50 Ct LA JIRAFA. IV MAS ALTO Dt m ANIMALES VIVIENTES

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ILUSTRACIÓN
POPULAR
fflirze de 1935 - N." 290
mas
secciones
Por e s o s murtdos.
Pequeñas
blogra'
fías y "Algo
en las escuelas. La vuelta
a la costa vasca (excursión) y
los acostumbrados folletines encuadernables
España histórica y Tratado
de
Medicina
Populaf
50 Ct
LA JIRAFA. IV MAS ALTO Dt
m ANIMALES VIVIENTES
SONque doses
jirafas jóvenes, esbeltas, de piel reluciente, piel
una vistosa combinación de grandes manchas solare fondo blanco. Cuando avanzan o se alejan de nosotros
línea rect.i. advertimos algo extraño en sus movimientos,
piíso i's corno un qr;itloso balanceo de danza. El niotípaní iiitdar, inueviMi
\'o se echa de ver en .seijuula
"rimero las dos patas de un Unlo y después las dos del
*'lro, i o n lo que su cuerpo hu de inclinarse unas veces lia*->H la derecha y otras hacia la izquierda buscando apoyo y
*<luiUbrio sobre las patas que sucesivamente van estableciendo contacto con el suelo.
I L U S T R A C I Ó N
P O P U l ^ A R
P R E C I O S
D E
S U S C R I P C I Ó
Director: M. JIMÉNEZ MOYA
Director de la sección de folletines
encuodernables: L o r e n z o C o n d e
Oficinas: Diputoción, 211. - Barcelono
Númaro atraaado
SB
P a r a p r o v i n c i a l , la l u i c r i p a l é a
P U B L I C A
L O S
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A m é r i c a : Un aAo . . H plaa
I o a m i a M l a a a : Un aA< 45
Elamplar a u a l t o
S Á B A D O S
tcria, derta arrogancia de mujer bella y
vanidosa. Pero lo verdaderamente hermoso son sus ojos, unos ojos rasgados, de
mirada envolvente, de brillo misterioso;
unos ojos, en fin. de alto valor fotogénico.
Realmente, más de una estrella de la pantalla lo debe todo o casi todo a unos ojos
asi. La jaula tiene unos ocho o diez metros de lado. La hermosa pareja de jirafas pasea por ella pacíficamente. Sin duda, se ha tomado con resignación el drama de su cautiverio. Drama, porque no
otra cosa es la vida de esos animales condenados a cadena perpetua en las jaulas
de los jardines zoológicos al estilo antiguo.
Estas hermosas jirafas que ahora contemplamos no parecen dominadas por ningún sufrimiento ni malestar, pero nos cuesta creer que un animal que vino al mundo
para vivir en las estepas africanas, en los
campos abiertos, allí donde el horizonte
es un círculo inmenso y se experimenta
en toda su magnitud la emoción de la libertad, pueda hallarse a gusto en el menguado recinto de un parque zoológico donde todavía imperan el enrejado y la tela
metálica.
Apoyados en la baranda de hierro que
impide al público acercarse a las jaulas,
vamos repasando mentalmente datos recogidos aqui y allá, mientras contemplamos
al más alto de los seres vivos que actualmente pjeblan el mundo.
Probablemente, su altura ha sido superada en la historia de la zoología. En
los lejanos tiempos en, que el dinosaurio
«ra el dueño y señor de los bosques, la
jirata hubiera parecido un pigmeo a su lado; pero hoy no existe animal viviente que
pueda medirse con ella.
Su talla normal, al llegar al completo
desarrollo, es de cinco metros y medio.
Otro detalle curioso es que no se le
conoce voz ninguna. Ni en los momentos
de terror ni en los de dolor, por cruel que
éste sea, sale de su boca el más leve sonido. V uno no puede menos de pensar
—pensando én profano— si se perderá la
voz al recorrer el largo camino del cuello.
Los antiguos egipcios conocían ya a la
jirafa, como puede verse en el decorado
de sus milenarias tumbas. En Europa, en
cambio, hasta hace poco más de un siglo,
se tenía de ella un concepto tan vago,
que muchos la creían un ser tan fabuloso
como las sirenas de Uliscs o las serpientes de mar.
Pero el año 1827. Mohammed Alí. bajá
de Egipto, envió a nuestro continente tres
jirafas. Una a Londres, otra a Paris y otra
a Viena; y entonces empezaron a divulgarse su verdadera forma y sus características por fodo el mundo. Hoy. gracias a
la fotografía y al cinematógrafo, ni éste
ni ningún animal puede ser un misterio
para nadie. Por otro lado, hasta los parques zoológicos de mediana categoría tienen sus jirafas.
—Hermosa pareja, ¿verdad? —
Nos volvemos. Es el director del jardín
zoológico, nuestro magnánimo amigo don
Ignacio de Sagarra, tan generoso y tan
amable, qae. cuando no vamos nosotros
a él en busca de datos, viene él a ofrecérnoslos a nosotros.
—Son dos ejemplares magníficos- convenimos sinceramente.
—Estoy orgulloso de la adquisición, aunque desembolsar sesenta y cinco mil pesetas es siempre un poco desagradable.
—¿Trece mil duros?— exclamamos impresionados por la cifra.
—Una cosa asi. El precio exacto fué
veintidós mil quinientos marcos oro.
—¿Los trajeron en jaulas?
—En un jaulón de la altura de un primer piso. Y por si esto no era suficiente,
un m * ]
Nuestros folletines
N este número repartimos, encajada, la
Evolumen
cubierta para encuadernar en rústica el
del «Teatro Clásico Extranjero»,
que acabamos de publicar a fines de enero.
A los que ya nos lo han preguntado, y a
todos los que estén interesados en ello, les
aovertimos que de esta obra n o h a c e m o s
tapas para encuadernar en tela.
Asimismo repartimos en este número, cosidas a la revista, dieciséis páginas de láminas en huecograbado para ilustrar ei folletín de «España Histórica», en la parte
correspondiente al final de la tspaña musulmana
tiana.
y al principio de la tspaña
cris-
en la parte alta de uno de sus lados, llevaba dos ventanas para que las jirafas
pudieran sacar la cabeza. Cuando llegaron, una de ellas tenía fuera todo el cuello, y era gracioso el aspecto de la caja
con un largo apéndice que se movía.
—¿Son jóvenes?
—Tanto, que no han llegado aún a su
completo desarrollo. Todavía han de crecer metro y medio más.
—Por lo que veo, es un animal inofensivo.
—No se fie usted de las apariencias. Hace poco se empeñó un joven en entrar en
la jaula y estuvo a punto de pagar caro
su atrevimiento. Menos mal que el guardián llegó a tiempo de reducir al animal
desmandado cuando ya sus patas delanteras se abrían y cerraban en abanico enviando mandobles a derecha e izquierda.
—¿Las patas delanteras?
—Sí. Las jirafas dan las coces con esas
patas. Y los golpes son tan potentes, que
cuando los leones atacan a las que viven
en libertad, la lucha resulta muy igualada. Más de un rey de la selva queda destrozado o reventado en el lugar de la contienda por efecto de los terribles golpes.
Pero su valentía deja mucho que desear,
pues, para que se decida a presentar combate, será preciso que se vea alcanzada
en su fuga o atacada a traición. Lo primero no es fácil, pues, con sus zancadas
de gigante, logra una velocidad vertigí.
nosa.
—¿De qué-se alimenta?
3
\
los Calés del Brasil
Ion
los más fíaos f aromáticos
CASIS BRASIL
N :
•
M cts.
t pía.
ailalaia u
m
Inaiaalra
—Los parajes abiertos en que vive están poblados a trechos de bosquecillos de
acacias y mimosas, acacias que son lo que
aqui se llaman mimosas, y mimosas que
son lo que aqui se llaman acacias. Las ramas de esos árboles, donde la jirafa alcanza perfectamente con su largo cuello,
son su plato cotidiano. Viéndolas comer, se
advierte una de las características más curiosas de esos animales. Su larga y flexible lengua tiene un gran poder adhesivo y una fuerza notable. De ella se valen para arrancar las ramas. La enroscan
al tallo, tiran y la rama se desprende o
se rompe por fuerte que sea y por sujeta que esté al tronco.
—¿Y se lo comen todo o solamente las
hojas?
—Todo. Tienen buena garganta y mejor
estómago.
—¿Es cierto que pueden pasar hasta
seis meses sin beber?
—Todos los animales que viven en las
regiones donde encontrar agua es tan raro como encontrar oro, tienen gran resistencia para la sed. De lo contrario, su
vida en esos lugares seria imposible. Pero estas dos beben como otro animal cualquiera.—
En este momento, una de las jirafas abre
desmesuradamente las patas delanteras para poder alcanzar con la l)oca unas ramas
que hay en el suelo.
—Cualquiera diría que está haciendo
gimnasia sueca— comentamos.
—Es una postura peligrosa. Sé de algunas jirafas que se han abierto por el pecho por abrir las patas asi.
—Tengo entendido que. por la forma
prolongada y vertical de su cuerpo y por
el color de su piel, se confunden con los
troncos de las mimosas y acacias hasta
el punto de que es difícil distinguirlas.
—Todos los animales, unos más y otros
menos, tienen en el mimetismo una excelente arma de defensa y ataque: defensa, porque así pueden pasar inadvertidos
para el enemigo que los busca en plan de
cazador, y ataque, porque asi pueden caer
por sorpresa sobre los que. siendo más
débiles que ellos, lleguen a sus dominios.
Pero no fodo es enemistad entre los animales, sino que también nos ofrecen la
nota simpática de la convivencia y de la
colaboración. Así. los rebaños de jirafas
no suelen ir nunca solos. El elefante, el
antílope, ei avestruz son algunos de los
que buscan su compañía, porque aquélla,
con su magnífica vista y su extraordinaria
altura, puede abarcar con su mirada una
gran extensión y escudriñar el horizonte
como desde una atalaya. Asi advierte los
peligros cuando están aún muy le anos,
y sus acompañantes pueden darse a a fuga a tiempo al verla huir a ella. A cambio de este servicio, la jirafa recibe otros
de sus compañeros de andanzas, pues también tienen éstos facultades de que aquélla
carece. Asi es cómo el instinto de conservación agrupa a los animales en sociedades, donde se completan y ayudan unos a
otros, como nos completamos y ayudamos
los hombres con nuestras facultades y actividades diversas. —
Y nuestro zoólogo da por terminada la
charla con un apretón de manos. Ei movimiento llama la atención a una de las
jirafas, que asoma la cal)eza, como en demanda de alguna golosina, por encima de
la alta cerca de hierro. Su cuello está apoyado en la barra horizontal que forma el
borde superior de la valla. Un esfuerzo
para llegar con la cabeza a nosotros, y la
barra, con sus seis o siete centímetros de
grosor, se dobla como si fuera un junco.
Y ahora si que apuntamos este detalle
como fin definitivo de
nuestra i n f o r m a c i ó n .
J. B. VALERO
T a l l * r » s G r i r i c o s d . la Sociedad G«n«ral d* PublicaciociM. S. A., colU d* Borrítt.núm. 243 a 249, 8are«toBa.
POR E S O S
AVliffl^OS
•
\
umbre»
carnava
que
Je
refucilan
I O $ j U Jí
ia ciudad de tiE NpoTel-ñviv,
moderno que los judíos
han levantado en la actual Palestina, se han resucitado algunas fiestas de carácter bíblico.
Una de ellas es la del «Purim». Con ella, la población
de Palestina celebra la salvación de los judíos en tiempos
de Ester.
Ocurrió que Aman, favorito
de Asuero, reg de Persia, llevó
su odio hacía los judies hasta
el extremo de conseguir del soberano que promulgara un decreto autorizando a los enemigos de los israelitas a que los
exterminasen. Una joven judia, Ester, consiguió convencer
a Asuero de la maldad de
Aman, pero como los reges
En
Dos figura»
el c o r t e j o
abundan
históricas
en
el desfile
c a r n a v a l e s c o del
.Purim-
l o s Judíos v e s t i d o s c o m o s u s a n t e p a s a d o s de l o s t i e m p o s d e
o !
persas no podían modificar ni
revocar sus decretos una vez
promulgados, lo único que pudo hacer el soberano fué autorizar a los judíos, medíante
otro decreto, a que se defendieran i) pelearan con sus enemigos. El triunfo fué para éstos, que incluso lograron dar
muerte a Aman.
Desde entonces los j u d í o s
conmemoraron anualmente este
hecho con la celebración del
.Purim», fiesta que, al resucitar ahora en la moderna TelAviv, ha adquirido un cariz carnavalesco con sus desfiles por
las calles de la población y los
trajes históricos que llevan, a
modo de disfraz, los que figuran en el cortejo.
Ester
Antes
de e m p r e n d e r el v i a j e h a y q u e c a r g a r e n e l b u q u e p e s q u e r o treinta y c i n c o t o n e l a d a s d e h i e l o .
LA PESCA IIEL AKGKIM>E
BLillAK
^^HB^
lIBLKOKTB
vapor pesquero, un vapor de
EqueLmás
de doscientas toneladas y
es uno de los trescientos cin­
cuenta que se dedican a la pesca
del arenque en el mar del Norte,
parte del puerto pesquero, carga­
do de sal, de hielo y de carbón.
De hielo lleva treinta y cinco
toneladas en la bodega y servi­
rá para conservar el pescado. Pa­
ra salarlo, hay en el vapor cin­
cuenta toneladas de sal. Esto y
veinticuatro toneladas de carbón
para alimentar las máquinas es
lo que el buque pesquero consu­
me en cada viaje, con un coste
total de mil doscientas pesetas,
poco más o menos.
El vapor navega a través del
mar del Norte a una velocidad
de diez millas por hora y, cuan­
do ha recorrido doscientas sesen­
ta, se halla en el Doggerbank,
que es donde hay que echar la
red.
Por la borda va cayendo la
gruesa malla que desaparece bajo
la verde superficie del mar. Es
como una larga serpiente, como
un monstruo marino que buscara
el refugio de las profundidades.
La marcha del vapor va men­
guando. De diez millas por hora
V
L a b o l s a r e p l e t a d e a r e n q u e s v a a ab;lrse s o b r e l a b o d e g a , d o n d e
t a m e n t e s e salará el pescado.
inmedia­
baja a tres. Es que la red obra
a modo de freno y en vano las
máquinas trabajan a todo vapor.
