REPÚBLICA DE COLOMBIA TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DE

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REPÚBLICA DE COLOMBIA
TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DE NARIÑO
SALA DE DECISIÓN DEL SISTEMA ORAL
Magistrado Ponente: ÁLVARO MONTENEGRO CALVACHY
San Juan de Pasto, doce (12) de septiembre de dos mil catorce (2014)
MEDIO DE CONTROL:
RADICACIÓN:
DEMANDANTES:
DEMANDADAS:
REPARACIÓN DIRECTA
52001-23-33-000-2012-0100(0602)-01
TERESITA BENAVIDES CALDERON y OTROS
NACIÓN - MINISTERIO DE DEFENSA –
POLICIA NACIONAL - RAMA JUDICIAL Y
FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN
De conformidad con el artículo 153 del C.P.A.C.A., procede EL TRIBUNAL
ADMINISTRATIVO DE NARIÑO, Sala de Decisión del Sistema Oral a decidir el
recurso de apelación instaurado por el apoderado de la parte demandante, frente a
la sentencia de primera instancia de fecha 21 de febrero de 2014, proferida por el
JUZGADO PRIMERO ADMINISTRATIVO DEL CIRCUITO DE PASTO, por medio
de la cual se accedieron parcialmente a las pretensiones de la demanda.
I.- ANTECEDENTES
1.- LA DEMANDA
1.1.- La señora TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS por
conducto de apoderada judicial, presentó demanda en ejercicio del medio de control
de reparación directa contra la NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALÍA GENERAL
DE LA NACIÓN, MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL, para que con
citación y audiencia del señor Agente del Ministerio Público de ese juzgado en
sentencia definitiva que haga tránsito a cosa juzgada, se acojan las siguientes o
similares,
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SENTENCIA
TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS VS. NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN,
MINISTERIO DE DEFENSA – POLICIA NACIONAL
RADICACION N° 52001-23-33-000-2012-0100(0602)
PRETENSIONES
“PRIMERA.-Que se declare a la NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALÍA
GENERAL DE LA NACIÓN, MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL,
patrimonialmente, solidaria, civil y administrativamente responsables por todos los
perjuicios morales y al daño en la vida en relación causados a los señores
TERESITA BENAVIDES CALDERON, LILIANA PATRICIA BENAVIDES OBANDO,
RITHA CECILIA OBANDO CARVAJAL, GUILLERMO ARTURO BENAVIDES
CALDERON, MARYLU BENAVIDES BURBANO, NELSON WILLIAM BENAVIDES
BENAVIDES, AURA MARINA CALDERON, Y LUIS EDUARDO BENAVIDES
CALDERON, ocasionados en virtud de la falla en el servicio por acción y omisión de
las entidades demandadas, al realizar indebidamente un allanamiento el día 7 de
abril de 2011, en horas 5:40 A.M., a la casa de habitación de la familia Benavides
Calderón, ubicada en la Manzana G, casa 20 primera etapa, Barrio Emilio Botero
de la ciudad de Pasto, Departamento de Nariño, en donde resultaron los
demandantes gravemente afectados en su honra y buen nombre.
SEGUNDA.- Que se condene NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALÍA
GENERAL DE LA NACIÓN, MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL, a
pagar con cargo a sus presupuestos a TERESITA BENAVIDES CALDERON,
LILIANA PATRICIA BENAVIDES OBANDO, RITHA CECILIA OBANDO CARVAJAL,
GUILLERMO ARTURO BENAVIDES CALDERON, MARYLU BENAVIDES
BURBANO, NELSON WILLIAM BENAVIDES BENAVIDES, AURA MARINA
CALDERON, y LUIS EDUARDO BENAVIDES, de condiciones civiles antes
enunciadas, por intermedio de su apoderada, todos los perjuicios morales y al daño
en la vida en relación, que se les ocasionaron con los hechos constitutivos de la
causa petendi, conforme a la siguiente liquidación, así:
a. DAÑOS O PERJUICIOS MORALES:
El equivalente en moneda Nacional de 50 salarios mínimos legales
mensuales vigentes, para cada uno de los poderdantes, por concepto de perjuicio
moral o “Pretium Doloris”, consistente en el profundo trauma psicológico, anímico y
afectación al buen nombre, ocasionados por un mal procedimiento judicial que tuvo
su sustento en una orden impartida por la Fiscalía Tercera Especializada con
ocasión a las labores investigativas y de inteligencia realizadas por la Policía
Judicial, hecho que conllevó a realizar un injusto allanamiento a la casa de
habitación el día 7 de abril de 2011, a las 5:40 A.M., ubicada en la Manzana G, casa
20 primera etapa, Barrio Emilio Botero de la ciudad de Pasto-Nariño, ocasionando
un daño a una familia que gozaba de una excelente reputación, buen nombre y por
ende de buenas relaciones interpersonales con sus vecinos.
b. DAÑO A LA VIDA EN RELACIÓN
El equivalente en moneda Nacional de 50 salarios mínimos legales
mensuales vigentes, para cada TERESITA BENAVIDES CALDERÓN, quien actúa
en nombre propio y en representación de su nieta NORMA VALENTINA
SANTANDER BENAVIDES, LILIANA PATRICIA BENAVIDES OBANDO, RITHA
CECILIA OBANDO CARVAJAL, GUILLERMO ARTURO BENAVIDES CALDERON,
MARYLU BENAVIDES BURBANO, NELSON WILLIAM BENAVIDES BENAVIDES,
AURA MARINA CALDERON, Y LUIS EDUARDO BENAVIDES, consistentes en la
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SENTENCIA
TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS VS. NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN,
MINISTERIO DE DEFENSA – POLICIA NACIONAL
RADICACION N° 52001-23-33-000-2012-0100(0602)
alteración de sus comportamientos frente a las personas que los rodean en le núcleo
familiar y social, y aún mas tratándose de que el señor GUILLERMO ARTURO
BENAVIDES CALDERON, formaba parte de la Junta Directiva del Barrio Emilio
Botero, quien en razón del hecho suscitado el día 7 de abril de 2011, recibió rechazo
por parte de los habitantes de ese barrio ya que para ellos no eran concebible que
un criminal estuviera ocupando un cargo en la junta y como consecuencia de ese
mal entendido fue retirado de su cargo durante cuatro meses.
(…..)”
1.2.- La causa petendi la centra la parte demandante en el sentido de resaltar
que la parte demandada, realizó un allanamiento a la casa de habitación de la
señora Teresita Benavides Calderón, de manera injusta; toda vez que buscaban
encontrar elementos materiales para la construcción de un carro bomba y resulta
que se equivocaron porque no era la casa que buscaban y además no encontraron
nada y con el acto del allanamiento se les ocasionó los perjuicios que ahora
reclaman.
2.- CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA
2.1.- MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL
Se opuso a todas y cada una de las pretensiones de la demanda, en tanto
que no se le puede atribuir a la entidad grado de responsabilidad alguno en los
hechos que ha dado origen al presente debate.
