La era antigua:

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PROGRAMA DE HISTORIA DEL PENSAMIENTO
I- LA SABIDURÍA DE LA ANTIGÜEDAD.
-
Egipto
China
Mesopotamia
Aztecas e Incas
I.1 las religiones monoteístas:
Judaísmo, cristianismo e islam
II- GRECIA Y ROMA
- GRECIA: La filosofía; Sócrates, Platón y Aristóteles.
- ROMA: Cicerón y Seneca
III- EDAD MEDIA.
- La patrística; San Agustín
- La escolástica; Tomás de Aquino
- El Islam; Avicena y Averroes
IV- SIMBOLOS DEL PENSAMIENTO Y LA CREACION: William Shakespeare Y
Miguel de Cervantes
V- EL MODERNISMO: EL RENACIMIENTO.
Descartes y John Locke
VI- LA ILUSTRACIÓN.
Montesquieu, J. J Rousseau. Kant y Hegel
VII- Siglo XIX
- Socialismo: K. Marx e Engels
VIII Pensamiento español moderno y contemporáneo
- José Ortega y Gasset
- María Zambrano Alarcón
IX- SIGLO XX.
1- Corrientes políticas:
- Colonialismo
- Expansionismo
- Imperialismo (búsqueda de mercados y alianzas Estratégicas)
- Nacional socialismo
- Comunismo.
- Los derechos humanos.
2) Corrientes de pensamiento.
- Existencialismo, J. P. Sartre y Albert Camus.
- Estructuralismo, C Levis Strauss, Jean Lacan, Michel Foucault.
X- LA POST- MODERNIDAD: LA REVOLUCIÓN INFORMÁTICA.
La Nueva Civilización
BIBLIOGRAFÍA:
-
Charles Van Doren: Breve historia del saber. Traducción de Claudia Casanova,
Editorial Planeta, 5ª edición, Barcelona, 2011.
-
Jean Touchard: Historia de las ideas políticas. Editorial TECNOS, Madrid.
I- LA SABIDURÍA DE LA ANTIGÜEDAD:
En muchas partes del mundo, en Egipto, en Mesopotamia, en Persia, en la India o en
China se formaron o estaban en proceso de formarse imperios que gobernarían grandes
extensiones de territorio y tendrían millones de súbditos: Estos imperios ofrecieron a
sus pueblos un sistema de leyes, una cierta medida de paz y de seguridad contra la
violencia de sus semejantes. Estos imperios estaban gobernados por dirigentes que
poseían el poder absoluto. En era de la antigüedad, el hombre ha logrado desarrollar
unas habilidades como sembrar la tierra, cazar animales y aves y utilizar sus pieles para
vestirse, tallar armas, domesticar animales, usar cuevas naturales o construir hogares
para su protección. En definitiva, el hombre en esta era ha logrado un avance importante
en la historia del homo sapiens-sapiens
Egipto:
-
Se organizó y se unificó aproximadamente entre 3100 y 2900 a J.C y duró como
estado independiente durante unos 3000 años hasta que los romanos lo
conquistaron en el 30 a.J.C.
¿Por qué duró tanto el imperio egipcio?
- El factor geográfico es esencial en este aspecto, el país estaba rodeado por un
desierto por los tres costados, lo que impedía penetrar a los invasores. La única
franja asequible es el istmo de Suez, una franja estrecha fácil de defender. A esto
hay que añadir que los egipcios odiaban el cambio, preferían mantener el satu
quo.
- Los egipcios estaban organizados jerárquicamente. Primero los dioses que se
encuentran en la cúspide de la jerarquía, y por debajo de ellos se encuentra el
resto de los mortales, llamada la gran asamblea de los muertos.
- El faraón ocupaba un puesto singular y poderoso entre la humanidad y los
dioses, y también es el único eslabón entre el mundo humano vivo y el mundo
de los espíritus.
Por eso se temía al faraón y se le adoraba y obedecía porque no hacerlo pone todo
en tela de juicio a una sociedad conservadora y tradicional donde el orden social es
fundamental.
La agricultura egipcia era eficiente y productiva pero no todos debían trabajar en
ella. Por esto gran parte de los egipcios se dedicaban a llevar a cabo grandes obras
monumentales. Las pirámides se construyeron en un tiempo relativamente corto de
400 años, entre el 2700 y el 2300 a J.C.
El concepto de muerte:
El pueblo egipcio estaba enamorado de la muerte: Los hombres empleaban sus vidas
y fortunas en prepararse para la muerte. Tenían un concepto de la muerte distinto del
nuestro, veían a la muerte como una especie de fantasmagórica y etérea
inmortalidad. Los muertos estaban por todas partes, en el aire, en el agua, en el suelo
etc…
Para los egipcios el cambio por el cambio es un principio de mérito dudoso
China:
Los primeros asentamientos humanos en lo que hoy es China se remonta a más de
trescientos cincuenta mil años.
La primera dinastía de la que tenemos noticias y de la que sobreviven materiales
históricos, los Shang, gobernó buena parte de la china actual entre los años 1750 y
1111 a J.C.
La dinastía de los Shag fue derrocada por un pueblo que fue súbdito suyo
instaurando una dinastía que perduró hasta el año 255 a J.C.
En el año 221 a J.C concluyó la verdadera unificación de China bajo la dinastía de
los Qin, su rey tomó el nombre de Shi Huangdi. La china gobernada por Shi
Huangdi sigue siendo el núcleo indivisible de lo que propiamente China.
El primer gran proyecto del rey consiste en construir una gran red de carreteras; el
segundo consiste en conectar y reforzar las murallas que protegían la frontera norte
por donde les venía a menudo el peligro. Cientos de miles de hombres trabajaron y
lograron lo que el mayor proyecto jamás emprendido. En algo más de diez años,
completaron una muralla que se extendía a lo largo de dos mil quinientos
kilómetros, que va desde el golfo de Chihli hasta el Tibet. Durante mucho tiempo,
para los chinos esta Gran Muralla fue la frontera entre la civilización y la barbarie.
El rey Shi Huangi, hizo un cambio importante que tuvo que ver con la organización
social. Abolió el régimen feudal que reinó durante un milenio y lo sustituyo por una
compleja burocracia estatal basada en principios confucianos.
Confucio fue el hombre más culto de su tiempo, nació en el 551 a J.C y murió en el
año 479, de una familia noble, quedó huérfano y acabó en la pobreza. Se hizo
autodidacta. Empezó enseñando a unos discípulos suyos y acabó siendo el profesor
más famoso de la historia de China y uno de sus hombres más influyentes.
La doctrina confuciana es complicada y ha ido cambiando con el tiempo. Un
principio fundamental permanece inalterable: Toda eminencia debe basarse única y
exclusivamente en le mérito. La habilidad y la excelencia y no el nacimiento lo que
hace a un hombre adecuado para el liderazgo. Y el mérito se conseguía estudiando.
El rey Shi Huangdi, era seguidor de las enseñanzas de Confucio y basó su recién
creada administración en el principio confuciano. Los señores feudales no se
rindieron sin luchar. Algunos intelectuales se opusieron a la abolición del viejo
sistema. Muchos de los intelectuales fueron torturados y quemados vivos. El
emperador ansiaba la inmortalidad y puso todo lo que tuvo en su poder para
conseguirlo pero no llegó a hacerlo falleciendo a los doce años después de fundar su
Estado.
Los primeros ejemplos de la escritura china datan de la dinastía Shang (s XVIIIXVII) a J.C. El chino escrito es el precursor del japonés escrito y del coreano,
aunque las lenguas son completamente distintas. La escritura china es, pues, muy
antigua y ha tenido una enorme influencia.
Mesopotamia:
Los primeros en descubrir la escritura son los sumerios, que vivieron en la baja
Mesopotamia (SUR DE IRAQ ACTUAL) durante el cuarto y tercer milenio antes de
cristo.
El Eufrates y el Tigres fluyen durante muchos kilómetros antes de unirse al sur de Iraq,
llamándose Shat Al Arab y de allí va fluyendo lentamente hasta el golfo árabe-pérsico.
Cierto tipo de escritura primitiva se desarrollo entre la zona entre los dos ríos cerca del
año 8000 a J.C. Luego hacia el año 3500 a J.C el sistema de escritura se había
consolidado. Los acadios, conquistadores de los sumerios, heredaron mucho de sus
víctimas, pero su estructura social y su sistema de propiedad eran muy distintos de los
sumerios. Los babilonios y los asirios, sucesores de los acadios como dirigentes de
Mesopotamia fueron refinando y mejorando cada vez más el arte de la escritura.
Mesopotamia conoció muchos cambios políticos desde el cuarto milenio cuando los
sumerios unificaron parte de la región.
Saber leer y escribir era, entre los sumerios, los acadios, los babilonios y los asirios, una
vía hacia la riqueza y el poder.
Los aztecas y los incas:
Los azteca sen México y los incas en Perú construyeron unas civilizaciones notables.
Ambas se derrumbaron ante el peso de las armas europeas. El imperio azteca cayó en un
año desde la llegada de Hernán Cortés. El imperio azteca cayó en tres años desde la
llegada de Francisco Pizarro a la zona del Perú.
Los aztecas había descubierto la escritura, poseían un calendario muy preciso y habían
construido enormes y bellos edificios de piedra En la agricultura desarrollaron un
sistema desarrollado de irrigación, cultivaban muchos tipos de cereales, de verduras y
frutas que eran desconocidos para los conquistadores. Hoy en día casi el 60% de la
comida del mundo desciende de los productos que cultivaban los Aztecas y los Incas.
El imperio Inca se extendía desde Quito en Ecuador hasta Santiago de Chile a lo largo
de cuatro mil ochocientos kilómetros. Los aztecas se desarrollaban a lo largo de México
y parte de centro América.
Los incas eran grandes constructores, Machu Picchu, ciudad situada en un elevado pico
de los Andes peruanos, es uno de los yacimientos arqueológicos más apasionantes del
mundo. Los Incas no descubrieron jamás la escritura a pesar de sus habilidades en otros
campos como es la arquitectura o la agricultura.
Las religiones monoteístas:
El judaísmo:
Abraham fue el fundador del judaísmo. Según la fe judía, los judíos era el pueblo
elegido de Dios. Creían que Dios les escogió para mantener una relación especial y
permanente con Él. Esta relación implicaba tres conceptos:
1- Dios les dio la ley, que abarcaba los mandamientos que Moisés recibió en el
monte Sinaí como las reglas de dieta, conducta y relaciones sociales que
aparecían en el Torá o sagradas escrituras.
2- En segundo lugar, Dios le había prometido que nunca les abandonaría y que se
aseguraría que tuvieran éxito en toda su historia.
3- En tercer lugar, Dios les exigió que fueran testigos de su existencia, bondad y
justicia. Ellos debían llevar ese testimonio a todos los demás pueblos del mundo.
Los judíos siguen
siempre
siendo hoy, en esencia, el mismo pueblo devoto, testarudo de
El cristianismo:
Jesus de Nazaret, nacio en Belen el 25 de diciembre. Siendo judio, acepto sin reparos
los tres conceptos del judaismo, pero al final termino cambiandolos. El nuevo
testamento es unicamente cristiano y la mayor parte fue escrito por judios en lengua
griega. La mayoria de los dichos de Jesus son parabolas y han dado lugar a
vertigonosas y especulativas interpretaciones realizadas por sesenta generaciones de
pensadores. La misteriosa figura del Jesus hombre es dificil de rastrear. Pero sea quien
fuere, es sin lugar a duda un gran hombre y un gran maestro.
El Islám:
Mohamed nacio alrededor del 570 d. J;C desde nino fue huerfano y fue criado por su
tio. Alrededor del ano 610 d.J.C cuando tenia unos cuarenta anos recibio su primer
mensaje directo de Dios. Desde ese momentpo hasta su muerte, Mohamed recibio con
freuencia revelaciones, mensajes verbales que provenian directamente de Dios. Al final
se pusieron por escrito, se recopilaron y es lo que hopy conocemos como el Coran: las
sagradas escrituras del islam.
El 24 de noviembre del 622, Mohamed se refugio en la medina abandponando la mEca
donde se le puso una cruel resistencia por la tribu de Koraich. Este dia es conocido
como el dia de la hegira y desde entonces empieza el calendario musulman.
Sus contemporaneos admiraron su valentia e imparcialidad, y se convirtio para los
musulmanes de todos los tiempos en persona ejemplar. Fundo no solo un estado, sino
tambien una religion que acabaria siendo adoptada por millones de perdsonas en todo el
mundo. Su severidad moral y su seriedad son practicamente unicas en su epoca. Es uno
de los hombres más notables y carismaticos de toda la historia.
II - GRECIA Y ROMA
GRECIA:
Aunque la humanidad haya realizado unos pasos importantes en cuanto a la civilización
del hombre, no es sino hasta la era griega cuando la humandad conoció una gran
explosión del conocimiento. John Burnett, en el prefacio de su libro Early Greek
Philosophy nos dice: ―es adecuado definir la ciencia como ―pensar sobre el mundo a la
manera griega‖. Es por eso que la ciencia nunca ha existido fuera de los pueblos que
recibieron la influencia de Grecia‖
La verdad moral y la conveniencia politica: Socrates, Platon y Aritoteles
Socrates, Platon y Aristoteles tenían opinión sobre casi todo, no solo sobre la Forma y la
Materia.
Socrates: Nació en Atenas hacia el año 470 a. J.C, sirvió en el ejercito como soldado
de infantería en la guerra entre Atenas y Esparta. Era sofista o profesor de filosofía. Es
él quien proclamaba que solo sabía que no sabía nada y que pasaba la mayor parte del
tiempo interrogando a sus conciudadanos que si afirmaban saber cosas. El haber pasado
toda su vida haciendo preguntas no le valió el cariño de los atenienses y en el año 399
fue acusado y procesado por impiedad y por corrupción de los jóvenes. La mayoría del
jurado le declaró culpable y se le obligó a suicidarse bebiendo cicuta.
Sócrates no dejó nada escrito y todo lo que sabemos de él es por narraciones de sus
discípulos que le citaban en sus escritos como el caso de Platón y Aristóteles.
Para Sócrates existía una igualdad subyacente a toda la especie humana. Todos los
hombres y mujeres eran iguales, al menos hasta que demostraban lo contrario.
Sócrates defendía lo que él llamaba la “Mentira Real” en el sentido que de que
aquellos que gobiernan merecen gobernar y aquellos que son gobernados merecen ser
gobernados. Esta tesis coincide con la teoría de Confucio, aunque los dos no se
conocían y vivían en zonas y culturas totalmente distintas. Una meritoria confuciana
es lo mismo que una aristocracia de Sócrates.
En la doctrina de la “Mentira Real” residía una enorme ironía que consistía en el
convencimiento de Sócrates de que esa igualdad subyacente no debía utilizarse para
justificar la democracia directa. Es decir según Sócrates, no se podía deducir que porque
todos los hombres y mujeres fueran iguales todos estuvieron igual de cualificados para
gobernar.
Sócrates anduvo en pos del significado de la justicia. Y admitió que era muy difícil
de encontrar; Por eso propuso tratar de hallarlo en un Estado. Pues creía que en un
Estado el significado de la justicia seria más palpable y visible que en el caso de un ser
humano individual. En un estado justo, dijo, los gobernantes merecerían ser gobernantes
debido a su innata superioridad, no solo debido a su superior cualificación como
gobernantes. Y si había personas que gobernaban un Estado y no merecían hacerlo,
entonces el Estado mismo era injusto y malo y debía ser reformado.
Sócrates enseñó que cada persona tiene pleno conocimiento de la verdad última
dentro de su alma y que sólo necesita llevarlo a la reflexión consciente para darse
cuenta. Sócrates creía que el deber del filósofo era provocar que la gente pensara por sí
misma, en vez de enseñarle algo que no supiera. Por eso, se decía partero o alumbrador
de ideas. Su contribución a la historia de la filosofía no fue una doctrina sistemática,
sino un método de reflexión, la mayéutica, y un tipo de existencia. Hizo hincapié en la
necesidad de un examen analítico de las creencias de cada uno, de definiciones claras de
los conceptos básicos, y de un planteamiento racional y crítico de los problemas éticos.
Platón: Nació en Atenas en el 427 a. J. C en el seno de una distinguida familia. Tras la
ejecución de Sócrates, Platón y otros ―Socráticos‖ se refugiaron en Megara y luego
pasaron años viajando por toda Grecia. Durante este periodo, Platón trabo amistad con
Dionisio el Viejo, el tirano de Siracusa, al que trato de instruir filosofía con la esperanza
de convertirle en un rey filósofo. Fundó la academia en el año 387, dedicada a
investigar sistemáticamente la filosofía y las matemáticas. Escribió diálogos en los que
el principal protagonista era Sócrates y otros en los que lo era un ―extranjero
ateniense‖. Es muy difícil distinguir entre el pensamiento de Platón y el de Sócrates.
En el gran diálogo de Platón sobre la justicia, La República; defendió la tesis de que
los dirigentes solo merecen gobernar si han recibido una profunda y amplia
educación, de modo que se hayan convertido en filósofos.
“Hasta que los filósofos sean reyes, o los reyes y príncipes de este mundo posean el
espíritu y el poder de la filosofía, y la grandeza política y la sabiduría se reúnan en
uno, y hasta que aquellas naturalezas más comunes que persiguen la una en detrimento
de la otra se vean forzadas a hacerse a un lado, las ciudades no podrán librarse de sus
males ni tampoco podrá hacerlo, según creo, la raza humana.”
Para Platón La justicia social consiste en la armonía entre las distintas clases de la
sociedad. El estado ideal de una mente sana en un cuerpo sano requiere que el intelecto
controle los deseos y las pasiones, así como el estado ideal de la sociedad requiere que
los individuos más sabios controlen a las masas buscadoras de placer. Para Platón, la
verdad, la belleza y la justicia coinciden en la idea del bien.
En La República, Platón expuso su famoso mito de la caverna, en el cual muestra
cómo la humanidad, prisionera en una caverna, confunde las sombras proyectadas en
una roca con la realidad y en el que considera al filósofo como la persona que penetra
en el Universo fuera de la caverna de la ignorancia y alcanza una visión de la verdadera
realidad, el mundo de las ideas. El concepto de Platón del bien absoluto —que es la
idea más elevada y engloba a todas las demás— ha sido una fuente principal de las
doctrinas religiosas panteísta y mística en la cultura occidental.
La figura de Platón resulta indispensable para la comprensión de la historia del
pensamiento occidental. El objetivo de la filosofía, así como la propia esencia del
filósofo en el sistema platónico, son los temas que aborda Emile Bréhier en el siguiente
texto.
Fragmento de Historia de la filosofía.
De Emile Bréhier.
Volumen I: primera parte, capítulo III, 3.
‗Lo que constituye la unidad de todas estas formas, lo que, de algún modo, las necesita,
es el deseo de determinar el puesto del filósofo en la ciudad y su misión moral y social.
En la Grecia de aquel entonces, el filósofo no se definió jamás por comparación con los
demás tipos de especulación, científicos o religiosos, sino más bien por su relación y sus
diferencias con el orador, el sofista y el político. La filosofía es el descubrimiento de
una nueva forma de vida intelectual que, por lo demás, no puede separarse de la vida
social. Los diálogos nos describen esa vida y, con ella, los dramas y comedias que de
ella han surgido. En ciertos aspectos, esa filosofía chocaba con las costumbres
sólidamente implantadas en la Grecia de la época, y era inevitable que se produjesen
conflictos, cuya consecuencia trágica fue la muerte de Sócrates.
