que nunca ha ostentado otra nacionalidad que la española al haber nacido en
1967 en el territorio del Sahara.
5. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que interesó su oposición al recurso. El Juez Encargado del Registro Civil confirmó el
auto apelado remitiendo el expediente a
la Dirección General de los Registros y
del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 18 del Código
civil; 96 de la Ley del Registro Civil; 335
y 338 del Reglamento del Registro Civil;
la Ley 40/1975, de 19 de noviembre; el
Real Decreto 2258/1976, de 10 de agosto; la Sentencia del Tribunal Supremo de
28 de octubre de 1998, y las Resoluciones, entre otras, de 20-2.ª de junio y 6-2.ª
y 24-1.ª de noviembre de 2003; 2-5.ª,
5-4.ª de enero, 10-2.ª de marzo, 11-1.ª y
18-4.ª de mayo, 1-2.ª y 3.ª, 5-2.ª y 23-3.ª
de junio y 13-2.ª, 14-1.ª y 15-2.ª de julio
de 2004.
II. La interesada por escrito de fecha
29 de abril de 2004, presentado en el
Registro Civil de Zaragoza, solicitaba el
reconocimiento de la nacionalidad española con valor de simple presunción al
haber nacido en Smara y cumplir los requisitos establecidos.
III. Según el artículo 18 del Código
civil la nacionalidad española puede
consolidarse si se posee y utiliza durante
diez años, con buena fe y sobre la base
de un título inscrito en el Registro Civil
que después es anulado. La vía registral
para comprobar esta consolidación es el
expediente de declaración de la nacionalidad española con valor de simple presunción (cfr. art. 96-2.º LRC y 338 RRC),
que decide en primera instancia el Encargado del Registro Civil del domicilio (cfr.
art. 335 RRC).
IV. En principio, a los nacidos en el
territorio del Sahara cuando éste era posesión española no les beneficia el citado
artículo 18 del Código porque no eran
propiamente nacionales españoles, sino
solo súbditos de España que se beneficiaban de la nacionalidad española, por más
que de algunas disposiciones anteriores al
abandono por España de ese territorio
pudiera deducirse otra cosa. El principio
apuntado es el que se desprende necesariamente de la Ley de 19 de noviembre de
1975 y del Real Decreto de 10 de agosto
Boletín núm. 1984–Pág. 205
– 1052 –
de 1976, porque sólo así cobra sentido
que a los naturales del Sahara se les concediera en ciertas condiciones la oportunidad de optar a la nacionalidad española en el plazo de un año a contar desde la
entrada en vigor del Real Decreto.
V. Es cierto que para un supuesto
excepcional respecto de un natural del
Sahara la STS de 28 de octubre de 1998
decidió que el actor había consolidado
la nacionalidad española. Pero la doctrina de esta sentencia no es de aplicación
al caso presente pues hay diferencias
fundamentales entre el supuesto de hecho examinado en la sentencia y el
ahora planteado. En el caso presente no
se ha justificado que las personas que
por razón de su edad, debieron haber
ejercido el derecho de opción, residieran en el Sahara cuando estuvo en vigor
el Real Decreto de 1976, de modo que
quedaran imposibilitados de facto para
optar a la nacionalidad española. Según
manifiesta estuvo en campo de refugiados al sur de Argelia. Además, aparte de
la disparidad respecto de la fecha y lugar
de nacimiento que consta en diferentes
certificaciones aportadas, no se ha acreditado en el expediente la inscripción de
nacimiento en Registro Civil español ni
haber estado en posesión y utilización
de la nacionalidad española durante el
tiempo exigido por el artículo 18 del
Código civil.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 29 de noviembre de
2004, sobre consolidación de la nacionalidad española.
No es aplicable el artículo 18 del Código civil cuando no se acredita que el
interesado hubiera residido en el Sahara
durante el plazo de vigencia del Real
Decreto 2258/1976, de 10 de agosto, ni
Boletín núm. 1984–Pág. 206
haber poseído o utilizado la nacionalidad
española durante diez años.
En el expediente sobre declaración de
la nacionalidad española con valor de
simple presunción remitido a este Centro
en trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto dictado por el Juez Encargado del Registro
Civil de Zaragoza.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Zaragoza el 3 de junio de
2004, don Y. M. L., nacido el 6 de mayo
de 1971 en Aaiún-Sahara Occidental,
solicitaba el reconocimiento de la nacionalidad española al amparo del art. 18
del Código civil. Adjuntaba al escrito:
certificado de nacimiento de la Republica
Árabe Saharaui Democrática, DNI de su
madre, certificado de la Delegación Saharaui para Aragón de que el interesado
permaneció en el antiguo Sahara Español
hasta 1975, cuando se trasladó a los campamentos de refugiados saharauis, permiso de residencia, pasaporte argelino,
certificado de la Embajada de Argelia en
Madrid de que el promotor es de origen
saharaui, y no es de nacionalidad argelina, certificados de la Delegación Saharaui de que el interesado es ciudadano
saharaui, y de que es la misma persona
que el portador de pasaporte argelino en
el que consta que nació en Guerdaia el
día 6 de mayo de 1971.
2. Ratificado el interesado, comparecieron dos testigos que manifestaron que
les constaban que el interesado estuvo en
el campamento de refugiados de Dahla
hasta 1985, fecha en que fue a Cuba a
estudiar veterinaria y estuvo allí hasta
1996, año en el que regresa al campamento hasta el 2001, en que viene a España.
3. El Ministerio Fiscal se opone a lo
solicitado, pues no se ha acreditado ni si-
– 1053 –
quiera donde ha vivido el solicitante hasta
la petición de reconocimiento de nacionalidad, ya que la documentación aportada
señala que su nacimiento tuvo lugar en
Argelia y su pasaporte es de Argelia. Además el padre del solicitante no optó en su
momento por la nacionalidad española de
acuerdo con el Real Decreto 2258/1976,
ni el solicitante ha probado haber estado
en posesión y utilización de la nacionalidad española durante diez años. El Juez
Encargado del Registro Civil dictó auto con
fecha 30 de junio de 2004 desestimando
la solicitud del promotor en base a que
durante el tiempo en que estuvo en vigor
el Real Decreto 2258/1976 el promotor no
residía en España ni en el extranjero y no
pudo optar por la nacionalidad española
en el plazo de un año, al amparo de esta
disposición. Asimismo la documentación
aportada por el promotor no acredita la
necesaria actitud activa de uso de la nacionalidad española para probar la posesión
y utilización de esta nacionalidad, como
establece el artículo 18 de Código civil.
4. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste presentó
recurso el día 22 de julio de 2004 ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado solicitando la revocación de la
resolución dictada y que se le reconociera la nacionalidad española, en base a
que no ha tenido ninguna nacionalidad
posteriormente a la española de nacimiento.
5. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que interesó su oposición al recurso, en base a lo
expuesto en su anterior informe. El Juez
Encargado del Registro Civil confirmó el
auto apelado remitiendo el expediente a
la Dirección General de los Registros y
del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 18 del Código
civil; 96 de la Ley del Registro Civil; 335
y 338 del Reglamento del Registro Civil;
la Ley 40/1975, de 19 de noviembre; el
Real Decreto 2258/1976, de 10 de agosto; la Sentencia del Tribunal Supremo de
28 de octubre de 1998, y las Resoluciones, entre otras, de 20-2.ª de junio y 6-2.ª
y 24-1.ª de noviembre de 2003; 2-5.ª,
5-4.ª de enero, 10-2.ª de marzo, 11-1.ª y
18-4.ª de mayo, 1-2.ª y 3.ª, 5-2.ª y 23-3.ª
de junio y 13-2.ª, 14-1.ª y 15-2.ª de julio
de 2004.
II. El interesado por escrito de 2 de
junio de 2004 presentado en el Registro
Civil de Zaragoza, solicitaba el reconocimiento de la nacionalidad española de
origen con valor de simple presunción, al
haber nacido en Aaiún y cumplir los requisitos establecidos.
III. Según el artículo 18 del Código
civil la nacionalidad española puede
consolidarse si se posee y utiliza durante
diez años, con buena fe y sobre la base
de un título inscrito en el Registro Civil
que después es anulado. La vía registral
para comprobar esta consolidación es el
expediente de declaración de la nacionalidad española con valor de simple presunción (cfr. art. 96-2.º LRC y 338 RRC),
que decide en primera instancia el Encargado del Registro Civil del domicilio (cfr.
art. 335 RRC).
IV. En principio, a los nacidos en el
territorio del Sahara cuando éste era posesión española no les beneficia el citado
artículo 18 del Código porque no eran
propiamente nacionales españoles, sino
solo súbditos de España que se beneficiaban de la nacionalidad española, por
más que de algunas disposiciones anteriores al abandono por España de ese
territorio pudiera deducirse otra cosa. El
principio apuntado es el que se desprende necesariamente de la Ley de 19 de
noviembre de 1975 y del Real Decreto
de 10 de agosto de 1976, porque sólo así
cobra sentido que a los naturales del
Sahara se les concediera en ciertas condiciones la oportunidad de optar a la
Boletín núm. 1984–Pág. 207
– 1054 –
nacionalidad española en el plazo de un
año a contar desde la entrada en vigor
del Real Decreto.
V. Es cierto que para un supuesto
excepcional respecto de un natural del
Sahara la STS de 28 de octubre de 1998
decidió que el actor había consolidado la
nacionalidad española. Pero la doctrina
de esta sentencia no es de aplicación al
caso presente pues hay diferencias fundamentales entre el supuesto de hecho
examinado en la sentencia y el ahora
planteado. En el caso presente no se ha
justificado que las personas que por razón de su edad, debieron haber ejercido
el derecho de opción a su favor, residieran en el Sahara cuando estuvo en vigor
el Real Decreto de 1976, de modo que
quedaran imposibilitados de facto para
optar a la nacionalidad española. Según
resulta de su escrito inicial, él permaneció fuera del territorio ocupado por Marruecos en campo de refugiados saharauis. Además, aparte de la disparidad
respecto de la fecha y lugar de nacimiento que consta en diferentes certificaciones aportadas, no se ha acreditado en el
expediente la inscripción de nacimiento
en Registro Civil español ni haber estado
en posesión y utilización de la nacionalidad española durante el tiempo exigido
por el artículo 18 del Código civil.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 29 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega la inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción de
matrimonio remitidas a este Centro en
Boletín núm. 1984–Pág. 208
trámite de recurso por virtud del entablado
por la interesada contra acuerdo del Encargado del Registro Civil Consular de
Santo Domingo (Republica Dominicana).
HECHOS
1. Con fecha 7 de noviembre de
2003, don W. C. P., nacido en Pie de la
Loma, Jaragua (República Dominicana) el
15 de octubre de 1978, de nacionalidad
dominicana y domiciliado en Barahona
(República Dominicana), y doña D. M.
M. S., nacida en Jaragua (República Dominicana) el 25 de septiembre de 1973,
de nacionalidad española y domiciliado
en Madrid, solicitaban ante el Registro
Civil Consular de Santo Domingo la inscripción de su matrimonio civil celebrado en Jaragua (República Dominicana) el
25 de agosto de 2003. Acompañaba con
la solicitud los siguientes documentos:
documentos de identidad de ambos, acta
de matrimonio inextensa expedida por
autoridad dominicana, declaración jurada de estado civil antes de contraer matrimonio de él, e inscripción de nacimiento donde consta la adquisición de la
nacionalidad española por residencia en
el año 2001 de su esposa.
2. Realizado el trámite de audiencia
reservada al contrayente en el Registro
Civil Consular, éste manifestó que desconoce el lugar de nacimiento de ella; que
se conocieron hace varios años en Barahona, por unos amigos, y mantienen
relaciones desde hace cinco años; que
convivieron durante un año; que ella vive
en Madrid con una hermana y una tía,
desconociendo su número de teléfono;
que ella trabaja como domestica, y no
sabe sus ingresos; que él trabaja en un
laboratorio de informática, y su cónyuge
le envía dinero; que ningún amigo o familiar suyo o de su cónyuge asistió a la
boda; que no conoce a sus suegros; que
se comunican por teléfono semanalmente; que piensa establecer su residencia en
– 1055 –
España; que hace dos años solicitó visado
para viajar a España; que él tiene cinco
hermanos y ella cuatro hermanos; que su
cónyuge desde que mantienen relación
sentimental ha venido dos veces a este
país. Mediante comparecencia ante el
Encargado del Registro Civil de Madrid,
la contrayente, entre otras, hizo las siguientes manifestaciones: que se ratifica
en la solicitud de que el matrimonio se
transcriba en el Registro Consular de
Santo Domingo; que no existe impedimento de ligamen o parentesco alguno,
que asistió al matrimonio con plena libertad y que su intención al contraer matrimonio es el propio de dicha institución;
que estuvo viviendo con su cónyuge durante un año en Barahona y en 1995 se
vino a España; que su marido da clases
en un colegio de computadoras; que
desde que vino a España ha ido dos veces
a la Republica dominicana, en el año
1997 y en agosto de 2003; que su marido
vive en la casa de la madre de la compareciente, con un hermano y con su padre
3. El Encargado del Registro Civil
Consular dictó acuerdo con fecha 14 de
mayo de 2004, denegando la inscripción
del matrimonio solicitado, por existir serias dudas de que ambos contrayentes
vayan a convivir como pareja una vez
que el ciudadano dominicano se encuentre en España, razones avaladas en las dos
audiencias reservadas practicadas a los
contrayentes.
4. Notificado el Ministerio Fiscal y
los solicitantes, la interesada interpuso
recurso, oponiéndose al acuerdo y solicitando la inscripción del matrimonio,
alegando que en las entrevistas se produjo una incongruencia acerca del trabajo
de la interesada, ya que ella no le había
comunicado a su marido el cambio de
trabajo reciente.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal, quién
manifestó su oposición. El Encargado del
Registro Civil Consular remitió lo actuado
a la Dirección General de los Registros y
del Notariado para su resolución, ratificándose en la denegación de la inscripción.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones, entre
otras, de 1-1.ª y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de
diciembre de 2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª
y 4.ª de enero; 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
Boletín núm. 1984–Pág. 209
– 1056 –
III. La Instrucción citada trata de
evitar que esos matrimonios fraudulentos lleguen a celebrarse dentro del territorio español, recordando la importancia que en el expediente previo a la
celebración del matrimonio tiene el
trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246 RRC), como medio
para apreciar cualquier obstáculo o
impedimento para el enlace (cfr. arts.
56, I, Cc y 245 y 247 RRC), entre ellos,
la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas
deben adoptarse cuando se trata de
inscribir en el Registro Consular o en el
Central un matrimonio ya celebrado en
la forma extranjera permitida por la lex
loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin
excepción alguna- para la celebración
del matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta
comprobación, si el matrimonio consta
por «certificación expedida por autoridad o funcionario del país de celebración» (art. 256-3.º RRC), requiere que
por medio de la calificación de ese
documento y «de las declaraciones
complementarias oportunas» se llegue
a la convicción de que no hay dudas
«de la realidad del hecho y de su legalidad conforme a la ley española». Así
lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio que,
para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación
de un Registro extranjero, establecen
los artículos 23, II, de la Ley y 85 de su
Reglamento.
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
VI. De estos hechos comprobados es
una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo por simulación. Así lo han
estimado los Encargados de los Registros
Civiles Consular y Central, que por su
inmediación a los hechos son quienes
más fácilmente pueden apreciarlos y
formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
Boletín núm. 1984–Pág. 210
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en la
República Dominicana el 25 de agosto
de 2003 entre un ciudadano dominicano y una española por residencia, dominicana de origen, y se constata la
concurrencia de unos hechos objetivos
que se consideran determinantes para
deducir que el matrimonio ha sido celebrado persiguiendo finalidad distinta
de la que le es propia y que, por esa
causa, no puede ser objeto de inscripción: ella declara que se vino a España
en 1995, que habían convivido un año
en Barahona-Santo Domingo y que él
vive en la casa de la madre de ella, con
un hermano y con su padre. A pesar de
esta convivencia, él declara que no
conoce a sus suegros. Además, ignora
dónde había nacido la contrayente, su
número de teléfono -se llaman, según
él, semanalmente- y los ingresos que
tiene, hecho éste que no se comprende
entre personas que emprenden un proyecto de futuro en común. Ella manifiesta que regresó a Santo Domingo en
1997 -no hay justificante de la realización de este viaje- y en 2003, al contraer matrimonio. No se aporta prueba
que permita conocer si entre 1997 y
2003 ha existido algún tipo de comunicación entre los contrayentes, como
tampoco la hay de los envíos de dinero
que él dice haber recibido de ella.
– 1057 –
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 29 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se inscribe porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por la interesada contra auto del Encargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 14 de mayo de 2003,
doña M. de los Á. S. S., nacida en Las
Palmas de Gran Canaria, el 1 de octubre
de 1976, de nacionalidad española, presentó en el Consulado General de España
en La Habana impreso de declaración de
datos para la transcripción de su matrimonio celebrado el 5 de mayo de 2003
en Plaza de la Revolución, Ciudad de La
Habana (Cuba), según la ley local, con
don M. Á. S. N., nacido en Ciudad de La
Habana (Cuba), el 11 de febrero de 1977,
de nacionalidad cubana. Aportaba como
documentación acreditativa de su pretensión: hoja declaratoria de datos para la
inscripción, declaración de estado civil,
certificado de matrimonio local, certificado de nacimiento, DNI y fe de vida y
estado de ella, y certificado de nacimiento, de matrimonio anterior y de sentencia
de divorcio de matrimonio anterior de su
marido.
2. Ratificados los interesados, en
fecha 14 de mayo de 2003 comparece el
contrayente ante el Registro Consular
manifestando que tiene 26 años de
edad, es soltero y actualmente no trabaja y su esposa le manda dinero; que
tiene un hijo de tres años, de una relación no formalizada con una ciudadana
cubana; que su actual esposa tiene 26
años de edad, es soltera y trabaja como
camarera; que se conocieron en septiembre de 2001, cuando ella viajó a
Cuba para realizar trabajos de santería
con el abuelo del contrayente; que ella
viajó de nuevo a Cuba en junio de 2002,
por veintiún días, y en mayo de 2003,
para contraer matrimonio; que viajará
definitivamente a España; que tiene un
tío y una prima en España, casada con
un ciudadano español en el año 1997.
En la misma fecha es entrevistada la esposa quien declara que tiene 26 años de
edad, es soltera y actualmente se encuentra en paro; que su esposo tiene 26
años de edad, es soltero y actualmente
hace un mes que no trabaja; que conoció a su esposo en septiembre de 2001,
cuando viajo a Cuba por motivos de religión, pues el abuelo de su marido es
padrino de religión de ella; que volvió a
ver a su marido en junio de 2002, cuando viajó por un mes, y ha vuelto a Cuba
en abril de 2003 para contraer matrimonio; que su esposo viajará a vivir definitivamente a España. Del resultado de las
audiencias el Cónsul considera que,
dado el desconocimiento en cuanto a
sus respectivas circunstancias personales, y la evidente intención del esposo
de utilizar el matrimonio como vía para
Boletín núm. 1984–Pág. 211
– 1058 –
salir del país, existirían suficientes razones para considerar como matrimonio
de complacencia el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 29 de abril de
2004 la transcripción del matrimonio de
los contrayentes por considerarlo nulo, al
no existir consentimiento matrimonial
real por parte de los cónyuges, incurriendo en un supuesto de matrimonio de
complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, la contrayente, representada
por Letrada, presentó recurso ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado solicitando una resolución
por la que se deje sin efecto el auto del
consulado de España en Cuba, alegando
que la resolución de referencia es nula,
ya que se refiere a la interesada como
«M. de los D.»; que desde que las partes
se conocen, ella ha viajado a Cuba en
cinco ocasiones, y que han mantenido
una comunicación de forma escrita, telefónica y personal. Se adjunta factura
de billete de avión y fotos de los contrayentes.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
Boletín núm. 1984–Pág. 212
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 54, 85, 245, 246, 247,
256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero
de 1995, y las Resoluciones de 1-1.ª, 73.ª y 28-1.ª de octubre; 7-1.ª y 17-2.ª de
noviembre y 9-2.ª y 3.ª de diciembre de
2003; y 19-3.ª de enero, 5-2.ª, 12-3.ª y
4.ª, 18-4.ª y 19-3.ª de febrero, 5-1.ª y 241.ª de marzo, 3-1.ª, 5-2.ª y 14-2.ª de abril
y 22-3.ª de septiembre de 2004.
II. No sólo en el expediente previo
para el matrimonio civil, a través del trámite de la audiencia personal, reservada
y por separado de cada contrayente (art.
246 RRC), sino también cuando se intenta inscribir en el Registro Civil español un
matrimonio ya celebrado en el extranjero
mediante la certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración (art. 256-3.º RRC), es deber del
Encargado cerciorarse de la inexistencia
de impedimentos u otros obstáculos que
provoquen la nulidad del matrimonio.
Especialmente para evitar la inscripción
de los llamados matrimonios de complacencia en los que el verdadero propósito
de las partes no es ligarse con el vínculo
matrimonial, sino aprovecharse de las
ventajas de la apariencia matrimonial
para facilitar la situación del extranjero
– 1059 –
en relación con los requisitos de entrada
y permanencia en España, el Encargado
debe calificar, a través de las declaraciones complementarias oportunas que integran el título inscribible (cfr. art. 256
RRC), si ha habido verdadero consentimiento matrimonial en la celebración o
si, por el contrario, se trata de un matrimonio simulado, nulo por la ausencia de
dicho consentimiento matrimonial.
III. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
IV. En el caso actual los hechos comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no son lo
suficientemente clarificadores para deducir de ellos, sin sombra de duda, la existencia de la simulación. Las audiencias
reservadas practicadas no han revelado
ninguna contradicción o desconocimiento básico entre los contrayentes. Aunque
es cierto que tampoco han revelado que
entre ambos haya el profundo conocimiento que cabe esperar entre dos personas que contraen matrimonio, ello se
debe más a lo formulario y sucinto de las
audiencias practicadas que a verdadero
desconocimiento. Es cierto que ella, en
audiencia reservada, manifestó haber
conocido al contrayente con ocasión de
un viaje realizado a Cuba «por motivos
de religión», pero este hecho no puede
servir de fundamento para denegar la
inscripción del matrimonio solicitada
pues, considerado aisladamente, nada
puede deducirse de él que lleve a la conclusión de que el consentimiento matrimonial prestado no sea verdadera y propiamente tal.
V. Si se tiene en cuenta la presunción
general de buena fe y que el ius nubendi,
como derecho fundamental de la persona, no debe ser coartado, postergado o
denegado más que cuando exista una
certeza racional absoluta del obstáculo
legal que vicie de nulidad al matrimonio
pretendido, ha de ser preferible, aun en
caso de duda, no poner trabas a la celebración o a la inscripción del enlace.
Como expresó en un supuesto similar la
Resolución de 9-2.ª de octubre de 1993,
«ante la opción de autorizar (aquí inscribir) un matrimonio que eventualmente
sea declarado nulo o de coartar el ius
connubii, este Centro Directivo ha de
elegir la primera alternativa». «Siempre
quedará a salvo la posibilidad de que el
Ministerio Fiscal inste judicialmente la
nulidad del matrimonio (cfr. art. 74 Cc)
en un juicio declarativo ordinario en el
que con toda amplitud podrán enjuiciarse las circunstancias del caso concreto».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
2.º Ordenar que se inscriba en el
Registro Civil del Consulado General de
España en La Habana el matrimonio celebrado el 5 de mayo de 2003 en la República de Cuba entre don M. Á. S. N. y
doña M. de los Á. S. S.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 30 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega la inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del EnBoletín núm. 1984–Pág. 213
– 1060 –
cargado del Registro Civil Consular en La
Habana.
