Los Juegos Olímpicos en la Antigüedad Fueron una serie de competiciones atléticas disputadas por atletas de diversas ciudades estado de la Antigua Grecia. Los Juegos se disputaban normalmente cada cuatro años o una Olimpiada, que era una unidad de tiempo. Durante la celebración de los Juegos se promulgaba una tregua o paz olímpica, para permitir a los atletas viajar en condiciones de seguridad desde sus países hasta Olimpia. Los antiguos Juegos Olímpicos fueron bastante diferentes de los modernos; había menos eventos y solo los hombres libres que hablaban griego podían competir, además de que se celebraban siempre en Olimpia. Los últimos Juegos Olímpicos de la Antigüedad se celebraron en el 393, casi doce siglos después de sus comienzos. La preparación deportiva. Cuando los niños varones griegos libres cumplían doce años ingresaban en la palestra, donde se les enseñaba a desarrollar los músculos y a disciplinar los nervios. A los dieciséis años entraban al gimnasio, donde los griegos realizaban ejercicios físicos y atletismo. Los gimnasios contaban con una pista y lugares de ejercicio al aire libre entre los bosques. A los veinte años los griegos concluían su formación deportiva donde se les entregaban las armas y estaban capacitados para participar en los Juegos Olímpicos. El nacimiento de los Juegos Olímpicos. Se piensa que la celebración regular se inicia en el 776 a. C. y su denominación se debe al lugar de su celebración: la villa griega de Olimpia, el emplazamiento del santuario más importante del dios Zeus. Se celebraban cada cuatro años entre los meses de junio y agosto. El valor de los Juegos antiguos fue múltiple: representó una manifestación religiosa de acatamiento a los dioses; contribuyó al desarrollo armónico del cuerpo y del alma; favoreció la amistad de los pueblos y ciudades y buscó la unidad de los Helenos. Las distintas modalidades. Una de las características más íntimas de los antiguos griegos es su espíritu agonístico. La voz griega agón equivalente de la latina certamen, se aplica a toda lucha que enfrenta a dos adversarios. En los Juegos Olímpicos había diferentes competiciones llamadas Agones: Agones atléticos Las carreras: la carrera principal y más antigua era la de velocidad que constaba de 192 metros (un estadio). Más tarde, en 724 a. C., se incorporó el díaulo que era una carrera de velocidad pero de ida y vuelta. En el año 720 a. C. se agregó el dólico; carrera de resistencia que en sus comienzos constaba de 1500 metros, pero llegó a tener 4600. Se añadió la hoplitodromía, una carrera con armamento, servía como preparación para la guerra. Los participantes, exclusivamente adultos, corrían entre 384 y 768 metros armados, al principio con escudo, casco y grebas (armadura que protegían las piernas); más tarde, solo con escudo. Salto de longitud: de todos los saltos que existen en la actualidad, el único practicado por los griegos era el de longitud. Los atletas tomaban impulso, (más breve que el actual) y saltaban sobre un foso de tierra. No se median las longitudes, sino que se comparaban las huellas dejadas por los competidores. Después del siglo VII a. C. se incorporaron los saltos con halterios de piedra o de plomo, cuyo peso oscilaba entre los 1 y 5 kg. Lanzamiento de disco: los competidores lanzaban discos de bronce. El tamaño y el peso variaban según la categoría de edad de los lanzadores. El disco más pesado que se ha encontrado pesa 6,6 kilos y mide 33 centímetros de diámetro. Se trataba de lograr la mayor distancia en los lanzamientos. Lanzamiento de jabalina: en los lanzamientos no se valoraba la puntería sino la distancia. La jabalina tenía aproximadamente la altura del lanzador y el grosor de un dedo. Aunque en su origen se trataba de un arma de guerra, la de uso deportivo carecía de punta. Los participantes lanzaban las jabalinas con una correa de unos 50 centímetros a la altura del centro de gravedad. El Pentatlón. Esta era la competencia por excelencia de los Juegos Olímpicos, se incorporó en el año 708 a. C. Constaba de una carrera de velocidad, salto de longitud, lanzamientos de disco, jabalina y lucha. Actividades en el medio natural: marcha y acampada. La marcha. Actividad fundamental de aire libre que sirve para desplazarse de un punto a otro del terreno, o a varios sucesivamente, con unos fines a cumplir. Durante la marcha nunca se llegará al agotamiento. El paso será sostenido, adaptándolo a las características del terreno. La respiración irá acompasada con el ritmo de la marcha. El ritmo cardiaco no debe sobrepasar las 110-120 pulsaciones en llano y las 130-140 en subidas fuertes, en caso de producirse un ritmo anormal, con los síntomas de fatiga prolongada y respiración rápida, se debe detener la marcha hasta recuperar el ritmo normal. Los grupos deben ser lo más homogéneos posible en cuanto a edad y características, debiendo regularse la marcha en atención a los menos preparados, lo que facilitará el normal desarrollo de la actividad. Se debe comenzar a caminar lentamente para que el cuerpo entre en calor poco a poco. En cabeza irá el guía o monitor conocedor del camino, quien se rezague o sufra lesión también ira en cabeza. Por media y alta montaña el ritmo se ajustar a las pendientes, siendo el paso corto y lento, las fuertes subidas se ascenderán en zig-zag y las bajadas se descenderán lateralmente. Los altos durante la marcha serán cortos, siendo conveniente no sentarse ni descargar la mochila, en caso de sentarse unos momentos se mantendrán las piernas más altas que el resto del cuerpo. Normalmente los altos serán los siguientes: 1. - Inicial, para ajustar el calzado y equipo. 