Ha llegado el momento de su­
bir la red. Los pájaros marinos
acuden en profusión atraídos por
el ruido de la maquinilla. Como
en mágica nevada, las blancas
gaviotas giran y vuelven a girar
en torno del buque. Los delfines
se asoman a la superficie reso­
plando. Toda la tripulación está
a estribor para ayudar a las máquina's a subir la red y, por fin,
surge y queda suspendida en ei
aire la bolsa repleta de pescado.
Uno de los expertos pescadores
calcula:
—Hoy hemos llegado a las
cincuenta toneladas.—
Buena pesca. Sobre la bodega,
suspendida en el aire, la bolsa
semeja una enorme bombilla pla­
teada. Las escamas relucientes de
los millares y millares de aren­
ques despiden destellos argenta­
dos.
De pronto, la bolsa se abre
y en el fondo de la l>odega cae
iin torrente de plata. Bajan los
marineros y comienzan por lavar
el pescado —lo lavan con rau­
dales de agua hasta dejarlo bien
HERMANOS
ÁLVAREZ
los años que van transcuENrridos
del siglo xx, han he-
cho mucha y valiosísima labor Serafín y Joaquín ñlvarez
Quintero; pero unos autores
que estrenan su primera obra
en 1888 y ya no cesan en su
intensa labor literaria en los
doce últimos años del siglo
anterior, y que en él es en cl
que cimentan y consolidan su
fama, creemos que no pueden
faltar en esta enumeración de
hombres del siglo xix.
Y ya aquí dejamos esto dicbio para en adelante, puesto
PEQUEÑAS
BIOGRAFÍAS
fl¿ ESPAÑOLES of./
SIGIO^XIX
QUINTERO
to de aquella ciudad. También
en la misma población estrenaron «Belén, 12, principal».
En Madrid, en tanto, consiguen estrenar, y después de
Tos primeros estrenos escriben
prosa y versos llenos de ingenio y gracia y los ilustran
ellos mismos con caricaturas
c h i s p e a n t e s . Frecuentemente
emplean el seudónimo «El diablo cojudo», seudónimo con
que publican también el catálogo cómico ilustrado de tres
o cuatro Exposiciones de Bellas Artes.
Una
Los h e r m a n o s Q u i n t e r o (Serafín a la i z q u i e r d a ) e n el a ñ o 1 8 8 8 , é p o c a e n q u e
estrenaron su primera comedia, 'Esgrima y a m o r . .
que en estas páginas incluiremos a hombres que han brillado en los primeros años del
siglo xx, pero que su triunfo
lo alcanzaron ya en la década anterior.
Serafín y Joaquín Hlvarez
Qníntero que nacieron respectivamente en 1871 y en 1873,
en Utrera (Sevilla), estrenaron su primera obra teatral
«Esgrima y amor», el 30 de
enero de 1888 en el teatro
Cervantes, de Sevilla, siendo
ambos estudiantes del Institu-
«La reja» y «La buena sombra» empiezan a darles nombre; «La vida íntima» y «El
patio» imponen su teatro, y
oon «Los galeotes, (obra que
A u t o c a r í c a t u r a s d e los
Pipióla,
t i p o q u i n t e r l a n o , Intei p r e l a d o por el p i n tor J u a n Francés.
Quintero.
premió la ñ c a d e m í a
Española) consiguen el
éxito definitivo. Sus entremeses son celebradísimos y uno de ellos,
«El chiquillo», es puesto en escena durante
años y años por todas
las compañías cíe comedía y es preferido por
todos los conjuntos de
a f i c i o n a d o s de buen
gusto.
«Clarín», el temido y
admirado crítico, d i c e
de los Qhiíntero: «Son
toda una r e v e l a c i ó n ;
significan un gran aumento en el caudal de
nuestro tesoro literario.
Traen una nota nueva,
rica, original, fresca, esp o n t á n e a , graciosa y
sencilla; muy española;
de un realismo poético
y sin mezcla de afectación ni de atrevimientos
Inmorales. Tanto valen
que vencen al público
por el camino más pe-
creación
f e m e n i n a de l o s f a m o s o s a u t o r e s , C a r m e n , d e l a c o m e d i a
patio», s e g ú n c u a d r o del p i n t o r A l f o n s o C r o s s o .
«El
ligroso, huyendo de seguirle el
morena del todo, = sino de un
mal gusto adquirido; dejando
blanco marfil. = Ojos negros,
el torpe interés del «argumeny tal vez = no tan negras las
to» folletinesco o melodramátimiradas, = que reciben, de su
co por el que despierta la viv^
tez, = irisaciones doradas. =
pintura de la vida ordinaria
Fino cl talle, diminuta = la
en sus rasgos y momentos exmano, y cl pie, invisible; =
presivos y sugestivos.»
toda ella, pulpa de fruta =
Y así, absolutamente triunfamás que mármol insensible. =
dores, entran los hermanos fllNos sonríe estremecida = oe
varez Quintero en cl siglo xx,
plenitud, vaso lleno = de tanto
sin que ni por un momenlicor de vida, = que su boca,
to hayan dejado de alcanen lo moreno = del rostro, es
zar resonantes éxitos en el
casi una herida. = Ágil, ocucentenar de obras que han esrrente, inquieta, = tai riqueza
trenado.
hay de motivos = en su múSon académicos de
la de la Lengua; han
HHH
triunfado r e p e t i d a ^^^H
mente en los escena^^^H
rios de Italia y de
I n g l a t e r r a ; en ei
P a r q u e de M a r i a
Luisa y en la llamada «Glorieta de los
Quintero» se les ha
dedicado una fuentebiblioteca, obra de
Aníbal González, y
en el Retiro de Madrid, otra, i d e a a a
por Coullaut Valera;
los más famosos pintores y escultores organizaron una exposición de obras ejecutadas con cl tema
«Mujeres del teatro
quinterlano»... Todos
los honores y todos
los h o m e n a j e s les
han sido tributados,
y. por ser justos, jamás esos homenajes
y esos honores han
sido discutidos.
Terminaremos estas n o t a s con un
f r a g m e n t o de una
poesía de Eduardo
Marquína en que este excelso poeta dire cómo es la musa
de los Quintero.
«Carne de mayo,
en que abril = aún
templa ci calor, de Los h e r ma n o s Q u i n t e r o c u a n d o y a h a b l a n c o s e c h a modo = que no es
do m u c h o s t r i u n f o s .
PEOUEÑIAS
BIOGRAFÍAS
a4 ESPAÑOLES oí-/
SIGLO^CIX
M o n u m e n t o - b i t l i o t e c a , o b r a del esciiHor L o r e n z o C o u l l a u t V a l e r a , e r i g i d o
el R e t i r o , d e M a d r i d , a los h e r m a n o s < ) u i n t e r o .
sica interior, = que, según dijo
ci poeta, = «cambia, como los
olivos, = con el viento de color». = Arpa vibrante, en la
gama === de sus varias emociones, = llora, ríe, olvida g a m a ;
= y es, según las ocasiones,
•= niña, mujer, hembra o dama. = (Detalle importante hoy
día = y además revelador =
de virginal lozanía: == no prescindió todavía = de las tintas
del rubor.) = Su rostro, aunque no lo lleve = con afeites,
se lo toma = de tuego; su pecho es nieve = y tiene, justo,
el relieve = del pecho de una
paloma... =^ Sí no anda, copia
el aplomo =
<a>veras
aeverui
=
en
eii
en
de las estatuas
los
ios
nichos
liii-UUA
de
UT
un palacio; = si anda, es con
„
,
Cancionera, exquisita creación quint e r l a n a , v i s t a por e! e s c u l t o r C o u l l a u t
Valera.
Autógrafos
de
La M o r n t o s , o t r o Upo de l a
prod u c d ó n quinteriana, según interpret a c l ó n del e s c u l t o r I g n a c i o P i n a z z o .
los Ilustres c o m e d i ó g r a f o s .
música, como - dice que andan las esferas = por los rumbos del espacio... ^-^ Nada más:
con eso, cuento
que la veis
ya, única y sola, = tal como
es, de pensamiento... = ¡ñh!...
Sevillana de acento; = de corazón, española.»
JAIME ALMERA
Y COMAS
T U R A L I S T A y geólogo,
NAque
hizo un interesantísimo
L o s h e r m a n o s Q u i n t e r o en l a é p o c a a c t u a l .
viaje a Palestina. Siria y Egipto, estudiando su geología y
recogiendo muchas especies de
m o l u s c o s vivientes y f ó s i les.
Era elemento aprecíadísimo de
la Sociedad Geológica de Francia, a muchas de cuyas reuniones asistió. Catalogó más de
seiscientas especies de moluscos fósiles del terciario superior de Cataluña. Publicó unas
ciento veinte memorias científicas y consiguió reunir siete
mil especies de fósiles de Cat a l u ñ a . Publicó cinco h o j a s
del mapa geológico de esta región.
Almera y Comas murió en
1919.
Jaime
Almera.
£N LAS
LSCUEUS.
¿i|iiici*c8 Vivir
unos iiiíiiiitos con los iiriinithMis romanos?
curioso conocer la vida sencilla
E s quemuyhacian
los romanos hasta que empezaron a conseguir riqueza y poder. Los
pueblos, como los hombres, suelen perder
sus costumbres sencillas y sus virtudes
cuando se ven poderosos.
Oye, muchacho; te diré cómo vivían los
romanos de los primeros tiempos.
Aquellos romanos eran campesinos. El
mismo dictador Cincinato trabajaba en su campo. Eran soldados, trabajadores y políticos.
Roma, edificada sobre siel.^
colinas, estaba f o r m a d a por
callejuelas tortuosas y estrechas.
Los romanos se reunían en
el Foro, que era el centro
político; en el Capitolio, que
era el centro religioso; en el
Campo de Marte, en donde se
celebraban las reuniones militares, y en el Circo, levantado
para los juegos.
Habia en Roma b a s t a n t e
agua, que estaba bien distribuida y que permitía que las
cloacas aseguraran la sanidad
de la población..
En las casas, primeramente
se encontraba el atrio, pieza
cuadrada que en el centro tenia una fuentecilla que correspondía a la abertura del tejado por donde entraban la luz
y la lluvia. Más allá estaba
el altar de los antepasados
(lares) y de los dioses, el hogar de la cocina y la cama de los padres.
Después la casa se ensanchaba; la vivienda estaba dispuesta alrededor de una
galería de columnas que daba a un jardíncito con su fuente. Y allí estaban las
salas y departamentos para recibir, adornados con pinturas delicadas y embaldosadas con mosaico, pero con pocos mue-
I n f e r i o r de u n a c a s a
romana.
bles. La institución base del Estado era la
familia y la base de la familia el matrimonio, que tenía algo de rapto y de
venta.
La nueva esposa abandonaba el culto de
sus antepasados para venerar a los antepasados de su marido.
El padre de tamílía era amo absoluto
y tenía derecho de vida y muerte sobre
sus hijos y era el sacerdote
de la religión de los antepasados.
El padre de familia era ante todo un ciudadano, celoso
de los asuntos públicos.
Los romanos comían recostados en camas e s p e c i a l e s
que se colocaban junto a la
mesa.
Sí eran ricos, vivían a su alrededor y mantenidos por él
los que para él trabajaban.
La madre de familia aparecía en público ai lado de su
marido en las ceremonias, en
los juegos y en las recepciones.
Los hijos eran educados por
la madre hasta los siete años
y después iban a la escuela
en la que recibían la primera
enseñanza.
Si el padre era rico, estudiaban después derecho y literatura griega y latina.
Los esclavos eran muy numerosos y de propiedad total
del amo, que los trataba con
EN LAS
ESíCUEUS
vengas conmigo al anchuroso muncjp, pues
no podemos permanecer aqui!
— ¡Haré lo que quieras! —contestó el pequeño deshollinador-. ¡Vamos ua! Creo que
podré ganarme la vida ejerciendo mi oficio.
— ¡Sí pudiésemos bajar de la mesa sin
hacernos daño! —advirtió ella—. Ya no
seré feliz hasta que estemos en el anchuroso mundo.—
El le dio ánimos y le enseñó a poner
sus diminutos pies sobre la moldura de
la mesa y a deslizarse por el dorado follaje de una pata, y como además utilizó
su escalera para mejor ayudarla, pronto
estuvieron los dos en el suelo. Pero cuando
levantaTon los ojos al armario, se produjo
en éste,uña gran agitación. Todos los ciervos de talla';alargaban la cabeza, sacudiendo las astas y torciendo el cuello, y el Generalisargentocomandantísimoguerrero P a tascaprinascachiporrazo saltaba, gritando al
viejo chino:
— ¡Que se fugan! ¡Que se fugan! —
Los novios se asustaron al oírle y corrieron a esconderse en el arcón que servia de asiento junto a la ventana. Alli encontraron tres o cuatro barajas incompletas y un teatrito de muñecas perfectamente manejable. En aquel momento se estaba
representando una comedia, y las reinas
gran dureza, sobre todo
en los t r a b a j o s del
campo.
La comida principal se
hacia a las tres de la
tarde. En las casas de
los ricos se comían platos variados, y se
bebía vino espeso que se mezclaba con agua
en las cráteras.
Durante la comida, actuaban comediantes y bailarines, que amenizaban el acto
con sus farsas y sus danzas.
Estatulta
Crátera.
de u n dios Lar q u e s e c o n s e r v a
M u s e o B r i t á n i c o de L o n d r e s .
en
el
1
UN CUENTO DE ANDERSEN
La pastora y el deshollioador
• LIABEIS visto alguna vez un armario
¿ ' 1 antiguo, ennegrecido por el tiempo y
profusamente tallado de follaje y volutas? ñsí era el que había en una sala de
recibir, herencia de una bisabuela, cubierto por entero de rosas y tulipanes y
los más bellos adornos, entre los cuales
salían cabecítas de ciervos con cuernos.
En el centro del armario habían tallado
una figura de hombre de cuerpo entero.
