Estrategias de fertilización en el cultivo del almendro

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CULTIVOS FRUTOS SECOS
Metodología para la correcta toma de muestras de suelo y hoja y su interpretación
Estrategias de fertilización
en el cultivo del almendro
El cultivo del almendro es un cultivo tradicional y
característico de la cuenca mediterránea, que tiene una gran
importancia económica y social debido a la gran extensión
cultivada y a su demarcación, mayoritariamente, en zonas
deprimidas. Actualmente este cultivo tiene buenas perspectivas
económicas y por tanto de expansión, pues se está incentivando
su implantación en nuevas zonas que presentan unas
condiciones más adecuadas para la obtención de niveles
productivos destacables. El coste de producción del almendro
es bajo comparado con otros frutales, y además, al ser su fruto
seco, se puede almacenar en buenas condiciones durante un
largo periodo de tiempo.
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VidaRURAL (15/Abril/2014)
Isabel Molina Sánchez.
Ingeniero Agrónomo. Instituto Técnico Agronómico Provincial de
Albacete (ITAP).
E
s conocida la necesidad de cada uno
de los nutrientes minerales denominados esenciales. De los 16 elementos
esenciales, los que se requieren en mayor cantidad son el carbono (C), el hidrógeno
(H) y el oxígeno (O). El C proviene de la asimilación fotosintética del CO2 del aire y el H y el O
provienen del agua. Los nutrientes minerales se
distinguen arbitrariamente en macroelementos:
nitrógeno (N), potasio (K) y calcio (Ca); secun-
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darios: fósforo (P), magnesio (Mg) y azufre (S);
y microelementos: zinc (Zn), manganeso (Mn),
cobre, (Cu), hierro (Fe), boro (B), cloro (Cl) y molibdeno (Mo). Este criterio no define la importancia de cada uno ya que en circunstancias
de extrema escasez un microelemento puede
adquirir mayor relevancia que un macroelemento. La necesidad de agregar algún nutriente especifico vía fertilización, ya sea al suelo o directamente vía foliar vendrá determinada cuando
sean mayores las necesidades del árbol que lo
que el suelo pueda aportarle.
El suelo
El suelo es la fuente principal de agua y nutrientes necesarios para los procesos biológicos de las plantas, además mediante el desarrollo del sistema radicular le suministra su anclaje necesario. Cada tipo de suelo presenta
unas características físicas y químicas que determinan su grado de adaptabilidad al cultivo
de las distintas especies y variedades vegetales,
así como su potencial productivo. Por tanto, es
condición necesaria tener un completo conocimiento de las características y propiedades del
suelo antes de realizar la plantación.
El almendro presenta, en general, un sistema radicular fasciculado no muy profundo, con
mayor desarrollo horizontal que vertical. La mayoría de las raíces suelen situarse en los primeros 70-100 cm del suelo, si bien, la forma e intensidad del desarrollo radicular puede verse
modificada por varios factores, entre los que podemos destacar: el sistema de propagación, el
tipo de suelo y las técnicas de cultivo. Así, en
suelos de textura gruesa, bien drenados y en
condiciones de secano, las raíces presentan
mayor desarrollo en profundidad, pudiendo superar los 3 m.
El análisis de suelo como punto de
partida
Un análisis de suelo es la herramienta que
permite establecer el nivel de nutrientes y de
las propiedades químicas y físicas del suelo.
Los nutrientes se encuentran en el suelo en formas químicas muy diferentes, retenidos con
mayor o menor fuerza y afectados por numerosos factores.
Con el análisis de suelo se busca establecer la relación entre el resultado del análisis
químico con las necesidades de un cultivo para luego poder asesorar al productor para así
poder obtener el máximo rendimiento. El análisis se toma como referencia para una recomendación de la cantidad de fertilizantes a aplicar.
Por lo tanto, estas recomendaciones se elaboran para corregir la fertilidad del suelo y poder
alcanzar el máximo rendimiento, intentando al
mismo tiempo evitar un impacto negativo sobre
el ambiente y permitiendo al productor ahorrar
dinero.
