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'SEMANARIO CIENTÍFICO. LITERARIO Y ARTÍSTICO
HENDRICKA STOFFEIiS. (Retrato do Rembraadt.—Grabado de Jonnard)
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
738
SUMARIO
TKITO: Madrid, por Knsabjil,— Cosas del dia.—¿Qué es
el cielo? (poesía), por Antonio Osete.—Nuestros grabados.—Moralejas, pjr Estanislao Maestre. — Lecturas,
yoc Clurín.—Diversiones públicas, por A. Sánchez Pétez.—Vida y muerte, por el Abate J. de Monfort.—El
principio de la vida y el ¡Homo Sapiens!, por Federico
Oliveras y Rosales (continuación.)
GRABADOS: Hendricka Stoffels. — San Petersburgo: La
Perspectiva Newsky, La muerte del Czar: El pueblo
leyendo el parte oficial. O^cio de Difuntos en la Catedral. Misa de Difuntos en el Mercado.—Brando iCórceg-a''.—Iglesia de San Victor (Marsella),—Las primeras I osas.—'Una voz repetía en el silencio de la noche:
"—El mundo es vasto",—Romanza nueva,—Arte industrial,—El faro.
MADRID
Comienza el invierno.—Iioa poetas.—IiO que se veía venir.—Bula masa d é l a sang:re.—I<a diosa Cibeles.—
lias reformas y los alcaldes.—Uno como pocos.
L invierno, adelantándose á la fecha que le
E
marca el almanaque, ha comenzado en
Madrid después de un otoño dulce y apacible,
y ya hierve, al anochecer, en los salones aristocráticos el agua que llena la argentada tetera
donde van los elegantes á buscar, después de
paseo, la taza del aromático y confortable liquido, que se sorbe con gusto entre las malicias de la murmuración benévola.
Nuestros padres tomaban chocolate al declinar el día y antes de rezar el rosario, y nosotros preferimos el te y un poquito de murmuración, con lo que tendremos de hacer más
larga parada en el purgatorio, si Dios, que
es muy misericordioso, no lo remedia.
Con las tertulias vespertinas, las sesiones de
los cuerpos legisladores y los turnos del Real,
ha vuelto la animación de la vida madrileña, y
—cosa rara en un fin de siglo tan prosaico—ha
comenzado concediendo atención á los poetas,
porque se venden muchos tomos del libro de
Grilo titulado Ideales, pagando por cada ejemplar cinco duros, y se leen y se elogian las
poesías que otro insigne poeta andaluz, Manuel
Reina, ha reunido en un precioso libro titulado
La vida inquieta.
Esto prueba que no tenían razón los sabios
precoces que decían, no hace mucho, en el
Ateneo, que la forma poética estaba llamada
á desaparecer, y demuestra que la poesía
existirá mientras haya corazones y almas sensibles en el mundo. Inglaterra ha avanzado
en el camino de todos los progresos, sin dejar
de saborear los versos tiernos y delicados de
Tennyson, cuyos poemas y leyendas no faltan
en ningún lugar verdaderamente británico.
Francia, en medio de las rudas luchas en que ha
estado empeñada en lo que va de siglo, ha tenido tiempo para escuchar y aplaudir á Víctor
Hugo y para extasiarse con Alfredo de Musset. Italia nos ha encantado con Leopardi, y
de las nieblas de Alemania nos han venido sin
cesar los ecos dulcísimos de la poesía.En lapatria de Lope y de Calderón podrá haber épocas en que sea mayor ó menor el entusiasmo
por los poetas; pero no se extinguirá nunca el
culto á los que nos han proporcionado tantas
satisfacciones y tantas glorias; y en la cuenta
que la historia abra al siglo xix los nombres
de Quintana, de Alberto Lista, de Juan Nicasio Gallego, de Zorrilla, de Hartzembusch,
de García Gutiérrez, de Tassara, del duque de
Rivas, de Nicomedes Pastor Diez, de Selgas, de Campoamor, de Núñez de Arce, de
Bernardo López García, de Manuel del Palacio, de Grilo, de Reina, dé Ferrari y de otros
muchos, arrojará saldos en favor de un tiempo
en que no se ha olvidado un solo momento el
culto á la poesía, y en el cual el cantor de la
oda á la Imprenta fué coronado en el Senado,
y el evocador sublime de las ruinas y de las
tradiciones de la patria recibió honores reales
en el palacio encantado de la Alhambra, por
él tan maravillosamente ensalzado,
Estas noches se representa El Irovador en
el teatro de Novedades, ante un público numeroso que aplaude entusiasmado á Leonor y
á Manrique; y al escuchar los aplausos arrancados por los versos sublimes de uno de los
genios más inspirados del romanticismo se
puede decir: —¡Aún hay patria,
Veremundo!
*%
La política ha comenzado con vientecillos
de fronda que animan los .palacios donde discuten y deliberan los cuerpos legisladores; los
periódicos discuten demasiado personalmente
cuestiones que no debían salir de los límites
del interés general, y esto crea un malestar
que perturba relaciones que, aun entre adversarios, han tenido un carácter de cordialidad y
de cortesía que nos han envidiado siempre los
extranjeros.
En las cortes españolas no se han presenciado, ni aun en los tiempos de mayor exaltación de las pasiones, escenas tan violentas
como las promovidas en la Cámara portugue
sa por un diputado que, sin respeto á su investidura de representante del país, ni á su carácter de sacerdote, ha arremetido á puñetazo
limpio contra los consejeros de la Corona. En
nuestra prensa no son, por fortuna, frecuentes
esos ataques personales que vemos en la de
otros países, y que penetran hasta en la vida
privada del adirersario, y que hacen de la
existencia un continuo campo de batalla, sin
que se pueda vivir de otra manera que con el
arma al brazo ó con el papel sellado dispuesto
para acudir á los tribunales de justicia.
Y, aunque la pasión de un momento perturbe estas buenas costumbres, volverán á restablecerse después del ardimiento, porque están
en nuestro carácter y en nuestro temperamento y porque á todos nos convienen.
No hace mucho tiempo señalaba yo en estas
modestas crónicas mías los peligros á que corría la prensa de gran circulación exagerando
su papel de censora y de moralizadora de la
sociedad y queriendo forzar, con la mejor
buena fe, los sucesos, á fin de mantener siempre en tensión los espíritus, proporcionando
diarias emociones. Los resultados no se han
dejado esperar, y se están viendo estos días
las consecuencias de unir á las censuras contra abusos arraigados en las costumbres y que
deben condenarse enérgicamente los nombres
de personas.
Se puede y se debe combatir el juego; pero
yo creo que no le es lícito á ninguna publicación citar los nombres de los jugadores y de
las cantidades que han perdido, porque esto
ya no es atacar al vicio, sino á la persona.
A la Hacienda española se la defrauda de
mil maneras, No hay propietario, por rico y
acaudalado que sea, que si puede ocultar unas
cuantas tierras para que no paguen contribu
ción no lo haga; no hay quien no ponga enjuego ardides é influencias para pagar una cuota inferior á la que le corresponde; las prescripciones acerca de los sellos en los recibos,
cuentas y contratos se eluden casi siempre por
tácito acuerdo entre los que contratan ó entre
los que cobran y pagan. No hay dama, por linajuda que sea, que al llegar el otoño no haga
algo de contrabando en la frontera, procurando pasar de ocultis las galas y las ropas que
con perjuicio de la industria nacional compró
en el extranjero.
Y á los municipios les sucede lo que á la Hacienda en general: todo el que puede se hace
matutero, procurando eludir el pago de consumos.
Este es un grave defecto de nuestro carácter
nacional que redunda en perjuicio de los intereses generales del país, que si no cobra lo que
necesita, no puede atender á sagradas obligaciones. Hay, pues, que censurar los abusos,
que procurai- por todos los medios buenos corregirlos y remediarloSj modificando las costumbres y haciendo comprender que el bien de
todos y el bien de la nación están por encima
de los intereses particulares, y que no puede
haber pueblo bien administrado y bien regido
si los ciudadanos no inspiran sus actos en el
cumplimiento de sus deberes.
Pero querer hacer á uno solo ó á unos pocos lo que es defecto de todos, esto no puede
dar lugar á otra cosa que á ruidos y á escándalos que á todos nos conviene evitar.
En España, que se sufren pacientemente muchas cosas, no se sufren con resignación las
imposiciones, vengan de donde vengan, pareciéndonos algo á los griegos, que se cansaron
de Arístides á fuerza de oírle llamar el Justo,
Por justo, por magnánimo, por sabio que sea
un hombre, como oigamos hablar mucho de él
nos molesta, Por buenos, por prudentes y de
conveniencia moral y material que sean los
consejos que nos dan, nos sublevamos si nos
los dan á diario y con tono de sermón.
Todo esto será muy malo, y sería mejor que
fuéramos más dóciles y apacibles, dejándonos
llevar por el buen camino, por donde desean
conducirnos los que desinteresadamente se empeñan en nuestra perfección; pero, como dice
nuestro pueblo, lo que está en la masa de la
sangre no puede contrarrestarse, y, al ñn y al
cabo, nos domina y avasalla.
»
* *
Y lo mismo sucede en las cosas grandes que
en las cosas pequeñas. La fuente de la Cibeles
está muy mal donde actualmente se halla; pero
basta que el Ayuntamiento haya decidido cambiarla para que todo sean burlas y cuchufletas
contra la corporación municipal, que tenía, en
verdad, otros asuntos más interesantes en que
ocuparse.
Cuando la mitológica diosa, que desde su
carro de piedra tirado por leones ha presenciado tantos y tan trascendentales sucesos de
la coronada villa, ocupe el lugar que se le destina, estará mejor que al lado del Ministerio de
la Guerra y en el abandono que la dejó la demolición de la Inspección de Milicias. Quizá
entonces guste la reforma y se aplauda; pero,
mientrastanto, no han de faltar censuras, como
cuando se abrió en el Parque de Madrid, antiguo sitio del Buen Retiro, el paseo de coches,
que es hoy una de las bellezas de la capital, y
como cuando se prolongó la Castellana.
Si no se hubieran desdeñado las protestas y
declamaciones de muchas gentes, estarían todavía en pie los conventos de la Merced, Agustinos, Recoletos, la Victoria, San Felipe el
Real, Espíritu Santo, San Bernardo, Capuchinos de la Paciencia, San Felipe Neri, Agonizantes de la calle de Atocha, Monjas de Constantinopla, la Magdalena, los Angeles, Santa
Ana, Pinto, Caballero de Gracia, las Baronesas y muchos más que se han derribado después de 1836 para hacer plazas, mercados y
edificios públicos y particulares.