Así mismo aduce que no existe responsabilidad civil y administrativa por el
allanamiento realizado en la propiedad de los ahora demandantes, por cuanto si se
observa la carga probatoria militante en sub – lite, se entiende que el actuar de los
miembros de la Policía Nacional, adscritos al GAULA, obedecieron a órdenes
emanadas por la Fiscalía Tercera Especializada, las cuales se enmarcan bajo las
disposiciones legales vigentes a la fecha de la realización y que se encuentran
contempladas en el Código de Procedimiento Penal.
2.2.- RAMA JUDICIAL – DIRECCIÓN EJECUTIVA DE ADMNISTRACIÓN
JUDICIAL
De igual forma se opuso a todas y cada una de las pretensiones de la
demanda, por cuanto no existe responsabilidad administrativa o patrimonial de la
Entidad ni de ninguno de sus agentes, toda vez que del fundamento fáctico que
soporta la acción judicial ejercida, no se puede acreditar, ni tampoco inferir, la
intervención u omisión funcional de los Jueces de la República que haya conllevado
a la situación que se dice se presentó.
Así mismo, adujo que el Juzgado Segundo Penal Municipal, con función de
control de garantías, celebró audiencia de revisión de legalidad con radicado No.
52001600048201103410, en la cual se declaró ajustada a la Constitución y la ley la
orden de registro y allanamiento emitida por la Fiscalía. En consecuencia la función
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SENTENCIA
TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS VS. NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN,
MINISTERIO DE DEFENSA – POLICIA NACIONAL
RADICACION N° 52001-23-33-000-2012-0100(0602)
jurisdiccional que ejerció el juzgado, no se ve comprometida en este asunto, puesto
que los hechos materia de controversia radican en la actividad desempeñada por
los miembros de la Policía Nacional a órdenes de la Fiscalía Tercera Especializada
de Pasto, sin que para ese preciso momento haya existido intervención funcional de
los jueces penales.
1.2.3.- FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN
Manifestó que en cuanto a los hechos aludidos, se atiene a lo que de ellos
resulte probado en legal forma dentro del proceso de la referencia.
Argumenta que la actuación de la Fiscalía se surtió de conformidad con la
Constitución política y las disposiciones sustanciales y procedimentales vigentes
para la época de los hechos, actuación de la cual no es ajustado a derecho a
predicar un defectuoso funcionamiento de la administración de justicia y ninguna
clase de error en la diligencia de allanamiento.
De igual manera señala, que es al juez a quien corresponde dentro del
sistema actual la decisión de aceptar o descartar la imputación y la solicitud que sea
formulada por el fiscal y que por modo alguno condiciona la valoración y la
determinación que el juez ha de adoptar, pudiendo éste avalar, o no, la postulación
del ente acusador que siempre estará sujeta a la decisión del juzgador. Y que por
lo tanto se está en presencia de un eximente de responsabilidad a favor de la
Fiscalía General de la Nación, como es la falta de legitimación en la causa por
pasiva. Así mismo indica la apoderada que la ley permite en ciertos casos la
retención de personas, el allanamiento, la requisa, la retención preventiva de
ciudadanos, en los cuales se causa un perjuicio pero dadas las circunstancias, la
persona tendría el deber de soportalos.
3.- FALLO DE PRIMERA INSTANCIA
Con fecha 01 de abril de 2014, el Juzgado emitió sentencia por la cual
accedió parcialmente a las pretensiones de la demanda; condenando a la Nación –
Fiscalía General de la Nación al pago por perjuicios inmateriales en un monto de
cinco (5) s.m.l.m.v. a favor del señor Luis Eduardo Benavides Calderón y de la
señora Teresita Benavides Calderón.
El a quo expuso como problema jurídico el siguiente:
“(…)
¿La NACIÓN – RAMA JUDICIAL; NACIÓN – FISCALÍA GENERAL DE LA
NACIÓN, y NACIÓN – MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL son
responsables administrativa, solidaria y patrimonialmente por ordenar, practicar y
declarar ajustada a derecho la diligencia de allanamiento y registro sobre la casa
20, primera etapa del Barrio Emilio Botero de la ciudad de Pasto?
Se formuló la siguiente tesis:
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TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS VS. NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN,
MINISTERIO DE DEFENSA – POLICIA NACIONAL
RADICACION N° 52001-23-33-000-2012-0100(0602)
(…)
“Teniendo en cuenta el material obrante en el proceso, la respuesta al
problema jurídico es positiva respecto de la NACIÓN – FISCALÍA GENERAL DE LA
NACIÓN, toda vez que la investigación previa a la orden de allanamiento fue
deficiente, de tal suerte que la diligencia se practicó en un inmueble que no
correspondía al objetivo de la orden impartida.
En relación con la NACIÓN – RAMA JUDICIAL – DIRECCIÓN EJECUTIVA
DE ADMINISTRACIÓN JUDICIAL Y NACIÓN – MINISTERIO DE DEFENSA –
POLICÍA NACIONAL, la respuesta es negativa, en la medida que sus actuaciones
se ajustaron a los parámetros de la normatividad vigente.”
El Despacho para efectos de apoyar su tesis, se fundamenta en la
responsabilidad que tiene el Estado de resarcir los daños antijurídicos conforme lo
señala el artículo 90 de la Carta Política. Responsabilidad que se encuentra
demostrada, en la medida en que al momento de realizar la diligencia de
allanamiento se hizo en un inmueble distinto al de la residencia de la persona
sindicada. El Despacho argumenta que para la procedencia de la acción reparatoria
debe existir un daño causado a un particular en su persona o en sus bienes, que
para el caso en concreto según la tesis del Despacho se encuentra configurado
únicamente para el señor Luis Eduardo Benavides Calderón y la señora Teresita
Benavides Calderón.
Para lo anterior, citó jurisprudencia del Consejo de Estado, a fin de concluir
que “…el daño antijurídico ha sido definido como la lesión, menoscabo, perjuicio
detrimento, patrimonial o extra patrimonial, de los bienes o derechos de los cuales
el titular no tiene el deber jurídico de soportar, de manera que en cada juicio le
corresponde al demandante acreditar o demostrar cada uno de los elementos
constitutivos del daño antijurídico, estos es i) la lesión patrimonial o extra patrimonial
del bien jurídico del cual es titular; ii) que la lesión o el menoscabo no se encuentre
en el deber jurídico de soportarlo-anti juridicidad.
Para el despacho, y conforme los medios de prueba existentes, el daño
resulta imputable a la entidad pública demandada, NACIÓN – FISCALIA GENERAL
DE LA NACIÓN, puesto que al practicarse la diligencia se pudo comprobar que en
el inmueble, no residía alias “Milton” sino el señor LUIS EDUARDO BENAVIDES
CALDERÓN y la señora TERESITA BENAVIDES CALDERÓN, personas que
atendieron la diligencia y permitieron el ingreso del personal uniformado que tenia
la tarea de adelantar el allanamiento al inmueble. Así mismo, se constató que la
persona que buscaban vivía en la casa 16 del mismo barrio y al dirigirse a ese lugar
lo contactaron y pudieron realizar el registro de ese inmueble.
