Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados

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Estrategias innovadoras
de gestión de riesgos
en mercados financieros
rurales y agropecuarios
Experiencias en América Latina
› Bolivia
› Chile
› Colombia
› México
Estrategias innovadoras
de gestión de riesgos
en mercados financieros
rurales y agropecuarios
Experiencias en América Latina
› Bolivia
Editado por
Emilio Hernández
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
y Academia de Centroamérica
Roma, 2016
› Chile
› Colombia
› México
Citación recomendada
FAO/Academia de Centroamérica. 2016. Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en
mercados financieros rurales y agropecuarios – Experiencias en América Latina, by Emilio
Hernández (ed.), Roma, Italia.
Fotografía de la portada
©Jumaï Hadrien
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necesariamente los puntos de vista ni las políticas de la FAO o del Academia de Centroamérica.
ISBN 978-92-5-309160-7 (FAO)
© FAO y Academia de Centroamérica, 2016
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iii
Índice
Prefacio
Agradecimientos
Resumen
Sumario
Sobre los autores
Siglas
viii
xi
xii
xviii
xix
xx
Capítulo 1
Patrones de crecimiento del sector agropecuario:
¿hacia nuevos modelos de financiamiento para el sector? Emilio Hernández
1
1.1Desempeño de los mercados agropecuarios y patrones de inversión 1
1.2 El desempeño de los mercados financiero rurales y el rezago
en la intermediación financiera formal en el sector agropecuario
7
1.3La problemática del equilibrio actual en los mercados financieros
rurales y agropecuarios
9
1.4La importancia de los servicios financieros generales y
especializados en el proceso de desarrollo socioeconómico
11
Capítulo 2
Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento
de nuevos modelos de intermediación financiera para el sector
Claudio González-Vega
2.1 El rezago en la cobertura de las finanzas rurales agropecuarias
2.2Barreras a la inversión 2.3Barreras a la intermediación financiera rural 2.4 El rol de las cadenas de valor en los mercados
financieros agropecuarios
2.5 Rasgos comunes de innovaciones recientes
13
13
14
18
25
27
Capítulo 3
Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo:
la experiencia de Indupalma en Colombia
Mariana Paredes y Lizbeth Fajury
3.1Introducción
3.2 Problemática de las finanzas agropecuarias en el
ámbito nacional
3.3 Política pública para la financiación agropecuaria
3.4 Resultados del marco de políticas en el
financiamiento agropecuario
29
29
30
32
36
iv
3.5 Análisis de modelos de inversión y financiamiento liderados
por actores no financieros: el caso de Indupalma S.A.
3.6Conclusiones
37
46
Capítulo 4
Análisis de experiencias innovadoras en el diseño
de mecanismos de financiamiento para inversiones
en agronegocios que sean inclusivas: el caso de Bolivia
José Antonio Sivilá Peñaranda y Claudio González-Vega
4.1 Introducción a los mercados financieros rurales en Bolivia
4.2 Políticas de inclusión financiera rural en Bolivia
4.3 Cambios recientes en el marco regulatorio en Bolivia
4.4Descripción de dos casos de esquemas innovadores
en la provisión de servicios financieros agrarios rurales
4.5 Innovaciones en microfinanzas agropecuarias:
el caso de Sembrar Sartawi
4.6 Innovaciones en crédito para inversión a largo plazo:
el caso de CIDRE
4.7Síntesis de las innovaciones y conclusiones
49
49
53
58
68
69
90
101
Capítulo 5
La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector
agropecuario: aplicación de los seguros agropecuarios
en programas de protección social dirigidos a productores
de escasos recursos en México
Emilio Hernández
5.1Introducción
5.2La problemática de los sistemas financieros rurales en México
5.3Breve descripción de las estrategias gubernamentales
para fomentar una mejor gestión del riego climático
en el sector agropecuario mexicano
5.4 Innovaciones, limitantes, y posibilidades de réplica
del programa CADENA
5.5Conclusiones
103
103
104
110
114
127
Capítulo 6
Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender
a pequeños y medianos productores comerciales en Chile:
el caso de COAGRA y COPEVAL
Máximo Errázuriz, Rodolfo Quirós y Emilio Hernández
6.1 Evolución del sector agropecuario chileno
6.2 Políticas públicas enfocadas a promover
el financiamiento agropecuario
6.3 Caracterización del mercado financiero agropecuario en Chile
6.4 Empresas proveedoras de insumos y servicios agropecuarios:
el caso de COAGRA y COPEVAL
129
129
131
135
138
v
6.5 El caso de COAGRA
6.6 El caso de COPEVAL
6.7Manejo de riesgos por parte de COAGRA y COPEVAL
6.8Conclusiones
141
148
154
156
Capítulo 7
Conclusiones generales: lecciones para políticas
públicas que promuevan mercados financieros rurales
y agropecuarios más incluyentes Emilio Hernández
7.1Fomento de la unión de capacidades clave para
el financiamiento rural y agropecuario de manera
viable e incluyente
7.2Diseño de intervenciones públicas en colaboración
con aquellos actores que poseen mayores ventajas
informacionales sobre los clientes y mercados
7.3 Coordinación entre marcos regulatorios para promover
un entorno propicio para el desarrollo de servicios
financieros agropecuarios
161
161
163
164
Bibliografía165
FIGURAS
1.1 Oferta y consumo global de cereales y oleaginosas
1.2 Producción total de cereales, frutas y hortalizas
y carne en América Latina y el Caribe
1.3 Valor total de las exportaciones de cereales, frutas
y hortalizas y carne hechas por los países de la región
de América Latina y el Caribe
1.4 Rendimientos de cosecha promedio de cereales y frutas
y hortalizas en los países de América Latina y el Caribe 1.5 Valor del stock de capital agropecuario para los países
de América Latina y el Caribe
1.6Desglose estimado del stock de capital en la agricultura
de 2005 a 2007, o el año más reciente, en una muestra
de países de ingresos bajos y medios
1.7 Porcentaje de la población rural mayor de 15 años
que utilizó servicios de ahorro y crédito durante
2011 y 2014 en América Latina y el Caribe
1.8 El PIB agropecuario como porcentaje del PIB total,
y la cartera agropecuaria como porcentaje de la cartera
total durante el 2010 en la región de América Latina
3.1 Esquema de financiamiento proyecto El Palmar
4.1 Enfoque integral de Sembrar Sartawi
2
2
3
3
4
5
7
8
42
70
vi
4.2Separación de funciones entre Sembrar Sartawi IFD
y la Fundación Sembrar
4.3Determinación del mercado objetivo por regiones
4.4Modelo conceptual del sistema de riesgo agroclimático
4.5Sembrar Sartawi: Cadenas de impacto del crédito productivo
4.6 Componentes del GEMA
4.7 Integración del GEMA en el ciclo de crédito
4.8 Oferta de productos y servicios de Sembrar Sartawi
4.9 Participantes en la cadena de la leche y sus funciones
en el esquema de financiamiento
4.10Mecanismos de pago de préstamos de CIDRE
4.11 Registro de activos forestales realizado por CIDRE
4.12 Participación de CIDRE en la cadena de la madera
4.13Metodología crediticia y estrategias complementarias
para el crédito para riego de CIDRE
5.1 Porcentaje de la población rural mayor de 15 años que
hizo uso de servicios de ahorro y crédito de proveedores
financieros formales e informales durante 2014
5.2 Número de estados asegurados bajo alguna de
las modalidades del CADENA y el área de producción
agrícola asegurada de 2003 a 2013
5.3 Número de eventos declarados desastres naturales
en México de 1929 a 2012
5.4 Esquema general del funcionamiento del programa CADENA
5.5 Recursos públicos canalizados para el pago de primas
de seguros catastróficos en México de 2003 a 2012
5.6 Participación público-privada en el aseguramiento
catastrófico agrícola
5.7 Primas menos indemnizaciones acumuladas de 2003 a 2011
para cada estado participante en el CADENA
5.8 Costos de atención a desastres naturales en Veracruz
para el sector agrícola de 2003 a 2012
5.9 Costos de atención a desastres naturales en Puebla para
el sector agrícola de 2003 a 2012
5.10 Costos de atención a desastres naturales en Chiapas para
el sector agrícola de 2003 a 2012
6.1Servicios ofrecidos por el INDAP, CORFO y el Banco Estado
durante el proceso de graduación visualizado para pequeños
agricultores de supervivencia
6.2Tamaño de la cartera agropecuaria y frutícola total en Chile
6.3Deuda total agropecuaria y frutícola estimada para 2012
distribuida por tipo de usuario
6.4Lista de empresas que integran el holding COAGRA S.A.
6.5Modelo de operación de factoring, leasing y crédito comercial
6.6Funcionamiento de la fianza brindada por AGROAVAL
a sus clientes
71
72
73
74
75
76
78
89
94
96
98
100
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121
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124
133
135
136
140
146
147
vii
6.7Modelo de operación de crédito comercial, leasing y uso
de los mercados de capital
6.8 Proceso de obtención de crédito ofrecido por COPEVAL
152
153
CUADROS
1.1Fuente estimada del stock de capital en la agricultura
por región de 2005 a 2007, o el año más reciente
3.1Tasas de interés de préstamos de FINAGRO
4.1 Estadísticas sobre los productos crediticios
5.1 Participación pública y privada en el aseguramiento agrícola
6.1 Número de explotaciones agropecuarias según su valor
de producción anual
6.2 Evolución del uso del suelo agrícola y forestal
6.3Distribución de la cartera de crédito agropecuaria total
en 2012 por tipo de institución y tipo de usuario
6
34
84
118
130
131
137
viii
Prefacio
El presente estudio revisa las tendencias en la inversión y financiamiento rural y,
particularmente, en el sector agropecuario de la región latinoamericana con el fin
de ofrecer una perspectiva crítica de dónde están las principales limitantes para
lograr sistemas financieros rurales más inclusivos y proponer áreas de intervención
pública y privada que puedan favorecer dicho objetivo, de acuerdo con la evidencia
recopilada de experiencias innovadoras en varios de los países de la región.
Para ello, este estudio pretende analizar conjuntamente las tendencias en los mercados agropecuarios y las tendencias en los mercados financieros rurales para luego
mostrar vínculos relevantes para el diseño de políticas públicas. Dado la separación
histórica entre las redes profesionales que analizan los mercados financieros de
aquellas que estudian los mercados agropecuarios, los vínculos entre ambos sectores
han sido poco explorados en la literatura.
En los últimos 20 años se ha registrado un rápido crecimiento en la demanda
global de productos agropecuarios debido principalmente al aumento de la población mundial y de la capacidad adquisitiva de la población en los países en vías de
desarrollo. La oferta de productos agropecuarios ha respondido de manera efectiva
a este incremento de la demanda, y se ha acumulado evidencia que muestra un
proceso de innovación no solo tecnológico sino también en los modelos de negocio
que han permitido esta expansión de la oferta, a través de un incremento real de la
inversión en el sector y de los niveles de productividad promedios. Estas tendencias
globales se mantienen en los países latinoamericanos, en donde la oferta por parte de
agentes privados que participan en el sector agropecuario ha venido respondiendo a
la creciente demanda tanto de la región como del resto del mundo.
A su vez, el sector público ha incrementado su interés en facilitar el desarrollo
del sector en la última década a medida que se ha acumulado mayor evidencia del
importante papel del sector agropecuario dentro del proceso de desarrollo socioeconómico, lo que demuestra que el crecimiento del PIB agropecuario tiene un mayor
impacto en la reducción de la pobreza extrema en comparación con un crecimiento
equivalente del PIB no agropecuario en el contexto de los países menos adelantados.
A medida que los ingresos de la población mejoran con el tiempo, el efecto reductor
de la pobreza del sector agropecuario tiende a disminuir, mientras que el del sector
no agropecuario aumenta. Esto ha motivado un mayor interés del sector público en
desarrollar estrategias multisectoriales para reducir la pobreza cuando el fomento
del sector agropecuario desempeña un cometido importante.
Este contexto favorable para el desarrollo de agronegocios contrasta con el
papel limitado que ha tenido el sector financiero formal en proveer servicios en
áreas rurales y para el sector agropecuario. Este estudio aporta documentación de
cómo los mercados financieros rurales siguen siendo dominados por actores que
no forman parte del sector financiero formal y de cómo los mercados financieros
agropecuarios, en particular, tienden a ser dominados por actores que pertenecen a
ix
los diversos segmentos de las cadenas de valor agropecuarias cuyo negocio principal
no es el financiero pero que brindan estos servicios porque, al hacerlo, permiten una
mayor coordinación y estabilidad en todos los segmentos de las cadenas de valor.
Su capacidad para ofrecer estos servicios radica en sus significativas ventajas informacionales, relacionadas con la mayoría de las instituciones financieras formales.
Si bien los diversos proveedores de servicios financieros en zonas rurales y del
sector agropecuario han contribuido de manera importante a la efectiva respuesta
de la creciente demanda de productos agropecuarios, existe evidencia que este
equilibrio en los mercados financieros rurales y agropecuarios no es óptimo ya que
resulta en una subatención o exclusión de una parte importante de la población rural
con una demanda genuina por servicios financieros.
Es esta problemática la que motiva el análisis de campo presentado en este
estudio, en el que se presentan casos de estudio de cuatro países latinoamericanos:
Colombia, Bolivia, México y Chile. Este análisis presenta evidencia de diversas
estrategias innovadoras que los distintos agentes en los sectores agropecuario,
financiero y gubernamental han ideado para viabilizar un mayor número de
inversiones que permitan incrementar la productividad y la producción dentro del
sector para así satisfacer la creciente demanda afrontada y aprovechar oportunidades de negocio. En estos casos, esto ha implicado un proceso hacia una mayor
profundidad de los mercados financieros rurales, llegando —si bien de manera
limitada— a sectores previamente subatendidos o excluidos. Los tipos de innovaciones estudiados son bastante diversos, pero tienen en común que permiten la
gestión de una amplia gama de riesgos intrínsecos a las inversiones agropecuarias
y de mecanismos de financiamiento adaptados a las necesidades específicas de los
clientes que participan en cadenas de valor relacionadas, incluyendo los hogares
rurales de bajos ingresos.
El análisis presentado motiva a intentar comprender mejor los recientes productos financieros, estrategias y procesos de inversión utilizados por los actores
dentro de las cadenas de valor, quienes muestran dominar los mercados financieros
agropecuarios. El análisis contribuye a la literatura existente al extraer nociones de
cómo se generan e implementan estos productos, estrategias y procesos, en lugar de
solo describirlos. Con ello se sientan las bases para comprender las condiciones y
limitantes para su réplica en otros contextos.
La selección de los casos de estudio pretende abarcar diversos contextos del
país en cuanto a niveles actuales de desarrollo socioeconómico, diversificación de
la economía nacional, estructura de su sector agropecuario y niveles de cobertura
y profundidad de su sistema financiero formal. De esta manera, los países mencionados representan un rango amplio de niveles de desarrollo humano y económico.
Se incluyen países en donde el sector agropecuario tiene un peso significativo en la
economía nacional y países donde este sector tiene un peso minoritario. A su vez,
se incluyen países en los que su sector agropecuario tiende a enfocarse a mercados
nacionales o subregionales, así como países donde el sector está enfocado hacia
mercados globales. También se buscó diversidad en el estado de desarrollo del sector
financiero en cuanto a sus niveles de profundidad y cobertura.
Finalmente, la selección también fue determinada por la habilidad de los autores
de acceder a información directa de los actores involucrados, incluyendo al sector
privado participando en las cadenas de valor agropecuarias dado su alta influencia
x
en el financiamiento agropecuario. La información se recopiló a través de entrevistas
enfocadas y encuestas de opiniones de diversos grupos identificados.
Los casos de estudio se enfocan en los siguientes aspectos:
a.Las políticas públicas que determinan el contexto institucional en el cual se
desarrollan los mercados agropecuarios y financieros, para así comprender
mejor su influencia en los mecanismos financieros y de inversión estudiados.
b.Las razones por las cuales mecanismos financieros y de gestión de riesgos han
funcionado y las limitantes que aún persisten. En particular, interesa saber si
se trata de un caso exitoso pero de alcance limitado y circunscrito a situaciones
muy especiales o si se trata de una innovación susceptible de amplia adopción,
para diversos cultivos y en diversos entornos.
c.Las acciones que el sector público pudiese tomar para facilitar el uso de
servicios financieros (crédito, depósitos, seguros, transferencias, coberturas
cambiarias, entre otros) y una gestión de riesgos más eficaz, que aumenten las
inversiones privadas, públicas o mixtas en agronegocios.
d.Documentar en qué medida las inversiones estudiadas pudiesen potencialmente ser capaces de impulsar un mayor desarrollo socioeconómico en los
sectores productivos y segmentos de la población correspondientes (ya sea
por una mayor integración en los mercados, mayores y más estables ingresos,
generación de empleo u otros indicadores de mejoras en la calidad de vida y
reducción de la vulnerabilidad).
e.Hacer recomendaciones para el diseño de intervenciones públicas que le faciliten a la población rural pobre el acceso a conocimientos de gestión de riesgos
y herramientas financieras específicas que les permitan participar y beneficiarse
de mercados agrícolas en crecimiento.
Este estudio fue elaborado conjuntamente por la FAO y la Academia de Centroamérica, y patrocinado por la Alianza por el Mejoramiento de las Capacidades en
Finanzas Rurales (CABFIN, por sus siglas en inglés), compuesto por el FIDA, la
FAO, la GIZ, el FNUDC y el Banco Mundial.
El presente documento está estructurado de la siguiente manera: en capítulo 1
se presentan detalles de las tendencias en la oferta y demanda de los mercados
agropecuarios globales y de la región, así como los niveles actuales en cuanto a la
prestación de servicios financieros formales e informales en el sector agropecuario
y en zonas rurales. En el capítulo 2 se presenta un marco analítico que describe las
diversas barreras a la inversión en el sector agropecuario, que limitan de manera
significativa su financiamiento y desarrollo. En los capítulos 3 a 6 se presenta en
detalle el análisis de experiencias innovadoras en los cuatro países estudiados. Por
último, el capítulo 7 presenta conclusiones enfocadas a las lecciones que las experiencias documentadas presentan para el diseño de políticas públicas más inclusivas
y efectivas en promover el financiamiento de inversiones en el sector agropecuario.
Emilio Hernández
Servicio de Instituciones Rurales y Empoderamiento
División de Protección Social e Instituciones Rurales (ESP)
xi
Agradecimientos
Los autores agradecen los valiosos aportes de información e ideas de todos los
actores entrevistados provenientes de organizaciones de productores, empresas de
agronegocios, instituciones financieras, agencias gubernamentales y expertos independientes. Todos ellos poseen un conocimiento único de las diversas dimensiones
que hay que considerar para fomentar mercados financieros rurales profundos,
amplios y estables.
Esta publicación fue sujeta a una revisión anónima por parte de colegas expertos.
Las sugerencias provistas fueron muy valiosas y se les agradece su dedicación durante la revisión del documento.
Por último se agradece a Larissa D’Aquilio y Stefania Maurelli por la coordinación del proceso de producción de la publicación, a Massimo Barbieri por la maquetación, a Simone Morini por el diseño gráfico, a Lynette Chalk por la corrección de
las pruebas y a Blanca Azcárraga por la edición.
xii
Resumen
La bien documentada expansión de los mercados agropecuarios globales y
regionales ha sido acompañada por una creciente evidencia de un mayor dinamismo entre actores económicos rurales tratando de aprovechar oportunidades
de agronegocios, que en muchos casos ha incluido a los pequeños productores
agropecuarios y a las pequeñas y medianas empresas agrarias rurales. Motivado
por este contexto, el presente estudio aporta un marco analítico que describe las
principales barreras a la inversión y financiación agropecuaria, las cuales se pueden
agregar en la gestión de riesgos financieros, de producción, mercadeo, climáticos
e institucionales, y en modelos de negocios que reduzcan costos de transacción
para brindar de manera viable productos mejor adaptados a las necesidades de
una diversidad de clientes rurales. A su vez, se presenta cómo las tendencias en los
mercados agropecuarios han influenciado el sistema financiero rural en general,
y el sistema financiero agropecuario en particular, en la región latinoamericana,
sugiriendo un auge en modelos de negocio y gestión de riesgos por parte de los
actores económicos rurales para facilitar el financiamiento y la inversión en el
sector, siendo estos actores heterogéneos y, en gran medida, externos al sistema
financiero formal.
El análisis de estas tendencias se complementa con estudios a nivel micro, en los
cuales se explora en mayor detalle cómo estos modelos de negocio permiten viabilizar la provisión de servicios financieros rurales (crédito, ahorro, seguros y pagos)
y facilitan las inversiones en el sector agropecuario. Se presenta alguna evidencia de
que, estos modelos han favorecido a una población rural tradicionalmente difícil de
atender, como son los pequeños productores involucrados en la agricultura familiar
y los hogares rurales pobres, así como los agronegocios en donde éstos participan.
Los resultados ofrecen algunas lecciones importantes para el diseño de políticas
públicas que faciliten el desarrollo de mercados financieros rurales más inclusivos.
Los casos de estudio provienen de Colombia, Bolivia, México y Chile.
El primer caso de estudio presentado ocurre en Colombia y documenta el
liderazgo que los actores privados domésticos en las cadenas de valor agropecuarias
pueden tener en idear un modelo de inversión y financiamiento a largo plazo para
la compra de tierra por parte de pequeños productores, aun si estos actores no son
especialistas en la provisión de servicios financieros. En este caso, el modelo fue
ideado por Indupalma, una empresa agroindustrial, y cooperativas de pequeños productores interesados en producir y procesar el fruto de palma. El enorme incentivo
por aprovechar las proyecciones de crecimiento en el mercado de aceite de palma
nacional y regional llevó a estos actores a idear un modelo de inversión sofisticado
donde resaltan innovaciones de carácter institucional y financiero.
Las cooperativas de productores mejoraron su sistema de gobernanza para permitir contratos flexibles entre Indupalma, un banco comercial y aquellos miembros
de las cooperativas interesados en comprar tierra de uso individual para participar
xiii
en el proyecto. Estos contratos de mandato a nivel de la cooperativa, junto con la
propiedad proindiviso, son una innovación importante, pues permiten sostener los
incentivos de cada productor individual al tiempo que reducen los costos derivados
de las transacciones al hacer contratos de crédito con cada miembro por separado.
De esta forma se logra gestionar un riesgo de carácter institucional, como es el del
cumplimiento de contratos.
Los riesgos de producción y de mercado fueron mitigados gracias a la provisión
de asistencia técnica por parte de Indupalma a los productores organizados. Indupalma, como actor privado con décadas de experiencia directa en la producción y
procesamiento del fruto de palma, representó la mejor fuente de asistencia técnica
para los productores ajustada a los requerimientos de mercado. Además, Indupalma
se comprometió a financiar los gastos administrativos del préstamo durante los
primeros tres años de improductividad del cultivo, dada la reducida liquidez de los
pequeños productores.
Indupalma lideró un acuerdo con un banco comercial privado para brindar financiamiento a largo plazo. La limitada exposición del banco al sector de agronegocios,
llevó a la creación de un innovador contrato de fiducia, mediante el cual un grupo
financiero privado de gran solidez recibió los recursos del banco y estuvo encargado
de celebrar la mayoría de los contratos que el proyecto demandó con las cooperativas de productores e Indupalma, al igual que del pago a los acreedores, a cambio de
comprometerse a liquidar todos los recursos en garantía en caso de que el proyecto
fracasara. Esto representó un factor mitigador en las percepciones de riesgo crediticio de una directiva del banco con poca experiencia atendiendo al sector agrario.
Por otro lado, Indupalma y las cooperativas de productores lograron influenciar
el diseño de los productos de crédito de inversión ofrecidos por el banco y los
programas de financiamiento y garantía implementados por el gobierno, para ajustarlos a las características del ciclo de negocios en la producción de fruto de palma y
contribuir a una mejor gestión del riesgo crediticio y adaptándolos a las necesidades
de los clientes meta.
En otros contextos donde instituciones financieras han logrado adquirir niveles
de exposición a las zonas rurales relativamente altos, como es el de Bolivia, se aprecia
cómo estas pueden liderar innovaciones importantes para expandir sus servicios
a segmentos de la población rural anteriormente subantendidos o excluidos por
el sistema financiero formal, como los pequeños productores agropecuarios. Los
casos de estudio de instituciones microfinancieras como Sembrar Sartawi y CIDRE
ilustran innovaciones originadas desde el sistema financiero.
Para brindar servicios financieros rurales y, particularmente, agropecuarios de
manera sustentable, Sembrar Sartawi reconoce la necesidad de mitigar riesgos que
van más allá de los financieros e incluir la gestión de riesgos de producción, de
mercado y climáticos a los cuales sus clientes están expuestos. Esto ha llevado a la
institución a buscar una estructura organizativa que fusiona a una entidad financiera
especializada, inicialmente llamada Sartawi, con otra entidad de investigación y
desarrollo para el fomento de capacidades agropecuarias, como es Fundación Sembrar. La sistematización de la colaboración entre ambas instituciones al formalizar
la institución Sembrar Sartawi representa una innovación de carácter institucional
que genera un modelo de gestión de diversos riesgos de manera simultánea y brinda
una asistencia técnica a clientes considerada como confiable por la unidad financiera.
xiv
A su vez, al ofrecer una amplia gama de servicios financieros que permiten crédito
de libre disponibilidad, Sembrar Sartawi reconoce que las necesidades financieras de
sus clientes están relacionadas con las actividades agropecuarias y no agropecuarias
del hogar. Dar flexibilidad a los productos financieros para que el hogar responda a
choques de carácter idiosincrásico contribuye al éxito en la gestión de un portafolio
diversificado de fuentes de ingresos para el hogar que se influencian mutuamente.
En el caso de CIDRE, la experiencia atendiendo a clientes rurales y microempresas agropecuarias le permitió acumular lecciones sobre cómo proporcionar
financiamiento de inversión a largo plazo, el cual tiende a ser un servicio difícil de
brindar en el medio rural debido a los riesgos crediticios implícitos en montos de
mayor tamaño y plazos más largos.
Atendiendo el sector forestal, CIDRE ideó un modelo de financiamiento basado
en un conocimiento profundo sobre el sistema de producción y comercialización
forestal que lidia con una mejor gestión del riesgo crediticio. El modelo se basa en
un sistema de valuación dinámico de plantaciones forestales que permitió aceptar
estas plantaciones como garantía de préstamos de inversión forestal individuales y
grupales. A su vez, el modelo de garantía ideado pudo ser operado dentro del marco
regulatorio del sector, el cual le daba validez legal. Este marco regulatorio demostró
ser fundamental para la viabilidad de los servicios.
Los servicios financieros eran complementados por la prestación de asistencia
técnica forestal por parte de CIDRE a sus clientes, lo cual mitigaba los riesgos de
producción y mercado. A su vez, un reconocimiento de la combinación de actividades forestales y agropecuarias llevadas a cabo por sus clientes permitió a CIDRE
financiar actividades agropecuarias individuales, utilizando las garantías forestales
grupales y dando una mejor respuesta a las necesidades de los clientes.
CIDRE identificó una alta demanda de inversión para sistemas de riego, por lo
que ideó un producto de crédito grupal para la irrigación que resulta innovador
principalmente en cómo concretar garantías de crédito alternativas que mitigan
el riesgo crediticio. El acompañamiento durante el proceso de formalización del
grupo de productores que manejaría el sistema de riego, permitía la adquisición de
un amplio conocimiento sobre el nivel de gobernanza y capacidades gestoras en
el grupo. De ahí, CIDRE promovía un sistema de gestión de los sistemas de riego
utilizado por las asociaciones de productores financiados que comprendía la asignación de acciones de riego a cada miembro dependiendo del área que irrigaba. Estas
acciones de riego representaban una garantía de crédito viable ya que era divisible
por individuo a pesar de que el sistema de riego era comunitario. A su vez, poseer
dichas acciones era una condición indispensable para que cada miembro pudiera
acceder al agua de riego y, por ende, podían ser una garantía efectiva.
Los programas públicos desempeñaron un rol facilitador importante en este
proceso de innovación ya que se enfocaron en facilitar y subsidiar un proceso de
adquisición de conocimientos que incrementó la capacidad permanente de análisis de
los clientes meta por parte de Sembrar Sartawi y de CIDRE, además de pilotear el uso
de tecnologías que redujeran los costos de transacción para la entrega de servicios, en
lugar de subsidiar costos operativos que son determinados por dichas capacidades. A
su vez, los casos de estudio muestran cómo este proceso de innovación y la continuidad de los productos financieros generados dependen de un marco regulatorio que
fomente un balance entre solidez financiera, competencia y experimentación.
xv
El caso del programa CADENA, impulsado por el Gobierno de México, ilustra
cómo el sector público puede ser un catalizador de innovaciones en el sector privado
que permitan la expansión de ciertos productos financieros rurales; en este caso, los
seguros agropecuarios. El programa CADENA permite ayudar a gestionar riesgos
climáticos de carácter catastrófico que enfrentan productores agropecuarios de
escasos recursos, al ofrecerles una transferencia de efectivo en caso de siniestro que
les permita reactivar sus actividades productivas.
Para ello, los Gobiernos Estatales y el Gobierno Federal transfieren el riesgo
climático a empresas aseguradoras de manera que, en caso de siniestro, los gobiernos
utilicen las indemnizaciones para efectuar las transferencias de efectivo a los beneficiarios. Este programa creó un mercado de aseguramiento agropecuario catastrófico
que prácticamente no existía anteriormente, incentivando a las empresas aseguradoras a invertir en generar seguros adaptados a los perfiles de riesgo y vulnerabilidades
de prácticamente todos los municipios del país.
Transferir el riesgo climático a empresas aseguradoras para asegurar áreas y
no productores individuales ha tenido importantes beneficios para la viabilidad
fiscal y técnica del programa CADENA. Al ser el gobierno el cliente, el pago
de primas ex ante hacen manejable la planeación de presupuestos públicos
asignados al programa. A su vez, esto crea un mercado de seguros para eventos
climático catastróficos que son muy difíciles de generarse sin intervención
gubernamental dado su impacto sistémico, requiriendo cierta acción colectiva de
carácter pública para generar una demanda a la cual el sector de seguros pueda
empezar a responder.
Para que un programa de protección social de este tipo pueda implementarse es
necesario que existan ciertas precondiciones en cuanto a la existencia de bases de
datos históricas para el diseño de seguros agropecuarios catastróficos. Esto es clave
para que empresas aseguradoras puedan ofrecer nuevos productos de seguros en
un corto o medio plazo. En México, este aspecto de inversión en investigación y
desarrollo sigue siendo importante para mejorar los productos de seguro, de manera
que en un futuro se pueda ampliar el acceso de los hogares rurales pobres a no solo
transferencias de los programas sociales como el CADENA, sino también a seguros
agropecuarios individuales que sean más apropiados a sus necesidades y compensen
por daños a su inversión.
La creación de unidades de análisis de datos agropecuarios y climáticos dentro
de las entidades gubernamentales encargadas de implementar el programa social en
el ámbito estatal son necesarias para lograr mayores niveles de costo-eficiencia. Se
debe asegurar que estas unidades tengan la capacidad técnica para determinar los
requerimientos de cobertura de las pólizas de seguro catastrófico para áreas bajo su
jurisdicción, dado su nivel de conocimientos locales del sector agropecuario. Esto
reduciría los casos de sub o sobre protección que se pueden observar en algunos
estados a lo largo del tiempo.
Los resultados a nivel de los beneficiarios meta del CADENA son bastante
alentadores, con la mayor parte de las transferencias habiendo sido distribuidas en
los estados donde los niveles de pobreza y la incidencia de desastres naturales son
mayores. Los resultados de los estudios de impacto indican que más del 99 % de los
beneficiarios reportan que la transferencia dada fue indispensable para regresar a sus
actividades agropecuarias después de un siniestro.
xvi
Los casos analizados en Chile ilustran cómo ciertos actores privados en las
cadenas de valor agropecuarias (como, por ejemplo, las empresas de servicios
agropecuarios) pueden desempeñar un papel clave en facilitar el acceso a pequeños
productores comerciales a una amplia gama de servicios financieros por parte del
sector financiero formal. Esto aun en mercados financieros de gran amplitud y
profundidad como son los de Chile.
Dada la participación directa de empresas de servicios agropecuarios, como
COAGRA y COPEVAL, en prácticamente todos los segmentos de las principales
cadenas de valor del país, estas poseen un gran conocimiento sobre las necesidades
financieras de los actores involucrados, así como sobre los riesgos climáticos, de
producción, mercadeo y procesamiento a los que se enfrentan al impulsar sus
actividades económicas. Esto representa una ventaja informativa importante sobre
las instituciones financieras formales en el país, lo cual les ha permitido ofrecer
ciertos servicios financieros de manera directa, como crédito de insumos, factoring y
leasing. El tamaño de la cartera de estos productos es muy significativo, a tal punto
que se estima que la mitad de la cartera de crédito agropecuaria provista por el sector
privado en Chile proviene de empresas como COAGRA y COPEVAL. Además,
esta cartera se ha concentrado en atender a un segmento de clientela compuesto de
pequeños productores comerciales, alcanzando alrededor de un 80 % de este tipo
de cliente en Chile.
Si bien estas empresas han desarrollado procesos internos y productos financieros muy adaptados a las necesidades de su nicho de clientes, también reconocen
que sus clientes requieren servicios financieros adicionales que ellas no tienen la
capacidad de ofrecer, como por ejemplo préstamos de inversión a largo plazo,
ahorros y seguros. Por esto, estas empresas han adoptado una actitud proactiva
para formar alianzas comerciales tanto con el sistema financiero formal como con
agencias gubernamentales de fomento, de manera que se facilite el acceso a estos
servicios financieros adicionales a un número cada vez mayor de pequeños productores comerciales. Algunos de los ejemplos ilustrados en este estudio incluyen la
formación de unidades de asesoría financiera dentro de estas empresas para ayudar a
los clientes a formular aplicaciones de crédito para proyectos de inversión basándose
en el conocimiento de mercado de las empresas y para, de esta manera, someterlo
luego a consideración de bancos aliados.
Otro ejemplo es la formación de alianzas con entidades gubernamentales como
CORFO para ofrecer beneficios de garantías parciales público-privadas para pequeños productores, de manera que complementen la falta de garantías reales de este
tipo de cliente. Desde el punto de vista de las empresas de servicios agropecuarios,
esta facilitación de acceso a servicios financieros variados permite fomentar el
desarrollo agropecuario de manera incluyente, lo que a su vez implica un continuo
incremento de la demanda por parte de los agricultores de los principales servicios
ofrecidos por estas empresas, como son insumos, maquinaria, acceso a mercados,
almacenaje y procesamiento.
Todos los casos de estudio presentados muestran lecciones importantes para las
políticas públicas; ilustran cómo un ambiente de agronegocios favorable ha sido un
fuerte incentivo para generar nuevos modelos de inversión e innovaciones financieras cada vez más incluyentes de hogares rurales relativamente pobres liderados
principalmente por un grupo muy heterogéneo de actores domésticos privados que
xvii
no siempre está bien organizado. Esto implica la necesidad de un esfuerzo proactivo
por parte de agencias públicas de fomento para identificar a estos actores, que varían
en cada contexto, independientemente de si están en las redes profesionales típicas
del sector público o de que tengan organizaciones fuertes de representación.
Los casos documentados se han considerados innovadores debido a que todos
ellos implican una alianza o un acuerdo entre actores muy distintos, como son las
empresas de agronegocios, organizaciones de productores, instituciones financieras
formales y agencias públicas de fomento. Al efectuarse estas alianzas, se logra unir
conocimientos y capacidades de forma óptima para una oferta incluyente y sostenible de servicios financieros rurales y agropecuarios, pero que ningún actor individual
posee en su totalidad. Un trabajo en conjunto permite gestionar de manera efectiva
la gran diversidad de riesgos en el financiamiento rural y agropecuario, además de
satisfacer de mejor forma las necesidades financieras de los clientes rurales.
Sin embargo, la tendencia en los mercados financieros rurales en la región
sugiere que los casos presentados están lejos de representar la norma, dado que
estas alianzas son difíciles de sistematizar. Existe una tendencia entre los diversos
actores mencionados a desconocer las capacidades y ventajas comparativas de los
demás debido a que pertenecen a redes profesionales muy distintas. Los costos de
transacción y oportunidad implícitos enfrentados por estos actores diversos para
explorar posibles colaboraciones son significativos, por lo que la experiencia exitosa
ilustrada en los casos no se observa de manera espontánea con mayor frecuencia.
Las políticas públicas pueden facilitar enormemente este proceso de unión de
conocimientos y capacidades distribuidos entre estos actores. Al hacerlo, la información proveniente de ellos, a la cual las agencias públicas de fomento no siempre
tienen un buen acceso, permite sentar las bases para el diseño e implementación
de políticas públicas más costo-efectivas relacionadas con la regulación del sector
financiero, los programas de asistencia técnica para los sectores agropecuario y
financiero, y con la provisión de bienes públicos que sean más catalíticos a la hora
de permitir mayor financiamiento e inversión en segmentos de la población rural
subatendida o desatendida, principalmente compuesta por hogares rurales pobres
dependientes de la agricultura.
xviii
Sumario
El presente estudio aporta un marco analítico que describe las principales barreras
a la inversión y financiación agropecuaria, las cuales se pueden agregar en la gestión
de riesgos financieros, de producción, mercadeo, climáticos e institucionales, y en
modelos de negocio que reduzcan costos de transacción para brindar de manera
viable productos mejor adaptados a las necesidades de una diversidad de clientes
rurales. A su vez, se presenta cómo las tendencias en los mercados agropecuarios
han influenciado en la región latinoamericana el sistema financiero rural en general,
y el sistema financiero agropecuario en particular, sugiriendo un auge en modelos de
negocio y gestión de riesgos por parte de los actores económicos rurales para facilitar el financiamiento y la inversión en el sector, siendo estos actores heterogéneos y,
en gran medida, externos al sistema financiero formal.
El análisis de estas tendencias se complementa con estudios a nivel micro, en los
cuales se explora en mayor detalle cómo estos modelos de negocio permiten viabilizar la provisión de servicios financieros rurales (crédito, ahorro, seguros y pagos)
y facilitan las inversiones en el sector agropecuario. Se presenta alguna evidencia de
que estos modelos han favorecido a una población rural tradicionalmente difícil de
atender, como son los pequeños productores involucrados en la agricultura familiar
y los hogares rurales pobres, así como los agronegocios en donde estos participan.
Los resultados ofrecen algunas lecciones importantes para el diseño de políticas
públicas que faciliten el desarrollo de mercados financieros rurales más inclusivos.
Los casos de estudio provienen de Colombia, Bolivia, México y Chile.
xix
Sobre los autores
Máximo Errázuriz – Especialista en gestión de riesgos y microfinanzas. Consultor
independiente. Santiago, Chile.
Lizbeth Fajury – Especialista en inclusión financiera. Marulanda Consultores Ltda.
Bogotá, Colombia.
Claudio González-Vega – Especialista en finanzas rurales y profesor emérito. The
Ohio State University. Columbus, Ohio, Estados Unidos de América.
Emilio Hernández – Especialista en finanzas rurales y agropecuarias. Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Roma, Italia.
Mariana Paredes – Especialista en inclusión financiera. Marulanda Consultores
Ltda. Bogotá, Colombia.
Rodolfo Quirós Rodríguez – Especialista en finanzas rurales. Academia de Centroamérica. San José, Costa Rica.
José Antonio Sivilá Peñaranda – Especialista en microfinanzas. Consultor independiente. La Paz, Bolivia.
xx
Siglas
AECID
ASFI
BANSEFI
BDP
BID
BOB
CADENA
CFI
CIDRE
CORFO
COSUDE
CPEPB
EMAPA
FADES
FAG FAO
FEDEPALMA
FFAP
FFP
FIDA
FINAGRO
FINRURAL
FIRA
FND
FNUDC
FOGAPE
FOMIN
FONDECO
FONDEN
GEMA
GIZ
IDEPRO
IFD
INDAP
MXP
ONG
Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo
Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero
Banco de Ahorro Nacional y Servicios Financieros
Banco de Desarrollo Productivo
Banco Interamericano de Desarrollo
Bolivianos de Bolivia
Componente para la Atención a Desastres Naturales
para el Sector Agropecuario
Corporación Financiera Internacional
Centro de Investigaciones y Desarrollo Regional
Corporación de Fomento a la Producción
Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación
Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia
Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos
Fundación para Alternativas de Desarrollo
Fondo Agropecuario de Garantías
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura
Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite
Fondo Financiero Agropecuario
fondos financieros privados
Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario
Asociación de Instituciones Financieras para el Desarrollo Rural
Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura
Financiera Nacional de Desarrollo
Fondo de la Naciones Unidas para el Desarrollo
de la Capitalización
Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios
Fondo Multilateral de Inversiones
Fondo de Desarrollo Comunal
Fondo de Desastres Naturales
Gestión de Desempeño Ambiental
Agencia Alemana de Cooperación Técnica
Instituto de Desarrollo Profesional
instituciones financieras de desarrollo
Instituto de Desarrollo Agropecuario
Pesos mexicanos
organizaciones no gubernamentales
xxi
PRODEM
PYME
ROE
SAG
SAGARPA
SBEF
SIAF
SNCA
SNV
SOLYDES
SPSA
TDA
UF
USD
Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Micro Empresa
pequeñas y medianas empresas
retorno sobre patrimonio
Servicio Agrícola y Ganadero
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural,
Pesca y Alimentación
Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras
Sistema Integrado de Activos Forestales
Sistema Nacional de Crédito Agropecuario
Servicio Holandés de Cooperación para el Desarrollo
Fundación Solidaridad y Desarrollo Productivo Sostenible
Subsidios a la Prima del Seguro Agropecuario
Títulos de Desarrollo Agropecuario
unidades de fomento
Dólares estadounidenses
Página dejada en blanco intencionalmente.
1
Capítulo 1
Patrones de crecimiento del sector
agropecuario: ¿hacia nuevos
modelos de financiamiento para
el sector?
Emilio Hernández
1.1 Desempeño de los mercados agropecuarios
y patrones de inversión
A nivel global, los agentes privados del sector agropecuario han respondido a la
creciente demanda de productos agropecuarios, logrando incluso mantener stocks
de reservas que permiten ajustarse a posibles fluctuaciones inesperadas en el proceso
de producción. Esta tendencia global es ilustrada bien por el comportamiento de los
mercados1 de cereales y oleaginosas, los cuales constituyen unos de los mayores del
mundo en términos de volumen (véase la Figura 1.1).
De manera similar, la producción agropecuaria en América Latina y el Caribe
(LAC) ha mostrado un crecimiento continuo durante las últimas dos décadas,
motivada por la creciente demanda afrontada en mercados regionales y globales
(véase la Figura 1.2).
De acuerdo a los datos disponibles hasta la fecha, el valor de la gran mayoría de
productos agropecuarios ha ido en aumento también, aunque algunos productos
han experimentado una mayor alza en su valor que otros. Los nuevos patrones en
la dieta de los consumidores con mayor capacidad adquisitiva han resultado en un
alto crecimiento en la demanda de ciertos productos agropecuarios considerados
de alto valor, como fruta, hortalizas y carne, frente a la demanda de productos más
tradicionales, como los cereales. De esta manera, el valor total de las exportaciones
agropecuarias de la región ha experimentado un incremento significativo, especialmente acelerado dentro de ciertos rubros (véase la Figura 1.3).
El crecimiento en la producción ha ido acompañado por un incremento sostenido
en el promedio de rendimientos agropecuarios (véase la Figura 1.4). Este aumento
en rendimientos deriva principalmente de un aumento en la productividad total de
1
El programa WASDE del USDA elabora estimaciones de la oferta y el consumo de diferente
productos agropecuarios con una metodología que pretende permitir su comparación. Los
componentes del consumo incluyen el consumo doméstico, las exportaciones y los stocks residuales.
Los componentes de la oferta incluyen los stocks iniciales, las importaciones y la producción total.
Más información en http://www.usda.gov/oce/commodity/wasde/prepared.htm.
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 1.1
Oferta y consumo global de cereales y oleaginosas (en millones de toneladas métricas)
3 500
3 000
2 500
2 000
1 500
1 000
500
Oferta
2012/13
2011/12
2010/11
2009/10
2008/09
2007/08
2006/07
2005/06
2004/05
2003/04
2002/03
2001/02
2000/01
1999/00
1998/99
1997/98
1996/97
1995/96
1994/95
1993/94
0
Consumo
Fuente: el autor con datos del WASDE, USDA.
figura 1.2
Producción total de cereales, frutas y hortalizas y carne en América Latina y el Caribe
(en miles de toneladas métricas)
250 000
200 000
150 000
100 000
50 000
Cereales
Fuente: FAOSTAT.
Frutas y hortalizas
Carnes
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
2002
2001
2000
1999
1998
1997
1996
1995
1994
0
1993
2
Capítulo 1 – Patrones de crecimiento del sector agropecuario: ¿hacia nuevos modelos [...]
figura 1.3
Valor total de las exportaciones de cereales, frutas y hortalizas y carne hechas por los
países de la región de América Latina y el Caribe (en millones de USD)
80 000
70 000
60 000
50 000
40 000
30 000
20 000
10 000
Frutas y hortalizas
Carnes
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
2002
2001
2000
1999
1998
1997
1996
1995
1994
1993
0
Cereales
Fuente: FAOSTAT.
figura 1.4
Rendimientos de cosecha promedio de cereales y frutas y hortalizas en los países de
América Latina y el Caribe (en miles de hectogramos por hectárea)
160
140
120
100
80
60
40
20
Cereales
Fuente: FAOSTAT.
Frutas y hortalizas
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
2002
2001
2000
1999
1998
1997
1996
1995
1994
1993
0
3
4
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
los factores utilizados y es el resultado de una mayor inversión en investigación y
desarrollo de tecnologías y modelos de negocios, mejores sistemas de extensión y
mejor infraestructura (Fuglie, 2012).
Este patrón de mayor inversión en el sector agrícola es reflejado por el stock de
capital (véase la Figura 1.5). Las inversiones a largo plazo realizadas se han enfocado
en encontrar modelos productivos y de negocio más eficientes que permitan satisfacer la creciente demanda, la cual genera oportunidades de negocio a lo largo de todos
los segmentos de las cadenas de valor agropecuarias, desde la producción, hasta la
comercialización, pasando por el procesamiento y el almacenaje.
El incremento de la productividad ha sido más pronunciado dentro de los rubros
agropecuarios que han experimentado un alto crecimiento en su valor, como las frutas y las hortalizas, lo cual podría ser explicado por mayores ganancias generadas en
estos rubros dado su valor en los mercados regionales e internacionales, motivando
así mayor inversión en modelos productivos y de negocio más eficientes.
En los últimos años, ha aumentado el interés por estudiar en detalle los determinantes de la inversión en el sector agropecuario. Una gran cantidad de literatura
enfatiza que las oportunidades de agronegocios generados por la expansión de la
demanda han requerido sistemas productivos muy integrados, en los cuales las
inversiones en cada uno de los segmentos de las cadenas de valor son altamente
dependientes las unas de las otras, haciendo la gestión del riesgo de inversión en
el sector particularmente compleja (Miller, 2013; Reardon et al., 2012; FAO, 2012;
Banco Mundial, 2008).
El incremento de la productividad ha sido generado por un aumento en la
inversión en el sector, aproximado por el stock de capital en la agricultura, el cual
estima los niveles de inversión a largo plazo en tierra, maquinaria e infraestructura
figura 1.5
Valor del stock de capital agropecuario para los países de América Latina y el Caribe
(en millones de USD de 2005)
820 000
800 000
780 000
760 000
740 000
720 000
700 000
680 000
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007
Fuente: FAOSTAT.
Capítulo 1 – Patrones de crecimiento del sector agropecuario: ¿hacia nuevos modelos [...]
(véase la Figura 1.5). En la región, el stock de capital per cápita de la fuerza laboral
en el sector ha crecido en términos reales en un 0,7 % entre 1980 y 2007, un nivel
mayor a las cifras para África del Norte y subsahariana y el Medio Oriente, y similar
a las de Asia (FAO, 2012). Este panorama sugiere que el incremento de la inversión
en modelos productivos y de gestión más eficientes ha resultado en incrementos
sostenidos en los niveles de productividad promedio observados para la región.
Esto motiva a explorar quiénes son los principales inversionistas en el sector
agropecuario y cómo se financian. En la Figura 1.6 se aprecia que, en los países en
vías de desarrollo, la mayor parte de la inversión en el sector proviene de inversionistas privados domésticos, que incluyen a productores grandes, medianos y pequeños. La inversión gubernamental tiene un peso importante aunque relativamente
menor, y menor aún es el peso de la ayuda oficial directa. La inversión extranjera
directa muestra el menor peso en la inversión total, a pesar de estar asociada a las
inversiones individuales más grandes y, por lo tanto, visibles. Sin embargo, como
porcentaje de la inversión total, son los inversionistas privados domésticos quienes
invierten más en el sector, a pesar de representar inversiones individuales atomizadas
de tamaño grande, medio y micro (FAO, 2012).
Estas tendencias globales se mantienen en América Latina y el Caribe. Siguiendo
las mismas categorías de inversión privada y pública mostradas en la Figura 1.6,
el Cuadro 1.1 muestra cómo la inversión privada en la agricultura tiene un mayor
peso con relación a otras regiones del mundo. Se estima que las inversiones privadas
figura 1.6
EXTRANJERA
DOMÉSTICA
Desglose estimado del stock de capital en la agricultura de 2005 a 2007, o el año más
reciente, en una muestra de países de ingresos bajos y medios
Privada
Inversiones en capital
agropecuario en
la granja
76*
Pública
Inversiones
gubernamentales
76*
Gasto público
en investigación
y desarrollo
42*
Pública
Ayuda oficial
al desarrollo
70*
Privada
Inversión extranjera
directa
36*
0
20
40
60
80
100
120
140
Miles de millones de USD constantes 2005
* número de países.
Fuente: FAO, 2012.
160
180
5
6
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Cuadro 1.1
Fuente estimada del stock de capital en la agricultura por región de 2005 a 2007,
o el año más reciente
Región
Asia oriental
y el Pacífico (12)
Europa y Asia Central (12)
América Latina
y el Caribe (13)
Oriente Medio
y África del Norte (9)
Asia del Sur (7)
África subsahariana (23)
Fuente del stock
de capital agropecuario
Porcentaje promedio de 2005 a 2007
o el año más reciente
Pública
40
Privada
60
Pública
19
Privada
81
Pública
11
Privada
89
Pública
28
Privada
72
Pública
13
Privada
87
Pública
10
Privada
90
Nota: el número en paréntesis es el tamaño de la muestra.
Fuente: Syed y Miyazako, 2013.
representan el 89 % del stock de capital en el sector, manteniéndose concentradas en
inversiones de capital en la finca o unidad de explotación.
El auge de la inversión y el consecuente incremento en la productividad promedio en la región latinoamericana motivan a preguntarse cuáles son las fuentes de
financiamiento para dicha inversión y cómo se han gestionado los diversos riesgos
para viabilizar el financiamiento.
En la siguiente sección se presenta evidencia de que el grado de acceso a servicios financieros por parte de los actores que participan en las cadenas de valor
agropecuarias ha sido muy desigual en los países de la región, y la fuente de este
financiamiento varía de manera significativa, resultando en la exclusión o subatención de ciertos actores en las economías rurales por parte del sector financiero
formal. Sin embargo, estos actores están recibiendo servicios financieros de otras
fuentes de manera sostenida.
Capítulo 1 – Patrones de crecimiento del sector agropecuario: ¿hacia nuevos modelos [...]
1.2 El desempeño de los mercados financiero rurales
y el rezago en la intermediación financiera formal
en el sector agropecuario
Si bien se reconoce que existe una menor cobertura rural por parte del sistema financiero formal2 con relación a la cobertura urbana en los países de América Latina y el
Caribe, en los últimos años ha habido un aumento en el porcentaje de la población
rural que hace uso de servicios financieros como el crédito y el ahorro, tal y como
se muestra en la Figura 1.7 para los años 2011 y 2014.
Un aspecto relevante para el presente análisis es que los servicios financieros
utilizados por la población rural provienen en su mayoría de actores que no forman
parte del sector financiero formal como, por ejemplo, empresas rurales no agropecuarias, agronegocios que participan en los distintos segmentos de las cadenas de
valor agropecuarias, prestamistas informales, organizaciones comunitarias de ahorro
y crédito, y familiares y amigos.
En la Figura 1.7 se puede observar cómo, de la probación rural que utiliza
servicios de crédito y ahorro, un porcentaje minoritario reporta obtenerlo de
instituciones financieras formales. El restante, representado por la brecha entre las
barras de la figura, proviene de actores externos al sector financiero formal como
figura 1.7
Porcentaje de la población rural mayor de 15 años que utilizó servicios de ahorro
y crédito durante 2011 y 2014 en América Latina y el Caribe
45
% población rural (+ 15 años)
40
35
30
25
20
15
10
5
0
Recibió dinero prestado
durante el año pasado
(formal e informal)
2011
Recibió dinero
prestado durante
el año pasado (formal)
Ahorró dinero
el año pasado
(formal e informal)
Ahorró dinero
el año pasado
(formal)
2014
Nota: países en vías de desarrollo únicamente.
Fuente: Global Findex.
2
Se usa la misma definición de instituciones financieras formales utilizada por la base de datos Global
Findex. Estas son bancos, uniones de crédito, microfinancieras, cooperativas de ahorro y crédito,
o cualquier institución autorizada y supervisada por el gobierno para brindar servicios financieros.
7
8
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
los mencionados anteriormente. Si bien la cobertura rural por parte de instituciones financieras formales ha ido aumentando entre 2011 y 2014, el porcentaje de
la población rural que obtiene servicios de proveedores que no son instituciones
financieras formales ha aumentado aún más, representado por la creciente brecha
entre las barras de la figura.
Esto implica que estos proveedores de servicios que no son instituciones
financieras formales tienen ventajas informacionales significativas para identificar
oportunidades viables de inversión en zonas rurales y, a su vez, identificar y gestionar los riesgos de brindar estos servicios financieros en comparación con el sector
financiero formal, resultando en una captura mayoritaria del mercado financiero
rural, donde el sector agropecuario desempeña una función primordial en la mayoría
de los países de la región.
De la diversidad de actividades económicas presentes en las áreas rurales, se
analiza ahora el desempeño del sector financiero formal en atender al sector agropecuario específicamente. La evidencia sugiere que en la mayoría de los países de la
región —salvo importantes excepciones— existe una limitada capacidad del sistema
financiero formal para brindar servicios al sector agropecuario en una proporción
similar a la contribución que hace el sector agropecuario a sus economías (véase la
Figura 1.8).
figura 1.8
El PIB agropecuario como porcentaje del PIB total, y la cartera agropecuaria como
porcentaje de la cartera total durante el 2010 en la región de América Latina
LAC / Promedio
6,06
Paraguay
8,5
Venezuela
Uruguay
Nicaragua
Argentina
Brasil
Chile
Ecuador
Bolivia
Guatemala
Honduras
El Salvador
Costa Rica
Panamá
Colombia
Rep. Dominicana
Perú
México
0,0
5,0
10,0
Cartera agropecuaria /
Cartera total bruta (%) 2010
Fuente: FAO, 2011.
15,0
20,0
PIB agropecuario /
PIB total (%) 2010
25,0
30,0
35,0
Capítulo 1 – Patrones de crecimiento del sector agropecuario: ¿hacia nuevos modelos [...]
Si bien el financiamiento del sector agropecuario depende de qué tan intensivo es
el uso de capital, el gran desbalance que se observa en algunos países entre el porcentaje de la cartera de crédito nacional que es agropecuaria y el porcentaje del PIB que
es agropecuario sugiere un sistema financiero que no atiende al sector agropecuario
de forma proporcional a su capacidad para generar riqueza3.
A pesar de que existen países en donde el sistema financiero formal presenta
una exposición importante al sector agropecuario —como es el caso del Brasil, la
Argentina, Chile, el Uruguay, entre otros—, en la mayoría de los países de la región
(dentro de los cuales se incluyen a los más pobres y con un gran potencial de crecimiento agropecuario), el sector financiero formal muestra una muy baja exposición
al sector.
Este panorama, en la mayoría de los países de la región, es consistente con
los datos de encuesta de servicios financieros en las áreas rurales mostradas en la
Figura 1.7, de manera que el financiamiento que permite el incremento en inversión,
producción, productividad y la importante contribución del sector agropecuario
en las economías de la región tiende a provenir de actores que no forman parte del
sector financiero formal.
1.3La problemática del equilibrio actual en los mercados
financieros rurales y agropecuarios
Esta tendencia a una baja exposición del sistema financiero formal a las economías
rurales en general, y al sector agropecuario en particular, contrasta con los crecientes
niveles de inversión y productividad promedio observados en este sector. Cada
vez más literatura empieza a explicar esta aparente contradicción, evidenciando un
dinamismo importante en las empresas agrarias rurales pequeñas y medianas en los
países en vías de desarrollo para generar modelos de negocio más eficientes. Estos
modelos de negocio permiten a su vez resolver sus necesidades financieras, las cuales
son satisfechas por actores que no forman parte del sector financiero formal sino
más bien de los distintos segmentos de las cadenas de valor agropecuarias, relacionados con la provisión de insumos, producción, comercialización, transformación y
exportación (Reardon et al., 2012; Miller y Jones, 2010).
Es muy importante definir el concepto de informalidad cuando se refiere a
las fuentes dominantes del financiamiento agropecuario. En este documento, se
hace referencia a estas fuentes de financiamiento agropecuario dominantes como
informales principalmente por la nomenclatura usada en las encuestas oficiales que
sondean los mercados financieros rurales. Si bien estos actores no son catalogados
como instituciones financieras formales y, por ende, no son capturados necesariamente en las cifras oficiales de la cartera de crédito agropecuario nacional, esto no
significa que no estén registrados en la economía formal en general. Las empresas
comerciales rurales, agronegocios o comerciantes agropecuarios individuales que se
han documentado como fuente importante de servicios financieros agropecuarios
son, en muchos casos, actores comerciales formales. Sin embargo, no son cataloga-
3
Es útil recordar que el PIB es una unidad de valor agregado y por lo tanto es un indicador de
utilidades brutas generadas por un sector económico. La tendencia es que el sector financiero atienda
a un sector económico de manera más o menos similar a la capacidad del sector para generar riqueza.
9
10
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
dos como instituciones financieras formales, dado que su negocio principal no es
el financiero.
A estos actores que lideran la provisión de servicios financieros rurales y agropecuarios se les deben sumar los actores que están completamente fuera de la economía
formal —como son los prestamistas locales, familiares y amigos—, y los grupos
comunitarios de ahorro y crédito. Sin embargo, la literatura emergente citada sugiere que estos últimos actores que actúan en la economía informal rural tienden a ser
minoritarios en el financiamiento agropecuario debido a que los servicios requeridos
en el sector tienen características que no se ajustan a sus capacidades, como son los
volúmenes relativamente altos de préstamos, largos plazos y pagos de principal e
interés muy estacionales.
Si bien hasta ahora el papel de estos diversos actores financieros informales en
las zonas rurales de la región muestra haber sido fundamental para permitir un
incremento de las inversiones en el sector y una efectiva respuesta de la oferta ante
la creciente demanda de productos agropecuarios, se han documentado las distintas
limitantes de estos servicios, los cuales tienden a ser muy “poco variados, inflexibles,
y relativamente costosos” (USAID, 2011; Milder, 2008).
Esto contrasta con la bien documentada demanda por parte de los hogares rurales
pobres de una gran variedad de servicios financieros, que incluyen servicios de ahorro, seguros, transferencias y remesas, además de distintos tipos de crédito (Collins
et al., 2009; Rutherford, 1999). Esto se debe a que las necesidades financieras del
individuo y las empresas rurales es confusa debido a que los miembros del hogar
familiar actúan como una unidad coordinada que gestiona el riesgo diversificando
sus actividades agropecuarias y no agropecuarias y su ubicación geográfica, tomando decisiones interdependientes sobre consumo y producción (Fafchamps, 2007;
Dercon, 2002; Stark y Levhari, 1982).
Por esta razón, los clientes rurales muestran gran necesidad por una amplia gama
de servicios financieros que contribuyan a lograr múltiples objetivos de manera
simultánea relacionados con la gestión de riesgos, la regularización del consumo,
la realización de distintos tipos de inversiones y transacciones y la producción de
bienes y servicios.
Los servicios financieros agropecuarios provenientes de actores no formales tienden a ser poco variados pues usualmente se restringen a ciertos tipos de crédito (por
ejemplo, crédito para insumos que se usan en ciertos tipos de cultivos de algunas
regiones). También, a menudo, estos servicios financieros informales para actividades agropecuarias resultan menos flexibles de los que podría ofrecer una institución
financiera formal (por ejemplo, servicios solo disponibles para ciertos actores en
las cercanías de la agroempresa y con condición de plazos única). A su vez, estos
servicios pueden ser más costosos ya que los actores que los ofrecen tienen costos
de capital mucho mayores de los que una institución financiera formal podría tener,
además de que el capital que utilizan tiene un alto costo de oportunidad teniendo
en cuenta otras opciones de inversión que estos actores tienen en sus negocios principales (FOMIN, 2014; USAID, 2011; Milder, 2008; González-Vega et al., 2006).
Estas limitaciones representan mecanismos de exclusión de clientes rurales
potenciales que podrían contribuir al sector agropecuario con sus productos y
servicios pero que no se ajustan a los términos y condiciones de los modelos de
financiamiento utilizados por estos proveedores informales de servicios financieros.
Capítulo 1 – Patrones de crecimiento del sector agropecuario: ¿hacia nuevos modelos [...]
Esto contribuye a su vez a los niveles de inequidad en la región, ya que no facilitan
a sectores importantes de la población rural, principalmente a los más pobres,
herramientas para participar y beneficiarse de oportunidades viables de inversión
en el sector.
Las ventajas informacionales de los actores que dominan los mercados financieros rurales y agropecuarios provienen de su gran conocimiento y capacidad de
monitoreo de los mercados locales, las fortalezas y debilidades de cada uno de los
actores que participan en los distintos segmentos de las cadenas de valor, y de los
riesgos climáticos, de producción, comercialización y financieros implícitos en los
proyectos de inversión. Estas ventajas informacionales contribuyen a explicar el
dominio de estos actores en los mercados financieros agropecuarios. Sin embargo,
la falta de especialización de estos actores en la provisión de servicios financieros
implica una seria limitante para una mayor inclusión financiera.
