Subsidio Misionero 2016 - Obras Misionales Pontificias en Venezuela

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El DOMUND no debe ser sólo una colecta, sino un kairos de
renovación misionera, un tiempo de gracia para despertar o avivar en cada
cristiano su vocación misionera. Por eso proponemos a los pastores,
directores de colegios, responsables de pastoral, catequistas, aprovechar
el mes de octubre como una oportunidad para sensibilizar a cada cristiano,
sin importar la edad, en torno a su ser misionero: en todos los bautizados,
desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu
que impulsa a Evangelizar (EG 119). Si nuestras iglesias particulares se
dinamizaran misioneramente, seguramente el mundo sería diferente.
Imaginémonos por un momento, que esos 1.254.000.000 católicos en el
mundo viviéramos a profundidad nuestra vocación de discípulos
misioneros, siendo profetas de esperanza, misioneros de la misericordia,
siendo sal, levadura y luz del mundo, las realidades presentes serían
diferentes. Es también nuestra responsabilidad que el mundo esté como
está; por eso el Papa Francisco, con insistencia nos invita a vivir un
proceso de conversión personal y eclesial para ser una Iglesia en salida
misionera; llegando a afirmar con Pablo: “el amor de Cristo nos apremia
(2 Co 5, 14); ¡ay de mí si no anunciara el Evangelio! (1 Co9, 16)” (EG 9).
En esta campaña del DOMUND 2016, queremos ofrecerles un
material que busca apoyar todo el trabajo de reanimación misionera, que
genere comunidades de discípulos misioneros, que se tomen en serio que
son luz y sal de la tierra, testigos en el mundo de la misericordia del Padre,
que anuncian la Palabra de Dios con valentía, que denuncian desde sus
vidas aquello que se opone al Reino de Dios y que deshumaniza el mundo.
Aun cuando se afirma que todos somos discípulos misioneros, surge la
pregunta ¿Quién lo está asumiendo en serio? ¿Dónde están esos
bautizados que dejándose llevar por el Espíritu Santo son en el mundo
testigos de misericordia y profetas de esperanza? En esta ocasión
presentamos testimonios de la comunidad nuestra Señora de Coromoto,
1
misioneros venezolanos ad gentes en Tete (Mozambique) que podrían
llevarnos a decir con el profeta: ¡aquí estoy, envíame a mí! (Is. 6, 8).
Nos dice el Papa: La Iglesia en salida es la comunidad de
discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan,
que fructifican y festejan (EG 24). Estas comunidades se generan desde
la oración, animación y formación misionera; por eso nuestra invitación
desde las OMP a aprovechar el mes de octubre como un tiempo fuerte
dedicado a animar, informar, formar y reflexionar misioneramente en
nuestras comunidades de fe, para que sean comunidades que cooperen
en primera persona con la misión que Jesús le ha encomendado a la
Iglesia.
El DOMUND, a pesar de la crisis que vivimos, debe ser una clara
expresión de nuestra conciencia misionera, de esa responsabilidad de
hacer que el Evangelio llegue hasta los confines del mundo, con la certeza
de que el Señor sigue actuando en quienes ha enviado (cf. Mt. 28, 16-20);
una solidaridad que favorece la presencia de tantos misioneros que se
encuentran en lugares donde no se conoce a Cristo, anunciando y
testimoniando la gran riqueza de nuestra fe. En muchos de estos lugares
la presencia del misionero, aunque aparentemente acallada por sistemas
totalitarios o fundamentalistas, se hace anuncio desde el testimonio, la
cercanía y los gestos claros de solidaridad. Estos gestos de solidaridad
que preceden y acompañan el anuncio (escuelas, hospitales, orfanatos,
centros de capacitación…) y el sostenimiento de los misioneros, sólo son
posibles gracias a la solidaridad de los cristianos del mundo.
Bendecimos a Dios por la generosidad de cada uno de Ustedes
para con la actividad misionera de la Iglesia. Pero tenemos que seguir
trabajando, ya que la colecta del DOMUND en Venezuela es siempre
inferior a lo que aporta el Fondo de solidaridad a las misiones en
Venezuela (fruto del total de la colecta del DOMUND a nivel mundial); este
año hemos aportado sólo el 8% de lo que el fondo de solidaridad envía
para sostener las misiones en los Vicariatos apostólicos del Caroní,
Tucupita y Amazonas y el apoyo que sigue prestando a la Diócesis de
Machiques.
En medio de tantas necesidades no podemos pensar sólo en
nosotros sin correr el riesgo de empobrecer nuestra fe, la vida se
acrecienta donándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad (DA
360). Dar desde nuestra pobreza y desde la alegría de nuestra fe, es
ofrecerle al mundo la riqueza y la fuerza que dinamiza nuestra vida de
hombres y mujeres llamados a ser profetas de vida y esperanza.
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Que el misionero del Padre derrame sobre esta Iglesia que
peregrina en Venezuela y que quiere vivir su fe desde la comunión y la
misión, el Espíritu Santo que nos mueva y nos conduzca a la misión.
Director Nacional
OMP VENEZUELA
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«Iglesia misionera, testigo de misericordia»
Queridos hermanos y hermanas:
El Jubileo extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando,
ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones
2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa
obra de misericordia tanto espiritual como material. En efecto, en esta
Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a «salir», como
discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su
creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y
de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato
misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio,
porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella
«tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante
del Evangelio» (Bula Misericordiae Vultus, 12), y de proclamarla por todo
el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño.
La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría
cada vez que encuentra a una criatura humana; desde el principio, él se
dirige también con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder
se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con
los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf. Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8;
111,4). Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa
necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se
implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría
un padre y una madre con sus hijos (cf. Jr 31,20). El término usado por la
Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al
amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en
cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su
vientre. Este es también un aspecto esencial del amor que Dios tiene a
todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha
engendrado y que quiere criar y educar: en sus entrañas, se conmueve y
se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8).
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Y, sin embargo, él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos
y es cariñoso con todas las criaturas (cf. Sal 144.8-9).
La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra
en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia,
«no sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino
que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica» (Juan Pablo
II, Enc. Dives in misericordia, 2). Con la acción del Espíritu Santo,
aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los
sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre
celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra
vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. Bula
Misericordiae Vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la
primera comunidad que vive de la Misericordia de Cristo: siempre se siente
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mirada y elegida por él con amor misericordioso, y se inspira en este amor
para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un
diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.
Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este
amor de Misericordia, como al comienzo de la experiencia eclesial. La
considerable y creciente presencia femenina en el mundo misionero, junto
a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las
mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias,
viven su vocación misionera de diversas maneras: desde el anuncio
directo del Evangelio al servicio de caridad. Junto a la labor
evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias
comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben
afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de
la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y
empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la
armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración
y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en el
más grande de la vida social y cultural; y de modo especial en la atención
a los pobres.
En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad
educativa, a la que el trabajo misionero le dedica esfuerzo y tiempo, como
el viñador misericordioso del Evangelio (cf. Lc. 13.7-9; Jn. 15,1), con la
paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se
forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los
lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida «madre»,
también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el
pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que
tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo
encuentren y lo amen. En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del
proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores
que son testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los
caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende
más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el
don más hermoso y más grande que él nos ha dado: su vida y su amor.
Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de
salvación, que es don de Dios para todos. Esto es más necesario todavía
si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis
humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por
experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer
alegría y reconciliación, justicia y paz.
El mandato del Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todos los
pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
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Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado»(Mt 28,19-20)
no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y
desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva «salida» misionera,
como he señalado también en la Exhortación apostólica Evangelii
Gaudium: «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino
que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado:
salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que
necesitan la luz del Evangelio» (20).
En este Año Jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la
Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la
Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926. Por lo tanto,
considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis
predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra
todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas,
asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir
para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el
anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de
realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No
permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro
corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.
Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo
misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a
generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado,
que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las
personas, las culturas y los pueblos.
Vaticano, 15 de mayo de
2016, Solemnidad de
Pentecostés
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MISIONEROS PROFETAS DE VIDA Y ESPERANZA.
San Juan Pablo inicia su Encíclica “Redemptoris Missio” (1990) afirmando
que “La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de
cumplirse. A finales del segundo milenio después de su venida, una
mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía
en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras
energías en su servicio”. Esta afirmación del pontífice sigue teniendo una
gran vigencia porque el mandato misionero del Señor se encuentra hoy
ante nuevos contextos y desafíos que apremian el anuncio y testimonio de
la Buena Nueva del Evangelio del Reino de Dios.
El Papa Francisco, en su Exhortación Post-Sinodal Evangelii Gaudium
(2013) retoma la urgencia de la misión, ya señalada por Juan Pablo II, y
nos abre a una comprensión aún mayor de la razón de ser de la Iglesia
cuando nos pide ser una “Iglesia en salida”. Nos dice Francisco: “Hoy, en
este ‘id’ de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre
nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados
a esta nueva salida misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá
cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a
aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a
todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). La alegría
del Evangelio responde a esta dinámica de la salida o del éxodo y del don
(EG 21). Esta alegría, fruto del Espíritu, favorece además la conversión
pastoral, superando las viejas estructuras, asumiendo “el salir de sí, del
caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá” (EG 21).
El magisterio de ambos Papas nos invita a redescubrir la dimensión
profética de nuestra fe y de nuestro discipulado misionero. La misión de la
Iglesia estará siempre cargada de profecía porque es la misma misión de
Jesús en quien encontramos al profeta definitivo, que nos trae el corazón
del Padre y con la fuerza del Espíritu desea que su fuego se adentre en el
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mundo y toque los corazones de todos los hombres. Se trata del fuego de
la verdad, la vida y el camino que lleva a la fraternidad universal venciendo
toda tentación de poder, riqueza y éxito que se implanta desde la injusticia,
la desigualdad y la exclusión.