Lo que hay es que, para hacer reformas, los
municipios y los alcaldes necesitan tener autoridad bien ganada y nombre de prestigio y
respetabilidad como la tenía el inolvidable don
Joaquín Vizcaíno, marqués viudo de Pontejos.
Aquél fué un alcalde de verdad, salido, como dice Mesonero Romanos, de la parte más
culta, ilustrada y vital de nuestra sociedad,
conocedor práctico de los deseos y necesidades de la población, observador diligente de
los adelantos de otras naciones, dotado de una
mirada certera, de un instinto de buen gusto
y de un don de autoridad irresistible, de una
franqueza y caballerosidad de trato singulares,
sin concejales á quienes adular para que no le
diesen disgustos, sin vanidad que satisfacer y
sin otras miras que las del bien público.
Por eso pudo hacer tantas cosas buenas y
útiles para Madrid en el tiempo demasiado
breve en que fué corregidor de la villa; pero
hombres como D, Joaquín Vizcaíno no abundan, y, aunque haya algunos, no se prestan á
ir al destartalado caserón de frente á la torre
de los Lujanes, que tanto necesita ser venti:i3do..'...,::'.;,
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];•
KASABAL
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
COSAS DEL DÍA
RECUERDOS DEL CZAR ALEJANDRO III
El czar Alejandro III habrá de figurar, sin
duda, en la historia en lugar muy preeminente, pues hizo mucho y bueno, y, en cambio,
habló poquísimo.
Subió al trono ignorándose por completo qué
tendencias abrigaba: sabíase únicamente que
era hombre de carácter muy serio, esposo ñel
y buen padre de familia. Durante la guerra
con Turquía (1877) se había distinguido mandando el cuerpo de ejército de Rustchuk, aceptando sin replicar un papel poco airoso, pues
su misión debía limitarse á contener
con 50,000 hombres al formidable
ejército otomano, cubrir el sitio de
Plevna y mantenerse á la defensiva,
á las órdenes del Gran Duque Nicolás. Con todo, pudo, á pesar de ello,
alcanzar alguna gloria, como cuando se apoderó de Rasgrad y de Eski
Djama; mas ni aun así logró prendarse de la guerra. Le impresionaba
más la vista de un convoy de heridos
que los favores de Belona.
Terminada la guerra, continuó dirigiendo la publicación de la Colección de Sebastopol, repertorio de
narraciones hechas por los supervivientes del famoso sitio, y de los voluminosos tomos de la Sociedad imperial de historia de Rusia, cuya
presidencia ejercía, al mismo tiempo
que, en otro orden de trabajos, preparaba el renacimiento de la flota
del mar Negro, gloriosamente echada á pique por los rusos en 1854 para
cegar el puerto de Sebastopol, El
Czarevitz Alejandro publicó, con dicho objeto, un artículo en el Golas,
abogando por la construcción de
cruceros y torpederos en lugar de
los estrafalarios popovki, barcos de
hierro redondos é inútiles, invención
del almirante Popof. Y al escribir el
artículo, obedecía el futuro czar al
sentimiento popular de los rusos,
exasperado ante la amenaza de una
intervención de Inglaterra, Alemania y Aus
tria para obligar á Rusia á conformarse con lo
acordado en el tratado de Berlín, es decir, con
aquel imperdonable escamoteo de lo pactado
en el tratado de San Stéfano entre Rusia y Turquía, como resultado de la victoria de aquélla.
Porque lo que hizo Bismarck en Berlín con
Rusia (para agradar á Inglaterra y fastidiar al
czar) fué un verdadero timo... diplomático, que
Rusia no podrá perdonar jamás, jamás.
Cesó la guerra de Rusia con Turquía y empezó la guerra de los nihilistas con el czar.
Alejandro II, que no se distinguía por la fijeza
de sus opiniones, varió una porción de veces
de política: ora apelaba á la represión, ora á
las concesiones. Por fin, avínose al parecer de
Loris Melikoff (aquel talentudísimo general,
armenio, que se había ilustrado derrotando á
los turcos en Erzerum y exterminando la
peste en Astrakán), y aceptó el plan de reformas que le sometió: agregación al Consejo de
Estado de una Comisión General, compuesta
de representantes de los Consejos Provinciales
y de los principales municipios, nombrados
unos por el Gobierno y elegidos otros por las
respectivas corporaciones. El día 13 de marzo
de 1881, el czar decía á la princesa luricowska:
"Acabo de firmar un papel que espero producirá buena impresión y hará comprender á
Rusia que le concedo todo lo posible". Dos
horas después el czar caía despedazado por las
bombas nihilistas. Así murió el que emancipó
á los siervos, el que libró del yugo otomano
á los cristianos del SE., el que por la mañana acababa de firmar una Constitución para
Rusia.
En tan terribles circunstancias subió al poder Alejandro III. Tal era el terror que reinaba en la corte, que el reciente czar hubo de
apresurarse á designar á su hermano Vladimiro como regente, en caso de una nueva des
gracia, mientras llegaba á mayor edad su hijo,
que sólo contaba á la sazón trece años,
Alejandro III, sin embargo, quiso respetar
la voluntad de su padre, y envió el proyecto de
Constitución á informe del Consejo de Estado,
Los consejeros se dividieron: unos votaron en
pro y otros en contra, después de una ardiente discusión. Todo el peso de la resolución recaía, pues, por entero sobre el nuevo reinante. Estaban contra la Constitución el ministro
Pobiedowostsef y el influyentísimo periodista
Katkof. El pueblo ruso, receloso siempre de
innovaciones, tradición alista empecatado, se
mostraba contrario á la reforma; los liberales
739
medidas; purificóse el personal escolar, y se
les puso un inspector, de quien depende la concesión de las becas. Con todoi no hay que creer
que hayan sufrido por eso los fueros de la ciencia ni haya disminuido el concurso de estudiantes: eran éstos, en 1877, cosa de 5,000; en 1886
llegaban á 14,000. Igual proporción se observa
en los Institutos ó Gimnasios, con la curiosa particularidad de hallarse matriculadas en
ellos 86,000 señoritas. En 1877 había 464 gimnasios. Ese número es hoy de 1,016, habiéndolos hasta en la frontera de la China y en el Turkestán.
La instrucción primaria ha alcanzado proporcional desenvolvimiento.
En hacienda hizo el difunto czar admirables
BRANDO (CÓRCEGA.)
formabanuna ínfima, aunque ilustradísima, mi- cosas: favoreció la fundación de un Banco tenoría. Y además.., ¿quiénes eran los liberales? rritorial de los nobles, de grande utilidad á
¿Eran los que se contentaban con una modes
los propietarios, que con la emancipación de
tísima reforma? ¿Eran los que suspiraban per los siervos se veían en apuros para hacer culel régimen representativo? En cuanto á los ni
tivar las tierras, y de un Banco territorial de
hilistas, no rezaba nada con ellos, pues ya de
los labradores, que ayudó á los campesinos á
cían que su aspiración no era reformar, sino pagar á los antiguos señores la redención de la
destruir, volver la sociedad al estado amorfo, servidumbre. Así consiguieron quedar absolupara que sufriese una nueva cristalización... ó tamente libres de todo gravamen más de 3 mino la sufriese.
llones de labradores,
En 1884, el czar suprimió la capitación (imMucho meditó el czar; muchos consejos oyó.
Por fin, tomó su resolución: no haría conce- puesto ruso establecido en España con el nomsión alguna, no disminuiría en lo más mínimo bre de cédulas personales) para los contribusu poder autocrático. Así decía el manifiesto yentes más pobres.
imperial del 11 de mayo. El día 14, el Comité
En 1886, el czar había distribuido á 190,000
Ejecutivo nihilista hacía saber que aceptaba el familias, procedentes de las provincias más sodesafío. Desde 1881 á 1884 menudearon los brecargadas de población, 1,200,000 hectáreas
atentados de los nihilistas. Por fin, se consi
del patrimonio imperial. Estas medidas y su
guió domarlos, y el último decenio transcurrió comportamiento, cuando el hambre de 1892, le
tranquilamente, aunque sería inexacto decir valió el honroso nombre de el czar de los camque el nihilismo ha quedado aniquilado.
pesinos.
En el terreno de los progresos materiales no
Ha muerto el emperador que no quiso conceder una Constitución, y se da el caso singu- ha sido menos fecundo el reinado del difunto
lar de que 100 millones de hombres lloren czar. A su advenimiento contaba Rusia con
22,000 kilómetros de vías férreas: hoy cuenta
amargamente su pérdida,
El czar Alejandro III fué, en efecto, la más con 30,000, sin concluir la línea finlandesa, la
acabada personificación del autócrata: la pren- línea transcaucásica, ni la línea transibérica.
sa quedó sometida al régimen de tres adver- Esta última pondrá eú comunicación á Moscou
tencias; después de haber incurrido en las tres, con el Pacífico, y tendrá triple longitud que el
el periódico es objeto de previa censura, y famoso transcontinental norteamericano.
No hablamos de los progresos alcanzados de
puede ser suprimido por resolución ministerial.
Los Consejos provinciales, ó semstva, creaCON RAZONÍ
dos por Alejandro II, quedaron subordinados
Aun con capa y pantalán,
á los gobernadores.
chaleco y sombrero íiongo,
•
Los Ayuntamientos rurales dependieron de
seréis feos con razón
:,
un funcionario administrativo, el natchalisck,
si no empleáis el Jabón
«•;>
jefe de cantón.
de los PRINCIPES DEL CONGO.
Las Universidades fueron objeto de severas
Víctor Vaissier, place de l'Opíra, 4, París.
SAN PETERSBURGO: LA PERSPECTIVA NEWSKY, CON EL ALMIRANTAZGO EN ÚLTIMO TÉRMINO
PALACIO DE PETERHOFF
LA MUERTE DEL CZAR
EL PUEBLO DE SAN PETERSBURGO LEYENDO EL PARTE OFICIAL EN LOS PÓRTICOS DEL MERCADO
SAN PETERSBÜRGO: OFICIO DE DIFUNTOS EN LA CATEDRAL DE SAN ISAAC
MISA DE DIFUNTOS EN EL MERCADO
742
la organización del ejército y la marina, por
requerir más espacio del que disponemos: baste decir que, en pie de paz, el ejército se compone de 751,000 soldados y 30,574 oficiales y
clases, 140,000 caballos y 35,000 carruajes.
Con las primeras reservas, el efectivo llega á
millón y medio, pudiendo, gracias al sistema
de movilización, aumentarse en pocos días con
la segunda reserva. El armamento, las fortificaciones, la higiene, están al nivel |de los países más adelantados. El servicio total en activo y en la reserva dura diez y ocho años.
