347.09-B642c-CAPITULO IV - Universidad Francisco Gavidia

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IV.
FUNDAMENTOS FILOSOFICOS DE LA CONCILIACION EN
EL DERECHO DE FAMILIA.
Su fuente la encontramos regulada en el artículo 4 del Código de Familia, y
es donde se enuncian sus principios rectores. En efecto, el Art. 4, establece
“La unidad de la Familia, la igualdad de derechos del hombre y de la mujer,
la igualdad de los hijos, la protección integral de los menores y demás
incapaces, de las personas adultas mayores y de la madre cuando fuera la
única responsable del hogar”, son los principios que especialmente inspiran
las disposiciones del Código.
En ese orden, los principios rectores del Código de Familia, son aquellas
ideas fundamentales que orientan todo el ordenamiento familiar y que al
mismo tiempo señalan la finalidad de la ley, la que sería la implementación
eficaz de tales principios en el campo procesal y administrativo.
Los principios rectores responden a la necesidad sociocultural de nuestro
país y se basan además en ciertos principios fundamentales del derecho
familiar que han sido aceptados por la generalidad de países y que también
han sido retomados por las convenciones y declaraciones sobre Derechos
Humanos, La Familia y Menores.
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Dada la importancia de estos principios, se han aplicado en forma
sistemática en el desarrollo de todas las instituciones del derecho de familia
que regula el Código y además expresamente se dice en el Art. 8 que: “la
interpretación y aplicación de las disposiciones de este código deberán
hacerse en armonía con sus principios rectores y con los principios
generales del Derecho de Familia, en la forma que mejor garantice la
eficacia de los derechos establecidos en la Constitución de la República y
en los tratados y convenciones internacionales ratificados por El Salvador”.
En consecuencia los principios rectores adquieren una importancia máxima
para los aplicadores de la legislación familiar quienes tendrán la obligación
de conocer su verdadera significación y alcances para lograr eficazmente
los fines de la ley. “En resumen podríamos decir que como filosofía que
orienta la implantación de la conciliación en materia procesal empezando
por el derecho canónico que vivimos antes, es la de tratar de dar por
terminado un litigio o un conflicto, o precaver a que no se presente o se
agrave hacia el futuro, con un efecto mediato de evitar la multiplicación de
conflicto sometidos a la decisión del Estado, que acarrea una de las causas
de la congestión judicial.”. 1
1
Revista del Ministerio de Justicia. 4° Epoca, N° 2. Ediciones Ultimo Decenio. San Salvador. 1994. Págs. 13
a la 16.
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A)
FUNCIONES
E
IMPORTANCIA
DE
LOS
PRINCIPIOS
RECTORES DEL CODIGO DE FAMILIA.
La importancia de los principios rectores podemos tratar de concretarla en
dos funciones, sin que ello implique que se agote su importancia.
1) El desarrollo del cuerpo normativo sobre la base de los principios
rectores, la cual sustancialmente ya se ha logrado, pues cada una de las
instituciones del Código de Familia incorpora los principios rectores.
2) La aplicación práctica de estos principios por aquellos que tendrán a su
cargo la operatización de la ley, siendo esta función la que actualmente
cobra relevancia para lograr que las reformas legales en materia familiar,
tengan una eficiencia y cumplir así con el mandato constitucional de
lograr el desarrollo y bienes de la familia como base fundamental de la
sociedad.
Los aplicadores de la nueva legislación familiar deben crear una nueva
estructura legal, jurídica y administrativa en concordancia con estos
principios, los cuales tienen un carácter filosófico jurídico especial, que los
convierte en principios de validez universal.
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Nuestra Constitución encabeza la normativa social con las normas
protectoras de la familia, lo cual se interpreta en el sentido de que la familia,
es la destinataria de las restantes normas protectoras en el orden social,
cultural y económico; en tal sentido, poder lograr que la familia llegue a ser
efectivamente destinataria de dichos beneficios, es necesario que se lleven
a la práctica esos principios que inspiran la normativa familiar, los cuales
tienen una connotación diferente ya que surgen los valores morales y
espirituales inherentes al ser humano que no pueden ser ignorados por
aquellos que apliquen la ley.
