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PROGRAMA INTEGRAL DE DESARROLLO EDUCATIVO
FAMILIAR
El tiempo libre
y la cohesión familiar
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© FAD, 2001
Obra colectiva de la FAD
Edita y distribuye
FAD
Fundación de Ayuda contra la Drogadicción
Avda. de Burgos, 1 y 3
28036 Madrid
Teléfono: 91 383 80 00
E-mail: [email protected]
Web FAD: www.fad.es
Dirección Técnica
Eusebio Megías
Gerardo Lerma
Director Técnico de la FAD
Jefe del Departamento de Cooperación al Desarrollo de la FAD
Coordinación
Miguel A. Rodríguez
Carlos Alonso
Texto
Carlos Alonso
Fernando Bayón
Agustín Compadre
Carmen Loureiro
Luis Salarich
Colaboraciones
Julio Bustos
Marisol Cámara
Miguel A. Fernández
Miriam Narvarte
Mercedes Rodríguez
Ilustraciones
Ricardo de Arce
Diseño y maquetación
Quadro
Plaza de Clarín, 7 - 28529 Rivas Vaciamadrid (Madrid)
Impresión
Ancares Gestión Gráfica, S.L.
Ciudad de Frías, 12 - Nave 21 - 28021 Madrid
Depósito legal
M-40753-2001
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Indice
OBJETIVOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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LO QUE DEBE SABER . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Alternativas de tiempo libre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Cómo hacer del tiempo libre un espacio para la cohesión familiar . . . . . . . . .
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TRABAJO CON LAS FAMILIAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Alternativas de tiempo libre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Cómo aumentar la cohesión familiar en el tiempo libre . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Objetivos
El desarrollo de esta área tiene por objeto que los familiares...
■ Aprendan a valorar el tiempo libre como un espacio para desarrollar actividades
que supongan descanso y diversión.
■ Entiendan el tiempo de ocio como un derecho de todos los miembros de la fami-
lia que debe ser ejercido de forma responsable y evitando riesgos.
■ Aprendan nuevas formas de disfrute del tiempo libre que impliquen a todos los
miembros de la familia, estimulando la cohesión familiar.
Lo que debe saber
INTRODUCCIÓN
El tiempo libre es esa parte de nuestras vidas que no está sujeta a las obligaciones derivadas del trabajo, del estudio o de otros quehaceres. No es, por tanto, un tiempo para no
hacer nada, sino para disfrutar haciendo lo que queramos, lo que nos haga sentir bien.
Estar con nuestra familia, con nuestros hijos, es —sin lugar a dudas— una de las formas
de pasar el tiempo libre que más nos pueden hacer disfrutar. Al mismo tiempo, es una
forma de que toda la familia comparta experiencias y actividades, se sienta más unida, se
comunique más y mejor y, por todo ello, es un tiempo especialmente adecuado para
contribuir a la formación de los hijos.
Para mejorar la utilidad del tiempo libre como espacio para educar a los hijos y para
aumentar el sentimiento de unión entre los miembros de la familia, a continuación encontrará información acerca de los siguientes puntos:
■ Los conceptos de tiempo libre y tiempo de ocio como espacios de tiempo que
facilitan el descanso, la diversión y el entretenimiento.
■ La planificación del tiempo libre de los padres, y la importancia de reservar
momentos para uno mismo como adulto con derecho a descansar.
■ Las ideas que tienen los hijos respecto al uso del tiempo libre.
■ Las distintas formas de orientar a los hijos en el disfrute de su ocio y la reducción
de los posibles riesgos derivados de un uso inadecuado de su tiempo libre.
ALTERNATIVAS DE TIEMPO LIBRE
Los adultos tenemos, por lo general, nuestro tiempo dividido en bloques o compartimentos definidos muy claramente . Si excluimos el tiempo que dedicamos a dormir, tenemos
un tiempo para el trabajo (en el taller, en el campo, en la fábrica o en el hogar) y un tiempo para el descanso que, a diario, dedicamos generalmente a la vida en común en el
hogar (comidas, cenas, tareas cotidianas de la casa, etc.).
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Además, existen otros tiempos más prolongados y que nos permiten ocuparnos en algo
más que descansar y recuperar nuestro cuerpo para el siguiente día de trabajo. Se trata
de los fines de semana, los días festivos y las vacaciones, es decir, el tiempo de ocio o
tiempo libre.
Aunque la división de los tiempos de trabajo y ocio parece muy precisa, muchos adultos
pierden de vista las diferencias entre uno y otro. Durante el tiempo destinado al trabajo,
la persona se ocupa mentalmente en desear y anhelar la llegada de los momentos de
ocio. Cuando llega éste, se empeña en recordar los problemas del trabajo, esperando
con temor la inevitable llegada del regreso al trabajo y, todo ello, mientras se afanan en
resolver los muchos problemas del hogar.
Para evitar estas confusiones en la organización del tiempo, es importante que todos
entendamos que los tiempos de trabajo y de ocio deben ser distintos. El primero, el que
se dedica al trabajo, debe estar presidido por la concentración en la tarea que realizamos,
mientras que el tiempo de ocio debe ser un espacio mental de placer, descanso y calma.
Para ayudar a los demás a vivir plenamente el tiempo libre es conveniente que tengamos
siempre en cuenta algunas consideraciones.
En primer lugar, debemos tener claro que eso que llamamos “tiempo libre” no es exactamente un “tiempo desocupado”, sino una sucesión de momentos en los que elegimos
dedicarnos a actividades que nos gratifiquen, nos permitan disfrutar de lo que hacemos y
hagan posible el descanso físico y mental. Así, pasear puede ser tan relajante como hacer
un guiso especial, reparar una silla u ordenar el almacén, siempre y cuando vivamos esas
acciones como algo que nos complace, nos entretiene... y, por tanto, nos descansa.