¿Qué es el filósofo? Platón ofrece muchas descripciones. En el Fedón (64 e ss.) es el
hombre que se ha purificado de las taras del cuerpo, que no vive más que para el alma y
no teme a la muerte, puesto que, ya en esta vida, su alma está separada del cuerpo. En el
Teeteto (172 c-177 c) es el hombre torpe y poco diestro en sus relaciones con los
hombres, que no encontrará nunca su puesto en la sociedad humana y carecerá de
influencia en la ciudad. En la República, es el jefe de la ciudad y es precisamente él
quien, en las Leyes (X, 909 a), se convierte en esa especie de inquisidor que, deseando
«la salvación del alma» de los ciudadanos, impone a los habitantes de la ciudad la
creencia en los dioses de la misma bajo la amenaza de prisión perpetua. Es, por fin, el
entusiasta e inspirado del Fedro (224 a ss.) y del Banquete (210 a). En esas
descripciones sucesivas hay dos rasgos dominantes que parecen contradecirse; por una
parte, el filósofo debe «huir de aquí», purificarse, vivir en contacto con realidades que el
sofista o el político ignoran; por otra parte, debe construir la ciudad justa, cuyas
relaciones sociales reflejen las relaciones exactas y rigurosas que constituyen el objeto
de la ciencia. El filósofo es, por una parte, el sabio retirado del mundo y, por otra, el
sabio y justo, el verdadero político que da leyes a la ciudad. El propio Platón ¿no fue, a
la vez, fundador de la Academia, amigo de los matemáticos y astrónomos y, por otra
parte, consejero de Dión y de Dionisio, el tirano? Además, si como filósofo fue el
inventor o promotor de una lógica rigurosa, también fue el inspirado cuyo espíritu
permanecería estéril sin el impulso de Eros, y que no podría engendrar sino en lo bello;
la discusión razonada se desdobla en una dialéctica del amor que se traduce en efusiones
líricas y contemplaciones místicas. Sabio y místico, filósofo y político, son rasgos
generalmente separados y que no volveremos a encontrar unidos, a través de esta
historia, sino en algunos grandes reformadores del siglo XIX. Por eso es importantísimo
comprender bien lo que constituye su vínculo de unión.‖
Fuente: Bréhier, Emile. Historia de la filosofía (2 vols.). Traducción de Juan Antonio
Pérez Millán y Mª Dolores Morán. Madrid: Editorial Tecnos, 1988.
Aristóteles: Nació en Estagira, en Macedonia, en el año 384 a.J.C. le enviaron a
estudiar en la Academia, en Atenas en el año 367 y allí paso veinte años. Cuando murió
Platón en el año 347, Aristóteles abandono Atenas y viajo durante 12 años fundando
nuevas academias en distintas ciudades y casándose con la hija de un rey. Regreso
después a Macedonia donde ejerció de tutor del joven Alejandro, el hijo del rey Filipo,
que se convertiría en Alejandro Magno.
Aristóteles invento la lógica que consiste en las reglas del pensamiento, igual que la
gramática consiste en las reglas del habla y la escritura. Aristóteles compartía con
Sócrates y Platón, un desmesurado interés y una profunda fascinación por la política y
la moral. Ninguno de ellos cuestiono jamás la idea de que el ser más importante del
mundo es el hombre. Con ello, estos filósofos se referían a la humanidad en abstracto.
Para Aristóteles, la inferioridad de los esclavos y de las mujeres era innata. No tenia
cura. Puede que a los no griegos se les pudiera ensenar, pero era arriesgado.
La idea de la “falacia de afirmar el consecuente” según Aristóteles defendía que el
hombre tiene lo que merece. Lo que tenemos es lo que merecemos, lo que otros no
tienen es porque no lo merecen. La falacia del consecuente se usa a menudo para
decidir quién puede entrar en un club. Esta persona es adecuada, aquella no lo es.
―Si todos los hombres fueran amigos, no habría necesidad de la justicia‖ proclamo
Aristóteles. Esta famosa declaración es la que sostiene que exista la necesidad de un
gobierno. Puesto que todos los hombres son amigos es necesario el gobierno para
imponer a todos la justicia.
En teoría política, Aristóteles adoptó una posición más realista que Platón. Se mostró
conforme con el modelo de una monarquía gobernada por un rey sabio que llegaría a
representar la estructura política ideal, pero reconocía asimismo que las sociedades
difieren en sus necesidades y tradiciones, y creía que una democracia limitada conforma
y ordena el mejor compromiso concebible. En su teoría del conocimiento, Aristóteles
rechazó la doctrina platónica por la que el saber es innato e insistió en que sólo puede
adquirirse mediante la generalización desde la experiencia.
El espíritu del pensamiento griego:
Los griegos no aprendieron solo porque fueran curiosos y viajaran al extranjero. Lo
importante fue su descubrimiento revolucionario de cómo aprender de forma
sistemática, es decir, su invención del conocimiento organizado. Bajo este conocimiento
hubo asombrosas consecuencias:
En primer lugar, prosperó la idea de que sobre cualquier cosa existía una sola
verdad, no muchas verdades distintas.
En segundo lugar, nació la idea de que existía una relación fundamental entre el
conocedor y lo conocido, entre el mundo exterior y la mente. El mundo es
esencialmente racional, y por lo tanto, puesto que poseemos razón, podemos
comprenderlo.
En tercer lugar, se afianzó un nuevo concepto de educación. Los padres siempre les
habían ensenado a sus hijos las reglas de su ―arte‖; las madres habían ensenado a sus
hijas los secretos de la maternidad, y el Estado insistía en que todos los jóvenes
súbditos aprendieran las reglas sobre cómo vivir allí. De repente apareció otra cosa
nueva, que los griegos llamaban paideia: Un plan de estudios que todos debían estudiar
si querían ser hombres buenos y también buenos ciudadanos.
Por último, estaba la idea de la ciencia en sí misma, y de su joven reina, las
matemáticas.
Otras escuelas griegas
A parte de estos filósofos, los griegos fundaron muchas escuelas de pensamiento de las
cuales citamos unos cuantos ejemplos:
Los sofistas
La
La
La
La
La
escuela
escuela
escuela
escuela
escuela
ROMA
atomista
pluralista
de Heráclito
pitagórica
jónica
Una visita a cualquier museo dedicado a la época clásica, revelara la inmensa influencia
que la cultura griega ejerció sobre los pueblos de la península itálica. El arte y la
religión etruscos fueron claramente griegos, y cuando los romanos conquistaron Etruria
en los siglos IV y III a. J.C, también ellos se vieron pronto invadidos por las ideas,
imágenes y visión del mundo griegas. La elegancia, la sutileza, el gusto y el encanto
griego eran admirados por toldas partes pero también temidos.
Derecho, ciudadanía y carreteras
El derecho romano se codificó por primera vez en las Doce Tablas alrededor del 450
a.J.C (En las Doce Tablas, que fueron tabletas de madera y luego de bronce, estaban
inscritas las leyes del Estado) y siguió aplicándose diariamente en Occidente hasta las
invasiones bárbaras del siglo V d.J.C y el Imperio romano de oriente hasta su caída en
1453. El derecho romano sigue teniendo una gran influencia en los sistemas legales de
casi todo el mundo occidental. Los romanos siempre respetaron y amaron el derecho
apasionadamente
La ciudadanía: los romanos conscientes de los problemas que les pueda aportar el
hecho de esclavizar a las personas. Los romanos decidieron conceder la ciudadanía a los
italianos ―concederemos la ciudadanía a los italianos y ya encontraremos esclavos en
otra parte‖. De un plumazo, los pueblos vasallos italianos se convirtieron en romanos
con todos, o casi todos, los privilegios que acompañaban a esta condición
Las carreteras romanas: Los griegos fueron unos afamados marineros y comerciantes
emprendedores. Pero su imperio nunca se extendió mucho tierra adentro, excepto en los
dominios del viejo imperio persa. Los romanos si que sabían de carreteras, sabían dónde
y cómo construirlas. Sabían cómo hacer que durasen. La resistencia de las carreteras
romanas es legendaria. Todavía se conservan cientos de kilómetros de vías romanas,
tras veinte siglos de uso continuado. La Vía Apia, por ejemplo, que va hacia el sur
desde Roma hasta Nápoles y Bríndisi, circulan hoy automóviles modernos.
CICERÓN
Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), escritor, político y orador romano. Aunque su
carrera política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como el orador más
elocuente de Roma y como hombre de letras. Nació en Arpinum (actualmente Arpino,
Italia) y en su juventud estudió derecho, oratoria, literatura y filosofía en Roma. Tras
una breve carrera militar y tres años de experiencia como abogado que defendía a
ciudadanos privados, viajó a Grecia y Asia, donde continuó sus estudios. Regresó a
Roma en el 77 a.C. y comenzó su carrera política. En el 74 a.C. fue elegido miembro del
Senado.
Aunque la familia de Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los patricios más
ricos y poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al consulado en el 64 a.C. por
el gran desagrado que les producía el otro candidato, aristocrático pero menos
respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue elegido Cicerón, y Catilina volvió a intentarlo al
año siguiente con el mismo resultado. Entonces, airado, organizó una conspiración para
derribar el gobierno. Cicerón controló la situación, detuvo y ejecutó a varios de los
partidarios de Catilina y a éste lo expulsó del Senado con una ardiente soflama conocida
como Catilinarias. Julio César y otros senadores romanos sostuvieron que Cicerón había
obrado con excesiva dureza, sin proporcionar las debidas garantías legales a los
conspiradores. Como resultado de esto, en el 58 a.C., Cicerón se vio obligado a
exiliarse. Tras un año en Macedonia fue perdonado por el general romano Pompeyo el
Grande.
Cicerón se dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el encargo de gobernar
la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a Roma en el 50 a.C. y se unió
a Pompeyo, que se había convertido en el mayor enemigo de Julio César. Cuando César
derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón comprendió que continuar con la resistencia a
César era inútil, y aceptó su amistad, aunque mientras César fue dictador de Roma,
Cicerón vivió apartado de la vida política dedicándose a escribir. Después del asesinato
de César, en el 44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la restauración de la
República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, más tarde el emperador Augusto,
en sus luchas contra el cónsul romano Marco Antonio. Sin embargo, Octavio y Marco
Antonio se reconciliaron, y Cicerón fue ejecutado como enemigo del Estado, el 7 de
diciembre del 43 a.C.
Cicerón creó un elaborado estilo prosístico que combina claridad y elocuencia, y
que se ha convertido en uno de los modelos por medio de los que se juzga toda la demás
prosa latina. Su obra contribuyó mucho al enriquecimiento del vocabulario de su propio
lenguaje. Los escritos de Cicerón tratan sobre muchos temas. Sus obras filosóficas
revelan su creencia en Dios y en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos se
basan en fuentes griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno
añadido como es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que de no haber
sido por él, tal vez, se hubiera perdido. A partir del 45 a.C. y de la muerte de su hija
Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por completo a sus escritos
literarios y filosóficos. Destacan sus tratados De Legibus (Sobre las leyes), De Officiis
(Sobre el deber), y De Natura Deorum (Sobre la naturaleza de los dioses). Su obra
influyó mucho en el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus
obras retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial De Oratore (Sobre la retórica),
tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y como una rica fuente de
material histórico. Las más famosas de sus piezas de oratoria son las cuatro contra
Catilia, conocidas por Catiliniarias, y las catorce contra Marco Antonio conocidas por
Filípicas.
Entre las obras menores de Cicerón, los tratados De Senectute (Sobre la vejez) y De
Amicitia (Sobre la amistad) siempre han sido admirados por su estilo cultivado. Muy
importantes son cuatro colecciones de cartas escritas por Cicerón a sus conocidos y
amigos. Estas cartas constituyen una revelación espontánea de su autor y una excelente
fuente de información sobre la política y las costumbres de la antigua Roma, y se
ocupan de temas que van desde la filosofía y la literatura a las cuestiones familiares.
Autor prolífico y uno de los mejores abogados de su tiempo, Cicerón se hizo famoso
por sus discursos en defensa de sus clientes y contra sus enemigos. Sus obras fueron
muy leídas y copiadas. Cicerón se jactaba de sus éxitos políticos, pero respecto a su
trabajo intelectual siempre fue modesto. Declaraba que el era solamente un divulgador
que se había dedicado a traducir el pensamiento griego para que pudiera ser
comprendido con facilidad por sus contemporáneos.
Cicerón no hizo ningún descubrimiento original pero, sin embargo, ayudo a mucha
gente a descubrir las brillantes y originales ideas de sus predecesores.
En el último libro de Cicerón, Sobre el deber, trataba de una amplia variedad de
problemas cotidianos. ¿Cuál es lo honrado?, ¿Cual es lo correcto? Para Cicerón la
solución a los problemas consiste en hacer siempre lo correcto, porque una mala
acción aunque parezca provechosa, nunca puede ser realmente provechosa, puesto que
está mal. Lo correcto es lo legal, lo que la ley exige. Pero más allá de eso, pues la propia
ley no siempre es justa, lo correcto es lo que es honesto, sincero y justo. Mantener tu
palabra, sin importar las consecuencias. Decir la verdad, incluso si no está bajo
juramento, y tratar a todo el mundo igual. Si todo el mundo hacia lo que sabía que era
correcto, la paz estaría garantizada y también la libertad podría preservarse.
También, según Cicerón, seriamos más felices si siempre hiciéramos lo que sabemos
que está bien, incluso si por ello fuéramos más pobres o tuviéramos menos éxito. Así la
sencilla regla de Cicerón, se convirtió en la práctica versión romana del gran esquema
de educación estatal pública propuesto por Sócrates y Platón en la Republica.
SENECA:
Lucio Anneo Seneca, la principal figura intelectual de Roma a mediados del siglo I a. J.
C. Nacido en Hispania el 4 d. J. C en una familia rica, cuando tenía cuarenta y cinco
anos, Claudio le desterró, pero Agripina le trajo de vuelta a Roma y le hizo tutor de su
hijo, el futuro emperador Nerón.
El asesinato de Claudio en el 54 coloco a Seneca en la cúspide del poder romano. El
nuevo emperador, Nerón, alumno de Seneca, tenía solo diecisiete años y consultaba a su
maestro casi todas las decisiones. Durante ocho años, Seneca fue el dirigente de facto
del mundo romano.
Seneca escribió muchas cartas sobre temas filosóficos y morales en las que profundizo y
defendió las doctrinas de Zenón el estoico. También fue un prestigioso dramaturgo.
Seneca retuvo los temas escabrosos, como la serie de asesinatos dinásticos de la casa de
Atreo (La fuente de la Orestiada, la trilogía de Esquilo) pero en general prescindió
completamente de la psicología.
Las obras de Seneca fueron muy influyentes en los siglos sucesivos y especialmente
durante el Renacimiento. Sus grandes guiñoles, sus fantasmas y sus crueles asesinatos
fueron populares en Inglaterra, por ejemplo, durante la juventud de Shakespeare.
Las obras que nos quedan de Séneca se pueden dividir en cuatro apartados: los diálogos
morales, las cartas, las tragedias y los epigramas. La filosofía de Séneca se diluye en
estas obras. No escribió una obra sistemática de filosofía; su pensamiento filosófico, sus
ideas estoicas, se expresan a lo largo de toda su obra y llenan el comentario de todas las
situaciones.
Los diálogos son diez obras morales conservadas en un manuescrito de la Biblioteca
Ambrosiana. Si se exceptúa el conocido con el nombre de Sobre la ira, son
relativamente cortos. El largo diálogo Sobre la ira está dedicado a su hermano Novato,
que le había pedido que le escribiera sobre el modo de mitigar la ira.
En el exilio escribió el tratado Sobre la providencia, dedicado a Lucilio Junior. De su
exilio es también el diálogo más delicioso y el más lleno de detalles personales, que
escribió a su madre: De la consolación a Helvia. Junto al tratado Sobre la providencia
hay que colocar el De la constancia del sabio, escrito probablemente después del año 47.
Vuelto a las tareas de gobierno redacta el diálogo Sobre la brevedad de la vida, escrito
con toda probabilidad en el año 55. A su suegro Paulino le dedicó el diálogo La vida
bienaventurada, una curiosa defensa de su forma de vida de filósofo estoico.
Durante el período de retiro de la vida política escribió un libro de Cuestiones naturales,
dedicado a Lucilio, que trata de fenómenos naturales, y donde la ética se mezcla con la
física.
Escrita en prosa y verso, pero aislada de sus demás obras, como caso único está el
Apocolocyntoxis, una sátira feroz de la coronación de Claudio, con crítica política y
malicia personal.
De toda la obra poética de Séneca sus nueva tragedias son el fruto de una actividad
creativa, independiente, que ejerció a lo largo de su vida, pero especialmente en el
periodo intermedio de la educación de Nerón. Nueve tragedias han llegado hasta
nosotros; una dudosa en la atribución, Hércules Oetano, y otra, Octavia, ciertamente
apócrifa
En resumen, Seneca fue un hombre de muchos talentos. No fue un gran escritor, pero
dentro de los limites que marcaban su talento y su inteligencia trató de mantener viva la
gran tradición de sus predecesores griegos tanto en el teatro como en la filosofía, y
también hizo un esfuerzo real, aunque en última instancia infructuoso, por guiar al joven
que se había graduado como señor del mundo bajo su tutela (Nerón).
Otras escuelas que florecieron en la época romana:
Epicureísmo: En el año 306 a.C., Epicuro fundó una escuela filosófica en Atenas. Como
sus seguidores se reunían en el jardín de su casa fueron conocidos como los ―filósofos
del jardín‖.
Estoicismo: La escuela estoica, fundada en Atenas hacia el 300 a.C. por Zenón de Citio,
evolucionó a partir del anterior movimiento de los cínicos, que rechazaba las
instituciones que estructuraban la sociedad y los valores materiales vigentes.
Escepticismo: El escepticismo, que profundizó en la crítica sofista del conocimiento
objetivo, dominó la Academia platónica en el siglo III a.C. Los escépticos descubrieron
(al igual que Zenón de Elea) que la lógica es un mecanismo filosófico poderoso y capaz
de destruir cualquier idea positiva, y la usaron con arte.
Neoplatonismo: El filósofo judeo-helenista Filón de Alejandría sumó la filosofía griega,
en especial las ideas platónicas y pitagóricas, a la religión judaica en un amplio sistema
que anticipó el neoplatonismo y el misticismo judío, cristiano y musulmán.
Pensadores como Horacio, Virgilio Titto Libio, Tacito, Macrobio etc… alumbraron
la escena intelectual romana a lo largo de la existencia del imperio que presumía de
dominar el mediterráneo al que llamaron Mare nostrum.
Con estas y otras figuras, los romanos construyeron un Estado que siguió funcionando
incluso cuando estuvo gobernado por los peores emperadores. Construyeron más
carreteras. Difundieron las ideas de sus maestros griegos hasta allí donde alcanzaron sus
conquistas y luego enviaron maestros griegos a educar al nuevo y servil populacho. Los
romanos lucieron en el derecho y lograron que sus leyes sigan influyendo en el sistema
judicial de todo occidente.
Tuvieron un sistema de gobierno que funcionaba bastante bien, pese a los privilegios
que los ciudadanos de la ciudad de Roma – aproximadamente medio millón de
habitantes en el siglo III. No tenían que trabajar como todos los demás, el Estado les
subvencionaba con una ración diaria y gratuita de grano, y les garantizaba la diversión
en los espectáculos de gladiadores.
III- LA EDAD MEDIA.
