dictamen - Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha

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DICTAMEN N.º 160/2012, de 18 de julio.*
Expediente relativo a la revisión de oficio de la resolución de 23 de julio de 2002 del Gerente del Campus de
Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha, por la que se efectuó convocatoria de libre designación para la
cobertura del puesto de Director de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación.
ANTECEDENTES
Primero. Convocatoria y adjudicación del puesto de trabajo.- Con fecha 23 de julio de 2002, el Gerente del
Campus de Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha, actuando por delegación del Gerente, dictó resolución de
provisión provisional del puesto de trabajo de Director de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación
(OTRI), con arreglo a las siguientes bases:
a)
Se convoca por el procedimiento de libre designación, al ser esta la forma de provisión con la que figura en
la relación de puestos de trabajo.
b) En la convocatoria se establece que podrán participar todas las personas que reúnan los requisitos para el
desempeño del puesto de trabajo, que se reflejan en el Anexo I
c)
A la solicitud debe adjuntarse el currículum vitae y se prevé la posibilidad de celebrar una entrevista con los
aspirantes seleccionados.
d) La convocatoria se hará pública en los tablones del Rectorado y Vicerrectorados de Campus y Centros de la
Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), así como en la página web de la Universidad.
Según el Anexo I a la convocatoria, el puesto de Director de la OTRI está adscrito al Grupo A y dotado con un nivel
24, requiriendo estar en posesión de la titulación de licenciado universitario y contar con la formación específica
establecida en la relación de puestos de trabajo.
Mediante resolución del Gerente de la UCLM de 10 de septiembre de 2002, se acordó “asignar el desempeño
temporal de las funciones del puesto de Director de la OTRI (/AB10603) a D. X”.
Segundo. Declaración de servicios especiales y solicitud de reingreso.- En contestación a la solicitud presentada
por el Sr. X, el Gerente de la UCLM dictó resolución el día 30 de enero de 2007, en la que se acuerda, de conformidad con
“el artículo 6 de la Ley 3/1988, de 13 de diciembre, de Ordenación de la Función Pública de la Junta de Comunidades de
Castilla-La Mancha en nueva redacción dada por la Ley 1/1999 de 4 de marzo, conceder a D. X, funcionario interino de la
Escala Técnica de la Universidad de Castilla-La Mancha, con número de registro de personal Z, su paso a la situación de
servicios especiales por alto cargo de Comunidad Autónoma, con efectos de 8 de febrero de 2007”.
El día 27 de marzo de 2012 tiene entrada en el registro de la UCLM la petición de reingreso al puesto de trabajo
efectuada por el Sr. X, como consecuencia de haber sido cesado en el cargo de Director-Gerente de la Agencia de la
Energía de Castilla-La Mancha el día 22 del mismo mes.
El día 16 de abril de 2012, el Sr. X se persona en la Vicegerencia del Campus de Albacete para reincorporarse al
puesto de trabajo que desempeñaba anteriormente, expresándole el Vicegerente que carecía de competencia para autorizar
dicho reingreso, ya que la competencia correspondía al Gerente de la Universidad, encontrándose la solicitud de reingreso
pendiente de resolución.
Tercero. Informe jurídico.- A petición del Rector de la UCLM el Director de la Asesoría Jurídica emite el día 17 de
mayo de 2012 un informe jurídico en el que se estima que existen indicios suficientes de nulidad en la forma de acceso a la
Universidad de Castilla-La Mancha de D. X, como funcionario interino, lo que conllevaría la nulidad de los actos
administrativos posteriores, como son el nombramiento de funcionario interino y su pase a la situación de servicios
especiales, por lo que procede iniciar expediente de revisión de oficio de dichos actos.
