La reconciliación comunitaria entre los tseltales

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LA RECONCILIACIÓN COMUNITARIA ENTRE LOS TSELTALES
La reconciliación comunitaria entre los tseltales
José Antonio Paoli Bolio
RESUMEN. Este artículo muestra una forma muy común de reconciliación entre los tseltales
de las cañadas de Ocosingo, que abarca parte de la zona de conflicto en Chiapas. Se
muestran procedimientos básicos del sistema de hacer justicia según los usos y costumbres
del mundo tseltal de esta región. A fin de aclarar la concepción y las creencias que estas
prácticas suponen, transcribimos y traducimos párrafos que nos explican algunas reglas
fundamentales básicas para llevarse a cabo. Presentamos algunas palabras clave para hablar
de justicia, discernimiento, mediación, solidaridad, reconciliación. Con estos elementos
podemos aproximarnos a la sabiduría de esta cultura indígena para practicar y organizar la
reconciliación comunitaria y restablecer la comunicación.
NOS INTRODUCIREMOS EN LAS FORMAS de restablecer la armonía, de superar los
conflictos, de mediar, de aceptar el castigo impuesto por la comunidad y de arreglar
los conflictos entre personas o facciones en el mundo tseltal.
Para restablecer la concordia, los tseltales no requieren del aparato represivo del
Estado. El proceso que describiremos tiene la finalidad de curar los daños físicos y
morales y de volver a vivir en armonía. Nos aproximaremos a una concepción y a una
práctica de la justicia muy distinta a la regulada por la Constitución y el derecho
positivo mexicano.
El colonialismo, desde el siglo XVI hasta hoy, sigue sin ver los derechos al interior
de los pueblos que habitan este territorio al que llamaron Nueva España y luego
República Mexicana. Los derechos y obligaciones que esos pueblos se dan a sí mismos,
los modos de discernir y juzgar para restablecer la comunicación y el bien comunitario,
se han ignorado durante largos siglos.
Estudiaremos una forma de hacer justicia llamada sujtesel o’tanil (el regreso
del corazón). Esta práctica es bastante común cuando se hace justicia al interior de
las comunidades tseltales de Ocosingo, Chiapas.
ANUARIO 2002 • UAM-X • MÉXICO • 2003 • PP. 29-41
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ARTE, CULTURA Y TRADICIÓN
Sujtesel o’tanil
Podemos traducir esta expresión como “el regreso de nuestros corazones”. Quizá una
traducción menos afortunada sea “perdón” o “reconciliación”. Esta es una costumbre
muy usada en las cañadas de Ocosingo y en otras comarcas tseltales y poco aplicada
en Bachajón y otras regiones.
Algunas veces la comunidad juzga que no puede o no debe realizarse el juicio del
regreso del corazón y alguno o algunos de los protagonistas del conflicto pueden recibir
castigos, como ir a la cárcel de la comunidad por algunos días o pagar una multa.
La comunidad juzga cuál es el procedimiento adecuado para el caso. Sin embargo,
quien cometió la falta puede solicitar el sujtesel o’tanil.1
Aunque la falta se realice contra alguien en particular, se considera que toda falta
altera el kuxlejal (la vida), el lamalil k’inal (el medio ambiente de paz) y por lo mismo
afecta a toda la comunidad y al mundo.
Iniciemos con la presentación del sujtesel ko’tantik en la explicación del compañero
Mariano Toledo Velázquez, de la comunidad de La Sultana, casi al final de la cañada
de Patiwits:
Ja tulan skoblal te bin’ut’il ya sujtes ko’tantik ¿Bin ora ya spas ito? Ja te k’alal ora ya sk’ojotik
ta jahchem k’op, teme ay jo’otik ta jlumaltik o jmohlol la stah te jun k’op sok. ¿Bin ya
jpastik? Te bin muk’ scoblalil ta orita ta suhtesel o’tanil. ¿Banti ya jtahtik ito? Ja te k’alal
jo’otik ay ja’tel ta jlumaltik. ¿Mach’atik te a’teletike? Ay a’tel yu’un bahlumilal, ay a’tel yu’un
iglesia. Ja ya yilik te k’op te hahchem, ta sahchibal ya kah yilbelik ban kah a te k’ope.
