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 PROYECTO DE LEY
Artículo 1º.- Denomínese a la nueva estación de la línea H de Subterráneos ubicada en el
cruce de la Avenida Santa Fe con la Avenida Pueyrredón, con el nombre de Carlos
Jáuregui, en conmemoración del 20º aniversario de su fallecimiento acontecido el 20 de
agosto de 1996.
Artículo 2°.- Cúmplase con los Arts. 89 y 90 de la Constitución de la Ciudad.
Artículo 3°.- Comuníquese, etc.
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"Las vidas gays miran hacia la ciudad y sus redes de sociabilidad.
Son numerosos los que tratan de abandonar los lugares
donde han nacido y han pasado su infancia
para ir a instalarse en ciudades más acogedoras”.
Didier Eribon
Sr. Presidente:
El 20 de agosto de 1996 fallecía en la ciudad autónoma de Buenos Aires, Carlos
Jáuregui, quien fuera el primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina
(CHA) desde 1984 hasta 1987, y representante de Gays por los Derechos Civiles (GAYS
DC) desde 1991 hasta su muerte.
Meses después de la recuperación democrática con la asunción en 1983 de Raúl
Alfonsín, Jáuregui es elegido presidente de la CHA (Comunidad Homosexual
Argentina) la primera organización homosexual institucionalizada después de la
Dictadura Militar. Esta organización nace el 19 de abril de 1984 luego de aquel verano
donde muchos bares y discos que contemplaban la diversidad abrían sus puertas y eran
víctimas de razzias por parte de la Policía Federal y su división Moralidad.
Desde la creación de la CHA, y en menos de diez años, importantes transformaciones
acontecieron en la sociabilidad del colectivo gay de la Argentina. Una de esas
transformaciones fue su denominación. De contemplar sólo a los varones gay, pasa como es en la actualidad- a denominarse LGTBI incorporando a las totalidad de las
identidades:
lesbianas,
gays,
transexuales,
bisexuales
e
intersexuales.
En los años '80 cuando Jáuregui asume la presidencia de la Comunidad Homosexual
Argentina, el debate público en torno a los derechos LGTBI era casi marginal e
inexistente. Sólo esta organización implementaba campañas contra los heredados -y
vigentes- edictos policiales y contra la Ley de Averiguación de Antecedentes
(herramientas legales con que la Policía y el Estado detenida arbitrariamente a personas
del colectivo LGTBI). En la década del 90 el trabajo militante y la referencialidad social
de Carlos Jáuregui dotaron a la agenda de demandas de la diversidad sexual con un
status público que comenzaba a articular con otros espacios como los organismos de
DDHH, los partidos políticos, sindicales, agrupaciones estudiantiles, y a ocupar los
medios de prensa con las propias demandas. Jáuregui fue la cara visible y la voz
cantante de estas demandas. En 1992 (aún vigentes las herramientas represivas de los
edictos policiales y la Ley de Averiguación de Antecedentes), se realiza la primera
marcha del orgullo Gay-Lésbico en la Ciudad de Buenos Aires que él encabeza con la
nueva agrupación que representaba y había fundado un año antes, Gays por los Derechos
Civiles.
Último cambio: 7/12/16 14:01 -­‐ Cantidad de caracteres: 9115 -­‐ Cantidad de palabras: 1789 Pág. 2/5 Paralelamente a este avance en visibilidad y en agenda (y como consecuencia), comenzó
a formalizarse y expandirse una red de lugares comerciales de sociabilidad para
homosexuales que antes eran clandestinos o tenían el carácter de ocultos o secretos. Se
abrió un mercado de boliches, pubs, bares y diversas tiendas que tenían como epicentro
la Avenida Santa Fé. Tradicionalmente en la década del 70 y 80 (incluso bajo la
Dictadura Militar) la mencionada avenida fue punto de reunión y cruising (de “yire” -tal
la acepción argentina del término en inglés y cuyos orígenes se remontan a la antigua
Roma que representa caminar sin rumbo por las grandes ciudad en busca de expectativas
de contactos personales). Los primeros bares de sociabilidad gay se instalaron en sus
alrededores: Luz verde (en Arenales y Rodríguez Peña), Contramano (en Rodríguez
Peña y Santa Fé), Area (en Junín y Santa Fé), Teleny (en Ecuador y Juncal), InVitro (en
Azcuénaga y Santa Fé), Line (en Santa Fé y Coronel Díaz), Manhatan (en Anchorena y
Santa Fé), Experiment (en Cerrito y Santa Fé) o Bunker (en Anchorena y Paraguay).
