Lima, dos de abril del dos mil nueve.- LA SALA CIVIL

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Lima, dos de abril del dos mil nueve.‐ LA SALA CIVIL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPUBLICA; vista la causa número cuatro mil seiscientos diecinueve – dos mil ocho, oído el informe oral, en Audiencia Pública de la fecha y producida la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia. MATERIA DEL RECURSO: Se trata del recurso de casación interpuesto por los demandados don Luis Alberto Sandoval Peláez y doña Elvira Doris Solís de Sandoval, mediante escrito de fojas mil setenta y nueve, contra la sentencia de vista emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Cañete, obrante de fojas mil cincuenta y dos a mil setenta y cuatro, su fecha veintiocho de agosto de dos mil ocho, que confirmó la sentencia apelada de fojas doscientos treinta y tres a doscientos treinta y ocho, su fecha veintiuno de junio del año dos mil, que declaró fundada la demanda de mejor derecho de propiedad, declarando que el demandante Fidel Tobías Paulino Soto, tiene mejor derecho de propiedad respecto del inmueble ubicado en la Calle el Carmen número cuatrocientos cuarenta y nueve del Distrito de Imperial, con lo demás que contiene. FUNDAMENTOS DEL RECURSO: Esta Sala Civil Suprema mediante resolución de fecha doce de enero último obrante de fojas cuarenta y cinco a cuarenta y siete, declaró procedente el recurso de casación, interpuesto por don Luis Alberto Sandoval Pelàez y doña Elvira Doris Solís, por las causales previstas en los incisos 1º y 3° del artículo 386º del Código Procesal Civil, en virtud del cual los recurrentes denuncian: A). interpretación errónea de los artículos 2016 y 2022 del Código Civil, alegando que: i. El colegiado concluyó que la prioridad en el tiempo de la inscripción la ostenta el demandante a partir de la inscripción del bien a favor de Tali Armando Hamid (persona ajena al proceso): ii. Si bien es cierto que la citada prioridad, determina la preferencia de los derechos que otorga el registro, lo es también que dicha preferencia sólo incumbe a quines son parte en el proceso y no respecto a persona ajena a la controversia que inscribió su derecho en el año mil novecientos setenta y tres cuando estaba vigente el Código Civil de mil novecientos treinta y seis, el mismo que no regulaba el principio de publicidad; iii. Se evidencia que se ha dado una interpretación forzada de las citadas normas pese a que la instancia Suprema reconoció mediante Ejecutoria obrante a fojas ochocientos noventa y seis que el derecho dominial del actor se encuentra inscrito con posterioridad al del demandado; B) Contravención de las Normas que Garantizan el Derecho a un Debido Proceso, sosteniendo que la afectación ha consistido en: i. La sentencia ha trastocado la realidad de lo actuado en el proceso, emitiendo una decisión arbitraria, sin tener en cuenta que la Ejecutoria Suprema obrante a fojas ochocientos noventa y seis, en el punto siete de su considerando cuarto establece que en autos se constata que el derecho dominial del actor se encuentra inscrito con posterioridad a la del demandado, no obstante ello, se ha hecho caso omiso a lo señalado en la mencionada resolución, alegando una supuesta independencia jurisdiccional; ii. Asimismo, la impugnada carece de un razonamiento legal, ya que anteriormente se casó la sentencia impugnada y se dispuso claramente que se emita un nuevo pronunciamiento teniendo en cuenta lo señalado en la Ejecutoria Suprema de fojas seiscientos noventa y nueve, mandato que debió ser cumplido, por lo que se ha afectado el debido proceso al vulnerarse abiertamente los artículos 4, 139 inciso 5 de la Constitución Política del Estado, así como los incisos 3 y 4 del artículo. 