Discurso_Jornada_27_de_septiembre

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Magistrados, funcionarios y empleados del Ministerio Público de la Defensa
Estimados y estimadas:
Estamos hoy reunidos a los fines de hacer un balance de la primera parte de la
gestión de este Defensor General y de sus
colaboradores, en ocasión de
cumplirse los tres años y medio del mandato para el que fui designado por la
Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Resta, de no sobrevenir
imprevistos, igual período a transitar y es útil precisar en la ocasión los errores
y falencias con la intención de subsanarlos y completar todo lo que falta
realizar.
Como se dice habitualmente, verificar el medio vaso lleno y describir el restante
vacío o indebidamente completado.
No está de más precisar el origen de mi designación, que puede no estar en el
conocimiento de la totalidad de los aquí asistentes.
Mi nombramiento, como el de las restantes cabezas del Ministerio Público, -el
Fiscal General y la Asesora Tutelar General-, requiere por disposición del
Estatuto Organizativo de la Ciudad Autónoma, del voto afirmativo de, al menos,
las dos terceras partes de los integrantes de la Legislatura, esto es, de por lo
menos cuarenta de los sesenta diputados que integran ese poder del Estado.
Es así que, conforme la composición política del electorado de la ciudad, y de
su consecuente representación en el legislativo, ningún partido de los que lo
integran puede, por sí sólo, imponer a las tres autoridades del Ministerio
Público. Esa misma forma de designación rige para las vacantes de jueces del
Tribunal Superior de Justicia por lo que se comprende que no haya prosperado
la nominación, propuesta por el Ejecutivo, de la Dra. Ugolini. Esta candidatura
sólo tuvo el apoyo de los actuales 24 diputados oficialistas.
Teniendo en claro este mecanismo institucional, si nos remontamos a junio del
año 2006 -cuando se cumplió el término de duración del mandato de los
primeros tres “generales” del Ministerio Público nombrados en 1999-, fue
necesario que confluyeran las voluntades de suficientes legisladores -repito
cuanto menos 40- para proceder a disponer los pertinentes reemplazos. La
confluencia de tres bloques partidarios – el macrismo, el Frente para la Victoria
y la Coalición Cívica- determinaron, de acuerdo al respectivo número de sus
legisladores que el Dr. Germán Garavano, por el macrismo, el suscrito, por el
peronismo y la Dra. Laura Musa, por el partido de Elisa Carrió, fuésemos
simultáneamente propuestos para Fiscal General, Defensor General y Asesora
Tutelar General. La generación del acuerdo demandó nada menos que nueve
meses.
El sistema de designación de los magistrados cabeza del Ministerio Público,
nos guste o nos genere juicios negativos, ha sido impuesto en el Estatuto
Organizativo que, a las veces de Constitución local, rige en la ciudad de
Buenos Aires y sólo puede ser modificado por una nueva Asamblea
Constituyente; en tanto ello ocurra, ese procedimiento es insoslayable. Su
consecuencia es que quienes resultamos beneficiarios del sistema quedamos
comprometidos con las respectivas formaciones políticas que impulsaron
nuestras designaciones, con las derivaciones que de tal circunstancia
obviamente se desprenden y que no es del caso poner aquí de manifiesto.
Precisado esto, resulta pertinente referirnos a la relación preexistente entre la
totalidad de integrantes del Ministerio Público y el organismo denominado
Consejo de la Magistratura. Entre las funciones que la ley otorgaba a esta
última entidad, no sólo se encontraba la facultad de seleccionar a los
magistrados sino también la de designar a los funcionarios y empleados
miembros del Ministerio Público, así como la de administrar los recursos
asignados por la Legislatura. Y aquí viene la principal y ostensible
incoherencia: el Ministerio Público no participa del órgano de gobierno del
expresado Consejo ya que éste se encuentra integrado por igual número, tres
representantes de la legislatura, tres de los abogados de la matrícula y
semejante cantidad de los jueces. ¿Y los magistrados del Ministerio Público?