HECHOS
1. En fecha 19 de abril de 2004, don
J. M. V. A., nacido en Matanzas (Cuba), el
27 de diciembre de 1939, de nacionalidad española, presentó en el Consulado
General de España en La Habana impreso
de declaración de datos para la transcripción de su matrimonio celebrado el día
27 de diciembre de 2000 en La Habana
(Cuba), según la ley local, con doña R. R.
O. P., nacida en La Habana (Cuba), el 4
de enero de 1948, de nacionalidad cubana. Aportaba como documentación acreditativa de su pretensión: hoja declaratoria de datos para la inscripción del
matrimonio, declaración de estado civil,
certificado de matrimonio local, certificado de nacimiento, donde consta la recuperación de la nacionalidad española en
febrero de 2000, certificado de matrimonio y de sentencia de divorcio de él, y
certificado de nacimiento y fe de soltería
de su mujer.
2. Ratificados los interesados, en fecha 19 de abril de 2004 comparece el
contrayente ante el Registro Consular
manifestando que tiene 64 años de edad,
es divorciado, y hace 18 ó 20 años que
está jubilado por enfermedad crónica;
que su esposa tiene 56 años de edad, es
soltera y jubilada desde hace 6 años; que
conoció a su esposa hace 30 años pues
viven en la misma localidad, y comenzaron la relación de pareja dos o tres meses
antes de casarse; que inscriben el matrimonio para poder viajar; que su esposa
tiene una hermana y un sobrino que residen en España; que ella solicitó visado
para viajar a Rusia, el cual fue denegado;
que piensa viajar definitivamente a España. En la misma fecha es entrevistada la
esposa quien declara que tiene 56 años
de edad, es soltera y hace un año y medio
que se jubiló; que su esposo tiene 64
Boletín núm. 1984–Pág. 214
años de edad, es divorciado y se jubiló
hace mucho tiempo, pero no sabe porqué
razón; que se conocieron hace más de 30
años, pues viven en la misma localidad,
que comenzaron la relación de pareja en
octubre del año 2000, y contrajeron matrimonio en diciembre del mismo año;
que su hermana y su sobrino residen en
España; que ya estaba casada cuando
solicitó visado al Consulado por tránsito
hacia Rusia, pero que no recuerda en qué
año. Del resultado de las audiencias el
Cónsul considera que, dado el desconocimiento en cuanto a sus respectivas circunstancias personales, y la clara intención de la esposa de utilizar el matrimonio
como vía para salir del país, existirían
suficientes razones para considerar como
matrimonio de complacencia el matrimonio de referencia.
3. El Ministerio Fiscal estima que en
la tramitación del expediente se han
guardado las prescripciones legales y que
existiendo una certeza racional de obstáculo legal que vicia la prestación del real
y verdadero consentimiento matrimonial,
se opone a la transcripción del citado
matrimonio en el Registro Civil Consular.
El Encargado del Registro Consular deniega mediante auto de fecha 29 de abril de
2004 la transcripción del matrimonio de
los contrayentes por considerarlo nulo, al
no existir consentimiento matrimonial
real por parte de los cónyuges, incurriendo en un supuesto de matrimonio de
complacencia.
4. Notificada la resolución a los interesados, el contrayente interpuso recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado solicitando que se
revisara la inscripción de su matrimonio,
acompañando resumen de su historia
clínica que justificaba la perdida de memoria, y certificado de nacimiento del
abuelo de su esposa.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratifica en todos los extremos del informe
– 1061 –
emitido en su día y previo al acuerdo que
se recurre. El Encargado del Registro
Consular confirma la resolución apelada
y ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245,
246, 247, 256, 257 y 354 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción de 9
de enero de 1995, y las Resoluciones,
entre otras, de 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio; 5-2.ª y 6-1.ª
de julio; 21-2.ª, 24-3.ª, 29-1.ª y 2.ª y 301.ª de septiembre; y 4-3.ª y 5-1.ª de octubre de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación de
un Registro extranjero, establecen los
artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
Boletín núm. 1984–Pág. 215
– 1062 –
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 27 de diciembre de 2000 entre un
español, residente en Cuba, y una cubana
y del trámite de audiencia reservada practicada a los contrayentes, resultan determinados hechos objetivos de los que cabe
deducir que el matrimonio celebrado no
ha perseguido los fines propios de esta
institución. Existen contradicciones y desconocimiento de datos que el recurrente
atribuye en su escrito de impugnación a
pérdida de memoria consecuencia de sus
dolencias cardíacas, que fueron la causa
de su jubilación. Precisamente, al ser ella
preguntada sobre la causa de dicha jubilación, dijo ignorarla. Declaró él que su
esposa se había jubilado hacía seis años y
sólo había transcurrido año y medio desde
que lo hizo. Él, residente en Cuba, había
recuperado la nacionalidad española en
febrero de 2000, conocía a la contrayente
desde hacía 30 años, puesto que vivían en
la misma localidad, pero iniciaron su relación de pareja solo «dos o tres» meses y,
prácticamente de inmediato, contrajeron
matrimonio. Tres años y medio mas tarde
instaron la inscripción de éste en el Registro español y alegaron como causa «poder
viajar». Según manifestó él, la contrayente
tiene una hermana en España; en el año
2000, ella había solicitado visado para
viajar a Rusia, que le fue denegado y su
voluntad es la de residir en España. Lo que
antecede ha de relacionarse con lo que el
Consulado reiteradamente informa en estos supuestos de solicitud de inscripción
de matrimonios celebrados entre ciudadanos cubanos y extranjeros que, consciente
o inconscientemente, se sirven de tal institución con fines migratorios.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo
Boletín núm. 1984–Pág. 216
por simulación. Así lo ha estimado el
Encargado del Registro Civil Consular, el
cual por su inmediación a los hechos es
quien más fácilmente puede apreciarlos
y formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 30 de noviembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega su inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Encargado del Registro Civil Central.
HECHOS
1. Con fecha 17 de enero de 2003,
don D. S. F., nacido en Chandevillar,
Balboa (León) el 21 de agosto de 1955,
de nacionalidad española y domiciliado
en Chandevillar, solicitaba ante el Registro Civil Central la inscripción de su matrimonio civil celebrado en Playa, Ciudad
de La Habana (Cuba) el 23 de mayo de
2002 con doña M. A. H., nacida en Hol-
– 1063 –
guín (Cuba) el 6 de septiembre de 1986,
de nacionalidad cubana y domiciliada en
la Holguín (Cuba). Acompañaba con la
solicitud los siguientes documentos: certificado de matrimonio celebrado en
Cuba; copia de partida de nacimiento y
pasaporte del contrayente.
que él regresó a Cuba en mayo de 2003
por dieciséis días; que no puede precisar
después que se casó, en qué fecha ha
venido su esposo; que piensa viajar definitivamente a España, que solicitó visado
invitada por su esposo y le fue denegado.
2. Realizado el trámite de audiencia
reservada al contrayente en el Registro
Civil de Ponferrada el 16 de mayo de
2003, este manifestó que es empresario
de profesión; que viaja a Cuba con frecuencia, y el primer viaje lo hizo en
1995, y desde entonces vuelve casi todos
los años, y normalmente sus estancias
son quincenales; que conoció a su esposa en septiembre de 2001, en la carretera,
donde ella hacía autostop, y él la recogió;
que cuando regreso a España, siguió
manteniendo contacto con ella por teléfono, mensajes y cartas; que volvió a ir
15 días a Cuba en enero de 2002, y en
abril volvió a pasar una quincena, siendo
entonces cuando decidieron casarse en
el mes de mayo; que conoce a la familia
de su esposa, y como ella era menor de
edad, para casarse tuvieron que autorizarla sus padres; que después de la boda,
él volvió a Cuba en octubre de 2002,
durante una quincena, en enero de 2003,
otros quince días y en el mes de abril, y
durante estas estancias ha vivido con su
esposa en una casa de alquiler. Se aporta
por el declarante, certificación literal de
nacimiento, certificación de empadronamiento en el Ayuntamiento de Balboa y
testimonio íntegro de su pasaporte.
4. El Encargado del Registro Civil
Central dictó acuerdo con fecha 30 de
abril de 2004, denegando la inscripción
del matrimonio solicitado, fundamentando su resolución en el hecho de que en
éste caso al tratarse de un matrimonio
celebrado en el extranjero por ciudadano
español, adquiere gran importancia la
audiencia personal reservada realizada a
los contrayentes, y, de ese trámite, resultó
que el esposo ha manifestado que desde
que conoció a su esposa ha viajado a
Cuba en siete ocasiones, pero en el testimonio del pasaporte aportado no hay
constancia de ninguno de los referidos
viajes, sin que se haya aportado prueba o
indicio alguno de que los haya realizado.
Ante estos hechos concretos y las manifestaciones de la esposa, cabe deducir la
falta de consentimiento valido para la
celebración del matrimonio, encontrándonos ante el fenómeno tan frecuente, de
un negocio jurídico simulado con fines
migratorios.
3. Mediante comparecencia ante el
Encargado del Registro Civil Consular de
La Habana el 23 de enero de 2004, doña
M. A. H., entre otras, hizo las siguientes
manifestaciones: que ella actualmente es
ama de casa y él trabaja en una empresa
forestal, cuidando árboles, y no sabe
desde cuándo hace esto; que se conocieron en el año 2002, no recuerda el mes,
cuando ella estaba pidiendo que le adelantaran en la carretera y él le adelantó
en su auto y se vieron por una semana;
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los solicitantes, éste interpuso recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, solicitando que se
revoque el acuerdo apelado, ordenando
que se inscriba el matrimonio, alegando
que ha existido relación previa y posterior a la celebración del matrimonio,
adjuntando relación de billetes de avión
a Cuba, certificación de titularidad de
cuentas bancarias y extractos de movimiento, para justificar que el contrayente
mantiene económicamente a su mujer,
facturas de teléfono, recibos de alquiler
de vivienda en Cuba y fotografías.
6. Comunicada la interposición del
recurso al Ministerio Fiscal, el Encargado
Boletín núm. 1984–Pág. 217
– 1064 –
del Registro Civil Central remitió lo actuado a la Dirección General de los Registros y del Notariado para su resolución, informando que a su juicio no
habían sido desvirtuados los razonamientos jurídicos que aconsejaron dictar tal
resolución, entendiendo que ésta debía
ser confirmada.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones de 1-1.ª y
2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de diciembre de
2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª y 4.ª de enero;
3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de febrero; 4-1.ª,
18-1.ª y 29-1.ª de marzo; 2-2.ª y 5-1.ª de
abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª, 28-5.ª y 31-3.ª
de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª, 14-1.ª y 2.ª y
17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en EspaBoletín núm. 1984–Pág. 218
ña o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de
evitar que esos matrimonios fraudulentos lleguen a celebrarse dentro del territorio español, recordando la importancia que en el expediente previo a la
celebración del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada
y por separado, de cada contrayente (cfr.
art. 246 RRC), como medio para apreciar
cualquier obstáculo o impedimento para
el enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida
por la lex loci. El Encargado debe comprobar si concurren los requisitos legales
-sin excepción alguna- para la celebración del matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y
esta comprobación, si el matrimonio
consta por «certificación expedida por
autoridad o funcionario del país de celebración» (art. 256-3.º RRC), requiere
que por medio de la calificación de ese
documento y «de las declaraciones
complementarias oportunas» se llegue a
la convicción de que no hay dudas «de
la realidad del hecho y de su legalidad
conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio que, para
permitir otras inscripciones sin expediente y en virtud de certificación de un
Registro extranjero, establecen los artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
– 1065 –
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 23 de mayo de 2002 entre un
español y una cubana y del trámite de
audiencia reservada practicada a los
contrayentes, resultan determinados
hechos objetivo de los que cabe deducir
que el matrimonio celebrado no ha perseguido los fines propias de esta institución. El auto apelado basaba fundamentalmente la denegación de la inscripción
del matrimonio en el hecho de que no
estuviesen reflejadas en el pasaporte las
entradas y salidas del recurrente a Cuba
correspondientes a los viajes realizados
por éste y siendo esa la base de la denegación no resulta lógico que no se mencione ni justifique en el recurso la razón
de la omisión de dicho dato en el citado
documento. Las respuestas, sobre todo
de la contrayente, dadas en el trámite de
audiencia revelan contradicciones y el
desconocimiento de hechos que no son
justificables: ella manifiesta que él trabaja en una empresa forestal, cuidando
árboles, él dice que es empresario. Le
conoció en 2002, aunque no recuerda el
mes; él declaró que la conoció en septiembre de 2001. Regresó a Cuba, según
ella, en mayo de 2003, pero él manifiesta que, antes de esa fecha, hizo un viaje
en enero de 2002 y otro en abril de dicho año. En el de mayo contrajo matrimonio. No se justifica que puedan ser
ignorados por ella esos dos viajes intermedios. Como tampoco que no pueda
precisar las fechas de los viajes de él,
posteriores al matrimonio ni siquiera el
número de veces que los ha hecho. Se
aportan justificantes de billetes de avión
que no coinciden totalmente con los
vuelos declarados. Relación de llamadas
telefónicas emitidas contra una sociedad, no contra el contrayente, efectuadas a teléfonos de Cuba que no coinciden con el que, en el trámite de
audiencia, había facilitado como de la
contrayente. Una relación de transferencias efectuadas internamente entre dos
cuentas abiertas en una misma sucursal.
Lo que antecede ha de relacionarse con
lo que el Consulado reiteradamente
hace constar en estos supuestos de solicitud de inscripción de matrimonios
sobre la situación que se produce en
algunos matrimonios entre ciudadanos
cubanos y extranjeros que, consciente o
inconscientemente, se sirven de tal institución con fines migratorios. En este
caso la contrayente había ya solicitado
un visado para viajar a España y manifestado, según señala expresamente el
Consulado, su voluntad de residir definitivamente en ella.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es
nulo por simulación. Así lo ha estimado
el Encargado del Registro Civil Consular,
el cual por su inmediación a los hechos
es quien más fácilmente puede apreciarlos y formar su convicción respecto de
ellos. Esta conclusión, obtenida en momentos cronológicamente más próximos
a la celebración del matrimonio, no
quedaría desvirtuada por un expediente
posterior, el del artículo 257 del Reglamento del Registro Civil, del cual debe
prescindirse por razones de economía
procesal (cfr. art. 354 RRC), si es que se
estima que, además de la vía judicial,
quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación
efectuada por la vía del artículo 256 del
Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
Boletín núm. 1984–Pág. 219
– 1066 –
RESOLUCIÓN (3.ª) de 30 de noviembre de
2004, sobre declaración de nacionalidad española.
No es española iure soli la nacida en
España en 2003, hija no matrimonial de
dominicano y de ecuatoriana, porque es
dominicana iure sanguinis.
En el expediente sobre declaración
con valor de simple presunción de la
nacionalidad española remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por los promotores contra
auto de la Juez Encargada del Registro
Civil de Móstoles (Madrid).
HECHOS
1. Mediante escrito presentado en el
Registro Civil de Móstoles, don H. O. M.
H., de estado civil soltero y nacionalidad
dominicana, y doña C. L. P. A., de estado
civil soltera y nacionalidad ecuatoriana,
ambos mayores de edad y con domicilio
en ese municipio, promueven expediente
de declaración con valor de simple presunción de la nacionalidad española de
la hija de ambos J. M. P., nacida el 4 de
noviembre de 2003 en Móstoles. Aportaban como documentos probatorios de la
pretensión: fotocopia de las tarjetas de
residencia de los promotores, certificación literal de nacimiento de la menor,
fotocopia del libro de familia, certificado
del Consulado General del Ecuador de
que la promotora tiene la nacionalidad
ecuatoriana, legislación ecuatoriana de
nacionalidad, certificado del Consulado
General de la Republica Dominicana, de
que la menor no se encuentra inscrita, y
de que los hijos de padres o madres dominicanos que hayan nacido en otro territorio, serán dominicanos, si vinieren y
se domiciliaren en el país.
2. Ratificados los promotores en el
contenido de su solicitud, el Ministerio
Fiscal informa que no procede acceder a
Boletín núm. 1984–Pág. 220
lo solicitado al no ser de aplicación el
artículo 17.1 del Código civil de acuerdo
con la doctrina de la Dirección General
de los Registros y del Notariado, entre
otras la resolución de 15 de febrero de
1994 que dice que, el nacido en el extranjero de padres dominicanos es dominicano iure sanguinis salvo que haya adquirido iure soli la nacionalidad española,
y la conclusión es que la menor, para la
que se pide la nacionalidad española, no
tiene esta condición, al no tratarse de una
situación de apátrida originaria que ha
querido evitar el legislador. La Juez Encargada del Registro Civil dictó auto con
fecha 13 de diciembre de 2003 denegando la nacionalidad española de origen a
la menor, en base a los argumentos expuestos por el Ministerio Fiscal.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a los promotores, éstos interponen recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
remite a su anterior informe. La Juez Encargada del Registro Civil remite el expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 12 y 17 del
Código civil; 96 de la Ley del Registro
Civil; 335 y 338 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 15 de
febrero de 1994, 17-2.ª de noviembre de
2001 y 5-4.ª de febrero, 17-2.ª de abril,
20-5.ª de mayo, 10-4.ª y 5.ª de junio y
16-7.ª de septiembre de 2002.
II. Se ha intentado por este expediente que se declare con valor de simple
presunción que tiene la nacionalidad
española de origen la nacida en España
en 2003, hija no matrimonial de padre
dominicano y de madre ecuatoriana. La
petición se basa en la forma de atribución
– 1067 –
iure soli de la nacionalidad española para
los nacidos en España de padres extranjeros, si la legislación de ninguno de ellos
atribuye al hijo una nacionalidad (cfr. art.
17-1-c del Código civil).
III. De acuerdo con el conocimiento
adquirido por este Centro Directivo de la
legislación constitucional dominicana, el
nacido en el extranjero de padres dominicanos es dominicano iure sanguinis
salvo que haya adquirido iure soli la nacionalidad española. Por lo tanto, dado el
carácter subsidiario de la atribución iure
soli de la nacionalidad española y la preferencia para el legislador español del ius
sanguinis sobre el iure soli, hay que concluir que la nacida es dominicana y que
no entra en juego el citado precepto del
Código civil, pues no se produce una situación de apatridia originaria que justificaría la atribución de la nacionalidad
española.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 30 de noviembre de
2004, sobre autorización de matrimonio.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio civil remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por los interesados
contra auto de la Juez Encargada del Registro Civil de Leganés ( Madrid).
HECHOS
1. Con fecha 13 de abril de 2004,
don K. H. C., nacido en Tánger (Marruecos), el 28 de junio de 1984, soltero, con
documento de identidad y con domicilio
en Leganés y doña N. S. N., nacida en
Madrid, el 28 de noviembre de 1982,
soltera, con DNI y con domicilio en Leganés, solicitaban autorización para
contraer matrimonio civil. Acompañan
los siguientes documentos: fotocopia del
pasaporte, extracto de nacimiento, certificados consulares, extracto de ficha antropométrica, confirmación de soltería y
certificado de empadronamiento de él,
fotocopia del DNI, certificado de nacimiento y certificado de empadronamiento de ella.
2. Ratificados los promotores, se
practicó la información testifical, manifestando los testigos que conocen a los
contrayentes, que expresan su convencimiento de que el proyectado matrimonio
no incurre en prohibición legal alguna.
3. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil de Leganés,
el 4 de mayo de 2004, dio el siguiente
resultado: ella manifiesta que tiene 21
años y su pareja 19, que se conocieron
en febrero del 2003 a través de un amigo
común, que viven juntos desde hace tres
meses, que ella tiene dos hijas y no tienen
hijos en común, que él desde que vino a
España no ha vuelto a su país, que ha
trabajado en inmobiliarias y actualmente
está en paro, que su pareja está trabajando en una empresa de reformas, que vive
en el domicilio de su abuela, que sabe los
nombres de los padres de él y que tiene
tres hermanos pero no sabe como se llaman, no sabe a qué se dedican y habla
con los padres por teléfono, aunque poco
por no entender el idioma, que sabe que
su pareja ha solicitado la tarjeta de residencia, pero no se la han concedido. Él
manifiesta que tiene 19 años y que su
pareja tiene 21 años y no recuerda la fecha de cumpleaños, que es marroquí,
que se conocen hace un año y uno o dos
meses y se conocieron en el barrio, que
no han vivido juntos antes, no tienen hijos en común y ella tiene dos niñas la
mayor se llama N. y la pequeña E., que él
Boletín núm. 1984–Pág. 221
– 1068 –
llego a España hace dos años y no ha
vuelto a viajar, que están siempre juntos
pues su pareja vive al lado de su domicilio, que trabaja montando pladur y ella
no trabaja, que tiene medios suficientes
para vivir y no sabe los de su pareja, que
los padres de su pareja se llaman A. y S.,
al padre no le ha visto nunca y la madre
murió y conoce a la abuela que se llama
P. y a un hermano de 19 años que se
llama D. y que él tiene tres hermanos
varones y él es el mayor.
4. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste emitió informe el 17 de mayo de
2004, oponiéndose al matrimonio proyectado dadas las contradicciones existentes en las declaraciones efectuadas
por ambos promoventes. A la vista de lo
actuado la Juez Encargada del Registro
Civil Leganés, dictó auto con fecha 21 de
mayo de 2004 denegando la autorización
para celebrar el matrimonio civil entre los
promoventes, fundamentaba su resolución por resultar acreditada la existencia
de impedimentos y obstáculos por falta
de consentimiento matrimonial de conformidad con lo dispuesto en los arts. 44
y siguientes del Cc.
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, alegando que desean contraer matrimonio.
6. Notificado el recurso al Ministerio Fiscal, da su conformidad al auto
apelado, por las razones que expuso en
su anterior informe. La Juez Encargada
del Registro Civil de Leganés remite el
expediente a la Dirección General de los
Registros y del Notariado para su resolución y confirma el auto apelado por sus
propios fundamentos.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
Boletín núm. 1984–Pág. 222
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales; 23 del Pacto Internacional de
Nueva York de 19 de diciembre de 1966
de derechos civiles y políticos; la Resolución del Consejo de la Unión Europea de
4 de diciembre de 1997 sobre las medidas
que deberán adoptarse en materia de lucha contra los matrimonios fraudulentos
10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44,
45, 73 y 74 del Código civil; 386 de la Ley
de Enjuiciamiento Civil; 238, 245, 246,
247 y 358 del Reglamento del Registro
Civil; la Instrucción de 9 de enero de
1995; y las Resoluciones, entre otras, de
4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª y 26-2.ª de noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª de diciembre de 2003
y 21-4.ª de enero, 5-3.ª y 18-1.ª de febrero;
3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª de marzo; y 16-1.ª, 203.ª y 4.ª de abril; 26-1.ª, 2.ª y 3.ª de mayo
y 15-1.º y 2.ª de junio de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal, reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse de
la inexistencia del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal
para la celebración (cfr. art. 246 RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas que
del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de otros
medios objetivos, el Encargado llega a la
convicción de que existe simulación, no
debe autorizar un matrimonio nulo por
falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
– 1069 –
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir ala prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre una española y un marroquí, resultan del trámite de audiencia suficientes
hechos objetivos para deducir que la finalidad perseguida con el matrimonio
proyectado no es la propia de esta institución. Se advierte la existencia de contradicciones y un desconocimiento de
datos personales que no son comprensibles entre personas que manifiestan tener una relación desde hace más de un
año. La más significativa de esas contradicciones es que ella manifiesta que están conviviendo desde hace tres meses
y él declara que «no han vivido juntos
antes». Consecuencia de esa declaración es que ella señala como domicilio
de los dos el de ella y él no señala un
domicilio común y dice que ella vive al
lado de la calle en la que él lo hace.