2. - en la marcha es generalmente 10 minutos de descanso por cada hora de marcha. 3. - Para establecer la acampada. Por carretera o caminos transitados por vehículos se caminará en columna por el margen izquierdo según sentido de la marcha. En último lugar irá un monitor y el resto distribuido entre los participantes. No es aconsejable beber agua en los descansos, suele ser suficiente con enjuagarse la boca, en cualquier caso no debe estar excesivamente fría. Si la marcha fuera de larga duración hay que proveer la falta de agua. Equipamiento: Ropa: Las prendas de vestir, deben ser cómodas y transpirables, y se conservan puestas aún en los descensos. Hay que evitar caminar con mucha ropa encima, pues acabas bañado en sudor, con el consiguiente riesgo de enfriamiento. En la ropa, sobre todo en la interior, no es nada aconsejable la fibra artificial, para evitar rozaduras y que haya una buena transpiración. • Referente al calzado hay que pensar que sea apropiado al tipo de terreno por donde vaya a discurrir la marcha. Existen en el mercado botas semiduras o duras pero flexibles diseñadas especialmente para andar incluso por zona de roca o nieve. La suela no es rígida. No es nada aconsejable la playera o calzado deportivo, pues su finalidad no es la de andar por el monte. Mochila: Como norma general a la hora de adquirir una mochila, podemos exigirle varias cosas: Que nos guste el modelo. Que sea fuerte e impermeable. Que tenga extensible por si tenemos que meter más cosas. Que tenga correa para sujetarla a la cintura. Que tenga un refuerzo, no muy duro para la espalda. Que sea cómoda. Alimentación: Para la alimentación durante la marcha, es muy importante que tengamos en cuenta: El peso y el volumen de los alimentos que llevemos. Si necesitamos o no un hornillo para prepararlos (podrían ser únicamente bocadillos). La calidad de los alimentos. Que sean apropiados para el esfuerzo y desgaste que supone una marcha por el campo. Con el agua hay que observar las siguientes normas: Asegurarse de su potabilidad. Consumir poca cantidad durante la marcha. Que no esté excesivamente fría. Comprobar con anterioridad la existencia de manantiales, para prever la falta de agua durante la marcha, si fuera larga. Se tendrá especial cuidado con las siguientes aguas: Las estancadas. Las de río, sobre todo si se cogen más debajo de alguna población o casa. Las que manen de un pozo situado cerca de zona de residuos, sobre todo se está enclavado en terreno arenoso. Agua que sale de un terreno frecuentado por ganado. Para concluir, decir que todas las marchas han de tener una misión específica y precisan de una esmerada preparación, basándose en los siguientes puntos, de forma general: Objetivo de la marcha. Tipo de marcha. Modalidad. Elección, al menos en el plano, de rutas. Participantes. Alimentación y agua. Salida y regreso. Medios de locomoción. Presupuesto. Autorizaciones. Informes meteorológicos. Actuación en caso de pérdida: Dosificar las fuerzas y tomar alimentos concentrados y azucarados. Evitar que se acumule humedad en la ropa. No desanimarse. Perder altura, buscar el bosque y el valle, en caso de alta montaña. Hacer descansos, pero sin ponerse cómodos. No dejarse vencer por el cansancio. Dejad rastros de la ruta seguida, para no comenzar a dar vueltas. Si hay niebla, no separarse jamás. No ingerir alcohol. La acampada. La idea fundamental de la acampada es permanecer en un entorno natural de forma dinámica, es decir, el entretenimiento del ocio mediante el desarrollo de un plan de actividades, independientemente de los medios con que se realiza y de la duración de la estancia. La marcha y la acampada son dos conceptos distintos que se complementan. - Normal u ordinaria: Es el sistema más usual para pernoctar en el medio natural. Se llevan tiendas de campaña, camping gas, etc., es decir, material previamente preparado y transportado al lugar de la actividad. - De fortuna: Solamente se emplea el material que nos brinda la naturaleza del lugar. Fundamentalmente es utilizada como aliciente. Es imprescindible el empleo de buenos sacos de dormir. - Vivaqueo: Solo se utiliza el material individual y lo que la naturaleza nos ofrezca, sin modificarlo excesivamente. También se suele utilizar como aliciente y son también necesarios buenos sacos de dormir. Características del lugar de acampada: A la hora de elegir el lugar de acampada hay que tener en cuenta que no sólo sea agradable y pintoresco, lo que no quiere decir cómodo y fácil, también hay que contar con una serie de factores, tales como: El tipo de montaje que se pretende realizar. La duración de la acampada, en el sentido de preverla cantidad de