Dios fue uno de los grandes desafíos medievales, y el más importante de todos. Los
seres humanos siempre se han interesado por Dios y han intentado comprender sus
acciones. Pero los griegos y especialmente los romanos, habían mantenido ese interés
bajo control. Solo muy pocas veces, y en rituales señalados, se dejaban poseer por la
locura divina;
“Los primeros tiempos de la Edad Media, esa locura poseyó a los mejores y más
brillantes europeos. Casi se puede decir que se obsesionaron con Dios. Pensaban
sobre Dios, estudiaban a Dios, trataban de descubrir su voluntad y obedecerla, e
intentaban descubrir los propósitos que Dios tenia para el mundo y ayudarle a que
se cumplan” Charles Van Doren, Breve historia del saber p. 179
Las matemáticas y la filosofía encabezaban los estudios de los griegos, y la política y el
derecho, los de los romanos; la teología se convirtió en la reina de las ciencias en le
Edad Media. Una sola pregunta se situó en el centro del estudio y el debate teológico
durante los siglos de la Edad Media. Se trata de la búsqueda de la verdad. ¿Cuál es la
verdad?; ¿Dónde se encuentra la verdad?; ¿Cuántas verdades hay?; ¿ Puede haber dos
verdades diferentes? Etc.
La promesa del cristianismo: San Agustín
Aurelius Agustinus nació en la ciudad norteafricana de Tagaste (Souk Ahras, en
Argelia) en el año 354 d. J. C. Su familia se dio cuenta de su enorme potencial y le
enviaron a Nueva Cartago para que recibiera buena educación que le permitiría acceder
a los altos cargos de gobierno. Murió en Hipona en el año 430 cuando el ejercito
bárbaro asediaba la ciudad.
Durante el declive de la civilización grecorromana, los filósofos occidentales
abandonaron la investigación científica de la naturaleza y la búsqueda de la felicidad en
el mundo y se preocuparon por el problema de la salvación en otro mundo mejor. Hacia
el siglo III, el cristianismo se había extendido a las clases más cultas del Imperio
romano.
Filosofía de san Agustín
El proceso encaminado a reconciliar el énfasis de los griegos en la razón con el que
ponían los romanos en las emociones religiosas de las enseñanzas de Cristo y los
apóstoles se concretó en los escritos de san Agustín de Hipona. Éste desarrolló un
sistema de pensamiento que, a través de sucesivas rectificaciones y elaboraciones, se
convirtió al fin en la doctrina del cristianismo de aquella época. En gran parte debido a
su influencia, el pensamiento cristiano fue platónico hasta el siglo XIII, punto en que la
filosofía aristotélica se hizo dominante. San Agustín afirmaba que la fe religiosa y el
entendimiento filosófico obran como complementarios en lugar de ser opuestos y que se
debe ―creer para comprender y comprender para creer‖. Al igual que los neoplatónicos,
consideraba el alma una forma más elevada de la existencia que el cuerpo y mantuvo
que el conocimiento consiste en la contemplación de las ideas que han sido depuradas
tanto de sensaciones como de imágenes.
La filosofía platónica se unió al concepto cristiano de un Dios personal que había
creado el mundo y predestinado su evolución, y a la doctrina de la caída de la
humanidad que requería la divina encarnación en Cristo. San Agustín intentó aportar
soluciones racionales a los problemas del libre albedrío y la predestinación, la existencia
del mal en un mundo creado por un dios omnipresente y todopoderoso, y la naturaleza
atribuida a Dios en la doctrina de la Santísima Trinidad.
En uno de sus principales escritos, La ciudad de Dios, concibió la historia como una
lucha trágica en la humanidad entre el bien, expresado en la lealtad a la ―ciudad de
Dios‖ o comunidad de los santos, y el mal, identificado en la ciudad terrenal y
simbolizado a través de sus valores materiales. Su idea de la vida humana era pesimista,
lo que le llevó a sostener que la felicidad es imposible en la existencia del individuo,
donde incluso con buena suerte, como excepción, la conciencia de la proximidad de la
muerte echaría a perder cualquier tendencia hacia la satisfacción y el placer. Pensó que
sin las virtudes religiosas de la fe, la esperanza y la caridad —que requieren de la divina
gracia para ser alcanzadas—, una persona no puede desarrollar virtudes naturales
referidas al valor, la justicia, la templanza y la sabiduría. Sus análisis del tiempo, la
memoria y la experiencia religiosa fueron fuente de inspiración para el pensamiento
metafísico y místico. La ciudad de Dios, estaba profundamente influida por el
pensamiento de Platon, filtrado a través del misticismo intelectual de Plotino.
Un ser racional, dijo Agustín, no hace la verdad sino que la encuentra. La descubre
en su interior conforme escucha las enseñanzas de sus magister interiore que es Cristo,
la revelación de la palabra de Dios. La ciudad de Dios, no es una ciudad terrenal. Esta
dentro del corazón y del alma de todo verdadero cristiano.
San Agustin murió creyendo tener razón. El cristianismo, para sobrevivir, debía
renunciar a la gloria terrenal y estar dispuesto a vivir en lugares pequeños, aislados,
donde la gloria de la Ciudad Celestial resplandecería y se podría ver con mas facilidad.
El objetivo de los cristianos para San Agustin, estaba en otra vida, y su ciudad no
era de este mundo.
La única gran aportación a la filosofía occidental en los tres siglos posteriores a la
muerte de san Agustín fue la del estadista romano del siglo VI Boecio, que reavivó el
interés por el pensamiento griego y romano, en especial por la lógica y metafísica
aristotélicas. En el siglo IX el monje irlandés Juan Escoto Eriúgena expuso una
interpretación panteísta del cristianismo, identificando la Trinidad divina con lo Uno, el
logos y el Alma universal del neoplatonismo, y mantuvo que tanto la fe como la razón
son necesarias para alcanzar la unión extática con Dios.
La escolástica: Tomás de Aquino
Filosofía medieval después de santo Tomás de Aquino
Las mayores críticas a la filosofía tomista fueron formuladas por Juan Duns Escoto y
Guillermo de Ockham. Duns Escoto desarrolló un sutil y muy técnico sistema de lógica
y metafísica, pero debido al fanatismo de sus seguidores, el nombre de Duns se
convirtió más tarde en símbolo de estupidez en la palabra inglesa dunce (burro). Escoto
rechazó el intento de santo Tomás de Aquino para reconciliar la filosofía racional con la
religión revelada. Mantuvo, en una versión modificada de la llamada doctrina de la
doble verdad de Averroes, que todas las creencias religiosas son asuntos de fe, excepto
la creencia en la existencia de Dios, que consideraba demostrable desde supuestos
lógicos. En contra de la idea de Aquino según la cual Dios actúa de acuerdo con su
naturaleza racional, Escoto afirmó que la voluntad divina es anterior al propio intelecto
divino y crea (en vez de amoldarse a ellas) las leyes de la naturaleza y la moral
(voluntarismo), lo que implicaba una noción del libre albedrío más amplia que la de
santo Tomás. Al abordar el problema de los universales, Duns Escoto planteó un nuevo
compromiso entre realismo y nominalismo al explicar la diferencia entre los objetos
individuales y las formas que esos objetos ejemplifican (individuación) como una
distinción lógica en vez de real.
El franciscano inglés Guillermo de Ockham formuló la crítica de carácter más radical y
nominalista de la creencia escolástica en el campo de lo intangible, cosas invisibles
como las ideas, esencias y universales. Mantuvo que tales entidades abstractas sólo son
referencias terminológicas que designan a su vez otras palabras en lugar de ser útiles
para referirse a cosas reales. Su famosa regla, conocida como ―la navaja de Ockham‖
(que afirma que no se debe suponer la existencia de más cosas de las que son necesarias
según imperativos lógicos), se convirtió en un principio fundamental de la ciencia y
filosofía modernas.
En los siglos XV y XVI el renacer del interés científico por la naturaleza se vio
acompañado por la tendencia hacia el misticismo panteísta. El prelado católico romano
Nicolás de Cusa anticipó la obra del astrónomo polaco Nicolás Copérnico al sugerir que
la Tierra se mueve alrededor del Sol, desplazando así a la humanidad del centro del
Universo, al que concibió como infinito e idéntico a Dios. El filósofo italiano Giordano
Bruno, que también identificó el Universo con Dios, desarrolló las implicaciones
filosóficas de la teoría copernicana. La filosofía de Bruno influyó en corrientes
intelectuales posteriores que llevaron al nacimiento de la ciencia moderna y a la
Reforma.
El Islam: Avicena y Averroes.
Avicena:
Nació cerca de Bojara, en Jurasán (actual Uzbekistán), y pronto demostró poseer una
capacidad excepcional. Aprendió el Corán de memoria siendo todavía un niño de 10
años. A los dieciocho años supero a sus profesores y se le consideró una excepcional
autodidacta. A los veintiún años ya era un medico famoso.
Avicena escribió dos grandes obras, además de muchas otras de menor extensión. La
primera, El libro de la curación, es una enorme enciclopedia filosófica y científica de la
que se dice que fue la mayor obra de su clase jamás escrita por una sola persona. La
segunda, el Canon de Medicina, una enciclopedia que contenía todo el saber medico de
su tiempo, se convirtió en uno de los libros más celebres de la medicina.
Las dos obras se tradujeron al latín y ejercieron una gran influencia en los
académicos occidentales, que través de ellos comprendieron que quizá existiera algún
tipo de conocimientos mas allá del que se deriva de la interpretación y la
reinterpretación de las Escrituras, de la Ciudad de Dios de San Agustín. La información
que Avicena les dio sobre Aristóteles y el pensamiento griego en general les despertó el
apetito del saber. Evidentemente, los griegos defendieron a Ultranza la idea de que la
razón podía aportar verdades reales y valiosas. Pero los académicos seguían sin poder
leer al propio Aristóteles, pues durante el siglo posterior a la muerte de Avicena, en el
1037, las obras del filósofo griego seguían sin estar disponibles en Occidente.
Avicena fue el científico-filosofo musulmán más influyente de su época y tuvo
grandes interpretaciones sobre la verdad divina que luego desarrollaba Averroes.
Averroes
Averroes (1126-1198), filósofo, físico, jurista malikí y teólogo asharí hispanoárabe.
Introductor del pensamiento aristotélico en Occidente, su figura ocupa un lugar de
honor en la historia del pensamiento medieval.
Abul Walid Muhammad ibn Rusd (su nombre en árabe) nació en Córdoba cuando alAndalus estaba bajo dominio de los almorávides. Su padre, un cadí (juez) cordobés, le
inició en el estudio de la jurisprudencia. En su ciudad natal también estudió teología,
filosofía y matemáticas (con el filósofo árabe Ibn Tufayl), y medicina (fue discípulo de
Avenzoar). En 1168 viajó a Marrakech y pudo conocer al afamado filósofo y médico
Abentofail, quien le presentó ante Yusuf I, emir de los almohades. Posteriormente,
Averroes ejerció como juez en Sevilla (1169) y Córdoba (1171). En 1182 marchó de
nuevo a Marrakech y sustituyó a Abentofail como médico personal de Yusuf I. Debido
a algunas de sus teorías filosóficas (especialmente la que afirmaba que la razón prima
sobre la religión), Yusuf II (hijo y sucesor de Yusuf I) ordenó su destierro en 1194.
Refugiado en la localidad cordobesa de Lucena, todavía emprendió un nuevo viaje a
Marrakech, donde falleció en 1198.
FILOSOFÍA
Averroes mantenía que las verdades metafísicas pueden expresarse por dos
caminos: a través de la filosofía (según pensaban Aristóteles y los seguidores del
neoplatonismo) y a través de la religión (como se refleja en la idea simplificada y
alegórica de los libros de la revelación). Aunque en realidad Averroes no propuso la
existencia de dos tipos de verdades (filosófica y religiosa), sus ideas fueron
interpretadas por los pensadores cristianos, que las calificaron como “teoría de la doble
verdad”. Rechazó el concepto de la creación del mundo ―en el tiempo‖, pues mantenía
que el mundo no tiene principio. Dios es el ―primer motor‖, la fuerza propulsora de todo
movimiento, que transforma lo potencial en lo real. El alma individual humana emana
del alma universal unificada. Los amplios comentarios de Averroes sobre las obras
de Aristóteles (encargados por Yusuf I) fueron traducidos al latín y al hebreo, y
tuvieron una gran influencia en la edad media, tanto en el escolasticismo y la filosofía
cristiana como entre los filósofos judíos. Su principal obra original fue Tahafut alTahafut (La destrucción de la destrucción), donde rebatía una obra del teólogo islámico
Algazel sobre la filosofía. Fue también autor de escritos sobre medicina, astronomía,
derecho y gramática.
Hasta la aparición de este filósofo y comentarista árabe, las doctrinas originales de
Aristóteles fueron oscuras y confusas para los eruditos occidentales. Averroes consolidó
en occidente la noción de las dos verdades, la verdad de Dios y la verdad e la
naturaleza, que tenían dos lógicas distintas y dos métodos diferentes.
“Tu opinión es un error que puede ser verdad y mi opinión es una verdad que
puede ser un error”
Símbolos del pensamiento y la creación literaria.
William Shakespeare:
W. Shakespeare, nació en Inglaterra a mediados del siglo XVI y murió el 23 de abril de
1615. Escribió una treintena y cinco obras, todas las cuales, al parecer, se representaron
en el escenario. Fue un dramaturgo de enorme éxito ya en su tiempo y no ha dejado de
serlo desde entonces. Shakespeare no conocía a los grandes trágicos griegos: Solo tenía
a Séneca y a un puñado de sus imitadores contemporáneos; a Plauto y Terencio, ambos
antiguos romanos: Lo que hizo Shakespeare fue crear la dramaturgia inglesa
prácticamente de la nada.
El hombre y la mujer fueron siempre el centro de sus obras. La imagen medieval
del mundo que heredó Shakespeare se difumina en un segundo plano y aparece con
fuerza la humanidad, desnuda, sin vestiduras que la adornen y sin la protección del
derecho canónico. Las obras casi no son cristianas y, desde luego, están muy lejos de la
ortodoxia de esa religión. Tampoco son existencialistas, aunque enfrentan a hombres y
mujeres contra el universo y miden su actuación en ese desigual duelo.
Una de las contribuciones más valiosas de Shakespeare a la literatura es que en sus
obras mostró la vida de las familias comunes, revelándonos cosas que siempre
supimos pero a las que no queríamos enfrentarnos. Todas y cada una de sus famosas
tragedias son tragedias familiares, por mucho que sean muchas cosas más: Lear y sus
hijas, Hamlet y su madre y su padrastro, Otelo y su joven esposa, Macbeth y su esposa
ambiciosa, anciana y sedienta de sangre.
El inglés que Shakespeare empleó en sus últimas obras maestras prácticamente no
existía cuando empezó a escribir teatro y también él tuvo que inventar una nueva
lengua. Dante, Tetrarca y Boccaccio obraron la misma magia con el italiano, Cervantes
lo haría con el español y Goethe y Lessing con el alemán. Como todo lo demás,
Shakespeare fue el mayor de todos estos creadores lingüísticos. Tan inagotable fue su
imaginación como su inventiva.
“Somos para los dioses como las moscas para los chiquillos. Nos matan por diversión”
El Rey Lear
“¡Qué obra maestra es el hombre! ¡Cuán noble por su razón! (…) ¡El arquitecto de los
seres! Y, sin embargo, ¿Qué es para mí esa quintaesencia del polvo? Hamlet
―Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un
dormir‖ La tempestad
Miguel de Cervantes:
Miguel de Cervantes Saavedra, nació en Alcalá de henares, el 29 de septiembre de
1547, y falleció el 23 de abril de 1616, el mismo día en le murió William Shakespeare.
Cervantes quiso ser escritor, y escribió cualquier clase de obra que creyó que le podría
reportar un poco de dinero, obras de teatro, relatos e incluso una novela pastoril, un
género entonces considerado moderno. Nada de los que escribió tuvo éxito.
Desesperado, imaginó una historia sobre un viejo hidalgo de La Mancha, donde él vivía,
que había leído tantas de esas novelas que perdió la cabeza y empezó a creerlas de
verdad.
La concepción del mundo en la Edad Media incluía creer en la caballería, que era una
parte necesaria de la entidad ficticia que era el estado teocrático. Los caballeros
andantes eran los Ombudsman del reino de Dios en la Tierra que iban sembrando
justicia conforme cabalgaban por os campos y aldeas de países que sólo existían en la
mente de los hombres: Avalón, Arcadia y demás. De moral pura y gran piedad religiosa,
servían al rey celestial y a una doncella sin par, una madre virgen, hasta la muerte y
después de ella.
La verdadera grandeza de Cervantes radica en que él fue quien descubrió esa vía. Don
Quijote y Sancho Panza perseguían lo que un poeta moderno ha llamado un sueño
imposible, un sueño de justicia en un paraíso terrenal, una verdadera contradicción
en términos, como han sabido siempre los hombres pragmáticos.
La mayor parte de la literatura que ha perdurado en los siguientes cuatrocientos años ha
seguido su idea, inventando nuevos tipos de héroes que se elevan por encima del mundo
o demuestran lo loco que se vuelve el mundo cuando carece de ellos.
“- Si tú, Sancho, me dejaras acometer, como yo quería, te hubieran cabido en
despojos, por lo menos, la corona de oro de la Emperatriz y las pintadas alas de
Cupido, que se las quitara al redropelo y te las pusiera en las manos.
- Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes –respondió Sancho Panzafueron de oro puro, sino de oropel u hoja de lata.” Don Quijote de la Mancha
IV- EL MODERNISMO: EL RENACIMIENTO.
René Descartes y John Locke
FILOSOFÍA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
Desde el siglo XV la filosofía occidental ha estado marcada por una interacción
continua entre sistemas de pensamiento basados en una interpretación mecanicista y
materialista del Universo, y aquellos otros que consideraban al pensamiento humano
como la única realidad última. Esta interacción reflejó el creciente efecto del
descubrimiento científico y el cambio político en la especulación filosófica.
Mecanicismo y materialismo
Los siglos XV y XVI marcaron un periodo de cambios radicales en el ámbito social,
político e intelectual. La exploración del mundo, la Reforma protestante (con su énfasis
en la fe individual), el auge de la sociedad urbana comercial y la aparición de nuevas
ideas en todas las áreas de la cultura estimularon el desarrollo de una nueva idea
filosófica del Universo. La visión medieval del cosmos como un orden jerárquico de
seres creados y gobernados por Dios fue sustituida por la visión mecanicista del mundo
como una gran máquina cuyas partes se mueven de acuerdo con estrictas leyes físicas,
sin propósito ni voluntad. El objetivo de la vida humana ya no se concebía como
preparación para la salvación en el otro mundo, sino más bien como la satisfacción de
los deseos naturales del individuo. Las instituciones políticas y los principios éticos
dejaron de ser considerados como reflejo del mandato divino para ser vistos, en cambio,
como resortes prácticos creados por los seres humanos. En esta nueva visión filosófica,
la experiencia y la razón fueron los únicos patrones efectivos para dilucidar la verdad.
La figura del filósofo jesuita español Francisco Suárez tuvo una gran influencia en la
transformación de la escolástica clásica y en una moderna concepción de la ley y de la
autoridad real que, según Suárez, deriva su poder del consentimiento del pueblo y podía
ser rechazada cuando no era ejercida con justicia.
El primer gran representante de la nueva filosofía fue el pensador inglés Francis Bacon,
barón de Verulam, quien denunció la confianza en la autoridad y en el discurso verbal, y
consideró la lógica aristotélica inútil para acuñar nuevas leyes físicas. En su obra Novum
organum (1620), Bacon expuso un nuevo método científico basado en la generalización
inductiva realizada desde la observación y la experimentación. Fue el primero en
formular leyes para la inferencia inductiva.