La autocracia del czar tuvo ancho campo en
que ejercerse con la rusificación de las provincias de frontera (Finlandia, Polonia, las
provincias bálticas); procedimiento que cada
uno apreciará según su criterio. Sin embargo,
los alemanes, que son los que más gritan, deberían acordarse de su germanización de Alsacia-Lorena. También se quejan bastante los
4.700,000 judíos que hay en Rusia. La rusificación, discutible en punto á su bondad en las
antiguas é ilustres nacionalidades que hemos
citado arriba, ha producido, en cambio, los
mejores resultados en las inmensas comarcas
rusas del Asia Central y el Turkestán.
La política exterior del czar ha estado basada asimismo en la más ¡pura autocracia, unida
auna habilidad de primer orden. Alejandro III
no podía olvidar la jugarreta de Bismarck en
el Congreso de Berlín; el escamoteo del botín
de Turquía, la atroz rapiña de las victorias de
Skobeleíf y de Totleben. La partida había sido
más que serrana: en lugar de las brillantísimas
ventajas consignadas en el tratado de San Stéfano, se obligaba á Rusia á contentarse con
una miserable rectificación de su frontera de
Besarabia, mientras que el Austria é Inglaterra, que habían mirado los toros desde la barrera, se calzaban respectivamente con la Bosnia y la Herzegovina y Chipre, y que, para
colmo de irrisión, aquellas ingratas nacionciUas libertadas por los rusos, Rumania, Serbia,
Bulgaria, volvían la espalda á aquel á quien se
lo debían todo, para seguir las inspiraciones
de Viena.
A pesar de ello, aún consintió Alejandro III
en renovar en 1884 (en Skierniewice) el pacto
de los tres emperadores, pero no como antes,
sino garantizando á Bismarck la neutralidad
de Rusia solamente en el caso de una guerra
de Alemania sola contra Francia; neutralidad
que tanto le había valido á Bismarck en 18701871, y á la cual correspondió con su zancadilla del Congreso de Berlín en 18''8.
Realmente, lo mismo Alemania que Austria,
abusaban de la paciencia del czar, y ya á éste
comenzaban á atufársele las narices con las
insolencias de Bismarck. Resultado: la reanudación de las relaciones diplomáticas con
Francia (otoño de 1886). Como la neutralidad
benévola de Rusia, pactada en Skierniewice,
finía en 15 de septiembre de 1887, quiso aprovechar Bismarck la ocasión para armar camorra á Francia, jurando que esta vez le había
de dar una sangría suelta. Buscóle, en consecuencia, las cosquillas por todos los medios;
Alejandro III se enteró, ó le enteró el embajador francés M. Laboulaye, dispertándole á
altas horas de la noche. El gigante se levantó
de la cama, tuvo á menos decirle nada á Bis
marck, y envió una carta autógrafa al emperador Guillermo, por conducto de un ayudante. Guillermo se dio por convencido, y mandó
á Bismarck pusiese en libertad á monsieur
Schnabelé, motivo de la querella.
Bismarck, bramando de furor, quiere vengarse, y hace una guerra de bajo vuelo á Rusia, hasta que, desesperado, forma la Iriple
Alianza (marzo de 1887.)
El día 18 de noviembre, el czar, obligado
por una ceremoniosa promesa, va á Berlín, y
Bismarck tiene la barra de solicitar una audiencia de Alejandro III. Bismarck, que había
tomado el pelo al Austria con la cuestión de
los ducados, que se había quedado con Napoleón III en la entrevista de Biarritz, y había
reventado á Alejandro II en el Congreso de
Berlín, creía, sin duda, rifarse á Alejandro III
(y perdónesenos lo bismarckiano del lenguaje);
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
pero el grande acróbata se encontró con la
horma de su zapato, y el canciller de hierro
se topó con un gigantazo de acero. El grande
hombre salió de la entrevista con una cara
más larga que la Cuaresma.
Nuevas insolencias contra Alejandro III en
1888. "Nosotros los alemanes sólo tememos á
Dios", decía con majeza el canciller de Guillermo I; y Francisco José felicitaba al prínci
pe de Bulgaria, Fernando de Coburgo.
Las cosas caen del lado á que'se inclinan.
Rusia y Francia debían acabar por entenderse
y se entendieron. Mientras Bismarck, jefe supremo de la Banca alemana, ordenaba que no
se admitiesen como garantía de nada los valores rusos, Francia cubría en 1887 un primer
empréstito ruso de quinientos millones, repitiéndose la cosa en 1889 y 1890: total, tres mil
millones de francos de dinero francés, La republicana Francia y Alejandro III se entendieron
perfectamente. Francia se había encontrado
aislada desde Sedán; Rusia se había visto sola
desde 1887 á 1891: en julio de este año, cuando la
escuadra francesa fué á Cronstadt, quedó constituida la ALIANZA franco rusa, alianza pacífica.
Un capricho de Alejandro III hubiera podido
desencadenar la guerra, en la más firme seguridad de contar con el írenético entusiasmo
de Francia. El czar (el buen gigante), despre
ció los ladridos de los gozquecillos, y se mantuvo sereno: no quiso la guerra. Cosa que Eu
ropa le debe agradecer. Hasta 1891, la paz
había estado á merced de un Bismarck, de un
Crispí, de un Stambuloff; desde 1891 estuvo
en manos del czar. Y el czar la conservó, y
por eso su muerte ha sido sentida no solamente en Rusia y en Francia, sino también en el
mundo entero, por cuantos se precian de hu
manitarios.
Sin exagerar nada, puede decirse que Alejandro III ha realizado el ideal de un rey cris
tiano á la antigua y de un soberano patriota á
la moderna.
¡Descanse en paz el buen gigante!
escena Hendricka Stoffels, aldeana de Ransdorp, & quien
algunos ¡laman la mujer de Rembrandt. No era tal, sino la
niñera de Tito, el único superviviente de los hijos habidos en Saskia.
La primera vez que se oye hablar de Hendricka es con
ocasión de declarar como testigo, en cierto litigio sostenido por Rembrandt, en 1649. En 1654, Hendricka tiene
una hija, á quien Rembrandt pone el nombre de Cornelia,
en memoria de su madre. Desde entonces, la aldeaniUa de
Ransdorp ocupa encumbradísima posición en el arte, figurando en diversos cuadros del mago, amén del retrato que
reproducimos ho)- y cuya fecha es de 1654.
No tenía Hendricka nada de bonita; pero su rostro era
gracioso y franco. No sabía leer ni escribir; mas esto no
fué obstáculo á que al llegar los terribles días de la quiebra de Rembrandt se condujese con admirable abnegación
y valor; en su testamento, Rembrandt la legitimó como
esposa. La conducta de Rembrandt puede explicarse, sabiendo que Saskia le dejó usufructuario de sus bienes
mientras no contrajese segundas nupcias.
Ese retrato de Hendricka fué comprado, ne ha mucho,
en 5,500 libras esterlinas por Mr. Mac-Ewan, y donado á
la Galería Nacional de Escocia.
MARSELLA.—BRANDO
La iglesia de San Víctor, cerca del fuerte de San Nicolás, es el único monumento medieval que haya quedado
en Marsella. Esta iglesia es lo último que subsiste de un
antiquísimo é importante monasterio fundado por San
Casiano en el siglo v y destruido por los sarracenos. En
1040 fué reedificado, pero solo en parte, restaurándolo
por completo; en 1350, el papa Urbano V, que había sido
abad de San Víctor. El papa le dotó de altas y cuadradas
torres que dan al templo el aspecto de una fortaleza,
como si Urbano V pensara en la posibilidad de que a'gún
día tuviese el monasterio que sostener un sitio.
Esta iglesia contiene unas catacumbas donde es fama
que pasó Lázaro, el resucitado, los últimos días de tu
segunda vida, y se honra también con una vieja imagen
negra de la Virgen, atribuida á San Lucas, aunque algunos críticos se empeñan en que es obra de un hábil escultor bizantino.
Brando, en Córcega, á 10 kilómetros al N. de Bastía,
y á corta distancia del mar (en la costa oriental de la
isla), es una villa pintorescamente situada al pie de unas
hermosas montañas. Extráense de sus canteras bloques
de caliza para baldosas; prospera la industria de las conservas de tomate, y en sus cercanías hay una cascada y
unas magníficas grutas de estalactitas,
ARTE INDUSTRIAL
¿QUÉ ES EL CIELO?
Me preguntas con afán:
— ¿Qué es el cielo?— y yo, poeta
de imaginación inquieta,
cometer temo un desmán.
Pero, por saciar tu anhelo,
fuera ciencia, en esto vana,
te diré con frase llana
lo que para mí es el cielo.
Cendal de bordado tul
que nadie á medir alcanza;
bello como la esperanza
y, como la mar, azul.
Esas alígeras nubes
blancas, rosadas y oscuras
son aéreas cabalgaduras
donde viajan los querubes.
Y ese sol, que lleva en pos
tanta luz y tanta vida,
es una piedra caída
de la corona de Dios.
ANTONIO OSETE
NUESTROS GRABADOS
Reproducimos hoy aTgunas notables obras de raetalistería adquiridas recientemente por el Museo de Birmingham en la venta de la colección Magniac. Uno de los
objetos más notables es una cerradura de cofre de hierro
cincelado, obra de 1480, la cual constituye un peregrino
ejemplar de cerrajería gótica. En la división del centro hay
un dosel saledizo decorado con una preciosa tracería que
supera el grupo de Crucifixión, y debajo una estatuíta de
Santiago. Igua'mente notables son los relicarios de plata
sobredorada y de cristal de roca, la urna de plata y los
objetos de asperón 6 terre de pipe de Flandes.
La mesa, la arquimesa y el bufete son obras modernas, salidas de los talleres de Collinson, de Londres.
MORALEJAS
Fué á sacarse una muela Paco Anglada,
y le rompió el dentista una quijada;
y por meterse un diente Cosme Anchía,
le estropeó el dentista media encía.
Aprende aquí, lector, y, aunque te duela,
ni "metas" diente ni te "saques" muela.
Por ser D. Lucas Sánchez un bolonio,
harto dice que está del matrimonio;
y D. Casto Godínez, que no es lerdo,
dice que se casó no estando cuerdo.
Esto del matrimonio es una cosa
que suele resultar muy desastrosa.
HKNDEICKA DE S T O P F E L S
Retrato de
Remhfandt
Han hecho notar los críticos que en cada periodo de la
carrera de Rembrandt ha Influido poderosamente una mn]er: su madre, su hermana, su esposa, Saskia van Ulenburg, representada esta última en la Mujer de Sansón, la
Reina Artemisa (que tenemos en nuestro Museo del Pirado) y Cleopatra.
Después de la muerte de Saskia, en 1642, aparece en
Luchando con la res muere un torero,
y conmueve su muerte al mundo entero;
pero se muere un infeliz maestro,
y nadie le dedica un padrenuestro.