El análisis de suelo no es un fin en sí mismo sino un medio para lograr establecer los diferentes criterios de fertilización a aplicar en cada caso:
• Máximo retorno económico.
• De reposición.
• De recuperación de la fertilidad.
• De mantenimiento de la fertilidad.
El análisis comprende la determinación
analítica de los macroelementos y microelementos antes citados. Otras características del
suelo que se analizan dan información sobre la
intensidad y a veces con qué velocidad el suelo proveerá los nutrientes en las diferentes etapas del cultivo. Las más importantes son el pH
(grado de acidez), la cantidad de materia orgánica y la mayor o menor posibilidad que tiene
un suelo para entregar los nutrientes al cultivo o
mantenerlos retenidos fuertemente, esto es la
denominada Capacidad de Intercambio Catiónico.
El análisis de la fertilidad de un suelo comporta tres pasos o procesos fundamentales: toma de muestras en campo, realización de las
determinaciones analíticas en laboratorio e interpretación de los resultados.
Toma de muestras
No hay un método único de toma de muestras, debido a la diversidad de ambientes naturales y a los distintos objetivos del análisis. Sin
embargo, existen algunas normas básicas para
obtener muestras representativas:
• Delimitación de la zona de muestreo. El
suelo es heterogéneo, por lo que hay que dividir
la parcela a estudiar en zonas de características
uniformes, procurando que éstas no excedan
las 2 ha. No se deben obtener muestras promedio que no resuelven nada, siendo mejor
posponer algunos análisis a años siguientes.
• Número de muestras. La muestra de suelo enviada a analizar estará compuesta de varias submuestras, éstas deben ser del mismo
volumen y representar la misma sección transversal del volumen total. Cada submuestra será
tomada al azar y en número suficiente para que
representen todo el volumen que se quiere analizar (de 10 a 30; usualmente, unas 12 por cada muestra compuesta). El volumen total seleccionado para hacer una muestra compuesta
debe ser acorde con el objetivo que se persigue. Esto nos obliga, por ejemplo, a subdividir el
campo en varias parcelas si se observa heterogeneidad en la parcela; en este caso se toman
muestras compuestas de cada una de las parcelas por separado y se analizan independientemente.
• Profundidad de muestreo. Ésta dependerá del tipo de cultivo que se vaya a destinar al
suelo a analizar. Se fijan dos profundidades denominadas horizonte 1 superficial (0-30 m) y
horizonte 2 (30-60 cm). En cultivos herbáceos
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las muestras se toman en el horizonte 1 y en
cultivos leñosos se deben tomar por separado
en el horizonte 1 y en el horizonte 2.
• Instrumentos. Esencialmente se utilizan
dos clases: herramientas agrícolas como una
azada o una pala –para tomar la muestra se hace un hoyo en forma de “V” y se cogen rebanadas
de suelo del costado– o también se pueden usar
sondas y barrenas para la recogida de muestras.
En el caso del almendro, para realizar correctamente
el análisis de hoja, las hojas deben ser adultas
Determinaciones analíticas e
interpretación de los resultados
Los análisis deben realizarse en laboratorios de reconocida solvencia. Al remitir las
muestras, se deberá indicar al laboratorio las
determinaciones que se quieren realizar.
Se entiende por nivel crítico la cantidad de
un elemento nutritivo en el suelo, por encima
de la cual no se produce un incremento adicional del rendimiento del cultivo al aumentar
la cantidad del nutriente mediante fertilización.
El valor del nivel crítico no solo depende de la
concentración del nutriente en el suelo, también influyen otros factores como el poder tampón del suelo sobre dicho nutriente y las características de cada cultivo. Así mismo, la disponibilidad para que un elemento pueda ser
absorbido por la planta también depende de
otras características del suelo, –como el grado
de humedad–, que afectan a la movilidad del
elemento nutritivo. Por tanto, la interpretación
de los resultados de fertilidad de un suelo es
difícil y no del todo concluyente. El dato del
contenido de un nutriente no es, por sí solo,
criterio suficiente para decidir si la fertilidad del
suelo respecto a ese elemento es alta o baja.