Era de un ridículo aspecto, pues lo que
quería parecer risa en su cara no era más
que una mueca grotesca; tenía pies de
macho cabrio, unos cuernecillos en la frente y una barba Jarga. Los mtichachos de
la casa lo llamaban Ueneralisargentocomandantísimoguerrero Patascaprinascachiporrazo. Era un nombre harto difícil de pronunciar y no hay muchos que obtengan un título tan extenso, lo cual ya significaba algo. ¡Y alli lo teníais! Siempre mirando a
la mesa del espejo, sobre la que se erguía,
muy apuesta, una pastorcilla de porcelana. Los zapatos de ésta eran dorados, y
lucia en su vestido una rosa encarnada;
además, llevaba sombrero de oro y un cayado de pastor. Estaba encantadora. Junto a ella habia un deshollinador, negro como el carbón y también de porcelana. Estaba tan limpio y pulcro como el que más,
pues en cuanto a deshollinador no h a c i a
más que representarlo. Los artífices igual
hubieran podido hacer un príncipe de su
porcelana, si tal hubiera sido su idea.
Estaba muy bonito,
con su escoba y su
carita fresca y sonrosada de niña, lo que
realmente era un defecto, ya que hubiera
estado mejor caracter i z a d o con l i g e r a s
tiznaduras. Estaba casi tocando a la pas-
tora. Claro que alguien los habia colocado
alli, pero ya que tan cerca los habían
puesto, no es de admirar que se dieran
palabra de casamiento, cuando tan buena
pateja hacían. Los dos eran jóvenes, de
la misma porcelana e igualmente frágiles.
Con ellos compartía la mesa otra figura tres veces más alta que la pareja. Era
un chino viejo que podía mover la cabeza.
Estaba hecho también de porcelana y decía que era cl abuelo de la pastorcilla,
aunque no podia probarlo. Afirmaba que
tenia autoridad sobre ella y que por eso
habían hecho sus indicaciones a Generalisargentocomandanfisimoguerrero P a t a s c a prinascachiporrazo, que galanteaba a la
pastorcilla.
—Tendrás un marido —dijo a ésta el
viejo chino—, un marido que creo firmemente que es de caoba, y que hará de ti
la señora Gcneralisargentocomandantísimaguerrera Patascaprinascachiporrazo. Posee
un armario lleno de vajilla de plata, que
guarda escondida en los cajones cerrados.
— ¡No quiero ir al armario, que está
muy obscuro! —replicó la pastorcilla-.
Me han contado que
allí dentro tiene onqe mujeres de porcelana.
—Así c o m p l e t a r á s
tú la docena —dijo
el chino—. Esta noche, en cuanto haga
ruido el armario, os
casaréis. ¡Tan seguro
como que soy un chino viejo! —
Y dicho esto, acabó
de mover la cabeza
y se durmió. Pero la
p a s t o r c i l l a lloró y,
volviendo la cara al
elegido de su corazón,
que era el deshollin a d o r de porcelana,
le dijo:
— ¡ T e suplico que
de diamantes y de corazones, bastos y espadas, ocupaban la primera fila, abanicándose con sus tulipanes; detrás estaban las
sotas, demostrando que tenían una cabeza
para arriba y otra para abajo, como en el
juego de los naipes. La comedia versaba
sobre dos jóvenes que no podían casarse,
y la pastora lloró, porque aquél era su
propio caso.
— ¡No puedo resistirlo! —gimió—. He
de salir de este cajón.—
Pero cuando bajaron al suelo y miraron
a la mesa, el chino, que se habia despertado, agitó todo su cuerpo, aunque su pedestal e r a . u n bloque macizo.
— ¡Que viene el chino!— gritó la pastorcilla cayendo de rodillas, atemorizada.
—Tengo una idea —dijo el deshollinador—. ¿Vamos a escondernos en ese jarrón
tan grande del ángulo? Podríamos acechar entre las rosas y el espliego y tirarle sal a los ojos cuando venga.
- S e r i a inútil —opuso ella—. Además,
me consta que el viejo chino y ei jarrón
estuvieron muy unidos hace tiempo, y cuando dos han estado en buenas relaciones,
siempre queda cierta inclinación. No nos
queda otro remedio que marcharnos al anchuroso mundo.
—¿Tienes bastante valor para venir conmigo al anchuroso mundo? —preguntó ei
deshollinador-. ¿Has reflexionado en cuan
grande es y en que no podremos volver?
9C
DOCTOR SflIAlBRAUM
las se cargan de una substancia llamada queratina y mueren; debido a los roces exteriores se renueva constantemente. La capa más inferior, el cueqio mucoso de Malpigio, está constituida por células dotadas de gran vitalidad que
continuamente están reproduciéndose, originando nuevas células destinadas
a substituir las que se destruyen en la epidermis. Carece de terminaciones
nerviosas y por tanto es completamente insensible.
La dermis, que es la capa profunda de la piel, está formada por tejido conjuntivo muy flexible y de gran tenacidad. En su superficie se ven las eminencias llamadas papilas, que son de dos clases: unas ricas en vasos sanguíneos y
otras en filetes nerviosos que hacen a la
dermis muy sensible. Debajo de la dermis
se encuentra una tercera capa de grasa a
la que se suele darse el nombre de panículo adiposo.
El espesor de la epidermis y de la dermis juntas vienen a ser de unos tres milímetros.
Órganos anexos a la piel son las uñas
y los pelos.
Las uñas son las láminas córneas que
sirven de protección a la extremidad de
los dedos, y no son en realidad más que
unas regiones de piel cuyas células se han
KiG. - S . - Corte de la piel, visto con gran a u m e n t o
(1. G l á n d u l a s u d o r í p a r a . — 2 . G l á n d u l a S(bác-a.
queratinizado más fuertemente hasta ad3. Pelo. — 1. M ú - c a l o crector del pelo.—.'». B u l b o
del p e l o . — a . l i p i d e r m i s . — D c i m i s . — c . H i p a quirir su característica consistencia. Las
dermis.)
uñas crecen por su parte inferior en la
proporción de unos cuatro centímetros al año, y constan de tres partes: raíz,
cuerpo libre y borde.
Los pelos son producciones exclusivamente epidérmicas, en forma de filamentos finos, cilindricos, córneos e insensibles. Constan de raíz y tallo. La
raíz, que queda encerrada dentro de la epidermis y termina en una porción
engrosada llamada bulbo, el cual descansa sobre una papila dérmica vascular, es la parte verdaderamente viva del pelo, que produce el crecimiento; la
raíz está envuelta por una especie de vaina llamada folículo piloso. Finalmente el tallo, que es la parte que sobresale de la piel, consta de células queratinizadas, provistas de un pigmento que da color a los pelos. Al interior del
folículo van a desembocar las glándulas sebáceas (ya descritas al hablar de
las glándulas de excreción), que le dan brillo y flexibilidad.
Asimismo hemos descrito ya las glándulas sudoríparas contenidas en la piel.
La piel es también un órgano de absorción de substancias, y de ahí la
aplicación de medicamentos en forma de pomadas.
It.
1.
Sistema nervioso
Anatomía del sistema nervioso
Anatomía de la neurona. — El sistema nervioso, que es el aparato más
importante y delicado del organismo humano, tiene por objeto recoger las
excitaciones del exterior y ordenar los actos que el organismo ha de ejecutar
como respuesta a estas excitaciones recibidas.
El proceso del acto nervioso, escuetamente detallado, es el siguiente: primero se percibe el estímulo exterior; seguidamente este estímulo es conducido en forma de corriente nerviosa al órgano encargado de recibirlo; este
órgano a su vez se encarga de elaborar una sensación y transformarla en una
orden motora, y esta orden finalmente es conducida, también en forma de
corriente nerviosa, a los órganos encargados de ejecutarla (músculos y glándulas) .
Para comprender mejor todo este proceso, veamos un ejemplo práctico.
.Supongamos para ello que, inesperadamente, nos vemos amenazados de una
agresión. Este mero intento de.agresión constituye un estímulo externo que
perciben los ojos, órganos encargados de captar las impresiones visuales 3"
transmitirlas por medio del nervio óptico al cerebro; este órgano, ante el estímulo, elabora una sensación visual, y la transforma instantáneamente en
una orden motora, la cual es trasmitida a unos músculos determinados que
hacen adoptar al cuerjjo una posición de defensa, la que sea más apropiada
para evitar la agresión con que se nos amenaza.
Prescindiendo de los órganos de los sentidos, encargados de captar los
«stímulos exteriores, en el acto nervioso intervienen dos clases de órganos
nerviosos: los centros nerviosos, parte esencial del sistema, que son los que
reciben los estímulos, elaboran las sensaciones y generan las órdenes motoras; y los nervios, que son los encargados de conducir la corriente nerviosa.
Entre los nervios se distinguen a la vez tres clases: unos que tienen por misión transmitir las excitaciones del exterior a los centros, y se llaman nerT. P, DE
M.—6
DOCTOR
SflIMBRflUM
vios sensitivos; otros que se encargan únicamente de conducir las órdenes
emanadas del cerebro a los músculos y glándulas, y son los nervios motores,
y finalmente los que tienen misión motora y sensitiva a la vez, conocidos
por ello con el nombre de nervios mixtos.
^üii^
Recordemos, ahora, lo que hemos escrito sobre la célula al
hablar del tejido nervioso. La célula nerviosa o neurona (figura 5) consta de un cuerpo celular, del cual parten numerosas
ramificaciones que reciben el nombre de fibras; entre todas
estas ramificaciones hay una muy larga y escasamente ramificada, conocida con el nombre de cilindro-eje o axón, cuyas ramas colaterales, en muy pequeña cantidad, se desprenden
siempre en ángulo recto. Todas las demás ramificaciones que
emite el cuerpo celular son cortas y se desdoblan en numerosas ramas secundarias, que nacen del tronco principal formando siempre un ángulo agudo: son las fibras nerviosas llamadas
dendritas.
Pues bien, los centros nerviosos están formados por la agrupación de cuerpos celulares; los nervios motores, por la agrupación de axories; y los nervios sensitivos, por la agrupación de
dendritas.
FIG. (>7.— Médula
espinal y nervloi
raquídeos.
2.
Sistemas nerviosos del hombre. — En el hombre hay que
distinguir dos sistemas nerviosos perfectamente distintos que
funcionan de modo autónomo, si bien se influyen mutuamente: el sistema cerebroespinal, propio de la vida animal, y el
sistema del gran simpático, propio de la vida vegetativa. El primero está encargado de inervar los órganos de los sentidos así.
como los músculos de fibra estriada, que son los dotados de'
contracción voluntaria; es, por-tanto, como su nombre indica,
el que rige las funciones de relación del organismo con el ex- \
terior. El otro sistema inerva los músculos de fibra lisa que se
encuentran como sabemos en las visceras orgánicas y se caracterizan por su contracción involuntaria; rige este sistema nervioso, como también lo indica su nombre, el funcionamiento de
todos los órganos internos, que representan el desenvolvimiento de la vida puramente vegetativa^
Anatomía del sistema nervioso cerebroespinal
Conformación general. — Está constituido este capitalísimo sistema por
dos grandes centros nerviosos, el encéfalo y la médula espinal, de los cuales
parten numerosos nervios —sensitivos, motores o mixtos— que, según su
III.
Aparatos de ios sentidos
y su funcionamiento
Generalidades. — Llámanse aparatos de los sentidos aquellos órganos,
más o menos complicados, que están encargados de percibir las excitaciones
del mundo exterior. A cada tino de estos aparatos viene a terminar un nervio sensitivo que se encarga de transmitir la impresión al cerebro, para que
este órgano elabore una sensación.
Cada órgano sensorial está particularmente organizado para recoger un
determinado estímulo del mundo exterior o dejarse impresionar por él. Así,
el ojo recibe la impresión de los excitantes Ivuninosos; el oído, la de las ondas
sonoras, etc.
Además, los órganos de los sentidos pueden ser impresionados por otros
estímulos para los cuales no tienen organización especial pero que producen
en ellos sensaciones análogas a las que se producirían si fueran excitados por
el estímulo propio del sentido. Así, un puñetazo dado en el ojo determina sensaciones luminosas — lo que vulgarmente se llama «ver las estrellas» —, y
un golpe en el oído ocasiona los bien conocidos zumbidos. Tanto el puñetazo
como el golpe son excitantes propios del sentido del tacto.
Los sentidos descritos desde la época clásica son cinco: el tacto, el olfato,
el gusto, la vista y el oído.
Órgano del tacto. — El sentido del tacto, que tiene su asiento en la piel,
es el que nos sirve para apreciar la forma y el relieve de los objetos.
Dase el nombre de piel a la capa exterior que recubre la superficie de nuestro cuerpo y reviste el interior de las aberturas naturales, como la boca, donde cambia algo de aspecto y recibe el nombre de mucosa. La piel consta de
dos capas: una superior, llamada epidermis, y otra inferior, llamada dermis
(figura 78).
La epidermis está constituida por tejido epitelial de varias capas de células. La capa más superior, llamada capa córnea, es dura, ya que sus célu-
94
DOCTOR SflIMBRAUM
6,
Sistema nervioso autónomo
Se designa con este nombre el conjunto de nervios cuya actividad no
depende de la voluntad del individuo.
Una parte de este sistema la constituyen los nervios motores del gran simpático, como acabamos de ver, y el resto lo forman unos cuantos de todos
aquellos nervios descritos en el sistema cerebroespinal, que, a pesar de pertenecer a este sistema, tienen función involuntaria. Los nervios involuntarios que, aunque parezca paradójico, nacen del encéfalo, son el neumogástrico y el motor ocular común, los cuales, junto con el nervio pélvico originado en la región sacra de la médula, forman en conjunto un nuevo sistema
nervioso, denominado parasimpático por actuar antagónicamente con el gran
simpático.
Todo órgano con movimientos involuntarios recibe dos nervios: uno simpático y otro parasimpático, que actúan de manera opuesta: donde uno excita, el otro inhibe, y viceversa. Así, la excitación del neumogástrico hace
disminuir el número de latidos cardíacos; la excitación del simpático los aumenta. La excitación del motor ocular dilata la pupila; la del simpático cierra el orificio pupilar. Y como éstos podríamos citar numerosos ejemplos.
De esta manera, con el doble juego del simpático y del parasimpático, quedan perfectamente regulados los movimientos autónomos de los órganos de
la vida vegetativa.
Asimismo, las glándulas de secreción interna intervienen activamente en
este mecanismo regulador, puesto que producen horínonas que actúan ya
como excitantes del simpático o del parasimpático, ya como inhibidores de
ambos sistemas nerviosos.