Sólo los cuernos privan, Lulio amado.
Quien difunde la lus, muere ignorado.
ESTANISLAO MAESTRE
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
LECTURAS
Hay dos modos de relación internacional
literaria: uno que puede ser útil en los resul- !
tados, pero no siempre es puro en los medios, j
y otro que es sincero, desinteresado y eficaz \
en todo y por todo. Sucede, á veces, que un i
mediano escritor, ó aficionado, extranjero, co- |
noce, por ejemplo, nuestra lengua, y quiere |
aprovechar esta ventaja para crearse una reputación superior á tan débil mérito. Y ¿qué
hace? Empieza á proteger á los pobres litera- i
tos españoles, demostrándoles, cosa fácil, que
por ahí fuera nadie sabe de ellos; pero á tiem- |
po estamos: él va á traducirlos, á anunciarlos, ;
á pregonar sus méritos. Pero... do ut des,
fació ut facías.., el traductor é introductor de
extranjeros en su país, el prcetor peregrinus
de las letras, también es pintor, también escribe en su lengua propia, ó en castellano, novelas, critica, ó lo que fuere, y pretende que
por acá se le aclimate también; y con eso queda establecido el giro mutuo internacional,
para el que no hay aduanas que valgan.
Muchos autores españoles han sido víctimas
de esta clase de industria, dudosamente lícita;
otros la han solicitado, y, merced á ella, tienen en España fama algunos literatos extranjeros que en su país no son nadie, y tienen
cierto nombre en otros países escritores españoles que aquí son bien poco. Pero dejemos
esto, que hoy no se trata de ello, y vamos á lo
claramente lícito; más: meritorio, desinteresado, noble, eficaz y serio. Hay siempre, más ó
menos, en cada nación quien vela por el importantísimo culto de la influencia extraña en
el pensamiento y en el arte nacional, influencia poderosa, sana, necesaria dentro de ciertos límites y guiada por prudente criterio; los
que en un país se cuidan de estudiar el movimiento literario, verbigracia, de otra tierra,
cumplen con un oficio muy útil en la economía
social de cada pueblo, Pero es claro que para
esto se necesitan condiciones harto más raras y difíciles que el conocimiento vulgar de
los idiomas y la facilidad de las comunicaciones. Hay que ser verdadero escritor, hombre
de gusto, de idea original y fuerte, profunda y
delicada, para poder hacer algo de provecho
en esta especie de inoculación de genio extranjero en la sangre nacional, ó para llevar lo
nacional á los extranjeros.
Entre Alemania y España, por ceñirme ya
al caso que ha dado motivo á estas consideraciones, existen relaciones intelectuales literarias de muy antiguo. De muy antiguo hay una
especie de enamoramiento ideal por parte de
Alemania, que vio en España asunto para sus
estéticas lucubraciones hace ya muchos siglos.
De este asunto habla, siguiendo recientes trabajos de un italiano-alemán, Arturo Farinelli,
nuestro insigne Menéndez y Pelayo en el último número de La España Moderna. No he de
repetir yo ahora lo que él dice por cuenta propia, ó siguiendo al joven doctor de Insbruck;
pero sí recordaré, por mi parte, que, según,
por casualidad, acabo de ver en la Bibliotheca
hispana vetus de Nicolás Antonio (Libro VI.
Capítulo XIV), ya la famosa Monja Rosvitha
(sive Rosvida), clarísima virgen sajona, toma
ba por asunto de una de sus elegantes poesías
latinas la pasión de nuestro mártir español el
tierno San Pelayo.
Otro Pelayo (Marcelino Menéndez) es hoy
admiración de alemanes por su pasión científica, que le hace ser cifra y símbolo de todo lo
que nosotros hacemos por nuestras antiguas
glorias literarias, que los tudescos ilustrados
tanto estudian y admiran. Uno de los empeños
más constantes de este Menéndez es demostrarnos con hechos que en Alemania estudian
las letras españolas mejor que por acá, y á
cada ocasión oportuna cítanos ejemplos de li
teratos, filólogos, etc, que más allá del Rhin
se consagran á escudriñar los tesoros de nuestro empolvado ingenio.
Más bien que en los Fastenrath, y otros por
el estilo, debe buscarse esta clase de labor en
' hombres como WallmoUer, que tanto bueno
743
pero es exceso de otra índole el meternos de
repente en una especie de vocabulario que no
sabemos con exactitud á qué fin responde.
Entre lo que Acebedo explica y lo que se
desprende del modo de tratar de los vocablos
que apunta el Sr. Mugica, algo se barrunta del
propósito y plan del libro. Pero ¿no hubiera
sido mucho mejor que el autor mismo nos dijera, antes de comenzar su tarea de pormenor,
cuál era su intento, el criterio á que obedecía
su selección de palabras por orden alfabético?
No nos expondríamos, de haber procedido él
así, á interpretar mal, de modo insuficiente,
Pero no sólo son extranjeros los que fuera por lo menos, su idea.
Yo he creído entender," que el Sr. Mugica
de aquí, en Alemania misma, por ejemplo,
quiere mostrar la utilidad de que se usen con
otra vez, tratan de nuestras cosas.
frecuencia ciertos vocablos
buenos, legítimos, expresivos, que se van arrinconando, ó que nadie ó pocos emplean, ó que no acaban de
adquirir la ciudadanía que
merecen. También se propone llamar la atención acerca
de ciertas cuestiones gramaticales no bien dilucidadas y
que dan ocasión á muchas dudas, perplejidades y vacilaciones en autores de más ó
m e n o s autoridad literaria.
Por último, el Sr. Mugica se
permite también, con los mejores modos, corregir los solecismos y barbarismos que
encuentra en los autores castellanos cuya lectura le es
más familiar, por lo visto. En
general, el Sr. Mugica desempeña felizmente el trabajo
á que parece comprometido;
pero yo creo su opúsculo excesivamente fragmentario ,
incompleto, como hijo de la
casualidad, y, de intento, pobre, escaso. No cabe pensar
que un filólogo tan ilustrado
en letras españolas, como demuestra siempre ser el señor
Mugica, tenga reducido su
caudal de fuentes para el estudio experimental que emprende, á una docena, á lo
más, de escritores, casi todos
contemporáneos y muchos de
ellos más bien hombres de
talento, de imaginación y
IGtiESlA DE SAN VÍCTOR (MARSELLA)
gusto que impecables hablistas, valga la verdad.
Ni Pérez Galdós, ni ArmanTambién hay españoles germanizados, sin do Palacio, ni aun Pereda, pretenden ser grandejar de ser buenos españoles, que van á estu- des maestros ni autoridades en materia de lindiar fuera de España, en Alemania, como por güística, ni siquiera aspiran á que se vea que
allá se estudia, y á ponerse en comunicación han consagrado sus vigilias á velar por el sadirecta, inmediata, con ese noble espíritu tu- grado fuego de la pureza del idioma.
Sus grandes méritos, sobre todo los de Galdesco tan amante de nuestras cosas intelecdós, se fundan en cosas muy diferentes. Por
tuales.
Don Pedro de Mágica es un erudito español eso pierde fuerza el trabajo del Sr. Mugica, que
que hace muchos años vive en Alemania, que toma de Galdós, casi, casi, un ochenta por cienestudia en Leipzig y en Berlín, y que desde to de sus ejemplos, lo mismo cuando se trata
allá nos manda interesantes opúsculos, para de corregir, de presentar dudas y contradicciocuya producción aprovecha las fuentes copio- nes, que cuando se ofrecen casos de empleo
literario de ciertas palabras poco aprovechasas de erudición segura que tiene tan cerca.
El Sr. de Mugica publicó en Leipzig, en 1891, das por los escritores ó no atendidas por la
una Gramática del castellano antiguo, y en Academia,
Sí: la mayor parte de las citas son de GalBerlín, en 1872, un estudio de los dialectos casdós; y el exclusivismo se extrema aun dentro
tellano, montañés, vizcaíno y aragonés.
Ahora, se presenta con un tomito de po- de las obras del mismo autor, pues de las cincas páginas (105) que titula Maraña del idio- cuenta que viene á tener el fecundísimo novema, editado en Oviedo, pero escrito en Alema- lista, apenas aprovecha para su labor el señor
nia. Lleva el opúsculo una Introducción de Mugica más que unas ocho ó diez, si llegan á
Bernardo Acebedo, distinguido poeta y autor tantas.
Respecto de Pereda, igual limitación: tres ó
de muy recomendables trabajos de erudición;
y por cierto que el artículo del Sr. Acebedo cuatro libros de los muchos suyos se citan
es la única explicación que en el tomo se ve exclusivamente, con repetición empeñada. Lo
del propósito y plan de la obra; porque el se- mismo se nota respecto de Palacio Valdés.
El Señorito Octavio, el primer ensayo de noñor de Mugica, sin más preámbulo, empieza
por su cuenta examinando la letra A en cuan- vela escrito por el autor asturiano, cuando
tenía muy pocos años, es una de las obras que
to preposición y como la usan los escritores.
Bien está el huir de enfadosos y gárrulos más cita el Sr. Mugica. Ni para bien ni para
preparativos, de prólogos desproporcionados; mal prueban gran cosa trabajos de esta índole;
ha escrito, verbigracia, de nuestros cancioneros, y que está al frente de una gran publicación
dedicada á las literaturas de derivación romana. Los célebres trabajos de Fernando Wolf
acerca de nuestra historia literaria, ahora se
traducen al castellano con notas de Menéndez;
y la obra importantísima del citado Arturo
Farinelli (italiano enamorado de Alemania y
de España, que escribe como un clásico en español y £n alemár) es ahora presentada al público castellano con lisonjeras recomendaciones por el ilustre catedrático de la Central.
F. Andieotti: LAS PRIMERAS ROSAS
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
746
pues El Señorito Octavio ni escandaliza mucho
con sus descuidos, ni sus novedades, muchas
de ellas provincialismos involuntarios, pueden
animar mucho por la escasa autoridad léxico
gráfica que el mismo Palacio será el primero
en reconocer en su primera novela. También
el que suscribe es honrado varias veces por
el Sr. Mugica con citas de sus escritos; pero
entre el par de docenas, ó cerca, de libros, y
los millares de artículos que ha publicado, el
ilustrado filólogo sólo parece conocer Sermón
Perdido. No cita á Clarín para recordarle sus
defectos, sino para autorizar (menguada autoridad) vocablos que el
Sr. Mugica reputa legítimos y oportunos; pero, sin vanidad, me atrevo
á decir que si hubiese leído más
cosas mías el diligente erudito, tal
vez hubiera encontrado muchas
más palabras que le parecieran
bien, aunque no las autorice la
Academia, ó aunque el uso general las desdeñe ó las olvide.