A dicho conclusión llegó el firmante del informe tras exponer que según el artículo 19 de la Ley 30/1984, de 2 de
agosto , de medidas para la reforma de la Función Pública, las Administraciones públicas han de seleccionar su personal de
acuerdo con la oferta de empleo público y mediante convocatoria pública a través del sistema de concurso, oposición o
concurso-oposición y que conforme al artículo 20 de la misma Ley, la provisión de los puestos de trabajo adscritos a
funcionarios se proveerán de acuerdo con los procedimientos de concurso o libre designación, las cuales habrán de
publicarse en los boletines o diarios oficiales correspondientes. También hace referencia al Real Decreto 364/1995, de 10
de marzo, por el que se aprueba el Reglamento General de Ingreso del personal al servicio de la Administración del Estado
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Ponente: Emilio Sanz Sánchez
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y de provisión de puestos de trabajo y promoción profesional de los funcionarios de la Administración General del Estado,
que dice que es la norma a la Universidad, en cuyo artículo 27 se dispone que el nombramiento del personal interino se
efectuará con arreglo a los principios de mérito y capacidad, mediante un procedimiento que deberá posibilitar la máxima
agilidad en la selección, y a la Orden de 28 de febrero de 1986 que establecía las normas para la selección del personal
funcionario interino.
Expuesta la normativa de aplicación, y después de afirmar que no resulta ajustado a derecho acceder a la función
pública a través de un procedimiento de provisión de puestos, el cual está reservado a quienes ya han ingresado en la
Administración a través de un proceso selectivo, estima que en la convocatoria de libre designación para la cobertura del
puesto de Director de la OTRI, concurre la causa de nulidad de pleno derecho prevista en la letra e) del artículo 62.1 de la
Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento
Administrativo Común, y que de ser nula dicha forma de acceso, también lo sería el nombramiento como funcionario
interino del Sr. X para ocupar el puesto de trabajo referido por infracción de lo dispuesto en la letra f) del artículo citado, y
los demás actos posteriores.
Cuarto. Acuerdo de inicio.- El día 22 de mayo de 2012 el Rector de la UCLM dictó resolución en cuyo apartado
primero se dispone: “Iniciar expediente de revisión de oficio, de conformidad con lo establecido en el artículo 102.1 de la
Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento
Administrativo Común, con objeto de determinar, previa audiencia del interesado y previo dictamen favorable del Consejo
Consultivo de Castilla-La Mancha, si la convocatoria por la que D. X accedió a la Universidad de Castilla-La Mancha, así
como los actos posteriores dimanantes de la misma, esto es, su nombramiento como funcionario interino, su nombramiento
para ocupar el puesto de Director de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI) de la
Universidad de Castilla-La Mancha y su pase a la situación de servicios especiales, pudieran ser nulos de pleno derecho
de conformidad con lo establecido en el artículo 62 de la citada Ley 30/1992, de 26 de noviembre”.
Quinto. Trámite de audiencia.- En la misma fecha de inicio del expediente de revisión de oficio, el instructor del
procedimiento notificó a D. X la resolución del Rector y le confirió un plazo de 10 días para la presentación de las
alegaciones y documentación que estimase pertinentes. En esta comunicación se dice que también se adjunta copia del
expediente administrativo, así como del informe emitido por la Asesoría Jurídica de la Universidad.
Con fecha 11 de junio de 2012 el Sr. X presentó una reclamación previa a la vía judicial por despido, al estimar que la
falta de su reincorporación al puesto de trabajo equivale a un despido improcedente. Esta reclamación es inadmitida por
resolución del Gerente de 13 de junio de 2012.
Sexto. Propuesta de resolución.- Con fecha 14 de junio de 2012, el instructor efectúa propuesta de resolución de
declaración de nulidad de la convocatoria de libre designación que dio lugar al acceso de D. X a la Universidad como
funcionario interino, lo que igualmente conllevaría la nulidad de los actos posteriores dimanantes de dicho acceso, como
son el nombramiento como funcionario interino y su pase a la situación de servicios especiales.
En tal estado de tramitación V.E. dispuso la remisión del expediente a este Consejo Consultivo en el que tuvo entrada
el día 27 de junio de 2012.
A la vista de dichos antecedentes, procede formular las siguientes
CONSIDERACIONES
I
Carácter del dictamen.- La Ley 11/2003, de 25 de septiembre, del Gobierno y del Consejo Consultivo de Castilla-La
Mancha no contempla expresamente la intervención del Consejo Consultivo en los expedientes de revisión de oficio por la
Universidad de Castilla-La Mancha.
