Documento 753416

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Cuánta influencia tendría la Iglesia en este mundo si sus líderes se enfocaran más en el desarrollo del
liderazgo?
Más líderes podrían impulsar más ministerios que podrían hacer frente a más necesidades. Más vidas
podrían transformarse espiritualmente. Más matrimonios y familias podrían ser restaurados. Más
recursos podrían distribuirse entre los pobres. ¿Puede acaso imaginárselo? En veinte años el mundo
podría ser un lugar diferente. Pero esto no sucederá, a menos que nos comprometamos a encontrar
líderes potenciales, y los desarrollemos.
A continuación se describen las cualidades del carácter de un líder emergente.
La primera cualidad es la Influencia
Los líderes potenciales siempre tienen una habilidad natural para influir en otros. Aunque no tuvieran
la intención consciente de dirigir a la gente, ejercen influencia de modo automático.
No hay que estar en un grupo de personas por mucho tiempo, antes de darse cuenta qué hombres y
mujeres influyen en el resto del grupo. Se hace evidente de quiénes son las ideas que captan la
atención de los otros, de quiénes son las sugerencias que se convierten en órdenes para marchar, de
quién es la sabiduría que más se respeta.
El núcleo del liderazgo es la influencia. Por tanto, siempre estamos buscando personas que tengan la
habilidad de influir en sus compañeros.
La segunda cualidad es el Carácter
A mucha gente con influencia le falta carácter para usar esa influencia de manera constructiva o
cristiana. Una vez que ubicamos a alguien con influencia, tratamos de discernir si él o ella tienen
sinceridad, humildad, estabilidad, docilidad e integridad para manejar bien esa influencia. Puesto que
generalmente andamos en busca de líderes de iglesia, quiero ver evidencia de un sincero caminar con
Dios, una rendición al Espíritu Santo y un compromiso a la autoridad de La Palabra de Dios.
Cuando conocemos a alguien que parece tener influencia y carácter sólido, intensifico mi búsqueda de
las tres cualidades restantes.
La tercera cualidad es la Habilidad de tratar con los demás
La definición de ‘habilidad para tratar con los demás’ incluye sensibilidad a los pensamientos y los
sentimientos de otras personas, además de la habilidad para escuchar -y quiero decir escuchar de
verdad- las ideas de otros. Busco personas que genuinamente se preocupen por otras, que no vean a
los demás sólo como medios para alcanzar un determinado fin.
Hace algunos años tuve un almuerzo con el hombre que muchos predijeron sería el próximo director
ejecutivo de Disney. Lo que me impactó más que cualquiera otra de sus impresionantes habilidades de
liderazgo, fue su capacidad de relacionarse. Escuchaba bien y elogiaba cálidamente a otros miembros
del equipo. Daba toda evidencia de ser capaz de pasar con mucho éxito cualquier examen de
inteligencia en relaciones humanas.
Los líderes superiores deben tener habilidades de tratar con la gente. Deben ser capaces de
relacionarse maravillosamente con una amplia gama de personas, con individuos de personalidad
peculiar, con asuntos de poder y con deficiencias de autoestima. Así que, siempre es necesario líderes
con habilidades muy desarrolladas para tratar con los demás.
La cuarta cualidad es el Dinamismo
También busco individuos orientados a la acción, que se sientan seguros de tomar la iniciativa. Estas
son las personas que en los restaurantes son los primeros en decir: ‘Pidamos. Manos a la obra’.
En cierta ocasión el gerente general de una gran empresa me invitó a cenar en compañía de su junta
ejecutiva. Él había seleccionado un restaurante de lujo y había reservado un salón privado. Este
establecimiento sumamente complicado tenía todos los símbolos del buen comer, que incluían un
mesero vestido de etiqueta con un falso acento europeo, y una servilleta colgando de un antebrazo.
Aparentemente, este hombre nos vio como su audiencia cautiva, y comenzó una perorata sobre la
historia del restaurante, sus renovaciones recientes y qué maravillosa experiencia de cena estábamos
a punto de disfrutar.
Pensé que mi gerente general anfitrión se saldría de las casillas. Esta cena era sólo uno de los cinco
puntos que tacharía en su agenda de esa noche. Finalmente, no se pudo contener más. Interrumpió la
perorata, y dijo:
- Disculpe, siento interrumpirlo, pero estamos un poco apurados. ¿Podría, por favor, ir a la cocina y
traer cualquier cosa caliente para que podamos comer enseguida? Sé que toda la comida aquí es
excelente, así que, no importa lo que traiga con tal de que lo haga rápido. Muchísimas gracias.
Ese gerente no intentaba ser rudo. Pero no iba a permitir que esa experiencia gastronómica se
extendiera tanto como para poner en peligro los demás puntos de la agenda que debía atender esa
noche. Así que tomó acción inmediata. Inició un cambio de planes. No estoy sugiriendo que haya algo
malo en tener cenas extensas; con el tiempo adecuado pueden ser maravillosas. Mi punto es que los
buenos líderes consiguen que sucedan las cosas.
En el tránsito, las personas orientadas a la acción pasan la mayor parte de su tiempo en el carril
rápido. En el supermercado son las que toman los productos de los estantes sin detenerse, porque
quieren terminar la labor, de tal modo que puedan hacer algo más importante que comprar.
A menudose les dice a los potenciales miembros del personal que no se buscan lamparitas de
cincuenta vatios. Buscamos lamparitas de cien vatios que alumbren toda la noche si es necesario.
Buscamos dinamismo. Es decir, gente que tiene tanta energía que, sin querer intentarlo, vigorizan a
otros.
El versículo de mi vida es 1 Corintios 15:58: ‘Manténganse firmes e inconmovibles, progresando
siempre en la obra del Señor’. Buscamos líderes con el empuje necesario para progresar en la obra del
Señor. Cuando encuentramos tales personas, nos motivamos en gran manera a invertir mi tiempo y
energía en su desarrollo.
La cualidad final es la Inteligencia
No necesariamente implica puntajes altos en la Prueba de Aptitud Escolar, o un título de una de las
más prestigiosas universidades, sino líderes potenciales es rapidez mental. Gente despabilada, con la
clase de sentido común mental que se requiere para procesar cantidades de información, discernirla,
considerar todas las opciones, y generalmente tomar la decisión correcta. Alguien con una mente
ávida, curiosa -lo llamo elasticidad intelectual-, que a la larga pueda aprender y crecer.
Estos cinco indicadores de liderazgo: influencia, carácter, habilidades para relacionarse, dinamismo e
inteligencia, no conforman una lista completa, pero dan un buen marco para una evaluación inicial.
Personas con todas, o con la mayoría de estas cualidades, se busca las formas de incluirlas , para
conocernos mejor y verificar nuestras observaciones iniciales. Si descubrimos que tienen ‘el material’
necesario, intento les colocamos en la senda del desarrollo tan pronto como sea posible.
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