Delitos contra el patrimonio cultural: análisis desde

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Delitos contra el patrimonio cultural: análisis desde una perspectiva
formalista
Alberto Obón Díaz
LEGISLACIÓN APLICABLE:
C. Civil
Ley catalana de alimentos entre parientes, 10/1996 de 29 de julio.
La primera labor a realizar al hablar de alimentos entre parientes, es distinguirlas de otras
figuras parecidas y que tienden a confundirse, como son:
el deber de ayuda y socorro mutuos del art. 68 del Código Civil;
los alimentos debidos a relaciones paterno-filiales, establecidos en los art. 110 ( sin patria
potestad) y 154 del Código Civil ( con la patria potestad);
los alimentos voluntarios, establecidos por testamento o por pacto del art. 153 del Código
Civil.
En el caso del deber de socorro y ayuda mutuos del art. 68, dicho deber surge de la
condición de cónyuge y se desarrolla durante la vida matrimonial, es decir, constante
matrimonio, y los alimentos entre parientes, surge no del vínculo matrimonial, sino del
estado de necesidad de uno de los cónyuges, y se desarrolla, al romperse el matrimonio y
cesar los efectos del mismo. Además, el art. 68, no sólo tiene una vertiente económica, sino
también otra moral o afectiva, mientras que la obligación de alimentos, únicamente es de
índole económica.
El los supuestos de obligación de velar por los hijos menores y a prestarles alimentos, de
los art. 110 y 154 del Código civil, ésta, surge de la mera existencia de la relación paternofilial, y no sólo son prestaciones económicas, sino que incluye todo tipo de cuidados
personales y afectivos. Dichos artículos, establecen solo la obligación entre padre e hijo, y
los alimentos entre parientes, comprenden a cónyuges, ascendientes, descendientes y
hermanos.
El deber de los art. 110 y 154, surge desde el nacimiento del niño, y termina con la mayoría
de edad o emancipación del hijo; y los alimentos, surgen precisamente cuando el hijo
emancipado o mayor de edad, tenga necesidades económicas, y podrá exigirse
recíprocamente durante toda la vida.
CONCEPTO DE ALIMENTOS.
El ser humano, tiene hasta cierta edad, deficiencias para satisfacer sus necesidades de vida
y para su desarrollo posterior, tanto físico, intelectual y moral. Y para compensar estas
deficiencias, surge el principio de asistencia, no solo para las necesidades físicas (vivienda,
comida, ropa, higiene y salud), sino también para las necesidades espirituales (estudios,
educación, y desarrollo intelectual de la persona).
Establece el art. 1 de la Ley 10/1996 de 29 de julio, que se entiende por alimentos todo lo
indispensable para el mantenimiento, vivienda, vestido y asistencia médica, así como la
formación del alimentista menor de edad y para la continuación de la formación alcanzada
la mayoría de edad, si no ha finalizado antes por causa que no le sea imputable.
También se incluye en alimentos, los gastos funerarios.
Y el art. 142 del Código Civil": se entiende por alimentos todo lo que es indispensable para
el sustento, habitación, vestido, y asistencia médica. También la educación e instrucción del
alimentista mientras sea menor de edad, y aún después, si no ha terminado su formación
por causa que no le sea imputable.
También se incluyen gastos de embarazo y parto, cuando no estén cubiertos de otro modo.
En el primer inciso de ambos artículos, se habla de alimentos como necesidades físicas,
indispensables para la vida como:
Sustento, incluyendo en este concepto comida y bebida.
Vestido
Habitación, entendida como hogar, vivienda
Asistencia médica: la que sea necesaria en cada caso de enfermedad para recuperar la salud.
Y ambos artículos, describen estas prestaciones, no de modo taxativo, sino a modo de
ejemplo. En cada caso planteado, el contenido exacto a incluir en el concepto de alimentos,
lo decidirá la autoridad judicial competente.
La obligación de alimentos, además de comprender los elementos fisiológicos necesarios
para la vida (sustento, habitación, vestido y asistencia médica), también comprende cosas
inmateriales, como la educación o formación del alimentista, que le va a permitir
desarrollar su personalidad y su vida social e intelectual.