Tampoco coinciden sus declaraciones
en cuanto a la forma en que se conocieron. Preguntados por la fecha de su nacimiento, ella indica sólo el año y él
manifiesta que no recuerda la de ella. Él
desconoce los ingresos que ella tiene, lo
que no resulta lógico en vísperas de su
matrimonio no saber los ingresos con los
que cuenta la pareja. Ella ignora el nombre de los hermanos de él y éste confunde la edad de la hija mayor de ella. A la
vista de lo que antecede hay que concluir, como lo hace el Ministerio Fiscal
y la Juez Encargada, que el matrimonio
civil proyectado persigue finalidad distinta de la de contraerlo efectivamente.
El recurso no contiene alegaciones que
desvirtúen los hechos revelados en las
audiencias reservadas.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 30 de noviembre de
2004, sobre cambio de apellidos.
Se declara la nulidad parcial de actuaciones del Encargado que deniega un
cambio de apellido, siendo incompetente
para ello, y la Dirección General, por
delegación del señor Ministro de Justicia,
deniega el cambio pretendido por falta
del requisito de uso habitual.
En las actuaciones sobre cambio de
apellidos remitidas a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado
por el interesado contra auto del Juez
Encargado del Registro Civil de Sevilla.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Sevilla, don D. R. E., con DNI
y con domicilio en Alcalá del Río, solicitaba como primer apellido «de la Rosa»
por ser el que le corresponden legítimamente y ser conocido por el mismo,
manifestando que el apellido «Rosa» al
ser nombre propio le genera problemas
tanto para el peticionario como para sus
descendientes. Al mismo tiempo solicita
el cambio de su segundo apellido «E.»
por el de «C.» que es el segundo apellido
materno. Acompaña los siguientes documentos: certificación de nacimiento del
peticionario y de su padre, partidas de
bautismo y certificado de confirmación
del abuelo y hermanos del solicitante
con el primer apellido «de la Rosa» y
fotocopia del Libro de Familia y del DNI
del promotor con el primer apellido
«Rosa»
2. Ratificado el interesado, el Ministerio Fiscal no es opone a lo solicitaBoletín núm. 1984–Pág. 223
– 1070 –
do en su informe. El Juez Encargado del
Registro Civil de Sevilla, dictó auto con
fecha 7 de junio de 2004, autorizando al
peticionario el cambio de los apellidos
«R. E.» por «de R. C.».
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste con fecha
1 de julio de 2004 prestó su conformidad
con la misma y se practica la inscripción
del cambio de apellidos en el acta de
nacimiento.
4. Con fecha 15 de julio de 2004 don
D. R. E. presentó recurso ante la Dirección
General de los Registros y del Notariado
alegado que no está de acuerdo con el
primer apellido «de Rosa», ya que en todos los documentos aportados de su
abuelo paterno y hermanos, así como su
bisabuelo, están registrados como «de la
Rosa». Acompaña nuevamente los documentos reseñados en su primera petición
y facturas donde aparece el promotor con
el primer apellido en la forma solicitada.
5. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que entiende que no procede admitir a trámite
el recurso, toda vez que el promotor
mostró su conformidad con el auto recurrido en la notificación y se declaró firme.
El Juez Encargado del Registro Civil remite el expediente a la Dirección General
de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 57 y 59 de la
Ley del Registro Civil; 195, 205, 206 y
209 del Reglamento del Registro Civil; y
las Resoluciones de 27-1.ª de enero de
2001, 30-3.ª de noviembre de 2002 y
28-7.ª de mayo de 2003 y 17-2.ª y 4.ª de
octubre de 2003.
II. Son dos las peticiones contenidas
en el escrito inicial del interesado: Una,
la modificación de su apellido materno
«E.» que era el primero de su madre, por
el segundo de ésta, «C.». Otra, el cambio
Boletín núm. 1984–Pág. 224
del apellido paterno «Rosa» por «de la
Rosa». La primera de ellas fue admitida
por el Juez Encargado. La segunda, por
aplicación de lo dispuesto en el artículo
195 del Reglamento del Registro Civil, lo
fue parcialmente, pues al ser «Rosa»
usualmente nombre propio, autorizó la
anteposición de la partícula «de», pero
denegó la anteposición de la partícula
«la» por no quedar acreditada con la
prueba aportada su pertenencia legítima.
Tanto en lo relativo al cambio del apellido «E.» como en lo que se refiere a la
anteposición de la partícula «de» al apellido «Rosa», la competencia corresponde al Juez Encargado del Registro (cfr. art.
59.1.º LRC y 209.1.º RRC y 195 RRC). No
sucede lo mismo respecto de la autorización para anteponer la partícula «la» al
citado apellido «Rosa», porque dicha
anteposición supondría un verdadero
cambio del apellido para el cual carece
de competencia el Juez Encargado por
venir atribuida, salvo en casos expresamente previstos, al Ministerio de Justicia
y por delegación a esta Dirección General.
III. El Encargado del Registro Civil del
domicilio tiene facultades para decidir en
primera instancia un expediente de cambio de apellidos en los supuestos taxativos que señalan los artículos 59 de la Ley
del Registro Civil y 209 de su Reglamento. Como en este caso no se trata de
ninguno de los supuestos previstos en
dichos artículos la denegación de autorización para anteponer a «Rosa» la partícula «la», excede de las competencias
propias de aquel, por lo que este expediente, una vez instruido ante el Registro
Civil del domicilio (cfr. art. 365 RRC),
tenía que haber sido resuelto por el Ministerio de Justicia, de acuerdo con la
competencia general atribuida en materia
de cambio de nombre propio y de los
apellidos por el artículo 57 de la Ley del
Registro Civil y hoy, por delegación, por
esta Dirección General de los Registros y
del Notariado.
– 1071 –
IV. Consiguientemente ha de declararse la nulidad de actuaciones, por incompetencia, del auto dictado por el Juez
Encargado (cfr. arts. 48 y 62 LEC y 238 y
240 LOPJ, en relación con la remisión
contenida en el art. 16 RRC) en lo que se
refiere a la denegación mencionada y
examinar la cuestión de si la modificación solicitada puede ser concedida, tras
el expediente instruido, por este Centro
Directivo.
V. Esta cuestión debe ser resuelta negativamente, pues aún cuando pudiera
darse por acreditada la pertenencia legítima del apellido «de la Rosa» con las certificaciones de la Iglesia Católica anteriores a la creación del Registro Civil, lo que
no está probado es otro de los requisitos
exigibles, cual es el relativo a la situación
de hecho en el uso del apellido (cfr. art.
57.1.º LRC y 205.1.º RRC) y para que el
Ministerio de Justicia pueda autorizar el
cambio de apellidos, tiene, efectivamente,
que acreditarse dicho requisito. Es decir,
ha de probarse en el expediente que el
apellido, en la forma propuesta, constituye
una situación de hecho no creada por el
interesado, lo que significa, de un lado,
que la persona afectada por el cambio usa
y es conocida por dicho apellido y, de
otro, que dicho uso y conocimiento no ha
sido provocado de propósito para conseguir la modificación pretendida. Pues
bien, la documentación que a tal fin se
aporta, consistente en unas facturas, aparte de insuficiente, es de fecha tan reciente
y próxima a la de la solicitud inicial cursada, que no es válida para acreditar una
situación de hecho, consolidada en el
tiempo, del uso del apellido propuesto e
induce a pensar que ha sido creada por el
propio interesado con el fin de alcanzar el
cambio pretendido.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Declarar la nulidad por incompetencia del auto dictado por el Juez Encar-
gado del Registro Civil de Sevilla el 7 de
junio de 2004, en lo que se refiere a la
denegación para anteponer al apellido
paterno la partícula «la», confirmándolo
en todo lo demás.
2.º Desestimar el recurso y denegar,
por delegación del señor Ministro de
Justicia (ORDEN JUS/1825/2003, de 26
de junio), la autorización para anteponer
al primer apellido del recurrente la partícula «la».
RESOLUCIÓN (1.ª) de 1 de diciembre de
2004, sobre inscripción de nacimiento
y opción a la nacionalidad española.
No puede optar a la nacionalidad española por la vía del art. 20 n.º 1, b) del
Código civil, en su redacción dada por la
Ley 36/2002, de 8 de octubre, el extranjero menor de edad adoptado en forma
simple en Argentina por un español de
origen en 1978, porque si bien en la redacción del Código civil dada por Ley 7/
1970, de 4 de julio creaba un nuevo vínculo irrevocable de filiación con ruptura
de los vínculos con la familia natural, en
este caso al haberse constituido la adopción por parte de las autoridades judiciales argentinas, cuando el art. 9 n.º 5 Cc
establecía la competencia judicial internacional a favor de las autoridades españolas por ser español el adoptante, dicha
adopción no puede ser reconocida por
España.
En el expediente de inscripción de
nacimiento y opción a la nacionalidad
española, remitido a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado
por el interesado contra resolución de la
Encargada del Registro Civil Consular de
Buenos Aires (Argentina).
HECHOS
1. Don E. D. S. B.-T., nacido el 29 de
junio de 1968 en Lomas de Zamora (ArBoletín núm. 1984–Pág. 225
– 1072 –
gentina) solicitó en el Registro Civil Consular de España en Buenos Aires (Argentina) la inscripción de su nacimiento
como hijo de padre español. Adjuntaba
los siguientes documentos: declaración
de datos para la inscripción, certificado
de nacimiento del promotor, copia de la
sentencia de 10 de mayo de 1978, por la
que se constituye la adopción simple de
los menores H. A. y E. D. por don R. W.
S., con efectos retroactivos de 26 de marzo de 1977, pasaporte español y certificado de nacimiento de don R. W. S. B., y
de su matrimonio con doña A. L. A., madre del promotor, inscripción de nacimiento y certificación en extracto de
inscripción de nacimiento de don H. A.
T. A., hermano del promotor.
2. La Encargada del Registro Civil
Consular dictó auto con fecha 29 de abril
de 2003, acordando no autorizar la inscripción de nacimiento del promotor, en
base a que la adopción constituida según
las leyes argentinas es una adopción simple, y sus efectos no corresponden a la
adopción regulada por los artículos 175
y siguientes del Código civil.
3. Notificada la resolución al interesado, éste presentó recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado alegando que a su hermano se le
había otorgado la nacionalidad española,
por lo que solicitaba la revisión de su
expediente.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que reiteró lo indicado en el auto recurrido. La
Encargada del Registro Civil consular
confirmó la resolución recurrida remitiendo el expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 18, 154 y 173 a
179 del Código civil en su redacción originaria, 18 y 20 del Código civil conforme
Boletín núm. 1984–Pág. 226
a la redacción de la Ley de 15 de julio de
1954, 20 del Código civil redacción conforme a la Ley de 8 de octubre
de 2002; 15, 16, 23 y 46 de la Ley del
Registro Civil; 66, 68 y 85 del Reglamento
del Registro Civil y las Resoluciones de 11
de mayo de 1999, 5-2.ª de abril de 2000,
19 de mayo de 2001 y 3 de abril de 2002
y 23-4.ª y 30-5.ª de enero de 2004.
II. Se ha intentado por estas actuaciones inscribir el nacimiento y opción a la
nacionalidad española de un ciudadano
argentino nacido en Argentina en 1968
adoptado en forma simple conforme a la
ley argentina en 1978, siendo el adoptante español de origen.
III. Dada la fecha en que se constituyó la adopción en Argentina, a la redacción entonces vigente del Código civil
hay que atenerse, sin que en principio
puedan ser tenidas en cuenta las reformas
posteriores sobre la adopción interna e
internacional sobrevenidas en nuestro
Derecho (vid. Disposiciones transitorias
1.ª y 2.ª de la Ley 21/1987 de 11 de noviembre). Es lo cierto que el Código civil
en su redacción vigente a la fecha de la
indicada constitución de la adopción,
incluso en su modalidad simple y no plena, creaba un vínculo de parentesco entre
el adoptante, el adoptado y sus descendientes, correspondiendo al hijo adoptivo
los mismos derechos y obligaciones que
a los hijos por naturaleza, con excepciones circunscritas al ámbito sucesorio,
además de conferir al adoptante la patria
potestad sobre el adoptado menor de
edad y de tener un carácter en todo caso
irrevocable (cfr. arts. 176 y 177 Cc en su
redacción dada por Ley 7/1970, de 4 de
julio). Desde este punto de vista no cabe
poner en cuestión el vínculo de filiación
alegado. La conclusión anterior, está basada en la consideración de la condición
de la ley española como ley aplicable a
los efectos de la adopción discutida por
aplicación de lo previsto en el artículo 9
n.º 5 del Código civil en su redacción
originaria, lo cual resulta importante en el
– 1073 –
presente caso ya que en caso de que se
considerase aplicable a tales efectos la
legislación argentina tal conclusión quedaría desvirtuada, pues, tal legislación,
según el conocimiento adquirido de la
misma por este Centro Directivo, no solo
reservaba a la adopción plena el efecto de
conferir al adoptado una filiación sustitutiva de la de origen, efecto que en consecuencia no cabría predicar de las adopciones simples como la ahora considerada,
sino que admitía la revocación de estas
últimas mediante acuerdo de las partes
judicialmente manifestado, declaraba
subsistentes los derechos y deberes que
resulten del vínculo de sangre, con excepción de la patria potestad, y permitía el
reconocimiento del adoptado y el ejercicio de las acciones de filiación después
de la constitución de la adopción simple
(vid. arts. 20 a 29 de la Ley 19.134 de
Argentina). Sin embargo, esta ley extranjera en este caso queda desplazada, desde
el punto de vista del Ordenamiento jurídico español, por la propia ley material
española, toda vez que, como se ha adelantado, el artículo 9 n.º 5 del Código civil
en su redacción dada por Decreto 1.836/
1974, de 31 de mayo, vigente a la fecha
de la constitución de la adopción discutida, disponía que «La adopción, en cuanto
a sus efectos … se regulará por la ley del
adoptante».
IV. Pero lo que sucede en el presente
caso es que no puede reconocerse, igualmente por consideraciones derivadas de
nuestro Derecho conflictual, la validez
de la adopción constituida con arreglo a
la legislación argentina y ante autoridades de esta nacionalidad, dado que el
artículo 9 n.º 5 del Código civil, en su
redacción dada por el citado Decreto
1.836/1974, de 31 de mayo, disponía que
«para la constitución de la adopción serán competentes las autoridades de la
nacionalidad del adoptante», y en la
constitución de la adopción ahora contemplada no intervinieron las autoridades
españolas siendo como era español el
adoptante.
V. En estas condiciones, ante la imposibilidad legal de reconocer una adopción
constituida por autoridades incompetentes (art. 9, n.º 5 Cc), hay que concluir que
ni el adoptante español transmitió iure
sanguinis su nacionalidad española al
adoptado, ni existió una verdadera filiación que permita al interesado optar a la
nacionalidad española como hijo de padre originariamente español nacido en
España, conforme a la nueva redacción
dada al art. 20 del Código civil por la Ley
36/2002 de 8 de octubre. Por lo demás, ni
la certificación registral extranjera aportada ha sido objeto de legalización, ni la
resolución judicial argentina que constituyó la adopción tiene fuerza en España
al no haber obtenido el preceptivo exequatur (cfr. arts., 23 LRC, 81 y 83 RRC y
954 LEC de 1881).
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 1 de diciembre
de 2004, sobre autorización de matrimonio.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio civil remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por los interesados
contra auto de la Juez Encargada del Registro Civil de Melilla.
HECHOS
1. Con fecha 29 de diciembre de
2003, don E. R. M., nacido en Lorca
(Murcia), el 22 de septiembre de 1951,
Boletín núm. 1984–Pág. 227
– 1074 –
soltero, español, con DNI y con domicilio en Melilla y doña K. N. F., nacida en
Casablanca (Marruecos) el 24 de septiembre de 1985, soltera, de nacionalidad
marroquí, con PSM y con residencia en
Marruecos, solicitaban autorización para
contraer matrimonio civil en el Registro
Civil de Melilla. Acompañaban los siguientes documentos: certificado de
empadronamiento, fotocopia del DNI,
certificación de nacimiento y fe de vida y
estado de él y fotocopia del pasaporte,
original y traducción del certificado de
nacimiento y certificado de soltería de
ella.
2. Ratificados los promotores, se
practicó la información testifical, manifestando los testigos que expresan su
convencimiento de que el proyectado
matrimonio, no incurre en prohibición
legal alguna.
3. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil de Melilla
el 24 de marzo de 2004, dio el siguiente
resultado: él manifiesta que llevan más o
menos tres años, que tiene 52 años y ella
18 pero que la edad no es impedimento,
que la conoció en Casablanca por medio
del marido de su hermana que es su amigo, que se conocieron en las navidades
del 2001 en un primer viaje y en el segundo fue cuando empezaron su relación, que él vive en Lorca y ella en Casablanca y se ven unas 5, 6 ó 7 veces al año
dependiendo de los puentes, Semana
Santa y Navidad, que los padres no han
puesto ningún impedimento, que cuando
se casen van a vivir en Lorca y hasta que
ella consiga el visado vivirá en Casablanca, que no han hablado de ninguna fiesta
porque en Melilla no tienen a nadie y en
todo caso se irán a comer con los padrinos y algún familiar suyo, que ella no ha
estado nunca en Lorca y tiene estudios
primarios. Ella manifiesta que llevan tres
años de novios, que lo conoció en Casablanca en su casa con su familia por
medio del marido de su hermana, que la
segunda vez que le vio se hicieron noBoletín núm. 1984–Pág. 228
vios, que no piensa en la diferencia de
edad porque le quiere, que cuando se
casen van a hacer una fiesta en Melilla
con la familia de su pareja porque la de
ella no puede viajar por no tener documentación, sólo asistirá su hermana, que
cuando se casen van a vivir en Melilla y
ella ha estado viviendo allí en casa de
una tía durante la tramitación de otro
expediente, que su novio trabaja en la
pintura, que ha estudiado primaria y parte de secundaria y está estudiando español, que no va a trabajar porque se va a
dedicar a la casa.
4. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste emitió informe el 10 de mayo de
2004, oponiéndose al matrimonio proyectado dadas las contradicciones existentes en las declaraciones efectuadas
por ambos promoventes. A la vista de lo
actuado la Juez Encargada del Registro
Civil de Melilla dictó auto con fecha 27
de mayo de 2004 denegando la autorización para celebrar el matrimonio civil
entre los promoventes, fundamentaba su
resolución en las respectivas contradicciones existentes en las manifestaciones
de ambos contrayentes y el desconocimiento por parte de cada uno de circunstancias personales esenciales del otro
contrayente, pues ha presunción fundada
de que el matrimonio sea de conveniencia y favorecer la obtención de residencia
legal del contrayente extranjero.
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, alegando que su
propósito es fundar una familia, que lo
normal es que hasta conseguir el visado
un extranjero tiene que residir en su país
de origen, todo ello con independencia
de que dada su profesión de pintor y encontrándose actualmente con trabajo en
Melilla, puedan vivir juntos en esa Ciudad y que en cuanto al tema de la celebración de la boda, expone que la hermana de su pareja se encuentra casada con
un español y ellos iban a ser los padrinos
– 1075 –
o testigos con independencia de que más
adelante harían una fiesta en Casablanca
a la que acudiría su familia.
6. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, confirma la resolución recurrida y
desestima el recurso. La Juez Encargada del
Registro Civil de Melilla remite el expediente a la Dirección General de los Registros y
del Notariado para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos 10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74 del Código
civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil; 238, 245, 246, 247 y 358 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción
de 9 de enero de 1995; y las Resoluciones, entre otras, de 4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª y
26-2.ª de noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª de diciembre de 2003 y 21-4.ª de enero, 5-3.ª y
18-1.ª de febrero; 3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª de marzo;
y 16-1.ª, 20-3.ª y 4.ª de abril; 26-1.ª, 2.ª y 3.ª
de mayo y 15-1.º y 2.ª de junio de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal, reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse de
la inexistencia del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal
para la celebración (cfr. art. 246 RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas
que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de
otros medios objetivos, el Encargado llega
a la convicción de que existe simulación,
no debe autorizar un matrimonio nulo por
falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir ala prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre un español y una marroquí, resultan
del trámite de audiencia suficientes hechos objetivos para deducir que la finalidad perseguida con el matrimonio proyectado no es la propia de esta institución.
Se advierten contradicciones en cuestiones que por ser importantes y trascendentes para la vida en común, su existencia
cuando es inminente el matrimonio, no
resultan comprensibles, teniendo en
cuenta, además, que la relación entre
ellos, según manifiestan, tiene ya cierta
duración. Especialmente es significativa
la contradicción respecto al lugar en que
piensan fijar su residencia una vez contraigan matrimonio. Él manifiesta que,
entonces, vivirán en Lorca (Murcia) y ella
afirma que lo harán en Melilla, en donde
él actualmente trabaja. A esta contradicción se une la relativa a la celebración
posterior del matrimonio, sobre la que no
hay coincidencia, e igual sucede respecto de la situación de separación, -que él
Boletín núm. 1984–Pág. 229
– 1076 –
manifiesta, pero ella no-, que han de tener tras haber contraído el matrimonio,
por consecuencia del visado de ella, separación no del todo justificada si se tiene en cuenta que ella declara que ha residido en Melilla, en casa de un familiar,
durante la tramitación del expediente. No
se da razón alguna para que habiendo
residido antes no pueda hacerlo con posterioridad al matrimonio. A todo ello se
une el hecho, sin ser por sí solo determinante, de una considerable diferencia de
edad (34 años) entre los contrayentes. Las
alegaciones que se formulan en el recurso no desvirtúan los hechos revelados en
las audiencias reservadas. A la vista de lo
que antecede hay que concluir, como lo
hace el Ministerio Fiscal y la Juez Encargada, que el matrimonio civil proyectado
persigue finalidad distinta de la de contraerlo efectivamente.
DNI y con domicilio en Melilla y doña
S. I. H., nacida en Melilla, el 21 de junio
de 1985, soltera, de nacionalidad marroquí, con documento de identidad y con
domicilio en Nador, solicitaban autorización para contraer matrimonio civil en el
Registro Civil de Melilla. Acompañaban
los siguientes documentos: fotocopia del
DNI, certificado de nacimiento, fe de
vida y estado, y certificado de empadronamiento de él, fotocopia del documento
de identidad, certificado de nacimiento,
fe de soltería, certificado de residencia y
fotocopia del pasaporte de ella.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
3. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil de Melilla
el 31 de marzo de 2004, dio el siguiente
resultado: él manifiesta que se encuentra
en paro pero está a punto de empezar a
trabajar en la construcción, que es soltero, que su novia tiene 18 años y él 34,
que se conocieron por medio de la madre
de su cuñado, que van a hacer una pequeña celebración familiar en casa de sus
padres, que piensan vivir en casa de sus
padres hasta alquilar una casa, que su
novia ni estudia ni trabaja, que hace un
año que la pidió en matrimonio y le regaló el anillo y un conjunto de gargantilla.
Ella manifiesta que hace un año que conoce a su novio, no sabe como se conocieron ni con quién estaba acompañado
su novio, que él no trabaja ni sabe en lo
que ha trabajado, no le conoce mucho y
tampoco se ven mucho, se considera muy
religiosa y han pensado celebrar la boda
religiosa en el verano en Farkhana.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 1 de diciembre de
2004, sobre autorización de matrimonio.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio civil remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por los interesados
contra auto de la Juez Encargada del Registro Civil de Melilla.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Melilla, don A. M. H., nacido
en Melilla, el 20 de octubre de 1969,
soltero, de nacionalidad española, con
Boletín núm. 1984–Pág. 230
2. Ratificados los promotores, se
practicó la información testifical, manifestando los testigos que expresan su
convencimiento de que el proyectado
matrimonio, no incurre en prohibición
legal alguna.
4. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste no se opone a lo solicitado. A la
vista de lo actuado la Juez Encargada del
Registro Civil de Melilla dictó auto con
fecha 5 de mayo de 2004 denegando la
– 1077 –
autorización para celebrar el matrimonio
civil entre los promoventes, fundamentaba su resolución en las respectivas contradicciones existentes en las manifestaciones de ambos contrayentes y el
desconocimiento por parte de cada uno
de circunstancias personales esenciales
del otro contrayente, pues hay presunción fundada de que el matrimonio sea
de conveniencia y favorecer la obtención
de residencia legal del contrayente extranjero.
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, alegando que cuando contraen matrimonio en el Registro
Civil conocen exactamente su trascendencia, y que hasta que el matrimonio no
se celebre religiosamente, dado el gran
arraigo que tiene la tradición y la religión
entre los musulmanes residentes en Melilla de origen bereber, lo normal es que
los cónyuges no convivan juntos, pero
esto no quiere decir que no se sientan
casados.
6. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, éste confirma la resolución recurrida y desestima el recurso. La Juez Encargada del Registro Civil de Melilla remite el expediente a la Dirección General
de los Registros y del Notariado para su
resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos 10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74 del Código
civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil; 238, 245, 246, 247 y 358 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción
de 9 de enero de 1995; y las Resoluciones, entre otras, de 4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª
y 26-2.ª de noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª
de diciembre de 2003 y 21-4.ª de enero,
5-3.ª y 18-1.ª de febrero; 3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª
de marzo; y 16-1.ª, 20-3.ª y 4.ª de abril;
26-1.ª, 2.ª y 3.ª de mayo y 15-1.º y 2.ª de
junio de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal,
reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse
de la inexistencia del impedimento de
ligamen o de cualquier otro obstáculo
legal para la celebración (cfr. art. 246
RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas
que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de
otros medios objetivos, el Encargado llega a la convicción de que existe simulación, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º
Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir ala prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
Boletín núm. 1984–Pág. 231
– 1078 –
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre un español y una marroquí, resultan del trámite de audiencia suficientes
hechos objetivos para deducir que la finalidad perseguida con el matrimonio
proyectado no es la propia de esta institución, Se advierte, especialmente en la
audiencia habida con la recurrente, el
desconocimiento de una serie de datos
que no encuentran justificación cuando
es inminente la celebración del matrimonio. Ella no recuerda cuando ni como
conoció a él; ignora cual ha sido su trabajo y reconoce expresamente que «no
conoce mucho a su novio ni se ven mucho». De las respectivas audiencias se
deduce, además, la existencia de una
instrumentalización del matrimonio civil
que proyectan contraer, puesto que sus
manifestaciones revelan que será a la
celebración del matrimonio según el rito
musulmán, a la que, realmente, atribuyan eficacia. A la vista de lo que antecede, hay que concluir, como lo hace el
Ministerio Fiscal y la Juez Encargada,
que el matrimonio civil proyectado persigue finalidad distinta de la de contraerlo efectiva y eficazmente. Las alegaciones que se formulan en el recurso no
desvirtúan los hechos revelados en el
citado trámite de audiencia.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 1 de diciembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega la inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
Boletín núm. 1984–Pág. 232
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitido a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra Acuerdo del
Encargado del Registro Civil Consular de
La Habana.
HECHOS
1. Con fecha 15 de septiembre
de 2003, don A. M. M., nacido en Barcelona, el 5 de enero de 1930, viudo, español y con domicilio en Girona y doña
R.-L. D. M., nacida en Cruces (Cienfuegos), el día 13 de diciembre de 1947,
viuda, de nacionalidad cubana y con
domicilio en Cienfuegos, comparecieron
en el Registro Consular y manifiestan que
ha contraído matrimonio civil en Cienfuegos (Cuba), el 29 de agosto de 2003,
solicitando su inscripción en el Registro
Civil español. Acompañan los siguientes
documentos: impreso de declaración de
datos para la transcripción del matrimonio civil, declaración de estado civil,
certificado de matrimonio local, certificados de nacimiento y matrimonios anteriores de los contrayentes y defunciones de
los cónyuges de ambos e invitación notarial a favor de la contrayente.
2. Realizado el trámite de audiencia
reservada a cada uno de los contrayentes
en el Registro Civil Consular y en el Registro Civil de Girona, los días 24 de
septiembre de 2003 y 21 de noviembre
de 2003 dio el siguiente resultado: ella
manifiesta que tiene 55 años, es viuda y
no trabaja pues su esposo la mantiene
económicamente, que su actual esposo
tiene 76 años, es viudo y está jubilado,
que se conocieron en el año 2001 por
cartas y fotografías por medio de una
hermana de ella que vive en España hace
cinco años casada con un ciudadano
español y personalmente cuando el contrayente viajó a Cuba por única vez, en
agosto de 2003, para la celebración del
matrimonio y piensa residir definitiva-
– 1079 –
mente en España. Él manifiesta que conoció a su mujer por medio de una hermana
de ella, que lleva siete años viudo y que
ésta hace mucho tiempo le habló de su
hermana, que tiene familia y es como si
no la tuviera, que hace dos años él empezó a escribirle y hablar con ella por
teléfono, que el año pasado tenía que ir
a Cuba, pero por problemas con la familia tuvo que ir a Andalucía, que se conocieron personalmente durante diez días
antes de casarse y él paga el alquiler de
la casa donde vive.
3. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste emitió informe con fecha 28 de abril
de 2004, oponiéndose a la transcripción
del matrimonio. A la vista de lo actuado
el Juez Encargado del Registro Civil Consular dictó auto con fecha 29 de abril de
2004 denegando la transcripción del
matrimonio local, fundamentando su
resolución en que de las manifestaciones de ambos cónyuges reflejadas en el
Acta levantada tras el preceptivo trámite
de audiencia, se desprende claramente
que no existe intención de contraer matrimonio a los fines propios de dicha
institución, lo que unido al informe emitido por el Ministerio Fiscal le lleva a
concluir que se trata de un matrimonio
de complacencia.
4. Notificado el interesado, éste interpuso recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado alegando que no pudo viajar anteriormente
a los efectos de conocer personalmente a
su esposa por motivos de salud y continuo su relación epistolar y telefónica,
hasta que los médicos autorizaron el
viaje y en dicho viaje comprobaron que
la relación que había mantenido de forma platónica podía considerarse realidad
y decidieron casarse por lo que no puede
plantearse un matrimonio de complacencia. Acompaña sobres de las cartas enviadas por la esposa, fotografías y facturas
telefónicas.
5. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, estima que se han guardado en la
tramitación las prescripciones legales, y
en consecuencia, el auto que se recurre
resulta conforme a Derecho y con independencia de su validez según la Ley
local, por lo que se ratifica en todos los
extremos del informe emitido en su día y
previo al acuerdo que se recurre. El Encargado del Registro Civil Consular se
ratifica en el contenido del informe anterior denegando la transcripción del matrimonio local por considerarlo nulo de
acuerdo con la legislación española vigente y remite las actuaciones a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones, entre
otras, de 1-1.ª y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de
diciembre de 2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª
y 4.ª de enero; 3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de
febrero; 4-1.ª, 18-1.ª y 29-1.ª de marzo;
2-2.ª y 5-1.ª de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª,
28-5.ª y 31-3.ª de mayo; y 8-2.ª, 11-2.ª,
14-1.ª y 2.ª y 17-2.ª de junio de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
Boletín núm. 1984–Pág. 233
– 1080 –
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Registro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones
sin expediente y en virtud de certificación de un Registro extranjero, establecen los artículos 23, II, de la Ley y 85 de
su Reglamento.
Boletín núm. 1984–Pág. 234
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en
Cuba el 29 de agosto de 2003 entre un
español y una cubana y del trámite de
audiencia reservada practicada a los
contrayentes, resulta como hecho objetivo la existencia de una relación breve,
pues aunque declaran que esta relación
se inició mediante comunicaciones postales y telefónicas en 2001, las pruebas
que aportan tanto de dichas comunicaciones como de envíos de dinero, lleva
fecha de los meses inmediatos a la celebración del matrimonio o de los posteriores. Junto a éste hecho está el que los
contrayentes no se conocieron personal
y directamente hasta los días previos al
matrimonio y sólo durante diez días. La
resolución, arriba citada, del Consejo de
Europa, señala como uno de los factores
que permiten presumir la existencia de
un matrimonio de complacencia, el hecho de que los contrayentes no se hayan
encontrado antes del matrimonio, que es
en realidad lo que ha sucedido en el
presente caso. La contrayente, que tiene
una hermana viviendo en la misma población que él, manifestó en la audiencia reservada que pensaba residir definitivamente en España. Lo que antecede
ha de relacionarse con lo que el Consulado hace constar en su informe sobre la
situación que se produce en algunos
matrimonios entre ciudadanos cubanos
– 1081 –
y extranjeros que, consciente o inconscientemente, se sirven de tal institución
con fines migratorios.
VI. De estos hechos, es una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo
por simulación. Así lo ha estimado el
Encargado del Registro Civil Consular, el
cual por su inmediación a los hechos es
quien más fácilmente puede apreciarlos
y formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (5.ª) de 1 de diciembre de
2004, sobre autorización de matrimonio civil.
Se autoriza porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre autorización
para contraer matrimonio civil remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por el interesado con
contra auto del Encargado del Registro
Civil de Telde (Las Palmas).
HECHOS
1. Con fecha 21 de junio de 2004,
don J. A. A. M., nacido en Itagüi (Antio-
quía) el 16 de noviembre de 1964, de
nacionalidad colombiana, soltero y con
domicilio en Villa de Agüimes y doña R.
E. V. A., nacida en Las Palmas el 20 de
junio de 1971, soltera, con DNI y con
domicilio en Villa de Agüimes, solicitaban autorización para contraer matrimonio civil en el Registro Civil de Telde.
Acompañaban los siguientes documentos: certificado de nacimiento, partida de
bautismo, fotocopia del pasaporte de él y
certificado de empadronamiento de ambos, certificación de nacimiento, fe de
vida y estado y fotocopia del DNI de
ella.
2. Ratificados los promotores, se
practicó la información testifical, manifestando los testigos que conocen a los
contrayentes que expresan su convencimiento de que el proyectado matrimonio,
no incurre en prohibición legal alguna.
3. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil de Telde
el 25 de junio de 2004, dio el siguiente
resultado: él manifiesta que su pareja
nació en Las Palmas el 20 de junio
de 1971, que se conocieron al hacerle un
trabajo de albañilería en su casa en marzo de 2002, que no tiene permiso de residencia, que llegó a España en octubre
de 2001 como turista, que convive con
su pareja desde junio o agosto de 2002,
que él trabaja con yeso, pintura y escayola y su pareja en una productora de cine
como secretaria, que sus medios económicos son los trabajos particulares que
hace, que su pareja tiene un hermano
que se llama Lucho al que no conoce
personalmente, que conoce al padre de
ella y se llama Juan Luis, no tiene hijos en
común, que él tiene cinco hermanos y
tiene dos hijos de otra relación que viven
en Colombia con su madre y piensan vivir cuando se casen en el mismo domicilio propiedad de su novia. Ella manifiesta
que su pareja nació en Antioquía, el 16
de noviembre de 1964, que se conocieron en su casa hace más de una año
cuando su pareja le hizo unas reparacioBoletín núm. 1984–Pág. 235
– 1082 –
nes, que su pareja no tiene residencia
legal, que llegó a España en octubre
de 2001 y que al principio vivía con unos
amigos y posteriormente se fue a vivir con
ella, que él ha trabajado como mecánico
de motos, trabajos de pintura y otros varios, que llevan conviviendo juntos desde
junio del año pasado aunque su pareja
figura empadronado con ella desde hace
un mes, que ella trabaja como ayudante
de producción y su pareja en la albañilería, que su pareja tiene cinco hermanos,
que no tienen hijos en común y él tiene
dos hijas de 6 y 3 años respectivamente,
que ella tiene un hermano y que su pareja sólo conoce personalmente al padre y
que piensan vivir cuando se casen en su
domicilio propiedad de ella.
4. Notificado el Ministerio Fiscal, éste
emitió informe el 30 de julio de 2004,
oponiéndose al matrimonio proyectado
dadas las contradicciones existentes en
las declaraciones efectuadas por ambos
promoventes. A la vista de lo actuado el
Juez Encargado del Registro Civil de Telde
dictó auto con fecha 5 de agosto de 2004
denegando la autorización para celebrar
el matrimonio civil entre los promoventes, fundamentaba su resolución en las
respectivas contradicciones existentes en
las manifestaciones de ambos contrayentes y el desconocimiento por parte de
cada uno de circunstancias personales
esenciales del otro contrayente, pues hay
presunción fundada de que el matrimonio sea de complacencia.
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, alegando que en el
auto objeto del recurso se hace constar el
mutuo desconocimiento de datos personales, que no comparten ya que en la
audiencia reservada coincidieron plenamente a cada una de las preguntas que se
les fueron formulando, que ambos residen juntos desde hace más de un año y
cuatro meses y que el ius nubendi sólo
está supeditado a los obstáculos de orden
Boletín núm. 1984–Pág. 236
civil establecidos por el Código pero no
puede quedar coartado por normas administrativas de otro carácter.
6. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, éste confirma la resolución impugnada por sus propios fundamentos. El
Juez Encargado del Registro Civil de Telde
remite el expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado
para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre
de 1966 de derechos civiles y políticos;
la Resolución del Consejo de la Unión
Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 65, 73,
74 del Código civil; 386 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil; 23 y 73 de la ley del
Registro Civil; 238, 245, 246, 247, del
Reglamento del Registro Civil; la Instrucción del 9 de enero de 1995, y las Resoluciones de 30-2.ª de junio; 3-4.ª de julio;
8-1.ª y 23-1.ª de septiembre; y 2-1.ª,
8-3.ª, 9-3.ª, 16-3.ª y 24-1.ª y 3.ª de octubre de 2003; y 28-5.ª y 29-2.ª de enero,
16-3.ª de febrero, 4-2.ª de marzo y 17-1.ª
de septiembre de 2004.
II. Dentro de la tramitación del expediente previo a la celebración del matrimonio civil es trámite esencial la audiencia personal, reservada y por separado de
cada contrayente, que debe efectuar el
instructor, asistido por el Secretario, para
cerciorarse de la inexistencia de impedimento de ligamen o de cualquier otro
obstáculo legal para la celebración (cfr.
– 1083 –
art. 246 RRC e Instrucción de 9 de enero
de 1995, regla 3.ª)
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos-especialmente en los matrimonios entre español y extranjero-en cuanto que por él
puede en ocasiones descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes,
que no desean en realidad ligarse con el
vínculo matrimonial sino aprovecharse
de la apariencia del matrimonial para
obtener las ventajas que del matrimonio
resulten para el extranjero. Si, a través de
este trámite o de otros medios, el Encargado llega a la convicción de que existe
simulación, no debe autorizar un matrimonio nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73.1.º CC)
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual los hechos comprobados por medio de esas declaraciones complementarias oportunas no son lo
suficientemente clarificadores para deducir de ellos, sin sombra de duda, la existencia de la simulación. Las audiencias
reservadas practicadas han revelado que
el conocimiento respecto de sus circunstancias personales y familiares alcanza
un grado que puede considerarse suficiente. Así se deduce de las respuestas
dadas, en las que no se aprecian grandes
contradicciones ni revelan desconocimiento de datos que pudieran considerarse de importancia a los efectos de poder
deducir una utilización fraudulenta de la
institución matrimonial.
VI. Si se tiene en cuenta la presunción general de buena fe y que el ius
nubendi, como derecho fundamental de
la persona, no debe ser coartado, postergado o denegado más que cuando exista
una certeza racional absoluta del obstáculo legal que vicie de nulidad al matrimonio pretendido, ha de ser preferible,
aun en caso de duda, no poner trabas a
la celebración o a la inscripción del
enlace. Como expresó en un supuesto
similar la Resolución de 9-2.ª de octubre
de 1993, «ante la opción de autorizar un
matrimonio que eventualmente sea declarado nulo o de coartar el ius connubii,
este Centro Directivo ha de elegir la primera alternativa». «Siempre quedará a
salvo la posibilidad de que el Ministerio
Fiscal inste judicialmente la nulidad del
matrimonio (cfr. art. 74 Cc) en un juicio
declarativo ordinario en el que con toda
amplitud podrán enjuiciarse las circunstancias del caso concreto».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, estimar el recurso y revocar el
acuerdo apelado.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 2 de diciembre de
2004, sobre autorización de matrimonio.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio civil remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por los interesados
contra auto del Encargado del Registro
Civil de Arona (Tenerife)
HECHOS
1. Con fecha 20 de abril de 2004,
don A. D., nacido en Fez, el 3 de julio
de 1976, casado, de nacionalidad marroBoletín núm. 1984–Pág. 237
– 1084 –
quí y con domicilio en Arona y doña
C. A. M., nacida en Arona, el 10 de diciembre de 1964, divorciada, de nacionalidad española con DNI y con domicilio en Villa de Adeje, solicitaban
autorización para contraer matrimonio
civil en el Registro Civil de Arona. Acompañaban los siguientes documentos:
certificado de matrimonio donde consta
sentencia de divorcio, fe de vida y estado,
certificado de nacimiento, certificado de
empadronamiento y fotocopia del DNI
de ella, certificado de empadronamiento,
original y traducción del cer-tificado de
nacimiento, certificado de capacidad
matrimonial, acta de manifestación notarial, y fotocopia del pasaporte de él.
2. Ratificados los promotores, se
practicó la información testifical, manifestando los testigos que conocen a los
contrayentes que expresan su convencimiento de que el proyectado matrimonio,
no incurre en prohibición legal alguna.
3. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil de Arona,
el 20 de abril de 2004, dio el siguiente
resultado: él manifiesta que no está ligado por vínculo matrimonial, que conoció
a su pareja en un restaurante que está en
Las Verónicas por medio de una amiga
que se llama M., no recuerda el día pero
fue en el mes de marzo del 2003, que
están viviendo juntos desde hace dos
meses en Adeje, que ella nació en Los
Cristianos, no recuerda el día y tiene
nueve hermanos pero no sabe sus nombres, que sus padres de llaman S. y O.,
que conoce el número de móvil de su
novia y él tiene siete hermanos, uno vive
en España y los otros en Marruecos y su
propósito es vivir en España definitivamente. Ella manifiesta que conoció a su
pareja en un restaurante que está en Las
Américas donde él trabaja hace un año
aproximadamente, sobre el 10 ó el 8 de
marzo, que él esta viviendo en Los Cristianos y no viven juntos, que ella nació
en Los Cristianos y tiene nueve hermanos, que sabe el número de móvil de su
Boletín núm. 1984–Pág. 238
novio y que tiene siete hermanos, uno
vive en Mallorca o en Barcelona y los
otros en Marruecos y que su propósito es
vivir en España definitivamente.
4. Notificado el Ministerio Fiscal, éste
emitió informe el 29 de abril de 2004,
oponiéndose al matrimonio proyectado
dadas las contradicciones existentes en
las declaraciones efectuadas por ambos
promoventes. A la vista de lo actuado el
Juez Encargado del Registro Civil de Arona dictó auto con fecha 24 de mayo
de 2004 denegando la autorización para
celebrar el matrimonio civil entre los
promoventes, fundamentaba su resolución en las respectivas contradicciones
existentes en las manifestaciones de ambos contrayentes y el desconocimiento
por parte de cada uno de circunstancias
personales esenciales del otro contrayente, pues hay presunción fundada de que
el matrimonio sea de conveniencia.
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado, alegando que el
contrayente entiende el español «coloquial» bastante mal, por lo que hay que
hablarle muy despacio y que en la audiencia reservada no dijo el nombre de
sus cuñados ante el problema de la falta
de soltura para entender y hablar, que él
nunca dijo que viviera junto a su futura
esposa, sino que salía con ella y que no
le facilitaron un traductor oficial.
6. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, confirma la resolución impugnada
por sus propios fundamentos. El Juez
Encargado del Registro Civil de Arona
remite el expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado
para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
– 1085 –
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos 10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74 del Código
civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil; 238, 245, 246, 247 y 358 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción
de 9 de enero de 1995; y las Resoluciones, entre otras, de 4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª
y 26-2.ª de noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª de
diciembre de 2003 y 21-4.ª de enero,
5-3.ª y 18-1.ª de febrero; 3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª
de marzo; y 16-1.ª, 20-3.ª y 4.ª de abril;
26-1.ª, 2.ª y 3.ª de mayo y 15-1.º y 2.ª de
junio de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal,
reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse
de la inexistencia del impedimento de
ligamen o de cualquier otro obstáculo
legal para la celebración (cfr. art. 246
RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas
que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de
otros medios objetivos, el Encargado llega a la convicción de que existe simulación, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º
Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir ala prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre una española y un marroquí, resultan del trámite de audiencia determinados hechos objetivos para deducir que la
finalidad perseguida con el matrimonio
proyectado no es la propia de esta institución. Se advierten contradicciones y la
existencia de un desconocimiento de
datos que confirman ese criterio. No se
comprende que tras un año de conocerse, él ignore el nombre de todos los hermanos de ella, que son nueve o la fecha
de su nacimiento y que conteste sin seguridad («creo que se llaman») al ser preguntado por el nombre de los padres de
ella y, especialmente, como señala el
Ministerio Fiscal y hace constar la Juez
Encargada, no es justificable la contradicción entre las declaraciones de los interesados en cuanto a la convivencia: Según él, están viviendo juntos desde hace
dos meses y, según ella, no viven juntos.
Se alega en el recurso que dichas declaraciones obedecen a desconocimiento de
la lengua o nervios y se pretende interpretar lo que se quiso decir cambiando el
sentido de lo que se dijo, incluso se solicita la repetición del trámite de audiencia, a lo que no ha lugar, puesto que éste
se efectuó correctamente y su reiteración
le haría perder su sentido y finalidad.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
Boletín núm. 1984–Pág. 239
– 1086 –
RESOLUCIÓN (2.ª) de 2 de diciembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega su inscripción porque hay
datos objetivos bastantes para deducir la
ausencia de consentimiento matrimonial.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por la interesada contra auto del Encargado del Registro Civil Central.
HECHOS
1. Con fecha 20 de mayo de 2003,
don M.-A. N. N., nacido en Azua (República Dominicana), el 26 de agosto
de 1964, soltero, de nacionalidad española, con DNI y con domicilio en Madrid
y doña A. F., nacida en Azua, el 2 de diciembre de 1966, soltera, de nacionalidad dominicana y con domicilio en
Azua, solicitaban a través del Registro
Civil Central inscribir su matrimonio civil
contraído en Azua (República Dominicana), el 3 de octubre de 2002. Acompañaban los siguientes documentos: acta de
matrimonio expedida por el Registro Civil
Dominicano, certificados de nacimiento
de los contrayentes y fotocopia del DNI
del interesado
2. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil Central al
interesado con fecha 19 de septiembre
de 2003, manifiesta que lleva residiendo
en España desde 1995 con permiso de
trabajo, que ha viajado a la República
Dominicana desde ese año unas tres o
cuatro veces, que conoció a su esposa
antes de venir a España en 1994, que
tiene dos hijos nacidos en Madrid que
viven con su madre y que no ha contraído
matrimonio con la madre de los mismos,
que trabaja en una empresa de limpieza
y su esposa como empleada de hogar,
que su esposa no tiene hijos, tiene cuatro
Boletín núm. 1984–Pág. 240
hermanos y no ha solicitado nunca visado para viajar a España. Ella comparece
en el Consulado de España en Santo Domingo el 12 de enero de 2004 y manifiesta que conoció a su esposo en Azua en el
año 1993 y desde entonces mantienen
relación sentimental, han convivido juntos poco tiempo, no tienen hijos en común ni de otra relación, que su cónyuge
tiene dos hijos con los que convive junto
con la madre, que trabaja en la limpieza
con unos ingresos de 800 euros, que ella
no trabaja y él le envía unos 50 euros,
que a la boda asistieron su madre y hermanos, que conoce a sus suegros y que
se comunican por teléfono dos veces por
semana, que piensa residir en España y
trabajar como doméstica, que nunca ha
solicitado visado, que ella tiene cuatro
hermanos y su esposo ocho y que él ha
viajado a Santo Domingo 3 ó 4 veces.
