p. 97. Cornago

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[Publicado previamente en: Mª J. Pérez Agorreta (ed.), Termalismo antiguo. Actas del I Congreso
Peninsular; Arnedillo (La Rioja), 3-5 octubre 1996, Madrid 1997, pp. 259-265. Editado aquí en
formato digital y con la paginación original por cortesía de los autores].
AGUA Y CULTURA ANTIGUA EN EL ALTO-MEDIO EBRO
URBANO ESPINOSA RUIZ
Universidad de La Rioja
RAMÓN LÓPEZ DOMECH
CPR de Logroño
ABSTRACT
Prerroman cult to the water at Middle Valley of Ebro River supports roman and christian later workships. At
this landscape there are a good amount of medicinal or thermal flowing waters (Romans make use of some of them as
‘thermae’) that were object of religious culto and, later, of religious syncretism. The cult to the mountains appears close
associated to the cult to the waters in the same way.
El presente estudio centra sus pesquisas en la
cuenca media-alta del Ebro centrándose en el actual
espacio riojano y en las zonas históricamente vinculadas de Álava y Navarra. La dualidad valle-montaña, que aquí constatamos añadida a la dualidad
ciudad-territorio, es un referente necesario para comprender mejor el polimorfismo real de las diversas
expresiones de cultura relacionadas con el uso y el
disfrute del agua en la Antigüedad.
Como es obvio, en cualquier espacio de cualquier
época el agua es un elemento central de la existencia
y, por ello, cada pueblo teje en torno a ella una
compleja red de manifestaciones de cultura más allá
del simple utilitarismo. Nuestro objetivo es detectar y
estudiar los testimonios históricamente específicos, de
los que podamos disponer en el territorio referenciado
durante la Hispania romana. Algunos han sido
1
tenidos en cuenta ya por los estudios actuales , y
otros serán de nueva incorporación por nuestra parte.
Recurriremos a todas las fuentes coetáneas posibles (literarias, epigráficas, arqueológicas) y no renunciaremos a descubrir las huellas que la antigua
cultura del agua haya podido dejar en la actual epidermis del paisaje, de la toponimia o del folklore.
Abordaremos un breve inventario de los testimonios
termales disponibles, como expresión de la cultura
urbana o urbanizada, pero sobre todo nos centraremos en las diversas proyecciones sociales y culturales
del agua, incluyendo los aspectos religiosos de la
misma. Prescindiremos de estudiar los usos económicos, agrícolas o industriales, o las cuestiones legales
con ellos vinculadas. No es la economía del agua,
sino su cultura, lo que ahora nos interesa.
I. LOS BAÑOS Y LAS TERMAS
Los baños y termas son uno de los elementos
definidores de la vida a la romana, a la que
acompañan a medida que ésta se va extendiendo y
asimilando por las distintas comunidades peninsulares. Los baños, -balneum, balineum o balnea- que se
construyen en ámbitos urbanos o en villae se asocian
2
a fines de higiene y ocio . Por eso, los de carácter
público en los núcleos urbanos son centros fundamentales de socialización. Los yacimientos naturales de
aguas calientes y capacidad terapéutica, -thermae-,
atendían a fines salutíferos y de ocio y, aunque en
parte al servicio de las sociedades urbanas del entorno, pudieron servir también durante la Antigüedad
a las gentes de los distritos rústicos.
Aquí abordaremos sólamente una sucinta recopilación de los testimonios disponibles dentro del te-
1
N. Dupré y Mª J. Pérex, “Thermalisme et religion dans
le nord de l'Hispania”, en Les eaux thermales et les cultes
des eaux en Gaule et dans les provinces voisines (Aix-lesBains, 1990), Tours-Turín 1992, 151-168 y 466-468.
También en Termalismo antiguo; Actas de la mesa
redonda Aguas mineromedicinales, termas curativas y
culto a las aguas en la Península Ibérica (Madrid 1991),
en Espacio, Tiempo y Forma serie II, nº 5, Madrid 1992,
de interés para nuestra zona de estudio, N. Dupré,
“Sources médicinales et thermalisme dans le bassin de
l'Ebre. Les problèmes de la documentation antique”, pp.
255-276 y Mª J. Pérez-M. Unzú, “Termalismo y hábitat
en el Valle del Ebro en la época antigua”, pp. 295-308.