En segundo lugar, la ocupación del tiempo libre, como cualquier otra actividad importante
de la vida, tiene que estar planificada. Si no hemos previsto qué hacer ni cuándo hacerlo,
podemos terminar cayendo en la más pura inactividad y en el aburrimiento. Cuando esto
ocurre, el tiempo parece escaparse de nuestras manos, mientras estamos siendo conscientes de no estar gozando de un momento tan ansiado. Cuando ese estéril espacio de
tiempo haya concluido, acumularemos sentimientos de insatisfacción, vacío y frustración.
Los padres de familia también tienen derecho a destinar parte de su tiempo libre a actividades que les agraden personalmente: aficiones, deportes, momentos de soledad en los
que escuchar música o hacer cualquier otra cosa que les divierta. Si no llevan este derecho a la práctica, podrían acabar empleando todos sus momentos de descanso en trabajar aún más para complacer a los demás, agotándose en la injusta y exclusiva misión
de hacer más agradable la vida de otros a costa de desperdiciar la suya.
Este es el caso de padres que, durante los fines de semana reparan las bicicletas de sus
hijos, les preparan la comida para sus excursiones, les llevan al lugar de salida, les recogen, lavan su ropa, les ayudan en sus deberes, y caen agotados en la cama a esperar la
llegada de la jornada laboral.
Es cierto que tanto el padre como la madre no pueden sustraerse a las continuas
demandas que surgen en la vida cotidiana del hogar, ya sea en días laborables o en festivos. Pero ha de quedar claro que ambas realidades, el disfrute individual y la atención a
las necesidades de los demás, tienen que ser compatibles. Para ello, es necesario educar a los hijos en el respeto a los momentos de descanso de sus padres.
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Naturalmente, esto no es fácil. La forma de lograrlo es acotar nuestros espacios, reservar
momentos concretos para uno mismo y, por supuesto, dejarlo claro a los demás miembros de la familia. Es necesario hacer saber a los demás cuáles son esos momentos y
autoafirmarse en ellos (Por ejemplo: “Cariño, ahora mamá se va a dar un baño largo y
tranquilo. Luego jugaremos tú y yo”).
¿CÓMO SELECCIONAR NUESTROS MOMENTOS DE BIENESTAR INDIVIDUAL?
Los padres han de reflexionar y descubrir sus propios gustos. Se trata de explorar en el
pasado y en el presente, preguntándose por aquello que les ilusiona, entretiene y distrae. Lo importante no es la actividad que se haga. Pintar una verja o tumbarse en una
hamaca mirando las estrellas puede ser igualmente gratificante si les hace sentirse relajados y a gusto. Puede elegirse la soledad o la compañía, pero siempre que ello resulte
placentero.
Lógicamente, además de descubrir lo que nos gusta hacer, debemos concretar dónde lo
haremos, si se trata de actividades que se harán junto a otras personas o no, el material
que necesitamos para ello y, muy especialmente, cuándo lo haremos. De hecho, si no se
busca un momento definido del día, éste puede transcurrir sin que hayamos encontrado
el momento adecuado, ya que los constantes acontecimientos cotidianos que requieren
nuestra atención y presencia acabarán por reducir a la nada nuestros proyectos.
Al mismo tiempo, debemos hacer compatible nuestro tiempo libre con nuestra inexcusable labor educativa. Los padres de familia no pueden limitarse a planificar y disfrutar de
su tiempo libre al margen de sus hijos. Su misión fundamental es educar a los hijos, y una
parte importante de esa educación es enseñarles a administrar su ocio, a llenar su tiempo libre con actividades atractivas y gratificantes.
Habitualmente los hijos esperan que los adultos les “sirvan en bandeja” la diversión y el
entretenimiento. “Papá, ¿qué hago?” es la pregunta más escuchada en un día festivo,
quizá porque los más pequeños, que dependen de sus padres para la mayor parte de
sus actividades (comer, dormir, salir a la calle), prefieren extender esa dependencia a los
momentos de diversión y juego. El niño no sabe enfrentarse a unas horas a su disposición, e intenta que sus mayores tomen la iniciativa y busquen para ellos un esparcimiento
que les haga sentirse bien.
En estos casos, la función de los padres no es dar todo resuelto a los hijos ni dejarles
solos en esa búsqueda, sino acompañarles en ella. Recordemos que la meta de todo
padre o madre es estimular la autonomía del niño. No resolver el problema, sino enseñar
a los hijos a resolverlo por sí mismo. Organizarles todo su tiempo libre, aunque a veces
resulte más cómodo, no hace sino fomentar la dependencia del niño respecto al adulto.
¿CÓMO PUEDEN LOS PADRES EDUCAR A SUS HIJOS
EN EL EMPLEO DEL TIEMPO LIBRE?
En primer lugar, deben conocer a los hijos y tener en cuenta algunas claves propias de
su edad. Así, deben saber que es natural que los más pequeños busquen que sus
padres les proporcionen las actividades para llenar su ocio. Sin embargo, satisfacer una
demanda similar a otras edades, puede resultar poco educativo.
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Los padres también han de ser conscientes de que los niños pequeños buscan la cercanía del adulto. Parecen necesitar esa proximidad física para sentirse a salvo y poder concentrarse y disfrutar del juego.
A menudo exigen también la participación del adulto en sus actividades, llegando a condicionar su conformidad con el juego a esa implicación de su padre o madre (“Si no juegas conmigo, yo tampoco juego, porque solo me aburro.”).
En resumen, los niños más pequeños pretenden la atención completa de sus padres
para pasarlo bien. Desde esas claves, los adultos podemos tomar las siguientes medidas
para facilitar la maduración de los hijos de corta edad, a propósito del tiempo de ocio:
■ Podemos ofrecerles, no un listado cerrado, sino abierto, de posibilidades para
llenar su tiempo libre. A los más pequeños se le pueden sugerir alternativas concretas a través de preguntas que les obliguen a decidir sobre sus gustos y preferencias (Por ejemplo, “¿Qué prefieres? ¿Montar en el triciclo o jugar a las construcciones?” “Podrías hacer un dibujo, o quizás te guste más disfrazarte de
bruja y darme un susto.”). La clave de este tipo de ofertas está en conseguir que
sea el propio niño quien, de forma guiada, elija el contenido de su ocio, en lugar
de limitarse a aceptar cómoda y pasivamente las elecciones del adulto.