Es muy importante, hay gran valor en saber cómo regresar nuestros corazones.
¿Cómo se hace eso? En el momento en que iniciamos un pleito, si estamos en
nuestro pueblo e iniciamos el problema con un compañero, ¿qué hacemos? Es muy
importante que en ese momento regresemos el corazón. ¿Cómo dirigir ese regreso
del corazón? Hay en nuestro pueblo quien tiene trabajo para dirigir esos procesos.
¿Quién dirige este trabajo? Hay servidores de lo civil, hay servidores de la iglesia.
Tenemos que ver el problema que se inició, desde el principio tenemos que ver la
causa de la dificultad.
1
Sujtesel ko’tantik quiere decir el regreso de nuestros corazones y sujtesel o’tanil es una forma más
abstracta, que quiere decir el regreso del corazón. O’tanil opera aquí como una forma genitiva, donde el
poseedor de la acción es el corazón, cualquiera que sea su dueño.
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Teme ay jun tulan k’op ya yich’ jalel, jaxan ma’ x weht sbelalile, yik’el te yan mohlolotik
te mach’a ya sna tsahtayel, mach’a ya sna meltsa’anel ja te k’op hahchem, jich me a te
lok’ sbelalile.
Si el problema es muy grave de tratar y sin embargo no se halla salida, tenemos
que buscar a otro compañero que tenga discernimiento, que sepa cómo observar
y seleccionar los procesos adecuados, que sepa cómo arreglar con verdad la
complicación que se ha iniciado y de esa manera eliminarla.
Te bin muk’ scoblal jate bin ya spas, jich te binti ya spas te k’axlanetike: ya sjahch jun
tsib ya kaltik jun acta sbijil. Ta jun jlumaltik lum teb te jich pasel te k’op jameto. Ma
nix ba jich pasel yu’un ja jun stalelik ta jlumaltike te bin muk’ sk’oblalile xk’oye, ja teme
ta schebal te mach’a hahchem k’op ya tsakbe sba sk’ab.
Es importante no hacerlo como lo hacen los ladinos. Ellos inician un escrito que
se le llama acta. En nuestras comunidades esto se hace muy poco, casi no se hace
porque no es el modo de ser de nuestros pueblos. Lo que sí es verdaderamente
importante es que si los dos iniciaron el pleito se den la mano.
Ja ito teme ta jun yorahil ma’ xk’oy ta chahpanel, ja sk’oy spisil antsetik, alaletik te ban
ya xkoy yalik. Ya xkoy smeltsa’anel sok tsahtayel ja te k’ope. Ja yu’un yich’ lokesbel te k’op
hahchem. ¿Bin yu’un yax k’oy te alaletik? Talem te me’el mamaletike. Ja ya sk’an teme ma’
xk’oy ta pasel te bin k’op hahchem. Ja nix k’oyem te alaletike yu’un ya yilic te bin k’op
hahchem. Te hich yilel ma’ xu yich’ pasel yan vuelta.
Si el problema no puede arreglarse entre los enfrentados y el mediador, entonces
se reúnen todas las mujeres y los niños, se juntan para arreglar el problema o para
disminuirlo. Así, en asamblea tendrá que salir la dificultad ¿Pero para qué reunir
a los niños? Vienen los ancianos y las ancianas. Se necesita que así sea para que no
vuelva a darse este problema. Por esto se lleva a los niños, para que vean el
problema, y que sepan que eso no puede volver a suceder otra vez.