El trabajo del físico y astrónomo italiano Galileo fue de mayor importancia en el
desarrollo de una nueva visión del mundo. Galileo Galilei resaltó la importancia de
aplicar las matemáticas a la formulación de leyes científicas. Para ello creó la ciencia de
la mecánica, que aplicaba los principios de la geometría a los movimientos de los
cuerpos. El éxito de la mecánica en la formulación de leyes fiables y útiles de la
naturaleza llevó a pensar a Galileo y a otros científicos posteriores que toda la
naturaleza está creada de acuerdo con leyes mecánicas.
René Descartes
El matemático, físico y filósofo racionalista francés René Descartes profundizó en las
críticas de Bacon y Galileo sobre los métodos y creencias existentes, pero al contrario
que Bacon —que se inclinaba por la práctica de un método inductivo basado en hechos
observados—, Descartes hizo de las matemáticas el modelo para toda ciencia, aplicando
sus métodos deductivos y analíticos a todos los campos del saber. En 1637 publicó su
primera gran obra, Ensayos filosóficos, a la cual servía de prólogo el que sería su más
famoso e influyente escrito, Discurso del método. Decidió reconstruir todo el
conocimiento humano sobre una base absolutamente certera al rechazar cualquier
creencia, incluso su propia existencia, hasta que pudiera probarla como verdadera
(escepticismo metodológico). Descartes fundó la prueba lógica de su propia existencia
en el acto de dudar de ella y su famosa afirmación ―Cogito, ergo sum‖ (―Pienso, luego
existo‖) le proporcionó el dato cierto o axioma a partir del cual pudo deducir la
existencia de Dios y de las leyes básicas de la naturaleza. A pesar de su perspectiva
mecanicista, Descartes aceptó la tradicional doctrina religiosa de la inmortalidad del
alma y mantuvo que la mente y el cuerpo son dos sustancias diferentes; de esta forma
dejó a la mente libre de las leyes mecánicas de la naturaleza y consagró la libertad de la
voluntad. Su fundamental separación de mente y cuerpo, conocida como dualismo,
planteó el problema de la explicación de cómo dos sustancias tan diferentes como
cuerpo y mente pueden afectar la una a la otra, problema que fue imposible resolver y
que ha sido desde entonces motivo prioritario de interés en la filosofía.
R. Descartes, nació en la Haya Turena (Francia), que hoy se conoce como La HayaDescartes, en 1596 y murió en Suecia en 1650 a consecuencia de una grave pulmonía
provocada por la exigencia de que diera clases de filosofía a las cinco de la mañana
durante los fríos inviernos nórdicos. La reina Cristina insistió en estudiar filosofía a las
cinco de la madrugada y él no pudo negarse.
R. Descartes creó una metodología científica que no solo revolucionaría la ciencia sino
también la forma en que la humanidad vive en el mundo. Descartes se embarcó en la
búsqueda de la certeza basándose en el principio de que había que dudar de todo. Se
trata de una idea extraña, pero funcionaba. Partir de la duda para llegar a la verdad.
Descartes sentía que en las matemáticas era posible conocer cosas. La certeza de las
matemáticas no se daba en ningún otro caso, ni en la historia, no en la filosofía, ni
siquiera en la teología aunque ésta afirmaba siempre poseer la verdad. Descartes dudaba
de todo salvo de existencia de la persona que duda: ―dudo, luego existo‖ (dubito ergo
sum)
El triunfo de Descartes consistió en la invención de un método que permitía tratar con
éxito el mundo material. Su fracaso más desastroso sobrevino porque su método podía
tratar con éxito solo el mundo material.
Antes de Descartes, la teología era la reina de las ciencias y la física matemática, una
mera pariente pobre. Después de él, la jerarquía prácticamente se invirtió.
John Locke
Nacido en Somerset, Locke asistió a la escuela Westminster y a la Universidad de
Oxford, pero como muchos de sus contemporáneos, se indigno ante la filosofía
escolástica que seguía enseñándose allí. A cambio de los que defendían que el ser
humano nacía con poderes innatos, él defendía que un bebé nacía, como una tabula
rasa, una pizarra en blanco, en la quela experiencia iba escribiendo palabras. Es
decir, el conocimiento y la comprensión llegaban mediante los sentidos y todo lo
que percibían.
John Locke, una de las figuras más influyentes del pensamiento británico, enriqueció la
tradición
empirista
iniciada
por
Bacon.
Dotó
al empirismo de un marco sistemático gracias a la publicación de su Ensayo sobre el
entendimiento humano (1690). Locke atacó la creencia racionalista predominante de
que el conocimiento era independiente de la experiencia. Aunque aceptó la división
cartesiana entre mente y cuerpo y la descripción mecanicista de la naturaleza, reorientó
la filosofía desde el conocimiento del mundo físico hacia el estudio de la mente. Con
esto hizo de la epistemología el principal objeto de interés de la filosofía moderna.
Locke intentó reducir todas las ideas a simples elementos de la experiencia, pero al
distinguir entre sensación y reflexión como fuentes de la experiencia, determinó que la
sensación provee el material para el conocimiento del mundo externo y la reflexión
aporta el material para el conocimiento de la mente.
Aunque no fue un escéptico, Locke gozó de gran influencia en el escepticismo del
pensamiento británico posterior al reconocer la vaguedad de los conceptos de la
metafísica y señalar que las deducciones sobre el mundo al margen de la mente no
pueden ser probadas con certeza. Sus escritos éticos y políticos (principalmente
Tratados sobre el gobierno civil) tuvieron también mucha influencia en el pensamiento
subsiguiente; los fundadores de la moderna escuela del utilitarismo, que en síntesis
hicieron de la felicidad para el mayor número de personas la medida del bien y del mal,
se inspiraron en sus escritos. Su defensa del gobierno constitucional, de la tolerancia
religiosa y de los derechos naturales de los individuos marcó el desarrollo del
pensamiento liberal en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Propiedad Gobierno y revolución
El segundo tratado sobre el gobierno civil de Locke trata de la relación entre tres
grandes ideas: propiedad, gobierno y revolución. La cuestión era entonces, si existía o
no un derecho a la propiedad. Si, dijo Locke, pero solo dentro de lo razonable. En
ciertas circunstancias, un hombre puede ser legalmente propietario de más de lo que
tiene derecho a poseer. Si la propiedad es legítima, el gobierno era, en consecuencia,
también legitimo, pues aquellos que tenían derecho a poseer sus propiedades tenían
también derecho a defenderlas y el gobierno era una institución para salvaguardar y
proteger derechos.
V- LA ILUSTRACIÓN.
Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo, teórico político y social, músico y
botánico francés, uno de los escritores más elocuentes de la Ilustración.
Nació el 18 de junio de 1712 en Ginebra (Suiza) y fue educado por unos tíos, tras
fallecer su madre pocos días después de su nacimiento. Fue empleado como aprendiz de
grabador a los 13 años de edad, pero, después de tres años, abandonó este oficio para
convertirse en secretario y acompañante asiduo de madame Louise de Warens, una
mujer rica y generosa que ejercería una profunda influencia en su vida y obra. En 1742
se trasladó a París, donde trabajó como profesor y copista de música, además de ejercer
como secretario político. Llegó a ser íntimo amigo del filósofo francés Denis Diderot,
quien le encargó escribir determinados artículos sobre música para la Enciclopedia.
ESCRITOS FILOSÓFICOS
En 1750 ganó el premio de la Academia de Dijon por su Discurso sobre las ciencias y
las artes (1750) y, en 1752, fue interpretada por primera vez su ópera El sabio del
pueblo. Tanto en las obras anteriores, como en su Discurso sobre el origen de la
desigualdad entre los hombres (1755), expuso la teoría que defendía que la ciencia, el
arte y las instituciones sociales han corrompido a la humanidad, y según la cual el
estado natural, o primitivo, es superior en el plano moral al estado civilizado (véase
Naturalismo). Su célebre aserto: ―Todo es perfecto al salir de las manos del Creador y
todo degenera en manos de los hombres‖, y la retórica persuasiva de estos escritos
provocaron comentarios burlones por parte de Voltaire, quien atacó las opiniones de
Rousseau y suscitó una eterna enemistad entre ambos filósofos franceses.
Rousseau abandonó París en 1756 y se retiró a Montmorency, donde escribió la novela
Julia o La nueva Eloísa (1761). En su famoso tratado político El contrato social o
Principios de derecho político (1762), expuso sus argumentos sobre libertad civil y
contribuyó a la posterior fundamentación y base ideológica de la Revolución Francesa,
al defender la supremacía de la voluntad popular frente al derecho divino.
OBRAS POSTERIORES
En su influyente estudio Emilio o De la educación (1762), expuso una nueva teoría de
la educación, subrayando la preeminencia de la expresión sobre la represión, para que
un niño sea equilibrado y librepensador.
Sus poco convencionales opiniones le granjearon la oposición de las autoridades
francesas y suizas, y le alejaron de muchos de sus amigos. En 1762 huyó primero a
Prusia y después a Inglaterra, donde fue amparado por el filósofo escocés David Hume,
con el que también terminó polemizando a través de diversas cartas públicas. Durante su
estancia en Inglaterra se ocupó de la redacción de su tratado sobre botánica, publicado
póstumamente, La Botánica (1802). Regresó a Francia en 1768, bajo el nombre falso de
Renou. En 1770 finalizó la redacción de una de sus obras más notables, la
autobiográfica Confesiones (1782), que contenía un profundo autoexamen y revelaba
los intensos conflictos morales y emocionales de su vida. Murió el 2 de julio de 1778 en
Ermenonville (Francia).
INFLUENCIA
Aunque Rousseau realizó una gran contribución al movimiento por la libertad
individual y se mostró contrario al absolutismo de la Iglesia y el Estado en Europa, su
concepción del Estado como personificación de la voluntad abstracta de los individuos,
así como sus argumentos para el cumplimiento estricto de la conformidad política y
religiosa, son considerados por algunos historiadores como una fuente de la ideología
totalitaria. Su teoría de la educación condujo a métodos de enseñanza infantil más
permisivos y de mayor orientación psicológica, e influyó en el educador alemán
Friedrich Fröbel, en el suizo Johann Heinrich Pestalozzi y en otros pioneros de los
sistemas modernos de educación. La nueva Eloísa y Confesiones introdujeron un nuevo
estilo de expresión emocional extrema, relacionado con la experiencia intensa personal
y la exploración de los conflictos entre los valores morales y sensuales. A través de
estos escritos, Rousseau influyó de modo decisivo en el romanticismo literario y en la
filosofía del siglo XIX. Su obra también está relacionada con la evolución de la
literatura psicológica, la teoría psicoanalítica y el existencialismo del siglo XX, en
particular por su insistencia en el tema del libre albedrío, su rechazo de la doctrina del
pecado original y su defensa del aprendizaje a través de la experiencia más que por el
análisis. Su espíritu e ideas estuvieron a medio camino entre la Ilustración del siglo
XVIII, con su defensa apasionada de la razón y los derechos individuales, y el
romanticismo de principios del XIX, que propugnaba la experiencia subjetiva intensa
frente al pensamiento racional.
Kant y la Ilustración
En respuesta al escepticismo de Hume, que según sus palabras ―lo despertó de su sueño
dogmático‖, el filósofo alemán Immanuel Kant construyó un amplio sistema de filosofía
que se sitúa entre los mayores logros intelectuales de la cultura occidental. Kant
combinó el principio empirista de que todo conocimiento tiene su fuente en la
experiencia con la creencia racionalista en el conocimiento conseguido por la
deducción. Sugirió que, aunque el contenido de la experiencia ha de ser descubierto a
través de la propia experiencia, la mente impone forma y orden en todas sus
experiencias y esta forma y orden pueden ser descubiertos a priori, es decir, mediante la
reflexión. Su afirmación de que causalidad, sustancia, espacio y tiempo, formas de la
intuición pura, son modelos impuestos por la mente en función de su experiencia dio
soporte al idealismo heredado de Leibniz y Berkeley, pero su filosofía también
constituyó una crítica al idealismo al estar de acuerdo con la afirmación empirista de
que las cosas en sí mismas —es decir, las cosas tal y como existen fuera de la
experiencia humana— constituyen la ―cosa en sí‖ (noumeno incognoscible). Por lo
tanto Kant limitó el conocimiento al ―mundo de los fenómenos‖ de la experiencia,
manteniendo que las creencias sobre el alma, el cosmos y Dios (el ―mundo de los
nombres‖ que transcienden la experiencia humana) son asuntos de fe antes que resultar
propios del conocimiento científico. En sus escritos sobre ética, mantuvo que los
principios morales son imperativos categóricos, que para él significaban mandatos
absolutos de la razón que no admiten excepciones y nada tienen que ver con el placer o
el beneficio práctico. En sus ideas religiosas, que tuvieron un efecto profundo en la
teología protestante, hizo hincapié en la conciencia individual y describió a Dios sobre
todo como un ideal ético. En el pensamiento político y social, Kant fue una figura de
primer orden del movimiento en favor de la razón y la libertad contra la tradición y la
autoridad. Sus principales obras corresponden a la denominada fase crítica de su
pensamiento, especialmente Crítica de la razón pura (1781), Crítica de la razón
práctica (1788) y Crítica del juicio (1790).
En Francia la actividad intelectual culminó en el periodo conocido con el nombre de
Ilustración que impulsó los cambios sociales que produjeron la Revolución Francesa.
Entre los mayores pensadores de esa época se encuentran Voltaire, quien (al ampliar la
tradición de deísmo iniciada por Locke y otros pensadores liberales) redujo las creencias
religiosas a aquello que puede ser justificado mediante la inferencia racional a partir del
estudio de la naturaleza; Jean-Jacques Rousseau, que criticó la civilización como una
corrupción de la naturaleza humana en un hombre bueno en su origen y que desarrolló
la doctrina de Hobbes de que el Estado se basa en un contrato social con sus ciudadanos
y representa la voluntad popular; y Denis Diderot, quien con Jean le Rond d‘Alembert
elaboró la famosa Enciclopedia, a la que contribuyeron numerosos científicos y
filósofos.
Idealismo absoluto
En Alemania, a través de la influencia de Kant, el idealismo y el voluntarismo (es decir,
la importancia dada a la voluntad) se convirtieron en las tendencias dominantes. Johann
Gottlieb Fichte transformó el idealismo crítico de Kant en un idealismo absoluto al
eliminar las ―cosas en sí mismas‖ kantianas y hacer de la voluntad la realidad última.
Fichte mantuvo que el mundo es creado por un activo Yo, del que la voluntad humana
es una manifestación parcial y que tiende hacia Dios como un ideal irrealizable. Sus
ideas fueron consideradas como ateas y se vio obligado a abandonar su cátedra de
Filosofía en la Universidad de Jena en 1799. Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling
fue aún más lejos al reducir todas las cosas a la actividad de autorrealización de un
absoluto, al que identificó con el impulso creativo en la naturaleza. El énfasis que puso
el romanticismo en los sentimientos y en la divinidad de la naturaleza encontró
expresión filosófica en el pensamiento de Schelling, quien ejerció una destacada
influencia en el movimiento transcendentalista estadounidense que encabezaba el poeta
y ensayista Ralph Waldo Emerson.
Hegel
El espíritu filosófico más poderoso del siglo XIX fue el del filósofo alemán Georg
Wilhelm Friedrich Hegel, cuyo sistema de idealismo absoluto —aunque con muchas
influencias de Kant y Schelling— se basó en una nueva concepción de la lógica en la
que conflicto y contradicción son considerados como elementos necesarios de la verdad,
y ésta es contemplada como un proceso antes que como un estado fijo e inmutable de
las cosas. La fuente de toda realidad, para Hegel, es un espíritu absoluto (o razón
cósmica) que evoluciona desde una existencia abstracta e indiferenciada hacia una
realidad más concreta a través de un proceso dialéctico que consiste en etapas triádicas;
cada tríada se compone en primer lugar de un punto inicial (o tesis), en segundo lugar,
de su opuesto (o antítesis), y en tercer lugar, de un punto superior o síntesis, donde se
funden los dos opuestos. De acuerdo con esta idea, la historia se halla regida por leyes
lógicas, de tal forma que ―todo lo que es real es racional, y todo lo que es racional es
real‖. Las ideas históricas posteriores son cumplimientos más completos del espíritu
absoluto cuyo punto más alto de autorrealización se encuentra en el Estado nacional de
la monarquía de Federico Guillermo IV y en la filosofía. Hegel impulsó un mayor
interés por la historia al representarla como una penetración en la realidad más profunda
que las ciencias naturales. Su concepción del Estado nacional como la encarnación más
alta del espíritu absoluto se interpretó durante un tiempo como la fuente principal de las
modernas ideologías autoritarias, aunque él mismo se declaró partidario de la existencia
de un amplio grado de libertad individual reconocido por el poder político. Hegel
expuso lo fundamental de su sistema filosófico en Fenomenología del espíritu (1807).
Otros filósofos influyentes
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer rechazó la optimista fe de Hegel en la razón y
el progreso. En 1819 publicó El mundo como voluntad y representación, obra en la que
presenta su filosofía ateísta y pesimista. Schopenhauer mantenía que tanto la naturaleza
como la humanidad son productos de una voluntad irracional, de la que la gente puede
escapar tan sólo a través del arte y la renuncia filosófica al deseo de felicidad. El
filósofo y sociólogo francés Auguste Comte, autor de Curso de filosofía positiva (6
vols., 1830-1842), formuló la filosofía del positivismo, que rechaza la especulación
metafísica y sitúa todo el conocimiento verdadero en las llamadas ciencias positivas o
factuales. Comte situó la ciencia de la sociología (que él mismo fundó) en el nivel más
alto de la clasificación de las ciencias. El influjo del positivismo fue muy importante en
el pensamiento europeo, pero especialmente en la formación del pensamiento nacional
de muchos países latinoamericanos. El economista británico John Stuart Mill desarrolló
y puntualizó las tradiciones empiristas y utilitaristas, con la publicación de Utilitarismo
en 1836 y la aplicación de sus principios a todos los campos del pensamiento. Mill y
otros utilitaristas ejercieron una gran influencia en las reformas liberales sociales y
económicas que tuvieron lugar en el Reino Unido. El filósofo danés Sören Kierkegaard
(autor, entre otras obras, de El concepto de la angustia) criticó el énfasis hegeliano en la
razón; su defensa elocuente del sentimiento y la aproximación subjetiva a los problemas
de la vida fueron una de las fuentes más importantes del existencialismo del siglo XX.
-Socialismo: K. Marx e Engels
MARXISMO: TEORÍA Y PRÁCTICA
El marxismo es a la vez una teoría de la historia y un programa práctico para
revolucionarios. Su originalidad consiste en la combinación de estos dos elementos.
Muchos predecesores de Kart Marx planificaron revoluciones o diseñaron
justificaciones para emprenderlas. Marx hizo ambas cosas y ése es el motivo por el cual
es el revolucionario más famoso que jamás haya existido y también el más influyente.
Kart Marx, nació en Tréveris en el año 1818, en el oeste de Alemania, hijo de una
familia de clase media. Estudió derecho en la universidad e Berlín pero la dejó antes de
licenciarse. Se unió a los ―jóvenes Hegelianos‖, o Republicanos de Izquierda, y se fue a
Paría a trabajar como periodista político, carrera a la que se dedicaría toda su vida. En
1845 tuvo que ir de París huyendo de la policía y se instaló en Bruselas, donde conoció
a Engels.
