Fuente: Tesis: Página: Décima Época Núm. de Registro: 2005208

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Suprema Corte de Justicia de la Nación
Décima Época
Instancia:
Fuente:
Tesis:
Página:
Núm. de Registro: 2005208
Tribunales Colegiados de Circuito
Tesis Aislada
Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Libro 1, Diciembre de 2013, Tomo II
Materia(s): Común, Civil
VI.1o.C.42 C (10a.)
1224
PRUEBA PERICIAL EN PSICOLOGÍA. TRATÁNDOSE DE JUICIOS EN LOS QUE SE VENTILEN INTERESES
DE MENORES, SU DESECHAMIENTO ES UN ACTO DE IMPOSIBLE REPARACIÓN, POR LO QUE EL
JUZGADOR DEBE ATENDER A LAS PARTICULARIDADES DEL CASO Y CON BASE EN LAS CONSTANCIAS
DEL JUICIO DE ORIGEN PONDERAR LA ACTUACIÓN DEL JUEZ Y NO POSTERGAR SU EXAMEN HASTA
LA EMISIÓN DE UNA EVENTUAL SENTENCIA DESFAVORABLE.
El Estado Mexicano es parte firmante de la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada en
Nueva York, Estados Unidos de América, y como efecto inmediato de ésta, aparece en el sistema
jurídico mexicano el concepto "interés superior de la niñez", contenido en el artículo 4o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual implica que en todo momento las
políticas, acciones y toma de decisiones respecto de esa etapa de la vida humana, tendrán que
realizarse de modo tal que, en primer término, se busque el beneficio directo del niño o niña a quien
van dirigidas. Por tanto, si bien es cierto que el artículo 159, fracción III, de la Ley de Amparo, vigente
hasta el 2 de abril de 2013, dispone que en los juicios seguidos ante tribunales civiles, se
considerarán violadas las leyes del procedimiento y que se afectan las defensas del quejoso cuando
no se reciban las pruebas que legalmente haya ofrecido y que, por regla general, su desechamiento
es materia de amparo directo, también lo es que tratándose de juicios en los que se ventilen
intereses de menores, el desechamiento de la prueba pericial en materia de psicología a practicarse
en un menor, se erige en un acto de imposible reparación, por lo que en aras de velar por el interés
superior del menor, el juzgador federal debe atender a las particularidades del caso y, con base en
las constancias que integren el juicio de origen, ponderar si la actuación del Juez natural fue apegada
o no a derecho, y no postergar su examen hasta la emisión de una eventual sentencia desfavorable.
Lo anterior obedece a que la afectación psicológica de un menor sólo es susceptible de acreditarse
con la prueba pericial, y es de interés social que éste pueda tener una convivencia familiar con el
progenitor idóneo para ello, pues el derecho de los menores a vivir en un ambiente ideal, libre de
afectaciones psicológicas, constituye una cuestión que amerita la atención pronta de las autoridades
jurisdiccionales, lo cual no es posible postergar por causa alguna; máxime que mediante el análisis
previo de la legalidad del acto, es factible evitar una posible reposición del procedimiento, pues de
actualizarse ésta, se retardaría injustificadamente el derecho de los menores a disfrutar de una
convivencia sana.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEXTO CIRCUITO.
Amparo en revisión (improcedencia) 492/2012. 17 de enero de 2013. Mayoría de votos. Disidente:
Enrique Zayas Roldán. Ponente: Rosa María Temblador Vidrio. Secretario: Luis Rafael Bautista Cruz.
Esta tesis se publicó el viernes 13 de diciembre de 2013 a las 13:20 horas en el Semanario
Judicial de la Federación.
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