122, è inciso 6 del artículo 50 del Código Procesal Civil. CONSIDERANDOS: PRIMERO: Previamente a resolver las causales denunciadas, es necesario efectuar un recuento de lo actuado, en tal sentido de la revisión de autos se desprende lo siguiente: A) Que, a fojas cincuenta y seis, Fidel Tobías Paulino Soto, en su calidad demandante solicita: a.1. Se declare su mejor derecho de propiedad respecto del inmueble ubicado en el Jirón El Carmen número cuatrocientos cuarenta y nueve, Distrito del Imperial de la Provincia de Cañete; a.2. Que, es propietario legítimo del citado bien, en razón de haberlo adquirido de su anterior propietario don Talid Armando Hamid, mediante minuta de fecha diecinueve de diciembre de mil novecientos setenta y tres, elevada a escritura pública por disposición del Vigésimo Tercer Juzgado Civil de Lima, en rebeldía del vendedor con fecha ocho de febrero de mil novecientos noventa y tres. En tal sentido alega que su título prevalece frente al título de los demandados; B). Que, a fojas ciento veintidós los demandados Luis Alberto Sandoval Peláez y Elvira Doris Solís de Sandoval arguyen que: b.1. Adquirieron el bien en litis de buena fe de sus anteriores propietarios don Moisés Neme y doña Fada Ciadi, mediante su apoderada María Sánchez Quito, con fecha veintisiete de abril de mil novecientos ochenta y tres, b.2 Título que se inscribió con fecha diez de septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro, en razón a que los enajenantes no tenían inscrito a su nombre dicha propiedad ante los Registros Públicos, b.3. Que al efectuarse la venta del bien materia de litis, la persona que le transfirió el inmueble, sólo le hizo entrega de la Escritura Pública a nombre de don Basilio de la Cruz y doña Gumercinda Sánchez, anteriores propietarios a las personas con quienes efectuó la citada venta, acreditando de ésta forma el tracto sucesivo, el mismo –que según refiere‐ sirvió de base para inscribir su derecho; C) Que, a fojas doscientos treinta y tres obra la sentencia de primera instancia, por medio del cual el juez del Juzgado Especializado en lo Civil de Cañete, amparó la pretensión demandada, señalando lo siguiente: c.1. Que, Basilio de la Cruz y esposa por escritura pública de fecha catorce de diciembre de mil novecientos cuarenta y tres, vendieron el inmueble a favor de Fada Ciadi de Neme, quienes a su vez mediante escritura pública de fecha veintiocho de octubre de mil novecientos sesenta transfirieron en calidad de venta el inmueble a Talid Armando Hamid, quien posteriormente inscribió su propiedad en los Registros Públicos con fecha treinta de octubre de mil novecientos setenta y tres, (en el asiento uno, fojas ciento cuarenta y siete del Tomo cuarenta y dos de la Resolución Jefatural N 08‐ ORLC/JE obrante a fojas cincuenta); c.2. Mediante escritura pública de fecha ocho de febrero de mil novecientos noventa y tres, aparece la venta del inmueble efectuada al actor, quien registró dicho inmueble a su favor el doce de julio de mil novecientos noventa y tres (asiento tres, fojas ciento cuarenta y siete del Tomo cuarenta y dos, de la citada Resolución Jefatural, hoy partida electrónica número dos uno cero cero uno uno cero cinco); c.3. De otro lado, con la escritura publica de compra venta de fecha primero de febrero de mil novecientos ochenta y cuatro otorgada por Fada Ciadi de Neme y Moisés Neme Acruch a favor de Luis Sandoval Peláez (compra venta inscrita como primera de domino a fojas trescientos setenta y cinco del Tomo setenta y nueve) se acredita que el emplazado adquirió el inmueble en litis cuando ya la vendedora y su esposo no eran propietarios del bien, porque en el año mil novecientos sesenta lo habían vendido a Talid Armando Hamid; c.4..Si bien es cierto que los demandados inscribieron su título el diez de septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro, no es menos cierto que se había dispuesto el cierre de la partida donde constaba inscrito el derecho de los mismos, prevaleciendo por lo tanto el derecho del actor; D) A fojas mil cincuenta y dos obra la sentencia de vista que confirmando la apelada argumenta –entre otros‐ lo siguiente; d.1. Que, el Mejor derecho de propiedad lo tiene el demandante al haber adquirido el inmueble del propietario inscrito de nombre Talid Armando Hamid quien prim ero inmatriculó el inmueble a su favor en el año mil novecientos setenta y tres, constituyendo