Sigmund Freud Parte I 1

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Sigmund Freud
Parte I
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El martes 6 de mayo de 1856 a las 18:30 horas, en la ciudad de Freiberg, Moravia los señores Jacob y
Amalie Freud se convertían en padres de un pequeño niño al que pondrían el nombre de Sigismund.
Casi dos años después los señores Freud nuevamente se convirtieron en padres de un niño llamado Julie
a quien Sigismund odiaba e incluso deseaba su muerte. Su deseo fue cumplido cuando su pequeño
hermano tenía nueve meses de nacido, por lo que algún tiempo durante su juventud, Sigmund se sentía
culpable de la muerte de Julie y se preguntaba si era posible matar con la mente.
Cuando Freud tenía tres años, su familia se trasladó a la ciudad de Viena donde pasó la mayor parte de
su vida.
En esos tiempos la ciencia estaba revolucionando el concepto del hombre. El mismo año en que su
familia llevaba al niñito de tres año a Viena, se publicó El Origen De Las Especies de Darwin. Antes de
Darwin el hombre se separaba a sí mismo del resto del mundo animal por poseer un alma. La doctrina
evolucionista convirtió al hombre en parte de la naturaleza, en un animal más entre los animales. La
aceptación de esa opinión radical significó que podía enfocarse el estudio del hombre según planteos
naturalistas.
Al año siguiente de la publicación del Origen De Las Especies Gustav Fechner fundó la ciencia de la
Psicología (Freud contaba con cuatro años). Fechner demostró en 1860 que la mente podía estudiarse
científicamente y medirse cualitativamente. A partir de entonces la psicología ocupó su lugar en las
ciencias naturales. Estos dos hombres, Darwin y Fechner, ejercieron una tremenda influencia en el
desarrollo intelectual de Freud.
A los cuatro años de edad, Sigismund llegó al cuarto de sus padres y frente a ellos se orinó, el padre lo
regaño severamente ; así Freud empezó a repudiar a su padre. De niño escolar fue siempre el niño
predilecto de mamá, tenía varios hermanos, pero él era el consentido de su madre, ejemplo de esto es
que tenían un piano con el que sus hermanos estudiaban música, como al niño Sigismund le molestaba
tanto ruido la madre suspendió todo estudio de piano para que el niño pudiera llegar a ser alguien , ya
que era la esperanza de la familia.
Los nuevos descubrimientos de la física influyeron también profundamente en él. A mediados del siglo
el físico alemán Hermann von Helmholtz formuló el principio de la conservación de la energía. Ese
principio afirmaba que , al igual que la masa , también la energía es cantidad, y que puede
transformarse pero no ser destruida. Cuando la energía desaparece de una parte de un sistema tiene
que aparecer en otra parte del mismo.
Como joven hombre de ciencia dedicado a la investigación biológica, durante el último cuarto del siglo
XIX, Freud no pudo menos que sentir la influencia de las nuevas corrientes. Desde joven mostró
grandes aptitudes para todas las materias. Ya tenía una meta en la vida, aunque no sabía con qué
medios lograrla.
"En mi juventud sentí una abrumadora necesidad de comprender algo de los enigmas del mundo en
que vivimos, y tal vez hasta de contribuir con algo para su solución"
Esto lo dice en sus Memorias el propio Freud, quien en un principio manifestó inclinación por las leyes y
la política. Un amigo de la escuela secundaria, Heinrich Braun (que luego llegó a ser líder socialista),
ejerció gran influencia sobre Freud. Por aquel tiempo se había sentido muy atraído por los problemas
del socialismo. Freud quería sobresalir, dejar una huella en la historia.
También le llamaban la atención las ciencias naturales y durante mucho tiempo no sabía si dedicarse a
las Leyes o a la Medicina. Finalmente se decidió por esta última, decisión que aparentemente tomó al
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oír hablar en una clase sobre el estudio incomparable de la naturaleza realizado por Goethe.
A la edad de 17 años ingresó a la Universidad de Viena, teniendo como maestro al Dr. Brücke con quien
trabajó en los laboratorios de fisiología. Junto con él, se dedicó al estudio de la anatomía cerebral.
Freud, en un intento por destacar en el campo científico y debido a que necesitaba dinero para
mantener la relación con su prometida Martha, estaba buscando un tinte para que las células del
cerebro pudieran verse mejor en el microscopio y así llegar a un mejor conocimiento de ella ; proyecto
que tiempo después, debido a su desesperación por dinero, abandonó. Al poco tiempo fue promovido
por Brücke para ser aceptado en el Instituto de Anatomía Cerebral que dirigía Meynert, un médico
admirado por Freud.
Su ambición por ganar un lugar entre los médicos reconocidos de su tiempo, le hizo cometer algunos
errores. El más conocido de éstos es el uso de la cocaína como analgésico, práctica que mantuvo durante
varios años y que incluso recomendaba a su madre, hermanas y prometida, sin mencionar que él mismo
la tomaba. Un amigo suyo, el Dr. Ernest von Fliess, quien trabajaba como ayudante del doctor Brücke y
que había contraído una infección al cortarse el dedo pulgar realizando una necrosis, servía a Freud
como voluntario para que realizara experimentos con la cocaína. Publicó un ensayo acerca de sus
observaciones con la cocaína, el cual fue leído por un oculista de nombre Koeller quien entrevió la
posibilidad de utilizar una solución de cocaína como anestésico para el ojo en algunas operaciones.