TRATADO POPULAR DE MEDICINA
8S
punto de origen, se denominan nervios cefálicos o craneales y nervios raquídeos o medulares.
Médula espinal. — Es un largo cordón cüíndrico, de color blanquecino,
encerrado dentro del conducto vertebral (fig. 67). Examinada exteriormente, se observan en la superficie de la médula espinal dos surcos longitudinales, uno anterior y otro posterior, que casi la dividen en dos simétricas
partes, denominadas médula derecha y médula izquierda respectivamente.
Examinada interiormente mediante un corte transversal, se distinguen en la
médula dos substancias: una interna, llamada por su color substancia gris,
dispuesta en la forma de
una H; las prolongaciones
anteriores de esta H reciben el nombre de astas
anteriores, y las posteriores el de astas posteriores, y la parte transversal el de comisura gris.
Exteriormente, rodeando
esta substancia gris, se
encuentra otra substancia denominada también
por su color substancia
blanca, que se divide en
FIG. 6S. — Corte anteropo»terior del encéfalo
2 . V e n t r í c u l o me<lki.— 3- A c u e d u c t o d e S i W i o . — 4 . Hipófisis.
varias partes: cordones 5.( 1 . CCeer er ebberl oo .. —
— 6 . C u a r t o v e n t r í c u l o . — 7 . Médula e s p i n a l . — 8 . B u l b o r a q u í deo.—y. Protuberancia.)
anteriores, que son las
porciones de substancia blanca comprendidas entre el surco anterior y las
astas anteriores; cordones posteriores, que son las porciones comprendidas
entre el surco posterior y las astas posteriores; y cordones laterales, que son
las porciones comprendidas entre ambas astas.
La substancia -gris está constituida por los cuerpos de las células nerviosas, y desempeña, por tanto, el papel de centro nervioso. La substancia blanca lo está por fibras nerviosas de dirección vertical, y por tanto su papel es
el de conducir, como Ips nervios, la corriente nerviosa.
Encéfalo. — La gran masa nerviosa llamada encéfalo, es la parte del sistema nervioso cerebroespinal, alojada en la cavidad del cráneo (fig. 68).
Esta masa está constituida por varios órganos principales: bulbo raquídeo,
cerebelo, pedúnculos cerebrales y cerebro, cada uno de los cuales merece,
por su importancia, ser estudiado en párrafo aparte.
Bulbo raquídeo. — Es propiamente la continuación intracraneana de la
84
DOCTOR SñIMBRñUM
TRñTñDO POPULñR DE MEDICINA
médula espinal. En efecto, al penetrar la médula espinal en el interior del
cráneo a través del agujero occipital, sus cordones anteriores y laterales no
sufren modificación alguna, sino que siguen su marcha ascendente hacia el
cerebro. Los cordones posteriores, por el contrario, van separándose progresivamente a medida que ascienden, y con el nombre de pedúnculos cerebelosos inferiores penetran en el cerebelo. La cavidad en forma de V que queda
entre ambos cordones posteriores se denomina cuarto ventrículo (fig. G9).
en el hemisferio cerebral izquierdo, y viceversa. Esto explica que en las apoplejía?, según que la hemorragia se haya producido en el hemisferio cerebral
izquierdo o derecho, los músculos paralizados sean respectivamente los del
lado derecho o izquierdo.
Cerebelo. — Es un órgano bastante voluminoso, situado en la parte posterior e inferior del encéfalo (en la nuca), sobre el cuarto ventrículo al que
cierra por detrás (fig. 69).
Consta de dos partes laterales llamadas i)or su forma
hemisferios cerebelosos, y de
una parte central, estrecha
y alargada, que sirve de
puente de unión entre ambos hemisferios, y se denomina vermis, por recordar
su forma la de un gusano.
La superficie externa del ceFin. 6(1. — Cara posterior del bulbo r a q u l i e o (cuarto ventrículo).
E l c r.;belo ha sido c )rt.iiio, p >r li. quf pucile u b s c r v a r s e t n él t i á r b o l
rebelo no es lisa, sino que
d e la v i d a .
(1. T u b é - c u l o s cujdriEéininos. — 2. CcrtbL-lo. — ri. Árbol d e la v i d a .
está provista de numerosos
4. C u a r t o v e n t r í c u l o . — 5. Médula (cordones posteriores.)
pliegues.
Anatomía. — El sistema nervioso del gran simpático es el encargado de
regir los órganos de la nutrición y de la reproducción, motivo por el que también se le llama sistema
nervioso de la vida vegetativa (fig. 77).
Consta de dos gruesos cordones nerviosos situaúos profundamente a cada lado de la columna vertebral, que se extienden desde la primera vértebra cervical a la última sacra. A todo lo largo de estos cordones se encuentran veinticuatro abultamientos o
ganglios, clasificados en la siguiente forma: tres cervicales, doce dorsales, cinco lumbares y cuatro sacros. I^e estos ganglios parten diversos filamentos
nerviosos que se clasifican en dos grupos: unos van
a los nervios raquídeos, conocidos con el nombre de
ramos comunicantes en \-irtud de poner en comunicación los dos sistemas nerviosos del organismo; y
otros, en mayor númeto, conocidos con el nombre de
nervios del gran simpático, van a distribuirse por los
distintos órganos de la vida vegetativa, después de
haber formado varios plexos al entrecruzarse.
De estos plexos simpáticos son los principales: el
plexo cardíaco, de donde salen los nervios simpáticos
que van al corazón; el plexo solar, que da los del estómago, bazo, intestino delgado, etc.; el plexo mesentérico, que da los del intestino grueso; y el plexo
hipogástrico, encargado de regir la vejiga de la orina. '••;„;L<, a e i ' r a ñ " s i m U « c o . " " '
Examinado en un corte, el cerebelo presenta, lo mismo que la médula,
dos substancias; pero, aquí la substancia gris ocupa la periferia, y la substancia blanca el centro. Esta substancia blanca presenta, al cortarla, una bonita forma arborescente, llamada antiguamente árbol de la vida.
Ya hemos visto que en el cerebelo terminan los pedúnculos cerebelosos
inferiores procedentes del bulbo. Asimismo de los hemisferios cerebelosos
parten a su vez dos nuevos pedúnculos: los dos pedúnculos cerebelosos superiores que se dirigen hacia el cerebro. Además, ambos hemisferios se unen
recíprocamente por un par de i)edúnculos cerebelosos medios.
Pedúnculos cerebrales. — Están constituidos estos pedúnculos por la unión
de los cordones anteriores y laterales de la médula, que no sufren, como dijimos, modificación alguna al atravesar el bulbo raquídeo en su camino hacia
el cerebro, con los pedúnculos cerebelosos superiores. Penetran en el cerebro.
Detrás de los pedúnculos cerebrales, se encuentran cuatro pequeños abultamientos que reciben el nombre de tubérculos cuadrigéminos. Entre éstos
y los pedúnculos cerebrales queda un pequeño conducto, conocido por acueducto de Silvio.
—
5.
98
Sistema nervioso del gran simpático
Fisiología del gran simpático. — Todos los nervios de este sistema son
mixtos. vSus fibras sensitivas se distribuyen por todas las visceras, pero las
sensaciones que transmiten al cerebro son muy obscuras y poco localizadas.
Sus fibras motoras van a los músculos lisos de los órganos, en los que determinan movimientos involuntarios y lentos.
Tiene asimismo el gran simpático ramas secretoras para diversas glándulas, como el hígado, el páncreas, las cápsulas suprarrenales, etc.
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
ESPAÑA HISTÓRICA
V
cAparición del
Apóstol Santiago
en la b a t a l l a d e C l a v í j o > , p i n t u r a d e José C a s a d o d e l A l i s a l , en la iglesia
d e S o n Francisco el G r a n d e ( M a d r i d ] .
(hoto. Hijmsa
t
I g l e s i a a s t u r i a n o d e S a n M i g u e l d e Liño, d e l s i g l o IX.
(Foto.
Rui:
Vernacci
í
2S()
ESPAÑA HISTÓRICA
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
Iglesia asturiana d e S o n t a Mario d e N o r a n c o , del siglo IX.
La C á m a r o S a n t a d e la C a t e d r a l de O v i e d o , obra asturiana del r e i n a d o d e A l f o n s o el C a s t o [siglo IX
fl-'ntn
Interior d e la íglosio d e S a n t a Mario d e N o r a n c o (Asturias).
(Fotos.
Vernact i t
Interior d e lo iglesia p a r r o q u i a l d e S a n t u l l a n o , d e estilo asturiano, construida e n tiempo d e A l f o n s o el C a s t o .
Kiii:
\pfnucri»
K.
H.—í.s»
(Foto. Arxiu Mds )
25(1
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
ESPAÑA
HISTÓRICA
l o l l a m a d a « B a n d e r a d e l S a l a d o » , t o m a d a p o r A l f o n s o XI a l o s b e n i m e r i n a s ( 1 3 4 0 | , b o y c o n s e r v a d a «n lo
Catedral do Toledo.
(Foto
Hiimsa I
D e t a l l a d e l Patio d e los L e o n e s , e n lo A l h a m b r o d e G r o n a d o , o b r a m a e s t r a d e l tercer p e r í o d o
d e l a r t e á r a b e | s i g l o XIV|.
•25!)
ESPAÑA
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
P a t i o d e los A r r a y a n e s , en la A l h a m b r a .
HISTÓRICA
249
S o l a de la Justicia, en la A l h a m b r a .
Tejido á r a b e ,
Salo de E m b a j a d o r e s , en la A l h a m b r a de G r a n a d o .
l l a m a d o « P e n d ó n de las N a v a s d e Tolosa» p o r h o b e r l o t o m a d o A l f o n s o VIH o los
des (1212), h o y c o n s e r v a d o en el M o n a s t e r i o d e las H u e l g a s (Burgos).
(Foto.
almoha-
Hgmxa.)
•2M\
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
ESPAÑA
m
HISTÓRICA
•2M
w
.1!
Puerta prjnctpol del A l c á z a r d e S e v i l l a , o b r a d e los o l m o h o d e s (siglo XI).
(Foto. Hgmsa. I i
Lo G i r a l d a d e S e v i l l a , a n t i g u o alminar d e la m e z q u i t a moyor, construido por los o l m o h o d e s a fines
del sigfo XI, y convertido h o y en c o m p o n o r i o d e lo C o t e d r o l .
(Foto
Hitttisa.t
•24»
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
ESPAÑA
2-29
HISTÓRICA
l o l l a m a d a Torro d e l O r o d e S e v i l l o , c o n s l r u í d o p o r l o s a l m o h a d e s e n 1 2 2 0 .
(Foío
Arxiu
Ptwrto d « l p a l a c i o d « l o A l j a f a n a d a Z o r o g o z a , o b r a d a l s i g l o XI.
Mas.)
E
H
14'
(Foto.
Raiz
Vemacci
)
•210
ANTONIO DE CARCER DE MONTALBAN
G o l e r í o b a j a d e un muro, en las e x c a v a c i o n e s d e M e d i n a A i a h r a
ESPAÑA
•119
A n t i g u o p u e r t a ó r o b e d e B i s a g r a , e n T o l e d o , l l a m a d a t a m b i é n d e A l f o n s o VI por h a b e r e n t r a d o por e l l o el
rey d e C a s t i l l a y León al c o n q u i s t a r la c i u d a d ( 1 0 8 5 ) .
(Córdoba).
fFofo. A r x i u
HISTÓRICA
Mas.)
(Fofo. Arxiu
Mas.)
ANTONIO DE CñRCER DE MONTñLBñN
rmmn.
^'"ilfíél
'2hr°r!^'.n^ 'l"°^Z^'í. ' ? • ! V ° v 7 ¿ ' ° '
T o l e d o , o b r a h i . p a n o a r o b e d e l s . g l o XIV.
ESPñÑñ
HISTORICñ
209
I
d e la c a . a d e M e s a , e n T o l e d o
o b r a h i s p a n o á r a b e d . l s i g l o XIV.
Interior d s u n a a n t i g u o m e z q u i t a , h o y i g l e s i a d e l Cristo d a l o Luz, «n T o l e d o ( s i g l o XI).
(Foto.
M o l i n o d e o r i g e n á r a b e , e n al p a i i o j * o r i e n t a l d e Elche ( A l i c a n t e ) .
(Fotos.
Hymsa.t
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H.
•,>•.'•
Hymsa.i
92
DOCTOR SflIMBRflUM
a) Centros sensoriales. A ellos llegan las corrientes centrípetas que les
envían los nervios sensitivos que parten de la piel y de los órganos de los sen­
tidos, donde recogen impresiones que el cerebro transforma luego en sensa­
ciones. Citaremos el centro visual, situado en el lóbulo occipital, y el audi­
tivo situado en el temporal; en el lóbulo parietal, alrededor de la cisura de
Rolando, hay una zona sensitiva encargada de recibir las impresiones reco­
gidas en la piel por los nervios raquídeos y conducidas al cerebro por los cor­
dones posteriores de la médula.
b) Centros motores. Son aquellos de los que parten corrientes centrí­
fugas que son conducidas por los cordones anteriores de la médula, vías mo­
toras del cerebro, a las células motrices del asta anterior y de aquí a los mús­
culos. Radican estos centros en el lóbulo parie­
tal, alrededor de la cisu­
ra de Rolando, junto, por
tanto, a los centros sen­
sitivos.
c) Centros conmemo­
rativos. Son aquellos a
los que van a parar las
fibras de los centros sen­
soriales y sirven para al­
FIG. 7*i. — Localizaciones cerebrales
macenar y relacionar los
!.\ W b u l o f r o n t a l . - B . Lóbulo parle t.il
C LMiulo o c c ' p i t a l . — D . I,6bu
lo t e m p * r a l . — l. C e n t r o s d e la sensibilidad y d e la nu>tilidad.—2. Centro
recuerdos sensoriales (me­
de la cí^critura o d e l a o g r a f í a — : í . Cisura d e Rolando.— 1. C e n t r o del len­
guaje a r t i c u l a d o o d e la afasia.—b. Cisura d e Silvio.—tí. C e n t r o a u d i t i ­
moria). Entre los más co­
vo.—7- Centro óptico.
nocidos, citaremos los dos
principales, situados ambos en el hemisferio izquierdo: uno es el centro con­
memorativo de los movimientos de la escritura, situado en el lóbulo frontal,
y así, cuando se lesiona este centro, se produce la agrafía y con ello queda el
individuo incapacitado para escribir, aunque puede leer, hablar y dibujar;
el otro, situado también en el lóbulo frontal, es el centro de los movimien­
tos del lenguaje articulado. Su lesión produce la afasia, en la cual el individuo
no puede articular las palabras, si bien puede emitir gritos con la laringe.
d) Centros intelectivos. Son el lugar donde se originan las ideas y los
juicios. Son centros hipotéticos y representan el substracto de las operaciones
más elevadas del espíritu (atención, volición, asociación de ideas, creación
de ideas, etc.).