La UCLM fue creada por la Ley 27/1982, de 30 de junio, sobre creación de la Universidad de Castilla-La Mancha, y
que, por tanto, de conformidad con el artículo 2.2 de la Ley 30/1992 de 26 de noviembre, la Universidad de Castilla-La
Mancha es una entidad de derecho público vinculada a una Administración territorial. En el presente caso, esta vinculación
territorial lo es a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en virtud de las competencias que le corresponden en
materia de educación superior, según dispone el artículo 37.1 del Estatuto de Autonomía.
Consagrada la autonomía universitaria por el artículo 27.10 de la Constitución Española, desarrollado por la Ley
Orgánica 6/2001 de 21 de diciembre, modificada por la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, la actuación de las
Universidades Públicas está sujeta al Derecho Administrativo y con sujeción al mismo vienen obligadas ex lege a solicitar
dictamen del órgano consultivo territorial en los expedientes de revisión de oficio porque así lo establece el artículo 102.1
de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, con el siguiente tenor literal: “Las Administraciones Públicas, en cualquier
momento, por iniciativa propia o a solicitud de interesado, y previo dictamen favorable del Consejo de Estado u órgano
consultivo equivalente de la Comunidad Autónoma, si lo hubiere, declararán de oficio la nulidad de los actos
administrativos que hayan puesto fin a la vía administrativa o que no hayan sido recurridos en plazo, en los supuestos
previstos en el artículo 62.1”.
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En consecuencia, al igual que se hizo en el dictamen 23/2011, de 9 de febrero, el presente dictamen se emite con el
carácter preceptivo y habilitante que se deriva de la consideración de la UCLM como Administración Pública con
vinculación a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, cuyo sistema de revisión de actos se establece en la Ley
30/1992, de 26 de noviembre.
II
Examen del procedimiento tramitado.- Con carácter previo a la consideración de los aspectos sustantivos que se
derivan del expediente procede examinar el procedimiento tramitado en el supuesto de revisión de oficio sometido a
dictamen.
El artículo 102 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, no contempla un procedimiento específico a seguir en los
expedientes de declaración de nulidad, por lo que habrán de entenderse aplicables las normas recogidas en el Título VI de
dicho cuerpo legal denominado “de las disposiciones generales sobre los procedimientos administrativos”, si bien con la
especialidad recogida en el citado precepto de que será preceptivo el previo dictamen favorable del órgano consultivo que
corresponda.
De este modo, siguiendo el procedimiento descrito en el referido Título VI, se pueden señalar como trámites comunes
para proceder a la revisión de oficio, el acuerdo de iniciación, el nombramiento de instructor, la sustanciación de
actuaciones que se consideren precisas para la debida instrucción del procedimiento, la práctica de pruebas que resulten
pertinentes para acreditar los hechos relevantes en la decisión del mismo y los informes que se estimen necesarios, la
audiencia de los afectados y la propuesta de resolución como paso previo a la emisión del dictamen del Consejo Consultivo
y a la formulación de la resolución pertinente.
En el expediente instruido por la UCML obran las resoluciones referentes a la convocatoria de libre designación, la
asignación del puesto de Director de la OTRI a D. X, la resolución de concesión del funcionario de la situación de servicios
especiales, la solicitud de reingreso al servicio activo, un informe jurídico, la resolución de inicio del expediente de
revisión, el trámite de audiencia y la propuesta de resolución. En el mismo no consta la resolución de nombramiento como
funcionario interino, aunque si su consideración como tal en otras resoluciones.
Aunque en la resolución de inicio del expediente no figura de forma expresa la causa o causas del artículo 62.1 de la
Ley 30/1992, de 26 de noviembre, en las que se funda la declaración de nulidad, las mismas se contienen en el informe
jurídico que dio lugar a dicha resolución, y este informe, junto con la referida resolución, fue remitido al interesado,
permitiendo de esta forma su defensa en el trámite de audiencia.
Lo anterior lleva a concluir que el procedimiento seguido por la UCLM se ajusta, en lo esencial, a las previsiones
contenidas en la normativa que resulta de aplicación.