la inscripción más antigua y preferencial en concordancia al principio de prioridad registral previsto por los artículos 2016 y 2022 del Código Civil; d.2. Que, los demandados no pueden alegar buena fe, ni preferencia registral debido a que el inmueble se encontraba registrado desde el año mil novecientos setenta y tres en la partida número cuarenta y dos, que era incompatible con el contrato que realizaron en el año mil novecientos ochenta y tres, por tanto les alcanza el principio de publicidad registral previsto en el artículo 2012 del Código Civil. SEGUNDO: Que, habiéndose declarado procedente el recurso de casación por la causal de contravención a las normas que garantizan el derecho a un debido proceso, es pertinente que primero se analice dicha causal, pues de ser amparada, resultaría innecesario cualquier pronunciamiento sobre el fondo de la controversia. TERCERO: Siendo ello así, respecto a La motivación de las resoluciones judiciales se determina lo siguiente: i. Históricamente se ha configurado como una garantía contra las decisiones arbitrarias, por lo tanto implica –entre otros‐ que los jueces expresen las razones o justificaciones objetivas que los llevan a tomar una determinada decisión; razones que no sólo deben provenir de los hechos debida y razonablemente acreditados en el trámite del proceso – sin caer en subjetividades e inconsistencias de la valoración de los mismos ‐ sino también debe provenir del ordenamiento jurídico y aplicable al caso; ii. En tal sentido la motivación no es una justificación en el mero criterio del órgano jurisdiccional, sino en datos objetivos que proporciona el ordenamiento jurídico o los que se derivan del caso, más aún si dicha garantía ha sido regulada expresamente en el inciso 5° del artículo 139 de la Constitución Política del Estado; iii. En esa misma línea doctrinal Aldo Bacre citado por Alberto Hinostroza Mingûez en Comentarios al Código Procesal, Edición Gaceta Jurídica, página doscientos sesenta y tres refiere que: “La sentencia debe constituir la derivación razonada del derecho vigente y no ser producto de la voluntad personal del juez, caso contrario estaríamos ante una sentencia arbitraria por defecto de su fundamentación y esto se produce no sólo cuando carece totalmente de argumentos la sentencia en los hechos y el derecho, sino también cuanto estos son insuficientes y ello puede ocurrir cuando no se hace referencia alguna a los hechos de juicio y a su prueba, o cuando contiene conceptos imprecisos, de los que no aparecen ni la norma general aplicada ni las circunstancias del caso”: iv. También se configura la arbitrariedad cuando los fundamentos enunciados en la sentencia adolecen de errores inexcusables sea en la aplicación del derecho o en la apreciación de los hechos y de la prueba. CUARTO: Se ha denunciado la “violación al principio de motivación de las resoluciones judiciales”, por considerarse que la sentencia impugnada no ha tenido en cuenta las ejecutorias supremas de fojas ochocientos noventa y seis y seiscientos noventa y nueve, que a decir de los recurrentes han determinado que en autos se constata que el derecho dominial del actor se encuentra inscrito con posterioridad del demandado. QUINTO: Lo alegado en este extremo carece de base cierta, ya que como se observa de la sentencia de vista, ésta ha reconocido que el derecho de los demandados fue inscrito con anterioridad al del demandante, conforme lo habían señalado las ejecutorias supremas antes mencionadas, no obstante ello el Colegiado Superior concluyó que la inscripción no se hizo de buena fe, ni goza de preferencia registral, porque desde el año mil novecientos setenta y tres el inmueble se encontraba inscrito a favor de Talid Armando Hamid, razonamiento que responde a los hechos acreditados durante el desarrollo del proceso y que jurídicamente se encuentra respaldado por el artículo 2012 del Cód igo Civil, en tal sentido no se advierte infracción alguna a los artículos 139 inciso 5 de la Constitución Política del Estado, así como de los incisos 3 y 4 del artículo 122, y el inciso 6 del artículo 