20 de enero de 2015 Sr. Quintiliano Tapias Rodríguez Alcalde Municipal Buenavista – Sucre Respetado Sr. Quintiliano Tapias Rodríguez, Ha llegado a nuestro conocimiento que, en días pasados, un grupo de personas ha atacado y descuartizado a un caballo vivo durante una corraleja, un evento público de tauromaquia que tuvo lugar en su municipalidad. Según los informes y relatos en la prensa, que nos han trasladado algunas organizaciones del ámbito de la educación, asociaciones de protección animal, así como particulares consternados, estos actos de extrema violencia y crueldad han sido presenciados por menores de edad, algunos de ellos posiblemente de muy corta edad. Como colectivo internacional de profesionales dedicados a la prevención de la violencia y a la protección de grupos y personas vulnerables, principalmente menores, estamos muy preocupados por los efectos nocivos que la exposición a este tipo de violencia puede tener sobre el bienestar de los menores de edad que presenciaron los hechos. El impacto sobre los niños que fueron testigos de cómo sus padres u otros modelos adultos participaron (indirecta o directamente) en los actos de violencia cometidos puede ser especialmente nocivo. Un menor de edad expuesto a escenas directas de agresiones y violencia es susceptible a experimentar miedo, rechazo, angustia y tristeza. Las agresiones físicas y las heridas infligidas durante el evento de la corraleja a animales y humanos, y en especial la exhibida durante este evento tauromáquico, pueden ser muy impactantes para un porcentaje elevado de niños y adolescentes. Investigadores advierten que el ser testigo de violencia aumenta el riesgo de que un niño desarrolle síntomas de estrés postraumático (Cunningham & Baker, 2004; GrahamBermann & Levendosky, 1998). Un niño afligido por la exposición a la violencia de las corralejas se encuentra rodeado por un público de adultos que visiblemente aprueba y vibra con el espectáculo. Esta situación no sólo normaliza la aceptación de la violencia, sino que además el entusiasmo manifestado por sus modelos y referentes, en ocasiones inclusive implicados directamente en el evento, impide que el niño exprese su angustia y produce un estado agudo de confusión que puede conducir a conductas desorganizadas o autolesivas, la represión y negación de sus sentimientos, a pesadillas recurrentes, a amnesia disociativa y al aislamiento. La exposición a la violencia en edades tempranas puede provocar repercusiones psicológicas que se aproximan a los efectos del maltrato emocional. La situación de riesgo para el menor de edad exige una intervención de carácter urgente e inmediata para aliviar los síntomas de estrés agudo y prevenir el seguimiento de síntomas de trastornos psicológicos, emocionales y conductuales a largo plazo. La evaluación directa de los niños afectados, la intervención psicológica y el asesoramiento a familiares ante este tipo de suceso traumático deben realizarse lo antes posible ya que la efectividad de un servicio de intervención en crisis aumenta de modo directo en función de su proximidad al tiempo del incidente (Inbar, 1992). Debido a su situación singular de vulnerabilidad, dependencia y potencial, el niño requiere una protección especial contra la violencia, pudiendo carecer de recursos propios, adecuados o suficientes para superar el impacto de este acontecimiento potencialmente traumático. Los inconvenientes psicológicos y pedagógicos de exponer a los niños y adolescentes a la violencia exhibida en las corralejas son innegables, y la falta de protección efectiva de los derechos de los niños y adolescentes frente a las agresiones cometidas en este tipo de evento tauromáquico es un asunto muy inquietante. Desde CoPPA consideramos esencial que entre todos promovamos las medidas para reducir el impacto dañino de estos hechos lamentables, por lo que le animamos a intervenir con una actuación coordinada e inmediata que pueda acercar asistencia psicológica a los niños, niñas y familias afectadas que podrían necesitar apoyo profesional. Asimismo, es imperativo que esta asistencia tenga la adecuada accesibilidad para que las personas afectadas puedan alcanzar y utilizar este recurso. Agradeciendo su atención y restando a su disposición, Prof. Dr. Ramón Emilio Acevedo, Médico Psiquiatra. Profesor de Cátedra de la Universidad Pontificia Bolivariana, fundador y exgerente de la E.S.E Carisma de Medellín, Concejal de Medellín. Prof. Dra. Ceres Berger Faraco, Psicóloga. Docente, Facultad de Psicología, FACCAT. Directora de Postgrado en Salud Mental y Atención Psicosocial. Directora, Grupo de Investigación en Interacción Humano-Animal INTERHA, Brasil. En nombre de la Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos. cc: Dra. Ilva Myriam Hoyos, Procuradora Delegada para la Defensa de la Infancia, la Adolescencia y la Familia. Dr. Jorge Armando Otálora Gómez, Defensor del Pueblo de Colombia Dra. Cristina Plazas Michelsen, Directora General, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar Dra. Marcela Benavides Cerro, Personaría Municipal de Buenavista