El Papa Francisco en su carta apostólica a todos los Consagrados con
ocasión del Año de la Vida Consagrada afirma “El profeta recibe de Dios
la capacidad de observar la historia en la que vive y de interpretar los
acontecimientos: es como un centinela que vigila por la noche y sabe
cuándo llega el alba (cf. Is 21,11-12). Conoce a Dios y conoce a los
hombres y mujeres, sus hermanos y hermanas. Es capaz de discernir, y
también de denunciar el mal del pecado y las injusticias porque es libre,
no deben rendir cuentas a más amos que a Dios, no tiene otros intereses
sino los de Dios. El profeta está generalmente de parte de los pobres y los
indefensos, porque sabe que Dios mismo está de su parte”.
Como nos enseña el Papa Francisco, la misión hoy, necesita de profetas
que anuncien y testimonien el absoluto de Dios y su plan de amor para la
historia humana. Los misioneros están llamados a ser profetas de Vida y
Esperanza en los contextos del mundo actual. Para comprender mejor las
exigencias del profetismo cristiano al que todos somos convocados por el
Señor, conviene encontrarnos brevemente con el fenómeno profético en
Israel del cual somos herederos y que ha influido en el talante profético de
Jesús y en el de sus discípulos desde los inicios de la Iglesia.
2. EL ORIGEN DE LA PROFECIA EN ISRAEL
a. El término Profeta
El termino bíblico «profeta» tiene origen griego (a través del latín
propheta). Pro-phetes significa «hablar en vez de», «ser porta-voz de» o
también «hablar ante alguien», «hablar en voz alta», según el sentido de
la preposición griega pro. En el texto hebreo del AT se corresponde
normalmente con la palabra nabí, pero también traduce a otros vocablos:
hozeh, «vidente» (2 Sm 24,11; Am 7,12); roeh, «vidente» (1 Sm
9,9.11.18.19). Se usan además otras denominaciones como «hombre de
Dios» (1 Sm 9,6), «soñador» (Dt 13,2), etc., pero el vocablo más usado es
sin duda nabí. Hoy es generalmente aceptada su etimología de la raíz
acadia «nb», que significa llamar, convocar. La forma hebrea sería pasiva,
de modo que etimológicamente significaría «llamado», «convocado» al
consejo de Dios o para una vocación y misión.
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b. El Profetismo en Israel
El fenómeno carismático, signo de la presencia de la divinidad en la
vida de los hombres, que se encuentra en casi todos los pueblos, se hace
presente también en el primitivo Israel por medio de los jefes de familia en
la época nómada. Por medio de visiones, sueños, y otros fenómenos
paralelos conocían el deseo o la voluntad de la divinidad. La palabra del
patriarca era en tales casos determinante.
Los grupos de nebiim (profetas) que los primeros israelitas encontraron
en la tierra de Canaán, fueron relacionándose poco a poco con ese
fenómeno, que se había ido manifestando en personalidades especiales
como Josué o los denominados «jueces». La evolución de estos grupos,
en donde comenzó a destacar la figura de un «jefe» que hablaba en
nombre de la divinidad, favoreció la aplicación del término nabí, en
singular, a toda persona que alegara hablar en nombre de Dios. Al
institucionalizarse la forma de gobierno monárquica, cobró realce la figura
del perito en cuestiones divinas. El rey le consulta todas las decisiones
graves de gobierno, así como las empresas militares. Con el pasar del
tiempo la figura del nabí encarna el contrapunto crítico de la monarquía.
Ese personaje fue acostumbrándose a ver la realidad desde palacio y
perdió su carácter de contraste respecto a las decisiones del rey. Esta
característica siguió en aquellos espíritus clarividentes y decididos que
optaron por salir de la corte. Vivían pobremente, a veces perseguidos y, al
tiempo que denunciaban los abusos que se podían cometer, respondían
a las consultas de todas las gentes que se les acercaban, fueran éstos
israelitas o extranjeros.
El último y definitivo paso en este proceso es la aparición de las figuras
de los grandes profetas «posteriores», que, si bien ocasionalmente
dialogaban con los reyes o con las gentes individuales, se caracterizan por
predicar a todo el pueblo, exigiendo la conversión ante el juicio inminente
de Dios que anuncian. Estos son los que posteriormente han acaparado
el nombre de «profetas».
3. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PROFECÍA EN ISRAEL
A diferencia de los pueblos limítrofes, que confunden a menudo la
profecía con la magia y con la posesión extática, Israel tuvo siempre una
clara idea religiosa del profeta. Ya en la misma diferenciación semántica
es posible percibir la clara distinción entre la idea bíblica y la de las otras
religiones: el profetés de la Biblia de los Setenta se refiere
al nabí, identificado como "el que habla con claridad en lugar de otro",
mientras que el hebreo qosem, que indica al "mago", se traduce siempre
10
por mántis. La peculiaridad del profeta hebreo se impone entonces como
un fenómeno directamente en relación con la revelación del Dios
verdadero.
a. Llamados gratuitamente
Así pues, para comprender al profeta del AT habrá que referirse ante
todo a la gratuidad de su llamada. Sólo se le puede comprender dentro
de un esquema vocacional. La llamada de Yhwh constituye para cada uno
de ellos el acontecimiento fundamental, que crea una historia personal y
que debe fijarse además por escrito, para que pueda permanecer sin
variar (Jer 1,2; Is 6,1; Ez 1,2; Os 1,1). En esta llamada, que se
presenta como un acto de amor profundo y que implica un conocimiento
desde siempre, "desde el seno materno" o "ya antes de nacer", el profeta
descubre su misión.
b. Enviados a una misión
Los profetas del Antiguo Testamento viven una experiencia
religiosa profunda, por medio de la cual Dios irrumpe en su vida y los envía
a una misión (Jer. 1,1-10.17-19). En virtud de ese envío el profeta queda
revestido de la autoridad de Aquél que lo envía. La fuerza de su palabra
descansa sólo en Dios, no en ningún poder humano o cualidad
sobrenatural; no son personas con superpoderes, sino creyentes,
hombres y mujeres cimentados no en las propias fuerzas sino en el poder
que le viene de Dios. Sintiéndose revestidos de esta autoridad divina, se
enfrentan a cualquier otro tipo de autoridad, incluso religiosa
(cf Am 7,10-17). Su denuncia no es sólo la queja de un hombre, sino ante
todo el juicio de Dios sobre los planes humanos. Esto llevará al profeta a
duros enfrentamientos, por lo que podemos decir que estos enviados, más
que vivir de su profecía, sobrevivían a pesar de ella.
c. Hablan en nombre de Dios
Los profetas se dirigen al hombre en nombre de Dios no para
decirle lo que quiere oír, sino para que oiga lo que Dios tiene que decirle.
Por eso su mensaje se caracteriza generalmente por la presencia de dos
elementos: denuncia del mal (injusticia, idolatría, etc.) y anuncio de
salvación (Is 44,1-5). El lenguaje que emplean es terriblemente duro, en
la denuncia de las injusticias, y profundamente tierno, en los anuncios de
salvación. El profeta se ve contagiado de los sentimientos de un Dios que
es absolutamente intolerante con el pecado, con el opresor, y ardiente
defensor de los pequeños, de los oprimidos.
11
d. Defensores de la causa de Yahveh
Un elemento muy relevante surge del hecho de que son "profetas
de Yahveh". Por eso en nombre de Yahveh entablan una lucha incesante
contra los dioses extranjeros. De ahí su combate contra los dioses
cananeos de la fecundidad, especialmente contra las múltiples
advocaciones de Ba'al, señor de la vida en el panteón de Canaán. Cuando
los cultos cananeos no representan un peligro, la lucha se desplaza en
dirección de los dioses imperiales de asirios y babilónicos. En la lucha
contra la idolatría y la defensa de la unicidad de Dios eran indetenibles.
e. Independientes frente al poder
Para los profetas de Israel hay justicia cuando todo está en el lugar
donde Dios lo quiere. Los profetas luchan para que la vida del pueblo se
organice de nuevo según el proyecto de la Alianza, expresado en la Ley.
No son predicadores teóricos, sino que denuncian muy claramente las
injusticias, apuntando a sus causas. No tienen miedo de decir lo que está
equivocado en la organización del país, tanto por parte de las personas
responsables, como por parte de las instituciones y del propio pueblo. Es
a este nivel de la lucha por la justicia donde se presenta el conflicto entre
rey y profeta. El profeta exige del rey su parte en la observancia de la
Alianza. Exige que dentro del territorio confiado al rey se realice el
Proyecto de Dios.
f. Capaces de compasión y misericordia
Las palabras de los profetas son firmes, agrias y punzantes. Pero
detrás de su austeridad hay amor y compasión por la humanidad. Ezequiel
hace explicito lo que se halla implícito en otros profetas: "Acaso me
complazco en la muerte del malvado, dice el Senor Dios, y no en que se
vuelva de sus caminos y viva?" (Ez.18,23). En realidad, toda predicción de
desastre es en sí una exhortación al arrepentimiento. Al profeta no solo se
lo envía para censurar, sino también para "fortalecer las débiles manos y
afirmar las rodillas titubeantes" (Is.35,3). Casi todos los profetas traen
consuelo, promesa y esperanza de reconciliación junto con la censura y el
castigo. Comienzan con un mensaje de perdición; terminan con un
mensaje de esperanza.
g. Leen la realidad con la mirada de la fe
Por último, es necesario disipar una comprensión defectuosa de
la profecía: los profetas no son, fundamentalmente, personas que hablen
de cosas futuras que están por ocurrir, o de amenazas de catástrofes
inminentes. No anuncian el futuro (esto se da, pero escasamente); más
12
bien juzgan el presente. Son hombres y mujeres profundamente
creyentes, que saben mirar la vida con los ojos de la fe, descubriendo
dónde se encuentra Dios y dónde no; que saben qué le agrada y qué le
desagrada; que sienten cómo y con quién se compromete su palabra
salvadora.