50 del Código Procesal Civil, además ello se condice con lo regulado en el principio de Independencia jurisdiccional, en virtud del cual todo juzgador debe resolver la causa –sin interferencia‐ teniendo en cuenta los hechos acreditados dentro del proceso y con sujeción a la Ley y la Constitución. Siendo ello así en el caso de autos no se ha configurado la causal procesal denunciada. SEXTO: Corresponde ahora analizar la causal de interpretación errónea de una norma de derecho material, la misma que se configura cuando el juez ha aplicado la norma pertinente a los hechos establecidos pero le ha dado un sentido o alcance errado no acorde con la voluntad objetiva de la norma, resolviendo el caso en contra de los valores y fines del derecho. En el caso que nos ocupa se ha invocado la interpretación errónea de los artículos 2016 y 2022 del Código Civil, referidos al principio de prioridad registral y oponibilidad de derechos reales, respectivamente. SETIMO: “El Principio de Prioridad“ regulado en el artículo 2016 del Código Civil señala que “la prioridad en el tiempo de la inscripción determina la preferencia de los derechos que otorga el registro”; asimismo Jack Bigo Chrem en éste artículo reconoce el principio de prioridad de rango, la misma que se produce respecto de derechos sucesivamente inscritos, con posibilidad de concurrencia registral, dispositivo que también encuentra su correlato con el artículo 2017 del referido Código sustantivo, al señalar que: “no puede inscribirse un título incompatible con otro ya inscrito, aunque sea de fecha anterior”; la norma citada recoge “el principio de prioridad excluyente”, por el cual las normas citadas no delimitan su campo de aplicación en función de las personas que eventualmente se encuentran en conflicto, sino que debe considerarse que éstas han sido reguladas teniendo en cuenta la antigüedad de la inscripción e incompatibilidad de los títulos, es decir, que por su anterioridad o antigüedad se debe proteger no sólo al titular de esa inscripción, sino también a quienes de buena fe registralmente adquirieron derechos de aquel, pues todo título incompatible que pretenda su inscripción con posterioridad, per sé no puede ser registrada y si lo fue no puede oponerse al título anteriormente inscrito y a los que derivan registralmente de este; en ese sentido, este principio es uno de cierre que da seguridad al título previamente inscrito y a los que registralmente derivan de él. OCTAVO: Comentando el mencionado principio de prioridad, según José María Chico y Otriz, citando a Roca Sastre señala que; i. Es aquel en cuya virtud el acto registral que primeramente ingresa en el Registro de la Propiedad se antepone con preferencia excluyente o superioridad de rango a cualquier otro acto registrable que siéndole incompatible o perjudicial, no hubiese aún ingresado en el registro o lo hubiera sido con posterioridad, auque dicho acto fuese de fecha anterior; ii. Como se puede advertir los derechos inscritos se excluyen, pero no se jerarquizan, en función de la antigüedad de la fecha de su inscripción, tal como también se puede desprender de lo señalado en el primer párrafo del artículo 2022 del citado Código que establece que para oponer derechos reales sobre inmuebles a quienes también tienen derechos reales sobre los mismos, es preciso que el derecho que se opone esté inscrito con anterioridad al de aquel a quien opone; el mencionado dispositivo está referido cuando ya existen registrados dos títulos incompatibles, para cuyo efecto la salida legal es la aplicación del principio de prioridad registral antes comentado; iii..De otro lado, es conveniente hacer la distinción entre el principio de prioridad registral con el de impenetrabilidad registral, sobre éste último principio Elena V ivar Morales señala que este principio va dirigido a la labor del registrador, es decir lo lleva a inhibirse de practicar una inscripción registral, cuando hay anotado en la partida registral, un asiento de presentación de otro título, referido al mismo inmueble, que se encuentre con asiento de presentación