2
Sobre la terminología, Varrrón, De ling. lat., VIII 48 y
IX 68 en época republicana.
259
rritorio estudiado, pues queda fuera de lugar abordar
un completo estudio histórico-arqueológico de los
mismos.
pero parece ser una extrapolación a partir de las
termas romanas de ese emperador.
El yacimiento termal de Fitero surge en la orla de
materiales del Secundario que bordea el Sistema
Ibérico al sur de las tierras del Ebro. Es una banda
fértil en afloramientos de aguas termo-medicinales.
A título de ejemplo mencionaremos también en la
línea del Alhama y a 3 km al sur de Fitero el
balneario de Albotea (Cervera), así como en el
somontano de La Rioja Baja los balnearios de La
9
Pazana (Cornago) y Grávalos ; en la comarca se
registran topónimos como Muro de Aguas y
Ambasaguas. En el entorno hubo diversos poblados
de tradición celtibérico, alguno de los cuales pervivió
durante la romanización, pero carecemos de
testimonios de actividad balnearia antigua en los
enclaves mencionados; si la hubo, debió alcanzar un
desarrollo menor por hallarse fuera de las vías que
desde el Ebro conducían a La Meseta. La proximidad
a esos manantiales de diversos asentamientos no
permite derivar otra conclusión que la de hipotetizar
el aprovechamiento directo y natural de sus aguas por
10
las comunidades del entorno .
Por el contrario, próximo al camino que desde
Vareia conducía a Numantia se halla el yacimiento
de agua mineral de Rivalosbaños en Torrecilla de
Cameros, pero ningún testimonio poseemos de su
utilización en época antigua. Algo similar hemos de
recordar sobre los baños termo-medicinales de
Arnedillo, ubicados en la vía que desde Calagurris
alcanzaba también el área numantina por el Puerto de
Oncala. El topónimo Arnedo y Arnedillo derivaría,
según Mª L. Albertos, del radical indoeuropeo
*
11
Var/Vari , "agua, lluvia" .
A partir de dedicatorias votivas a deidades
acuáticas, se han citado como balnearios de época
romana poco seguros o poco documentados
los posibles de Cabriana en Alava y de Tricio y
12
El Rasillo de Cameros en La Rioja . En Cabriana los
testimonios corresponden a las termas de
una villa o de lo que pudo corresponder a la an-
1. Yacimientos termales
Los principales vestigios materiales de nuestra zona de estudio se hallan en Fitero (Navarra). Se trata
de un manantial que proporciona agua en torno a 50 º
C y debió ser un importante centro termal de referencia, al menos, para las gentes medias del Ebro y
para las comunidades serranas del Sistema Ibérico
circundante.
En Fitero se descubrieron 14 piscinas circulares en
1982, de las que hoy sólo se conserva una; se conoce
también la conducción de agua y la arqueta de
decantación (castellum aquae) Es evidente que debió
3
existir otra arquitectura adicional . Como es frecuente
en el mundo romano, cada piscina circular estaría
cubierta por una cámara también circular con bóveda
rematada en una claraboya central, adecuándose así
una óptima cámara sudatoria (sudatorium o
4
laconicum) . Carecemos de testimonios sobre cultos a
las Ninfas o a cualquiera otro de los númenes
acuáticos habituales, pero lo frecuente de ellos en
establecimientos similares permite hipotetizar que los
hubo. No es seguro que algunos hallazgos monetales
próximos a la zona del baño o del castellum aquae
5
puedan considerarse como ofrendas
Los restos de Fitero han sido datados en el s. I o II
d.C., coincidiendo con el máximo desarrollo urbano
del entorno y la explotación balnearia del lugar debió
verse ampliamente facilitada por ubicarse justamente
en la calzada que desde Gracchurris (Alfaro)
6
ascendía por el curso del Río Alhama . La importancia de la tradición termal fue de tal calibre en
Fitero y en otros afloramientos de agua a lo largo de
la cuenca que en época musulmana quedó acuñado el
definitivo hidrónimo de Alhama, sinónimo de aquae,
thermae y balnei. En este sentido no muy distante
hallamos un magnífico paralelo en Aquae Bibilita7
norum, hoy Alhama de Aragón . Una referencia del s.