4. JESUS EL PROFETA DE ISRAEL
Jesús fue aclamado como Profeta por la naturaleza de sus
enseñanzas y de su predicación (Mt 21, 11). Ocasionalmente El se refirió
a sí mismo como profeta (Mt 13,57; Lc 4,24). La figura del profeta aparece
en Él reinterpretada desde la perspectiva del mensajero de buenas
noticias, el evangelizador (Lc 4, 16-30). Hay que tener en cuenta esto para
no encerrar la persona de Cristo exclusivamente dentro de las categorías
proféticas.
En Jesús aparecen en plenitud los rasgos del profeta que hemos
presentado anteriormente. Él es más que un "hombre de Dios": es "Hijo
de Dios". Si el profeta es el "hombre de la Palabra", Jesús es la Palabra y,
si el profeta provoca la crisis, Jesús es aquel delante del cual hay que
tomar posición y asumir la propia responsabilidad porque el Padre puso
en su mano el juicio (Jn 5,27). Por otra parte, en el cumplimiento de misión
profético-evangelizadora, Jesús recorre el camino humano y experimenta
la tentación y la crisis, "sometido a las mismas pruebas que nosotros, a
excepción del pecado" (Hb 4,15). La forma peculiar en la que Jesús es
profeta es la de evangelizador: el que anuncia la Buena Noticia del Reino
con toda su vida: palabras, gestos, testimonio.
Sin embargo, una lectura más atenta de los textos muestra cómo,
incluso donde se refieren a Jesús como profeta, se crea inmediatamente
una dialéctica que tiende a mostrar las limitaciones de este título y su
superación necesaria (cf Mt 21,23). Aun encontrándose ante la figura de
un profeta, se sintió de todas formas la necesidad de subrayar la
convicción de que era "más que" un profeta: "más que Jonás" (Mt 12,41),
"más que Salomón" (Mt 12,42), "más que el templo" (Mt 12,16).
En la experiencia y reflexión neotestamentarias la profecía es uno
de los carismas que Dios da para la edificación de la Iglesia, a tal grado
que es colocada inmediatamente después del carisma del apóstol que es
el que pone el fundamento inicial de la comunidad y la sustenta. Por
"profecía" Pablo entiende el anuncio y la interpretación de la Palabra para
el momento presente. El profeta del Nuevo Testamento "construye,
exhorta y anima" (1 Co 14,3).
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5. MISIONEROS, PROFETAS DE VIDA Y ESPERANZA HOY.
El misionero profeta del siglo XXI no puede tener otro mensaje que
anunciar que no sea el del profeta del ayer y del mañana; Dios no cambia,
como tampoco cambia la figura de Cristo y la esencia de su Buena Noticia.
Hemos visto que el profeta esencialmente no es una persona que vive
una vida celestial, sino alguien que vive con mayor autenticidad e
intensidad la vida terrena; no un profesional de la denuncia, sino alguien
que interpreta críticamente las situaciones con discernimiento evangélico;
no alguien que ve cosas distintas sino con ojos distintos, no alguien que
dice palabras diferentes, sino alguien que percibe y expresa el sentido
latente del lenguaje común; no alguien que busca y prefiere la ruptura, sino
alguien que sólo se resigna a ella después de haber buscado
incansablemente la comunión con el mundo.
El Señor Jesús nos ha prometido que “el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, El les enseñará todas las cosas, y les
recordará todo lo que les he dicho (Jn 14,26). Así mismo, nos ha hecho
ver que su Espíritu Santo sigue actuando en la comunidad de los
discípulos: “Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, los guiará a
toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará
todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir (Jn 16,13)”. Jesús
nos ha enseñado que el Espíritu no lo ha dicho todo, sigue hablando por
los profetas de hoy. Por eso, con razón, la profecía se sitúa en la Iglesia y
en la historia de la humanidad como una forma permanente de memoria
que obliga a no asumir nada como absoluto, sino a relativizarlo todo a la
luz de lo único necesario.
En este sentido la Palabra de Dios, inspirada por el mismo Espíritu que
a través de Ella guía a la Iglesia, se presenta entonces como la
provocación siempre presente para que el hombre encuentre sentido a su
existencia y propósito a la convivencia humana. De ahí que el profeta sea
necesario siempre, también hoy, sobre todo en los inmensos desafíos que
sigue teniendo al Iglesia misionera. Los profetas son la marca de una
comunidad mesiánica, creativa y en estado permanente de misión; que se
deja inspirar por Dios y que discierne constantemente el pasado
originando no sólo continuidades, sino rupturas. La profecía entonces es
necesaria para que la comunidad esté viva y no se quede anclada en un
pasado que pueda convertirse en una tradición que bloquea sino en la
búsqueda de nuevos caminos, que abiertos al futuro respondan con mayor
autenticidad a la novedad de Evangelio.
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Algunos trazos de la profecía que hoy estamos llamados a vivir en la
misión evangelizadora y que caracterizan al profeta hoy podrían ser:
a. Oyentes atentos y empáticos
El profeta hoy está llamado a saber escuchar en una sociedad
dominada por las nuevas tecnologías que hacen cada vez menos humano
el contacto entre las personas. El profeta está llamado no sólo a hablar
sino a escuchar, no solo a pronunciar denuncias y consejos, sino a dejarse
interpelar por la voz de la gente. El profeta es alguien que sintoniza con
las expectativas y necesidades del pueblo de Dios, del que se siente parte
y cuya suerte comparte. Esta actitud le exige salir de su comodidad y de
sus verdades inamovibles para someterse a la escucha de la realidad y
dejarse formar también por ella.
b. Apasionados por la verdad
El profeta dice la verdad en nombre de Dios y la busca
incansablemente. Vivir el profetismo hoy en la Iglesia es no prestarse a
componendas con el poder que ofusquen la verdad o la tergiverse. No
aprisionar la voz crítica ante los embates de la mentira, siendo capaz de
poner en riesgo la estabilidad e incluso la vida por decir la verdad que
consume y que ha sido revelada en la experiencia de amistad con el
Señor. La sinceridad debe caracteriza el hablar y el actuar del profeta;
quien sabe dar razón de su fe, de su vida y de su compromiso, y por ello
se siente con legitimidad para criticar, en nombre de la verdad de Dios,
toda instancia de poder que reste o debilite el señorío absoluto de Dios en
la historia.
C. Perturbadores del orden establecido
La palabra profética “más tajante que espada de doble filo” (Heb 4,12),
rompe el silencio cómplice en el que muchas veces por conveniencia las
instituciones y las personas pactan atentando contra los derechos de los
demás. El profeta con su denuncia del pecado personal y estructural,
desestabiliza y es molesto, porque empuja los cambios necesarios para
que se imponga la justicia que viene de Dios. La misión de la Iglesia, si
responde a la praxis de Jesús, será siempre la de iluminar las conciencias
y estructuras de este mundo sin acomodarse a su mentalidad y en una
constante actitud de revisión y de invitación a la conversión.
d. Profetas de lo cotidiano
El Concilio Vaticano II nos recuerda en la Constitución sobre la Iglesia:
“El pueblo santo de Dios participa también de la función profética de Cristo
15
difundiendo su testimonio vivo, sobre todo con la vida de fe y de caridad,
y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que
confiesan su nombre” (LG 12). Esta afirmación del CV II que en una
primera lectura pareciera un tanto poética es de una gran contundencia
cuando deja claro que el oficio profético de todo cristiano se realiza en la
vida cotidiana, en el aquí y el ahora que cada uno vive, desde su propia
condición de vida y desde su lugar en la sociedad.
Esto supone la exigencia de un constante discernimiento sobre la vida
que llevamos, el trabajo que realizamos, las relaciones que tenemos. Es
en la vida diaria donde no podemos ser indiferentes ante las situaciones
contrarias al Evangelio. A veces habrá que hacer opciones que
desconcierten y sean contra corriente, acciones anticonformistas, heroicas
incluso; otras veces, se tratará de fomentar relaciones más dialogantes,
abiertas a la diversidad y promotoras de la cultura del encuentro. El
misionero está llamado entonces a hacer de cada circunstancia y
ambiente una oportunidad para el anuncio profético de la Buena Noticia.
e. Comprometidos con la historia
No hay profetismo sin compromiso. El profeta es un enviado, mediador
entre Dios que lo envía y aquellos a los que es enviado. Es un enviado
para cumplir una misión que reclama todas las fuerzas y recursos de su
persona. No hay profetas de lujo alejados del mundo, ocultos en la
montaña, o institucionalizados en los grandes centros de culto y de poder.
El profeta se siente comprometido con la gente y su historia no con un
proyecto de realización personal. No busca su interés o prestigio, poder o
influencia, no posee autoridad para dominar, no pertenece a una casta, ni
es un funcionario.
El compromiso del profeta ayer y hoy no es con los poderes de este
mundo sino con Dios y con los hombres a los que ha sido enviado. Su
compromiso con Dios se manifiesta en la plena confianza en su poder
soberano que lo sostiene y estimula para que no desfallezca. El profeta es
un hombre comprometido con su tiempo, con la situación que vive él y su
pueblo, con el hoy de Dios.