Y aquí una advertencia: ¿qué
clase de vocablos apunta el Sr. Mugica? ¿Es que olvida el diccionario?
No; porque briscadas, que me toma
de Sermón Perdido, el diccionario
académico lo admite, y otras muchas palabras que toma de Galdós
las usamos los demás también; y
otras el diccionario las contiene.
Repito que la falta de previa ex
plicación del propósito, es, en tan
útil y discreta labor, ocasión de no
pocas confusiones.
Por lo demás, el libro del señor
Mugica demuestra mucha lectura,
buen criterio, y es, como se dice
ahora un poco á la inglesa, una
contribución muy recomendable al
estudio de nuestra lengua viva, ac
tual, pero con el conocimiento necesario de la historia de la misma.
Bien se puede decir, sin adulación, que Maraña del idioma, del
Sr. Mugica, merece figurar en la
librería del aficionado al estudio
del castellano en aquella sección
de libros en que se ven el diccionario famoso de construcción y régimen del americano Cuervo, los
Monumenta
lingucB ibérica de
Hubner, los estudios de Korting,
Diez, Grober y otros de esta índole que el autor de este opúsculo demuestra haber examinado.
CLARÍN
¿Que no hay dinero?
Pues ¿de dónde salen y qué son esas pesetas
recaudadas en el teatro de la Opera, por ejemplo?
Casi todos los diarios de Madrid publicaban,
no ha muchos días, reclamos concebidos, poco
más, poco menos, en los términos siguientes;
"El importe de lo recaudado en el día de
ayer, último de la renovación de abono, ha
sido 85,199 pesetas."
"Los que tienen hechos encargos deben presentarse inmediatamente."
Geraldo Moira: UNA VOZ R E P E T Í A EN EL SILENCIO
DE LA NOCHE: «—EL MUNDO ES VASTO»
A.
<a^-
DIVERSIONES PÚBLICAS
Andan diciendo por ahí las personas bien
informadas que no hay dinero, y tengo muy
buenas razones para sospechar que la noticia
es exacta de todo en todo; pero hay que con
venir en que, si escasea el dinero, abundan las
diversiones, por lo que podrán repetir los madrileños: lo que no va en lágrimas, va en suspiros, ó, á falta de billetes de Banco, buenos
son billetes de cualquier teatrillo por horas:
todos son billetes.
Catorce, catorce son, antes más que menos
(porque en los días festivos se aumenta el nú
mero), las empresas que, solícitas por nuestro
bienestar, nos ofrecen diariamente solaz y es
parcimiento del ánimo, por la corta cantidad
de algunas pesetas.
Y no se crea que á esos caritativos y misericordiosos empresarios les ocurra lo que pasaba al dramaturgo del cuento, que escribía, pero no lo contestaban; los empresarios
requieren de amores al público, y el público
les corresponde.
¡Y tanto como les corresponde! Como que si
no les correspondiese habrían de cerrar sus
puertas casi todos los teatros y dejarlas sólo
entreabiertas los restantes.
Y hacía saber, á continuación, que, desde las
doce de la mañana hasta las ocho de la noche,
se dignaría aceptar las pesetas que el público
humildemente le ofreciera. Supongo, aunque
esto no se decía en el diario, que los aspirantes habrían de presentar una solicitud bien
informada y con recomendaciones y referencias á satisfacción del empresario.
Precisamente en ese día mismo que los periódicos hacían saber que el importe de los
abonos al teatro de la Opera ascenderían, según
todos los indicios, á un millón de pesetas, supimos los habitantes de Madrid que en las primeras horas de la mañana había fallecido de
hambre, en los jardinillos de la Cuesta de la
Vega, un sujeto que no pudo ser identificado y
que permaneció en aquel sitio, durante muchas
horas, sin que le prestase auxilio ningún agente de la autoridad; lo cual nos explicamos todos, calculando que los agentes de orden pú
blico prestarían servicio en los alrededores
del Regio Coliseo para evitar que la aglomeración de señores abonados pudiese producir una
colisión de tristes consecuencias.
Es muy cierto que el teatro de la Opera monopoliza casi por completo la atención de
nuestra buena sociedad, como suelen nombrarla (aun sabiendo que muchas veces ni á mediana llega) los revisteros de salones. Pero aún
quedan, aún quedan para los demás espectáculos algunos residuos de la sociedad buena y
las otras que, para los revisteros, no son buenas, aunque á mí me parecen mejores.
El teatro de la Comedia, donde furciona
Emilio Mario con una compañía excelente; el
de Novedades, en que trabajan la Cirera, González y Donato Jiménez; el teatrito de Lara,
que es, entre los pequeños, el predilecto de los
abonados del Real, para las noches en que no
hay ópera, suelen verse muy concurridos.
Y si hemos de creer (aunque yo no lo creo)
lo que anuncia un repórter sobre el teatro de
la Alhambra, aún han de salir espectadores
para las múltiples y variadas diversiones que
la empresa de ese teatro (ahora Teatro Moderno) prepara.
El repórter á que hago referencia, después
de contar las muchas y muy llamativas distracciones de todos géneros (pornográficas
inclusive) que habrá en el teatro, decía;
"•El teatro de la Alhambra será, seguramente, el punto de reunión de todo Madrid.^
Pues si todo Madrid se reúne en la Alhambra, ¿quién concurrirá á los demás teatros?
Ahí tienen mis lectores un problema tan
difícil de resolver como el de averiguar de
dónde sale el dinero, ahora que no le hay para
nada, con que se mantienen tantas diversiones.
Así decían; asi, inmediatamente;
adverbio
un tanto amenazador, cuya elocuencia no puede ocultarse á la perspicacia de mis lectores.
De ese inmediatamente, precedido del verbo deber, á una coleta en que se dijese, lo
mismo que en las citaciones y emplazamientos
judiciales, de no hacerlo asi, les parará el perjuicio que haya lugar, no hay más que un
paso.
Pues á los muy pocos días de publicadas esas
líneas, leí en los mismos periódicos estas otras:
"Hoy se han recaudado ea la contaduría del
Real (así lo nombran: ellos sabrán por qué)
70,648 pesetas, que, agregadas á las sumas anteriores, componen un total de 364,933.
Esto es, muy cerca de millón y medio de
reales.
Y faltaba, como dice el vulgo, el rabo por
desollar, porque el noticiero agregaba:
"Aumentan los encargos de nuevos abonos."
Esta añadidura, más alarmante, si cabe más
alarma, que el deber presentarse
inmediata
mente del suelto anterior, estaba atenuada y
dulcificada por un aviso cariñoso: era el si
guíente:
"La empresa, accediendo á las súplicas y
deferente á los ruegos de muchos abonados,
ha tenido á bien ampliar las horas de oficina
en la contaduría."
SÁNCHEZ PÉREZ
VIDA Y MUERTE
—¡Mírame! ¡No dejes de mirarme! ¡Me
muero! ¡Sí, me muero!
—No seas niño. No estás tan enfermo como
crees.
¡Sí: estaba enfermo! ¡Vaya que sí! La enfermedad hacía tiempo que germinaba. Joven,
rico, buen físico, simpático, sin padres y sin
que nadie pudiese amonestarle, esperábase que
Pepe Bazán se echase sin reparo en medio de
esa espumosa ola saturada de vicios y libertades desenfrenadas. Veinte años contaba. Sólo
hacía siete meses que su madre había fallecir
<ío! Yi ya olvidado lo que ésta le aconsejó,
echóse sin reparo á frecuentar cuartos de coristas, intimó con ellas, y así resbalando, resbalando, fué cayendo en el abismo horroroso
del vicio. Cansado ya de estas libertades, acarició el pensamiento de visitar á París. Como
no le faltaban recursos, pronto hallóse en la
capital de Francia.
Era Pepe Bazán alto, cabeza pequeña, que
descansaba sobre un cuello de atleta; ensortijado y negro el cabello; ojos parduscos, nariz
grande, pero bien formada; rostro largo y encarnado. Además, vestía elegante; sus movimientos agradables, fino en el hablar, y, poi
747
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
último, tenía la sonrisa en los labios, como demostrando que era alegre y que nunca la tristeza se posesionaba de él. Tal era Bazán antes
de morir su madre.
A pesar de las grandes diversiones que le
proporcionaba París, tuvo deseos de retornar
á España. ¡Sí, su España querida, donde vería
las mujeres graciosas, con ese aire encantador,
con esa vivacidad de movimientos, con esas
miradas fogosas que atraen, que subyugan! En
verdad, las francesas no le habían inspirado
grandes simpatías. Las había de bellas,., pero
les encontraba un defecto, una cosa que él
mismo no sabía qué era, que no podía explicarse.
Así, retornó á España, con desengaños que
comenzaban á marchitarse y con el corazón
lleno de amor, i Amor! ¡Qué grande unas veces, qué hueca otras le sabía esta palabra!
Habla amado y fingido amar. No supo á punto
fijo cuál era lo mejor: lo primero ó lo segundo.
De todas suertes, en uno y en otro caso habíase divertido. [ Cuántas veces y al compás de un
1 pum 1, al momento de destapar una botella
de champagne, había dicho: "iTe amo!" Las
más de las veces, en tales circunstancias, esa
palabra sonaba á hueca. Pero en otras, cuando
había conquistado alguna mujer aventurera,
cuando se hallaba en el hotel y en un cuarto á
solas con ella, decía: —¡Te amo!—Y en verdad
la amaba; pero pronto, bien pronto ese amor
desaparecía y era sustituido por el otro "jTe
amo!"
. ¡Reír! i Amar! ¡Gozar! Ese erael tema de Pepe
Bazán. Todo hombre que no lo pusiese en práctica no era hombre, no tenía noticia de lo que
es la vida. ¿Para qué nos ponían en el mundo?
¿No era limitado el tiempo que en él pasábamos? Pues, entonces, aprovecharlo. Cuanto
más bien lo pasemos, tanto mejor p á r a n o s
otros. ¿Que los vicios y otros excesos desenfrenados nos amenguan la vida? Falso. Cuando
nacemos, ya está señalado el día que nos har
de enterrar; y por mucho que uno haga y desha
ga, que esté enfermo ó no lo esté, de toda^
suertes, tanto el que lleva una vida santa como
el que vive en la inmundicia del vicio, no amenguará ni se prolongará nuestra vida. No hay
manera de hacerle adelantar. El tiempo está
medido.
Con el viaje á Francia modificó no poco su
desarreglada vida. Anhelaba un ser que le quisiese, sin tener que pagarlo masque con amor.
A los pocos días de hallarse en Telreira (1),
vio á muchos de sus compañeros del brazo de
sus respectivas esposas. Esto le causó envidia.