8
XII menciona a Fitero como 'balneum de Caracalla' ,
balnearias romanas de Fitero”, I Congr. General de
Historia de Navarra (Pamplona 1986), Pamplona 1987,
vol. 2, 491-501.
9
Grávalos: P. Madoz, Diccionario geográfico estadístico histórico de España y sus posesiones de ultramar (ed.
La Rioja de U. Espinosa, Logroño 1985), p. 97. Cornago:
F. Abad, La paz de La Pazana, Logroño 1979, 13 s.
10
La relación entre los puntos termales y el habitat, Mª J.
Pérex, op.cit. 1992, 295-308.
11
Citado por F. Marco, “Berones y elementos limítrofes”, en Historia de la Ciudad de Logroño, vol. I, Zaragoza 1995, p. 79
12
F. Díez de Velasco, Balnearios y divinidades de las
aguas termales en la Península Ibérica en la época romana, Madrid 1987 (edic. en microficha de la UCM), citado en J. Mª Blázquez y Mª P. García Gelabert, “Recientes aportaciones al culto de las aguas en la Hispania
romana”, en Espacio Tiempo y Forma, serie II, nº 5, Madrid 1992, 54 s.
3
Mª A. Mezquíriz, “Las termas romanas de Fitero”, en
PV anexo 3, Homenaje a J. Mª Lacarra, Pamplona 1986,
539-554; N. Dupré, op. cit. 1992, 285 ss.
4
Vitruvio, De arch. V.10.5
5
M. Abad, “La moneda como ofrenda en los
manantiales”, en Termalismo antiguo; Actas de la mesa
redonda Aguas mineromedicinales, termas curativas y
culto a las aguas en la Pen. Ibérica (Madrid 1991), en
Espacio, Tiempo y Forma serie II, nº 5, Madrid 1992,
146 s.
6
Aguas arriba del Alhama, en Cervera, se conoce una
dedicatoria a los Lares Viales: U. Espinosa, Epigrafía romana de La Rioja, Logroño 1986, nº 3.
7
También mansio en la vía Emerita-Caesaraugusta a 24
millas al sur de Bilbilis: Itin. Ant. 437.2 y 438.14. En CIL
II, 3021: Deo Tutel / Genio Loci en evidente relación con
las aguas termales del lugar.
8
M. M. Medrano y A.M. Díaz, “Las instalaciones
260
13
tigua Deobriga de los Caristios . En Tricio se ha
partido de un fragmento epigráfico desaparecido, considerado incorrectamente como dedicatoria 14
a las Ninfas , donde más probablemente haya que
leer Cluniensis. En El Rasillo de Cameros se trata de
una dedicatoria a la deidad indígena Caldus
Uledico(m?) en un entorno en el que no existen
15
fuentes termales
consistentes en un hypocaustum y parte de dos
piscinas bien conservadas. El conjunto termal
vareyense debió mantenerse en uso desde el s. I d.C.
20
hasta principios del V d.C. .
Asociada al enclave de Vareia hay que recordar la
villa romana de Soto Galindo, al otro lado del Ebro
en el municipio de Viana (Navarra). Aquí se han
excavado restos de un hipocausto, y se han recuperado otros vestigios muebles, que se datan desde
21
época de Tiberio-Claudio hasta el s. IV .
No son muchos los testimonios de termas conocidos en las ciudades antiguas del territorio estudiado.
No los hay en Gracchurris (Alfaro), si bien se constatan aquí conducciones de agua, vestigios de una
cloaca y un fragmento de tubo de plomo con inscrip22
ción . Tampoco hasta hoy se documentan termas en
los enclaves urbanos de Tritium Magallum y de
Libia, ya en pleno territorio berón; son puntos donde
es razonable pensar que las hubiera. Sabemos que
villae como las de Falces, Soto del Ramalete y otras
del Ebro contaron con termas. En la zona de Santa
Ana (Entrena), término El Trujal, existen restos de
una villa romana bajoimperial en la que se han
23
recogido abundantes pilae de un hipocausto .
2. Termas urbanas y rústicas
Como parte del paisaje urbano de Calagurris
existieron unas termas asociadas al conjunto arquitectónico de La Clínica. La llamada tradicionalmente "Pila de los Moros", aquí documentada y destruida
hace años, era precisamente una piscina termal. Los
restos de La Clínica se datan a partir de época claudioneroniana, momento que puede convenir también a las
16
termas .