En comunión con Dios, al que no se ve cara a cara, pero se le descubre
en el rostro del marginado, del que está en las “periferias existenciales”,
por eso los profetas de ayer y de hoy aparecen como luchadores por la
justicia, defensores decisivos de los débiles, críticos tenaces ante las
autoridades, y jueces del mundo, de la Iglesia, de la historia.
16
f. Testigos de la sobriedad y de la pobreza evangélica
Los profetas de Israel fueron hombres de una gran austeridad y
desapego a las riquezas de este mundo. Los profetas bíblicos fueron la
conciencia del proyecto fraternal de Dios en Israel, el cual anunciaron y
denunciaron en sus respectivos contextos históricos. Pero su profetismo
no se redujo a la proclamación de la verdad, y la denuncia de la mentira y
sus máscaras, sino dicha conciencia los impulsó a promover apasionada
e inteligentemente la construcción de una sociedad fraterna y justa, donde
los pobres eran reivindicados y restablecidos en sus derechos.
El profetismo verdadero lleva a suscitar nuevas formas de sociedad,
lleva a la elaboración y realización de la construcción de sociedades más
próximas al mensaje del Reino del Padre. Pero, para que esto sea posible,
la vida misma del profeta, su estilo, sus opciones, sus modos de proceder
deben ser una profecía de la austeridad y sobriedad. El profeta como
creyente de Evangelio está llamado a vivir de modo sencillo, sin apegos
innecesarios, buscando tener control sobre todo, sin excesos, ni
ostentación alguna.
Cada cristiano, discípulo y misionero, para realizar su vocación
profética está llamado a testimoniar con su vida y misión en la Iglesia que
“la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en
aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con
su pobreza” (DA 392) y que “todo proceso evangelizador implica la
promoción humana y la auténtica liberación sin la cual no es posible un
orden justo en la sociedad” (DA 399; Benedicto XVI, DI 3).
g. Promotores del encuentro en medio de la diversidad y la
multiculturalidad.
El Papa Francisco en diversas ocasiones ha insistido sobre la misión
que tiene la Iglesia de propiciar ad intra y ad extra una cultura del
encuentro. Para el Santo Padre propiciar la cultura del encuentro significa
establecer círculos concéntricos que van de la comunión eclesial (amplia,
plural, no excluyente, lejos de sospechas y prejuicios), a la fraternidad
universal, al engranaje social, en el que la Iglesia pueda ser mediadora de
la unidad y casa de comunión.
Apostar a la unidad en medio de la diversidad, sin exclusiones y
condenas, es un desafío de la profecía hoy para los discípulos de Cristo.
Cada vez más, se hace imperiosa, una conversión que permita a la Iglesia
mirar también desde otras perspectivas que le hagan comprender la
presencia de Dios quien le antecede en otras culturas y religiosidades. La
profecía tiene la virtualidad de lanzarnos a un futuro posible donde exista
17
una cordial convivencia entre los hombres que fijen su mirada mayormente
en lo que les une y vean la diversidad como una riqueza.
6. CONCLUSIÓN
El Vaticano II recordó que todos los cristianos, hombres y mujeres, por
el hecho de ser bautizados, participan de la función sacerdotal, real y
profética de Cristo (LG 31) y que éste, el gran Profeta, "cumple su misión
profética... no sólo a través de la Jerarquía, que enseña en su nombre y
con su poder, sino también por medio de los laicos, a quienes,
consiguientemente, constituye en testigos y les dota del sentido de la fe y
de la gracia de la palabra..." (LG 35).
Estas reflexiones doctrinales del Concilio permitieron que, más
adelante, a partir de muchísimos testimonios proféticos de cristianos
comprometidos en la lucha contra el pecado social en América Latina, el
Documento de Puebla pudiera constatar ya, a finales de los años setenta,
una intensificación de la función profética en la Iglesia latinoamericana. En
este sentido afirmarán los Obispos en Puebla: “En la fuerza de la
consagración mesiánica del bautizado, el pueblo de Dios es enviado a
servir al crecimiento del Reino en los demás pueblos. Se le envía como
pueblo profético que anuncia el Evangelio o discierne las voces del Señor
en la historia. Anuncia dónde se manifiesta la presencia de su Espíritu.
Denuncia dónde opera el misterio de iniquidad, mediante hechos y
estructuras que impiden una participación más fraternal en la construcción
de la sociedad y en el goce de los bienes que Dios creó para todos”
(Puebla 267).
Muy cercanos a nuestros días tenemos profetas que siguen
viviendo el camino y suerte de sus predecesores, como monseñor
Romero, recientemente beatificado, y más cercano a nosotros monseñor
Gerardi, en Guatemala quien la noche del 26 de abril de 1998 fue
brutalmente asesinado. Le destrozaron la cabeza. Parece que quisieron
hacer desaparecer sus ideas. Dos días antes de su muerte, el obispo
Gerardi había dicho en la catedral: Queremos sacar del silencio la verdad
para que nunca más se vuelva a repetir la violencia que ha manchado
nuestra historia… Queremos contribuir a la construcción de un país
distinto. Por eso recuperamos la memoria del pueblo. Este camino estuvo
y sigue estando lleno de riesgos y sólo son sus constructores aquellos que
tienen fuerza para enfrentarlos. De igual modo, Monseñor Leonidas
Eduardo Proaño, defensor de los indígenas y de los pobres. Y en México,
por la defensa de los indígenas, monseñor Samuel Ruiz sufrió duro
rechazo y represión por buena parte de las autoridades civiles y religiosas.
18
A estos pastores se unen decenas de laicos, religiosos,
religiosas y sacerdotes que en distintas circunstancias dieron y siguen
dando testimonio de la actualidad de la profecía en la Iglesia de América
Latina y en todo el mundo. Que cada uno de los discípulos misioneros del
Señor abracemos sin temor su invitación a hacer de nuestra vida profecía
de vida y esperanza.
PARA LA REFLEXIÓN
¿Qué características de la profecía en Israel te llamó más la atención?
¿Experimentas en tu vida la vocación profética? ¿De qué manera?
3. ¿Crees que Jesús fue un profeta? ¿Por qué?
4. ¿Conoces misioneros que encarnen las características de la profecía
cristiana?
5. En tu comunidad cristiana de qué manera crees que se vive la
dimensión profética de la Iglesia y de la Evangelización. ¿Qué falta aún?
6. ¿Qué crees que se deba hacer a nivel de tu comunidad cristiana para
crecer en la dimensión profética?
19
Escuela con Jesús
Primera Semana (Catequesis Misionera / Explorando)
Tema: Misioneros, Profetas de Vida y de Esperanza
Objetivo: Ayudar a que cada niño y adolescente redescubra el llamado
que Jesús le hace a ser Misioneros, Profetas de vida y Esperanza.
Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8.
Ambientación del lugar:
 Preparar unas láminas o fotografías con imágenes de
niños y adolescentes en situación crítica (hambre,
miseria, guerra), de inundaciones, sequías, empresas
generadoras de humo, deterioro de la naturaleza, para
colocarlas en las paredes.
 Ubicar bajo los asientos fotografías, recortes de imágenes
de niños/adolescentes evangelizando, que muestren
alegría y esperanza, solidaridad, ayuda.
Propuesta para el encuentro
Saludo Inicial: Dar la bienvenida al Octubre Misionero, que de manera
especial este año nos invita a ser testigos de Misericordia a nivel humano
y material.
Oración del Octubre Misionero (leer en la contraportada)
Reflexión
A menudo escuchamos hablar de las situaciones graves que estamos
viviendo: crisis humanitaria de diversa índole (hambre, injusticia social,
escasez de alimentos, muerte), el calentamiento global, los desastres
naturales, el fenómeno del niño que presenta sequías en algunos lugares
e inundaciones en otros, el fuerte aumento de la temperatura de la tierra;
el excesivo consumo de energía y el uso exagerado de sustancias
químicas en la siembra. Se habla que dentro de poco habrán disminuido
los casquetes polares y algunas islas desaparecerán.
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El hecho de que el ser humano sea uno de los causantes de lo que está
sucediendo, ha llevado y lleva a la reflexión a muchos científicos y
organizaciones diversas a denunciar estas prácticas y situaciones que
afectan la vida del ser humano y el medio ambiente, anunciado diversas
medidas que se pueden tomar en consideración para evitar que se siga
destruyendo nuestra casa común: el planeta tierra.
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Muchas veces, las personas no se dan cuenta de sus actos, por ello
aparecen hombres y mujeres que denuncian las cosas malas a fin de
corregirlas e ir por el buen camino. Estas personas Son los profetas.
En una ocasión, Moisés se dirigió al pueblo diciendo: “El Señor hará surgir
en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo
escucharán” Dt. 18,15-20.
Pero… ¿Quiénes son los profetas?
Son mujeres y hombres elegidos por Dios para hablar en su nombre.
Y… ¿Cuál es la misión del profeta?
Anunciar su mensaje de vida, amor, esperanza. Denunciar
las
injusticias. Defender siempre al pobre, al marginado, al desesperanzado,
al oprimido; hacer ver a las personas sus actitudes negativas e invitarlas
a cambiar de vida. Recordar a todos que Dios es Misericordioso, que
siempre nos ama y quiere nuestra felicidad.
La tarea del profeta no es fácil; se requiere de mucha valentía, de vivir
siempre unido a Jesucristo, en comunión con él, pues muchas veces a
las personas no les agrada que les digan la verdad, especialmente cuando
están equivocadas y actúan de manera fuerte contra los profetas. Muchos
profetas han tenido que pasar serias dificultades por cumplir y obedecer
el mandato del Señor.