En conclusión las funciones que le corresponde a la NACIÓN – FISCALÍA
GENERAL DE LA NACIÓN como entidad encargada del control y dirección de la
investigación penal, así como la facultad exclusiva que tiene de ordenar registros y
allanamientos de inmuebles, permiten considerar que el daño sufrido por los
señores LUIS EDUARDO BENAVIDES CALDERÓN y la señora TERESITA
BENAVIDES CALDERÓN le es imputable. Así mismo, es posible concluir que no
se puede imputar daño alguno a la NACIÓN – RAMA JUDICIAL – DIRECCIÓN
EJECUTIVA DE ADMINISTRACIÓN JUDICIAL, porque no fue la entidad que
adelantó las labores de investigación previas y ordenó el registro y allanamiento al
inmueble de los demandantes y su labor de legalización se ciñó a los parámetros
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TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS VS. NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN,
MINISTERIO DE DEFENSA – POLICIA NACIONAL
RADICACION N° 52001-23-33-000-2012-0100(0602)
generales fijados en el C.P.P.; además tuvo como base la legalidad los documentos
que la fiscalía tuvo en cuenta para ordenar la práctica de la diligencia, pruebas en
las cuales la Fiscal siempre aseguró que antes de emitir las órdenes respectivas se
verificaron todos los inmuebles y los habitantes de los mismos.
En relación con la NACIÓN – MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA
NACIONAL no es posible imputarle responsabilidad alguna por dos razones
fundamentales: (i) los uniformados pertenecientes a la autoridad en mención se
limitaron a cumplir la orden que emitió la Fiscalía Tercera Especializada de Pasto,
en los términos y condiciones fijadas en la misma y (ii) el actuar como autoridad de
apoyo de la labor de la Fiscalía, no actúan en nombre y representación de la
NACIÓN – MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL sino como policía
judicial y dependiente funcional de la NACIÓN – FISCALÍA GENERAL DE LA
NACIÓN.
4.- RECURSO DE APELACIÓN
Mediante escrito radicado el día 24 de abril de 2014, el apoderado judicial de
la parte demandante, interpuso recurso de apelación, el cual fue concedido
mediante auto de fecha 6 de junio de 2014, en el efecto suspensivo. El sustento del
recurso está plasmado en el siguiente tenor:
“No compartimos la decisión de primera instancia en no reconocer los daños
morales de mi representado, por cuanto se desconoce que el ser víctima de un
hecho del cual una persona no tienen el deber de soportar, genera de manera
subjetiva en dicha persona un sufrimiento interno, pues basta con las declaraciones
de los señores testigos, los cuales dan fe del sufrimiento moral de los demandantes,
rindiendo su declaración bajo gravedad de juramento, siendo oídos y controvertidos
en audiencia, por tal razón no se puede exigir la existencia de otro medio de pruebas
para acreditar el daño moral, pues no existe tarifa legal que así lo exija, por tal razón
debe entrarse a reconocer la existencia de unos perjuicios morales en las personas
de los demandantes, compensándolos por una carga que no estaban en la
obligación de soportar, que el final conllevó a lesionar sus derechos patrimoniales y
extra patrimoniales, violando sus derechos fundamentales, como la intimidad,
dignidad humana y libertad.
Por otro lado, no puede desconocerse que al ser afectado el derecho a la
intimidad de los señores TERESITA BENAVIDES CALDERÓN y el señor LUIS
EDUARDO BENAVIDES CALDERÓN, también son afectados sus padres,
hermanos y demás familiares en su parte moral o inmaterial, pues no puede
desconocerse que los sentimiento de pertenezco frente a sus hermanos y familiares
también causa un agravio injustificado en la parte moral y afectiva, la cual se
presume. En este sentido no se requiere otro tipo de prueba para establecer que
esos lazos afectivos conlleven a inferir que existe un sufrimiento causado en su
persona.”
En cuanto a la existencia de daños a la vida de relación manifestó:
“No compartimos la decisión de primera instancia al no recomer (sic) este
derecho, por cuanto mis representados fueron objeto de burlas, mofas, que incluso
el señor testigo JAIME DE JESUS GOMEZ FLORES, manifestó en la misma
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TERESITA BENAVIDES CALDERÓN Y OTROS VS. NACIÓN, RAMA JUDICIAL – FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN,
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audiencia y en presencia misma como asistente el demandante GUILLERMO
BENAVIDES CALDERÓN, que él ya no era más amigo de este demandante, por
los hechos que ahora se demandan y por la reputación que ahora ostenta en el
barrio, y la cual se hace extensiva a su familia, entonces como no se puede decir
que no hay daño si en plena diligencia se hace evidente este tipo de afectación con
los demandantes. Sumado a ello las otras testigos dan fe de este tipo de daños.
Reiterando que los testigos fueron claros, contestes y precisos en sus declaraciones
los cuales fueron oídos y controvertidos en audiencia sin haber sido tachados,
entonces no se entiende por que no se le da valor probatorio a su declaración si son
un medio de prueba que tenían por objeto probar estos hechos. Este
desconocimiento de estas pruebas vulnera el derecho fundamental de mis
representados al debido proceso, derecho de contradicción y defensa y acceso
efectivo de la administración de justicia, pues reitero no existe tarifa legal que exija
otro medio de prueba, pues estos testimonios rendidos bajo la gravedad de
juramento no fueron controvertidos y tienen plena validez probatoria para demostrar
no solo el daño a la vida en relación, sino que además los daños morales.
En cuanto a la responsabilidad de la RAMA JUDICIAL - DIRECCIÓN
EJECUTIVA manifestó:
“En este asunto, el Juzgado Segundo Penal Municipal de garantías legalizó
con posterioridad la diligencia de allanamiento, sin hechos fundados, pues si bien
es cierto en principio la Fiscalía en conjunto con la Policía fue la recopiló toda la
información y demás elementos probatorios, la misma Fiscalía dio a conocer en
diligencia que no se había allanado la casa de alias “ MILTON” sino la casa de la
familia Benavides Calderón y pese a esto lo legalizó, entonces como no va a resultar
comprometida su responsabilidad, si en función de garantías avala una diligencia
en la que se ven comprometidos derechos fundamentales de personas que nada
tenian que ver con los hechos investigados por la Fiscalía 3° especializada, máximo
si este mismo ente investigador le puso de presente que allanó otro inmueble.”
Referente a la responsabilidad de la POLICÍA NACIONAL adujo:
“…Existe responsabilidad de la POLICÍA NACIONAL, por cuanto debió
identificar e individualizar el inmueble donde habitada el individuo objeto de la
investigación criminal (alias Milton), con certeza de tal manera que se hubiere
evitado realizar en indebida forma el allanamiento, y aún más tratándose de una
investigación de vital importancia en tratándose de la seguridad de la comunidad...”