■ También es necesario ofrecerles la cercanía que buscan, no sólo porque la nece-
sitan para disfrutar, sino por razones de seguridad. Sin embargo, esta proximidad se puede plantear con ciertas condiciones. Por ejemplo, que el adulto pueda
hacer otras cosas entretanto, aunque manteniéndose físicamente cerca del
pequeño, al alcance de su vista.
■ Cuando los padres acepten participar en sus actividades y juegos, pueden no
estar en el desarrollo completo de éstos. Se trataría de dejar claro al niño que se
le ayuda en la preparación y organización del juego, pero a partir de ese momento, el adulto se retirará y el hijo deberá encontrar la forma de organizarse por sí
solo con su juego.
■ Prestar una atención selectiva, en lugar de continua. El pequeño ha de saber que
se le ayudará cuando lo necesite, que se responderá a sus preguntas (“mamá
¿qué dibujo te gusta más?”). Los padres acudirán de cuando en cuando, para
animarle a continuar, comentar con él cualquier cuestión relacionada con la actividad, sugerir nuevas y más emocionantes posibilidades, especialmente cuando
el niño se estanque y se aburra. Pero también el adulto podrá, en los intervalos,
ocuparse de sus asuntos, personales o del hogar.
En el caso de los adolescentes y jóvenes, para ayudarles a administrar su tiempo de ocio
y disfrutar de él, debemos tener en cuenta algunas consideraciones:
■ Generalmente suelen ser muy exigentes con su tiempo de ocio, pero muestran
pocas iniciativas a la hora de pensar en actividades que les gratifiquen. No piden
listados cerrados de posibilidades, pero sí demandan a sus padres ofertas atractivas (“Papá, dime qué puedo hacer, pero no me propongas cosas aburridas.”).
■ Los padres de hijos adolescentes deben prepararse para escuchar el rechazo
inmediato de las primeras ofertas (“¡Eso ni hablar! ¡Vaya tontería!”). Ello obedece
a sus deseos de experimentar, de probar sensaciones nuevas y excitantes.
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■ Cuando los hijos son algo mayores y han encontrado su propio grupo de ami-
gos, suelen actuar de forma contraria a como lo hacían cuando eran más pequeños. Ahora lo que pretenden es “desaparecer” y apurar la mayor parte del tiempo
fuera del hogar. Es posible que, además, se nieguen a contar a sus padres qué
hacen, con quién van o dónde estarán. Es decir, oscurecerán con un manto de
secreto sus actividades lejos de casa, aunque ese empeño en ocultar su mundo
social no tiene por qué significar que están involucrados en situaciones de riesgo
social (consumo de drogas o pertenencia a bandas violentas o antisociales, por
ejemplo). Más bien obedece a una característica evolutiva propia de la etapa
adolescente que se resume en el deseo de afirmar su propia identidad prescindiendo de sus adultos próximos.
■ Los jóvenes aman el riesgo físico, los desafíos y las sensaciones de peligro. Su
afán por superarse, demostrar al mundo su valía personal desafiando hasta el
límite las leyes de la prudencia, puede conducirles a situaciones que pongan en
peligro su salud. Por ejemplo, conducción temeraria de vehículos o pruebas físicas competitivas que entrañan riesgo. Aunque el ansia de independencia lleva a
los adolescentes y jóvenes a intentar parecer personas autosuficientes y capaces
de resolver sus propios problemas, la realidad es que necesitan apoyo y orientación de sus padres. Por ello los padres, conscientes de su papel ante los hijos,
deben ser muy hábiles para brindarles ayuda y consejo, sin que se ponga en
duda su autosuficiencia y aún cuando éstos no sean demandados.
Teniendo en cuenta estos condicionamientos, los padres de adolescentes y jóvenes pueden ayudar a sus hijos a diseñar creativamente su ocio y a disfrutar de él siguiendo algunas pautas:
■ No ceder a los deseos de sus hijos de recibir una oferta de actividades para lle-
nar su tiempo. Es importante que el joven sepa que se trata de una responsabilidad que recae enteramente en él. Sin embargo, los padres pueden sugerir ideas
para facilitar la reflexión de sus hijos: recordarles sus gustos y aficiones (“A ti te
encanta el deporte. Podrías organizar con tus amigos algo al respecto.”), señalarles posibilidades nuevas (“Podría interesarte conocer el nuevo centro que han
abierto en el barrio...”), etc.
Nuevamente, la clave está en no ofrecer actividades completamente elaboradas,
sino abrir nuevos caminos al joven, quien deberá organizar los detalles y procedimientos para que lo que haga sea considerado como iniciativa propia.
■ Procurar no agobiar a los hijos adolescentes con demasiadas preguntas relativas
a sus amigos. Sin duda, ese ámbito pertenece a su propia intimidad. Sin embargo sí es posible poner límites al hijo que aseguren un mínimo control. Así, es
esencial dejar claras las horas de salida y llegada al hogar, el dinero disponible y
los lugares y actividades que los padres consideran arriesgados (hacer carreras
de velocidad con vehículos, consumir drogas, apostar dinero, etc.).
A medida que el joven asuma como propias las normas que sus padres establecen respecto a su tiempo libre, habrá desarrollado unos valores claramente definidos que orientarán su conducta en el futuro.
■ Intentar encontrar momentos para dialogar con los hijos acerca de su vida fuera
del hogar. Ello debe hacerse sin que pueda interpretarse como una intromisión
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en su vida privada, permaneciendo receptivos a sus preguntas, comentando con
ellos otras posibilidades de emplear el tiempo, pidiendo su opinión sobre las
posibilidades de divertirse en el barrio, etc.