III
Presupuestos de la revisión de oficio.- La nulidad absoluta, radical o de pleno derecho constituye el grado máximo
de invalidez de los actos administrativos que contempla el ordenamiento jurídico, reservándose para aquellos supuestos en
que la legalidad se ha visto transgredida de manera grave, de modo que únicamente puede ser declarada en situaciones
excepcionales que han de ser apreciadas con suma cautela y prudencia, sin que pueda ser objeto de interpretación extensiva
(así lo ha venido manifestando el Tribunal Supremo, entre otras muchas, en Sus sentencias de 17 de junio de 1987, Ar. RJ
1987\6497; de 13 de octubre de 1988, Ar. RJ 1988\7977; de 10 de mayo de 1989, Ar. RJ 1989\3812; de 22 de marzo de
1991, Ar. RJ 1991\2250; de 5 de diciembre de 1995, Ar. RJ 1995\9936; de 6 de marzo de 1997, Ar. RJ 1997\2291; de 26 de
marzo de 1998, Ar. RJ 1998\3316; y de 23 de febrero de 2000, Ar. RJ 2000\2995).
Estas cualidades que han de acompañar al ejercicio de la potestad revisora responden a la necesidad de buscar un justo
equilibrio entre el principio de seguridad jurídica, que postula el mantenimiento de derechos ya declarados y el de
legalidad, que exige depurar las infracciones del ordenamiento jurídico.
Se caracteriza la figura de la nulidad de pleno derecho por ser apreciable de oficio y a instancia de parte, por poder
alegarse en cualquier tiempo, incluso aunque el acto administrativo viciado haya adquirido la apariencia de firmeza por
haber transcurrido los plazos para recurrirlo, sin sujeción por tanto a plazo de prescripción o caducidad, por producir
efectos ex tunc, es decir, desde el momento mismo en que el acto tuvo su origen y no desde que la nulidad se dicta y por ser
insubsanable aun cuando se cuente con consentimiento del afectado, no resultando posible su convalidación.
La nulidad se reserva para la eliminación de actos que contienen vicios de tal entidad que trascienden el puro interés
de la persona sobre la que inciden los efectos de los mismos y repercuten sobre el orden general, resultando ser “de orden
público”, lo cual explica que pueda ser declarado tanto a instancia de los interesados como de oficio por la Administración.
El artículo 62.1 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, establece en la actualidad las causas de nulidad de pleno
derecho, con carácter tasado y restrictivo, apreciables siempre con prudencia y moderación.
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El apartado el apartado e) del artículo 62.1 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, se tipifica como nulos de pleno
derecho los actos dictados “prescindiendo total y absolutamente del procedimiento legalmente establecido o de las normas
que contienen las reglas esenciales para la formación de la voluntad de los órganos colegiados”.
Por lo que respecta al primer inciso del precepto, que sería el aplicable en el presente supuesto, de su propia dicción
hace suponer que no queda acogido dentro del supuesto de nulidad cualquier incumplimiento de las formas
procedimentales necesarias para la creación del acto, sino exclusivamente aquellos en los que se haya obviado total y
absolutamente el procedimiento previsto para su aprobación. De este modo lo vino entendiendo tradicionalmente el
Tribunal Supremo, quien, en su Sentencia de 21 de octubre de 1980 -Ar. RJ 1980\3925-, afirmaba que, para una recta
aplicación de la nulidad establecida en dicho artículo, “el empleo de los adverbios allí reflejados -total y absolutamenterecalcan la necesidad de que se haya prescindido por entero de un modo manifiesto y terminante del procedimiento
obligado para elaborar el correspondiente acto administrativo, es decir, para que se dé esta nulidad de pleno derecho es
imprescindible, no la infracción de alguno o algunos de los trámites, sino la falta total de procedimiento para dictar el
acto”.