Cru7amicnto de las vías nerviosas. — Finalmente, para terminar la des­
cripción del sistema nervioso, diremos que tanto las vías .sensitivas como las
motoras se cruzan en su mayor parte a la altura del bulbo raquídeo, de modo
que los centros sensitivos y motores de la mitad derecha del cuerpo residen
TRflTflDO POPULAR DE MEDICINA
85
Cerebro. — Es la porción más voluminosa del encéfalo y ocupa la parte
de cráneo comprendida entre la frente y la parte posterior de la cabeza. Su
peso, por término medio, es de unos mil doscientos gramos. Por su parte su­
perior presenta un gran surco central antero-posterior, llamado cisura in­
terhemisférica, que lo divide en dos hemisferios, los cuales quedan unidos
por una comisura o puente, de substancia blanca, denominada cuerpo calloso
(figura 70).
La superficie de cada hemisferio cerebral está recorrida por numerosos
pliegues salientes llamados circunvoluciones, separados por surcos o cisuras
más o menos profundas, entre las cuales merecen citarse dos: la cisura de
Silvio y la cisura de Rolando. Siguiendo estas
cisuras se divide cada hemisferio en cuatro
partes o lóbulos: frontal, parietal, temporal y
occipital.
Si se practica un corte en el cerebro, se
observa que, al igual que en el cerebelo, la
substancia gris ocupa la periferia, y la blanca
el centro, con la particularidad de aparecer,
dentro de la substancia blanca, unos islotes de
substancia gris. Asimismo se observa que el in­
terior del cerebro no es macizo, sino que con­
tiene tres cavidades, dos de las cuales -—las que
por su situación reciben el nombre de ventrícu­
los laterales—• no comunican entre sí, sino con
la tercera cavidad, situada en medio, llamada
El cerebro visto por e n c i m a .
ventrículo medio o tercer ventrículo, el cual a
su vez comunica con el cuarto ventrículo del bulbo por el citado acueducto
de Silvio.
Meninges. — Para evitar el choque de los delicados órganos del sistema
nervioso cerebroespinal con las paredes óseas en que están encerrados, el
encéfalo y la médula se hallan envueltos por unas membranas denominadas
meninges. Estas membranas meníngeas son tres: la externa o duramáter,
muy resistente, que se une al esqueleto; la interna o piamáter, muy fina y
delicada, que se une a la materia nerviosa; y la media o aracnoides, que por
una cara se une a la duramáter, y por la otra se halla separada de la piamá­
ter por un líquido claro y transparente denominado líquido cefalorraquídeo.
I^a inflamación de estas membranas produce la grave enfermedad cono­
cida por meningitis.
Nervios craneales. — Son éstos los nervios que salen del encéfalo, en nú­
mero de doce pares (fig. 71). El primer parlo forman los nervios olfatorios,.
so
DOCTOR SflIMBRflUM
nervios sensitivos que van a distribuirse por la nariz y sirven para percibir
los olores. El segundo par es el de los nervios ópticos, que van a los ojos, y,
por ser también sensitivos, perciben las impresiones luminosas. El tercer par,
el de los motores oculares comunes, lo mismo que el cuarto par, el de los motores oculares externos, son los nervios motores de los músculos que mueven
los ojos; son también nervios motores del ojo el sexto par o patéticos, asi llamados porque dirigen los ojos hacia arriba, movimiento de que se valen los
actores para expresar la desesperación. El quinto par es el de los trigéminos,
nervios mixtos, cuyas fibras sensitivas están encargadas de la
sensibilidad de la cara, de los
ojos, de las fosas nasales y de los
dientes. El séptimo par, el de los
faciales, es también de nervios
mixtos, pero predominantemente
motores por su particularidad de
inervar todos los músculos mímicos propios de la cara. El octavo
par lo constituyen los auditivos,
nervios sensitivos que perciben
las impresiones acústicas recogidas por el oído, adonde van a
terminar. El noveno par es el
de los glosofaríngeos, así llamados por estar encargados de la
F I O . 7 1 . — Encttalo 7 nervios craneales
sensibilidad de la lengua y de la
( 1 . C e r e b r o . — 2 . N e r v i o o l f a t o r i o . — 3 . N e r v i o óptico.—4. T u faringe. El décimo par, el de Iosbérculos m a m i l a r e s . — 5 . P e d ú n c u l o s c c r e b r a K s . — 6 . N e r v i o
m i t o r o c u l a r c o m ú n . — 7 . N e r v i o m o t o r ocular e x t e r n o . — 8 .
neumogástricos, es de nervios
Nervio trigémino.—9. Protuberancia.—10. Bulbo raqulieo.
1 1 . N e r v i o n e u m o g á s t r i c o . — 1 2 . Cerebelo.)
mixtos y se desarrollan en gran
longitud por todo el tronco, ya
que están encargados de inervar el corazón, los pulmones, el estómago y los
intestinos. El undécimo par, llamado de los espinales, y el duodécimo par,
llamado de los hipoglosos, son nervios exclusivamente motores, los últimos
de los cuales están encargados, como su nombre indica, del movimiento de
la lengua.
^
Nervios raquídeos. — Son los que se desprenden a lo largo de la médula
y se cuentan en número de treinta y un pares, clasificados en la siguiente forma: ocho cervicales, doce dorsales, cinco lumbares y seis sacros. Son todos
nervios mixtos y salen del interior del canal vertebral atravesando el agujero de conjunción que queda entre cada dos vértebras consecutivas. Una
vez fuera del canal vertebral, se entrecruzan entre sí formando los llamados
TRATADO POPULAR DE MEDICINA
91
culos cerebrales y célula sensitiva sensorial. Para pasar de aquí a la célula
motora cerebral, sigue por los pedúnculos cerebrales y los cordones anteriores
de la médula hasta que llega a una célula del asta anterior de la médula y
de aquí pasa a los músculos, que entonces efectúan el movimiento de la pierna. Este es un acto plenamente voluntario por intervenir en él las funciones
del cerebro. En este caso, la médula funciona como un nervio mixto, ya que
se limita a conducir la corriente nerviosa.
vSi la excitación producida por el pellizco es muy intensa, no se moverá
sólo una pierna, sino las dos piernas a la vez, y, si tan intensa es la excitación,
incluso todo el cuerpo se pondrá en movimiento. En este caso, habrán entrado en juego las fibras de asociación del cordón lateral.
Función del bulbo raquídeo. — Es también un órgano elaborador de actos reflejos y conductor de corrientes nerviosas. Como centro de reflejos, el
bulbo raquídeo rige la actividad de órganos importantísimos para la vida,
ya que en él se encuentran los centros automáticos de los movimientos respiratorios y del corazón. Por esto es el bulbo el punto donde se aplica la puntilla al toro, que al sentirla cae como herido por un rayo. Radican también
en el bulbo raquídeo los centros de la deglución, del vómito y del estornudo.
Función del cerebelo. — El cerebelo es el centro coordinador de los movimientos involuntarios, como son, por ejemplo, los movimientos alternativos
de las extremidades inferiores y superiores que ejecuta el individuo al andar.
Es también el centro encargado de comunicar a los músculos un cierto
grado de contracción, tan necesario cuando el individuo está quieto como
cuando ejecuta movimientos. Por eso, cuando a un animal se le quita el cerebelo, no puede mantenerse en pie y anda vacilante, como borracho, a causa
de haber perdido los músculos el grado necesario de contracc'ón, que le provenía del extirpado centro coordinador de los reflejos. Correlativamente, interviene también el cerebelo en el manteiúmiento del equilibrio del cuerpo.
Función de los pedúnculos cerebrales y de los tubérculos cuadrigéminos.
— Los primeros son principalmente conductores nerviosos; los segundos constituyen un centro de reflejos visuales, y su extirpación acarrea la ceguera.
Función del cerebro. — En la corteza del cerebro radica la sensibilidad
consciente, la movilidad voluntaria y la inteligencia, motivo por el que el
cerebro es el centro nervñoso más importante de todo el sistema.
Aunque la función de gran parte del cerebro nos es desconocida, hoy en
día conócense en él centros o zonas especiales que por estar encargadas de
misiones especiales, se denominan localizaciones cerebrales (fig. 76).
Distínguense en la corteza del cerebro, cuatro clases de centros nerviosos:
90
DOCTOR
SflIMBRAUM
rios se llaman, respectivamente, neurona sensitiva central y neurona motora central.
4. Fisiología del sistema nervioso cerebroespinal
Punción de la médula. — Por la substancia gris que contiene, la médula
es un centro elaborador de actos reflejos; y por la substancia blanca, es a la
vez tm gran nervio mixto, conductor de corrientes nerviosas sensitivas del exterior al cerebro, y de corrientes motoras del cerebro a todos los músculos
del cuerpo.
Las células del asta anterior emiten hacia el exterior de la médula sus cilindro-ejes y forman así la raíz anterior motora de los nervios raquídeos. Las
células del asta posterior se ponen en comunicación por medio de sus dendritas con la raíz posterior de los nervios raquídeos y su cilindro-eje se dirige
al cordón posterior de substancia blanca; después de dar una rama colateral
que va a ponerse en comunicación con las dendritas de las células del asta
anterior, el cilindro-eje asciende por el cordón posterior hasta llegar al cerebro, donde se pone en contacto con las células sensitivas cerebrales; estas últimas comunican con las células motoras cerebrales cuyo cilindro-eje desciende por el cordón anterior de la médula, y va poniéndose en relación con las
dendritas de las células motoras del asta anterior.
El cordón posterior de substancia blanca es, pues, un verdadero nervio
sensitivo, así como el cordón anterior es un nervio motor. El cordón lateral
está formado por fibras nerviosas de neuronas de asociación encargadas de
poner en comunicación los diferentes pisos de la médula entre sí.
En cuanto a las raíces posteriores, están formadas por cilindro-ejes que
comunican con las dendritas de las células del asta posterior y su cuerpo celular está contenido en el ganglio raquídeo. Este cuerpo celular emite, además,
una larga dendrita que va a terminar en la piel, y se encarga de recoger las
impresiones exteriores.
Veamos ahora sintéticamente, en un ejemplo, cómo funciona la médula.
Supongamos que de improviso pellizcamos a un individuo en una pierna.
Esta excitación, recogida por las fibras sensitivas, es transmitida a las células del asta posterior y de aquí podrá seguir dos caminos: si el acto es reflejo,
pasará directamente a las células del asta anterior, y éstas emitirán por medio de las raíces anteriores, una orden motora a los músculos de la pierna,
la cual, en respuesta, se moverá. Tal ocurre, por ejemplo, cuando el individuo
está durmiendo, estado en el cual queda prácticamente paralizado el cerebro,
y todos los actos son reflejos. lín este caso, la médula funciona como un centro nervioso. El otro camino que puede seguir la excitación es el que establece la siguiente trayectoria: cordones posteriores de la médula, pedúnculos
cerebelosos inferiores, cerebelo, pedtinculos cerebelosos superiores, pedún-
TRñTflDO POPULAR DE MEDICINA
87
plexos nerviosos, de los cuales salen numerosos nervios motores sensitivos,
que van a repartirse por todo el cuerpo.
Los nervios raquídeos nacen en la médula por dos raíces: una raíz anterior, de funciones motrices, que se desprende del asta anterior de la médula,
y otra raíz posterior, de funciones sensitivas, que se desprende del asta posterior (fig. 72). La raíz posterior se diferencia de la anterior, no sólo por su
situación, sino también por presentar en su trayecto un abultamiento que
recibe el nombre de ganglio raquídeo, del cual carece la raíz anterior.
Estas dos raíces van a juntarse luego a nivel del agujero de conjunción de las vértebras
y, formando un solo nervio mixto, salen del
canal a través del agujero citado y de aquí van
a repartirse por todo el cuerpo, en la forma que
queda descrita.
3. Fisiología del sistema nervioso
Fisiología de la neurona. — La fisiología
del sistema nervioso se funda esencialmente en
el funcionamiento de la célula nerviosa, ya que
ésta constituye la unidad anatómica y funcio-
^
nal del tejido nervioso.
^ r^'urcorerrad^iLrr.rnerwS
Y a hemos consignado que la célida nervioraquídeo.
(1. A s t a a n t e r i o r d e la s u b s t a n c i a gris.
sa
O
neurona presenta dos clases de prolonga.
.
,
,
.
p o s t e r i o r d e la s u b s t a n c i a b l a n c a . — 4 . Cor-
cíones o fibras: el cilindro-eje y las dendritas,
1
r.1
.
.
.
.
.
.
don anterior de
u
m i s m a . — 5 . c o r d ó n la-
t e r a l d e la m i s m a . — 6 . R a l i a n t e r i o r o m o -
A cada una de estas dos clases de fibras ner,
2. A s t a p o s t e r i o r de la m i s m a . — 3 . c o r d ó n
_
t o r a d e u n n e r v i o raquWeo.—7. R a í z p o s t e r i o r o s e n s i t i v a del m i s m o n e r v i o con s u
viosas corresponde una función distinta. Las
gangUo (s).—9. N e r v i o r a q u í d e o . )
dendritas transmiten la corriente nerviosa desde su extremo hacia el cuerpo celular, o, como decía Cajal, en sentido celulípeto, y nunca en dirección contraria; en cambio, el cilindro-eje conduce la
corriente nerviosa desde el cuerpo celular hacia su extremo, o sea en sentido
celulífugo, y nunca al revés.