■ Abrir el diálogo sobre los riesgos del entorno, intentando no aparecer ante el hijo
como una figura de autoridad dogmática o tiránica. Para ello, los padres deberán
respetar las ideas y opiniones de sus hijos adolescentes y jóvenes sobre el alcohol, el tabaco y otras sustancias tóxicas, y a continuación comentar con ellos las
ideas y conocimientos que se tienen sobre ellas. Cuando un joven ve al adulto
como alguien con ganas de dialogar sin imponer sus criterios, normalmente
suele responder con la misma actitud, haciendo posible un intercambio de ideas
y opiniones desde el cariño y no desde la autoridad.
CÓMO HACER DEL TIEMPO LIBRE
UN ESPACIO PARA LA COHESIÓN FAMILIAR
Las relaciones entre padres e hijos se basan en el cariño y en la convivencia. Por lo general, los miembros de una familia comparten algunos momentos del día y los espacios físicos de la casa que habitan. Sin embargo, este “verse a diario” no basta por sí solo para
mantener una relación de intimidad y afecto. Es preciso que unos y otros compartan
momentos de diálogo y actividades comunes para afianzar esa relación.
Naturalmente, los gustos de las personas casi nunca coinciden. A los hijos más pequeños les agrada el juego y las actividades sencillas y repetitivas. A los hijos en edades
intermedias les complacen actividades muy distintas, como el deporte o los juegos más
organizados. A los hijos mayores, les gusta especialmente relacionarse y conversar con
otros jóvenes de su misma edad. Por su parte, los adultos tienen otras formas de entender el disfrute del tiempo libre: descansar, relajarse, leer, pasear, etc.
Pese a las distintas formas de concebir el bienestar en las horas de ocio, sí es posible
crear espacios comunes para todos los miembros de la familia, en los que disfrutar de
la compañía mutua y experimentar el placer de hacer algo juntos. Ello requiere alcanzar acuerdos, dialogar, persuadirse unos a otros, y ceder en una parte de nuestras
pretensiones.
A continuación se proporcionan algunas pautas para orientar a los padres en la creación
de espacios en los que se comparta el tiempo libre con los hijos:
■ Sugerir a los miembros de la familia planes que necesiten la participación de
todos. Pueden ser tan simples o complejos como se desee, pero los adultos
deberán mostrar toda su creatividad para imaginar posibilidades atractivas hacia
sus hijos: un concurso de comidas en el que cada miembro de la familia confecciona un guiso sorpresa, una salida al campo a una hora poco habitual (por
ejemplo, una excursión nocturna), un juego colectivo con normas inventadas,
etc. Cualquier posibilidad puede ser divertida si consiguen que todos participen
con interés.
■ Pactar con los hijos las condiciones de la actividad común. Para ello, es impres-
cindible acumular buenas dosis de paciencia, ya que cada cual querrá imponer
sus ideas. Lo importante es que finalmente la actividad se lleve a la práctica.
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■ Mostrar siempre entusiasmo por lo que se vaya a hacer. El entusiasmo es un
sentimiento tan contagioso como la tristeza o la risa. Cuando los adultos se apasionan con una posibilidad de disfrute, por lo general los hijos acaban por mostrar la misma emoción.
■ Convertir momentos de aburrimiento en tiempos para la diversión. Así, un viaje
largo puede resultar emocionante si se pasa el tiempo jugando (juegos de palabras, actividades competitivas sencillas, etc.).
Lo más importante es que los padres sean conscientes de que el ocio es un tiempo ideal
para establecer una relación especial con los hijos, para fortalecer la relación familiar
haciendo cosas juntos y para fomentar la comunicación y el conocimiento mutuo. Si lo
logran, se verán recompensados por sus hijos con una respuesta de confianza y una
actitud de diálogo que probablemente perdurarán en el tiempo.
Trabajo con las familias
El trabajo con las familias en relación con el tiempo libre y la cohesión familiar se organizará en dos bloques de actividades:
■ Alternativas de tiempo libre.
■ Formas de organizar el tiempo libre para estimular la cohesión familiar.
ALTERNATIVAS DE TIEMPO LIBRE
¿A DÓNDE QUEREMOS LLEGAR?
Al terminar este módulo, los participantes deben tener claro que:
■ El tiempo libre es necesario para la persona, tanto para su salud física como psi-
cológica.
■ Todos tenemos derecho a disfrutar del tiempo libre.
■ Los padres han de procurar destinar algunos momentos para su propio disfrute y
descanso.
■ Los adolescentes y jóvenes tienen, en ocasiones, formas de divertirse que entra-
ñan cierto riesgo. Los padres y madres tienen la responsabilidad educativa de
poner límites y de orientar a sus hijos en el empleo del tiempo libre.
PLANTEAMIENTO
Haga una breve presentación con las siguientes ideas:
Ustedes saben que los adultos nos pasamos buena parte de nuestro tiempo volcados en el trabajo, esforzándonos para mantener a la familia y satisfacer sus necesidades básicas. Durante la jornada laboral, con frecuencia pensamos con ilusión en el tiem-
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po de descanso del que disfrutaremos cuando el trabajo termine. Estos pensamientos,
sin duda, hacen más llevadera las tareas de nuestro oficio u ocupación.
Pregunte a los participantes cuáles son los días laborables en los que solemos estar
de mejor humor. Compruebe que las respuestas coincidirán con los días más próximos al fin de semana. Pregunte por qué. Pida aportaciones a los participantes respecto a qué pensamientos referidos al descanso tienen mientras trabajan. Resalte la
tendencia natural a “soñar despiertos” con los momentos de descanso.
Ustedes saben que nuestro tiempo libre no siempre resulta ser tan agradable o
gratificante como lo soñamos y deseamos a lo largo de la semana. En ocasiones, estar
en casa no significa “descansar en casa”, sino continuar trabajando duramente en las
tareas del hogar. Además, buena parte de nuestra labor como adultos en los períodos en
estos tiempos de “descanso” consistirá en resolver los múltiples conflictos que inevitablemente surgen entre las personas de una familia.
Pida a los participantes que comenten alguno de los últimos conflictos que se
hayan producido en su hogar, ya sea entre padres e hijos o entre los hermanos.
¿Son más frecuentes estos problemas de relación en vacaciones y fines de semana
o en días laborables? ¿Por qué? ¿Qué tipo de problemas son los más frecuentes?