La mayor influencia en el pensamiento de Marx fue la filosofía de G.W.F Hegel (17701831), que empezó a enseñar en Berlín el mismo año en que nació Marx. El método de
Hegel, básicamente consistía en hacerlo todo metafísico, es decir, percibir en la
realidad concreta la obra de alguna Idea o Mente Universal. Hegel contempló la historia
desde un punto de vista tremendamente amplio y propuso que todo cambio, todo
progreso, es consecuencia del conflicto entre enormes fuerzas. A esta tesis, como él la
llamó, se opone una antítesis. El conflicto entre ambas, inevitablemente, con una
síntesis entre ambas fuerzas en un plano más elevado del ser.
Marx comprendió este hecho y criticó agriamente a Hegel y a su dialéctica idealista,
aunque admitió lo mucho que le debía. Le gustaba decir que ―había vuelto del revés a
Hegel‖. Es decir, empezó a pensar desde la realidad material concreta y no desde la
idea, como se suponía que Hegel había hecho. Marx, pues bautizó su filosofía de la
historia como materialismo dialéctico. Buen conocedor de la historia, declaró que no
sólo era posible explicar por qué las cosas habían sucedido de la manera que habían
sucedido, sino que también podía predecir lo que iba a pasar en el futuro.
La vaga noción de un conflicto de ―fuerzas‖ históricas que propuso Hegel fue
transformada por Marx en una lucha entre clases sociales y económicas, que creía que
se había producido a lo largo de la historia y que sólo acabaría con el triunfo final del
comunismo.
Toda la teoría de la lucha de clases de Marx se fundamentaba en la idea de que las
clases socioeconómicas eran fijas y permanentes. Cabe la duda de que tales condiciones
se dieran en algunos países europeos industrializados.
Kart Marx y Engels nunca dejaron de trabajar en manifiestos, seminarios, críticas y
artículos. La idea principal que querían que le quedase clara a sus oyentes o lectores era
que el triunfo del proletariado, de la clase trabajadora que no poseía ningún tipo de
capital, era inevitable.
Marx murió en 1883. Fue en su nombre que Lénin (1870-1924) dirigió a los
revolucionarios de Rusia en 1917. Lo que le dio a Lenin la oportunidad de triunfar fue
un truco retórico típicamente marxista. En un breve periodo Lenin pudo llevar a una
minoría y convertirla en mayoría ―Bolchevique‖ y con ella arranca toda una expansión
del comunismo por todo el mundo. Aunque el verdadero comunismo, tal como lo
soñaron Marx y Lenin, sigue siendo una promesa del futuro.
Marx fue un gran historiador y un gran crítico del mundo en el que le tocó vivir, que
comprendió casi mejor que nadie. Por ello, fue capaz de predecir el futuro de verdad o,
al menos, de describirlo en términos generales.
Marx escribió en el Manifiesto comunista:
―la burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel
verdaderamente revolucionario.‖
“La burguesía no puede existir si no es revolucionando incesantemente los
instrumentos de la producción, que tanto vale decir el sistema todo de la producción, y
con él todo el régimen social.”
Pensamiento español moderno y contemporáneo
María Zambrano Alarcon
María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, España, 22 de abril de 1904 – Madrid, 6 de
febrero de 1991) fue una filósofa y ensayista española, discípula del famoso filósofo,
también español, José Ortega y Gasset.
Biografía
María Zambrano nace en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, hija de Blas Zambrano
García de Carabante y Araceli Alarcón Delgado, ambos maestros. En Segovia su padre
ingresa en la Agrupación Socialista Obrera, de la que será presidente, y además funda el
periódico Segovia y la revista Castilla. En 1921 María se matricula por libre en la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, donde toda su familia se
trasladaría en 1924. En 1931 es profesora auxiliar de la Cátedra de Metafísica en la
Universidad Central, hasta el año 1936, aunque ya por esta época trabajaba en la que
sería su tesis doctoral «La salvación del individuo en Spinoza». En 1933 publica su
primer ensayo, Por qué se escribe, en la Revista de Occidente, y más tarde colabora en
otras revistas como Los Cuatro Vientos y Cruz y Raya.
Durante los años de la II República conoce y estrecha su amistad con Luis Cernuda,
Rafael Dieste, Ramón Gaya, Miguel Hernández, Camilo José Cela o Arturo Serrano
Plaja a través de las Misiones Pedagógicas y de otras iniciativas culturales. Colabora en
la defensa de la República y es nombrada Consejera de Propaganda y Consejera
Nacional de la Infancia Evacuada.
El 28 de enero de 1939 María cruza la frontera francesa, camino del exilio en compañía
de su madre, Araceli Alarcón, su hermana Araceli y el marido de ésta. Tras unas breves
estancias en París y Nueva York se dirige a La Habana, donde reencuentra a Lezama
Lima y es invitada como profesora de la Universidad y del Instituto de Altos Estudios e
Investigaciones Científicas. De La Habana se dirige a México, donde es nombrada
también profesora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo de
Morelia, (Michoacán. Vuelve a Europa y se instala en Roma hasta 1964, relacionándose
con varios intelectuales italianos. Con el artículo de José Luis López Aranguren «Los
sueños de María Zambrano» (Revista de Occidente, feb. de 1966) se inicia un lento
reconocimiento en España de su obra.
En 1981 es recompensada con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y
Humanidades, a su vez el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombra
Hija Predilecta. Al año siguiente, el 19 de diciembre, la Junta de Gobierno de la
Universidad de Málaga acuerda su nombramiento como Doctora honoris causa. El 20 de
noviembre de 1984 María Zambrano pisa de nuevo suelo español y se instala en
Madrid, desde donde salió en pocas ocasiones. Después, en 1987, se constituye en
Vélez-Málaga la Fundación que lleva su nombre, y en 1988 se le concede el Premio
Cervantes.
El 6 de febrero de 1991, María fallece en Madrid, siendo enterrada en su ciudad natal.
Filosofía
Para María Zambrano la filosofía empieza con lo divino, con la explicación de las cosas
cotidianas con los dioses. Hasta que alguien se pregunta ¿Qué son las cosas? entonces
se crea la actitud filosófica. Para Zambrano existen dos actitudes: la actitud filosófica,
que se crea en el hombre cuando se pregunta algo, por la ignorancia, y la actitud
poética, que es la respuesta, la calma y en la que una vez descifrada encontramos el
sentido a todo. La actitud filosófica propia de María Zambrano es inseparable de sus
muy peculiares lenguaje y creativo estilo de pensar y escribir,1 que constituyen la base
de lo que llamará su "método".
La cuestión y su método
La establece bajo dos grandes cuestiones: la creación de la persona y la razón
poética. La primera de ellas presentaría, digamos, el estado de la cuestión: el ser del
hombre como problema fundamental para el hombre. Y se constituye como problema
para el hombre lo que el hombre sea, porque se presenta su ser en principio como
anhelo, nostalgia, esperanza, y tragedia. Si la satisfacción fuera su lote, ciertamente no
se propondría su propio ser como problema.
El tema de la razón-poética, por otra parte, sin haberse expuesto especial y
sistemáticamente en ninguna de sus obras, subyace no obstante en todas ellas hasta el
punto de constituir uno de los núcleos fundamentales de su pensamiento. La razónpoética se construye como el método adecuado para la consecución del fin propuesto: la
creación de la persona.
Tratar con la realidad poéticamente, piensa Zambrano, es hacerlo en forma de delirio, y
«en el principio era el delirio», y esto quiere decir que el hombre se sentía mirado sin
ver. La realidad se presenta completamente oculta en sí misma, y el hombre que tiene la
capacidad de mirar a su alrededor —aunque no a sí mismo—, supone que, como él,
aquello que le rodea también sabe mirar, y le mira a él. La realidad está entonces «llena
de dioses», es sagrada, y puede poseerle. Detrás de lo numinoso hay algo o alguien que
puede poseerle. El temor y la esperanza son los dos estados propios del delirio,
consecuencia de la persecución y de la gracia de ese «algo» o «alguien» que mira sin ser
visto.
Los dioses, pues, son revelados por la poesía, pero la poesía es insuficiente y llega un
momento en que la multiplicidad de los dioses despierta en los griegos el anhelo de
unidad. El «ser» como identidad aparecía en Grecia como la primera pregunta que, no
siendo aún del todo filosofía, arrancaba al hombre de su estado inicial porque señalaba
la aparición de la conciencia. La primera pregunta es la pregunta ontológica: «¿Qué son
las cosas?». Nacida, según Ortega, del vacío de ser de los dioses griegos, esta pregunta
daría nacimiento a la filosofía como saber trágico. Toda pregunta esencial es, para
Zambrano, un acto trágico porque proviene siempre de un estado de indigencia. Cada
vez que un dios muere sucede, para el hombre, un momento de trágico vacío.
Durante el tiempo que media entre el advenimiento de los primeros dioses y el
asentamiento del dios cristiano, había sucedido, al par que una interiorización de lo
divino, el descubrimiento de la individualidad. El nacimiento de la filosofía había dado
lugar al descubrimiento de la conciencia, y con ella, a la soledad del individuo. Lo
divino había tomado el aspecto de la extrema extrapolación de los principios racionales.
Por ello, el dios al que mató Nietzsche era el dios de la filosofía, aquel creado por la
razón. Nietzsche decidió, según Zambrano, volver al origen, hurgar en la naturaleza
humana en busca de las condiciones de lo divino. Con Nietzsche se fraguó la libertad
trágica según Zambrano, exultante según el propio Nietzsche y con ella la recuperación,
en lo divino, de todo aquello que, definido por la filosofía, había quedado oculto. No
obstante la nada, amenazante para el ser cuando éste pretende consagrarse, es también
posibilidad, pues cuando una ausencia se hace notar y esto nos recuerda a Sartre se
padece: la nada padecida como ausencia es nada de algo, por lo que también es
posibilidad de algo. La nada de ser apunta al ser como a su contrario. Pero ¿a qué tipo
de «ser»? El de los griegos se había transformado de ontológico en teístico-racional, y
éste se había anegado en los abismos existenciales. No era pues recuperable aquel
concepto. Pero sí lo era el «origen». Y al «ser» como «origen», a esa nada del
comienzo, a ese lugar sin espacio y sin tiempo donde «nada se diferenciaba», a lo
sagrado puro, es a lo que Zambrano pretendió volver o llegar. Eso sagrado, no es sino la
pura posibilidad de ser. A partir de esa «nada» el hombre habría de tomar sobre sí la
responsabilidad de crear su ser, un ser no ya conceptual sino histórico; crearse a sí
mismo a partir de la nada, bajo su propia responsabilidad apenas nacida, con la libertad
que el surgimiento y la aceptación de la conciencia le proporciona. A partir de aquí
puede iniciarse el largo proceso de la creación de la persona.
El hombre como ser que padece su trascendencia
El hombre no es solamente un ser histórico, aquel cuyo tiempo sea el sucesivo, tiempo
de la conciencia aplicado a la realidad como sucesión de acontecimientos. El hombre es
ante todo aquel ser destinado a trascender, a trascenderse a sí mismo padeciendo esta
trascendencia, un ser, el hombre, en perpetuo tránsito que no es solamente un pasar sino
un pasar más allá de sí: de aquellos personajes que el sujeto va ensoñando con respecto
a sí mismo. Que el hombre sea un ser trascendente significa que no ha acabado de
hacerse, que ha de irse creando a medida que va viviendo. Y si el nacer es salir de un
sueño inicial, el vivir será ir saliendo de otros sueños, sucesivos éstos, mediante
sucesivos despertares.
La fenomenología del tiempo
La estructura de la persona se elabora, como la historia, sobre otra estructura: la
temporal. Pero aunque la historia se conforme de acuerdo con múltiples tiempos, éstos
se incluyen siempre dentro del tiempo propiamente histórico: el sucesivo; la
multiplicidad temporal significa tan sólo la multiplicidad de ritmos, el «tempo» de las
conexiones entre el suceso, su memoria y su proyección. Los tiempos del sujeto
suponen algo más. Esquemáticamente, pueden distinguirse:

Tiempo sucesivo o tiempo de la conciencia y de la libertad, medible en sus tres
dimensiones (pasado-presente-futuro);

Tiempo de la psique o atemporalidad inicial, tiempo de los sueños, donde el
pensamiento no tiene cabida, ni tampoco la libertad. En esta atemporalidad el
sujeto no decide, no mueve sino que es movido por las circunstancias;

Tiempo de creación o estados de lucidez, otro tipo de atemporalidad, pero a
diferencia de la anterior, creadora. El sujeto no se encuentra bajo el tiempo,
como en la atemporalidad de la psique, sino sobre el tiempo. Esta atemporalidad
puede dar origen por un lado a los descubrimientos del arte o del pensamiento, y
por otro, al descubrimiento personal o lo que Zambrano entiende por «creación
de la persona». Estos instantes de lucidez en que el tiempo de la conciencia se
suspende son aquellos en los que se producen los «despertares».
La cuestión ética: la acción esencial
Los sueños de la persona exigen, por parte de ella, una acción, y la única acción posible,
bajo el sueño, es despertar. La acción es distinta por completo de la actividad por cuanto
que se trata de un hacer libre que le corresponde a la persona mientras que la actividad
es el movimiento del personaje, ese continuo activarse que también es propio de la
mente cuando actúa sin control. Se trata de la misma distinción que Zambrano hace
entre transitar y trascender: el movimiento del personaje es un tránsito; el de la persona
es trascendencia, un ir más allá de sí creándose a sí misma. La acción de la persona es
siempre acción esencial: está encaminada al cumplimiento de su finalidad-destino, lo
cual equivale a decir que, en su acción, la persona se cumple como tal.
La acción proviene siempre de un sujeto, pero de un sujeto que es, ante todo, voluntad,
pues hay otra parte del sujeto, el yo, al que se le atribuye propiamente la conciencia.
Esta diferencia es importante a la hora de entender que la conciencia a menudo se opone
a cualquier tipo de despertar. El yo, sabiéndose vulnerable, actúa a modo de soberano
implacable, defendiendo su reino el de la razón, el de las leyes y los hábitos erigiendo
murallas que le aíslen del espacio exterior extraconsciente. Al soberano Yo le aterra la
idea de ver tambalearse lo bien establecido; teme más que nada saber que su reino,
establecido en un espacio y un tiempo conocido y al que posee, es como un barco que
navega sobre el mar de la atemporalidad. Pero Zambrano advierte: «si una tal vigilia se
cumpliera a la perfección, el sujeto soberano pasaría su vida en estado de sueño».
Afortunadamente no es así; el soberano es vulnerable, y en las murallas pueden abrirse
brechas que dejen pasar algo de la atemporalidad exterior, algo aún por interpretar, algo
con lo que volver a construir la realidad, otra realidad, algo, sobre todo, que modificará
a la persona puesto que cualquier acción comprensiva va cumpliendo en ella su destino,
que no es otro que, como pensaba Heidegger, «ser comprensivamente».
Razón poética
María Zambrano propone la razón poética, distinta de la razón vital e histórica de
Ortega y de la razón pura de Kant. La razón de Zambrano es una razón que trata de
penetrar en los ínferos del alma para descubrir lo sagrado, que se revela poéticamente.
La razón poética nace como un nuevo método idóneo para la consecución del fin
propuesto: la creación de la persona individual.
Para Zambrano, el hombre, el yo, está dotado de una sustancia en su interior, el ser, ese
ser son los sentimientos, las ideas más profundas, lo más sagrado del yo y de una
conciencia, no sólo de una conciencia. A través de estas sustancias debe buscar su
unidad como persona. El ser es innato, proviene desde el primer día que existimos, aún
sin ser consciente; la conciencia se va creando poco a poco en cuanto nos surgen dudas.
El ser está codificado por la palabra poética, esa palabra debe de ser descodificada por
la conciencia, y ésta a su vez la logra descodificar por el pensamiento poético.
El método. La razón-poética
Un método es un camino, una vía por la que empezar a caminar. Lo curioso, aquí, es
que el descubrimiento de este camino no es distinto de la propia acción que ha de llevar
al cumplimiento de quien la realiza. Lo propio del hombre es abrir camino, dice
Zambrano, porque al hacerlo pone en ejercicio su ser; el propio hombre es camino.
La acción ética por excelencia es abrir camino, y esto significa proporcionar un modo
de visibilidad, pues lo propiamente humano no es tanto ver como dar a ver, establecer el
marco a través del cual la visión —una cierta visión— sea posible. Acción ética, pues,
al par que conocimiento, ya que al trazar el marco se abre un horizonte, y el horizonte,
cuando se despeja, procura un espacio para la visibilidad.
Verdad, realidad y lenguaje
La idea de conocimiento poético o de razón poética lleva consigo una determinada
manera de concebir la verdad, la realidad y el lenguaje. Son diversas las perspectivas
que se han planteado acerca de estos conceptos.
La realidad que se presenta al conocer poético es aquel fondo en el que reside lo
enigmático, lo misterioso, lo sagrado. «La realidad», como ha escrito María Zambrano,
«se presenta al hombre que no ha dudado [...] es algo anterior a las cosas, es una
irradiación de la vida que emana de un fondo de misterio; es la realidad oculta,
escondida; correspondiente en suma a lo que hoy llamamos sagrado» (El hombre y lo
divino).
La palabra realidad, en el contexto del conocimiento poético, apunta a todo aquello que
el ser humano experimenta poéticamente como fundamental (la vida, el ser), y de ahí
que Zambrano acuda a metáforas como la raíz, el corazón, etc.
El pensamiento de María Zambrano es verdaderamente pensamiento filosófico,
metafísico, pero en la medida en que se sitúa en la frontera de lo que es accesible a la
razón discursiva, es un pensamiento que se acerca a la mística.
José Ortega y Gasset
INTRODUCCIÓN
José Ortega y Gasset (1883-1955), filósofo y ensayista español. Famoso por su crítica
humanista de la civilización contemporánea, fue uno de los pensadores más
significativos e influyentes del siglo XX.
VIDA Y OBRA
Nació el 9 de mayo de 1883 en Madrid. Cursó estudios superiores en la universidad de
su ciudad natal desde 1898 hasta 1904, año este último en el que se doctoró en Filosofía
y Letras con una tesis titulada Los terrores del año mil. Crítica de una leyenda.
Posteriormente, desde 1904 hasta 1908, completó su formación en las universidades
alemanas de Leipzig, Berlín y Marburgo. Tras regresar a España, obtuvo la cátedra de
Metafísica en la Universidad Central de Madrid, en la cual impartió su magisterio desde
1910 hasta 1936. En 1914 publicó Meditaciones del Quijote, donde plasmó los grandes
trazos de su primer pensamiento filosófico (en el que fue muy clara la influencia de
Immanuel Kant) y sus reflexiones sobre el hecho artístico (ampliadas en 1925 con la
publicación de La deshumanización del arte).
A comienzos de la década de 1920 sus escritos adoptaron una óptica menos subjetivista
y estuvieron más orientados a analizar los comportamientos sociales de las ―masas‖, que
para él conformaban la base de la sociedad característica de la edad contemporánea. Se
iniciaba así la denominada ―etapa perspectivista‖ de su pensamiento, en la cual se
enmarcaron obras tales como España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo
(1923) y su título más destacado y de mayor trascendencia, La rebelión de las masas
(1930). En este último ensayo criticaba la influencia destructiva de la mentalidad
general y, por lo tanto, del individuo mediocre (al que definió como ―hombre-masa‖),
que de no ser dirigido por una minoría intelectual y moralmente superior alentaría el
ascenso del autoritarismo. Hacia finales de la década de 1920 comenzó la llamada
―etapa raciovitalista‖ de su filosofía, en la que abordó una nueva profundización que
reflejan, entre otras obras, Kant (1724-1924): Reflexiones de centenario (1929), En
torno a Galileo (1933), Ideas y creencias (1940) e Historia como sistema (1941).