vigente y es incompatible con el nuevo, esto quiere decir que el registrador deberá abstenerse de la inscripción mientras no se produzca el vencimiento del asiento de presentación del titulo anotado en la partida; iv. Como puede advertirse el principio antes mencionado va dirigido al registrador para que abstenga de inscribir títulos incompatibles con otros que tengan un asiento de presentación vigente, anterior incompatible con el que se pretende inscribir, es decir este mandato está encaminado solo para el ámbito registral. NOVENO: Hechas las precisiones de los alcances normativos de las disposiciones antes citadas, no es posible acoger la propuesta interpretativa formulada por los recurrentes, en el sentido que las normas antes aludidas deben ser interpretadas en el entendido de que la preferencia sólo incumbe a los que son parte del proceso y no respecto a personas ajenas a la controversia, más aún si con dicha interpretación se pretende desconocer e inaplicar las demás disposiciones y principios que informan nuestro sistema jurídico, como son los principios registrales de publicad registral y de buena fe, pertinentes para la solución del conflicto DECIMO: Así por el “Principio Publicad Registral” se recoge que: i. La presunción iure et de iure del conocimiento del contenido de las inscripciones, principio que actualmente está regulado en el artículo 2012 del Código Civil, el mismo que establece: “se presume, sin admitirse prueba en contrario, que toda persona tiene conocimiento del contenido de las inscripciones”; es por ello que ningún tercero podrá alegar el desconocimiento del contenido de las inscripciones, más bien el contenido de las mismas lo afectará si este no observa al momento de inscribir su derecho; ii. A decir de José María Chico y Ortiz que el principio de publicidad registral, enviste de certeza a las declaraciones registrales que por su virtud se presumen exactas, aún en el supuesto de que dicho contenido registral pueda ser solamente una simple apariencia, vacía de contenido por no reflejar plenamente una realidad jurídica; iii. En estos casos la publicidad registral crea una apariencia formal que es mantenida en doble vertiente de la legitimación y fe pública, efecto este que no se da en los registros administrativos, y . para el caso que nos ocupa, si bien el mencionado principio no estaba regulado expresamente en el Código Civil de mil novecientos treinta y seis – tal como lo afirman los recurrentes, sin embargo, fue recogido textualmente en el artículo V del Título Preliminar del Reglamento General de los Registros Públicos, aprobado por la Corte Suprema el dieciséis de mayo de mil novecientos sesenta y ocho –vigente hasta el primero de octubre de dos mil uno, el cual señalaba que: “se presume, sin admitirse prueba en contrario, que toda persona está enterada del contenido de las inscripciones”; iv. Cabe precisar que el mencionado reglamento fue emitido en virtud a las facultades expresamente conferidas a la Corte Suprema por el artículo 1039 del mencionado Código Civil, consecuentemente no es posible admitir desconocimiento del mencionado principio registral, más aún si se encontraba regulado en un dispositivo de alcance general, por lo que la afirmación de los recurrentes sobre este aspecto debe ser desestimada. DECIMO PRIMERO: En el caso de autos, se advierte que la adquisición de la propiedad del bien en litis por parte de los demandados se produjo el veintisiete de abril del año mil novecientos ochenta y tres y fue inscrito como primera de dominio el diez de septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro conforme es de observarse a fojas trescientos setenta y cinco del Tomo sete nta y nueve del Registro de Propiedad Inmueble, pero en virtud del principio de publicidad registral se debe presumir, sin admitir prueba en contrario, que tenían conocimiento de la inscripción registral de dominio a favor de don Talid Armando Hamid, la misma que corría en el asiento uno, de fojas ciento cuarenta y siete, del tomo cuarenta y dos del Registro de la Propiedad Inmueble, cuya data es del