Silencio y sujtesel o’tanil
Cuando el problema se soluciona se declara el sujtesel o’tanil (el regreso del corazón),
entonces ya nadie debe hablar de las faltas o delitos cometidos. La persona que fue
perdonada normalmente no vuelve a recibir recriminación, puede volver a tener
cualquier puesto o trabajo dentro de la comunidad aunque haya defraudado. Eso ya
quedó de lado, porque la comunidad ha regresado su corazón, ha renovado sus lazos.
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Cuando se dan problemas muy severos, se formula un juicio con testigos y pruebas.
Pero al final, si el culpable reconoce su error, pide perdón y acepta el castigo; la
comunidad normalmente lo perdona y ya no se vuelve a mencionar la falta. Por eso
es importante que no quede por escrito. Si así fuera es como si no se hubiera perdonado
al culpable, como si se guardara en un papel su delito (but’il ya sk’ej smulil ta jun). Se
necesita restablecer nuestra confianza otra vez, la grandeza de nuestro corazón
nuevamente (muk’linel ko’tantik yan vuelta).
La mediación
El proceso de mediación es muy importante; y para que exista mediación es necesario
que alguien, alguna persona con autoridad moral, acepte “ponerse en medio” (mach’a
ya yak’ sba ta ohlil ). Es bueno que quien “se pone en medio” tenga cargo en la comunidad,
a fin de hacer a la propia sociedad intermediaria a través de tal o tales sujetos.
Se entiende que cuando las partes aceptan como mediador a una persona respetada
por la comunidad, la comunidad está representada por él o ellos de tal manera que
no se afronten los problemas desde las partes sino desde quien tiene un trabajo
comunitario ad hoc, o como diríamos desde nuestra perspectiva hispana, desde quien
tiene autoridad formal y moral en la sociedad.
La racionalidad de los tseltales para mantener el lekil kuxlejal supone,
normalmente, poner la confianza en su sociedad para resolver el problema junto con
la capacidad personal de las partes en conflicto. El punto de vista de los individuos
enfrentados es importante pero subordinado a la mediación de los que tienen trabajo
en la comunidad.
Nuestro entrevistado de La Sultana nos señala que hay encargados de la comunidad,
hay quien sabe observar y elegir (mach’a ya sna tsahtayel ), quien sabe hacer justicia o
arreglar con verdad (mach’a ya sna meltsa’anel ). Detengámonos un poco en estos dos
términos: tsahtayel y melsa’anel.
Mach’a ya sna tsahtayel, mach’a ya sna meltsa’anel
(Quien tiene discernimiento, quien sabe juzgar)
Normalmente, el problema no puede solucionarse de inmediato. En esos casos habrá
que recurrir al tsahtayel (observar con precaución, o tener discernimiento) y ese será
el objetivo en una primera fase. El mediador no soluciona de entrada, sino que con
su buen criterio y su tranquilidad, disminuirá la agresión. Para lograrlo se requiere
alguien con mucha autoridad moral y con una buena actitud, no con regaño ni
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violencia. Hay verdaderos artistas, psicólogos, especialistas dentro de la comunidad
que conjuntan su posición y su credibilidad en su habilidad en el trato.
Nos explica un promotor del Comité de Derechos Humanos Fray Pedro Lorenzo
de la Nada (CDHFPLN), Celestino Sánchez, mediador en diversos conflictos en la
comunidad de San Luis, cerca de la reserva de los Montes Azules, por el rumbo
de Monte Líbano:
Uno mediador deberá propiciar que las partes hablen bajo, que no griten (ma’ sok
tulan k’op) y tengan una actitud de humildad y sinceridad (spek’elil sok spisil yo’tanik).
Irá despacio, transmitirá tranquilidad a los quejosos. Se requiere tiempo, ir poco
a poco para arreglarnos entre nosotros.
El proceso supone entrar a un espacio diferente donde la prudencia, la
tranquilidad, el discernimiento y la autoridad moral del mediador son fundamentales
para el buen término del proceso, para llegar a un lekil melsa’anel (arreglo con verdad).
El primer paso será tsahtayel.