En cultivos arbóreos esta dificultad es aún mayor por la existencia de órganos de reserva capaces de almacenar elementos nutritivos que
pueden ser movilizados a corto plazo.
La interpretación de los análisis del suelo
suele hacerse en referencia a valores genéricos y orientativos, aplicables a un amplio conjunto de cultivos. En función de los resultados
de los análisis cabe hacer las siguientes interpretaciones:
• Nivel bajo o muy bajo: la disponibilidad
del nutriente es escasa y la probabilidad de
CUADRO I.
Abonado de mantenimiento recomendado para una plantación de almendros jóvenes en regadío.
Edad del árbol
Cantidad a aportar (N-P2O5-K2O kg/ha)
1º año
20-10-20
2º año
40-15-40
3º año
70-15-40
[
con peciolos y se deben tomar de 8 a 12 semanas después
de plena floración, cogiendo las que estén sobre la parte
media de los brotes del año. Se seleccionarán más o menos
unas 2 ha representativas, tomando 4 hojas por árbol, al azar,
de por lo menos 25 árboles, es decir unas 100 hojas
que el cultivo responda positivamente a la
aportación del nutriente es alta o muy alta.
• Nivel medio: la disponibilidad del nutriente es adecuada y, posiblemente, no limite
el desarrollo del cultivo, existiendo pocas probabilidades de que un aporte fertilizante mejore el rendimiento económico.
• Nivel alto o muy alto: la disponibilidad
del nutriente es más que suficiente y la probabilidad de que un aporte fertilizante mejore el
rendimiento económico es muy pequeña. Por el
contrario, puede provocar excesos o desequilibrios que disminuyan la producción.
Preparación del terreno
La preparación del suelo antes de la plantación pretende ofrecer a las jóvenes raíces una
tierra suelta y aireada. Primero se deben eliminar los restos de plantaciones anteriores y limpiar los restos de monte bajo, ya que el almendro es muy sensible a la asfixia radicular y a
los ataques de diversos hongos de suelo. En
los suelos limosos o arcillosos, es necesario un
subsolado profundo (60-80 cm). Se habrá
aplicado anteriormente el abonado de fondo
(fósforo-potasio). La labor profunda es menos
efectiva en suelos arenosos, e incluso puede
resultar nefasta una labor de desfonde si hace
aflorar a la superficie una tierra con malas propiedades físicas.
Fertilización
El objetivo de la fertilización ha de ser que
los árboles produzcan y a la vez se mantenga la
fertilidad del suelo en un nivel satisfactorio. En
la elaboración de un plan de abonado se tienen que considerar un conjunto de factores
vinculados con la naturaleza del material vegetal (especies, variedades), las condiciones edafoclimáticas de la parcela y su modo de mane-
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jo. Este plan bien razonado permitirá sacar el mejor provecho de las
potencialidades del suelo y optimizar las aportaciones de abono para responder a las necesidades de la plantación y conseguir un rendimiento óptimo.
El conocimiento de la riqueza del suelo es la primera fase para la
elaboración de un plan de abonado. Permite evaluar el estado químico de la parcela y decidir qué tipo de abono escoger para responder
a las exigencias de la plantación. A falta de análisis del suelo, siempre es posible sugerir al productor un abonado basado en la práctica corriente, pero este modo de razonamiento presenta limitaciones.
Abonado de fondo
Materia orgánica
La aportación de estiércol bien descompuesto es necesaria para
los suelos con un contenido en materia orgánica inferior al 3%. Se estima que se necesitan aproximadamente 30 t/ha de estiércol bien
descompuesto para aumentar el nivel húmico de un suelo en un 1%.
Un estiércol de calidad puede aportar al suelo hasta 3 kg N/t, 3
kg P2O5/t, 7 kg K2O/t. Por el contrario, un estiércol con mucha paja
necesita una aportación adicional de nitrógeno.