No obstante, si bien, según lo expuesto, una primera reflexión parece conducir a referir el vicio de nulidad citado a
aquellos supuestos en que se dicta el acto de plano y sin procedimiento alguno, la jurisprudencia ha abandonado esa
posición restrictiva huyendo de la estricta literalidad del precepto y adoptando una postura más matizada, al entender que
entran dentro del ámbito de aplicación de la causa de nulidad aludida los supuestos en que se han omitido trámites
esenciales del mismo -entre otras, Sentencias del Tribunal Supremo de 30 de abril de 1991 Ar. RJ 1991\3437; de 31 de
mayo de 1991, Ar. RJ 1991\4381; de 19 de diciembre de 1991,Ar. RJ 1991\355; de 9 de diciembre de 1993, Ar. RJ
1993\9796 y de 15 de junio de 1994, Ar. RJ 1994\4600-. Similar trayectoria se observa en la doctrina del Consejo de
Estado, quien, tras afirmar en una primera etapa que para poder ampararnos en el motivo indicado sería preciso la total y
absoluta falta del procedimiento señalado, lo que supondría adoptar un acto administrativo careciendo mínimamente de la
base procedimental sobre la que discurre la senda de la legalidad en la adopción del mismo, en dictámenes emitidos con
posterioridad ha llegado a aceptar que la falta comprobada de un requisito esencial para la producción de un acto resulta
suficiente para determinar la nulidad del mismo por el motivo analizado -entre otros, dictamen 591/1995-.
En suma, y siguiendo la línea expuesta por este Consejo Consultivo en reiteradas ocasiones -entre otras, en
dictámenes 9/1999, de 16 de febrero; 62/1999, de 14 de septiembre; 85/1999, de 21 de diciembre, 12/2000, de 22 de
febrero, 151/2004, de 24 de noviembre; y 9/2005, de 2 de febrero-, hay que afirmar que procede admitir la concurrencia del
motivo de nulidad previsto en el artículo 62.1.e) de la Ley 30/1992, cuando se ha omitido total y absolutamente el
procedimiento legalmente establecido, cuando el procedimiento utilizado es otro distinto al exigido legalmente, o bien
cuando, aun existiendo varios actos del procedimiento, se omite aquél que, por su carácter esencial o trascendental, es
imprescindible para asegurar la identidad del procedimiento o garantizar los derechos de los afectados.
IV
Examen de la concurrencia de la nulidad de pleno derecho.- Es objeto de la revisión de oficio que se dictamina la
resolución de 23 de julio de 2002, del Gerente del Campus de Albacete, por la que se convocó un procedimiento de libre
designación para la selección del candidato que debía desempeñar el puesto de trabajo de Director de la OTRI. Según el
Anexo I a la convocatoria, el referido puesto figura adscrito en la relación de puestos de trabajo a funcionarios del Grupo
A, y para su desempeño se exigía estar en posesión de la titulación de licenciado universitario.
Como se dice en el informe jurídico que obra en el expediente, la normativa que resultaba de aplicación para la
provisión del puesto de Director de la OTRI se encuentra contenida en la Ley 30/1984, de 2 de agosto, en el Real Decreto
364/1995, de 10 de marzo y la Orden del Ministerio de la Presidencia de 28 de febrero de 1986.
El sistema de cobertura de los puestos de las Administraciones públicas se encuentra contenido, con el carácter de
norma básica, en los artículos 19 y 20 de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, diferenciando según se trate de selección de nuevo
personal para el acceso a los diferentes cuerpos o escalas de funcionarios a quienes, una vez nombrados, se les atribuirá un
puesto de trabajo o para la provisión de puestos de trabajo entre quienes ya tienen la condición de funcionarios.
El primer sistema se encontraba regulado, en la fecha en la que se aprobó la convocatoria de Director de la OTRI, en
el artículo 19.1 en el que se dispone que “Las Administraciones Públicas seleccionan su personal, ya sea funcionario, ya
laboral, de acuerdo con su oferta de empleo público, mediante convocatoria pública y a través del sistema de concurso,
oposición o concurso-oposición libre en los que se garanticen en todo caso los principios constitucionales de igualdad,
mérito y capacidad, así como el de publicidad”. Este precepto, que está principalmente dirigido a la selección de personal
fijo, ha sido desarrollado en el Título I del Real Decreto 364/1995, de 10 de marzo, cuyo artículo 27 contiene la normativa
de aplicación respecto a la selección y nombramiento de funcionarios interinos. Según este último artículo, “El
nombramiento del personal funcionario interino se efectuará, con arreglo a los principios de mérito y capacidad […] El
procedimiento deberá posibilitar la máxima agilidad en la selección, en razón a la urgencia requerida para cubrir
transitoriamente los puestos de trabajo en tanto se destina a los mismos a un funcionario de carrera”. Al tener el
nombramiento de funcionarios interinos el carácter de urgente y provisional, el mismo se encuentra dispensado de alguno
de los requisitos que resultan de aplicación a los funcionarios de carrera, como es el de la previa aprobación de la oferta de
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empleo público, pero le siguen siendo de aplicación los principios de igualdad, mérito y capacidad, los cuales han de
quedar siempre garantizados a través de un procedimiento que resulte compatible con los mismos.