A pesar de ello, en la experiencia de campo de la FAO, el entorno favorable de
los mercados agropecuarios regionales y el incremento de la inversión en el sector
sugieren que actores formales pioneros en los sectores financiero y agrario están
en un continuo proceso de innovación para diseñar mecanismos financieros y
estrategias de gestión de riesgos, con el fin de posibilitar más inversiones en el sector
y responder a la creciente demanda de productos agropecuarios. También hay un
interés renovado por parte de los gobiernos para impulsar el desarrollo agropecuario dado su alto impacto en la reducción de la pobreza (Christiaensen, Demery y
Khul, 2011; Banco Mundial, 2008). Parte de estos esfuerzos consiste en programas
públicos que faciliten que los pequeños agricultores, pequeñas y medianas empresas
agrícolas y la población rural en general puedan acceder a herramientas y conocimientos necesarios para aprovechar y participar en estos mercados agropecuarios de
alto rendimiento, incluyendo servicios financieros más adaptados a sus necesidades.
En los siguientes capítulos de este estudio se documentan y analizan algunas
de estas experiencias innovadoras para extraer así recomendaciones de políticas
públicas más efectivas para propiciar el desarrollo de sistemas financieros rurales
más incluyentes.
1.4La importancia de los servicios financieros generales
y especializados en el proceso de desarrollo
socioeconómico
En los debates sobre cómo fomentar la inclusión financiera, o facilitar que una
mayor cantidad de la población tenga acceso a servicios financieros formales, se
reconoce que es la población rural en los países en vía de desarrollo la que presenta
una mayor brecha a la hora de acceder a servicios financieros.
En estos debates cabe discutir el valor que tienen los servicios financieros generales versus los servicios financieros especializados para los hogares rurales excluidos
o parcialmente atendidos por el sector financiero formal. Se definen como servicios
financieros generales aquellos servicios que no pretenden facilitar una actividad
específica del hogar pero ayudan a gestionar todas las actividades efectuadas, como
son, por ejemplo, las cuentas de ahorro corriente, los seguros de vida o el crédito de
consumo. Los servicios financieros especializados son aquellos servicios que están
diseñados para facilitar alguna actividad en particular, como la producción agrícola,
la educación de los hijos o el tratamiento de alguna enfermedad. Ejemplos de estos
11
12
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
productos incluyen leasing de maquinaria agrícola, cuentas de ahorro para financiar
la universidad de los hijos o préstamos de salud.
Enfocándose en los hogares rurales pobres dependientes de la agricultura, se
reconoce desde hace varias décadas que estos tienen un portafolio muy diversificado
de fuentes de ingresos que incluyen actividades agropecuarias y no agropecuarias,
representando estas últimas muchas veces más de la mitad de los ingresos totales del
hogar (Ellis, 2000; Davis et al., 2010). De esta manera, cabe preguntarse qué tipo de
servicios financieros, generales o especializados en agricultura, son de mayor valor
para estos hogares en particular.
Para responder a esta pregunta se requiere evaluar el conocimiento proveniente
de diversas fuentes disciplinarias que evalúan las funciones diferenciadas del sector
financiero, por un lado, y del sector agropecuario, por el otro, en el proceso de
desarrollo socioeconómico. Existe evidencia de que el desarrollo de mercados
financieros con gran cobertura y profundidad, que a su vez ofrece una amplia
gama de servicios financieros generales y especializados, tiene un impacto positivo
en la reducción de la pobreza pero, sobre todo, en la reducción de la inequidad
en el ámbito nacional (Levine, 2004; Beck, Levine y Demirgüç-Kunt, 2007). Este
efecto se evidencia mejor a nivel macro al analizar largos períodos de observación
y varios países.
A su vez, estudios de impacto en el ámbito del hogar sugieren que el acceso a
servicios financieros no tiene un impacto en la reducción de pobreza en un corto
plazo, pero sí ayuda a estabilizar los ingresos de estos hogares (Banerjee et al., 2009;
Karlan y Zinman, 2010). Este aumento en resiliencia, se infiere, permite la reducción
de la pobreza a largo plazo, como sugieren los estudios a nivel macro mencionados
anteriormente, al facilitar inversiones en capital humano y físico que benefician a las
siguientes generaciones del hogar.
Estos estudios provienen de muestras donde predomina la oferta de servicios
financieros generales. Sin embargo, cuando se analiza la influencia de la disponibilidad de servicios financieros especializados, se tiene evidencia de que facilitan inversiones más voluminosas que transforman sistemas productivos del hogar, en lugar
de solo mejorar la eficiencia de los sistemas productivos ya existentes (Fafchamps y
Pender, 1997; Sogo-Temi y Olubiyo, 2004; Fafchamps y Schündeln, 2012).
Los servicios financieros especializados en la agricultura, al facilitar el desarrollo
del sector agropecuario, adquieren una relevancia mayor en el contexto de los países
menos adelantados, pues el crecimiento que facilitan en el producto interno bruto
agropecuario en el ámbito nacional tiene un mayor impacto en la reducción de la
pobreza si se compara con un crecimiento equivalente en el sector no agropecuario
(Ligon y Sadoulet, 2007; Christiaensen et al., 2011).
De esta manera, tanto los servicios financieros generales como los especializados
tienen funciones muy importantes, aunque diferentes, en el proceso de desarrollo
económico. Este estudio se enfoca mayoritariamente en documentar innovaciones
que han facilitado la oferta de servicios financieros especializados para la agricultura,
como créditos de capital de trabajo e inversión, seguros agropecuarios, leasing
y factoring. De manera simultánea, se documenta la oferta paralela de servicios
financieros generales, que ha permitido a las instituciones financieras estudiadas
aprovechar economías de alcance que facilitan su sustentabilidad financiera.
13
Capítulo 2
Las barreras al financiamiento
agropecuario y el surgimiento de
nuevos modelos de intermediación
financiera para el sector
Claudio González-Vega
2.1 El rezago en la cobertura de las finanzas
rurales agropecuarias
En los procesos de profundización de los mercados financieros en países de
ingresos bajos prevalece un rezago en la prestación de servicios en las áreas rurales,
en particular en la oferta de los servicios financieros requeridos en las actividades
agropecuarias y demandados por hogares que generan una proporción importante
de sus ingresos con cultivos. El rezago se manifiesta de diversas maneras (Schreiner,
1998; González-Vega, 2003). Una limitada amplitud de la cobertura se refleja tanto
en la baja proporción de la población rural que tiene acceso a servicios financieros
institucionales como en la baja razón del crédito agropecuario con respecto al valor
agregado al PIB por este sector (Von Pischke, Adams y Gordon, 1983; Yaron,
Benjamin y Charitonenko, 1993; Carroll et al., 2012). Una limitada profundidad
de la cobertura implica la exclusión de los pobres (en particular las mujeres y las
minorías étnicas) en el acceso a los pocos servicios financieros institucionales que
son prestados en las áreas rurales.
El rezago agrario rural se pone de manifiesto también por la reducida variedad
de los servicios prestados, con un énfasis marcado en la oferta de crédito a corto
plazo. Esta gama poco amplia limita la medida en que estos servicios contribuyen
a aumentar las oportunidades de inversión en el sector. Debido a que los servicios
ofrecidos no responden adecuadamente a las demandas y requerimientos del
segmento, su calidad se ha visto menguada (Adams, Graham y Von Pischke, 1984).
A la vez, a las tasas de interés que se cobran por los préstamos se les suman altos
costos de transacciones para los deudores, con frecuencia más elevados que las
propias tasas, especialmente en el caso de los pobres. Esto incrementa el costo total
de los fondos, a niveles prohibitivos en muchos casos (González-Vega, 1976 y 2012;
Adams, González-Vega y Von Pischke, 1987). Por su parte, los elevados costos de
transacciones para los depositantes reducen el rendimiento neto de sus ahorros, muy
por debajo de las tasas de interés que se les pagan. Una baja calidad y costos elevados
reducen así el valor para los clientes de los servicios prestados. Finalmente, la frágil
sustentabilidad institucional de muchos oferentes formales de servicios financieros
rurales contribuye a su poca confiabilidad, mientras que la permanencia de los
14
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
servicios (unida a su conveniencia y oportunidad) representan los atributos más
apreciados por los demandantes, principalmente cuando buscan invertir e innovar
en el sector agropecuario (Adams, 1995).
Estos rezagos en la oferta de servicios financieros representan limitantes críticas
en la expansión de la inversión agropecuaria. La inversión en agronegocios, así como
la adopción de tecnologías de producción y de comercialización más rentables,
debe en cualquier caso hacer frente a importantes obstáculos propios del sector
agropecuario. Una oferta más eficiente de servicios financieros podría, no obstante,
desempeñar un papel crítico en la superación de estos obstáculos. La prestación
de servicios financieros enfrenta, sin embargo, obstáculos semejantes que, en parte
por la fuerte incidencia de fallas del mercado, probablemente sean más difíciles de
superar (Jaffee y Stiglitz, 1990). Así, la combinación de las barreras a la inversión y a
la innovación con las barreras a la profundización financiera rural conduce a círculos
viciosos difíciles de resolver. Una diversidad de innovaciones en el manejo del riesgo
han intentado superar estas trampas.
2.2Barreras a la inversión
En este capítulo, primero se examinan brevemente algunas de las principales
barreras a la innovación y la inversión así como diversas maneras como los servicios financieros pueden ayudar a superarlas. Unos servicios financieros eficientes
pueden impulsar la inversión y la innovación en la agricultura en la medida en que:
i) ofrezcan herramientas para mejorar el manejo del riesgo; ii) permitan una asignación inter-temporal de los recursos más eficiente; iii) faciliten la superación de indivisibilidades y la generación de economías de escala y de ámbito. Luego se detallan
las barreras, semejantes pero potencialmente mayores, que limitan la oferta misma
de servicios financieros. Finalmente, se identifican algunas de las innovaciones con
las que se han venido superando estas últimas barreras.
2.2.1Barreras a la inversión agropecuaria:
riesgos sistémicos e idiosincrásicos
En esta sección se describen los riesgos a los que se hace frente en la inversión
agropecuaria, derivados principalmente de la naturaleza, del mercado y del entorno político-institucional. Buena parte de los riesgos que inhiben las inversiones
agropecuarias tienen un origen exógeno y, por ello, son independientes de las
características del productor y de su comportamiento (si bien este puede tomar
algunas medidas, comparativamente costosas, para atenuar las consecuencias de
eventos adversos).
En primer lugar, es el caso de los riesgos asociados con la naturaleza, derivados
tanto de la incidencia del clima y de las pestes en los resultados de las cosechas y las
actividades pecuarias, como de los daños provenientes de diversos tipos de desastres
naturales, incluyendo la pérdida de maquinaria, equipo y otros bienes de capital,
así como la destrucción de la infraestructura y el deterioro de los suelos, con la
consiguiente disminución de la capacidad de producción en el futuro. Usualmente,
la naturaleza, frecuencia e intensidad de los daños está condicionada tanto por parámetros geográficos como por el desarrollo de la infraestructura física e institucional
local. A su vez, los proveedores de servicios financieros reconocen la existencia de
estos riesgos sistémicos y, a menos de que demandantes, oferentes o ambos encuen-
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
tren herramientas para enfrentar potenciales eventos catastróficos (seguros, entre
otras), no van a expandir su oferta cuando la incidencia de los mismos es elevada.
En segundo lugar, es también usualmente el caso de los riesgos asociados con el
comportamiento de los mercados, derivados de variaciones no anticipadas en los
precios de los productos e insumos y de la incierta disponibilidad de factores de la
producción (tierra, agua, servicios públicos, mano de obra calificada, combustibles
y otros insumos modernos), que contribuyen a la volatilidad de los ingresos de
los hogares rurales. Las herramientas financieras especializadas, desarrolladas para
enfrentar los riesgos de mercado no suelen estar al alcance de los pequeños productores (Carroll et al., 2012).
En tercer lugar, es además el caso de los riesgos derivados de la inexistencia de
instituciones que permitan el diseño y cumplimiento de contratos que faciliten
transacciones en el mercado: la ausencia de marcos jurídicos y procesos judiciales
que ofrezcan cierta certeza de que las transacciones van a cumplirse conforme a
lo pactado. Estos riesgos son especialmente desafiantes en el caso de actividades
agropecuarias, ya que la entrega del producto o el pago ocurren tiempo después de
la negociación del contrato, en función de los ciclos biológicos de la producción y
de las prácticas comerciales.
En cuarto lugar, en general, las debilidades del entorno político-institucional en
los países de bajos ingresos pueden también ser fuente de riesgos exógenos, que
hacen las inversiones en agronegocios poco atractivas. En unos casos, la barrera es la
elevada inseguridad personal prevaleciente (por manifestaciones diversas del crimen
o por estar la explotación ubicada en zonas de narcotráfico o conflicto, como en los
casos de México y Colombia). En otros casos, la barrera es la inseguridad jurídica,
tanto de los contratos como de los derechos sobre los activos de la empresa, en
particular la tierra (por una difusa definición de los derechos de propiedad o por
la posibilidad de expropiación, ya sea por el estado o por grupos —tales como los
invasores de tierras— no suficientemente desalentados por el estado). Finalmente,
tanto la incertidumbre sobre las políticas que pudiesen ser adoptadas por las autoridades (ya sea apoyando, reprimiendo o distorsionando el funcionamiento de los
mercados) como las asimetrías regulatorias (que arbitrariamente otorguen beneficios
relativos o penalicen a determinados actores en el mercado) constituyen barreras
importantes a la inversión.
Además de estos cuatro tipos de riesgos exógenos sistémicos, los hogares rurales
están expuestos, con frecuencia en mayor medida que sus contrapartes urbanas, a
eventos adversos idiosincrásicos, sobre los cuales tienen algún (posiblemente poco)
control: enfermedades, fallecimientos, accidentes y otras circunstancias que erosionan el nivel y la calidad de su oferta laboral. Ante un mismo evento o percance, las
mayores distancias, las limitaciones de la infraestructura (falta de caminos, hospitales, puestos de policía) y las deficiencias de los servicios disponibles hacen que los
daños sufridos sean mayores en las áreas rurales que en las urbanas.
Además, aun cuando estos eventos idiosincrásicos no estén directamente relacionados con el valor de la producción agropecuaria, el temor de no poder hacer frente
a estas emergencias, cuando se presenten, hace que los hogares-empresas rurales
tengan una menor disposición a invertir (pues para hacerlo deben comprometer, en
tenencias de activos poco líquidos, una porción importante de su riqueza) y tengan
una menor disposición a experimentar con nuevas tecnologías, pues estas podrían
15
16
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
poner en peligro su capacidad de mitigar estos otros riesgos (Alderman y Paxson,
1992; Morduch, 1995; Fafchamps, Udry y Czukas, 1998); Además, cuando no tienen
acceso a mercados financieros institucionales, en anticipación de estos eventos deben
acumular reservas líquidas de precaución, que limitan su capacidad de inversión
(Deaton, 1990 y 1992). Por otra parte, el evento de que los ingresos caigan por
debajo del umbral mínimo de consumo podría llevar a que el productor abandone
la tecnología moderna recién adoptada. Para al crecimiento sostenido de los ingresos
importa tanto eliminar barreras a la adopción como reducir la probabilidad de
abandono de la tecnología más rentable (Guízar, González-Vega y Miranda, 2015b).
Finalmente, la mayor o menor incidencia de estos riesgos refleja también la
escasez relativa de mecanismos adecuados de protección para hacerle frente a sus
consecuencias (redes de apoyo, seguros, facilidades de depósito, crédito para emergencias), los cuales están ausentes, son prohibitivamente caros o son de baja calidad
en las áreas rurales de los países de ingresos bajos. En vista de su fuerte incidencia
en las áreas rurales, la expansión de una oferta de servicios financieros que permita
prevenirlos o mitigarlos puede desempeñar un papel importante en aliviar las consecuencias de barreras a la inversión ligadas al riesgo.
2.2.2Barreras a la innovación: aprendizaje y externalidades
Cuando el proceso de inversión está asociado a un cambio de tecnología (innovación), surgen algunos riesgos específicos a la adopción (Salasya et al., 1998; Kochar,
1999; Jalan y Ravallion, 2001; Ouma et al., 2002 y 2011; Moser y Barrett, 2006). Primero, si bien los rendimientos esperados de la nueva función de producción suelen
ser mayores que los obtenidos con la tecnología tradicional, estos podrían ser más
volátiles e inciertos. Dado su bajo nivel de ingresos, el agricultor pobre tiene una
preferencia más fuerte por la seguridad (es decir, por mantener un consumo estable)
que por una alta rentabilidad no ajustada por riesgo. Puesto que la volatilidad de
los rendimientos de la nueva tecnología es mayor, si el riesgo de que los ingresos
esperados sean inferiores a un umbral de consumo mínimo es elevado, el productor
prefiere no innovar (Zimmerman y Carter, 2003; Guízar, González-Vega y Miranda,
2015a). A menos de que tenga a su alcance herramientas adecuadas (como diversos
tipos de servicios financieros) para proteger su consumo frente a una potencial caída
de los ingresos, el productor no adoptará la nueva tecnología.
Segundo, hay otros riesgos relacionados con la innovación, adicionales a la mayor
volatilidad de los rendimientos. La falta de experiencia del agricultor podría ser
fuente de errores costosos, si no irremediables. Los procesos de aprendizaje suelen
ser costosos y riesgosos y la oferta de crédito es prácticamente inexistente mientras
el productor no haya demostrado su experiencia y habilidades. La importancia del
aprendizaje en la innovación sugiere la deseabilidad de que el productor cuente con
acceso tanto a servicios financieros como a la asistencia técnica necesaria.
Tercero, los pioneros en la adopción de nuevas tecnologías con frecuencia sufren
los efectos de externalidades ya que, una vez demostrada la validez de la innovación,
los competidores podrían copiarla con facilidad, diluyendo en el mercado los rendimientos esperados del esfuerzo pionero. Si bien esta es una externalidad positiva
para la sociedad, es una barrera potencial a la experimentación a título individual y
podría justificar alguna forma de intervención estatal. En estos casos, sin embargo,
intervenciones en los mercados financieros (y, en particular, subsidios a las tasas de
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
interés) no son necesariamente la solución correcta, lo que obligaría a preguntarse
cuándo una intervención financiera es apropiada y cuándo no. La existencia de estas
barreras complejas implica, sin embargo, la deseabilidad de acercar a los productores
combinaciones apropiadas de los diversos servicios financieros, transferencias de
tecnología y mejoras en su acceso a los mercados.
2.2.3Barreras a la inversión y la innovación:
indivisibilidades y economías de escala
Más allá del nivel de los diversos riesgos y de las dificultades para prevenirlos o para
mitigarlos, hay otros tipos de barreras a la innovación y a la inversión en agronegocios que también podrían ser superados con una oferta más eficiente de servicios
financieros. Cuando los insumos requeridos son divisibles (por ejemplo, fertilizantes o semillas mejoradas), potencialmente un productor de bajos ingresos tendría
la posibilidad de ir expandiendo el uso de los mismos de una manera paulatina,
financiando la inversión con la acumulación del ahorro propio. En buena medida,
la revolución verde evolucionó de esta manera en Asia (Croppenstedt, Demeke y
Meschi, 2003). Tal proceso de autofinanciamiento podría, sin embargo, tomar demasiado tiempo y, en todo caso, posponer el aprovechamiento de oportunidades que le
permitirían al agricultor mejorar el nivel de sus ingresos más pronto. Mientras tanto,
el productor continuaría atado a tecnologías tradicionales y de bajo rendimiento en
la mayor parte de su quehacer, y el proceso de aprendizaje sería lento.
En contraste, cuando los bienes de capital requeridos son indivisibles (por
ejemplo, tractores, sistemas de riego o invernaderos), los ahorros propios podrían
no llegar a ser nunca suficientes (o el proceso de acumular el monto mínimo
requerido tomaría demasiado tiempo) para la adopción. En este caso, el agricultor
quedaría apresado en una trampa de pobreza (Fafchamps y Pender, 1997; Dearcon,
1998; Parker, 2000; Dearcon y Christiaensen, 2011). De ser así, el acceso al crédito
institucional (ya que el crédito informal usualmente no financia estas inversiones) le
permitiría al productor superar la doble barrera de las indivisibilidades de la inversión y de las limitaciones de sus ahorros propios. A su vez, el acceso a facilidades de
depósito convenientes y seguras posibilitaría una menos riesgosa y menos costosa
acumulación de la riqueza propia, necesaria para complementar el poder sobre los
recursos obtenido con los fondos de los préstamos.
Un efecto semejante al de la superación de las indivisibilidades se obtendría cuando la función de producción muestre economías de escala (sobre todo cuando fuese
indispensable alcanzar una escala mínima para poder ser competitivo en el mercado).
Unos servicios financieros eficientes permitirían al agricultor alcanzar la escala
requerida, aun si sus recursos propios no fuesen todavía suficientes para intentarlo.
2.2.4Barreras a la inversión y la innovación: brechas de flujos e impaciencia
En su papel de transacciones inter-temporales, los servicios financieros sirven para
resolver las inconsistencias a lo largo del tiempo, tan marcadas en el desarrollo de
las actividades agropecuarias (Binswanger y Deininger, 1995). Los ciclos biológicos
de los cultivos y de la ganadería imponen estacionalidades y duraciones específicas.
Hay un momento para sembrar y otro para cosechar. Hay un período para criar y
engordar y un momento óptimo para matar. Como consecuencia, los momentos
para los flujos de gastos de la producción y del consumo de los hogares no coinciden
17
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
con los momentos de los flujos de ingresos de las cosechas. Los servicios financieros
sirven para llenar las brechas resultantes (con facilidades de depósito para manejar
los excesos y con crédito para cubrir los faltantes). La lenta rotación y estacionalidad de los flujos complica, sin embargo, las tareas de la intermediación financiera.
Innovaciones como los pagos frecuentes, propios de la banca comunal y de otras
tecnologías de microfinanzas, no empatan fácilmente con estos perfiles temporales.
En su lugar se requiere el diseño de productos con pagos flexibles, que respondan a
las idiosincrasias de los flujos de fondos de los productores.
En todos los casos hay, además, una espera, mayor mientras más largo sea el
período de gestación de los frutos de la inversión. Hay una espera corta (pero espera,
al fin) en el caso de los cultivos estacionales. Hay una espera más larga en el caso de
los cultivos permanentes (como el café), que suelen tardar algunos años en comenzar
a producir. Además, muchos de estos cultivos sufren ciclos de años buenos y de
años malos, por razones biológicas. La espera es muy larga en el caso de los cultivos
forestales. Estas esperas entran en conflicto con la característica impaciencia de los
productores, mayor entre más pobres y vulnerables sean. Los servicios financieros
sirven para crear puentes entre las preferencias temporales de los productores y las
posibilidades materiales de la inversión.
2.3 Barreras a la intermediación financiera rural
Muchas de las circunstancias que explican las barreras a la adopción de tecnologías modernas y a la inversión en agronegocios también explican las barreras a
la intermediación financiera en las áreas rurales. Estas circunstancias se derivan
de dos dimensiones de “lo rural”. Desde su dimensión territorial, “lo rural” se
caracteriza tanto por la baja densidad de la población, lo que impide generar
economías de aglomeración, como por las largas distancias a los centros urbanos,
causa de la fragmentación de los mercados y de los elevados costos de todas las
transacciones (Adams y Nehman, 1979; González-Vega, 2003). La territorial no
es, sin embargo, una dimensión absoluta; más bien se asemeja a una gradiente,
es decir, se va pasando de lo urbano a lo rural gradualmente y, en el camino, los
desafíos se van acentuando.
A la vez, desde su dimensión sectorial, lo rural se caracteriza por la importancia
relativa de las actividades agropecuarias y otras extensivas en recursos naturales,
con todos los riesgos y desafíos ya enumerados. Estos riesgos y barreras reducen las
demandas por servicios financieros institucionales y encarecen severamente la oferta
de los mismos. Sin embargo, en el proceso de transformación estructural que acompaña al desarrollo económico, los hogares rurales van evolucionando desde una
economía de subsistencia, en la que predominan el empleo y los ingresos derivados
de la agricultura, hacia hogares-empresas diversificados, con actividades tanto agropecuarias como en otros sectores (comercio, manufactura, servicios), o hacia una
especialización creciente en una agricultura comercial (Ellis, 2000; Rodríguez-Meza,
Southgate y González-Vega, 2004; González-Vega et al., 2004; Davis et al., 2010).
Conforme esta transición se va dando, las demandas por servicios financieros de
los productores van cambiando y la prestación de servicios debe ajustarse a estos
cambios en la demanda.
Las barreras que inhiben el desarrollo de los mercados financieros rurales, los distorsionan o llevan a su inexistencia son esencialmente de cinco tipos: i) varias manifes-
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
taciones de la distancia; ii) la información imperfecta; iii) incentivos no compatibles;
iv) las dificultades para hacer valer los contratos; v) diversas formas de covarianza.
2.3.1La distancia como barrera
La barrera dominante en la profundización de la intermediación financiera son las
distancias, tanto las geográficas (derivadas de la topografía y la poca expansión de
la infraestructura física), como las étnicas, lingüísticas, culturales y sociales. Todas
estas manifestaciones de las distancias limitan el acceso de los pequeños productores
agropecuarios a los diversos servicios financieros, si bien afectan a cada tipo de
servicio de una manera diferente. En particular, estas distancias resultan en elevados
costos de transacciones para todos los participantes en los mercados financieros
(González-Vega, 2012). La ausencia de una infraestructura institucional eficiente
aumenta, a la vez, los riesgos debido a una mayor dificultad para hacer valer los
contratos. Además, las mayores distancias, de todo tipo, agudizan los problemas de
información (incompleta, costosa y asimétrica) que causan las fallas potenciales en
los mercados financieros.
Las distancias dificultan las transacciones financieras también en la medida en
que hacen costosa la verificación de los resultados de las actividades del productor/
deudor: la pérdida de capacidad de pago por culpa de una mala cosecha, ¿se debe a
factores puramente exógenos, a falta de diligencia del productor o a un comportamiento oportunista (tal como en una venta oculta)? Una respuesta correcta a esta
pregunta debería informar el comportamiento del asegurador o del acreedor, pero
verificar correctamente el origen de la situación es particularmente costoso. Las distancias hacen igualmente caros la coordinación y el monitoreo de los funcionarios
de una institución financiera: la mala calidad de la cartera local, ¿se debe a factores
exógenos y sistémicos en la localidad, a falta de diligencia del gerente de la sucursal
o a fraude? En todos estos casos, las distancias acentúan los desafíos creados por los
problemas típicos de una situación de agente-principal (verificación, coordinación,
compatibilización de incentivos) y los costos en que el principal (banco, compañía
de seguros) debe incurrir para mitigarlos.
La baja densidad y dispersión de la población encarecen la prestación y el uso de
servicios financieros, para oferentes y demandantes, en el tanto en que los costos por
cada transacción tiendan a ser fijos (independientes del tamaño de la transacción) y
en el tanto en que las transacciones sean comparativamente pequeñas. El resultado
es, no solamente costos por transacción elevados sino, en particular, costos muy
elevados por peso transado (prestado, asegurado o puesto en un depósito), en comparación con ingresos por peso prestado (vía las tasas de interés o primas) dados.
Estos costos son prácticamente prohibitivos cuando las transacciones son demasiado pequeñas, y los mismos disminuyen rápidamente, para ambos actores en el
mercado conforme el tamaño de la transacción aumenta. Así, los costos de transacciones actúan como un impuesto regresivo, que perjudica proporcionalmente más a
los pequeños (es decir, a los pobres) que a los grandes deudores (o depositantes). Por
esta misma razón, a los pequeños deudores (o depositantes) les importan (y afectan)
mucho más los respectivos costos de transacciones que los pagos por intereses de
sus préstamos o los ingresos de intereses en sus depósitos.
Si, además, los límites a las tasas de interés suponen aumentos de los costos de
transacciones de los deudores (como es lo usual, puesto que los límites a las tasas
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20
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
de interés acentúan los mecanismos de racionamiento del crédito), a quienes estos
límites perjudican más es a los más pequeños (es decir, precisamente a quienes se
pretendería beneficiar con la medida). Existe abundante evidencia empírica sobre
cómo estas distorsiones en las tasas de interés llevan a un deterioro de la distribución
del ingreso.
Asimismo, tecnologías de crédito que limitan severamente los montos prestados,
usualmente por debajo de la verdadera capacidad de pago del deudor (como en la
banca comunal), acentúan el efecto regresivo de los costos de transacciones. El dilema es que aquellos aumentos del tamaño de los préstamos que diluirían mejor estos
costos de transacciones usualmente van asociados con aumentos de los riesgos. La
manera correcta de resolver este dilema es mejorando la capacidad de la tecnología
de crédito para ofrecer montos más acordes con la verdadera capacidad de pago de
cada solicitante individual, sin aumentar el riesgo.
2.3.2La información imperfecta como barrera
Las imperfecciones de la información originan problemas de selección adversa y
de riesgo moral, que desalientan a los acreedores potenciales y que llevan al racionamiento del crédito (González-Vega, 1976; Keeton, 1979; Stiglitz y Weiss, 1981;
Jaffee y Stiglitz, 1990). Cuando la información individualizada (sobre capacidad y
voluntad de pago) es incompleta y no confiable, amplios grupos de solicitantes de
crédito “parecen iguales” y los acreedores potenciales no pueden distinguir suficientemente sus verdaderos y diversos perfiles de riesgo. No pueden separarlos para
diseñar contratos diferentes según su tipo de riesgo. Además, dadas las asimetrías
de la información (pues los solicitantes saben más que los acreedores potenciales
sobre sus verdaderas circunstancias, capacidades e intenciones de pago), algunos
solicitantes podrían tener incentivos para “ocultar” o “disfrazar” su genuino perfil.
Es decir, los acreedores desconocen el verdadero tipo de riesgo que asumirían
al prestar dadas las características del solicitante o del proyecto que este decide
llevar adelante. Sin embargo, para hacer frente a estas dificultades, los acreedores
prefieren no aumentar las tasas de interés, a niveles que pudiesen incrementar la
posibilidad de aceptar solicitantes demasiado riesgosos. Este temor a la selección
adversa surge precisamente porque, cuando las tasas suben, los solicitantes menos
riesgosos abandonan sus pretensiones (no ejercen su demanda) y, así, el conjunto de
solicitantes se deteriora (se vuelve más riesgoso). En lugar de aumentar las tasas de
interés, los acreedores prefieren excluir, en algunos casos del todo, a ciertos tipos
de deudores potenciales, sobre quienes no tienen información suficiente. En otros
casos, más bien proceden a racionar el crédito, otorgando montos inferiores a los
montos demandados (u otorgando unos préstamos y negando otros a solicitantes
aparentemente idénticos) a las tasas de interés (voluntariamente limitadas por ellos
mismos) que los acreedores están cobrando. Esta falla del mercado, debida a la
imperfección de la información, lleva así a la exclusión y al racionamiento.
Lo que ocurre es que, dada la imperfección de la información, las tasas de
interés y otros términos y condiciones de los contratos se fijan en función del
riesgo promedio para cada uno de unos pocos tipos de deudores. Como resultado,
clientes que son diferentes son tratados como iguales. Por ello, clientes de riesgo
menor que el promedio terminan pagando una tasa mayor y recibiendo montos
menores a los que les corresponderían, mientras que clientes con un riesgo mayor
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
al promedio terminan pagando menos y recibiendo préstamos más grandes que los
que les corresponderían. Esto produce serias ineficiencias en la asignación de los
recursos. Con un contrato único para ambos subgrupos de solicitantes, se obtiene
un equilibrio “que combina” (pooling equilibrium) en lugar de un equilibrio que
separa. El mercado entonces lleva a un racionamiento del crédito no por la tasa de
interés, dando origen a esta importante falla.
Desafortunadamente, la imposición de límites a las tasas de interés, en lugar
de aliviar la situación, aumentaría la exclusión y acentuaría el racionamiento y no
sería, por lo tanto, la herramienta de política acertada para enfrentar esta falla del
mercado (Bester, 1985; Besley, 1994). La manipulación de las condiciones de las
transacciones no mejora la disponibilidad de información. Si la dificultad se origina
en las deficiencias de la información, la manera correcta de enfrentarla es mejorando
la información disponible. Esto se puede alcanzar tanto con el desarrollo de una
infraestructura institucional que mejore el acceso a la información pública sobre los
deudores (por ejemplo, burós de crédito), como con un perfeccionamiento de las
propias tecnologías de crédito, que permita una mejor separación de los distintos
perfiles de riesgo (González-Vega, 2003). Esta separación ha sido un logro importante; en particular, del microcrédito individual.
2.3.3Los incentivos no compatibles como barrera
Cuando la asimetría de la información se combina con la incompatibilidad de
incentivos entre deudores y acreedores, surge la amenaza del riesgo moral. El
compromiso de pago fijo, debido a la naturaleza del contrato de crédito (el monto
del principal más el interés, independientemente de los resultados del deudor), y su
responsabilidad limitada permiten al deudor comportamientos oportunistas. Una
vez recibido el préstamo, el deudor podría dedicarse a actividades más riesgosas de
lo convenido (pero potencialmente más rentables, si las cosas salen bien) y quedarse
con las mayores utilidades; pero si las cosas salen mal, simplemente no pagaría.
Incluso, ante un evento adverso (una plaga, por ejemplo), podría no comportarse
con la diligencia necesaria para evitar la falta de pago del préstamo. Estas acciones
en beneficio propio del deudor, le causan riesgos de pérdidas al acreedor, sin que el
deudor asuma los costos (totales) de su comportamiento.
De una manera semejante al caso de selección adversa, cuando existe el peligro
de riesgo moral, los acreedores se ven inclinados a excluir a ciertos tipos de deudores potenciales o a racionar el crédito por medios diferentes a las tasas de interés,
otorgando montos inferiores a los demandados. Esta falla del mercado, debida a
imperfecciones de la información e incompatibilidad de los incentivos, lleva, nuevamente, al racionamiento y a la exclusión, pero tampoco puede ser corregida con
expansiones del crédito dirigido o con límites a las tasas de interés, que únicamente
llevarían a una elevación de la morosidad.
Lo requerido, en este caso, es otra vez un perfeccionamiento de las tecnologías
de crédito (innovación) que permita un mejor diseño de los contratos, de manera
que estos introduzcan incentivos para los deudores —como las garantías y las
prestaciones recíprocas en una relación de crédito— compatibles con los intereses
de los acreedores. Igualmente, un perfeccionamiento de las tecnologías de crédito
permitiría un seguimiento más eficaz del comportamiento de los deudores, para evitar mejor su oportunismo. Sin embargo, en los mercados agrarios rurales de crédito,
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
con frecuencia los solicitantes potenciales no cuentan con los activos tradicionalmente aceptados como garantías, y las distancias aumentan prohibitivamente los
costos de darles seguimiento a los deudores. No obstante, diversas innovaciones en
tecnologías de crédito, como las reportadas en este documento, han ido superando
gradualmente estas barreras y permitirán superarlas mejor en el futuro.
Muchos acreedores también recurren a la exclusión y al racionamiento cuando,
en casos de falta de pago, no cuentan con instrumentos (legales) para hacer valer
sus derechos y, en consecuencia, la amenaza de pérdidas patrimoniales es elevada.
En estos casos, la solución se apoyaría en el desarrollo de una infraestructura
institucional que mejore los mecanismos disponibles para definir los contratos (por
ejemplo, con nuevos tipos de garantías) y para hacerlos valer de una manera expedita
y poco costosa (con reformas a los procesos judiciales). Muchas de las innovaciones
recientes que están permitiendo la expansión de crédito a pequeños productores
buscan, sin embargo, resolver los problemas al frente y evitar la liquidación judicial
de las obligaciones.
Al final de cuentas, las fallas del mercado debidas a las imperfecciones de la
información, la incompatibilidad de los incentivos y la ausencia de instituciones para
hacer valer los contratos solo pueden ser corregidas con más innovación financiera
y con el desarrollo de una infraestructura física e institucional que promueva la
innovación y la competencia (González-Vega, 2003 y 2012).
2.3.4La heterogeneidad como barrera
En las áreas rurales, la gran heterogeneidad de los productores agropecuarios y la
elevada varianza de los resultados esperados de sus inversiones acentúan aún más
estos problemas de información e incentivos. La heterogeneidad constituye una
barrera significativa a la intermediación financiera rural porque entra en conflicto
con la posibilidad de obtener las reducciones de costos atribuibles a la uniformidad
de los productos y la estandarización de los procesos. Sin embargo, entre mejor se
distinguiese la heterogeneidad, mayor sería el valor de los servicios ofrecidos para
los clientes potenciales y más se contribuiría a promover la inversión y la adopción
de nuevas tecnologías agropecuarias.
No todos los agricultores son iguales. Hay enormes diferencias entre sus
explotaciones: i) en cuanto a ubicación geográfica (y, en consecuencia, en cuanto a
la importancia de las distancias); ii) en cuanto a su potencial agronómico (dadas las
diferencias de microclimas, acceso al agua y calidad de los suelos); iii) en cuanto a su
fuerza laboral (experiencia y capital humano); iv) en cuanto a las tecnologías usadas
en la producción y la comercialización de sus cultivos, entre otras características.
Hay, en consecuencia, enormes diferencias en cuanto a los riesgos que enfrentan y
en cuanto a las oportunidades que se les presentan. De esta manera, existen enormes
diferencias en cuanto a su capacidad y voluntad de pago de préstamos, así como en
su potencial de ahorro y acumulación de activos. También hay diferencias importantes en cuanto a la recepción de transferencias estatales y de remesas, domésticas
e internacionales, lo que afecta sus demandas de diversos servicios financieros
(Hernández et al., 2012).
Entre los hogares rurales también hay diferencias importantes en cuanto a su
composición demográfica (género, edades, salud), sus carencias (en comparación
con sus necesidades particulares) y sus preferencias. No todos los pobres rurales son
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
iguales. En su quehacer, no solo persiguen objetivos múltiples y diversos, sino que
estos hogares-empresas pobres desarrollan una cartera diversificada de actividades
múltiples, que implementan a través de numerosos canales, para alcanzar dichos
objetivos. La composición y evolución de esta cartera de actividades responde a
diversas disponibilidades de recursos, ventajas comparativas y oportunidades. Así,
hay grandes diferencias entre ellos en cuanto a su capacidad para acumular ahorros y
en cuanto a su disposición a tomar riesgos y esperar los frutos (es decir, en relación
con los grados de su impaciencia y de su aversión al riesgo).
Por estas razones, los hogares-empresas rurales demandan una multiplicidad
de productos financieros (no solo crédito), valoran múltiples atributos de estos
productos y buscan combinaciones de términos y condiciones de las transacciones
(calidad y costo) que correspondan a sus circunstancias particulares. Responder
adecuadamente a esta heterogeneidad de demandas es en sí ya costoso, y hacerlo en
los espacios rurales resulta especialmente difícil.
2.3.5La covarianza como barrera
Además de las distancias y de la heterogeneidad, la otra barrera significativa a
la intermediación financiera agraria rural es la covarianza de los resultados. La
covarianza se manifiesta de diversas maneras. Una de ellas es la estacionalidad
común a las actividades agropecuarias. Todos los productores siembran en el mismo
momento del año (cuando son unidades deficitarias y demandan crédito) y todos
cosechan en el mismo momento del año (cuando se vuelven unidades superavitarias
y desean depositar). Estas circunstancias hacen muy difícil la intermediación local
entre depositantes y deudores. Además, si todos los productores se dedican a las
mismas actividades (en reflejo de las ventajas comparativas locales), entre ellos
habrá muy pocas oportunidades de intercambio y lo que importará será su grado de
acceso a mercados externos (no locales), lo que está limitado por las deficiencias de
la infraestructura en las áreas más lejanas.
La dimensión más perjudicial de la covarianza de los resultados es, sin embargo,
la conversión de los eventos adversos locales en riesgos sistémicos en el ámbito de la
localidad. Esto imposibilita la diversificación de las carteras de crédito y el manejo
de la liquidez de aquellos intermediarios que únicamente desarrollan (como una cooperativa) operaciones locales y que, por lo tanto, se vuelven muy vulnerables a estos
eventos locales. Un simple evento puede inducir la desaparición de la organización.
La covarianza también hace imposible que los miembros de una comunidad
puedan (auto)asegurarse contra tales eventos, lo que permite que las instituciones
informales locales (como la familia extendida, clubes de ahorrantes, crédito informal,
asociaciones rotativas de ahorro y crédito, entre otras), que surgen para compartir
riesgos, solo puedan asegurar a los participantes contra eventos idiosincrásicos de
hogares-empresas individuales, pero no puedan enfrentar eventos sistémicos a la
localidad (Adams y Fitchett, 1992).
Una dimensión poco reconocida de esta dificultad se refleja en los límites que la
exposición a riesgos sistémicos impone a la expansión de las tecnologías de crédito
con garantía solidaria y de banca comunal, donde los integrantes del grupo se otorgan
garantías recíprocas que les sirven para (auto)asegurarse implícitamente para cuando
se presentan eventos idiosincrásicos, que afectan a uno o pocos miembros, pero que
llevan a la desintegración del grupo de crédito en casos de riesgos sistémicos que los
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24
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
afectan a todos (González-Vega y Villafani-Ibarnegaray, 2011). Esta vulnerabilidad a
los eventos adversos sistémicos (al nivel de los grupos de crédito o de la localidad) ha
influido posiblemente en las dificultades encontradas para adaptar estas tecnologías
de microcrédito al financiamiento de la innovación e inversión agropecuarias.
Una solución al desafío de la covarianza podría ser desarrollar sistemas de intermediación financiera anclados en una “sede” con capacidad de diversificación de los
riesgos, dadas sus operaciones en ámbitos más amplios (por ejemplo, el nacional)
y lograr un acercamiento mayor (para aprovechar las ventajas de incentivos e
información logradas con el contacto directo con el cliente) mediante la utilización
de “agentes” locales. Estos agentes locales podrían ser redes de sucursales, redes de
corresponsales, diversos tipos de alianzas estratégicas o programas de banca comunal. Estos sistemas lograrían resolver el dilema que se presenta entre las ventajas de
la cercanía (operaciones en el ámbito local) y las oportunidades de diversificación
(operaciones en espacios más amplios, no covariantes).
Esta posible solución encontraría, sin embargo, nuevos desafíos, en vista de los
elevados costos y dificultades de coordinación y monitoreo de los participantes en
el sistema. La barrera asociada con la distancia entre el intermediario y el cliente
sería reemplazada por la distancia entre la sede y el agente. Conforme el sistema
se expandiera y se volviese más extenso y complejo (las distancias aumentan, las
posibilidades de conflictos entre los socios de una alianza crecen, la complejidad de
las transacciones se incrementa), sería necesario contar con mecanismos de coordinación e instrumentos de control interno sofisticados y costosos.
Otra posible solución sería trasladar los riesgos sistémicos más allá de las
operaciones del intermediario financiero o de sus agentes. Cuando los riesgos
son sistémicos en el ámbito local, las instituciones financieras o de seguros locales
(o los agentes locales de una red de puntos de atención) se vuelven insostenibles.
Un simple choque local adverso hace inviable el manejo de sus carteras y dificulta
la devolución de los depósitos, a menos que sus operaciones puedan ser protegidas
por algún mecanismo de seguro obtenido más allá de la localidad. Cuando esta
posibilidad de seguro no existe, inundaciones, sequías y otros eventos climáticos
sistémicos limitan la expansión de los servicios financieros en las áreas rurales de los
países de ingresos bajos.
Ante estos riesgos, los seguros de cosechas tradicionales resultan demasiado
costosos para todas las partes, dados los problemas que surgen de la información
asimétrica (selección adversa y riesgo moral) —que también caracterizan a los
mercados de seguros— y dados los costos elevados de verificación de los siniestros,
en vista de la multiplicidad de circunstancias que pueden incidir en los resultados
de las actividades agropecuarias. Además, si los montos asegurados son pequeños
y existen largas distancias que separan al asegurado del asegurador, los costos
operativos y de transacciones para ambas partes resultan demasiado elevados y
usualmente prohibitivos. Las correspondientes fallas y elevados costos llevan a la
insuficiencia del mercado de seguros y tanto la mayoría de los hogares-empresas
rurales, como los intermediarios financieros que los atienden, o no tienen del todo
acceso a estos instrumentos o rehúsan usarlos en los términos y condiciones a que
estarían disponibles.
En ausencia de instrumentos de seguro apropiados para garantizar su cartera, los
acreedores se mostrarán renuentes a prestar en localidades o a clientelas expuestas
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
a estos riesgos (una adversidad frecuente en el sector agropecuario) cuando la
probabilidad de observar estos riesgos sistémicos sea elevada. Los métodos innovadores de seguros de índice prometen avances en solventar estos obstáculos, pero las
experiencias prácticas han sido pocas y todavía quedan diversos desafíos sin resolver
a la hora de implementarlos (Kazianga y Udry, 2006; Giné y Yang, 2009; Miranda
y González-Vega, 2011; Miranda y Farrin, 2012; Banco Mundial, 2013; FAO, 2013;
Carter et al., 2014).
Si los seguros de índice no fuesen una herramienta necesariamente adecuada para
manejar los riesgos al nivel de la explotación agropecuaria, y si la ausencia de seguros
tradicionales persistiera, en vista de las barreras que en su caso deben remontarse, la
expansión de la innovación y de la inversión agropecuaria dependerá de una manera
importante del surgimiento de innovaciones adicionales en cuanto a herramientas
para la mitigación de riesgos. Al respecto, el desarrollo de cadenas de valor (entre
otras cosas, como un elemento aglomerador y mitigador de riesgos) proporciona
opciones prometedoras en algunos casos particulares.
2.4 El rol de las cadenas de valor en los mercados
financieros agropecuarios
Recientemente ha habido mucho debate sobre el papel de las cadenas de valor en
impulsar la innovación e inversión agropecuarias y en facilitar la prestación de servicios financieros en las áreas rurales (González-Vega et al., 2006). Aquí se intenta
una revisión breve de algunas dimensiones de este debate. Entre las labores que el
desarrollo de cadenas modernas de valor cumple en promover la inversión e innovación agropecuarias se encuentran, por un lado, oportunidades para que el productor
pueda trasladar riesgos a actores con mejores oportunidades para mitigarlos y, por
otro, cambios en el acceso de los productores a los servicios financieros.
Estas funciones se pueden lograr, en parte, como resultado de los procesos de
selección con que los productores son incorporados a las cadenas modernas. En
efecto, los productores seleccionados y retenidos por otros actores en esas cadenas
cuentan con ciertas características, esenciales para el éxito de los esfuerzos comunes
pero difícilmente observables, entre las que se encuentran dotaciones heterogéneas
de atributos tales como destrezas particulares, experiencia, capacidad de adaptación
y de respuesta, actitudes innovadoras, hábitos y valores. Estas son características
que también influyen en las demandas de servicios financieros y, en particular, en
la determinación de la condición de sujeto de crédito, pero que los intermediarios
financieros encuentran todavía más difícil de observar (porque tienen menos proximidad), para así separar diversos perfiles de riesgo. La participación en las cadenas
modernas puede ser tomada, entonces, como una señal de la presencia de estas
características intangibles.
Los participantes en cadenas de valor modernas suelen tener, además, una mayor
inclinación a tomar riesgos, lo que motiva una predisposición a invertir y a adoptar
nuevas tecnologías. Si contasen con el acceso a fuentes de financiamiento institucionales, podrían acumular el capital físico requerido. Cuando cuentan con una mayor
disposición a aprender, la oferta de asistencia técnica por parte de otros eslabones
en la cadena y las oportunidades de imitación pueden contribuir tanto a aumentos
de la productividad como a mejores mecanismos de mitigación de riesgos. Estas
circunstancias mejoran su condición de sujetos de crédito.
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26
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Diversos tipos de contratos (formales e informales) pactados con otros actores
de la cadena contribuyen a reducir los riesgos del productor. El riesgo de mercado
se alivia cuando existe un contrato que ofrece un mercado garantizado. Los riesgos
y dificultades en el manejo de la liquidez del productor se ven atenuados cuando
existe una expectativa fuerte de continuidad de la relación. El alargamiento de los
horizontes permite una programación más eficiente de la producción y de la comercialización. La estabilidad de los flujos de ingresos queda garantizada con contratos
que mitiguen los riesgos de precios.
Los servicios no financieros prestados por diversos actores a lo largo de la cadena
(asistencia técnica, transferencias de tecnología, formación de capital humano, información de mercados, vínculos comerciales, herramientas de control de calidad, certificaciones, técnicas gerenciales, entre otros) atenúan los riesgos de la producción,
sirven para minimizar riesgos ambientales y reducen la probabilidad de rechazos o
castigos a la hora de la entrega de los productos.
El debate sobre el papel de las cadenas de valor en el financiamiento de los
productores se podría describir desde tres visiones diferentes. La visión tradicional
ha reconocido la posibilidad de que algunos actores de la cadena (proveedores de
insumos, compradores de la cosecha, procesadores) financien al productor (ventas a
crédito, adelantos sobre la cosecha, préstamos directos garantizados con la entrega
de la cosecha). Algunas veces, la fuente de los fondos es informal (compradores
itinerantes de cosechas, acopiadores locales), mientras que en otros casos se trata de
organizaciones bien establecidas, con patrimonio propio (supermercados, exportadores, procesadores de leche, beneficios de café, ingenios de azúcar, tabacaleras).
Estos otros actores cuentan con ventajas de información, por su proximidad con los
productores, y con ventajas de incentivos, por la importancia para los productores
de su participación en la cadena, que crea incentivos compatibles.
Con frecuencia, sin embargo, estas entidades no otorgan crédito en montos
importantes o a plazos adecuados para inversiones en bienes de capital fijo, sobre
todo si están en expansión, porque tienen sus propias necesidades de liquidez.
Cuando lo hacen, usualmente están ligadas a productos con mecanismos de mercadeo nacional e internacional bien establecidos y cuentan con un fuerte poder
de mercado. Se trata, en todo caso, de flujos internos en la cadena, en los que el
poder de compra disponible para determinado actor en la cadena es transferido
temporalmente a otro actor en la misma cadena. Se trata, entonces, de un ejercicio
de suma cero, en el que la disponibilidad de recursos para la cadena, como un todo,
no cambia.
Otra visión reconoce que la participación en la cadena mejora la condición
de sujeto de crédito del productor y le permite acceder a préstamos de alguna
institución financiera formal al que no tenía acceso anteriormente o le permite
contratarlos en mejores condiciones (González-Vega, 2006). El intermediario
financiero se enfrenta a serios problemas de información e incentivos, que le
resultan costosos de resolver. En contraste, actores estratégicamente situados en
la cadena acumulan información “privada”, de difícil observación para extraños,
pero cuyo manejo es parte del quehacer fundamental de la empresa ancla. Además,
para garantizar el fluido funcionamiento de sus operaciones, estos actores realizan
un monitoreo constante y detallado de las actividades de los productores que les
proveen materia prima.
Capítulo 2 – Las barreras al financiamiento agropecuario y el surgimiento de nuevos [...]
Mediante la observación o verificación de la existencia de una relación o contrato
explícito o implícito entre la empresa ancla y un productor determinado, el intermediario financiero puede tomar esta conexión como una “señal” de capacidad y
voluntad de pago del productor. Se trata de una selección implícitamente “delegada”
de los clientes de crédito del intermediario, por parte de algún actor de la cadena
que cuenta con la capacidad y tiene el incentivo de hacerlo bien. En algunos casos,
el actor de la cadena puede ofrecerle a la institución financiera un aval o garantía,
dado el conocimiento que tiene del productor. Si bien esta última intervención crea
un pasivo contingente para la empresa ancla, preserva su propia liquidez. Cuando,
además, la empresa ancla le ofrece diversos servicios técnicos al productor, que
incrementan su productividad o le ayudan a manejar mejor sus riesgos, esto lo
convierte en un sujeto de crédito más atractivo.
En contraste con la visión tradicional, se trata de un ejercicio de suma positiva,
en el que la disponibilidad de recursos para la cadena, como un todo, aumenta, dado
que trae flujos financieros de instituciones externas a la cadena de valor, como son
las instituciones financieras formales. Las cadenas ofrecen, además, la oportunidad
de establecer diversos tipos de alianzas estratégicas con otros actores, proveedores
de servicios financieros y no financieros, que mejoran el acceso a los servicios de
intermediación financiera; mientras que diversas organizaciones de productores
pueden, tras resolver los típicos problemas de agente-principal, ya sea desempeñar el
papel de empresa ancla o servir de intermediarios en las relaciones con esa empresa
y otros actores de la cadena, mejorando el poder de negociación y la conectividad.
Una tercera visión considera al enfoque de cadenas como un enfoque global en la
evaluación del riesgo de crédito. Más allá de la evaluación de la capacidad y voluntad
de pago de los productores individuales y de la consideración de posibles eventos
sistémicos, provenientes tanto de la naturaleza como del comportamiento de los mercados, este enfoque incorpora una evaluación de las relaciones a lo largo de la cadena:
el grado de competencia existente en el mercado, la calidad de los servicios recibidos,
la naturaleza y confiabilidad de las relaciones del productor con proveedores y compradores. Las estrategias financieras exitosas del entorno agrario rural documentadas
en las secciones siguientes se caracterizan por tomar esta tercera visión.
2.5 Rasgos comunes de innovaciones recientes
Numerosas barreras frenan la inversión y la innovación en el sector rural agropecuario. Una oferta eficiente de servicios financieros podría ayudar a superar varias
de estas barreras. La provisión de servicios financieros en estos entornos enfrenta,
sin embargo, barreras semejantes, lo que crea círculos viciosos y trampas de
pobreza. La productividad agropecuaria se mantiene reducida como consecuencia
de estas barreras paralelas y esto contribuye a la persistencia de la pobreza rural
(Bravo-Ureta y Pinheiro, 1993; Sherlund, Barrett y Adesina, 2002; Chavas, Petrie y
Roth, 2005; Alpizar, 2007; Christiaensen, Demery y Khul, 2011). Recientemente, no
obstante, diversas innovaciones en el manejo del riesgo del crédito agropecuario han
contribuido a la superación de estas barreras (USAID, 2011; FOMIN, 2014). Estas
innovaciones, varias de las cuales se describen en este volumen, tienen una serie de
rasgos comunes.
Primero, todas tienen una mejor apreciación de la importancia de la estructura
de las cadenas agropecuarias de valor en facilitar la oferta de crédito, como guía para
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28
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
las instituciones en el desarrollo de nuevos productos y servicios financieros, en la
solución de los problemas de información que prevalecen en estos mercados, en la
creación de incentivos compatibles para el cumplimiento de los contratos financieros, en la mitigación de los riesgos y en el apoyo que diversos actores de la cadena
ofrecen en el manejo de las transacciones de crédito (por ejemplo, en la retención del
pago de préstamos o de cuotas de programas de ahorro).
Segundo, la mayoría de las innovaciones recientes proponen una visión integral
en la superación de numerosas barreras simultáneas. Así, ante la mayor complejidad
del problema, se propone una solución con múltiples dimensiones. En particular, se
recalca la necesidad de asegurar que exista una adecuada combinación de los diversos servicios financieros (no solo crédito y, en particular, seguros), una asistencia
técnica eficaz y un adecuado acceso a los mercados de insumos y de productos.
Sin embargo, esta visión renovada considera a la asistencia técnica, no como una
herramienta de planificación estatal y de crédito dirigido, sino como un instrumento
para la mitigación del riesgo de crédito por parte de los intermediarios financieros.
En este sentido, promover el acceso a asistencia técnica apropiada se ha convertido
en un elemento del manejo de la cartera de crédito, de interés y a ser cubierto, al
menos en parte, por el acreedor. Además, aquellas entidades financieras con un
doble objetivo de cobertura y de sostenibilidad consideran a la asistencia técnica
como un ingrediente necesario para garantizar que se vaya a lograr un impacto significativo, con incrementos sostenibles de los rendimientos y de los ingresos. Existen
diferencias importantes, sin embargo, sobre las maneras como se combinan estas
tres dimensiones, ya sea mediante la oferta simultánea de las mismas por la entidad
financiera (con algunas complicaciones de gestión y de incentivos) o, preferiblemente, mediante el desarrollo de alianzas estratégicas con entidades especializadas
en cada tipo de servicio.
Tercero, el manejo del riesgo es cada vez más sofisticado e intensivo en informática. Se trata de una especialidad profesional, que involucra el manejo de mapas de
riesgos, georreferenciación de los clientes, análisis estadístico de series sobre rendimientos y precios y el uso de garantías no tradicionales. Este manejo profesional del
riesgo no está divorciado, sin embargo, del cultivo de una relación de largo plazo y
personalizada con el cliente, la que sigue siendo el eje de los contratos de crédito y
en la formación de incentivos compatibles.
Cuarto, hay una creciente preocupación por la mayor incidencia de los riesgos
sistémicos y por las consecuencias ambientales de las actividades, tanto las de los
clientes como las de la propia institución. En respuesta, se han desarrollado novedosos instrumentos para evaluar y monitorear estos impactos ambientales y para
mitigar los riesgos sistémicos. Estos últimos representan, sin embargo, la barrera
más significativa, todavía no satisfactoriamente superada, para que se pueda dar un
salto cualitativo y cuantitativo en el papel de los servicios financieros en la inversión
y la innovación agropecuarias.
29
Capítulo 3
Estrategias de financiamiento
agrícola a largo plazo:
la experiencia de Indupalma
en Colombia
Mariana Paredes y Lizbeth Fajury4
3.1 Introducción
Este capítulo busca hacer un barrido inicial de la situación y características de las
políticas públicas dirigidas a promover el financiamiento agropecuario en Colombia,
e identificar y describir de manera general casos exitosos de alianzas productivas que
han facilitado el acceso a servicios financieros por parte de los productores agropecuarios. El estudio se basa en el uso de fuentes secundarias públicas, entrevistas con
entidades financieras y la información suministrada directamente por los gestores y
promotores de los casos de financiamiento e inversión seleccionados.
Es necesario señalar que, en el caso de Colombia, la intervención de la política pública en la financiación agropecuaria se ha focalizado en el suministro de
recursos en condiciones financieras preferenciales, lo cual ha generado importantes
distorsiones que han evitado el aumento de los recursos intermediados para financiar el sector agropecuario. Como se explica a lo largo de este documento, estas
distorsiones, junto con la falta de instrumentos públicos que permitan compensar
los riesgos típicos del sector agropecuario (seguros, coberturas, información), han
inhibido el acceso al crédito formal y han tenido un efecto comparable con el de las
fallas de mercado. Sin embargo, al mismo tiempo, el sector privado ha desarrollado
procesos de encadenamiento dirigidos a fortalecer el suministro de materias primas
para la agroindustria, generando mecanismos de administración de algunos de los
riesgos que, además, han facilitado el acceso a la financiación formal por parte de
los productores rurales.
Con el fin de ilustrar el contexto de las finanzas agropecuarias en Colombia, se
hace una descripción general de los principales rasgos que caracterizan la política
pública dirigida a promover la financiación del sector agropecuario, y se hace una
descripción de un caso exitoso de encadenamientos que se ha dado como iniciativa
privada. Si bien el alcance de este documento solo permite hacer una descripción
4
Agradecemos el aporte y comentarios de Claudio González-Vega, Emilio Hernández y Rodolfo
Quirós, así como el apoyo de Indupalma S.A. Nuestro especial agradecimiento al esfuerzo de Tatiana
Ángel, de Indupalma.
30
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
general de los principales aspectos que afectan la financiación agropecuaria, los
elementos aquí reunidos permiten identificar factores de éxito que se han dado en
casos específicos en Colombia, a pesar de importantes distorsiones en los mercados
financieros agropecuarios y de condiciones adversas de orden público.
No obstante lo anterior, es importante destacar el reciente interés de los intermediarios financieros por avanzar en la canalización de recursos propios hacia el
sector agropecuario y, sobre todo, hacia las zonas rurales. Es así como, no solo
ha aumentado la penetración del sector financiero en los municipios rurales, sino
que algunos intermediarios han iniciado el desarrollo de productos adecuados a la
financiación agropecuaria.
3.2 Problemática de las finanzas agropecuarias
en el ámbito nacional
Los objetivos de las finanzas agropecuarias tienen que ver con el ofrecimiento de
acceso a servicios financieros integrales y, en especial, a crédito en los volúmenes
que requiere el desarrollo del sector, pero también el suministro de fondos para
las actividades de los pequeños productores agropecuarios. Es importante destacar
que la financiación agropecuaria también incluye el acceso y el uso de productos
financieros pasivos (ahorro), lo mismo que transferencias, pagos y seguros, puesto
que facilitan la acumulación de recursos propios y el manejo adecuado de los riesgos
facilita el acceso a nuevas fuentes de recursos del sistema financiero. Con el fin de
lograr el desarrollo de una oferta financiera variada y sostenible, el suministro de
recursos debe darse a precios que aseguren la rentabilidad de los modelos de negocio
de la oferta, pero razonables desde el punto de vista de la productividad y rentabilidad de las actividades agropecuarias. En materia de productos adecuados, es necesario que, en el caso del sector agropecuario, sean en condiciones de plazo, planes
de amortización y garantías ajustados a la madurez de los proyectos productivos.
Sin embargo, el logro de estos objetivos se enfrenta a los retos que plantean
las fallas propias de los mercados financieros. En la medida en que los mercados
financieros se fundamentan en el manejo de la información, son esencialmente
imperfectos. La literatura económica se ha ocupado extensamente de la descripción y los efectos de las fallas de los mercados financieros que se concentran
en información imperfecta, externalidades negativas, competencia imperfecta e
inexistencia de mercados.
El resultado de esta situación es que los depósitos movilizados no son canalizados
por el sistema financiero hacia todas las actividades productivas requeridas para el
crecimiento económico. Las fallas de mercado también conducen al racionamiento
de crédito de los grupos de la población o las actividades económicas percibidas
como más riesgosas. Esta situación va aún más allá pues el efecto de las fallas como
la inexistencia de mercados, la competencia imperfecta y la información asimétrica,
también se refleja en el acceso a servicios financieros en general (ahorro, seguros,
crédito, pagos y transferencias) de ciertas actividades o de grupos de población.
En el caso del sector agropecuario, estas fallas se agravan por la falta de mecanismos de manejo de los riesgos agropecuarios, que terminan exagerando el riesgo
de crédito. En efecto, los riesgos propios de las actividades, no solo constituyen
una amenaza para la productividad y rentabilidad de las actividades, sino también
para la recuperación de los recursos utilizados para financiar los proyectos. Dentro
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
de estos riesgos están los factores técnicos relacionados con el manejo del cultivo,
el surgimiento y control de problemas fitosanitarios y la ocurrencia de desastres
naturales o simplemente climáticos; los riesgos de mercado con relación a los precios
y las cantidades ofrecidas y demandadas; y los riesgos financieros presentes en la
utilización de crédito, como los cambios en las tasas de interés y las condiciones de
liquidez. En el caso colombiano, a estos riesgos se les agregan los relacionados con
problemas de orden público.
Desde el punto de vista de la oferta de servicios financieros, el riesgo de las operaciones requiere el desarrollo de tecnologías de crédito apropiadas (innovación), que
en el caso del sector son todavía muy rudimentarias. Sin embargo, también existe la
posibilidad de reducir los niveles de riesgo con un mejor manejo de las actividades
productivas (donde el papel de la asistencia técnica resulta crítico), o bien mitigar
los impactos de choques adversos (donde los seguros y otros servicios financieros
desempeñan un papel importante).