5.- ALEGATOS DE CONCLUSIÓN
5.1.- PARTE DEMANDANTE
Se abstuvo de presentar alegatos de conclusión.
5.2.- PARTE DEMANDADA
5.2.1.- El apoderado del MINISTERIO DE DEFENSA – POLICÍA NACIONAL,
allegó alegatos de conclusión visible a folios (504 – 507), expresando:
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MINISTERIO DE DEFENSA – POLICIA NACIONAL
RADICACION N° 52001-23-33-000-2012-0100(0602)
“No es posible imputarle responsabilidad en el caso que ocupa la atención en
su despacho, ya que lo uniformados de la institución se limitaron a cumplir la Orden
que emitió la Fiscalía Tercera Especializada de Pasto, en los termino y condiciones
que allí se establecieron, adicionalmente la labor que desarrolla la policía judicial y
dependen funcionalmente de la Nación – Fiscalía General de la Nación. Razones
por las que la declaratoria de FALTA DE LEGITIMACIÓN EN LA CAUSA POR
PASIVA ya fue declarada.”
5.2.2.- El apoderado de la RAMA JUDICIAL – DIRECCIÓN EJECUTIVA DE
ADMINISTRACIÓN JUDICIAL, también allegó alegatos de conclusión, visible a
folios (514-520). En los cuales manifiesta:
“En el presente asunto, la Juez Segundo Penal Municipal de Pasto, en
función de control de garantías, cumplió un deber legal, respecto del cual no puede
predicarse una falla en la prestación del servicio de administración de justicia, por
cuanto no le era dable declarar la ilegalidad del procedimiento de allanamiento y
registro respecto de las conductas punibles denunciadas, ni tampoco por la presunta
afectación generada a quienes se dice eran residentes de la casa ubicada en el
barrio Emilio Botero de la ciudad de Pasto, por cuanto, de la información rendida
por la Fiscalía Tercera Especializada de Pasto, no se expuso una vulneración ilegal
a los derechos fundamentales de los ciudadanos sindicados y comprometidos con
dicha diligencia…”
5.2.3.- La FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN, se abstuvo de presentar
alegatos de conclusión.
1.5.3.- MINISTERIO PÚBLICO
Es del criterio que debe declararse la responsabilidad solidaria entre la
FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN y la RAMA JUDICIAL, por las siguientes
razones:
En cuanto al daño, el señor agente del Ministerio Público hace alusión, que
efectivamente se ha constatado que existió una equivocación en la dirección de la
casa donde se debía realizar la diligencia de allanamiento. Para lo cual comparte lo
expuesto por el Juez de primera instancia en la medida de que no existe
acreditación del daño por parte de todos los demandantes, puesto que al momento
de realizar el allanamiento quienes residían en la casa de habitación era los señores
LUIS CALDERÓN y TERESITA BENAVIDES.
Sobre la falla del servicio el Ministerio Público manifiesta que se debe acceder
a las pretensiones de la demanda y declararse la responsabilidad solidaria entre la
Fiscalía General de la Nación y la Rama Judicial, teniendo en cuenta que la Fiscalía
tiene como funciones la de investigar y acusar y el Juez de Control de Garantías
función judicial de ejercer un control posterior a las actuaciones, legalizando los
documentos, procedimientos y órdenes del Fiscal.
En cuanto a la indemnización por daños a la vida en relación, es del criterio
que no es pertinente acceder a los mismos, puesto que no se cuenta con medios
de prueba que acrediten una aflicción o afectación por razón del allanamiento.
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1.6.- TRÁMITE APELACIÓN
1.- Por acta individual de reparto de 19 de mayo de 2014, el recurso de
apelación fue asignado a este Despacho, donde fue puesto a disposición por parte
de la Secretaria de la Corporación con fecha 21 de mayo de 2014.
2.- Mediante proveído de fecha 6 de junio de 2014, se admitió la apelación
de la sentencia y se corrió traslado para alegar de conclusión.
3.- El Ministerio Público con fecha 27 de junio hogaño, presentó concepto
sobre el caso en estudio, siendo del parecer que debía declararse la responsabilidad
solidaria entre la Fiscalía General de la Nación y la Rama Judicial.
No existiendo causal de nulidad que invalide total o parcialmente la actuación
procesal surtida, se entra a decidir la apelación previa las siguientes:
CONSIDERACIONES DE LA SALA
Compete a la Sala de Decisión del Sistema Oral, de conformidad al artículo
153 del C.P.A.C.A. dirimir la controversia planteada, para ello adopta el esquema
que se esboza a continuación, para su estudio y decisión correspondiente:
1.- TEMA JURÍDICO
Responsabilidad extracontractual del Estado por error judicial.
2.- PROBLEMAS JURÍDICOS
2.1.- PRINCIPAL
¿Debe declararse a la NACIÓN, RAMA JUDICIAL, MINISTERIO DE
DEFENSA – POLICÍA NACIONAL, como responsables solidarios de la FISCALÍA
GENERAL DE LA NACIÓN, por los perjuicios morales y el daño a la vida en relación
causados a la señora TERESITA BENAVIDES CALDERON Y OTROS,
ocasionados en virtud de la falla del servicio por acción u omisión al realizar
indebidamente un allanamiento?
2.2.- ASOCIADO
¿La diligencia de allanamiento y registro llevada a cabo sobre la casa 20,
primera etapa, del Barrio Emilio Botero de Pasto, generó efectivamente daños
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morales a todos los demandantes, que deben ser reparados por las entidades
demandadas?
3.- TESIS DE LA SALA
La Sala sostendrá la tesis entorno a que la sentencia de primera instancia
deberá ser confirmada, habida cuenta que al analizar las pruebas debidamente
aportadas al plenario, se demostró la existencia de un daño al realizar
indebidamente un allanamiento el día 07 de abril de 2011 en la casa 20, manzana
G, primera etapa, Barrio Emilio Botero de la ciudad de Pasto. Así como también se
pudo comprobar que al practicarse la diligencia en el inmueble en mención, no
residía alias “Milton” sino el señor Luis Eduardo Benavides Calderón y la señora
Teresita Benavides Calderón.
En cuanto a la imputación de responsabilidad, este Despacho comparte la
tesis emitida por el Juzgado de primera instancia, en cuanto corresponde a la
Fiscalía General de la Nación asumir la imputación del daño que los demandantes
hoy plantean, no así frente al Ministerio de Defensa - Policía Nacional y Rama
Judicial – Dirección Ejecutiva de Administración Judicial, postura esta, que se aparta
de lo planteado por el señor Agente del Ministerio Público, al argumentar la
responsabilidad solidaria entre la Fiscalía y la Rama Judicial; toda vez que no les
asiste responsabilidad habida cuenta que ejercieron sus atribuciones dentro del
marco legal de competencias que les correspondía asumir en el caso sometido a
estudio.