Dado el alto desarrollo urbano que alcanzó Calagurris durante el Alto Imperio, debieron existir otras
termas públicas y privadas en el municipio. Algunos
vestigios aislados lo confirman y, de modo especial, los
hallazgos de "La casa del oculista" correspondientes a
17
una villa datada en el s. I. d.C. . Las termas
calagurritanas han de ser relacionadas con la compleja
infraestructura hidráulica con que contaba la ciudad y de
las que se conservan importantes restos, en particular
18
dos acueductos y una red de cloacas ya estudiados .
En el enclave romano de Vareia (Varea, Logroño)
se han sacado a la luz dos restos de construcciones termales que pueden pertenecer al mismo conjunto arquitectónico. El primero de ellos conserva sólamente las
pilae del hypocaustum y se ha datado en época de
Claudio por hallazgos numismáticos de este monar19
ca . El segundo muestra restos mejor conservados,
II. FUENTES EN LA PERIFERIA URBANA Y EN LOS
CAMINOS
Gracchurris proporciona un par de casos de enorme interés. En el término El Burgo se han estudiado
recientemente los restos de una presa, un puente y
una fuente o ninfeo en el Río Alhama. Los tres elementos, próximos entre sí, constituían una unidad arquitectónica. El ninfeo, de exedra, se localiza aguas
bajo del conjunto y se construyó en el talud izquierdo
del río. Se descendía a él directamente desde la salida
del puente mediante una escalera de piedra, en parte
conservada.
La fuente posee al fondo una cámara y pozo de decantación con cubierta abovedada de ladrillo; en la zona externa posee una exedra con bó24
veda de cañón toda ella en sillería . La obra es
expresión de los numerosos ejemplos de fuentes co-
13
G. Mora, “Las termas romanas en Hispania”, AEArq.
54, 1981, 42
14
J. C. Elorza, Inscripciones romanas de La Rioja, nº
56; por el contrario, U. Espinosa, op.cit. 1986, nº 32.
15
U. Espinosa, op.cit. 1986, nº 60.
16
U. Espinosa, Calagurris Iulia, Logroño 1984, con bibl.
anterior.
17
P. Rodríguez Martínez, “Excavaciones de urgencia en
el solar conocido como "La casa del oculista" (Calahorra)”, Estrato 3, 1991, 54 s. Otros vestigios de termas en
Calagurris: P. Gutiérrez Achútegui, “Calagurris Iulia
Nassica; estudio de investigación de objetos arqueológicos”, Berceo 7, 1948, 206 s.
18
Mª A. Mezquíriz, “El acueducto de Alcanadre-Lodosa”, Trab. Arq. en Navarra 1, 1979, 139-147; P. Pascual,
“Abastecimiento de agua a Calagurris”, en Miscelánea;
arqueología de Calahorra, Calahorra 1991, 55 s., sobre
una segunda conducción desde el río Cidacos. Existe en
Calahorra una tercera conducción tras Monte Perdiguero,
tal vez destinada exclusivamente al regadío (U. Espinosa,
op.cit. 1984, p. ). Sobre las cloacas, J. L. Cinca, “Un
nuevo tramo de cloaca romana descubierto en Calahorra”,
Miscelánea; arqueología de Calahorra, Calahorra 1991,
139 ss.
19
P. Galve, “Excavaciones arqueológicas en Varea, Logroño: el hipocausto romano”, en Cuad. de Invest. Geografía e Historia VI.1 y 2, Logroño 1990, 19 ss.; J. Martínez Clemente, “Morfología del enclave vareyense”, en
Historia de la Ciudad de Logroño, vol. I, Zaragoza 1995.
20
J. Martínez Clemente, op.cit. 1995, el estudio se reitera en este mismo congreso. Los restos de termas vareyenses han quedado cubiertos tras la excavación arqueológica
de 1988.
21
J.C. Labeaga, “La Ribera navarra”, en Historia de Logroño I (coord. U. Espinosa), Zaragoza 1995, pp.; J. Armendáriz, "Informe preliminar sobre la excavación arqueológica del yacimiento de "Soto Galindo" (Viana) en
diciembre de 1988" (prensa).
22
U. Espinosa, op.cit. 1986, p. 121, ID1; J. A. Hernández Vera, et alii, “Excavaciones arqueológicas de
Alfaro”, Estrato 1, 1989, 35 ss.