La aplicación práctica de los principios rectores será una tarea difícil pero
indispensable, si se quiere proporcionar a la familia la estructura y
elementos necesarios para su integración y bienestar como cédula jurídico
social.
No hay que perder de vista pues que la familia es un instrumento
irremplazable dentro del contexto social, pues sólo dentro del ámbito familiar
se cumplen fines específicos que son inherentes al ser humano; la familia
desarrolla funciones indelegables e insustituibles dentro de la comunidad.
El Art. 32. de nuestra Constitución considera a la familia como factor
primordial de la vida social, como elemento indispensable de cohesión y
equilibrio social, ya que la comunidad política, necesariamente debe tener
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las virtudes, los sentimientos de solidaridad, y la consistencia que le
proporciona la familia, por lo tanto, si aquellos que aplican la ley no toman
en cuenta los principios rectores del ordenamiento familiar no se puede
cumplir el mandato constitucional de protección y promoción de la familia;
en consecuencia, la importancia de estos principios radica en que
constituyen el punto de partida para el logro de una nueva familia, en la
historia de El Salvador, que surge sobre la base de igualdad, justicia y
solidaridad contenida en los principios rectores.
B)
EL ESTADO Y LOS PRINCIPIOS RECTORES DEL CODIGO
DE FAMILIA.
Indudablemente que todos los principios rectores tienen igual importancia
dentro de la normativa familiar, y el Estado deberá velar porque todos sean
aplicados y desarrollados; en tal sentido la actuación del Estado debe ser de
dos formas:
1) Como auxiliar para ayudar a la familia y a sus miembros a cumplir sus
fines.
2) Como autoridad para dictar normas y políticas de los organismos
estatales para promover a la familia, velando por el interés del grupo
familiar y de cada uno de sus miembros.
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A través de la implementación eficaz de los principios rectores, cumple el
Estado la trascendental misión de conducir el proceso socializador de la
familia; la cual, por estar inmersa en el contexto sociocultural y económico,
sufre carencias básicas, por lo tanto, con la nueva legislación familiar
inspirada y orientada sobre la base de los principios rectores, se logra
facilitar a la familia los medios para que cumpla sus funciones tomando en
cuenta que el futuro de la humanidad está en la unión familiar y en la
protección integral de nuestros niños.
B.1 UNIDAD DE LA FAMILIA.
La Constitución de la República que en el Art. 33 dice “La Ley regulará las
relaciones personales y patrimoniales de los cónyuges entre sí y entre ellos
y sus hijos estableciendo los derechos y deberes reciprocas sobre bases
equitativas; y creará las instituciones necesarias para garantizar su
aplicabilidad. Regulará asimismo, las relaciones familiares resultantes de la
unión estable de un varón y una mujer”. 2
De esta manera la Constitución protege además el derecho que todo niño
tiene de vivir al lado de sus padres, así también el artículo 36, Inc. 1º del
Código de Familia dice “Los cónyuges tienen iguales derechos y
2
Constitución de la República de El Salvador de 1983. Decreto N° 38. Reformas de 1991 – 1992. Segunda
Edición. Editor, Corte Suprema de Justicia. El Salvador, 1992.
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deberes; y por la calidad de vida de ellos se establece, que deben vivir
juntos, guardarse fidelidad, asistirse en toda circunstancia, y tratarse con
respeto, tolerancia y consideración”.
Es decir que está garantizando la unidad de la pareja y por ende la de los
menores dentro de su grupo familiar.
El principio de la unidad familiar, establece que a los niños se les debe
garantizar la convivencia en el seno familiar con la finalidad de que crezcan
y se desarrollen bajo el cuidado y responsabilidad de sus padres, y
garantizarles un ambiente de afecto y seguridad material y moral.
El niño debe ser orientado para que logre su desarrollo integral. Este
principio también establece que los niños abandonados y que carezcan de
familia, tienen que ser protegidos al igual que toda aquella madre
abandonada, tienen que ser protegidos por los Estados y las sociedades.