—¿Por qué no casarme?—se decía.—Tal vez
seré feliz.
Se casó con una hermosa mujer. La luna de
miel duró tres meses escasos. Bazán inclinóse
otra vez al vicio; su esposa le reñía; pero todo
era inútil. El gozo que experimentaba con más
dulzura era el llevar una vida desarreglada.
Al año de casarse, su mujer murió á causa del
mal parto. Este hecho enterneció no poco á
Pepe. Intentó corregirse; pero en vano: una
fuerza poderosa le atraía hacia el vicio.
Comprendió que cuanto más deseaba abandonar éste, más se metía en ellodazal espanto
so. Había echado raíces; éstas echaban tallos.
Pues bien: dejar que éstos creciesen sin intentar cortarlos. Así lo hizo. No tardó, sin embargo, en resentirse de las consecuencias.
Bazán se hallaba postrado, moribundo, en
una cama. Algunos golpes de tos salían á cada
instante de su boca, de gruesos labios. Su pelo,
ya descolorido, anunciaba poco tiempo de vida. Sus ojos parduscos no conservaban aquella
vivacidad al mirar: estaban tristes, como barruntando que la muerte hallábase muy cerca
para cerrar los párpados. Su rostro era delgaducho. Aquellas mejillas carnosas y encarnadas, ya no eran las mismas: tan sólo para recuerdo quedaban dos prolongados pómulos,
cubiertos de carne apergaminada. Aquella
barba en abanico, de ensortijado cabello negro, no era la misma: éste era lacio, sin un ri(1) Ciudad convencional, donde hago pasar los sucesos de la mayor parte de todos mis cuentos.
zo, sin una señal que anunciase que había sido
una barba hermosa. Aquella sonrisa seductora,
al igual délo demás, había desaparecido: como
indicio de ello, sólo quedaba cierta tirantez de
labios, que parecían arremangados, pintando
una risa zumbona.
Bazán se moría. Su cuerpo estaba sin vida.
Parecía que la muerte tomaba posesión de él.
—¡¡Vlírame! ¡Me muero! ¡Una mirada!
—Ya te miro. ¿No lo ves?
sus oídos estas palabras como ecos de su desenfrenada vida; pero parecíale no haber ejecutado todo lo que ellas significan. ¡Amar! Sí;
había amado mucho, pero sin fruto, sin tener
un ser que le quisiese, un ser que llorase por
él después de su muerte. ¡Gozar! ¡Vaya si había gozado! Su cuerpo podía darlo á entender.
—Pero si se observa bien,—decía,—si yo hubiese querido, hubiera gozado más, mucho
más.—^ ¡Reir! ¡Cuántas veces había soltado
MistreSB S t a n h o p e F o r b e s : R O M A N Z A N U E V A
—No, porque no siento el calor de tus miradas. ¡Bésame! Tal vez así...
Y la mujer pegó su boca á la de Bazán. Fué
un beso de carne viva, muy prolongado, como
queriendo dar á su amante toda su sangre.
Era la última aventura de Pepe la mujer que
estaba junto á él. Era alta y esbelta, defaccio
nes delicadas y correctas, un poco negros los
labios rojos, frente bonita, la tez mezcla de
rosas y leche de mármol y alabastro, debajo la
cual corría una vida rica y abundante. ¡Era la
última aventura y la última mujer que contribuía á amenguar su vida!
—Eso es. ¡Bésame! ¡Bésame!,..
La aventurera le besaba como había besado
á todos los hombres: con voluptuosidad. El seguía tendido en el lecho, con su tosecilla constante y acompasada, con aquella sonrisa que
parecía reírse de todos los placeres del mundo,
de todas las mujeres que había poseído; de todo
se reía, hasta de su propio cuerpo al verlo tan
raquítico, á causa de haber abusado de la sensualidad. Sí: las mujeres habían concluido con
aquel hombre robusto, con aquel ser de miembros atléticos, del mismo modo que el insecto
come al roble.
¡ Amar! ¡ Gozar! ¡ Reir! Aún zumbaban en
carcajadas estridentes que daban envidia! Y
aún, aún reía, conservaba arremangados los
labios, como mofándose del mundo entero.
—Pero ¿por qué no me besas?
— ¡ Chico! ¡ Si me voy cansando!
¡ Claro! Era una aventurera que había corrido mucho, observaba que su querido iba á morir de un momento á otro, que no volvería á
percibir dinero de él y quería abandonarlo:
que muriese solo, sin una persona que le auxiliase. Pero estas mujeres, sin embargo, también sienten conmiseración, Quiso esperar que
cerrase los ojos para irse. Así lo hizo. Asistióle. Iba de una parte á otra con sobresalto. Su
corazón le latía: estaba impresionada. Tocó el
timbre para que se presentase el criado; pero
éste no comparecía. Y aquella mujer sentía
frío al ver que aquel hombre, que tanto había
gozado, que tanta vida mostró en su semblante, hallábase demacrado, sin sangre apenas,
sin luz en los ojos, sin movimiento sus miembros, ¡Todo le faltaba!
Bazán hizo un estremecimiento. Su mirada
quedó fija en el techo por largo tiempo, al cabo del cual dobló la cabeza á un lado y quedó
muerto.
La aventurera lanzó un grito. Hallábase He-
ARTE INDUSTRIAL
Relicario de cristal de roca (1400)
Arquimesa (moderna)
acerico
Relicario de plata dorada (1480)
Bufete esculpido (moderno)
^r'-^,
"^"^^
Urna de m e t a l plateado.—Jarro de t i e r r a blanca.—Jarro de a s p e r ó n de Flandes.—Chocolatera.—Pináculo de m e t a l plateado
1
Sir T. A. JONES,
'
f^WS^SL^'S
Mesa t a l l a d a (moderna)
distinguido p i n t o r inglés
Tapa y c e r r a d u r a de u a cofrecillo de hierro cincelado
Mr. MAG-WHIRT£iR,
n u e v o individuo de la Real Academia
de p i n t u r a de Londres
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
750
na de terror; se ahogaba en aquel recinto. Tocó el timbre varias veces.
Presentóse el criado. Ella no dijo una palabra, Dirigió una mirada, acompañada de un
movimiento, que significaba: "¡Mírale! ¡Ha
muerto!" Púiose la mantilla y abandonó la estancia. El criado salió tras la mujer, diciendo:
—Voy á avisar.
Y el cuerpo inerte de Bazán quedó solo,
abandonado, como la piedra que cae, en medio
de las tinieblas.
E L ABATE J . DE MONFORT
En toda clase de manifestaciones sensibles,
incluso la del dolor, resulta siempre, científicamente, la mujer inferior al hombre. Las experiencias hechas también con el algómetro eléctico lo han demostrado evidentemente. Entre
cincuenta mujeres de la clase baja, la sensibilidad, en general, ha sido representada por 90
milímetros, y la sensibilidad al dolor por 53,
Entre un número igual de hombres de las mismas condiciones, los números resultan, respectivamente, 94 milímetros y 64. En hombres muy
jóvenes, la sensibilidad general es de 95 mili-
Stanhope Forbes: EL FARO
EL PRINCIPIO DE LA VIDA
Y EL
¡HOMO SAPIENS!
(CONTINUACIÓN)
6.°
La sensibilidad física de la mujer es inferior
á la del hombre. Probada por el profesor Lombroso, la sensibilidad del tacto y del dolor en la
extremidad del dedo índice por medio del estesiómetro de Weber, ha resultado general
mente más obtusa en la mujer que en el hombre, excepto en las niñas, cuya sensibilidad
táctil está en extremo desarrollada.
El número exacto de milímetros en estas
comprobaciones es: en las mujeres plebeyas,
2-6; y en las de las clases elevadas, 2-0; mientras que en el hombre no es, por término medio, más que de 1-6. El sentido del tacto es
menos sensible en las personas que presentan
un tipo fisionómico degenerado, lo cual es mu
cho más raro entre las mujeres que entre los
hombres.
metros, y la del dolor 78; en niñas, 91 milímetros y 70.
El algómetro, que no puede mentir, prueba,
pues, que la mujer está caracterizada por una
marcadísima obtusez sensoria.
Y, efectivamente, las mujeres soportan el
dolor durante el curso de operaciones quirúrgicas efectuadas bajo las mismas condiciones
de edad y de naturaleza que en el caso de un
número igual de hombres, y prueba de ello
que el doctor Bellroth, cuando determinó hacer su grande experimento de la amputación
del píloro, lo ejecutó primeramente en mujeres, como menos sensibles y mejor calificadas
para resistir el dolor.
Carie asegura también que la mayor parte
de las mujeres se dejan operar con sorprendente insensibilidad, como si no fuera suyo el cuerpo sometido al bisturí. Aun en las agonías del
parto, y á pesar de sus quejidos, las mujeres,
afirma Geordani, r.ufren mucho menos de lo
que parece.
El doctor Mila dice que los hombres se desmayan con más frecuencia que las mujeres en
las extracciones dentarias, y el doctor Martini
corrobora esto con las observaciones que ha
hecho, resultando siempre que soportan con
más tranquilidad y con mucho más valor que
los hombres toda clase de operaciones en la
boca.
Pero no sólo la sensibilidad física es menor
en las mujeres, sino hasta la sensibilidad moral, según el doctor C. Lombroso, apoyándose,
para tal afirmación, en que la mujer, si bien es
cierto que presiente y teme las calamidades
más intensamente que el hombre, en cambio,
las siente menos cuando realmente la atacan.
Balzac lo reconoce así en su César Birotheau.
La menor sensibilidad al dolor moral y al físico influye poderosamente en la mayor longevidad de la mujer. Durante los primeros veinte años de la vida femenina, la mortalidad es
un poco mayor que entre los hombres; pero de
los veinte á los cincuenta años, mueren más
hombres que mujeres. También se registran
más suicidios entre éstas.
El arrebato femenino en momentos de dolor
se debe á dos causas: en primer lugar, á que
el cerebro de la mujer puede dominar con menos facilidad que el del hombre las acciones
reflejas ó semirreflejas; y, en segundo lugar, á
la educación especial que recibe durante su niñez, más apropiada á aumentar sus gracias y
su delicadeza natural que á darle fuerza y
valor.
El doctor Tait afirmó, en un Congreso de la
Sociedad Quirúrgica Francesa, que hasta la
sensibilidad sexual de la mujer es inferior á la
del hombre. En éste es más ardiente y tarda
más en extinguirse. Esto sucede también entre
todas las especies animales, siendo el macho el
que busca y ataca á la hembra, excepto en algunas especies de insectos, como las hormigas, las abejas y las avispas, así como en las
gatas y en las hembras del cochino y del lama:
en estas especies son siempre las hembras que
provocan y buscan á los machos.