23
A. González y U. Espinosa, “En torno a los orígenes
de Medrano”, Berceo 92, 111 s. y lám. II.
24
J.A. Hernández Vera et alii, Graccurris: conjuntos
monumentales en la periferia urbana; puentes, presas y
ninfeos, en la rev. Graccurris 4, Alfaro 1995, 108 ss.
261
nocidos en el mundo romano y enclavados en las
salidas de los núcleos urbanos en relación con las vías
de comunicación. Los autores relacionan el ninfeo y
el puente con el servicio a la centuriación que existíría al occidente de Alfaro en la margen izquierda
del Alhama. Tal hipótesis plantea algunos interrogantes, por lo que no habría que descartar que
el tránsito sobre el Alhama correspondiera a la
calzada principal del Ebro, descrita en el Itinerario
Antonino.
La obra actual, de imprecisa datación imperial,
posee indicios de una fase constructiva más antigua.
Esta última podría llevarse hasta época augustea,
coincidiendo con la construcción o reparación de la
calzada del Ebro testimoniada por un miliario en el
propio Alfaro y por otro del año 9 a.C. de Calahorra.
En el término el Sotillo de Alfaro, se ha
descubierto un muro de presa y removidos de su lugar
originario, pero supuestamente del entorno próximo,
restos varios de un templo, un miliario augusteo del 6
a.C. y piezas de un lacus o estanque asociado a la
25
presa .
Los autores consideran el muro con el lacus y la
correspondiente fuente o toma de agua adosada a la
pared conformarían un segundo ninfeo en
26
Gracchurris, en este caso de fachada sencilla . Se
apunta una datación augustea por la relación con el
miliario citado, hallado ahí fuera de su emplazamiento originario. No se excluye la posible relación
con el ninfeo de los materiales recuperados y
considerados parte de un pequeño templo.
En ambos hallazgos de Alfaro hay que pensar que, por encima de la función utilitaria de estas fuentes pudieron existir connotaciones religiosas
de culto a las Ninfas u otros númenes de las aguas, si
bien de ello no conservamos testimonios explícitos.
En todo caso es incuestionable la relación de los
hallazgos alfareños con la red viaria como puntos de
servicio al tráfico por la misma.
En este sentido, hay que recordar también la
actual Fuente del Peregrino en Logroño, en la parte
más antigua de la ciudad y al pie de la iglesia de
Santiago. Se hallaba en la periferia de Vareia, servía
a la calzada que desde la localidad mencionada
ascendía el Ebro por el margen derecho hasta Puente
Arce en Miranda de Ebro. La fuente era un elemento
más del lugar sagrado en zona boscosa conocido con
toda verosimilitud como Lucus Berunius o Lucus
Brunius. Se trata, por tanto de un "bosque sagrado de
los Berones" atravesado por una vía intergentilicia y
donde existe una fuente y un lugar de culto a una
deidad desconocida. De Lucus Brunius derivaría el
27
actual topónimo Logroño .
Hay que suponer fuentes en la periferia
de enclaves urbanos tales como Calagurris, Va
reia, Tritium o Libia, aunque no conservemos
hoy pruebas materiales al respecto. En el ca
so de Calahorra podríamos apostar por el ori
gen ya antiguo de la actual "Fuente de los 13 caños"
en la salida hacia Alfaro, si bien la falta total de
pruebas no permite sino la simple conjetura.
III. CULTOS RELACIONADOS CON LAS AGUAS
La mayor parte de las dedicatorias conocidas
en el norte peninsular a deidades acuáticas lo son
a las Ninfas, que gozaron de amplia populari28
dad . En ocasiones, tras ellas se sincretizan cultos a
deidades acuáticas prerromans. En el territorio actual de La Rioja hay que destacar la dedicatoria a
estas deidades que realizó el vareyense Q. Licinius Fuscus en Leyre, conservada en el Museo de
29
Navarra . Seguramente ha de relacionarse con los
baños de Tiermas, hoy bajo el pantano de Yesa.
Licinius Fuscus era aquilegus, profesión que
ejercería por las comarcas del Ebro, en torno a
su tierra natal de Vareia, pero su fama debió ser
amplia al constatar su presencia en las estriba30
ciones pirenaicas . Para nuestros objetivos de ahora es de destacar la asociación entre expresión
religiosa a las Ninfas y la actividad profesional de Q.