Tsahtayel es una forma de apreciación importante entre los tseltales. Equivale a
observarse, tranquilizarse, a serenarse a sí mismo y al medio ambiente. Con
frecuencia se usa como un buen deseo: tsahtay aba, o tsahtay me aba (que te observes
a ti mismo con serenidad, o mi deseo es que tengas discernimiento en relación
contigo mismo). Quizá, precisando el sentido, podríamos decir que la expresión
tsahtay me aba equivale a decir “que me hagas a mí el bien de serenarte, observarte
y discernir sobre ti mismo”.
Un elemento clave será encontrar las causas del enfrentamiento. Te kajetik (las
causas) son lo primero que deberá precisarse y hacerse claras para todos los que
intervendrán en un juicio cualquiera y ante un juicio del regreso del corazón.
El jurado (te patan ja’teletik) o, como les llaman en diversas comunidades, “los
magistrados”, tendrán que saber qué originó el problema y cómo se desarrollaron
los hechos, reunirá testigos, pruebas, cargos, pruebas antecedentes y consecuentes,
y con este panorama tendrá mayor perspectiva para fijar las causas para poder
discernir y luego juzgar.
Mach’a ya sna ta lek bin’u’t’il ya spas te lekil tsahtayel, ya sna te kajetik. ¿Banti ya sjach
te chukel?
Quien sabe bien cómo discernir conoce las causas. ¿Dónde inició el enredo?
Los diálogos y las consideraciones pueden durar semanas. Las personas en conflicto
tendrán que esclarecer en privado la situación con ayuda del mediador o de un
jurado. Podrían haber casos que no es conveniente ventilarlos entre toda la comunidad,
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como puede ser un problema de adulterio, pero normalmente las resoluciones se
presentan ante una amplia asistencia de la comunidad. Es la comunidad la
representante del kuxlejal, ella juzga y ella perdona o condena, y cada uno de sus
miembros debe dar su palabra. Sin la palabra de la comunidad no hay un lekil
meltsa’anel propiamente dicho.
Pedir el sujtesel ko’tantik
¿Cómo pide alguien a la asamblea perdón? Un promotor del CDHFPLN en Santa
Elena, comunidad ubicada casi al inicio de la cañada del río Perla, nos habla como si
reconociera su falta y pidiera el sujtesel ko’tantik a la asamblea comunitaria:
Kermanotak: Ya jk’ambe jbahtik sujtesel ko’tantik, yu’un te hich yax ayin te kuxlejal
a. Manchuk ya kuts’inix bajtik, manchuk ay te bin ya kalbe jbajtikix, tohkotikix te
kristianohik, ma’ spisiluk ora ya jkuts’ino jbajtik. Jauk ak’a wen kuxlejal ku’untik.
Te perdon ya jk’antike yu’un melel, ma’ lotiluk. Ja at ma’ ya xbohloban xan, jo’on ma’
ya jbohlban xan. Ja hich ya sk’anbe sujtesel ko’tantik abi kermano.
Hermanos: queremos regresar nuestros corazones porque así nace la vida, el
espíritu. Ya no nos molestaremos, ya no habrá recriminaciones, somos gente
recta, no nos molestamos en todo momento. Queremos darnos buen espíritu,
vida buena. El perdón que queremos es verdadero, no falso. Tú no harás más
maldad y yo no haré mal ya más. Por eso se necesita que regresemos nuestros
corazones ya, hermano mío.
Cada oración de esta petición revela relaciones peculiares. Cuando dice Ya jk’anbe
jbahtik sujtesel ko’tantik, está señalando que todos, intersubjetivamente, queremos darnos
a nosotros mismos el regreso del corazón. Se trata de un acto colectivo donde quien
habla asume que todos lo piden y todos lo otorgan. La palabra jbahtik es una forma
reflexiva que indica que todos los miembros de esa congregación quieren que se
realice e interactúan para lograrlo. La fórmula supone que quieren uno del otro,
incluidos todos los miembros de la comunidad, reconciliarse, regresar sus corazones.