Koeller tuvo éxito en sus experimentos y envió sus observaciones al Congreso de Oftalmología de
Heidelberg en 1884. Esto fue un duro golpe para Freud quien se sintió traicionado y resentido con
Koeller durante casi toda su vida. Poco después, Sigmund se dio cuenta de su error y recomendó que se
investigara más sobre la cocaína admitiendo que aún no se conocía todo de ella. Esta observación la
hizo poco después de que su amigo y colega Ernest estuvo a punto de intoxicarse y morir.
Ingresó al Instituto de Fisiología, donde conoció al Dr. Breuer, que era un neuropatólogo y se hizo su
colaborador. Un día Breuer le platicó un procedimiento con el cual había curado a una de sus enfermas,
Berta Pappenheim, que era histérica, el cual consistió en hipnotizar a la muchacha y hacerla recordar
lo pasado, con lo cual descargaba todo y poco a poco se iba recuperando. Breuer llamaba a este
procedimiento el "método catártico".
Posteriormente Freud continuó con sus investigaciones, y escuchó hablar de Jean Martin Charcot,
quien realizaba exhibiciones de hipnosis (algunos científicos lo consideraban como un cirquero). Freud
quería aplicar la hipnosis al tratamiento de las enfermedades mentales, particularmente la histeria.
Ya en París Freud se puso en contacto con Jean Martin Charcot en la Salpetrière. Ahí Charcot realizaba
exhibiciones de hipnosis y era un foro en el que, contrariamente a lo que se pudiera pensar, se le daba a la
histeria el reconocimiento de enfermedad, sin tabúes, además de proponerse que sus causas no eran orgánicas
sino que los síntomas eran la expresión de un desorden mental. En la capital francesa Freud escuchó hablar de
la histeria masculina, que confirmaba sus ideas de que esta no se trataba de una trastorno exclusivo de las
mujeres.
La relación de Freud y Charcot pasó del plano profesional al familiar, de tal manera que las obras de este
último fueron traducidas al alemán por Freud. De Charcot observó que en sus sesiones de hipnosis podía
generar síntomas semejantes a los de la parálisis histérica, de igual manera podía eliminarlos, pero sólo
durante el estado hipnótico. Freud comentó con Charcot acerca del método catártico de Breuer, pero Charcot
se mostró bastante escéptico a este respecto, comentó a Freud que en sus experiencias lo que le sorprendía era
el énfasis que sus pacientes ponían en la sexualidad; incluso logró entrever en Freud ciertos síntomas de
índole somático que podían tener un trasfondo de problemas sexuales. Para ese entonces Freud aún no estaba
casado. Estas ideas tuvieron bastante influencia para el desarrollo de la teoría psicoanalítica.
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Sigmund Freud
Parte III
En 1886 Freud se estableció como médico privado en Viena, especializándose en los trastornos nerviosos.
Sufrió una fuerte oposición de la clase médica vienesa por su defensa del punto de vista de Charcot sobre la
histeria y el uso de la hipnosis, entonces considerados como enfoques poco ortodoxos. El enfrentamiento
resultante retrasó la aceptación de sus hallazgos posteriores sobre el origen de las neurosis.
Los comienzos del psicoanálisis
El primer trabajo publicado de Freud sobre psicopatología, Sobre la afasia, apareció en 1891; era un estudio
de este trastorno neurológico en el que la capacidad para pronunciar palabras o nombrar objetos comunes se
pierde como consecuencia de una enfermedad orgánica en el cerebro. Su último trabajo sobre neurología, el
artículo, `Parálisis cerebrales infantiles', fue escrito para una enciclopedia en 1897 sólo por la insistencia del
editor, porque en aquel momento Freud estaba más ocupado en las explicaciones psicológicas de las
enfermedades mentales que en las fisiológicas. Sus trabajos posteriores se inscriben enteramente en ese
terreno, que él mismo había bautizado como psicoanálisis en 1896.
Esta nueva orientación de Freud se dio a conocer por vez primera en su trabajo Estudios sobre la histeria
(1893 ), elaborado en colaboración con el médico vienés Josef Breuer, que dos años después se publicaría con
mayor extensión. Se consideraban los síntomas de la histeria como manifestaciones de energía emocional no
descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados. El procedimiento terapeútico consistía en sumir al
paciente en un estado hipnótico, para forzarle a recordar y revivir la experiencia traumática origen del
trastorno, con lo que se descargarían por catarsis las emociones causantes de los síntomas. La publicación de
esta obra marcó el comienzo de la teoría psicoanalítica, formulada sobre la base de las observaciones clínicas.