Todos estos factores, sin un adecuado manejo de riesgos, llevan a un aumento
de la incertidumbre acerca de la recuperación de los préstamos, lo cual conduce a
un mayor racionamiento crediticio. Esta situación y la persistencia de las fallas en
los mercados financieros justifican una mayor intervención del Estado a través de
políticas públicas que deben ser adecuadas para resolver los problemas específicos,
evitando distorsiones en las condiciones financieras del mercado y la sustitución
del sistema financiero por parte de los mecanismos públicos de desarrollo. Los
problemas en la financiación rural y agropecuaria requieren de la intervención del
Estado a través de mecanismos modernos, diseñados en función de una comprensión profunda de las razones por las cuales los servicios financieros rurales no llegan
a las poblaciones y actividades que requiere el desarrollo económico.
Varios diagnósticos, relacionados con la situación de acceso a servicios financieros en Colombia, han mostrado cómo la falta de acceso se evidencia también en las
zonas rurales y en las actividades agropecuarias. A pesar de los avances que en los
últimos siete años ha logrado Colombia en materia de inclusión financiera, el acceso
del sector agropecuario y de las comunidades rurales en general sigue rezagado.
Es así como, en 2008, de un total de 1 100 municipios, había solo 57 sin presencia
financiera, y estos se caracterizaban por tener menos de 50 000 habitantes. Para el
final del 2012, solo quedaban 10 municipios de este país sin presencia financiera de
un total de 1 102.
Sin embargo, aún falta dar un paso más hacia el desarrollo de productos adecuados para las necesidades de financiación rural agropecuaria y no agropecuaria, lo
mismo que para profundizar la cobertura de la infraestructura financiera y facilitar
la transaccionalidad en las zona rurales más alejadas. Muestra de ello es que los
mercados financieros rurales siguen dominados por servicios informales. Según la
encuesta de Global Findex para 2014, alrededor de un 32 % de la población rural en
Colombia utilizó servicios de crédito provenientes de fuentes formales e informales,
y solo un 13 % los recibió de instituciones financieras formales. De manera similar,
un 37 % de la población rural utilizó servicios de ahorro formales e informales, y
solo un 12 % provienen de instituciones financieras formales.
Además de los factores que afectan negativamente el acceso a servicios financieros, en el caso del sector agropecuario colombiano se han identificado factores
adicionales que se describen en las siguientes secciones.
31
32
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
3.3 Política pública para la financiación agropecuaria
Es necesario señalar que la situación actual del financiamiento agropecuario en
Colombia no es ajena a los instrumentos de política pública vigentes y que se han
utilizado tradicionalmente para promover el desarrollo del sector. Históricamente,
el apoyo del Estado al sector agropecuario se ha basado en el diseño de instrumentos
de financiación para canalizar recursos en condiciones financieras preferenciales,
tanto de plazos, periodos de gracia como de tasas de interés preferenciales, frente a
lo que ofrece el resto del mercado. Estos instrumentos se han complementado con la
oferta de garantías públicas dirigidas a compensar la falta o insuficiencia de garantías
por parte de los productores agropecuarios. Este tipo de apoyos se ha justificado
por la idea de que el problema de financiamiento tiene que ver más con el costo y el
riesgo de los préstamos, sin entrar a explorar en detalle los factores que explican el
racionamiento de crédito y la falta de servicios financieros rurales.
Actualmente, la intervención del Estado en la promoción del financiamiento
agropecuario sigue basada en la provisión de recursos en condiciones preferenciales
a través del redescuento y en la compensación de la falta de garantías a través de un
fondo de garantías público (Fondo Agropecuario de Garantías – FAG). Si bien la
falta de financiación a ciertos plazos aún es un problema para algunas actividades,
la realidad es que el desarrollo del sistema financiero colombiano ha permitido que
la banca ofrezca productos a plazos más largos, lo cual reduce la necesidad de utilizar recursos públicos para esto. En materia de tasas de interés subsidiadas, varios
estudios han demostrado que los productores de actividades y las poblaciones sin
acceso a financiamiento valoran mucho más el acceso a los fondos que el nivel de las
tasas de interés, puesto que la exclusión los ha llevado a tener que financiarse en los
mercados informales a tasas de interés muy superiores.
Los mercados financieros rurales padecen de las mismas fallas de mercado que
los mercados urbanos, por lo que la política pública de financiamiento debería
concentrarse en crear condiciones propicias, en particular de infraestructura física
e institucional, para que los mercados puedan funcionar mejor. Esto requiere una
intervención que responda directamente a la naturaleza y magnitud de la falla para
evitar mayores distorsiones y el uso de mecanismos que sustituyan al sector financiero. En el sector agropecuario, los riesgos propios de la actividad son un agravante
que, si no se manejan adecuadamente, termina incrementando exageradamente el
riesgo de crédito al punto que el sector financiero tiende a evitar la atención del
sector, causando un racionamiento de crédito. El manejo de los riesgos requiere,
también, el desarrollo de mercados de seguros y de otros instrumentos financieros
apropiados, sin que necesariamente esto implique la prestación directa de los servicios por parte del Estado. Precisamente, la intervención del Estado es para crear las
condiciones necesarias para que el mercado desarrolle los productos requeridos y
adecuados de forma sostenible. El desarrollo de mercados financieros y de mercados
de seguros es complementario y enfrenta desafíos semejantes.
Sin embargo, el diseño de la política actual no parece tener en cuenta las razones
que explican la falta de acceso al financiamiento de la banca privada de primer piso,
que también afectan al sector agropecuario y a los mercados rurales. Tales causas
tienen que ver con la falta de infraestructura financiera adecuada a las necesidades de
las comunidades rurales, los elevados costos de transacción que implican el uso de
los productos financieros existentes, la falta de productos adecuados a las necesida-
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
des de la demanda y la falta de manejo de los riesgos agropecuarios, que exacerban
el riesgo de crédito que percibe el sector financiero como demasiado alto.
3.3.1Estructura institucional para el financiamiento del sector
Las políticas públicas actuales de apoyo a la financiación del sector agropecuario se
basan en lo dispuesto en la Ley 16 de 1990, que creó el Sistema Nacional de Crédito
Agropecuario (SNCA) como un mecanismo de coordinación de una multiplicidad
de entidades que en ese momento hacían parte de los instrumentos de apoyo.
El órgano rector del SNCA es la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario
(CNCA), compuesta por el Ministerio de Agricultura, el Departamento Nacional
de Planeación, el Banco de la República (banco central), dos representantes del
Presidente de la República y un representante de las entidades del SNCA. En su
momento, la ley dispuso que todos los mecanismos de crédito debían ser administrados por el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (FINAGRO),
como integrante del SNCA, junto con los fondos ganaderos y los tres bancos que
existían en ese momento especializados en el sector: Caja Agraria, Banco Ganadero
y Banco Cafetero. Posteriormente, el panorama institucional cambió radicalmente,
pues la Caja Agraria fue liquidada por graves quebrantos patrimoniales y en su lugar
fue creado en 1999 el Banco Agrario, el Banco Ganadero fue vendido al BBVA y el
Banco Cafetero fue vendido a Davivienda.
FINAGRO fue creado en 1990 para sustituir el Fondo Financiero Agropecuario
(FFAP), administrado por el banco central (Banco de la República) para canalizar
recursos de fomento hacia el sector agropecuario dentro de la política de crédito
dirigido del momento. Su objeto social se definió como la financiación de las actividades de producción y comercialización del sector agropecuario y quedó autorizado
para captar fondos a través de la emisión de títulos, realizar operaciones de crédito
externo y operaciones de redescuento con entidades sujetas a la vigilancia especializada del Estado. FINAGRO cumple, además, la función de administrar el FAG y
la Ley 16 dispuso que el 25 % de las utilidades anuales de FINAGRO debían ir a
nutrir el patrimonio del fondo.
3.3.2Principales instrumentos de apoyo al sector
Los principales instrumentos del Estado, de apoyo al financiamiento del sector
agropecuario, son el redescuento de recursos en condiciones preferenciales, el
suministro de garantías públicas y los subsidios directos a las actividades del sector.
Redescuento y garantías
Los instrumentos de redescuento son administrados por FINAGRO y se basan fundamentalmente en la canalización de fondos que se recogen a través de la inversión
obligatoria de una proporción de las captaciones del sistema financiero, en Títulos
de Desarrollo Agropecuario (TDA) emitidos por FINAGRO. En la práctica, el
efecto de este mecanismo ha sido la reducción de los flujos disponibles para la
intermediación financiera hacia todos los sectores, incluyendo el agropecuario, y
la asunción de un costo de oportunidad de los recursos que el sector financiero
traslada a la tasa de interés de la cartera de toda la economía.
Estos títulos son emitidos a tasas inferiores al mercado y, por lo tanto, por debajo
del costo de oportunidad de los recursos captados por el sistema financiero, lo cual
33
34
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Cuadro 3.1
Tasas de interés de préstamos de FINAGRO
Tasas de interés
Tamaño del productor
Redescuento:
activa FINAGRO
Máxima tasa activa dada
por entidades financieras
Pequeños productores
DTF – 2,5 %
DTF + 7 %
DTF + 2 %
DTF + 10 %
Otros productores
Fuente: Manual de servicios de FINAGRO, 2013.
genera el subsidio que luego se traslada al sector agropecuario a través de tasas de
colocación inferiores a las tasas de mercado. Los títulos se emiten en dos clases, A
y B, en función del destino de los recursos: Clase A para pequeños productores5 y
Clase B para los demás productores. La tasa de captación promedio del mercado
para captaciones a término de 90 días corresponde a la tasa de Depósito a Termino
Fijo (DTF), y la rentabilidad para los propietarios de los títulos está definida como
cuatro puntos por debajo si son Clase A y dos puntos por debajo sin son Clase B.
Los recursos captados por la emisión de los TDA son la única fuente de fondos
de FINAGRO y los canaliza a través de líneas de redescuento con las tasas de interés
que se indican en el Cuadro 3.1.
La canalización de recursos de FINAGRO se da básicamente a través del Banco
Agrario, cuya cartera con dicho fondo correspondía en promedio, en 2012, al 72 %
del total de la cartera de FINAGRO. A su vez, alrededor del 70 % de la cartera del
Banco Agrario ha estado históricamente financiada con recursos de FINAGRO. Es
necesario señalar que la participación del Banco Agrario en el uso de FINAGRO se
ha venido reduciendo como resultado de un cambio reciente en la política del fondo,
lo cual ha inducido al Banco Agrario a utilizar una mayor proporción de fondos
propios en la financiación agropecuaria.
El Banco Agrario es el principal canalizador de fondos hacia los pequeños
productores, siempre con dinero redescontado con cargo a FINAGRO. La baja
rentabilidad de las operaciones dirigidas a pequeños productores es compensada por
el Banco Agrario mediante un subsidio transferido de las utilidades generadas por
aquellas operaciones de servicios a los grandes productores. En casos extremos de
mora se podría contar con la garantía del FAG, aunque existe mucha presión fiscal
para evitar el uso del fondo.
Este modelo de intermediación financiera limita el número máximo de pequeños
productores que pueden ser atendidos, ya que está sujeto a la disponibilidad de
utilidades generadas por el portafolio de servicios del Banco Agrario brindados
a grandes productores, siempre y cuando la entidad financiera pueda mantenerse
5
Según el Cuadro 1.1 del Anexo III del Capítulo I del Manual de servicios de FINAGRO, pequeño
productor es toda persona cuyos activos totales no superen los 85 477 500 COP (aproximadamente
33 300 USD), incluidos los del cónyuge, según balance comercial aceptado por el intermediario
financiero, y que por lo menos un 75 % de sus activos estén invertidos en el sector agropecuario
o que no menos de las dos terceras partes de sus ingresos provengan de la actividad agropecuaria.
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
financieramente solvente. Esta limitante es importante ya que se estima que gran
parte de la demanda de servicios financieros por parte de pequeños productores y
hogares rurales queda aún insatisfecha.
El efecto de la estructura de tasas de interés inducida por la política pública de
financiación hacia el sector agropecuario es que se ofrecen créditos a tasas bajas
que no permiten la recuperación de los costos de otorgamiento del crédito en un
modelo de negocio sostenible. Esta es una realidad que afecta sobre todo al mundo
del pequeño productor agropecuario pues, por sus características y la necesidad de
acompañamiento y recuperación especializada del crédito, la entidad financiera debe
asumir costos elevados por cada peso prestado. De hecho, los límites bajos a las tasas
de interés agropecuarias restringen la oferta de crédito, sobre todo a los pequeños
productores ya que, en el caso de los de mayor tamaño, el sector financiero les presta
en ocasiones incluso a tasas de interés inferiores a las definidas por la política.
Esta situación termina siendo adversa a los objetivos de la misma política, pues
produce un racionamiento de crédito precisamente hacia los sectores que busca
promover. La oferta privada de crédito hacia los pequeños productores agropecuarios es bastante escasa ya que la estructura de tasas hace inviable los modelos
de negocio financieros.
Dadas las restricciones impuestas por el SNCA descritas anteriormente, a los
intermediarios financieros privados se les hace inviable incursionar en el segmento
de clientes compuestos por pequeños productores, dado que sus modelos de intervención directa para este segmento no pueden funcionar de manera sostenible bajo
las condiciones concesionales ofertadas por el Banco Agrario. Dichas condiciones
son resultado de las aportaciones obligatorias hechas al SNCA por parte de las
mismas instituciones financieras privadas. De esta manera, hay pocos incentivos
para innovar modelos financieros más costo-efectivos dada la poca competencia
entre intermediarios financieros y la limitada exposición directa al cliente. Como
consecuencia, solo una parte de los pequeños productores tienen acceso a la oferta
de servicios por parte del Banco Agrario con recursos de FINAGRO, dejando otra
parte importante de la demanda restante subatendida o excluida de servicios de
crédito formal.
Subsidios del sector
La política sectorial dirigida a apoyar el sector agropecuario incluye varios subsidios
directos al sector, focalizados en áreas consideradas clave para el desarrollo sectorial.
Dentro de estos se incluyen programas de desarrollo rural, cadenas productivas,
desarrollo tecnológico, el sistema de información agropecuaria y de fomento a
la pesca y acuicultura. De ellos, el que absorbe mayor cantidad de recursos es el
programa de Desarrollo Rural con Equidad (DRE) y, especialmente, el Incentivo a
la Capitalización Rural (ICR) que se indica más adelante. De igual forma, se incluye
el Programa de Alianzas Productivas, en donde se busca facilitar alianzas entre
pequeños productores y agronegocios, estableciendo fondos rotatorios con recursos
públicos para financiar inversiones identificadas por las alianzas fomentadas.
Si bien la discusión en detalle de la razonabilidad y justificación de los subsidios
sectoriales desborda el alcance de este documento, es importante señalar que el
acceso a estos apoyos tiene un impacto considerable sobre el acceso a crédito, puesto
que en la mayoría de los casos estos subsidios solo son accesibles para aquellos
35
36
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
productores que reciben créditos con fondos de FINAGRO. Esto implica que no
solo son un factor de una demanda artificial por recursos de FINAGRO, sino que,
además, los productores que no tienen acceso a crédito tampoco tienen acceso a
los subsidios sectoriales. Esto limita el alcance y la efectividad de aquellos recursos
públicos que pretenden mejorar la competitividad de los pequeños productores y así
permitir que un mayor número de ellos sea sujeto de crédito.
En efecto, los mecanismos de control del destino de los subsidios sectoriales
tradicionalmente se han apoyado en el uso del crédito redescontado con recursos de
FINAGRO que a su vez depende del uso que hagan los intermediarios financieros
de primer piso. En este orden de ideas, las dificultades de los pequeños productores
para acceder a los servicios financieros de la banca de primer piso terminan también
afectando su acceso a los subsidios sectoriales del sector agropecuario.
3.4Resultados del marco de políticas en el
financiamiento agropecuario
Como resultado de todos estos factores, el sistema de financiamiento agropecuario
está afectado por dos dificultades que contribuyen a explicar su escaso desarrollo
actual y que se explican a continuación.
3.4.1Falta de oferta de crédito sostenible
Se observa en el mercado colombiano la ausencia de desarrollo de una oferta sostenible de servicios financieros de crédito para las actividades agropecuarias específicamente por parte de las entidades privadas. Esta situación tiene buena parte de su
origen en el ofrecimiento de condiciones financieras preferenciales por parte de los
instrumentos de la política pública, como se describió anteriormente. Los esquemas
de garantías públicas y las políticas de reestructuración de deudas agropecuarias son
un agravante que aumenta el riesgo de crédito y la percepción de riesgo por parte
del sector financiero. En efecto, los distintos planes de reestructuración de la cartera
de algunos sectores agropecuarios generan expectativas acerca de reestructuraciones
futuras que deterioran la disciplina y voluntad de pago del sector y, por lo tanto, se
da una percepción de mayor riesgo de parte del sistema financiero.
La oferta que se ha desarrollado está concentrada en los grandes productores y
agroindustrias que son clientes naturales del sistema financiero, por lo que no tienen
problemas de acceso al financiamiento. De hecho, como parte del valor agregado
que ofrece la banca a sus clientes, se incluyen los incentivos definidos en la política
pública para el sector agropecuario, por estar atados al crédito de redescuento. Esto
genera una demanda artificial por los recursos de redescuento.
Otra es la situación de los pequeños productores, pues el crédito del sector
financiero no les llega por varias razones adicionales a la imposibilidad de recuperar
los costos de otorgamiento, seguimiento y recuperación a través de la tasa de interés.
La falta de información suficiente, oportuna y confiable acerca de la capacidad de
pago afecta negativamente el acceso al crédito, la elevada percepción de riesgo y los
costos de prestación del servicio por la falta de infraestructura financiera adecuada
en las poblaciones de menos de 50 000 habitantes. En efecto, buena parte de la
cobertura física del sistema financiero hacia poblaciones pequeñas se ha dado a
través de corresponsales no bancarios (CNB) que, en muchos casos, no ofrecen los
servicios financieros completos, afectando especialmente al sector agropecuario. Por
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
ejemplo, la solicitud de un préstamo agropecuario difícilmente se puede canalizar a
través de un CNB sin que se requiera de todas formas la intervención del personal
de una sucursal bancaria.
3.4.2Falta de otros servicios financieros rurales
En el ámbito rural también se nota la falta de acceso y uso de servicios financieros
distintos al crédito, puesto que la mayor parte de la cobertura física es a través
del Banco Agrario, cuyo fuerte no ha sido la prestación de servicios distintos al
crédito. Dado que dicho banco tradicionalmente ha financiado la mayor parte de
su cartera con recursos de FINAGRO, no ha tenido que desarrollar estrategias
de captación con productos adecuados, pues la liquidez para financiar la cartera
está asegurada y no enfrenta competencia, sobre todo en el segmento de clientes
compuestos por pequeños productores. La falta de interés en la prestación de
otros servicios financieros es una de las distorsiones típicas de la banca pública
cuando se financia con impuestos (en este caso, inversiones forzosas) en lugar de
la movilización de depósitos.
De acuerdo con los resultados de varios estudios realizados durante la década
pasada, en el ámbito rural se observa con más intensidad el mismo fenómeno que en
el ámbito urbano: los costos de utilización de los servicios financieros, la baja rentabilidad del ahorro financiero (depósitos), la falta de cobertura adecuada y la ausencia
de productos adecuados a las necesidades de la demanda alejan a la población del
sector financiero.
3.5Análisis de modelos de inversión y financiamiento
liderados por actores no financieros: el caso de
Indupalma S.A.
La empresa Industrial Agraria La Palma, Indupalma S.A., nació en 1961 en el municipio de San Alberto, departamento del Cesar, con el objetivo de cultivar y procesar
el fruto de palma y proveer de materia prima a la industria nacional de grasas, aceites,
jabones, detergentes y productos industriales. La empresa se convirtió en la primera
generadora de empleo en su zona de influencia. Después de un primer período de
consolidación, entre los años 1977 y 1994 la empresa enfrentó una grave crisis de
liquidez, que tuvo origen en problemas con los grupos armados al margen de la ley
que presionaron negociaciones tan onerosas con el sindicato que en 1990 llevaron a
que el 84 % de los ingresos de la empresa se destinaran a gastos de personal.
En la primera parte de la década de los años 1990, a la crisis de liquidez se sumaron otros factores: la caída del precio del aceite de palma en el mercado externo, el
levantamiento de la política de protección sectorial y la revaluación del peso. La
pérdida de competitividad en el ámbito internacional por el rezago tecnológico
acumulado, unido a los problemas propios del conflicto armado en la región,
llevaron a la empresa hacia la peor situación de su historia, a tal punto que en 1991
estuvo a punto de liquidarse. Como resultado, tuvo que hacer un ajuste radical en
su esquema de gestión administrativa y financiera, reestructurando el área técnica y
la extensión del cultivo y reduciendo el personal de la planta.
Esta iniciativa de mejoras promovida por la administración de Indupalma estuvo
motivada fundamentalmente por las proyecciones de crecimiento de la demanda
global de aceite de palma hechas por la empresa. Se reconoció en el momento
37
38
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
que esta demanda iba a aumentar gracias al incremento poblacional en los países
emergentes y en el poder adquisitivo de esta población, que conllevan un aumento
en el uso de aceites comestibles en las dietas. A esto se le suma un incremento en el
uso de aceite de palma en la producción de biodiesel. Estas proyecciones resultaron
correctas. El aceite de palma es actualmente el aceite comestible más utilizado en el
mundo. Su participación en el mercado mundial de aceites comestibles aumentó del
14 % en 1990 al 27 % en el 2011.
La solución para reducir el costo de mano de obra y las cargas laborales fue el
impulso a la creación de cooperativas de trabajo asociado integradas en su mayoría
por trabajadores de la empresa, a las cuales se les contrataría por labor (siembra,
mantenimiento, cosecha, transporte y manejo poscosecha) y estas, a su vez, estarían
encargadas de vigilar el trabajo y la productividad de sus asociados. Al modelo
cooperativo se unió la idea de estimular la participación de los empleados como
empresarios dueños de su propio cultivo, con un mercado garantizado al vender la
totalidad de la producción a Indupalma si lograban cumplir con la calidad exigida
por la empresa. Con el fin de asegurar la calidad del producto, Indupalma adquirió
el compromiso de dar asistencia técnica a las cooperativas, contribuyendo así al
manejo de uno de los riesgos más significativos de la producción agropecuaria. Este
aspecto es de particular importancia pues contribuye a reducir la incertidumbre de
recuperación del crédito y, el hecho de que sea precisamente Indupalma la encargada
de la asistencia técnica no solo asegura que el producto tenga la calidad que necesita
sino, además, les asegura a los productores que la producción será adquirida según
los compromisos. Claramente, Indupalma es el actor más calificado para hacerlo y
además tiene incentivos poderosos para desarrollarlo con éxito. Este tipo de actividades escapa a la capacidad de los intermediarios financieros.
El uso del modelo cooperativo que se inició en 1995 fue decisivo para contribuir al
salvamento de la empresa. Como resultado de los ajustes, la nueva gestión financiera
y administrativa empezó rápidamente a mostrar resultados, tanto en las utilidades
como en los aumentos en productividad. Indupalma ha dedicado grandes esfuerzos
a fortalecer el modelo cooperativo otorgando capacitación y capitalización, a tal
punto que hoy cuenta con 30 cooperativas que agrupan 1 300 asociados. La empresa
cuenta con 18 000 hectáreas de palma sembradas en los departamentos del Cesar,
Santander y Norte de Santander. Actualmente, además de sus productos (aceites de
palma y de palmiste, torta de palmiste, semillas híbridas, plántulas y polen), ofrece
una línea integral de servicios a cultivadores, procesadores e inversionistas, como
son el diseño, estructuración y operación agronómica e industrial de negocios en la
agroindustria de la palma de aceite, desde su concepción hasta la comercialización de
los productos, dentro y fuera del país, y está catalogada como una de las 100 mejores
empresas para trabajar en el interior del país.
3.5.1Descripción del proyecto
Partiendo de la aceptación del modelo cooperativo que Indupalma venía promoviendo desde 1995, la empresa planteó el proyecto, que fue implementado entre
2001 y 2011, logrando que 150 campesinos de la región del Magdalena Medio
organizados bajo la modalidad de cooperativas de trabajo asociado se convirtieran
en propietarios de un proyecto de siembra y explotación de palma africana denominado “El Palmar”. Hoy El Palmar cuenta con más de 2 200 hectáreas y su valor
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
se estima en cerca de 15 millones de USD. El proyecto nació como consecuencia
de la crisis y la imposibilidad de la empresa de adquirir más terrenos para sembrar,
lo cual hizo que en el año 2000 la empresa propiciara el desarrollo de un programa
sostenible de proveedores de fruto de palma africana en la región. En ese momento,
la empresa contaba con 8 000 hectáreas de cultivo de palma africana, que producían
cerca de 200 000 toneladas anuales de aceite, pero tenía la expectativa de un mercado
en crecimiento que requería atender. Se buscaba aumentar la tierra disponible para
cultivo de palma a 20 000 hectáreas, en un radio de 60 kilómetros alrededor de la
plantación, con el objetivo no solo de estimular la siembra de palma en la zona, sino
posteriormente de comprarle el fruto a los cultivadores y procesarlo en las plantas
extractoras de la empresa.
La empresa se enfrentaba a dos realidades: los campesinos no eran dueños de la
tierra y no tenían la capacidad económica requerida para sobrevivir a las características propias de un cultivo de tardío rendimiento (en promedio, 30 años), donde los
primeros tres años son improductivos y llega al punto de máximo rendimiento en el
año ocho. Esta situación ilustra la importancia de contar con productos de crédito
adecuados a las características de los cultivos de tardío rendimiento. Desde el punto
de vista de la empresa, la eficiencia industrial en la extracción del aceite solo se logra
con el cuidado de los cultivos, la extensión de la siembra —al menos de 500 hectáreas
para que se justifique su inversión— y la cercanía a la planta para reducir los costos
de transporte. Este es un factor importante de reducción de los costos de transacción
como los involucrados en la provisión de asistencia técnica y el monitoreo del manejo del cultivo, que son factores determinantes para lograr un precio competitivo, lo
cual, además, requiere del uso intensivo de mano de obra, tanto en la siembra como
en el proceso industrial de extracción.
Teniendo en cuenta las características del cultivo y los factores de riesgo identificados, el proyecto requería los siguientes componentes:
ƒƒ La financiación para la compra de la tierra, garantizar la siembra y el posterior
cuidado del cultivo.
ƒƒ La mano de obra para la siembra y la cosecha.
ƒƒ La asesoría técnica, el control de la operación y administración del proyecto.
ƒƒ La compra de la cosecha, de tal forma que el riesgo de mercado queda en
cabeza del procesador y no del productor.
3.5.2Esquema financiero
Lograr la combinación de todos estos factores requirió que los asesores de Indupalma
trabajaran para alcanzar un esquema muy novedoso que involucraba la participación
del sector financiero, el sector privado agropecuario, el sector cooperativo solidario
y el Gobierno a través de los instrumentos de política agropecuaria. El esquema
estructurado entre los años 2001 y 2002 contó con una coyuntura favorable para
el proyecto, pues en ese momento el banco Megabanco6 tenía dentro de sus activos
fijos un lote de terreno en la zona, que necesitaba vender con el fin de recomponer
6
El banco Megabanco fue constituido como resultado de la fusión de unos bancos cooperativos y
cooperativas grandes que sufrieron quebrantos patrimoniales durante la crisis cooperativa de finales
de los años 1990. Posteriormente, fue comprado por el Banco de Bogotá en 2006.
39
40
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
la estructura de su balance reduciendo la participación de activos improductivos.
Aun así, se requería contar también con el financiamiento para el cultivo que, como
se describe a continuación, fue otorgado por Megabanco, pues esto le permitió
transformar un activo improductivo en uno productivo.
Indupalma convocó a campesinos de las tres cooperativas de productores y
la asociación de supervisores (en adelante, las cooperativas), que ya se venían
fortaleciendo, para explicarles el alcance del proyecto y proponerles que, con el
acompañamiento de la empresa, solicitaran un préstamo para la compra de aproximadamente 2 000 hectáreas de tierra para la siembra de palma africana. Indupalma
se comprometía a garantizar la asistencia técnica y la compra de la cosecha a un
precio de mercado, y los campesinos debían garantizar la siembra y la cosecha con
el mejor estándar de calidad. Se logró la participación voluntaria de 150 campesinos
que debían cumplir con los requisitos de permanecer asociados a las cooperativas o
a la sociedad, trabajar en el cultivo y ser propietarios en común y proindiviso de la
tierra y del cultivo. Aun cuando no todos los campesinos afiliados a las cooperativas
estuvieron de acuerdo en participar en el proyecto, Indupalma solicitó que, para
facilitar la operatividad de los contratos que se iban a celebrar, fueran las cooperativas a las cuales estaban afiliados los campesinos que aceptaron participar las que
los representaran. Para ello, celebraron contratos de mandato para que el apoderado
de las cooperativas los representara en la firma de los contratos respectivos con las
entidades financieras.
Estos contratos de mandato, junto con la propiedad proindiviso, son una innovación importante, pues permite sostener los incentivos de cada productor individual
al tiempo que reducen los costos de transacciones de hacer contratos de crédito con
cada uno por separado. Si bien el representante legal, en el contrato de mandato, no
adquiere una responsabilidad propia, para sí o la cooperativa, la presencia de esta,
donde también existen socios que no participan, representa un segmento adicional
de vigilancia y presión social, mejorando la gobernabilidad del esquema cooperativo.
Por otra parte, con el fin de facilitar la venta del lote, Megabanco otorgó un
financiamiento con recursos propios a 12 años para la compra del terreno por un
valor de 1,9 millones de USD, con tres años de gracia para el pago de intereses y
cuatro años de gracia para el capital. Para el financiamiento de la siembra y del mantenimiento del cultivo, se utilizaron fondos de las líneas de redescuento de FINAGRO a través de Megabanco para financiar a los campesinos con un préstamo por
4,3 millones de USD por el mismo plazo. El préstamo otorgado por FINAGRO se
complementó con una garantía del 80 % del valor del préstamo, a través del FAG,
y un incentivo a la capitalización rural del 40 % del saldo del préstamo (véase el
recuadro adjunto). La garantía por el 20 % restante se logró negociando con el
banco para que aceptara como garantía la valorización del terreno. Por su parte,
Indupalma se comprometió a financiar los gastos administrativos del préstamo
durante los primeros tres años de improductividad del cultivo. Si bien el banco
no tuvo que hacer ajustes significativos en el diseño de productos, fue necesario
un trabajo dedicado en la negociación y el entendimiento del esquema propuesto.
Es interesante señalar cómo la iniciativa de innovación financiera no provino del
banco, sino de los actores en la cadena y, en especial, de la agroindustria que,
además, es el actor que cuenta con ventajas de información sobre el negocio y de
información y monitoreo sobre los demás actores participantes.
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
Incentivo a la Capitalización Rural
El Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) es un beneficio económico que el Gobierno
otorga a una persona natural o jurídica que, de forma individual o colectiva, ejecute
un proyecto de inversión nuevo, con la finalidad de mejorar la competitividad y sostenibilidad de la producción agropecuaria y de reducir sus riesgos de manera duradera, previo el cumplimiento de los requisitos establecidos por FINAGRO y sujeto a la
disponibilidad de recursos presupuestales y de tesorería del programa. Este incentivo
consiste en un abono que realiza FINAGRO al saldo del préstamo contraído por el
beneficiario para financiar las actividades de inversión objeto del incentivo.
Para darle mayor garantía al banco de la buena administración de los recursos, se
constituyó un contrato de fiducia en garantía y uno de fiducia en administración con
la Fiduciaria Fiducolombia7, en los cuales la fiduciaria8 estaría encargada de vender
los bienes fiduciarios o darlos en dación de pago en caso de que las cooperativas no
cumplieran con las obligaciones contraídas con el banco y con Indupalma, y asegurar la buena gestión de los recursos del proyecto. La fiduciaria recibió los recursos
del banco y estuvo encargada de celebrar la mayoría de los contratos que el proyecto
demandó, al igual que del pago a los acreedores.
Indupalma fue contratada por la fiduciaria con varios fines:
ƒƒ Como administrador logístico con el compromiso de dirigir, orientar, coordinar y desarrollar cada una de las etapas del cultivo a cambio de un porcentaje
sobre los costos y gastos del proyecto.
ƒƒ Para que, en nombre y por cuenta del fideicomiso, adquiriera los insumos y
los equipos y contratara la mano de obra del proyecto.
ƒƒ Para realizar la compraventa de plántulas para dar inicio a la siembra.
La fiduciaria celebró un contrato con las tres cooperativas para que sus asociados
asumieran las labores de siembra y cosecha del cultivo de palma y se comprometió
con un contrato de interventoría cuya principal función era vigilar el manejo de los
recursos del proyecto. Además, las cooperativas y la fiduciaria se comprometieron
con Indupalma a suministrar de forma exclusiva todo el fruto de la cosecha durante
28 años.
7
Fiduciaria Bancolombia (conocida como Fiducolombia) es parte del Grupo Bancolombia, uno de
los conglomerados financieros privados más grandes y sólidos de ese país. Se consolidó el 30 de
diciembre de 1998 mediante el proceso de fusión entre Sufibic y Fiducolombia, convirtiéndose en la
primera fiduciaria del país en volumen de activos administrados. Contar con una fiduciaria de estas
características le dio al proyecto un sello de garantía de seriedad en los compromisos adquiridos por
cada una de las partes.
8
Contrato de fiducia en garantía, mediante el cual se creó un patrimonio autónomo conformado
por la tierra y el proyecto como tal. A través del contrato de fiducia de administración, inversión
y fuente de pagos, se creó el patrimonio autónomo integrado por los desembolsos de crédito
aprobado por Megabanco, el producto de la venta del fruto y todos los demás ingresos que
recibiera el proyecto.
41
42
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 3.1
Esquema de financiamiento proyecto El Palmar
Operador logístico
Capacitación a los asociados
Compra de producción a las coop. y garantiza precio
INDUPALMA
Contrato de suministro de fruto
Contrato de compra-venta de plántulas
Contrato de administración delegada
Contrato de fiducia
en garantía y administración
Contrato
de prestación
de servicios
FIDUCOLOMBIA
COOPERATIVAS DE
TRABAJO ASOCIADO
Contrato de
compra-venta
de la tierra
Contrato
de mandato
Fiducia en garantía
y en administración
MEGABANCO
Contrato de prestación
de servicios
ASOCIADOS
COOPERATIVA
Operación de redescuento
FAG y capital de trabajo
FINAGRO
Fuente: los autores de acuerdo con entrevistas y tesis de grado de Tatiana Ángel.
Indupalma, por su parte, se comprometió a atender oportunamente el pago del
precio del fruto a favor del patrimonio autónomo, así como a recibir la totalidad del
fruto producido por el proyecto El Palmar (Figura 3.1), de acuerdo con los períodos
previamente establecidos. En cuanto al precio del fruto, se acordó que se pagaría el
observado en el mercado nacional para la zona central palmera (información que
es publicada por la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite –
FEDEPALMA), menos los descuentos de ley vigentes para el sector palmicultor.9
En esta alianza en particular se beneficiaron: i) los campesinos, al convertirse en
propietarios de la tierra y el cultivo generador de ingresos; ii) el banco y la fiduciaria,
por la generación de ganancias derivadas de la financiación de los proyectos y de la
celebración de contratos de fiducia; iii) Indupalma, por el suministro permanente
del fruto para su procesamiento y venta, y a través de las ganancias derivadas de la
prestación de servicios de operación logística.
Los impactos generados por el proyecto son considerados por todos los actores
involucrados como muy positivos. Una vez finalizados los compromisos de pago
con el banco en 2012, en un período de 10 años (dos años menos de lo inicialmente
9
El sector cuenta con dos instrumentos parafiscales. Por un lado, el fondo de fomento palmero, creado
en 1994 por ley de la República, que es una cuenta especial que se nutre con recursos de origen
parafiscal de carácter obligatorio aportados por los productores de aceite de palma crudo y de palmiste,
con los cuales se financian los programas de desarrollo del sector. Por otro, el Fondo de Estabilización
de Precios para el Palmiste, el Aceite de Palma y sus Fracciones, que es una subcuenta del Fondo de
Fomento Palmero, que se organizó legalmente en diciembre de 1996 y comenzó a operar a partir de
1998; funciona como un instrumento parafiscal que ayuda a regular la oferta interna de tales productos,
facilita las exportaciones y optimiza el ingreso que por concepto de su venta reciben los productores.
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
proyectado), Fiducolombia liquidó los dos patrimonios autónomos y entregó a
una nueva sociedad que tuvo que ser creada (Agroindustriales El Palmar S.A.S.) el
derecho de dominio sobre la totalidad del proyecto. De este modo, cada campesino,
como accionista de la sociedad, quedó con una parte alícuota sobre la tierra y el
cultivo equivalente a 100 acciones nominales. Tuvieron que crear su propia junta
directiva y empezar a actuar como empresa. Hasta el momento, el modelo ha sido
exitoso, pues cada familia productora incrementó sus ingresos al pasar de recibir
cerca una media de 450 USD al mes como prestadores de servicios, a ganar cerca de
1 700 USD. Estas familias se convirtieron en propietarios de la tierra, se insertaron
en la cadena de valor y, como resultado de los mejores ingresos, algunos de sus
hijos han empezado a ir a la universidad. El valor del patrimonio de la empresa les
ha dado la posibilidad de acceder a varias fuentes de financiación. En el año 28 del
proyecto, cuando el cultivo deje de ser rentable, tendrán varias opciones: la empresa
deberá invertir en la recuperación de suelos y podrá volver a sembrar palma u otro
producto o convertirlos en bosque o huella de carbono.
Actualmente, Indupalma opera en su alianza con 13 plantaciones manejadas por
cooperativas de campesinos que siguieron el modelo pionero de El Palmar. Esta
alianza reúne a 385 miembros y 1 600 productores aliados. Estas cooperativas manejan 14 plantaciones que cubren un área de 23 900 hectáreas, generando 322 empleos
directos, 643 empleos indirectos y beneficiando a 4 785 miembros de sus familias
y pobladores de la región. Gracias a este modelo productivo, Indupalma produce
58 257 toneladas de aceite de palma, que equivale al 15 % de la producción nacional.10
3.5.3Mecanismos de mitigación de riesgos
Cada uno de los actores en la cadena de valor enfrentaba riesgos. El primero, común
y más grave de todos, era la situación de orden público en la zona donde está el
cultivo. Aun así, el mismo proyecto era una apuesta para generar riqueza y un efecto
demostración del compromiso de la empresa privada en la generación de valor de la
comunidad. Fue necesario buscar el respaldo del Gobierno para garantizar las condiciones de vida y de seguridad para que los campesinos permanecieran en el campo
y tuvieran incentivos para mantenerse dentro del negocio de la palma africana.
En el caso del sector financiero, tanto para Megabanco como para la fiduciaria, el
riesgo más importante que había que cubrir era que los campesinos pudieran pagar
la deuda contraída, tanto para la compra de la tierra como para la siembra del cultivo. Para esto, la constitución de la garantía de la compra de la totalidad del fruto por
parte de Indupalma, por todo el periodo de producción (28 años), y la obligación
de los campesinos de vender todo el fruto de la cosecha a Indupalma, se constituyó
en la mejor garantía. Por su parte, al fijar el precio referido al mercado, también se
garantizaba que fuera definido por una entidad externa (FEDEPALMA). En el caso
específico de Megabanco, los contratos de fiducia fueron decisivos para cubrir los
riesgos de garantía y administración eficiente de los recursos desembolsados.
Para Indupalma, el mayor riesgo, una vez terminados los contratos de fiducia,
consistía en garantizar el suministro del fruto por la totalidad del tiempo pactado.
10
Datos a diciembre de 2011.
43
44
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
En este caso, el riesgo principal era que, en la nueva sociedad creada por los
cultivadores, una vez liquidado el fideicomiso, algunos socios decidieran vender
sus acciones a terceros, o que grupos al margen de la ley los obligaran a venderlas
o cederlas. Para mitigar estos riesgos, se incluyeron dos cláusulas en los estatutos
de la sociedad Agroindustriales El Palmar S.A.S.: i) se acordó que las acciones
ordinarias emitidas por la sociedad no podrían ser negociadas por un término de
10 años contados a partir de su emisión, salvo autorización expresa de la Asamblea
de Accionistas; ii) que, en caso de ser aprobada la negociación de acciones por
parte de la Asamblea, el vendedor deberá ofrecerlas primero a los demás accionistas de la sociedad, quienes tendrán derecho a adquirirlas en la misma proporción
a su participación dentro del capital social. Un riesgo adicional del proyecto,
relacionado con la sociedad, es que los propios accionistas decidan disolverla o
cambiar su objeto social. Este riesgo es inevitable, pues las sociedades comerciales
pueden cambiar su objeto social o disolverse por medio de una reforma estatutaria,
lo cual solamente requiere del voto en Asamblea de la mayoría de los accionistas.
La supervivencia de la sociedad y del proyecto dependerá, entonces, de la voluntad
política de los campesinos accionistas y del apoyo constante de Indupalma como
aliado estratégico.
3.5.4Apoyo al emprendimiento
Indupalma ha dedicado importantes esfuerzos durante muchos años a la capacitación de los campesinos, no solo como cultivadores de palma africana, sino en la
creación de capacidades empresariales que lleven a reducir la pobreza y la vulnerabilidad. La capacitación se ha enfocado en tres aspectos que tienen relación con el
fortalecimiento del capital humano:
ƒƒ Aumentar la confianza de los campesinos y sus familias de su capacidad para
salir de la pobreza, pues en general los campesinos tienen la preconcepción de
que tienen poco y no van a salir de la pobreza.
ƒƒ Educación gratuita: han fundado un colegio de día para niños y de noche
para adultos.
ƒƒ Creación de capacidades empresariales: enseñanza en contabilidad, aspectos
tributarios y decisiones gerenciales.
Indupalma adoptó el modelo de externalizar la mayor parte de sus servicios, contratando a las cooperativas para las labores de suministro de mano de obra, para la
siembra y para la cosecha, por lo que ha dedicado importantes esfuerzos, durante
muchos años, a la capacitación y fortalecimiento de las mismas, en su capacidad
operativa, financiera y de gestión. Ha creado un proceso de acompañamiento en
la generación de activos, promoviendo negocios alternativos, la compra de sedes,
herramientas y equipos de transporte, como tractores y buses, que luego son
arrendados por la empresa, la cual no les exige exclusividad en los contratos. Un
ejemplo de emprendimiento lo tiene actualmente la cooperativa Mano Amiga, solo
de mujeres, que ya tiene una miscelánea.11
11
En Colombia, una miscelánea se refiere a un pequeño almacén con venta de todo tipo de artículos.
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
Con el fin de mantener la mejor productividad, Indupalma ha implementado
un modelo de calificación por competencia entre las cooperativas mediante el cual
mide cada cuatro meses y califica teniendo en cuenta dos aspectos. Por un lado, una
evaluación desde el punto de vista agronómico, en su labor de siembra y cultivo, en
la que se evalúa que hayan implementado todas sus herramientas de seguridad y que
las labores no solo se efectúen a tiempo sino con calidad. Por otro, el componente
empresarial, que se mide por la asistencia de los asociados a todas las capacitaciones,
así como que estén formalizados en el pago de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Las cooperativas mejor calificadas son premiadas con la adjudicación
de los lotes más productivos. De esta manera, se refuerza la estructura de incentivos
a largo plazo para las cooperativas, el cual es consistente con la visión de mantener
altos niveles de productividad de manera sostenible.
3.5.5Posibilidad de réplica
Es necesario destacar que este es un buen ejemplo de cómo las crecientes oportunidades en mercados agropecuarios globales motivan a actores privados a encontrar
soluciones a las complejas limitantes que restringen el financiamiento de inversiones
en el sector. Este proceso ha implicado a su vez estructurar las cadenas productivas
de manera que pequeños productores puedan participar en ellas y obtener beneficios
gracias a mejoras en sus niveles de competitividad.
El modelo fue impulsado en un principio por la empresa palmera bajo unas
condiciones especialmente adversas, determinadas por su entorno y situación
económica particular en ese momento. Aun así, los ejecutivos de la empresa lo
promueven hoy para ser implementado en cualquier actividad económica, con sus
correspondientes ajustes. Desde el sector privado, en especial porque contribuye
a la generación de riqueza, con la construcción de capital social e integración en
la cadena de valor, promoviendo así un esquema de ganancia para los campesinos
y productores. La empresa ya lo está replicando en el Vichada, otra zona del país,
donde participa en la creación de las cooperativas, que son el primer paso y la base
fundamental del proceso.
La experiencia descrita resalta importantes condiciones que se debieron
reunir para que el proyecto de inversión fuera ejecutado. La empresa fue el
origen del diseño del modelo de negocio que se iba utilizar y el facilitador de la
colaboración con la organización de productores, las instituciones financieras y
el Gobierno. Esta iniciativa de la empresa está motivada por sus proyecciones de
crecimiento de la demanda global de sus productos derivados de la palma. Fue
necesario que la empresa convenciera a todos los demás actores de la viabilidad
económica del proyecto y de la mitigación de riesgos que el modelo de negocio
propuesto ofrecía.
La organización de productores requirió un nivel suficiente de gobernabilidad y
de capacidad gestora para que una cantidad suficiente de miembros aceptara participar en el proyecto. La institución financiera requirió, además, aceptar el potencial
técnico-económico del proyecto, de ciertos aseguramientos clave como fue la
participación de un fideicomiso respaldado por un patrimonio externo significativo
que compensara por la falta de solidez financiera en la cual Indupalma se encontraba
en ese momento, así como garantías que cubrieran el financiamiento a los pequeños
productores. Aprovechando de la mejor forma el contexto institucional colombia-
45
46
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
no, Indupalma recurrió al Gobierno para obtener garantías y subsidios para los
productores y, a su vez, obtener cierta protección ante la situación de inseguridad
en la zona del proyecto.
3.6 Conclusiones
El caso de estudio ilustra los fuertes incentivos que puede tener la empresa privada
doméstica para buscar soluciones a los impedimentos de inversión que enfrentan
otros actores de las cadenas de valor a los cuales está vinculada, en su búsqueda por
garantizar el suministro de insumos para su propia producción.
Es necesario destacar cómo este caso se dio dentro de un entorno de política pública
con limitantes para el desarrollo sostenible de esquemas financieros rurales con mayor
cobertura y profundidad. Aun así, los actores involucrados diseñaron mecanismos
que les permitieron adaptarse al entorno, logrando efectos muy positivos, tanto desde
el punto de vista de la productividad agropecuaria como de fortalecimiento del tejido
social y reducción de la pobreza en sus respectivas zonas de influencia.
La dificultad operativa de trabajar con pequeños productores individualmente
lleva a que la organización asociativa o cooperativa sea ideal como institucionalidad,
pues facilita la contratación de labores, el suministro de insumos y la difusión e
implementación de mejores prácticas y aplicación de tecnologías especializadas
que aseguran la mejora de la productividad y la calidad requerida en el producto
final. La empresa privada, en el caso ilustrado, ha requerido el fortalecimiento del
modelo asociativo o cooperativo en su estructura de gobernabilidad, de gestión y la
capacitación de sus asociados.
Desde el punto de vista del financiamiento, la garantía de un acceso estable al
mercado a través de un vínculo comercial de mutuo beneficio entre los pequeños
productores y empresas de negocios privadas es el aspecto más relevante que
permite a los pequeños productores acceder a financiamiento agropecuario. El
vínculo comercial mencionado representa también un mitigador de riesgo para el
sector financiero formal, el cual se apoya en las ventajas informacionales sobre los
mercados agrícolas que poseen los actores agroindustriales, y así logra adaptar sus
esquemas de financiamiento a las condiciones propias del cultivo, siempre y cuando
la comercialización de los productos reduzca el riesgo de pago.
En ambos casos, las iniciativas de las empresas agropecuarias privadas reflejan
la visión estratégica de utilizar de la mejor manera posible programas del sector
público para facilitar la ejecución de sus modelos de inversión, los cuales implican
un apoyo sustancial y costoso a las capacidades productivas y de gestión de los
productores y sus organizaciones.
3.6.1Potencial de los mecanismos estudiados
El esquema ilustrado puede replicarse en cuanto a las características comentadas, es
decir: deben ser promovidos por los actores que tienen un conocimiento profundo
de las dinámicas de los mercados agropecuarios y los riesgos a la inversión implícitos. En este caso, en consistencia con las tendencias regionales y globales, son los
actores privados domésticos partícipes en las cadenas de valor quienes tienen ese
conocimiento y lideran el diseño y la implementación de los mecanismos de inversión y financiamiento. En este caso, fue crucial incentivar la promoción y posterior
fortalecimiento de la asociatividad, la intervención en la capacitación en mejores
Capítulo 3 – Estrategias de financiamiento agrícola a largo plazo [...]
prácticas, tanto para el cultivo como para el modelo cooperativo o asociativo y
en el otorgamiento de garantía de compra de la producción, lo cual redundará en
la posibilidad de acceder a fuentes de financiamiento, tanto del sector financiero
público como del privado.
El caso de Indupalma es un esquema replicable, pero requiere de un acompañamiento técnico y jurídico que garantice el entendimiento del proceso, de la
estructura jurídica requerida y de las responsabilidades y riesgos que asume cada
uno de los actores de la cadena de valor. Sin el acompañamiento de la empresa privada altamente informada sobre los requerimientos y perspectivas en los mercados
agropecuarios, y su impulso del proyecto tanto a nivel de Gobierno como del sector
financiero privado, hubiera sido imposible lograr el éxito.
El compromiso de los actores privados en la cadena de valor, compuesto por las
empresas de agronegocios y los pequeños productores, es la mejor garantía, tanto
para el Gobierno como para el sector financiero privado, de la veracidad y legitimidad del proceso de inversión. Aunque en ningún caso las empresas de agronegocios
están en la capacidad de brindar directamente el financiamiento a largo plazo requerido por los productores, sí hacen aportaciones importantes de fondos y recursos
humanos para facilitar la reorganización de la cadena de valor, la capacitación de
los productores y la garantía de compra de la producción, crucial para lograr los
resultados alcanzados.
3.6.2Recomendaciones para intervenciones públicas
Desde el punto de vista de la política pública, si bien las autoridades relacionadas con
el sector agropecuario en Colombia han iniciado el ajuste de algunos de los instrumentos para reducir las distorsiones en el mercado financiero, es fundamental que se
aborden las reformas de una manera integral, de tal forma que se ajusten los aspectos
que constituyen mayores restricciones para la participación con recursos propios del
sector financiero en la financiación rural, tanto agropecuaria como no agropecuaria.
El enfoque dirigido a lograr las reformas estructurales en la política financiera
hacia el sector debe partir de que la intervención del Estado debe darse solo para
complementar al sistema financiero, sin sustituirlo y sin generar distorsiones en los
mercados que agraven el efecto de las fallas de mercado. Con esto, es sin duda necesario reconocer el efecto de las fallas de mercado específicas que impiden el acceso
del sector agropecuario a la banca de primer piso y diseñar intervenciones públicas
que reduzcan los problemas de agencia enfrentados por los actores privados. Hasta
ahora, el efecto de los instrumentos utilizados por la política pública en Colombia
ha tenido un impacto limitado en promover el acceso de los pequeños productores
agropecuarios a la banca de primer piso.
Incluso disponer de un banco público de primer piso no ha sido suficiente para
satisfacer las necesidades de financiamiento de la población rural. Si bien el banco
estatal es el principal canalizador de recursos redescontados hacia los pequeños
productores, lo hace apoyado en un esquema de garantías públicas que limita el
desarrollo de innovaciones financieras que permitan un análisis de riesgos más preciso, el desarrollo de una amplia gama de productos (además del crédito) ajustados
a las necesidades financieras de los clientes y el diseño de canales de distribución
costo-efectivos que permitan a estos productos financieros llegar a una mayor
cantidad de pequeños productores rurales.
47
48
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
El esquema estudiado permite identificar posibles acciones del sector público
que facilitarían la expansión de estas experiencias exitosas. Sin duda, es importante
promover un marco de políticas públicas que no restrinja a las empresas agropecuarias aprovechar el crecimiento de los mercados globales, regionales o locales. Son
estas oportunidades de negocio las que dan a los actores privados en las cadenas de
valor, incluyendo a los pequeños productores, el incentivo de encontrar modelos de
negocio que hagan viable la financiación de proyectos de inversión agropecuarios.
El desarrollo de las capacidades productivas y de gestión de los pequeños productores y sus organizaciones fueron clave para lograr la viabilidad de los proyectos de
inversión estudiados. La implementación de programas de desarrollo de capacidades
representa un área de intervención muy apta para el sector público. Sin embargo, las
experiencias presentadas sugieren que, para desarrollar estas capacidades de manera
efectiva, es necesaria una estrecha colaboración con las empresas agropecuarias privadas, las cuales están en la capacidad de indicar los requerimientos del mercado que
rigen el contenido de las capacitaciones dirigidas a los pequeños productores. Estas
empresas están en una mejor posición para proveer esta información de mercado, en
lo que al sector público se refiere, dado que están en contacto directo y constante
con los compradores de los productos agropecuarios finales.
Otras áreas de intervención pública sugeridas son la provisión de bienes públicos
requeridos según el contexto y la facilitación de interacciones entre los actores de
las cadenas de valor que promuevan vínculos más fuertes entre ellos. El caso de
Indupalma muestra la provisión por parte del Estado de un bien público, como es la
seguridad en las zonas donde se implementó el proyecto de inversión.
49
Capítulo 4
Análisis de experiencias
innovadoras en el diseño de
mecanismos de financiamiento
para inversiones en agronegocios
que sean inclusivas: el caso
de Bolivia
José Antonio Sivilá Peñaranda y Claudio González-Vega12
4.1 Introducción a los mercados financieros rurales
en Bolivia
En Bolivia, diversos observadores juzgan que, a pesar de numerosos logros alcanzados, el desarrollo de los mercados rurales, en general, y de las finanzas agrarias
rurales, en particular, ha sido insuficiente para permitir el crecimiento equitativo y
sostenible de los ingresos de un segmento importante de la población. Los mercados
financieros rurales siguen mostrando poco dinamismo y una cobertura limitada,
que no responde a las diversas demandas de los pobladores rurales, en particular
los de menores ingresos. Este ha sido el caso, a pesar del renombrado éxito de las
microfinanzas bolivianas principalmente en las áreas urbanas y periurbanas.
Diversas políticas públicas y variadas acciones del sector privado, que han
intentado mejorar la amplitud y profundidad de la cobertura de estos servicios
financieros en intentos por reducir los rezagos observados, han sido insuficientes.
Se requerirán renovados esfuerzos de innovación para que la profundización
financiera agraria rural promueva inversiones y la adopción de tecnologías de
mayor rendimiento que permitan aprovechar la expansión de oportunidades en el
sector agropecuario. La eficacia y robustez de estas innovaciones dependerán, a su
12
Los autores agradecen el valioso aporte y comentarios de Emilio Hernández y Calvin Miller (FAO)
y de Rodolfo Quirós (Academia de Centroamérica), así como la cooperación de funcionarios de
las diversas entidades estudiadas. En particular, desean agradecer conversaciones con Marcelo
Mallea, Oscar Pammo y Jorge Arias, de Sembrar Sartawi; María Elena Querejazu, del Instituto
Sembrar; Álvaro Moscoso y Marco Ríos, de CIDRE; María Elena Moscoso (†) y Milton López; de
FONDECO; Hussein Abdelhalin, José Morales, Gonzalo Aráuz, Virginio Ávila, Gary Rodríguez y
Pablo Oliva, de IDEPRO; Álvaro Bazán, de Emprender; Mario Soliz, de la Fundación FAUTAPO Educación Para el Desarrollo; Flavio Ralde y Claudia Escobar, de Pro-Rural; Rafael Burgos y Oscar
Vedia, del Banco FIE; y Pedro Arriola, del Banco Los Andes Procredit.
50
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
vez, del desarrollo de una infraestructura física e institucional y de un marco de
regulación que las promuevan, en lugar de desalentarlas o distorsionarlas.
Es este sentido, Bolivia atraviesa un momento de transición interesante pero,
también, de incertidumbre con respecto al futuro, en lo que corresponde al marco
normativo y de intervención estatal y sus consecuencias, tanto en relación con las
actividades de producción y comercialización de productos agropecuarios como
en relación con las operaciones del sistema financiero. Una característica central de
este proceso de cambio ha sido la desconfianza en los mecanismos de mercado y
un optimismo en la capacidad del Estado Plurinacional de Bolivia para orientar la
asignación de los recursos hacia actividades consideradas prioritarias y para asumir
funciones previamente ejercidas por el sector privado.
Por una parte, en los mercados de productos se destaca la creación, en 2007, de
la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA). Esta institución
distribuye semillas e insumos subsidiados y compra y almacena cosechas (acopiando
maíz, trigo, arroz y soya), con el pago de precios altos a los productores. A la vez,
EMAPA les vende a los consumidores los mismos productos y sus derivados (así
como otros productos estratégicos —en particular, azúcar) a precios bajos. Para
garantizar el abastecimiento del mercado interno (desde una visión de seguridad
alimentaria soberana), las autoridades imponen restricciones a las exportaciones y
levantan restricciones a las importaciones, sobre todo para contener el aumento de
los precios. Estas medidas responden a situaciones coyunturales y cambios inesperados de criterio, lo que ha dificultado la ordenada programación de la producción
y comercialización de los cultivos.
Estas intervenciones han ido acompañadas de numerosos subsidios y programas
de seguros de cosechas, en general no actuarialmente sustentables, así como de
impuestos y restricciones que han distorsionado el funcionamiento de los mercados
rurales. Entre estas intervenciones se destacan programas de donación de tractores
y otra maquinaria agrícola, usualmente para uso en las comunidades. Parece prevalecer el supuesto de que una “tractorización” generalizada aumentaría la productividad (hasta ahora baja, salvo excepciones) de la agricultura boliviana. El modelo
adoptado ha sido el de donaciones ad hoc y, en algunos casos, el ofrecimiento de
líneas específicas de crédito subsidiado para la compra de maquinaria a través de la
banca pública, mientras que (en el actual entorno legal —de derechos de propiedad
y mecanismos contractuales—, regulatorio y de expectativas políticas) los intermediarios financieros no gubernamentales enfrentan serios obstáculos para expandir
una oferta de crédito sustentable con estos propósitos.
Otra intervención potencialmente distorsionante es el accionar del Banco de
Desarrollo Productivo (BDP). Esta entidad pública, principalmente de segundo
piso, realiza operaciones de fideicomiso con intermediarios financieros de primer
piso, para orientar préstamos al sector agropecuario y otras actividades productivas.
Estos son pactados a tasas de interés (al deudor) por debajo de las que ofertan tanto
las entidades financieras reguladas como las no reguladas, aspecto que desincentiva
la colocación de crédito a este sector —por iniciativa propia y a tasas de interés de
mercado— por parte de las entidades de intermediación financiera. Esta distorsión
en los mercados financieros rurales se ha visto acentuada con la introducción de
límites a las tasas de interés para los préstamos al sector productivo, de acuerdo a la
nueva Ley de Servicios Financieros. Esta legislación amplía, además, las atribuciones
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
del BDP (con operaciones de primer piso) y propicia una coexistencia asimétrica
entre las entidades públicas y las privadas en los mercados financieros rurales.
Las distorsiones resultantes en la formación de los precios de los productos
agrícolas y en la determinación de las tasas de interés y de las condiciones contractuales asociadas con la oferta crediticia al sector podrían: i) inducir una mayor
volatilidad en los volúmenes de la producción agropecuaria (incrementando, de
esta manera, los riesgos de crédito y haciendo más difícil la estabilización del
consumo de los hogares agrocampesinos); y ii) crear desequilibrios entre la oferta
y la demanda de fondos (que dan origen a diversos mecanismos de racionamiento
del crédito) típicamente en mayor detrimento de los productores agropecuarios
más pequeños, sujetos a mayor racionamiento. Las complejas interacciones resultantes entre las distorsiones en los mercados de productos y en los de servicios
financieros con frecuencia llevan a resultados inesperados y contraproducentes,
contrarios a los propósitos (bien intencionados) de los encargados de diseñar las
políticas públicas.
Por otra parte, la nueva Ley de Servicios Financieros n.° 393, promulgada a finales
de 2013, adopta una visión de “interés público” en la prestación de estos servicios.
Entre otras disposiciones, manda la fijación de límites a las tasas de interés (para
los préstamos a las actividades productivas y a la vivienda social), así como tasas
mínimas para algunos depósitos captados del público. Mientras tanto, la captación
de fondos a tasas elevadas por el Banco Central ha incrementado artificialmente el
costo de fondos para los intermediarios.
A la vez, esta Ley propone el establecimiento de requisitos mínimos de cartera
(cuotas de colocación) para las actividades productivas y de vivienda de interés
social, la limitación de las utilidades de los intermediarios financieros y gravámenes
adicionales a sus transacciones, requerimientos medibles de desempeño social
(reportables anualmente a la autoridad prudencial), mecanismos de protección del
consumidor financiero, ampliación de la regulación prudencial y no prudencial a
todos los espacios de la actividad financiera y nuevas restricciones de entrada al
mercado. Recientes decretos supremos obligan a destinar 6 % de las utilidades de
los bancos a la creación de dos fondos, uno para garantizar préstamos al sector
productivo y otro para cubrir el aporte inicial del cliente en préstamos de vivienda
de interés social, cuando el deudor no tenga recursos suficientes. Las implicaciones
de estos cambios en la Ley son discutidas más adelante.
Esta Ley redefine el papel de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero
(ASFI) tanto como: i) autoridad prudencial (como lo fue en el ámbito de la Ley de
Bancos y Entidades Financieras n.° 1488), pero con el mandato adicional de regular
en gran detalle lo que pueden y no pueden hacer los intermediarios en el manejo de
sus carteras de crédito y en la movilización de depósitos; ii) encargada de “ordenar/
orientar” la innovación en tecnologías de crédito; iii) promotora de la expansión
del sistema financiero y encargada de orientarlo, por decreto, hacia la atención de
sectores considerados prioritarios.
No está claro cómo la ASFI logrará conciliar sus responsabilidades de: i) garantizar la estabilidad del sistema financiero (mediante una normativa basada en la
correcta evaluación y prevención de riesgos idiosincrásicos y sistémicos); ii) promover la profundización financiera (mediante el fomento de la innovación y de una sana
competencia); iii) contribuir a la orientación del crédito hacia actividades y sectores
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52
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
productivos calificados como prioritarios (según criterios dados por los procesos
políticos). Las nuevas responsabilidades atribuidas por la Ley a la ASFI representan, así, un aumento sustancial de las obligaciones que sus funcionarios tendrán a
su cargo, lo que requerirá un esfuerzo vigoroso de formación de capital humano.
Además, la ASFI deberá coordinar sus disposiciones, en todas estas áreas, con las
autoridades políticas (en particular, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas).