treinta de octubre de mil novecientos setenta y tres; siendo ello así, el conocimiento de esta última inscripción registral enerva el título de propiedad de los recurrentes, ya que su adquisición no goza del amparo previsto en el principio de fe pública registral, por lo que, no habiéndose configurado las causales denunciadas debe desestimarse el recurso de casación formulado 4. DECISION: Estando a las consideraciones precedentes y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 397 del Código Procesal Civil: Declararon INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por por los demandados don Luis Alberto Sandoval Peláez y doña Elvira Doris Solís de Sandoval, a fojas mil setenta y nueve; en consecuencia, NO CASARON la resolución de vista obrante de fojas mil cincuenta y dos a mil setenta y cuatro, su fecha su fecha veintiocho de agosto de dos mil ocho, emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Cañete. CONDENARON a los recurrentes a la multa de dos Unidades de Referencia Procesal, así como al pago de las costas y costos del recurso; en los seguidos por Fidel Tobías Paulino Soto, sobre mejor derecho de propiedad. DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el diario oficial “El Peruano”, bajo responsabilidad; actuando como Vocal Ponente el señor Solís Espinoza; y los devolvieron.‐ SS. TAVARA CORDOVA SOLIS ESPINOZA PALOMINO GARCIA CASTAÑEDA SERRANO IDROGO DELGADO AA LA PONENCIA DEL VOCAL SUPREMO SOLIS ESPINOZA ES COMO SIGUE: LA SALA CIVIL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPUBLICA; vista la causa número cuatro mil seiscientos diecinueve – dos mil ocho, oído el informe oral, en Audiencia Pública de la fecha y producida la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia. MATERIA DEL RECURSO: Se trata del recurso de casación interpuesto por los demandados don Luis Alberto Sandoval Peláez y doña Elvira Doris Solís de Sandoval, mediante escrito de fojas mil setenta y nueve, contra la sentencia de vista emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Cañete, obrante de fojas mil cincuenta y dos a mil setenta y cuatro, su fecha veintiocho de agosto de dos mil ocho, que confirmó la sentencia apelada de fojas doscientos treinta y tres a doscientos treinta y ocho, su fecha veintiuno de junio del año dos mil, que declaró fundada la demanda de mejor derecho de propiedad, declarando que el demandante Fidel Tobías Paulino Soto, tiene mejor derecho de propiedad respecto del inmueble ubicado en la Calle el Carmen número cuatrocientos cuarenta y nueve del Distrito de Imperial, con lo demás que contiene. FUNDAMENTOS DEL RECURSO: Esta Sala Civil Suprema mediante resolución de fecha doce de enero último obrante de fojas cuarenta y cinco a cuarenta y siete, declaró procedente el recurso de casación, interpuesto por don Luis Alberto Sandoval Pelàez y doña Elvira Doris Solís, por las causales previstas en los incisos 1º y 3° del artículo 386º del Código Procesal Civil, en virtud del cual los recurrentes denuncian: A). interpretación errónea de los artículos 2016 y 2022 del Código Civil, alegando que: i. El colegiado concluyó que la prioridad en el tiempo de la inscripción la ostenta el demandante a partir de la inscripción del bien a favor de Tali Armando Hamid (persona ajena al proceso): ii. Si bien es cierto que la citada prioridad, determina la preferencia de los derechos que otorga el registro, lo es también que dicha preferencia sólo incumbe a quines so n parte en el proceso y no respecto a persona ajena a la controversia que inscribió su derecho en el año mil novecientos setenta y tres cuando estaba vigente el Código Civil de mil novecientos treinta y seis, el mismo que no regulaba el principio de publicidad; iii. Se evidencia que se ha dado una interpretación forzada de las citadas normas pese a que la instancia Suprema reconoció mediante Ejecutoria obrante a fojas ochocientos noventa y seis que el derecho dominial del actor se encuentra inscrito con posterioridad al del demandado; B) Contravención de las Normas que Garantizan el Derecho a un Debido Proceso, sosteniendo que