Jesús fue también profeta, y mucho más que profeta:
Enviado del Padre.
Anuncia la Buena Noticia del Reino de Dios.
Denuncia las injusticias de su tiempo.
Defiende a los pobres, marginados y rechazados de la sociedad.
Se pone de parte de los pecadores, enfermos, niños.
Enseñó al pueblo a actuar, amar y vivir como Dios Padre quiere.
La Iglesia tiene la tarea de continuar con la misión profética de Jesús y
cada uno de nosotros, los bautizados, somos llamados como Isaías,
Jeremías a anunciar el Evangelio, que la Buena Noticia llegue a todos;
pero, también a denunciar las injusticias, abusos y todo aquello que vaya
contra la vida. Por eso somos Misioneros Profetas de Vida y Esperanza.
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Trabajo personal y en grupo:
 Pedir a los niños/adolescentes que observen nuevamente
las láminas o fotografías que vieron al entrar y respondan:
¿Qué opinas sobre lo que está sucediendo en nuestra casa común: el
Planeta, en tu comunidad, en tu escuela o liceo?
¿Qué entiendes por la palabra denunciar?
¿Qué entiendes por la palabra anunciar?
De lo que actualmente estás viviendo ¿Qué denunciarías? ¿Qué
propondrías?
 Formar pequeños grupos y conversar acerca de lo
reflexionado. Llevar a plenaria.
 Una vez concluido el conversatorio, se pedirá a los
niños/adolescentes que vuelvan a su lugar.
Oración final:
 Invitar a los niños/adolescentes a colocarse en actitud de
oración.
 Entonar o colocar un canto apropiado al tema
desarrollado.
 Pedir a los niños/adolescentes que busquen bajo los
asientos, las fotografías que allí se encuentran y en base
a ellas hacer una breve oración. Una vez realizada la
oración (petición o Acción de Gracias) los
niños/adolescentes colocarán en el centro del salón las
fotografías.
 Para culminar, tomados de la mano, se rezará un Padre
Nuestro, una Ave María y Gloria!
COMPROMISO MISIONERO DE LA SEMANA:
Preparar una Alcancía Misionera en la que colocarás tu Cooperación
Misionera durante el Octubre Misionero.
Te invitamos hacer la oración por la Beatificación de Paulina Jaricot y pedir
por los Misioneros Venezolano en Tierra de Misión los niños/adolescentes
de nuestro país.
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Segunda Semana: (Espiritualidad Misionera / Vida Espiritual)
Tema: El encuentro con Jesús, nos hace superhéroes para Anunciar la
Vida y la Esperanza.
Objetivo: Favorecer un momento de encuentro profundo con Cristo que
les llama a vivir su vocación profética.
Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8.
El encuentro de esta semana lo realizaremos en la Capilla, Oratorio o lugar
previamente ambientado con un Cirio, un tapiz, una vasija y un lugar
donde colocar la Palabra.
Oración Inicial
Les invitamos a ponernos todos en
actitud de oración para acoger con gozo
lo que Dios hoy nos ofrece. Ponemos
nuestras manos en forma de cuenco.
Señor, con las manos abiertas para
acoger tu Palabra, con los ojos cerrados
viendo en profundidad lo que hay en
nuestro corazón, con los oídos muy
abiertos para oír tu mensaje de amor, te pedimos que nos envíes tu
Espíritu para que nos ayude a vivir como Jesús, tu Hijo, nos enseñó.
Danos tu luz para darnos cuenta de lo que no hacemos bien y de lo que
podríamos hacer mejor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Introducción a la celebración
Cuando llega el mes de Octubre, nos sentimos muy contentos porque
vamos a celebrar la fiesta de la Misionariedad de la iglesia, donde todos
nos sentimos comprometidos en el anuncio del Evangelio.
Para que esta Jornada pueda dar mayores frutos y para contribuir a que
arraigue de modo estable en los cristianos la conciencia de su común
responsabilidad en la Evangelización del mundo, debemos preparar
convenientemente el DOMUND. Hoy, lo haremos con un momento de
Oración; para ello, nos hacemos conscientes de lo que vamos a vivir.
Jesús mismo viene a nuestro encuentro. Dispongamos entonces a vivirlo
a plenitud, con alegría y entusiasmo.
Recibamos la Palabra de Dios que nos visita hoy.
Introducción a la lectura de la Palabra de Dios (Animador)
Ahora, bien atentos, vamos a escuchar un trozo de la profecía de Isaías,
en el que profeta se encuentra con Dios de una manera íntima, auténtica,
que lo marca para la vida entera. Seguramente han oído hablar de él.
23
Iluminación Bíblica: “Y oí la voz del Señor que
decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por
nosotros?” Y respondí: “Aquí me tienes, mándame
a mi” Is. 6,8.
Reflexión
El profeta Isaías se encuentra en el Templo, el lugar de la presencia de
Dios y allí experimenta su cercanía, escucha su voz que le llama e invita
¿Quién irá por mí? Y él con mucha valentía le responde ¡Aquí estoy
envíame!.
Los profetas de hoy son creyentes anónimos que con sus palabras, con
sus gestos, con sus obras y con su vida anuncian las bellezas de Dios y
denuncian a los que maltratan a sus creaturas. Con su testimonio de vida
y de fe son ejemplos para nosotros.
La misión de los profetas de hoy no es revelar una nueva verdad, sino
proclamar la verdad ya revelada por Cristo, pero muchas veces olvidada.
Trabajar por la justicia y denunciar estructuras injustas. El mensaje de
los profetas de hoy consiste en predicar a Cristo.
También nosotros somos conscientes de haber sido llamados por Dios, y
somos invitados a vivir una profunda experiencia de Dios de la que mana
la confianza para seguir adelante y en la que se fundamenta la esperanza.
Trabajo personal y en grupo:
 Hacer un momento de silencio para escuchar nuevamente la Palabra de
Dios
(Is. 6,8).
Un niño /adolescente hará la siguiente representación:
Se necesita un profeta que no sea tedioso, que sepa profetizar sin creerse
el único portavoz del Reino,
que admita en la Iglesia la existencia de otros profetas,
que sepa la diferencia entre profecía y vaticinio,
que hable del futuro sin olvidar el presente ni el pasado,
que tenga el coraje de abrir la boca aún en contra de los poderosos
24
que no confunda franqueza con mala
educación,
que viva aquello que propone a los otros,
que sepa usar las manos para bendecir
además de señalar con el dedo,
que profetice sin odio,
que profetice sin melosidad,
que profetice sin sarcasmo,
que profetice sin malicia,
que profetice con ternura, aún en las
horas de severidad,
que hable un poco más de Jesucristo y un
poco menos de otros profetas de este
tiempo,
que sepa también que los profetas
prestan atención,
En fin, se necesita un profeta que a pesar de ser loco, sepa portarse con
lucidez.
Se necesita un profeta que ore, pero que no confunda brazos abiertos
delante del sagrario con piedad.
Se necesita un profeta que no se vaya a esconder con Cristo en el
Sagrario, ignorando su presencia en los hermanos que sufren, que pasan
hambre, que no tienen educación.
Y tú…Qué tipo de profeta eres?
 Realizar un momento de oración personal.
 Para culminar nuestro encuentro del día de hoy, cada
niño escribirá un compromiso en una tarjetica que se
entregará al inicio del encuentro.
 Colocar la tarjetica con el compromiso en la cesta/vasija o
el lugar que se haya destinado.
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Tercera Semana: (Comunión Misionera / En Aventuras)
Tema: Seamos testigos-Profetas fieles de Vida, Alegría y Esperanza en
nuestras realidades.
Objetivo: Compartir entre hermanos nuestra experiencia de vida como
Misioneros Profetas de vida y esperanza.
Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8
Introducción:
NOSOTROS SOMOS PROFETAS
Como cristianos misioneros que pertenecemos a una comunidad
parroquial también somos profetas.
Analizando los distintos rasgos de los profetas, descubre tu “ser
profeta” hoy y ahora en tus ambientes y con las personas que te rodean.
(Recordemos los rasgos del profeta: llamado por Dios, persona de
Esperanza, denuncia las injusticias, comunica vida, experiencia y relación
con Dios).
Sugerencia:




Invitación de una persona bien sea sacerdote, religiosa o
laico de algún movimiento que venga a compartir
personalmente de experiencia de vida misionera
profética.
Intercambio de experiencias.
Hacer una lista de Profetas que conozcas.
Celebración de los cumpleaños del mes.
Oración Conclusiva:
Suscita misioneros profetas. Que haya bocas que pregonen tu nombre,
Señor. Que haya ojos de creyentes que vean las necesidades de los
hermanos. Que haya pies valientes que vayan a donde nadie va. Que haya
corazones que se entreguen a los que nadie se entrega. Que haya manos
de creyentes que den la mano a los que buscan y no encuentran. Que
haya bocas que anuncien que Tú eres el Dios de la Salvación.
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Que haya vidas que se entreguen para que otros tengan Tu vida. Que
haya generosidad entre los creyentes para llevar Tu Reino a todos los
rincones de la tierra. Señor, suscita misioneros entre nosotros.
Compromiso Misionero para esta semana:
 Haz una lista de las cualidades y rasgos de los profetas.
 Identifica los rasgos proféticos que te caracterizan (también
pueden caracterizarte rasgos contrarios).
 Recuerda tu compromiso de cooperación económica.
Cuarta Semana: (Proyección Misionera / Vida Apostólica) “Iglesia
misionera, testigo de misericordia”
Tema: Celebremos juntos la alegría de experimentar y compartir nuestra
Vocación Profética.