Esto implica una formalización de su pérdida de independencia, en contraste con la
tendencia hacia la autonomía que había prevalecido anteriormente.
En este contexto de cambio en rápida evolución, la disposición actual de los
intermediarios financieros de atender al sector agropecuario responde a dos orientaciones distintas. Por un lado, la mayoría de los intermediarios y, en particular, los
bancos (incluso aquellos que con anterioridad mostraron una clara inclinación a
innovar) tratan de organizarse para responder a los nuevos requerimientos regulatorios. Es una actitud de “esperar a ver qué pasa”, de tratar de anticipar qué es “lo
mínimo” que se les va a exigir y de qué maneras van a ser regulados en la práctica,
así como de buscar mecanismos para evadir/eludir/acomodarse a las nuevas disposiciones. Las reacciones generales observadas en los directivos consultados indican
que sus esfuerzos van a estar principalmente orientados, al menos en el corto plazo,
a buscar maneras para lograr que el nuevo marco normativo les resulte lo menos
oneroso posible a la hora de proteger su sustentabilidad. En este entorno de incertidumbre regulatoria, su orientación al sector agropecuario constituirá, más que una
continuación del proceso previo de innovación, una respuesta —en el horizonte
inmediato— a la normativa que surja. Se tratará de una reacción a los requerimientos
regulatorios y no necesariamente de una legítima innovación.
Por otro lado, algunas pocas entidades, principalmente entre las instituciones
financieras de desarrollo (IFD) en proceso de ser reguladas por la ASFI, tales como
el Centro de Investigaciones y Desarrollo Regional (CIDRE), el Fondo de Desarrollo Comunal (FONDECO), el Instituto de Desarrollo Profesional (IDEPRO),
Sembrar-Sartawi, entre otras, y Pro-Rural (con su oferta de capital de riesgo) han
conservado una genuina vocación por atender al sector agropecuario (una vocación
original, no inducida por la regulación, sino derivada de su propia misión). Estas
entidades constituyen los espacios donde hoy en día se está experimentando,
aprendiendo y buscando innovaciones genuinas para superar las dificultades que
esta tarea representa. Estas entidades estarán también expuestas, sin embargo, a
incertidumbres regulatorias semejantes o incluso mayores a las experimentadas
por los bancos, ya que el proceso para incorporarlas a la regulación prudencial está
todavía inconcluso y no completamente definido por la ASFI.
Si bien el nuevo marco normativo ha incorporado explícitamente muchas de las
prácticas innovadoras que las instituciones de microfinanzas bolivianas ya habían
desarrollado (por ejemplo, con respecto a diversas garantías no tradicionales), al
definirlas formalmente se han introducido, sin quererlo, rigideces en el proceso de
innovación. Incluso durante el proceso de regulación que ha seguido a la emisión
de la nueva Ley se han anunciado normativas que reglamentan en gran detalle
términos y condiciones de los contratos y elementos de las tecnologías de crédito,
provocando una probable uniformización en las ofertas contractuales y enfoques
metodológicos que podría destruir ventajas competitivas desarrolladas en nichos
particulares del mercado y desalentar innovaciones adicionales.
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
De esta manera, el nuevo marco normativo pudiese representar tanto una oportunidad como una amenaza, sobre todo si llegase a limitar los grados de libertad
con que las instituciones puedan operar y desarrollar nuevos productos y procesos
que les permitan llegar a clientelas potenciales (hasta el momento excluidas) u
ofrecer servicios diferentes a los anticipados por el legislador. Además, al no estar
las IFD autorizadas a movilizar depósitos (al menos por ahora) y dadas sus limitaciones tanto organizacionales como para obtener financiamiento externo, el desafío
principal será encontrar la manera como, de ser exitosos los actuales y futuros
experimentos con que estas buscan innovar, se pueda incrementar su escala, a fin de
tener un impacto masivo en el campo, y se pueda ampliar el rango de los servicios
que ofrecen.
4.2 Políticas de inclusión financiera rural en Bolivia
El marco de regulación y supervisión prudencial que gobierna a la intermediación
financiera, así como el marco jurídico existente para las transacciones, tanto las
agropecuarias como las financieras, han sido determinantes críticos de la expansión
de la prestación de servicios financieros rurales en Bolivia. Los intentos innovadores
de expandir las finanzas agropecuarias que analizados aquí fueron desarrollados
durante la vigencia de un marco de políticas anterior. Este marco había venido siendo gradualmente reemplazado por nuevas disposiciones. Eventualmente, el sistema
anterior fue sustituido, de una manera sustancial, por la nueva Ley de Servicios
Financieros. En esta sección se examina, primero, el sistema anteriormente vigente
y, luego, se describe de manera general el nuevo marco regulatorio y se anticipan
algunas de sus posibles implicaciones.
Bolivia ha destacado, en el ámbito mundial, tanto por el avanzado desarrollo de
las microfinanzas como por el papel que el marco regulatorio del país ha desempeñado en el logro de este éxito. Este logro ha sido reportado por el Microscopio Global
sobre el Entorno de Negocios para las Microfinanzas, desde su primera edición en
2009, que recoge de manera rigurosa la valoración de 13 indicadores, agrupados
en tres categorías: i) calidad del marco regulatorio (regulación de operaciones de
microcrédito, formación y operación de entidades de microfinanzas especializadas
que son reguladas y supervisadas, formación y operación de entidades de microfinanzas no reguladas y capacidad de regulación e inspección); ii) varios indicadores
del clima de inversión en el país; iii) desarrollo institucional (rango de los servicios
de microfinanzas, buró de crédito y nivel de competencia). A partir de 2011 se agregaron otros criterios, como las distorsiones en el mercado y políticas con respecto
a los depósitos, transparencia de los reportes financieros, resolución de disputas y
políticas para ofrecer servicios a través de nuevos agentes y canales.
En estudios previos para América Latina y el Caribe, Bolivia y el Perú ya habían
compartido los primeros lugares que luego alcanzaron con el índice global publicado en 2009. En efecto, para 2007 Bolivia alcanzó el primer lugar en la región, en
reconocimiento de la actitud proactiva y gradualista (respetando las condiciones
de mercado) adoptada por las autoridades prudenciales y la destacada evolución
del sector, a partir de organizaciones no gubernamentales (ONG) no reguladas (a
finales de los años 1980), hasta su regulación o autorregulación, con transparencia,
calidad de gobernabilidad e innovación en el rango de servicios. En 2009 el país
se distinguió, en particular, por un margen muy bajo (5,4 puntos porcentuales) de
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
diferencia entre las tasas de interés de los bancos y las de las entidades reguladas
de microfinanzas. En 2010, al ocupar Bolivia el tercer lugar mundial, se destacó la
masiva captación de depósitos así como la intensa competencia, que había llevado
a asombrosas disminuciones en las tasas de interés cobradas por las instituciones
reguladas de microfinanzas.
El Perú y Bolivia conservaron el primer y segundo lugar mundial, respectivamente, entre 2001 y 2013. En 2013, sin embargo, Bolivia pasó del sexto al séptimo
lugar en cuanto al marco institucional de apoyo y al sexto lugar en cuanto al marco
y prácticas regulatorias (en reflejo de los atrasos de la ASFI en otorgar certificados
de operación a las IFD, a pesar de que estas entidades ya habían fortalecido sus
operaciones, haciéndolas equiparables a las de los fondos financieros privados). Para
2014, Bolivia descendió al séptimo lugar mundial, como resultado de la normativa
represiva, incluyendo la introducción de límites a las tasas de interés. Así, la nueva
Ley interrumpió una larga tradición prudencial basada en el mercado e introdujo
una fuerte injerencia del Estado en el sector financiero.
La evolución del marco de regulación y supervisión prudencial para las microfinanzas en Bolivia se inició con la creación del Banco Solidario S.A. (BancoSol)
en febrero de 1992. Si bien este acontecimiento no constituyó una revisión en
el marco legal y normativo, sí representó un cambio trascendental en la manera
como las autoridades prudenciales enfrentaron, de ahí en adelante, la prestación
de servicios financieros a clientelas (como las rurales) hasta entonces excluidas
y a ser atendidas mediante la aplicación de tecnologías de crédito distintas a la
bancaria tradicional. El cambio de actitud fue significativo, porque si bien BancoSol fue constituido con una licencia completa y con todas las atribuciones de
un banco comercial privado, la composición de su cartera y manera de evaluar
los riesgos correspondientes diferían sustancialmente de lo típico para los bancos
comerciales. Esta audaz decisión de las autoridades prudenciales inició el proceso
de desarrollo de una normativa especializada y rigurosa que constituye uno de los
pilares del éxito de las microfinanzas en Bolivia.
La Ley de Bancos y Entidades Financieras n.° 1488 de abril de 1993, recientemente abrogada, distinguió entre bancos con ámbito nacional y bancos departamentales.
La referencia a bancos departamentales constituye un primer reconocimiento de la
posibilidad de una institucionalidad diferenciada para atender a las áreas rurales.
Esta Ley contempla también, como entidades no bancarias, la operación de las cooperativas de ahorro y crédito y de las mutuales de ahorro y préstamo para vivienda.
Tanto la normativa como el accionar de la Superintendencia de Bancos y
Entidades Financieras (SBEF) estuvieron orientados a proteger la estabilidad del
sistema financiero, como un determinante importante de una macroeconomía sana.
Esta fue una respuesta a los desequilibrios fiscales y monetarios que provocaron la
hiperinflación de la primera mitad de la década de los años 1980 y un seguimiento a
las tendencias internacionales vigentes en esta materia. Entonces, se privilegió la creciente autonomía de la SBEF y del Banco Central y se enfocó la tarea del regulador
y supervisor a garantizar la solvencia de las entidades financieras, en el entendido de
que las quiebras bancarias inducen crisis en la parte real de la economía.
Dado el rápido crecimiento y gran éxito de las microfinanzas, el Decreto Supremo n.° 24000, de mayo de 1995, autorizó la organización y funcionamiento de
fondos financieros privados (FFP), como entidades financieras no bancarias, cuyo
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
principal objetivo sería la canalización de recursos a pequeños y micro prestatarios,
con posibilidad de operar en el ámbito nacional. Esta normativa reconoció la creciente presencia en el mercado de ONG de microfinanzas y les ofreció un sendero
para someter sus actividades a la regulación prudencial, que fue aprovechado por
varias de ellas, en parte con la intención de captar fondos del público.
Si bien la Ley de 1993 había reconocido las actividades crediticias de las ONG
de microfinanzas, se les prohibía la captación de depósitos del público. El Decreto
abrió la posibilidad de que los FFP brindaran servicios de depósito. Por algún tiempo, las entidades de microfinanzas reguladas (bancos y FFP) no pusieron mucho
esfuerzo en esta dimensión de la intermediación financiera pero, con el cambio de
siglo, su captación de depósitos se volvió explosiva y llegó, de maneras innovadoras
(en especial con PRODEM FFP), a las áreas rurales.
Con la introducción de la figura de FFP, se incorporó a algunas entidades de
microfinanzas a la regulación prudencial, pero se les exigió un capital mínimo (cinco
veces) menor que a un banco (con lo que se redujeron barreras de entrada al mercado financiero regulado) y se preservó su ventaja comparativa en el nicho de mercado
de la microempresa, urbana y rural. Además, el Decreto autorizó el uso de garantías
prendarias sobre alhajas, muebles y otros objetos de valor, lo que formalizó el uso
de garantías no tradicionales como parte de la tecnología de microfinanzas.
Esta normativa anterior, vigente hasta 2013, estaba basada en la visión del papel
del mercado y del estado plasmada en el Decreto Supremo n.° 21060, de agosto
de 1985, con el que se aplicaron políticas fiscales y monetarias restrictivas a fin de
contener la hiperinflación y restaurar la estabilidad y el crecimiento de la economía.
Se liberalizó el mercado financiero (incluyendo las tasas de interés) y se suprimieron
los controles de precios y de comercio exterior. A esta visión de libre mercado se
le agregaron la libre contratación del trabajo, la privatización de empresas públicas
y el respeto a la inversión privada. Estas medidas contribuyeron a revertir la crisis
inflacionaria y a fortalecer al sistema bancario. Esta visión ha venido siendo gradualmente sustituida por una perspectiva de mayor intervención del Estado, pero en la
práctica ha sido imposible abandonar muchas de sus prescripciones.
Hacia finales del siglo, se completó un proceso de transformación de los FFP
de microfinanzas más importantes en bancos especializados (Los Andes Procredit
y FIE), en competencia con BancoSol. Algunas de las ONG financieras no reguladas que, a la vez, eran accionistas de un FFP, orientaron su operación a las áreas
periurbanas y rurales, en un intento por no competir con la entidad regulada de su
propiedad. Este fue el caso de IDEPRO y de FADES, ONG dueñas de parte del
capital de EcoFuturo FFP. Un arreglo semejante había surgido a principios de la
década con la creación de BancoSol (con un enfoque urbano) sobre la base de la
entonces ONG y luego FFP PRODEM (con un fuerte enfoque rural).
La regulación prudencial ha requerido que bancos y FFP tengan un objeto único
(enfocados hacia la intermediación financiera solamente, con exclusión de servicios
no financieros). En consecuencia, varias ONG evadieron buscar la regulación, a fin
de conservar la prestación combinada de servicios financieros y no financieros. Este
fue el caso de las entidades de banca comunal (Crecer, Pro Mujer) y de otras con
una fuerte orientación rural, como CIDRE, IDEPRO y FONDECO. Al no poder
captar depósitos, su penetración en las áreas rurales estuvo fuertemente apoyada,
con fondos y asistencia técnica, por la cooperación internacional, en particular la
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56
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
GIZ alemana, COSUDE suizo, USAID, ICCO holandesa, Oikocredit y el BID,
entre otros.
El crecimiento y éxito de las ONG financieras hizo que buscaran ampliar el
rango de sus operaciones. Con el apoyo de su organización gremial (FINRURAL)
iniciaron un ambicioso esfuerzo de autorregulación, que las llevó a adoptar voluntariamente el manual de cuentas de la SBEF y a hacer provisiones y generar reportes
semejantes a los producidos por las entidades reguladas. En 2008, las autoridades
reconocieron este esfuerzo e iniciaron un largo proceso, todavía inconcluso, para
incorporarlas a la regulación bajo la denominación de instituciones financieras de
desarrollo (IFD).
Este paso ha representado dos innovaciones regulatorias de importancia para la
expansión de la oferta de servicios financieros agrarios rurales. Por una parte, las
autoridades prudenciales han permitido que las IFD conserven su condición de
entidades sin ánimo de lucro, mientras que los demás intermediarios deben constituirse como sociedades anónimas. Por otra parte, las autoridades han permitido la
operación de intermediarios financieros regulados (eventualmente con autorización
para movilizar depósitos) sin que estén sujetos al objeto único de la intermediación
financiera y, en consecuencia, con la posibilidad de combinar servicios financieros y
no financieros (como la salud, la capacitación o la asistencia técnica).
Estas innovaciones han sido criticadas por algunos expertos en regulación
prudencial, por un lado, en la medida en que pudiesen diluir los incentivos a no
comportarse oportunistamente y, por otro, en el tanto en que la prestación de servicios no financieros debilite la labor gerencial. Se teme que la ausencia de verdaderos
“dueños” no genere suficientes incentivos compatibles con la solvencia de la entidad
y que la prestación de servicios no financieros introduzca ambigüedades en la naturaleza de la relación con los clientes, promoviendo la morosidad. No obstante estas
objeciones, el reconocimiento de las IFD podría ser promisorio para la expansión
de la oferta de servicios financieros agrarios rurales, dada una genuina vocación de
llevar los servicios a poblaciones marginales, en las áreas rurales y en vista del papel
que la combinación de servicios financieros y no financieros pueda desempeñar en el
manejo del riesgo de la cartera y en el aumento de la productividad de los agricultores y su demanda de servicios financieros. La medida en que esto se logre dependerá
de la dirección que tome el proceso de regulación de las IFD.
Hasta el momento, las IFD solamente pueden colocar crédito pero no pueden
movilizar depósitos. La ASFI les solicitó que cada una preparase un plan de acción
que les permitiese superar las debilidades identificadas y así alcanzar las condiciones
para ser reguladas y obtener su Certificado de Adecuación. Las IFD han cumplido
con lo requerido, pero la ASFI ha sido lenta en el otorgamiento de los certificados,
en parte en reflejo de la escasez de personal con suficiente experiencia que pueda
hacer la evaluación acertadamente.
Algunas de las IFD de mayor envergadura han considerado la posibilidad de
transformarse en bancos PYME, una de las nuevas figuras contempladas por la Ley,
y así alcanzar, más rápidamente, la capacidad para ampliar el rango de los servicios
ofrecidos. Esto requeriría, sin embargo, una “individualización” de su patrimonio
(es decir, reconocer “dueños” con participaciones específicas en el capital de la entidad) y un aumento de su capital social, lo que podría requerir la incorporación de
nuevos socios estratégicos. En efecto, la nueva Ley elimina la figura de FFP, licencia
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
que algunas de las IFD inicialmente consideraban obtener, y autoriza dos tipos de
licencias bancarias: una como banco múltiple y otra como banco PYME. Las IFD
no pueden aspirar a transformarse en bancos múltiples, pero podrían evolucionar
hacia bancos PYME.
Aun las que se mantuviesen como IFD, la reglamentación de la Ley requiere que
declaren un “capital fundacional” (derivado de su patrimonio actual como ONG,
pero “individualizado” entre los actuales miembros de la Asamblea) y un “capital
ordinario”, que serviría para la atracción de inversionistas externos, pero quienes no
podrían tener mayoría. A su vez, los actuales FFP ya escogieron su transformación
a alguna de las dos licencias bancarias reconocidas por la nueva Ley. Hacia el futuro,
podrán esperarse imprevistos arbitrajes regulatorios y cambios de modelos de
negocio inducidos, a la vez, por los límites a las tasas de interés y otras regulaciones
que modifican el ámbito de acción de los diversos tipos de entidades. La estructura
de mercado resultante afectará las oportunidades de expansión de la oferta rural de
servicios financieros. Algunos observadores opinan que estos cambios regulatorios
presentan amenazas importantes para las actuales IFD.
A lo largo de los años, mientras estos cambios en diseño organizacional tenían
lugar, las autoridades también flexibilizaron diversas normas, de manera que han
facilitado la expansión de los servicios financieros agrarios rurales. Se modificaron
las normas sobre horarios bancarios, permitiendo que en localidades rurales se
atendiera al público únicamente en los días de feria. Sin embargo, los requisitos para
abrir una agencia siguieron siendo los mismos para las áreas rurales que para las
áreas urbanas. La nueva Ley sí introduce esta diferenciación.
De particular importancia ha sido la evolución de la regulación sobre corresponsalías, en buena medida por la influencia externa y por la presión a copiar lo que se
ha estado haciendo en otros países. A inicios del siglo se reglamentó la figura del
mandato y, a partir de 2009, se autorizaron las corresponsalías, contratadas tanto con
otras entidades financieras como con entidades no financieras. Más recientemente se
han emitido normas relacionadas con el dinero móvil. Estas medidas han reflejado el
deseo de la ASFI de adoptar las mejores prácticas internacionales. Con frecuencia, sin
embargo, en lugar de promover un entorno propicio, las autoridades han convertido
prácticas particulares de crédito, observadas en otros países, en un requerimiento
normativo, creando una camisa de fuerza rígida que desestimula la innovación.
En otros casos, la normativa ha sido usada para promover asignaciones de la
cartera de crédito a determinados sectores, con ecos de las disposiciones típicas
de la época de represión financiera. Desde 2010 se dictaron provisiones a niveles
menores cuando los préstamos fuesen al “sector productivo” y, en algunos casos,
estas provisiones se llevaron a cero. En la medida en que las provisiones deben
ser un reconocimiento de pérdidas probables, con esta política dejaron de ser un
instrumento para el manejo del riesgo y se convirtieron en un incentivo para alterar la asignación del crédito, según criterios políticos y no técnicos. La Norma
47 hizo diferenciaciones no solo según el destino de los préstamos sino también
de la moneda (como parte de la política de “bolivianización” de las operaciones
del sistema financiero). Se establecieron encajes expropiatorios (cercanos al
90 %) sobre los depósitos captados en moneda extranjera. Algunos observadores
opinan que el tipo de cambio fijo, posiblemente sobrevaluado, perjudica a las
actividades agropecuarias.
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
4.3 Cambios recientes en el marco regulatorio en Bolivia
El asombroso desarrollo de las microfinanzas en Bolivia y la expansión de la oferta
de servicios financieros hacia las áreas rurales, usando como plataforma las innovaciones y la robustez de las microfinanzas urbanas, fueron facilitados (y en algunos
aspectos frenados) por diversas políticas públicas y, en particular, por la evolución
del marco de regulación y supervisión de la intermediación financiera. Las comparaciones en el ámbito internacional sugieren que Bolivia logró desarrollar un marco
normativo particularmente propicio para promover la inclusión financiera.
A la vez, Bolivia sigue mostrando diversas dimensiones de los rezagos agrarios
rurales típicos de los países de ingresos bajos. Superar estos rezagos es tanto un
objetivo de las políticas públicas como un desafío formidable. El panorama actual
implica, sin embargo, la sustitución del marco regulatorio asociado con estos resultados exitosos (la orientación de mercado, autonomía y enfoque de riesgo de las
autoridades y la dialéctica de diálogo con los operadores así como la construcción
del andamiaje institucional necesario para que los mercados operen más eficientemente) por una nueva perspectiva, basada en una fuerte intervención del Estado, con
la producción pública de servicios financieros (por bancos estatales como actores
centrales) y con el control de los precios de las transacciones financieras y la orientación política de la asignación de los recursos. Esta perspectiva implicaría retomar
enfoques abandonados tres décadas atrás, dado su fracaso bien documentado en el
caso de Bolivia. Las autoridades han escogido este camino, en el supuesto de que
“esta vez sí lo harán bien” y agregándole una dosis de “protección” al consumidor
financiero, conforme novedosas tendencias mundiales que recogen preocupaciones
resultantes de la reciente crisis financiera internacional, pero con la perspectiva
de que esta protección al consumidor (“visión de demanda, no de oferta”) se
fundamentaría principalmente en el control de los términos y condiciones de las
transacciones por medio de normas.
A continuación se examinan algunas de las dimensiones más importantes de este
nuevo enfoque, que había venido siendo parcial y paulatinamente introducido en
años recientes, y cuyo marco regulatorio ha quedado plasmado jurídicamente tanto
en la nueva Constitución Política y la voluminosa legislación con que se está intentando implementarla como con la aprobación en 2013 de la Ley de Servicios Financieros.
4.3.1Marco incluido en la nueva Constitución Política del Estado
Plurinacional de Bolivia
Los temas relacionados con el apoyo al sector agropecuario, en general, y con la
organización de las finanzas rurales, en particular, fueron incluidos en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (CPEPB), vigente desde febrero de
2009. En esta sección se presentan algunos de los aspectos centrales de este nuevo
marco constitucional que tienen relación con los temas objeto del análisis.
En lo que respecta a las finanzas rurales, el espíritu de la nueva CPEPB se basa
en la premisa de que es impensable que un régimen financiero de libre mercado
pudiese fomentar de modo efectivo el financiamiento de los sectores productivos de
la economía rural, incluido el agropecuario. No obstante, a pesar de esta desconfianza
en las fuerzas del mercado, a la fecha, la intervención estatal no ha podido sustituir la
intermediación financiera privada. Se visualiza, entonces, una especie de coexistencia
del régimen de libre mercado con otro de naturaleza estatista e intervencionista. Este
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
enfoque acerca del funcionamiento de los mercados financieros tiene un paralelo en
intervención, también, en los mercados de bienes, en especial en lo que respecta al control de precios de los productos de la canasta básica (arroz, azúcar, harina, entre otros).
Las formas de tenencia de la tierra tienen gran influencia en el desarrollo de los
mercados financieros rurales. La CPEPB establece que es función del Estado reconocer, proteger y garantizar la propiedad individual y comunitaria o colectiva de la
tierra, en tanto cumpla con una función social o una función económica social. La
pequeña propiedad es indivisible y constituye un patrimonio familiar inembargable.
La propiedad comunitaria o colectiva comprende el territorio indígena originario
campesino, el de las comunidades interculturales originarias y el de las comunidades
campesinas. La propiedad colectiva se declara indivisible, imprescriptible, inembargable, inalienable e irreversible.
Estas taxativas disposiciones sobre el territorio y la propiedad tienen severas
consecuencias (potencialmente adversas) sobre las modalidades de la oferta de crédito que descansan en la enajenación (hipotecaria) de los terrenos agrarios. Con la
intención de “proteger” a los pequeños propietarios y de conservar la organización
grupal vinculada a la propiedad comunitaria, estas disposiciones limitan las oportunidades de expansión de los servicios financieros rurales y el acceso al crédito,
particularmente para la inversión de largo plazo, precisamente de los segmentos de
la población más vulnerables. De esta manera, una buena intención ha dado origen
a consecuencias adversas inesperadas.
Estas disposiciones territoriales no son nuevas, ya que se remontan a la Reforma
Agraria de 1952, y su presencia ha explicado, en parte, el por qué no existe la hipoteca
rural en Bolivia. Su ausencia ha ido en especial detrimento de los pequeños propietarios, quienes —en contraste con los grandes terratenientes— enfrentan mayores
dificultades en el acceso al crédito. Años atrás, en un intento por superar esta barrera,
algunas instituciones de microfinanzas (por ejemplo, Caja Los Andes) tomaron los
“papeles” (los títulos de propiedad) “en custodia” como una suerte de garantía no
tradicional. Esta práctica no tenía fundamento jurídico entonces, pero la nueva Ley
ha incluido, entre las garantías admisibles, “documentos en custodia de bienes inmuebles y predios rurales”. A la vez, las invasiones y amplia presencia de propietarios y
poseedores de tierra que no cuentan con título o que cuentan con título defectuoso
han requerido engorrosos procedimientos de saneamiento del título.
La búsqueda de aumentos en la productividad mediante la mecanización y
tecnificación de la producción genera demandas por diversos servicios financieros
(depósitos, pagos, crédito, seguros y otros). La expansión de la oferta de estos
servicios enfrenta, sin embargo, dos posibles barreras. En primer lugar, la donación
de maquinaria y equipo por diversas instancias políticas así como la distribución
subsidiada de insumos agropecuarios distorsiona la estructura de incentivos de los
inversionistas: ¿para qué tomar un préstamo costoso si, inscribiéndome en una lista
de potenciales beneficiarios, tendría alguna probabilidad de conseguir el equipo
gratis? A la vez, el seguro agrario, altamente subsidiado, tendría un efecto ambiguo.
Por un lado, reduciría la demanda del agricultor de servicios financieros con que
protegerse de eventos adversos. Por otro lado, podría reducir el riesgo de crédito
derivado de eventos sistémicos. En segundo lugar, no existe todavía en Bolivia
la institucionalidad necesaria para facilitar una expansión del crédito con base en
garantías prendarias.
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
La escasez de información sobre la productividad (rendimientos), riesgos (volatilidad), rentabilidad y condiciones de mercado de los diversos cultivos y la poca
confiabilidad de la existente ha sido una barrera importante en la evaluación de las
carteras agrarias rurales. Los intentos exitosos de algunas instituciones financieras
han reflejado, en particular, su acceso privilegiado —por razones circunstanciales—
a información sobre ciertos cultivos o zonas del país, o sus esfuerzos excepcionales
y costosos por generar esta información internamente. Una mejor disponibilidad de
información sobre el sector (un bien público) mejoraría el entorno para el desarrollo
de los mercados financieros agrario rurales.
La creación del Fondo Crediticio Comunitario, a ser administrado por el BDP,
es una opción para el otorgamiento de crédito a las organizaciones económicas
comunitarias, con fondos del Estado y otras fuentes de financiamiento. Los recursos
del Fondo se canalizan a los productores, desde el BDP como segundo piso para el
otorgamiento de fideicomisos, a través de instituciones financieras con licencia de
funcionamiento otorgada por la ASFI o que se encuentren en proceso de incorporación a la regulación (IFD). Los préstamos con fondos del fideicomiso se otorgarán
a tasas de interés subsidiadas (costos financieros más gastos de administración del
fideicomiso y, en consecuencia, sin considerar riesgos de mora) y con gran flexibilidad en cuanto a montos. Se espera que el control social territorial represente el
mayor incentivo para la recuperación de los préstamos.
La Ley n.° 411 crea el Seguro Agrario Universal “Pachamama”, para asegurar
la producción agraria afectada por daños provocados por fenómenos climáticos y
desastres naturales adversos. Por Decreto Supremo n.° 942 de 2011, se estableció
el Seguro Agrario para Municipios con Mayores Niveles de Extrema Pobreza
(SAMEP), para cubrir las pérdidas derivadas de daños causados por heladas, inundaciones, sequías y granizo que afecten a la producción agrícola en municipios con
extrema pobreza. El Estado determina el monto asegurado por hectárea, independientemente del tipo de producto sembrado. La finalidad es cubrir los medios de
subsistencia del productor y permitirle retomar la producción cuando es afectado
por eventos adversos durante una determinada campaña agrícola. Las pólizas contemplan el porcentaje mínimo de afectación de los cultivos en un municipio dado. Si
la afectación es igual o mayor a dicho porcentaje, se ejecuta la póliza, independientemente del estado vegetativo del cultivo. Se trata, en efecto, de una intervención fiscal
redistributiva, en vista del sustancial subsidio con que las primas son cubiertas. En el
primer año, con fondos del Tesoro se cubrió el 50 % del financiamiento de la prima.
El otro 40 % resultó de la contribución de gobernaciones y alcaldías y el restante
10 % lo canceló el productor. Esta bajísima contribución del productor sugiere
tanto un peligro de riesgo moral como la posibilidad de captura de rentas por parte
de productores no necesariamente pobres.
Las consecuencias de este subsidio en el desarrollo de los mercados financieros
agro-rurales no son claras. Por un lado, el riesgo moral afectaría no solamente a las
entidades aseguradoras sino también a las instituciones de crédito, en la medida en
que la diligencia del productor-deudor en proteger la cosecha, una vez que el evento
adverso se hubiese presentado, se viese reducida por el hecho de estar asegurado
y esto disminuyese su capacidad de pago. Además, la existencia de un seguro tan
subsidiado podría reducir la demanda por otros servicios financieros (por ejemplo,
facilidades de depósito) que el agricultor hubiera usado para mitigar los riesgos a
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
que se enfrenta su hogar. Por otro lado, la indemnización constituye una fuente
adicional de recursos, con los que el productor-deudor podría hacerle frente a sus
obligaciones crediticias, en caso de darse un evento adverso sistémico. En la medida
en que el detonador de la indemnización es un evento en el ámbito del municipio, se
reduce la posibilidad de selección adversa. En el tanto en que un potencial acreedor,
que tenga habilidad para evaluar y mitigar los riesgos idiosincrásicos de prestarle
a esta clase de productores, sienta que enfrenta riesgos covariantes menores en esa
localidad, podría aumentar su disposición a expandir su cartera en la misma.
4.3.2El nuevo marco regulatorio para las entidades financieras
relacionado con las finanzas rurales
Cada vez más, las autoridades han buscado promover la expansión de los servicios
financieros hacia las áreas rurales. A este interés se le ha unido, más recientemente,
el deseo de orientar el crédito hacia actividades designadas como “productivas”,
incluyendo la producción agropecuaria. Años atrás, esta intención se había manifestado como una identificación de las barreras a la expansión de la cobertura rural y
un deseo de remover aquellas que, si bien vinculadas con la regulación y supervisión
prudencial, resultasen innecesarias para implementar un sistema de vigilancia basado
en riesgo. Más recientemente, sin embargo, las autoridades han usado primero diversas normas prudenciales y luego la legislación sobre la intermediación financiera
para alcanzar estos propósitos no prudenciales. A continuación se describen algunas
intervenciones relevantes.
Reglamento para operaciones de crédito agropecuario y crédito agropecuario
debidamente garantizado
Por Resolución n.° 117/2012, de abril de 2012, la ASFI aprobó y puso en vigencia el
Reglamento para operaciones de crédito agropecuario y crédito agropecuario debidamente garantizado, que estableció los lineamientos y requisitos para la otorgación
de préstamos al sector agropecuario, así como los que se deben cumplir para su clasificación como préstamos debidamente garantizados, para los fines de lo establecido
en la Ley de Bancos y Entidades Financieras, que limitaba el monto a ser otorgado
en un préstamo al 10 % del patrimonio neto de la entidad, en lugar del 5 %, cuando
el préstamo no está garantizado. El reglamento establece que las entidades de intermediación financiera deben contar con políticas y procedimientos, aprobados por
su Directorio, que establezcan, entre otros, los límites de concentración crediticia
en el sector agropecuario. Contiene una autorización expresa para desembolsar
diversas categorías de crédito “productivo” agropecuario, incluyendo la producción
silvícola y forestal. El crédito puede destinarse a capital de trabajo (incluyendo pago
a la mano de obra) o a inversión. La norma se aplica a micro, pequeños, medianos y
grandes productores individuales y a organizaciones con personería jurídica.
El reglamento permite otorgar crédito agropecuario con o sin garantías reales,
con procedimientos y requisitos adecuados a las características y posibilidades de los
productores agropecuarios. Además, propicia alianzas estratégicas entre las entidades financieras que tienen más experiencia en atender al sector agropecuario y entidades que cuentan con recursos financieros disponibles. Esta sugerencia anticipaba
las dificultades diferenciadas que las entidades enfrentaron cuando fueron aprobadas
las cuotas de colocación introducidas por la nueva Ley de Servicios Financieros de
61
62
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
2013. La Ley amplía la lista de garantías admisibles para los préstamos a productores
del sector rural, incluyendo garantías no tradicionales o no convencionales como
las siguientes: fondos de garantía, seguro agrario, documentos en custodia de bienes
inmuebles y predios rurales, vehículos y maquinaria sujeta o no a registro con o sin
desplazamiento, contratos o documentos de compromiso de venta a futuro en el
mercado interno o para la exportación, cesiones de derechos de cobro, productos
almacenados en recintos propios o alquilados (microwarrant o “warrant criollo”),
garantías de semovientes, avales o certificaciones de pertenencia a los organismos
comunitarios o las organizaciones territoriales o gremiales de base social y otras
alternativas que en la actualidad se vienen utilizando con efectividad.
Asimismo, el reglamento manda que las entidades, a través de la unidad de
crédito productivo con que tienen que contar, deban elaborar una tecnología
crediticia, en todas sus fases, para la gestión de la cartera de crédito agropecuario.
La disposición señala de manera explícita y detallada los aspectos que deben ser
considerados en la tecnología crediticia adoptada por cada entidad financiera. En
el caso del crédito de inversión, la transacción deberá incorporar un período de
gracia en su estructura de reembolso, determinado mediante regulación de la ASFI.
El reglamento además enumera los requisitos que deben cumplir las organizaciones
de productores con personería jurídica (con una experiencia mínima, en la zona
y la actividad, de dos años) y los productores individuales, respectivamente, para
acceder al crédito agropecuario.
Este alto nivel de detalle normativo podría eventualmente restringir la creatividad
y ponerle barreras a la innovación que las propias entidades buscarían desarrollar,
tomando en cuenta las características propias de su infraestructura comercial y su
grado de exposición a los riesgos. Si bien los requisitos incluidos en el reglamento
constituyen recomendaciones razonables de prudencia, al hacerlos obligatorios las
autoridades estarían invadiendo espacios donde las entidades deberían poder ejercer
sus iniciativas innovadoras. No todos se requieren necesariamente, en todos los
casos, mientras que las autoridades podrían haber ignorado otras dimensiones de
riesgo aún más importantes. Al obligar a las entidades a cumplir y contar con los
respaldos correspondientes, podrían estar incrementando costos de transacciones de
todas las partes.
Asimismo, el reglamento prescribe los parámetros para la consideración de
cuándo las operaciones de crédito agropecuario están debidamente garantizadas.
Esto ocurre sólo cuando se trata de: i) crédito agropecuario estructurado (aquel que
incluye la participación de un agente de retención de pagos); ii) crédito agropecuario
por producto almacenado (aquel que considera la participación de una empresa
receptora que almacena el producto agropecuario); y iii) crédito agropecuario para la
producción por contrato (aquel que considera un contrato de compra-venta futura
entre el productor y una empresa compradora). De nuevo, se trata de una enumeración taxativa, que limita grados de libertad de los intermediarios. Posiblemente,
esta enumeración incentive la colocación de pequeños y medianos préstamos, en
perjuicio de los microcréditos.
El reglamento prescribe la adopción de tasas de interés bajo conceptos comprensibles para el productor agropecuario, según su grado de educación, nivel
de escolaridad o experiencia crediticia. También incluye criterios para evitar el
sobreendeudamiento del productor agropecuario y criterios para la reprogramación
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
o refinanciamiento de préstamos agropecuarios. De nuevo, en estos casos, las autoridades llevan la normativa a un nivel de detalle que debería ser prerrogativa de las
entidades mismas, limitándose el supervisor a verificar su consistencia.
Ampliación de la cobertura de servicios financieros
y reglamento de corresponsalía financiera
Con el fin de ampliar la cobertura de servicios financieros a las zonas rurales,
la ASFI ha diseñado un modelo aplicable a todas las localidades con población
superior a 2 000 habitantes, clasificadas por su nivel de bancarización. El modelo
contempla como variables todos los puntos de atención financiera (excluyendo los
cajeros automáticos) y la población. El resultado ha sido un mapeo de las localidades, clasificadas en zonas de alta, media, baja y nula bancarización. Mediante circular
expresa, la ASFI les comunicó a las entidades las metas anuales de apertura de
puntos de atención en localidades de baja y nula bancarización que deben cumplir.
Con el propósito, entre otros, de incorporar como corresponsal financiero a las
IFD con Certificado de Adecuación para propiciar una mayor inclusión financiera y
bancarización de los sectores desatendidos y en vista de que dichas entidades tienen
presencia, experiencia y tecnologías crediticias desarrolladas para la otorgación del
microcrédito, en julio de 2012 se puso en vigencia el Reglamento para corresponsalías de entidades reguladas. Se introdujo el concepto de corresponsal no financiero,
definido como la persona natural o jurídica, legalmente constituida, que no realiza
actividades de intermediación financiera o de servicios auxiliares financieros y que
ha establecido una corresponsalía con una entidad financiera regulada. Con el Reglamento se buscó, además, separar los requisitos que deben cumplir los corresponsales
no financieros, cuando realicen operaciones o servicios financieros, de los requisitos
que deben cumplir cuando dichos corresponsales realicen exclusivamente servicios
de pago. Se establecen, además, mecanismos para que el consumidor financiero
puedan realizar reclamos.
La Ley dispone que la normativa prudencial que emita la ASFI para la apertura
de oficinas en zonas rurales deba contemplar requisitos (documentales, de infraestructura y operativos) totalmente diferenciados de los requeridos para las oficinas
urbanas. Dichos requisitos deben ser adecuados a las condiciones y particularidades
de la actividad rural y a la idiosincrasia de la población que habita en los pueblos y
comunidades rurales. La normativa también deberá establecer horarios de atención
al público en zonas rurales de acuerdo con la dinámica de las actividades rurales.
Igualmente, los requerimientos de información sobre las operaciones y transacciones en zonas rurales se adecuarán a las posibilidades reales de los sistemas de información y transmisión de datos. Se favorecen también las alianzas entre instituciones
(con diversas combinaciones posibles entre privadas o públicas y privadas) para
aprovechar las complementariedades entre ellas. Todas estas disposiciones reflejan
una valiosa intención de remover barreras regulatorias que dificultan la expansión
de la cobertura rural.
Incorporación de otras entidades de servicios financieros
La ASFI dispuso incorporar las empresas transportadoras de dinero al ámbito de la
Ley de Bancos y Entidades Financieras. Con esta medida se busca que la provisión
de efectivo a las entidades de intermediación financiera sea de manera oportuna,
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64
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
adecuada y a un costo real, facilitando el transporte de dinero a las áreas rurales.
De igual manera, se incorporó las empresas proveedoras de servicios de pagos
móviles al ámbito de la supervisión. Mediante mecanismos de utilización del dinero
electrónico, se busca la inclusión de la población, especialmente de las áreas rurales,
a medios de pago seguros, sin necesidad de movilizar dinero en efectivo de una
localidad a otra.
Además de la ampliación de las operaciones mediante la apertura de oficinas
en distintos puntos de la geografía, la nueva Ley reconoce posibles innovaciones
futuras para lograr una mayor presencia en las zonas rurales. Este es el caso de
los mandatos de intermediación financiera, el uso de dispositivos móviles, la bancarización de las transferencias condicionadas, los convenios o contratos a riesgo
compartido, las redes de transferencias y pagos, las corresponsalías, entre otras, cuya
finalidad es precisamente ampliar las operaciones financieras mediante esquemas no
convencionales. En relación con estas modalidades para la prestación de servicios
financieros, la Ley presta atención a la importancia de ofrecer mecanismos de
pagos y facilidades de depósito en las zonas rurales para lograr una movilización
del ahorro más eficiente y para darle acceso universal a la población a los servicios
financieros que demanda, según la naturaleza de sus actividades.
4.3.3Aspectos centrales de la Ley de Servicios Financieros
La Ley busca generar mejores condiciones para construir un sistema de financiamiento que esté dirigido al sector “productivo” (en contraste con el comercio,
servicios y consumo) y que permita lograr una efectiva asignación de los recursos
a actividades productivas que generan empleo e ingresos. El enfoque considera
como “productivas” únicamente las actividades primarias (agricultura, manufactura,
minería), si bien la Ley no contiene una definición precisa de qué es productivo
o no. Este sesgo ignora la importancia de diversos componentes de las cadenas
productivas de valor (tanto la prestación de diversos servicios no financieros y los
canales de mercadeo, críticos para el buen funcionamiento del sector agropecuario)
como el sostenimiento de la demanda interna, aspecto que ha sido destacado por las
autoridades en su manejo macroeconómico. La ausencia de una definición explícita
es, en alguna medida, afortunada porque permite corregir, en la práctica, algunos
de estos sesgos pero, a la vez, al dejar un margen de discrecionalidad (para que las
autoridades decidan si algo es “productivo” o no—¿el turismo, por ejemplo?—),
podría dar origen a arbitrariedades.
La Ley busca, además, que el sistema de financiamiento del sector productivo
esté estructurado en condiciones que faciliten el acceso, con tasas de interés adecuadas y con plazos que se ajusten a los ciclos productivos. Este propósito se espera
lograr, sin embargo, con medidas típicas de la represión financiera, como los límites
a las tasas de interés, las cuotas de colocación de la cartera a determinadas actividades y la especificación normativa de plazos y otras condiciones de los préstamos.
Inevitablemente, este doble control limitará las utilidades que los intermediarios
financieros podrán generar con estas carteras y afectará, en general, su rentabilidad,
lo que desestimulará su expansión y la adopción de innovaciones costosas.
Así, en el marco de la nueva Ley, la asignación crediticia al sector productivo
rural, incluido el agropecuario, ya no está librada a la decisión voluntaria de las
entidades financieras. Más bien, el Estado, mediante decreto supremo, definirá nive-
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
les mínimos de cartera que las entidades estarán obligadas a cumplir (Art. 66). Los
niveles mínimos de cartera serán calculados tomando en cuenta la cartera de crédito
directa o a través de otras formas de financiamiento directas o indirectas, siempre
que el destino pueda ser verificado. Esta disposición abre la oportunidad de buscar
alianzas entre entidades con el propósito de cumplir con el requerimiento.
Según la reglamentación de la Ley en 2014, los bancos múltiples y las cooperativas de ahorro y crédito deberán mantener un mínimo de 60 % de su cartera destinado al sector productivo y a la vivienda de interés social. Dentro de este mínimo
global, deberán mantener un mínimo de 25 % de su cartera destinado al crédito
al sector productivo. A su vez, los bancos PYME deberán mantener un mínimo
de 50 % de su cartera en préstamos a medianas, pequeñas y microempresas “del
sector productivo”. Por no contar todavía con licencias de funcionamiento como
entidades reguladas, las IFD están exentas, por ahora, de estos requerimientos
pero, en su planificación hacia el futuro, enfrentan mucha incertidumbre en cuanto
al nivel de las obligaciones que tendrán que cumplir. Todas las entidades sujetas a
esta disposición deberán presentar a la ASFI un plan de cumplimiento, con metas
intermedias para desarrollar durante el proceso de transición. Para terminar de
alcanzar estas cuotas de colocación, los bancos múltiples tendrán dos años y los
bancos PYME y las cooperativas contarán con cuatro años.
La Ley de Bancos y Entidades Financieras de 1993 disponía que las tasas de
interés fuesen pactadas entre las entidades y sus clientes, bajo un régimen de libre
juego entre la oferta y la demanda. En contraste, la nueva Ley dispone que el
Estado fije tasas a niveles inferiores para los préstamos productivos y de vivienda
social. En la práctica, la determinación del nivel de los tipos de interés presentó
fuertes dilemas y dificultades a las autoridades. Finalmente, por Decreto Supremo
n.° 1842 de diciembre de 2013 se indicó que, según el costo de la vivienda y nivel
de ingresos del deudor, las tasas de interés nominales correspondientes a los
préstamos para vivienda de interés social no deben superar 5,5 % (para viviendas
de hasta 71 000 USD), 6,0 % (para viviendas de hasta 106 000 USD) y 6,5 % anual
(para viviendas de hasta 129 000 USD). Por Decreto Supremo n.° 2055 de julio
de 2014, las tasas de interés máximas para crédito productivo se fijaron en 6,0 %
para grandes y medianas empresas, 7,0 % para las pequeñas y 11,5 % anual para
las microempresas.
Los límites se aplican a la tasa de interés anual efectiva. La tasa queda fijada a
este nivel por todo el plazo del préstamo y no es renegociable, independientemente
de la inflación (que ya es superior a estas tasas, volviendo negativas las tasas reales)
o de la tasa de interés de referencia en el mercado, que ha servido para indexar los
préstamos dados a tasas variables.
Por otro lado, el esquema de control de los precios de las transacciones financieras no solo se refiere a las operaciones de intermediación financiera propiamente
dichas, sino que abarca incluso el control de las comisiones, tarifas y otros precios
que las instituciones financieras cobran por los servicios que prestan. Documentación sobre la experiencia histórica, tanto en Bolivia como en otras partes del
mundo, registra el fracaso de intentos por promover el crédito dirigido y subsidiado para determinados sectores de la economía y debería levantar señales de alerta
sobre las potenciales consecuencias de estas disposiciones. En primer lugar, en lo
que respecta a las cuotas mínimas de colocación, idénticas para todas las institucio-
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
nes de cada tipo, se viola el principio, en el manejo del riesgo, de no tratar como
iguales a entidades diferentes. Por numerosas razones, no todos los intermediarios
financieros tienen igual experiencia, información específica sobre entornos particulares, apetito por el riesgo y capacidad para evaluarlo y mitigarlo. Más bien, cada
uno de ellos ha desarrollado ventajas competitivas particulares que les permiten
diferenciar sus productos y servir eficientemente a nichos específicos del mercado.
La obligación de cumplir con cuotas de colocación, que difieren de esta división
del trabajo, atenta contra esta eficiencia y aumenta el riesgo, en general, del sistema
financiero, porque exige a diversos intermediarios dar crédito para actividades que
no conocen tan bien. Además, estos requerimientos distraerán la energía y atención
gerencial de las entidades hacia lograr su cumplimiento y perjudicará esfuerzos de
innovación que algunas de ellas hubiesen intentado en ausencia de la norma.
En segundo lugar, la Ley pone excesiva atención a las tasas de interés, sin percatarse de que, sobre todo en lo que a las transacciones más pequeñas se refiere,
lo que realmente importa son los costos de transacciones. La Ley no considera
explícitamente estos costos (ni debería ni podría hacerlo porque, en cualquier caso,
estos costos son inmensamente heterogéneos) pero, a la vez, en muchas de sus
disposiciones y controles, posiblemente sin quererlo, introduce requerimientos que
incrementarán los costos de transacciones. En particular, el cumplimiento de las
cuotas de colocación (para las que se requiere verificación precisa del destino del
préstamo, ignorando la fungibilidad del dinero) incrementará inevitablemente los
costos de transacciones, tanto de los deudores como de los acreedores. Asimismo,
el control de las tasas de interés (al crear excesos de demanda de crédito) llevará a la
utilización de diversos mecanismos de racionamiento que, a la vez, incrementarán
los costos de transacciones. De esta manera, la intención de abaratar el crédito
podría resultar en su encarecimiento efectivo.
Por su influencia en la rentabilidad de los intermediarios financieros, estas
disposiciones los llevarán a tratar de cumplir con los requerimientos de la manera
menos costosa posible. Esto hará que, dentro de cada categoría de operaciones,
prefieran las de mayor tamaño, las de menor riesgo, las más cercanas y con menores
costos de transacciones. En lugar de promover la inclusión financiera, estas medidas
podrían crear exclusión. Los resultados más recientes muestran una tendencia en
esta dirección.
Desde la perspectiva del Gobierno, una de las principales razones que ha limitado el acceso al crédito para los pequeños productores rurales ha sido la exigencia
de garantías reales por parte de los intermediarios financieros. Esta visión crítica
ignora, sin embargo, la responsabilidad del Estado, al no haber creado los marcos
jurídicos y la infraestructura institucional para que se hubiesen podido usar otros
tipos de garantías, así como la insistencia de la autoridad prudencial en el uso de
garantías reales, a la hora de hacer las ponderaciones por riesgo de los activos
de la institución. La visión crítica ha ignorado también el vigoroso proceso de
innovación, liderado por las instituciones de microfinanzas que, a pesar de las
limitaciones del entorno jurídico-institucional, ha dado origen en Bolivia a numerosos tipos de garantías no tradicionales. La nueva Ley, sin embargo, reconoce
explícitamente estas innovaciones.
La Ley además dispone que las entidades financieras con presencia en zonas
rurales puedan prestar “servicios integrales de desarrollo”, conforme a su tecnología
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
especializada, complementando sus servicios financieros con servicios no financieros (asistencia técnica a los productores), de manera directa e indirecta. De nuevo,
sin embargo, la Ley ordena a la ASFI a dictar un reglamento sobre la prestación
de los servicios integrales de desarrollo, potencialmente limitando la creatividad de
las IFD. Como la Ley dictamina que los intermediarios financieros podrán hacer
únicamente lo que está autorizado, esto podría frenar la innovación.
La Ley revela mucha confianza en la capacidad de las autoridades para ser líderes,
fuente y orientadores, de la innovación financiera. En efecto, se indica que la ASFI
emitirá una normativa para fomentar el desarrollo y la aplicación de innovaciones
financieras en el ámbito de las microfinanzas con el fin de impulsar el financiamiento
especializado a las microempresas, pequeñas y medianas empresas urbanas y rurales,
del sector productivo. Entre las innovaciones que la Ley pretende fomentar están
adaptaciones a las actividades de arrendamiento financiero, factoraje y almacenes de
depósito a las características de las microfinanzas.
En lugar de un legítimo deseo de no obstaculizar el surgimiento de estas innovaciones con regulación innecesaria, la visión de las autoridades, plasmada en la nueva
Ley, pareciera ser la noción de que la innovación se puede lograr por decreto. Esta
es una postura paradójica en Bolivia, país que ha liderado al resto del mundo por la
creatividad de sus innovaciones en microfinanzas. Estas han surgido gradualmente
y con gran esfuerzo de los propios operadores que, desde muchas perspectivas
diferentes, han dado origen a gran variedad de enfoques y han ido mejorando, con
el paso del tiempo, la eficiencia de sus operaciones. Más que guiar la innovación, el
papel de las autoridades debiera ser el de continuar con la tradición de un entorno
propicio para la experimentación y el aprendizaje.
Algunos sectores de productores (por ejemplo, café, quinua) han tomado la
iniciativa de crear sus propias instituciones financieras y de autofinanciarse con sus
recursos, con el apoyo de la cooperación internacional. La Ley define las entidades
financieras comunales como instituciones creadas por una o más organizaciones
de productores, constituyentes del capital comunal en calidad de donación, con la
finalidad de financiar la actividad de sus miembros en condiciones de fomento y de
terceros productores, cuando cuente con la autorización de la ASFI. Si bien la Ley
introduce esta nueva figura de institución financiera, no está claro si su constitución
representa un avance en el proceso de profundización financiera rural.
Estas entidades tendrán que superar al menos tres limitaciones importantes.
Primero, la calidad de su gobernabilidad será crítica, en vista de los típicos
problemas de agencia (agente-principal) que surgen en este tipo de instituciones.
Posiblemente será necesario invertir cuantiosos recursos en el fortalecimiento y
monitoreo de esta gobernabilidad. Segundo, el autofinanciamiento de las actividades, sobre todo si estas están en expansión, siempre se encuentra con la barrera
de la limitación de los recursos disponibles, que solo sería superada si la entidad
cuenta con amplia capacidad para atraer recursos externos (capital ordinario y
crédito), ya que no tienen autorización para movilizar depósitos. Tercero, y la
limitación más crítica, en vista de que los deudores de la entidad se dedican todos
a un mismo cultivo o actividad o residen en una misma localidad, la entidad
será tremendamente vulnerable a riesgos sistémicos específicos a su ocupación o
territorio. Esta vulnerabilidad podría atentar seriamente contra la sustentabilidad
de este esquema.
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
4.4 Descripción de dos casos de esquemas innovadores en la
provisión de servicios financieros agrarios rurales
Como se anticipó, la disposición actual de los intermediarios financieros bolivianos
de atender al sector agropecuario parece responder a dos orientaciones distintas.
Por un lado, la mayoría de los intermediarios y, en particular, los bancos responden
básicamente a la necesidad de ajustarse a los nuevos requerimientos regulatorios a
un costo razonable. Esta necesidad los ha llevado a interrumpir y, en algunos casos, a
abandonar las iniciativas (espontáneas) que algunos habían iniciado o habían venido
implementando con anterioridad, para enfocarse en el cumplimiento de los requerimientos (de nuevos tipos y en general más rígidos) de la reciente legislación y de su
reglamentación, todavía en proceso de elaboración. Por otro lado, varias entidades
no bancarias, principalmente algunas IFD, han conservado una genuina vocación
por atender al sector agropecuario. En un intento por reconocer la rica diversidad de
enfoques existente actualmente en Bolivia, emprendimos una exploración preliminar
de varias entidades reguladas y no reguladas que, según la opinión de conocedores
del mercado financiero boliviano, han puesto en operación novedosas actividades
financieras en el sector agropecuario y que estuvieron dispuestas a compartir
alguna información al respecto. Esta muestra de entidades de distinta índole, no
estrictamente representativa y más bien ilustrativa, estuvo conformada por cuatro
IFD, dos bancos y una institución que operaba con esquemas de riesgo compartido.
Estas fueron FONDECO, IDEPRO, CIDRE, Sembrar-Sartawi, Banco Los Andes
Procredit, FIE y Pro-Rural.
Una vez completada una revisión rápida, y reconociendo ciertos patrones en las
estrategias utilizadas por las siete entidades financieras observadas, seleccionamos
dos, Sembrar Sartawi y CIDRE, a fin de hacer un análisis más detallado de algunas
de sus contribuciones a la expansión de la oferta financiera agrario rural y presentar
dos casos de estudio sobre las innovaciones en el financiamiento de cadenas que
estas han intentado introducir. El resultado de dicho análisis se enriquece de la
experiencia documentada de las otras cinco instituciones financieras estudiadas de
manera menos detallada.
Para un análisis de casos con esquemas innovadores, hemos seleccionado a
Sembrar Sartawi y CIDRE. Si bien, actualmente, ambas entidades son IFD, existe en
ambos casos una marcada vocación de masificación de su alcance y planes concretos
de convertirse en bancos especializados en el sector agropecuario, una vez que el
marco regulatorio permita esta transformación. Estas intenciones y su capacidad
potencial de llegar a ser líderes en la provisión de servicios financieros al sector
ameritan una exploración más pormenorizada.
Al menos tres dimensiones de su accionar nos han llamado la atención. Primero,
una visión “integral” en la prestación de servicios financieros, asistencia técnica
y vinculación a mercados, con la construcción de una plataforma institucional,
especialmente en el caso de Sembrar Sartawi, que ha hecho la conexión entre estas
dimensiones exitosa. En particular, es interesante el uso de la asistencia técnica, tanto
como una herramienta de mitigación de riesgos como un elemento en la fidelización
de las relaciones con la clientela. Segundo, el manejo más sofisticado y profesional
del riesgo, con el uso de mapas de riesgos climáticos, georreferenciación de la
clientela, construcción de series estadísticas sobre rendimientos y otras variables de
interés, uso intensivo de herramientas de informática y otros instrumentos, así como
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
el uso de garantías no tradicionales, algunas ya conocidas pero usadas de forma
innovadora, sin abandonar el desarrollo de fuertes relaciones personalizadas con
los clientes. Tercero, la apreciación de la importancia de la estructura de las cadenas
agropecuarias de valor para desarrollar los productos ofrecidos y para apoyarse en
ellas en el uso de la información, la cimentación de los incentivos, el manejo del
riesgo y la recuperación de los préstamos.
En ambas instancias, el caso buscaría identificar las características institucionales
(visión global) que promueven la innovación y el éxito. En el caso de CIDRE se
explorarían, además, sus innovaciones en el crédito forestal y para riego, principalmente en el diseño de garantías no tradicionales. En el caso de Sembrar Sartawi se
haría un estudio comparativo de la aproximación a las cadenas de leche (estructurada) y de papa (tradicional e informal), precisamente para resaltar la diversa naturaleza de los desafíos y soluciones teniendo en cuenta las características de la cadena.
4.5 Innovaciones en microfinanzas agropecuarias:
el caso de Sembrar Sartawi
Sembrar Sartawi es una institución financiera de desarrollo (IFD) constituida en
2009, como una fundación sin ánimo de lucro, tras un acuerdo estratégico entre la
Fundación Sembrar y la Fundación Sartawi. Esta última había sido creada en 1989
y, en sus primeros años, había sido pionera en el desarrollo de tecnologías de crédito
rural. Luego de transitar por diversas etapas institucionales, el acuerdo estratégico
que le dio origen a la nueva institución conservó la personería jurídica de Sartawi
IFD como entidad financiera asociada a la red de FINRURAL y en proceso de
obtener de la ASFI su Certificado de Adecuación.
A su vez, la Fundación Sembrar es uno de los componentes de la plataforma
institucional desarrollada por la Fundación Solidaridad y Desarrollo Productivo
Sostenible (SOLYDES), nombre que tomó la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Microempresa (Fundación PRODEM) tras la venta en 2008 del fondo
financiero privado PRODEM FFP. Creada en 1986, desde su inicio la Fundación
PRODEM fue pionera en la introducción de las microfinanzas en Bolivia. En 1992
contribuyó (con su cartera urbana) a la creación de BancoSol, el primer banco de
microfinanzas en el mundo, y luego contribuyó (con su cartera rural) a la creación
del fondo financiero privado PRODEM FFP en 2000.
Actualmente, SOLYDES integra: i) la Fundación IES (Innovación en Empresariado Social), dedicada a inversiones en capital de riesgo (agronegocios) y asistencia
técnica a proveedores; ii) CAPCEM (Fundación para el Crecimiento Empresarial),
dedicada a otorgar crédito de corto plazo a pequeñas y medianas empresas urbanas;
iii) la Fundación Sembrar (también llamada Instituto Sembrar). Esta última ha desarrollado una visión integral para la atención del pequeño productor agropecuario,
complementando los servicios financieros de Sembrar Sartawi IFD con asistencia
técnica, información y acceso al mercado para los productores, proporcionados
de manera coordinada gracias a las conexiones que se dan entre las entidades que
constituyen la plataforma.
Sembrar Sartawi IFD está focalizada y especializada en la colocación de crédito
agropecuario en las áreas rurales. A finales de 2012, el 79 % de su cartera estaba
colocado en áreas rurales. Especialmente destacable es que, a esa fecha, un 62 % de
la cartera total estaba destinado al sector agropecuario, y que esta proporción ha
69
70
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.1
Enfoque integral de Sembrar Sartawi
• Productos financieros
orientados al sector
• Tecnología crediticia
apropiada
• Otros servicios
IFD
complementarios
SEMBRAR
• Articulación de
SARTAWI
actores
•
•
•
•
Aliados estratégicos
Insumos de calidad
Asistencia técnica
Transferencia
de tecnología
• Prestación
de servicios
•
•
•
•
PEQUEÑO
PRODUCTOR
APOYO
TÉCNICO
Alianza con empresas
Compra de productos
Mercado asegurado
Información de precios
ACCESO
MERCADO
Fuente: presentación institucional de Sembrar Sartawi IFD.
venido en aumento desde la creación de la entidad. Para lograrlo, la misma cuenta
con una red de 21 agencias, ubicadas en siete de los nueve departamentos del país,
de las cuales 14 se encuentran en áreas rurales y en zonas con importantes cadenas
productivas agropecuarias. Si bien esta fuerte concentración en crédito agropecuario
refleja la vocación declarada de la entidad, también representa un importante desafío
en el manejo del riesgo sistémico.
El enfoque de Sembrar Sartawi, denominado “integral”, articula asistencia técnica
y facilidades de acceso al mercado a través de alianzas estratégicas con otras entidades, especialmente las de la plataforma institucional de SOLYDES. Su mercado
objetivo es el pequeño productor agropecuario que genera excedentes, especialmente
el vinculado a una cadena de valor. El potencial de este segmento fue determinado y
cuantificado con base en un diagnóstico de la situación y condiciones de la agricultura
en Bolivia. Este diagnóstico identificó 710 000 unidades agropecuarias (propietarios)
sin acceso a crédito y servicios financieros institucionales. Sembrar Sartawi se ha
propuesto la meta de llegar a unos 200 000 productores (un 28 % de las unidades no
atendidas), concentrados en dueños de terrenos de entre 5 y 20 hectáreas (un 16 %
del total no atendido) y en propiedades rentables de menor tamaño.
La premisa básica de este enfoque y definición del mercado objetivo ha sido que,
tanto un manejo adecuado del riesgo de la cartera como la posibilidad de lograr
impactos en la vida del productor agropecuario dependen de que el agricultor cuente
con una oportunidad productiva capaz de generar excedentes (gracias a una tecnología rentable y el acceso a mercados), que no solo le otorgue capacidad de pago,
sino que le permita mejorar su bienestar. En consecuencia, Sembrar Sartawi IFD
no tiene interés en atender a productores de subsistencia, que no podrían usar los
fondos del préstamo productivamente ni atender las obligaciones correspondientes
sin perjuicio para ellos. El esquema “integral” se representa en la Figura 4.1.
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
figura 4.2
Separación de funciones entre Sembrar Sartawi IFD y la Fundación Sembrar
IFD
Servicios financieros
Soporte técnico e
información de
mercados (capacitación
y servicios)
ACCESO A
MERCADO
ASISTENCIA
TÉCNICA
Fuente: presentación institucional de Sembrar Sartawi IFD.