Estos espacios ni siquiera eran lugares de mercado, sino de comunidad. O sea, "había
evidentemente un mínimo fin comercial, porque había que sostener el lugar, pero no era
el punto principal, tenían otro carácter, otro matiz", explica Horacio Sivori en su libro
"Locas, chongos y gays: sociabilidad homosexual masculina durante la década de 1990".
Pero la década del 90 trajo consigo una explosión de apertura de bares, discotecas, pubs,
locales comerciales, librerías, agencias de turismos, saunas, restaurantes, etcétera que
llegaron a ser más de 100 según datos recogidos en la sección agenda de la revista NX
(que funcionó durante varios años y fue como el espacio de difusión del colectivo
LGTBI). La esquina del cruce entre las Avenidas Santa Fé y Pueyrredón (donde se sitúa
la estación) reunía a decenas de personas que hacían una parada para comenzar la noche
del fin de semana. Allí, los llamados "tarjeteros" repartían entradas con descuento o
pases libres para las diferentes discos que circundaban la avenida. Algunas
organizaciones también aprovechaban la parada para volantear y difundir sus
actividades.
El "recorrido gay" por la Av. Santa Fe se extendía desde Coronel Díaz hasta Cerrito pero
el punto cúlmine se desarrollaba desde Callao a Ecuador (los bares El Olmo, La
Molinera -ahora llamada Los Molinos- y Babieca son referencias insoslayables de este
folklore, incluso El Trébol a pesar de la homofobia que promocionaban sus dueños y
camareros que llevaron a más de una manifestación de repudio de las organizaciones).
En una entrevista al diario Clarín, el sociólogo y escritor Ernesto Meccia, autor de "La
cuestión Gay" y de "Los últimos homosexuales" (dos obras que bucean sobre orígenes
de la sociabilización gay en base a testimonios de homosexuales de más de 50 años)
cuenta que "La gente se sentía a resguardo en ciertos lugares de socialización de la
Ciudad de Buenos Aires (genéricamente, Avenida Santa Fe) y los pocos boliches que
existían. Me interesa pensar este fenómeno como la felicidad en el gueto: una felicidad
emergente de la mezcla de garantías jurídicas, del trabajo de las organizaciones y de la
existencia de entornos de socialización públicos y seguros donde sin temor la gente
podía conocerse y reconocerse. También colaboraba en esa felicidad la irrupción de un
discurso nuevo, el del coming out , propagado por las organizaciones y adoptado casi
como un momento ritual de las biografías. Aunque muchísimos no lo hicieran, ya se
había construido un “objeto” del cual liberarse. Esta es una circunstancia de notable
contraste con la experiencia muda de la homosexualidad. Lo gay comenzaba a
manejarse como opción identitaria, como una alternativa de vida válida, posible,
legítima por parte de los mismos damnificados. Hoy en día, ya no hay homosexuales
secretos y avanza lo que se define como cultura gay". Ernesto Meccia (”Ya no hay
homosexuales secretos y avanza lo que se define como cultura gay” - Clarín, 18/12/11).
Último cambio: 7/12/16 14:01 -­‐ Cantidad de caracteres: 9115 -­‐ Cantidad de palabras: 1789 Pág. 3/5 En todo este trabajo de " la irrupción de un discurso nuevo, el del coming out ,
propagado por las organizaciones" como lo define Meccia, el papel de Jáuregui fue
determinante. No sólo por su subjetividad política que partía de su activismo, sino por
ser una persona que frecuentaba y "se hacía ver" en estos espacios que poco a poco iba
tomando masividad. Y esa masividad se extendía al cruising por la avenida Santa Fé.