Anteriormente, el Código Civil, solo incluía en los alimentos la educación durante la
minoría de edad. Fue en la reforma de 13 de mayo de 1981, cuando se introdujo la
educación, aún cumplida la mayoría de edad, cuando los estudios no se hubieran finalizado
por causas no imputables al alimentista.
Mientras que los alimentos físicos o corporales tienen una duración indefinida (se deben
durante toda la vida del individuo, siempre y cuando tenga necesidad de ellos), los
alimentos inmateriales como la formación, están limitados por la mayoría de edad del
alimentista, salvo que no haya terminado su formación por causas no imputables a él.
ALIMENTOS Y AUXILIOS NECESARIOS PARA LA VIDA.
Establece el art. 2 de la Ley 10/1996, que están obligados a darse alimentos los cónyuges,
los ascendientes, los descendientes y hermanos.
Los deberes de asistencia entre cónyuges y entre padres e hijos, se regularán por las
disposiciones propias, y subsidiariamente, por esta ley.
Los hermanos mayores de edad y no discapacitados, solo tienen derecho a los alimentos
necesarios para la vida, siempre que los soliciten por una causa que no les sea imputable,
una vez terminada la formación obligatoria.
Y en el mismo sentido, el art. 143 C.civil, que están obligados a darse alimentos en la
extensión del artículo anterior, los cónyuges, los ascendientes, descendientes. Los
hermanos, solo se deben los auxilios necesarios para la vida.
Los AUXILIOS NECESARIOS PARA LA VIDA, o alimentos en sentido estricto, son lo
necesario para subsistir a un nivel mínimo aceptable por la conciencia social. Se deben
ajustar solamente a las necesidades del alimentista y se deben prestar por los cónyuges,
ascendientes, descendientes y los hermanos mayores de edad y no discapacitados.
LOS ALIMENTOS EN SENTIDO AMPLIO, incluyen la ayuda para proporcionar lo
necesario para satisfacer las necesidades de la vida, pero no sólo a un nivel mínimo
aceptable sino hasta lo que permita los medios económicos de quien da los alimentos y del
que los recibe (art. 8 de la ley catalana y 146 del C.c.). Estos alimentos amplios, no afectan
a los hermanos mayores de edad no discapacitados.
Por lo tanto, la reforma del C.c. de 1981, ha mantenido la diferencia entre un concepto y
otro. Lo que sí se ha eliminado, es la diferencia entre hijos legítimos (que tenían derecho a
alimentos en sentido amplio) y los ilegítimos (que solo tenían derecho a los auxilios
necesarios para la vida).
Los cambios de la reforma, han sido:
la eliminación de la discriminación por razón de filiación
La supresión de la frase " según la posición social de la familia" del art. 142.
Incluir en el art. 142 "gastos de embarazo y parto".
Incluir "formación del alimentista mayor de edad, si no ha terminado su formación por
causa que no le sea imputable.
Pero la diferencia que no ha eliminado es la distinción entre hermanos, que solo tienen
derecho a los auxilios necesarios para la vida, y los demás parientes, con derecho al sentido
amplio de los alimentos.
Anteriormente a la reforma, la cuantía de los alimentos, estaba condicionada por la
disposición económica que tenía el alimentante o acreedor de los alimentos. Era una
manera de buscar la proporcionalidad de los alimentos. Y una manera también de distinguir
este caso (alimentos en sentido amplio) con los auxilios necesarios para la vida, para los
cuales, es indiferente la posición económica del acreedor.
Tras la reforma de 1981, ocurre al revés; es decir, ahora el art. 142 C.c. define los auxilios
necesarios para la vida, lo indispensable para que una persona pueda mantenerse
(habitación, sustento, vestido y asistencia médica y formación hasta la mayoría de edad),
pero no gastos que conlleven la diversión, los hobbies, o la práctica de deportes. En ello
está la clave de la supresión de la frase "según la posición social de la familia", porque en
lo necesario para la vida, las posibilidades económicas del acreedor, son indiferentes.
Por eso, no tiene sentido el art. 143, cuando dice que se deberán alimentos en toda la
extensión del artículo anterior", porque debería decir "en toda la extensión del art. 146",
que es el que define los alimentos en sentido amplio, y no el art. 142, que define los
alimentos en sentido estricto.