Se trata de una acción mutua donde todos afectan y son afectados. No sólo es colectiva,
ya que lo colectivo puede estar referido a lo externo, sino que es expresamente
autotransformante.
La transformación se realiza en esta mutualidad social pero tiene sentido en relación
con una dimensión cósmica más allá del aquí y del ahora. Incluso más allá de esta vida.
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Veamos la siguiente oración: yu’un te hich yax ayin te kuxlejal a (porque así nace la
vida). Nace el buen orden en el que se desarrolla la armonía, el wen kuxlejal, cuyo
nombre ya es sagrado. Para que surja esta buena vida del espíritu se requiere de una
gestión social, de un pacto comunitario trascendente, no basta que la persona le pida
perdón en privado al otro. Se requiere de la presencia y la sanción de todos.
Este pacto se asume ante Dios (ta stojol te jTatiltik), ante los kahkananetik para
engrandecer el kuxlejal (la vida, el espíritu). Por eso no será extraño que afirmen al final:
Teme ya sujtes ko’tantike kermano, ja lek ya sujtes ko’tantik ta stojol te jTatiltik Dios,
ma’yukix problema.
Si regresamos nuestros corazones mi hermano será bueno, pues regresamos nuestros
corazones ante nuestro Padre Dios y ya no habrá ninguna dificultad.
Los dos o más personas en conflicto piden perdón y lo otorgan, asumen que se
trata de una acción recíproca ante la comunidad. Le piden perdón también a la
comunidad, porque han perturbado su ambiente de paz (slamalil k’inal ). En algunas
ceremonias después de abrazarse entre sí, van y abrazan a cada uno de los miembros
de la comunidad y le piden expresamente que “regrese su corazón”.
Te slamalil k’inal ya xtal yan vuelta yu’unik jun nax co’tantic ayotik.
El ambiente de paz regresa otra vez porque somos ya un sólo corazón.
Esta es la justicia el lekil meltsa’anel. Veamos las partículas que conforman estas
dos palabras:
LEK: es la raíz de bueno.
IL: es una partícula que en este caso aumenta a bueno.
LEKIL: significa lo que es muy bueno.
MEL: es la raíz de verdad, o verdadero.
TSAH: raíz de escoger o elegir. También puede referirse al acto de observar y ser
precavido, de tener discernimiento.
AN: lo que va o está en una postura o en un proceso.
EL: en este caso subraya la condición de sustantivo.
Lekil meltsa’anel significa que con bien y con verdad se elige, o se juzga, después
de discernir con precaución. Esta es una palabra que se suele traducir como justicia.
Aquí se presupone que hay un meltsanwanej, o persona que tiene buen discernimiento,
un discernimiento que se ejerce con verdad.
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Otro término muy usado para hablar de justicia es lekil chahpanel, o el muy
buen arreglo. Las palabras lekil melta’anel acentúan la relación de buen discernimiento
y las palabras lekil chahpanel enfatizan en que se trata de la buena solución, del buen
acuerdo que ambas partes asumen en presencia de la comunidad y de sus principales
o no pero donde el énfasis está puesto en la acción de las partes.
Con el sujtesel ko’tantik viene la solidaridad liberadora
La práctica del sujtesel ko’tantik es una forma de reconciliación clave para armonizar y
restablecer la solidaridad comunitaria. Detengámonos en algunos términos que nos
permitirán aproximarnos a conceptos que traducimos como solidaridad.
Un profesor tseltal de Oxchuc, originario de la comunidad de Yochib, nos habla
de la solidaridad y de la unidad que se tiende a generar después de una ceremonia de
sujtesel o’tanil:
Teme ay chukel ya sk’an lekil meltsa’anel, ya sk’an chi’imtesel, ya sk’an jultesbeyel sch’ulel
ta koltawanej, ta joyinwanej yan vuelta.
Si hay enredo hay su querer de un buen arreglo, hay su querer de endulzar, hay su
querer de que se junte el alma para liberarse, para hacerse compañeros otra vez.