Fósforo
Si estamos en suelos con bajos niveles de fósforo, la aportación
de un abonado de restitución antes de la plantación es indispensable. La cantidad de abono a aportar ha de colmar la diferencia entre
el nivel dado por el análisis químico y el nivel suficiente requerido
para una producción normal de la parcela.
Potasio
La restitución de la parcela es indispensable cuando el contenido en K2O intercambiable está por debajo del nivel suficiente.
El cálculo de las necesidades de abono fosforado y potásico para la restitución en preplantación se apoyará en los resultados del
análisis químico del suelo de la parcela a plantar. En términos generales, cuando se presente déficit tanto de fósforo como de potasio, el
abonado mineral de fondo a aplicar puede estimarse en 45 unidades
de P2O5/ha y de 450 unidades de K2O/ha.
Abonado de mantenimiento
Plantaciones jóvenes
Durante la fase juvenil (de dos a tres años), el sistema radicular
de los jóvenes árboles está poco desarrollado y las aportaciones han
de permitir un buen crecimiento vegetativo de éstos. Las aplicaciones
han de aumentar progresivamente hasta el cuajado de los frutos para luego compensar el consumo de éstos. El crecimiento en altura y
el volumen de la copa constituyen indicadores para evaluar el nivel de
alimentación de los árboles.
Las necesidades varían enormemente en función del volumen de
copa del árbol, la insolación y, en consecuencia, la densidad.
Los abonos nitrogenados se han de emplear en forma amoniacal
o nítrica, ya que son fácilmente asimilables. La dosis anual puede
variar entre 40 y 80 kg por hectárea, en función de la edad y la carga de los árboles. En el cuadro I se recogen las dosis recomendadas
para una plantación joven de almendros en regadío.
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CUADRO II.
Fechas de aplicación de fertilizantes por fertirrigación en plantaciones de almendro en producción.
Fecha
Fertilizante (riqueza)
Dosis
Enero: 1ª quincena
Ácido fosfórico (54% P2O5)
150 g/árbol
Enero: 2ª quincena
Solución nitrogenada (32% N)
250 g/árbol
Nitrato potásico (13-0-46)
100 g/árbol
Marzo:1ª quincena
Nitrato potásico (13-0-46)
150 g/árbol
Marzo: 2ª quincena
Nitrato amónico (33,5% N)
350 g/árbol
Abril
Nitrato amónico (33,5% N)
350 g/árbol
Mayo
Nitrato potásico (13-0-46)
150 g/árbol
Junio
Nitrato amónico (33,5% N)
250 g/árbol
Julio
Nitrato potásico (13-0-46)
150 g/árbol
Agosto
Nitrato amónico (33,5% N)
150 g/árbol
Febrero
Septiembre
Solución nitrogenada (32% N)
150 g/árbol
Octubre 1ª quincena
Nitrato potásico (13-0-46)
150 g/árbol
Octubre 2ª quincena
Solución nitrogenada (32% N)
200 g/árbol
Noviembre
Ácido fosfórico (54% P2O5)
75 g/árbol
Diciembre
Ácido fosfórico (54% P2O5)
150 g/árbol
CUADRO III.
Niveles de nutrientes en hojas de almendro después de 8-12 semanas de plena floración.
(Interpretación de análisis de suelo foliar y agua de riego. Consejo de abonado, Junta de Extremadura, 1992).
Elemento
Nitrógeno
Fósforo
Potasio
Calcio
Magnesio
Hierro
Manganeso
Zinc
Boro
Bajo
<2,0
<0,1
<1,0
<2,0
<0,6
<100
<70
<20
<25
Normal
2,1-2,5
0,1-0,3
1,1-1,3
2,0-3,0
0,7-1,0
110-130
80-100
30-40
30-65
Plantaciones en plena producción
Los niveles de las necesidades del almendro dependen de las producciones alcanzadas
y se considerarán en función de las exportaciones y el inmovilizado.
