imaginarios_Patricia_dimate

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Aportes conceptuales
En la tarea de implementar la estrategia de acción pedagógica, movilización social y
comunicación Ni Uno Menos del MEN, entre cuyos objetivos está avanzar hacia la
transformación de los comportamientos sociales negativos acerca de la educación, surge
la necesidad de establecer un enfoque conceptual que facilite la comprensión del
fenómeno y que aporte un horizonte de sentido a las acciones y actividades que se
pretende implementar.
La poca importancia asignada a la educación tanto por las familias como por los mismos
estudiantes y otros actores sociales constituye uno de los núcleos problémicos a
intervenir, en cuanto que estos comportamientos o guiones sociales negativos que se
expresan de manera directa en las creencias, las representaciones y los imaginarios
sociales que circulan en cada comunidad o cultura inciden de manera directa en la
importancia que se le asigne a la educación y en particular a la permanencia en las
instituciones educativas de los niños, las niñas y los jóvenes.
La propuesta conceptual es analizar la poca importancia asignada a la educación desde la
perspectiva de las representaciones y los imaginarios sociales que circulan acerca de la
educación en las comunidades. Esta conceptualización parte de la idea de la psicología
social que concibe el sentido común como una forma de conocimiento consensuada. Es
Moscovici quien reconoce y restituye el valor de este saber corriente o “sentido común”,
enraizado en nuestra lengua y en nuestra vida diaria y lo denomina “representaciones
sociales” que son sistemas de valores, nociones y prácticas que proporcionan a los
individuos los medios para orientarse en el contexto social y material para dominarlo.
Denisse Jodelet, de la escuela de Moscovici afirma que “Las representaciones sociales son
programas de percepción, que conciernen al conocimiento de sentido común que se pone
a disposición en la experiencia cotidiana; son construcciones con status de teoría ingenua,
que sirven de guía para la acción e instrumento de lectura de la realidad.”1 Por su parte,
Tomás Ibáñez plantea que “las representaciones producen los significados que la gente
necesita para comprender, actuar y orientarse en su medio social”2.
Para autores como Bajtin, las representaciones sociales sólo pueden ser concebidas
dialógicamente, puesto que las representaciones, como la palabra, son aquello que no
está en varios sujetos sino entre ellos. Esta perspectiva supera la concepción de las
JODELET, D., 2000. Referido en: ALFONSO, I. La teoría de las representaciones sociales.
En línea: http/www.psicologiaonline/articulos2007/representaciones_sociales.shtml
2 IBÁÑEZ, T. Ideologías de la Vida Cotidiana. Ed. Sendai, Barcelona, 1988, p. 55.
1
representaciones sociales como estructuras abstractas, ordenadas, para concebirlas como
procesos discursivos cuyo sentido no está jamás cerrado pero que operan dentro de
contextos sociales segmentados y ordenados.3
Por tanto, las representaciones sociales constituyen un “conjunto de implícitos o saberes
cotidianos, resistentes al cambio (sean verdaderos o falsos desde cualquier disciplina
científica), y tienen cuerpo de realidad psicosocial, ya que no sólo existen en las mentes,
sino que generan procesos (interrelaciones, interacciones e interinfluencias sociales) que
se imponen y condicionan, limitando la posibilidad de experiencias o perspectivas de
análisis fuera de esta lógica"4.
En el caso de las representaciones sociales acerca de la educación por ejemplo, se trata de
que los grupos sociales elaboran espontáneamente una serie de asociaciones de ideas que
configuran un conjunto de conocimientos de sentido común compartidos por muchos de
los miembros de un grupo. Por tanto, el conocimiento de los elementos que conforman
las creencias y representaciones sociales sobre la educación institucional resulta aplicable
a nuestro caso, ya que las ideas e imágenes implícitas predisponen, al igual que las más
evidentes, tanto los comportamientos del conjunto de la población adulta hacia la
educación y formación de niños y jóvenes, como de las aspiraciones colectivas en relación
con la educación, es decir, lo que se espera o no se espera de ella.
Los imaginarios sociales. Lo imaginario es en sí mismo indeterminado y elusivo y sólo
puede reconstruirse a través de expresiones, imágenes, conceptos, actuaciones, mitos,
refranes... Es también el lugar de los pre-juicios, de los tabúes, de las creencias, pero “no
sólo las que uno tiene, sino las que lo tienen a uno”. Es aquello desde lo cual se lee o
interpreta una realidad específica.
Las conceptualizaciones más importantes acerca de la naturaleza de lo imaginario social
han sido las del investigador y psicoanalista griego Cornelius Castoriadis, que para su
indagación se ha apartado de las categorías lógicas del pensamiento occidental, cuya
tradición había sido la de devaluar antológicamente la imaginación al considerarla, entre
otras, como “maestra del error y la falsedad”. Para este investigador lo imaginario es
trascendental y se enraíza en la fantasía, en cuanto componente esencial que caracteriza
la naturaleza humana.
En este contexto, lo imaginario social es una instancia de creación del modo de una
sociedad, donde las instituciones y las significaciones imaginarias que conlleva y que la
3
DOMÍNGUEZ Rubio, Fernando. Teoría de las Representaciones Sociales. Apuntes. En Nómadas, Revista
critica en Ciencias Sociales. En línea: http://www.ucm.es/info/nomadas/3/fdrubio1.htm.
4
Idem. p. 25.
animan son creadoras del mundo de esa sociedad dada. Para Castoriadis el fin último de
su construcción conceptual sobre la sociedad es tratar de comprender los fenómenos
sociales, pues considera que la historia de la humanidad es la historia del imaginario
humano y sus obras, en una dialéctica poética de auto creación y capacidad de auto
alteración: la dinámica de lo instituido y lo instituyente5.
Así, lo imaginario presenta un doble aspecto: por un lado, el anhelo de cambio radical, de
creación de instituciones y significaciones nuevas, lo instituyente, es la utopía deseada.
Las utopías suelen proponer un mundo mejor, más hermoso, como una imagen perfecta.
En medio de la miseria, la crueldad, la dureza y la trivialidad, son ideas que se abren hacia
un futuro mejor. De otra parte, están el conjunto de creencias consolidadas, los prejuicios,
los significados instituidos, las tradiciones y los hábitos comunes sin los que no es posible
forma alguna de vida común y se manifiestan en las costumbres, en las instituciones
como la escuela, las formas familiares, etc. que ya están “instituidos” en una cultura.
En cualquier caso, los imaginarios sociales tienen una función primaria que se podría
definir como la elaboración y distribución generalizada de instrumentos de percepción de
la realidad social construida como realmente existente. Los imaginarios son "arquetipos"
cuyo papel en la vida social es clave y cada cultura posee los propios, aunque existen
también imaginarios que atraviesan las culturas. Esos imaginarios son principios de
organización que no son menos reales que otros principios de organización social y todos
los imaginarios son los núcleos de grandes mitos6. Como método, se trata de convertir lo
que se nos presenta como evidencia en algo observable.
5 Idem.
6
LEDRUT, Raymond. Imaginarios Sociales. 1987, p. 41.
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