Sólo pueden votar a los jueces pero no ser electos.
Ello así, resulta, por ejemplo, que el fuero Penal, Contravencional y de Faltas
ya tiene su edificio propio en la calle Libertad y el Contencioso Administrativo y
Tributario lo tendrá en breve en la Calle Hipólito Irigoyen al 900, ex Casa
Martínez, el Consejo de la Magistratura su depósito en la calle Beazley, en
tanto el Ministerio Público deambula en sedes alquiladas; que los jueces del
primer fuero frustraron el proceso de descentralización iniciado en los barrios
de Saavedra y Parque Patricios, y de inminente concreción en el de Liniers, al
negarse en su mayoría a concurrir a los juicios que se programaban en tales
sedes contando con la pasividad del Consejo. Los integrantes de esta
Defensoría aquí presentes, que ejercían funciones en el Ministerio Público,
habrán de recordar las dificultades de todo orden que, en materia de insumos,
debían afrontar para el cumplimiento de sus actividades.
Por ello, en su momento se sancionó la ley 1903 que nos confirió la autonomía
y la autarquía que, por gestiones del entonces Consejo de la Magistratura, sólo
estuvo vigente por pocos días, siendo suspendida en su aplicación, situación
que imperaba a la fecha de las designaciones del año 2007. Con los doctores
Garavano y Musa logramos remover la suspensión pero debimos aceptar
normas limitativas de las prerrogativas del Ministerio Público que quedaron
consignadas en la ley 2386 en agosto del 2007.
Desde esta última fecha el Ministerio Público de la Defensa, aun con las
restricciones emergentes, intentó avanzar en la resolución de, entre otras, las
cuestiones que dejaba pendientes de solución el Consejo de la Magistratura y
que estaban a partir de entonces en posibilidad de encararse por quien les
habla, con la inestimable colaboración del licenciado Jorge Costales y el doctor
Martín Cormick, y de los funcionarios y personal de ellos dependientes.
Debemos remarcar que hasta hace pocas semanas el Consejo se había
comprometido a destinar “Casa Martínez” al uso de las tres ramas del
Ministerio Público. Allí se trabajó efectivamente para que 1200 m2. fueran
ocupados por el M.P. Fiscal, 700 m2. por el MP de la Defensa y los restantes
400 m2 útiles por la Asesoría Tutelar. Al respecto se invirtieron esfuerzos y el
trabajo de un arquitecto contratado al efecto. El cambio en la composición del
Consejo, en el que se reemplazaron dos consejeros de los jueces por sus
respectivos suplentes, y que condujo a la sustitución de la Mesa Ejecutiva de
aquél, determinó el cambio de destino de dicha propiedad y la simultánea
declaración del estado de emergencia edilicia del Ministerio Público.
En estos tres años y medio de gestión sólo logramos que el Consejo nos
asignara en materia edilicia dos medios pisos en el inmueble de Diagonal Norte
636 y otro medio piso en Avda. de Mayo 654; en estos espacios se instalaron
las tres defensorías contencioso administrativas y tributarias de primera
instancia. En la sede de Beruti y Cnel. Díaz se asignaron 30 m2. en el primer
piso,
que
se
destinaron
a
la
instalación
de
la
Defensoría
Penal,
Contravencional y de Faltas No. 15. Hace meses se encuentra pendiente el
compromiso de acondicionar nuevos espacios en el 1er. y 2do. piso de la
referida sede para la ampliación del metraje de la mencionada Defensoría 15 y
los espacios necesarios para la división entre las Defensorías del mismo fuero
8 y 16. En Tacuarí 138 se nos asignaron 15 m2 que son utilizados por los
defensores en sus esperas y donde cuentan, de ser necesario con los
elementos para preparar escritos.
Como directa consecuencia de la vigencia de la ley 1903 a partir del año 2008
se procedió a asignarnos el programa 20, dentro de la jurisdicción 5, en el
presupuesto de la ciudad.