Juan José Sebreli en su libro Historia secreta de los homosexuales en Buenos Aires
define al cruising como "El fenómeno sociológico de la privacidad en público”.
La Avenida Santa Fé funcionaba (y aún lo sigue haciendo aunque en una especie de
agonía) como funcionan hoy los barrios de Castro en San Francisco o Greenwich Village
en New York; Schonneberg en Berlín, Chueca en Madrid, o L' Eixample en Barcelona; o
a la calle Warmoesstraat en el barrio Rojo de Amsterdam o al barrio de Florentin en
Israel (por nombrar solo algunos).
Tal importancia ha tenido la Avenida Santa Fé en el desarrollo de la visibilidad del
colectivo LGBTI que la literatura homoerótica ha dado diversos ejemplos de historias
que transcurren por sus cuadras. Oscar Hermes Villordo, el citado Sebrelli, Renato
Pellegrini o José María Borghello han situado más una historia en esta avenida.
Y Osvaldo Bazán escenifica el encuentro de los protagonistas de su exitosa novela
(llevada al teatro musical) "…Y un día Nico se fue" en el bar El Trebol tradicional lugar
de encuentro del colectivo. Incluso un Grupo de Facebook está bautizado como
"Volvamos a yirar por Santa Fé".
En 1988 Carlos deja la CHA por diferencias políticas, y en 1991 funda Gays por los
Derechos Civiles junto a un grupo de militantes que había participado anteriormente en
la CHA. Y un año después junto con otras organizaciones, es uno de los convocantes de
la Primer Marcha del Orgullo en Argentina.
Es elegido en 1993 como una de las 10 personalidades sociales más influyentes del país
en una encuesta entre periodistas de diferentes medios que llevó adelante el diario
Ambito Financiero.
En el medio del debate en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de Buenos Aires de
la inclusión de una cláusula antidiscriminatoria en la Constitución de la Ciudad con el
mismo espíritu que la eliminación de los edictos que fueron reemplazarlos por el código
de faltas que sancionó la naciente Legislatura, y en permanente lucha por los derechos la
comunidad LGTBI, fallece el 20 de agosto de 1996.
En el marco del 20° aniversario de su muerte, y teniendo en cuenta la dimensión de su
legado que ha llevado que una plaza de la ciudad autónoma de Buenos Aires en la calle
Cochabamba al 1700 lleve su nombre, está enmarcado el espíritu de este proyecto.
La ciudad de Buenos Aires -como decía Didier Eribon en la cita que mencionamos al
principio- ha sido un destino adonde los gays han mirado por considerarla un lugar más
acogedor para sus vidas.
Ese carácter acogedor tiene muchos actores responsables, uno de ellos -sin duda- es
Carlos Jáuregui. Su muerte significó una pérdida enorme para el colectivo LGTBI y para
la sociedad toda, y la Legislatura Porteña debería cumplir un rol fundamental para rendir
el debido homenaje y en mantener vivo su recuerdo. El bautizo con su nombre de la
estación de la línea H de Subterráneos ubicada en el cruce de la Avenida Santa Fé con la
Avenida Pueyrredón, es una excelente oportunidad para ello.
Hoy la ciudad de Buenos Aires se exporta al mundo como "gay friendly" y es
considerada destino turismo para el colectivo LGBTI mundial. Esta es una buena
Último cambio: 7/12/16 14:01 -­‐ Cantidad de caracteres: 9115 -­‐ Cantidad de palabras: 1789 Pág. 4/5 oportunidad para certificarlo y a la vez para reflejar una parte de la historia de la
democracia de nuestro país donde el colectivo LGTBI, sus referentes y sus formas de
sociabilización, escriben un capítulo muy importante.
Por lo expuesto, solicitamos la aprobación del presente proyecto de Resolución.
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