Se vé que mientras en el Código Civil, se incluyen los conceptos de gastos de embarazo y
parto, no son mencionados en la ley catalana, ya que ambas cosas se pueden considerar
incluidas en el concepto de asistencia médica.
Algunos autores, consideran que se han incluido estos conceptos para proteger a las madres
solteras y obligar a que el padre del hijo extramatrimonial cargue con los gastos de
embarazo y parto. No parece que tenga mucho sentido esta concepción porque el padre no
es cónyuge respecto a la madre, y aunque sí es ascendiente respecto al todavía no nacido, es
ir demasiado lejos en la tarea de interpretar la mente del legislador cuando lo reguló.
Respecto a la formación y educación después de la mayoría de edad, antes de la reforma del
81, la obligación de educar e instruir, solo duraba durante la minoría de edad, y solo
estaban obligados los padres y hermanos.
Tras la reforma, se considera que lo lógico y generalizado es estudiar una carrera
universitaria durante la cual, evidentemente, se alcanza la mayoría de edad.
Es claro que la obligación de educar incluye dar a los hijos una carrera, profesión y oficio,
y dada la gran especialización requerida para trabajar y los niveles de desempleo, es
frecuente que se alcance la mayoría de edad, sin haber finalizado los estudios, y ello sin
causa imputable al alimentista.
Se considera causa imputable, por ejemplo, poder demostrar vagancia o dejadez en los
estudios.
Si un hijo no tiene la capacidad necesaria para superar una carrera, aunque no tenga
vagancia, no puede pretender exigir a los padres que le paguen unos estudios que tardará en
finalizar quizás 15 años, o que nunca los podrá terminar.
Lo que está claro, es que terminada una carrera universitaria, el alimentista mayor de edad,
no podrá solicitar a sus padres que le financien una segunda carrera porque se considera
que con la primera, ya está facultado para desenvolverse en la vida, y poder ganarse la vida.
Si el hijo, antes de concluir los estudios, contrae matrimonio, los padres serán sustituidos
como deudores de la formación, por el cónyuge, conforme al orden de preferencia
establecido en el art. 2 Ley 1/96 y 143 C.c.
En caso de que el cónyuge no tenga medios económicos para financiar los estudios, los
deberán seguir pagando los padres.
REQUISITOS PARA LA OBLIGACION DE ALIMENTOS.
Hay que distinguir entre requisitos subjetivos (el parentesco), y los objetivos ( estado de
necesidad del alimentista y disponibilidad económica del deudor de alimentos).
La determinación de los dos requisitos, corresponde al Juez competente.
A- NECESIDADES DEL ALIMENTISTA.
Es precisamente, lo que hace surgir la obligación de alimentos. Su presupuesto básico,
porque se quiere proteger la vida del pariente necesitado. Así, el art. 4 de la ley catalana y
el 148 del C.c., establecen que la obligación de alimentos surge desde que los necesitare
para subsistir el que tiene derecho a percibirlos.
Y por la misma causa, cuando desaparece el estado de necesidad, se extingue la obligación
de alimentos.
También desaparece la obligación de alimentos por muerte del alimentista, cuando éste
cometa alguna falta de las que dan lugar a la desheredación (art. 152,4 C.c. y 12,D de la
Ley 10/96).
Por reducción del patrimonio de los obligados (art. 12,B y 152,2 C.c.).
Por la mala conducta o falta de aplicación al trabajo del alimentista, y esto sea la causa del
estado de necesidad (art. 152 del C.c. y no recogida en la legislación catalana).
Y por privación de la patria potestad sobre la persona obligada, si el alimentista es el padre
o la madre.
Las necesidades del alimentista también sirven de criterio para determinar la cuantía de los
alimentos. Así se determina en el art. 146 C.c. cuando dice que la cuantía debe ser
proporcional a la necesidad del alimentista y al caudal de quien los da, y el art. 8 de la Ley
catalana. Por tanto, rige el principio de proporcionalidad de los alimentos a los requisitos
que los hacen nacer.
Si se modifica en el tiempo las necesidades del alimentista, variará la obligación de
alimentos. Es pues, una obligación de tracto sucesivo.