De aquí se derivan algunos derechos esenciales de la niñez y de aquellas
madres desprotegidas tales como: El derecho del niño a no ser
abandonado, a no sufrir maltratos por parte de su familia o de otras
personas.
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B.2 LA IGUALDAD DE DERECHOS DEL HOMBRE Y LA MUJER.
“Es el principio informador de los derechos fundamentales de la persona
que ha contribuido a la transformación del derecho de familia, estableciendo
obligaciones y derechos en forma recíproca y que prohibe la discriminación
en todo sentido”. 3
El Artículo 3 de nuestra constitución establece que: “Todas las personas son
iguales ante la ley.”
El principio de igualdad consiste, en que todas las personas son iguales
ante la ley para el goce de los derechos civiles, y que no podrán
establecerse restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad,
raza o religión; reconociendo la dignidad personal, la igualdad de los
derechos a la no discriminación, la igualdad de derechos ante la ley, la
igualdad entre el hombre y la mujer en las relaciones familiares, la igualdad
y no discriminación entre los menores, la igualdad de los hijos matrimoniales
y no matrimoniales, la no discriminación de los hijos por razón de su
nacimiento y la igualdad de tratamiento jurídico son algunos de los
principios rectores que se encuentran regulados en el Art. 4 del Código de
Familia.
3
Campos Hernández, Mauricio Ulises. Tesis: Las Uniones de Hecho y las Consecuencias Jurídicas de su
Ruptura. San Salvador, El Salvador, 1994. Pág. 34.
38
B.3 PRINCIPIO DE LA FAMILIA Y EL MATRIMONIO.
Postula el reconocimiento de la familia y el matrimonio por parte del Estado,
así como la igualdad jurídica entre los cónyuges, considerando a la familia
como el elemento de cohesión y equilibrio social, reconociendo en la familia
su papel como factor primordial de la vida social, porque en la constitución
vigente, se estructura un amplio marco de protección a la familia, y esta
descansa en el matrimonio, impone la plena igualdad jurídica entre los
cónyuges cuyo principio es de aplicación al matrimonio, estableciendo la
igualdad jurídico entre hombre y mujer, erradicando la discriminación
histórica que ha sufrido la mujer salvadoreña.
El Art. 32 Cn. establece: “La familia es la base fundamental de la sociedad y
tendrá la protección del Estado, quien dictará la legislación necesaria y
creará los organismos y servicios apropiados para su integración, bienestar
y desarrollo social, cultural y económico”.
“El fundamento legal de la familia es el matrimonio y descansa en la
igualdad jurídica de los cónyuges.
El Estado fomentará el matrimonio, pero la falta de éste no afectará el goce
de los derechos que se establecen en favor de la familia”.
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En este aspecto, la mujer debe desmitificar lo que se considera como
deberes dentro del hogar, reconocer cuales son sus derechos, exigir el
cumplimiento de lo establecido en la Constitución.
La regulación del Código de Familia, ha sido fundamentada en base al
imperativo de la Constitución de 1983, aunque en las Constituciones de
1950 y 1962, el Estado ya comenzaba a dar algún reconocimiento e
importancia a la institución de la familia y el matrimonio, pero es hasta las
reformas de la Constitución de 1983 que se le da la verdadera importancia y
se comienza a hacer estudios y reformas a las leyes secundarias, en base a
las tendencias modernas del derecho de familia, donde se toma en
consideración e importancia a la mujer, estableciéndose la igualdad jurídica
entre el hombre y la mujer, encontrándose reguladas estas disposiciones en
los artículos 4, 36, 37, 38 y 39 del Código de Familia.
El objeto primordial del Código de Familia, es regular en forma completa,
aspectos que se refieren a la familia, a los menores de edad y a las
personas adultas mayores.
Se reconoce en él, la dignidad de la familia, la igualdad de los derechos del
hombre y la mujer, la igualdad de los derechos de los hijos, la eliminación
de todo tipo de discriminación, la protección especial y prioritaria de los
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menores, de los incapaces y las personas adultas mayores.