Cada vez que leemos las palabras ya sk’an (hay su querer), presuponemos la existencia
de un sujeto que quiere. Y nos preguntamos, ¿de quién es ese querer? Y nos
respondemos: de la circunstancia, ya que, dado el objetivo de liberarse del problema, la
circunstancia “quiere” un lekil meltsa’anel. La situación, como kuxlejal, quiere restaurar
la armonía. Las personas se hallan en el contexto de este gran sujeto y en él deben
realizar el sujtesel o’tanil siendo “solidarios” (jultesbeyel sch’ulel ta koltawanej).
Se ha roto el orden del kuxlejal. La palabra que usa aquí nuestro interlocutor no
es problema (wokol ), sino enredo o amarre (chukel ). La palabra chukel también se usa
para hablar de la prisión o cárcel.
Para decir “Juan fue a la cárcel”, decimos “Juan bajt ta chukel”. Cuando alguien
hace algo muy grave la comunidad puede juzgarlo y decidir amarrarlo a un árbol.
Entonces decimos que “Juan está amarrado”, que “a Juan le dieron amarre” (Juan
yak’ ta chukel ).
Cuando dicen que el caso es difícil usan la palabra chuhkul. Podemos interpretar
esta palabra como enredo, atadura. La partícula ul se aplica a algo abundante o que
prolifera, como un plantío, por ejemplo. Chenek’ es frijol y chenek’ul es frijolar. Chukul
es un adjetivo que significa abundancia de amarres, enredado, dificultad.
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LA RECONCILIACIÓN COMUNITARIA ENTRE LOS TSELTALES
En el contexto referido se sobrentiende que las personas en conflicto han perdido
su libertad, se han amarrado de múltiples maneras al enfrentarse.
Los que se han peleado están en un enredo múltiple y ello implica que han
perdido su libertad. Se requiere de la “solidaridad” comunitaria para liberarlos de
esta dificultad. Detengámonos por un momento en el concepto que traducimos
como “solidaridad”. Nuestro interlocutor dice:
Ya sk’an jultesbeyel sch’ulel ta koltawanej, ta joyinwanej.
Hay cuatro partículas en el verbo jultesbeyel:
JUL: es la raíz del verbo llegar.
TES: partícula transitivizante (hacer a otro).
BEY: es una partícula que refiere a realizar algo en otro.
EL: indica infinitivo.
Ch’ulel significa alma. El chulel para los tseltales y los tsotsiles es santo y eterno;
Sin embargo, a veces también puede entenderse como razón y como corazón.
Jultesbeyel ch’ulel significa que cada uno hace que otro llegue al alma. Es decir que
los miembros de ese grupo se hacen llegar mutuamente al alma, a lo santo, a lo
eterno, a lo razonable, al corazón. Todos son sujeto de esta acción trascendental.
Nadie es objeto pasivo, ya que la partícula tes se presupone un sujeto que hace en
otro y, por tanto, que todos los que intervienen en esta acción son activos. En este
contexto se sobrentiende que todos ellos actúan sobre todos los otros, al mismo
tiempo que todos y cada uno son afectados por acción de los otros y de sí mismos.
La palabra ta aquí puede tomarse como una preposición que indica direccionalidad,
en castellano podríamos considerarla “a” o “hacia”.
Para comprender mejor esta oración analicemos la palabra koltawanej:
KOLTA indica ayuda y también liberar. Cuando alguien fue liberado de la cárcel
se dice la skoltayel bajel ta chukel. Si descomponemos esta palabra podríamos decir
que kol refiere a crecimiento y ta supone orientación, direccionalidad. Así, kolta es
una nueva palabra que supone lo que crece y se dirige a, o hacia. Esto quiere decir
ayudar o liberar.
WANEJ se refiere a oficio, estado, actitud.
Koltawanej significa tener la actitud de ayudarse y liberarse mutuamente.
