Los Países - Archivo FX

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FOLLETO EXPO PEDRO G ROMERO madrid cara a_FOLLETO CODESAL MADRID 15/04/2013 12:35 Página 1
CASA SIN FIN
—Los países son sus paisajes.
—Entonces, ¿los países son sus paisajes?
—Sí, sus paisajes.
—¿Los países?
—Sí.
—¿Los paisajes?
—Sí.
—Entonces, el problema no son los países, el problema son los paisajes.
PEDRO G. ROMERO
LOS PAÍSES
18/04/2013-16/06/2013
FOLLETO cara b EXPO PEDRO G ROMERO madrid_FOLLETO CODESAL MADRID 16/04/2013 10:35 Página 1
Los Países
Esta obra surgió en 2008 a partir de un encargo de la Universidad Complutense de Madrid
(de aquel comité formaban parte Aurora Fernández Polanco, Magdalena Mora Mayo y Cristina
Peñamarín Beristain). Estaba enmarcado en el proyecto Destrucción y construcción del territorio e invitaba a Pedro G. Romero a trabajar en el País Vasco a partir de una serie de lugares
seleccionados. «Con sus pros y sus contras», según el propio artista. «Como ejemplos de tratamiento urbanístico o como meras calamidades.» Romero ya se encontraba trabajando en
ese mismo territorio, y pronto encontró una relación evidente entre la recuperación y restauración de las viejas fábricas papeleras de Tolosa y el desastre medioambiental de la industria
celulosa actual en Hernani: «Era la misma actividad, que se había desplazado».
El proyecto que había comenzado a desarrollar Pedro G. Romero en el País Vasco, aún en
curso, lleva por título Una violencia pura, y se trata del tercer gran sistema del Archivo F.X.
desde que comenzara a operar en 1999. Los dos anteriores fueron La ciudad vacía, cuyo trabajo final fue mostrado en la Fundación Tàpies de Barcelona en 2006, y De economía cero,
mostrado, también finalmente, en el Museo Picasso de Barcelona en 2012.
En junio de 2013 podrán verse en el Museo San Telmo de San Sebastián, y dentro del ciclo
Tratado de Paz, los tesauros y primeros desarrollos de Una violencia pura. Por tanto, nos parecía muy oportuno mostrar ahora en Casa sin fin una de sus piezas más singulares, formada
por textos e imágenes que ponen en relación (o en confrontación) a Thomas Bernhard con
las fábricas de papel, el «terrorismo» con la gastronomía, los grafitis de Tolosa con las Lekeitioak de Mikel Laboa. Como, también, a los artistas contemporáneos con los vertidos industriales, a Leni Riefenstahl y Àngel Guimerá con bosques y montañeros...
Tras esta exposición, y con los materiales de la misma, publicaremos, en coedición con Periférica, un libro bajo el título de Los Países (como hiciéramos con otro trabajo anterior de Pedro
G. Romero, Las Correspondencias, y como se hará más adelante con otra pieza perteneciente
a Una violencia pura: Las Colombianas, todavía en curso desde que principiara en Medellín,
Colombia, en 2011).
Pedro G. Romero
Nace en Aracena, Huelva, en 1964. Es, sin duda, uno de los artistas españoles más singulares
de los últimos años. En 1986 realiza su primera exposición individual, y muy pronto, en 1988
y 1989, otras dos de gran relevancia: Magatzem d’idees, en la sala Montcada de la Fundación
La Caixa de Barcelona, y La sección áurea, en la Fundación Luis Cernuda de Sevilla. Entre 1990
y 1994 recibe diversos premios, como El Ojo Crítico de RNE o la Beca de la Fundación Cartier
de París, entre otros, y es representado por algunas de las principales galerías españolas del
momento. Durante los últimos años trabaja en el proyecto Archivo F.X., que ha expuesto en
espacios como la Fundación Tàpies de Barcelona, el Museo Nacional Reina Sofía, la Bienal de
Venecia, Manifesta, la Fundação Serralves de Oporto, el MUSAC de León, el MACBA, el Centro
Cultural Montehermoso de Vitoria, el CAPC de Burdeos, el MUDAM de Luxemburgo, el Sculpture Center de Nueva York, el Museo Picasso de Barcelona o la Kunstverein de Stuttgart, entre
otros. En 2011 celebra su primera exposición en Casa sin fin (Cáceres).