Ustedes saben que los padres de familia entendemos el tiempo libre de forma
muy distinta a como lo hacen los hijos. Sin embargo, está claro que en una familia todos
tienen el mismo derecho a gozar del descanso y el ocio.
Pregunte a los participantes si a sus hijos les gustan las mismas formas de pasar el
tiempo libre que a ellos. Incluso entre los hermanos de distintas edades ¿A los
pequeños les gusta lo mismo que a los más mayores? ¿Afectan sus gustos a nuestros planes de descanso y diversión como adultos? ¿En qué medida?
Ustedes saben que algunas de las actividades que los adolescentes y jóvenes
realizan durante sus tiempos de diversión pueden entrañar peligros para su salud.
Pregunte a los participantes qué tipo de diversiones de los jóvenes consideran peligrosas y por qué. ¿Qué deportes consideramos de riesgo? ¿Les preocupa el consumo de drogas? ¿Por qué? ¿Qué podemos hacer como padres para que nuestros
hijos eviten esos riesgos?
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ACTIVIDAD: DIVERSIÓN PARA TODA LA FAMILIA
DESCRIPCIÓN
Hemos visto que el tiempo libre y los momentos de ocio son importantes en la vida de las
personas, sean adultos, niños o jóvenes. Todos tenemos derecho a disfrutar de esos
momentos y, por eso, vamos a dedicar un tiempo a reflexionar y dialogar sobre ello.
MATERIAL
Pizarra y tizas (o un pliego grande de papel que pueda ser fijado en la pared) y material
de escritura.
TIEMPO
Dos horas.
DESARROLLO
Secuencia 1
Introduzca la actividad haciendo una breve reflexión sobre el significado de “tiempo libre”.
Para ello, pida a los participantes que le digan palabras que los adultos asociamos al
tiempo libre, sea éste en fin de semana, días festivos o vacaciones. Para animar la participación puede poner algunos ejemplos: “descanso”, “dormir”, “pasear”. Anote en la pizarra o en un papel grande las ideas que aparezcan.
Secuencia 2
Explique que, a continuación, van a tratar de imaginar con detalle su propio tiempo
libre ideal.
Pida a los participantes que formen parejas (que no sean de la misma familia) y que
comenten su “perfecto día de descanso”: qué harían, a qué hora se despertarían, cómo
resolverían la comida y la cena, dónde irían, con quién, etc. Pídales que sean muy concretos en su descripción y deje claro que no es el momento de hablar de obstáculos que
impidan el disfrute de ese tiempo soñado.
Secuencia 3
Haga una breve puesta en común de las reflexiones realizadas acerca de cómo sería
su “momento de oro”. Permita que hablen los que lo deseen y hágales las preguntas
necesarias para aclarar sus intervenciones (Por ejemplo: “¿A qué se refiere con estar
relajado?”).
Secuencia 4
Pregunte ahora a los participantes cuáles son los obstáculos que nos encontramos los
adultos para poder disfrutar de nuestros momentos de descanso como nos gustaría.
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Anote en la pizarra o en el papel las aportaciones, poniendo cuidado de separar, por un
lado, las que se refieran a los hijos y, por otro, las demás (trabajo en el hogar, tareas
fuera de casa, etc.).
Explique la importancia de reservar espacios para poder hacer aquello que nos agrada, y
llevar a la práctica las ideas que surgieron en la secuencia anterior. Ponga el énfasis en la
comunicación como herramienta importante para dejar claro nuestro derecho a descansar y pasarlo bien en momentos de ocio.
Pida a los participantes que escriban en un papel dos frases que puedan utilizar para afirmar ante los demás miembros de la familia su derecho al descanso y a la diversión. Para
orientarles, puede poner algunos ejemplos:
■ “He decidido salir sola a dar un paseo esta tarde. Tengan en cuenta que estaré
fuera al menos durante dos horas.”
■ “Papá y mamá van a invitar a unos amigos esta noche. Tendrán que pensar algo
para entretenerse solos después de la cena.”
Anote en la pizarra las aportaciones y sugiera a los asistentes que escriban en sus papeles las que les parezcan más interesantes.
Secuencia 5
Realice un pequeño diálogo colectivo a propósito de la actividad anterior. Pregunte a los
participantes qué fórmulas de comunicación les han parecido más útiles y cuáles son las
dificultades que pueden tener para utilizarlas. Pregúnteles también si piensan que merece
la pena dialogar con los hijos a propósito de nuestro tiempo libre.
Secuencia 6
Invite al grupo a reflexionar acerca del tiempo libre de los hijos y de las distintas formas
de entretenerse que tienen los niños, adolescentes y jóvenes.
Divida a los participantes en equipos de cuatro personas y pídales que elijan un secretario en cada grupo que se ocupe de recoger las conclusiones.
Pida a cada equipo que reflexione durante unos minutos sobre los temas que se señalan
a continuación (cada grupo puede ocuparse de un tema):
■ ¿Qué formas sanas de emplear el tiempo libre tienen los hijos pequeños?
■ ¿Qué formas inadecuadas o de riesgo de utilizar el tiempo tienen libre los hijos
pequeños?
■ ¿Qué formas sanas de emplear el tiempo libre tienen los hijos adolescentes y
jóvenes?
■ ¿Qué formas inadecuadas o de riesgo de utilizar el tiempo de ocio tienen los
adolescentes y jóvenes?
Secuencia 7
Pida a los secretarios de los equipos que pongan en común sus conclusiones.
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Copie en la pizarra o un papel grande las ideas que surjan, distribuyéndolas en cuatro
apartados:
HIJOS PEQUEÑOS
HIJOS ADOLESCENTES Y JÓVENES
Actividades sanas
Actividades sanas
HIJOS PEQUEÑOS
HIJOS ADOLESCENTES Y JÓVENES
Actividades peligrosas
Actividades peligrosas
Comente con los participantes las distintas ideas aportadas. Pregúnteles si son más
frecuentes las actividades sanas o las peligrosas y pídales su opinión acerca de cuáles creen que son los motivos de que les gusten tanto esas actividad que tienen un
cierto peligro.