En todos nuestros proyectos de presupuesto, a partir del que elaboramos para
el ejercicio indicado y hasta el que proyectamos para el año 2011, pretendimos
que en el total previsto para el Ministerio Público, el de la Defensa guardara
similar y constante relación porcentual con el de la Fiscalía y la Asesoria. En
general, lo hemos logrado.
La evolución de nuestro crédito presupuestario ha sido el siguiente; ello sin
tener en cuenta los refuerzos que año a año se obtuvieron para hacer frente a
los incrementos salariales.
Presupuesto 2008: total : 33.802.677; inciso 1 personal 27.680.824.
Presupuesto 2009: total : 56.794.525; inciso 1 personal 39.894.525.
Presupuesto 2010: total : 71.869.395; inciso 1 personal 59.995.590.
Para el año 2011 hemos proyectado una solicitud total de $ 126.264.412 de los
cuales al inciso 1 personal se le asigna 101.855.976. Estas cifras para el
ejercicio venidero guardan, como se señaló, relación porcentual con las
estimadas en la propuesta del Ministerio Público Fiscal.
¿Qué hemos podido realizar con el incremento, año a año, de nuestro
presupuesto?
Adquirimos las siguientes propiedades: 1) Sarmiento 1981, 6º piso, de 89 m2
que se destinó al funcionamiento de la Secretaría General de Planificación
Estratégica y acceso a la justicia; 2) Yapeyú 607, de 64 m2, que se utiliza
como depósito, y 3) Almirante Brown 1288 , de 130 m2 en que tiene su sede
principal la Oficina de Orientación al Habitante.
Hemos concertado la adquisición de un departamento en Ríobamba y
Bartolomé Mitre, de aproximadamente 130 m2 pronto a escriturarse y en el que
se instalará la Oficina de Prensa, Difusión y Publicaciones.
Por otro lado, se han alquilado las oficinas de Florida 17, 7º. piso de 569 m2 en
que tienen su sede: 1) La Defensoría General Adjunta en materia Penal,
Contravencional y de Faltas, y la Secretaría de Coordinación con sus
dependencias de contabilidad, presupuesto, contrataciones, recursos humanos,
legal y técnica, compras, informática, mesa de entradas, entre otras. Prensa,
difusión y publicaciones. Secretaría General de
Relaciones Institucionales,
defensa y patrocinio, con sus dependencias de jurisprudencia, peritajes y la
oficina de asistencia técnica, en desarrollo. 2) Avda. de Mayo 633 de 108 m2,
que es utilizada por la Auditoría Interna del Ministerio Público. 3) Callao 25, 5º
piso “K”, de 390 m2, donde se encuentran las dependencias de la Secretaría
General de Derechos Humanos y de la Jefatura de Gabinete de la Defensoría
General. 4) Coronel Díaz 2087 de una superficie aproximada de 90 m2 en que
se ha instalado la Defensoría en lo Penal, Contravencional y de Faltas No. 2.
Incrementamos el patrimonio de la Defensoría con la adquisición de tres
vehículos, uno pendiente de entrega. Los dos en uso están destinados al
transporte de insumos a las dependencias del organismo y el restante,
principalmente, al traslado de personal a los lugares de detención de nuestros
defendidos privados de libertad y nuestros asistidos del fuero contencioso
administrativo.
Párrafo aparte merece la consideración del número del personal que trabaja en
el Ministerio Público de la Defensa, el que, a igual que el que labora en el
Ministerio Público Fiscal se triplicó en el período en análisis.
¿Qué relación tiene el susodicho incremento con las funciones constitucionales
y legales asignadas a nuestra institución?
Cabe realizar, al respecto, el siguiente informe.
Fuero Contencioso Administrativo y Tributario: De una defensoría plena y una
segunda interina de actividad parcial, se ha pasado a contar con tres
defensorías plenas con mayor número de funcionarios y empleados y con el
incremento de personal en la Defensoría General Adjunta, a cargo de la Dra.
Graciela Christe. Se encuentra pendiente de aprobación en el Consejo de la
Magistratura el organigrama de funcionamiento de la Defensoría de Cámara
para cuya titularidad ha sido concursado el Dr. Fernando Lodeiro Martínez.