Como se observa en la Figura 4.1, el enfoque “integral” cuenta con tres pilares
(servicios financieros, asistencia técnica y acceso al mercado). El primero está bajo
la responsabilidad de la IFD, mientras que los dos restantes están a cargo de la
Fundación Sembrar, como resultado de la alianza estratégica. El esquema de la
Figura 4.2 separa las responsabilidades relativas a los servicios financieros y a los no
financieros con claridad.
En lo que se refiere a los servicios financieros, la IFD aplica una filosofía de
administración que se basa en la gestión simultánea de los riesgos característicos
del sector agropecuario, los cuales están relacionados con la producción (calidad de
insumos, tal como la semilla, o manejo de plagas), el clima, los precios y los mercados. El riesgo se maneja, en parte, priorizando las cadenas productivas y, en parte,
diversificando el riesgo agrícola. Esto último se logra, principalmente, por medio
de la diversa ubicación geográfica de los productores y las marcadas diferencias
en los pisos ecológicos que hay en Bolivia, así como las diferencias en los ciclos
biológicos de la producción del mismo o diversos cultivos (entre estas, el momento
de la cosecha en cada localidad). Se aprovechan las grandes diferencias que hay entre
el este del país (tierras bajas), donde la actividad está creciendo pero es vulnerable
a la sequía, y el oeste (Altiplano), donde la producción crece más lentamente y
está expuesta a granizo y nieve. Como ancla de esta estrategia de diversificación, la
entidad mantiene un buen posicionamiento (una cartera fuerte) en la región de los
valles (intermedios), donde la producción es estable, no cíclica, dándole equilibrio a
la actividad crediticia. Por ejemplo, en estos valles, la producción de verduras es un
buen estabilizador de la cartera.
A partir de esta perspectiva general sobre el mercado objetivo y de los requerimientos de la administración de riesgos, la estrategia de expansión territorial e
identificación de clientelas potenciales toma en consideración, simultáneamente,
una serie de variables (como el uso actual y potencial de la tierra, la densidad de
71
72
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.3
Determinación del mercado objetivo por regiones
Cultivos (superficie, VBPA)
Uso actual de la tierra
Comunidades
Población campesina
Acceso vial, comunicación
Recursos hídricos
Unidades regionales
Fuente: presentación institucional de Sembrar Sartawi IFD.
la población campesina y su acceso a vías de comunicación y a recursos hídricos,
entre otros). Estas dimensiones del potencial del mercado y de los posibles costos de
atención, valoradas desde una perspectiva territorial, se representan por las diferentes capas mostradas en la Figura 4.3. Una vez consolidada esta información (la capa
inferior), se determinan las posibilidades de expansión y la modalidad de productos
que ser ofrecidos por cada unidad regional. La administración de la cartera se realiza
desde cada una de las 14 unidades regionales.
En cada una de las unidades regionales se identifican las oportunidades relacionadas con una lista de productos (arroz, café, cítricos, frejol, habas, leche, maní, papa,
quinua, sésamo, soya, trigo, vid) y se escogen tanto los productores que deben ser
atendidos como las cadenas que se deben priorizar (lechería, café, sésamo, frejol,
uva, soya, papa). Usando la información territorial, se establecen las áreas geográficas donde existe concentración de la producción de estos cultivos y se identifican las
agencias que los atenderán. A pesar de ser un producto prioritario, se ha relegado la
cadena de la quinua por la complejidad política de su mercado.
El esquema de administración global de riesgos está siendo fortalecido, a la vez,
con la construcción de una robusta base de datos de producción (rendimientos,
volatilidad, amenazas). La medición del riesgo agroclimático está siendo reforzada
con la utilización de los mapas de riesgo del Servicio Nacional de Meteorología e
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
figura 4.4
Modelo conceptual del sistema de riesgo agroclimático
Susceptibilidad
Exposición
Vulnerabilidad
del cultivo
Resiliencia
Pérdidas económicas
por daño en producción
y rendimiento
Vulnerabilidad
socioeconómica
RIESGO
AGROCLIMÁTICO
Análisis histórico
AMENAZA
Análisis bioclimático
Fuente: presentación de Marcelo Mallea, Portafolio de servicios que integran el desarrollo rural, el medio ambiente y la
gestión social, XIII Foro Ecuatoriano de Microfinanzas, Quito, 23 de octubre de 2013.
Hidrología (SENAMHI), que ofrecen una descripción de las zonas afectadas por
riesgo de granizo, heladas, sequía, inundación y otros. Cada cliente es ubicado en
una zona determinada a través de un proceso de georreferenciación. Esto revela
las vulnerabilidades a las cuales está expuesto su cultivo en ese piso climático. Este
análisis de vulnerabilidad del cliente permite el diseño de productos adecuados a
sus necesidades, dependiendo del piso climático en que se ubica. Con este proceso,
eventualmente podría generarse un “score” del cliente, para ver si es sujeto de crédito, en función de su grado de exposición a los riesgos y vulnerabilidades propios de
su ubicación y actividad productiva. La entidad es consciente, sin embargo, de que
la evaluación crediticia no debe depender exclusivamente de un “score”.
A partir de sus predecesores institucionales, Sembrar Sartawi IFD ha acumulado
talentos valiosos tanto en el desarrollo y aplicación de sistemas de información como
en el conocimiento de las áreas rurales. Con base en esta experiencia, la entidad está en
proceso de desarrollar tres sistemas de información que eventualmente espera integrar.
En primer lugar está el sistema GIRAS (Gestión de Información de Riesgo
Agropecuario y Sistémico), ya en aplicación en un 40 % de la cartera de crédito
agropecuario. El objetivo es contar con información relevante y oportuna sobre una
variedad de riesgos que pudiesen afectar las condiciones productivas y comerciales
de los clientes, con incidencia en la calidad de la cartera. El modelo conceptual que
sustenta al sistema se presenta en la Figura 4.4. Los datos se obtienen de diversas
fuentes públicas (en particular, del Atlas Agroclimático de Bolivia, construido con
apoyo de los Países Bajos y Oxfam GB) y encuestas de campo. Consolidando las
capas de los mapas y datos históricos se podrá conocer los tipos de amenazas por
sector y buscar mitigarlos (por ejemplo, un seguro).
73
74
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.5
Sembrar Sartawi: Cadenas de impacto del crédito productivo
Intervención
Efecto
directo
Acceso
mercados
Mercado estable
y sostenible
e información
Crédito productivo
y otros servicios
financieros
Asistencia
técnica
Efecto
indirecto
inicial
Efecto
indirecto
intermedio
Productividad
(rendimiento
sobre recursos)
Monto capital
de trabajo
Monto inversión
activos productivos
y tierras
Efecto
indirecto
final
Calidad
(precios)
Ingreso
por ventas
Patrimonio
Ingreso familiar
Gasto familiar
Ahorro
Volumen
de ventas
Adopción mejores
práticas
Grado de influencia
de la intervención sobre el cambio
Fuente: presentación de Marcelo Mallea, Portafolio de servicios que integran el desarrollo rural, el medio ambiente y la
gestión social, XIII Foro Ecuatoriano de Microfinanzas, Quito, 23 de octubre de 2013.
En segundo lugar está el sistema MEDIS (Medición de Desempeño e Impacto
Social), también ya en aplicación parcial. Los objetivos son: i) hacer operativos los
elementos de la misión, especificando objetivos y metas sociales e integrándolos en
los planes estratégicos y operativos; ii) monitorear y evaluar el progreso hacia las
metas para informar la gestión de desempeño social; iii) integrar una perspectiva
social en las áreas estratégicas y operativas. Para hacer operativa su misión, la entidad
ha derivado tres dimensiones de interés: i) el alcance (la población rural ligada a
cadenas agropecuarias, con capacidad de generar excedentes como clientela meta);
ii) la satisfacción de las necesidades de la clientela (servicios financieros integrales);
iii) cambios positivos en la calidad de vida de los clientes. Para medir el progreso se
han identificado indicadores y metas SMART (específicas, cuantificables, asequibles,
pertinentes y de duración determinada) para cada objetivo. Se examina, además, la
responsabilidad social con los recursos humanos.
Con el propósito de establecer cuánto mejoramiento patrimonial han experimentado los clientes y qué cambios han tenido lugar en sus flujos de ingresos, gastos y
ahorro, el modelo intenta vincular las intervenciones (acceso a mercado, servicios
financieros y asistencia técnica) con una serie de efectos directos e indirectos
(iniciales, intermedios y finales) a lo largo de varias cadenas de influencia, según se
muestra en la Figura 4.5. La medición de resultados se espera obtener mediante el
seguimiento longitudinal de una muestra de 800 clientes, con observaciones cada dos
años, y con comparaciones transversales de muestras con clientes que se encuentran
en diversas etapas de su relación con la entidad. Se espera capturar los datos para
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
figura 4.6
Componentes del GEMA
Componentes del sistema de gestión ambiental GEMA
1
2
Listas de exclusión
4
3
5
Ecoeficiencia o
gestión ambiental
interna
Categorización de
riesgos ambientales
con clientes
Guías ambientales
por cadena productiva
6
Módulo informático
del sistema de gestión
ambiental (GEMA)
7
Reportes de
seguimiento
8
Manuales de
procedimiento
Masificación:
capacitación y
comunicación
Politica ambiental de Sembrar Sartawi IFD
Fuente: presentación de Marcelo Mallea, Portafolio de servicios que integran el desarrollo rural, el medio ambiente y la
gestión social, XIII Foro Ecuatoriano de Microfinanzas, Quito, 23 de octubre de 2013.
todos los clientes nuevos con el fin de poder eventualmente medir el impacto. El
propósito no es solamente generar insumos para la medición del desempeño social,
sino alinear todos los sistemas para integrar la perspectiva social en las áreas estratégicas y operacionales.
En tercer lugar está el sistema GEMA (Gestión de Desempeño Ambiental),
actualmente en desarrollo. Este sistema pretende establecer un marco de lineamientos que le permitan a la entidad alcanzar objetivos ambientales a través de sus
actividades operativas y comerciales (financiamiento verde). Los componentes del
sistema se muestran en la Figura 4.6.
La premisa central del sistema GEMA es que la suma de buenas prácticas ambientales con buenas prácticas agrícolas de los clientes resulta en un mejor manejo del
riesgo crediticio para la entidad. Por esta razón, el sistema GEMA está integrado en
las diversas etapas del ciclo de crédito (véase la Figura 4.7). En efecto, en el momento
de evaluarse la solicitud de crédito se completa un formulario relacionado con una
lista de exclusión. La entidad ha identificado tres áreas de riesgo que llevan a la
exclusión del solicitante: i) según la ubicación de la actividad (bofedales, humedales,
modificaciones en el uso del suelo, actividades en áreas protegidas y protección
del patrimonio arqueológico, cultural y religioso); ii) según el aprovechamiento de
flora y fauna (vida silvestre protegida) como insumo; iii) según el uso de insumos
(por ejemplo, pesticidas) clasificados como sumamente peligrosos o actividades de
agricultura y ganadería que no cuenten con el permiso de desmonte de la Agencia
Boliviana de Bosques y Tierras. Se espera premiar un impacto bajo con financiamiento verde.
75
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.7
Integración del GEMA en el ciclo de crédito
GEMA
(1) Llenado de
formulario de
lista de exclusión
(4) Reportes de
evaluación de
riesgo ambiental
A
Elaboración
de reportes
Solicitud
de crédito
A
GEM
GEM
76
Evaluación
ambiental
Analisis
de riesgo
Seguimiento
Contrato y
desembolso
GE
M
A
(2) Guias
ambientales
(3) Formulario
de valoración
ambiental
A
M
GE
Ciclo de crédito Sembrar Sartawi IFD
Formularios y guías
(1) STW - LE - 001
(2) STW - GA - 001
(3) STW - FVA - 001
Fuente: presentación de Marcelo Mallea, Portafolio de servicios que integran el desarrollo rural, el medio ambiente y la
gestión social, XIII Foro Ecuatoriano de Microfinanzas, Quito, 23 de octubre de 2013.
En el proceso de evaluación de la solicitud del préstamo, la entidad está adoptando
guías ambientales adecuadas a cada cadena productiva (leche, papa, soya, arroz, café,
avícola). El asesor de crédito debe conocer los impactos que la actividad particular
productiva podría causar, debe hacer el relevamiento de información en el campo
y determinar la categoría de riesgo ambiental del cliente (bajo, medio, alto, según
el impacto en la calidad del aire, agua, suelo, flora y salud humana) y debe conocer
las medidas ambientales que permitan prevenir o mitigar los impactos identificados.
En cuanto al desarrollo de los productos financieros, Sembrar Sartawi toma en
cuenta las variantes del ciclo productivo y de los flujos de fondos para el cobro de
intereses y amortización del principal, así como las relaciones socioculturales de los
productores. En efecto, la tecnología de crédito de Sembrar Sartawi se ha seguido
construyendo y decantando a partir de la experiencia de las instituciones precedentes. Con la crisis financiera de finales del siglo pasado, PRODEM FFP descubrió las
debilidades del crédito grupal (de responsabilidad solidaria) ante eventos sistémicos
e hizo evolucionar su cartera hacia el crédito individual, más apropiado para las
áreas agrarias rurales, dada la mayor incidencia de estos eventos en las mismas.
Sembrar Sartawi desea experimentar, a pesar de esta lección, con una banca comunal
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
productiva y ha implementado dos programas piloto en comunidades (más pobres)
que parecen ofrecer condiciones apropiadas para este tipo de tecnología.
Así como en los inicios de PRODEM, más de dos décadas atrás, se intentó aprender de los prestamistas informales a fin de desarrollar productos de microcrédito
(en particular, sobre la importancia de las relaciones personales entre el deudor y
el asesor de crédito); ahora Sembrar Sartawi intenta aprender de los agronegocios
(como se observa, por ejemplo, en el mercado de la soya en Santa Cruz) y adaptar
sus prácticas a la gestión del riesgo de cartera. Años atrás, la expansión de la cartera
de PRODEM FFP hacia la zona de Caranavi (Los Yungas) le había permitido a la
institución desarrollar planes de pagos con cuotas personalizadas adecuados a la
situación de cada productor.
En apoyo a la evaluación del riesgo, se pide un seguro de desgravamen para hacer
frente a los siniestros más costosos (por ejemplo, dada la mala condición del sistema
de caminos, los accidentes de carretera son frecuentes), así como un seguro de vida,
en el caso de montos pequeños, que cubre el saldo del préstamo y un auxilio para la
familia. El resultado ha sido, a pesar de los riesgos propios del sector agrario rural,
una cartera muy sana, con tasas de mora inferiores al 2 %.
No solamente se le ofrece un acompañamiento continuo al cliente para que
produzca y venda mejor, sino que los costos de transacción que se le imponen son
relativamente bajos, dada la presencia de personal del área de crédito en las zonas
de producción. Para ello, la IFD cuenta con capital humano especializado, con
un perfil tanto financiero como agropecuario, con formación a nivel de técnicos
medios en universidades rurales (tales como las Unidades Académicas Campesinas
de la Universidad Católica Boliviana) y en instituciones con programas agropecuarios. Suelen provenir de la región y son hijos de agricultores. Esta combinación
de destrezas permite una evaluación de la capacidad de pago que va más allá de lo
estrictamente agropecuario.
Sembrar Sartawi ofrece una amplia gama de servicios financieros, como se
documenta en la Figura 4.8, incluyendo porciones de crédito de libre disponibilidad,
lo cual reconoce que las necesidades financieras de sus clientes están relacionadas
a actividades agropecuarias y no agropecuarias. Atender estas últimas contribuye
al éxito de las empresas agropecuarias del cliente dado que forman parte de un
portafolio diversificado de ingresos con actividades altamente vinculadas que se
influencian mutuamente.
El crédito individual está diseñado tanto para productores agropecuarios como
de comercio y servicios, sobre todo si están ligados a las cadenas agrícolas de valor,
que puedan ofrecer garantías (personales, prendarias o hipotecarias). Los montos
van desde 100 USD hasta 50 000 USD. Los plazos son de 3 a 60 meses, de acuerdo
con el monto del préstamo y la capacidad de pago. La tasa de interés puede estar
entre un 17 y un 28 % anual. El crédito individual predomina en la cartera. El
crédito de grupo solidario está diseñado para productores que no pueden ofrecer
garantías reales pero que pueden formar un grupo de tres a siete personas que tienen
sus negocios o domicilios en la misma zona y que ofrecen una garantía mancomunada. Los montos van desde 300 BOB hasta 14 000 BOB y los plazos son de tres a
24 meses.
El crédito de banca comunal productiva requiere un mínimo de dos grupos solidarios de cuatro socias cada uno que se conozcan y garanticen mutuamente. Es un
77
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.8
Oferta de productos y servicios de Sembrar Sartawi
CRÉDITO
INDIVIDUAL
Instrumentos
• Agropecuaria
• Productiva y/o de
transformación
• Comercial
• Servicios
• Vivienda
•
•
•
•
•
Capital de
operación
Capital de
inversión
CRÉDITO
GRUPAL
78
Contrato venta a futuro
Agricultura por contrato
Fondo de garantía
Microleasing
Microwarrant
Garantías
Libre
disponibilidad
• Asociaciones u org.
miembros de las
cadenas productivas
• Grupos organizados
con actividades comunes
•
•
•
•
•
•
•
•
•
Personal
Prendaria (bien mueble)
Documentos en custodia
Hipotecaria de maquinaria
Hipotecaria de inmuebles
Carta de crédito
Depósito a plazo fijo
Depósito en custodia
Combinación de garantías
Otros servicios
Remesas y giros
Western Union
Giros SEMBRAR
Comunicaciones y
telecomunicaciones
Entel
Viva
Pagos beneficios
seguro social
obligatorio
AFP Futuro de Bolivia
Pagos de bonos
sociales
Renta Dignidad
Bono Juana Azurduy
Microseguros
Seguro desgravamen
Gastos de sepelio
Seguro vida grupo
Fuente: presentación institucional de Sembrar Sartawi IFD.
préstamo educativo y secuencial. Los montos van desde 500 BOB hasta 10 000 BOB
por persona, por un plazo de 12 meses. La tasa de interés es del 30 al 34 % anual y
los ahorros acumulados se devuelven al final del ciclo. La fijación de tasas de interés
máximas para el crédito productivo determinará la posibilidad de continuar con
algunos de estos productos, no solo por los mayores costos operativos, montos
pequeños de los préstamos y dispersión geográfica de los clientes, sino además, en
particular, por el alto costo de fondos para Sembrar Sartawi (al menos un 10 % al
año). Esto podría implicar que la institución mantenga su orientación rural pero que
abandone algunos esfuerzos por entregar crédito agropecuario a los más pequeños.
Esta entidad también ha experimentado con algunas innovaciones en contratos
financieros, en especial para las cadenas productivas:
ƒƒ Contrato de venta a futuro
ƒƒ Agricultura por contrato
ƒƒ Fondo de garantía
ƒƒ Microleasing
ƒƒ Microwarrant
ƒƒ Microseguros
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
El contrato de venta a futuro es importante en la evaluación del riesgo pero no es
fundamental para esta institución, además de que se ha observado que a veces no
se cumple. Otro aspecto que limita su aplicación es que las relaciones contractuales
difieren dependiendo de la zona (este, valle y oeste). Por ejemplo, el productor del
este es más formal que el del oeste. Se espera pronto ampliar el leasing y el warrant
y masificar los microseguros. En el siguiente capítulo, sobre los análisis de los dos
casos institucionales, se describe en detalle la combinación de los servicios financieros con los servicios no financieros de asistencia técnica y apoyo de mercado de
Sembrar Sartawi.
Desde su creación, la cartera de crédito de Sembrar Sartawi ha mostrado un
crecimiento sostenido, al pasar de 3,5 millones de USD en diciembre de 2009 a
27,2 millones de USD en setiembre de 2013. A su vez, el número de clientes ha
incrementado de 3 646 a 14 630 en el mismo período. En setiembre de 2013, según
el Código de Actividad Económica y Destino del Crédito (CAEDEC) de la ASFI,
un 60 % de la cartera estaba destinado al sector agropecuario.
Las perspectivas a futuro de la entidad están focalizadas a convertirse en un banco
especializado en crédito agrícola, lo que será posible con la incorporación de socios
estratégicos interesados en capitalizar la entidad.
4.5.1Estudio comparativo de dos cadenas
En Sembrar Sartawi, el desarrollo de productos crediticios prioriza el financiamiento
a varias cadenas productivas, entre las que destacan la de la leche y la de la papa, siendo estas las que fueron seleccionadas como casos de estudio. Al respecto, la cadena
en la que se ha observado una mayor innovación es la de la leche, dado que es la más
estructurada, en vista de la alta demanda por este producto, aspecto que genera una
fuerte competencia en el mercado. Por su parte, la papa da sustento a muchas familias,
por su papel en los patrones de alimentación, pero esta cadena es la más complicada
de atender pues, al no ser estructurada, no se pueden identificar los actores participantes. Otra cadena bien estructurada es la de la soya, en la cual es posible identificar
a todos los actores, compradores y vendedores, y la naturaleza de sus relaciones.
El punto de partida del enfoque es el reconocimiento de tres debilidades críticas
de los pequeños productores agropecuarios en Bolivia: i) una baja productividad;
ii) una precaria comercialización; iii) su exclusión del conocimiento y la información. Esto requiere el enfoque integral ya descrito, en el entendimiento de que el
financiamiento por sí solo no es suficiente para provocar cambios significativos en
la vida del productor (“por sí solo, andaría cojo”) y teniendo en cuenta que, además,
se requieren, al menos: i) un apoyo en el uso de tecnologías que se adapten a sus
circunstancias; ii) la transferencia de nuevos conocimientos técnicos; iii) canales
de acceso a mercados; iv) información sobre las condiciones del mercado. Esto se
logra mediante acciones coordinadas bajo el marco de la alianza entre la Fundación
Sembrar y Sembrar Sartawi IFD.
Con respecto a las cadenas seleccionadas para el estudio, y como antecedente, se
tiene que, a finales de la gestión de 2011, se presentó para su ejecución el proyecto
denominado Desarrollo de capacidades productivas en la cadena de la leche y la
cadena de la papa en tres municipios de la provincia Aroma y un municipio de la
provincia Loayza, del departamento de La Paz, con Sembrar Sartawi IFD y la Fundación Sembrar como ejecutores, mediante convenio entre la IFD y el fondo belga
79
80
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Incofin Investment Management. El objetivo ha sido incrementar la producción de
leche y de papa mediante mejoras en la productividad.
El punto de partida y que dio inicio al trabajo fue el concepto de pequeñas
innovaciones tecnológicas vía el “diálogo de saberes” entre agricultores y técnicos
especialistas, lo que supuso un intercambio sobre experiencias y técnicas de producción. El diálogo descansa en la complementariedad posible entre el conocimiento
científico moderno y los saberes locales y ancestrales de los pueblos originarios. La
esperanza es que “una intervención pequeña permita un gran salto” en la productividad. Este trabajo derivó en la realización de un diagnóstico de la cadena de la leche
en Patacamaya y de la cadena de la papa en Cairoma.
En el desarrollo de estas actividades, Sembrar Sartawi ha mostrado un fuerte
ánimo experimental, combinado con el deseo y capacidad de usar, cuando resultase
apropiado, herramientas sofisticadas de análisis. Se tiene claro que la construcción
de un nuevo enfoque o metodología no se hace de la noche a la mañana, sino que se
va decantando en un lapso de varios años. En Bolivia, un conocimiento actualizado
y pertinente de los sectores (cadenas) que deben ser atendidos ha sido limitado, lo
que obliga a un intenso proceso de aprendizaje sobre las fortalezas y debilidades de
la clientela potencial. La institución no parte de nociones preconcebidas (“no hay
nada escrito”) y, más bien, busca diseñar productos y procedimientos en función de
las circunstancias de los clientes, a partir de un proceso continuo de aprendizaje en
el campo. Se reconoce que no todos los productores son sujetos de crédito y que no
todos desean asistencia técnica (“yo no voy a cambiar”) y se intenta aprender sobre
estas circunstancias y actitudes a fin de adecuar la oferta a su realidad, a la vez que se
les ofrece una oportunidad de mejorar su condición. En este proceso de aprendizaje,
el perfil del oficial de crédito es clave.
Desde el punto de vista de la actividad desarrollada por la IFD —que tiene que
ver con el financiamiento a las cadenas seleccionadas—, el problema fundamental
es el costo del fondeo, puesto que este se sitúa en promedio en un 10 % anual, lo
que hace que la tasa de interés cobrada al cliente bordee el 22 %. Tratándose de una
actividad productiva, según la nueva Ley de Servicios Financieros, eventualmente
este crédito estaría sujeto a límites a las tasas de interés a niveles que, conforme se
ha anunciado (de un dígito), ni siquiera cubrirían el costo de fondos. Tal esquema
de regulación no permitiría la atención a este tipo de cadenas y, posiblemente,
orientaría a la entidad a prestar servicios financieros rurales pero no para propósitos agropecuarios.
Enfoque en las cadenas de la leche y de la papa
Como se ha anticipado, las cadenas de la leche y de la papa muestran importantes
diferencias, cuya identificación podría ser útil a la hora de entender los determinantes del mayor o menor grado de innovación financiera lograda en determinadas
cadenas. Desde la perspectiva de Sembrar Sartawi, lo que interesa más es el grado
de estructuración de la cadena. La cadena de la leche es la más estructurada, en vista
de la existencia de pocos compradores corporativos (una especie de oligopolio, en el
que sobresalen PIL Andina y Delizia). La presencia de estas empresas procesadoras
ofrece un elevado grado de acceso al mercado, con una fuerte rivalidad que les
permite a los productores —que son relativamente más homogéneos— obtener un
precio competitivo como suplidores de esta materia prima.
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
La Planta Industrializadora de Leche (PIL) nació como una empresa pública
en Cochabamba en 1960, con tecnología limitada, pocos equipos, infraestructura
reducida y pocos productos para la comercialización. En 1996, el Grupo Gloria S.A.
del Perú se involucró en la privatización de las plantas industrializadoras de leche
en Cochabamba y La Paz. En 1999, Gloria adquirió PIL S.A.M. de Santa Cruz y, en
2004, PIL Andina S.A. fusionó las dos empresas para convertirse en la empresa líder
en la industrialización de lácteos y otros alimentos en Bolivia. Sin que la producción
de lácteos haya perdido importancia, la empresa ha buscado diversificarse con la
producción y comercialización de leche de soya, jugos de frutas, margarina y agua
de mesa, entre otros. Con sus productos llega a todo el país y ha logrado exportar
excedentes de leche y de mantequilla a varios países de América Latina y África.
PIL Andina S.A. tiene una de las cadenas productivas más grandes del país, en
la que se involucran más de 9 000 familias de productores de leche en el ámbito
nacional, así como cientos de transportistas, servicios veterinarios, productores de
alimento para el ganado vacuno, 2 300 proveedores nacionales de insumos y más
de 50 proveedores internacionales. En la década de los años 1970, PIL trabajaba
con 170 productores de leche en Cochabamba; en 1995, este número subió a más
de 2 000. En 1996, PIL comenzó a trabajar con alrededor de 3 000 productores en
Cochabamba y un número similar en La Paz. De estos, el 66 % son accionistas de
PIL Andina. En 1999, 3 000 lecheros de Santa Cruz se incorporaron para trabajar
con PIL para sumar más de 9 000 productores de leche en todo el país.
PIL cuenta con un personal de 2 000 empleados directos. Trabaja con 200 grandes distribuidores, alrededor de 60 mayoristas y más de 40 000 puntos de venta,
llegando a contribuir, de esta manera, a la generación de más de 80 000 empleos
directos e indirectos en el ámbito nacional. A la vez, PIL es uno de los 10 mayores
contribuyentes tributarios en el país. La empresa mantiene su liderazgo sobre la base
de la fortaleza de sus marcas, su capacidad de acopio de leche y procesamiento en las
tres principales regiones del país, la estrecha relación con los proveedores lecheros
(a quienes da asesoría técnica y financiera), un sistema de distribución integrado
en el ámbito nacional y la diversificación de productos por tipo, tamaño y precio,
logrando atender a todos los sectores económicos. PIL apoya a los productores
de leche a través de préstamos y avales estratégicos para la compra de insumos
críticos, la distribución directa de los mismos y la gestión sin intermediarios con la
agroindustria para la obtención de subproductos. Por otra parte, PIL busca mejorar
la calidad de la leche, incluyendo la puesta en marcha de un laboratorio móvil en
Cochabamba. En sus plantas de tratamiento de efluentes ha consolidado el tratamiento secundario orgánico. En Cochabamba y en Santa Cruz, a diario se hace el
tratamiento promedio de 2 000 metros cúbicos de aguas residuales y se entrega agua
en óptimas condiciones a las cuencas hídricas circundantes a sus plantas industriales.
Delizia nació como un emprendimiento boliviano en 1988, cuando una pareja de
esposos distribuidores de productos Nordland decidió adquirir equipo italiano para
la producción de helados, con financiamiento de Banco Unión. En 1994, iniciaron
la fabricación de productos (yogur) para el mercado escolar. En 2011, instalaron una
planta industrial en El Alto, que les permitió diversificarse y crecer aceleradamente.
La necesidad de comprar cada vez volúmenes mayores de leche fluida llevó a la
empresa a desarrollar un proyecto de negocio inclusivo, con el apoyo del Servicio
Holandés de Cooperación para el Desarrollo (SNV). Unas 3 000 familias de pro-
81
82
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
ductores lecheros del Altiplano han sido organizadas como proveedores, creando
competencia en el acopio de la materia prima y mejorando las condiciones de
recolección de la leche. Actualmente, la línea más importante de productos Delizia
son los helados, para los que se hicieron sustanciales inversiones. La segunda línea
en importancia son las bebidas, como el jugo Tampico, una franquicia de los Estados
Unidos de América. Cada año, Delizia compra y procesa más de ocho millones
de naranjas, lo que la convierte en la mayor compradora de esta fruta del trópico
boliviano y donde también ha hecho esfuerzos de formalización del acopio.
El Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, mediante Ley
n.° 204, de 15 de diciembre de 2011, creó el Fondo de Apoyo al Complejo Productivo Lácteo (PROLECHE) con la finalidad de fomentar el consumo de leche en la
población boliviana y aumentar el índice per cápita anual de consumo (actualmente
de 55 litros, comparado con 28 litros en 2009) al nivel promedio de América Latina
(100 litros) en ocho años. El Fondo se financia con la recaudación de 10 centavos
USD por litro de cerveza y licores nacionales y 40 centavos USD por litro de
licores importados, destinados a programas de fortalecimiento del complejo productivo lácteo. Estos incluyen transferencias no reembolsables a las 18 empresas
participantes, en función de los litros de leche que acopian, en montos que van del
15 % (las más grandes) al 100 % (las más pequeñas) de la demanda de sus productos
en el mercado. El programa llevó, en 2012, al lanzamiento de nuevos productos
lácteos a bajo precio, comercializados por las empresas PIL Andina y Delizia.
Las exigencias de entrega a los procesadores y de calidad para el consumidor final
hacen que los productores de leche estén más dispuestos, que otros productores, a
recibir la asistencia técnica a fin de responder a esas exigencias y asegurar la venta
de la leche producida. Este no es el caso con la cadena de la papa, que es más heterogénea y artesanal. Las ventas de papa ocurren en mercados informales, donde no
hay compradores identificados y donde se presentan diferencias no predecibles de
precios entre varias ferias o por la venta en distintas ciudades y en el tiempo. A su
vez, en la cadena de la papa no hay estándares de calidad tan bien definidos como en
la leche que determinen de manera significativa la capacidad de acceder al mercado.
Tampoco hay contratos de venta a futuro, como en la leche o la soya, ni hay precios
prefijados, como los que el Estado usa para el trigo y el maíz. Usualmente, los
productores de papa no negocian con un único comprador y hay una menor cultura
de cumplimiento de las obligaciones contractuales en ambos lados de la transacción.
En el proyecto Desarrollo de capacidades productivas en la cadena de la leche y
la cadena de la papa en tres municipios de la provincia Aroma y un municipio de
la provincia Loayza, del departamento de La Paz, una vez realizado el diagnóstico
en aquellas zonas de intervención con un marcado potencial de producción lechera
(Patacamaya), se evidenció que uno de los principales problemas por los que atravesaba el productor era la falta de o debilidad en la gestión del hato lechero, lo que
se traducía en una baja producción de leche por unidad animal. En lo que respecta
a la producción de papa (en Cairoma), se evidenció que las enfermedades y plagas
del cultivo de la papa no se manejaban adecuadamente y que, en muchos casos, este
cultivo ya era resistente a los productos químicos, ocasionando fuertes pérdidas a
los agricultores.
En el caso de la leche, para aumentar la productividad se buscó el mejoramiento
de las técnicas de ordeño, en vista de la falta de cuidado en el tratamiento de la leche,
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
la falta de envases adecuados para el ordeño y, en general, el incumplimiento de
condiciones higiénicas fundamentales. Se buscó, también, incrementar la superficie
de siembra y el uso de semillas mejoradas para aumentar la productividad en el
cultivo de tres forrajes (alfalfa, cebada y avena), así como mejorar las técnicas de
almacenamiento del forraje mediante la construcción de silos.
En el caso de los productores de papa, el problema fundamental radicaba en que
las zonas de intervención tienen fuertes pendientes, los caminos vecinales son de
tierra, transitables en gran parte del año pero muy peligrosos en épocas de lluvia,
a lo que se acota que las comunidades muestran una fuerte dispersión geográfica.
Con los productores de papa se buscó la implementación de un manejo integrado de
plagas y enfermedades, tanto en campos de papa para semilla como para consumo.
Al mismo tiempo, se promovió la modernización de las herramientas e implementos
agrícolas y se hizo un sondeo y análisis de los mercados de la papa en los municipios
circundantes y en las ciudades de El Alto y La Paz.
La descripción de las cadenas priorizadas y el posterior diseño de los productos
financieros fueron realizados con apoyo de la Fundación Sembrar, en colaboración
con los productores. Se seleccionaron clientes agricultores, a partir de una base
de datos de clientes en cada municipio e identificando los módulos lecheros o
comunidades a los que pertenecían, tomando como base el cartografiado preparado
previamente. Se realizaron diagnósticos rurales rápidos, con los que se identificaron
los actores relacionados con las actividades seleccionadas (empresas, ONG, organismos gubernamentales). Se contrató un consultor líder para la identificación de
agrupaciones de agricultores, reuniones y talleres con autoridades y otras labores,
así como un consultor de monitoreo y evaluación. Para la cadena de la leche se
contrataron cinco técnicos y un técnico administrativo, y para la cadena de la papa
fueron contratados tres especialistas en manejo integrado de plagas y enfermedades.
4.5.2Diseño de los productos crediticios
El financiamiento otorgado a los productores en las cadenas de la leche y de la
papa se realiza a través del crédito individual. El diseño de los productos crediticios
fue una labor coordinada entre los productores y la IFD, situación que derivó
en la estructuración de una oferta crediticia adecuada a los ciclos biológicos de
los productos y las circunstancias de los clientes, tomando en cuenta los factores
idiosincrásicos de cada región. En particular, se consideró la heterogeneidad que
caracteriza a los productores de la papa, en contraste con la mayor homogeneidad
que caracteriza a los productores de leche, tanto en cuanto a escala de producción
como en cuanto a modalidades de generación de ingresos.
El Cuadro 4.1 muestra estadísticas sobre la colocación de préstamos en las cadenas
de la leche y de la papa. El monto promedio de los préstamos asciende a 2 200 USD
en el caso de la leche y 2 000 USD en el de la papa. Las tasas de interés son menores
si hay convenio de asistencia técnica y la morosidad es menor en el caso de la leche.
4.5.3Asistencia técnica
Antecedentes
Con el apoyo de Incofin Investment Management-FMO y en alianza con la Fundación Sembrar, la IFD implemento el proyecto Desarrollo de capacidades al que se
ha hecho referencia, con el objetivo de brindar asistencia técnica a clientes de la IFD
83
84
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Cuadro 4.1
Estadísticas sobre los productos crediticios
Períodos
dic–11
dic–12
Tipo de tecnología
1
LECHE
1.2
Individual
1.2.1
Número de préstamos otorgados
294
597
1.2.2
Monto total desembolsado (USD)
619 730
1 322 198
1.2.3
Crédito promedio (USD)
2 108
2 215
1.2.4
Índice de mora (30 días)
0,59 %
0,12 %
Tasa de interés (1° y 2° ciclo con convenio)
18 % – 16 %
18 % – 16 %
Tasa de interés (sin convenio)
20 % – 28 %
20 % – 28 %
2
PAPA
2.2
Individual
2.2.1
Número de préstamos otorgados
1 692
1 758
2.2.2
Monto total desembolsado (USD)
2 755 881
3 469 809
2.2.3
Crédito promedio (USD)
1 692
1 974
2.2.4
Índice de mora (30 días)
0,99 %
1,06 %
16 % – 24 %
16 % – 24 %
Tasa de interés
Fuente: Sembrar Sartawi IFD.
para el mejoramiento de la producción y productividad en las cadenas de la leche y
de la papa en tres municipios de la provincia Aroma (Patacamaya, Sicasica y Umala)
y en un municipio de la provincia Loayza (Cairoma) del departamento de La Paz.
Condicionantes de la asistencia técnica
El ofrecimiento de asistencia técnica por parte de Sembrar Sartawi muestra varias
características importantes que reflejan el aprendizaje de la institución en cuanto a la
modalidad apropiada para ofrecerla. Primero, el convenio suscrito con los clientes de
la IFD señala que se trata de una actividad voluntaria (no impositiva), no vinculada
al crédito, en el sentido de que el prestatario no está obligado a tomarla ni el importe
del préstamo solicitado está taxativamente en función a si toma la asistencia técnica
o no. No obstante, es evidente que el aumento de la productividad que usualmente
resulta de la asistencia, por sí, va a llevar a aumentos en los montos de los préstamos,
en beneficio tanto del productor como de la IFD. Esto es particularmente cierto en
el caso de los productores de leche, quienes experimentan aumentos casi inmediatos
en su productividad.
Si bien entrar en el convenio de asistencia técnica es voluntario, una vez que se ha
hecho, el productor se compromete a asistir a un mínimo de tres reuniones grupales
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
y a recibir un mínimo de cinco visitas del técnico en su explotación. Este compromiso es importante porque, sin una intervención programada, no sería posible alcanzar
los resultados ni establecer los efectos de la asistencia en la productividad.
El hecho de que recibir la asistencia técnica sea una decisión voluntaria y de
que no sea universal (alrededor de un 20 % de los productores aceptan la oferta)
conlleva, inevitablemente, un sesgo de autoselección, ya que la disposición a participar en estas actividades estará influida por características “no observables” de los
productores, como iniciativa, actitudes ante el riesgo y el cambio y otros atributos
intangibles. Por un lado, esto dificulta la atribución de los aumentos en la productividad únicamente a la asistencia recibida. ¿Cuál será la magnitud de las mejoras
observadas en el caso de otros clientes potenciales que no se autoseleccionan? Por
otro lado, esta autoselección le permite a la IFD identificar a productores “estrella”,
que están dispuestos a mejorar sus condiciones y a convertirse en clientes preferidos
para la IFD.
Si bien la tasa de aceptación inicial de la asistencia técnica es aparentemente baja,
debe notarse que la tasa de repetición es casi universal (lo que indicaría que aquellos
productores que la han recibido están suficientemente satisfechos). Además, numerosos efectos de demostración han sido observados (informalmente) con productores
que no habían asumido el compromiso de participar en el programa pero que han
estado imitando los cambios tecnológicos adoptados por los que sí han participado.
La frecuencia de estos efectos demostración sugiere que la entidad no tiene necesariamente que incurrir en los costos de ofrecer la asistencia técnica de manera universal
para incidir en la productividad y los ingresos en las cadenas respectivas.
Segundo, el convenio suscrito con los clientes señala que la asistencia técnica es
gratuita. Esta dimensión presenta algunos interrogantes. Por un lado, podría existir
el temor de que, al no implicarle costo alguno (monetario) al cliente (si bien hay
costos de oportunidad en los compromisos adquiridos y riesgos potenciales), este
podría no enfrentar incentivos compatibles y no ser lo suficientemente diligente
como para que se obtuviesen resultados óptimos del esfuerzo. Este temor pareciera
ser de menor orden, sin embargo, en vista del monitoreo estricto que los técnicos de
la institución ejercen sobre el cliente y, sobre todo, en vista del valor para el cliente
de la relación con Sembrar Sartawi. El deseo de conservar y de fortalecer esta relación crearía posiblemente suficientes incentivos para inducir la diligencia requerida.
Por otro lado, la prestación de la asistencia técnica es costosa y, por ahora, parte
de sus costos están siendo cubiertos por el convenio con Incofin. El desafío para
Sembrar Sartawi —de ofrecer asistencia técnica gratuita— es cómo lograr la sostenibilidad de la intervención. Desde la perspectiva de la entidad, existen numerosas
razones para hacerlo, aun dentro del giro normal de una entidad financiera. Por una
parte, el ejercicio es en buena medida un reconocimiento de que, dadas sus actuales
circunstancias de tecnología y productividad, muchos de esos productores no son
sujetos de crédito atractivos. Así, la alianza con la Fundación Sembrar cumpliría una
función de formadora de clientes.
Es importante tener presente que una expansión de la oferta no es suficiente,
per se, para lograr una mayor profundización de las finanzas rurales. Se necesita,
también, fortalecer la demanda. La prestación integrada de asistencia técnica permite
convertir en clientes potenciales a quienes no lo eran y permite incrementar los
montos prestados a quienes ya eran clientes. En vista de la alianza estratégica entre
85
86
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
la IFD y la Fundación Sembrar, dentro de una misma plataforma institucional, la
IFD puede tener mayor confianza en la información sobre capacidad de pago que
resulta del contacto de los proveedores de asistencia técnica con los clientes. Se
trata, en efecto, de un proceso de certificación que, de ser ofrecido por extraños,
posiblemente sería más costoso y menos confiable. Así, la alianza le ahorra, a la
entidad financiera, costos de promoción, de apertura de nuevos mercados y de
fidelización de clientes. Como la IFD, a la vez, contrata al proveedor de la asistencia
técnica, se establece entre las dos organizaciones una simbiosis (“apalancados en el
éxito mutuo”).
Por otra parte, la función más importante que la asistencia técnica cumple es la
de servir como un elemento de los esfuerzos de mitigación de riesgos de la IFD. En
efecto, las nuevas tecnologías de producción que están siendo introducidas (mejoramiento genético de los hatos, prácticas de higiene, mejor manejo de forrajes, manejo
integrado de plagas y enfermedades), no solamente incrementan los rendimientos,
sino que disminuyen su volatilidad. Se trata, por lo tanto, de innovaciones en tecnologías de producción que simultáneamente reducen los riesgos e incrementan la
productividad. El resultado es un aumento de la capacidad de pago (menos fluctuaciones aleatorias en la misma) y una disminución de la mora potencial o, de manera
más importante, la posibilidad de convertir en sujetos de crédito a productores cuya
volatilidad de sus rendimientos constituía una barrera de acceso al crédito. Si el
costo de la asistencia técnica se percibe como un método de mitigación de riesgos de
crédito, se justifica que la IFD absorba una porción importante del mismo.
La Fundación Sembrar, además, contribuye con la difusión de información sobre
mercados y precios (incluyendo la divulgación de precios en distintas plazas, en
pantallas de televisión en las oficinas de la IFD) y en la formalización de convenios
con empresas procesadoras de la materia prima (como en el caso de la leche), lo que
apoya la capacidad de pago de los clientes y reduce el riesgo de mercado.
El desafío de la sostenibilidad del ejercicio queda pendiente, sin embargo, y la
posibilidad de cobrarle parte del costo al productor queda abierta. A la vez, si los
efectos de demostración —que representan importantes externalidades positivas—
son sustanciales, se justificaría que la sociedad participe en asumir parte de estos
costos, pues los beneficios sociales serían mayores a los beneficios privados para
Sembrar Sartawi de brindar esta asistencia técnica. Es evidente, además, que de tener
que someterse a los límites a las tasas de interés mandados por la nueva legislación,
esta metodología se volvería inviable.
Queda pendiente también evaluar mejor las ventajas (en disminución de
riesgos y de costos, gracias a la confiabilidad y sinergias resultantes) de prestar la
asistencia técnica desde la misma plataforma institucional del grupo SOLYDES, en
lugar de contratarla, vía alianzas estratégicas con entes especializados en ofrecerla.
Posiblemente, dependiendo del producto, se podrían combinar ambos enfoques,
según las circunstancias.
Tercero, la asistencia técnica toma en cuenta los factores idiosincrásicos de las
zonas de intervención, así como los usos y costumbres de los productores, puesto
que en algunos casos resulta complicado ajustar los modos y formas de producción
existentes a mejores técnicas y experiencias de trabajo. Una anécdota puede ser muy
ilustrativa al respecto. Para trasquilar las llamas en el Altiplano, los campesinos
usaban diversos e ineficientes medios (por ejemplo, latas de sardina afiladas con
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
una piedra). Un programa asociado con la cooperación internacional introdujo
rasuradoras eléctricas pero, tras un corte al ras, las llamas quedaban muertas de frío
y los campesinos se resistieron a adoptar la innovación. La solución apropiada fue
dotarlos de tijeras que les permitieran hacer la labor más eficientemente. Este es el
sentido de las transferencias de conocimiento vía un diálogo de saberes.
Cuarto, la asistencia técnica se basa fundamentalmente en la transmisión de buenas experiencias y mejores prácticas de producción y que los temas o situaciones que
los clientes solicitan sean fortalecidos en los procesos productivos que aplican. La
asistencia técnica pone énfasis tanto en la productividad como en la inocuidad y en el
impacto ambiental de las labores. La Fundación Sembrar se preocupa, en particular,
de que las tecnologías que están siendo introducidas sean probadas. La entidad tiene
cuidado en no comprometerse con recomendaciones no probadas o muy específicas,
que puedan incidir en la voluntad de pago.
Las diferencias en riesgo de mercado y costos de manejo de transacciones
inherentes a una cadena estructurada, como es el caso de la leche, y una poco estructurada, como es el caso de la papa, mencionadas anteriormente, hacen que Sembrar
Sartawi esté dispuesto a cobrar tasas de interés más bajas, a ofrecer mayores montos
de crédito y a exigir menos garantías en el caso de los productores de leche que en
el caso de los de papa. Así, el grado de estructuración de las cadenas y el papel de
la asistencia técnica tienen efectos importantes en los términos y condiciones de las
transacciones crediticias.
Etapas de la asistencia técnica
Previa ejecución del servicio de asistencia técnica, se seleccionan la cadena productiva objeto de intervención y los municipios y comunidades que serán involucrados,
además de la conformación de un comité técnico.
Las etapas de la asistencia técnica se enumeran a continuación:
ƒƒ Selección, en primera instancia, de los que son productores de los rubros
elegidos a partir de la base de datos de clientes de la IFD en cada municipio.
ƒƒ Identificación de los módulos a los que pertenece cada productor, para el caso
de la leche, y sus comunidades, en el caso de la papa.
ƒƒ Cartografiado de cada módulo y comunidad que participará en el proyecto.
ƒƒ Diagnóstico para identificar los actores de cada cadena.
ƒƒ Reunión de coordinación del comité técnico para analizar los diagnósticos y
decidir los ejes principales de intervención en cada cadena, además de formular las actividades y los hitos para cada eje de intervención.
ƒƒ Elaboración del plan de intervención (plan de transferencia de tecnologías),
formulación de objetivos, resultados esperados e indicadores de impacto del
proyecto.
ƒƒ Selección y contratación de consultores líder del proyecto y consultores de
monitoreo y evaluación, así como aquellos que realizaran una labor técnica.
ƒƒ Realización de cursos de capacitación para los consultores técnicos, donde
toman conocimiento sobre el proyecto en general, la manera de intervención,
los aspectos logísticos y administrativos, además de la asignación de módulos
y comunidades.
ƒƒ Intervención en el campo y reconocimiento del área de acción y presentación
de cada técnico a su respectivo módulo y comunidad.
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88
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
ƒƒ Asistencia técnica, tanto en forma grupal, a través de cursos talleres y demostraciones, como en forma individual, mediante el seguimiento pormenorizado
a familias participantes en el proyecto.
Actividades de asistencia técnica
La asistencia técnica para los productores de leche está basada en las siguientes actividades: organización, planificación y asistencia técnica y capacitación (Figura 4.9).
En la fase de organización, se asignaron 35 módulos lecheros a los consultores
responsables. La actividad es supervisada por un consultor sénior y cada nueve
módulos son atendidos por un técnico de campo. Estos tienen especialidades de
veterinarios-zootecnistas. Los técnicos permanecen en el campo por 20 días al
mes, con reuniones periódicas con el consultor senior para planificar y evaluar
las actividades.
La asistencia técnica grupal fue impartida a través de cursos y talleres de capacitación. Los temas de capacitación fueron los siguientes:
ƒƒ buenas prácticas de ordeño;
ƒƒ manejo de la leche;
ƒƒ sanidad animal;
ƒƒ mejoramiento genético;
ƒƒ estrategias de alimentación de ganado;
ƒƒ formas de henificación;
ƒƒ formas de ensilaje y silos de almacenamiento;
ƒƒ alimento suplementario;
ƒƒ prácticas culturales en cultivos y forraje;
ƒƒ formas de cosecha;
ƒƒ cultivos y variedades.
Los temas que se abordaron en la asistencia técnica individual estuvieron centrados
en el mejoramiento de los siguientes aspectos:
ƒƒ técnicas de ordeño, en términos de higiene;
ƒƒ técnicas de almacenamiento del forraje producido;
ƒƒ producción y productividad de forrajes, como alfalfa, cebada y avena, según
ciclos de producción.
En las actividades grupales, los productores de leche tuvieron oportunidad de acceder
a tecnologías apropiadas e insumos de buena calidad y de tomar parte en la extensión participativa, con intercambio de experiencias, días de campo y exhibiciones,
proyección de vídeos y otros medios audiovisuales, grupos de trabajo comparativo,
experimentación en parcelas de agricultores y repartición de material impreso.
En el ámbito familiar, hubo un seguimiento diario de los técnicos in situ, con
actividades de asesoramiento en el campo. Los técnicos contaban como herramienta
con una hoja de seguimiento de actividades al nivel familiar. Esta hoja de seguimiento al agricultor debía ser completada en cada visita del técnico, lo que permitió un
seguimiento detallado de los resultados de la asistencia técnica.
En lo que respecta a la cadena de la papa, las actividades de organización se realizaron en tres pisos ecológicos, 17 comunidades en la zona agroecológica de Puna y
13 comunidades en las zonas agroecológicas de cabecera de valle y valles, haciendo
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
89
figura 4.9
Participantes en la cadena de la leche y sus funciones en el esquema de financiamiento
ASOCIACIÓN DE
PRODUCTORES
RURALES/
PEQUEÑAS
EMPRESAS
SEGURIDAD
MERCADO y PRECIO
ENTREGA DE
PRODUCCIÓN
1
PIL-DELIZIA
TRANSFORMADOR
COMERCIALIZADOR
-
4
5
DESCUENTO
DOCUMENTO
POR PAGAR
ASISTENCIA
TÉCNICA
2
3
ASISTENCIA
TÉCNICA
FUNDACIÓN
SEMBRAR
FUNDACIÓN VALLES
AVAL-FIANZA
FINANCIAMIENTO
K. OP.
K. INV.
CONVENIO
SERVICIOS FINANCIEROS
SERVICIOS NO FINANCIEROS
CONVENIO
DESCUENTO
POR PLANTILLA
6
SEMBRAR
SARTAWI
Participantes del esquema y funciones
N°
1.
2.
PARTICIPANTES
FUNCIÓN / ACTIVIDAD
Asociación de productores Pequeñas empresas rurales
Producción lechera
Transformadores –
Comercializadores –
PIL y DELIZIA
Aseguramiento del mercado
Entrega de producto a la PIL y DELIZIA
Seguridad en precio
Firma de convenio con la IFD
Compromiso de descuento por planilla y retención de fondos
para pago del crédito
Otorga aval a los productores
3.
SEMBRAR SARTAWI IFD
Evalúa y aprueba la operación
Otorga financiamiento para capital de operaciones e inversión
Firma de convenio con el transformador – Comercializador
(PIL y Delizia)
Firma de convenio con Sembrar para asistencia técnica
4.
FUNDACIÓN SEMBRAR
Asistencia tecnica
Asesoramiento en servicios no financieros
Firma de convenio con la IFD para otorgar asistencia técnica
5.
FUNDACIÓN VALLES
Fuente: Sembrar Sartawi IFD.
Proporciona precios de mercado
90
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
un total de 30 comunidades atendidas, ubicadas entre 2 746 y 4 041 metros de
altura. Al final del proceso de capacitación, el número de familias participantes se
redujo, en vista de que no existe un comprador que demande calidad y otras condiciones de los productos. Es decir, no existen incentivos de mercado para que los
productores de la papa (dispersos, pobres e informales) estén dispuestos a absorber
la asistencia técnica. Los costos de movilización de los técnicos son sustanciales.
Cada técnico se ha encargado de 9 a 12 comunidades, espacialmente cercanas.
Trabajan, igualmente, 20 días al mes en el campo, en coordinación y reuniones
frecuentes con el técnico sénior.
En lo que respecta a la cadena de la papa, los temas abordados en la capacitación,
tanto grupal como individual, fueron los siguientes:
ƒƒ manejo integrado de plagas y enfermedades en campos de semilla de papa y
papa para consumo;
ƒƒ sondeo y acceso a mercados;
ƒƒ modernización de herramientas e implementos agrícolas (introducción de
arados de montaña y rastras para mullido de suelos).
Para el manejo integrado de plagas, los técnicos capacitaron a los agricultores en
temas como:
ƒƒ conocimiento de plagas, plaguicidas y daños ocasionados por estas plagas y
enfermedades en el cultivo de la papa;
ƒƒ métodos de control preventivo;
ƒƒ métodos de control manual o mecánico;
ƒƒ métodos de control físico;
ƒƒ métodos de control biológico;
ƒƒ métodos de control etológico;
ƒƒ métodos de control químico;
ƒƒ manejo de semilla y selección positiva.
Para el sondeo y análisis de mercados y la capacitación a productores en el uso de
la información de mercados, se realizó una alianza estratégica con la Fundación
Valles, con sede en Cochabamba. En este proceso, se involucraron a los productores,
además de a los técnicos, en el óptimo manejo de la información de mercados para la
toma de decisiones en la venta de sus productos. Asimismo, la IFD y la Fundación
Sembrar han desarrollado el proyecto piloto Agro-Net, que difunde información
sobre precios. Este proyecto ha sido iniciado en la agencia Cairoma, mostrando
información de precios en una pantalla.
4.6 Innovaciones en crédito para inversión a largo plazo:
el caso de CIDRE
El Centro de Investigaciones y Desarrollo Regional (CIDRE) fue fundado en la
ciudad de Cochabamba en 1981, como una entidad privada de desarrollo social sin
ánimo de lucro. En sus primeras etapas, en su dimensión de centro de investigación,
CIDRE se enfocó a temas de desarrollo microrregional, con especial énfasis en la
región del trópico de Cochabamba. Labores importantes fueron la preparación de
una Monografía del trópico y una estrategia de desarrollo del trópico, en apoyo a
la Federación de Productores del Trópico Cochabambino. Con recursos de varias
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
agencias internacionales, como actor de desarrollo, CIDRE se enfocó en proyectos
de agua potable, riego y capacitación para la gestión de cada sistema, así como el
manejo integral de cuencas. Al mismo tiempo, emprendió proyectos de desarrollo de
la pequeña industria, lo que eventualmente dio origen a sus actividades financieras.
En 1990, CIDRE inició su actividad crediticia, con un enfoque productivo. Usó
como plataforma al Fondo de Crédito y Asistencia Técnica a Micro y Pequeñas
Industrias y al Sector Artesanal del Departamento de Cochabamba, obtenido del
Banco Interamericano de Desarrollo (1989–2002). La entidad no incursionó en el
crédito agropecuario hasta 1994. En 1999, expandió sus actividades crediticias en
el trópico de Cochabamba y, en 2004, incursionó en el Altiplano Sur (Oruro). En
estos esfuerzos contó con el apoyo de COSUDE (Suiza), GIZ (Alemania), AECID
(España), el Programa de Apoyo a la Estrategia de Desarrollo Alternativo en el
Chapare (PRAEDAC) y el Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria (PASA),
ambos con la Unión Europea, así como del Fondo de Desarrollo del Sistema
Financiero y de Apoyo al Sector Productivo (FONDESIF), una entidad financiera
pública de segundo piso. Hasta la fecha, ha expandido sus servicios financieros
también a los departamentos de Potosí, Tarija, Santa Cruz y La Paz, contando con
17 agencias y la sede en Cochabamba.
En 2001/2002, se implementó un importante programa de fortalecimiento institucional. A partir de 2004, CIDRE formó parte del sistema de autorregulación de
la Asociación de Instituciones Financieras para el Desarrollo Rural (FINRURAL)
y desde 2008 ha estado desplegando las acciones pertinentes para lograr de la ASFI
la regulación como IFD. En julio de 2009 obtuvo el Certificado de Adecuación,
con el que finalizó la primera etapa de este proceso y, como varias otras IFD, está
en espera de la Licencia de Funcionamiento. Como se ha indicado, con la adopción
de la nueva Ley de Servicios Financieros, no está claro todavía cómo culminará este
segundo paso ni qué atribuciones se le otorgarán. Mientras tanto, en octubre de 2012
se colocaron, en la Bolsa, los Valores de Titularización CIDRE-Banco de Desarrollo Productivo (BDP) y, en enero de 2013, suscribió con el BDP un contrato de
fideicomiso para el sector vinícola. En diciembre de 2012, suscribió un contrato de
corresponsalía (el primero de este tipo en Bolivia) con el Banco BISA (que considera
árboles frutales como posible garantía).
En junio de 2012, el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), miembro del
grupo BID, anunció que esperaba apoyar la creación de una nueva institución de
microfinanzas regulada, a la que en ese entonces se designó como CIDRE Entidad
Microfinanciera Regulada (CIDRE EMR) para ofrecer servicios a los sectores
rurales y productivos. A pesar de este anuncio, la creación de la nueva entidad
no ha tenido lugar aún, en vista de los atrasos en la reglamentación de la Ley de
Servicios Financieros que aclare la naturaleza y condiciones de la transformación
de las actuales IFD en otro tipo de entidad (potencialmente, un banco PYME) ni
la oportunidad en que esto será permitido por la ASFI. El FOMIN tiene previsto
invertir hasta 1,75 millones de USD y ofrecer cooperación técnica no reembolsable
por hasta 170 000 USD en esta empresa. Se esperaba que otros inversionistas aportaran 8,5 millones de USD de capital. La intención sería haber captado depósitos,
por 50 millones de USD, de 27 000 ahorrantes (un 40 % rurales) y colocado una
cartera de 100 millones de USD entre 17 000 deudores (un 70 % rurales) para 2017.
Como en el caso de Sembrar Sartawi, institución que tiene intenciones semejantes,
91
92
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
habrá que esperar las resoluciones de la ASFI para entender las maneras como estas
transformaciones institucionales serán posibles.
Hasta ahora, CIDRE ha sido una entidad especializada en actividades de
microcrédito a productores campesinos y a micro y pequeñas empresas rurales
y periurbanas que desarrollan su actividad de manera familiar o casi empresarial,
siendo las actividades agrícolas, agroindustriales, pecuarias y artesanales las que han
constituido el principal objeto de su financiamiento. A finales de 2013, cerca de un
55 % de su cartera de crédito estaba concentrada en el área rural. En su condición de
IFD, CIDRE ha financiado proyectos de infraestructura relacionados con la provisión de agua potable, riego y energía eléctrica, el medio ambiente y el desarrollo y la
aplicación de sistemas de catastro forestal y urbano. En Cochabamba, ha financiado
105 proyectos de infraestructura de riego con mora cero. De igual manera, ha otorgado crédito con garantía de árboles y semovientes, desarrollando sus propios registros de garantías, en alianza con la Superintendencia Forestal. Por sus innovaciones
financieras (en particular, por el uso de activos forestales de pequeños agricultores
en respaldo de sus préstamos) y por la promoción del empresariado social, a través
de su director, don Julio Alem, CIDRE recibió, en 2005, un reconocimiento internacional por parte del BID (en el Foro Interamericano de la Microempresa).
No obstante su orientación productiva rural, posiblemente empujado por la
competencia y tanto para atender las demandas de su clientela como para diversificar su cartera, CIDRE ofrece una gama de servicios crediticios, incluyendo el
crédito productivo, crédito agropecuario, crédito de servicios, crédito de comercio, crédito hipotecario de vivienda, crédito de vivienda sin garantía y crédito de
consumo, así como microseguros (CIDRE-Vida, que cubre el saldo insoluto del
préstamo en caso de fallecimiento o invalidez total y permanente del cliente) y el
pago de servicios básicos.
En particular, el crédito productivo está dirigido a personas naturales o jurídicas,
propietarias de micro y pequeñas empresas o de negocios productivos. Es otorgado
bajo la tecnología individual para capital de inversión (destinado a infraestructura,
terrenos, maquinaria y equipos, tractores y vehículos para la actividad productiva) y
para capital de operaciones (compra de materias primas e insumos y pago de la mano
de obra). Los plazos de financiamiento van hasta los 36 meses (capital de operación) y
hasta los 84 meses (capital de inversión) y la forma de pago puede ser mensual, trimestral, semestral o estacional, dependiendo del perfil del flujo de ingresos del productor.
A su vez, el crédito agropecuario está dirigido a micro y pequeños productores
dedicados a las actividades agrícolas, pecuarias, de explotación forestal o pesca. Es
otorgado bajo la tecnología individual o en forma asociativa a grupos de prestatarios
que cuentan con personería jurídica. Tiene como destino el capital de inversión,
para financiar infraestructura, terrenos, maquinaria y equipos, tractores y vehículos
para la venta de sus productos; y el capital de operaciones, para financiar materias
primas, alimentos para ganado y semilla. Los plazos de financiamiento van hasta los
48 meses (capital de operación) y hasta los 84 meses (capital de inversión) y la forma
de pago puede ser mensual, bimestral, trimestral, semestral o estacional, dependiendo de la periodicidad del flujo de ingresos del productor.
Estos plazos son más largos y el promedio de los saldos prestados (mayor a
5 000 USD) es superior a lo que es típico entre otras IFD y refleja una mayor
inclinación a financiar inversiones en el sector agropecuario. En el otorgamiento
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
de estos préstamos, CIDRE descansa en las ventajas comparativas de sus conocimientos locales. Los oficiales de crédito han nacido en las zonas de intervención
y poseen amplia experiencia sobre los productos de la zona y sus características
de producción.