3. El Juez Encargado del Registro
Civil Central, dictó Acuerdo con fecha 4
de mayo 2004, denegando la inscripción
de matrimonio solicitada, alegaba como
razonamientos jurídicos, que la competencia para resolver corresponde a tenor
del artículo 68 del Reglamento del Registro Civil a ese Registro Civil Central, y que
la audiencia personal adquiere gran importancia, a fin de descubrir el verdadero
propósito de las partes y evitar que se
inscriban matrimonios donde falta el
verdadero consentimiento matrimonial y
de los hechos concretos expuestos en la
audiencia reservada, han de considerarse
elementos objetivos suficientes para
deducir la falta de consentimiento matrimonia.
4. Notificado el interesado, éste interpuso recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado manifestando que se le está denegando un
derecho que le corresponde como nacional del territorio español, que el matrimonio cumple los requisitos debidos y fundamentales que exige la legislación
española y que le deja en una situación
de desamparo la resolución que se basa
– 1087 –
en conjeturas y con una falta de motivación latente.
5. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, éste confirma el auto por sus fundamentos. El Juez Encargado del Registro
Civil Central informa que no han sido
desvirtuados los razonamientos jurídicos
que se dicto en la resolución, por lo que
confirma la misma y remite el expediente
a la Dirección General de los Registros y
del Notariado para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 49, 56,
65, 73 y 74 del Código civil; 23 y 73 de
la Ley del Registro Civil; 54, 85, 245, 246,
247, 256, 257 y 354 del Reglamento del
Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones de 1-1.ª
y 2.ª, 10-2.ª, 16-1.ª y 2.ª de diciembre de
2003; y 13-2.ª y 3.ª, 15-1.ª y 4.ª de enero;
3-2.ª y 3.ª, 12-1.ª y 2.ª de febrero; 4-1.ª,
18-1.ª y 29-1.ª de marzo; 2-2.ª y 5-1.ª
de abril; 22-1.ª y 2.ª, 24-1.ª, 28-5.ª
y 31-3.ª de mayo, 8-2.ª, 11-2.ª, 14-1.ª
y 2.ª y 17-2.ª de junio y 30-1.ª de septiembre de 2004.
II. El llamado matrimonio de complacencia es indudablemente nulo en
nuestro Derecho por falta de verdadero
consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45
y 73-1.º Cc). Para evitar en la medida de
lo posible la existencia aparente de estos
matrimonios y su inscripción en el Regis-
tro Civil, esta Dirección General dictó en
su momento la Instrucción de 9 de enero
de 1995, dirigida a impedir que algunos
extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por
medio de un matrimonio simulado con
ciudadanos españoles.
III. La Instrucción citada trata de evitar que esos matrimonios fraudulentos
lleguen a celebrarse dentro del territorio
español, recordando la importancia que
en el expediente previo a la celebración
del matrimonio tiene el trámite de la audiencia personal, reservada y por separado, de cada contrayente (cfr. art. 246
RRC), como medio para apreciar cualquier obstáculo o impedimento para el
enlace (cfr. arts. 56, I, Cc y 245 y 247
RRC), entre ellos, la ausencia de consentimiento matrimonial. Pues bien, análogas medidas deben adoptarse cuando se
trata de inscribir en el Registro Consular
o en el Central un matrimonio ya celebrado en la forma extranjera permitida por la
lex loci. El Encargado debe comprobar si
concurren los requisitos legales -sin excepción alguna- para la celebración del
matrimonio (cfr. art. 65 Cc) y esta comprobación, si el matrimonio consta por
«certificación expedida por autoridad o
funcionario del país de celebración» (art.
256-3.º RRC), requiere que por medio de
la calificación de ese documento y «de
las declaraciones complementarias oportunas» se llegue a la convicción de que
no hay dudas «de la realidad del hecho y
de su legalidad conforme a la ley española». Así lo señala el artículo 256 del Reglamento, siguiendo el mismo criterio
que, para permitir otras inscripciones sin
expediente y en virtud de certificación de
un Registro extranjero, establecen los
artículos 23, II, de la Ley y 85 de su Reglamento.
IV. Esta extensión de las medidas
tendentes a evitar la inscripción de matrimonios simulados, por más que hayan
sido celebrados en el extranjero, viene
siendo propugnada por la doctrina de
Boletín núm. 1984–Pág. 241
– 1088 –
este Centro Directivo a partir de la Resolución de 30 de mayo de 1995, debiendo
denegarse la inscripción cuando existan
una serie de hechos objetivos, comprobados por las declaraciones de los propios
interesados y por las demás pruebas presentadas, de las que sea razonable deducir según las reglas del criterio humano
(cfr. art. 386 LEC) que el matrimonio es
nulo por simulación.
V. En este caso concreto se trata de
inscribir un matrimonio celebrado en la
República Dominicana el 3 de octubre
de 2002 entre una ciudadana dominicana y un español por residencia, dominicano de origen, y se constata la concurrencia de unos hechos objetivos que se
consideran determinantes para deducir
que el matrimonio ha sido celebrado
persiguiendo finalidad distinta de la que
le es propia y que, por esa causa, no
puede ser objeto de inscripción. El conocimiento directo entre los interesados es
breve. Él manifiesta que desde 1994 en
que se conocen ha ido tres o cuatro veces
a la República Dominicana, sin tenerlo
muy claro, ni especificar fechas de los
viajes, ella declara que se conocieron
en 1993, y, pese a que el número no es
considerable, sólo recuerda la fecha o
período de una, manifestando no saber
bien si las visitas han sido tres o cuatro.
Él manifiesta que ella trabaja en una empresa de limpieza, ella que ahora no trabaja. Desde la celebración del matrimonio no han convivido, limitándose ella a
manifestar que antes de la celebración
del matrimonio no lo ha hecho mucho. Él
ha mantenido con anterioridad a la celebración del matrimonio una relación
sentimental con otra persona fruto de la
cual han nacido dos hijos en el año 2001
y 2003, y, según manifestación de la
compareciente en la audiencia reservada,
su cónyuge vive en la actualidad con la
madre de sus hijos y con los mismos, limitándose él a declarar que sus hijos viven con su madre.
Boletín núm. 1984–Pág. 242
VI. De estos hechos comprobados es
una deducción razonable y en modo alguno arbitraria entender que el matrimonio es nulo por simulación. Así lo han
estimado los Encargados de los Registros
Civiles Consular y Central, que por su
inmediación a los hechos son quienes
más fácilmente pueden apreciarlos y
formar su convicción respecto de ellos.
Esta conclusión, obtenida en momentos
cronológicamente más próximos a la
celebración del matrimonio, no quedaría
desvirtuada por un expediente posterior,
el del artículo 257 del Reglamento del
Registro Civil, del cual debe prescindirse
por razones de economía procesal (cfr.
art. 354 RRC), si es que se estima que,
además de la vía judicial, quedara abierto este camino ante la denegación adoptada en la calificación efectuada por la
vía del artículo 256 del Reglamento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 2 de diciembre de
2004 , sobre declaración de la nacionalidad.
Es español iure soli el nacido en España de padres colombianos y nacidos en
Colombia.
En el expediente sobre declaración
con valor de simple presunción de la
nacionalidad española remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por los promotores con
adhesión del Ministerio Fiscal, contra
auto de la Juez Encargada del Registro
Civil de Guadalajara.
HECHOS
1. Por escrito presentado el 21 de
enero de 2004 en el Registro Civil de
Guadalajara, don G. M. R., de naciona-
– 1089 –
lidad colombiana, soltero, con Documento de Identidad y con domicilio en
Azuqueca de Henares y doña N. F. G.,
de nacionalidad colombiana, soltera,
con Documento de Identidad y con domicilio en Azuqueca de Henares solicitaban la declaración con valor de simple
presunción de la nacionalidad española
de su hijo L. A. M. F. Acompañan los siguientes documentos: certificación literal de nacimiento de su menor hijo,
certificados de nacimiento y de empadronamiento de los promotores y certificado de la Embajada acreditativo de la
no inscripción en dicho Consulado del
menor.
2. Ratificados los promotores el Ministerio Fiscal informa favorablemente.
3. La Juez Encargada del Registro
Civil de Guadalajara dictó auto con fecha
12 de mayo de 2004, denegando la declaración con valor de presunción de la
nacionalidad española del menor. Alegaba como razonamientos jurídicos que
según el artículo 17 del Cc son españoles
de origen los nacidos en España de padres extranjeros, si ambos carecieren de
nacionalidad o si la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad y que en este caso es factible que el
menor adquiera la nacionalidad colombiana que ostentan los padres al registrarle en el Consulado Colombiano y lo que
se ha pretendido es buscar un rodeo a la
ley, acudiendo a la aplicación de una
norma para conseguir un fin que no tiene
amparo legal, abusando de la norma que
está prevista para un objetivo distinto (art.
6.4 del Cc).
4. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a los interesados, éstos interponen recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado,
manifestando que el Consulado de Colombia expidió certificado acreditativo
de la no inscripción en dicho consulado
del menor, y de que éste no cumple los
requisitos establecidos por la legislación
del artículo 96 apartado B, por lo que no
puede ser considerado ciudadano colombiano. Acompañan fotocopias de las tarjetas de residencia, tarjeta médica, certificados de empadronamiento, liquidación
de haberes, fotocopia del Libro de Familia y contrato de arrendamiento de temporada.
5. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
adhirió al mismo por haberse acreditado
que el menor nacido en España no ha
adquirido la nacionalidad colombiana
y le es de aplicación lo dispuesto en el
artículo 17.1 c). del Código civil. La Juez
Encargada del Registro Civil deniega la
presunción de la nacionalidad española
del menor, quien no adquiere la nacionalidad de los padres porque éstos no quieren, no porque no sea posible y fácil
conseguirla, remitiendo el expediente a
la Dirección General de los Registros y
del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 12 y 17 del
Código civil; 96 de la Ley del Registro
Civil; 335, 338 y 340 del Reglamento del
Registro Civil; 7 de la Convención de las
Naciones Unidas sobre los Derechos del
Niño de 20 de noviembre de 1989; y
las Resoluciones, entre otras, de 13-5.ª,
14-1.ª, 26-5.ª y 27-1.ª y 2.ª de enero,
13-3.ª y 4.ª y 16-4.ª de febrero y 10-3.ª,
13-1.ª de marzo, 7-2.ª y 19-3.ª de abril,
17-1.ª , 28-3.ª de mayo y 23-1.ª de julio
de 2004.
II. Plantea el recurso la cuestión de
si tiene la nacionalidad española de
origen un niño nacido en España en el
año 2003, hijo de padres colombianos
nacidos en Colombia. La petición se funda en la atribución iure soli de la nacionalidad española establecida a favor de
los nacidos en España de padres extranjeros cuando la legislación de ninguno de
Boletín núm. 1984–Pág. 243
– 1090 –
ellos atribuye al nacido una nacionalidad
(cfr. art. 17.1.c) del Código civil).
pendiente de fantasía apropiado para
designar mujer.
III. Reiteradamente tiene establecido
esta Dirección General (de acuerdo con
el conocimiento adquirido de la legislación colombiana) que los hijos de colombianos nacidos en el extranjero no adquieren automáticamente por el solo
hecho del nacimiento la nacionalidad
colombiana, la cual sólo puede adquirirse por un acto posterior. Se da, por lo
tanto, una situación de apatrídia originaria en la cual la atribución de la nacionalidad española iure soli se impone. No ha
de importar que el nacido pueda adquirir
más tarde iure sanguinis la nacionalidad
de sus progenitores, porque este solo
hecho no puede llevar consigo la pérdida
de nacionalidad atribuida ex lege en el
momento del nacimiento.
En el expediente de cambio de nombre
remitido a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado por la interesada contra auto de la Juez Encargada
del Registro Civil de Mislata (Valencia).
IV. Tal conclusión, como también se
ha dicho reiteradamente, se ve reforzada
por la aplicación del artículo 7 de la
Convención de los Derechos del Niño, en
cuanto que establece que el niño tendrá
desde su nacimiento derecho a adquirir
una nacionalidad y que los Estados Partes
velarán por la aplicación de este derecho,
«sobre todo cuando el niño resultara de
otro modo apátrida».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado.
2.º Declarar con valor de simple
presunción que el menor es español de
origen; la declaración se anotará al margen de la inscripción de nacimiento.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de Mislata el 25 de febrero de 2004,
doña María Angeles G. C., vecina de
Mislata, nacida el 7 de abril de 1968 en
Utiel (Valencia), solicitaba el cambio de
nombre por el de Massiel por ser el usado
habitualmente. Adjuntaba los siguientes
documentos: certificado de inscripción
de nacimiento, certificación de empadronamiento, fotocopia del DNI y varias fotocopias de documentos acreditativos del
uso del nombre.
2. Ratificada la promotora, el Ministerio Fiscal se opuso a lo solicitado por
considerar que el nombre propio de
Massiel es un hipocorístico que no ha
alcanzado sustantividad propia. La Juez
Encargada dictó auto con fecha 2 de
junio de 2004 denegando el cambio
solicitado.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a la interesada, ésta presentó recurso ante la Dirección General de
los Registros y del Notariado.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratificó en su informe anterior. La Juez
Encargada del Registro Civil confirmó la
resolución recurrida y ordenó la remisión
del expediente a la Dirección General de
los Registros y del Notariado.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 2 de diciembre de
2004, sobre cambio del nombre propio.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Es admisible el cambio de «María de
los Angeles» a «Massiel», nombre inde-
I. Vistos los artículos 27, 29 y 54 de
la Ley del Registro Civil; 127, 192, 193
Boletín núm. 1984–Pág. 244
– 1091 –
y 206 del Reglamento del Registro Civil,
y las Resoluciones de 12-1.ª de febrero;
1-2.ª de abril; 7-5.ª de julio; 10-1.ª y
25-2.ª de septiembre; 21-1.ª de octubre
de 2003; y 3-2.ª de julio de 2004.
II. La cuestión que se plantea en este
recurso es la de si es admisible como
nombre propio de mujer el de «Massiel»
que propone la interesada en sustitución
del «María de los Angeles», que ostenta
actualmente.
III. En materia de nombres, las limitaciones –que como tales deben ser interpretadas restrictivamente- van referidas a
aquellos que objetivamente perjudiquen
a la persona (cfr. art. 192 RRC), a los que
sean diminutivos o variantes familiares
sin sustantividad, a los que hagan confusa la identificación y a los que induzcan
a error sobre el sexo (cfr. art. 54 LRC). En
el presente caso está suficientemente
acreditado el uso habitual del nombre
propuesto y la causa de la denegación, ha
sido la de ser «Massiel» un hipocorístico
de «María-Angeles» que no tiene sustantividad propia. No se comparte este criterio, porque con carácter general, el común de las personas no relaciona ambos
nombres y , en consecuencia, no identifica uno con el otro, sino que más bien
considera al propuesto nombre independiente e idóneo, por su terminación y
eufonía, para designar a mujer, sin que se
aprecie en el mismo infracción de las
prohibiciones del artículo 54 de la Ley
del Registro Civil.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y dejar sin efecto el auto apelado.
2.º Autorizar el cambio del nombre
«María de los Angeles» por «Massiel»,
usado habitualmente, no debiendo producir esta autorización efectos legales
mientras no se inscriba al margen del
asiento de nacimiento y siempre que así
se solicite en el plazo de ciento ochenta
días desde la notificación, conforme a lo
que dispone el artículo 218 del Reglamento del Registro Civil. El Encargado
que inscriba el cambio deberá efectuar
las comunicaciones ordenadas por el artículo 217 del mismo Reglamento.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 3 de diciembre de
2004, sobre autorización de matrimonio civil.
Se autoriza porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por el interesado contra
auto de la Juez Encargada del Registro
Civil de Telde (Las Palmas)
HECHOS
1. Mediante escrito presentado en
el Registro Civil de Telde el 14 de mayo
de 2004, don C. M. C., nacido el 11 de
febrero de 1945, soltero, natural de Las
Palmas de Gran Canaria y vecino de Valsequillo, de nacionalidad española, con
DNI, iniciaba expediente en solicitud de
autorización para contraer matrimonio
civil con doña M. A. C. B., nacida
el 11 de junio de 1950, divorciada, natural de Cuba y vecina de Las Palmas, con
pasaporte. Adjuntaban los siguientes documentos: certificaciones literales de
nacimiento, certificado de empadronamiento, fotocopia de los documentos de
identidad de ambos, certificado de sentencia de divorcio de ella y fe de vida y
estado civil de él.
2. Ratificados los interesados, en
audiencia reservada con el contrayente
en fecha 19 de mayo de 2004 manifestó
que su pareja nació en Cuba y que tiene
52 años; que se conocieron en el centro
comercial La Ballena hace un año y pico;
Boletín núm. 1984–Pág. 245
– 1092 –
que ella no tiene permiso de residencia,
que cuando llego a España se alojó en
casa de su hija; que no conviven juntos
aunque se visitan con frecuencia especialmente los sábados y domingos que es
cuando viven juntos; que él es albañil y
ella enfermera; que esta jubilado y trabaja en el campo; que ella tiene una hija
que se llama teresa y cuatro hermanos
que residen en Cuba; que no tienen hijos
en comun; que ella estuvo casada con
anterioridad desconociendo el nombre
de su marido y con el que tiene dos hijas;
que él tiene cuatro hermanos y que esta
soltero y sin hijos; que cuando se casen
vivirán en la localidad de Valsequillo en
un piso propiedad de él. En la misma fecha se celebra audiencia reservada con la
contrayente quien manifiesta, entre otros
datos, que su pareja nació en Las Palmas
de G. Canaria en fecha 11 de febrero
de 1933; que se conocieron en el centro
comercial La Ballena casualmente; que
no tiene permiso de residencia y que
cuando llego a España en abril de 2002
se fue a vivir a casa de su hija; que ella es
enfermera y él albañil jubilado; que ella
tiene medios económicos proporcionados tanto por su hija como por él; que
tiene una hija en España así como una
nieta, y cuatro hermanos en Cuba; que
ella tiene dos hijas; que él tiene cuatro
hermanos y que no tienen hijos en común; que cuando se casen vivirán en el
actual domicilio que es propiedad de él.
5. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que interesó en fecha 3 de septiembre de 2004 la
desestimación del recurso y el mantenimiento de la resolución recurrida. La Juez
Encargada del Registro Civil de Telde
confirmó el auto recurrido ordenando la
remisión del expediente a la Dirección
General de los Registros y del Notariado
para su resolución.
3. El Ministerio Fiscal emite informe
en fecha 8 de junio de 2004 en el que se
opone a la celebración del matrimonio
toda vez que se ha puesto de manifiesto
por los promotores el desconocimiento
de datos esenciales de ambos, lo que
unido a la situación de entrada y estancia
en el territorio nacional de ella, considera que no existe voluntad de contraer un
verdadero matrimonio.
II. Dentro de la tramitación del expediente previo a la celebración del matrimonio civil existe un trámite esencial e
imprescindible (cfr. Instrucción de 9 de
enero de 1995, norma 3.ª), como es la
audiencia personal, reservada y por separado de cada contrayente, que debe
efectuar el instructor, asistido del Secretario, para cerciorarse de la inexistencia
del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal para la celebración (cfr. art. 246 RRC).
4. Notificada la resolución a los interesados se interpuso recurso en fecha 13
de julio de 2004 ante la Dirección General de los Registros y del Notariado.
Boletín núm. 1984–Pág. 246
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre
de 1966 de derechos civiles y políticos;
la Resolución del Consejo de la Unión
Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74
del Código civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento civil; 238, 245, 246 y 247 del
Reglamento del Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones de 14-2.ª y 25-3.ª de enero,
17-6.ª de febrero y 27-3.ª de junio
de 2003.
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos –espe-
– 1093 –
cialmente en los matrimonios entre español y extranjero– en cuanto que por él
puede en ocasiones descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes,
que no desean en realidad ligarse con el
vínculo matrimonial sino aprovecharse
de la apariencia matrimonial para obtener las ventajas que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este
trámite o de otros medios, el Encargado
llega a la convicción de que existe simulación, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º
Cc).
gado o denegado más que cuando exista
una certeza racional absoluta del obstáculo legal que vicie de nulidad el matrimonio pretendido, ha de ser preferible,
aun en casos de duda, no poner trabas a
la celebración del enlace. Como expresó
en un supuesto similar la Resolución
de 9-2.ª de octubre de 1993, «ante la
opción de autorizar un matrimonio que
eventualmente sea declarado nulo o de
coartar el ius connubii, este Centro Directivo ha de elegir la primera alternativa».
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado
V. En el caso actual de un matrimonio entre un español y una cubana, los
hechos comprobados no son lo suficientemente clarificadores para deducir de
ellos, sin sombra de duda, la existencia
de la simulación. Ni el informe desfavorable del Ministerio Fiscal ni el auto
apelado, expresan las circunstancias concretas en que se fundan. Es cierto que las
audiencias reservadas a ambos practicadas no han demostrado que los futuros
contrayentes tengan un conocimiento
profundo el uno del otro, pero no es menos cierto que no se ha apreciado en ellas
ninguna contradicción o desconocimiento esencial que sea incompatible con la
existencia de un verdadero y propio consentimiento matrimonial.
No es aplicable el artículo 18 del Código civil cuando no se acredita que el
interesado hubiera residido en el Sahara
durante el plazo de vigencia del Decreto
2258/1976, de 10 de agosto ni haber
poseído y utilizado la nacionalidad española durante diez años.
VI. Si se tienen en cuenta la presunción general de buena fe y que el ius
nubendi, como derecho fundamental de
la persona no debe ser coartado, poster-
1. Por escrito presentado en el Registro Civil Consular de España en Rabat
el 24 de febrero de 2004 don S. M. B. N.,
nacido el 3 de mayo de 1977 en El Aaiún
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
2.º Declarar que no hay obstáculos
para que la Juez Encargada autorice el
matrimonio.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 3 de diciembre de
2004, sobre consolidación de la nacionalidad española.
En el expediente sobre declaración
con valor de simple presunción de la
nacionalidad española remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por el promotor contra
auto del Juez Encargado del Registro Civil
Consular de España en Rabat.
HECHOS
Boletín núm. 1984–Pág. 247
– 1094 –
–Sahara Occidental, hijo de M. y de F.,
solicitaba iniciar expediente para que se
declarara, con valor de simple presunción, su nacionalidad española. Adjuntaba al escrito: partida de Nacimiento del
Registro Cheránico, copia del carnet de
estudiante, del certificado de escolaridad, y copias del DNI de su padre.
2. El Juez Encargado del Registro
Civil Consular de España en Rabat dictó
auto con fecha 24 de mayo de 2004
denegando la declaración con valor de
simple presunción de la nacionalidad
española del promotor.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste presentó
recurso ante la Dirección General de los
Registros y del Notariado en fecha 22 de
junio de 2004.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
opuso al recurso interpuesto ya que el
padre del interesado no ejerció en su
momento la opción a la nacionalidad
española y que el promotor era menor de
edad en 1976 y siguió la nacionalidad
marroquí del padre. El Juez Encargado
del Registro Civil Consular remite el expediente a la Dirección General de los
Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 18 del Código
civil; 96 de la Ley del Registro Civil; 335
y 338 del Reglamento del Registro Civil;
la Ley 40/1975, de 19 de noviembre; el
Decreto 2258/1976, de 10 de agosto; la
Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de
octubre de 1998, y las Resoluciones,
entre otras, de 20-2.ª de junio y 6-2.ª
y 24-1.ª de noviembre de 2003; 2-5.ª,
5-4.ª de enero, 10-2.ª de marzo, 11-1.ª y
18-4.ª de mayo, 1-2.ª y 3.ª, 5-2.ª y 23-3.ª
de junio y 13-2.ª, 14-1.ª y 15-2.ª de julio
de 2004.