Ortega y Gasset publicó también numerosos comentarios y artículos en periódicos a los
que se sintió muy ligado: El Imparcial (creado en 1867 por su abuelo, Eduardo Gasset y
Artime) y El Sol. Fue, asimismo, fundador de las revistas España (publicada desde 1915
hasta 1924) y Revista de Occidente (de carácter mensual; su primer título apareció en
julio de 1923 y el último en junio de 1936), que sirvieron para difundir las tendencias
filosóficas y culturales del primer cuarto del siglo XX, principalmente las de
procedencia alemana y las obras de españoles (como los hermanos Manuel y Antonio
Machado, o jóvenes poetas que formarían la generación del 27). Sus comentarios en
periódicos y revistas fueron recopilados en El Espectador (8 vols., 1916-1934).
Opuesto a la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930), sus artículos,
conferencias y ensayos (de carácter filosófico, pero también político) contribuyeron al
notable renacimiento intelectual que conoció España durante las primeras décadas del
siglo XX. Las consecuencias políticas de toda esta situación llegaron en 1931, con la
caída del rey Alfonso XIII, de la propia institución monárquica y la proclamación de la
II República. Ortega intervino en estos hechos de la historia española de manera
propiciatoria. Creó un grupo político, Agrupación al Servicio de la República, en el que
también militaron Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala (con los cuales firmó el
denominado Manifiesto de los Intelectuales, favorable al advenimiento del régimen
republicano) y por cuyas listas fue elegido diputado a las Cortes Constituyentes en
1931. Descontento con la orientación de la Constitución emanada de aquéllas en
diciembre de ese mismo año, abandonó su escaño.
Tras el estallido de la Guerra Civil en 1936, Ortega abandonó España. Residió en
Francia, Países Bajos, Argentina y Portugal, y no regresó a su país hasta 1945. Durante
la última etapa de su vida fundó el Instituto de Humanidades (1948) en Madrid y
escribió sus afamados estudios sobre pintores españoles, en especial Papeles sobre
Velázquez y Goya (1950) y Velázquez (1955). José Ortega y Gasset falleció el 18 de
octubre de 1955 en Madrid. Tras su muerte vieron la luz, con carácter póstumo, algunos
destacados trabajos como Meditaciones sobre Europa (1957), El hombre y la gente
(1957) y Qué es filosofía (1958). En 1978 se constituyó la Fundación Ortega y Gasset
para la difusión de su pensamiento y de su obra.
PENSAMIENTO
Al margen de sus escritos de crítica social e histórica, muy influyentes en su tiempo, y
de su actividad de animación cultural de la España del primer tercio del siglo XX,
ciertas ideas ocuparon un lugar central en el pensamiento de Ortega y Gasset. Entre
ellas, el concepto de perspectiva y su peculiar noción de razón, que consideraba unida a
la vida, poseen una importancia especial.
Ortega expuso el concepto de ―perspectiva‖ en su ensayo Verdad y perspectiva, que
apareció publicado en 1916 en el primer volumen de El Espectador. Se trata de un
concepto que tiene resonancias en la obra de los filósofos alemanes Gottfried Wilhelm
Leibniz, Friedrich Nietzsche y Gustav Teichmüller, pero que en la obra de Ortega
poseyó un tono original. Pensaba que la realidad se ofrece a los individuos en una gran
variedad de perspectivas singulares. Cada una de ellas es una forma de realidad y, al
mismo tiempo, forma una posibilidad de conocimiento de lo real. Es decir, una
perspectiva supone siempre la combinación de un nivel ontológico y epistemológico y
la realidad equivaldría a la suma de las perspectivas posibles en que se presenta y según
las que puede analizarse. En alguna medida, la perspectiva es semejante a un ―punto de
vista‖ o a la comprensión parcial de algo. Debe notarse que la perspectiva elimina la
posibilidad de acceso inmediato a una realidad inmutable, lo que se encuentra muy
unido al concepto de ―circunstancia‖, que Ortega hizo famoso en su expresión: ―Yo soy
yo y mi circunstancia‖. De hecho, Ortega mantuvo los principios esenciales de su
perspectivismo en etapas posteriores de su pensamiento.
Desde finales de la década de 1920 desarrolló un concepto de razón que se encuentra
unida a una nueva consideración de la vida: el ―raciovitalismo‖. Esta combinación
supuso una de las más notables aportaciones de su pensamiento y se convirtió en uno de
los rasgos esenciales de éste. Para Ortega, la vida es la verdadera realidad radical, de la
que surge cualquier problema que pueda ser relevante y cualquier sistema filosófico
posible. Para cada ser humano, la vida toma una forma concreta y determinada, que se
construye a sí misma de acuerdo a diferentes circunstancias (o perspectivas que la vida
toma para cada uno). De hecho, la vida es una realidad radical y última; más aún: ella
tiene en sí misma su propia finalidad, y no hay realidad alguna que pueda trascenderla.
Por ello, la vida de cada ser humano es, para él, su propia finalidad y debe entregarse a
su elucidación si desea salvarse a sí mismo.
Junto a esta afirmación de la vida y a la necesidad de elucidar o responder a los
problemas que la vida plantea, expuso la necesidad de un nuevo tipo de razón, que se
aleja de la razón abstracta y meramente teórica, siempre separada y ―abstraída‖ de las
circunstancias vitales, que ha sido común en la tradición de la filosofía occidental.
Denominaba ―razón vital‖ a este nuevo tipo de razón y ―raciovitalismo‖ al modo de
pensar que se apoyaba en su nuevo concepto de razón. La razón vital es una razón que
se sustenta constantemente en la vida de la que ha surgido. Es decir, la vida, como
realidad dinámica, que siempre está en proceso de elaboración, es una incesante fuente
de problemas y cuestiones relevantes y obliga siempre, a quien la vive, a ―saber a qué
atenerse‖, a orientarse continuamente en sus decisiones. Pues bien, esta orientación
exige una razón que acompañe a la vida y que encuentre en ella su fundamento. Es
decir, una ―razón vital‖.
Miguel de Unamuno
INTRODUCCIÓN
Miguel de Unamuno (1864-1936), filósofo y escritor español, considerado por muchos
como uno de los pensadores españoles más destacados de la época moderna y miembro
de la generación del 98.
VIDA
Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en
Filosofía y Letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria
de la raza vasca (1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de
Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891
hasta 1901, en que fue nombrado rector.
En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de
Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con
la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura
(Islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta
1930, año en que cae el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su
cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio
fue comprensivo con la sublevación del Ejército español que en seguida encabezó el
general Francisco Franco, pronto la censuró públicamente: en un acto celebrado en la
Universidad de Salamanca, su comentario ―venceréis, pero no convenceréis‖, provocó
la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: ―¡Viva la muerte y muera
la inteligencia!‖. Terminó sus días recluido en su domicilio de Salamanca.
Obra filosófica
Su filosofía, que no era sistemática, sino más bien una negación de cualquier sistema y
una afirmación de ―fe en la fe misma‖, impregna toda su producción. Formado
intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó
con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde
mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento
favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más
nacionalista.
Esta preocupación por España (que reflejó en su frase ―¡Me duele España!‖) se
manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida
de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima
de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y
España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de
Castilla, considerada la médula de España.
Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhauer, Adolf von Harnack o
Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años)
contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una
creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos.
Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo) sobre el
sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la
inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el
sostén del hombre), son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo, y
su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras
sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del
cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas
preocupaciones.
Obra literaria
Cultivó todos los géneros literarios: fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario.
Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), donde desarrolla la ―intrahistoria‖
galdosiana, y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar
las técnicas narrativas—, La tía Tula, y San Manuel Bueno, mártir (ambas de 1933).
Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha
tenido menos éxito, pues la densidad de ideas no va acompañada de la necesaria fluidez
escénica; en este terreno destacan Raquel encadenada (1921), Medea (1933) o El
hermano Juan (estrenada en 1954).
EL IMPERIALISMO Y EL COLONIALISMO.
1. Colonialismo e imperialismo. Concepto y causas.
El término de imperialismo se suele utilizar en un sentido más amplio que el de
colonialismo porque para mantener la explotación económica de un país, ene beneficio
de una metrópoli (que es la esencia de la dominación imperialista) no siempre se utiliza
un ejército de ocupación ni se mantiene una dominación política directa. Por
colonialismo se suele entender una manifestación de imperialismo, en la que la
explotación económica se produce a través de la ocupación material del territorio,
imponiendo por la fuerza las leyes y la cultura de la metrópoli.
Un tipo de colonialismo, diferente al europeo, fue el que impusieron los Estados Unidos
en América latina. Hoy en día se le suele llamar neocolonialismo; consiste en la
explotación económica de países en teoría independientes políticamente, a través de las
grandes compañías, combinando las presiones económicas con las diplomáticas y
recurriendo a intervenciones armadas cuando es necesario.
1.1. Características del colonialismo.
Suele ponerse en relación con las primeras fases de la expansión europea, durante los
siglos XVI a XVIII e impulsado por una política mercantilista.
Existe un valor estratégico por dominar rutas o áreas de influencia.
1.2. Características del imperialismo
A partir de 1880, la expansión extra europea tiene importantes connotaciones
nacionalistas: se busca la conquista sistemática del mayor número posible de territorios
con el fin de llegar a ser una gran potencia mundial.
Destacan los aspectos de expansión militar, potencialidad, estrategia, etc.
1.3. Planteamientos teóricos.
1.3.1. Causas económicas
Fruto de la expansión del capitalismo industrial. Este ha producido en Europa una
acumulación excesiva de capital; se busca la posibilidad de invertir en nuevos
territorios; los grupos capitalistas presionan a los estados para promover el imperialismo
en el que ven un beneficio económico. Además las colonias son fuente de materias
primas y mercado seguro para la producción industrial metropolitana.
1.3.2. El nacionalismo
La segunda mitad del siglo XIX es un periodo de triunfo de las ideas nacionalistas.
Estos nuevos Estados buscan en la expansión territorial el lanzamiento de una política
de prestigio.
1.3.3. Causas políticas
Se desarrolla un contexto diplomático europeo propicio que considera que considera
oportuno la conquista de territorios y la formación de imperios.
1.3.4. Otras causas.
La expansión demográfica que se experimenta en Europa y que en muchas ocasiones se
transforma en una presión que se difumina con la emigración a las colonias.
2. Modelos de expansión colonial
2.1. Colonias de explotación: Son la mayoría. Suministran materias primas y consumen
productos de la metrópoli, metrópoli que impide en l colonia cualquier proceso de
industrialización, del mismo modo que la colonia carece de cualquier autonomía
política. Para el caso británico la India es un ejemplo evidente de este tipo de colonia.
2.2. Colonias de poblamiento: Sirven de válvula de escape a la presión demográfica
europea. Para el caso británico las zonas de poblamiento disfrutan de amplia autonomía
y tienes instituciones de gobierno semejantes a las británicas: Canadá, Australia, Nueva
Zelanda, entran de lleno en esta categoría. Francia organiza sus zonas de poblamiento
como departamentos de ultramar (unidades administrativas vigentes en la Francia
continental).
Desde del punto de vista jurídico las colonias pueden tener diversas formas:
Colonias propiamente dichas que dependen directamente de la administración
metropolitana, resultado del derecho de ocupación.
Los Protectorados, en los que teóricamente subsiste un gobierno indígena, con cierto
grado de autonomía sobre asuntos relacionados con los indígenas. La metrópoli detenta
el poder militar y la política exterior. Egipto para Gran Bretaña.
Los Territorios metropolitanos o dominios: iguales a los de la metrópoli, en ellos hay
abundante población europea.
Tras las primeras guerras mundiales aparece una nueva fórmula, los llamados mandatos,
creados por la Sociedad de Naciones para administrar los territorios dependientes de los
países derrotados en 1918.
3. El reparto del mundo colonial
Cuando La situación económica europea exige la reactivación de la empresa colonial, es
decir, aproximadamente hacia 1870, se distinguen en el mundo dos grandes conjuntos
de territorios coloniales: uno en claro retroceso, constituido por las colonias españolas,
portuguesas y holandesas, y otro con claras perspectivas de futuro, formado por las
colonias francesas e inglesas.
Así pues, hacia 1870 la dinámica anglo−francesa va a erigirse en protagonista del tema
colonial, siendo los demás países meros comparsas, hasta la posterior incorporación de
algunos otros a la categoría de grandes potencias.
3.1. El imperio británico
Se compone de territorios heterogéneos, repartidos por todo el mundo y adquiridos en
distintas épocas.
Durante el siglo XIX fue consolidando posiciones a lo largo de las principales rutas
comerciales que desde Europa se dirigían a América del Sur, la India y la China, que
constituyen sus principales mercados. Entre estas posiciones estratégicas, que utiliza
como enclaves militares y comerciales, se encuentran: Singapur (1819), Hong Kong
(1814), etc. Además de conservar las ya adquiridas en épocas anteriores, como Malta o
Gibraltar en el Mediterráneo.
Las tierras africanas (Gambia, Sierra Leona, Costa de oro) pierden interés para los
británicos en la primera mitad del XIX al ser abolida la esclavitud. Sin embargo, estas
posiciones, junto a la colonia de El Cabo (1806) servirán como plataforma para la
enorme expansión territorial que se inicia a partir de 1882 en África. El objetivo
principal fue el de unir bajo dominio británico todas las tierras entre El Cabo y el Cairo.
En 1875 ya se habían adquirido las acciones egipcias del canal de Suez (1875) para
garantizarse la ruta hacia la India.
La expansión británica de Gran Bretaña en África tropieza con un intento similar por
parte de Francia que intentaba unir la costa oriental y occidental; los franceses serán
obligados a retirarse (Crisis de Fachoda) y Sudán se convierte en el condominio
angloegipcio, comunicándose con el océano Indico a través de las recientemente
establecidas colonias británicas de Kenia, Uganda y Somalia.
La expansión en África del sur se produce al conquistar Rodesia (Zimbawe) y
producirse una fuerte inmigración blanca gracias a la explotación de los yacimientos de
oro y diamantes. Conquista las tierras del Trasvaal (guerra de los boers, contra
holandeses 1889−1902).
El núcleo fundamental del imperio fue la India, gobernada por una arcaica compañía de
Indias hasta 1858, y que culminó en 1876 al proclamarse la reina Victoria emperatriz.
En el último tercio del XIX, utilizando la India como plataforma de expansión, se
colonizan los territorios próximos, como Birmania y Malasia.
El imperio colonial británico se completa con las colonias establecidas en la zona
templada (Terranova, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica) preferenciales
para la emigración británica.
3.2. El imperio colonial francés
La expansión colonial francesa se inicia bajo el segundo imperio: En 1830 se realiza la
ocupación de Argelia que se convertirá en un país de inmigración para colonos
franceses, además de centro de exportación de trigo hacia la metrópoli.
El gobierno francés fracasa en 1841 en su intento de controlar Egipto. Tras la fundación
de Dakar (1857) se plantea por primera vez una política colonial sistemática en Africa.
Entre 1859 y 1869 Francia ocupa los territorios asiáticos de Conchinchina (sur de
Vietnam) y establece un protectorado en Camboya. Con la tercera república se
constituye el auténtico imperio francés procediendo a la ocupación de Túnez y la
penetración en el Sahara a partir de Senegal y Argelia.
En 1906 en la Conferencia de Algeciras se inicia la penetración francesa en Marruecos
ante la protesta alemana que recibe el Camerún.
El imperio colonial francés se completa en Asia con la creación de la Unión Indochina
en 1887 (Vietnam, Camboya, Laos y parte de Thailandia).
Una diferencia clara entre la política colonial de Francia y la de Inglaterra fue el intento
francés de asimilar a las aristocracias nativas y de imponer en las colonias los modelos
de la administración centralista de la metrópoli.
3.3. El colonialismo alemán.
Bismarck tardó en ser consciente de la importancia económica de las colonias, y sólo a
partir de 1882 se fundan las primeras sociedades alemanas para el comercio con Africa.
Bismark convoca la conferencia de Berlin en 1884 para proceder al reparto de territorios
africanos, justificando el reparto en una supuesta misión civilizadora europea. En esta
conferencia se acuerda la concesión del Congo a Leopoldo II de Bélgica.
Alemania establecerá entre 1884 y 1885 protectorados en Africa del Sudoeste (Namibia,
Camerún, Togo) islas del Pacífico y Tanzania.
En 1899 comprará a España algunas islas en el Pacífico (Marianas, Carolinas y Palau).
Las aspiraciones alemanas sobre Marruecos fracasan en la Conferencia de Algeciras
porque los británicos, recelosos del rearme alemán, prestan su apoyo a Francia.
3.4. El imperialismo ruso.
Se extiende a lo largo del XIX no tanto para conquistar mercados, como para consolidar
una frontera segura frente a los pueblos de las estepas y buscando también posibles
salidas a mares no cubiertos por hielos.
Su expansión hacia el Mediterráneo, a costa del imperio turco, va a ser frenada por la
oposición de las potencias occidentales de Europa.
Se expande por Siberia conquistando Manchuria y Corea lo que choca con el
expansionismo japonés (guerra ruso−japonesa 1905) que la derrota.
3.5. Expansión japonesa en Asia.
A partir de su industrialización se procede a la expansión territorial desde 1875. Su
intervención en Corea provoca una guerra con China (1894) arrebatándole Formosa y la
"independencia" de Corea que pasa a su tutela.
Con la derrota de los rusos en 1905 se anexiona el sur de Manchuria y a partir de 1910
Corea.
3.6. Estados Unidos.
Tradicionalmente, la intervención de los Estados Unidos se hizo preferentemente
controlando sus recursos económicos.
Su victoria sobre España en 1898 le permite anexionarse Hawai, Guam,y Filipinas
además de controlar la economía de Cuba.
En 1903, y para hacerse con el control del canal de Panamá, desgaja el territorio de
Colombia.
3.7. Otras potencias menores
Holanda moderniza la explotación de sus colonias de las Indias Holandesas (Indonesia)
mejorando las comunicaciones y estableciendo una administración centralizada.
Portugal sigue, gracias al apoyo británico, controlando sus antiguas colonias de
Angola, Mozambique y Guinea−Bissau.
España, además de Guinea ecuatorial, recibió el derecho de un protectorado en
Marruecos además del Sahara occidental.
Italia desde 1882 se anexiona Somalia y Eritrea, estableciendo un protectorado en
Abisinia. En 1912 conquistan Libia a los turcos.
4. El impacto colonial sobre los pueblos dominados. El colonialismo les sirvió a las
potencias europeas para evitar conflictos sociales internos, para mantener un ritmo
acelerado de desarrollo industrial y para evitar la agudización de las crisis cíclicas del
capitalismo.
En los pueblos ocupados el colonialismo influyó al poner en contacto dos civilizaciones
muy diferentes entre sí. La cultura europea influyó en las colonias difundiendo
conocimientos técnicos e ideológicos que van a conducir al proceso de emancipación.
Se destruyeron las estructuras sociales de muchos países, introduciéndose una
administración más eficaz.