Licinio.
Manteniéndonos dentro del ámbito vareyense,
podemos sospechar que en Puente Madre (hoy
municipio de Logroño), pudo existir un culto a
las Ninfas o a cualquier deidad tutelar de las aguas.
Aquí tenía lugar la captación de agua que su31
ministraba a Vareia . Indicios de tal sacralización sería la advocación medieval a "Santa Ma32
rina
de Puente Madres" , si bien más abajo
comentamos la cristianización de los cultos acuáticos. La expresión Madres aparece como Matres en
algunos textos latinos medievales; en nuestra
Untermann ab amicis hispanicis oblata, Barcelona 1993,
139-148.
28
J. Mª Blázquez y Mª P. García-Gelabert, op.cit. 1992,
28.
29
C. Castillo et alii, Inscripciones romanas del Museo
de Navarra, Pamplona 1981, nº 26, p. 52. N. Dupré,
op.cit. 1992, 283 ss, y 292.
30
Según Servio, Georg. 1,109 scrutatores vel receptores
aquarum. y según Columela 2,2,20 indagatores aquarum.
S. Montero, “Conocimientos técnicos y creencias
religiosas de una profesión los aquílegos”, Faventia 1213, 1990-91, 247-252.
31
J. Martínez Clemente, op.cit. 1995, p.
32
E. Sainz Ripa, Colección diplomática de las colegiatas de Albelda y Logroño, III, Indices, Logroño 1983,
126; cfr. S. Montero, “La religión romana en Vareia”,
Historia de la Ciudad de Logroño, vol. I, Zaragoza 1995.
25
J.A. Hernández Vera, op.cit. 1995, 169 ss.
J.A. Hernández Vera, op.cit. 1995, 230 ss.
27
U. Espinosa, “El gentilicio Berones en el topónimo
Logroño”, Studia palaeohispanica et indogermanica J.
26
262
opinión, no alude tanto a culto a las Matres, como el lugar de toma de agua de la canalización hasta Vareia.
Arriba hemos mencionado que en modo alguno
puede descartarse la existencia de cultos acuáticos en
los balnearios de la zona estudiada, de modo especial
en Fitero. En Valtierra se constata una dedicatoria a
las Ninfas junto a un manantial de aguas medicinales.
Arriba hemos indicado que hay que rechazar como
dedicatoria a las Ninfas una inscripción de Tricio,
desaparecida; habría que leer en su lugar más bien
33
Cluniensis . Sin que sea posible contrastar datos, se
mencionan cultos a las aguas, de modo impreciso,
durante la época romana y con continuidad durante
los primeros siglos del Medievo en distintas
localidades del territorio riojano como Foncea,
34
Ojacastro, o Viniegra de Abajo .
En relación con el río Ebro y sus proximidades
documentamos diversas inscripciones a deidades relacionadas con el agua. Es el caso de Cabriana, que
ha dado tres inscripciones. Junto a dos dedicatoria a
las Ninfas, Ninph(is) bonae et loci, se conoce otra a
Varna o Uvarna, deidad femenina de carácter
35
acuático . En otra inscripción de Araya (Alava),
lugar donde nace el río Ciraunza, vuelven a
36
mencionarse las Ninfas tal vez en contexto termal .
Los lugares de culto a las Matres Useae, aparte de su
carácter netamente céltico o indoeuropeo, suelen
asociarse a fuentes y arroyos, pues no en vano
expresan la fertilidad de la tierra y de las aguas; las
37
tenemos documentadas en Laguardia (Alava) , cerca
38
del Ebro, y en Canales de la Sierra (La Rioja) . En
Arceniega (Alava), algo alejado del Ebro, se conoce
una dedicatoria a la deidad fluvial Sandaus
39
Vimumburus .
En El Rasillo de Cameros se conoce un ara dedicada a Caldus Uledicus; no existen afloramientos
termales en el lugar, por lo que hay que afirmar que el
culto es importado por su propio dedicante, cuyo
40
nombre no se ha conservado . En todo caso, el
nombre del dios, como homófono de caldus/calidus,
evoca "la idea de potencia 'cálida, 'abrasadora' o
41
'termal' . El epíteto, sin excluir que pueda tratarse de
una gentilidad (Uledico(m?)), remite a un oferente
indígena más o menos romanizado.