CIDRE ha experimentado y ha emprendido el financiamiento al sector agropecuario usando una serie de innovaciones en el contexto boliviano. Aunque estas
innovaciones abarcan distintos procesos y productos financieros, se destacan
principalmente aquellos que la organización ideó para atender las necesidades de
financiamiento de inversión para clientes rurales participando en el sector forestal,
así como en la agricultura bajo riego. Estas principales innovaciones se describen
a continuación.
4.6.1Garantías alternativas
Destaca en la tecnología financiera de CIDRE la habilidad de valorar y operar
garantías alternativas para mitigar, en parte, los riesgos implicados en el financiamiento de inversiones agropecuarias y forestales de montos altos y plazos largos,
relativamente. Estas garantías alternativas incluyen:
ƒƒ Acciones de riego: el financiamiento para riego es un crédito con la garantía de
acciones de riego. La acción de riego es un título que le da derecho al tenedor
de contar con suministro de agua en determinados días y horas. Este crédito
tiene dos componentes, uno para la comunidad y el otro es un préstamo individual, para capital de operación e inversión, con la garantía de las acciones de
riesgo. Esta modalidad se discutirá en detalle más adelante.
ƒƒ Garantías forestales: el stock de troncos provenientes de la plantación forestal
puede ser valorado y aceptado como garantía. A pesar de un auge inicial en la
cartera de crédito forestal, el uso de este tipo de garantías fue discontinuado, en
virtud a que ya no se cuenta con el apoyo de la Superintendencia Forestal, hoy
Autoridad de Bosques y Tierras, instancia que en su momento autorizaba la
tala de árboles. El uso de esta garantía será examinado en detalle más adelante.
ƒƒ Bienes semovientes: como, por ejemplo, prenda de maquinaria y equipo,
documentos en custodia y productos en custodia.
4.6.2Operativización del crédito agropecuario
Para desarrollar su cartera agropecuaria, CIDRE ha descansado en la georreferenciación del domicilio y la actividad del cliente, en especial en el trópico de
Cochabamba, donde existen zonas cocaleras, para garantizar el no financiamiento
de plantaciones de coca. Los clientes son analizados in situ. En el crédito asociativo
se realiza una evaluación individual de los prestatarios y se diseñan planes de pago
estacionales, según ingresos y egresos. Se respetan los usos y costumbres de las
comunidades rurales.
Los avalúos son realizados directamente por el oficial de crédito. Estos oficiales
de crédito son originarios de la zona y su perfil profesional requiere conocimientos
técnicos sobre la producción agropecuaria y el contexto de mercados rurales locales.
Todos los solicitantes son consultados al buró de crédito antes de ser aprobados
por un comité de crédito y no se exige seguro para la garantía, dado la confianza
que tiene CIDRE en su sistema de valuación de la garantía. Como muchos de
los préstamos individuales y grupales pueden ser para propósitos forestales y
93
94
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.10
Mecanismos de pago de préstamos de CIDRE
Tecnologías empleadas
CARACTERÍSTICAS OPERATIVAS DEL CRÉDITO AGROPECUARIO
Mecanismos alternativos de pago
Opción I: agente de retención
PLANTA INDUSTRIAL
Carta irrovocablo
de pago
AGENTE DE RETENCIÓN DE PAGO
PRODUCTOR
CIDRE – IFD
Opción II: débito bancario automático
Carta notariada de
pago a cuenta
bancaria
PRODUCTOR
PLANTA INDUSTRIAL
Carta irrovocablo de pago
BANCO
CIDRE – IFD
Fuente: presentación institucional de CIDRE.
agropecuarios, se aceptó que las garantías forestales cubrieran parte del riesgo del
crédito agropecuario.
Se procura el uso de agentes de retención como otro mecanismo mitigante de
riesgo crediticio, conforme se muestra en la Figura 4.10.
Por otro lado, CIDRE ha desarrollado un sistema de administración de riesgo
climático, con asistencia de una universidad de Holanda, aplicándolo en zonas
quinueras. Este sistema permite ver zonas donde hay heladas o condiciones adversas
para la producción.
4.6.3Crédito forestal
El crédito forestal forma parte de una estructura denominada Sistema Integrado de
Activos Forestales (SIAF). Este producto, si bien ha tenido una amplia demanda, ha
tenido que ser de momento congelado debido a que la Autoridad de Control Social
de Bosques y Tierra (ABT) ha dejado de certificar la formalidad de las personas interesadas en participar e invertir en la industria maderera y brindando validez legal al
otorgamiento de una garantía de crédito no convencional, como son las plantaciones
forestales. Esta función de la autoridad gubernamental resulta clave para garantizar
la recuperación del crédito y ejemplifica el papel clave que tiene el marco regulatorio
en el proceso de innovación financiera para zonas rurales.
El SIAF incluye un software que permite contar con un instrumento de valoración actual y proyectada, a cinco años, de las plantaciones forestales, lo que permite
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
cuantificarlas en términos monetarios. Esta valoración sirve de base para efectuar
una certificación de la plantación. Asimismo, es importante el reconocimiento del
derecho propietario de las plantaciones forestales, trámite que anteriormente se realizaba ante la Superintendencia Forestal y que actualmente es responsabilidad de la
Autoridad de Control Social de Bosques y Tierras. Estos procesos de certificación,
valoración y reconocimiento del derecho propietario viabilizan el financiamiento.
Este puede ser de carácter individual o asociativo y destinado para plantaciones
forestales o para financiar proyectos agropecuarios, con garantía de la plantación.
Problemática del sector del sector forestal
Existen dos tipos de productores, los formales y los informales. Las dificultades
que afrontan los productores formales están relacionadas con la inversión, que es
cuantiosa. Se trata de una actividad que no está al alcance de cualquier productor,
pues requiere de una importante inversión en maquinaria y tractores, además de
que demanda liquidez inmediata, suficiente para pagar por adelantado la concesión
forestal. Otra dificultad para los productores formales radica en la deficiente o, en
algunos casos, total ausencia de infraestructura caminera en las zonas de explotación. Es así que, por ejemplo, cuando llueve no se pueden sacar los troncos, aspecto
que a veces provoca que los productores con préstamos forestales entren en mora.
Por política, CIDRE solo trabaja con productores formales. Hay dos tipos de
productores forestales, los que trabajan con bosques artificiales y los que trabajan
con bosques naturales. En ambos casos, la explotación forestal requiere de un
esquema de manejo de bosques autorizado; no obstante, estos esquemas a veces son
falsificados y utilizados por los productores informales.
La madera ha mostrado ser un negocio formal muy próspero. No obstante, el
productor formal sufre algunas limitaciones comparativas relacionadas con la carga
impositiva, que es mayor en su caso, y el poco control que hay sobre la actividad
informal, lo que le genera competencia desleal a la actividad formal.
Desde el punto de vista de CIDRE, las dificultades por las que atraviesa la institución para operar este producto generalmente tienen que ver con el fondeo, siendo
este escaso y caro. CIDRE financia el primer eslabón de la cadena de la madera. Por
este motivo, las solicitudes de crédito son por montos que en promedio alcanzan los
25 000 USD. Por esta razón, el fondeo resulta un factor crítico puesto que, además,
la entidad debe contar con la liquidez necesaria, capaz de cubrir la demanda cuando
se presenta, ya que no se pueden rechazar las solicitudes de crédito. Este tipo de
financiamiento genera economías de escala y, por ende, costos menores, beneficiando tanto a los productores como a la entidad financiera.
Características del producto crediticio forestal
Este producto crediticio fue diseñado para financiar el establecimiento, la explotación y el aprovechamiento de bosques artificiales, a lo que se le puede acoplar
un préstamo destinado al sector agropecuario, usando la misma garantía forestal.
Esta actividad agropecuaria, a su vez, genera un flujo de ingresos complementario
que ayuda a resolver las brechas intertemporales que se presentan en el desarrollo
de plantaciones artificiales. La tasa de interés del crédito forestal era similar a la
del financiamiento agropecuario (entre un 18 y un 21 % anual). Los plazos de
colocación oscilaban entre tres años, para capital de operaciones, y cinco años, para
95
96
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.11
Registro de activos forestales realizado por CIDRE
Tecnologías empleadas
Activos forestales: registro de plantaciones forestales
Solicitud de registro
de plantación forestal
Visita de campo
Formulario de registro
de información de
campo y jurídica
Certificado de propiedad
de plantaciones
forestales
Informe jurídico
Georreferenciación
e informe técnico
Plano oficial
Avalúo de activos
forestales
Fuente: presentación institucional de CIDRE.
inversión, con un plan de pagos estacional, tomando en cuenta la época de lluvias,
factor que impide a los productores el libre tránsito por los caminos que conducen
a las zonas de explotación. La garantía constituía la plantación forestal, a la cual
ocasionalmente se le podía adicionar una garantía hipotecaria de maquinaria o
inmueble, dependiendo de la cuantía del préstamo.
Con el financiamiento del Fondo de Fomento Forestal, un organismo público
creado con apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) años atrás, CIDRE movilizó un equipo de personas dedicada a titularizar
activos forestales en su zona de actuación. Los certificados de propiedad forestal
otorgados de esta manera fueron los que servían de garantía para los préstamos.
Todas las actividades de investigación y catastro fueron realizadas desde la sede de
CIDRE en Cochabamba. El procedimiento, a solicitud del interesado, incluía visitas
de campo, con informe técnico y georreferenciación, así como una evaluación legal
(véase la Figura 4.11). CIDRE le entregaba al interesado un certificado de la propiedad de la plantación forestal, un plano oficial y un avalúo de los activos forestales,
que luego podían ser entregados en garantía de los préstamos.
Todas estas condiciones de los contratos de crédito forestal enfrentaban eficazmente los problemas de los productores, dado que se adecuaban a sus necesidades
de financiamiento, ciclos de producción y capacidad de pago. En particular, los
esquemas de amortización del préstamo se adaptaban a los ciclos de la producción,
puesto que tomaban en cuenta las estacionalidad y otros factores relacionados con
las circunstancias del productor.
Los requisitos para el prestatario eran similares a los que generalmente se pedían
en otros tipos de préstamos. Básicamente estaban referidos a la existencia de una
actividad forestal; en general, no se exigía la presentación de garantías reales, siendo
la garantía forestal la fuente alternativa de pago.
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
El crédito era otorgado de manera individual o asociativa. El crédito asociativo
estaba destinado a beneficiar a toda la comunidad, con un requisito indispensable
que era que el destino del préstamo tuviese un objetivo común. Este podía ser
la compra de semilla o compra de árboles. En promedio, un préstamo asociativo
sumaba 25 000 USD, mientras que el crédito individual era de 3 000 USD. Este último también estaba cubierto con la garantía forestal y lo utilizaban para actividades
agropecuarias o compra de arbolitos.
El diseño del producto crediticio surgió de un trabajo coordinado con COSUDE
como facilitador, los productores o clientes, la Autoridad de Bosques y Tierras (ex
Superintendencia Forestal) y CIDRE. Algunos préstamos ingresaron en la cartera
en mora y los deudores morosos pagaron su deuda con plantas o transfiriendo parte
de su bosque a CIDRE.
Asistencia técnica
CIDRE contaba con una unidad especializada en la prestación de servicios de asistencia técnica forestal. Esta unidad dependía de la administración central de CIDRE;
actualmente, ya no existe. La asistencia técnica se enfocaba fundamentalmente a capacitar a los productores en el manejo de las plantaciones forestales, en la poda y raleo.
La asistencia técnica era necesaria para los productores, por lo que existía la
demanda y, por tal motivo, CIDRE nunca la impuso como obligación. A través de
la asistencia técnica se promovieron y difundieron buenas prácticas en materia de
manejo forestal y también se impartía educación financiera. Los procedimientos de
asistencia estaban respaldados por manuales descriptivos y de procedimientos, que
señalaban las tareas que debían ser ejecutadas en la prestación de la asistencia.
En la asistencia técnica participaba el oficial de crédito únicamente en la etapa en
la cual se efectuaba la explicación de las condiciones crediticias. El perfil del oficial
de crédito era de carácter técnico, con formación de Ingeniero Agrónomo y conocimientos sólidos de finanzas y quechua, además de conocer la zona de su trabajo.
CIDRE contaba con un plan de capacitación para oficiales de crédito. Este perfil no
era fácil de conseguir; no obstante, una vez que se reclutaban los oficiales, la rotación
era baja, en comparación con otro tipo de oficiales de crédito.
Respecto a los riesgos de la actividad forestal maderera, el factor de mayor preocupación constituía el clima, puesto que la época de lluvias afectaba adversamente
a la actividad. No obstante, el diseño del producto crediticio consideraba esta situación, logrando una adecuada adaptación del calendario de pagos a las condiciones a
los ciclos meteorológicos identificados, aspecto que constituye un factor mitigante
del riesgo.
Respecto al precio del producto, este casi no está sujeto a fluctuaciones y mantiene una tendencia creciente. El proceso de otorgación del préstamo requiere, sin
embargo, de información relacionada con el precio. Por este motivo, CIDRE encaró
un trabajo de valoración de la madera, recopilando experiencias de otros ámbitos.
Este trabajo implicaba obtener información sobre los factores que afectan el crecimiento de los árboles bajo determinadas condiciones para así poder estimar el valor
futuro de la plantación forestal que constituía la garantía. El trabajo de valoración
estuvo a cargo de especialistas.
Conforme se muestra en la Figura 4.12, en la cadena de comercialización de la
madera participan, por un lado, el productor y, por otro, los aserraderos y carpin-
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98
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.12
Participación de CIDRE en la cadena de la madera
PRODUCTORES
FORESTALES DE
BOSQUES
ARTIFICIALES
EXPORTACIÓN
SEGURIDAD
MERCADO y PRECIO
1
ENTREGA DE
PRODUCCIÓN
4
ASERRADEROS
CONSTRUCCIÓN
TRANSFORMADORES
(carpinteros)
FORESTAL
5
AGRÍCOLA
2
ASISTENCIA
TÉCNICA
AVAL–FIANZA
3
FINANCIAMIENTO
K. OP.
K. INV.
GARANTÍA PLANTACIÓN
ASISTENCIA
TÉCNICA
CIDRE
CIDRE
6
N.°
1.
PARTICIPANTES
Productores forestales
FUNCIÓN / ACTIVIDAD
Producción maderera
Entrega de producto al aserradero y/o transformador
2.
Aserraderos y transformadores
Aseguramiento del mercado
Seguridad en precio
Otorga aval a los productores
3.
CIDRE
Evalúa y aprueba la operación
Otorga financiamiento para capital de operaciones e inversión
Crédito forestal y agrícola
4.
Unidad especializada de CIDRE
Asistencia técnica
Asesoramiento en servicios no financieros
Fuente: presentación institucional de CIDRE.
teros, o las empresas industrializadoras que requieren la madera para exportación o
para proveer a las empresas constructoras. Las maderas que se explotan son la mara,
el cedro, el roble y el pino para muebles, principalmente. En vista de la demanda
sostenida, por parte de las empresas industrializadoras, los riesgos de precios y de
mercado son moderados. En algunos casos, estos transformadores de la materia
prima otorgaban avales o fianzas para garantizar el préstamo a los productores. Así,
el mayor riesgo proviene del clima y no de las circunstancias del mercado.
A su vez, las garantías constituidas por árboles demostraron ser ejecutables
eficazmente. La ejecución fue relativamente fácil, cual si se tratara de una garantía
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
de bien inmueble. La esperanza es que, en el futuro, las autoridades de la ABT
vuelvan a interesarse en este producto, de manera que las lecciones aprendidas con
esta experiencia no se pierdan. En particular, es importante que la ASFI entienda sus
características particulares, para que su normativa, muy detallista, no obstaculice su
reintroducción. De ser así, este sería un buen ejemplo de cómo la nueva legislación
y su reglamentación podrían inhibir la innovación.
4.6.4Crédito para riego
Otro conjunto de innovaciones desarrollado por CIDRE está relacionado con
el crédito para riego. El objeto del crédito fue crear una infraestructura de riego,
la construcción de estanques y otras obras equivalentes. Uno de los principales
problemas del sector agrícola es la falta de riego, constituyéndose en un factor de
inestabilidad en la producción. Esta modalidad financiera se detalla a continuación.
Características del producto crediticio
Los préstamos podían ser individuales pero fueron fundamentalmente de carácter
colectivo o fueron simultáneamente individuales y colectivos. Los préstamos
individuales eran destinados a la producción agrícola, en la que se utilizaba la
infraestructura de riego financiada de manera asociativa. El crédito individual estaba
garantizado con las acciones de riego, pero era necesario que estuviese relacionado
con el crédito de infraestructura. De esta manera, ambos préstamos tenían el objetivo final de fortalecer la labor agrícola de las comunidades. El préstamo colectivo
era en beneficio de toda la comunidad, siendo esta la condición necesaria, es decir,
la existencia de un objetivo común, requisito indispensable para otorgar el crédito
para infraestructura de riego.
El proceso crediticio se iniciaba organizando a las comunidades que serían
beneficiadas con el financiamiento de infraestructura para riego. Este proceso era
apoyado por CIDRE. Además de contribuir en la organización de la comunidad, la
entidad asesoraba en la formalización de las asociaciones, por ejemplo, para que tramitasen su personería jurídica y en la elaboración de los estatutos. Así, las acciones
ejecutadas por CIDRE tenían el objetivo de fortalecer el gobierno corporativo de
las comunidades, ya que este era un factor clave en la calidad de su desempeño como
usuarios de la infraestructura y en la recuperación de los préstamos.
Un factor crítico en el éxito del financiamiento de infraestructura para riego radicaba en la distribución de las acciones de riego entre los miembros de la comunidad.
Estas se distribuían en función de la cantidad de tierra que tenía cada miembro de la
organización. De esta manera, las acciones de riego tenían una relación directa con la
tenencia de la tierra y se valoraban en función al monto del crédito. Las acciones de
riego eran transferibles entre los miembros de la comunidad o asociación, en virtud
de que existían personas de la comunidad que demandaban mayores números de
acciones, por tener mayor necesidad de riego en su parcela, y otros que las ofertaban. En algunos casos, podían transferirse a un nuevo miembro, siempre y cuando
fuese admitido por el sindicato o comunidad.
Teniendo en cuenta la importancia de las acciones de riego para que cada miembro de la asociación pudiera acceder al agua, estas acciones constituyen una efectiva
garantía no tradicional para el crédito dado a los miembros de cada asociación. A
su vez, las acciones de riego permiten hacer de la garantía principal, el sistema de
99
100
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 4.13
Metodología crediticia y estrategias complementarias para el crédito para riego de CIDRE
AT en gestión de riego y gobernancia
Préstamos para inversión en riego
CIDRE
Servicio de riego a miembros
Pago de crédito
Venta de productos
Pago por compra de productos
Asociación gestora
del sistema de riego
Suplidores de
equipo de riego
Comerciantes de productos
para mercados locales
Productores miembros en la comunidad
Nota: las siglas AT se refieren a asistencia técnica.
Fuente: los autores.
riego comunitario, divisible entre los miembros de manera que se pueda respaldar el
crédito de manera individual.
Otro elemento de importancia y vinculado al gobierno corporativo era la organización en el uso de la infraestructura de riego, ya que esto puede ser una fuente de
conflictos entre los asociados y un elemento desestabilizador en la voluntad de pago.
El uso de la infraestructura se medía por horas semanales y cada uno tenía derecho
a una cuota, en función del número de acciones poseídas. Como en los otros temas,
CIDRE se apoyó en la organización del uso de la infraestructura de riego. Específicamente, CIDRE contaba con una metodología y procedimiento de evaluación del
riesgo de gobierno corporativo, que no estaba formalizada en un manual pero se
reconocía que este era un factor clave para el éxito de la transacción. La metodología
crediticia se resume en la Figura 4.13.
El plazo del crédito es de hasta siete años, a una tasa de interés de entre el 12 y el
16 % anual. Para los préstamos individuales, la amortización estaba en función del
ciclo de producción agropecuaria (llevada adelante, con frecuencia, con los fondos
del préstamo individual complementario).
Algunos aspectos relevantes, en relación a la producción agrícola del departamento de Cochabamba, se presentan a continuación:
ƒƒ El 25 % de la tierra irrigada del departamento de Cochabamba viene de este
tipo de financiamiento.
ƒƒ La productividad depende del acceso a riego. Una parcela con riego genera
mayor valor agregado puesto que, con riego, se llegó a triplicar la producción, por ejemplo, de hortalizas. Con riego por goteo, la tierra seria aún
más productiva.
ƒƒ Generalmente, la producción que se beneficiaba de este tipo de financiamiento
era la de cereales, maíz, hortalizas, papa, trigo y durazno en valle alto.
Capítulo 4 – Análisis de experiencias innovadoras en el diseño de mecanismos [...]
ƒƒ En algún caso, un municipio fue beneficiado con este tipo de financiamiento.
ƒƒ Las comunidades son pequeñas, de entre 15 y 35 familias, en general ubicadas
en los valles altos y bajos.
4.7Síntesis de las innovaciones y conclusiones
Para brindar servicios financieros rurales y particularmente agropecuarios, Sembrar
Sartawi reconoce la necesidad de mitigar riesgos para mantener un portafolio de servicios saludable que van más allá de los financieros e incluyen riesgos de producción,
de mercado y climáticos a los cuales sus clientes están expuestos. Esto ha llevado
a la institución a buscar una estructura organizacional que fusiona a una entidad
financiera especializada, como lo era Sartawi, con otra entidad de investigación
y desarrollo de capacidades agropecuarias, como lo es la Fundación Sembrar. La
sistematización de la colaboración entre ambas instituciones al formalizar la IFD
Sembrar Sartawi representa una innovación de carácter institucional que permite la
puesta en práctica de un modelo operacional que mitiga las diversas fuentes de riesgo, brindando así una asistencia técnica a clientes que es considerada como confiable
por la unidad financiera.
Partiendo de un costoso proceso de adquisición de conocimiento sobre los
mercados agropecuarios y las dinámicas de los hogares rurales —el cual fue parcialmente subsidiado por donantes enfocados en crear capacidades y no subsidiar costos
operativos— Sembrar Sartawi logra identificar procesos en la prestación de servicios
financieros y de asistencia técnica que consideran simultáneamente la diversidad
de riesgos que afrontan sus clientes en sus empresas. Así logran determinar varios
servicios financieros que responden a las demanda de sus clientes, y comprenden
también a los actores comerciales con los que sus clientes interactúan. Los procesos
de manejo de riesgos creados por la institución hacen uso de sistemas de información que facilitan la evaluación y monitoreo de factores relacionados con el riesgo
productivo, climático, de mercado y financiero.
Al ofrecer una amplia gama de servicios financieros que permiten crédito de libre
disponibilidad, Sembrar Sartawi reconoce que las necesidades financieras de sus
clientes están relacionadas con las actividades agropecuarias y no agropecuarias del
hogar. Dar flexibilidad a los productos financieros para satisfacer dichas necesidades
contribuye al éxito de las empresas agropecuarias del cliente dado que forman parte
de un portafolio diversificado de ingresos con actividades altamente vinculadas que
se influencian mutuamente.
Al crear este mecanismo integral de manejo de riesgos, Sembrar Sartawi buscó
de forma proactiva alianzas y colaboraciones con diversos actores que brindan
conocimientos especializados, distribución de riesgos y costos de transacción. Estas
alianzas incluyen empresas de agronegocios privadas, ONG, agencias gubernamentales colectoras de información climática y otras iniciativas de desarrollo apoyadas
por la cooperación internacional.
En el caso de CIDRE, la experiencia atendiendo a clientes rurales y microempresas agropecuarias le permitió acumular lecciones sobre cómo brindar financiamiento
de inversión, el cual tiende a ser un servicio difícil de brindar por parte de instituciones financieras rurales procurando mayor profundidad en el mercado debido a los
mayores riesgos crediticios implícitos en montos de crédito más grandes y plazos
más largos.
101
102
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Atendiendo el sector forestal, CIDRE ideó un modelo de financiamiento basado
en la adquisición de conocimiento sobre la producción y el mercado forestal para
así diseñar un sistema de valuación de plantaciones forestales efectivo que permitió
aceptar estas plantaciones como garantía de préstamos de inversión forestal individuales y grupales. La cooperación internacional desempeñó un papel clave en este
proceso de adquisición de conocimiento.
A su vez, el modelo de garantía ideado pudo ser operado dentro del marco
regulatorio del sector, el cual le daba validez legal. Este marco regulatorio demostró
ser fundamental para la viabilidad de los servicios.
Los servicios financieros eran complementados por la prestación de asistencia
técnica forestal por parte de CIDRE a sus clientes. A su vez, un reconocimiento
de la combinación de actividades forestales y agropecuarias llevadas a cabo por sus
clientes, le permitió a CIDRE financiar también actividades agropecuarias individuales utilizando las garantías forestales grupales.
Identificando una alta demanda de inversión para sistemas de riego, CIDRE ideó
un producto de crédito grupal para la irrigación que resulta innovador principalmente en cómo lidia con el manejo de riesgo crediticio relacionado con problemas
de gobernanza en los grupos de productores que compartían los sistemas de riego
financiados y la identificación de garantías alternativas.
Al identificar una alta demanda de inversión para sistemas de riego, CIDRE
ideó un producto de crédito grupal para la irrigación que resulta innovador principalmente en cómo identifica garantías de crédito alternativas. El acompañamiento
durante el proceso de formalización de grupos de productores que manejaría el
sistema de riego permitía la adquisición de un amplio conocimiento sobre el nivel
de gobernanza y capacidades gestoras en el grupo. De ahí, CIDRE promovía
un sistema de gestión de los sistemas de riego utilizados por las asociaciones de
productores financiados que comprendía la asignación de acciones de riego a cada
miembro dependiendo del área que irrigaba. Estas acciones de riego representaban
una garantía de crédito viable, ya que era divisible por individuo a pesar que el sistema de riego era comunitario. A su vez, el poseer dichas acciones era una condición
indispensable para que cada miembro pudiera acceder al agua de riego y, por ende,
podían ser una garantía de valor.
La experiencia de Sembrar Sartawi y de CIDRE, así como la de todo el sector
microfinanciero de Bolivia, ilustra cómo el marco regulatorio para el sector financiero ha sido determinante en la capacidad innovadora del sector. Los logros alcanzados
hasta ahora se explican en parte por la facilitación hecha por el marco regulatorio
vigente. Sin embargo, se han realizado en este estudio ciertos riesgos creados por
cambios recientes en este marco regulatorio que han tenido ya un impacto en la
disponibilidad de ciertos productos ofrecidos y pueden limitar severamente la capacidad innovadora de las instituciones financieras. Cómo reducir estos riesgos resulta
un tema que dominará la agenda de trabajo de las autoridades gubernamentales y el
sector financiero para así definir la mejor instrumentalización de la nueva normativa.
103
Capítulo 5
La gestión de riesgos climáticos
catastróficos en el sector
agropecuario: aplicación de
los seguros agropecuarios en
programas de protección social
dirigidos a productores de escasos
recursos en México
Emilio Hernández
5.1Introducción
Los seguros agropecuarios constituyen un servicio financiero considerado
importante para promover el desarrollo rural, ya que contribuyen a una mejor
gestión del riesgo por parte de los productores que, a su vez, facilita sus decisiones de inversión y financiamiento. Este capítulo analiza la experiencia mexicana
en el fomento de seguros agropecuarios de carácter catastrófico, enfocándose en
cómo se han utilizado para brindar de forma indirecta protección a pequeños
productores de escasos recursos ante desastres naturales a través de un programa
de protección social específico para este tipo de beneficiario. Dada las dificultades observadas en el ámbito global en el nivel de adopción directa de seguros
agropecuarios por parte los pequeños productores, esta experiencia representa
una estrategia alternativa para facilitar la gestión de riesgo catastrófico en este
segmento de productores.
El análisis hecho en este capítulo pretende identificar lecciones sobre cómo
actores públicos pueden propiciar el desarrollo de los mercados de seguro agropecuario, como una estrategia para aumentar la disponibilidad de herramientas
de gestión de riesgo en todos los segmentos de las cadenas de valor agropecuarias y, en particular, para las familias rurales de escasos recursos dependientes
de la agricultura.
En la última década, la cobertura de los seguros agropecuarios catastróficos se
ha expandido significativamente en todo el territorio mexicano, destacándose con
respecto a otros productos financieros rurales existentes en el país. El programa
gubernamental que ha facilitado esta expansión en cobertura es el Componente
para la Atención a Desastres Naturales para el Sector Agropecuario (CADENA),
104
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
el cual ha apoyado un modelo único de colaboración público-privada para ofrecer
productos de seguros agropecuarios catastróficos a lo largo del territorio nacional
y utilizarlos como una herramienta para implementar un programa de protección
social específico para productores agropecuarios de escasos recursos. Este programa
tiene como meta promover una gestión de riesgos en el sector agropecuario en el
ámbito nacional de manera más incluyente.
El análisis presentado en este capítulo describe las innovaciones hechas, los
logros alcanzados y las limitantes actuales para continuar expandiendo la cobertura
propiciada por el CADENA. También se discuten lecciones para otros países que
quisieran adaptar esta experiencia a su propio contexto. Este análisis se basa en el
trabajo conducido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura (FAO) en conjunto con la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) para evaluar la experiencia del
CADENA (FAO, 2014a).
Este capítulo está organizado de la manera siguiente: en la segunda sección se
presenta una síntesis de las políticas públicas que han influenciado la estructura
actual de los mercados financieros rurales en México y la cobertura alcanzada; en
la tercera sección se describen las principales iniciativas públicas para el desarrollo
de los mercados agropecuarios, incluyendo el programa CADENA; en la cuarta
sección se resaltan las innovaciones generadas a través del CADENA, sus logros y
limitantes para su adaptación a otros contextos; y, finalmente, en la quinta sección
se presentan las conclusiones.
5.2 La problemática de los sistemas financieros
rurales en México
5.2.1Principales cambios en la política de financiamiento
rural en la última década
Después de la época de liberalización de los mercados financieros en México como
repuesta a la crisis financiera de los años 1990, a partir del años 2000 la política
regulatoria del financiamiento rural y agropecuario inició un proceso de reducción
en la participación del sector público en la provisión directa de servicios financieros para darle a la banca de desarrollo un mayor papel de fomento con un enfoque
de sustentabilidad. A su vez, las autoridades gubernamentales iniciaron un proceso
de formalización del sector de crédito y ahorro popular y de apoyo para gestionar
mejor sus riesgos operativos y brindar mejores servicios a la población rural pobre
(Gómez-Soto y González-Vega, 2006; Richter, Boucher y Woodruff, 2006).
Este proceso giró alrededor de cinco ejes principales implementados por las
instituciones financieras públicas mayormente relacionadas con el sector rural y
agrario que componen la banca de desarrollo del país.
Primero se inició un proceso de formalización de una gran diversidad de
organizaciones comunitarias proveedoras de servicios financieros, al ser aprobada
la ley de ahorro in crédito público en el 2001. Estas organizaciones conforman al
sector de ahorro y crédito popular que hasta entonces operaban bajo un marco
regulatorio sumamente débil y representan hasta la fecha una fuente muy importante de servicios financieros para el segmento de la población pobre en zonas
rurales de México.
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
La ley tuvo incidencia en varios tipos organizaciones que incluyen a cooperativas
de ahorro y crédito, sofipos, sofoles y sofomes.13
Segundo, se liquidó al antiguo Banco Nacional Agropecuario (Banrural) en el
2003 para formar una institución de mayor versatilidad y de menor tamaño como es
la Financiera Rural, hoy llamada Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario,
Rural, Forestal y Pesquero. A su vez, se consolidó un proceso de autonomía para
los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), iniciado en los
años 1990, en donde se establece que a partir de diciembre de 2013 se termina por
completo su contrato fiduciario con el Banco de México, convirtiéndose FIRA en
una institución financieramente independiente y con la necesidad de ser autosustentable (FAO, 2014b).
Tercero, se constituyó el Banco de Ahorro Nacional y Servicios Financieros
(Bansefi) en el 2002, el cual actúa como el principal responsable de coordinar y apoyar la formalización de instituciones financieras populares para así cumplir la Ley
de Ahorro y Crédito Popular. A su vez, tiene el mandato de proveer directamente
servicios de ahorro, pagamentos, transferencias y remesas a los segmentos pobres de
la población rural y urbana.
Cuarto, en el ámbito de los mercados de seguros agropecuarios como parte del
sistema financiero nacional, la empresa paraestatal Agroasemex14 se transforma en
2002 en una empresa cuyos servicios quedan limitados a productos de reaseguro y a
facilitar la implementación de iniciativas gubernamentales para promover una mejor
gestión de riesgo en todo el sector agropecuario. Esto implica que deja de ofrecer
seguros a productores individuales y se limita a ofrecer reaseguros a compañías aseguradoras privadas y a ofrecer seguros directamente a entidades gubernamentales,
como los Gobiernos Estatales y el Gobierno Federal, para ayudarles implementar
programas de rehabilitación del sector agropecuario en caso de catástrofes naturales,
como es el CADENA (FAO 2014a).
Y quinto, la Nacional Financiera (Nafin) inicia una renovación de misión y
procesos después de haber recibido recursos fiscales durante los años 1990 para
sanear su cartera, la cual se deterioró enormemente durante la crisis. A partir los
años 2000, Nafin se enfoca en proveer servicios financieros como banca de segundo
piso para apoyar el desarrollo de la pequeña y mediana empresa con operaciones
financieramente sustentables y eficientes.
Estos cambios de dirección en la política pública tuvieron un impacto significativo en la operación de la banca de desarrollo con respecto a épocas anteriores. La
operación de esta banca de desarrollo siguió bajo la supervisión de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público (SHCP).
13
Las sociedades financieras populares (sofipos), sociedades financieras con objeto limitado (sofoles),
y las sociedades financieras de objeto múltiple (sofomes) son instituciones financieras autorizadas
por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y supervisadas por la Comisión Nacional
Bancaria y de Valores. Para mayor información, visitar http://www.cnbv.gob.mx/SECTORESSUPERVISADOS/Paginas/default.aspx.
14
Agroasemex es una entidad paraestatal del Gobierno Federal, constituida como sociedad anónima
con participación estatal mayoritaria, autorizada para operar como institución nacional de seguros
y agente de fomento y desarrollo del seguro y administración integral de riesgos (FAO 2014a).
105
106
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Financiera Nacional de Desarrollo (FND) continúa recibiendo sus fondos, que
luego debe devolver a través de una línea de crédito proveniente del presupuesto
de la República, pero se establece por ley que no puede captar ahorros del público.
A su vez, se exige que su operación sea financieramente sustentable, por lo que el
incumplimiento con obligaciones adquiridas con el Gobierno implicaría su cierre.
Como un banco de primer piso, esta institución se enfoca en proveer financiamiento
para todas las actividades consideradas productivas en zonas rurales. En menor
medida, también puede operar como banco de segundo piso, brindando préstamos
a otras instituciones financieras con mayor cobertura en zonas rurales y facilitando
el desarrollo de sus capacidades.
FIRA se consolida como la principal fuente de financiamiento de segundo piso
para el sector agropecuario en el país. La institución sigue brindando tres servicios
principales: la provisión de un fondo de garantía que asegura los préstamos canalizados por instituciones financieras privadas o públicas de primer piso para el sector
agropecuario y pesquero; líneas de crédito para dichas instituciones financieras; y un
fondo de apoyos para la provisión de asistencia técnica para instituciones financieras
y el gremio de productores agropecuarios con el objetivo de desarrollar capacidades
que dinamicen la oferta y demanda de servicios financieros agropecuarios. Un
cambio importante en su esquema de operación fue el de incluir a intermediarios
financieros no bancarios, como cooperativas de ahorro y crédito, en su lista de
organizaciones elegibles para canalizar financiamiento, garantías y apoyos de FIRA.
Esto se hizo con el objetivo de propiciar mayor alcance y profundidad en los servicios financieros.
Tanto FND como FIRA colaboran con la SAGARPA para implementar programas
de apoyo al sector agropecuario en donde haya un componente de financiamiento.
Bansefi ha sido el coordinador de varios programas destinados a fortalecer las
capacidades de las instituciones financieras que componen al sector de ahorro y crédito popular, para así permitir que cumplan con requisitos establecidos por la Ley
de Ahorro y Crédito Popular. Entre estos programas destacan el establecimiento de
una amplia red de instituciones financieras populares, llamada la Red de la Gente,
a través de la cual estas instituciones se conectan a un mismo sistema de gestión de
información que incluye a su federaciones y confederaciones, las agencias de gobierno reguladoras y al propio Bansefi. A su vez, Bansefi se establece como el principal
proveedor de cuentas de ahorro para canalizar transferencias en efectivo hechas por
programas sociales implementados por el Gobierno. Con ello se pretende familiarizar a hogares pobres anteriormente excluidos del sector financiero formal con los
beneficios del uso de servicios de ahorro, pagamentos, remesas, entre otros (Taber,
Cuervas y Zapata, 2004; Richter, Boucher y Woodruff, 2006; Bansefi, 2008).
Agroasemex sigue siendo un actor importante en el mercado de seguros agropecuarios, siendo uno de los ofertantes de seguros para los gobiernos estatales que
implementan programas que mejoren la gestión de riesgos en el sector. Para ello,
debe competir con empresas de seguros privadas. Sin embargo, Agroasemex sigue
teniendo exclusividad en ofertar seguros al Gobierno Federal como parte de sus
programas de fomento al sector.
A su vez, Nafin se ha enfocado en flexibilizar sus procesos internos para satisfacer
las necesidades de sus clientes a través de un esfuerzo por comprender las cadenas
de valor en las que sus clientes participan. Sus niveles de desempeño financiero han
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
mejorado considerablemente gracias al buen desempeño de sus programas de apoyo
a la pequeña y mediana empresa, que facilitan el acceso a financiamiento a través de
garantías de crédito y servicios de factoraje (Hernández y Villagómez, 2011).
5.2.2Resultados principales de las políticas de financiamiento rural en
la provisión de servicios financieros al sector agropecuario y la
cobertura del sistema financiero en las zonas rurales de México
Aunque los cambios en políticas públicas implementadas por la banca de desarrollo
han implicado una mayor vinculación con instituciones financieras privadas y
populares, el Gobierno mexicano mantiene una fuerte presencia en la provisión de
servicios financieros en las zonas rurales de manera indirecta a través de operaciones
de segundo piso.
Si bien se ha logrado que sean los bancos privados domésticos, o la llamada banca
comercial, los que manejan la mayor parte de la cartera de crédito agropecuario en el
ámbito nacional, se estima que, en 2013, alrededor del 50 % de la cartera de crédito
agropecuaria de la banca comercial fue financiada con recursos públicos gestionados
por FIRA (FAO, 2014b). Esto implica que la banca comercial ha ido aumentando
su contacto directo con el sector agropecuario después de las reformas al gestionar
líneas de crédito con fondos públicos. Sin embargo, su exposición al sector con
recursos propios se muestra sin crecimiento términos reales durante la última década. Esta es una tendencia que ha persistido desde inicio de los años 2000 y sugiere
que las líneas de crédito del Gobierno ya llegaron a un límite en su fomento a una
mayor exposición de la banca privada al sector agrario (Banco Mundial, 2013).
Esto sugiere que se ha alcanzado un límite en la capacidad de la banca comercial
en ir generando nuevos productos financieros y métodos de gestión de riesgos que
le permita ir aumentando su clientela en el sector agropecuario por encima de lo
posible con los fondos disponibles en la banca pública, los cuales son colocados
gracias a que se acompañan por herramientas de garantía crediticia y de seguros
agropecuarios que reducen la exposición directa al riesgo crediticio. Un mayor
enfoque en asistencia técnica efectiva que mejore la tecnología financiera de la banca
comercial para atender al sector agropecuario permitiría un mayor fondeo privado
para la cartera de crédito en el sector (FAO, 2014b).
De manera similar, la presencia de la banca de desarrollo en el mercado de servicios de ahorro es significativa, captando alrededor de un 15 % de los ahorros del
público depositados en el sector bancario a inicios de 2014, según información del
Banco de México.
Las políticas implementadas por la banca de desarrollo hasta ahora se han traducido en un incremento importante en la cobertura rural del sector financiero formal.
Sin embargo, esta cobertura rural sigue siendo algo baja comparado con el promedio
latinoamericano. Por ejemplo, el porcentaje de municipios sin presencia alguna de
intermediarios financieros o corresponsales se redujo del 52 % en 2007 al 31 % en
2013. A su vez, México pasó de tener 1,36 sucursales de entidades financieras por
cada 10 000 adultos en 2007 a tener 1,83 en 2011. Sin embargo, esto contrasta con las
4,6 sucursales por cada 10 000 adultos en el Brasil y las 5,9 en Chile para el mismo
año (CNBV, 2013).
En la Figura 5.1 se puede apreciar el panorama general de la cobertura promedio
del sistema financiero formal e informal en las zonas rurales de México y la región
107
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 5.1
Porcentaje de la población rural mayor de 15 años que hizo uso de servicios de ahorro y
crédito de proveedores financieros formales e informales durante 2014 (promedio para
México y la región de América Latina y el Caribe)
70
% población rural (+ 15 años)
108
60,6
60
49,3
50
38,7
40
31,1
30
20
11,8
10,7
10
11,5
5,9
0
Recibió dinero prestado
durante el año pasado
(formal e informal)
LAC
Recibió dinero
prestado durante
el año pasado (formal)
Ahorró dinero
el año pasado
(formal e informal)
Ahorró dinero
el año pasado
(formal)
México
Fuente: Global Findex.
de América Latina y el Caribe. Al analizar la cobertura rural de instituciones
financieras formales únicamente, se estima que un 5,9 y un 11,5 % de la población
rural recibió préstamos y ahorró a través de dichas instituciones, inferior al 10,7 y el
11,8 % como promedio en la región.
Por el contrario, si se observa el uso de servicios de ahorro y crédito formales
e informales en su conjunto, México muestra una mayor cobertura rural al promedio latinoamericano, sugiriendo un dominio particularmente marcado del sector
financiero informal (a como definido el Capítulo II) en la provisión de servicios
financieros rurales en México.
La cobertura del sistema financiero en las zonas rurales del país refleja que,
de manera general, las intervenciones hechas en la última década con los recursos
fijados anualmente por el Gobierno de la República para promover una mayor
inclusión financiera han tenido un efecto positivo pero limitado en la capacidad
de las instituciones financieras formales para generar procesos costo-eficientes que
permitan incrementar la provisión de servicios adecuados a la población rural y al
sector agropecuario de manera autosustentable.
5.2.3El desempeño del mercado de seguros agropecuarios
La descripción del desempeño de los mercados financieros rurales en México
descrito anteriormente se ha enfocado más en la provisión de servicios de crédito
y de ahorro. En esta sección se incluye en la discusión a los servicios de seguro
como parte importante de dichos mercados financieros rurales. En este contexto
de cobertura rural limitada por parte de los servicios de ahorro y crédito, contrasta
con la experiencia del sector de seguros agropecuarios, y en particular con la de los
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
seguros agropecuarios de carácter catastrófico. En la última década se ha visto como
empresas aseguradoras privadas y públicas en México han desarrollado nuevos
productos de seguros agropecuarios que han sido adoptados a los perfiles de riesgo
de prácticamente todos los estados, con una alta concentración de sus pólizas destinadas a proteger aquellos territorios donde habitan productores agropecuarios de
escasos recursos.
Al igual que el resto del sector financiero rural, la influencia de los programas
gubernamentales en los mercados de seguros agropecuarios ha sido importante,
principalmente a través del programa CADENA, el cual es el más grande en términos de presupuesto y cobertura y que se enfoca en proteger a los productores de
escasos recursos y sus familias ante siniestros catastróficos. Otra iniciativa gubernamental importante para el sector de seguros agropecuarios ha sido el Programa de
Subsidio a la Prima del Seguro Agropecuario (SPSA), el cual busca incentivar el uso
de seguros agropecuarios por parte de productores con mayor capacidad adquisitiva
a través de un subsidio a la prima. Estos dos programas se describirán en mayor
detalle más adelante.
Para tener una idea del nivel de cobertura de ambos programas, durante 2013
estos dos programas permitieron asegurar un área bajo producción agrícola de 15
millones de hectáreas, de las estimadas 22 millones en el territorio nacional. A su
vez, se aseguraron un total de 286 millones de unidades de riesgo ganaderas.15 De
este total, el CADENA permitió la cobertura de 12 millones de hectáreas bajo
producción agrícola y 147 millones de unidades de riesgo ganaderas.
La cobertura de los seguros agropecuarios catastróficos ofertados por las empresas aseguradoras que participan en el programa CADENA ha ido incrementando
significativamente en todos los Estados de la Nación, muy por encima de la cobertura lograda por otros servicios financieros en el país. En la Figura 5.2 se puede
apreciar el crecimiento en el área agrícola asegurada a través de este programa y el
número de estados en donde el área está distribuida.
Datos brindados por la SAGARPA indican que alrededor de 3,7 millones de
productores de escasos recursos fueron protegidos en dichas pólizas de seguro
durante 2013, representando alrededor del 82 % de la población de estos productores, estimada en 4,5 millones. Durante 2013, el 98 % de los municipios en todo el
país tuvieron al menos una parte de su área de producción agrícola asegurada contra
eventos catastróficos a través del CADENA, con una mayor concentración en los
municipios de los Estados del Sur del país, donde también se concentran las familias
rurales pobres.
En cuanto a indicadores de impacto del CADENA a nivel de beneficiarios, según
una evaluación del Banco Mundial de 2013, la mayor parte de las transferencias
hechas a beneficiarios han sido distribuidas en los estados donde los niveles de
pobreza y la incidencia desastres naturales son mayores, como son los Estados
del Sur. Esto contrasta con las indemnizaciones del SPSA, las cuales se concentran
15
La unidad de riesgo ganadera se denomina en Agroasemex a la cabeza de ganado reportada en cada
una de las pólizas de aseguramiento emitidas durante el año fiscal. Por ello, y ante la imposibilidad
de identificar aquellas que se aseguran en diferentes lapsos de tiempo o por diferentes riesgos,
pueden estar contabilizadas más de una ocasión en el año.
109
110
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 5.2
Número de estados asegurados bajo alguna de las modalidades del CADENA y el área de
producción agrícola asegurada de 2003 a 2013
31
25
31
28
26
24
19
18
13
2
1
0,3
0,1
2003
2004
Estados
1,49
2005
2,42
2,26
2006
2007
5,62
2008
6,65
2009
8,04
2010
8,03
2011
9,59
2012
12,04
2013
Hectáreas (millones)
Fuente: FAO, 2014a.
en los Estados del Norte, con menores niveles de pobreza. Por otro lado, algunas
evaluaciones independientes hechas muestran que el 100 % de los beneficiarios
encuestados de forma representativa cumplen con los criterios de elegibilidad y
el 97 % de los productores elegibles en las áreas cubiertas fueron beneficiados. A
su vez, más del 99 % de los beneficiarios reportan que la transferencia dada fue
indispensable para regresar a sus actividades agropecuarias después de un siniestro,
contribuyendo a rehabilitar sus tierras, pagar deudas y adquirir insumos para la
siguiente temporada. La principal limitante reportada fue un largo período de espera
para recibir la transferencia después del siniestro (Banco Mundial, 2013).
Los altos niveles de cobertura alcanzados por los seguros agropecuarios catastróficos fomentados por el CADENA, con relación a otros productos financieros
disponibles en el país, motivan a analizar en más detalle los procesos que permitieron su diseño y distribución. En el análisis presentado en las secciones siguientes se
resaltan las razones principales que permitieron que este programa gubernamental
fuera relativamente más exitoso en cuanto a facilitar una mayor en cobertura y
profundidad de los seguros agropecuarios catastróficos en zonas rurales.
5.3 Breve descripción de las estrategias gubernamentales
para fomentar una mejor gestión del riego climático
en el sector agropecuario mexicano
La alta incidencia de desastres naturales en México ha contribuido a que, históricamente, el tema de gestión de riesgos climáticos catastróficos sea prioritario dentro la
política pública del país. Y dado que el número de desastres naturales oficialmente
reconocidos por el Gobierno ha ido creciendo exponencialmente en el país (véase la
Figura 5.3), también ha ido aumentando el esfuerzo del Gobierno de la República
en diseñar estrategias que mejoren la prevención, atención y recuperación de todos
los sectores económicos del país ante estos eventos.
De esta manera, se han establecido una serie de mecanismos financieros y educativos, siendo uno de los más importantes el Fondo de Desastres Naturales (FON-
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
figura 5.3
Número de eventos declarados desastres naturales en México de 1929 a 2012
12
10
8
6
4
2
2012
2009
2006
2003
2000
1997
1994
1991
1988
1985
1982
1979
1976
1973
1970
1967
1964
1959
1954
1949
1929
0
Fuente: Centre for Research on the Epidemiology of Disasters (EM-DAT) citado en FAO, 2014a.
DEN), fundado en 1995 y administrado por la SHCP. El mandato de este fondo fue
el de normalizar y gestionar el uso de recursos públicos para facilitar la prevención
y rehabilitación de todos los sectores económicos, incluyendo el agropecuario, ante
los daños causados por desastres naturales. De esta manera, cuando hay un desastre
natural, el FONDEN regula el proceso de rehabilitación que se debe efectuar con
recursos públicos.
Siendo el sector agropecuario de suma importancia para una gran proporción de
la población económicamente activa, y dada las características particulares del sector, desde 1991 el Gobierno estableció el programa de Subsidio a la Prima de Seguros
Agropecuarios (SPSA), el cual es administrado por la SHCP e implementado por
Agroasemex. El objetivo del programa es facilitar el desarrollo de una demanda de
seguros por parte de los productores agropecuarios individuales de manera que se
facilite el financiamiento y capitalización de sus actividades agropecuarias a través de
una mejor gestión de riegos. El modelo de funcionamiento del programa implica que
el Gobierno Federal subsidia parte de la prima que un productor debe pagar para
adquirir un seguro agropecuario multirriesgo (en su gran mayoría no catastróficos).
A su vez, todo crédito agropecuario emitido por instituciones financieras formales
hace de dichos seguros agropecuarios un requisito obligatorio para cubrir riesgos en
la inversión que efectuar con el monto de crédito dado. Esto implica un costo para
el productor que hace necesario un poder adquisitivo mínimo para acceder tanto al
crédito como al seguro del SPSA. Esto beneficia a los productores que pueden pagar
los costos implícitos del crédito y el seguro pero se reconoce que los productores
pequeños de escasos recursos quedan excluidos.
Como parte de las reformas en las políticas públicas, a principios de los años 2000,
el Gobierno decide crear un programa de atención ante desastres naturales especiali-
111
112
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
zado en el sector agropecuario y con un énfasis en los productores más vulnerables
que no tienen la capacidad de pagar primas de seguro, aun si estas son subsidiadas.
Es así como, a partir de 2003, se crea el Fondo para Atender a la Población Rural
Afectada por Contingencias Climatológicas (FAPRACC), el cual pasa a ser administrado e implementado por la SAGARPA. Posteriormente, el nombre del fondo
se modificó en varias ocasiones, aunque es ahora mayormente conocido como el
CADENA. De manera que en 2003 se le quita la responsabilidad al FONDEN de
compensar por daños al sector agropecuario causados por desastres naturales.
El CADENA opera un modelo de colaboración público-privado único en cual
los gobiernos estatales actúan como clientes de las empresas aseguradoras privadas
y públicas, en el marco de un convenio comercial, al adquirir pólizas de seguros
agropecuarios catastróficos suscritas por dichas empresas que brindan una indemnización, en caso de un desastre natural, ante daños en el área bajo producción
agropecuaria cubierta. Para pagar las primas de estas pólizas de seguro en el ámbito
de municipio, los gobiernos estatales reciben un subsidio del Gobierno Federal, que
varía entre el 90 % del costo total de la prima para municipios del estado con alto y
muy alto grado de marginación, y el 80 % en el caso de municipios del estado con
mediano, bajo y muy bajo grado de marginación. El Gobierno Estatal debe pagar
con recursos propios el monto restante de la prima.
La indemnización en caso de siniestro es utilizada por los gobiernos estatales
para entregar una transferencia en efectivo predeterminada a todo productor agropecuario considerado de escasos recursos y sin acceso a seguros individuales (según
un criterio muy bien definido por las reglas de operación del CADENA) que opere
en el área cubierta por la póliza y afectada por el desastre natural. Los beneficiarios
son identificados por los gobiernos estatales y se elabora un padrón oficial con el
cual se entrega la transferencia, el cual sigue los criterios de elegibilidad (consultables
en FAO, 2014a). Como se mencionó anteriormente, las evaluaciones independientes
muestran altos niveles de cumplimiento de los criterios de elegibilidad y un gran
alcance de la población total de pequeños productores de escasos recursos (2013).
Por ello, el CADENA puede verse como un programa de protección social, o
social safety net, que utiliza los seguros agropecuarios como una herramienta de
implementación. Esta transferencia no representa una indemnización en el sentido
actuarial estricto, ya que no está en función de las pérdidas sufridas por el productor, sino más bien representa un apoyo económico cuyo valor es estimado por el
Gobierno para permitirle al productor cubrir los costos de insumos necesarios para
continuar con sus actividades durante el siguiente ciclo productivo. Sin embargo, la
transferencia en efectivo no es condicionada y puede ser utilizada por el productor y
su familia de la manera que considere conveniente para recuperarse del siniestro. Un
resumen de la operación general del CADENA se muestra en la Figura 5.4.
El CADENA es complementado por otro programa asociado, llamado programa
de Seguro para Contingencias Climatológicas (SCC), el cual se inició en 2005. En
este programa, el Gobierno Federal tiene la libre opción de adquirir pólizas de
seguros agropecuarios catastróficos emitidas exclusivamente por Agroasemex que
cubran áreas dentro de los estados que no fueron cubiertas por el Gobierno Estatal
participando en el CADENA, durante el período de contratación establecido de
enero a marzo. Los gobiernos estatales tienen la opción de beneficiarse de esta
cobertura “extra” solo si deciden adherirse a la cobertura contratada por el SCC
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
figura 5.4
Esquema general del funcionamiento del programa CADENA
Gobierno Federal
80–90 % de la prima
100 % de la prima
(10–20 % cubierta
por el estado)
Compañía
de seguros pública
Gobierno estadal
Transferencias
de dinero
Indemnización
por área
asegurada
Compañía
de seguros privada
Agricultores elegibles en zonas aseguradas
Fuente: el autor.
durante el mes de mayo, pagando su respectiva parte de la prima. De no adherirse, la
atención a los productores afectados por un eventual siniestro en áreas no cubiertas
deberá ser costeada con fondos del Gobierno Estatal. Para ello, el Gobierno Estatal
puede solicitar apoyo federal ex post, pero esto implicaría gastos superiores a los
que hubiera incurrido si se hubiera adherido al SCC o participado en el CADENA.
El SPSA y el CADENA son ambos programas complejos cuyo análisis ofrece
valiosas lecciones. Dado su mandato, el SPSA se dirige a productores agropecuarios
bien establecidos en distintas cadenas de valor agropecuarias, todos ellos clientes de
instituciones financieras formales, para incentivar su demanda por seguros. En contraste, el CADENA no es un programa que facilite el uso directo de seguros por parte
de productores, sino que es un programa de protección social que utiliza los seguros
como una herramienta para viabilizar su implementación. De manera que los desafíos
enfrentados por cada uno de estos programas gubernamentales son muy distintos, a
pesar de que ambos influencian el desarrollo de los mercados de seguros agropecuarios, y estos desafíos explican por qué su grado de cobertura ha sido muy diferente.
La cobertura del SPSA en cuanto a número de beneficiarios, la cual ha sido
mucho menor a la del CADENA, depende principalmente de qué tan beneficioso
resulta para la multitud de las y los productores mexicanos invertir en la compra de
pólizas de seguros agropecuarios, aun si estas son subsidiadas. Esto depende, a su
vez, de muchos factores como la rentabilidad actual de sus actividades agropecuarias
que justifiquen el uso de crédito y aseguramiento, sus percepciones de exposición
ante el riesgo y la disponibilidad de productos de seguros adaptados a sus necesidades individuales, entre otros. Todos estos son factores difíciles de influenciar.
La cobertura del CADENA depende de variables relativamente más controlables, ya que son los gobiernos estatales y el Gobierno Federal quienes actúan como
113
114
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
clientes de las empresas aseguradoras, y esto hace que la cobertura dependa principalmente del interés que los gobiernos estatales y el Gobierno Federal tengan en
asegurar el área nacional, muy en función de los recursos públicos que se aprueben
para dicho propósito.
Sin embargo, los desafíos que el programa CADENA ha tenido para expandir su
cobertura no han sido nada triviales, tratándose de gestionar riesgos catastróficos,
que son los más complejos de asegurar dado su efecto sistémico y para los cuales no
existían productos de seguros al inicio de su operación. La amplia cobertura alcanzada ha implicado catalizar procesos de innovación en las empresas aseguradoras que
pocos programas, tanto en México como en el ámbito mundial, han logrado a pesar
de altos niveles de subsidio. Dada la alta cobertura que estos procesos de innovación
han alcanzado, este estudio se enfoca en la experiencia del programa CADENA, que
se describe en mayor detalle a continuación.
5.4 Innovaciones, limitantes, y posibilidades de réplica
del programa CADENA
5.4.1Procesos innovadores que contribuyen a la amplia cobertura
alcanzada por el CADENA
Desde que la SAGARPA, como ente del Gobierno Federal, asumió en 2003, junto con
los gobiernos estatales, la responsabilidad de atender a los productores agropecuarios
más vulnerables afectados por contingencias climatológicas catastróficas, el CADENA ha ido adaptando sus reglas operativas y los procesos de implementación con el
propósito de aumentar la cobertura de sus beneficios (una descripción detallada de la
evolución de sus reglas operativas es presentada en la publicación FAO, 2014a).
Esta evolución en la modalidad de implementación del CADENA implicó
cambios estructurales en los mercados de seguros agropecuarios nacionales y consolidó la visión del Gobierno Federal sobre la importancia del manejo de riesgos
catastróficos para el desarrollo del sector agropecuario, lo que ha creado toda una
plataforma institucional y herramientas de seguro útiles para continuar propiciando
un mayor acceso a mecanismos de protección ante desastres naturales por parte
de productores agropecuarios más vulnerables. A continuación se discuten las
principales formas directas e indirectas en que el CADENA ha logrado facilitar un
incremento en cobertura de los seguros agropecuarios catastróficos.
Aumento en la predictibilidad de recursos fiscales necesarios para apoyar
a productores agropecuarios vulnerables afectados por desastres naturales
La característica principal del diseño del CADENA, hasta ahora única, consiste en
que se reduce la incertidumbre sobre el monto de recursos fiscales que anualmente
deben aprobarse para implementar este programa. Esta incertidumbre viene del
hecho que los daños que compensar dependen de la incidencia y magnitud de los
desastres naturales, las cuales se desconocen a priori. Para viabilizar los costos fiscales del CADENA, después de varias aprobaciones de gastos extra presupuestales
durante emergencias causadas por desastres naturales, el programa decide transferir
el riesgo climático a las empresas aseguradoras privadas y públicas mediante la
compra de pólizas de seguro. Al hacerlo, los costos del programa se hacen más
predecibles a través del pago de primas fijas ex ante transfiriendo el riesgo de
mayores gastos según la magnitud de eventuales desastres naturales al sector de
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
115
figura 5.5
Recursos públicos canalizados para el pago de primas de seguros catastróficos
en México de 2003 a 2012 (en millones de USD)
200
150
100
50
0
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
Estatal
0,1
0,8
0,9
4,6
3,4
12,1
8,8
12,3
15,7
27,5
Federal
0,3
1,9
11,9
15,3
19,3
63,0
70,4
81,7
105,6
157,1
10,2
4,6
2,4
17,8
17,0
4,1
11,6
7,2
23,0
24,5
25,1
92,9
96,3
94,1
132,9
191,9
SCC
Total
0,4
2,8
Fuente: FAO, 2014a.
seguros nacional e internacional. Esto ha sido un factor que ha contribuido a que el
CADENA sea visto de manera favorable por las autoridades fiscales del país.
Para ello, se tuvo que establecer un acuerdo público-privado que define las reglas
y términos que rigen el proceso de licitación y compra de pólizas de cobertura por
parte de las entidades gubernamentales. Al formalizarse este acuerdo, se creó un
nuevo nicho de mercado de seguros agropecuarios catastróficos que prácticamente
no existía en México antes del CADENA y esto representó un fuerte incentivo para
que las empresas aseguradoras que operaban en el país desarrollaran productos de
seguros apropiados.
Provisión de incentivos para generar innovación en el diseño de productos
de seguros agropecuarios de carácter catastrófico
El tamaño del mercado de seguros agropecuarios catastróficos ha venido aumentando en la misma medida que los recursos fiscales federales y estatales asignados al
CADENA y al SCC, como se aprecia en la Figura 5.5. Hasta el momento, el valor
total de las primas para la compra de seguros agropecuarios catastróficos asciende a
más de 190 millones de USD por año.
Este mercado de seguros agropecuarios en general ha resultado lo suficientemente atractivo como para que tres empresas privadas más Agroasemex hayan mostrado
una participación activa en la emisión de seguros agropecuarios catastróficos. Esto
hace un total de 14 compañías aseguradoras autorizadas a operar en el ramo agro-
116
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
pecuario. Estas 14 empresas en su conjunto han mostrado un crecimiento real en
ventas de un 41,9 % por año de 2005 a 2012, muy superior al 7,4 % del promedio
de la industria de seguros (FAO, 2014a).
Existen 455 fondos de aseguramiento16 y una sociedad mutualista,17 ambas figuras
con operación regional, que desempeñan un papel importante en la oferta de seguros
agropecuarios en México. Sin embargo, estas organizaciones no ofrecen seguros
agropecuarios de carácter catastrófico, a excepción de un fondo de aseguramiento
ganadero llamado Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, que en
2013 inició a ofertar este tipo de seguros a una escala pequeña, pero con la particularidad de ser ofertado a productores individuales miembros en lugar de las entidades
gubernamentales.
El potencial de negocio en el mercado de seguros agropecuarios catastróficos
ha dado incentivos a las empresas privadas y públicas para invertir en desarrollo e
investigación para generar productos que se adapten a los perfiles de riesgo climático
en cada estado.
Este proceso de innovación fue iniciado por Agroasemex, que ha tenido recursos
y un mandato como ente paraestatal para dedicarse a la investigación y desarrollo,
desarrollando en 2003 el primer seguro paramétrico de sequía a base de índices climáticos específicamente para cereales en el estado de Guanajuato. Desde entonces,
Agroasemex ha ampliado la gama de seguros paramétricos a base de índices climáticos18 para varios otros cultivos y ganado en prácticamente todos los estados del país.
De manera más paulatina, las empresas privadas siguieron esta tendencia
innovadora en productos agropecuarios catastróficos, específicamente de un tipo a
base de índices de desempeño por área con inspecciones de campo.19 Estos seguros
han sido adaptados a las condiciones de la mayor parte de los estados del país.