La posibilidad de variación de la situación del alimentista y la subjetividad del estado de
necesidad (en efecto lo que para una persona es una situación de necesidad, para otra más
emprendedora o más fuerte puede no serlo), hacen que el Juez competente, sea quien deba
determinar si el alimentista se encuentra o no en un estado de necesidad.
Y para determinarlo, atenderá no solo a las circunstancias objetivas, sino también a las
subjetivas, en cada caso concreto que se le presente. Atendiendo a la edad, la salud, la
educación y estudios, el Juez puede decidir si el sujeto carece o no de medios económicos
para sobrevivir y si tiene o no posibilidad de conseguirse esos medios, ejerciendo un oficio,
profesión o industria.
De tal manera que el estado de necesidad no se puede identificar con la pobreza absoluta,
ya que los auxilios estrictamente necesarios para la vida, solo son para los hermanos, pero
para el resto de parientes, el concepto de alimentos no se limita a eso, sino a un concepto
amplio, como educación, formación o lugar de residencia, en atención al contexto social al
que venía perteneciendo el acreedor de los alimentos.
No estará en estado de necesidad el que perciba cualquier pensión.
Tampoco el que puede vivir de los frutos y rentas de patrimonio. Si esos frutos y rentas no
son suficientes, puede vender su patrimonio, sean bienes y capital.
Tampoco cuando el sujeto puede pedir dinero a crédito y pagarlo a plazos, durante un
tiempo determinado con su trabajo o profesión.
Pero si el sujeto tiene un trabajo cuyo sueldo es tan pequeño que vive con estrecheces y no
puede cubrir sus necesidades, sí que tendrá derecho a alimentos aunque esté desempeñando
un trabajo.
B- CAPACIDAD O POSICION ECONOMICA DEL DEUDOR DE LOS ALIMENTOS.
Ya lo mencionaba al estudiar los art. 146 C.c. y 8 de la Ley catalana.
Es el segundo requisito para que surja la obligación de alimentos.
Pero no es un requisito de igual importancia que el primero a la hora de determinar el
momento del nacimiento de la obligación, ya que ésta, surge en el momento en que el
pariente está necesitado. La economía del alimentante influye, no para determinar el
momento del nacimiento de la obligación, sino para determinar el momento de la extinción
de la obligación.
El art. 152,2 C.c. establece que la obligación se extingue cuando la fortuna del obligado se
reduce hasta el punto de no poder satisfacerlos sin desatender sus propias necesidades y las
de su familia. Y el art. 12,b de la ley catalana....... las propias necesidades y las de las
personas con derecho preferente de alimentos.
Lo que se extinguirá es la relación entre el alimentista y el alimentante con pocos medios
económicos. Pero no se extingue la obligación de alimentos, sino que surge una nueva
obligación por la pasará a estar obligado otro pariente con medios económicos que sea el
siguiente en el orden de prelación de parientes. Se trata de una novación del deudor de
alimentos.
La posibilidad del alimentante, la determina los rendimientos del trabajo y las rentas del
capital y de los bienes. El alimentante, no debe cumplir la obligación hasta tal punto que no
ponga en peligro las necesidades propias y de su familia. No se le puede exigir vender su
patrimonio para cumplir la obligación de alimentos, ni tampoco solicitar un crédito.
Lo que no puede hacer el alimentante es colocarse él de forma fraudulenta en una situación
que impida prestar los alimentos, por ejemplo, despedirse del puesto de trabajo.
Lo que sí libera al alimentante de su obligación, es que con sus posibilidades económicas,
apenas pueda cubrir sus propias necesidades o las de su familia como establece el art. 152,2
C.c. y el art. 12,b de la Ley 10/96.
Para concluir, reseñar que asimismo tal y como se establece en la Disposición Adicional
Primera de la Ley catalana , también están exentos de prestar alimentos entre parientes las
personas que tienen reconocida la condición de discapacitadas, salvo en el caso de que
previsiblemente sus posibilidades excedan de lo que pueden necesitar a lo largo de su vida.
Disponível em:< http://www.porticolegal.com/pa_articulo.php?ref=139 > Acesso em.: 03
set. 2007.
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