Este concepto sobre el funcionamiento de la célula nerviosa, que se debe
al sabio histólogo Ramón y Cajal, tiene una importancia extraordinaria, pues
que en él se funda y por él se explica todo el funcionamiento del sistema nervioso. En efecto, un acto nervioso, en su forma más simple, puede realizarse
con sólo dos células nerviosas.
Supongamos dos células nerviosas, A y B, una de las cuales, la A, tiene
las dendritas distribuidas por la piel de la mano. Estas dendritas recogen de
la mano una excitación exterior (de calor, por ejemplo) y la transmiten a su
cuerpo celular, ya que las dendritas son celulípetas, y e' cuerpo celular la recibe y transforma en sensación (sensación de quemadura en este caso). Una
88
DOCTOR
SAIMBRflUM
vez elaborada, la sensación sale del cuerpo celular y se difunde a lo largo del
cilindro-eje (fibra celulífuga), el cual en su terminación va a poneise en contacto con las dendritas de la otra célula B, que recogen la sensación y la conducen asimismo a su cuerpo celular, encargado de transformarla en orden
motora. Ksta orden motora es conducida a su vez por el cilindro-eje hasta
su terminación en los músculos de la mano, los cuales se encargan de verificar el acto motor correspondiente según la orden recibida, que, en el caso del
ejemplo propuesto, será indudablemente la orden de apartar la mano del foco de calor causante de la quemadura. A la célula A la llamamos neurona
sensitiva; a la célula B, neurona motora.
Este es el acto nervioso en su aspecto más sencillo, pero se puede complicar en mayor o menor grado con la intervención de mayor o menor número
..^„ .
de nuevas células, llamadas neuronas de
asociación, que se intercalan entre la sensitiva y la motora y, al mismo tiempo que
sirven de nexo de unión entre ambas, distribuyen la corriente motora por multitud de vías de conducción. El encadenamiento de las neuronas se realiza siempre
de modo que las dendritas de una de
,„
' 3 - - E s q u e m a de un aeto rellejo
ellas quedan relacionadas con el cilindroeje
de la anterior, y su cilindro-eje con
a. XIURONA MCIT:>RA).
las dendritas siguientes, y así sucesivamente. De no ser de este modo, resultaría materialmente imposible la transmisión de la corriente nerviosa. ^
Visto, pues, este encadenamiento de la doble función de las fibras nerviosas, es lógico que los nervios sensitivos estén formados por las dendritas que
se originan en la piel o en los órganos de los sentidos para poder recoger las
excitaciones; y que los nervios motores estén formados por los cilindro-ejes
para terminar siempre en músculos y glándulas. Finalmente, hay nervios
mixtos que, por estar formados por cilindro-ejes y dendritas, desempeñan
papel sensitivo y motor a la vez.
Los centros nerviosos están formados por los cueqjos celulares, l'or tanto, como la substancia gris de la médula y del encéfalo está constituida por
cuerpos celulares, es natural que los órganos del sistema cerebroespinal funcionen como centros nerviosos.
Actos reflejos y actos voluntarios. — Acabamos de indicar que todos los
órganos del sistema nervioso cerebroespinal —médula, bulbo, cerebelo y
cerebro— funcionan como centros nerviosos en virtud de poseer substancia
gris. Ahora bien: aquellos actos nerviosos cuyo centro radica en el cerebro,
son plenamente conscientes y voluntarios. Por el contrario, aquellos actos
TRflTflDO POPULflR DE MEDICINA
89
nerviosos en cuya elaboración no interviene el cerebro, sino los demás centros
nerviosos —bulbo, médula y cerebelo—, son plenamente inconscientes
e mvoluntarios, y se denominan por ello actos reflejos.
Se dice, por tanto, que es reflejo todo
acto nervioso de carácter involuntario
i \
que tiene por causa u origen una impre1 ^
sión sensitiva inconsciente o consciente y
ocurre siempre de la misma manera.
El estornudo, por ejemplo, es un acto
reflejo originado por excitación de la mucosa nasal. La abundante secreción salivar que determina el zumo del limón es
E s q u e m a de un r e t o reHejo con intervención de la médula
asimismo una secreción refleja provocada (p. P k i .
M M ú s c u l o . — 1. N e u r o n a s ^ s i t i v a .
2. N e u r o n a m o t o r a . )
por la excitación del ácido cítrico sobre la
mucosa lingual. La sístole del corazón es igualmente un acto reflejo que tiene origen en la excitación producida por la distensión de las paredes de los
ventrículos al llenarse de sangre durante la diástole. Son, pues, todos ellos
actos puramente reflejos, en los cuales no interviene para nada la voluntad
del individuo.
V
i
Para que se realice un acto reflejo, es preciso que haya, por lo menos, dos
.
- i
neuronas: una sensitiva periférica que recoja la excitación con sus dendritas y las
trasmita por su cilindro-eje a una neurona motora, y además una neurona motora periférica que con sus dendritas recoja
la corriente sensitiva, la transforme en
corriente motriz y la envíe a un músculo
o a una glándula por medio de su cilindro-eje, para determinar así una contracción o una secreción (figs. 73 y 74).
A ambas neuronas se les da el calificativo de periféricas por estar situadas
fuera de la corteza del cerebro.
Los actos conscientes y voluntarios
en cuya ejecución intervienen la concienPiG. 7 5 . - E s q u e m a de un acto voluntario
cia y la voluntad del individuo, se difeí^WS':^'!"Médula espinal
— P Pili,
rencian
anatómicamente de los reflejos
-M. Músculo. l,a l í i e a d e traK,s''ímÍi"ca
vía Sensitiva; la línea c o n U n u a , la vía m o t o r a . )
por tener intercaladas entre las dos neuronas periféricas otras neuronas más,
dos de las cuales están situadas en el cerebro, sede de la conciencia y de
la voluntad (fig. 75). Las dos neuronas que juegan en los actos volunta-
EN LAS
—Sí, lo he reflexionado— contestó ella.
El deshollinador la contempló un monjento y dijo:
—Yo no tengo otro camino que la chimenea. ¿Tienes bastante valor para arrastrarte conmigo por el hogar, trepar por la
campana y subir por el cañón? Por aqui
llegaremos a la chimenea, y entonces ya
puedo orientarte. Treparemos tan alto que
no podrán cogernos, y en lo más alto hay
una abertura que conduce al anchuroso
mundo, - r
La llevó, pues, a la entrada del hogar.
— ¡Qué negro está!— observó ella.
Pero le siguió por el hogar y por el cañón, que estaba negro como boca de lobo.
—Ya estamos en la chimenea —dijo
él—, y ¡mira, mira cómo brilla esa estrella tan bonita! —
Y era, en efecto, una estrella del cielo
que proyectaba su luz sobre ellos, como
si les indicase el camino. Y trepaban, trepaban sin descanso. Era un ascenso temerario, un camino horrible; pero él la sostenía y la ayudaba, le daba la mano y le
indicaba dónde había de poner sus piececitos de porcelana. Y asi llegaron al final
de la chimenea, donde descansaron sentados, pues estaban rendidos de fatiga, como
es de suponer.
Sobre sus cabezas tenían un cielo tachonado de estrellas, y bajo sus pies, todos
los tejados de la ciudad. Sus miradas abarcaban vastísimas tierras y remotos países
del mundo. Nunca se había figurado la
pobre pastorcíta que éste fuese tan grande, y, apoyando su cabecita en un hombro del deshollinador, lloró tan amarga
y abundantemente, que toda la purpurina
de su cinturón desapareció.
—Esto es excesivo —dijo—. No puedo resistirlo. ¡El mundo es demasiado grande!
¡flh! ¡Quién pudiera volver a la mesita del
espejo! No seré feliz hasta que esté allí.
Te he seguido al anchuroso mundo, pero,
si realmente me quieres, me acompañarás
a casa.—
El deshollinador trató de hacerla entrar i
ESfUEUS
— Y p e n s a r q u e n o h e m o s s a b i d o d e c i r al
tro dónde estaba Sierra Nevada
en razón hablándolc del viejo chino y del Generalisargentocomandantísimoguerrero
Patascaprinascachiporrazo, pero ella besó a
su compañero y gimió con tan desconsolado llanto, que no pudo menos de ayudarla
a volver, aun considerándolo una locura.
Con grandes trabajos volvieron a bajar por la chimenea y a deslizarse por el
cañón del humo y por el hogar. Fué un
ejercicio muy desagradable, por cierto, ñl
llegar a la plancha de hierro, se pararon
a escuchar para saber qué pasaba en la
sala. Reinaba un silencio absoluto. Asomaron la cabeza y... ¡oh! El viejo chino
yacía en medio del suelo. Había caído de
Dichas y desdichas
Procuanniento
infalible
para
maes-
entrar
del Gallo
en los espectáculos
sin tener
la mesa al perseguirlos y
se había roto en tres pedazos. Su tronco estaba
en una pieza y su cabePág.
za había rodado coma
19
una bola a un ángulo de
la sala. El Generalisargentocomandantísimoguerrero Patascaprinascachiporrazo estaba en su puesto de siempre, reflexionando.
— ¡Es horrible! -exclamó la pastorcilla—. ¡El abuelo se ha hecho pedazos por
nuestra culpa! ¡No podré sobrevivir a la
desgracia! —
Y se retorcía las manilas, de dolor.
— ¡Puede repararse! —dijo el deshollin a d o r - . ¡Puede repararse fácilmente! Cálmate. Si pegan su cuerpo a su base y ajustan su cabeza ai cuello, con un buen remiendo quedará como nuevo y aún fwdrá
decirnos algunas impertinencias.
—¿De veras?— dijo ella.
Se encaramaron a la mesa donde siempre habían estado, y el deshollinador dijo:
—Ya ves si hemos ido lejos. ¡Para este viaje no necesitábamos alforjas!
— ¡Si al abuelo se le pudiera echar un
buen remiendo! —contestó la pastora—.
¡Me temo que costará mucho! —
El chino fué restaurado. Los dueños
de la casa pegaron sus piernas, le ajusta- •
ron la cabeza al cuello con un buen ce- \
mentó, y lo dejaron como nuevo, sólo que •
no podía mover la cabeza.
|
—Parece que te has vuelto orgulloso desde que te rompiste —le dijo ei Generalisargentocomandantísímoguerrero Patasca p r i nascachiporrazo—. No sé ver en eso un
motivo de orgullo. ¿Me he de casar con
ella, o qué? —
El deshollinador y la pastorcilla miraron al viejo chino temblando de miedo,
porque temían que fuese a mover la cabeza. Pero no podia moverla y le molestaba confesar a un forastero que tenía un
remiendo en el cuello, y así, las figuras
de porcelana vivieron juntas, amándose
hasta que se hicieron pedazos.
Klki
que abonar
un
céntimo.
EN LAS
PESTALOZZI
Pestalozzi, inspirador de todos los peda^
gogos del siglo XfX y de gran parte de
las corrientes pedagógicas contemporáneas,
es uno de los nombres que han dejado huella indeleble de su paso por el
mundo. Una frase suya: "He vivido como un mendigo para enseñar a los mendigos a vivir como hombres", nos le pinta de
cuerpo entero y nos da una idea
exacta de sus teorías, teorías que
su época (¡740-1827) apenas le
permitió llevar a la práctica.
Recogemos a continuación unas
líneas de ese apóstol, que, con
razón, ha sido llamado el padre
de la pedagogía.
nos habla de sus primero
experimentos pedagógico
chos siglos nadie había hollado, encontré
tras él señales de pasos que me condujeron
al camino real, por el cual tampoco había
andado nadie en muchos siglos.
i
solo, desprovisto en
ESTABA
absoluto de lodo medio auxi-
liar de educación, en una casa
a medio construir, en medio de
la ignorancia, de las enfermedades y de toda clase de cosas
nuevas para mi; estaba solo y
era director, tesorero, mozo de
servicio y casi criado. Poco a
poco ascendió a ochenta el número de alumnos, todos de distinta edad; unos, llenos de pretensiones; otros, procedentes de
la mendicidad pública; todos, o
casi todos, en la mayor ignorancia. iQué problema educar a
aquellos niños!
Me atrevi a resolverlo; de pie,
en medio de ellos, les pronunciaba sonidos, haciéndoselos repetir; los que lo velan, quedaban asombrados de sus efectos.
Fué, sin duda, como un meteoro
que se presenta en el espacio
y desaparece en seguida; nadie
conoció su naturaleza; yo mismo no la
conocí. Era efecto de una simple idea psicológica que existía en mí espíritu, pero
de la cual no tenia clara conciencia.
En realidad buscaba un arte, una habilidad prodigiosa; un observador perspicaz no se hubiera atrevido seguramente
a ello; por fortuna yo estaba ciego; de
otro modo, no me hubiera arriesgado. No
sabia con precisión lo que hacía, pero sí lo
que quería: quería la muerte o la adquisición de mi objeto.
Mas los medios de que disponía para
ello eran en absoluto producto de la necesidad, con la que habia de abrirme paso
a través del desconcierto infinito de mi situación. Yo mismo no sé ni puedo apenas
comprender cómo lo conseguí. He jugado
en cierto modo con la necesidad y he vencido las dificultades que, como montañas,
ponía ante mí; he colocado frente a lo
que parecía una imposibilidad física el poder de una voluntad que no veía ni apreciaba cl momento más próximo situado ante
ella, pero que se asía a lo actual como sí
sólo lo actual existiera y la vida y la muerte pendieran de él.
Así trabajé en Stanz. hasta que la llegada de los austríacos hirió de muerte mi
obra; los sentimientos que me agobiaron
entonces quebrantaron mis energías físicas
hasta el límite en que lo estaban cuando
salí de Stanz. Hasta aquel instante no
me había puesto de acuerdo conmigo mismo respecto a los fundamentos de mí proceder; pero al intentar lo imposible, hallé
posible lo que no sospechaba; y al penetrar en un bosque sin caminos, que en mu-
3*
CDfNIOS DI
ANDEBSEN
llusrradot p o r A r I h u r Rackham, 4 8 d i b u j o t
e n n e g r o y 1 2 lámina» trícromos. Un volumen, g r o n formato, 3 8 8 p á g i n a s , e l e g a n t e m e n t e e n c u o d e r n a d o e n l e l a i n g l e s a , con
un e s t u c h e protector, 15 p e s e t a s . P u b l i c a d o
por Editorial Infentad. \. \.. lartelona
Enrique Pestalozzi y s u nieto Teólllo.