Desde 2013, una empresa privada ha comenzado a ofrecer seguros paramétricos a
base de índices climáticos, un producto que hasta entonces solo Agroasemex tenía
la capacidad de ofrecer.
Partiendo de las iniciativas públicas que el CADENA y Agroasemex representan,
las empresas aseguradoras privadas han iniciado un proceso de aprendizaje que les
16
Los fondos de aseguramiento son figuras asociativas de productores, con una ley propia, de carácter
no lucrativo y mutual que, mediante la recolección de primas, cubren sus gastos de operación y crean
reservas para el pago de indemnizaciones (FAO, 2014a).
17
La sociedad mutualista de seguros Torreón es la más antigua organización mutual autorizada por la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público para realizar operaciones de seguros sin fines lucrativos,
constituida antes de la creación de la figura de fondo de aseguramiento (FAO, 2014a).
18
Los seguros paramétricos a base de índices se basan en la determinación de las condiciones necesarias
de agua para el desarrollo de la planta y de la temperatura umbral, mediante el desarrollo de un
modelo de crecimiento para cada cultivo y región geográfica. Se establecen parámetros, por abajo o
por arriba de los cuales el asegurador indemniza al asegurado con una cantidad previamente pactada.
La indemnización se genera en forma automática sin que se realice una cuantificación del daño en
campo (FAO, 2014a).
19
Los seguros agrícolas con inspecciones de campo parten de la determinación de un nivel de
producción garantizado, válido para cada producto y zona determinada, que se aplica a un área
determinada como unidad de riesgo. En caso de que por la incidencia de un siniestro cubierto ese
nivel no se alcance en el promedio de las muestras aleatorias efectuadas mediante verificación en
campo en la unidad de riesgo, el asegurador paga una indemnización equivalente al 100 % de la suma
asegurada (FAO, 2014a).
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
117
figura 5.6
Participación público-privada en el aseguramiento catastrófico agrícola
(porcentaje del total de área asegurada)
100 %
75 %
50 %
25 %
0%
Agroasemex
Privadas
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2010
2011
2012
2013
100 %
83 %
78 %
63 %
63 %
66 %
2009
57 %
50 %
46 %
51 %
49 %
17 %
22 %
37 %
37 %
34 %
43 %
50 %
54 %
49 %
51 %
Fuente: FAO, 2014a.
ha permitido capturar prácticamente el 50 % del mercado de aseguramiento catastrófico agrícola, como se observa en la Figura 5.6.
Esta repartición del mercado entre las tres empresas privadas y la empresa pública también se ha hecho más equitativo en términos geográficos. En el Cuadro 5.1 se
puede apreciar cómo de 2006 a 2013 las empresas privadas han venido atendiendo
a cada vez más estados sin un patrón claro en términos geográficos ni de niveles
de exposición al riesgo. En 2013, la empresa pública Agroasemex seguía siendo el
único oferente en 11 de los 32 estados, pero ninguno de estos tienen altos niveles
de incidencia de catástrofes y tampoco son de los más vulnerables ni aquellos con
mayor índice de pobreza.
La utilización de los recursos del CADENA ha incentivado avances en la investigación y desarrollo de nuevos productos de seguros agropecuarios catastróficos
y, a través de una colaboración público-privada, se han creado incentivos para que
empresas de seguros privadas inviertan en un proceso de aprendizaje que les permite
el análisis de niveles de amenazas afrontadas y la adaptación y distribución de productos de seguro en todos los estados del país, incluyendo regiones que no hubieran
sido cubiertas sin el CADENA dado su alto índice de marginalidad y percepción
inicial de riesgos y baja capacidad fiscal de sus gobiernos estatales.
118
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Cuadro 5.1
Participación pública y privada en el aseguramiento agrícola (cobertura física porcentual)
2006
2009
2012
2013
Agroasemex Privados Agroasemex Privados Agroasemex Privados Agroasemex Privados
Aguascalientes
56 %
Baja California
Baja California Sur
100 %
44 %
26 %
74 %
5 %
95 %
100 %
100 %
100 %
100 %
Campeche
100 %
17 %
83 %
44 %
56 %
31 %
69 %
Chiapas
100 %
23 %
77 %
3 %
97 %
4 %
96 %
18 %
82 %
59 %
41 %
35 %
65 %
Chihuahua
Coahuila
Colima
5 %
100 %
Distrito Federal
Durango
95 %
100 %
100 %
100 %
17 %
Guanajuato
100 %
100 %
Guerrero
100 %
23 %
Hidalgo
Jalisco
México
63 %
100 %
78 %
22 %
77 %
36 %
64 %
35 %
65 %
100 %
6%
94 %
4 %
96 %
100 %
41 %
59 %
40 %
28 %
72 %
28 %
72 %
21 %
79 %
100 %
100 %
1 %
99 %
8 %
92 %
93 %
7 %
90 %
10 %
100 %
Puebla
100 %
87 %
100 %
75 %
60 %
13 %
100 %
100 %
100 %
100 %
39 %
61 %
32 %
68 %
74 %
22 %
78 %
100 %
26 %
100 %
100 %
100 %
100 %
100 %
100 %
100 %
Tabasco
42 %
58%
100 %
Tamaulipas
20 %
80%
27 %
100 %
100 %
Veracruz
100 %
49 %
Oaxaca
42 %
51 %
Tlaxcala
58 %
50 %
100 %
50 %
Sonora
100 %
100 %
100 %
100 %
Nayarit
Sinaloa
100 %
100 %
25 %
41 %
San Luis Potosí
100 %
59 %
100 %
100 %
71 %
46 %
Morelos
Quintana Roo
29 %
54 %
100 %
100 %
100 %
Querétaro
100 %
100 %
83 %
100 %
37 %
Michoacán
Nuevo León
73 %
35 %
65 %
41 %
100 %
100 %
100 %
46 %
54 %
44 %
56 %
44 %
59 %
56 %
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
119
Cuadro 5.1 (continuado)
2006
2009
2012
2013
Agroasemex Privados Agroasemex Privados Agroasemex Privados Agroasemex Privados
Yucatán
100 %
62 %
38 %
59 %
Zacatecas
100 %
21 %
79 %
100 %
57 %
43 %
51 %
TOTAL
63 %
37%
41 %
49 %
100 %
100 %
49 %
Fuente: FAO, 2014a.
Refuerzo de la voluntad política dentro de las estructura de Gobierno
para consolidar las políticas de gestión de riesgos en el sector agropecuario
como una pieza clave en el plan nacional de desarrollo del sector
El desempeño del CADENA ha permitido un ciclo virtuoso en donde cada incremento en cobertura lograda por el CADENA valida su estrategia de protección y
permite incrementar la voluntad política para apoyar la expansión de dicha estrategia, dándole al tema de manejo de riesgo catastrófico suma importancia dentro de
una estrategia integral de desarrollo agropecuario.
Una de las limitantes principales por las cuales hogares rurales pobres dependientes de la agricultura permanecen en una situación de vulnerabilidad es su
baja capacidad de gestionar riesgos afrontados en sus actividades generadoras de
ingresos. Esto tiene implicaciones en sus decisiones de financiamiento e inversión, lo
cual se evidencia en la tendencia de estos hogares pobres a seleccionar actividades de
muy baja productividad y retorno a la inversión pero que, a su vez, ofrecen menor
exposición a distintos tipos de riesgo.
Aun si estos hogares tienen la posibilidad de invertir para participar en actividades económicas más lucrativas, pero que por no haber tenido experiencia con ellas
antes representan mayores riesgos, los hogares rurales pobres prefieren continuar en
actividades poco remunerativas pero más seguras, al no tener acceso a herramientas
de gestión de riesgo. Esto crea una trampa de pobreza (Hernández et al., 2012;
Fafchamps, 2007; Dercon, 2002; Rosenzweig, 1988).
Dada las múltiples dimensiones en el manejo de riesgo en las actividades agropecuarias (por ejemplo, climáticas, productivas, de mercado, institucionales, etc.), no
es común encontrar marcos de política de gestión de riesgo agropecuario bien definidos en los países latinoamericanos. Más bien se encuentran algunos componentes
relacionados con el tema dispersos en distintos planes de trabajo de varias agencias
gubernamentales que muestran poca vinculación.
La alta exposición de México a siniestros climáticos y el incremento en cobertura alcanzada por el CADENA han permitido la continuidad de las políticas
públicas en el tema de gestión de riesgo agropecuario, a pesar de cambio en
administración de los gobiernos estatales y el Gobierno Federal, que a su vez
ha permitido la continua expansión del presupuesto del programa CADENA
y la prominencia del tema de gestión de riesgo en los planes de desarrollo rural
y agropecuario.
51 %
120
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
5.4.2Limitantes actuales para el incremento en cobertura
y costo-eficiencia del CADENA
Existe un interés por parte de las autoridades del Gobierno Federal en continuar
incrementando el área bajo cobertura dentro de los estados y municipios que
participan en el CADENA para alcanzar a productores agropecuarios de escasos
recursos que aún no están siendo beneficiados por el programa, estimados actualmente en un 18 % de la población total elegible.
Para lograr continuar incrementando la cobertura del CADENA se debe lidiar con
ciertas limitantes que permanecen y que explican por qué existen aún algunos gobiernos estatales que no siempre participan en el programa, dejando áreas de producción
sin cobertura y a productores meta excluidos de protección en caso de siniestro.
Un análisis del período 2003-2012 permite identificar comportamientos muy
diversos de los gobiernos estatales en cuanto a su participación en el CADENA.
Hay estados que muestran una tendencia a depender mayoritariamente del otorgamiento de apoyos directos ex post y han asegurado área agrícola en pocas ocasiones,
como Nuevo León, México, Baja California y Baja California Sur. Así como hay
estados que han sostenido su participación en el aseguramiento catastrófico como
son Veracruz, Hidalgo, Guanajuato y Puebla.
La información disponible sobre el desempeño del CADENA en el ámbito
estatal permite reconocer que las causas de este comportamiento son muy variadas
debido a que están relacionadas con características muy idiosincráticas a nivel de
cada estado. El problema radica en que las percepciones del Gobierno Estatal sobre
la exposición a riesgos pueden ser muy y consecuentemente la prioridad que se le
asigna al tema de manejo de riesgo dentro de las políticas públicas estatales dada
limitantes fiscales.
Las percepciones de riesgo y prioridades son a su vez influenciadas por la
disponibilidad de asesoría especializada para determinar de manera más precisa
la exposición al riesgo, la vulnerabilidad del sector agropecuario ante este riesgo
y la cobertura adecuada dado el grado de exposición esperado. Representantes
de secretarías de agricultura del ámbito estatal, grupos de capacitación técnica del
Tecnológico de Monterrey y de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo
Agropecuario reportan la inexistencia de unidades técnicas dentro de los gobiernos
estatales capaces de efectuar un análisis de estas necesidades de cobertura en la
mayoría de los estados. En el caso de varios estados que deciden asegurar territorio
de producción agropecuario en el marco del CADENA, esta falta de capacidad
técnica para determinar las necesidades de cobertura no son siempre compensadas
por la asesoría brindada por las empresas aseguradoras públicas y privadas.
Esta situación genera un mosaico variado de resultados en donde hay estados
que participan continuamente en el CADENA y otros que no; y dentro de aquellos
que sí participan hay varios que adquieren coberturas muy bajas a lo realmente
requerido dado sus necesidades.
En la Figura 5.7 se analizan los resultados actuariales (por ejemplo, primas menos
indemnizaciones) de los seguros agropecuarios adquiridos a través del CADENA
por cada estado de 2003 a 2011. Los valores positivos indican que el estado ha
pagado más en primas que de lo que ha recibido en indemnizaciones durante este
tiempo. Los valores negativos indican lo contrario, que el valor de las indemnizaciones recibidas ha sido superior al costo de las primas. Como referencia, en mercados
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
figura 5.7
Primas menos indemnizaciones acumuladas de 2003 a 2011 para cada estado participante
en el CADENA (en MXN)
300 000 000
250 000 000
200 000 000
150 000 000
100 000 000
50 000 000
0
- 50 000 000
- 100 000 000
Veracruz
Chiapas
Puebla
Oaxaca
Guerrero
Yucatán
Tabasco
Tamaulipas
Hidalgo
Michoacan
Quintana Roo
Campeche
Sinaloa
Sonora
Morelos
Tlaxcala
Colima
Durango
Queretaro
Distrito Federal
Baja California Sur
Aguascalientes
Nayarit
Jalisco
Nuevo León
Baja California
México
San Luis Potosi
Coahuila
Guanajuato
Zacatecas
Chihuahua
- 150 000 000
Fuente: SAGARPA.
de seguros eficientes y competitivos se espera que las diferencias entre primas e
indemnizaciones sean siempre positivas y proporcionales al monto asegurado. Esto
debido a que un buen cálculo actuarial hará que en promedio a lo largo del tiempo
las indemnizaciones sean iguales a las primas menos los costos administrativos y de
servicio de las compañías aseguradoras. Los últimos costos son cubiertos por los
clientes y, en el caso del CADENA, los gobiernos estatales y el Gobierno Federal.
La figura anterior muestra que varios de los estados menos participativos en el
aseguramiento a través del CADENA (como son Baja California Norte, Nuevo
León y México) son también aquellos que, durante las pocas veces que sí han participado, se han beneficiado más al ser las indemnizaciones recibidas mayores a las
primas pagadas. Si bien este beneficio no ha sido incentivo suficiente para participar
más seguido en el CADENA, este hecho confirma que la incidencia de contingencias ha sido mayor a la estimada por las pólizas aceptadas por los gobiernos estatales
y ofrecidas por las empresas aseguradoras.
Esta subestimación del binomio riesgo-vulnerabilidad contribuye a argumentar
que hay una necesidad de reforzar capacidades técnicas principalmente dentro de
los gobiernos estatales de manera que, como clientes, puedan estimar de forma más
acertada el riesgo catastrófico agropecuario que afrontan, para darle la prioridad
que merece dentro de sus planes de desarrollo y exigir a las empresas aseguradoras
pólizas de seguro más adaptadas a sus necesidades de cobertura. Esto incentivaría
a las empresas aseguradoras a invertir más en formular mejores estimaciones actuariales, pues actualmente las empresas compensan los errores actuariales en algunos
estados en particular con las utilidades generadas en otros, como se puede apreciar
en la Figura 5.7.
121
122
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 5.8
Costos de atención a desastres naturales en Veracruz para el sector agrícola
de 2003 a 2012 (en millones de MXN de diciembre de 2012)
140
120
100
80
60
40
20
0
2003
2004
Indemnizaciones
2005
2006
2007
Apoyos directos
2008
2009
2010
2011
2012
Primas
Fuente: FAO, 2013.
Aun en los estados que han reconocido la importancia del manejo de riesgo agropecuario catastrófico y han comenzado a participar continuamente en el CADENA,
se aprecian indicadores que sugieren una falta de capacidad técnica para estimar
adecuadamente sus necesidades de cobertura, que no es compensada por la asesoría
de las empresas aseguradoras.
Un ejemplo son los estados más afectados por contingencias climatológicas entre
1999 y 2011. El 58 % de las declaratorias de contingencias durante este período se
concentran en Veracruz (21 %), Oaxaca (18 %), Chiapas (7 %), Puebla (7 %) y
Yucatán (5 %). Esta exposición al riesgo hace que la agenda de desarrollo en estos
estados le dé gran importancia al tema del manejo de riesgos catastróficos y también
explica en parte el hecho de que estos estados presenten las mayores diferencias
positivas entre primas e indemnizaciones.
Con datos disponibles de indemnizaciones, apoyos directos ex post y primas
pagadas para proteger al sector agrícola en los estados de Veracruz, Puebla y Chiapas, se puede apreciar un desempeño muy diferente en la toma de decisiones sobre
la cobertura requerida por cada uno de los gobiernos estatales.
En el caso de Veracruz se puede apreciar que el Gobierno Estatal ha estimado
de manera muy imprecisa sus necesidades de cobertura y, a su vez, las empresas
aseguradoras han sobreestimado los riesgos afrontados, lo cual es reflejado por un
precio en primas cada año más superior al verdadero daño sufrido (equivalente a
indemnizaciones más apoyos directos), como se muestra en la Figura 5.8.
Por un lado, con base en los severos daños experimentados durante 2004 y 2005,
el Gobierno Estatal comenzó a participar activamente en el CADENA. Sin embar-
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
123
figura 5.9
Costos de atención a desastres naturales en Puebla para el sector agrícola
de 2003 a 2012 (en millones de MXN de diciembre de 2012)
250
200
150
100
50
0
2003
2004
Indemnizaciones
2005
2006
2007
Apoyos directos
2008
2009
2010
2011
2012
Primas
Fuente: FAO, 2013.
go, las pólizas de seguro aceptadas por el estado y ofrecida por las empresas aseguradoras tuvieron una cobertura insuficiente dada la magnitud de daños ocurridos en
cuatro de los seis años registrados hasta ahora. Por esta razón, las indemnizaciones
recibidas debieron ser complementadas por apoyos directos para cubrir la totalidad
de daños. Si el estado hubiera adquirido mayor cobertura a través del CADENA,
la dependencia en apoyos directos (que reciben mucho menos subsidios del Estado
Federal para el estado de Veracruz) y el costo fiscal de la respuesta de apoyo hubieran sido menor.
Por otro lado, el valor promedio de las primas de seguro sugieren una sobreestimación del riesgo afrontado por parte de las empresas aseguradoras, ya que si
se compara la totalidad de daños con el monto de primas pagadas, se aprecia que
estas últimas están muy por encima en la mayoría de los años. Unas bases técnicas
mayores sobre los riesgos afrontados por parte del Gobierno Estatal permitirían
influenciar cálculos actuariales más precisos por parte de las empresas aseguradoras.
En el caso del estado de Puebla, se puede apreciar en la Figura 5.9 una situación
similar a la descrita anteriormente. Las coberturas aceptadas no fueron suficientes
para cubrir los daños sufridos en seis de los ocho años registrados con CADENA
(2004–2006 y 2009–2011), teniendo que recurrir a la solicitud de apoyos directos.
El análisis de riesgo por parte de las empresas aseguradoras muestra también una
estimación poco precisa de la exposición al riesgo, al punto que en 2009 las empresas perdieron dinero con los seguros brindados, a partir de lo cual incrementaron
significativamente el costo de las primas en años siguientes, sin que la exposición al
riego, representada por los daños totales sufridos, aumentara de la misma manera.
124
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 5.10
Costos de atención a desastres naturales en Chiapas para el sector agrícola de 2003 a 2012
(en millones de MXN de diciembre de 2012)
300
250
200
150
100
50
0
2003
2004
Indemnizaciones
2005
2006
2007
Apoyos directos
2008
2009
2010
2011
2012
Primas
Fuente: FAO, 2013.
Una situación de contraste se aprecia cuando se hace este análisis para el estado
de Chiapas (véase la Figura 5.10). Una vez que el Gobierno Estatal tomó en 2008
la decisión de participar activamente en el CADENA, después de varios eventos
catastróficos, se ha dado un proceso de aprendizaje sobre la exposición al riesgo
tanto para el Gobierno como para las empresas aseguradoras. Después de no haber
cubierto la totalidad de los daños con la cobertura adquirida por primera vez a
través del CADENA en 2008, las coberturas seleccionadas posteriormente sí han
cubierto los daños afrontados y no ha habido necesidad de solicitar apoyos directos
en años posteriores. A su vez, el monto de las primas cobradas por las empresas se ha
mantenido por debajo del nivel observado en 2008, un año de daños significativos.
Otra diferencia en el caso de Chiapas es que diversas entidades del Gobierno
Estatal han coordinado de forma efectiva la generación de datos y el análisis del nivel
de exposición a riesgos climáticos a través de varias iniciativas desde 2008, como
el Programa de Acción ante el Cambio Climático, la Comisión de Coordinación
Intersecretarial de Cambio Climático y la aprobación de la Ley para la Adaptación
y Mitigación del Cambio Climático. Esto ha facilitado la formación de unidades
especializadas en diversas entidades gubernamentales, capaces de analizar y definir
requisitos de cobertura de riesgo catastrófico en el ámbito estatal, las cuales han
probado ser acertados.
A su vez, la disponibilidad de información sobre el perfil de riesgo climático en
el estado contribuye a explicar la estabilidad e inferior costo de las primas de seguro
con relación a otros estados categorizados como de alto riesgo, como Puebla.
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
La conclusión más importante del análisis presentado es que un aumento en
la cobertura y costo-eficiencia del CADENA es posible a través de intervenciones a medida del contexto de cada estado. Estas intervenciones se enfocarían en
comprender las condiciones locales que puedan llevar a ciertos gobiernos estatales
a subestimar la relevancia de la gestión de riesgo catastrófico en sus agendas de
desarrollo, y en brindar apoyo técnico especializado para desarrollar capacidades
propias que permitan un continuo monitoreo y medición de la exposición al riesgo
agropecuario catastrófico para determinar necesidades de cobertura de los seguros
que adquirir. Los altos niveles de subsidio a la prima recibidas por los gobiernos
estatales son un desincentivo para hacer las inversiones necesarias para desarrollar
sus capacidades técnicas.
Los gobiernos estatales, como clientes de las empresas aseguradoras, tienen
mayor acceso a información y conocimiento local para determinar sus propias
necesidades de cobertura y así hacer competir a las empresas aseguradoras para
suministrar el producto de seguro más adecuado al mejor precio posible.
5.4.3Lecciones para la réplica de iniciativas como el CADENA
en otros países en la región
Un programa de la naturaleza del CADENA puede ser justificable para aquellos
países en donde la incidencia y magnitud de eventos climáticos catastróficos es significativa y, a su vez, el sector agropecuario es un generador importante de empleos
en la economía nacional, sobre todo para la población más pobre.
El establecimiento de una red de protección social específica para proteger a
hogares rurales pobres dependientes del sector agropecuario ante eventos climáticos
catastróficos tiene como requisito principal el contar con recursos fiscales para
implementarlo. Este costo será proporcional al territorio nacional que se va a cubrir
y al binomio riesgo-vulnerabilidad, el cual determina cómo varía el monto del daño
en cada región dado un siniestro de la misma magnitud. Sin embargo, como en el
caso de México, el costo de un programa de protección social de esta naturaleza
puede resultar menos costoso para el Estado que financiar la recuperación ante
daños en un programa de emergencia ex post al evento catastrófico.
Si un programa social de este tipo es justificable, la experiencia del CADENA
ofrece al menos cuatro lecciones generales sobre cómo implementarlo.
Primero, el transferir el riesgo climático a empresas aseguradoras para asegurar
áreas y no productores individuales ha tenido importantes beneficios para la viabilidad fiscal y técnica del programa social. Siendo el Gobierno el cliente, el pago de
primas ex ante hacen manejable la planeación de presupuestos públicos asignados al
programa. A su vez, esto crea un mercado de seguros para eventos climáticos catastróficos que son muy difíciles de generarse por la vía del mercado, dado su impacto
sistémico, requiriendo cierta acción colectiva de carácter pública para generar una
demanda a la cual el sector de seguros pueda empezar a atender. Este interés por capturar el mercado de seguros catastróficos permite la participación de varias empresas
que compiten por el mismo, mejorando sus productos con el tiempo.
Desde el punto de vista técnico, los seguros agropecuarios a base de índices
presentan cierto grado de dificultad para poder ajustarse a las variaciones climáticas
afrontadas a nivel individual. Esto se conoce como el riesgo de base, que implica
que las condiciones de la póliza de seguro pueden no responder a los daños reales
125
126
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
sufridos por el cliente. Por ejemplo, se puede dar que la póliza indique una indemnización cuando no hubo un daño o que no se dé indemnización cuando sí lo hubo.
Al aplicarse el seguro a una unidad de área más grande que la del individuo (por
ejemplo, una comunidad o municipio), el riesgo de base se distribuye en un área
más grande reduciendo su impacto negativo en la entidad gubernamental. Esto es
porque, en promedio dentro del área asegurada, se compensan pagos de indemnización donde no se ameritaban por casos en donde no se indemnizó cuando sí se
debía, y la entidad gubernamental puede afrontar mejor ese riesgo al poder transferir
indemnizaciones de un lugar a otro dentro del área cubierta.
Este aspecto técnico ha sido un factor muy importante que ha permitido la amplia
cobertura geográfica alcanzada por los seguro paramétricos a base de índices climáticos en México. La experiencia mexicana contrasta con la experiencia global, la cual
se ha enfocado en la aplicación de seguros paramétricos para clientes individuales.
A pesar del gran interés público en apoyar proyectos de seguros agropecuarios que
promueven este tipo de seguros alrededor del mundo, su tasa de adopción por parte
de clientes compuestos de productores individuales ha sido reducida, especialmente
entre productores agropecuarios de escasos recursos. Esto a pesar de altos niveles de
subsidio a la prima (Carter et al., 2014; Miranda y Farrin, 2012).
Segundo, para que un programa de protección social de este tipo pueda implementarse adecuadamente, es necesario que existan ciertas precondiciones en cuanto
a la existencia de bases de datos históricas para el diseño de seguros agropecuarios
catastróficos. Esto es clave para que empresas aseguradoras puedan ofrecer nuevos
productos de seguros en un corto plazo. El desempeño del CADENA se debe en
parte a la existencia de iniciativas gubernamentales anteriores que crearon unidades
de recolección y análisis de datos en varias entidades gubernamentales relacionadas
con el sector agropecuario y el monitoreo climático (por ejemplo, series históricas
de niveles de rendimiento agrícola, precipitación, heladas, etc. en el ámbito del
municipio o las comunidades). Estos datos han sido utilizados por las empresas
aseguradoras para ir desarrollando sus productos de seguro.
En México, este aspecto de inversión en investigación y desarrollo sigue siendo
importante para seguir mejorando los productos de seguro, de manera que en un
futuro se pueda ampliar el acceso de los hogares rurales pobres a, no solo transferencias de los programas sociales como el CADENA, sino también a seguros
agropecuarios individuales que sean más apropiados a sus necesidades y compensen
por daños la inversión.
Tercero, la creación de unidades de recolección y análisis de datos agropecuarios
y climáticos dentro de las entidades gubernamentales encargadas de implementar el programa social a nivel micro es importante para lograr altos niveles de
costo-eficiencia. Se debe asegurar que estas unidades tengan la capacidad técnica
para determinar los requerimiento de cobertura de las pólizas de seguro catastrófico
para sus áreas de jurisdicción, dado su nivel de conocimientos locales del sector
agropecuario. Esto facilitará una oferta de productos adecuados por parte de las
empresas aseguradoras.
Cuarto, un buen diseño de implementación de un programa social de este tipo
puede catalizar un proceso iterativo dentro del Gobierno, en donde indicadores de
buen desempeño en sus etapas iniciales pueden movilizar la voluntad política para
consolidar una estrategia de gestión de riesgo agropecuario de manera integral e
Capítulo 5 – La gestión de riesgos climáticos catastróficos en el sector agropecuario [...]
inclusiva. La experiencia mexicana en este tema muestra cómo entidades gubernamentales fueron definiendo su visión en la gestión de riesgo catastrófico agropecuario, al inicio formando una parte abstracta dentro de un programa nacional que
abarcaba todo tipo de riesgo catastrófico, moviéndose a un programa de subsidio
para seguros agropecuarios individuales, y luego aumentando la escala de un programa de protección social enfocado a productores agropecuarios vulnerables,
coordinado por un solo ente gubernamental y con un marco de colaboración con el
sector privado.
5.5Conclusiones
En este capítulo se analiza la experiencia del programa CADENA, a través del cual
se ha incentivado el diseño y diseminación de seguros agropecuarios catastróficos
a nivel macro (por ejemplo, a través de los gobiernos estatales) en lugar de a nivel
micro (por ejemplo, de los productores individuales) como una estrategia de
implementación de un programa de protección social que beneficie a los pequeños
productores de escasos recursos, dándoles una transferencia de efectivo en caso de
un desastre natural.
El caso del CADENA en México resulta interesante ya que ha propiciado un
nivel de cobertura de los seguros agropecuarios catastróficos muy alto en relación
con los demás servicios financieros rurales disponibles en el país y con los niveles
de cobertura de seguros agropecuarios comúnmente observados en los países en
vías de desarrollo. La evidencia de impacto disponible sugiere que los productores
beneficiarios sí han logrado reactivar sus actividades agropecuarias después de un
siniestro invirtiendo en la rehabilitación de lotes, compra de insumos y pago de
deudas crediticias.
El análisis de su mecanismo de implementación sugiere que ha alcanzado este nivel
de cobertura gracias a varios hechos. El CADENA ha aumentado la predictibilidad
de los recursos públicos necesarios para su implementación al adquirir pólizas de
seguro fijadas ex ante. Al transferir el riesgo climático a las empresas aseguradoras,
crea un mercado de seguros agropecuarios catastróficos que no existía y que resultó
ser un fuerte incentivo para que empresas privadas y públicas diseñaran productos
de seguros apropiados y únicos para las distintas regiones del país.
La creciente adopción de pólizas por parte de los gobiernos estatales, llevó a un
continuo apoyo por parte del Gobierno Federal para ir expandiendo el presupuesto
del CADENA y seguir incrementando su cobertura.
Las limitantes actuales para su expansión en cobertura se atribuyen principalmente a la necesidad de mayores capacidades técnicas dentro de unidades en los
gobiernos estatales que puedan hacer un continuo monitoreo y medición de la exposición al riesgo agropecuario catastrófico para determinar necesidades de cobertura
de los seguros que se deben adquirir y poder así evitar subestimaciones y demandar
pólizas más adaptadas a sus necesidades reales.
La experiencia del CADENA muestra lecciones interesantes para otros países
interesados en implementar programas de protección social similares. La estrategia
de transferir los riesgos climáticos a empresas aseguradoras ayuda a viabilizar su
implementación, no solo desde el punto de vista fiscal, sino también técnico ya que
permite innovaciones en el diseño y distribución de seguros agropecuarios a lo largo
del territorio nacional basados en unidades de análisis que cubren regiones enteras.
127
128
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
La inversión en la creación de unidades de recolección y análisis de datos relevantes dentro de las entidades gubernamentales es importante que se inicie antes
del lanzamiento del programa, pues datos históricos y de representación nacional
de interés público son necesarios para que las empresas aseguradoras inicien la
oferta de seguros catastróficos en un corto plazo. A su vez, el refuerzo de estas
capacidades a lo largo de la implementación del programa permite mayores niveles
de costo-eficiencia.
El buen desempeño de programas de este tipo en su fase inicial es importante para
catalizar voluntad política para consolidar una estrategia de gestión de riesgo agropecuario que sea integral e inclusiva y que tenga continuidad dentro de la estrategia
de desarrollo para el sector agropecuario del país.
129
Capítulo 6
Innovaciones en la gestión de
riesgo financiero para atender a
pequeños y medianos productores
comerciales en Chile: el caso
de COAGRA y COPEVAL
Máximo Errázuriz, Rodolfo Quirós y Emilio Hernández20
6.1 Evolución del sector agropecuario chileno
La economía Chilena se ha caracterizado por experimentar el crecimiento más
rápido en América Latina durante los últimos 20 años. Esto ha resultado en la
duplicación del ingreso per cápita y en una reducción de la pobreza extrema del 12,5
al 3,2 % de 1990 a 2006. A pesar de presentar unas de las distribuciones de ingreso
más inequitativas del mundo, según el coeficiente de Gini, esa inequidad también se
ha reducido en este tiempo (OECD, 2008).
El sector agropecuario ha desempeñado un papel muy estratégico en este proceso
de desarrollo, el cual no se refleja de manera obvia dada su pequeña participación en el
PIB total, equivalente a un 4 % durante la última década. El sector agropecuario ha sido
muy exitoso en incrementar el valor agregado a los productos primarios, los cuales se
han enfocado hacia la exportación. La balanza comercial agropecuaria (exportaciones
menos importaciones agropecuarias) ha sido positiva y se ha más que duplicado de
1990 a 2006, representando actualmente alrededor de un 60 % de todo el PIB agropecuario, el cual ha crecido de manera sostenida en términos reales (OECD, 2008).
La estructura de los productores agropecuarios chilenos ha cambiado en las
últimas décadas mostrando una reducción en el número de explotaciones de subsistencia y un aumento en el número de explotaciones grandes entre 1997 y 2007,
como se puede apreciar en el Cuadro 6.1. Este cambio estructural en el sector ha
sido acompañado por una disminución en el aporte del sector agropecuario a la tasa
de empleo, bajando de un 19 a un 12 % de 1990 a 2006. Este proceso refleja cómo
una parte de los hogares rurales con pequeñas explotaciones agropecuarias han
encontrado mejores oportunidades de trabajo en el sector no agropecuario, mientras
que otra parte ha visto sus explotaciones crecer considerablemente a medida que su
20
Los autores agradecen el apoyo de BANAGRO, en particular de Ignacio Valdés, Gerente General; y a
COPEVAL, en particular a Darío Polloni, Gerente General, y Jorge Henríquez, Subgerente de Crédito.
130
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Cuadro 6.1
Número de explotaciones agropecuarias según su valor de producción anual
Valor de producción anual de
productores agropecuarios (USD) Subsistencia
0–2 600
Pequeños autosuficientes
2 600–9 200
Pequeños productivos
9 200–110 400
Medianos
110 400–1 150 000
Grandes
> 1 150 000
Total
1997
2007
Número
explotaciones
Número
explotaciones
176 810
156 185
-12
20 874
29 138
40
108 225
98 721
-9
12 149
13 184
9
725
1 225
69
318 783
298 499
-6
Tasa
crecimiento %
Fuente: recopilado por los autores con estadísticas del INDAP.
productividad, competitividad e inserción en mercados aumenta. Es así como, en
general, la tasa de desempleo en Chile, según los indicadores de desarrollo mundial
del Banco Mundial, se ha mantenido relativamente constante en la última década a
pesar del aumento poblacional y el aumento en el ingreso per cápita.
A su vez, ha habido un importante cambio en el uso del suelo agrícola y forestal,
que refleja el traspaso de factores de producción a actividades más remunerativas
para los agricultores (véase el Cuadro 6.2). Se puede apreciar la creciente importancia de los cultivos de mayor valor agregado, orientados a la exportación, en donde
se destaca la producción de frutas, viñedos y plantaciones forestales. También se
aprecia el sostenido decrecimiento de los cultivos extensivos de menor valor agregado, como son los cereales.
Desde 1990, las políticas públicas en apoyo al sector agropecuario se han enfocado de manera consistente en lograr tres objetivos: i) promover un aumento en
la competitividad en general; ii) lograr integrar a productores de escasos recursos
en cadenas de valor agrícolas más rentables; iii) promover dentro del sector el uso
sostenible de los recursos naturales reduciendo el impacto negativo en el ambiente.
Si bien los objetivos específicos han variado de una administración a otra, los
objetivos generales se han mantenido constantes en las distintas administraciones
gubernamentales, propiciando así la continuidad.
Algunas de las instituciones gubernamentales o público privadas clave en la
implementación de las políticas en apoyo al sector incluyen al Servicio Agrícola y
Ganadero (SAG), el cual se ha enfocado en propiciar condiciones fitosanitarias adecuadas; la Fundación Chile, que ha facilitado fondos para investigación y desarrollo
y para financiar inversiones en agronegocios no tradicionales; y la Corporación de
Fomento a la Producción (CORFO), que ha provisto de financiamiento y servicios
de segundo piso en beneficio de asociaciones de productores. A su vez, PROCHILE,
como agencia de promoción de inversiones, ha contribuido a abrir nuevos mercados
internacionales para los productos agropecuarios en el país (OECD, 2008).
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
Cuadro 6.2
Evolución del uso del suelo agrícola y forestal
Porcentaje del suelo de uso agrícola y forestal (%)
Uso del suelo
1976
1997
2007
33
25
19
Leguminosas y tubérculos
8
5
3
Cultivos industriales
5
3
3
Hortalizas
4
4
4
25
23
21
Frutales
3
9
13
Viñas y parronales viníferos
4
3
6
Semilleros
0
1
1
17
27
30
100
100
100
Cereales
Forrajeras anuales y permanentes
Plantaciones forestales
Total suelo agrícola y forestal
Fuente: recopilado por los autores con estadísticas del INDAP.
6.2 Políticas públicas enfocadas a promover
el financiamiento agropecuario
Si bien las políticas de fomento al sector agropecuario han mostrado ser relativamente exitosas en incrementar la productividad y el PIB agropecuario, la política
pública vigente en cuanto a financiamiento agropecuario se caracteriza por segmentar sus servicios para atender mejor a una población heterogénea de productores
agropecuarios con necesidades muy diversas.
La estrategia general incluye la acción coordinada de CORFO, el Instituto de
Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Banco Estado. A continuación se describe
el papel de cada una de estas organizaciones públicas dentro de la estrategia de
financiamiento agropecuario general vigente.
6.2.1Instituto de Desarrollo Agropecuario
El INDAP es el principal proveedor de servicios públicos en apoyo de la pequeña
agricultura y atiende a agricultores que explotan una superficie inferior a las
12 hectáreas de riego básico, tienen activos por un valor menor a las 3 500 unidades
de fomento21 (UF), obtienen sus ingresos principalmente de la explotación agrícola
y trabajan directamente la tierra, cualquiera que sea su régimen de tenencia.
Actualmente, la cobertura de atención es superior a 100 000 productores y productoras catalogados de subsistencia y pequeños, cifra tres veces superior a la cifra
de 1990. De manera que se ha logrado un aumento de cobertura en la población
21
La Unidad de Fomento es una unidad de cuenta monetaria utilizada en Chile que facilita el reajuste
del valor de activos en base a la inflación. Para ello, el Banco Central de Chile publica de manera
periódica tasas de conversión entre las UF y el peso.
131
132
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
meta dentro de la cual, en el ámbito nacional, los productores de subsistencia han
ido decreciendo en número, mientras que el número de pequeños productores
autosuficientes ha ido en aumento (véase el Cuadro 6.1).
La población meta del INDAP participa en la catalogada Agricultura Familiar
Campesina (AFC), que representa alrededor del 25 % del uso de tierras agrícolas;
contribuye con cerca del 30 % del valor total de la producción sectorial; aporta
alrededor del 43 % de los cultivos anuales de hortalizas, viñas y ganado bovino y el
29 % de las plantaciones frutales; representa el 85 % del total de las explotaciones
agrícolas; y se distribuye en todo el territorio nacional.
6.2.2Banco Estado
Uno de los objetivos del Banco Estado es el de promover el desarrollo de las
pequeñas empresas agropecuarias mediante la oferta de varios servicios financieros.
Este objetivo es motivado por el hecho de que las pequeñas empresas constituyen
una importante fuente de creación de empleo en el ámbito nacional y, sin embargo,
el sector financiero privado no logra atenderles bien debido a problemas informacionales y altos costos de transacción. Al respecto, la entidad define los siguientes
desafíos que estos pequeños agricultores deben enfrentar:
ƒƒ Crecer, expandir la escala de producción, ampliar su negocio.
ƒƒ Innovar, adaptarse a un entorno con nuevos competidores y nuevos gustos
de clientes.
ƒƒ Incrementar el grado de formalización.
ƒƒ Aprovechar los tratados de libre comercio (TLC) para abrir nuevos mercados.
ƒƒ Mejorar la calidad y eficiencia, certificaciones de calidad.
ƒƒ Mejorar la gestión de sus negocios.
El Banco Estado requiere ser una institución financieramente autosustentable pues,
aunque su patrimonio inicial proviene del Gobierno, no se prevé su recapitalización
con recursos públicos en caso de que incurra en operaciones inviables.
6.2.3Corporación de Fomento de la Producción
CORFO es un banco de fomento estatal de segundo piso que ofrece múltiples líneas
de apoyo a intermediarios financieros para mejorar su capacidad técnica y financiera para atender a pequeños productores excluidos del sector financiero privado
comercial. En el caso de los programas de apoyo destinados a mejorar el acceso a
financiamiento, CORFO cumple la función de banca de segundo piso.
Para ello, entrega recursos a instituciones financieras bancarias y no bancarias,
con el objetivo de permitir un mejor acceso al crédito de las pequeñas y medianas
empresas, tanto para inversiones como para capital de trabajo y acceso a recibir
aportes de capital por la vía de los fondos de inversión.
Posee numerosos programas de línea de financiamiento y garantías, como también subsidios y bonificaciones no reembolsables para fomentar proyectos de riego,
infraestructura e innovación, entre otros.
La parte fundamental de la actual política pública de financiamiento agropecuario consiste en la formación de una alianza entre Banco Estado, CORFO
e INDAP.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
6.2.4Alianza Banco Estado, CORFO e INDAP
Esta alianza busca fomentar la bancarización a través de un proceso de graduación
que consiste en sacar de la pobreza y de la dependencia a la ayuda estatal a los
pequeños agricultores de subsistencia. Asimismo, pretende promover el tránsito de
estos productores y sus hogares a una pequeña agricultura de alta productividad y
competitividad que sea sustentable por sí misma.
La alianza entre los tres actores públicos promueve este tránsito, que se inicia con
el pequeño agricultor de subsistencia apoyado por el INDAP, para gradualmente
acceder a los apoyos de CORFO y el Banco Estado, una vez se inserte en mercados
agropecuarios de mayor rentabilidad.
Dicha alianza se resume en la provisión de un paquete integral de apoyo a los
pequeños agricultores de subsistencia que, por la gran diversidad de servicios que
implica, debe ser brindado por las distintas organizaciones que componen la alianza
en distintos momentos en el tiempo, según el nivel de desarrollo de las actividades
del productor, tal y como se describe en la Figura 6.1.
El INDAP se encarga de brindar servicios de asistencia técnica y subsidios
destinados a incrementar capacidades productivas de los agricultores de subsistencia
y, posteriormente, ofrece créditos con términos más favorables a los ofertados en
el mercado financiero. El contenido de estos servicios de asistencia técnica tiene
un enfoque de cadena de valor, del cual extrae información de las agroempresas
que mejor conocen requerimientos del mercado en cuanto a variedades, calidad,
cantidad y frecuencia de entrega.
El paquete de asistencia técnica brindada se enfoca a transferir conocimiento de
mejores prácticas agropecuarias y la adopción de tecnologías más productivas como
sistemas de riego, uso de mejores insumos y técnicas de conservación de suelos,
así como asesoría en gestión para incrementar ingresos provenientes de la empresa
figura 6.1
Servicios ofrecidos por el INDAP, CORFO y el Banco Estado durante el proceso
de graduación visualizado para pequeños agricultores de supervivencia
Productores
de subsistencia
Agricultores pequeños
autosustentables
Productores
con rentabilidad
INDAP
Microcréditos, subsidios,
asistencia técnica
Banco Estado
Servicios financieros,
asistencia técnica
Bancos privados
Servicios financieros
CORFO
Instrumentos de fomento
Fondos de garantía
Fuente: los autores.
133
134
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
agropecuaria. La provisión de crédito tiene el objetivo de financiar capital de trabajo
e inversión para facilitar la puesta en práctica de los nuevos conocimientos, tecnologías y capacidades adquiridos. Esto inicia un proceso de aprendizaje por parte de
estos agricultores a través del tiempo. Por ende, los servicios financieros ofrecidos
por el INDAP no pretenden ser autosuficientes financieramente.
Una vez la clientela meta del INDAP puede presentar evidencia de un incremento en sus capacidades productivas y de gestión, así como un historial de crédito
satisfactorio, estos clientes pueden pasar a ser atendidos por el Banco Estado quien,
a través de instrumentos de fomentos provistos por CORFO, les continúa brindando servicios financieros variados como créditos, ahorro y seguros de distintos tipos.
A su vez, se provee asistencia técnica en la planeación de proyectos de inversión más
grandes con una visión integral de las cadenas de valor agropecuarias, asesorando a
los productores en cómo obtener proyecciones realistas y cómo mitigar riesgos de
producción, de mercado y climáticos.
A medida que los productores clientes del Banco Estado pueden crear un historial de desempeño productivo y financiero atractivo, estos clientes son enviados
a instituciones financieras privadas, que incluyen bancos y empresas privadas que
ofrecen servicios financieros.
Los instrumentos de fomento utilizados por CORFO consisten principalmente
en líneas de crédito, fondos de garantía y asistencia técnica para las instituciones
financieras con las que trabaja, como el Banco Estado e instituciones financieras privadas. Las líneas de crédito facilitan la adaptación de los términos de los productos
financieros ofertados por los bancos a las actividades agropecuarias, caracterizados
por requerir montos relativamente grandes, con plazos de recuperación largos,
flujos de caja muy estacionales y con limitada disponibilidad de garantías reales
comparado con otras actividades económicas.
CORFO también facilita asistencia técnica para las instituciones financieras
colaboradoras en diversos aspectos, según su necesidad, como, por ejemplo,
mejoras en procesos de gestión, diseño de nuevos productos financieros para
productores pequeños o sistemas más costo-eficientes para la distribución de
servicios financieros.
Los distintos programas de garantía pretenden proveer garantías o avales que
faciliten a las instituciones financieras públicas y privadas lidiar con la falta de garantías reales de las micro y pequeñas agroempresas. Los términos de los servicios de
garantía se diferencian dependiendo del grado de desarrollo de las actividades de los
productores meta. Una de las varias modalidades de garantías de crédito promovidas
por CORFO incluye el establecimiento de convenios con instituciones financieras
privadas en donde parte del monto de crédito al productor garantizado proviene de
un respaldo de la institución financiera misma y no únicamente de CORFO, a través
de empresas de garantía recíproca. De esta modalidad se presentarán más detalles
posteriormente al describir los casos de estudio.
Este contexto de políticas públicas representa el marco institucional en el
que los mercados financieros agropecuarios en Chile se han desarrollado en los
últimos 20 años. A continuación se presenta una caracterización del desempeño de
estos mercados financieros como resultado del marco de políticas públicas vigente.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
6.3 Caracterización del mercado financiero
agropecuario en Chile
De forma similar a la participación del PIB agrícola en el PIB total, la cartera de crédito
agropecuario y frutícola total representa en promedio alrededor del 4 % de la cartera de
crédito bancario nacional (sector formal regulado). Sin embargo, en términos agregados, esta cartera ha venido incrementando su valor en donde destaca la cartera destinada a financiar actividades en la fruticultura, como se aprecia en la Figura 6.2. Para 2012,
el total de la cartera de crédito agropecuario y frutícola fue de 6 264 millones de USD.
Sin embargo, estos datos de cartera solo reflejan la cartera de crédito brindada
por el sector financiero regulado, y es ampliamente reconocido que existen fuentes
de financiamiento adicionales para el sector agropecuario compuestas principalmente por empresas proveedoras de insumos y servicios agropecuarios y un sector de
instituciones financieras informales o no reguladas. Dada la inexistencia de datos
oficiales sobre financiamiento informal, con base en una encuesta hecha a expertos
del sector financiero y agropecuario en cuanto al tamaño de la cartera manejada
por cada uno de estos actores y el consumo promedio de crédito agropecuario para
cada tipo de productor en Chile, se hizo una estimación del monto de la cartera
agropecuaria total, incluyendo a estos actores no supervisados, la cual se presenta
en la Figura 6.3. En esta figura se aprecia que la mayor parte de la cartera de crédito
agropecuario se concentra en productores medianos y pequeños productivos.
La cartera manejada por estas entidades no supervisadas fue estimada por los
expertos consultados como equivalente a casi el 100 % del valor de la cartera de
crédito agropecuario manejado por entidades supervisadas, llevando así a la cartera
agropecuaria total a un valor de 11 716 millones de USD para el 2012, de la cual
6 264 millones provienen de instituciones financieras supervisadas.
figura 6.2
Tamaño de la cartera agropecuaria y frutícola total en Chile
7 000
6 000
Millones de USD
5 000
4 000
3 000
2 000
1 000
0
2006
2007
2008
Agropecuario y fruticultura
Fuente: los autores con datos de la SBFI.
2009
2010
2011
Agropecuario excepto fruticultura
2012
Fruticultura
135
136
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 6.3
Deuda total agropecuaria y frutícola estimada para 2012 distribuida por tipo de usuario
(en millones de USD)
Grandes agricultores
Deuda: 1 142 (10 %)
Deuda total
11 716
Medianos agricultores
Deuda: 7 056 (60 %)
Pequeños agricultores
productivos
Deuda: 3 283 (28 %)
Pequeños agricultores
Deuda: 3 518 (30 %)
Pequeños agricultores de
subsistencia y autosuficientes
Deuda: 235 (2 %)
Fuente: los autores con base en consultas con representantes del sector financiero y agropecuario.
De manera que las fuentes de la cartera de crédito agropecuario en el ámbito
nacional pueden dividirse en tres categorías: i) el sector informal, compuesto por
prestamistas e instituciones microfinancieras con estatus de ONG; ii) el sector
privado, compuesto por empresas proveedoras de insumos y servicios agropecuarios y bancos; iii) el sector público, compuesto por las instituciones estatales de
fomento. En el Cuadro 6.3 se presenta una estimación de cómo la cartera de crédito
agropecuaria nacional se distribuye entre las distintas instituciones proveedoras de
servicios financieros. A su vez, se muestra cómo la cartera de cada tipo de institución
se distribuye por tipo de usuario.
En este cuadro se aprecia que el sector público abarca alrededor del 9 % de la
cartera de crédito agropecuario nacional, y se enfoca en atender principalmente a
clientes compuestos por productores de subsistencia o autosustentables, productores pequeños productivos y, en mucho menor medida, medianos productores.
Por otro lado, se aprecia que el sector privado desempeña la función principal
en el financiamiento del sector agropecuario en Chile, financiando casi el 90 % de
la cartera de crédito agropecuaria nacional. Como parte del sector privado, la banca
comercial atiende únicamente a productores medianos y grandes y no logra atender
a los pequeños productivos, y mucho menos a los de subsistencia y autosuficientes,
los cuales representan más de la mitad de las explotaciones agrícolas del país (véase
el Cuadro 6.1).
El sector público se ha enfocado en capturar ese segmento de productores que
los bancos privados históricamente no han atendido. Si bien el sector público logra
colocar alrededor de un 64 % de toda la cartera destinada a específicamente pro-
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
137
Cuadro 6.3
Distribución de la cartera de crédito agropecuaria total en 2012 por tipo de institución
y tipo de usuario (en millones de USD)
Cartera
para prod.
mediano
Cartera
para prod.
grande
Cartera para prod.
subsistencia y
autosuficientes
Cartera para
prod. pequeño
productivo
200
84
116
0
0
Proveedores de insumos
agroindustriales
5 416
0
2 708
2 708
0
Bancos privados
5 060
0
0
3 918
1 142
INDAP
160
67
93
0
0
Banco Estado
680
0
250
430
0
Otras org. fomento
200
84
116
0
0
11 716
235
3 283
7 056
1 142
Cartera por
institución
Sector informal
Préstamos informales
y microfinancieras
Sector privado
Sector público
Total de cartera
de crédito
Fuente: los autores con base en consultas con representantes del sector financiero y agropecuario.
ductores de subsistencia y autosuficientes, el sector informal logra abarcar el 36 %
restante. De manera que, tanto el sector financiero, como el público y el privado,
aún no logran ofrecer productos financieros que respondan a las necesidades de una
parte importante de productores de subsistencia y autosuficientes con una demanda
de crédito genuina (el 35 % de la cartera destinada a esta clientela), la cual se intenta
satisfacer con los servicios limitados del sector financiero informal.
Esta permanencia del sector informal puede verse como un indicador que, si
bien es de esperarse que el volumen de crédito que los pequeños productores de
escasos recursos requieren es relativamente pequeño, parte de esta demanda queda
aún insatisfecha por el sector financiero formal privado y público, la cual es suplida
por el sector informal.
Una particularidad del contexto chileno, (que es el enfoque de este capítulo) es
que las empresas proveedoras de insumos y servicios agropecuarios desempeñan un
papel sumamente importante atendiendo a los productores pequeños productivos
y medianos, los cuales constituyen su principal nicho de mercado y representan
un poco más de un tercio de toda la población de agricultores del país (véase el
Cuadro 6.1). Resalta el alcance que tienen estas empresas que atienden al segmento
específico constituido por pequeños agricultores productivos, financiando alrededor del 82 % de la cartera de crédito utilizada por este tipo de pequeño productor.
Estas empresas proveedoras de insumos y servicios constituyen la parte del sector privado que mayor profundidad ha logrado dentro de los mercados financieros
agropecuarios, sin conseguir llegar a los productores de subsistencia, los cuales
138
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
requieren de diversos servicios no financieros para desarrollar sus capacidades.
Estos actores son muy poco estudiados en la literatura y, por ende, la contribución
de este estudio está en explicar las importantes innovaciones que estos han generado
para poder atender a productores que el sector financiero formal no ha podido hacer.
Este poco conocimiento de estos actores es la principal motivación de los casos
de estudio presentados a continuación, en los cuales se analiza en más detalle cómo
estas empresas privadas proveedoras de insumos han logrado desarrollar servicios
financieros que se adaptan a las condiciones y necesidades de productores pequeños
productivos que la banca comercial privada no ha podido atender históricamente
en Chile y la banca pública no logra satisfacer de manera significativa. De acuerdo
con el marco teórico presentado en el Capítulo 3, este análisis realza como, aun
cuando existe un ambiente habilitador para el sector agrario y financiero, se requiere
de mecanismos efectivos de gestión de riesgo de mercados y procesos operativos
eficientes para servir a clientes esparcidos en vastas extensiones geográficas, y con
necesidades muy diversas.
6.4 Empresas proveedoras de insumos y servicios
agropecuarios: el caso de COAGRA y COPEVAL
6.4.1Introducción a COAGRA y COPEVAL
En el contexto chileno, COAGRA y COPEVAL representan dos de las empresas
líderes en el ámbito nacional en la provisión de insumos agropecuarios. Pero, a
su vez, son empresas que brindan una gama bastante amplia de otros servicios en
beneficio de sus clientes, los productores agropecuarios, que incluyen servicios
financieros que van más allá del crédito. Los servicios financieros ofrecidos han
tenido un amplio alcance dentro del segmento de productores catalogados como
pequeños productivos y medianos.
Por un lado, COAGRA es un actor relevante en la industria de insumos agropecuarios en Chile, así como en el procesamiento y comercialización agrícola en
general, que ha visto una oportunidad para reducir las brechas existentes en el financiamiento a dicho sector y logra ir mucho más allá del crédito comercial tradicional
al ofrecer una variedad de servicios de manera eficiente y competitiva.
Opera desde 1993 y posee 17 oficinas a lo largo de todo el país, así como cinco
plantas procesadoras. Ofrece servicios de venta de insumos agropecuarios que
incluyen maquinaria, repuestos, semillas, fertilizantes, agroquímicos y combustible.
También ofrece servicios de secado, guarda y comercialización de granos.
El negocio financiero lo maneja a tres niveles. En primer lugar está la venta de
insumos a crédito, que lo ha sofisticado vía un proceso altamente profesional desde
una perspectiva financiera. En segundo lugar, posee una subsidiara especializada en
servicios financieros, BANAGRO, encargada de ofrecer leasing, factoring y asesoría
financiera, logrando adaptarlo a las necesidades de agricultores y las características
de sus actividades agropecuarias. Por último, y en coordinación cercana con la
asesoría financiera, opera una segunda subsidiaria, AGROAVAL, única sociedad de
garantía recíproca en Chile especializada en el financiamiento agropecuario.
El holding COAGRA S.A. posee aproximadamente 13 000 clientes en total, de los
cuales el 80 % hace compras a crédito. BANAGRO tiene 350 clientes y una cartera
de crédito de más de 50 millones de USD. Entre ambos la cartera de crédito asciende
a los 130 millones de USD, con una pérdida durante 2012 de poco menos del 0,5 %.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
Por otro lado, COPEVAL es un ejemplo valioso de simbiosis entre un gran operador agropecuario y un sistema financiero moderno y desarrollado. En este caso,
se trata del mayor proveedor de insumos en Chile, que aprovecha los mercados de
capital, locales e internacionales, y una variedad de servicios financieros recibidos
de la banca para fortalecer sus actividades comerciales e industriales, además de su
capacidad de proveer servicios financieros a sus propios clientes.
Se fundó hace más de 50 años como una empresa del sector lechero y actualmente constituye un grupo que atiende a todo el sector agropecuario con diversas
divisiones comerciales, industriales, de fomento y de fortalecimiento institucional
de sus clientes. COPEVAL explota las siguientes líneas de negocios: i) distribución
de insumos y maquinaria agrícola; ii) servicios de intermediación de programas
estatales para el empresario agrícola; iii) servicios de capacitación; iv) servicios de
secado; v) almacenaje; vi) comercialización de granos y fabricación de alimentos
para uso animal. Esta “verticalización” del negocio agrícola representa, de hecho, un
enfoque de cadena de valor que facilita su función como financiador de sus clientes
y, en general, fortalece los vínculos entre los distintos eslabones de la cadena.
En el campo de servicios financieros, aprovecha el alto desarrollo que ha alcanzado la plaza financiera chilena para ofrecer mejores condiciones a sus clientes y
administrar su exposición global a riesgos. Por el lado de los pasivos financieros,
ha hecho varias emisiones de bonos “securitizados” para financiar todas sus operaciones (la más reciente por 50 millones de USD), en las que utiliza como activo
subyacente el volumen revolutivo de facturas comerciales. Esto permite bajos costos
de financiamiento y amplios períodos de maduración, lo que le permite brindar servicios financieros a sus clientes con mejores términos y adaptados a sus necesidades.
Realiza también actividades de factoring de sus cuentas por cobrar, para obtener
capital de trabajo y, finalmente, recibe financiamiento de prácticamente todo el
sistema bancario de Chile.
Por el lado de los activos financieros, brinda crédito a una cartera de más de
13 000 clientes, a los que ofrece plazos que van desde el pago a la cosecha hasta
varios años mediante el esquema de leasing. El análisis de crédito es totalmente
profesional, desde una perspectiva financiera, para poder determinar la capacidad de
pago de sus clientes. Adicionalmente, el riesgo de crédito lo administra también a
través de un seguro de crédito y el riesgo cambiario mediante forwards.
COPEVAL posee más de 30 000 clientes en total, 27 oficinas con una cobertura
nacional y cinco plantas de granos con capacidad para más de 300 000 toneladas
métricas. Su cartera de crédito supera los 200 millones de USD y con una alta
calidad: tiene una pérdida en su portafolio equivalente al 0,25 % de la cartera total.
El éxito de la operación financiera de ambas empresas, COAGRA y COPEVAL,
radica en su conocimiento profundo del sector agropecuario chileno, en la tecnificación del proceso de crédito, en saber aprovechar el mercado de capitales chileno e
internacional, en su enfoque de cadena de valor y en el excelente manejo de riesgos
de crédito y de mercado.
6.4.2El origen cooperativo de COAGRA y COPEVAL
COAGRA S.A. se establece formalmente en 1993 como sociedad anónima cerrada,
aunque sus orígenes se remontan a cincuenta años atrás, a la década de los años
1960, con las actividades de la Cooperativa Agrícola de Graneros Ltda. y la Coope-
139
140
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
rativa Agrícola y Ganadera O’Higgins Ltda., empresas distribuidoras de insumos
(Figura 6.4). En 1996 adquiere su estructura legal actual de sociedad anónima
abierta, cuyos accionistas están en su mayoría ligados al sector agrícola.
COAGRA aprovecha la oportunidad que se produce en la década de los años
1990 a raíz de la crisis económica de 1985, que provocó un alejamiento de los
bancos y de las empresas proveedoras de insumos del sector agropecuario, para
incursionar en el negocio del financiamiento agropecuario y la provisión de insumos y servicios complementarios.
COPEVAL tiene una historia similar. Fue fundada en 1956 bajo el nombre de
Cooperativa Agrícola y Lechera Valle Central Ltda. por un grupo de agricultores,
principalmente productores de leche, con el fin de resolver sus necesidades de
abastecimiento de insumos agrícolas para sus socios y terceros, asistencia técnica
y comercialización de la leche obtenida por los socios. Al poco tiempo, dejó su
orientación exclusiva al sector lechero y se transformó en un proveedor integral de
todos los insumos que requería el sector agrícola, incluyendo las semillas, a cuya
producción se abocó a partir de la década de los años 1960.
También en esos años se comienza a expandir geográficamente, y con más fuerza
en la década siguiente, en la que también se abre otra planta receptora de leche y
comienza la importación directa de productos. En 1982 se convierte en Cooperafigura 6.4
Lista de empresas que integran el holding COAGRA S.A.
Coagra S.A.
Banagro
C. Comercial
C. Agroindustrial
Todoagro S.A.
Coagra Total
S.A.
Administradora
de Tarjetas de
Crédito Coagra
S.A.
Coagra
Soluciones
Financieras
Agroaval
Otorga
financiamiento
por medio de
tarjeta de cliente
Gestiona la
cobranza judicial
y la comunicación
corporativa de
todo el grupo
Realiza
operaciones de
factoring,
leasing y de
asesoría
financiera
Otorga
garantías
personales a los
acreedores de
sus beneficiarios
Comercialización
de insumos y
maquinanas
agrícolas
Secado, guarda y
comercialización
de grano.
Producción de
harina de
panificación.
Comercialización
de granos e
insumos para
alimentación
animal.
Fuente: COAGRA.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
tiva Valle Central Limitada, para enfatizar su enfoque más integral, y en 2003 se
transforma en sociedad anónima abierta, con el nombre de Compañía Agropecuaria
COPEVAL S.A.
COPEVAL es considerada el líder en el mercado de insumos agropecuarios de
Chile, con una participación de mercado que en general se estima en alrededor del
31 % en insumos agropecuarios. COAGRA, por su parte, estima que posee el 20 %
de este mercado. Ambas empresas actúan en un mercado sumamente competitivo en
donde participan otras empresas importantes como Martínez y Valdivieso, Tattersall, Cooprinsem, Ferosor, Cals, GMT, COX, Iansa y Saprosem.
Dado el origen de estas empresas en el movimiento cooperativo chileno, las
generaciones de líderes de COAGRA y COPEVAL han estado integradas por productores agropecuarios o personas con una larga historia de provisión de servicios
al sector. A medida que el número de clientes y la complejidad de sus necesidades
aumentaban, se dio un proceso de transformación para lograr ser empresas más
flexibles, receptivas y con mayor capacidad de financiamiento para sus operaciones,
lo cual implicó un cambio de estatus legal de cooperativa a sociedad anónima.
De manera que, a día de hoy, COAGRA y COPEVAL son empresas privadas
con una amplia experiencia directa en muchos negocios agroindustriales y lidian con
los principales productos agropecuarios del país a lo largo de todos los segmentos
de sus cadenas de valor. Este alto grado de conocimiento de la naturaleza del sector
agropecuario es sin duda la mayor ventaja comparativa que estas empresas tienen
ante instituciones financieras formales cuando se trata de proveer servicios financieros al sector.
6.5 El caso de COAGRA
Las áreas de mayor volumen de ventas de la operación de COAGRA son la comercialización de granos y su procesamiento, que realizan a través de tres empresas
separadas, cuya operación se explica a continuación.