víveres, agua y material que será preciso. Si será acampada normal, de fortuna o de vivaqueo Las siguientes características son las que deben cumplir, de forma general, un lugar de acampada. Muy raras veces se encontrarán todas juntas, pero servirán de orientación: Zona de bosque o arbolado. Agua potable y leña. Terreno seco, permeable y con suficiente espacio. Poco frecuentado. No debe haber aguas residuales, estancadas o charcas. Conviene que la zona no sea utilizada por ganado. Resguardado de los vientos. Conviene que no haya instalaciones eléctricas. Suficientemente alejado de núcleos de población. Solamente está permitida la acampada en las zonas que tiene dispuestas la consejería de Agricultura (Áreas Recreativas y de Acampada controlada.), debiendo solicitar autorización en el servicio de Montes cuando la permanencia incluya al menos una noche. También hay que tener siempre en cuenta que: La zona de acampada debe estar constantemente limpia de residuos y al finalizar la actividad, se debe dejar también perfectamente limpia y sin agresiones. Nunca deben dejarse ni romperse cascos de botellas por su peligrosidad y porque pueden originar un incendio por el fenómeno de refracción. No esconder ni enterrar los residuos, principalmente los inorgánicos. Lo correcto es depositarlos en los recipientes que existen al efecto en las zonas de acampada. Si para las actividades son necesarios troncos, ramajes, etc. se utilizarán solamente los que se encuentren en el suelo. Se debe tener especial cuidado en no acampar cerca de nidos de aves, en especial rapaces. Nunca se arrojarán objetos ni residuos a los cauces de agua. Se respetará siempre el paisaje, la flora y la fauna. Agujetas y pájara: Como bien dice la introducción, queremos especificar en este punto como se producen las agujetas y como prevenimos las agujetas. Para ello empezaremos a explicar que es una agujeta. Agujeta: son dolores musculares que aparecen tras entrenamientos fuertes, cambios de entrenamientos, primeros entrenamientos después del periodo de vacaciones o reposo. Estos músculos producen ácido láctico como productos de deshecho, al enfriarse el músculo tras el entrenamiento, este liquido se solidifica mezclando entre los haces de fibras musculares. También suelen surgir en un aumento de temperatura durante el ejercicio (necrosis a 38 48ºC). • Síntomas: Dolores musculares y dificultades para realizar recorridos completos del movimiento de alguna articulación (por ejemplo, si se producen en los bíceps, a veces es imposible estirar el brazo completamente). Si se produce microdesgarros, el dolor puede ser intenso. Aparecen generalmente un día después de realizar el esfuerzo, apreciándose rigidez muscular importante y dolor generalizado de los grupos musculares trabajados al realizar cualquier movimiento donde intervengan estos y desapareciendo dichos • Diagnostico: Se trataría básicamente de un auto-diagnostico, teniendo en cuenta las sensaciones descritas anteriormente, y diferenciando con el resto de lesiones musculares el no localizarse el dolor únicamente en un punto concreto. De todas formas, ¿quién no conoce las sensaciones de tener agujetas? • Tratamiento: En estado agudo, durante los 3 primeros días debe abstenerse de realizar ejercicios de estiramiento intensos. Las mediadas más recomendables durante este periodo son: Baños calientes con esencia de romero, árnica o salvia. Masaje suave de renovación venosa. Estiramientos musculares suaves. Se recomienda en deportistas noveles el continuar realizando ejercicio moderado después de aparecer las agujetas, si bien nunca de mayor intensidad al ejercicio que las produjeron hasta la desaparición de las mismas. • Prevención: Si no estás en forma, evitar que las primeras sesiones de entrenamiento sean muy intensas. En general, evitar los aumentos bruscos de intensidad del ejercicio, estés en forma o no. A diferencia de otras lesiones, el calentamiento no tiene efecto de cara a evitarlas o disminuirlas. Hay personas tan en baja forma que solo el calentamiento ya les producirá La pájara es un agotamiento excesivo que se produce principalmente en las personas que practican deportes aeróbicos de alta intensidad como la carrera o el ciclismo. Se caracteriza por un malestar general que nos impide realizar con éxito la actividad en cuestión. Normalmente la gente que sufre este fenómeno siente de repente un malestar general que se traduce en numerosos signos y que nos obligan a detener nuestra actividad en seco, ya que no podemos seguir adelante con el ejercicio. Esto es debido a que las reservas de glucógeno de nuestro organismo han sido agotadas por completo y por lo tanto sin energía rápida no podemos seguir adelante. Por ello se desencadenan un sinfín de procesos. Normalmente cuando se produce una pájara nuestra visión se nubla o nos hace ver alucinaciones debido a que el aporte de glucosa, el alimento del cerebro, es bajo, por lo que al carecer de él sus funciones dejan de ser correctas. Lo mismo sucede con la motivación para seguir realizando el ejercicio. El cerebro deja de mandar los impulsos a las diferentes partes de nuestro cuerpo para que sigamos adelante.