Quiero detenerme un momento en los pormenores. Habiéndome visto precisacio a instruir a los niños solo y sin ninguna clase
de auxilios, aprendí el arte de enseñar a
muchos juntos, y como no tenía más medio
que la pronunciación en alta voz, surgió,
naturalmente, la idea de hacerles dibujar,
escribir y trabajar durante la clase. La confusión originada por la multitud de niños
que repetían la lección, me hizo sentir la
necesidad del ritmo, y el ritmo acentuó la
impresión de la enseñanza. La ignorancia
completa de todos me hizo permanecer mucho tiempo en los elementos o primeros
puntos, y esto me indujo a experimentar
el aumento de la fuerza interior que se alcanza con la conclusión de los primeros
puntos y los efectos del sentimiento de plenitud y de perfección, aun en los grados
más inferiores. Advertí como nunca la conexión de los primeros puntos, en cada
una de las materias del conocimiento, con
su total extensión, y sentí asimismo los vacíos inmensos que debían originarse de la
confusión y no terminación de estos puntos en cada serie de conocimientos. Los
efectos del cuidado puesto en esta plenitud
superaron mis esperanzas. Se desarrolló rápidamente en los niños una conciencia de
fuerzas que no conocían y, sobre todo, un
sentimiento general de belleza y de orden.
Se descubrieron a sí mismos y desapareció de mis clases, como una sombra, la
fatiga habitual de la escuela. Querían, podían, perseveraban, concluían y reían; su
estado de ánimo no era el de los niños que
aprenden, sino el de las fuerzas desconocidas que despiertan de un sueño y el de un
sentimiento que eleva cordial y espirítualmcnte, al cual podían y llegaban a conducir estas fuerzas.
Los niños enseñaban a los niños. Sólo
intentaban lo que yo les decía. A esto también me impulsó la necesidad. Como no tenía ningún colaborador, colocaba a los niños más capaces entre dos que lo eran menos; aquéllos los cogían con ambas manos,
les decían lo que sabían, y éstos aprendían a repetir lo
que no conocían.
PESTALOZZI
Un importante auxiliar del m a e s tro: las colecciones de estampas
las fotografías, los dibujos,
ne; los pájaros; los animales que se arrasL oslas grabados,
estampas, pueden ser un poderoso
tran, los que saltan, los que vuelan; los
auxiliar del maestro en la enseñanza en
general y muy principalmente en la de los
alumnos de pocos años.
Muchas veces no son tan útiles, para este
fin, intercalados en los libros o en las revistas y conviene separarlos y conservarlos sueltos, pegándolos en cartones fuertes que tengan, en lo posible, las mismas
dimensiones.
No sólo no importa, sino que es hasta
conveniente, que haya imágenes que representen una misma cosa, pero que sean diferentcá, pues así el esfuerzo de reconocimiento es más perfecto, encontrando el objeto en distintos y variados aspectos. Si
una imagen representa una magnifica rosa
encarnada con algunos capullos y hojas, y
otra una rosita de pitiminí blanca y sola,
del contraste resulta un conocimiento más
perfecto.
Sólo revisando, ordenando o contando
las imágenes, ya el alumno concreta una
serie de ideas; pero el beneficio es mucho
mayor en cuanto, formando grupos de niños, se encarga a cada grupo de hacer una
clasificación. A un grupo, por ejemplo, se
le encarga de buscar todos los animales; a
otro, todas las flores; a otro, todos los juguetes; a otro, los objetos de uso doméstícc...
Después, otra clasificación. Sólo los animales. Y se agrupan los que viven en el
aire, los que viven en el agua, los animales que comen hierbas y los que comen car-
que no tienen más que dos patas... Y asi
se va formando intuitivamente la noción de
categoría, de especie o de género.
Juguetes de niña y juguetes de niño;
juegos tranquilos y juegos a pleno aire;
muebles de salón, de comedor, de cocina o
de alcoba... Se pueden proponer miles de
clasificaciones, que precisen los caracteres
y el papel que las cosas representan en la
naturaleza y en la vida.
Hay algo más a hacer. Si en la parte inferior de cada cartón se escribe el nombre
del objeto correspondiente, este nombre acabará por unirse en la imaginación del niño
a la imagen del objeto, después de tantas
veces como se ha de presentar ante su
vista durante las distintas clasificaciones.
Y con ello podemos dar un buen paso en
los ejercicios de lectura.
Hagamos otro ejercicio a base de clasificación: reunir las estampas el nombre de
cuyo objeto empieza con una letra determinada. Por ejemplo: animales cuyo nombre empieza con r. caballo, canario, cebra,
cocodrilo, cuco... y aquí luego hacer la división, según el sonido suave o fuerte de
la c.
Otra clasificación puede hacerse por terminaciones iguales. Y, en general, podemos
decir que, según estén los alumnos mas o
menos adelantados y según la importancia
que tenga la colección de estampas que se
posea, pueden hacerse clasificaciones de orden diverso y todas muy importantes.
EUGENIO
Eugenio
Agaclno.
la prestigiosa revista «IbéENrica,
se decía que la oficialidad de n u e s t r a m a r i n a
mercante se ha formado con^,
JO A QUIN
ha escrito unas cienA UNQUE
to cincuenta obras para el
teatro, bastará c i j a r algunos
títulos para darse oienta en
seguida de que se trata de un
autor de grandes éxitos.
Joaquin
AbaU.
«Entre doctores», «Los hijos
artificiales», «Tortosa y Soler»,
«El orgullo de Albacete», «El
asombro de Damasco», «El gran
tacaño», «El premio Nobel».
BUENAVENTURA
T O D O S cuantos con anteríori» dad a nosotros han escrito
acerca de la vida y obras de
Aríbau, convienen en que la
publicación de su famosa «Oda
a la Patria» señala un punto
inicial en la historia del resurgimiento de las letras catalanas.
PEQUEÑAS
BIOGRAFÍAS
6¿ ESPAÑOLES o^/
AGACINO
SIGIOJSXIX
las obras marítimas de flgacíno. Y es cierto: los oficíales
mercantes, maquinistas g electricistas navales no han tenido,
durante muchos años, más textos que los libros que él escribió.
Son los principales de éstos
« I n s e p a r a b l e del m a r i n o » ,
«Cartilla de máquinas de vapor», «Guia práctica del marino mercante», «Manual del
maquinista m e r c a n t e » , «Geografía marítima», «Manual de
electricidad», «Higiene naval»,
«Los submarinos al alcance de
t o d o s » , «Construcción naval
mercante».
Eugenio Agacino, que nació
en El Ferrol en 1851 y murió
en Alicante en 1921, llegó a capitán de corbeta en el Cuerpo
general de la Armada, pidiendo después el retiro y quedando al servicio de la Transatlántica.
ABATÍ
«El trébol», entre otras muchas, recorrieron en t r i u n f o
los escenarios de toda España.
Escribió muchas veces solo
y otras en colaboración con
Arniches, Antonio
Paso, Martínez Sierra y otros.
Abatí, que nació
en 1865, era abogado, carrera que había hecho con sobresalientes y matriculas de honor, y
hasta que cumplió
los veinticinco años
no sentía más ansias que las de trabajar en su carrera; pero sufrió
una decepción que
le llevó a archivar
su título y probar
suerte en el teatro.
Lo ocurrido fué
que, habiendo él
escrito un libro titulado «Respuestas
a los temas de Derecho administrativo del programa
de oposiciones al
mismo», y habiéndose
convocado
?
oposiciones para
ingresar en el Cuerpo de abogados del
Estado, Abatí tomó parte en ellas y no obtuvo plaza, a pesar de que los
veinticuatro que la obtuvieron
habían estudiado en el libro
publicado por Abatí.
CARLOS
Buenaventura
Nació en Barcelona el día 4
de noviembre de 1798. Desde
temprana edad sintió especial
predilección por el cultivo de
la literatura, y a la edad de
diecinueve años (1817) publicó
una recopilación de versos castellanos bajo el título de «Ensayos poéticos». Entonces ya
había cursado estudios en un
seminario, los cuales, al decir
de sus biógrafos, le dieron una
•
-
.
•'r'i
Carlos
Aribau.
sólida preparación IntelectuaL
Los versos castellanos de Aribau han sido considerados por
la critica como un poco conceptuosos y altisonantes —defecto general de la época—. En
cambio, su prosa, al decir del
poeta Quintana, era modelo de
corrección. Sabido es que Aribau era un gran latinista y uno
de sus biógrafos dice: «Improvisaba yámbicos excelentes; cul--
Si^
ARIBAU
A pesar de haber sido Aríbau un economista distinguido
y un poeta castellano más que
regular, probablemente su nombre no sería tan conocido como ló es de no haber escrito
su famosa composición poética,
de la que se ha cumplido ya
el primer centenario.
E s t a t u a de A r i b a u er
P a r q u e de la C i u d a d e l a , de
Barcelona.
PEQUEÑAS
BIOGRAFÍAS
ü4 ESPAÑOLES
Manuel Rivadcneyra, fundaba la famosa
«Biblioteca de autores Españoles», en la
siGio;^xix
que Aribau escribió eruditos estudios acerca de Cervantes y de la literatura española de los siglos xvi y xvii. En 1861, cuando ya ha logrado una gran competencia en
cuestiones económicas, funda el
periódico «La Verdad Econótivaba la poesía italiana; no
mica», donde expone sus docdescuidaba tampoco los estutrinas opuestas a las de los
dios filosóficos y tenía también
librecambistas. Escribió también
predilección por las ciencias
una «Historia de la Hacienda
económicas y políticas.» Milá
Española», que no se ha puy Fontanals, hablando de su
blicado, y, en colaboración con
p r e p a r a c i ó n literaria, decía:
su amigo Serra y Ginesta, esta«Tal vez no era tan vasta como
bleció la reforma del sistema
la de otros escritores, pero no
taquigráfico de Martí, creando
cabe duda que en el fundamenlas bases de la taquigrafía cato era más profunda.»
talana. Finalmente, murió en
En 1822, cuando c o n t a b a
su ciudad natal el 17 de sepveinticuatro años de edad, los
tiembre de 1862.
constitucionales lo nombraron
Nos referiremos ahora al hesecretario de la D i p u t a c i ó n
cho capital de la vida de AriProvincial de Lérida, cargo que
bau: la publicación de la ya
ocupó poco tiempo. Tomó parmencionada «Oda a la Patria».
te activa en la fundación del
La poesía en cuestión estaba
periódico «El Europeo», en el
escrita en versos alejandrinos,
cual colaboró, ccmio asimismo
formando seis octavas.
en «El Vapor», fundado desE s t a composición p o é t i c a
pués.
fué dedicada a don Gaspar Remisa en el aniversario de su
En 1826, su amigo el doctor
nacimiento.
don Félix Torres flmat le reDesde el primer momento,
comendó a un banquero resila «Oda a la Patria» fué addente en Madrid, llamado don
mirada por los lectores de «El
Gaspar Remisa- Trasladóse ñriVapor», donde se publicó por
bau a Madrid y allí desempeprimera vez. No se difundió,
ñó, además de un cargo en la
sin embargo, hasta que don
banca de Remisa, el de direcFélix Torres Amat la reprotor del Tesoro (1847), el de didujo en su «Diccionario Crítirector general de la Moneda
co». Más tarde, en 1858, Any Bienes y Dominios del Est o n i o de Bofarull, en « E l s
tado (1852) y el de secretario
nous trovadors», la reprodujo
de la Intendencia del Patrimotambién, con el título de «A
nio Real (1856). Al propio
ma patria».
tiempo,en colaboración condón
JOSÉ MARÍA
estatuas de Alfonso el
Lla ASSabio
y de San Isidoro de
escalinata de la Biblioteca
ALCOVERRO
Nacional, de Madrid; la de Berenguer, de la portada del Museo Arqueológico; la de Bal-
mes, que esculpió para el Ministerio de Fomento, y las de
Mcndizábal y de Arguelles, que
también pueden verse en Madrid, son obra de Alcoverro.
Este escultor, que murió en
•Al Pardo*, |>or J.
«En la p c J r e a i , por J . Alcoverro.
1908, trabajó mucho e hizo
obras verdaderamente notables,
obteniendo, a más de otras muchas recompensas, medalla de
primera clase en la Exposición
Nacional de 1897 por «El Va-
LEONARDO
STE notable pintor madrileEmados
ño fué discípulo de los afapintores de cámara don
Juan de Rivera y don José de
Madrazo, con quienes estudió
colorido. Se destacó por sus
bellos retratos y cuadros de
costumbres, y se le ha considerado como un continuador
de las genialidades de Goya,
cuya obra le sirvió de inspiración y de guia.
En 1842, tres años antes de
su muerte, ingresó en la Real
Academia de Bellas Arfes de
San Fernando. Algunos de sus
cuadros, tales como «Muerte
de Daoíz en el parque de artillería», «Majas al balcón»,
«Retrato del torero Montes»,
etcétera, se han hecho famosos.
Rasgo muy interesante de su
carácter fué su extremado espíritu caritativo, acerca del cual
dice un biógrafo suyo que «entregaba a los pobres sus dibujos y su dinero, aunque vivía
en la mayor estrechez».
ENRIQUE DE
cartógrafo español, que
E STE
nació en Sevilla en 1858, de-
• Un dúo>, por J. Alcoverro.|
dicó casi por entero sus estudios a la Guinea española, publicando, entre otros muchos
escritos, los titulados «Los naturales de la Guinea española»,
«Lo que vale la Guinea española», «Someras notas para contribuir a la descripción física.
Alcoverro.
lor», estatua alegórica de gusto
clásico, y medalla de oro en la
Exposición de Chicago.
La obra más importante que
ejecutó en sus últimos años fué
la urna sepulcral y las figuras
de las tres Virtudes para el
mausoleo de la marquesa de
Casas Novas, en Javier (Navarra).
Se le deben, además, hermosas tallas policromadas.
ALENZA
Falleció en Madrid el 30 de
junio de 1845, a los treinta y
ocho años. Su pobreza era tal.
que sus amigos tuvieron que
costear el entierro.