Señale la necesidad de orientar a nuestros hijos en el uso de su tiempo de ocio.
Secuencia 8
Mantenga los equipos de cuatro personas formados en la secuencia anterior.
Pídales ahora que piensen cómo pueden ayudar a los hijos a tomar conciencia de los
riesgos que pueden correr si practican actividades que consideramos inadecuadas o
peligrosas para su salud.
Concretamente, cada equipo debe pensar en los mismos niños sobre los que reflexionó
en la secuencia 6 (niños pequeños o adolescentes y jóvenes). Después debe escribir tres
consejos que puedan dar a los hijos de esa edad acerca de los riesgos que tienen ciertas
formas de emplear el tiempo libre.
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Por ejemplo:
■ Los que trabajen sobre niños pequeños podrían escribir:
– “No debes jugar a la pelota cerca de lugares donde pasen autos, porque pueden no verte y atropellarte.”
– “No debes recoger ningún objeto del suelo, porque no sabes quién lo ha tenido antes. Podría haberlo chupado un animal.”
■ Los padres que reflexionen acerca de las actividades de hijos adolescentes y
jóvenes podrían señalar consejos como los siguientes:
– “Si vas a un lugar alejado de casa, procura no volver solo. Busca mejor la compañía de un amigo para ir por lugares deshabitados.”
– “Si te ofrecen tomar algo que no conozcas, aunque te aseguren que está muy
bueno, diles que no te interesa.”
Secuencia 9
Haga una puesta en común de los consejos elaborados por los distintos grupos. Comente la importancia de cada uno de ellos y pídales que cuenten también situaciones en las
que hayan dialogado de forma parecida con sus hijos.
ACTIVIDADES PARA PROFUNDIZAR
ACTIVIDAD 1
A menudo no basta con dialogar con los hijos orientándoles respecto a los posibles riesgos con los que se encontrarán en algunas situaciones relacionadas con el ocio. Los
adolescentes y jóvenes necesitan de sus padres normas y límites claros con respecto a
su forma de emplear el tiempo libre.
Pida a los participantes que reflexionen sobre los límites que consideren más adecuados
para los hijos en edades juveniles.
Organícelos en grupos de tres personas y pídales que discutan las siguientes cuestiones
(uno de ellos tomará nota de las conclusiones):
■ ¿Qué normas son más adecuadas sobre las horas de salir y volver a casa cuan-
do vayan con sus amigos? ¿Qué consecuencias podemos fijar para el caso de
que incumplan esas normas?
■ ¿Qué normas podemos poner respecto a los lugares a los que pueden o no pue-
den ir? ¿Qué consecuencias aplicar si las incumplen?
■ ¿Qué normas se pueden establecer respecto al consumo de alcohol y tabaco?
Piensen en al menos dos argumentos para que entiendan esas normas.
■ ¿Qué normas podemos poner a los hijos respecto a las tareas escolares y las
salidas con los amigos? Piense en posibles consecuencias o castigos si las
incumplen.
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ACTIVIDAD 2
Los adultos padres de familia rara vez pensamos en nuestra propia diversión en los tiempos de ocio, porque preferimos atender a las necesidades de diversión y entretenimiento
de nuestros hijos.
Sin embargo, es importante planificar y llevar a la práctica actividades que nos relajen y
agraden.
Pida a los participantes que formen grupos de tres personas y que escriban un listado
con tres clases de actividades para disfrutar:
■ A solas (pasear, escuchar música, etc.).
■ En compañía de nuestra pareja (acudir a algún espectáculo, pasear juntos, etc.).
■ Con un grupo de amigos (salir a cenar, organizar una fiesta, etc.).
Tras unos minutos de reflexión, proponga una puesta en común. Anote en la pizarra o en
un papel grande un resumen de las aportaciones.
Comente con el grupo la variedad de posibilidades de diversión y descanso que han aparecido e invíteles a hacer planes para el próximo día festivo o fin de semana que incluyan
alguna actividad de las comentadas.
ENTREGA DE LA FICHA PARA LAS FAMILIAS
Hemos visto que…
■ El tiempo libre es importante para todos los miembros de la familia y que todos
ellos deben encontrar las oportunidades para disfrutar de su ocio.
■ Algunas formas de emplear el tiempo libre pueden entrañar riesgos para la salud
de los hijos. Por ello, es importante educarles en un ocio saludable, animándoles
a realizar actividades que no supongan riesgos.
Entregue las fichas para llevar a casa y haga una breve explicación de cada uno de sus
apartados. Anime a los participantes a opinar sobre su contenido y a debatir la relación
de los dibujos que aparecen con las ideas elaboradas a lo largo de esta actividad.
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A
lternativas de tiempo libre
DAR
R
O
C
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PARA
Los adultos también tenemos derecho
a disfrutar del tiempo libre,
porque el descanso
es importante para nuestra salud.
Los niños deben aprender a disfrutar de su ocio en actividades que les diviertan.
Los padres tenemos que
orientar a nuestros hijos
a gozar de su ocio
sin correr riesgos
para la salud.
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CER
A
H
A
PAR
Pregunte a sus hijos cuál es su diversión favorita y por qué. Cuéntele cuál es la suya.
A continuación proponga un plan para el fin de semana que incluya las dos actividades.
Piense en una actividad que desee realizar desde hace tiempo. Busque un día y una
hora para hacerla y advierta a su familia de que ese tiempo lo tiene reservado. Después
hágalo y no deje que otras cuestiones se lo impidan.
AR
XION
E
L
F
RE
PARA
El tiempo libre no es un tiempo para no hacer nada,
sino para hacer aquellas cosas que nos hacen disfrutar.
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CÓMO AUMENTAR LA COHESIÓN FAMILIAR
EN EL TIEMPO LIBRE
¿A DÓNDE QUEREMOS LLEGAR?
Al terminar este módulo, los participantes deben tener claro que:
■ La familia es un conjunto de personas con intereses distintos y con formas dife-
rentes de entender la diversión y el tiempo libre.