Entre uno de los puntos está el concepto de familia en lo que se considera
que es “un grupo social, permanente, constituido por el matrimonio, la unión
no matrimonial y el parentesco”, la familia como la primera norma de la
sociedad comenzando por la institución del matrimonio, por ser un
fundamento principal y constitucionalmente su base legal, ya que por sí sólo
crea relaciones jurídicas entre los cónyuges y los hijos”. 4
Incluye también las normas relativas al divorcio y a la nulidad del
matrimonio, con el objeto de regular instituciones afines en forma ordenada
y completa no alteradas con otras.
Además del matrimonio, la familia en todas las sociedades humanas
también tiene fundamentos de otra naturaleza. La realidad Salvadoreña
demuestra que hay familias fundadas exclusivamente en la voluntad de la
pareja con el mutuo deseo de vivir juntos.
Ya la Constitución lo reconoce cuando en el artículo 32 establece lo
siguiente: “El Estado fomentará el matrimonio pero la falta de éste no
afectará el goce de los derechos que se establezcan en favor de la familia”.
4
Código de Familia. Decreto N° 667, publicado en el Diario Oficial N° 231, Tomo N° 321, del 13 de
Diciembre de 1993. Editorial Jurídica Salvadoreña. Editor, Ricardo Mendoza Orantes. San Salvador, El
Salvador, 1994.
41
Así también el artículo 33 de la misma, ordena al legislador secundario
regular las relaciones familiares resultantes de la unión estable de un varón
y una mujer.
Considerando este punto como culminante y de mucha relevancia su
contenido, el Código de Familia, con lo que se apruebe la “UNION DE
HECHO” o “UNION NO MATRIMONIAL”, contemplada en el artículo 118, C.
De F., que dice así expresamente: “La unión no matrimonial que regula este
código, es la constituida por un hombre y una mujer que sin impedimento
legal para contraer matrimonio entre sí hicieren vida en común libremente,
en forma singular, continua, estable y notoria, por un período de tres o más
años”.
Establece un período de convivencia de tres años, para que pueda ser
reconocida por la ley.
Establece las normas sobre el parentesco por considerarlo como fuente de
familia. Por otro lado, se excluye la tradicional regulación de los esponsales,
que consistía en una promesa de matrimonio mutuamente aceptada por los
novios; por considerarse que tal instituto jurídico, en la práctica era
inoperante; y no producía efecto alguno.
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B.4 LA IGUALDAD DE DERECHO DE LOS HIJOS.
Estas disposiciones son novedosas por estar plasmadas particularmente en
un cuerpo de leyes, no obstante, están consagradas en la Constitución de la
República, y la nueva tendencia del Derecho de Familia.
Se ha dicho que el estado familiar es un concepto nuevo, y el Código de
Familia lo define así: “como la calidad jurídica que tiene una persona en
relación a la familia y por la cual la ley le atribuye determinados derechos y
deberes”.
Pero debemos establecer de donde emanan esos derechos y deberes. De
ahí que son importantes las relaciones paterno filiales, que representan uno
de los aspectos más significativos de la vida familiar, pues a través de ellas
se concretizan en la esencia misma del ser humano, posibilita a los padres,
hijos y miembros de la familia a proyectar amor, calor humano, solidaridad,
cuidados y atenciones; y aunque tales relaciones son innatas o
connaturales al ser humano, es el Legislador quién las regula, con el fin de
darles el reconocimiento jurídico y orientar a los padres y miembros de la
familia en el cumplimiento de las mismas.
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El Código de Familia tiene por objeto modelar e influenciar la conducta de
los miembros de una familia, ejerciendo el Estado, los mecanismos de
control, para que las relaciones familiares sean adecuadas. Esta representa
aspiraciones valorativas para el normal desarrollo de la personalidad del
hijo. Y que ésta esté de acuerdo a las distintas etapas de crecimiento de los
hijos; siendo los propósitos que se evidencian en el mismo; reconocer que
los hijos como seres humanos tienen derechos propios que deben serles
respetados por sus padres, familia, comunidad y Estado; señalar que los
hijos también tienen deberes que cumplir como sujetos activos de la
relación paterno filial.