EPISTEMOLOGÍA EN EL SIGLO XX
A principios del siglo XX los problemas epistemológicos fueron discutidos a fondo y
sutiles matices de diferencia empezaron a dividir a las distintas escuelas de pensamiento
rivales. Se prestó especial atención a la relación entre el acto de percibir algo, el objeto
percibido de una forma directa y la cosa que se puede decir que se conoce como
resultado de la propia percepción. Los autores fenomenológicos afirmaron que los
objetos de conocimiento son los mismos que los objetos percibidos. Los neorrealistas
sostuvieron que se tienen percepciones directas de los objetos físicos o partes de los
objetos físicos en vez de los estados mentales personales de cada uno. Los realistas
críticos adoptaron una posición intermedia, manteniendo que aunque se perciben sólo
datos sensoriales, como los colores y los sonidos, éstos representan objetos físicos sobre
los cuales aportan conocimiento.
El filósofo alemán Edmund Husserl elaboró un procedimiento, la fenomenología, para
enfrentarse al problema de clarificar la relación entre el acto de conocer y el objeto
conocido. Por medio del método fenomenológico se puede distinguir cómo son las
cosas a partir de cómo uno piensa que son en realidad, alcanzando así una comprensión
más precisa de las bases conceptuales del conocimiento.
Bibliografía
Estas fuentes proporcionan información adicional sobre Epistemología.
Durante el segundo cuarto del siglo XX surgieron dos nuevas escuelas de pensamiento.
Ambas eran deudoras del filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein, autor de obras
revolucionarias como el Tractatus logico-philosophicus (1921). Por una parte, la
Escuela de Viena, adscrita al denominado empirismo o positivismo lógico, hizo
hincapié en que sólo era posible una clase de conocimiento: el conocimiento científico.
Sus miembros creían que cualquier conocimiento válido tiene que ser verificable en la
experiencia y, por lo tanto, que mucho de lo que había sido dado por bueno por la
filosofía no era ni verdadero ni falso, sino carente de sentido. A la postre, siguiendo a
Hume y a Kant, se tenía que establecer una clara distinción entre enunciados analíticos
y sintéticos. El llamado criterio de verificabilidad del significado ha sufrido cambios
como consecuencia de las discusiones entre los propios empiristas lógicos, así como
entre sus críticos, pero no ha sido descartado. La última de estas recientes escuelas de
pensamiento, englobadas en el campo del análisis lingüístico o filosofía analítica del
lenguaje común, parece romper con la epistemología tradicional. Los analistas
lingüísticos se han propuesto estudiar el modo real en que se usan los términos
epistemológicos claves (conocimiento, percepción y probabilidad) y formular reglas
definitivas para su uso con objeto de evitar confusiones verbales. El filósofo británico
John Langshaw Austin afirmó, por ejemplo, que decir que un enunciado es verdadero
no añade nada al enunciado excepto una promesa por parte del que habla o escribe.
Austin no considera la verdad como una cualidad o propiedad de los enunciados o
elocuciones.
Existencialismo
Introducción
Existencialismo, movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la existencia, de
la libertad y de la elección individual, y que gozó de gran influencia en distintos
pensadores y escritores de los siglos XIX y XX.
Temas principales
Debido a la diversidad de posiciones que se asocian al existencialismo, el término no
puede ser definido con precisión. Se pueden identificar, sin embargo, algunos temas
comunes en todos los autores existencialistas. El término en sí mismo sugiere uno
principal: el énfasis puesto en la existencia individual concreta y, en consecuencia, en la
subjetividad, la libertad individual y los conflictos de la elección.
Individualismo moral
La mayoría de los filósofos desde Platón ha mantenido que el bien ético más elevado es
el mismo para todos: en la medida en que uno se acerca a la perfección moral, se parece
a los demás individuos perfectos en el plano moral. El filósofo danés del siglo XIX
Sören Kierkegaard, el primer escritor que se calificó de existencialista, reaccionó contra
esta tradición al insistir en que el bien más elevado para el individuo es encontrar su
propia y única vocación. Como escribió en su diario: ―Tengo que encontrar una verdad
que sea verdadera para mí... la idea por la que pueda vivir o morir‖. Otros escritores
existencialistas se han hecho eco de la creencia de Kierkegaard de que el individuo ha
de elegir el camino propio sin la ayuda de modelos universales y objetivos. En contra de
la idea tradicional de que la elección moral implica un juicio objetivo sobre el bien y el
mal, los existencialistas han afirmado que no se puede encontrar ninguna base objetiva,
racional, para defender las decisiones morales. También durante el siglo XIX, el
filósofo alemán Friedrich Nietzsche sostuvo que el individuo tiene que decidir qué
situaciones deben ser consideradas como morales.
Subjetividad
Todos los existencialistas han seguido a Kierkegaard al resaltar la importancia de la
acción individual apasionada al decidir sobre la moral y la verdad. Han insistido, por
tanto, en que la experiencia personal y la actuación según las propias convicciones
constituyen los factores esenciales para llegar a la verdad. Así, la comprensión de una
situación por parte de alguien que está comprometido en esa situación es más elevada
que la del observador indiferente, objetivo. Este énfasis puesto en la perspectiva del
agente individual ha hecho que los existencialistas sean suspicaces respecto al
razonamiento sistemático. Kierkegaard, Nietzsche y otros fueron, de un modo
intencionado, no sistemáticos en la exposición de sus filosofías y prefirieron expresarse
mediante aforismos, diálogos, parábolas y otras formas literarias. A pesar de su posición
antirracionalista de partida, no se puede decir que los existencialistas fueran irracionales
en el sentido de negar toda validez al pensamiento racional. Han mantenido que la
claridad racional es deseable allí donde sea posible, pero que las materias más
importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia. Además, han sostenido
que incluso la ciencia no es tan racional como se supone. Nietzsche, por ejemplo,
afirmó que la visión científica de un Universo ordenado es para la mayoría una ficción
práctica, una entelequia.
Elección y compromiso
Tal vez el tema más destacado en la filosofía existencialista es el de la elección. La
primera característica del ser humano, según la mayoría de los existencialistas, es la
libertad para elegir. Mantienen que los seres humanos no tienen una naturaleza
inmutable, o esencia, como tienen otros animales o plantas; cada ser humano hace
elecciones que conforman su propia naturaleza. Según la formulación del filósofo
francés Jean-Paul Sartre, la existencia precede a la esencia. La elección es, por lo tanto,
fundamental en la existencia humana y es ineludible; incluso la negativa a elegir implica
ya una elección. La libertad de elección conlleva compromiso y responsabilidad. Los
existencialistas han expuesto que, como los individuos son libres de escoger su propio
camino, tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de seguir su compromiso
dondequiera que éste les lleve.
Temor y angustia
Kierkegaard mantenía que es crucial para el espíritu reconocer que uno tiene miedo no
sólo de objetos específicos sino también un sentimiento de aprehensión general, que
llamó ―temor‖. Lo interpretó como la forma que tenía Dios de pedir a cada individuo un
compromiso para adoptar un tipo de vida personal válido. El concepto de angustia posee
un papel decisivo y similar en las obras del filósofo alemán Martin Heidegger; la
angustia lleva a la confrontación del individuo con la nada y con la imposibilidad de
encontrar una justificación última para la elección que la persona tiene que hacer. En la
filosofía de Sartre, la palabra ―náusea‖ se utiliza para el reconocimiento que realiza el
individuo de la contingencia del Universo, y el término ―angustia‖ para el
reconocimiento de la libertad total de elección a la que hace frente el hombre en cada
momento.
Historia
El existencialismo es un movimiento filosófico y literario propio de los siglos XIX y
XX, pero se pueden encontrar elementos existencialistas en el pensamiento (y vida) de
Sócrates, en la Biblia y en la obra de muchos filósofos y escritores anteriores a la edad
contemporánea.
Blaise Pscal
El filósofo francés del siglo XVII Blaise Pascal fue el primer pensador que anticipó las
principales inquietudes del existencialismo moderno. Rechazó el vigoroso racionalismo
de su coetáneo René Descartes y, en sus Pensamientos sobre la religión y sobre otros
temas (1670), afirmó que una filosofía sistemática que se considera capaz de explicar a
Dios y la humanidad representa una forma de orgullo. Al igual que los escritores
existencialistas posteriores, contempló la vida humana en términos de paradojas: la
personalidad humana, que combina mente y cuerpo, es en sí misma paradoja y
contradicción.
Sören Kierkegaard
Kierkegaard, considerado como el fundador del existencialismo moderno, reaccionó
contra el idealismo absoluto y sistemático de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, que
afirmó haber encontrado un entendimiento racional total de la humanidad y de la
historia. Kierkegaard, por el contrario, resaltó la ambigüedad y lo absurdo de la
situación humana. La respuesta individual a esta situación tiene que ser vivir una
existencia comprometida por completo, y este compromiso sólo puede ser entendido por
el individuo que lo asume. El individuo, por lo tanto, tiene que estar siempre dispuesto
para desafiar las normas de la sociedad en nombre de la mayor autoridad de un tipo de
vida auténtica en el orden personal. Kierkegaard abogó por un ―cambio de fe‖ en el
modo de vida cristiano que, aunque incomprensible y lleno de riesgos, era el único
compromiso que, según creía, podía salvar al individuo de la desesperación.
Friedrich Nietzsche
Nietzsche, que no conocía el trabajo de Kierkegaard, transformó el pensamiento
existencialista posterior a través de su crítica de las tradicionales suposiciones
metafísicas y morales, y su adopción del pesimismo trágico y de la voluntad individual
afirmadora de la vida que la opone a la conformidad moral de la mayoría. En oposición
a Kierkegaard, cuyo ataque a la moral convencional le llevó a defender un cristianismo
radical e independiente, Nietzsche afirmó en La gaya ciencia (1882) que ―Dios está
muerto‖ y rechazó toda la tradición moral judeocristiana en favor de los heroicos ideales
paganos.
Martin Heidegger
Heidegger, al igual que Pascal y Kierkegaard, reaccionó contra el intento de
fundamentar la filosofía sobre una base conclusiva racionalista, en este caso la
fenomenología del filósofo alemán Edmund Husserl. Heidegger, autor de una de las
obras más representativas del existencialismo, El ser y el tiempo (1927), afirmó que la
humanidad se encuentra en un mundo incomprensible e indiferente. Los seres humanos
no pueden esperar comprender por qué están aquí; en su lugar, cada individuo ha de
elegir una meta y seguirla con apasionada convicción, consciente de la certidumbre de
la muerte y del sinsentido último de la vida propia. Heidegger contribuyó al
pensamiento existencialista al poner el énfasis en el ser y la ontología tanto como en el
lenguaje.
Martin Heidegger
Sartre, que utilizó el término existencialismo para definir y calificar su propia filosofía,
se convirtió en el gran difusor del movimiento a escala internacional una vez finalizada
la II Guerra Mundial. El pensamiento de Sartre, impregnado de ateísmo y pesimismo de
una forma explícita, argumentaba que los seres humanos necesitan una base racional
para sus vidas pero son incapaces de conseguirla y, por ello, su existencia es ―pasión
inútil‖. No obstante, insistió en que el existencialismo es una forma de humanismo y
resaltó la libertad, la elección y la responsabilidad humana. Con gran refinamiento
literario, intentó reconciliar esos conceptos existencialistas con un análisis marxista de
la sociedad y de la historia. Sartre fue autor de otra de las obras claves en la historia del
existencialismo, El ser y la nada (1943).
Existencialismo y teología
A pesar de que el pensamiento existencialista engloba el ateísmo absoluto de Nietzsche
y Sartre y el agnosticismo de Heidegger, su origen en las meditaciones religiosas de
Pascal y Kierkegaard hizo presagiar su gran influencia en la teología del siglo XX. El
filósofo alemán Karl Jaspers, aunque rechazó las doctrinas religiosas ortodoxas, influyó
en la teología moderna con su preocupación por la trascendencia y los límites de la
experiencia humana. Los teólogos protestantes alemanes Paul Johannes Tillich y Rudolf
Bultmann, el teólogo católico francés Gabriel Marcel, el filósofo ruso Nikolái
Alexándrovich Berdiáiev y el filósofo judío Martin Buber heredaron muchas de las
inquietudes de Kierkegaard, en particular respecto a la creencia de que un sentido
personal de la autenticidad y del compromiso resulta esencial para la fe religiosa.
Existencialismo y literatura
Algunos filósofos existencialistas hallaron en la literatura el camino idóneo para
transmitir su pensamiento. Así, el existencialismo ha sido un movimiento tan vital y
amplio en literatura como en filosofía. El novelista ruso del siglo XIX Fiódor
Dostoievski es quizá el mayor representante de la literatura existencialista. En
Memorias del subsuelo (1864), el enajenado antihéroe está enfadado ante las
pretensiones optimistas del humanismo racionalista. La idea de la naturaleza humana
que surge en esta y en otras novelas de Dostoievski consiste en que es imprevisible,
perversa y autodestructiva; sólo el amor cristiano puede salvar a la humanidad de sí
misma, pero ese amor no puede ser entendido desde la sensibilidad filosófica. Como
dice el personaje de Aliosha en Los hermanos Karamazov (1879-1880): ―tenemos que
amar la vida más que el significado de la misma‖.
En el siglo XX, las novelas del escritor checo Franz Kafka, como El proceso (1925), El
castillo (1926) y América (1927), presentan hombres aislados y enfrentados a
burocracias inmensas, laberínticas y genocidas; los temas de Kafka de la angustia, la
culpa y la soledad reflejan la influencia de Kierkegaard, Dostoievski y Nietzsche.
También se puede apreciar la influencia de Nietzsche en las novelas del escritor francés
André Malraux y en las obras de teatro de Sartre. Los escritos de Albert Camus están
asociados a este movimiento debido a la importancia que en ellos tienen temas como el
absurdo y la futilidad de la existencia, la indiferencia del Universo y la necesidad del
compromiso en una causa justa. También se reflejan conflictos existencialistas en el
teatro del absurdo, sobre todo en las obras de Samuel Beckett y Eugène Ionesco. En
Estados Unidos, la influencia del existencialismo en la literatura ha sido más indirecta y
difusa, pero se pueden encontrar trazas del pensamiento de Kierkegaard en las novelas
de Walker Percy y John Updike, y temas existencialistas en las obra de escritores como
Norman Mailer, John Barth y Arthur Miller.
En el ámbito español y latinoamericano el existencialismo ha ejercido una gran
influencia y, bajo la inspiración de Heidegger y Sartre, ha planteado propuestas
originales. Especialmente en América Latina, donde la filosofía existencial se unió a la
búsqueda de una filosofía propiamente latinoamericana.
Estructuralismo
Bajo el título Sociología y antropología se recoge un conjunto de estudios realizados por
el antropólogo francés Marcel Mauss sobre temas que hoy forman parte de la
denominada antropología cultural o etnología. Extraemos un fragmento de su larga
introducción, ―Introducción a la obra de Marcel Mauss‖, escrita por su colega francés
Claude Lévi-Strauss, en la que subraya la importancia de analizar y comparar la
organización social de las diferentes culturas y del papel que juega la interrelación entre
el individuo y el grupo social a la hora de estudiar cualquier tipo de sociedad.
Antropología cultural
Bajo el título Sociología y antropología se recoge un conjunto de estudios realizados
por el antropólogo francés Marcel Mauss sobre temas que hoy forman parte de la
denominada antropología cultural o etnología. Extraemos un fragmento de su larga
introducción, ―Introducción a la obra de Marcel Mauss‖, escrita por su colega francés
Claude Lévi-Strauss, en la que subraya la importancia de analizar y comparar la
organización social de las diferentes culturas y del papel que juega la interrelación entre
el individuo y el grupo social a la hora de estudiar cualquier tipo de sociedad.
Fragmento de Sociología y antropología.
De Marcel Mauss.
Introducción, de Claude Lévi-Strauss.
Y es que por primera vez en la historia del pensamiento etnológico se lleva a cabo un
esfuerzo por superar las observaciones empíricas y llegar a realidades más profundas.
Por primera vez lo social sale de la esfera de la cualidad pura: anécdota, curiosidad,
materia de descripción moralizante o de comparación erudita, y se transforma en un
sistema, entre cuyas partes pueden descubrirse conexiones, equivalencias y
solidaridades. Se comparan, en primer lugar, los resultados de la actividad social, bien
sea técnica, económica, ritual, estética o religiosa —como son los instrumentos,
productos manufacturados, productos alimenticios, fórmulas mágicas, ornamentos,
cantos, danzas y mitos—, comparación que es posible por el carácter común que todos
poseen de ser transferibles, de acuerdo con modalidades que pueden ser objeto de
análisis y clasificación y que incluso cuando parece que no pueden separarse de
determinados tipos de valores, sí pueden reducirse a formas más fundamentales, más
generales. No sólo son comparables, sino con frecuencia sustituibles, en la medida en
que valores diferentes pueden ser reemplazados unos por otros dentro de la misma
operación, y, sobre todo, son las mismas operaciones, por diversas que puedan parecer,
a través de los acontecimientos de la vida social: nacimiento, iniciación, matrimonio,
contrato, muerte o sucesión, y por arbitrarias que parezcan, debido al nombre y
distribución de los individuos que ponen en causa, como son los recipiendarios,
intermediarios o donatarios, lo que permite siempre la reducción de operaciones, grupos
o personas a un número más pequeño, donde, a fin de cuentas, sólo se encuentran los
fundamentos de un equilibrio concebido y realizado de forma diferente, según cual sea
el tipo de sociedad objeto de consideración. De este modo los tipos pueden ser definidos
por sus caracteres intrínsecos y se pueden comparar entre sí, ya que sus caracteres no se
califican cualitativamente, sino por el nombre y ordenación de sus elementos, que a su
vez son constantes en todos ellos. Tomemos un ejemplo de un sabio que quizá mejor
que ningún otro ha sabido comprender y explotar las posibilidades que este método
abre: las interminables series de fiestas y regalos que acompañan el matrimonio en
Polinesia, poniendo en relación decenas e incluso cientos de personas, que parecen
desafiar la descripción empírica, pueden, sin embargo, canalizarse en treinta o treinta y
cinco prestaciones que se llevan a cabo a través de cinco líneas, líneas que están entre sí
en una relación constante y que pueden descomponerse en cuatro ciclos de reciprocidad
entre las líneas A y B, A y C y A y E; la totalidad compone un determinado tipo de
estructura social, en que, por ejemplo, los ciclos entre B y C o entre E y B o D, o
incluso entre E y C, están excluidos, siendo así que cualquier otra forma de sociedad los
colocaría en lugar predominante. Este método es tan riguroso que si se produjera un
error en las ecuaciones así obtenidas es probable que hubiera que imputarlo más a una
laguna en el conocimiento de las instituciones indígenas que a un defecto del cálculo.
Así, en el ejemplo que acabamos de citar se constata que el ciclo entre A y B comienza
con una prestación sin contrapartida, lo cual nos induciría inmediatamente, si no se
conociera, a buscar la presencia de una acción unilateral, anterior a las ceremonias
matrimoniales, aunque en relación directa con ellas, pues tal es el papel que dentro de
esta sociedad en cuestión juega la abducción de la prometida, cuya primera prestación
representa, según la terminología indígena, «la compensación». Este hecho se hubiera
podido deducir de no haber sido observado.
Podemos fácilmente darnos cuenta que esta técnica operatoria es muy semejante a la
que Troubetzkoy y Jakobson describían mientras Mauss escribía su Essai, lo cual iba a
permitirles crear la lingüística estructural. El problema radica aquí también en distinguir
un dato puramente fenomenológico, del cual no se ocupa el análisis científico, de una
infraestructura más simple y a la cual debe su ser. Gracias a las nociones de «variantes
facultativas», «variantes combinatorias», «términos de grupo» y a la de
aneutralización», el análisis fonológico iba a permitir definir un lenguaje por medio de
un pequeño número de relaciones constantes en las cuales la diversidad y complejidad
aparente de su sistema fonético no hacen sino ilustrar la posible gama de combinaciones
autorizadas.
