El artículo 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos tras la

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El artículo 13 del Convenio Europeo de Derechos
Humanos tras la reforma del artículo 50.1.b)
LOTC
Autor
Manuel Sánchez Bercedo
I
Durante los últimos años es notorio el problema de
colapso y acumulación de asuntos, demandas y recursos
judiciales que inundan los juzgados y tribunales, no solo en
España, sino en Europa en general. Donde más visible se
hace este problema es en las altas instancias, donde la escasez
de medios para atender debidamente las solicitudes y recursos
son prácticamente ineficientes. Ello ha motivado plantear
reformas en lo que se refiere a los criterios de admisión de los
recursos, y en especial, el Tribunal Constitucional ya ha visto
aprobado estos cambios con la reforma de la Ley Orgánica
6/2007 en el artículo 50.1.b) de la LOTC, el cual permite
inadmitir directamente aquellos recursos de amparo que no
tengan “especial trascendencia constitucional”.
Por otro lado, no puede olvidarse que España ha
ratificado otros sistemas de protección de derechos
fundamentales instituidos por el Convenio Europeo de
Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, así como
por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión
Europea. Ello supone que los derechos fundamentales
susceptibles de amparo y protección se vean ampliados más
allá de la Constitución Española, y la reforma del año 2007 ha
procedido a reducir el ámbito de protección nacional que
puede haber colisionado con la normativa comunitaria.
No obstante, en el ámbito comunitario también se prevé
un filtro de admisibilidad parecido al que ha establecido la
reforma de la LOTC, pero de un carácter mucho menos
excluyente. El artículo 35.3.b) del CEDH permite declarar
inadmisibles aquellas demandas individuales en cuyos casos
no se ha sufrido un perjuicio importante. Obviamente, tampoco
este concepto es nítido, pero a diferencia del criterio de la
trascendencia constitucional, valorar la nimiedad del perjuicio
ofrece menos posibilidades para excluir el conocimiento del
asunto. El TC puede dejar de atender recursos de amparo por
el mero hecho de considerar que no afectan a un derecho
fundamental de la Constitución, lo cual, evidentemente, es
una interpretación mucho más abstracta que los efectivos
perjuicios que puede sufrir un particular.
II
De todos los derechos reconocidos en el CEDH, la
reforma del año 2007 ha planteado controversia en relación
con el previsto en el artículo 13: el derecho a un “recurso
efectivo” en los estados miembros. Tras la aprobación de la
reforma del año 2007, muchos autores han comenzado a
plantear las consecuencias de una sistemática tendencia a
inadmitir recursos por carecer de trascendencia constitucional,
pues la indeterminación que caracteriza a dicho concepto hace
que el TC pueda interpretar arbitrariamente la idoneidad de
una petición de amparo. El derecho contemplado en el
artículo 13 se ha descrito por el TEDH en los siguientes
términos:
“En el caso en que una persona tenga una petición defendible de
que sea víctima de una violación de derechos humanos contemplados en el
Convenio, la persona debe contar con un recurso ante una autoridad
nacional para que decida su petición y, de resultar apropiado, obtener
una reparación.” (Caso Silver)
En otros casos se ha dicho:
“Es un medio a través del cual los justiciables puedan obtener, a
nivel nacional, la reparación de violaciones de sus derechos garantizados
por la convención, antes de denunciar al Estado internacionalmente en la
Corte.” (Caso Rotatu c. Rumanía S 4 de mayo de 2000 y
Caso Jabari c. Turquía S 11 de julio de 2000).
Sobre la “efectividad” del recurso, obviamente no
significa que la pretensión del recurso sea estimada, sino que
el particular pueda acceder a su formulación y tramitación de
manera efectiva, esto es, en palabras del Tribunal:
“Que su ejercicio no debe ser obstaculizado injustificadamente por
actos u omisiones de las autoridades del Estado demandado.” (Caso
Keenan nº 122).
Es decir, no se exige solo una disponibilidad en la teoría,
sino en la práctica diaria.
El derecho a un recurso efectivo no está expresamente
previsto dentro del acervo de derechos fundamentales que
hay en la Constitución Española. No obstante, se trata de un
derecho incorporado al ordenamiento jurídico español, en
base a los artículo 10.2 en concordancia con el 24.2 (tutela
judicial efectiva), tal y como ha hecho constar la STC
99/1985.
III
Los criterios de admisibilidad que mantengan el TC y el
TEDH en relación con las solicitudes de protección de
derechos pueden, y de hecho son, distintos. La inadmisión a
trámite de un recurso de amparo en base al nuevo artículo
50.1.b) LOTC puede llegar a considerarse una vulneración del
artículo 13 del CEDH, si el TEDH llegara a considerar que
una pretensión razonable y un perjuicio importante no han
sido atendidos por la instancia nacional. De esta manera el
criterio asentado por parte del TC sobre lo que tiene
relevancia constitucional puede incumplir las disposiciones del
CEDH si llegara a considerarse un déficit estructural del
estado nacional en la protección de derechos fundamentales.
Ello no quiere decir que el TEDH no permita a los
estados miembros la previsión de criterios para la admitir
solicitudes. Como dicho tribunal afirma:
“La Ley debe indicar el alcance de tal discrecionalidad conferida a
las autoridades competentes y la manera de su ejercicio, con suficiente
claridad como para proporcionar a las personas la protección adecuada
contra una injerencia arbitraria.” (Caso Silver)
España tiene ratificado el CEDH por lo que, tal y como
ha señalado la jurisprudencia, los derechos previstos en dicha
norma puede ser invocados por los particulares en la
instancias nacionales. Ahora bien, el derecho a un recurso
efectivo previsto en el artículo 13 del CEDH no parece
invocable mediante recursos ordinarios, ya que el rechazo o
inadmisión de los mismos por las instancias nacionales no
pueden ser un perjuicio cuyo amparo deba buscarse en los
mismos órganos que lo han producido. Si el TC desestima
arbitrariamente un recurso de amparo, el particular que lo
promovió no podría recurrir en amparo dicha inadmisión en
base al artículo 13 del CEDH ante el propio TC. El derecho a
un recurso efectivo apunta directamente a los propios
tribunales nacionales como incumplidores, por lo que la
solicitud de protección se remite directamente al TEDH.
Como consecuencia de ello, puede afirmarse que
aquellos recursos de amparo que se inadmitan por el TC
como por no ostentar especial relevancia constitucional pueden ser
impugnados ante el TEDH en base al artículo 13 del CEDH,
por incumplimiento del derecho a obtener un recurso efectivo
de las instancias nacionales. Ello siempre y cuando que, más
allá de los criterios del TC, la relevancia del asunto tenga
indicios suficientes para entender que merecía un estudio
pormenorizado dada la gravedad y perjuicios sufridos.
Desde la aprobación de la reforma en el año 2007, el TC
está optando por inadmitir de plano gran cantidad de recursos
de amparo formulado por particulares en base al artículo
50.1.b). Sin embargo, a fecha de hoy seguimos sin encontrar
una sola sentencia del TEDH que haya considerado contrario
al artículo 13 del CEDH esta tendencia sistemática.
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