Lo más relevante en materia de derecho de familia, es el principio de
igualdad en relación con los hijos, independientemente del origen de su
filiación, cuya base es el principio constitucional que expresa el artículo 36,
lo que da un giro significativo según la regulación que contemplaba el
Código Civil.
El Régimen jurídico que establece el Código de Familia difiere en el trato
desigual
de
los
hijos
entre
los
hijos
matrimoniales
y
los
hijos
extramatrimoniales, desde el calificativo que les asigna hasta los derechos
preferentes que les conceden a los primeros. Se pretende estructurar una
familia donde el valor justicia no sea regateado, a partir de esta ley se
destacará el derecho de hijo de saber quienes son sus padres, de ser
44
reconocidos por estos y llevar su apellido, lo que conlleva a determinar los
medios de investigar y establecer la paternidad, éste entre otros que se
mencionan en el artículo expresado anteriormente.
El derecho del hijo de heredar de sus padres como lógica y justa
consecuencia del principio de igualdad antes relacionado. Este principio
permite al hijo nacido fuera del matrimonio, tener con el hijo matrimonial o
adoptivo, la vocación hereditaria que hasta antes de la vigencia del Código
de Familia, la ley secundaria le había negado. Consecuencia por la cual el
artículo 988 del CódigoCivil se reformó en los siguientes términos. “Son
llamados a la sucesión intestada:
1) Los hijos, el padre, la madre, el cónyuge y en su caso el conviviente
sobreviviente.
2) Los abuelos y demás ascendientes, los nietos, y el padre que haya
reconocido voluntariamente a su hijo.
3) Los hermanos,
4) Los sobrinos,
5) Los tíos,
6) Los primos hermanos, y
7) La Universidad de El Salvador y los Hospitales Nacionales”.
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Según los tratados o convenios internacionales en relación al principio de
igualdad.
Las Naciones Unidas, han proclamado y acordado, que toda persona tiene
los mismos derechos y libertades, sin discriminación alguna, por motivos de
raza, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole,
origen nacional o social y posición; lo cual ha sido establecido en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y en su artículo uno,
prescribe lo siguiente: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben
compartir fraternalmente los unos con los otros”. 5
El Art.7 de la misma declaración establece: “Todos son iguales ante la ley y
tienen sin distinción derechos a igual protección de la ley. Todas tienen
derecho a igual protección contra toda discriminación”. 6
La Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José,
firmada el veintidós de noviembre de mil novecientos sesenta y ocho, en su
artículo 24 proclama así: “Todas las personas son iguales ante la ley, en
consecuencia tienen derecho sin discriminación a igual protección de la
5
Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948. Editor, Misión de Observadores de las Naciones
Unidad en El Salvador, San Salvador, El Salvador, 1993.
6
Ibid.
46
Ley”. 7 De conformidad al Art. 144 de la Constitución de la República el cual
dice: “Los tratados internacionales celebrados por El Salvador, con otro
Estado o con organismos internacionales constituyen leyes de la República,
al entrar en vigencia, conforme a las disposiciones del mismo tratado y de la
Constitución. La ley no podrá modificar o derogar lo acordado en un tratado
vigente para El Salvador, en caso de conflicto entre el tratado y la ley,
prevalecerá el tratado”; por lo que la declaración de Derechos Humanos o
Pacto de San José, son leyes de la República.
La tendencia actual de los diferentes sistemas de derecho, radica en otorgar
a todas las personas los derechos fundamentales o humanos en forma
igualitaria.
Respecto de ello se ha producido una intensa evolución orientada a suprimir
las desigualdades de los seres humanos.
B.5 LA PROTECCION INTEGRAL DE LOS MENORES Y DEMAS
INCAPACES.
El Art. 345 del Código de Familia, nos da una definición de menor de
7
Convención Americana Sobre Derechos Humanos o Pacto de San José, 22 de Noviembre de 1989. Editor,
División de Derechos Humanos de la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador. San
Salvador, El Salvador, C.A., 1993.