La tesis de la Sala se desarrollará en el texto integral de esta providencia.
4.- FUNDAMENTOS PARA LA DECISIÓN.
Para entrar al estudio sobre las razones de inconformidad que llevaron a
presentar el recurso de alzada contra la sentencia de primera instancia, dictada por
el Juzgado Primero Administrativo del Circuito de Pasto (N), se hace necesario,
delimitar el objeto de la litis a resolver, circunscribiéndolo a determinar si la
imputación del daño reclamado, corresponde igualmente a la Rama Judicial y
Policía Nacional, o estrictamente a la Fiscalía General de la Nación como bien lo
resolvió el Juzgado de primera instancia. Por último corresponderá analizar lo
concerniente a los perjuicios morales que solicita la parte actora.
Ahora bien, frente al tema que nos incumbe vale recordar que para la
existencia de responsabilidad patrimonial por parte del Estado, es indispensable
que confluyan tres características esenciales: i) la presencia de un daño antijurídico,
traducido en el perjuicio que sufre el individuo sin mediar carga que lo obligue a
soportarlo, ii) causalidad material, es decir, que el perjuicio se haya generado en
virtud a una actuación u omisión estatal y iii) que surja una imputación jurídica, esto
es, que le sea atribuido jurídicamente al Estado el origen del daño.1
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Ver sentencia C- 918-2002. M.P Jaime Araujo Rentería.
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En cuanto al primer elemento a analizar, consistente en la presencia del daño
antijurídico, la Sala no entra a debate, toda vez que ello quedó probado y reconocido
en la sentencia de primera instancia, sin que haya motivos de inconformidad en el
recurso de alzada.
No obstante, procede la Sala a verificar si efectivamente esa producción del
daño, le corresponde asumir en igual medida a la Policía Nacional y a la Rama
Judicial.
Los hechos probados dentro del proceso, dan cuenta que efectivamente la
diligencia de allanamiento adelantada por la Policía Nacional debidamente
ordenada por la Fiscalía Tercera Especializada (folio 307), se practicó el día 7 de
abril del año 2011 a partir de las 5.40 a.m. de manera equívoca al errar en la
dirección del inmueble a registrar, pues los datos e información de la investigación
criminal, daban cuenta de la permanencia de un hombre “alias Milton” –investigado, en la casa 20 Etapa I del barrio Emilio Botero.
Adelantada la diligencia correspondiente, se encontró que en el inmueble se
hallaba ocupado por los señores Luis Eduardo Benavides Calderón y Teresita
Benavides Calderón, en calidad de tenedores de la propiedad, sin que se encuentre
en ella ninguna evidencia física, ni material probatorio alguno, propio de la
investigación penal por el delito de “Fabricación, tráfico y porte de armas y
municiones de uso privativo de las fuerzas armadas y explosivos”. En dicha
diligencia, igualmente se constató que “alias Milton” no residía en la casa registrada,
sino por información suministrada en el momento del allanamiento, se logró constar
que el investigado, residía en la casa 16 de la misma etapa y barrio donde se
adelantó la actuación de la policía judicial, esto es, en la casa 16 Etapa I del barrio
Emilio Botero, inmueble que también fue registrado, según da cuenta la prueba
documental allegada al proceso. (Folios 284-288).
Lo anterior deja entre ver entonces que al momento de efectuar la diligencia
de allanamiento en un inmueble distinto al de la residencia de la persona sindicada,
se lesionó la inviolabilidad del domicilio y la intimidad de las personas que se
encontraban en el lugar donde se adelantó el registro y allanamiento.
-
IMPUTACIÓN DEL DAÑO:
La denominada imputación jurídica (imputatio iure o su subjetiva) supone
establecer el fundamento o razón de la obligación de reparar o indemnizar
determinado perjuicio derivado de la materialización de un daño antijurídico, y allí
es donde intervienen los títulos jurídicos de imputación que corresponden a los
diferentes sistemas de responsabilidad que tienen cabida tal como lo ha dicho la
jurisprudencia en el artículo 90 de la Constitución Política2.
En este caso en particular, se pretendió endilgar responsabilidad por la
causación del daño al Estado en cabeza de la Nación – Ministerio de Defensa
Policía Nacional – Rama Judicial – Fiscalía General de la Nación, por la realización
de un allanamiento de manera equivocada en la casa de habitación de la familia
Calderón Benavides, hoy demandantes.
2
Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia. de 12 de julio de 1993 (exp. 7.622).
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Al respecto, importante es manifestar que la Sala comparte la decisión
proferida por el Juzgado de primera instancia, en el sentido de atribuir la causación
del daño solamente a la Fiscalía General de la Nación, bajo los preceptos
normativos del artículo 250 C.P. modificado por el art. 2, acto legislativo No. 03 de
2002, y no así frente a la Rama Judicial y Policía Nacional.
La norma en cita, dispone que a la Fiscalía General de la Nación, le
corresponderá:
“… 2. Adelantar registros, allanamientos, incautaciones e interceptaciones de
comunicaciones. En estos eventos el juez que ejerza las funciones de control de
garantías efectuará el control posterior respectivo, a más tardar dentro de las treinta
y seis (36) horas siguientes, al solo efecto de determinar su validez.”
En igual sentido, el artículo 219 del C.P.P. señala:
Artículo 219. Procedencia de los registros y allanamientos. El fiscal
encargado de la dirección de la investigación, según lo establecido en los
artículos siguientes y con el fin de obtener elementos materiales probatorios
y evidencia física o realizar la captura del indiciado, imputado o condenado,
podrá ordenar el registro y allanamiento de un inmueble, nave o aeronave, el
cual será realizado por la policía judicial. Si el registro y allanamiento tiene como
finalidad única la captura del indiciado, imputado o condenado, sólo podrá
ordenarse en relación con delitos susceptibles de medida de aseguramiento de
detención preventiva. (Negrilla y subrayado, fuera del texto original).
Así entonces, sin mayor análisis de los anteriores postulados normativos, se
permite concluir que la Fiscalía General de la Nación, como entidad encargada del
control y dirección de la investigación penal, así como de la potestad exclusiva que
tiene de ordenar registros y allanamientos de inmuebles, le es imputable el daño
sufrido por los señores Luis Eduardo Benavides Calderón y la señora Teresita
Benavides Calderón que hoy reclaman.
Sin embargo, en lo que corresponde a la Policía Nacional, Rama Judicial –
Dirección Ejecutiva de Administración Judicial, los argumentos de esta Corporación
difieren de los formulados por el apelante y del señor Agente del Ministerio Público.