La palabra ta aquí también puede tomarse como una preposición que indica
direccionalidad, “a” o “hacia”.
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ARTE, CULTURA Y TRADICIÓN
La palabra Joyinwanej tiene las siguientes partículas:
JOY: raíz de compañero.
IN: partícula que indica que un sustantivo se usa de tal o cual manera.
WANEJ: en este caso también se refiere a actitud.
Joyinwanej: significa compañerismo.
El proceso de sujtesel ko’tantik no es un acto sólo de arrepentimiento y perdón,
sino de hacerse llegar el uno al otro al alma, a lo santo, a lo eterno, para desenredarse
y liberarse mutuamente. Nuestra palabra solidaridad no traduce fielmente las
relaciones, las formas de asociación y complementariedad intersubjetiva que tiene
la expresión.
Carlos Lenkesdorf nos ha explicado con detalle diversas relaciones intersubjetivas
construidas en lengua tojolabal que parecen aplicarse de manera muy similar en
tseltal. Todos los individuos solidarios son, como entre los indígenas mayas tojolabales,
“sujetos agenciales” en convivencia con otros “sujetos agenciales”.2 Así la transformación
mutua y el mutuo conocimiento no consiste en pensar al otro como objeto pasivo
que simplemente recibiera la acción del otro, sino que todos los participantes
constituyen activos e influyentes transformadores de los otros en vistas a un objetivo
común, que en este caso consiste en la liberación del problema común.
En tseltal, de manera similar al tojolabal, los sujetos agenciales no sólo son las
personas, también los objetos y las situaciones.
Ya sk’an jultesbeyel sch’ulel ta koltawanej, ta joyinwanej significa que la situación
de enredo “quiere”, para solucionarse, que uno al otro se hagan llegar al alma, a lo
santo, a lo eterno, a lo razonable, al corazón, de tal manera que estén orientados
hacia una actitud de ayuda liberadora, que estén orientados hacia la actitud de
compañerismo, al lekil kuxlejal.
El sujtesel k’otantik es un proceso solidario tan importante que se presenta como
una tendencia de la comunidad hacia lo santo, hacia reconciliación y la unidad, de
tal manera que no es difícil que se le cante y se le tome como un ideal superior.
Cantarle al sujtesel ko’tantik
Tuvimos un seminario con los promotores de educación del Municipio Autónomo
de San Manuel en la cañada de las Tazas, en el municipio constitucional de Ocosingo,
entre julio y febrero de 1998-1999, en el que se elaboraron diversos materiales
2
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Carlos Lenkersdorf, Los hombres verdaderos: voces y testimonios tojolabales, Siglo XXI/UNAM, 1996, cap. 4.
LA RECONCILIACIÓN COMUNITARIA ENTRE LOS TSELTALES
didácticos, entre los que se cuentan algunas canciones que los educadores compusieron,
musicalizaron e interpretaron. Una de ellas presenta al sujtesel ko’tantik.
Sujtesel Ko’tantik
Te jo’otik k’alal kuxulotik
li’i ta bahlumilal,
ja lek te ya sujtes ko’tantik
ta skuenta te mulil.
Te jo’tik mulawilotik
te yakuk kabey jbatik perdón
yu’un jichuk yax jilotik
ta jun nax o’tanil
K’an jbajtik apisiltik
te jo’otik pobreotik
ma xu ya konratay jbahtik
li’i ta bahlumilal
Te jo’otik pobreotik
te ak’a k’an jbajtik ta pajal
yu’un jich ya x chiknax ta ilel
te katel ta komonal.
Regresar nuestros corazones
Nosotros, cuando vivimos
aquí en el mundo,
es bueno que regresemos nuestros corazones
en relación al delito.
A nosotros nos gusta
perdonarnos los unos a los otros
porque así permanecemos
en un solo corazón.
Eso queremos todos nosotros,
nosotros que somos pobres
no podemos estar en contra de nosotros
mismos aquí en el mundo.