47
edad, el cual dice: “son menores de edad toda persona natural que no
hubiere cumplido dieciocho años. En caso de duda se presumirá la
minoridad, mientras no se pruebe lo contrario”.
Podemos mencionar que ha sido una permanente preocupación del hombre
asegurar un mínimo de facultades y derechos que lo asciendan a la
categoría de ser humano, reconociendo con ello su propia dignidad. Esta
constante preocupación ha nacido de la realidad social, en la cual se ha
visto claramente que la dignidad humana ha sido numerosas veces
arrollada por intereses mezquinos de los mismos hombres. Los repetidos
atropellos han hecho posibles que a través de la historia conozcamos que
se ha forzado al pueblo a la rebelión como recurso último contra la tiranía y
opresión.
Presentes están aún esos capítulos de la historia, la nuestra también está,
ya que se ha impuesto la necesidad de la oposición al gobernante. Este
mínimo de garantía de exigencia humana es objeto de reflexión para los
salvadoreños, fue el veinte de diciembre de mil novecientos ochenta y tres,
que se proclamó la Constitución de la República, la cual reconoce los
derechos fundamentales del hombre contenidos en las Constituciones de
1950 y 1962.
Los derechos fundamentales del hombre llamados por la teoría de la
doctrina “Derechos Humanos”, siempre han estado presentes en nuestro
48
ordenamiento jurídico primario como es la Constitución de la República. El
problema ha existido en el hecho que no han sido respetados los derechos
humanos, pese a que están plasmados en la Constitución, que reconoce a
la persona humana como el origen y el fin de la actividad Estatal. (Art.1 de
la Constitución de la República de El Salvador).
Confiere a los menores una serie de derechos de carácter social, orientados
a satisfacer sus necesidades básicas, se establecen normas a la protección
de éstos con la finalidad de asegurar y proporcionar el goce a la educación,
para un mejor bienestar económico y desarrollo integral.
Se define a la familia como la base fundamental de la sociedad, dentro de la
cual se desarrolla la niñez; de esta manera, al garantizar a la familia los
servicios básicos y adecuados que permitan su integración, bienestar y
desarrollo social, cultural y económica, se permite al menor gozar de estas
prestaciones como miembro de la familia.
A partir de las reformas constitucionales derivadas de los acuerdos de paz,
se ha establecido que los derechos de mayor importancia han sido los
relativos a los derechos humanos y dentro de éstos la protección del menor,
es por ello que encontramos una clasificación bastante amplia.
49
También enfocaremos la incidencia del Estado en la protección de la vida
educativa del menor y si realmente está cumpliendo con la obligación
constitucional.
Ahora bien, en los derechos humanos relativos al menor se presupone una
relación bilateral en la que participan dos sujetos, uno activo y un pasivo. El
sujeto activo son todos aquellos menores a los cuales les pertenece ese
derecho y les corresponde exigirlo, es decir es titular y poseedor de ese
derecho. El sujeto pasivo es el Estado, a quien le corresponde garantizarlos
por mandato constitucional y para hacer valer esos derechos, debería
proporcionarse la debida educación a esos menores, en vista de que éstas
leyes se emiten y no son divulgadas lo que da lugar al desconocimiento de
las mismas.
Las garantías fundamentales y los derechos sociales de las personas se
encuentran protegidas en la Constitución de la República en los Artículos
que a continuación analizaremos:
El art.2, regula los derechos individuales y garantías fundamentales de las
personas: “Toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y
moral, a ser protegida en la conservación y defensa de los mismos, se
garantiza el derecho al honor a la intimidad personal y familiar, y a la propia
imagen, se establece la indemnización, conforme a la ley, por daños de
carácter moral”.
50
También a la libertad, seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión, y a
ser protegida en la conservación y defensa de los mismos. Con esto se
determina que el Estado reconoce, protege y garantiza los derechos
humanos de la persona. El Art.34, inciso 1º de la Constitución establece:
“Todo menor tiene derecho a vivir en condiciones familiares y ambientales
que permitan su desarrollo integral, par lo cual tendrá la protección del
Estado”.