El gran poeta don Eugenio
de Hartzenbusch dedicó a su
temprana muerte el siguiente
soneto:
«Para el mortal en cuya sien
fulgura = del genio creador
la ardiente llama,
tiene el
mundo laurel, clarín la fama,
= y mármoles y bronce la escultura. ^ Para premiar a la
virtud obscura,
flor que en
la soledad su luz derrama,^
tiene el Padre común su seno
que ama =^ con inefable amor
que siempre dura. - Genio j
en ti, Alenza, con virtud seí
unía;
consiguió tu pincel]
famoso hacerte; — ya esleí
mundo te dio cuanto podía, j
= Dios hoy te l l ^ a a su celeste gremio, ^ pero es adelantársete la muerte = anticipar
a tu virtud el premio.»
ALMONTE
geológica y agrológíca de laj
zona noroeste de la isla de
Fernando Póo y de la Guinea
continental española» y «Ensayo de una breve descripción
del Sahara español». Murió en
el naufragio del «Carlos de
Eizaguirre», ocurrido el 28 de
mayo de 1917 frente a Capctown, en su viaje a Filipinas.
limpio—, pues la limpieza es
lo principal a bordo. Una
vez lavado, lo sepultan en
un mar de sal y lo cubren
con una capa de hielo.
Mientras dura este trabajo,
el buque no ha cesado de
navegar en ruta de regreso,
y cuando llega a puerto, se
entrega el arenque a las
compañías que se cuidan de
terminar su preparación para enviarlo a los d i v e r s o s
mercados del mundo.
Vive el arenque en la parte norte del océano Atlántico, en el océano Glacial Ártico, en el mar Báltico, en
el del Norte y en la costa
septentrional de Asia.
Raras veces d e s c i e n d e a
profundidades m a y o r e s de
veinte metros y su alimento
favorito son los pequeños
crustáceos y los gusanos marinos, aunque devora también
pececillos jóvenes.
Parece comprobado que, para desovar, se dirigen siempre, siguiendo rutas determinadas, al lugar donde nacieron.
En estos viajes de desove
los arenques forman legiones
inmensas que cubren varias
millas. Tan compactos y numerosos son estos bancos,
que constituyen un peligro
para las embarcaciones pequeñas que se encuentran con
ellos.
Una vez se hallan las hembras cerca de la costa, sueltan su freza, formada por
millares y millares de hueveemos de un milímetro de
diámetro. El paquete de huevos queda a merced de la
A n t e s de prepararlos en las bod e g a s , se hace e n tre los a r e n q u e s
una s e l e c c i ó n . Los
q u e no e s t á n en
buenas
condiciones s o n a r r o j a d o s
al mar.
corriente y va desplazándose
impulsado por ella hasta que
la materia gelatinosa que cubre la freza encuentra una
roca o una planta marina
donde adherirse. Los pequeñuelos nacen más o menos
pronto, según la temperatura del agua que rodea a los
huevos. Si esta temperatura
es de diez grados, bastan
seis u ocho dias para que se
formen y vivan los pececillos.
En una temperatura de tres
a cinco grados el nacimiento
se retrasa hasta los cuarenta
dias.
Los recién nacidos son unos
pececillos transparentes de 5
a 8 milímetros de longitud,
y sólo cuando alcanzan la
talla de 2 centímetros y medio están completamente formados. Al año de nacer, su >
longitud es de unos 14 centímetros, y a los dos años,
llegan a su madurez. Entonces miden unos 17 centímetros.
Cuando aparece un banco
de arenques se ven siempre
en sus alrededores ballenas y
otros peces voraces que devoran gran número de ellos,
asi como ciertas aves marinas
que dan escolta a la manada porque hallan en ella comida abundante.
Estos bancos de arenques
son muy frecuentes en Noruc-
L o s a r e n q u e s f o r m a n u n p l a t e a d o m a r en el f o n d o de la b o d e g a .
PORJESOS
ga, donde se da el caso curioso de que a
veces desaparecen dichos peces casi por completo y no vuelven a abundar hasta transcurridos cincuenta o sesenta años. Y lo más notable del caso es que tales apariciones y desapariciones coinciden con las de las manchas
solares, lo que ha hecho pensar a algunos
hombres de ciencia que la vida del arenque
acaso esté relacionada con la actividad del Sol.
Se calcula que el número de arenques que
anualmente se extrae del mar es aproximadamente el de diez mil millones. Inglaterra figura
a la cabeza en el consumo de este pescado, pues
solamente en Londres se venden, al año, novecientos mil barriles de setecientos arenques cada uno.
Los que nosotros solemos comer están ahumados y proceden, principalmente, de Holanda
y Suecia.
El arenque salado empezó a ser objeto de
comercio en el siglo xiii, comercio que se ha
extendido enormemente por lo sabroso que resulta dicho pescado y por el hecho de que,
en salazón, se mantiene fresco y jugoso durante varios años, lo que permite exportarlo a
todas las plazas del mundo.
Costumbres
bretonas
cantos populares y costumbres breLostonastrajes,
tienen gran semejanza con los de cier-
Al t e r m i n a r el v i a i e , l a s redes se d e s p l i e g a n y s o n r e p a s a d a s y reparadas
molinoi;
Je
N una cresta de la
E(provincia
sierra de Yébencs
de Toledo), se ven estos seis
molinos expuestos al
viento y al sol. ¿Serán los famosos gigantes de don Quijote? Se da por seguro que los titanes que
hubieron de soportar
las acometidas det Caballero de la Triste
Figura, son los treinta molinos que aún
e x i s t e n en C a m p o
de Criptana, no lejos
de la inmortal Toboso.
Pero nada nos impide suponer que cl
Ingenioso Hidalgo, al
salir del Toboso, se
dirigiera a Toledo a
través de la desolada llanura de la Mancha y se encontrara
cuidadosamente.
tas regiones costeras españolas. El «binion»,
instrumento en el que acompañan sus canciones, es muy parecido a la gaita dei norte de
España. Las cofias de encajes es lo más notable del traje típico de las mujeres.
El dia primero de mayo se celebra la fiesta de las flores y con ellas adornan los mozos las ventanas de las mozas preferidas. Cuando una mujer se ve cortejada por un hombre
al que no quiere, le obsequia con unas sopas
de leche y esto equivale a una negativa.
Las fiestas más importantes son las que se
celebran en honor del santo de la región. La
víspera de dia tan señalado se encienden hogueras, a cuyo alrededor bailan y cantan las
gentes del lugar y los numerosos peregrinos
que con tal fin han llegado desde los puntos
más distantes. Al dia siguiente se celebran los
festejos de carácter popular. Como las fiestas
duran varios dias, los peregrinos, para permanecer en el pueblo hasta que aquéllas terminen, levantan pintorescas tiendas y barracas.
«ierra dei
ene»
con e s t o s molinos.
¿Que no son más que
seis y Cervantes nos
habla de treinta? Eso
es lo de menos, pues
el que vio gigantes
donde había molinos,
bien pudo ver treinta
donde sólo hablaseis.
De todas formas, esta bella fotografía obtenida por la Aviación Militar Española tiene todo el sabor de uno de aquellos lugares que nos
d e s c r i b i ó Cervantes
como escenario de las
aventuras de don Quijote, y no podemos
menos de imaginarnos al caballero en
lucha con los seis molinos, mientras Sancho contempla la escena desde la árida
llanura.
" V U E L T A A LA
COSTA YAKÁ
de Totosa a las seis Q meP ARTIENDO
d i a , de la mañana por la carretera de De naesiro c«iMadrid' se toma a la derecha la cuesta
de Vidania, que conduce al pueblo de este
nombre. Es una pronunciada pendiente que
subimos con la bicicleta en la mano y haciendo numerosos descansos entre bosques
y montañas. Por fin llegamos al espléndido valle donde se asienta Vidania. Son
las ocho de la mañana. Al fondo, recortado
sobre el cielo, se ve el monte Hernio (1,100
metros), al que acuden numerosos excursionistas de toda la provincia, y, desde
su cima, se puede admirar casi toda Guipúzcoa.
Dejamos Vidania y llegamos a la «trinchera* (este nombre viene del desmonte
que se tuvo que hacer para pasar la carretera), que es el punto más alto del
puerto. Desde aqui se divisa un panorama
magnifico. A mano derecho, cl monte Hernio; enfrente, en primer término, las revueltas de la carretera que baja hasta la
hondonada; después, Regil, como colgado
en la ladera de un monte, y, al fondo,
el monte Izarraitz, gigantesca mole rocosa
en cuya base se hallan Loyola y Azpeitia.
Bajando la carretera con sumo cuidado,
pues hay curvas muy cerradas y la pendiente es muy pronunciada, pasamos cerca
de Regil, el pueblo
natal del b o x e a d o r
M u e l l e de Z a r a u z ,
Uzcudun, y, por ca
mino casi llano, llegamos a Azpeitia a
las nueve de la mañana. A dos quilómetros se encuentra Loyola, donde nació ci
glorioso San Ignacio.
Admiramos la c a s a
donde ocurrió el nacimiento. La cúpula,
bellísima obra de arte, semeja la del Vat i c a n o . Subiendo la
ancha escalinata de la
Basílica, se entra en
la i g l e s i a , en cuyo
altar mayor se venera la imagen de Saní -g
Ignacio, toda de p í a - J
cnrM.- Núinero 9
ITINERARIO
Tolosa
Vidania ..
Regil . . .
Azpeitia.
Loyola ..
Cestona..
Zumaya .
Guetaria
Zarauz...
Crio
Usurbil.. .
Lasarte ..
Andoain .
Villabona
Tolosa .. .
TOTAL.
10 Km.
6 »
10
2
10
8
5
3
ó
9
3
6
5
ó
89 Km.
Z a r a u z y a! f o n d o , c o m o u n a i s l a , ael r a t ó n
de Ouetaria..
ta, p r o p i e d a d del
A y u n t a m i e n t o de
Azpeitia.
Saliendo al pórtico, y tomando un
pasillo que hay a
mano derecha, se encuentra la morada
del santo. Ante ella,
de u n a caprichosa
fuente en forma de
l a n g o s t a , mana cl
agua bendita de San
Ignacio que se puede beber en cl vaso
que cuelga al lado
de la fuente. Las
bellezas que en la
casa natal del glorioso santo se encierran son incontables. Hay c a p i l l a s
I g l e s i a de G u e t a r i a , del
que están cerradas
siglo X I I
con llave. Para verlas puede solicitarse
la ayuda de un guia que, mediante una
pequeña retribución, lo muestra y explica
todo detalladamente. A la salida de la casa, hay un hermoso grupo, fundido en
bronce, de tamaño natural, que representa
a San Ignacio, herido en Pamplona cuando
se hallaba guerreando como capitán, trasladado en una camilla.
Como ya son las diez de la mañana,
seguiremos la excursión. Volviendo a Azpeitia, se sigue la cuenca del rio Urola
por una carretera; se pasa Cestona, famoso balneario, y, tomando en la bifurcación que se encuentra a dos quilómetros
de este pueblo la carretera de la izquierda,
se llega a Zumaya a las once y cuarto
de la mañana. A la salida de este pueblo,
se alza el chalet del pintor Ignacio Zuloaga. Junto a él, en un hermoso edificio,
se halla el museo de arte propiedad de
dicho pintor, que puede visitarse gratuitamente los jueves y domingos. En él se
admiran magníficos cuadros del Greco, Velázquez y otros grandes pintores, y algunos
del mismo Zuloaga.
Un poco más adelante, comienza la bellísima carretera llamada, con toda propiedad, de la Costa, pues toda ella va
sobre los acantilados de la orilla del mar.
En días de mar gruesa, las olas barren
la carretera, y suele prohibirse el paso
de los vehículos para evitar accidentes.
¡Que hermoso es respirar aquellos saludables aires, y contemplar la inmensa llanura
surcada por innumerables barquichuelas dedicadas a la pesca! Siguiendo la bellísima
ruta, despacio para admirar mejor tanta
belleza, se llega a Guetaria, pueblo natal
de Elcano, a las once y media de la mañana. Se puede visitar la iglesia parroquial, d? estilo gótico, que data del siglo XII, declarada monumento nacional. Es
muy curiosa la calle que atraviesa la iglesia por un arco situado bajo el altar
mayor, para salir al puerto. Por este arco,
un grupo de marinos que representan a
Elcano y sus compañeros después de la
vuelta al mundo, sube todos los años,
el 7 de agosto, a la parroquia, para dar
gracias por haber vuelto con vida, para ce-
Regil, como colgad o de u n
monte.
Z u m a y a , d e s d e la
rretera d e la Cost<>
Olio, pequeño , puerto
de a m b i e n t e p e s q u e r o .
Icbrar aquel memorable hecho,
rt la salida del pueblo está el
monumento erigido al gran navegante.
De aqui sigue la carretera
(hay que atravesar tres túneles) a Zarauz, donde se llega
a las doce de la mañana. Este
es un pueblo veraniego, siempre lleno de forasteros que
quieren evitar el bullicio de
las grandes playas, y se retiran a este bello rincón guipuzcoano. Llama la atención
una casa-torre de la calle Mayor, antiquísima, bien cuidada,
curiosa muestra de las que antaño poblaban esta provincia.
La playa es hermosa y extensa, y los baños agradables, sobre todo en tiempos calurosos,
fl la una y media, a comer
en cualquiera de las fondas
del pueblo, fl eso de las cinco de la tarde emprendemos
el regreso.
Siguiendo la carretera que
va hacia San Sebastián, después de subir una pequeña
cuesta, desde la que se puede
ver todo el valle de Zarauz,
y al fondo el faro de Guetaria,
que la fantasía popular llama
•El ratón de Guetaria» porque el monte en que se asienta
tiene esa forma, se llega a
Orio, pequeño puerto de ambiente muy sano, por donde
durante el verano desfilan numerosas colonias de niños a
respirar las brisas del mar.
Más adelante, flguinaga, famoso por sus angulas, Usurbil, y.
a dos quilómetros de este pueblo, dejando la carretera de
San Sebastián, se toma a mano derecha, por un paso a nivel, la que sigue hacia Lasarte.
De aqui, por la carretera del
circuito automovilista, vamos a
flndoain, pasamos por Villabona, y llegamos a Tolosa.
•
Recomendamos esta vuelta a
fodo amante del deporte ciclista, pues quedará encantado
de haber visto, con poco gasto, una parte de las bellezas
naturales de Guipúzcoa.
Vicente DIGON
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