Nosotros los pobres
queremos darnos igualdad
porque así aparecerá claro a la mirada
nuestro trabajo comunal.
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ARTE, CULTURA Y TRADICIÓN
Este canto se inicia con un nosotros excluyente: jo’otik, ya que en tseltal existen
dos pronombres de primera persona del plural, uno incluyente jo’tik y otro excluyente
jo’otik o jo’otkotik.
¿A quién se excluye y a quién se incluye? No se especifica, pero en el contexto quizá
se incluye sólo a los tseltales, a la gente que pertenece al pueblo tseltal o a los indígenas
que viven en la comunidad indígena. Tal vez en la mente de estos creadores está incluido
todo lo que ellos llaman te jlumaltik tseltal (el pueblo tseltal), que abarca a todos los de
esta cultura. Aunque más abajo señalan una identidad: “los pobres”.
Y ese “nosotros”, cuando vivimos aquí en el mundo (k’alal kuxulotik li’i ta
bahlumilal), es bueno que regresemos nuestros corazones en relación al delito.
El subrayado es claro en el contexto de la canción. En el jumaltik tseltal, y en
muchos otros pueblos indios, es claro que la vida de este mundo sólo es una parte de
la vida, del kuxlejal, y que “endulzar” (chi’imtesel ) o armonizar la vida es una cuestión
importante no sólo para esta vida.
Queremos darnos igualdad (te ak’a k’an jbajtik ta pajal ) porque así aparecerá
claro a la mirada (yu’un jich ya x chiknax ta ilel ) nuestro trabajo comunal (te katel ta
komonal ).
Conclusión
El restablecimiento de la armonía es la finalidad central del ejercicio del lekil
meltsa’anel, de la justicia buena que se realiza con verdad y discernimiento adecuado.
La justicia supone valores donde se destacan el bien (lekil ), la verdad (melel ) y el
discernimiento cuidadoso (tshtayel ); si falta alguna de estas cualidades no hay lekil
meltsa’anel y la armonía no puede restaurarse. Estos valores son factores clave si se
quiere hablar de justicia en el mundo tseltal, y en particular de un buen proceso de
reconciliación.
Para que se restablezca la armonía se requiere que las personas en conflicto confíen
más en la comunidad que en sí mismos. También se necesita de la autoridad moral
de personas con cargo, respetadas, con autoridad moral, prudencia y humildad.
Estos valores son cruciales, son indispensables para que el proceso del sujtesel o’tanil
fluya y llegue a feliz término.
Para que haya regreso del corazón es necesaria la aceptación pública y humilde
(pekel ) por parte de quien rompió la armonía, el reconocimiento de su responsabilidad
por los daños causados, la declaración de que el delito se realizó contra toda la
comunidad y que es la misma comunidad, como entidad colectiva, la que perdona,
y no solamente quien recibió la ofensa directamente.
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LA RECONCILIACIÓN COMUNITARIA ENTRE LOS TSELTALES
Una vez que el infractor solicitó que se realizara el proceso del sujtesel o’tanil, del
regreso de los corazones de todos los miembros de la comunidad, hasta los pequeños
que ya tienen uso de razón; una vez que aceptó y cumplió con el castigo la solidaridad
comunitaria se hace presente y el compromiso profundo de guardar silencio, como
si el delito nunca hubiera existido, es una garantía de que el acuerdo comunitario, el
perdón comunitario, es vivo y operante. El silencio entonces se hace gratitud,
solidaridad y liberación: jultesbeyel sch’ulel ta koltawanej es un silencio que incluso
hace relaciones aún más consistentes que las de antes. No podría guardarse el recuerdo
del delito en un papel, porque ese escrito rompería la gratitud, solidaridad comunitaria,
y sería un atentado contra la liberación lograda ya como un acto de justicia.
Guardar silencio, guardar este silencio del sujtesel o’tanil, constituye un alto honor.
Esta es una de las formas mediante las cuales habla fuerte la dignidad comunitaria
del mundo tseltal.
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