Así también el Art. 346, Inc. 1º del Código de Familia establece: “La
protección del menor deberá ser integral en todos los períodos evolutivos de
su vida, inclusive el prenatal y los aspectos físico, biológico, psicológico,
moral, social y jurídico”.
El Art.34 inc.2º de la Constitución establece: “La ley determinará los
deberes del Estado y creará las instituciones para la protección de la
maternidad y de la infancia”.
Estas disposiciones determinan la protección del menor en su círculo
familiar, el cual regula crear instituciones que velen por las madres y sus
hijos, como las unidades y los centros de salud, y guarderías. Con lo que se
confirma que en la Constitución de la República de El Salvador protege el
derecho a que tiene todo menor de vivir al lado de sus padres, es decir que
le garantiza crecer dentro de su grupo familiar, a los cuales debe de
proporcionárseles un ambiente propicio que les permita a tales personas
alcanzar su desarrollo integral, y para tal finalidad el Estado, como sujeto
51
obligado debe brindar a las familias toda la ayuda necesaria tomando en
cuenta las condiciones en que se encuentra.
El Art.35 de la Constitución de la República, expresa lo siguiente: “El Estado
protegerá la salud física, mental y moral de los menores, garantizará el
derecho de estos a la educación y a la asistencia.
La conducta antisocial de los menores que constituye delito o falta estará
sujeta a un régimen jurídico especial”.
Esta disposición establece que el Estado tiene la obligación de velar por que
los menores se desarrollen en un ambiente sano que les permita gozar de
una buena salud física, mental y moral.
Es por ello que el Art.36 de la Constitución de la República, determina así:
“Los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio y los adoptivos, tienen
iguales derechos frente a sus padres. Es obligación de éstos dar a sus hijos
protección, asistencia, educación y seguridad.
No se consignará en las actas del registro del Estado Familiar ninguna
calificación sobre la naturaleza de la filiación, ni se expresará en las partidas
de nacimiento el estado civil de los padres.
52
Toda persona tiene derecho a tener un nombre que la identifique. La ley
determinará asimismo las formas de investigar y establecer la paternidad”.
Este artículo representa una de las más importantes protecciones que la
legislación constitucional del país le brinda a la niñez, debido que establece
el principio de igualdad de derechos de todos los menores, ya que los
padres tienen la obligación de proporcionarles protección, educación, salud,
asistencia, vivienda, vestimenta y la seguridad que necesitan tanto los hijos
nacidos dentro y fuera del matrimonio, como los hijos adoptivos, además
esta disposición le reconoce a los menores el derecho de tener un nombre
que les garantice el goce de sus derechos y que los proteja de cualquier tipo
de discriminación, debido a que prohibe consignar la naturaleza de la
filiación en el registro de Estado Familiar correspondiente.
B.6 LA PROTECCION INTEGRAL DE LAS PERSONAS ADULTAS
MAYORES.
Para poder introducirnos en lo que es la protección integral de las personas
adultas mayores, es necesario hablar de la organización y función de la
familia a través de la historia por lo que la organización familiar de la
sociedad del siglo XIX, permitía que los ancianos mantuvieran papeles
53
activos a medida que gradualmente se apartaban de la fuerza de trabajo, ya
que existía una sólida interacción de la parentela, en donde en cada unidad
de residencia era compartida por tres o más generaciones, para esa época
los padres esperaban que sus hijos los mantuvieran a cambio de gran
variedad de servicios que ellos mismos les habían prestado al principio de
sus vidas, era lo que podíamos considerar o llamar relaciones de “ayuda
mutua intercambio de servicios entre padres e hijos y otros familiares”, se
basaba en necesidades y expectativas calculadas, sobre todo porque los
padres confiaban en el sostén futuro, por parte de sus hijos, como una
fuente de seguro social.