Objetivo: Realizar una Jornada de Evangelización en plazas, centros
comerciales y las calles.
Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8.
Introducción:
Esta cuarta semana de nuestra Escuela con Jesús coincide con la Jornada
Mundial del DOMUND, enmarcada este año en el Jubileo Extraordinario de
la Misericordia, que la Iglesia nos invita «salir», como discípulos misioneros,
ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y
experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a
la familia venezolana.
Por eso, en esta cuarta semana, te invitamos a salir a las calles, plazas y/o
centro comerciales.
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Sugerencias:
 Reunirse en la Parroquia, realizar una oración y partir en
grupo al lugar previamente establecido entonando cantos
alegres alusivos al mes misionero.
 Teniendo como punto de partida la cita bíblica de Isaías,
dar a conocer mensajes proféticos de Esperanza y Vida en
contraste con las situaciones concretas que vivimos en el
día a día presentando los mismos de manera creativa
(mimos, murales, pancartas, tarjetas, etc.).
 Mientras un grupo realiza la Evangelización, el otro grupo
realiza una jornada de limpieza y recolección de desechos
en la Plaza.
 Culminar la Jornada con una Oración Comunitaria.
Compromiso Misionero:
Recordando que es la cuarta semana de octubre misionero dedicada a la
vocación misionera: Meditar el Rosario Misionero un día de la semana con
tu familia por las misiones.
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Introducción
En el mes de Octubre nuestra iglesia nos pide recordar la apremiante
necesidad de actuar a favor de los demás; a través del DOMUND se nos
invita a dar pasos hacia el encuentro con el prójimo, en salir en búsqueda
de esa oveja perdida, solitaria, sin pastor y sin camino. Es por eso, que
desde las Obras Misionales Pontificias-específicamente desde la Obra de
la Propagación de la fe servicio de animación misionera juvenil
JOVENMISION convocamos a todos y en especial a la juventud venezolana
a dar respuestas concretas y sinceras. Sabemos que es el dinamismo
juvenil el que marca el ritmo de la sociedad, es la ilusión del corazón del
joven motor que impulsa a realizar grandes ideales y son sus fuerzas las
propicias para mover muros si así se desea, partiendo de esa realidad y
tomados de la mano con el mensaje para la Jornada Mundial de las
Misiones del Papa Francisco donde nos reitera que la misión ad gentes, es
decir, la entrega generosa y completa hacia los demás, es el acto de
misericordia más grande e inmenso. Sugerimos una serie de actividades
que conducen al encuentro personal con Cristo y con el hermano con el
objetivo de que podamos vivir un Octubre realmente misionero, un
DOMUND en donde nos adentremos en el hermano, en sus necesidades y
en sus problemas para que así podamos actuar como discípulos misioneros
experimentando el amor de Dios donando nuestras vidas.
Vivamos como jóvenes católicos con una visión misionera y profética
que irradie vida y esperanza
1a Semana: MISIONEROS DESDE LA ESPIRITUALIDAD
Realizar un “En Ondas con Jesús” (Adoración al Santísimo) el día domingo
en donde inicia la semana para que toda la comunidad que hace vida en la
parroquia pueda involucrarse.
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Ambientación: Crear un camino que conduzca a donde se encuentra Jesús
sacramentado y que tenga símbolos que ejemplifiquen los obstáculos que
nos encontramos para llegar a la santidad: Vicios, materialismo.
15 Minutos: Orar por la salvación; con la lectura bíblica de Macabeos
12-42,46.
Canto: Yo creo en las Promesas de Dios
15 Minutos: Orar por la vocación misionera ad gentes con la cita bíblica Mt.
28, 19.
Canto: Alma Misionera.
15 Minutos: Orar por los abandonados con la cita bíblica
Dt.31-8.
Canto: Te Necesito.
15 Minutos: Orar por nuestro pueblo Venezuela, con la cita bíblica Ef. 6:18.
Canto:
El señor, es mi luz y mi salvación.
A nada yo temeré,
Y amparo de mi vida es el señor.
A quien debo entregar mi corazón.
El señor es mi luz y mi salvación.
A nada yo temeré.
Amparo de mi vida es el señor,
A quien debo entregar mi corazón.
Confianza yo tendré, Mi armadura
cargare.
Si contra mí se le levanta una guerra
Yo venceré.
Confianza yo tendré, Mi armadura yo
cargare.
Si contra mí se le levanta una guerra
Yo venceré, oh yo venceré.
Bajo tus alas yo me
esconderé.
Y a tu diestra Jesús siempre
yo estaré.. ee
Confianza yo tendré, Mi
armadura cargare.
Si contra mí se le levanta una
guerra.
Yo venceré
Confianza yo tendré, Mi
armadura cargare.
Si contra mí se le levanta una
guerra.
Yo venceré.
2a Semana: PROFETAS DESDE LA FORMACIÓN
La formación siempre es importante para el joven católico, es por eso, que
invitamos a aprovechar este mes para prepararnos y asumir la Misión.
Para esta semana se recomienda realizar el estudio a profundidad del
Tema Central del Subsidio para el DOMUND 2016.
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Recomendaciones:
Busca a un sacerdote preparado que te ayude a desarrollar el tema.
Que el tema conduzca a acciones concretas para ejercer la Pastoral.
Involucra a la comunidad. el DOMUND lo debemos vivir todos los fieles
Católicos.
Inicia con una oración que motive a los asistentes a asumir el compromiso
misionero.
3a Semana: DEMOS VIDA DESDE LA FRATERNIDAD
Encontrarse con Cristo nos lleva al encuentro con nuestro prójimo, y estar
llenos del Espíritu Santo es irradiar luz a todas las personas que tenemos a
nuestro alrededor, por tal razón en esta tercera semana de nuestro mes
misionero queremos conjugar los verbos ABRAZAR, ACOMPAÑAR,
ANIMAR, FORTALECER, AMAR, SERVIR y GUIAR y que mejor manera
que hacerlo que con la acción evangelizadora:
Has estas actividades desde el lugar donde te encuentres:
El día Domingo ABRACEMOS: Abraza a las personas que estén a tu
alrededor, que sepan que eres de Dios y de Él viene ese abrazo.
El día lunes ACOMPAÑEMOS: Háblale de Dios a las personas que te
encuentres en el día, ya sea en el transporte público, en la calle, en tu casa,
en tu lugar de estudio o trabajo.
El día Martes ANIMEMOS: Convoca a la comunidad eclesiástica a una
plaza o esquina y desde ahí con música, pancartas y alegría hazle saber a
todos que estamos celebrando la alegría de sentirnos elegidos por Dios.
El día Miércoles FORTALEZCAMOS: Visita al Santísimo Sacramento y
pídele por las personas que pasan por una debilidad espiritual para que a
través de nuestras ondas (oraciones) salgan fortalecidos.
El día jueves AMEMOS: Organiza y ofrece la Eucaristía la cual es muestra
más tangible de amor. En sintonía oremos por:
Los novios: Para que Cristo sea quien los ayude a caminar en santidad.
Los matrimonios: Para que vivan renovando el compromiso de amor
asumido en el altar.
Las familias: Para que llenos del espíritu santo construyan nuestra
sociedad.
Los jóvenes: Para que vean cristalizados cada uno de sus sueños.
Los sacerdotes: Para que se sientan acompañados.
Las religiosas: Para que se sientan privilegiadas por el llamado del señor.
El día viernes SIRVAMOS: Visita un hospital, un ancianato o un orfelinato,
infórmate de sus necesidades materiales y en la medida de las posibilidades
ayúdalos.
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El día sábado GUIEMOS: Organiza una convivencia, que sea un encuentro
fraterno entre la comunidad en donde puedan aprender diferentes
directrices para vencer las tentaciones y alcanzar un estado de gracia que
perdure.
4a Semana: COOPERACIÓN MISIONERA
Paso 1. Cooperación Espiritual: la oración y el sacrificio ofrecido por los
misioneros, son el motor de la misión y la fuente de gracia y fuerza para los
misioneros.
Escoge a un misionero Ad Gentes de nuestro país y ora por él, que sean
tus oraciones quien lo mantenga en el aire (En la tierra de misión).
Paso 2. Cooperación Material: la colaboración con dinero u otros bienes,
constituye un aporte fundamental para el sostenimiento de las misiones y
los misioneros. Organiza potazos, vendimias, colectas y todo lo que se te
ocurra para colaborar con las misiones.
Paso 3. Sé misionero: Evangelización de casa en casa, diciéndole a todas
las personas que existen personas que lo han dejado todo para seguir a
Cristo y que todos debemos hacer algo similar a eso.
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GUIÓN DE ANIMACIÓN PARA ADULTOS
Presentación
Al presentarles nuestro subsidio
para adultos y agentes de pastoral,
queremos resaltar lo que nos
parecen algunas condiciones para
un anuncio eficaz de la Buena Nueva
en sus parroquias. Compartimos una
esperanza con todos los enfermos y
los ancianos aún sin estar enfermos
que sintiendo la invitación del señor,
se unen al dolor redentor de Cristo.
Me parece interesante recordar que
evangelizar es hacer que el
Evangelio sea una buena
noticia
allí donde ya no está y transforme el
espíritu y la vida de quienes lo
reciben. Evangelizar no puede ser
simplemente
repetir
las
verdades conocidas con
las
fórmulas
inmutables
debidamente autentificadas, de
llevar la Palabra de Dios; es
importante también ser profetas de
esperanza y vida, disponiendo
nuestro tiempo para escuchar al
otro. Una característica de nuestra
sociedad actual es tantas prisas,
agitaciones que nos hacen a veces
más difícil escuchar al "otro". Para
33
vivir la profecía hoy es necesario tomar el primer paso; quizás el cambio de
costumbres para comenzar por escuchar a los enfermos, mayores y nuestra
juventud. La mayor parte de ellos, no esperan al principio una palabra, sino
que se les escuche. Aquí les presentamos algunas experiencias de vida y
dinámicas que pueden servir para su preparación antes de salir a
evangelizar.