Para una parcela de secano, se recomiendan las dosis siguientes: 60-80 unidades de nitrógeno, 30-50 unidades de fósforo y entre 80100 unidades de potasio por hectárea. El fósforo y el potasio se aportarán en diciembre-enero,
para aprovechar la humedad del suelo. La fertilización nitrogenada se fraccionará en tres aplicaciones, la mitad de la dosis se dará entre un
mes y un mes y medio antes de la floración. El
resto se aportará en el momento del engorde
del fruto (abril), y la otra mitad en el mes de mayo-junio en función del riego y de las lluvias.
En los cultivos de regadío, el abono se puede fraccionar en dos aplicaciones: una antes
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Alto
>2,6
>0,4
>1,4
>3,1
>1,1
>150
>110
>50
> 66
Unidad
%
%
%
%
%
%
ppm
ppm
ppm
del desborre, con un abono complejo con un
contenido bajo de nitrógeno, aportando la totalidad del fósforo, del potasio y del óxido de
magnesio. La segunda mitad de las aportaciones se realizará en abril.
En caso de que se opte por la fertirrigación, en el cuadro II se muestra un posible calendario para zonas cálidas. En el caso de que
esta tabla se utilice para zonas templadas, con
variedades de floración tardía, habría que retrasar la fertilización nitrogenada.
Análisis foliar
para saber exactamente el estado de nutrición
de nuestra plantación.
Los análisis foliares los podemos hacer en
dos momentos: cuando observamos una carencia o bien como guía de fertilización. En el primer
caso, si la planta ya muestra claramente los síntomas, más que para determinar una carencia,
nos puede servir para corroborar lo que intuimos, pues, al ver la hoja, muchas veces ya podremos tener una idea de la deficiencia nutricional que presenta. Sin embargo, realizando análisis periódicos en la época adecuada, esto servirá
como una guía de fertilización para el cultivo.
Para realizar un buen diagnóstico del análisis foliar es imprescindible realizar un buen
muestreo de la plantación, en dicho muestreo
influyen multitud de factores que hay que tener
en cuenta, como son el número de hojas a obtener y el número de árboles a muestrear. Además, tanto la hoja como el árbol deben estar
sanos, sin plagas o enfermedades ni síntomas
acusados de carencia. Generalmente se tomarán en el tercio medio del brote y todas las hojas muestreadas deben ser de la misma edad y
deben haber sido sometidas a las mismas técnicas culturales.
En el caso del almendro, para realizar correctamente el análisis de hoja, las hojas deben ser adultas con peciolos y se deben tomar
de 8 a 12 semanas después de plena floración,
cogiendo las que estén sobre la parte media
de los brotes del año. Se seleccionarán más o
menos unas 2 ha representativas, tomando 4
hojas por árbol, al azar, de por lo menos 25 árboles, es decir unas 100 hojas.
La interpretación de los resultados de un
análisis foliar se basa en la horquilla de valores
considerados normales (cuadro III). G
Bibliografía M
Arquero, O, 2007. Caracterización de las principales variedades de almendro y su adaptación a distintas condiciones del medio y sistemas de cultivo. Ministerio de Educación y Ciencia del Estado Español.
García-Serrano, P, y Ruano, S, 2010. Guía práctica de la
fertilización racional de los cultivos en España, MARM.
Junta de Extremadura, 1992. Interpretación de análisis
de suelo, foliar y agua de riego, Consejo de abonado
(Normal básicas), Mundi Prensa.
Métodos Oficiales de Análisis tomo III, 1994 MAPA.
Con el diagnóstico foliar se determinan los
contenidos de los elementos nutritivos de las
hojas, tomadas las muestras en condiciones
estandarizadas, permitiendo detectar las carencias. El análisis foliar es una herramienta
Ruiz R, 2012 Estrategias de fertilización en carozos con
especial referencia al Nitrógeno y efecto de algunas prácticas de manejo IV Jornadas de Actualización en Riego y
Fertirriego. Prácticas para incrementar la productividad y
asegurar la sostenibilidad del uso del agua y del suelo,
Mendoza (Argentina).
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