Los casos comparativamente raros de sicopatía sexual en las mujeres, comprueban también la menor sensibilidad de la mujer respecto á la del 'hombre, y también lo comprueba
que en todos los pueblos antiguos y modernos,
excepto los antiguos germanos, la castidad es
conceptuada como una virtud femenina; y, por
último, la facilidad como la mujer acepta el
sistema polígamo del mismo modo que el monógamo en ciertos países, significa también
obtusez ó indiferencia física.
Entre las infinitas grandezas del Universo,
nada hay tan bello, tan sublime como la luz.
Es, sin duda alguna, la obra maestra de la Creación, y cuanto en ella se mueve, cuanto en ella
vive, proclama á todas horas la gloria de Dios
en eternas é infinitas armonías bendiciendo
esta sensación de la luz, que es la que más utilidades reporta. "Cum me laudarent
simul
asirá matutina ei jubilarent omnes fili Dti",
decía Job.
La luz es uno de los mayores goces que tiene la vida en la Tierra. Esta es la confesión
unánime de la humanidad entera, y sólo el
egoísmo religioso llevado hasta la exageración pudo hacer decir al P. Benniot que
las sensaciones visuales no tienen en sí ninguna especialidad agradable. En cambio, Aristóteles afirmaba que el sentido de la vista es el
que más importa al hombre porque le revela
las sensaciones más puras y más variadas.
Para que el hombre pueda apreciar toda la
esplendidez y toda la variedad de los efectos
de la luz, ha dispuesto el Supremo Hacedor el
órgano de la vista tan maravillosamente, que
puede percibir los movimientos tan rápidos
como delicados que la componen. Primeramente, los rayos luminosos atraviesan muchos
medios transparentes, entre los cuales el principal es el cristalino. Estos medios tienen una
refracción inicial calculada de modo que la
imagen se forme á 17 milímetros, es decir, precisamente sobre la retina colocada detrás. El
cristalino tiene la facultad de modificar su convexidad, y, por consiguiente, de adaptarse.
LA ILUSTRACIÓN IBÉRICA
con una precisión admirable, á la distancia de
los objetos.
La retina es una reunión de capas membranosas yuxtapuestas, formadas por un descogí
miento del nervio óptico, extendiéndose al rededor de la cavidad del globo ocular y adherida
á otra membrana impregnada de un pigmento
negro llamado coroides. El punto de la misma
en que no se perciben las imágenes se llama
puntum cecum. La retina, que termina en los
procesos ciliares del cuerpo vitreo, recibe los
rayos luminosos y las impresiones de todos los
objetos por medio de la pupila, por donde entran, y el cristalino, situado verticalmente en el
eje del ojo, correspondiendo el eje del cristalino con el centro de la pupila. La capa externa de la retina es vascular; y la interna, importantísima bajo el punto de vista fisiológico,
se llama membrana de Jacob. Compónese de
cuerpecillos cilindricos en forma de bastoncillos unos y de conos otros, distribuidos estos
últimos á distancia desigual. Los bastoncillos
son largos y delgados; los conos, cortos y gruesos, y todos están vueltos hacia la coroides; de
modo que la luz llega á esos cuerpecillos sólo
por refracción. El punto que se llama mácula
flava, limbus lutens, mancha amarilla 6fosa
central, que es el punto donde se produce la
visión directa, carece completamente de bastoncillos.
La impresión luminosa prevalece en la retina un décimo de segundo antes de llegar al
cerebro. Nuestra concepción del mundo exterior serla totalmente diferente de lo que es, si
esa impresión de la luz emplease 5 ó 10 minutos para llegar de la retina al cerebro. Por
ejemplo: si se hace dar vueltas á un carbón
ardiendo con una velocidad de más de diez
vueltas por segundo, se verá un anillo luminoso continuado.
Como, á pesar de la impresionabilidad tan
delicada del nervio óptico, sus moléculas son
demasiado gruesas, demasiado pesadas, con
relación á las ondas tan sutiles del fluido luminoso, para que éstas puedan causarle un mo
vimiento apreciable, la naturaleza, en su ingenio asombroso, ha colocado en la extremidad
de los bastoncillos de los mamíferos un pigmento rojo que se altera constantemente bajo
la influencia de la luz, como el cloruro de la
placa fotográfica, y por este efecto reemplaza
el movimiento causado por la luz por el de una
constante alteración química. El esfuerzo continuo de la nutrición para restablecer la púrpura retiniana en su estado natural, produce
!a movilidad del órgano.
Por medio de la diversidad de los conos y de
los bastoncillos, distingue la vista la diferencia
de los colores; y el sentido del color es el más
precioso para el conocimiento é importancia
de las cosas, puesto que por su mediación, so
bretodo, se caracterizan los cuerpos. Dentro
del uso práctico de la vida, los colores son
como los cuerpos mismos.
Pero ¿qué es la luz? ¿Qué es el color? Vamos
á condensar sucintamente las últimas apreciaciones científicas sobre ambos fenómenos.
La teoría moderna admite unánimemente
que todos los cuerpos se hallan dentro de un
medio muy móvil, muy sutil y perfectamente
elástico; pero esta misma teoría está dividida
en cuanto á la naturaleza ó especialidad de
este medio llamado éter, que una parte juzga
como cuerpo imponderaljle, tal vez con relación al peso de los demás cuerpos, y otra parte
cree que este medio lo constituyen simplemente las últimas divisiones de la materia universal.
Ciertos cuerpos, por su estado de movimiento rapidísimo, tienen la propiedad de hacer vibrar este medio. Predúcense entonces vibra
clones especiales que se prolongan hasta el
infinito. Estas vibraciones constituyen la luz.
Los cuerpos capaces de excitarlas llámanse
cuerpos luminosos por sí mismos, Empedocles
ya opinaba que la luz se propaga por medio
del movimiento.
Una infinidad de causas mecánicas contribu
yen á modificar la luz. La marcha del rayo
lumínico, sus desviaciones, sus reflexiones,
están en escasa relación con la verdadera estructura de los cuerpos; el agua retarda la ve
locidad de su propagación, dice Janim; los
cristales, cuanto más regulares, mejor le franquean el paso; las moléculas más grandes producen las ondas más largas, y, según Doumer,
el poder refringente de las sustancias varía según su peso molecular.
El rayo luminoso produce efectos caloríficos,
eléctricos y químicos; descompone la clorofila
de las plantas; opera la combinación del cloro
y del hidrógeno.
Hay otros cuerpos dentro del éter que no
tienen la propiedad de emitir vibraciones; pero
751
por razón de su estado especial, que parece
depender de su constitución molecular, reflejan algunas de las vibraciones de los propiamente luminosos. Estos cuerpos se llaman
colorantes, y las vibraciones reflejas causan á
nuestros ojos la sensación del color.
Las vibraciones reflejas son extremadamente rápidas, y cada gradación de color tiene su
número fijo. Para el rojo, se producen 481
billones de vibraciones por segundo, y para el
violeta 764 billones. Los demás colores están
entre estos extremos de rapidez. Las vibraciones en número superior ó irferior no causan efectos sensibles á nuestros ojos, aunque
algunos individuos, dice el C . " de Ctíardonnet,
distinguen los rayos ultravioláceos.
Las vibracionesreflejas,además,determinan
la sensación del color por medio de la actividad propia de la facultad sensitiva. Mientras
que el órgano visual está impresionado, dice
Helmholtz, la potestad á él inherente es excitada á resistir y resiste siguiendo las leyes que
resultan de su propia naturaleza. Interpreta
cada número de vibraciones poruña sensación
de gradación especial. Todas estas gradaciones se agrupan en siete colores fundamentales:
rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y
violeta. Un conjunto de rayos comprendiendo
todas las clases de vibraciones en proporción
sensiblemente igual, causan la sensación del
color blanco. La carencia casi absoluta de
vibraciones apreciables para el órgano causa
la sensación del color negro, que no es, según
Dastre, la inacción completa del nervio óptico,
sino una verdadera sensación.
La variedad en los colores es tanta ó mayor
que en los sonidos, y, como hemos dicho, los
mismos siete fundamentales son muy divisibles. Entre el rojo púrpura, por ejemplo, y el
verde esmeralda hay una diversidad intermedia tan extensa que parece imposible pueda
agruparse para formar un solo conjunto. Muchas veces se ligan de un extremo á otro extremo del espectro en gradaciones infinitas.
El P . Lacouture ha distinguido y clasificado
952 perfectamente definidas.
Los curiosos experimentos de M. Feré han
demostrado que los colores ejercen una acción
muy sensible sobre el organismo; son más ó
menos dinamogéneos, es decir, que excitan
hasta cierto grado la actividad muscular.
FEDERICO OLIVERAS Y ROSALES
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l o , n u n . u c i i-rt r-rti.^., r / A n i o
2e^ c^xe^
Le monde élégant et fashionable de Paris se sert
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752
LA ILUSTRACIÓN
NADIE QUIERE SEMEJANTE ANILLO
LAS ÚNICAS
OR m á s de cien a ñ o s , u n a c i e r t a familia de t r a b a j a d o r e s , q u e v i v í a en P a r f s , h a v e nido s u i c i d á n d o s e . D e p a d r e á hijo y de m a d r e á hija h a descendido un anillo de
oro, que se h a e n c o n t r a d o e n el dedo d e c a d a uno de estos s u i c i d a s después de m u e r tos. E l a ñ o p a s a d o se trajo 4 la Morgue el c a d á v e r de u n j o v e n , q u e se h a b í a suicidado y q u e t e n í a en el dedo el f a t a l anillo de oro. E s t e e r a el ultimo d e su r a z a . E l anillo
se e n t e r r ó con el c a d á v e r , y n a d i e q u e s e p a la h i s t o r i a se a t r e v e r á á q u i t á r s e l o .
L a afección m e n t a l de e s t a familia p r o c e d í a de un a n t e p a s a d o lejano, y fué h a c i é n dose m á s i n t e n s a conforme se fué r e c o n o c i e n d o , h a s t a l l e g a r á s e r u n a fuerza i r r e s i s t i b l e ; y s e a c e p t a b a el anillo con l a obligación de que el q u e lo p o s e í a se s u i c i d a r a , sig u i e n d o el ejemplo d e l q u e a n t e s lo h a b í a l l e v a d o . E s t a clase de m a n í a se o r i g i n a , gen e r a l m e n t e , e n un d e s a r r e g l o d e l s i s t e m a n e r v i o s o , q u e á su v e z p r o c e d e de a n e m i a 6
p o b r e z a d e s a n g r e , u n o d e los r e s u l t a d o s d e n u t r i c i ó n defectuosa.