Boletín núm. 1984–Pág. 248
II. El interesado por escrito de fecha
24 de febrero de 2004, presentado en el
Registro Civil consular de Rabat, solicitaba la declaración con valor de simple
presunción de su nacionalidad española,
al haber nacido en El Aaiún y cumplir los
requisitos establecidos.
III. Según el artículo 18 del Código
civil la nacionalidad española puede
consolidarse si se posee y utiliza durante
diez años, con buena fe y sobre la base
de un título inscrito en el Registro Civil
que después es anulado. La vía registral
para comprobar esta consolidación es el
expediente de declaración de la nacionalidad española con valor de simple presunción (cfr. art. 96-2.º LRC y 338 RRC),
que decide en primera instancia el Encargado del Registro Civil del domicilio (cfr.
art. 335 RRC).
IV. En principio, a los nacidos en el
territorio del Sahara cuando éste era posesión española no les beneficia el citado
artículo 18 del Código porque no eran
propiamente nacionales españoles, sino
solo súbditos de España que se beneficiaban de la nacionalidad española, por más
que de algunas disposiciones anteriores
al abandono por España de ese territorio
pudiera deducirse otra cosa. El principio
apuntado es el que se desprende necesariamente de la Ley de 19 de noviembre
de 1975 y del Decreto de 10 de agosto
de 1976, porque sólo así cobra sentido
que a los naturales del Sahara se les concediera en ciertas condiciones la oportunidad de optar a la nacionalidad española en el plazo de un año a contar desde
la entrada en vigor del Decreto.
V. Es cierto que para un supuesto
excepcional respecto de un natural del
Sahara la STS de 28 de octubre de 1998
decidió que el actor había consolidado la
nacionalidad española. Pero la doctrina
de esta sentencia no es de aplicación al
caso presente pues hay diferencias fundamentales entre el supuesto de hecho
examinado en la sentencia y el ahora
– 1095 –
planteado. En el caso presente, a diferencia del contemplado en dicha sentencia,
no se ha justificado que quienes podían
ejercer el derecho ni el interesado residieran en el Sahara cuando estuvo en
vigor el Decreto de 1976, de modo que
quedaran imposibilitados de facto para
optar a la nacionalidad española. Tampoco acredita el interesado el requisito que
establece el citado artículo 18 Cc en lo
relativo al tiempo de posesión de la nacionalidad española, la cual no ostenta
en la actualidad, como hace constar el
Canciller en funciones del Ministerio
Fiscal.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 3 de diciembre de
2004, sobre cambio del nombre propio.
No puede autorizarlo el Encargado si
no hay habitualidad en el uso del nombre
pedido, pero lo concede la Dirección
General por economía procesal y por
delegación.
En el expediente de cambio de nombre
remitido a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado por la promotora contra auto del Juez Encargado del
Registro Civil de Cartagena (Murcia).
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de Valls el 2 de marzo de 2004,
doña F. M. S., vecina de Murcia, nacida
el 8 de agosto de 1971 en Cartagena
(Murcia), solicitaba el cambio de nombre
por el de Marta Florentina por ser el usado habitualmente. Adjuntaba los siguientes documentos: certificación literal de
nacimiento, certificado de empadrona-
miento, y varias fotocopias de documentos acreditativos del uso del nombre.
2. Ratificada la interesada, el Ministerio Fiscal se opuso a lo solicitado por
no quedar fehacientemente acreditado
la habitualidad del nombre pretendido.
El Juez Encargado dictó auto con fecha 7
de mayo de 2004 desestimando lo solicitado.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a la interesada, ésta presentó recurso ante la Dirección General de
los Registros y del Notariado alegando
que el nombre solicitado regulariza una
situación de hecho existente y conocida
consistente en la agregación del nombre
Marta al nombre Florentina.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratificó en su informe anterior e interesó
la confirmación de la resolución recurrida. El Juez Encargado del Registro Civil
confirmó la resolución recurrida y ordenó la remisión del expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 54, 59, 60 y 62
de la Ley del Registro Civil; 192, 209,
210, 217, 218, 354 y 365 del Reglamento del Registro Civil; y las Resoluciones
de 1-2.ª, 16-1.ª y 26-1.ª de abril, 9-1.ª
y 29-1.ª y 2.ª de mayo, y 3-3.ª y 7-4.ª
de junio y 20-1.ª de octubre de 2003
y 6-2.ª-3.ª-4.ª de febrero, 2-3.ª de marzo,
24-2.ª de mayo y 17-3.ª y 24-2.ª de septiembre de 2004.
II. El Encargado del Registro Civil del
domicilio tiene facultades para autorizar
en expediente el cambio del nombre
propio inscrito por el usado habitualmente (arts. 209-4.º y 365 RRC), siempre que
exista justa causa en la pretensión y que
no haya perjuicio de tercero (art. 210
RRC) y siempre que, además, el nombre
Boletín núm. 1984–Pág. 249
– 1096 –
solicitado no infrinja las normas que regulan su imposición (cfr. arts. 54 LRC y
192 RRC), porque, como es obvio, no ha
de poder lograrse, por la vía indirecta de
un expediente posterior, un nombre propio que ya inicialmente debería ser rechazado.
III. En el caso presente las pruebas
presentadas no llegan a justificar la habitualidad en el uso del nombre pretendido, de modo que la competencia para
aprobar el expediente excede de la atribuida al Encargado y corresponde por el
contrario a la competencia general del
Ministerio de Justicia (cfr. art. 57 LRC
y 205 RRC) y hoy, por delegación
(O.M.26 de junio de 2003), a esta Dirección General.
IV. Conviene en todo caso examinar
la cuestión acerca de si el cambio intentado pudiera ser acogido por esta otra
vía. Se ha seguido la necesaria fase de
instrucción del expediente de la competencia del Ministerio ante el Registro
Civil del domicilio (cfr. art. 365 RRC) y
razones de economía procesal aconsejan ese examen (cfr. art. 384 RRC), ya
que sería superfluo y desproporcionado
con la causa exigir la reiteración formal
de otro expediente dirigido al mismo fin
práctico.
V. – La cuestión apuntada merece una
respuesta afirmativa. El cambio intentado
no perjudica a tercero y hay para él una
justa causa, con lo que se cumplen los
requisitos específicos exigidos para la
modificación (cfr. art. 206, III, RRC).
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º
Estimar el recurso.
2.º Autorizar, por delegación del señor
Ministro de Justicia (ORDEN JUS/1825/2003,
de 26 de junio), el cambio del nombre
inscrito «Florentina» por «Marta-FlorentiBoletín núm. 1984–Pág. 250
na», no debiendo producir esta autorización efectos legales mientras no se inscriba al margen del asiento de nacimiento y
siempre que así se solicite en el plazo de
ciento ochenta días desde la notificación,
conforme a lo que dispone el artículo 218
del Reglamento del Registro Civil.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 3 de diciembre de
2004, sobre atribución de nombre y
apellidos al extranjero naturalizado
español.
Por aplicación del artículo 199 del
Reglamento, y según se ha solicitado, se
mantienen a la interesada que ha adquirido la nacionalidad española los apellidos que le identificaban legalmente según
su ley personal anterior.
En las actuaciones sobre inscripción
de nacimiento remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del interpuesto por la promotora contra la calificación del Registro Civil Central.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de Benalmadena el 28 de octubre
de 2003 doña A. H. A., mayor de edad,
vecina de Benalmadena, solicitaba la
inscripción de su nacimiento por haber
adquirido la nacionalidad española por
residencia con los apellidos H. A. Adjuntaba los siguientes documentos: certificación de nacimiento extranjera y resolución de la Dirección General de los
Registros y del Notariado de 21 de julio
de 2003 concediéndole la nacionalidad
española por residencia.
2. Remitido el expediente al Registro Civil Central, el Juez Encargado del
mismo dictó resolución el 30 de abril
de 2004 ordenando la inscripción de
nacimiento de la interesada con los apellidos A. T.
– 1097 –
3. Notificada la resolución a la interesada, ésta presentó recurso ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado alegando que desde que nació ha sido A. H. A. remitiendo fotocopias de la tarjeta de residencia, pasaporte, libro de familia y tarjeta de la
Seguridad Social donde figura con dicho
nombre.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que confirmó el régimen de apellidos impuesto
por ser acorde con la normativa legal. El
Juez Encargado del Registro Civil confirmó la resolución apelada remitiendo el
expediente a la Dirección General de los
Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 9 y 109 del
Código civil; 23, 53 y 55 de la Ley del
Registro Civil; 85, 199, 213 y 358 del
Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 19 de enero, 1-4.ª y 7-1.ª de
junio, 8-2.ª de noviembre y 2-5.ª de diciembre de 2002 y 27 de mayo de 2003.
II. En principio, para el extranjero
con filiación determinada que adquiere
la nacionalidad española han de consignársele los apellidos fijados por tal filiación, según las leyes españolas, que se
sobreponen a los meramente usados al
hecho (cfr. art. 213, regla 1.ª, RRC). Ahora bien, para evitar problemas en cuanto
a la identificación del interesado, el artículo 199 del Reglamento permite al
naturalizado español conservar los apellidos que le venían identificando anteriormente por aplicación de su ley personal, siempre que así se solicite en el
acto de adquisición de la nacionalidad
española o dentro de los dos meses siguientes.
III. En el caso presente, la inscripción
de nacimiento se practicó por transcripción del certificado del registro local y se
hizo constar que «el inscrito conserva los
apellidos conforme a su ley personal anterior (art. 199 RRC)». Esto no obstante,
en la inscripción figuran los apellidos
«A. T.», cuando en la citada certificación
constan como tales los de «H. A.», los
cuales, además, utilizó en la tramitación
del expediente de adquisición de la nacionalidad española, que fueron los que
hizo constar en la hoja de declaración de
datos para la inscripción y que viene
utilizando habitualmente. Por lo tanto,
estos apellidos son los que deben constar
en la inscripción de su nacimiento en el
Registro español.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, revocar la calificación efectuada y ordenar que en la inscripción de
nacimiento consten «H. A.» como apellidos de la interesada.
RESOLUCIÓN de 4 de diciembre de 2004,
sobre cambio del nombre propio.
Hay justa causa para cambiar «Hanai»
por «Anahí».
En el expediente de cambio de nombre
remitido a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado por la
promotora contra auto del Juez Encargado del Registro Civil de A Coruña.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de A Coruña el 22 de junio de 2004,
doña Hanai P. Vi. vecina de A Coruña,
nacida el 2 de diciembre de 1984 en
Carballo (A Coruña), solicitaba el cambio
de nombre por el de Anahi por ser el
usado habitualmente. Adjuntaba los siguientes documentos: certificación literal
de nacimiento, certificado de empadronamiento, certificado de bautismo y varias fotocopias de documentos acreditativos del uso del nombre.
Boletín núm. 1984–Pág. 251
– 1098 –
2. Ratificada la interesada, el Ministerio Fiscal se opuso a lo solicitado por
tratarse de una simple variación que no
supone un verdadero cambio de nombre.
El Juez Encargado dictó auto con fecha 30
de julio de 2004 desestimando lo solicitado.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a la interesada, ésta presentó recurso ante la Dirección General de
los Registros y del Notariado alegando
que se ratificaba en el escrito inicial.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
ratificó en su informe anterior e interesó
la confirmación de la resolución recurrida. El Juez Encargado del Registro Civil
confirmó la resolución recurrida y ordenó la remisión del expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 54, 59, 60 y 62
de la Ley del Registro Civil; 209, 210,
217, 218 y 365 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 24-4.ª
y 27-3.ª de enero, 21-1.ª y 4.ª de febrero,
19-7.ª y 21-1.ª de junio, 12-3.ª de julio,
5-6.ª y 10-7.ª de septiembre, y 1-3.ª y 3-2.ª
de octubre de 2001, 5-4.ª de noviembre
de 2003 y 22-3.ª de abril de 2004.
II. El Encargado del Registro Civil
del domicilio tiene facultades para autorizar en expediente el cambio del nombre propio por el usado habitualmente
(arts. 209-4.º y 365 RRC), siempre que
exista justa causa en la pretensión y que
no haya perjuicio de tercero (art. 210
RRC).
III. Es doctrina reiterada de este Centro Directivo que la justa causa no concurre cuando la modificación, por su
escasa entidad, debe estimarse objetivamente como mínima o intranscendente,
porque ningún perjuicio real puede proBoletín núm. 1984–Pág. 252
ducirse en la identificación de una persona por el hecho, tan frecuente en la
sociedad española actual, de que llegue
a ser conocida, familiar y socialmente,
con un apocope, contracción, deformación o pequeña variación de su nombre
oficial correctamente escrito. Ahora
bien, de esta doctrina siempre se han
exceptuado aquellos casos en el que el
nombre propio estaba incorrectamente
escrito así como aquéllos en que el nombre propuesto era más apropiado como
antropónimo que el inscrito.
IV. Esta excepción debe apreciarse
en el caso presente en el que se solicita
el cambio de la grafía que se estima incorrecta «Hanaí» por la de «Anahí», que
como justifica la recurrente es un nombre
guaraní cuya grafía correcta es la que
aquella solicita.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado.
2.º Autorizar el cambio de los nombres «Hanai» por «Anahí», usados habitualmente, no debiendo producir esta
autorización efectos legales mientras no
se inscriba al margen del asiento de nacimiento y siempre que así se solicite en el
plazo de ciento ochenta días desde la
notificación, conforme a lo que dispone
el artículo 218 del Reglamento del Registro Civil. El Encargado que inscriba el
cambio deberá efectuar las comunicaciones ordenadas por el artículo 217 del
mismo Reglamento.
RESOLUCIÓN (2.ª) de 7 de diciembre de
2004, sobre autorización de matrimonio civil.
Se autoriza porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
– 1099 –
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por los interesados contra
auto de la Juez Encargada del Registro
Civil de Motril.
HECHOS
1. Por comparecencia ante el Registro
Civil de Salobreña, don J. S. N. G., nacido
el 25 de julio de 1963 en Granada, de
nacionalidad española y doña Z. S., nacida el 29 de septiembre de 1965 en Ivanovo (Rusia), de nacionalidad rusa, iniciaban
expediente en solicitud de autorización
para contraer matrimonio civil. Adjuntaban los siguientes documentos: fotocopia
del DNI contrayente, certificado de soltería, certificado de nacimiento, certificado
de empadronamiento y fe de vida y estado, y por parte de ella certificado de divorcio, fotocopia del pasaporte y certificado
de nacimiento
2. Ratificados los interesados, declararon que no tenían impedimento para
contraer matrimonio. En audiencia reservada con el contrayente en fecha 16 de
julio de 2003 éste declara que conoce a
su prometida desde el día 14 ó 15 de
octubre pasado, cuando se encontraba
tomando café con un amigo en una bar;
que ella tiene una hija que estudia medicina; que no conoce a la familia de ella;
que ella haba español ya que esta asistiendo a clases en una academia en Motril; que llevan un año de relaciones y
quieres contraer matrimonio por amor;
que ella trabajaba como empleada en
una fábrica y que no tiene hermanos. A
continuación comparece la contrayente
quien declara que comprende el español
cuando se le habla despacio; que tiene 37
y esta divorciada; que conoció a su pareja el 14 de octubre del año pasado; que
llego a España el 4 de octubre pasado y
ya no se ha marchado; que los padres de
su pareja se llaman J. y F. y que él tiene
dos hermanos y una hermana; que tiene
una hija que reside en Rusia y que ella
actualmente no trabaja.
3. Habiéndose dado traslado del expediente al Ministerio Fiscal, éste informa
que no procede autorizar la celebración
del matrimonio proyectado pues la autentica finalidad del mismo es conseguir
legalizar la residencia en España de la
contrayente.
4. En fecha 4 de diciembre de 2003,
la Encargada del Registro Civil de Motril
dicta un auto en el que deniega la autorización para contraer matrimonio.
5. Notificada la resolución a los interesados éstos interponen recurso ante la
Dirección General de los Registros y del
Notariado alegando que cumplen con las
exigencias establecidas por la DGRN.
6. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que se
reiteró en su informe anterior. La Juez
Encargada del Registro Civil de Motril
ordena la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre
de 1966 de derechos civiles y políticos;
la Resolución del Consejo de la Unión
Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74
del Código civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento civil; 238, 245, 246 y 247 del
Reglamento del Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las ResoBoletín núm. 1984–Pág. 253
– 1100 –
luciones de 30-2.ª de junio; 3-4.ª de julio;
8-1.ª y 23-1.ª de septiembre; y 2-1.ª,
8-3.ª, 9-3.ª, 16-3.ª y 24-1.ª y 3.ª de octubre de 2003; y 28-5.ª y 29-2.ª de enero,
16-3.ª de febrero y 4-2.ª de marzo
de 2004.
II. Dentro de la tramitación del expediente previo a la celebración del matrimonio civil existe un trámite esencial e
imprescindible (cfr. Instrucción de 9 de
enero de 1995, norma 3.ª), como es la
audiencia personal, reservada y por separado de cada contrayente, que debe
efectuar el instructor, asistido del Secretario, para cerciorarse de la inexistencia
del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal para la celebración (cfr. art. 246 RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos, especialmente en los matrimonios entre español y extranjero, en cuanto que por él
puede en ocasiones descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes,
que no desean en realidad ligarse con el
vínculo matrimonial, sino aprovecharse
de la apariencia matrimonial para obtener las ventajas que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este
trámite o de otros medios, el Encargado
llega a la convicción de que existe simulación, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º
Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual se trata de la solicitud de autorización para contraer
Boletín núm. 1984–Pág. 254
matrimonio civil en España conforme a la
legislación de nuestro país que cursan un
español y una ciudadana rusa residente
en España. El auto dictado por la Juez
Encargada del Registro se basa en la residencia ilegal de ella, en el desconocimiento que tiene del español y en que
inició su convivencia con el contrayente
a los pocos días de encontrarse en España, deduciendo de tales hechos que se
pretende contraer matrimonio con finalidad no propia de esta institución, como
puede ser la de obtener la nacionalidad
española. Con ser razonable dicha deducción lo cierto es que, a la vista de lo
declarado por los futuros contrayentes en
sus respectivas audiencias, en las que no
se advierten contradicciones y revelan un
grado suficiente de conocimiento entre
ellos respecto de sus circunstancias personales y familiares, al menos cabe la
duda de que la voluntad de los interesados sea la que manifiestan de contraer
verdadero y válido matrimonio. Hay que
tener en cuenta que conviven desde hace
aproximadamente un año y que la irregular situación de la contrayente en España
y la posibilidad de que con el matrimonio
pretenda regularizar su estancia en territorio nacional y, posteriormente, adquirir
la nacionalidad española, no puede ser
un obstáculo -lo que no pasa desapercibido para la Juez Encargada-, porque
como señalaba esta Dirección General
en sus resoluciones (1.ª) de 17 de abril
y de 21 de julio de 1999, lo contrario
supondría que ella sola soportase la
consecuencia extrema de impedir el ius
nubendi.
VI. Por tanto, si se tiene en cuenta la
presunción general de buena fe y que el
ius nubendi, como derecho fundamental
de la persona no debe ser coartado, postergado o denegado más que cuando
exista una certeza racional absoluta del
obstáculo legal que vicie de nulidad el
matrimonio pretendido, ha de ser preferible no poner trabas a la celebración del
enlace. Como expresó en un supuesto
– 1101 –
RESOLUCIÓN (3.ª) de 7 de diciembre de
2004, sobre consolidación de la nacionalidad española.
cionalidad española por residir en un
campo de refugiados, que en el año
1975 parte de su familia quedó en Marruecos y que la documentación española fue exigida y entregada por su madre
a las autoridades marroquíes y que en el
año 2003 se traslado a España. Acompaña los siguientes documentos: Certificación de nacimiento expedido por el
Juzgado Cheránico de Aaiún, certificado
de la Delegación Saharaui haciendo
constar que el promotor nació y vivió en
el Sahara hasta el año 1975, que es la
misma persona que el portador del pasaporte argelino, certificado expedido
por la Embajada de Argelia acreditando
que el promotor no ostenta la nacionalidad argelina y certificado de empadronamiento expedido por el Ayuntamiento
de Gallur.
No es aplicable el artículo 18 del Código civil cuando no se acredita que el
interesado hubiera residido en El Sahara
durante el plazo de vigencia del Decreto
2258/1976, de 10 de agosto.
2. Ratificado el peticionario, se practicó información testifical coincidente
con las manifestaciones del promotor y
manifestando que está completamente
adaptado a la cultura y estilo de vida españoles.
similar la Resolución de 9-2.ª de octubre
de 1993, «ante la opción de autorizar un
matrimonio que eventualmente sea declarado nulo o de coartar el ius connubii,
este Centro Directivo ha de elegir la primera alternativa».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado
2.º Declarar que no hay obstáculos
para que la Juez Encargada autorice el
matrimonio.
En el expediente sobre declaración de
nacionalidad española con valor de simple presunción remitido a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto dictado
por el Juez Encargado del Registro Civil
de Zaragoza.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Zaragoza, don M. S. A. B.,
nacido en Aaiún, el 5 de marzo de 1961
y con domicilio en Gallur (Zaragoza),
solicitaba la adquisición de la nacionalidad española por consolidación según
el artículo 18 del Código civil, manifestando que desde su nacimiento y hasta
el año 1975, residió en El Sahara Occidental, trasladándose en esa fecha a los
Campamentos de Refugiados Saharauis,
que en su día no pudo optar por la na-
3. Notificado el Ministerio Fiscal
informa desfavorablemente por no haberse acreditado por el interesado haber
estado en posesión y utilización de la
nacionalidad española durante diez
años. El Juez Encargado del Registro
Civil de Zaragoza dictó auto con fecha
30 de abril de 2004 desestimando la
consolidación de la nacionalidad española, alegaba como razonamientos jurídicos que en este procedimiento no es
aplicable el artículo 18 del Código civil
por no haberse acreditado por el solicitante estar en posesión y utilización de
la nacionalidad española durante diez
años.
4. Notificado el Ministerio Fiscal y
el interesado, éste interpuso recurso ante
la Dirección General de los Registros y
del Notariado, alegando que no sólo
nació en lo que entonces era un territorio dependiente de España, sino que,
Boletín núm. 1984–Pág. 255
– 1102 –
además, fue inscrito en el Registro Civil
español de El Aaiun, que en el año 1975
fue incorporado a los campamentos de
refugiados saharauis permaneciendo
en ellos hasta el momento de viajar a
España en el 2003 y que en ningún momento ha adquirido la nacionalidad
argelina y que no pudo optar a la nacionalidad española por no encontrarse en
España.
5. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, éste confirma la resolución dictada. El Juez Encargado del Registro Civil
confirma su resolución y remite el expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 18 del Código
civil; 96 de la Ley del Registro Civil; 335
y 338 del Reglamento del Registro Civil;
la Ley 40/1975, de 19 de noviembre; el
Decreto 2258/1976, de 10 de agosto; la
Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de
octubre de 1998, y las Resoluciones,
entre otras, de 20-2.ª de junio y 6-2.ª
y 24-1.ª de noviembre de 2003; 2-5.ª,
5-4.ª de enero, 10-2.ª de marzo, 11-1.ª y
18-4.ª de mayo, 1-2.ª y 3.ª, 5-2.ª y 23-3.ª
de junio y 13-2.ª, 14-1.ª y 15-2.ª de julio
de 2004.