Archivo F.X.: Los Países (Die Hütte)
2008-2013
Treinta impresiones en tintas cromogénicas sobre papel Hahnemühle Photo Rag de 188 gramos libre de ácidos,
100% algodón. El formato de cada impresión, enmarcada en haya, es de 29,7 x 42 cm.
El texto de una de las piezas que constituyen Los Países
—Los divides en dos, los grafiteros y los montañeros, ésa es la juventud en Tolosa.
—Es siniestro, sí, pero prefiero a los grafiteros, ¡eh!, la cosa de la pureza me hiela la sangre…
—Pero son gente sana…
—Ya sabes, la montaña es una cosa un poco nazi, ¿no? Sana y pura, pero…
—Eso es una exageración…
—De acuerdo. Pero existe una relación inquietante. Ya conoces Terra baixa, la obra maestra
de Àngel Guimerá, una pieza, tanto la novela como la obra de teatro, del nacionalismo catalán.
Es una oda a la vida en la montaña que enfrenta la vida corrupta de los valles bajos a la vida
pecadora de la ciudad. Los nacionalistas escoceses estaban entusiasmados y Eugen D’Albert
escribió una ópera tomando el libreto de Guimerá. La obra se sigue representando hoy, especialmente en Alemania y Austria. Y, claro, a los nazis les entusiasmó. Leni Riefenstahl hizo una
versión cinematográfica, una pequeña obra maestra, Tiefland, en la que ella misma hacía de
bailaora. En ese lío que supone la visión exótica de nuestro país, Riefenstahl situó en la ciudad
de las tierras bajas a los gitanos. Para la película los sacó de un campo de concentración. Fue
polémico, claro, pero ella siempre negó que los usara como esclavos, incluso dijo que intentó
salvarles la vida. Algún caso hubo, pero al contrario, terrible… Una gitana dobló a la directora
en una peligrosa escena en la que tenía que correr a caballo por un desfiladero entre las montañas. Lo hizo tan bien la gitana, se jugó tanto la vida, que Riefenstahl dijo que le concedía un
deseo. Ella, claro está, pidió la libertad para ella y su familia. Riefenstahl dijo que aquello era
demasiado, y sólo a ella le dio la libertad. Toda su familia fue gaseada en los campos. Cuando
Riefenstahl intentó lavar su imagen nazi al final de su vida, la gitana, aún con vida, la denunció,
sacando a la luz esta ignominia. Durante el rodaje, a los gitanos los mantenían encerrados,
pues consideraban que les perjudicaría el aire puro de la montaña. Pero lo terrible es el texto
de Guimerá, quiero decir, no hay tanta distancia entre lo que se promete en el texto y las anécdotas terribles que rodearon el rodaje de Riefenstahl. La propia idea de trasposición, de diferenciación entre los de arriba y los de abajo, señala quién es fácilmente sacrificable, a quién
se puede eliminar tranquilamente puesto que ya ha sido calificado como infrahumano. Y todo
eso se aprende en las montañas. Está en los manuales, en las novelas, en las guías de senderismo. No es la letra explícita, está puesto en la manera ascendente en que se conjugan los
verbos, en la grandilocuencia de los adjetivos. El problema no es que un montañero, digamos
«malo», pueda convertirse en un asesino. El problema es que ese espíritu es también el del
«buen» montañero. En la «tierra baja», la de los gitanos y grafiteros, el código es otro, es duro,
pero es un mundo en el que todavía existe una cierta moral. Como dice Clément Rosset, sólo
entre asesinos, ladrones y traficantes, aunque sea paradójico, se sigue hablando de lo que
está bien y lo que está mal, sólo entre ellos sigue teniendo sentido dar la palabra…
CASA SIN FIN: JULIÁN RODRÍGUEZ / JUAN LUIS LÓPEZ ESPADA www.casasinfin.com
CASA SIN FIN MADRID: JUAN SEBASTIÁN CÁRDENAS / PACA FLORES Doctor Fourquet, 11 28012
Madrid (Spain) T. +34 91 5390249 CASA SIN FIN CÁCERES: INÉS FAJARDO / ANDRÉS MANZANO
Pizarro, 15 10003 Cáceres (Spain) T. +34 927 223 134 / +34 635 331 624 [email protected]
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