En nuestra zona de estudio el telón social de fondo
de los cultos acuáticos corresponde a la herencia
indígena, si bien fuertemente impregnada por lo
romano. La conjunción valle-montaña hace que ese
telón de fondo sea culturalmente complejo; desde
ámbitos totalmente romanizados en el valle hasta los
rincones de la montaña más retardatarios a la
romanización. En los somontanos del sur y del norte
del Ebro el fondo céltico pervivió con notable fuerza;
en la línea del Ebro sólo aguas abajo de Vareia
(Calagurris, Gracchurris, etc.) se extirpó por
completo la tradición prerromana, pero no así al oeste
de Vareia.
Por eso, tal como en general ocurre en el norte de
España genii o numina protectores de lugares y de la
prosperidad o la salud, también los del mundo
acuático, que hemos estudiado, parecen remitirnos de
modo dominante a un trasfondo céltico. Sin ninguna
duda como deidades reinterpretadas a lo largo de la
romanización bajo los nombres de Nymphae, Salus,
Tutela y otras deidas similares; y ello en virtud de la
general ósmosis que se produjo entre lo romano y lo
indígena.
IV. CULTO PAGANO, CULTO CRISTIANO
En nuestra opinión, es debido al trasfondo indígena nunca anegado por la romanización, aunque
aceptando ese sincretismo y ósmosis al que nos referimos, por lo que cultos como los acuáticos pervivieron hasta la implantación del culto cristiano. La
cristianización en muchísimos puntos de los distritos
rurales no fue sino un simple bautismo de deidades
paganas bajo advocaciones cristianas. Un simple
cambio de nombre que no alteró con el paso de las
generaciones ni el carácter sacro de cada lugar ni la
sencilla idea religiosa que propiciaba.
Ya hemos mencionado que la zona de la actual
iglesia de Santiago en Logroño era un lucus Berunius/Brunius consagrado a una deidad de nombre
desconocido y donde había una fuente junto a la
calzada. El culto a las Ninfas u otras deidades acuáticas que debió existir en las Matres, o toma de aguas
junto a Puente Madre para abastecimiento de Vareia,
debió cristianizarse en un momento dado, de tal for-
33
34
Cfr. supra, nota 13.
S. Montero, op.cit. 1995. En el caso de Viniegra de
Abajo se deduce por el llamado "sepulcro de Santa Marina",
junto a una fuente de aguas sulfurosas (Cfr. infra).
35
J.C. Elorza, “Ensayo topográfico de epigrafía romana
alavesa”, EAA 2, 1967, nº 19 y 20; cfr. también las observaciones de Abásolo y Elorza, “Nuevos teónimos de
época romana en el País Vasco-Navarro”, EAA. 6, 1974,
250-251. J. Mª Blázquez, Primitivas religiones ibéricas
II, Religiones prerromanas, Madrid 1983, 486. Recogen
estas inscripciones también N. Dupré y Mª J. Pérex,
“Thermalisme et religion dans le nord de l'Hispania (des
Pyrenées à l'Ebre)”, Tours 1992, 151-169. La relación
con el Ebro ha sido sugerida por J. M. Barandiarán, en
Eusko-Folklore, 1925: "Los habitantes de Cabriana imploran a las ninfas habitantes del río, del que dependen
en buena manera para su prosperidad, que intercedan
para que éste les sea propicio. Cfr. S. Montero, op.cit.
1995.
36
Cfr. J.C. Elorza, "Religiones del país vasco-navarro en
época romana", II semana internacional de Antropología
vasca,
413.
37
F. Baraibar, BRAH 64, 1914, 179; J.C. Elorza, op.cit.
1967,
76.
38
U.
Espinosa,
op.cit. 1985, nº 63.
39
J.M. Blázquez, Diccionario... 146; id. Primitivas religiones ibéricas ... 485; J.C. Elorza, op.cit. 1967, nº 12.
40
U. Espinosa, op.cit. 1985, nº 60 con bibliografía
precedente.
41
H. Morestin, “Inscriptions religieuses et pierres inèdites ou peu connues de la province de Logroño”, AEArq.
49, 1976, 187 s., fig. 5 (= AE 1976, 98, nº 335).