la afectación ha consistido en: i. La sentencia ha trastocado la realidad de lo actuado en el proceso, emitiendo una decisión arbitraria, sin tener en cuenta que la Ejecutoria Suprema obrante a fojas ochocientos noventa y seis, en el punto siete de su considerando cuarto establece que en autos se constata que el derecho dominial del actor se encuentra inscrito con posterioridad a la del demandado, no obstante ello, se ha hecho caso omiso a lo señalado en la mencionada resolución, alegando una supuesta independencia jurisdiccional; ii. Asimismo, la impugnada carece de un razonamiento legal, ya que anteriormente se casó la sentencia impugnada y se dispuso claramente que se emita un nuevo pronunciamiento teniendo en cuenta lo señalado en la Ejecutoria Suprema de fojas seiscientos noventa y nueve, mandato que debió ser cumplido, por lo que se ha afectado el debido proceso al vulnerarse abiertamente los artículos 4, 139 inciso 5 de la Constitución Política del Estado, así como los incisos 3 y 4 del artículo. 122, è inciso 6 del artículo 50 del Código Procesal Civil. CONSIDERANDOS: PRIMERO: Previamente a resolver las causales denunciadas, es necesario efectuar un recuento de lo actuado, en tal sentido de la revisión de autos se desprende lo siguiente: A) Que, a fojas cincuenta y seis, Fidel Tobías Paulino Soto, en su calidad demandante solicita: a.1. Se declare su mejor derecho de propiedad respecto del inmueble ubicado en el Jirón El Carmen número cuatrocientos cuarenta y nueve, Distrito del Imperial de la Provincia de Cañete; a.2. Que, es propietario legítimo del citado bien, en razón de haberlo adquirido de su anterior propietario don Talid Armando Hamid, mediante minuta de fecha diecinueve de diciembre de mil novecientos setenta y tres, elevada a escritura pública por disposición del Vigésimo Tercer Juzgado Civil de Lima, en rebeldía del vendedor con fecha ocho de febrero de mil novecientos noventa y tres. En tal sentido alega que su título prevalece frente al título de los demandados; B). Que, a fojas ciento veintidós los demandados Luis Alberto Sandoval Peláez y Elvira Doris Solís de Sandoval arguyen que: b.1. Adquirieron el bien en litis de buena fe de sus anteriores propietarios don Moisés Neme y doña Fada Ciadi, mediante su apoderada María Sánchez Quito, con fecha veintisiete de abril de mil novecientos ochenta y tres, b.2 Título que se inscribió con fecha diez de septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro, en razón a que los enajenantes no tenían inscrito a su nombre dicha propiedad ante los Registros Públicos, b.3. Que al efectuarse la venta del bien materia de litis, la persona que le transfirió el inmueble, sólo le hizo entrega de la Escritura Pública a nombre de don Basilio de la Cruz y doña Gumercinda Sánchez, anteriores propietarios a las personas con quienes efectuó la citada venta, acreditando de ésta forma el tracto sucesivo, el mismo –que según refiere‐ sirvió de base para inscribir su derecho; C) Que, a fojas doscientos treinta y tres obra la sentencia de primera instancia, por medio del cual el juez del Juzgado Especializado en lo Civil de Cañete, amparó la pretensión demandada, señalando lo siguiente: c.1. Que, Basilio de la Cruz y esposa por escritura pública de fecha catorce de diciembre de mil novecientos cuarenta y tres, vendieron el inmueble a favor de Fada Ciadi de Neme, quienes a su vez mediante escritura pública de fecha veintiocho de octubre de mil novecientos sesenta transfirieron en calidad de venta el inmueble a Talid Armando Hamid, quien posteriormente inscribió su propiedad en los Registros Públicos con fecha treinta de octubre de mil novecientos setenta y tres, (en el asiento uno, fojas ciento cuarenta y siete del Tomo cuarenta y dos de la Resolución Jefatural N 08‐ ORLC/JE obrante a fojas cincuenta); c.2. Mediante escritura pública de fecha ocho de febrero de mil novecientos noventa y tres, aparece la venta del inmueble efectuada al actor, quien registró dicho inmueble a su favor el doce de julio de mil novecientos noventa y tres (asiento tres, fojas ciento cuarenta y siete