■ Para aumentar la cohesión entre los miembros de la familia hay que realizar acti-
vidades que agraden a todos sus miembros.
■ Es importante contar con los hijos para diseñar y llevar a la práctica las activida-
des comunes.
■ Una familia muy cohesionada es la mejor garantía de apoyo para resolver los
problemas de cada día.
PLANTEAMIENTO
Haga una breve presentación con las siguientes ideas:
Ustedes saben que los adultos, como los jóvenes y los niños, ansiamos ser felices. Sin embargo, cuando hemos formado una familia, nuestra felicidad no nos resulta
completa si, a su vez, no son felices nuestros seres queridos. La dicha de nuestra pareja
y de nuestros hijos se convierte en nuestra dicha.
Pregunte a los participantes qué distingue una familia feliz de una que no lo es.
¿Depende sólo de la posesión de bienes materiales? ¿Hay algo más? ¿Qué cosas?
Ustedes saben que una de nuestras mayores ilusiones es que todos los miembros
de nuestra familia se lleven bien y tengan una buena relación entre sí. Probablemente no
haya nada en la vida que pueda complacernos más que disfrutar de su compañía en paz
y armonía.
Pida a los asistentes que comenten en voz alta las distintas formas de compartir un
rato de bienestar con su pareja e hijos. Anímeles a poner algún ejemplo.
Ustedes saben que la vida moderna nos exige un gran esfuerzo para salir adelante. Los adultos tenemos muchas responsabilidades de las que debemos preocuparnos.
Además, cada uno de los miembros de la familia, cada uno de los hijos, tiene su forma
de ser. Todo ello hace que no sea fácil alcanzar esa felicidad completa, compartida por
toda la familia.
Pregunte a los participantes cuáles son las exigencias de la vida moderna que nos
hacen difícil disfrutar de la vida en familia. Pídales también que comenten algunas
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de las características de sus hijos que hacen difícil una convivencia relajada y positiva. ¿Sus distintos gustos e intereses? ¿Su forma de comunicarse? ¿Su forma de
entender las obligaciones o la forma de divertirse?
ACTIVIDAD: DISFRUTANDO DE LA VIDA EN FAMILIA
DESCRIPCIÓN
Hemos visto que la felicidad de una persona tiene mucho que ver con la de sus seres
más queridos. Por otra parte, esa felicidad está muy relacionada con que padres e hijos
“estén juntos” y “hagan cosas juntos”.
A continuación vamos a realizar una actividad en la que reflexionaremos acerca de las
distintas formas de disfrutar de espacios de tiempo para una convivencia gratificante y
relajada con la familia.
MATERIAL
Pizarra o un papel grande y material de escritura.
TIEMPO
Una hora y media.
DESARROLLO
Secuencia 1
Explique a los participantes que la infancia y la adolescencia de nuestros hijos es el mejor
período de la vida de la familia, porque durante esos años se comparten muchos
momentos de vida en común. Cuando nuestros hijos alcanzan la juventud y la madurez,
cada hijo busca de su propio destino y es inevitable que la familia se separe.
Secuencia 2
Divida el grupo de participantes en equipos de tres personas, en función de las edades
de sus hijos. Así, deberán formarse grupos de padres y madres con hijos en edad bebé,
con hijos en edad infantil (entre los cinco y los doce años) y, finalmente, grupos de
padres con hijos adolescentes.
Si no hubiera padres con hijos de alguna de estas edades, puede asignarlos a las edades
inferiores y pedirles que traten de recordar sus experiencias de entonces.
Entregue una hoja de papel a cada participante y pídales que, individualmente, escriban
cuáles son las cosas que pueden hacer junto a los hijos de esa edad y que más satisfacción les producen, tanto a ellos como a sus hijos.
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Para motivarles, puede dar algunas ideas:
■ Para los padres con hijos muy pequeños: despertarlos, alimentarlos, contarles
cuentos, darles besos, etc.
■ Para los padres con niños algo mayores: escuchar sus hazañas e historias, ver-
les hacer proezas deportivas, jugar con ellos, practicar juntos una actividad al
aire libre (nadar, escalar), etc.
■ Para los padres con hijos adolescentes: ir de compras, ver la televisión, comer
juntos su plato favorito, participar de sus bromas, etc.
Cuando hayan terminado el trabajo individual, pídales que comenten lo que han escrito
con sus compañeros de grupo.
Secuencia 3
Plantee un debate con todos los participantes. Pídales que comenten en voz alta las
aportaciones y conclusiones que más hayan interesado en cada equipo.
Profundice en el tema haciendo algunas preguntas como las siguientes:
■ ¿Es más fácil encontrar momentos felices con hijos de una edad determinada?
¿Por qué?
■ ¿Son muy distintos los momentos de íntima satisfacción con los hijos en las dis-
tintas edades? ¿Por qué?
Secuencia 4
Explique que, a la vista de las conclusiones, resulta bastante complicado encontrar actividades que complazcan a todos los miembros de la familia. Sin embargo, debemos esforzarnos en ello, ya que es muy importante encontrar las situaciones, los momentos o las
actividades que agradan a todos porque ello facilita que logremos una adecuada cohesión familiar.
Introduzca la idea de “cohesión familiar” para referirse a ese sentimiento que tienen de
pertenecer a la misma familia y a esos lazos de afecto y amistad que se crean entre los
familiares cuando hablan a menudo entre ellos, hacen muchas cosas juntos, se divierten
de la misma manera, comparten secretos y experiencias, etc.
Señale la importancia de tener una familia muy cohesionada porque eso hace que nos
sintamos queridos, comprendidos y apoyados por las personas que la forman.
Secuencia 5
Una vez establecida la importancia de realizar actividades de tiempo libre en común para
lograr la cohesión familiar, hágales notar que —puesto que no es sencillo encontrar esas
actividades que agraden a todos— será necesario planificarlas cuidadosamente.