Fuero Penal, Contravencional y de Faltas: Se transformaron las ocho unidades
de dos defensores, cada una de ellas, por dieciséis defensorías duplicándose
prácticamente en su consecuencia, su personal.
Se creó un conjunto de Secretarías Generales, cuya actividad está
directamente vinculada con la tarea de nuestros defensores. Así, dentro de la
órbita de la Secretaría General de Relaciones Institucionales, Defensa y
Patrocinio, a cargo del Dr. Guinney, funciona la Oficina de Atención a las
Personas Privadas de Libertad, cuya actividad se desarrolla todos los días del
año durante las 24 horas y que, inicialmente, siempre a cargo de la Doctora
Magdalena Gaim, controlaba la actuación policial en la tarea de identificación
de detenidos que se realizaba con imputados carentes de documentación en la
sede de Combate de Los Pozos 155. Actualmente se realiza igual tarea pero
también respecto a los menores conducidos a Tacuarí 138 y en los de
alojamiento en Comisarías de la Policía Federal, y en sedes de prefectura,
Gendarmería y Policía aeroportuaria.
En igual Secretaría, pero dentro de las oficinas de Defensa y Patrocinio, y a
cargo de los Dres. Balmayor y Cánepa, se apoya la investigación,
suministrándose peritos de diversas disciplinas para cubrir las necesidades de
los defensores y realizándose los informes socioambientales que requiere la
asistencia de nuestros patrocinados y pupilos.
Está previsto en breve lapso la transformación de las Oficinas de Defensa y
Patrocinio en partes integrantes de la nueva Oficina de Asistencia Técnica,
creada en la última reforma a la ley 1903 (ley 3.318), a la que me referiré en
detalle más adelante.
Dentro de la Secretaría de Derechos Humanos a cargo de la Dra. Bettina
Castorino funciona la Oficina Interdisciplinaria que dirige el Dr. Javier Scipioni
que atiende las necesidades de nuestros presos y arrestados y de los
familiares durante la detención en los establecimientos penitenciarios y que,
por lo demás, intentan su reinserción laboral al momento de la excarcelación.
Cabe destacar que, con posterioridad al cierre de la Unidad de la calle
Viamonte frente al teatro Colón, no existen establecimientos aptos para la
internación de presos y arrestados dentro de la Ciudad, y que todas las
gestiones realizadas al respecto han sido infructuosas, ya que los derechos de
los detenidos no encuentran adecuada recepción en las autoridades locales y
las de Nación sólo ofrecen alojamiento fuera de la Ciudad, en clara violación, a
mi criterio, de las disposiciones constitucionales.
No escapará a la consideración de ustedes la importancia adquirida por la
Secretaría de Coordinación, a cargo del Lic. Jorge Costales y de las
dependencias a su cargo que administran el presupuesto, previa intervención
determinante en su elaboración. Cuenta con la Oficina de Administración y
Presupuesto, a cargo del Dr. Martín Cormick y la Oficina de Legal y Técnica, a
cargo de la Dra. Lorena Lampolio, al frente de un reducido pero muy dispuesto
y capacitado número de colaboradores.
La Secretaría General de Planificación Estratégica y Acceso a la Justicia, a
cargo del Dr. Israel Pedro Galin, ha tenido una intervención fundamental en la
elaboración de los criterios generales de actuación, así como en la propuesta
de actividades tendientes a enjuiciar los desbordes del Ejecutivo de la Ciudad y
del Ministerio Público Fiscal.
La Jefatura de Gabinete a cargo del Dr. Guillermo García Fabues tiene como
función la articulación de las relaciones administrativas con las restantes ramas
del Ministerio Público del Poder Judicial de la Ciudad, desempeñando la
Secretaría ad-hoc de la Comisión Conjunta prevista en el art. 24 de la Ley
1903. Entre sus actividades relevantes supervisa la actividad del Departamento
de Calidad de Gestión que dirige el Lic. Sergio Napolitano.