Respecto del segundo sistema, esto es el denominado de “provisión de puestos de trabajo”, su normativa de
aplicación se contenía con el carácter de norma básica en el artículo 20.1.a) b) párrafo primero, y c), estableciéndose en el
mismo que los puestos de trabajo adscritos a funcionarios se proveerán de acuerdo con los procedimientos de concurso, que
constituye el sistema general, y libre designación, cuyas convocatorias y resoluciones deben ser publicadas en los boletines
oficiales correspondientes. Este precepto ha sido desarrollado en el Título III del Real Decreto 364/1995, de 10 de marzo.
Aunque no se diga de forma expresa en el artículo 20, la regulación que el mismo contiene se encuentra referida a la
provisión definitiva de los puestos adscritos a funcionarios, y así se desprende con claridad del contenido del artículo 36,
insertado en el Capítulo Primero del citado Título III, en el que después de referirse a las formas de provisión por concurso
y libre designación, añade en su apartado 3 que “Temporalmente podrán ser cubiertos mediante comisión de servicios y
adscripción provisional, en los supuestos previstos en este Reglamento”.
Expuestos los diferentes sistemas que existen en la Administración para la cobertura de sus puestos de trabajo, tanto
de forma definitiva como con carácter provisional, procede entrar a examinar el ajuste a la legalidad de la resolución de 23
de julio de 2002 del Gerente del Campus de Albacete.
El objeto de la convocatoria, según se dice en su preámbulo, es la urgente cobertura de forma provisional del puesto
de Director de la OTRI, y la convocatoria no está reservada a funcionarios, sino que en la misma podían participar todos los
ciudadanos que reuniesen los requisitos exigidos para el desempeño de puestos, esto es, ser licenciado universitario y
contar con la formación específica exigida en la relación de puestos de trabajo. Ello supone que su finalidad era la selección
de una persona que no necesariamente debía ostentar la condición de funcionario. Siendo ello así, su cobertura debió
efectuarse mediante una convocatoria de selección y no de provisión, por lo que se utilizó un procedimiento diferente del
que resultaba de aplicación a este caso, incurriendo con ello el vicio de nulidad radical previsto en el artículo 62.1.e), según
el cual, serán nulos de pleno derecho los actos “dictados prescindiendo total y absolutamente del procedimiento legalmente
establecido”. Es de tener en cuenta que en este caso la utilización de uno u otro sistema de cobertura del puesto no se
reduce a un mero nominalismo, sino que influye de forma esencial en la designación del candidato, pues de tratarse, como
debió, de un procedimiento de selección, la elección del candidato está sujeto a los principios de igualdad, mérito y
capacidad. En cambio, al ser una convocatoria de libre designación, la Administración pudo nombrar al participante que
estimó pertinente con total discrecionalidad, entre todos aquellos que reúnan los requisitos exigidos en la convocatoria, sin
necesidad de sujetarse a los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, como queda acreditado en la
propuesta de nombramiento del Sr. X, la cual se realiza, según se dice, una vez valorados los currículos presentados y tras
la correspondiente entrevista con el único candidato preseleccionado, sin que figura, ni siquiera, el resultado de la
valoración que dice haberse efectuado.
Estando viciada de nulidad radical la convocatoria del puesto de trabajo de Director de la OTRI, la nulidad se extiende
a los actos posteriores que traigan su causa de la convocatoria.
En mérito de lo expuesto, el Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha es de dictamen:
Que procede declarar la nulidad de pleno derecho de la resolución de 23 de julio de 2002, dictada por el Gerente del
Campus de Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha, por la que se aprobó la convocatoria de libre designación
para la cobertura del puesto de Director de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación, por concurrir en
aquella la causa de nulidad prevista en el artículo 62.1.e) de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de
las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, así como aquellos otros posteriores que traen su
causa de la referida convocatoria.
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