Historia que hace pensar
“Te pago tu tiempo”
La recepcionista del elegante consultorio hizo pasar a la pequeña
paciente y la presentó:
- Doctor, aquí tiene una paciente muy especial.
El doctor vio con ojos de asombro a la niña y luego se fijó en la
sonrisa cómplice de la recepcionista.
- ¿Qué haces aquí?, no tengo tiempo para atenderte, estoy
trabajando-, le dijo el sabio médico a la niña, un poco molesto.
- Papá, yo pagué tu tiempo, junté lo que me das para el
colegio para que me escuches porque en casa siempre dices
que estás muy cansado.
El cuento Sigue
El médico de altos vuelos miró a su pequeña y, lleno de vergüenza, la
abrazó y la hizo pasar para escuchar a la que había tenido que pagar una
consulta para que su papá tuviera tiempo para ella.
Esta anécdota tan conocida debería hacernos pensar a quienes tenemos
obligación de saber escuchar.
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En la comunicación no es sólo importante lo que se dice, sino cómo se
dice. Del mismo modo, no es sólo cuestión de oír, sino de escuchar
activamente. Para ello hace falta mostrar empatía, sintonizar con el ánimo
del otro, mostrar interés con la expresión facial, etc.
Por: P. Sergio G. Román | Fuente: Desde la fe.
Nos reunimos hoy en este momento de oración para rezar, vivir y
conmemorar el Octubre Misionero y comprometernos para que la
palabra de Dios sea conocida por todos los hombres.
Palabra de Dios Isaías 6,1-8.
El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso
y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían
erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían
la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban, Y se
gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está
toda la tierra de su gloria.». Se conmovieron los quicios y los dinteles a la
voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. Y dije: « ¡Ay de mí,
que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un
pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis
ojos!» Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la
mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, y tocó mi boca
y dijo: «He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu
pecado está expiado.» Y percibí la voz del Señor que decía: « ¿A quién
enviaré? ¿Y quién irá de parte nuestra»? Dije: «Heme aquí: envíame.»
Silencio de encuentro con Dios.
Repasa mentalmente esta escena Bíblica y después hazle muchas
preguntas al texto como a tu vida.
¿Cuál es la llamada que Dios me hace hoy?
¿Cuál es mi actitud afrente a esa llamada?
¿Cuáles son mis miedos e inquietudes?
¿Qué hago para superar los desafíos de mi labor pastoral?
Hagamos una Reflexión
El mayor desafío para el agente de pastoral es estar con las personas
cuando éstas se enfrentan a la enfermedad y a la tragedia y, en su
confusión, tratan de comprender la propia relación con Dios y su papel en
todo lo que está sucediendo. Las problemáticas surgidas a raíz del
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sufrimiento son diversas. Hay quien se interroga sobre el sentido de la
justicia en la vida: "¿Cómo es que los buenos sufren y los malos lo pasan
bien?". Hay quien, angustiado por la pérdida de la salud o de un ser
querido, se pregunta: " ¿Cómo se puede seguir viviendo en un cuerpo
mutilado o en una situación familiar que ha cambiado tanto?". Hay
también quien, golpeado por continuas pruebas y tragedias, se pregunta si
vale la pena seguir luchando.
Posibles respuestas de animador afrente a esas situaciones:

1. Cuando los pacientes expresan irritación hacia Dios, el agente
acepta sus sentimientos sin contradecirlos, ayudándoles a
entender que Dios comprende su estado de ánimo.
 2. Cuando ellos exclaman: "Estoy buscando a Dios, pero no lo
siento conmigo"; el agente les ayuda a comprender que también el
desierto o "el silencio de Dios" forman parte de la relación con Dios.
(El profeta tiene la característica de esperar el tiempo de Dios...)
 3. Cuando se sienten culpables y tienen necesidad de perdón, el
agente de pastoral se convierte en instrumento de reconciliación. El
Evangelio del perdón puede traerlos una paz interior. Con la
Escucha, algunos reencuentran a Dios, otros aprenden a hacer
cicatrizar sus heridas, otros incluso descubren un nuevo contexto
intelectual y moral para su existencia.
Dinámica para aprender a escuchar
“¿Estás escuchando?”.
En este juego se suministra a los integrantes dos listas, una con
respuestas que favorecen la comunicación y otra con contestaciones que
la entorpecen. Cada pareja representará un diálogo en el que uno de los
dos participará con la lista de
escucha activa o de escucha
ineficaz.
La hoja con las instrucciones para la escucha activa contiene las
siguientes pautas:
- Presta toda tu atención a la persona que habla, y dale claras muestras
de ello: mírale frecuentemente a los ojos, asiente mediante gestos y
expresiones verbales.
- Repite los puntos clave de aquello que te cuente y que parezca tener
importancia para él, para darle a entender que le vas comprendiendo.
- No lo interrumpas salvo para mostrar que atiendes y para pedir
aclaración si no entiendes algo.
La hoja con las directrices para boicotear la conversación mostrará los
ejemplos que pueden interferir en nuestra capacidad de escucha:
Lo que Interfiere en nuestra capacidad de escucha
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Hábitos no verbales: desviar la mirada, movernos demasiado o muy poco,
apoyar la cabeza en las manos, descuidar nuestra postura, perder el
equilibrio y la simetría del cuerpo, cubrirte demasiado tiempo el pecho o el
vientre con los brazos, ocultar las manos, no respetar el espacio territorial
del otro, etc.
Actitudes impulsivas: hacer evaluaciones o
emitir juicios críticos, dar consejos sin que te
los pidan, tratar de contar nuestro caso o una
historia mejor que la que nos cuentan,
preguntar
selectivamente
curioseando,
disparar porqués, interpretar retorcidamente
las intenciones del otro, etc. Posteriormente
se abre el debate en grupo para valorar cómo
se han sentido los que hablaban en cada
situación, cómo nos gustaría que los demás
nos escucharan, cómo solemos escuchar
nosotros, etc.
Preguntas para reflexionar: ¿sentimos que se nos escucha poco?,
¿cuándo?, ¿dónde?, ¿podemos hacer algún compromiso para cambiar
algo?
Compromiso de cada equipo
1ª Semana: Formación misionera siguiendo el contenido de este susidio.
2ª Semana: Visita a las familias para concretar lo aprendido en la
escucha de los mayores, enfermos, jóvenes y rezar el Rosario,
3ª Semana: Visita a los hospitales para consolar a los enfermos el
escucha y animándoles ofrecer sus oraciones y sacrificios para la Iglesia
Universal.
4ª Semana: Visitar las casas
Hogares/Ancianatos con actitud de
escucharles y rezar con ellos la oración
para los enfermos y ancianos misioneros.
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Oración para los enfermos y ancianos misioneros
Dios mío, te adoro y te amo con todo mi corazón. Te doy gracias por
haberme creado, hecho cristiano y haberme conservado la vida para
regalarme este nuevo día. Cristo Jesús, que me has llamado a participar
de tu cruz, por la enfermedad, la invalidez y las limitaciones, hoy deposito
mi vida en tus manos con sus sufrimientos e incomodidades, para que las
unas a tu obra redentora, como lo hizo tu Madre al pie de la Cruz. Dígnate
ofrecerla a tu Padre celestial por la santificación de los misioneros, la
multiplicación de las vocaciones apostólicas, la conversión de los no
creyentes y la extensión de tu Reino en el mundo entero. Maestro Bueno:
Bendíceme en este día y haz que yo acepte con alegría los sufrimientos
para mayor gloria tuya. Dame la suficiente generosidad y todo el amor
necesario para sonreír en medio de la prueba, transmitiendo esperanza a
los que me rodean. Y cuando la cruz sea más pesada, dame la fuerza
suficiente para responder como tú: "Padre, hágase tu voluntad".
AMEN
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"Misioneros, profetas de vida y esperanza" este lema del DOMUND 2016,
es una oportunidad para revisar el compromiso con Jesús y con su Iglesia.
Ser misionero no es más que escuchar al maestro -Jesús- que enseña, que
instruye y luego envía a poner en práctica lo recibido. No hay nada más
gratificante que compartir los momentos de dificultad, de tristeza, de
sufrimiento, de felicidad, de alegría y de gozo con los demás; y más aún
llevar alegría al que lo necesite. Este compromiso con los necesitados y con
la iglesia se ha ido consolidado y concretado con mayor fuerza desde
nuestra llegada a Mozambique de forma personal y comunitaria como
Equipo de la comunidad “Virgen de Coromoto”, comunidad de venezolanos
en la Diócesis de Tete-Mozambique.
Como dicen que Dios cada día es más exigente, es necesario que le demos
más de lo que a veces damos en el día a día, es necesario que nuestra
misión sea constante a tiempo y a destiempo, donde nos encontremos y con
quien nos encontremos. El trabajo se intensifica y se hace cada vez más
exigente la necesidad de un mayor número de multiplicadores de la Buena
Nueva en todos los rincones del mundo y a todos los pueblos. Ser profetas
de la vida es optar y dar todo por el bienestar del otro, muchos lo hacen con
su vida, otros con su aporte material y económico y otros con sus oraciones.