263
ma que en el Medievo constatamos la advocación de
Santa Marina de Puente Madres (v. supra). Tal vez
esa advocación fuera difundida desde aquí hasta la
cercana localidad de Alberite, donde hasta principios
del s. XX existió el cementerio llamado de "Santa
Marina".
Santa Marina parece ser una advocación que, en
general, encubre una cristianización de cultos
prerromanos o romanos a las aguas. En Viniegra de
Abajo (La Rioja) se conoce el llamado "sepulcro de
Santa Marina" antes de entrar al pueblo junto al viejo
puente; se trata de una tumba antropomorfa excavada
en covacha, en cuyas proximidades existe una fuente
de aguas sulfurosas. Tal vez la localidad serrana de
Santa Marina pueda traducir ese mismo sincretismo.
Sólo en territorio riojano conocemos otros 24 lugares
42
más con el mismo nombre , lo que puede ser
indicativo de nuestra tesis, dado lo generalizado que
estaba en la Antigüedad entre las poblaciones rurales
el ver en cada manantial la actuación de una potencia
salutífera.
El culto a los montes o a la vegetación duran
te la Antigüedad aparece asociado en ocasiones
a manantiales y ríos. Por eso se ha hipotetizado con
bastante fundamento que algunos santuarios marianos
de las sierras riojanas son cristianización y
continuidad de centros de culto paganos consagrados
a deidades femeninas asociadas con la vegetación y
las aguas. Ejemplos de ello serían los santuarios de
Valvanera (Anguiano), Castejón (Nieva de Cameros)
o Lomos de Orio (Villoslada de Cameros); en sen
tido propio, en todos estos casos se trata de un lucus,
donde mana una fuente que suele ser elemento
indispensable de la correspondiente leyenda mariana
43
fundacional .
La concepción de las fuentes como manifestación
de deidades salutíferas debió ser habitual entre los
hispanos septentrionales de los distritos rurales y a
superar tal asociación se consagró con denuedo el
episcopado tardoantiguo y medieval. Así Martín de
Braga en De correctione rusticorum 6.8.16 dice que
los demonios habitan en las fuentes y que se les
44
arrojaba pan .
V. CONCLUSIONES
La explotación de los diversos manantiales de
aguas termomedicinales existentes la región estudiada
debió ser más amplia durante la Antigüedad de lo que
indican los testimonios disponibles; en la actualidad
poseemos información epigráfica de Cabriana (Alava)
y arqueológica de Fitero (Navarra).
En los enclaves urbanos y en los asentamientos
tipo villa, que se generalizaron por las tierras bajas
del Ebro y por sus aledaños, es donde registramos la
totalidad de testimonios sobre baños artificiales
públicos o privados. Lo mismo ocurre con las fuentes
o ninfeos asentados junto a las calzadas, próximos o
no a las ciudades. Tales expresiones de cultura eran
propias de una sociedad plenamente romanizada y
ésta se implantó con hondas raíces en el Valle del
Ebro.
En cuanto a los cultos acuáticos, la mayor parte
de los testimonios estudiados se registran en la zona
de somontano o plenamente serranas, ámbitos en los
que pervivieron durante la romanización las viejas
tradiciones célticas. El culto a las aguas en el norte
peninsular revela formas elementales de religión muy
vinculadas a la naturaleza, en cada una de cuyas
manifestación suele verse la acción de una potencia
divina. En el caso de las aguas, por su función
benefactora para la existencia humana, deidades
como las Ninfas, Tutela y otras canalizan ideas de
fertilidad y salud. Es interesante la conexión entre
profesión y culto a las Ninfas, que se nos muestra en
la dedicatoria que el vareyense Q. Licinius Fuscus
levantó en Leyre-Tiermas.
Dado que el agua es omnipresente en cualquier
comunidad humana, también los cultos acuáticos lo
fueron en la Antigüedad. De ahí que, tras la
cristianización, hayan dejado una amplia huella que
perdura hasta hoy, pues muchos topónimos o
santuarios actuales evocan una interpretatio
christiana de cultos anteriores, en los que es elemento
principal el agua o lo relacionado con ella. En estos
como en los demás aspectos, las manifestaciones
culturales del agua que hemos estudiado no presentan
particularidades significativas respecto a otras regiones del norte de Hispania.
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