COAGRA Agroindustrial y Todoagro: se dedican al negocio de secado, guarda
y comercialización de granos con una fuerte presencia en el mercado del maíz y del
trigo y a la molienda de trigo para la producción de harina de panificación. En estos
procesos, recibe el producto de sus clientes, los almacena, procesa y comercializa
bajo una diversa gama de modalidades de contrato. Por ejemplo, puede comprar
el producto de su cliente y luego encargarse de procesarlo y comercializarlo.
O también, puede solo brindar los servicios de almacenaje y procesamiento dejando
que el cliente venda su producto a cualquier comprador.
COAGRA es líder en el mercado nacional en servicios de acopio, guardado,
secado y comercialización de granos, para lo cual cuenta con una capacidad instalada para almacenar más de 210 000 toneladas a través de cinco plantas de silos
para almacenaje.
Todoagro S.A., por su parte, se dedica a la comercialización de alimentos para
bovinos, farmacia veterinaria y a la prestación de consultoría técnica y económica
especializada en el sector agropecuario en general.
COAGRA Comercial: se dedica a la distribución y venta de insumos agrícolas
específicamente, tales como fertilizantes, fitosanitarios o semillas. A su vez, distribuye toda la línea de ferretería agrícola, combustibles, además de una amplia gama
de maquinaria agrícola y repuestos.
141
142
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
BANAGRO: el conjunto de servicios financieros ofrecidos por COAGRA
se contratan a través de diversas figuras jurídicas, pero todas administradas por
BANAGRO, subsidiaria especializada en servicios financieros, aunque no es
supervisada por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras de Chile
(SBIF). Un servicio relevante dentro de esta estructura que vale la pena presentar
en detalle más adelante es el de la sociedad de garantía recíproca para la agricultura,
algo innovador a nivel del grupo y de Chile.
BANAGRO entrega una solución integral a las necesidades financieras del agricultor a través de servicios de factoring para el financiamiento de capital de trabajo,
de leasing para la adquisición de activos físicos y de asesoría financiera, tal como se
describe a continuación. Además, permite la compra de insumos al crédito como
comúnmente ofrece la mayoría de los proveedores de insumos en el país. Para ello,
ofrece tarjetas de crédito afiliadas a las principales empresas de tarjetas de crédito a
nivel mundial.
Factoring − Es la cesión de cuentas por cobrar por parte de clientes, ya sea una
empresa o persona natural, con giro (contratos, facturas, letras, otros documentos)
a BANAGRO, convirtiendo sus ventas de corto plazo en ventas al contado y
permitiendo así anticipar flujos de contratos de producción y de facturas de venta.
Esto permite a sus clientes anticipar flujos de contratos de producción, anticipar
cuentas por cobrar, externalizar la cobranza, liberar líneas de crédito sin generar
endeudamiento bancario y una ágil devolución del excedente de operación.
Leasing − A través del leasing BANAGRO otorga el financiamiento de mediano
plazo requerido para la compra de equipos y maquinarias agrícolas. El leasing de
BANAGRO le permite al empresario agrícola tener cuotas diferencias, según la
necesidad, acceder a financiamiento de los gastos de operación, que se incluyen
en las cuotas de arrendamiento y permite un ahorro tributario. En este producto
financiero también puede haber un componente para financiar capital de trabajo
relacionado con la operación del equipo.
Asesoría financiera − Realiza estudios acerca de la situación financiera de sus
clientes, recomienda alternativas viables de financiamiento acorde a sus necesidades,
realiza las gestiones con las diferentes instituciones financieras formales para lograr
la reestructuración de sus pasivos, adecuando su estructura de financiamiento a
sus flujos y necesidades de acuerdo al negocio agrícola en que opera. Para ello,
BANAGRO realiza un estudio financiero completo de la realidad del empresario
agrícola, se recomiendan alternativas viables, se realizan gestiones con diferentes
instituciones financieras para su reestructuración y se permite a la empresa agrícola
una cómoda y sana posición para administrar su negocio.
El servicio de asesoría financiera muestra un reconocimiento por parte de
COAGRA que hay varios servicios financieros que la empresa no está en la mejor
posición de ofrecer como, por ejemplo, préstamos de inversión a largo plazo y
servicios de transferencias, pagos y ahorros. Sin embargo, dado su conocimiento del
cliente y sus agronegocios, actúa como un facilitador entre instituciones financieras
especializadas y sus clientes para asegurar que estos últimos puedan llevar a cabo sus
proyectos de inversión.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
BANAGRO también ofrece servicios de garantía recíproca a través de
AGORAVAL. En 2007 se aprueba en Chile un marco legal para la constitución
y operación de sociedades de garantía recíproca,22 por lo que es aún un esquema
relativamente nuevo (con poco más de seis años de operación) pero, sin embargo, consolidado.
Existen 14 sociedades autorizadas, una de ellas AGROAVAL,23 que inicia
operaciones en diciembre de 2010 y es la única sociedad de garantía recíproca
especializada en el sector agropecuario en el país. Anualmente realiza operaciones
por aproximadamente 15 millones de USD. Se brindan más detalles de este servicio
más adelante.
6.5.1Descripción de la operación financiera de COAGRA
COAGRA, originalmente una empresa proveedora de insumos agrícolas, lleva los
servicios financieros mucho más allá de lo que resulta tradicional en una firma de
su naturaleza. Es innovadora al agregar al crédito comercial el análisis financiero de
sus clientes y otros servicios más sofisticados como leasing, factoring, las garantías
recíprocas y los seguros de crédito.
Crédito comercial
Las ventas de productos a crédito representan una parte importante de la operación
de COAGRA Comercial (más del 80 % del total de ventas), por lo que ya en esa
área del grupo hay implícito un componente importante de financiamiento. El
cliente que compra productos decide si desea pagar al contado o a crédito, con un
costo mayor del artículo en el segundo caso.
COAGRA Comercial vende sus fertilizantes, agroquímicos y semillas, entre
otros productos, con pago a la fecha de la cosecha. Es decir, con plazos de pago,
de acuerdo a la actividad a la que se dedica el cliente. El estudio del cliente y de su
negocio comienza con una visita a la finca del empresario agrícola por parte de la
fuerza de ventas, que debe tener un conocimiento preciso del campo para el análisis
de la solicitud de financiamiento, la cual canaliza al Comité de Crédito.
Gracias a su larga trayectoria, la empresa posee un profundo conocimiento de su
cartera de clientes, lo que le permite tomar buenas decisiones de crédito. Posee una
base de datos sofisticada y actualizada con una completa información de la actividad
de cada cliente.
Los principales criterios para otorgar crédito son de dos tipos. Por una parte, los
relativos a la explotación agrícola: la ubicación del predio o finca; los cultivos que
realiza; si estos son acordes a la zona considerando clima, disponibilidad de agua y
suelos; el volumen de producto, que sea acorde a la superficie del cultivo, plantación
22
Ley n.° 20179, de 10 de mayo de 2007. “Establece un marco legal para la constitución y operación de
sociedades de garantía recíproca”. Las sociedades de garantía recíproca son entidades, cuyo capital
está conformado por aportes privados, y cuyo giro exclusivo consiste en otorgar garantías personales
destinadas a respaldar créditos comerciales que sus beneficiarios obtienen en el sistema financiero.
23
AGROAVAL es una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) que ofrece servicios de administración
de garantías al cliente para respaldarlo frente a instituciones financieras, entregándole un aval y
asesoría para facilitar el acceso a los créditos que requiere para el desarrollo y crecimiento de su
empresa (véase https://www.coagra.com/unidades-de-negocio/agroaval/quienes-somos).
143
144
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
o plantel ganadero; la diversificación de su producción por tipo de cultivo y por
zona geográfica, diversificando así el riesgo productivo, sanitario y climático. Se
revisa, además, si el cliente es propietario o arrendatario; se da preferencia a agricultores propietarios de un alto porcentaje del predio (de un 60 a un 70 % de tierra
propia). La empresa utiliza un sistema de scoring para la evaluación del riesgo.
En cuanto al cliente, se toma en cuenta: el carácter del cliente; su trayectoria,
profesionalismo y dedicación al trabajo agrícola; su estilo de vida frugal y disciplinado; su comportamiento histórico de pago; analiza el informe comercial al día del
cliente, la experiencia del cliente y la antigüedad de la relación con el cliente. Dada la
historia de COAGRA, la empresa posee una amplia base de datos sobre el historial
de sus clientes.
Finalmente, se somete el crédito a la aprobación de la Compañía de Seguros Continental. Esta empresa brinda un servicio adicional de seguro de crédito mediante el
cual las empresas se pueden proteger contra el no pago de sus cuentas o documentos
por cobrar. Además, el instrumento asesora en la selección de los clientes. Se establece un umbral, según el monto de crédito que debe solicitar el empresario agrícola:
hasta cierto nivel (usualmente, pero no necesariamente, 300 unidades de fomento),
se puede solicitar casi automáticamente (clientes innominados), incluso utilizando
las herramientas virtuales que ofrece la empresa de seguros. Luego de ese monto,
se tratará de “clientes nominados” y el análisis es más detallado.24 Los impagos
siniestrados son liquidados y pagados por la compañía de seguros a los 180 días a
razón de un 85 % de los clientes nominados y un 70 % de clientes innominados.
La pérdida o castigo de clientes riesgosos durante 2012 fue de 500 000 USD, lo que
representa poco menos del 0,6 % de la cartera.
En relación con las garantías utilizadas o exigidas, se tratan de prenda agrícola
de las plantaciones que efectúan sus clientes o acreditados y un contrato de venta o
entrega de la producción del agricultor, que COAGRA Industrial almacena, procesa
y comercializa, cancelando sus préstamos con el producto de la venta.
Con los antecedentes anteriores, si se aprueba la operación, esta se documenta y
se garantiza el crédito. Los contratos y garantías pueden ser: orden de compra, cheques, letra o pagaré de tarjeta de cliente, avales, prendas de siembra, de maquinarias
o hipotecas del predio.
Adicionalmente, se utilizan como fuente de repago contratos de venta futura de
la producción por parte del productor a COAGRA Comercial, quien almacena y
vende la producción, pagándose los préstamos otorgados por el Grupo COAGRA
con el producto de la venta. Esta forma de operar explica una parte del éxito de la
empresa y de su bajo nivel de riesgo de crédito.
Asimismo, existe un seguimiento cercano y cobranza de la cartera. El seguimiento de la cartera se realiza en los directorios mensuales respectivos y se analizan caso
por caso ordenados por monto. Se usa para estos efectos el programa SAP en línea y,
además, para la mora, el programa QlikView en línea al día. Más aún, el Presidente
y principal accionistas visitan personalmente a clientes grandes y llama a clientes
morosos o riesgosos para buscar soluciones (hands-on).
24
Más información en http://sc.continental.cl/que_es_seguro_credito.html.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
Factoring y leasing
COAGRA compra a sus clientes agricultores su producción, la cual luego almacena y comercializa. La compra de la producción se realiza vía contratos formales
(agricultura por contrato) y con prenda sobre la producción o cosecha. COAGRA
realiza la comercialización de los productos producidos por los agricultores, quienes, por contrato, se comprometen a venderlos a COAGRA o a su corredora, y así
COAGRA se paga el crédito o los préstamos que otorga y, posteriormente, luego
de extinguidos estos, entrega el excedente al productor.
No obstante, en BANAGRO consideran que el mercado agrícola chileno es relativamente pequeño y, por lo tanto, también el sector de insumos agrícolas (de unos
2 000 millones de USD aproximadamente). El sector silvoagropecuario representa
alrededor de un 2,7 % del PIB,25 así que tienen necesariamente que abrirse a financiar
a cualquier productor agrícola. Claro está, desde el punto de vista de la evaluación
crediticia, ayuda mucho un cliente con historia comercial con COAGRA. Es decir,
reconocen que hay una ventaja en operar con dichos clientes por la información que
ya poseen de ellos, pero todos los productos financieros de esta filial están abiertos
para cualquier productor y no solo clientes de las otras divisiones del holding.
La situación descrita, donde se le puede ofrecer un producto de factoring a un
cliente que le vende a otra firma agroindustrial o a un comprador en general, se aprecia en la Figura 6.5. Básicamente, el negocio es de contratos de factoring: se le anticipa
al empresario agrícola una parte del pago esperado proveniente de una venta a futuro
hecha a una empresa exportadora o comercializadora según un contrato de venta
hecho entre ambas partes. Este contrato lo endosa a COAGRA Soluciones Financieras. Contra ese contrato se le anticipa dinero, según lo que defina el Comité de
Crédito, y giran a lo largo de la temporada agrícola. Cubren un 70 % de la estimación
combinada de producción y precio y exigen contratos de compra-venta firmados.
También se financia al agricultor el capital de trabajo directo, siempre que sea
un cliente antiguo, del que se tenga un buen conocimiento, buenas referencias, una
historia comercial y de crédito y que esté dispuesto a tener un riesgo mayor. El plazo
varía desde 30 días hasta un año y se pide un pagaré como garantía.
Por otro lado, el factoring de facturas (en donde el cliente cede sus cuentas por
cobrar una vez entregado su producto al comprador) representa apenas un 10 % del
total del negocio y en esta línea se financia el 95 % del valor de la venta. Cuando ya
el cliente agrícola factura a un cliente, el pago es próximo y el financiamiento no es
tan atractivo, exceptuando a supermercados, por ejemplo, que en Chile pagan cuatro
meses después de la entrega del producto. En general, el pago a los clientes es rápido
en el sector agrícola y, por lo tanto, el factoring de facturas es poco atractivo.
En cuanto al leasing, se utiliza para el financiamiento de maquinaria agrícola, tal
como tractores o cosechadoras y, en general, cualquier bien inscribible. Los implementos y equipos de riego se financian con capital de trabajo. Se firma un contrato
de arrendamiento para maquinaria agrícola u otro bien, con pago único a la fecha de
venta de sus cultivos, lo que representa una diferencia con los bancos, que prefieren
25
Esta cifra del PIB silvoagropecuario, suministradas por el Banco Central, contrasta con la
de financiamiento a dicho sector, de 3,5 %, publicada por la SBIF. Deben existir actividades
agroindustriales que no se clasifican con el mismo criterio en ambas fuentes.
145
146
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
figura 6.5
Modelo de operación de factoring, leasing y crédito comercial
Agroquímicos, fertilizantes, fitosanitarios,
semillas, productos veterinarios,
alimentos de uso animal
COAGRA Comercial
COAGRA Comercial
Empresarios agrícolas
EA
EA
Factoring
EA
Leasing
Otras empresas
agroindustriales
COAGRA Agroindustrial
Compradores
internacionales
Compradores
locales
Flujos financieros
Fuente: los autores con base en información recibida de COAGRA.
que el pago sea mensual y mucha agricultura solo tiene flujo anual. El servicio no es
exclusivo para clientes de COAGRA, que representan no más del 15 al 20 % de la
cartera total de leasing.
Debido a que los pagos son anuales, se pide una prima —llamada “pie” en
Chile—, la cual representa entre el 20 y 30 % del valor de la maquinaria. El plazo
máximo es de cinco años, con una moda de cuatro años, y los pagos se ajustan al
flujo de caja del cliente. La garantía es la maquinaria únicamente y, eventualmente,
se puede pedir un aval o prenda. Las comisiones cobradas al cliente son dos: de
cobranza y de apertura de línea.
En caso de una máquina defectuosa, el concesionario no puede recibirla de
vuelta, ya que solo la está arrendando; el que garantiza la operación y el dueño de la
maquinaria es BANAGRO.
Si el agricultor no fue capaz de pagar, el riesgo de crédito es de BANAGRO,
quien tiene interés en que el agricultor entregue el bien o pague las cuotas. En caso
de que BANAGRO recupere el bien, este es recolocado en lease o se vende en el
mercado de segunda mano. El cliente que regresó el bien queda registrado con un
antecedente negativo de crédito y esta situación afecta su acceso a otros servicios de
COAGRA. La tasa de ocurrencia, sin embargo, es muy baja.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
figura 6.6
Funcionamiento de la fianza brindada por AGROAVAL a sus clientes
Aportan recursos
Fondos de garantía
Respaldo
Asesoría
financiera
Entrega
garantía
Empresario
agrícola
Otorga
financiamiento
Bancos e inst.
financieras
Entrega certificado
de fianza (AVAL)
Clasificador
riesgo
Regulador
Medidor riesgo
Fuente: COAGRA.
Garantías recíprocas
Este nuevo servicio ofrecido por COAGRA es posible gracias a las políticas públicas promovidas en Chile, en donde CORFO pretende propiciar mayor acercamiento entre la banca comercial privada, las empresas de agroinsumos y los pequeños
agricultores productivos. Esto se realiza a través del establecimiento de un fondo
de garantía parcial en donde ambos, CORFO y COAGRA, aportan capital en el
contexto de un plan de profundización financiera.
La filial AGROAVAL de COAGRA otorga garantías personales a los acreedores
de los pequeños productores clientes de BANAGRO, con la finalidad de prevenir
cualquier riesgo en relación con las obligaciones que ellos contraigan, relacionadas
con sus actividades empresariales, productivas, profesionales o comerciales. Con
la fianza otorgada por AGROAVAL, el cliente solicita un crédito en cualquier
institución financiera. Esta fianza cubre un cierto porcentaje del monto de crédito
recibido, el cual es respaldado por BANAGRO (fondos privados) y por CORFO
(fondos públicos) en porcentajes variables. Este proceso se presenta en la Figura 6.6.
Los productos y servicios que ofrece AGROAVAL son: aval de préstamos para
compra de equipos, maquinaria, activos fijos y otros préstamos para puesta en marcha de nuevos negocios; avales técnicos (tipo boleta de garantía bancaria) y asesoría
financiera a clientes.
Entre los beneficios que brindan los avales ofrecido está la libre movilidad para
operar con distintas instituciones financieras, el fraccionamiento de las garantías para
diferentes préstamos e instituciones y el acceso a mejores condiciones de financiamiento, tales como un mayor plazo y un menor costo. Estos avales, a su vez, representan un complemento a las garantías reales del cliente que, en el caso de los pequeños
productores productivos en Chile, son limitadas, y favorece el acceso a diversos tipos
de crédito ofrecidos por la banca comercial y que COAGRA no puede ofrecer.
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Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Adicional a la garantía real que el empresario entrega a AGROAVAL, el fondo
garantía líquida está constituido por aportes de la estatal CORFO y por un fondo
propio del holding llamado AGROAVAL I Fondo de Garantía, que es un fondo de
inversión privado que respalda financieramente a la sociedad de garantía recíproca
y es administrado por esta.
Los productos y servicios que ofrece AGROAVAL son: aval de préstamos
para compra de equipos, maquinaria, activos fijos y otros, préstamos para puesta
en marcha de nuevos negocios, avales técnicos (tipo boleta de garantía bancaria) y
asesoría financiera a clientes.
Finalmente, toda la operación está supervisada por la Superintendencia de Bancos
e Instituciones Financieras de Chile (SBIF), que otorga una licencia de operación a
las sociedades anónimas de garantía recíproca y que, además, supervisa las calificaciones de riesgo de todas ellas26 a cargo de cuatro empresas privadas especializadas,
a la vez autorizadas por la SBIF.
6.5.2Magnitud de la operación de COAGRA
El holding COAGRA S.A. posee aproximadamente 13 000 clientes, de los cuales el
80 % hace compras a crédito con un plazo promedio de 200 días, coincidentes con
el ciclo agrícola, es decir, con pago a la fecha de cosecha. El cliente promedio posee
25 hectáreas y compra cerca de 25 000 USD por año a COAGRA.
Posee 400 empleados, entre los cuales hay 150 agrónomos en terreno a lo largo
del país operando en cinco plantas de almacenamiento de grano y 17 sucursales,
cubriendo desde La Ligua hasta Puerto Montt, lo cual le permite tener una eficiente
cadena logística y una amplia red comercial. El holding registra ventas consolidadas
anuales de 260 millones de USD, un capital superior a los 42 millones de USD y una
rentabilidad sobre capital (ROE) de un 12 a un 13 % en todas las líneas de negocios.
BANAGRO posee 19 empleados, un capital de 7 millones de USD, una cartera
de crédito de factoring y leasing de poco más de 50 millones de USD y 350 clientes.
En 2012, la totalidad de la cartera de crédito de COAGRA, incluyendo las ventas
comerciales con financiamiento y la cartera de BANAGRO, asciende a más de 130
millones de USD, con una pérdida o cartera castigada de un 0,5 %. La rentabilidad
sobre capital en el negocio financiero es de un 15 a un 20 %.
6.6 El caso de COPEVAL
COPEVAL está constituido por cuatro grandes áreas —que incluyen comercialización, industrialización, servicios y capacitación y servicios financieros— en las
que opera con más de 30 000 clientes, usualmente en forma directa y, en el caso de
servicios, en alianza con diversas entidades. La integralidad de estas áreas representa,
en la práctica, un valioso enfoque de cadena de valor.
Distribución de insumos agrícolas − Esta es la principal división del grupo, con ventas superiores a los 300 millones de USD, y que cubre las necesidades de insumos de
26
AGROAVAL tiene una calificación de riesgo A, máxima calificación de riesgo posible, según se
puede apreciar en http://www.sbif.cl/sbifweb/internet/bancos/Agroaval.pdf.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
la industria agropecuaria, buscando satisfacer todos los requerimientos que puedan
tener los agricultores.
Dentro de esta área, los principales rubros de venta son los fertilizantes (participación de mercado del 15 %) y los agroquímicos (insecticidas, fungicidas y
herbicidas), en los que AGROAVAL representa un 23 % de las ventas del mercado.
También incluye alimentos y veterinaria, combustibles y lubricantes, semillas (cereales, forrajeras, hortalizas y cultivos agroindutriales).
Maquinaria agrícola − Esta área de trabajo implica la oferta de maquinaria
compuesta por tractores (fruteros y tradicionales), y maquinaria y herramientas
(arados y rotofresas para preparación de suelos), sembradoras, aplicación de productos químicos (puverizadores, atomizadores), pastería (segadoras, hileradores)
y carros (distribuidores, mezcladores y de transporte). También en esta división
se venden repuestos, se presta servicio técnico y se capacita a los productores en
el uso de la maquinaria.
La sociedad COPEVAL Agroindustria S.A. cuenta con cinco plantas para producción de alimentos para uso animal, con una capacidad anual total, en todos los
subprocesos, de 130 000 toneladas métricas. Posee también siete plantas de grano
para el secado y almacenaje, así como la compra-venta, todas con una capacidad de
325 000 toneladas métricas.
Servicios y fomento − A través de la empresa matriz, COPEVAL Servicios S.A.
y Serval S.A., el grupo brinda una serie de servicios para los productores agropecuarios y también actividades de fomento. En cuando a los servicios, sobresale la
certificación a los viñedos, en particular en las siguientes dos áreas:
ƒƒ Vinos: la certificación abarca origen, variedad, año de cosecha y embotellado.
ƒƒ Uvas: se certifica la variedad, año de plantación, zona geográfica, kilos producidos por año y el sistema de plantación.
Las actividades de fomento consisten en acciones que COPEVAL emprende como
“agente operador” de CORFO. Los principales programas emprendidos bajo esta
modalidad son:
ƒƒ Fomento a la calidad (FOCAL)
ƒƒ Proyectos asociativos de fomento (PROFO)
ƒƒ Fondo de asistencia técnica (FAT)
ƒƒ Programa de desarrollo de proveedores (PDP)
ƒƒ Programa de pre inversión en riego (PIR)
ƒƒ Programa de pre inversión en eficiencia técnica (PIAA)
ƒƒ Programa de pre inversión en medio ambiente (PIMA)
Los servicios de capacitación que COPEVAL brinda son principalmente en los
siguientes aspectos:
ƒƒ aplicación y manejo de plaguicidas;
ƒƒ funcionamiento, operación y mantención e tractores e implementos;
ƒƒ manejo de plagas y enfermedades;
ƒƒ manejo, mantención y calibración de pulverizadores;
ƒƒ servicio de calidad en la atención al público.
149
150
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
Servicios financieros − Para el área de servicios financieros, COPEVAL posee una
unidad aparte, llamada COPEVAL Desarrolla, mediante la cual busca fortalecer a
las empresas clientes en su capital humano, sus procesos y su esfuerzo por innovar.
Las actividades de financiamiento a la agricultura no se realizan a través de una
división propiamente, sino que el grueso de ellas son a través del área comercial,
específicamente vía la Subgerencia de Crédito. De igual manera ocurre con las
distintas fuentes de financiamiento que posee el grupo, que se manejan a través de la
Gerencia de Finanzas, tal como se describe en la siguiente sección.
6.6.1Descripción de la operación financiera de COPEVAL
COPEVAL es el principal operador en la industria de insumos agrícolas de Chile
e, igualmente, un líder reconocido en el sistema financiero y en los mercados de
capital de ese país, operaciones que le sirven para fondear los servicios financieros
que ofrece a sus clientes. Los servicios financieros ofertados consisten en crédito
para la compra de insumos y leasing, los cuales son muy similares a los ofertados
por COAGRA, como se verá más adelante.
El caso de COPEVAL es interesante porque con dichos servicios financieros ha
alcanzado un papel protagónico en el ámbito nacional como prestamista agropecuario, dada la elevada cartera de crédito que administra y por la tecnificación del
proceso de crédito, similar al que posee cualquier entidad financiera especializada.
La experiencia de COPEVAL ilustra un importante proceso de innovación en
la ingeniería financiera que utiliza la empresa para fondearse a sí misma y poder así
ofrecer servicios financieros a una mayor cantidad de clientes con unos términos que
se ajustan a sus necesidades financieras, caracterizadas por inversiones relativamente
grandes, flujos de caja estacionales y con limitadas garantías reales. A continuación
se describen las principales formas con las que COPEVAL, valiéndose del mercado
financiero nacional e internacional, fondea todos los servicios que ofrece.
Estrategias de financiamiento de las actividades de COPEVAL
El Grupo COPEVAL financia todas sus operaciones propias, incluyendo las operaciones para brindar servicios financieros a sus clientes, a través de financiamiento
bancario, factoring y emisión de títulos en el mercado de valores chileno. Lo primero, el crédito bancario, lo ejecuta con buena parte del sistema bancario chileno,
13 bancos en total.27 Este financiamiento representa el grueso del endeudamiento
de COPEVAL, hasta un poco más de un 70 % de sus obligaciones financieras, y
equivalente a poco más de 100 millones de USD.
El factoring de cuentas por cobrar, por otra parte, lo realiza a través de otras
siete entidades financieras.28 COPEVAL utiliza estas operaciones para financiar su
capital de trabajo, para lo que aprovecha la amplia cartera de cuentas por cobrar del
grupo, que además de ser un activo sólido por el posicionamiento de la empresa,
27
Banco Estado, Banco de Chile, Banco Santander, Banco Corpbanca, Banco BBVA, Banco BCI,
Banco Scotiabank, Banco ITAU, Banco Security, Banco BICE, Banco Citibank, Banco Penta y
Banco Internacional.
28
Banchile, Factorline, BICE Factoring, Consorcio, Factoring ITAU, Factoring Security y
EuroAmerica.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
está asegurado y mantiene altos volúmenes que permiten acceder con flexibilidad,
rapidez y bajo riesgo a financiamiento.
Las cesiones de documentos por cobrar a instituciones de factoring, en las
cuales se deposita la responsabilidad de su cobro, se realiza sobre activos que
se encuentran cubiertos por una póliza de seguro de crédito, rebajándose de los
deudores por ventas y registrándose como la obtención de un crédito financiero
con garantía de documentos en la parte que no se encuentra asegurada y con un
deducible que varía entre un 15 y un 20 %, según el tipo de institución a la que
se le cobrará; todo esto de acuerdo a las condiciones generales del aseguramiento.
La cartera de factoring representa aproximadamente un 5 % del total de pasivos
financieros de COPEVAL.
Adicionalmente, COPEVAL posee ya una importante experiencia en la emisión
de bonos “securitizados”, que han sido colocados tanto en el mercado local como
en el exterior. Para ello, utiliza como activo subyacente el revolving de cuentas por
cobrar, lo que le ha permito financiarse bajo condiciones muy atractivas.
La operación más reciente se concretó en abril de 2014, con el fin de apoyar la
expansión de la empresa y el financiamiento a sus clientes. La totalidad de los bonos
fue adquirida por la Corporación Financiera Internacional (CFI), del grupo del
Banco Mundial. Se trata de una emisión por 50 millones de USD a una tasa nominal
de un 7,49 %, siete años de plazo, cinco años de gracia y una calificación de riesgo
de AA. Las condiciones favorables de tasa de interés y plazo, versus las opciones de
financiamiento bancario, hacen que esta elevada emisión permita trasladar al cliente
de COPEVAL términos y condiciones de crédito más flexibles según lo requerido
por sus actividades agropecuarias. Este tipo de estrategia de financiamiento permite
ampliar el servicio y también mejorar el apoyo al productor agropecuario, vía
financiamiento de maquinaria, que requiere un plazo mayor que el crédito comercial
regular (usualmente a la cosecha).
Servicios financieros ofertados por COPEVAL: crédito para insumos y leasing
Gracias a su estrategia de financiamiento para sus propias operaciones, COPEVAL
otorga crédito a más de 13 000 clientes, lo que representan un número cuantioso de
productores agropecuarios, si se piensa que no es una entidad financiera especializada y, más aún, que opera en un único sector de actividad económica, aunque con una
cartera muy diversificada en términos de cultivos y actividades pecuarias, así como
en la ubicación geográfica de las fincas, lo que permite hacer frente a los riesgos que
enfrentan los clientes como, por ejemplo, los climáticos, la volatilidad de precios,
las variaciones en el tipo de cambio y la estacionalidad en los ciclos de producción
y comercialización.
El grupo tiene a sus clientes clasificados en tres categorías: gran empresa, agricultor mediano y pequeña agricultura. Por el elevado desarrollo del sector agropecuario
chileno, el perfil del cliente financiado por COPEVAL exhibe un alto nivel de
tecnificación. Son compradores sofisticados que cotizan tasas y precios con varios
proveedores, y generalmente su criterio principal para seleccionar al proveedor será
el precio, con lo que valoran poco la asistencia técnica o el apoyo comercial.
Una parte relevante de los clientes son productores con varias actividades agrícolas y con una tendencia a aumentar el nivel de tecnificación y mecanización en sus
procesos productivos, aspectos que favorecen a un proveedor como COPEVAL,
151
152
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
altamente integral en su oferta. Algunos clientes del área comercial del grupo entregan su producción a otros procesadores industriales o a otros comercializadores, tal
como se observa en la Figura 6.7.
En cuanto a las condiciones de pago y de venta de insumos y servicios, las ventas
a crédito o a plazo son muy importantes como factor de servicio. En el caso de
COPEVAL, un 90 % de sus ventas son a plazo, en las que no existe un ingreso
adicional por concepto de cobro de intereses; es decir, no existe una tasa de interés
explícita, pero sí implícita, en el tanto el monto del producto es menos si se paga al
contado. Además, en el caso de pagos de cuentas fuera de plazo o prorrogados, los
clientes están sujetos a pagos adicionales por concepto de intereses.
Entre las necesidades de los clientes se encuentran la demanda estacional de insumos y la obtención de compras financiadas con plazos a cosechas, que en el caso de
insumos se pueden extender por más de seis meses y alcanzar hasta un año, mientras
que en el caso de equipos, instalaciones y maquinaria, puede superar ese plazo hasta
alcanzar de tres a cinco años. Estos son términos de crédito muy atractivos en el
mercado chileno.
figura 6.7
Modelo de operación de crédito comercial, leasing y uso de los mercados de capital
Mercado de capitales
Agroquímicos, fertilizantes,
fitosanitarios, semillas,
productos veterinarios,
alimentos de uso animal
Seguro
de crédito
Maquinaria agrícola, repuestos,
gasolina, equipo de riego
Empresarios agrícolas
EA
EA
Leasing
COPEVAL Agroindustrias
Compradores
internacionales
Compradores
locales
Flujos financieros
Fuente: los autores con base en información brindada por COPEVAL.
Otras empresas
agroindustriales
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
figura 6.8
Proceso de obtención de crédito ofrecido por COPEVAL
Aprobación comité
de crédito
Solicitud de crédito
Aprobación
de crédito
Cumplimiento
de requisitos
Aprobación
aseguradora
Administración
de la cartera
Fuente: COPEVAL.
El plazo de pago otorgado para venta de insumos está principalmente asociado
con los ciclos productivos y de flujos de caja de los clientes, determinados por los
períodos de siembra o crianza (gastos e inversión) de sus productos y de la posterior
cosecha (venta y recaudación) de estos.
El proceso de crédito es semejante al de un banco (véase la Figura 6.8). Se debe
presentar una solicitud de crédito y solo prestan a clientes con buenos antecedentes
comerciales en los burós de crédito. Poseen analistas especializados que analizan la
solicitud de crédito con base en la capacidad de pago, medida por los flujos de caja
de los agricultores. Cada solicitud debe ser aprobada por un comité de crédito, pero
también se necesita el visto bueno de la empresa que asegura la cartera de crédito. El
crédito otorgado seguirá luego un proceso de administración de la cartera.
La empresa posee un alto conocimiento del cliente debido a la antigüedad y
número de ciclos o temporadas en las que han operado en forma conjunta. Además, se contratan seguros de crédito para garantizar o afianzar las operaciones,
que son sin garantía real del cliente. El grupo también constituye provisiones por
riesgo de crédito.29
La cartera de crédito es de alrededor de 240 millones de USD, con un monto promedio de crédito que se acerca a poco menos de 30 000 USD, a una tasa de interés de
aproximadamente un 14,4 % anual. La calidad de la cartera consolidada es elevada,
con un portafolio en riesgo de un día en adelante (PAR1) del 4,4 %, y un PAR30 del
1,1 %. La cartera reestructurada representa un 0,8 % de la cartera total, y por año
se castiga aproximadamente un 0,25 % de la cartera total. Se reporta que los clientes
tienden a preferir pagar a proveedores antes que a los bancos ya que necesitan sus
insumos cada temporada.
En cuanto al leasing, es la otra modalidad del crédito comercial ofrecido por
COPEVAL. El leasing consiste en un arriendo de largo plazo (normalmente de
36 meses), que comienza con una máquina nueva y se mantiene la misma máquina
en poder del cliente durante todo el período. El cliente paga periódicamente una
29
No utiliza el estatal Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE) de CORFO, dado
que COPEVAL no califica por su alto nivel de endeudamiento y por no prestar dinero, sino por
entregar especies (agroquímicos, semillas, equipos), lo que no es admitido por el FOGAPE.
153
154
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
tarifa según su flujo de caja. COPEVAL se hace cargo de todas las manutenciones
y reparaciones de problemas propios de la operación sin costo adicional para el
cliente. Los traslados de los equipos corren por cuenta del grupo: los mecánicos
de COPEVAL van a la finca del cliente a efectuar el mantenimiento y, si por la
magnitud de la reparación se debe llevar la máquina al taller, COPEVAL se hace
cargo de los traslados.
Si se requiere mucho tiempo para reparar una máquina, COPEVAL entrega una
máquina de reemplazo de las mismas características de la contratada. Los productos
disponibles en este formato son todos los tractores fruteros y equipos de pulverización que estén disponibles para venta en COPEVAL.
6.6.2Magnitud de la operación
Las ventas del grupo COPEVAL son de alrededor de 500 millones de USD, con un
total de activos superior a los 440 millones de USD. En 2012, la cartera de deudores
es de poco más de 240 millones de USD y un pasivo total de 360 millones de USD,
un patrimonio de 76 millones de USD y una razón de endeudamiento de 4,7. El
retorno sobre patrimonio (ROE) se ubica generalmente entre un 12 y un 15 %.
Posee 1 200 funcionarios distribuidos a lo largo de las 27 sucursales y cinco plantas
de granos.
6.7Manejo de riesgos por parte de COAGRA y COPEVAL
Ambos grupos, COAGRA y COPEVAL, poseen una estrategia de gestión integral
de riesgos para enfrentar las distintas amenazas a las que se ve expuesta la operación
de todas sus unidades. El éxito alcanzando en la mitigación de los mismos explica el
excelente desempeño en su operación financiera en general. Los tipos de riesgos a los
cuales su estrategia se dirige incluyen riesgos crediticios, de producción y mercado
y de liquidez, como se discute a continuación.
6.7.1Riesgo de crédito
El riesgo de crédito corresponde a la incertidumbre respecto al cumplimiento de
las obligaciones de sus deudores comerciales. Ambas empresas prestan especial
atención al cumplimiento de las obligaciones de sus clientes y monitorean sistemáticamente los cambios en las condiciones de crédito, prórrogas y situaciones de mora
y cobranza a través de sus comités de crédito.
Para mitigar el riesgo de crédito ambas empresas introdujeron las siguientes
prácticas:
ƒƒ Seguro de crédito agrícola: para mitigar el riesgo de crédito, se incorporó el
uso de seguros de crédito para sus productos de crédito para insumos, leasing
o factoring, cubriendo arriba del 80 % de sus carteras de crédito. Además,
exigen garantías, letras de crédito y pagarés en los casos que corresponda. De
esta manera, ambas empresas logran explotar el desarrollo del sistema financiero chileno, el cual ha desarrollado productos de seguros de crédito a nivel
de portafolio, lo cual facilita la evaluación actuarial del seguro.
ƒƒ Diversificación de cartera de crédito: las ventas de las dos empresas están
diversificadas en decenas de miles de clientes activos a lo largo de todo el
territorio nacional y que participan en decenas de cadenas de valor a quienes
se les otorga un límite de crédito evaluado por un comité.
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
ƒƒ Provisiones por incobrables: se registra también una provisión de deudas
incobrables, dando cumplimiento a la reglamentación de crédito definida entre
las compañía de seguros y COAGRA y COPEVAL, donde se establece que
todo cliente con mora superior a 90 días se debe siniestrar configurándose el
impago. Las pérdidas por riesgo son cercanas al 0,6 % anual para COAGRA
y al 0,25 % para COPEVAL, versus del 1 al 2 % de pérdidas promedio en la
banca comercial.
A su vez, las dos empresas están expuestas a riesgos relacionados a las dinámicas
de los mercados financieros nacionales e internacionales. Los riesgos de mercado
están bien administrados, ya sea mediante la naturaleza misma de la operación de
las distintas unidades de negocio del grupo, o a través de instrumentos adicionales.
Riesgo de tasa de interés
Con el fin de disminuir el riesgo financiero, las dos empresas diversifican las deudas
con distintas instituciones bancarias e instrumentos financieros de manera que,
en promedio, las tasas de interés en deudas sobre cualquier moneda sean estables
(estrategias de neutralización), haciendo el costo del financiamiento más predecible.
Riesgo cambiario
Ambas empresas mantienen seguros de tipo de cambio (forwards) que permiten
minimizar el riesgo cambiario producto del descalce que se produce entre activos y
pasivos en dólares. La política del grupo es neutralizar el efecto de las variaciones
del tipo de cambio.
Riesgo de mercado
El riesgo de mercado enfrentado está compuesto principalmente por la naturaleza
de los mercados agropecuarios locales e internacionales a la que las carteras de
COAGRA y COPEVAL tienen una alta exposición. La estrategia de manejo de
este tipo de riesgos radica en su profundo conocimiento de la dinámica de estos
mercados a lo largo de todos los segmentos de las cadenas de valor, lo cual les
permite diseñar mecanismos de mitigación de riesgos que influyen en su proceso de
evaluación para determinar si un cliente es sujeto de crédito o no. Esta es la principal
ventaja que estas empresas tienen sobre las instituciones financieras especializadas y
explica en gran parte sus carteras sanas.
Riesgo de precio de inventarios de agroinsumos y granos
Dada la naturaleza de la industria agropecuaria, se debe mantener acotado el riesgo
cambiario sobre los precios de insumos transados en dólares, que pueden llegar
alcanzar un 40 % del total de las ventas. El riesgo de tipo de cambio corresponde
al riesgo equivalente de depreciación/apreciación del peso chileno respecto al dólar
estadounidense, moneda en la cual las empresas venden parte de sus productos y
pagan parte de sus costos. Para disminuir y gestionar el riesgo de tipo de cambio,
busca cubrir el diferencial con operaciones de compra y venta de dólares y con
forwards de moneda.
155
156
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
6.7.2Riesgo de liquidez
El riesgo de liquidez corresponde a la incapacidad que puede enfrentar la empresa
para cumplir en tiempo y forma con los compromisos contractuales asumidos con
sus proveedores e instituciones financieras.
Ambas empresas están expuestas a los ciclos productivos de las actividades de sus
clientes y, por lo tanto, a ciclos en sus ventas y recaudación. La existencia de tales
estacionalidades genera que la posición de caja operacional del grupo —necesidades
de capital de trabajo y disponibilidad de la recaudación de ventas a plazo— esté
expuesta a la evolución de los ciclos productivos agrícolas.
La expansión territorial que diversifica las actividades financiadas y la composición en la estructura de ventas han disminuido este impacto. Las empresas han
diversificado la cantidad de rubros y productos que comercializan, lo que representa una menor dependencia de un rubro, proveedor o producto en particular, con
impacto positivo para los tres riesgos comentados.
Empresas como COPEVAL han venido desarrollando una ingeniería financiera
única para poder reducir los riesgos de liquidez, la cual ha incluido la emisión de
bonos a inversionistas internacionales que les permiten acceder a un financiamiento
de más largo plazo y menores costos en relación con los préstamos bancarios que
podrían acceder.
6.8Conclusiones
Los casos analizados en Chile ilustran cómo ciertos actores líderes en las cadenas de
valor agropecuarias como, por ejemplo, las empresas de servicios agropecuarios, pueden
desempeñar un papel clave en facilitar el acceso a pequeños productores comerciales a
una amplia gama de servicios financieros por parte del sector financiero formal. Esto
aun en mercados financieros de gran amplitud y profundidad como son los de Chile.
Dada la participación directa de empresas de servicios agropecuarios, como
COAGRA y COPEVAL, en prácticamente todos los segmentos de las principales
cadenas de valor del país, estas poseen un gran conocimiento sobre las necesidades
financieras de los actores involucrados, así como los riesgos climáticos, de producción, mercadeo y procesamiento que enfrentan al impulsar sus actividades económicas. Esto representa una ventaja informacional importante sobre las instituciones
financieras formales en el país que les ha permitido ofrecer ciertos servicios financieros de manera directa, como son crédito de insumos, factoring y leasing. El tamaño
de la cartera de estos productos ha alcanzado un tamaño muy significativo, al punto
que se estima que la mitad de la cartera de crédito agropecuaria provista por el sector
privado en Chile proviene de empresas como COAGRA y COPEVAL. Además,
esta cartera se ha concentrado en atender a un segmento de clientela compuesto de
pequeños productores comerciales, alcanzando un 80 % de este tipo de clientela en
Chile, y siendo esta clientela excluida de la banca comercial privada.
Si bien estas empresas han desarrollado procesos internos y productos financieros muy adaptados a las necesidades de su nicho de clientes, también muestran un
reconocimiento que sus clientes requieren de servicios financieros adicionales que
ellas no tienen la capacidad de ofrecer como, por ejemplo, préstamos de inversión
a largo plazo, ahorros y seguros. Por esto, estas empresas han tomado una actitud
muy proactiva para formar alianzas comerciales tanto con el sistema financiero
formal como con agencias gubernamentales, de manera que facilitan el acceso a
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
estos servicios financieros adicionales a un número cada vez mayor de pequeños
productores comerciales. Ejemplos ilustrados en este estudio incluyen la formación
de unidades de asesoría financiera dentro de estas empresas para ayudar a clientes
a formular aplicaciones de crédito para proyectos de inversión basándose en el
conocimiento de mercado de las empresas, para luego someterlo a consideración de
bancos aliados.
Otro ejemplo es la formación de alianzas con entidades gubernamentales como
CORFO para proveer las garantías recíprocas que facilitan acceso a garantías parciales público-privadas para pequeños productores, de manera que complementen
la falta de garantías reales entre este tipo de cliente e inicien un vínculo con la banca
comercial privada. Esta facilitación de acceso a los servicios financieros variados
que la banca comercial ofrece, desde el punto de vista de las empresas de servicios
agropecuarios, fomenta el desarrollo agropecuario inclusivo que, a su vez, implica
un continuo incremento en la demanda por parte de los agricultores pequeños de los
servicios principales ofrecidos por estas empresas, como son insumos, maquinaria,
acceso a mercados, almacenaje y procesamiento.
COAGRA y COPEVAL han sido muy exitosas en ir más allá de la operación
tradicional de un proveedor de insumos, aplicando un enfoque de cadena de
valor y profesionalizando los componentes financieros de su operación, desde
el crédito comercial hasta la introducción de otros servicios complementarios,
como la asesoría financiera. El conocimiento que poseen del sector les da una
valiosa ventaja comparativa en un entorno de políticas públicas que les permite
aprovechar ese potencial.
Los principales factores que explican la amplia cobertura que han alcanzado
dentro un segmento de clientes compuestos por productores agropecuarios considerados pequeños productivos y medianos se presentan a continuación:
Conocimiento del sector − Con orígenes en el movimiento cooperativo y más
de cuatro décadas de operar en el sector agropecuario, COAGRA y COPEVAL
tienen un profundo conocimiento de las fortalezas y debilidades de las empresas
agropecuarias y de las oportunidades y retos que el entorno plantea. Muchos de sus
funcionarios provienen de familias de tradición agropecuaria, lo que sin duda los
pone en ventaja en relación con la banca y con su nicho de mercado financiero, en
el que hay pocos competidores.
Integración vertical − COAGRA y COPEVAL apoyan al agricultor de manera
integral en una serie de procesos básicos como, por ejemplo, la preparación de su
terreno, la siembra, el manejo durante el ciclo agrícola, la cosecha, el procesamiento,
la comercialización local e internacional y el financiamiento de sus necesidades de
crédito de corto y largo plazo. Es decir, COAGRA y COPEVAL aplican un enfoque de cadena de valor y han sido capaces de incorporar sus operaciones en buena
parte en cada uno de los eslabones de estas cadenas.
Manejo de riesgos − Ambas empresas en general aprovechan bien su participación
a lo largo de la cadena para utilizar una serie de instrumentos contractuales que
les permiten reducir sus riesgos de crédito, de producción y de mercado. Más aún,
aplican buenas prácticas financieras, criterios estrictos y sistematizados de análisis
157
158
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
de clientes y aprovechan el desarrollo del mercado de seguros de crédito para tener
una buena mitigación de dichos riesgos. Asimismo, aplican una serie de medidas
para administrar de manera positiva el riesgo de liquidez y los diferentes riesgos de
mercado, incluyendo estrategias de financiamiento a sus propias operaciones que
resultan alternativas, como la emisión de bonos a inversionistas internacionales.
Participación gradual en el negocio financiero − Si bien ambas empresas reconocen
su ventaja competitiva (su conocimiento profundo del sector), no han querido avanzar más rápidamente con otros servicios financieros, sino que más bien consolidan
su operación y amplían la cobertura de los actuales servicios financieros a todo
el país. Para el futuro se ha considerado la inclusión de otros servicios como, por
ejemplo, coberturas cambiaras.
Sin embargo, ambas empresas han tomado un papel proactivo en facilitar a sus
clientes el acceso a una gama más amplia de servicios financieros al vincularlos con
instituciones financieras especializadas. Esta facilitación ha consistido en brindar asesoría a sus clientes para elaborar planes de inversión y, a su vez, compartir información
clave de los mercados agropecuarios que validan dichos planes, a la cual las instituciones financieras especializadas no tienen tanto acceso como COAGRA y COPEVAL.
Plaza financiera desarrollada − El entorno regulatorio e institucional en general
hacen de Chile una plaza financiera en la que operadores comerciales agroindustriales como COAGRA y COPEVAL pueden sofisticar su operación financiera, yendo
más allá del crédito comercial de un proveedor de insumos, y pueden aprovechar
varios productos y herramientas financieras, como el factoring, el leasing, la inscripción de activos agrícolas, las garantías recíprocas y el seguro de crédito.
La experiencia chilena permite también ilustrar la importancia que tiene el
establecimiento de una variedad de políticas públicas que, de manera coordinada
y consistente, se enfocan claramente en promover el desarrollo del gremio de los
productores, comerciantes, procesadores y exportadores agropecuarios; los diversos
servicios que requiere el sector agropecuario incluyendo servicios financieros, de
asistencia técnica y de insumos, así como una estabilidad macroeconómica que
permite a todos los actores en el sector aprovechar oportunidades de negocios tanto
en los mercados locales como en los internacionales.
Las estrategias tanto a nivel de políticas públicas como a nivel de las empresas
proveedoras de insumos, y su función en la vinculación entre sus clientes y las
instituciones financieras formales, tienen dimensiones replicables en otros países. La
visión integral sobre el problema de acceso a servicios financieros en áreas rurales y
para la agricultura hace que los tomadores de decisiones en el Gobierno reconozcan
la necesidad de ofrecer una amplia gama de servicios financieros y no financieros
para apoyar a los productores agropecuarios y sus familias. La heterogeneidad de
estos servicios requiere que varias agencias gubernamentales con misiones distintas
pero complementarias tengan un plan de trabajo en común, con funciones claramente definidas y con canales de coordinación bien definidos, como es el caso de la
alianza INDAP, CORFO y Banco Estado en Chile.
Por otro lado, representantes del sector privado como COAGRA y COPEVAL
tienen por su naturaleza una cantidad de información acerca del sector que a las
instituciones financieras se les hace difícil de obtener. Facilitar la vinculación entre
Capítulo 6 – Innovaciones en la gestión de riesgo financiero para atender a pequeños [...]
ambos actores a través de intervenciones públicas puede catalizar relaciones mutuamente beneficiosas en beneficio de los productores agropecuarios más pequeños,
como ilustran COAGRA y COPEVAL con los servicios de asesoría que brindan a
sus clientes para acceder a una mayor diversidad de servicios financieros provenientes de la instituciones financieras especializadas del país, respaldados por garantías
parciales dadas por CORFO.
159
Página dejada en blanco intencionalmente.
161
Capítulo 7
Conclusiones generales:
lecciones para políticas públicas
que promuevan mercados
financieros rurales y agropecuarios
más incluyentes
Emilio Hernández
La problemática de las finanzas rurales y agropecuarias en la región latinoamericana
y el análisis de los casos de estudio presentados en las secciones anteriores tienen
implicaciones relevantes para los tomadores de decisiones en el diseño de políticas
públicas que pretendan fomentar un desarrollo rural y agropecuario más incluyente
en general, y promover el desarrollo de los sistemas financieros rurales en particular.
En esta sección se discuten algunas de estas implicaciones consideradas importantes
para el diseño de políticas públicas más efectivas.
7.1 Fomento de la unión de capacidades clave
para el financiamiento rural y agropecuario
de manera viable e incluyente
Las tendencias regionales presentadas sobre el desempeño de los mercados agropecuarios y financieros, así como la experiencia documentada en los casos de estudio,
sugieren la prevalencia de un equilibrio subóptimo en estos mercados, en donde una
parte importante de la población rural —principalmente compuesta por hogares
rurales pobres y los agronegocios pequeños y mediano en donde participan— ve
su demanda por servicios financieros subatendida o desatendida, resultando en
oportunidades de agronegocios viables desaprovechadas por parte de este segmento
de la población.
La capacidad por parte de un conjunto heterogéneo de proveedores de servicios financieros rurales para atender a este segmento marginado de la población
rural depende de dos aspectos claves. Uno es su capacidad como intermediario
financiero de acceder a capital suficiente y en términos adecuados para luego
poder gestionar la distribución de diversos productos financieros de términos
flexibles. Y el otro aspecto es el conocimiento que tienen estos proveedores sobre
las necesidades de sus clientes, la naturaleza de las diversas actividades económicas
en las que estos clientes y sus familias participan y la dinámica y riesgos en las
relaciones comerciales que dichos clientes tienen con otros actores en el medio
rural y agropecuario, para así diseñar las características de productos financieros
162
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
que satisfagan las necesidades del cliente y, a su vez, sean económicamente viables
para el proveedor de dichos servicios.
Estos dos aspectos clave de capacidad en provisión de servicios financieros
rurales muchas veces no se encuentran en un solo proveedor de servicios, sino
que se encuentran repartidos en varios actores. En el contexto donde el sector
financiero formal muestra poca penetración en áreas rurales y poca exposición al
sector agropecuario teniendo en cuenta su importancia en la economía nacional,
las instituciones financieras muestran una ventaja comparativa en cuanto a acceso a
capital de financiación y procesos de distribución de amplio alcance para diversos
productos financieros. Sin embargo, tienden a mostrar poco conocimiento sobre
las necesidades de ese segmento de clientes rurales subatendidos. Son otros actores
fuera del sector financiero formal —principalmente actores en las cadenas de valor
agropecuarias— los que suelen tener una ventaja informacional sobre estos clientes
y terminan ofreciendo ciertos servicios financieros de manera viable como una estrategia para lograr responder a una creciente demanda de productos agropecuarios.
Pero los servicios financieros ofrecidos por estos actores tienden a ser limitados
en cuanto a su variedad, flexibilidad, costo y, como resultado, queda siempre un
segmento de clientes rurales subatendido o desatendido.
Las experiencias documentadas en los casos de estudio muestran un papel
importante para las políticas públicas en fomentar un proceso de colaboración entre
distintos actores que representa la unión de estas capacidades y conocimientos clave
para la provisión de servicios financieros rurales y agropecuarios de manera más
incluyente y viable. En todos los casos de estudio presentados se logra una colaboración entre distintos actores en las cadenas de valor agropecuarias y las instituciones
financieras formales para lograr ofrecer servicios financieros adaptados a un grupo
de clientes rurales previamente subatendido o desatendido. Este es el caso visto en
Chile y Colombia, donde las políticas públicas se diseñan e implementan junto con
el sector de agronegocios y las instituciones financieras formales; en Bolivia, donde
se fomenta la colaboración entre proveedores de servicios de capacitación técnica
agropecuaria de la sociedad civil y las instituciones microfinancieras; y en México,
donde las políticas inducen la colaboración entre las empresas aseguradoras y las
agencias gubernamentales de fomento.
En general, las políticas públicas pueden contribuir a fomentar el desarrollo de
mercados financieros rurales más incluyentes al enfocarse en promover de manera
masiva y sistemática la unión de capacidades y conocimientos de distintos actores
que juntos brinden servicios que satisfagan las necesidades de la clientela meta
pero, al mismo, tiempo gestionen de manera efectiva riegos financieros, climáticos,
de producción, comercialización y transformación intrínsecas a las áreas rurales
y al sector agropecuario. Es precisamente la fragmentación de estas capacidades
y conocimientos en varios proveedores de servicios financieros formales e
informales —que tienden a estar desvinculados entre sí— lo que ha contribuido
a una baja exposición del sistema financiero formal a las zonas rurales y al sector
agropecuario.
Los casos presentados ilustran diversas formas en que las políticas públicas
pueden fomentar dicha colaboración entre diversos actores, como se discute
a continuación.
Capítulo 7 – Conclusiones generales: lecciones para políticas públicas [...]
7.2Diseño de intervenciones públicas en colaboración
con aquellos actores que poseen mayores ventajas
informacionales sobre los clientes y mercados
Algunas de las intervenciones públicas que han mostrado mayor éxito en
desencadenar financiamiento y permitir inversiones que beneficien a esa población
rural subatendida o excluida son aquellas que se diseñan con base en la información
y colaboración con aquellos actores que poseen mayores ventajas informacionales
acerca de las necesidades de los clientes metas y la diversidad de riesgos inherentes
a los esquemas de provisión de servicios financieros. La correcta identificación de
estos actores con los cuales colaborar ha sido clave en todos los casos, y se han evitado programas públicos diseñados de manera unilateral dentro del sector público.
Un ejemplo es el conjunto de políticas públicas en Chile para brindar asistencia
técnica agropecuaria y facilitar financiamiento agropecuario se basa en el reconocimiento de la necesidad de colaborar, por un lado, con las agroempresas que tienen
un profundo conocimiento del sector y los productores y, por otro lado, con las
instituciones financieras formales con mayores capacidades para ofrecer servicios
flexibles para el cliente. De esta manera, se diseñan servicios públicos (extensión,
asistencia técnica agroempresarial, líneas especiales de financiamiento, programas de
garantías, etc.) con base en la información brindada por estos actores, convirtiendo
los servicios consistentes con los requerimientos del mercado pero, a su vez, adaptados a las necesidades de una clientela subatendida o desatendida. Este enfoque ha
contribuido a su relativa alta efectividad.
De manera similar, respaldándose en la información de mercado y la alta capacidad de gestión de distintos tipos de riesgos que posee el sector agroindustrial y las
organizaciones de productores en Colombia, los programas públicos que proveen
líneas y garantías de crédito lograron ser adaptados a las necesidades de los clientes
meta y resultaron viables en el caso de la adquisición de tierra por parte de pequeños
productores que participan en la producción y comercialización de palma de aceite.
A su vez, el caso México ilustra también cómo programas públicos enfocados a
promover una mejor gestión de riesgos climáticos para productores agropecuarios
vulnerables transfiere el riesgo climático a empresas aseguradoras privadas, dentro
de un marco formal de cooperación, dado el reconocimiento de su alto grado de
especialización en gestión de riesgos. Al unir las capacidades de fomento de las agencias de Gobierno con las de las empresas aseguradoras que compiten entre sí, estos
programas han fomentado innovaciones en los mercados de seguros que benefician
a un segmento de la población rural previamente desatendido.
Finalmente, el caso de Bolivia muestra cómo la prevalencia de un marco regulatorio para el sector microfinanciero, que fomentó la competencia entre instituciones
financieras y creó formas de valuación de riesgo financiero apropiados para instituciones que se enfocan en atender a los más vulnerables, ha llevado con los años a
que instituciones financieras generen varias innovaciones institucionales enfocadas
a reunir capacidades y conocimientos muy diversos. Tal es el caso mostrado por
Sembrar Sartawi, que resultó de la fusión institucional de dos actores completamente diferentes (un proveedor de servicios financieros con un proveedor de asistencia
técnica agropecuaria) para así lograr ofrecer productos financieros adecuados a las
necesidades de los pequeños productores, gestionando a la vez una diversa gama
de riesgos que van más allá de los financieros. Siguiendo el mismo concepto, el
163
164
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos en mercados financieros rurales y agropecuarios
apoyo en asistencia técnica resultado de las políticas implementadas por agencias
internacionales de desarrollo se enfocó en fomentar la colaboración entre actores de
las cadenas de valor y las instituciones microfinancieras para desarrollar los conocimientos de estas últimas sobre los mercados y clientes agrarios rurales.
7.3 Coordinación entre marcos regulatorios para promover
un entorno propicio para el desarrollo de servicios
financieros agropecuarios
Los distintos análisis presentados a lo largo de este documento también realzan
una tendencia de desvinculación entre aquellos tomadores de decisiones y redes
profesionales que analizan las políticas públicas que rigen al sector financiero con
aquellos que rigen al sector agropecuario. El presente estudio pretende brindar
alguna evidencia de esta desvinculación reflejada en dos niveles principales.
A nivel operacional de las agencias gubernamentales que rigen dichas políticas, la
planificación de las intervenciones para implementar las políticas financieras y agropecuarias pueden afectar, sin percibirlo, la capacidad de los proveedores de servicios
financieros en atender al sector agropecuario. Un ejemplo que ilustra esta situación
es el caso de CIDRE en Bolivia, en donde el producto de crédito de inversión
forestal de largo plazo tuvo que ser descontinuado al eliminarse la certificación de
propiedad de los troncos emitida por las autoridades forestales, debido a un cambio
de políticas de carácter estrictamente administrativo.
En este sentido, la conexión entre políticas sectoriales en los mercados financieros agropecuarios no es siempre obvia dada las complejas conexiones entre distintos
actores en las cadenas de valor, por lo que el diálogo entre tomadores de decisiones
de distintas instancias gubernamentales y los representantes de los distintos segmentos de las cadenas de valor que podrían verse afectadas es una práctica útil.
El caso de Chile descrito muestra un ejemplo de políticas multisectoriales coordinadas con la intención de promover mejores servicios financieros agropecuarios con
un mayor alcance para pequeños productores en el país. De esta manera, distintas
instancias gubernamentales que rigen diversas intervenciones como asistencia técnica agronómica y empresarial, líneas de crédito y programas de garantías se diseñaron
de manera conjunta, en colaboración con actores clave de las cadenas de valor.
A nivel de la investigación académica, la incidencia conjunta de las políticas
sectoriales financieras y agropecuarias en el desempeño de los mercados financieros
agropecuarios ha sido poco explorada en la literatura. El marco analítico presentado
en la sección dos pretende contribuir a una interpretación conjunta de la literatura
que explica el desempeño de los mercados financieros sin énfasis en un sector
económico en particular y la que explica el desempeño del sector agropecuario sin
un enfoque financiero. Una mayor investigación aplicada que explore estos vínculos
podría influenciar el desarrollo coordinado de marcos regulatorios más efectivos en
promover mercados financieros agropecuarios más inclusivos.
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171
Página dejada en blanco intencionalmente.
Estrategias innovadoras de gestión de riesgos
en mercados financieros rurales y agropecuarios
Experiencias en América Latina
El presente estudio aporta un marco analítico que describe las principales
barreras a la inversión y financiación agropecuaria, las cuales se pueden
agregar en la gestión de riesgos financieros, de producción, mercadeo,
climáticos e institucionales, y en modelos de negocio que reduzcan costos de
transacción para brindar de manera viable productos mejor adaptados a las
necesidades de una diversidad de clientes rurales. A su vez, se presenta cómo
las tendencias en los mercados agropecuarios han influenciado en la región
latinoamericana el sistema financiero rural en general, y el sistema financiero
agropecuario en particular, sugiriendo un auge en modelos de negocio y
gestión de riesgos por parte de los actores económicos rurales para facilitar el
financiamiento y la inversión en el sector, siendo estos actores heterogéneos y,
en gran medida, externos al sistema financiero formal.
El análisis de estas tendencias se complementa con estudios a nivel micro,
en los cuales se explora en mayor detalle cómo estos modelos de negocio
permiten viabilizar la provisión de servicios financieros rurales (crédito,
ahorro, seguros y pagos) y facilitan las inversiones en el sector agropecuario.
Se presenta alguna evidencia de que estos modelos han favorecido a una
población rural tradicionalmente difícil de atender, como son los pequeños
productores involucrados en la agricultura familiar y los hogares rurales pobres,
así como los agronegocios en donde estos participan. Los resultados ofrecen
algunas lecciones importantes para el diseño de políticas públicas que faciliten
el desarrollo de mercados financieros rurales más inclusivos. Los casos de
estudio provienen de Colombia, Bolivia, México y Chile.
Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
Viale delle Terme di Caracalla
00153 Roma, Italia
www.fao.org
Academia de Centroamérica
100 este y 325 sur de la Universidad Veritas
Barrio Montealegre, Zapote, San José, Costa Rica
www.academiaca.or.cr
Patrocinado por:
CABFIN
ISBN 978-92-5-309160-7
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I5503S/1/03.16
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