Dentro del sub lite, el actuar de la Policía Nacional se consolidó en la
participación como policía judicial en la diligencia de allanamiento que se reprocha,
actuación que se diferencia cuando actúa como policía administrativa propia que
adelantan los agentes y demás miembros de esa institución, pues tal como lo dijere la
Corte Constitucional en sentencia T - 425 de 1994, “…una de las grandes diferencias
entre la policía administrativa y la judicial, es que la labor de la policía administrativa
es eminentemente preventiva y la de la policía judicial es detener los atentados contra
el orden público una vez que ellos han acaecido…” diferencia que ha sido reiterada
en la sentencia C - 024 de 1994, en los siguientes términos: “ La noción de Policía
Judicial es el conjunto de autoridades que colaboran con los funcionarios judiciales en
la investigación de los delitos y en la captura de los delincuentes. La concepción
moderna de la Policía judicial es la de un cuerpo que requiere la aplicación de
principios de unidad orgánica y, sobre todo, de especialización científica y que actúa
bajo la dirección funcional de los fiscales o los jueces. Si bien es cierto que la Policía
Nacional por mandato constitucional cumple funciones de Policía Judicial en forma
permanente, así como otros servidores públicos según lo dispone el artículo 310 del
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Código de Procedimiento Penal, sus funciones se deben cumplir bajo la dirección y
coordinación del Fiscal General y sus delegados.”
Lo anterior entonces, deja entrever que la Policía Nacional no está llamada a
responder en el presente caso por el daño que se le imputa, pues éste – el daño- tuvo
lugar por la actuación investigativa propia de la Fiscalía General de la Nación a través
de la Policía Judicial, y no por un actuar independiente de miembros de la Policía
Nacional.
A éste propósito habrá de referirse a los artículos 200 y 203 del C.P.C., en
los cuales se define a la Policía Judicial como la función que cumplen algunos
organismos del Estado para apoyar la investigación penal, en el campo
investigativo, técnico, científico y operativo; por iniciativa propia o por orden
impartida por el Fiscal Director de la Investigación, para recaudar los elementos
materiales de prueba y evidencia física que permitan determinar la ocurrencia de la
conducta punible y la responsabilidad de los autores o participes. Si bien dentro de
los organismos con funciones de policía judicial se encuentra la Policía Nacional, su
competencia funcional esta adscrita a la Fiscalía General de la Nación, pues las
funciones permanentes de policía judicial están atribuidas a los servidores de
Cuerpo Técnico de Investigación – CTI y Policía Nacional para realizar en forma
continua actuaciones de apoyo a la investigación penal, y aquellas funciones
supletorias de policía judicial están adjudicadas a la policía nacional –administrativa, en los lugares del territorio colombiano donde no hubiere servidores de Policía
Judicial de la Policía Nacional.
Ahora bien, en lo que respecta a la Rama Judicial – Dirección Ejecutiva de
Administración Judicial, tampoco está llamada hacerse responsable del daño que
se busca reparar, pues la actuación de la Jueza Segunda de Penal Municipal con
función de garantías, se encontró ajustada a la legalidad, esto es, cumplió con lo
que su deber jurisdiccional le señaló.
Es cierto que el control de legalidad que efectúa el Juez de Control de
Garantías puede resultar de un control previo y de uno posterior, según lo ha
determinado el legislador en el Código de Procedimiento Penal. Es así, como para
el caso del allanamiento, la diligencia adelantada por la Fiscalía debe someterse a
un control posterior, el cual implica el deber de protección de los derechos y
garantías fundamentales que están en juego, cuyo análisis debe comprender
aspectos formales y materiales, tal como lo expone la Corte Constitucional en la
Sentencia C- 334 de 12 de mayo de 2010.
“Respecto de la oportunidad del control judicial sobre las actuaciones de
la Fiscalía y de la policía judicial existen diferencias entre el que opera de
modo previo y el que ocurre con posterioridad. En el caso del control
previo, procede una actuación judicial que pondera entre los intereses de
la investigación, las razones aducidas por la Fiscalía, el delito investigado
y las condiciones del sujeto sobre quien o sobre cuyos intereses se
practicaría la actuación, a fin de evitar una restricción excesiva,
innecesaria o afrentosa, que en poco o nada asegure verdad al proceso y
al contrario, afecte desproporcionadamente ámbitos de la intimidad y
privacidad de la persona implicada. Lo que hace el juez es proteger los
derechos del sujeto investigado, impedir que las prerrogativas del Estado
asignadas a la Fiscalía y a su aparato técnico, se usen sin finalidad
concreta, sin justificación, inútilmente y de modo desproporcionado,
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desconociendo el carácter iusfundamental y especialmente protegido de
los bienes jurídicos reconocidos en los derechos individuales sobre los
que la actuación investigativa opera.
En tanto que en el control judicial posterior, que es excepcional y
procedente para las medidas que de modo taxativo señaló la
Constitución en el numeral 2º del artículo 250, se atienden no sólo
aspectos formales sino materiales y por tanto relacionados con los
derechos y garantías fundamentales en juego, y se produce sobre
una diligencia que ya se ha ejecutado y en la que ya se han afectado
derechos fundamentales. En tal sentido, la actuación judicial no
previene la injerencia ilegítima sobre éstos, como sucede en el
control previo, y en caso de encontrar que efectivamente la Fiscalía
y/o la policía judicial han actuado con desconocimiento de las reglas
y
principios
normativos
que
regulan
las
actuaciones
correspondientes, la garantía judicial sirve es para reparar los
derechos limitados en exceso pero en términos procesales, es decir,
excluyendo del expediente la evidencia recaudada con violación de
los protocolos, garantías y procedimientos.” (Negrillas de la Sala).
Así las cosas, pese al error incurrido por la Fiscalía General de la Nación
a la hora de ordenar el allanamiento a la casa 20 Etapa I del Barrio Emilio Botero,
si bien el Juzgado de Control de Garantías legalizó la diligencia encontrándolo
ajustado a las exigencias del artículo 219 al 237 del C.P.P., sumado al hecho de
haberse comunicado en la misma audiencia, que la verdadera residencia del
investigado correspondía a la casa 16 de la Etapa I del Barrio Emilio Botero, -en
la cual posteriormente se hizo un registro con la participación voluntaria del
involucrado-, esa situación no la hace responsable de la imputación del daño
ocasionado, a los señores LUIS EDUARDO BENAVIDES CALDERÓN y
TERESITA BENAVIDES CALDERON.
No sobra manifestar, que el control posterior que ejerce la Jueza Segunda
Penal Municipal con Función de Control de Garantías, -labor de la cual se busca
derivar la imputación del daño- corresponde a un control de legalidad de una
actuación que ya se ha ejecutado, -y en cuyo caso, como el que hoy nos ocupa, fue el allanamiento errado el que configuró la violación al derecho a la intimidad
de los demandantes, mismo que puede afirmarse se agotó en sí mismo con la
injerencia de la policía judicial al inmueble allanado; de allí que la declaratoria de
ilegalidad de la diligencia por parte del Juzgador, en nada hubiese reparado o
minimizado la causación del daño, pues como se reitera, la orden de
allanamiento derivó en estricto sentido de la Fiscalía, y una vez ésta fue agotada
–y con ello, el daño ocasionado- es cuando la Rama Judicial a través de su
operadora jurídica, interviene.