Del mismo modo que la fonología para la lingüística, el Essai sur le don inaugura una
nueva era para las ciencias sociales. La importancia de este doble acontecimiento (que
desgraciadamente Mauss dejó en esquema) puede perfectamente compararse con la
importancia del descubrimiento del análisis combinatorio para la matemática moderna.
El que Mauss no se dedicara al desarrollo de este descubrimiento, incitando
inconscientemente con ello a Malinowski (de quien hay que reconocer, sin que ello le
perjudique, que fue mejor observador que teórico) a lanzarse solo a la elaboración del
sistema correspondiente sobre la base de los hechos y conclusiones análogos a que
ambos habían llegado, por caminos independientes, es uno de los grandes males de la
etnología contemporánea.
Es difícil hoy llegar a saber en qué sentido hubiera desarrollado Mauss su doctrina, si lo
hubiera hecho. El principal interés de una de sus obras tardías, la Notion de Personne,
publicado también en este volumen, radica menos en su argumentación, considerada a
veces cursiva e incluso negligente, que en la tendencia actualizada hoy de aplicar al
orden diacrónico una técnica de permutaciones que el Essai sur le don concebía más en
función de los fenómenos sincrónicos. En cualquier caso, probablemente Mauss habría
encontrado ciertas dificultades en completar la elaboración del sistema (más adelante
veremos por qué), pero nunca, sin embargo, le habría dado la regresiva forma que
recibió de Malinowski, para quien la noción de función, concebida por Mauss al estilo
del álgebra, es decir, implicando que los valores sociales se pueden conocer unos en
función de otros, toma el camino de un simple empirismo cuyo objeto es únicamente el
de señalar los servicios prácticos prestados a la sociedad por sus costumbres e
instituciones. Cuando Mauss consideraba la relación constante entre los fenómenos,
relación donde reside su explicación, Malinowski se pregunta únicamente para qué
sirven, con el fin de hallarles una justificación. La posición adoptada ante este problema
deshizo los anteriores avances, al dar entrada a una serie de postulados que carecían de
valor científico.
El fundamento de que la posición adoptada por Mauss ante el problema es la única
acertada ha quedado atestiguado por los más recientes desarrollos de las ciencias
sociales que permiten confiar en una matematización progresiva. En determinados
campos fundamentales, como es el del parentesco, el de la analogía con el lenguaje, tan
repetidamente mantenido por Mauss, ha permitido descubrir las reglas concretas que
permiten la creación dentro de cualquier tipo de sociedad de ciclos de reciprocidad
cuyas leyes de funcionamiento sean ya conocidas, permitiendo así el empleo del
razonamiento deductivo en un campo que parecía sujeto a la arbitrariedad más absoluta.
Por otra parte, al asociarse cada vez más estrechamente con la lingüística, con el fin de
crear algún día con ella una amplia ciencia de la comunicación, la antropología social
espera beneficiarse de las inmensas perspectivas abiertas a la lingüística, al aplicar el
razonamiento matemático al estudio de los fenómenos de la comunicación.
A partir de ese momento sabemos que un gran número de problemas etnológicos y
sociológicos, ya sea en el terreno de la morfología, en el del arte o en el de la religión,
sólo esperan la buena voluntad de los matemáticos que en colaboración con los
etnólogos podrán conseguir un progreso decisivo, si no todavía en el camino de la
solución, sí, al menos, en el de una unificación previa, que es condición para su
solución.
Fuente: Mauss, Marcel. Sociología y antropología. Colección de Ciencias Sociales.
Madrid: Editorial Tecnos,
Definiciones y críticas de posmodernidad según autores
Jürgen Habermas: Para este autor, la posmodernidad en realidad se presenta como
antimodernidad. Él define a los posmodernistas como 'jóvenes conservadores' y dice
que estos recuperan la experiencia básica de la modernidad estética; reclaman como
suyas las confesiones de algo que es subjetivo, liberado de las obligaciones del trabajo y
la utilidad y con esta experiencia dan un paso fuera del mundo moderno. Este autor
defendía la diversidad de las diferentes culturas bajo el primado de los derechos
humanos como base normativa de "una vida libre de dominación". Ello supone llevar a
cabo una segunda Ilustración de la modernidad, que corrija sus fallos, al tiempo que
preserve sus logros ciudadanos y democráticos.
Jean-François Lyotard: Este autor criticó la sociedad moderna por el realismo del
dinero, que se acomoda a todas las tendencias y necesidades, siempre y cuando tengan
poder de compra. Criticó los metadiscursos: idealistas, iluministas, el cristiano, el
marxista y el liberal, incapaces de conducir a la liberación. La cultura posmoderna se
caracteriza por la incredulidad con respecto a los metarrelatos, invalidados por sus
efectos prácticos y actualmente no se trata de proponer un sistema alternativo al vigente,
sino de actuar en espacios muy diversos para producir cambios concretos. El criterio
actual de operatividad es tecnológico y no el juicio sobre lo verdadero y lo justo.
Defendía la pluralidad cultural y la riqueza de la diversidad.
Giannina Braschi: Radicada en Nueva York, esta poeta postmoderna es conocida por
su fantasía urbana y sus renovaciones lingüísticas y estructurales que rompen las
barreras entre ficción, poesía, y drama. Su obra, escrita en tres idiomas—español,
spanglish, e inglés—expresa el proceso cultural de tantos hispanos que han emigrado a
los Estados Unidos—y explora las opciones políticas de Puerto Rico—nación, colonia,
y estado. Es la autora de la celebrada novela bilingüe "Yo-Yo Boing!" y del clásico
postmoderno "El imperio de los sueños". En su nuevo libro, escrito en inglés, "United
States of Banana", Braschi dramatiza la caída del imperio americano, declarando la
independencia de Puerto Rico y otorgando pasaportes americanos a todos los
ciudadanos latinoamericanos.
Andreas Huyssen: Para este autor, existe una relación entre modernismo estético y el
posestructuralismo (que es una variante de modernismo confiado en su rechazo de la
representación y la realidad en su negación del sujeto, la historia, etc.) Este autor
defiende que la cultura posmoderna debería ser captada en sus logros y sus pérdidas, en
sus promesas y perversiones e intenta defender con sus obras (Dialecta Escondida, Guía
de la Posmodernidad...) que si las vanguardias intentaron cambiar el mundo, más lo
hizo la tecnología, la industria cultural. El surgimiento de la cultura posmoderna se
debió a las nuevas tecnologías que se apoyan en el lenguaje: los medios de
comunicación y la cultura de la imagen. Según Lyotard, las tecnologías comunicativas
han producido una sociedad de la información.
Gianni Vattimo: Para Vattimo, hemos entrado en la posmodernidad, una especie de
‗babel informativa‘, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central.
La posmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las concepciones
unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de fundamentos
consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La posmodernidad abre el
camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento
fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias
verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad de nihilismo débil, a un pasar
despreocupado y, por consiguiente, alejado de la acritud existencial. Para Vattimo, las
ideas de la posmodernidad y del pensamiento débil están estrechamente relacionadas
con el desarrollo del escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el
nuevo esquema de valores y relaciones. Con base en el trabajo de ese autor se han
realizado múltiples trabajos en la teoría de los medios de comunicación en la
posmodernidad.
Rosa María Rodríguez Magda: Para esta autora, si la posmodernidad postulaba el fin
de los Grandes Relatos, ahora habríamos entrado en una nueva etapa que denomina
Transmodernidad, caracterizada por la aparición de un nuevo Gran Relato: La
globalización. Este paradigma debe recuperar los retos de la Modernidad, asumiendo las
críticas posmodernas. Su teoría se inscribe en la línea de las aportaciones realizadas por
Baudrillard, Bauman y Zizek
La postmodernidad/ La era de las nuevas tecnologías:
Es acaso que este cambio que está sufriendo la sociedad, este renacer de una nueva
civilización, dado por constantes conflictos, será capaz de destruir la especie humana,
olas de cambio como la primera, que abrió paso a la agricultura, y la segunda que trajo
la era industrial, se llevaron consigo a grandes civilizaciones, pero como nos lo plantea
la ―premisa revolucionaria‖, la especie no se destruirá, no por completo, por lo menos.
Esta generación tiene la importancia significativa, es la luchadora de una segunda ola y
la innovadora de una nueva tercera ola, tan solo los preparados podrán quitar provecho a
un futuro que puede ser predecido por ellos, tal y como lo hicieron en la Europa del
siglo XIX, pero esta imagen del futuro pudiera ser borrosa por causa del choque de dos
olas gigantescas que no predominan claramente, tal como sucede en Estados Unidos,
quien actualmente esta submerso en una desconfianza y falta de acción por parte de su
pueblo, conflictos políticos y sociales que abruman a un país, así como pasa en otros
países del mundo, pero dichos conflictos no son más que etapas de un desarrollo que
nos conduce a la modernidad, a un mundo dividido, no en dos, sino en tres
civilizaciones totalmente distintas, una de azada, la segunda de cadenas de montaje y la
nueva simbolizada por el ordenador. La civilización que se adapte más rápido al
cambio, será sin duda la que ganará esta lucha de poderío.
Según nos cuenta la historia, los conocimientos con los que contamos fueron dejados
por países como China e India, por los Árabes y los Fenicios, estos idearon diversas
maneras de transmitirlos, y hoy por hoy han sido modificadas, pero son la base en la
que se fundamentan los más grandes ejecutivos del mundo.
Sobre el conocimiento se basa toda economía; es por esto que se convulsiona cada vez
que se le crean nuevas formas de reestructuración. Todo esto enlaza conceptos,
hipótesis, lógicas, datos y nuevos lenguajes, sin embargo, lo importante es que lo que se
constituye en información.
El elemento necesario e imprescindible para crear riquezas es el saber, lo acompañan
también la cultura, los datos, el idioma, etc. El saber nos lleva a un ahorro en gastos,
transporte y energía porque gracias a las nuevas tecnologías pasamos de una producción
en serie a una desmasificada, llevándonos a la explosión de productos, servicios,
personalidad y semipersonalidades que originan productos miniaturizados, ahorrando el
costo de almacenamiento y transporte. Esto nos debe servir para convertir los productos
locales en sustitutos utilizables. Así, de esta manera se reduce la energía y el tiempo
gracias a una información rápida que hace surgir una economía instantánea y sustituye
al tiempo.
Se reemplaza al capital ya que bajan las existencias porque dicha información permite
que se reduzcan los productos terminados almacenados por la existencia de suministros
informalizado de piezas en el momento preciso, haciendo necesitar menor capital para
que se desarrolle la anterior tarea.
Por tanto el conocimiento es el sustituto definitivo de una economía avanzada.
Podemos entonces decir que en esta sociedad hay diversas formas de crear riqueza,
tomando en cuenta aspectos de la economía tanto de la segunda como de la tercera ola,
tales como:
Los Factores de producción, representados por la tierra, mano de obra, los cuales fueron
cambiados por información, datos y conocimientos.
Valores intangibles, aquellos representados por los bienes en concreto, en una tercera
ola esto viene radicado más sobre la capacidad de adquirir y las ideas.
Desmasificación, perteneciente a la segunda ola, en donde vemos la desintegración en
fragmentos a medida de las necesidades de los clientes, lo que hace necesario el empleo
de nuevos recursos para la precisión de compra-venta de mercancía.
Trabajo, en el cual se exigían destrezas, lo cual hacía más difícil y costoso hallar a la
persona adecuada y con preparación suficiente, ya que en la segunda ola el trabajo se
caracterizaba por ser muscular y poco calificado.
Innovación, se hace necesario para competir en el mercado, como nuevos productos,
tecnologías, entre otras.
Escala, representada por la miniaturización de las operaciones ya que los obreros son
reemplazados por equipos laborales.
Organización, tomando como modelo la ―reingeniería‖, para así tratar de reestructurar la
empresa en torno al proceso y no al mercado.
Integración de sistema, existiendo una integración y gestión complicada para ofrecer
mayor información a través de la organización.
Infraestructura, basada en satélites enlazados a empresas, vinculándolos con
ordenadores, abastecedores y clientes.
Aceleración, ya que la competencia es intensa y las velocidades exigidas son altas, y el
tiempo se convierte en una variable crítica.
¿Qué pasa entonces con el sector manufacturero?, Esta respuesta es simple si pensamos
en que este se encuentra basado en los conceptos anticuados de riqueza, desempleo y
producción, en donde tras haberse implantado tecnología, las empresas necesitan que su
personal fuera diferente, siendo cada vez menos intercambiable y que esté en continua
evolución. A medida que la economía se desplace hacia la producción de la tercera ola,
las empresas reconsiderarán el papel del conocimiento, operando bajo la suposición de
que la productividad y los beneficios se dispararán si el trabajo carente de contenido
mental se reduce al mínimo, o si se transfiere a una tecnología avanzada aprovechando
el potencial del asalariado. En dicha economía la riqueza solía medirse por la posesión
de bienes.
Típicamente las empresas poco cultas concentran el trabajo mental en unas pocas
personas de la cúpula, confiando a todas las demás, las tareas físicas o sin contenido
mental, operando bajo el supuesto de que los asalariados son ignorantes y sus
conocimientos son irrelevantes para la producción. En las empresas muy cultas se
encuentra la descalificación, simplificación de tareas, que se reducen a sus componentes
más simples. Todo esto nos lleva a una especie de ideología de la producción en serie.
El nuevo modelo de producción que surge de la economía supersimbólica es por
completo diferente, basándose en una visión sistemática o integradora ya que concibe la
producción como algo cada vez más sintetizado y simultáneo.
Fueron las ideas obsoletas del socialismo, en cuanto a los medios de comunicación y
organizacionales del futuro, las que acabaron con esta teoría derrumbando tres pilares
fundamentales de esta, los cuales estaban basados en la distribución de las ganancias en
un mayor porcentaje a los trabajadores, lo cual no se dio y el Estado sacó provecho y las
clases sociales quedaron divididas nuevamente, por otro lado, la planificación central
sucumbió, debido a la dependencia del ordenador en esta era, trayendo la
desorganización económica, y por último, el empeoramiento de la vida del campesino el
cual había sido utilizado como fuente de capital de una segunda ola industrializada.
La tercera ola podría conducir a los Estados Unidos a un futuro mejor, creando una
sociedad en la cual sería difícil distinguir los principios de una segunda ola de una
tercera.
Hoy en día pasamos de una sociedad fundamentada en la uniformidad, centralización,
concentración y burocratización, basada en la fábrica, a una basada en la producción
postfabril, con nuevos modelos y principios. Incluso en donde el obrero cambia, para
volverse más individual en su trabajo y la sociedad busca desmasificarse, trayendo una
sociedad organizada y centralizada, en donde las organizaciones minimalistas se ven
afirmadas.
La tercera ola busca enriquecer a la familia y al hogar y que se cumpla las funciones
perdidas con la revolución de la segunda ola, para lograr un hogar más sólido y no más
débil, aunque esto este siendo refutado por muchos pensadores.
La sociedad presenta innumerables problemas y en la búsqueda para la solución de ellos
se presentan infinidad de propuestas, como la familia nuclear, educación universal, la
gran empresa, el sindicalismo de masas y centralización. Sin embargo no debemos
olvidar que las élites buscan defender el poder y la riqueza del pasado.
Es la economía de la nueva ola la que despeja el camino al profesionalismo y el
desarrollo de los servicios necesarios.
Los políticos que no se adapten al cambio serán barridos, pero todos los individuos que
tengan la capacidad de encontrar el camino del futuro dominarán la nueva sociedad,
pudiéndose decir que posiblemente se repetiría el ciclo de la revolución de la segunda
ola, en la cual los que tuvieron la visión de futuro, quedaron ubicados en el estrato
burgués.
Los Toffler elogian la inteligencia y capacidad de los redactores de la constitución de
los Estados Unidos y resaltan su excelencia que junto a la carta de derechos conforman
uno de los importantes logros de la historia.
Esta constitución fue realizada en tiempo de transición, de una economía agrícola a una
civilización industrial, donde se presentaban diferentes problemas económicos, sociales
y políticos a los de la tercera ola o la nueva civilización, permitiendo aun así la
modificación a los requerimientos actuales. ¿Entonces será este proceso de cambio
necesario?, No tan solo es necesario, sino que debe abarcar la Constitución de los
Estados Unidos y la Legislación de todos los países..
Abrir el sistema a un mayor poder de las minorías y permitir a los ciudadanos
desempeñar un papel más directo en su propio gobierno son tareas necesarias, pero solo
representan una parte del camino. Lo que llamamos ahora Democracia surgió solo de la
carga de decisiones las cuales rebasaron súbitamente la capacidad de la vieja élite para
manejarla. Unas generaciones nacen para crear una civilización, otras para mantenerla.
Las generaciones que desencadenaron la segunda ola de cambio histórico se vieron
obligadas, por la fuerza de las circunstancias, a ser creadoras. Montesquieu, Mills y
Madison inventaron la mayor parte de las formas políticas que todavía aceptamos como
naturales. Apresados entre dos civilizaciones su destino era crear. Hoy, en todas las
esferas de la vida social, nos enfrentamos con la necesidad de crear nuevas formas de la
tercera ola, sin embargo, en ninguna parte es la obsolencia tan manifiesta o peligrosa
como en nuestra vida política. Incluso las personas que son audazmente innovadoras en
su propio trabajo, parecen petrificadas ante cualquier sugerencia de que nuestra
constitución o nuestras estructuras políticas estén anticuadas y necesitan ser sometidas a
una revisión radical. A la inversa, tenemos en toda sociedad una periferia de
pseudorrevolucionarios, empapados en los supuestos anacrónicos de la segunda ola,
para los que ningún cambio propuesto es bastante radical. Mucho depende de la
flexibilidad de las élites de hoy.
INTRODUCCION
Hace 10.000 años atrás, la Primera Ola de cambio de la historia impulsada por la
revolución de la agricultura transformó a los primitivos cazadores y recolectores en
sociedades de campesinos en la cuales la productividad dependía principalmente de la
fuerza animal y humana, del sol, el viento y el agua.
Hace 300 años atrás la revolución industrial desencadenó la Segunda Ola de cambio en
la historia, dando lugar a una nueva civilización centrada en las industrias y la
producción a gran escala donde la productividad estaba dada por las máquinas, el
hombre y la interrelación entre ambos.
Hoy somos protagonistas de la Tercera Ola de cambio de la historia, la cual está dando
origen a una nueva sociedad que valora por sobre todo la información, el conocimiento
y la creatividad, y donde la productividad dependerá de nuevas tecnologías que
permitan al hombre hacer menos y pensar más.
Este es un análisis del libro La Creación de una Nueva Civilización, y fue realizado con
la finalidad de interpretar y expresar las ideas relacionadas con los hechos Políticos,
Económicos, Sociales, etc., que se han suscitado desde los comienzos del desarrollo
social humano en manos de la Primera Ola y han influido, tanto negativa como
positivamente, a las sociedades del mundo, específicamente en el siglo XX y el naciente
siglo XXI.
Esperamos que este trabajo cumpla con el objetivo de una completa evaluación de los
sucesos antes mencionados y pueda satisfacer las expectativas acerca de lo que exigirá
mañana la nueva civilización naciente.
República de Venezuela
Universidad de Carabobo
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
Valencia
Sociología de las Organizaciones
La Creación de una nueva Civilización
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