Pregunte a los asistentes en qué momentos del día, incluyendo los del fin de semana,
suelen coincidir todos los integrantes de la familia. Constate que son bastante escasos
tiempos de comida o cena, los momentos previos a acostarse, etc.). Por ello debemos
aprovecharlos al máximo para disfrutar de la comunicación y planificar el posible ocio
común, procurando evitar los conflictos.
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Secuencia 6
Pida a los participantes que comenten por parejas (con la persona que tengan al lado)
qué ideas se les ocurren para conseguir que los hijos más mayores participen en actividades que también sean del agrado de los más pequeños.
Para facilitar la tarea, puede poner algún ejemplo: que sean los hijos mayores los que
cuenten cuentos a los pequeños, que les enseñen juegos nuevos o la práctica de deportes que desconozcan, realizar juegos cooperativos en familia, organizar juegos competitivos en los que los hijos de distintas edades formen un mismo equipo, etc.
Sugiérales que, tras el diálogo, anoten las ideas más atractivas que hayan surgido para
realizar en el futuro.
Secuencia 7
Organice un debate con todo el grupo. Pídales que comenten las ideas que hayan surgido, resalte los aspectos más positivos de cada una e invite a los asistentes a anotar en
sus papeles las propuestas que les parezcan más útiles.
Secuencia 8
Distribuya a los asistentes que se agrupen de tres en tres. Pídales que reflexionen, primero individualmente y luego con la ayuda de sus compañeros de grupo, qué habilidades y
destrezas tiene cada uno de sus hijos que pudiera exhibir ante toda la familia en una
representación.
Sugiera algunas posibilidades: cantar, tocar algún instrumento musical, dibujar, representar mediante la mímica algún personaje, bailar, etc.
Después, deberán pensar entre todos cómo podrían aprovechar esas habilidades para
organizar actividades en las que pueda participar y divertirse toda la familia. Conceda el
tiempo suficiente para que puedan expresar las habilidades de sus hijos, ya que este
tema tiene un marcado acento emocional.
Secuencia 9
Promueva un diálogo colectivo en el que los padres y madres que lo deseen expliquen a
los demás sus propuestas para fomentar la cohesión familiar.
Por último, invite a los participante a comentar con sus cónyuges lo que han aprendido o
las ideas que les han parecido más interesantes.
ACTIVIDADES PARA PROFUNDIZAR
ACTIVIDAD 1
La planificación del ocio familiar a menudo implica negociar con los hijos las actividades
en que deseamos que participen todos los miembros de la familia.
Pregunte a los participantes cuál es el mejor momento para sugerir planes que impliquen
a toda la familia, y qué preguntas se pueden hacer a los hijos para interesarles en ellos y
para motivarles a participar gustosamente.
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Después, proponga una representación dramatizada de una de esas situaciones. Distribuya a los participantes en grupos de 4 ó 5 personas e indíqueles que se distribuyan los
siguientes papeles: padre y madre conciliadores, hijo de corta edad (unos seis años) con
ánimo de acomodarse a cualquier plan colectivo, y, finalmente, hijo en edad adolescente
con escaso interés por la idea.
Pídales que elaboren el guión de un diálogo en el que se refleje que los padres cuentan
con la opinión de los hijos para organizar la actividad de que se trate. Por ejemplo, si se
prepara una excursión, pueden preguntarles dónde ir, qué hacer en ese lugar, qué y
dónde comer, cuándo volver…
Pida a los grupos que representen la situación y organice, después de cada representación, un debate sobre cómo ha manejado la situación esa familia.
ACTIVIDAD 2
Plantee un estudio del siguiente caso:
“Una familia compuesta por padre, madre y tres hijos de cinco, once y
dieciséis años de edad tiene que trasladarse a una localidad lejana, donde
residen los abuelos, debiendo permanecer en ella cinco días. En dicho
lugar, los hijos no conocen casi a nadie, por lo que no tienen amigos. Los
padres están dispuestos a negociar con ellos las condiciones en las que
se desarrollará el viaje y la estancia en ese lugar: qué se pueden llevar
para entretenerse, qué actividades podrán realizar y cuándo, etc.”
Divida a los participantes en equipos de cinco personas, que deberán asumir, en cada
equipo, los papeles de padre, madre e hijos que aparecen en el supuesto. Deberán
negociar entre ellos las condiciones del viaje, y anotar las conclusiones para la posterior
puesta en común. Dedique el tiempo suficiente a esta parte de la actividad.
Promueva un diálogo colectivo a propósito de las conclusiones de los equipos.
ENTREGA DE LA FICHA PARA LAS FAMILIAS
Hemos visto que...
■ No es fácil encontrar actividades que interesen y diviertan por igual a todos los
miembros de la familia.
■ Por ello, debemos hacer un esfuerzo para planificar estas actividades comunes,
con la ayuda de los hijos mayores y contando con las opiniones de todos.
■ Aunque muchas veces es complicado organizar estas actividades, cuando se
consigue, se logra provocar un fuerte sentimiento de unión en la familia.
Entregue las fichas para llevar a casa y haga una breve explicación de cada uno de sus
apartados. Anime a los participantes a opinar sobre su contenido y a debatir la relación
de los dibujos que aparecen con las ideas elaboradas a lo largo de esta actividad.
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C
ómo aumentar la cohesión familiar
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ORDA
C
E
R
PARA
LA COHESIÓN FAMILIAR SE CONSTRUYE…
…organizando actividades en las
que todos participen y se diviertan.
…hablando, compartiendo
preocupaciones y experiencias.
…dando y recibiendo afecto,
expresando los sentiminentos.
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en el tiempo libre
CER
A
H
A
PAR
1
Piense en los gustos de su familia. Propóngales algo que puedan hacer
todos juntos y permita a sus hijos participar en las decisiones.
2
Cuando tenga un momento de intimidad con alguno de sus hijos, aproveche para compartir con él un pequeño secreto. Quizá él o ella se anime a
contarle también alguna experiencia.
AR
XION
E
L
F
RE
PARA
Estar juntos disfrutando de la mutua compañía mejora las relaciones familiares y
asegura un futuro de cariño y amistad entre padres, hijos y hermanos.
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