Súmese a lo anterior, que la consecuencia de la declaratoria de ilegalidad
de una actuación investigativa de la Fiscalía y Policía Judicial, no conlleva como
en este caso a evitar el daño causado, o a minimizarlo o repararlo, sino que el
resultado de una injerencia ilegítima si bien conlleva la garantía judicial para
reparar los derechos limitados en exceso, lo es, pero en términos procesales, es
decir, excluyendo del expediente la evidencia recaudada con violación de los
protocolos, garantías y procedimientos de la investigación adelantada, o sea las
consecuencias se ven reflejadas dentro del proceso penal y no en otro.
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DAÑOS MORALES – DAÑO A LA VIDA DE RELACIÓN
La Constitución Política de 1991, en su artículo 28 establece la inviolabilidad
del domicilio, como derecho fundamental, éste se deriva del derecho de la persona
a la libertad personal y busca proteger los lugares en donde una persona desarrolla
su privacidad. Lo anterior significa que la inviolabilidad del domicilio no protege tanto
un espacio físico, en sí mismo considerado, sino al individuo en su seguridad,
libertad e intimidad.
En efecto, el derecho mencionado protege ciertos espacios, en el entendido de
que constituyen una esfera propia de la autonomía personal que, al ser sede de
sentimientos, afectos y actividades, deben estar cubiertos de cualquier tipo de
intrusión, molestia, inferencia o invasión externa. `
Frente al tema que hoy nos ocupa, la causación del daño lleva implícito la
obligación de reparar la aflicción moral causada a los moradores de la casa de
habitación injustamente allanada, los cuales deben encontrarse debidamente
sustentados y probados a fin de proveer su indemnización.
De la revisión probatoria del expediente se advierte, que los daños morales
reclamados en la demanda constituyen una reclamación intrínseca al hecho
causante del hecho generador del mismo, toda vez que el allanamiento consiste en
el ingreso a un domicilio con fines de investigación, cuyo registro recae en
inspección del lugar para la búsqueda de objetos o personas relacionadas con un
delito u otro acto procesal, el cual comporta la restricción de derechos
constitucionales como la inviolabilidad del domicilio y la intimidad de los moradores
del inmueble allanado.
En consecuencia, esa interrupción e injerencia errada por parte de la Fiscalía
General de la Nación, a la vivienda de los demandantes, en sí mismo comporta un
perjuicio en el derecho a la intimidad y al buen nombre que no estaban obligados a
soportar, los cuales al derivarse de su moral personal, se genera un perjuicio que
debe ser resarcido, máxime cuando se trata de un perjuicio que comporta el ámbito
personalísimo de cada individuo con trascendencia en el contexto social donde se
desenvuelve.
La Corte Constitucional en Sentencia SU-056 de 1995, en cuanto al derecho
a la intimidad y al buen nombre manifestó:
“El derecho a la intimidad hace referencia al ámbito personalísimo de cada
individuo o familia, es decir, a aquellos fenómenos, comportamientos, datos y
situaciones que normalmente están sustraídos a la injerencia o al conocimiento de
extraños. Lo íntimo, lo realmente privado y personalísimo de las personas es, como
lo ha señalado en múltiples oportunidades esta Corte, un derecho fundamental del
ser humano, y debe mantener esa condición, es decir, pertenecer a una esfera o a
un ámbito reservado, no conocido, no sabido, no promulgado, a menos que los
hechos o circunstancias relevantes concernientes a dicha intimidad sean conocidos
por terceros por voluntad del titular del derecho o por que han trascendido al dominio
de la opinión pública.”
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Por su parte, el derecho al buen nombre “es esencialmente un derecho de
valor porque se construye por el merecimiento de la aceptación social, esto es, gira
alrededor de la conducta que observe la persona en su desempeño dentro de la
sociedad. La persona es juzgada por la sociedad que la rodea, la cual evalúa su
comportamiento y sus actuaciones de acuerdo con unos patrones de admisión de
conductas en el medio social y al calificar aquellos reconoce su proceder honesto y
correcto. Por lo tanto, no es posible reclamar la protección al buen nombre cuando
el comportamiento de la persona no le permite a los asociados considerarla como
digna o acreedora de un buen concepto o estimación.”
Por lo anterior, el perjuicio moral contrario a lo dicho por el juez de primera
instancia debe ser reconocido máxime cuando de la valoración de los testimonios
recaudados, dan cuenta de la aflicción moral de la señora TERESITA BENAVIDES
CALDERON, tal como lo refiere la testigo MIRIAM DEL SOCORRO MORENO
PAREDES en el minuto 35:58 de la audiencia, al manifestar, que la demandante se
vio afectada moralmente “se enfermó de los nervios, no quería salir a la calle, lloraba
por todo…”,
Lo mismo encontró sustento, cuando en el relato del señor JAIME JESÚS
GÓMEZ FLOREZ, refiere en el minuto 25:18 de la audiencia; “en esa vaina de los
barrios, hablando popularmente, si uno descacha… los barrios se burlan de uno, le
ponen apodos y sobrenombres… uno se retira, a pesar que uno vive en comunidad
uno no quiere enrolar tanto, .. sobre todo en la profesión mía, soy comerciante de
autos y si lo ven mal ajuntado siempre se pierde prestigio... al señor Guillermo le
decía Milton, a la señora Patricia… les empezaron a cambiar de nombre... en el
barrio le decían Milton y eso en el barrio era una persona que siempre tiene
antecedentes… y Patricia la esposa de Milton…”
Ahora bien, a efectos de indemnizar los daños para la Sala es indispensable
retomar lo dicho en sentencia del Consejo de Estado de unificación jurisprudencial
del 28 de agosto de 20143, en cuanto a la reparación de este tipo de daños, los
cuales van más allá de una indemnización monetaria.
“…En esa medida todo abuso o desbordamiento arbitrario del poder público
que vulnere los derechos de los asociados y se materialice en daños antijurídicos
genera un deber para el Estado de i) restituir; ii) indemnizar; iii) rehabilitar; iv)
satisfacer y v) adoptar garantías de no repetición (…) La Sala teniendo en cuenta
que la indemnización por vulneración o afectación relevante a derechos
constitucionales y convencionales exige imperativamente que se especifique las
medidas de reparación integral, se ordenarán algunas de estas que son oportunas,
pertinentes y eficaces para contribuir a la reparación del daño producido por
violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional
Humanitario (…)
El daño a bienes o derechos convencional y constitucionalmente amparados
tiene las siguientes características: i) Es un daño inmaterial que proviene de la
vulneración o afectación a derechos contenidos en fuentes normativas diversas: sus
causas emanan de vulneraciones o afectaciones a bienes o derechos
constitucionales y convencionales. Por lo tanto, es una nueva categoría de daño
3
Consejo de Estado – Sala de lo Contencioso Administrativo – Sección Tercera, sentencia de unificación jurisprudencial del
28 de agosto de 2014, Exp. 32988, M.P. Ramiro Pazos Guerrero.