Por otro lado, se puso en funcionamiento la Oficina de Prensa, Difusión y
Publicaciones, bajo la dirección del Lic. Pablo Sanz, que ha creado y mantiene
actualizada nuestra página web, y es responsable de los impresos de
legislación y divulgación así como del informe bienal de gestión distribuido
oportunamente, encargándose además de la difusión interna y de la relación
con los medios de comunicación locales y nacionales.
Las Oficinas de Orientación al Habitante merecen una muy especial atención.
Dependiente, bajo la dirección del Dr. Jorge Fernández, de la Defensoría
General, cuando en diciembre de 2009 se creó la Secretaría General de
Derechos Humanos, se la incluyó en su órbita, bajo la conducción de la Dra.
Bettina Castorino.
Un poco de historia al respecto de la Oficina en cuestión. En los inicios de mi
gestión tanto las Fiscalías como las Defensorías encontramos el proceso de
descentralización territorial en ejecución, perturbado por la negativa de la
mayoría de los jueces a concurrir a las sedes ya habilitadas de Saavedra y
Pompeya a los fines de sustanciar las audiencias del juicio de las causas. Ello,
a pesar que en ambas sedes, donde funcionaban las entonces Defensorías 5 y
7 existían amplios espacios destinados a las Salas de audiencias y al despacho
de los jueces. Fue entonces que el Fiscal General decidió dar por terminado el
mencionado proceso de descentralización territorial y proponer a las restantes
dos ramas del Ministerio Público establecer el sistema llamado de
“Multipuertas”, a los fines de recepcionar las denuncias y de acercar la justicia
local a los vecinos. De este modo se habilitaría una oficina de recepción de
denuncias, en tanto Defensoría y Asesoría Tutelar podrían establecer sus
propias mesas de recepción en relación a las funciones respectivas. La
Asesoría rechazó de plano la propuesta.
En lo que a mí respecta, consideré útil y viable la propuesta, de modo que a la
fecha tenemos seis sedes de esas oficinas en Congreso, Palermo, Parque
Patricios, Villa Lugano, Villa Soldati y la Boca en las que se brinda
asesoramiento a los vecinos y, si corresponde, se les indica la concurrencia a
las Defensorías Públicas de este Ministerio.
Por otro lado, en lo que llevamos de gestión hemos celebrado convenios con
distintas Facultades de las Universidades Nacionales de Buenos Aires y de
Lomas de Zamora, a los fines de incorporar pasantes de derecho, trabajo social
y psicología que comienzan sus primeras actividades profesionales en
vinculación con las tareas de la Defensa. A la fecha tenemos más de treinta
estudiantes que se van renovando periódicamente. Ha sido una experiencia
exitosa de acuerdo con lo que nos informan los tutores.
También en este lapso se ha normalizado al personal de funcionarios y
empleados que fueron evaluados positivamente, tanto los que integraban la
planta como interinos al momento de nuestra designación, como los que fueron
nombrados por la gestión y que resultaron favorables en su rendimiento,
transcurridos los tiempos pertinentes.
Es de destacar la actividad que a ese respecto efectuaron el Secretario
Judicial, Dr. Esteban Rodríguez Eggers y el de Coordinación Lic. Jorge
Costales, así como también el desempeño de la entonces Defensora General
Adjunta interina, Dra. Bettina Castorino quien me sustituyó en el período de
feria en que se efectuó el procedimiento de normalización.
En síntesis, pretendemos haber cumplido decorosamente con las misiones y
funciones que la constitución y las leyes de la Ciudad asignan al Defensor
General, aun cuando mucho resta ejecutar en un ámbito en que las
necesidades de la población devienen crecientes en materia, principalmente,
de vivienda, medio ambiente, educación y salud.
Convoco a ustedes a continuar con el trabajo cotidiano y responsable como
hasta la fecha y a sugerir acciones tendientes a hacer eficaces las normas que
garantizan los derechos humanos de todos los habitantes de la Ciudad.
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