U n a c a r t a r e c i e n t e de un c a b a l l e r o q u e v i v e en Norfolk c o n t i e n e lo s i g u i e n t e : Deseaba la muerte. Tenia miedo de la noche. Tenia miedo de estar solo y aborrecía la sociedad. Tetnia que en una de esas horas de depresión
y aburrimiento
atentaria
á mi
vida con mis propias manos, sabiendo que muchos lo han hecho con igual motivo. L a s
h o r a s de la' n o c h e e r a n p a r a él h o r a s de t e r r o r , s e g ú n él d i c e . Se v o l v í a y r e v o l v í a en
l a c a m a , p e n s a n d o si p o d r í a a m a n e c e r de n u e v o . E n este caso, no e r a n r e m o r d i m i e n tos de c o n c i e n c i a , puesto que no h a b í a cometido n i n g ú n delito; la c a u s a es p u r a m e n t e
física. S i n e m b a r g o , m u y g e n e r a l en I n g l a t e r r a , i n d i g e s t i ó n a r r a s t r a n d o su l a r g a c a d e n a de c o n s e c u e n c i a s , y , e n t r e e l l a s , el d e s a r r e g l o n e r v i o s o .
Dice que la piel y los ojos h a b í a n p e r d i d o h a c í a años su color, y con f r e c u e n c i a est a b a d e u n color a m a r i l l o f a n t á s t i c o y r e p u g n a n t e . E s t o s e d e b í a á l a p r e s e n c i a d e l a
bilis en la s a n g r e y en los tejidos, en donde n a d a t e n í a q u e h a c e r . P e r o como el h í g a do t o r p e y débil no podía d e s h a c e r s e de ella, no h a b í a otro r e s u l t a d o posible que el q u e
e x p e r i m e n t a b a n u e s t r o a m i g o . Con f r e c u e n c i a le dolía l a c a b e z a , como si los e n e m i gos h u b i e r a n e s t a b l e c i d o en e l l a un o b r a d o r , y u n o s dolores se s u c e d í a n á o t r o s en todo s u c u e r p o , como si t u v i e r a , p o r lo m e n o s , la m i t a d de l a s e n f e r m e d a d e s de q u e se
o c u p a n los l i b r o s p o p u l a r e s de m e d i c i n a .
U n a cosa, y s o l a m e n t e u n a , t e n í a la c u l p a de todos e s t o s m a l e s , es decir, l a ponzoña l l e v a d a á la s a n g r e p o r el a l i m e n t o d e s c o m p u e s t o en el e s t ó m a g o y los i n t e s t i nos. L o s p i e s fríos, l a p é r d i d a d e a p e t i t o y a m b i c i ó n , l a d e p r e s i ó n m e n t a l , l a s e n s a c i ó n
de c a n s a n c i o , el m a l g u s t o de boca, t o s s e c a , m a r e o s , p a l p i t a c i ó n , debilidad, son polluelos q u e se h a n c r i a d o en u n m i s m o nido, y la m a d r e es s i e m p r e la i n d i g e s t i ó n .
E l t i e m p o p a s a de c u a l q u i e r modo, como s i e m p r e , y a r i a m o s , y a l l o r e m o s , y e s t e
h o m b r e se llegó á c a n s a r de u n a v i d a t a n p e n o s a . D e s e a b a l l e g a r a l fin, lo q u e no es de
e x t r a ñ a r . L a ú l t i m a c a r i l l a de l a c a r t a e s t á e s c r i t a de o t r a m a n e r a . Dice; " C u a n d o m e
a c u e r d o d e lo q u e e r a y de lo q u e soy, a p e n a s puedo c o m p r e n d e r el c a m b i o . H a c e seis
m e s e s que e s t o y t o m a n d o u n a p r e p a r a c i ó n l l a m a d a J a r a b e C u r a t i v o de la M a d r e S e i g e l ,
que h a o p e r a d o u n a revolución c o m p l e t a en toda mi e c o n o m í a . U n o de m i s a r r e n d a d o r e s m e lo r e c o m e n d ó y lo h e p r o b a d o p o r d a r l e g u s t o . A h o r a lo a l a b o y o y doy g r a c i a s
al q a e lo h a c e y lo a n u n c i a . Mis t r a b a j o s h a n t e r m i n a d o , y á los 57 años m e s i e n t o t a n
l i g e r o , a l e g r e y a n i m a d o como u n m u c h a c h o en s u s v a c a c i o n e s . Digo á los médicos
que u n a v i e j a e n f e r m e r a a l e m a n a los h a d e r r o t a d o en su c a r r e r a ; y en c u a n t o á mí se
refiere, no m e lo p u e d e n n e g a r . Y a no m e a s a l t a n p e n s a m i e n t o s h o r r i b l e s de suicidio p o r e n c o n t r » r m u c h o s p l a c e r e s e n l a v i d a . Mi a g r a d e c i m i e n t o no p u e d e e x p r e sarse."
E l a u t o r de e s t a c a r t a c o n s i e n t e en q u e se publique todo lo q u e l l e v a m o s i m p r e s o ;
p e r o no q u i e r e q u e se h a g a uso de su n o m b r e , a l m e n o s p o r a h o r a , p o r r a z o n e s q u e
d e b e m o s r e s p e t a r ; p e r o l a s i n c e r i d a d e v i d e n t e d e l a h i s t o r i a l l e v a r á el c o n v e n c i m i e n to á toda p e r s o n a d e s p r e o c u p a d a .
Si el l e c t o t se d i r i g e á los S e ñ o r e s A . J . W i t e , L i m i t a d o , de 155, Calle de C a s p e ,
B a r c e l o n a , t e n d r á m u c h o g u s t o en e n v i a r l e g r a t u i t a m e n t e un folleto i l u s t r a d o q u e
explique las propiedades de ese remedio.
E l J a r a b e C u r a t i v o de la Madre S e i g e l e s t á d e v e n t a e n t o d a s l a s F a r m a c i a s , D r o g u e r í a s y E x p e n d e d u r í a s de m e d i c i n a s del m u n d o . P r e c i o del f r a s c o , 14 r e a l e s ;
frasquito, 8 reales.
P
-
_
Contra las CON BEST ION ES, DOLORESf
RESFRIADOS.INFLUENZA^.aXa.
I N D I S P K N S A B I . E EN T O D A S I . A S r A M I L . I A 8 .
Ss nndt en otjat d» l»t» dt 10 ftq/ai, »n todu Itt Ftrmaolai d»l mundo.
EXIG-IB an cída hoja el nombre y / a a a a g a a del I n v e n t o r . P. RIGOLLOT, 24.Avenue Victoria, PAHIS.
tantemente la perfección de nuestros productos y continuamos fíeles al principio que nos
ha proporcionado nuestro éxito:
D a r el mejor p r o d u c t o al precio mas Tsajo p o s i t l e
Para eoitar toda confusión de los compradores, hemos mantenido Igualmente:
la unidad de la calidad
CHRISTOFLE ans {«tras que nuestra experiencia de una industria
nitgai girtntiai pin el eompridor. que hemos creado hace cuarenta años nos
ha demostrado necesaria y suflciente.
La única garantía para el comprador es no aceptar como productos
de nuestra casa aquellos que no lleuen la marca de faürica copiada
al lado y el nombre C H R I S T O F L E en todas letras.
O X X : R X 8 7 0 F Z J X : » o». "
OLLET es el remedio por exceinsómnio, cualquiera q u e sea
JAQUECA, NKUKÁI.GIA, FATIGA
llTACIÓ.N NERVIOSA, TOS, ASMA,
GIUPl'E, INFLUENZA, ClC.
; de I'ÜLLET procura un sueno
logo al sueño normal: su empleo
l)one a ninguno de los inconvenientes del opio ó de la moruna.
« El JARíVBE de FOLLET
es la mejor forma de admi- )
nistración del doral; su conservación es perfecta y, asi
aconsejado,no irrita en lo mas
mínimo el eslómago. »
O'OrinularLO de Teropcutica.)
PURIS, Císa L. FRERE, A. CliampiüDy j CSS'
19, r. Jacob.-Ventn en todas las farmíicias.
BOYAL WINDSOR
En el
vaso
afinnativo
E m p l e a d el ROYAl
WINDSOR, e s t e e x oelentisimo producto, devuelve a
los cabellos b l a n I.COS s u color p r i I m i t i v o y la h e r mosura
natural
de la juventud.
D e t i e n e la c a í d a ' d é í c d b c l l o y h a c e d e s a p a r e cer la c a s p a E a el faOLO R e s t a u r a d o r d e l
cabello p r e m i a d o . R e s u l t a d o s i n e s p e r a d o s . —
V e n t a s i e m p r e c r e c i e n t e . — E.xiinse sobre los
frascos las palabras R O Y A L W I N D S O R . —
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EXPOSICIÓN UNIVERSAL dt Í8S9
CLOROSIS
CONSUNCIÓN
r e p r e s e n t a e x a c U m e n t e el hierro c o n t e n i d o l
en la e c o n o m í a . E x p e r i m e n t a d o p o r l o s l
p r i n c i p a l e s m é d i c o s d e l m u n d o , pasa I n m e d i a t a m e n t e c u la s a n g r e , n o o c a s l o n a i
e s t r e ñ i m i e n t o , no fatiga el e s t ó m a g o , no e n n e - l
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GOMBAULt-DESCLERCS
C a s a F u n d a d a en 1836
D E V E N T A en los principales ilmicenes do P L A T E R Í A , Q U I N C A L L E R Í A , P O R C E L A N A , e t c .
Illi'OltT.íKTE,
— En vista
de las numerosas
falsificaciones
de
artículos,
suplicamos
á loa compradores
que r e c J i ü z e n los que no
la maTca
d i s e ñ a d a a l xnarfiren, J a q u e s e compone
de una ® e n u n
coronado,
y el nombre
GOMBAUL.T>
nuestros
lleven
escudo
Paris-Caprice
Nueva Creación
fiELLfi
FRSRES
e , Avenue da l'Opéra
PJlL.XtX»
5 £ ? ! H í L 1 5 Z 5 ^ £ i á 5 i _ ^ ? ! ! : $ í l i í 2 t P ' - ' ^ ^ ' e d i t o r - P í a s ; » T e t u á n , 60.—Las r e c l a m a c i o n e s en Madrid, á D . M A N U E L P L A Y V A L O R : A n c h a de S a n B e r n a r d o , n . ° 19, p r i n c i p a l
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RESERVADOS LOS DKRKCHOS D E PROPIBDAD ARTÍSTICA Y L I T E R A R I A
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I N S É R T E S E Ó NO, NO S E D E V U E L V E NINGÚN ORIGINAL
I B É R I C A : P L A Z A D I T B T V Á N , 60, — B A R C E L O N A
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