Ahora, ¿Tú como haces llegar la esperanza? ¿Cuál es tu forma de ser
misionero (a)?
Jesús nos enseñó con las palabras y con el ejemplo que la verdadera
grandeza se mide por nuestra capacidad de servicio a los demás. Con
gracia de Dios estamos en estas tierras de Mozambique y por el mismo
hecho de estar aquí, estamos apostando el 100 por ciento en el trabajo
pastoral, social, personal, comunitario y espiritual.
Hemos cumplido 2 años de haber llegado, y haciendo una revisión del
trabajo y los pasos dados, puede verse que verdaderamente Dios ha estado
grande con nosotros y que el Espíritu Santo ha guiado los pasos que hemos
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dado. No podemos dejar de lado a nuestra Madre María que también nos
ha acompañado en este trabajo misionero.
Nuestras vivencias y el trabajo que un día iniciamos, hoy en día está a tener
una mayor fuerza y es visible, gracias al trabajo y apoyo de mucha gente,
comenzando por el equipo de OMP (Obras Misionales Pontificias) que son
los que hicieron posible este sueño y por mantener y sostener esta misión,
a los muchos misioneros que oran día a día por nosotros y la misión, a las
personas que han ayudado con algunos aportes y a la gente de esta
parroquia que ha creído que es posible construir un mundo diferente de la
mano de Dios.
Durante este tiempo se han ido consolidando varias áreas que atendemos:
la primera, ser ahora una parroquia de Venezuela en la diócesis de Tete.
Porque aun cuando la parroquia está aquí, es Venezuela que responde por
ella, segundo el funcionamiento del CADEIC (siglas en portugués) que no
es más que Centro de Apoyo al desenvolvimiento Integral de los Niños,
donde atendemos 47 niños en refuerzo escolar y trabajos de manualidades,
50 niños en preescolar y 15 adolescentes del programa de recreación y arte.
Para un total de 112 niños que son beneficiados en el tema educativo,
recreativo, de protección, salud y alimentación (esta última cuando se
puede), puesto que todavía no tenemos nada fijo aun.
Además de este centro, con ayuda de la embajada de Venezuela aquí en
Mozambique se tiene un programa de jóvenes que están a terminar la
escuela secundaria con una bolsa de estudio en la parroquia vecina.
En cuanto al tema pastoral eclesial, el trabajo también ha sido maravilloso,
ver como las comunidades cristianas crecer en número, en formación, ver
crecer su fe y su compromiso con la Iglesia; son comunidades vivas y llenas
de alegría, que aprenden fácilmente y que reflejan su deseo de ser fiel a
Dios aun con las dificultades que se presentan. De verdad vale la pena ser
profeta hoy en día, y no solo vale la pena si no que es necesario.
Además de compartir mi alegría contigo, quiero también aprovechar para
hacer la invitación a ti que estás leyendo estas palabras, para que te hagas
participe de la misión que Dios encomienda a su iglesia, a ver la misión Ad
Gentes como una opción de vida, a pesar del ritmo de vida que tengas no
descartes la opción de entregarle parte de tu tiempo al servicio de los más
necesitados, la iglesia y Jesús te necesitan para seguir propagando su
reino.
Recordemos que la misión no solo se encierra en la parroquia o en la
diócesis, es importante que tengamos una visión más amplia, que seamos
conscientes del compromiso con la misión Ad Gentes. Aprendamos a ser
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como los primeros discípulos de Jesús que supieron entender que era
necesario salir al encuentro de los que están alejados.
Y para los que no pueden salir les recuerdo que puedes ser un misionero
con tu oración y con tu cooperación económica y material.
Se despide tu amigo y hermano.
.
Misionero en África.
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MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas:
Sean todos bienvenidos a esta Eucaristía, donde se celebra y recuerda la
vocación misionera de la Iglesia Universal a través de la Jornada Mundial
de las Misiones, mejor conocida como el DOMUND.
La Jornada del DOMUND, promovida por las Obras Misionales Pontificias,
desde su aprobación en 1926 por el Papa Pío XI, ha despertado en todos
los bautizados durante estos 90 años, la solidaridad humana, espiritual y
económica con aquellos territorios donde aún no se conoce de la Palabra
de Dios, siendo unos de los principales gestos de comunión eclesial y de
compromiso con la tarea Evangelizadora que, como iglesia, tenemos para
con toda la humanidad.
Dispongamos una vez más nuestro corazón para escuchar la llamada que
el Señor a través de su Palabra nos hace para ser verdaderos Misioneros,
Profetas de Vida y Esperanza, en esta sociedad que vive sumergida en la
oscuridad y alejada del Amor de Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de
salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de tu Hijo
perdure hasta el fin de los tiempos, haz que tus fieles caigan en cuenta que
están llamados a trabajar por la salvación de los demás, para que todos los
pueblos de la tierra formen una sola familia y surja una humanidad nueva
en Cristo.
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LITURGIA DE LA PALABRA
Procesión con el Libro de la Palabra de Dios.
Monitor: Antes de sentarnos para escuchar la Palabra de Dios, recibimos
el Libro de las Sagradas Escrituras, porque nadie puede ser discípulo si
primero no escucha lo que el Señor dice, y nadie aprende de Jesús si no se
encuentra con Él en el Evangelio. Cantemos para reconocer el Don de Dios
que nos habla.
Ahora se lleva a cabo la procesión con el libro de la Palabra de Dios.
Para lo cual los dos lectores y el salmista traen, en alto, el Leccionario,
precedido por 2 ciriales.
El Lector que porta el Leccionario lo entrega al Presidente de la
Celebración, quien, mostrándolo a la Asamblea, lo besa y lo entrega al
Lector que hará la Primera Lectura. Los ciriales se retiran y todos se
sientan.
Primera Lectura.
Monitor: La lectura tomada del libro del Eclesiástico nos recuerda que Dios
escucha siempre las plegarias del oprimido, de quien sirve a Dios con todo
su corazón y confía en sus promesas. Escuchemos con atención.
(Lectura del libro del Eclesiástico: 35, 15-17)
Salmo Responsorial.
(Del Salmo 33).
R. El Señor no está lejos de sus fieles
Segunda Lectura
Monitor: San Pablo en la segunda carta a Timoteo manifiesta que ha
llegado el momento de su partida, recordando su recorrido y su
perseverancia en la fe, siendo Dios, el Señor quien estuvo a su lado,
dándole fuerzas para proclamar el mensaje de Salvación. Escuchemos.
(Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo: 4, 6-8.
16-18)
Evangelio
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya. Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
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Y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
R. Aleluya.
(Lectura del Santo Evangelio según San Lucas: 18, 9-14)
ORACION DE LOS FIELES
Oremos a Dios, Padre de todos los hombres y mujeres, para que, desde
nuestro bautismo seamos verdaderos misioneros que irradien la luz de
Cristo a todas las naciones. Digamos: Haznos Señor, Profetas de Vida y
Esperanza
1.- Dios misericordioso y eterno, que quieres que todos los hombres se
salven y lleguen al conocimiento de la verdad, haz que tu Iglesia sea fiel a
la misión que le encomendó tu Hijo. Roguemos al Señor.
2. Tú que enviaste a Jesucristo para Evangelizar a los pobres, proclamar a
los cautivos la libertad y anunciar el tiempo de gracia, fortalece tu Iglesia, de
modo que abarque a los hombres y mujeres de toda lengua y nación.
Roguemos al Señor.
3. Tú que llamas a todos los hombres y mujeres a salir de las tinieblas y a
entrar en tu luz maravillosa, haz que seamos verdaderos testigos del
Evangelio de salvación y Profeta de vida y esperanza. Roguemos al Señor.
4. Danos un corazón recto y sincero para escuchar tu palabra y haz que
produzca en nosotros y en el mundo obras abundantes de misericordia y
santidad. Roguemos al Señor.
5. Señor, tú que inspiraste a María Paulina Jaricot, la fundación de la Obra
de la Propagación de la fe y la organización del Rosario Viviente, Dígnate
ahora apresurar el día en que todos como Iglesia podamos celebrar la
Santidad de su Vida, siendo ejemplo de entrega al servicio de la
evangelización. Roguemos al Señor.
Escucha Padre bueno las oraciones que con sencillez y confianza te
dirigimos como hijos tuyos. Reafirma nuestra fe para cumplir siempre con
nuestro compromiso misionero. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
LITURGIA DE LA EUCARISTIA
Unidos como una sola Iglesia, en este día de Solidaridad Universal por los
misioneros y misioneras, Te presentamos Señor:
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
Presentamos cinco (5) luces (velas) con los colores de los continentes,
para que a ejemplo de Paulina Jaricot, fundadora de la Obra de la
Propagación de la Fe, seamos la “llama que enciende el fuego del ardor
misionero” en nuestras comunidades.

(Cartel de Collage de fotos alusivas al Domund con la frase “90 años”) Este
Collage de imágenes representan los frutos que durante estos noventa
años, la Jornada del DOMUND ha logrado realizar en pro de la
Evangelización de los Pueblos. Haz Señor que siempre seamos solidarios
con nuestros hermanos que más lo necesitan, a través de la oración, la
cooperación económica y la entrega personal al servicio misionero.

Te Presentamos Señor El Pan y el Vino, fruto de tu bondad y del trabajo
del hombre que se convertirán en tu Cuerpo y tu Sangre. Acéptanos, junto
con estos dones, y haz que todos los días nosotros nos convirtamos en
alimento de fe, vida y esperanza para nuestros hermanos.
Oración sobre las ofrendas
Señor, así como aceptaste la gloriosa pasión de tu Hijo, dígnate aceptar
también por la salvación del mundo, los dones y plegarias de tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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