Durante el periodo de 1895 a 1900, Freud desarrolló muchos de los conceptos posteriormente incorporados
tanto a la práctica como a la doctrina psicoanalítica. Poco después de la publicación de los estudios sobre la
histeria, Freud abandonó el uso de la hipnosis como procedimiento catártico, para reemplazarlo por la
investigación del curso espontáneo de pensamientos del paciente llamado asociación libre, como método
idóneo para comprender los procesos mentales inconscientes que están en la raíz de los trastornos neuróticos.
En sus observaciones clínicas, Freud halló evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la
resistencia, describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente
consciente el recuerdo de hechos dolorosos o traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente contra la
accesibilidad a la consciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se deriva.
Freud propuso seguir el curso de los procesos inconscientes, usando las asociaciones libres del paciente como
guía para interpretar los sueños y los lapsus en el lenguaje (además de chistes, actos fallidos, etc). Mediante el
análisis de los sueños llegó a sus teorías sobre la sexualidad infantil y el complejo de Edipo, que explicaría el
apego del niño al progenitor del sexo contrario, junto con los sentimientos hostiles hacia el del propio sexo
(considerado en principio un rival). Estos planteamientos, que hacían hincapié en la base biológica del
comportamiento humano particularmente el sexo y la agresividad, fueron muy controvertidos.
En estos años, desarrolló también la teoría de la transferencia, proceso por el que las actitudes emocionales,
establecidas originalmente hacia las figuras de los padres durante la infancia, son transferidas en la vida adulta
a otros personajes (maestros, autoridades, jefes, el propio psicoanalista, etc). El final de este periodo viene
marcado por la aparición de su obra más importante, La interpretación de los sueños (1900 primera edición,
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que posteriormente el mismo Freud ampliaría). En ella analiza (además de algunos sueños de sus pacientes,
amigos, hijos, e incluso de personajes famosos) muchos de sus propios sueños, registrados durante tres años
de autoanálisis iniciados en 1897. Este trabajo expone todos los conceptos fundamentales en que se asientan la
teoría y la técnica psicoanalítica.
En 1902 Freud fue nombrado profesor titular de la Universidad de Viena. Este honor no era, sin embargo,
debido al reconocimiento de sus aportaciones, sino como resultado de los esfuerzos de un paciente con
influencias. El mundo médico todavía contemplaba su trabajo con hostilidad, y sus siguientes escritos,
Psicopatología de la vida cotidiana (1904) y Tres ensayos para una teoría sexual (1905), no hicieron más que
aumentar este antagonismo. Como consecuencia, Freud continuó trabajando virtualmente solo, en lo que él
mismo denominó "una espléndida soledad ".
Sin embargo, hacia 1906, Freud contaba ya con un reducido número de alumnos y seguidores destacando los
psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler,el psicólogo austriaco Otto Rank, el psiquiatra
estadounidense Abraham Brill, y los psiquiatras suizos Eugen Bleuler y Carl Jung, además del húngaro
Sándor Ferenczi, que se unió al grupo en 1908.
Reconocimiento internacional
El creciente reconocimiento del movimiento psicoanalítico hizo posible crear en 1910 una organización de
ámbito mundial denominada Asociación Psicoanalítica Internacional. Mientras el movimiento se extendía,
ganando adeptos en Europa y Estados Unidos, Freud estaba preocupado por las disensiones aparecidas entre
los componentes de su círculo original, sobre todo las de Adler y Jung, cada uno de los cuales desarrolló una
base teórica diferente en desacuerdo con la tesis de Freud sobre el origen sexual de las neurosis. Freud se
enfrentó a estas posturas desarrollando sus conceptos básicos y sus puntos de vista en publicaciones y
conferencias.
Tras el comienzo de la I Guerra Mundial, Freud abandonó casi la observación clínica y se concentró en la
aplicación de sus teorías a la interpretación psicoanalítica de fenómenos sociales, como la religión, la
mitología, el arte, la literatura, el orden social o la propia guerra. En 1923 se le detectó un cáncer en la
mandíbula que precisó de un tratamiento constante y doloroso, por el que tuvo que someterse a varias
operaciones quirúrgicas. A pesar de estos sufrimientos, continuó su actividad durante los dieciseis años
siguientes, escribiendo principalmente sobre asuntos filosóficos o culturales.
Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, Freud se trasladó con su familia a Londres, donde falleció el 23
de septiembre de 1939.
La principal contribución de Freud fue la creación de un enfoque radicalmente nuevo en la comprensión de la
personalidad humana, al demostrar la existencia y poder de lo inconsciente. Además, fundó una nueva
disciplina médica y formuló procedimientos terapeúticos básicos que, más o menos modificados aún se
aplican, en el tratamiento mediante psicoterapia de las neurosis (y, parcialmente, de las psicosis). Aunque
nunca conoció en vida un reconocimiento unánime, y ha sido a menudo cuestionado desde entonces, Freud es
indudablemente uno de los grandes pensadores del mundo contemporáneo.
Entre otros de sus trabajos habría que destacar Tótem y Tabú (1913), Más allá del principio del placer (1920),
Psicología de masas (1920), El yo y el ello (1923), El malestar en la cultura (1930), El porvenir de una
ilusión (1927), Introducción al psicoanálisis (1933), y Moisés y el monoteísmo (1939).
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