del Tomo cuarenta y dos, de la citada Resolución Jefatural, hoy partida electrónica número dos uno cero cero uno uno cero cinco); c.3. De otro lado, con la escritura publica de compra venta de fecha primero de febrero de mil novecientos ochenta y cuatro otorgada por Fada Ciadi de Neme y Moisés Neme Acruch a favor de Luis Sandoval Peláez (compra venta inscrita como primera de domino a fojas trescientos setenta y cinco del Tomo setenta y nueve) se acredita que el emplazado adquirió el inmueble en litis cuando ya la vendedora y su esposo no eran propietarios del bien, porque en el año mil novecientos sesenta lo habían vendido a Talid Armando Hamid; c.4..Si bien es cierto que los demandados inscribieron su título el diez de septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro, no es menos cierto que se había dispuesto el cierre de la partida donde constaba inscrito el derecho de los mismos, prevaleciendo por lo tanto el derecho del actor; D) A fojas mil cincuenta y dos obra la sentencia de vista que confirmando la apelada argumenta –entre otros‐ lo siguiente; d.1. Que, el Mejor derecho de propiedad lo tiene el demandante al haber adquirido el inmueble del propietario inscrito de nombre Talid Armando Hamid quien primero inmatriculó el inmueble a su favor en el año mil novecientos setenta y tres, constituyendo la inscripción más antigua y preferencial en concordancia al principio de prioridad registral previsto por los artículos 2016 y 2022 del Código Civil; d.2. Que, los demandados no pueden alegar buena fe, ni preferencia registral debido a que el inmueble se encontraba registrado desde el año mil novecientos setenta y tres en la partida número cuarenta y dos, que era incompatible con el contrato que realizaron en el año mil novecientos ochenta y tres, por tanto les alcanza el principio de publicidad registral previsto en el artículo 2012 del Código Civil. SEGUNDO: Que, habiéndose declarado procedente el recurso de casación por la causal de contravención a las normas que garantizan el derecho a un debido proceso, es pertinente que primero se analice dicha causal, pues de ser amparada, resultaría innecesario cualquier pronunciamiento sobre el fondo de la controversia. TERCERO: Siendo ello así, respecto a La motivación de las resoluciones judiciales se determina lo siguiente: i. Históricamente se ha configurado como una garantía contra las decisiones arbitrarias, por lo tanto implica –entre otros‐ que los jueces expresen las razones o justificaciones objetivas que los llevan a tomar una determinada decisión; razones que no sólo deben provenir de los hechos debida y razonablemente acreditados en el trámite del proceso – sin caer en subjetividades e inconsistencias de la valoración de los mismos ‐ sino también debe provenir del ordenamiento jurídico y aplicable al caso; ii. En tal sentido la motivación no es una justificación en el mero criterio del órgano jurisdiccional, sino en datos objetivos que proporciona el ordenamiento jurídico o los que se derivan del caso, más aún si dicha garantía ha sido regulada expresamente en el inciso 5° del artículo 139 de la Constitución Política del Estado; iii. En esa misma línea doctrinal Aldo Bacre citado por Alberto Hinostroza Mingûez en Comentarios al Código Procesal, Edición Gace ta Jurídica, página doscientos sesenta y tres refiere que: “La sentencia debe constituir la derivación razonada del derecho vigente y no ser producto de la voluntad personal del juez, caso contrario estaríamos ante una sentencia arbitraria por defecto de su fundamentación y esto se produce no sólo cuando carece totalmente de argumentos la sentencia en los hechos y el derecho, sino también cuanto estos son insuficientes y ello puede ocurrir cuando no se hace referencia alguna a los hechos de juicio y a su prueba, o cuando contiene conceptos imprecisos, de los que no aparecen ni la norma general aplicada ni las circunstancias del caso”: iv. También se configura la arbitrariedad cuando los fundamentos enunciados en la sentencia adolecen de errores inexcu
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