II. El interesado por escrito de fecha
de 11 de febrero de 2004 presentado en
el Registro Civil de Zaragoza, solicitó el
reconocimiento de la nacionalidad española por consolidación al haber nacido
en Aaiún y cumplir los requisitos establecidos.
III. Según el artículo 18 del Código
civil la nacionalidad española puede
consolidarse si se posee y utiliza durante
diez años, con buena fe y sobre la base
de un título inscrito en el Registro Civil
que después es anulado. La vía registral
para comprobar esta consolidación es el
expediente de declaración de la nacionaBoletín núm. 1984–Pág. 256
lidad española con valor de simple presunción (cfr. art. 96-2.º LRC y 338 RRC),
que decide en primera instancia el Encargado del Registro Civil del domicilio (cfr.
art. 335 RRC).
IV. En principio, a los nacidos en el
territorio del Sahara cuando éste era
posesión española no les beneficia el
citado artículo 18 del Código porque no
eran propiamente nacionales españoles,
sino solo súbditos de España que se beneficiaban de la nacionalidad española,
por más que de algunas disposiciones
anteriores al abandono por España de
ese territorio pudiera deducirse otra
cosa. El principio apuntado es el que
se desprende necesariamente de la Ley
de 19 de noviembre de 1975 y el Decreto de 10 de agosto de 1976, porque sólo
así cobra sentido que a los naturales del
Sahara se les concediera en ciertas condiciones la oportunidad de optar a la
nacionalidad española en el plazo de un
año a contar desde la entrada en vigor
del Decreto.
V. Es cierto que para un supuesto
excepcional respecto de un natural del
Sahara la STS de 28 de octubre de 1998
decidió que el actor había consolidado
la nacionalidad española. Pero la doctrina de esta sentencia no es de aplicación
al caso presente pues hay diferencias
fundamentales entre el supuesto de hecho examinado en la sentencia y el
ahora planteado. En el caso presente el
interesado no ha justificado que residiera en el Sahara cuando estuvo en vigor
el Decreto de 1976, de modo que quedara imposibilitado de facto para optar
a la nacionalidad española, incluso manifiesta que salió del territorio ocupado
por Marruecos pasando a campos de
refugiados.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria que procede desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
– 1103 –
RESOLUCIÓN (4.ª) de 7 de diciembre de
2004, sobre declaración sobre nacionalidad.
Es español iure soli el nacido en España de padres colombianos y nacidos en
Colombia.
En el expediente sobre declaración
con valor de simple presunción de la
nacionalidad española remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por el Ministerio Fiscal,
contra auto de la Juez Encargada del Registro Civil de Guadalajara
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Guadalajara, don W.-D. C. R.,
nacido en Bogotá, el 21 de marzo
de 1977, de nacionalidad colombiana
con Documento de Identidad y doña
M. M. T., nacida en Villavicencio (Colombia), el 10 de septiembre de 1978, con
Documento de Identidad y ambos domiciliados en Azuqueca de Henares, solicitaban para su hijo W.-A. C. M., nacido en
Alcala de Henares, el 17 de diciembre
de 2003, la declaración de la nacionalidad española con valor de simple presunción al margen del acta de su nacimiento.
Acompañaban los siguientes documentos: fotocopia de los documentos de
identidad de los promotores, certificación literal de nacimiento del interesado,
certificado consular y certificado de empadronamiento familiar.
2. Ratificados los promotores, el Ministerio Fiscal informa en sentido favorable. La Juez Encargada del Registro Civil
dictó auto con fecha 5 de julio de 2004,
denegando declarar con valor de simple
presunción la nacionalidad española del
menor, alegaba como razonamientos jurídicos que el artículo 96 de la Ley del
Registro Civil dispone la declaración de
la nacionalidad española con valor de
simple presunción, si no consta en el
Registro, que el artículo 17 del Cc establece que son españoles de origen los
nacidos en España de padres extranjeros,
si ambos carecieren de nacionalidad o si
la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad y que esta
presunción no puede establecerse por la
sola voluntad de los progenitores, sino
que queda reservada a cuando no es
posible otorgar una nacionalidad por la
específica legislación personal de los
padres.
3. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste interpuso recurso ante la Dirección
General de los Registros y del Notariado,
manifestando que sin perjuicio de que la
falta de atribución de la nacionalidad de
los padres obedezca a un acto voluntario,
se da en el menor una situación de apatridia originaria en la cual la atribución
de la nacionalidad española iure soli, de
conformidad con lo dispuesto en el art.
17-1.º del Código civil, debe adoptarse
dicha solución en aplicación del artículo
7 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.
4. La Juez Encargada del Registro
Civil deniega la presunción de la nacionalidad española y remite el expediente
a la Dirección General de los Registros y
del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 12 y 17 del
Código civil; 96 de la Ley del Registro
Civil; 335, 338 y 340 del Reglamento del
Registro Civil; 7 de la Convención de las
Naciones Unidas sobre los Derechos del
Niño de 20 de noviembre de 1989; y
las Resoluciones, entre otras, de 13-5.ª,
14-1.ª, 26-5.ª y 27-1.ª y 2.ª de enero,
13-3.ª y 4.ª y 16-4.ª de febrero y 10-3.ª,
13-1.ª de marzo, 7-2.ª y 19-3.ª de abril,
17-1.ª , 28-3.ª de mayo y 23-1.ª de julio
de 2004.
Boletín núm. 1984–Pág. 257
– 1104 –
II. Plantea el recurso la cuestión de si
tiene la nacionalidad española de origen
un niño nacido en España en diciembre
de 2003, hijo de padres colombianos
nacidos en Colombia. La petición se funda en la atribución iure soli de la nacionalidad española establecida a favor de
los nacidos en España de padres extranjeros cuando la legislación de ninguno de
ellos atribuye al nacido una nacionalidad
(cfr. art. 17.1.c) del Código civil.
III. Reiteradamente tiene establecido
esta Dirección General, de acuerdo con
el conocimiento adquirido de la legislación colombiana, que los hijos de colombianos nacidos en el extranjero no adquieren automáticamente por el solo
hecho del nacimiento la nacionalidad
colombiana, la cual solo puede adquirirse por un acto posterior. Se da, por lo
tanto, una situación de apatrídia originaria en la cual la atribución de la nacionalidad española iure soli se impone. No ha
de importar que el nacido pueda adquirir
más tarde iure sanguinis la nacionalidad
de sus progenitores, porque este solo
hecho no puede llevar consigo la pérdida
de nacionalidad atribuida ex lege en el
momento del nacimiento.
IV. Tal conclusión, como también se
ha dicho reiteradamente, se ve reforzada
por la aplicación del artículo 7 de la
Convención de los Derechos del Niño, en
cuanto que establece que el niño tendrá
desde su nacimiento derecho a adquirir
una nacionalidad y que los Estados Partes
velarán por la aplicación de este derecho,
«sobre todo cuando el niño resultara de
otro modo apátrida».
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado.
2.º Declarar con valor de simple
presunción que el menor es español de
origen; la declaración se anotará al margen de la inscripción de nacimiento.
Boletín núm. 1984–Pág. 258
RESOLUCIÓN (1.ª) de 9 de diciembre de
2004, sobre rectificación de errores.
Prospera el expediente de rectificación
de errores en cuanto a la fecha de nacimiento del padre en la inscripción de
nacimiento de su hija.
En el expediente sobre rectificación de
error en inscripción de nacimiento remitido a este Centro en trámite de recurso
en virtud del entablado por el promotor
contra el auto dictado por el Encargado
del Registro Civil de Melilla.
HECHOS
1. Por escrito presentado el 22 de
diciembre de 2003 en el Registro Civil de
Melilla don M. E. M. y doña R. K., domiciliados en Melilla, solicitaban la rectificación del error contenido en la partida
de nacimiento de su hija D. E. M., en
el sentido de modificar la fecha de nacimiento de su padre el 9 de marzo
de 1961 por la el 5 de marzo de 1961.
Acompañaba la siguiente documentación: certificación de inscripción de nacimiento de los padres, certificación literal de nacimiento de la hija, certificado
del padrón municipal, fotocopia del permiso de trabajo y residencia.
2. Notificada la incoación del expediente al Ministerio Fiscal, quien mediante dictamen de 16 de febrero de 2004,
manifestó procedía acceder a lo solicitado. El Juez Encargado del Registro Civil
de Melilla dictó auto con fecha 27 de
marzo de 2004 manifestando no haber
lugar a la rectificación al no haber quedado acreditado debidamente el error
denunciado.
3. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interpusieron recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado manifestando su
disconformidad con la resolución dictada, alegando que la fecha correcta era
el 5 de marzo de 1961.
– 1105 –
4. En la tramitación del recurso interpuesto, el Ministerio Fiscal entiende que
procede accederse a lo solicitado. El Encargado del Registro Civil remitió el expediente a la Dirección General de los
Registros y del Notariado confirmando la
resolución dictada.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 41 y 93 de la
Ley del Registro Civil; 12, 170 y 342 del
Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 10-2.ª de julio, 17-3.ª de
septiembre y 23-2.ª de octubre de 2002.
II. La fecha de nacimiento del padre
en la inscripción de nacimiento del hijo,
en cuanto es un dato esencial para conocer la edad, es una mención de identidad
(cfr. art. 12 RRC). En la inscripción de
nacimiento es necesario hacer constar la
filiación del nacido y, por lo tanto, deben
constar los datos de identidad de los padres (cfr. arts. 41 LRC y 170 RRC), debiendo figurar entre ellos la edad para lo que
se hace constar la fecha de nacimiento de
éstos. Si se demuestra que, respecto de
uno de ellos, en este caso el padre, se ha
hecho constar una equivocada, cabe su
rectificación en expediente gubernativo
con apoyo en el artículo 93.1.º de la Ley
del Registro Civil.
III. En este caso, a la vista de la documentación aportada y, en especial, la
certificación de nacimiento del padre,
expedida por las autoridades marroquíes,
es patente el error cometido, de modo
que el expediente debe prosperar. A ello
nada obsta que el Encargado, en puridad,
no cometiera directamente el error, sino
que se viera inducido a ello por la documentación en su día aportada que incorporaba el que finalmente se padeció. Este
hecho no puede ser óbice a la rectificación solicitada, una vez que el error, se
cometiera por las razones que fuera, ha
sido convenientemente acreditado.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado.
2.º Ordenar que se rectifique la inscripción de nacimiento de D. E. M. y se
haga constar como fecha de nacimiento
del padre, en vez de «nueve de marzo de
mil novecientos sesenta y uno» que hoy
figura, la de «cinco de marzo de mil novecientos sesenta y uno».
RESOLUCIÓN (2.ª) de 9 de diciembre de
2004, sobre cambio del nombre propio.
No hay justa causa para cambiar «Simón» por «Saimon».
En el expediente de cambio de nombre
en inscripción de nacimiento remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por el promotor
contra auto del Juez Encargado del Registro Civil de Vitoria.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de Vitoria el 24 de febrero de 2004,
don S. G. I., vecino de Vitoria, nacido
el 25 de julio de 1986 en Vitoria, solicitaba el cambio de nombre por el de Saimon por ser en todos los ordenes de la
vida con el que se le conoce. Adjuntaba
los siguientes documentos: certificación
literal de nacimiento y diversas fotocopias acreditativas del uso del nombre.
2. Ratificados los padres del interesado, el Ministerio Fiscal se opuso a lo solicitado por no quedar suficiente acreditado lo que se solicita y ser una modificación
mínima. El Juez Encargado dictó auto con
fecha 21 de julio de 2004 desestimando
lo solicitado.
Boletín núm. 1984–Pág. 259
– 1106 –
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y al interesado, éste presentó
recurso ante la Dirección General de los
Registros y del Notariado alegando que
el nombre solicitado no es una simple
modificación ya que se trata de nombres
de distinto origen y que no tienen ninguna similitud y menos en la grafía.
4. De la tramitación del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que consideró ajustada a derecho la resolución
recurrida. El Juez Encargado del Registro
Civil confirmó la resolución recurrida y
ordenó la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 54, 57, 59 y 60
de la Ley del Registro Civil; 205, 206,
209, 210 y 365 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 1-1.ª y
3.ª y 7-4.ª de julio, 22-3.ª de septiembre,
28-2.ª y 31-5.ª octubre, 27-1.ª y 2.ª de
noviembre y 9-1.ª de diciembre de 2003;
3, 5-1.ª y 7-3.ª de enero, 4-1.ª de junio
y 30-3.ª de septiembre de 2004.
II. Uno de los requisitos exigidos
para el éxito de todo expediente de cambio del nombre propio, ya sea de la competencia del Encargado del Registro Civil
del domicilio, ya corresponda a la competencia general del Ministerio de Justicia, es que exista una justa causa en la
pretensión (cfr. arts. 60 LRC y 206, III
y 210 RRC). A estos efectos es doctrina
constante de este Centro Directivo que la
justa causa no concurre cuando la modificación, por su escasa entidad, ha de ser
considerada objetivamente como mínima
o intranscendente, porque ningún perjuicio real puede producirse en la identificación de una persona por el hecho, tan
frecuente en la sociedad española actual,
de que llegue a ser conocida con un apócope, contracción, deformación o pequeBoletín núm. 1984–Pág. 260
ña variación de su nombre oficial correctamente escrito.
III. Esta doctrina es de directa aplicación al caso presente en el que se ha intentado el cambio de «Simón» a «Saimon». La modificación es evidentemente
mínima y supone además la alteración de
un nombre correcto, por otra forma del
mismo que no lo es.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (3.ª) de 9 de diciembre
de 2004, sobre autorización de matrimonio.
Se deniega porque hay datos objetivos
bastantes para deducir la ausencia de
consentimiento matrimonial.
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio remitido a este
Centro en trámite de recurso por virtud
del entablado por los interesados contra
el auto dictado por la Juez Encargada del
Registro Civil de Melilla.
HECHOS
1. Mediante escrito presentado en
el Registro Civil de Melilla el 9 de
febrero de 2004, don J. E. H., nacido el
10 de febrero de 1978, soltero, natural
de Duar Ichamlalan (Marruecos) y vecino de Melilla, de nacionalidad marroquí, con pasaporte, iniciaba expediente
en solicitud de autorización para contraer matrimonio civil con doña A. M.
M., nacida en Melilla el 11 de septiembre de 1983, soltera, natural de Marruecos y vecina de Melilla, con DNI. Adjuntaban los siguientes documentos:
certificaciones literales de nacimiento,
certificado de empadronamiento, fotocopia de los documentos de identidad
– 1107 –
de ambos y certificados de soltería de
ambos.
2. Ratificados los interesados y celebrada la audiencia reservada con el contrayente en fecha 28 de abril de 2004
manifestó que conoce a su novia desde
hace dos años; que trabaja de vigilante en
una obra y que no viven juntos todavía;
que no tienen casa; cuando se casen ella
pedirá una casa; que ahora le mantiene
su familia y que necesita casarse para
obtener una casa y porque además le van
a expulsar; que no quiere casarse por el
rito musulmán; que hará una boda musulmana con su familia aquí en Melilla
con sus abuelos; que no sabe quienes son
los testigos, que no los conoce, que en
todo caso los conocerá ella. En la misma
fecha se celebra audiencia reservada con
la contrayente quien manifiesta, entre
otros datos, que hace dos años que están
juntos; que él trabajaba de vigilante al
lado de su casa; que se quieren casar lo
antes posible, porque está embarazada y
necesita los papeles de él con urgencia,
porque sino lo expulsan; que no viven
juntos todavía, hasta que encuentren una
casa; que ella está en casa con sus padres
y él está en casa de sus abuelos; que no
trabaja ninguno de los dos y que cuando
se casen él buscará trabajo en una obra;
que los testigos no los conoce de nada,
que los encontró en el juzgado y quisieron ser testigos, que no encontraron testigos con DNI; que no han celebrado la
boda todavía, que ésta será por su rito de
aquí a un año, cuando tengan el niño.
3. El Ministerio Fiscal emite informe
en fecha 11 de mayo de 2004 en el que
se opone a la celebración del matrimonio
al entender que no concurren los requisitos para ésta y perseguir fines contrarios
a la Ley. La Juez Encargada del Registro
Civil dictó auto en fecha 9 de junio
de 2004 en el que no autoriza la celebración del matrimonio.
4. Notificada la resolución a los interesados y al Ministerio Fiscal se interpuso
recurso en fecha 15 de julio de 2004 ante
la Dirección General de los Registros y
del Notariado alegando que, su intención
es formalizar una familia digna.
5. La Juez Encargada del Registro
Civil de Melilla confirmó el auto recurrido ordenando la remisión del expediente
a la Dirección General de los Registros y
del Notariado para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre de
1966 de derechos civiles y políticos; la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos 10, 14 y 32 de la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74 del Código
civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento
Civil; 238, 245, 246, 247 y 358 del Reglamento del Registro Civil; la Instrucción
de 9 de enero de 1995; y las Resoluciones de 4-2.ª, 11-2.ª, 19-2.ª y 26-2.ª de
noviembre; y 1-1.ª y 2-2.ª de diciembre
de 2003 y 21-4.ª de enero, 5-3.ª y 18-1.ª
de febrero; 3-2.ª y 3.ª y 4-1.ª de marzo;
y 16-1.ª, 20-3.ª y 4.ª de abril; 26-1.ª, 2.ª
y 3.ª de mayo y 15-1.º y 2.ª de junio
de 2004.
II. En el expediente previo para la
celebración del matrimonio es un trámite
imprescindible la audiencia personal,
reservada y por separado de cada contrayente, que debe efectuar el Instructor,
asistido del Secretario, para cerciorarse
de la inexistencia del impedimento de
ligamen o de cualquier otro obstáculo
legal para la celebración (cfr. art. 246
RRC).
Boletín núm. 1984–Pág. 261
– 1108 –
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos en
cuanto que por él puede en ocasiones
descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes, que no desean en
realidad ligarse con el vínculo matrimonial sino aprovecharse de la apariencia
matrimonial para obtener las ventajas
que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este trámite o de
otros medios objetivos, el Encargado llega a la convicción de que existe simulación, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º
Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir ala prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual, en el que se
pretende contraer un matrimonio civil
entre una española y un marroquí, resultan del trámite de audiencia hechos objetivos determinantes para deducir que la
finalidad perseguida con el matrimonio
proyectado no es la propia de esta institución. Se advierte la existencia de una
instrumentalización, en un doble sentido,
del matrimonio civil cuya autorización se
solicita. De un lado, los interesados, en
sus respectivas audiencias, declaran que
lo contraen con el fin de evitar la expulsión de él del territorio español en el que
se encuentra en situación de estancia
ilegal. De otro lado, sus manifestaciones
revelan que será al matrimonio según el
rito musulmán, al que, realmente, atribuyan eficacia. A la vista de lo que antecede, hay que concluir, como lo hace el
Ministerio Fiscal y la Juez Encargada, que
el matrimonio civil proyectado persigue
Boletín núm. 1984–Pág. 262
finalidad distinta de la de contraerlo efectiva y eficazmente. Las alegaciones que
se formulan en el recurso, incluido el
hecho del nacimiento de un hijo, no desvirtúan los hechos revelados en el citado
trámite de audiencia.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria, desestimar el recurso y confirmar el auto apelado, dejando a salvo la
vía judicial ordinaria.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 10 de diciembre de
2004, sobre cambio del nombre propio.
No hay justa causa para cambiar «Vanesa» por «Vanessa».
En el expediente de cambio de nombre
remitido a este Centro en trámite de recurso por virtud del entablado por la interesada contra auto del Juez Encargado
del Registro Civil de Lugo.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de Lugo el 25 de junio de 2004,
doña V. L. F., vecina de Lugo, nacida
el 19 de abril de 1986 en Lugo, solicitaba
el cambio de nombre por el de Vanessa
por ser el usado habitualmente. Adjuntaba los siguientes documentos: certificación literal de nacimiento y varias fotocopias de documentos acreditativos del uso
del nombre.
2. Ratificada la interesada, el Ministerio Fiscal se opuso a lo solicitado por
tratarse de una modificación mínima e
intranscendente. El Juez Encargado dictó
auto con fecha 12 de julio de 2004 desestimando lo solicitado.
3. Notificada la resolución a la interesada, ésta presentó recurso ante la Dirección General de los Registros y del
Notariado alegando que el nombre soli-
– 1109 –
citado es el que viene utilizando en su
vida cotidiana y que dicho cambio no
perjudicaría a terceros.
teriormente. La modificación es evidentemente mínima pues sólo supone añadir
una ese al nombre inicialmente inscrito.
4. El Juez Encargado del Registro
Civil confirmó la resolución recurrida y
ordenó la remisión del expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria que procede desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 57, 59 y 60 de
la Ley del Registro Civil; 205, 206, 209,
210 y 365 del Reglamento del Registro
Civil, y las Resoluciones de 21-1.ª de
abril de 1995, 7 de mayo de 1996, 15-3.ª
de septiembre de 1997, 7-5.ª y 17-1.ª
de febrero y 20-5.ª de octubre de 1998,
18-2.ª de febrero de 1999 y 19-5.ª de
junio de 2001.
II. Uno de los requisitos exigidos
para el éxito de todo expediente de cambio del nombre propio, ya sea de la
competencia del Encargado del Registro
Civil del domicilio, ya corresponda a la
competencia general del Ministerio de
Justicia, es que exista una justa causa en
la pretensión (cfr. arts. 60 LRC y 206, III
y 210 RRC). A estos efectos es doctrina
constante de este Centro Directivo que
la justa causa no concurre cuando la
modificación, por su escasa entidad, ha
de ser considerada objetivamente como
mínima o intranscendente, porque ningún perjuicio real puede producirse en
la identificación de una persona por el
hecho, tan frecuente en la sociedad española actual, de que llegue a ser conocida, familiar y socialmente, con un
apócope, contracción, deformación o
pequeña variación de su nombre oficial
correctamente escrito.
III. Esta doctrina es de directa aplicación al caso presente en el que se ha intentado el cambio de «Vanesa» a «Vanessa», doctrina aplicada en este mismo
supuesto en las resoluciones citadas an-
RESOLUCIÓN (2.ª) de 10 de diciembre de
2004, sobre nombre propio.
No es admisible Yael para designar
varón.
En las actuaciones sobre atribución de
nombre en inscripción de nacimiento
remitidas a este Centro en trámite de
recurso por virtud del entablado por los
promotores contra la providencia de la
Juez Encargada del Registro Civil de
Vitoria.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro Civil de Vitoria, don R. M. O., con
fecha 17 de agosto de 2004, solicita la
inscripción de nacimiento de su hijo
Yael, nacido en Vitoria, el día 17 de
agosto de 2004. Acompaña el siguiente
documento: cuestionario para la declaración de nacimiento en el Registro
Civil.
2. Por Providencia de fecha 19 de
agosto de 2004 la Juez Encargada del
Registro Civil de Vitoria, requiere al solicitante de conformidad con el artículo
193 del Reglamento del Registro Civil
para que designen otro nombre al nacido
por inducir el nombre de «Yael» a confusión del sexo y encontrarse en las prohibiciones contenidas en el artículo 54 de
la Ley del Registro Civil y 192 de su Reglamento.
3. Notificado el promotor, éste designa como nombre alternativo el de «Yoel»
y recurre la resolución ante de la DirecBoletín núm. 1984–Pág. 263
– 1110 –
ción General de los Registros y del Notariado, manifestando que el nombre de
«Yael» no induce a error en el sexo y que
existe dicho nombre para hombres.
Acompaña los siguientes documentos:
informes a través de Internet donde aparecen personas de sexo masculino con el
nombre de «Yael».
4. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, considera ajustada a derecho la
resolución recurrida. La Juez Encargada
del Registro Civil confirma la resolución
e informa que en la bibliografía existente
en el Registro sobre nombres aparece el
nombre de «Yael» como propio de mujer
(adjunta fotocopia), por lo que no han
quedado desvirtuados los argumentos
jurídicos de la resolución recurrida y remite el expediente a la Dirección General
de los Registros y del Notariado para su
resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 54 de la Ley del
Registro Civil; 192 y 193 del Reglamento
del Registro Civil, y las Resoluciones,
entre otras, de 18 de enero de 2001, 9-2.ª
y 12-5.ª de septiembre de 2002, 30-4.ª de
enero y 6-2.ª de marzo, 3-1.ª de noviembre y 19-1.ª de diciembre de 2003 y 6-1.ª
de febrero, 15-2.ª, 16-1.ª y 27 de marzo
de 2004.
padres optaron por el segundo, pero recurrieron la calificación porque consideraban que «Yael» era nombre válido
también para designar varón y aportaban
justificantes de su utilización por determinadas personas de sexo masculino. Es
coincidente con el Ministerio Fiscal y la
Juez Encargada del Registro Civil el criterio de esta Dirección General que ya
en sendas resoluciones de 18 de enero
de 2001 autorizó dos cambios de nombre: el de «Eneida» por «Yael» y el de
«Alejandro» por «Yoel», por entender que
el primero era propio de mujer y el segundo de varón.
IV. Entre los escasos límites existentes al derecho de los padres para escoger
para sus hijos los nombres propios que
estimen más convenientes se encuentran
los casos en que dichos nombres hacen
confusa la identificación o inducen en
su conjunto a error en cuanto al sexo
(art. 54, II, LRC) y estos límites se consideran de aplicación al caso presente.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria que procede desestimar el
recurso y confirmar la calificación efectuada.
II. Los padres tienen amplia libertad
para escoger para sus hijos los nombres
propios que estimen más conveniente, no
pudiendo ser rechazado el nombre elegido más que cuando claramente infrinja
alguna de las prohibiciones contenidas
en el artículo 54 LRC.
Se autoriza porque no hay datos objetivos bastantes para deducir la ausencia
de consentimiento matrimonial.
III. En el presente caso la voluntad de
los padres fue la de imponer a su hijo el
nombre de «Yael» que no fue admitido
por el Registro que inscribió al nacido
con el de «Yoel», por entender que el
primero inducía a error sobre el sexo.
Ante el requerimiento del Registro los
En el expediente sobre autorización
para contraer matrimonio civil remitido a
este Centro en trámite de recurso por
virtud del entablado por los interesados
contra auto de la Juez Encargada del Registro Civil de Melilla.
Boletín núm. 1984–Pág. 264
RESOLUCIÓN (3.ª) de 10 de diciembre de
2004, sobre autorización de matrimonio.
– 1111 –
HECHOS
1. Con fecha 19 de diciembre de 2003,
don M. A. A., nacido en Melilla, el 1 de
febrero de 1958, soltero, de nacionalidad española, con DNI y con domicilio
en Melilla y doña L. E. H., nacida en
Marruecos, el año 1967, divorciada, de
nacionalidad marroquí, con pasaporte y
con domicilio en Marruecos, solicitaban
autorización para contraer matrimonio
civil en el Registro Civil de Melilla.
Acompañaban los siguientes documentos: fotocopia del DNI, certificado de
nacimiento, fe de vida y estado y certificado de empadronamiento de él, fotocopia del pasaporte, certificado negativo de
matrimonio, certificado de residencia,
certificado de nacimiento y sentencia de
divorcio de ella.
2. Ratificados los promotores, se
practicó la información testifical, manifestando los testigos que expresan su
convencimiento de que el proyectado
matrimonio no incurre en prohibición
legal alguna.
3. Realizado el trámite de audiencia
reservada en el Registro Civil de Melilla
el 18 de febrero de 2004, dio el siguiente
resultado: ella manifiesta que está divorciada desde hace 14 años, que conoce a
su novio de toda la vida pero hace tres
años que formalizaron su relación, que
no han celebrado fiesta de compromiso,
que él tiene 45 años, no trabaja y vive
con su madre y con un hermanos, que
ella trabaja de limpiadora en Melilla y
percibe 47 euros al mes y no va a dejar el
trabajo cuando se case, que no conoce a
los testigos que firmaron el expediente y
que llevan viviendo juntos un año. Él
manifiesta que son primos y empezaron
a salir hace tres años, que su novia es
divorciada y trabaja fregando escaleras y
el de momento está parado, que ella de
momento vive en su caso pero no van a
vivir juntos hasta la celebración y que no
conoce a los testigos del expediente matrimonial.
4. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste se opone a la continuación del expediente para que se practique nueva
información testifical. Con fecha 26 de
marzo de 2004 se practica información
testifical. Con fecha 7 de abril de 2004
el Ministerio Fiscal no se opone a lo
solicitado. A la vista de lo actuado la
Juez Encargada del Registro Civil de
Melilla dictó auto con fecha 2 de junio
de 2004 denegando la autorización para
celebrar el matrimonio civil entre los
promoventes, fundamentaba su resolución en las respectivas contradicciones
existentes en las manifestaciones de
ambos contrayentes y el desconocimiento por parte de cada uno de circunstancias personales esenciales del otro contrayente, pues ha presunción fundada de
que el matrimonio sea de conveniencia
y favorecer la obtención de residencia
legal del contrayente extranjero.
5. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso
ante la Dirección General de los Registros y del Notariado
6. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal. La Juez Encargada del Registro
Civil de Melilla remite el expediente a la
Dirección General de los Registros y del
Notariado para su resolución. Se autoriza
porque no hay datos objetivos bastantes
para deducir la ausencia de consentimiento matrimonial
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
12 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950 sobre protección de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales; 23 del Pacto Internacional de Nueva York de 19 de diciembre
de 1966 de derechos civiles y políticos;
la Resolución del Consejo de la Unión
Europea de 4 de diciembre de 1997 sobre
las medidas que deberán adoptarse en
Boletín núm. 1984–Pág. 265
– 1112 –
materia de lucha contra los matrimonios
fraudulentos; los artículos 10, 14 y 32 de
la Constitución; 3, 6, 7, 44, 45, 73 y 74
del Código civil; 386 de la Ley de Enjuiciamiento civil; 238, 245, 246 y 247 del
Reglamento del Registro Civil; la Instrucción de 9 de enero de 1995, y las Resoluciones de 30-2.ª de junio; 3-4.ª de julio;
8-1.ª y 23-1.ª de septiembre; y 2-1.ª, 8-3.ª,
9-3.ª, 16-3.ª y 24-1.ª y 3.ª de octubre
de 2003; y 28-5.ª y 29-2.ª de enero, 16-3.ª
de febrero y 4-2.ª de marzo de 2004.
II. Dentro de la tramitación del expediente previo a la celebración del matrimonio civil existe un trámite esencial e
imprescindible (cfr. Instrucción de 9 de
enero de 1995, norma 3.ª), como es la
audiencia personal, reservada y por separado de cada contrayente, que debe
efectuar el instructor, asistido del Secretario, para cerciorarse de la inexistencia
del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal para la celebración (cfr. art. 246 RRC).
III. La importancia de este trámite ha
aumentado en los últimos tiempos -especialmente en los matrimonios entre español y extranjero- en cuanto que por él
puede en ocasiones descubrirse el verdadero propósito fraudulento de las partes,
que no desean en realidad ligarse con el
vínculo matrimonial, sino aprovecharse
de la apariencia matrimonial para obtener las ventajas que del matrimonio resultan para el extranjero. Si, a través de este
trámite o de otros medios, el Encargado
llega a la convicción de que existe simulación, no debe autorizar un matrimonio
nulo por falta de verdadero consentimiento matrimonial (cfr. arts. 45 y 73-1.º
Cc).
IV. Ahora bien, las dificultades prácticas de la prueba de la simulación son
sobradamente conocidas. No existiendo
normalmente pruebas directas de ésta, es
casi siempre necesario acudir a la prueba
de presunciones, es decir, deducir de un
hecho o de unos hechos demostrados,
Boletín núm. 1984–Pág. 266
mediante un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano, la
ausencia de consentimiento que se trata
de probar (cfr. art. 386 LEC).
V. En el caso actual se trata de la solicitud de autorización para contraer
matrimonio civil en España conforme a la
legislación de nuestro país que cursan un
español y una ciudadana de Marruecos
residente en España. El auto dictado por
la Juez Encargada del Registro se basa en
las declaraciones contradictorias que sobre la situación de convivencia hicieron
los futuros contrayentes, pero de dichas
declaraciones no necesariamente se llega
a dicha conclusión, siendo admisible la
alegación que sobre este punto se formula
en el recurso, de manera que no necesariamente lo declarado implica contradicción, pues vienen a coincidir ambos interesados en que viven, o conviven, en casa
de él, que es, según ella, la de su madre,
convivencia de la que no cabe derivar
ningún obstáculo para el matrimonio
proyectado. Tampoco del resto de las
declaraciones puede deducirse con certeza que sea simulado dicho matrimonio.
Así lo ha entendido también el Ministerio
Fiscal que ha emitido informe favorable a
su autorización.
VI. Por tanto, si se tiene en cuenta la
presunción general de buena fe y que el
ius nubendi, como derecho fundamental
de la persona no debe ser coartado, postergado o denegado más que cuando
exista una certeza racional absoluta del
obstáculo legal que vicie de nulidad el
matrimonio pretendido, ha de ser preferible no poner trabas a la celebración del
enlace. Como expresó en un supuesto
similar la Resolución de 9-2.ª de octubre
de 1993, «ante la opción de autorizar un
matrimonio que eventualmente sea declarado nulo o de coartar el ius connubii,
este Centro Directivo ha de elegir la primera alternativa».
– 1113 –
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado
2.º Declarar que no hay obstáculos
para que la Juez Encargada autorice el
matrimonio.
RESOLUCIÓN (4.ª) de 10 de diciembre de
2004, sobre matrimonio celebrado en
el extranjero.
Se deniega la inscripción del segundo
matrimonio de un marroquí, que posteriormente adquirió la nacionalidad española por residencia, porque estaba ligado
por un matrimonio anterior del que no se
divorció hasta después del segundo matrimonio.
En las actuaciones sobre inscripción
de matrimonio remitidas a este Centro en
trámite de recurso por virtud del entablado por el interesado contra auto del Juez
Encargado del Registro Civil Central.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Almería el 31 de marzo
de 2003, don K. A. R. A., casado, con
nacionalidad española por residencia,
nacido en 1936 en Beni-Chicar (Nador),
Marruecos, solicitaba la inscripción de su
matrimonio con doña L. E. A. R., divorciada, marroquí, nacida el 25 de junio
de 1949 en Beni Chiker, Marruecos, celebrado el 31 de agosto de 1970 en Nador-Marruecos. Adjuntaba los siguientes
documentos: acta del matrimonio anterior y sentencia de divorcio de él, certificado de inscripción de nacimiento, certificado de empadronamiento y fotocopia
del DNI de él y del permiso de residencia
de ella.
2. Con fecha 18 de junio se requirió
a los interesados para que aportaran
certificación literal del anterior matrimonio del contrayente en el que constara
marginal de divorcio obtenida con anterioridad al matrimonio que se pretende
inscribir, a lo que el 8 de julio de 2003
el contrayente comparece ante el Registro Civil de Almería manifestando que se
separó de su primer mujer en noviembre
de 2002 y el matrimonio que se pretende
inscribir se celebró en el año 1970 por
lo que no puede presentar el documento
que se le requiere. Remitido todo lo actuado al Registro Civil Central, el Juez
Encargado del mismo dictó auto con
fecha 9 de octubre de 2003 denegando
la inscripción del matrimonio toda vez
que el matrimonio se celebró teniendo
el contrayente un matrimonio anterior
en vigor.
3. Notificada la resolución al Ministerio Fiscal y a los interesados, don K. A.
R. A. presentó recurso ante la Dirección
General de los Registros y del Notariado
alegando que no existe impedimento alguno de bigamia puesto que solo pervive
un matrimonio, el contraído en 1970
entre mi defendido y su única y legítima
esposa doña L.
4. De la interposición del recurso se
dio traslado al Ministerio Fiscal que confirmó el acuerdo por sus fundamentos.
El Juez Encargado del Registro Civil Central confirmó el auto apelado y ordenó
la remisión del expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 46, 65, 73, 89
y 107 del Código civil; 73, 76 y 97 de la
Ley del Registro Civil; 256, 257, 264
y 342 del Reglamento del Registro Civil y
las Resoluciones de 1-2.ª y 19-1.ª de febrero, 15-1.ª y 27-2.ª de junio, 4 de julio,
Boletín núm. 1984–Pág. 267
– 1114 –
4-8.ª de septiembre y 2-1.ª y 23-3.ª de
noviembre de 2002 y 15-1.ª de enero
de 2004.
II. Cuando una persona adquiere la
nacionalidad española, su matrimonio
anterior subsistente celebrado en el extranjero ha de inscribirse, en principio, en
el Registro Civil español (cfr. art. 66, I,
RRC). La inscripción requiere en todo
caso, además del título documental oportuno o de un expediente (cfr. arts. 256
y 257 RRC), que el enlace sea válido para
el ordenamiento español.
III. El matrimonio poligámico cuya
inscripción se intenta se celebró en 1970,
cuando consta también por declaración
del propio interesado que el mismo
había celebrado un matrimonio anterior
con súbdita marroquí en 1954, que hay
que presumir válido y subsistente hasta
la fecha de su disolución por divorcio
mediante sentencia judicial recaída
en 2002, es decir, en un momento posterior a la celebración del segundo
matrimonio. Aunque este segundo enlace sea válido para el ordenamiento
marroquí y, en principio, haya que aplicar en este punto el estatuto personal de
los contrayentes, es claro que la ley
extranjera, aplicable como regla según
nuestras normas de conflicto, ha de
quedar aquí excluida por virtud de la
excepción de orden público internacional (cfr. art. 12-3 Cc) que no puede
permitir la inscripción de un matrimonio poligámico que atentaría contra la
dignidad de la mujer y contra la concepción española del matrimonio, que
regula el impedimento de ligamen prohibiendo el matrimonio a los que estén
ligados con vínculo matrimonial (cfr.
art. 46.2.º Cc) y sanciona con la nulidad
el matrimonio celebrado con infracción
de tal prohibición (cfr. art. 73 n.º 2
Cc).
IV. No es cuestión de dilucidar ahora los efectos de distinto tipo que ese
hecho pueda producir para el ordenaBoletín núm. 1984–Pág. 268
miento español. Lo que es evidente es
que no puede admitirse que en una inscripción de matrimonio en el Registro
español conste que uno de los contrayentes ya estaba casado cuando se celebró el enlace. Recuérdese que el estado
civil de cada contrayente en ese momento es un dato obligado en la inscripción
de matrimonio (cfr. arts. 35 LRC y 12
y 258 RRC).
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria que procede desestimar el recurso y confirmar el acuerdo apelado.
RESOLUCIÓN de 11 de diciembre de
2004, sobre rectificación de errores.
En principio hay que acudir a la vía judicial para rectificar la fecha de nacimiento en una inscripción de nacimiento.
En el expediente de rectificación de
error en inscripción de nacimiento remitido a este Centro en trámite de recurso
por virtud del entablado por los promotores contra el auto dictado por el Juez
Encargado del Registro Civil Central.
HECHOS
1. Por comparecencia en el Registro
Civil de Gavà, el 23 de enero de 2004, don
A. C. G., casado, con DNI y doña M. A.
L. G., con DNI y domiciliados en Castelldefels, solicitaban la modificación del
dato relativo al nacimiento de su hijo S.,
ya que al cumplimentar la declaración,
dieron como fecha de nacimiento el 27
de julio de 1999 y la desean modificar,
de acuerdo con los informes médicos,
por la de 6 de enero de 2000. Acompañan los siguientes documentos: certificación literal de nacimiento del menor S.
donde figura nacido el 27 de julio
de 1999.
– 1115 –
2. Con fecha 2 de abril de 2004,
comparece nuevamente en el Registro
Civil de Gavà, doña M. A. L. G., que manifiesta que el 13 de agosto de 2003 remitió nueva documentación relativa a la
fecha de nacimiento del menor, ya que en
el país de origen no constaba partida de
nacimiento y en el pasaporte se indicó
una fecha sin ningún criterio. Acompañaba fotocopia del DNI de la promotora, e
informes médicos y certificado escolar
del menor «S.».
3. Notificado el Ministerio Fiscal,
éste estima que no procede lo solicitado
al no quedar acreditado que la fecha de
nacimiento sea la solicitada por los padres. El Juez Encargado del Registro Civil
Central dictó auto con fecha 7 de junio
de 2004, denegando la rectificación
solicitada, alegaba como razonamientos
jurídicos que a tenor de lo dispuesto en
el artículo 95-31 de la Ley del Registro
Civil, pueden rectificarse mediante expediente gubernativo, aquellos defectos
meramente formales, siempre que se
acrediten los hechos que dan fe, que
respecto a la modificación solicitada
conforme establece la Dirección General de los Registros y del Notariado en
resoluciones, en materia de adopciones
la inscripción principal del nacimiento
debe reflejar los datos biológicos determinados del adoptado, sin que la mecánica registral española deba ser variada
por el hecho de decisiones judiciales
extranjeras añadidas a la constitución de
adopción y en tal sentido y constando en
la propia decisión del Gobierno de El
Nepal constitutiva de la adopción que la
fecha de nacimiento del adoptado es la
de 27 de julio de 1999, la fecha que en
el Registro español debe figurar es esa
que es la verdadera.
4. Notificado el Ministerio Fiscal y
los promotores, éstos interponen recurso ante la Dirección General de los
Registros y del Notariado, alegando que
una vez llegado a España y después de
haber iniciado el expediente de adop-
ción, al llevar a su menor hijo a la
consulta de un profesional para hacerle
un exhaustivo reconocimiento médico,
fue cuando según criterios de estos profesionales, se apreciaba la edad biológica
claramente real del mismo que era inferior
a la edad fijada en su día por las autoridades del Nepal. Se acompaña expediente de inscripción de nacimiento del
menor S. C. L. en el Registro Civil Central.
5. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, éste confirma el auto apelado. El
Juez Encargado del Registro Civil Central
informa que no han sido desvirtuados los
razonamientos jurídicos que se dictaron
en la resolución, por lo que confirma la
misma y remite el expediente a la Dirección General de los Registros y del Notariado para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 41 y 92 a 95 de
la Ley del Registro Civil; 12 y 342 del
Reglamento del Registro Civil y las Resoluciones de 29 de enero, 10 de febrero,
21 de marzo, 10 de julio y 5-1.ª de
diciembre de 2003 y 15-1.ª de marzo,
14-4.ª de mayo y 27-2.ª de septiembre
de 2004.
II. Es ya doctrina de este Centro
Directivo que el dato sobre la fecha de
nacimiento, consignada en una inscripción de nacimiento, no es una simple
mención de identidad del nacido, susceptible de rectificación, si fuera errónea, por expediente gubernativo con
apoyo en el artículo 93-1.º de la Ley.
Por el contrario, ese dato es una circunstancia esencial de la inscripción de
nacimiento y de la que ésta hace fe (cfr.
art. 41 LRC), por lo que su rectificación,
por muy evidente que pueda parecer el
error, ha de obtenerse en principio acudiendo a la vía judicial ordinaria conforme al criterio general que proclama
Boletín núm. 1984–Pág. 269
– 1116 –
el artículo 92 de la Ley del Registro
Civil.
III. No se aprecia tampoco que concurran los demás supuestos excepcionales en los que cabe, pese a lo dicho, la
rectificación por expediente gubernativo
al amparo de los artículos 93, 94 ó 95 de
la Ley. La fecha que se hizo constar en la
inscripción no fue sino la que constaba
en los documentos nepalíes obrantes en
el expediente de adopción y, como informa el Ministerio Fiscal no se ha acreditado en el expediente que la fecha propuesta por los promotores sea realmente la del
nacimiento.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria que procede desestimar el recurso y confirmar el auto apelado.
RESOLUCIÓN (1.ª) de 13 de diciembre de
2004, sobre rectificación de errores.
Prospera el expediente de rectificación
de error en el apellido en una inscripción
de matrimonio.
En el expediente sobre rectificación de
errores en inscripción de matrimonio remitido a este Centro en trámite de recurso
por virtud del entablado por el promotor,
al que se adhiere el Ministerio Fiscal,
contra auto del Juez Encargado del Registro Civil de Melilla.
HECHOS
1. Por escrito presentado en el Registro Civil de Melilla el 26 de marzo
de 2004, don B. M., mayor de edad, de
nacionalidad marroquí, casado con
doña H. M. S., con Documento de
Identidad comunitario y DNI y con
domicilio en Melilla, solicitaba se corrijan sus apellidos en el Libro de Familia que consta como M. M. «M.» por
el de «M.» por ser el que figura en su
Boletín núm. 1984–Pág. 270
documento de identidad. Acompañaba
los siguientes documentos: fotocopia
del Documento de Identidad Comunitario, certificado de nacimiento y certificado de empadronamiento con el
apellido» M. « y certificado de matrimonio con los apellidos M. M. «M.».
2. Ratificado el promotor, se notifica
al Ministerio Fiscal, el cual no se opone
a la rectificación del error cometido en la
inscripción de matrimonio.
3. El Juez Encargado del Registro Civil
de Melilla, con fecha 22 de junio de 2004,
dictó auto denegando la rectificación
pretendida, alegaba como razonamientos jurídicos que, de conformidad con el
artículo 9 Cc, los apellidos se rigen por la
ley personal, en este caso marroquí, sin
que por lo tanto se evidencia ningún error,
ni es de la competencia del Registro Civil
la modificación pretendida.
4. Notificado el auto al Ministerio
Fiscal y al promotor, éste interpuso recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado alegando que su
nombre y apellidos es «B. M.» según la
partida de nacimiento expedida por las
autoridades marroquíes y acompaña certificación literal de nacimiento y fotocopia del Libro de Familia.
5. Notificado el recurso al Ministerio
Fiscal, éste se adhiere al recurso interpuesto. El Juez Encargado del Registro
Civil eleva el expediente a la Dirección
General de los Registros y del Notariado
para su resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. Vistos los artículos 9 del Código
civil; 93 de la Ley del Registro Civil; 12
y 342 del Reglamento del Registro Civil, y las Resoluciones de 26-1.ª de
marzo, 15-1.ª, 18-3.ª y 4.ª y 27-2.ª de
abril, 3-1.ª de octubre y 27-4.ª de diciembre de 2002.
– 1117 –
II. El apellido del contrayente en una
inscripción de matrimonio es mención
de identidad (cfr. art. 12 RRC), por lo
que, si se demuestra que ha sido consignado erróneamente, cabe su rectificación en expediente gubernativo con
apoyo en el artículo 93-1.º de la Ley del
Registro Civil.
III. En este caso, se trata de un ciudadano de nacionalidad marroquí que,
como tal, en materia de estado civil se
rige por su ley personal (cfr. art. 9.1 Cc) y
a la vista de las certificaciones de su nacimiento incorporadas al expediente,
expedidas por las autoridades de su país,
queda acreditado el error que denuncia,
como pone de manifiesto el Ministerio
Fiscal, por lo que el expediente promovido debe prosperar.
Esta Dirección General ha acordado,
de conformidad con la propuesta reglamentaria:
1.º Estimar el recurso y revocar el
auto apelado.
2.º Ordenar que se rectifique la inscripción de matrimonio debatida para
hacer constar que el apellido del contrayente es el de «M.» y no el de «M. M.
«M.» que consta en dicha inscripción.
Boletín núm. 1984–Pág. 271
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