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inmaterial. ii) Se trata de vulneraciones o afectaciones relevantes, las cuales
producen un efecto dañoso, negativo y antijurídico a bienes o derechos
constitucionales y convencionales. iii) Es un daño autónomo: no depende de otras
categorías de daños, porque no está condicionado a la configuración de otros
tradicionalmente reconocidos, como los perjuicios materiales, el daño a la salud y el
daño moral, ni depende del agotamiento previo de otros requisitos, ya que su
concreción se realiza mediante presupuestos de configuración propios, que se
comprueban o acreditan en cada situación fáctica particular. iv) La vulneración o
afectación relevante puede ser temporal o definitiva: los efectos del daño se
manifiestan en el tiempo, de acuerdo al grado de intensidad de la afectación, esto
es, el impedimento para la víctima directa e indirecta de gozar y disfrutar plena y
legítimamente de sus derechos constitucionales y convencionales (…) La
reparación del referido daño abarca los siguientes aspectos: i) El objetivo de reparar
este daño es el de restablecer plenamente a la víctima en el ejercicio de sus
derechos. La reparación de la víctima está orientada a: (a) restaurar plenamente los
bienes o derechos constitucionales y convencionales, de manera individual y
colectiva; (b) lograr no solo que desaparezcan las causas originarias de la lesividad,
sino también que la víctima, de acuerdo con las posibilidades jurídicas y fácticas,
pueda volver a disfrutar de sus derechos, en lo posible en similares condiciones en
las que estuvo antes de que ocurriera el daño; (c) propender para que en el futuro
la vulneración o afectación a bienes o derechos constitucionales y convencionales
no tengan lugar; y (d) buscar la realización efectiva de la igualdad sustancial. ii) La
reparación del daño es dispositiva: si bien las medidas de reparación de este tipo
de daños pueden serlo a petición de parte, también operan de oficio, siempre y
cuando aparezca acreditada su existencia…”
Por lo anterior, para la Sala es importante adoptar una medida resarcitoria
del derecho al buen nombre que se vio afectado a los demandantes, y en
consecuencia, ordenará a la Fiscalía, se publicite este fallo en la página web de la
institución por un tiempo no menor de seis (6) meses así como también en diferentes
locaciones del Barrio Emilio Botero Etapa I, y a través de carteles, se formulen las
disculpas públicas que debe brindar la Fiscalía General de la Nación por el error
incurrido en la diligencia de allanamiento a la vivienda de los señores LUIS
EDUARDO BENAVIDES CALDERON y TERESITA BENAVIDES CALDERON, a
fin de restituir el valor que se construye con el merecimiento de la aceptación social.
Finalmente la Sala no comparte lo alegado por el apelante frente a la
causación de daños morales a los padres, hermanos y demás familiares de los
afectados, pues si bien el vínculo familiar y el sentimiento de parentesco puede
advertirse entre ellos, también lo es, que la causación del daño se ve representado
en el derecho a la intimidad y el buen nombre que recae directamente frente a los
dos moradores de la vivienda. El mismo análisis se efectúa frente al daño a la vida
de relación, el cual no ha quedado probado dentro del proceso.
-
Costas procesales:
En cuanto a la decisión de imponer costas procesales a cargo de los
demandantes y a favor de la Policía Nacional y Fiscalía General de la Nación, la
Sala habrá de revocarla, teniendo en cuenta que si bien, la condena recayó en uno
solo de los demandados como lo es la Fiscalía, el debate de la litis se desencadenó
en un todo, accediéndose a las pretensiones de la demanda manera parcial;
situación misma que en esta instancia conlleva a formular análisis en el mismo
sentido, sin imposición de costas en segunda instancia al demandante toda vez que
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si bien su recurso de apelación en sentido estricto no prosperó totalmente, la
decisión se mantuvo que conlleva a la confirmación del fallo proferido.
Con todo se concluye que esta Corporación debe acceder parcialmente a las
alegaciones del apelante, esto es, la parte demandante, con lo cual se brinda una
respuesta positiva al problema jurídico principal y claridad al asociado.
La Sala acoge los alegatos formulados por la Policía Nacional y la Rama
Judicial, y de forma parcial el concepto del señor Agente del Ministerio Público. Se
aparta parcialmente de los argumentos esbozados en la apelación.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, EL TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DE NARIÑO,
Sala de Decisión del Sistema Oral, administrando justicia en nombre de la República
y por autoridad de la ley,
F A L L A
PRIMERO.- CONFIRMAR la sentencia de fecha 1 de abril de 2014, por medio
de la cual se concedieron parcialmente las súplicas de la demanda, proferida por el
JUZGADO PRIMERO ADMINISTRATIVO DEL CIRCUITO DE PASTO en el asunto
de la referencia.
SEGUNDO.- ADICIONAR el numeral DÉCIMO SEGUNDO en la sentencia,
por medio del cual se adopta una medida resarcitoria a favor de los demandantes,
el cual quedará así:
DECIMO SEGUNDO.- “ORDENAR a la FISCALÍA GENERAL DE LA
NACIÓN, publicite el presente fallo en la página web de la institución por un tiempo
no menor de seis (6) meses; así como también, publicite en diferentes locaciones
del Barrio Emilio Botero Etapa I de la ciudad de San Juan de Pasto (Nariño), y a
través de carteles, las disculpas públicas por el error incurrido en la diligencia de
allanamiento a la vivienda del señor LUIS EDUARDO BENAVIDES CALDERON y
de la señora TERESITA BENAVIDES CALDERON, llevada a cabo el día 07 de abril
de 2011, a las 5:40 a.m. con el fin de restituir el valor que se construye con el
merecimiento de la aceptación social.”
TERCERO.- REVOCAR el numeral SÉPTIMO, de la sentencia de primera instancia
y en su lugar se dispone:
“SÉPTIMO: Sin lugar a condenar en costas a la parte demandante por la
prosperidad parcial de las pretensiones de la demanda; así como también a la
NACIÓN – POLICÍA NACIONAL Y A LA NACIÓN – RAMA JUDICIAL.”
Ejecutoriada esta providencia, por Secretaría se realizarán las respectivas
desanotaciones del libro radicador correspondiente y luego remitirá el expediente al
Juzgado de origen.
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COMUNUNÍQUESE, NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
Providencia estudiada y aprobada en Sala de Decisión de la fecha
Ausente con permiso
PAULO LEÓN ESPAÑA PANTOJA
Magistrado
Firmado en original
OSCAR SILVIO NARVÁEZ DAZA
Magistrado
Firmado en original
ÁLVARO MONTENEGRO CALVACHY
Magistrado
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