Las grandes transformaciones sociales y económicas originadas a finales
del siglo XIX y principios del siglo XX, han repercutido en las antiguas
formas de organización familiar. Aunque para todos es conocido que la
población vive en familia, la forma de ella, sin embargo, cambia de un país a
otro, a su vez dentro de una misma sociedad se presentan diferencias; de
acuerdo a los investigadores en el área social ellos consideran que las
diferencias son el resultado de muchos factores.
El tipo de desarrollo social del país, los procesos de industrialización, el
fenómeno de la urbanización, así como aspectos vinculados a las
54
costumbres, tradiciones y valores, factores que han incidido directamente en
el problema de los adultos mayores; y por consiguiente habría que estudiar
toda forma de organización parental para determinar cual es la más
conveniente, para los ancianos a fin de fomentarla y fortalecerla, de acuerdo
a los valores y costumbres de nuestra sociedad, como en la familia nuclear,
la cual está integrada por esposos e hijos; es importante señalar que en las
sociedades en donde prevalecen este tipo de familias, se manifiesta una
marcada tendencia a no valorar a los mayores dentro del grupo familiar.
Las familias prolongadas se caracterizan por que varias generaciones viven
bajo un mismo techo, este tipo de unidad familiar también es conocido como
familia extensa y en ella los abuelos son portadores de valores éticos y
culturales; y los nietos ven en los abuelos valores que los padres les
reconocen a sus progenitores, y a su vez se van formando el patrón de
comportamiento posterior a sus padres, cuando estos llegan a su vejez.
La integración social del anciano en el seno de la familia; se encuentra
regulada principalmente en el Art.392, Inc.1º del Código de Familia, donde
se establece que: “Las personas adultas mayores tienen derecho a vivir al
lado de su familia”; es que está igualmente reconocido como un derecho
55
fundamental como lo establece el Art.394, numeral 4, 6 y 11, del Código de
Familia; el cual es mucho más amplio, ya que estipula que los adultos
mayores gozan del derecho de vivir con dignidad en un ambiente en donde
se les satisfaga plenamente sus necesidades, así como de poder gozar de
tranquilidad en esta última etapa de su vida; a recibir un buen trato,
consideración y tolerancia, por parte de la familia, la sociedad y el Estado; a
no ser obligados a realizar labores o trabajos que no sean acordes a sus
posibilidades o condiciones físicas; o que menoscaben su dignidad. Por ello
se dice: “que la sociedad tiene la responsabilidad subsidiaria en la
protección de estas personas”.
El Código de Familia también regula la obligación de ejecutar acciones
preventivas, que permitan que estas personas vivan con dignidad y gocen
de los derechos que esta ley les concede. El enfoque preventivo de los
programas, la responsabilidad primaria es para la familia que dentro de su
seno tiene como responsabilidad a uno o más ancianos, mientras que la
sociedad y el Estado es de carácter subsidiario, más que un deber de
ideales de justicia como debería de ser, tal como lo expresamos al inicio de
este capítulo cuando nos referimos a la seguridad social. 8
8
Hernández Orellana, Reyna Guadalupe. Tesis: Las Personas de la Tercera Edad, No Protegidas por el
Sistema Nacional de Seguridad Social. San Salvador, El Salvador, 1994. Págs. 50 a la 55.
56
El Legislador, tomando en consideración que el Art. 32 de la Constitución de
la República reconoce a la familia como la base fundamental de la sociedad,
se ve en la necesidad de promulgar una ley para la protección y regulación
de la misma, llamado Código de Familia, tomando como parámetro el
establecimiento de principios rectores definidos en el Art. 4 del mismo
Código, con base en los principios generales del derecho, considerando que
los derechos y deberes que en la misma ley se establecen, son de
características irrenunciables e indelegables, y de orden público; por lo que
sus efectos no pueden ser cambiados por la voluntad de las partes. Todo
ésto nos lleva a pensar, que al darse el Código de Familia completamente
independiente de otras ramas del derecho, se reconoce la autonomía propia
del Derecho de Familia, tomando en cuenta que la filosofía de éste, como
de sus principios rectores, es integrar y promover la familia, dándole
cumplimiento así a la Constitución de al República.
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