ANTEPROYECTO DE LEY PARA LA

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ANTEPROYECTO DE LEY PARA LA RACIONALIZACIÓN Y SOSTENIBILIDAD DE LA
ADMINISTRACIÓN LOCAL (versión 22-12-12)
Las reformas desde la óptica del empleo público
1.- Sistema de fuentes: El sistema de fuentes del empleo público -artículo 92-, aparece
desajustado y con una clara incorrección técnica, ya que pretende situar en lugar preeminente a la
LRL, blindándola, cuando sin embago puede ser objeto de modificación por otra legislación básica
(LPGE, legislación básica de empleo público...).
2.- FHN (modificaciones en los artículos 92, 98, 99 LRL)
-Por lo que se refiere a las funciones públicas atribuidas a los FHN, sigue presente la
excepcionalidad para los municipios de gran población (Título X LRL), así como para los de
Madrid y Barcelona, que carece de justificación y resulta contraria a los principios constitucionales
de una Administración que sirve con objetividad los intereses generales apoyada en un empleo
público imparcial y no con unos órganos directivos politizados que contaminan el conjunto de esas
entidades locales.
Sigue sin afrontarse, igualmente, la necesaria atribución expresa de funciones a la Secretaría, que se
consideran imprescindibles para contribuir al sometimiento pleno a la Ley y al Derecho de las
entidades locales, como son: el asesoramiento jurídico no limitado al de carácter preceptivo, laq
jefatura de los servicios jurídico-administrativos; la coordinación administrativa; la concreción del
alcance de la fe pública no reducida al mero juicio de veracidad, sino también al juicio y control de
legalidad y, asimismo, recoger la posibilidad de atribución de funciones distintas o complementarias
al Secretario de la Corporación (en línea con lo previsto en el artículo 166 TRRL), que también
conllevará la función de control de legalidad.
-El establecimiento de cuantías de complemento específico dentro de unos máximos y mínimos,
supone una discriminación injustificada respecto de otros Cuerpos o Escalas funcionariales, que no
impedirá “comprar voluntades” a través de complementos de productividad, en perjuicio del mérito
y la capacidad, sin que la previsión contenida en la Disposición adicional tercera, al pretender fijar
un límite máximo por todos los conceptos retribuidos, sea admisible por la discriminación generada.
-El mantenimiento de la libre designación, como supuesto excepcional en las Diputaciones
Provinciales, Cabildos y Consejos Insulares, y en los municipios de gran población, además de
Ceuta y Melilla, para la provisión de puestos de funcionarios con habilitación de carácter nacional,
favorece al personal de confianza política, frente al mérito y la capacidad, y constituye un portillo
abierto a la corrupción, en detrimento de la objetividad e imparcialidad. Por error, se alude a los
artículos 111 y135 del TRLRHL.
Las autorizaciones o informes de la Administración del Estado para cubrir por libre designación las
funciones de control y fiscalización interna de la gestión económico-financiera y presupuestaria, la
gestión tributaria y la contabilidad, tesorería y recaudación, son un parche contrario además a la
autonomía local, cuando lo correcto es eliminar la provisión por libre designación para los
funcionarios con habilitación de carácter nacional.
3.- Personal directivo de las Diputaciones, Cabildos y Consejos Insulares
-La Disposición adicional primera se aparta lamentablemente de la previsión contenida en el
artículo 13 EBEP, apelando a “criterios de competencia profesional”, sin mencionar los principios
de mérito y capacidad, en procedimientos competitivos y garantizando el principio de igualdad.
Esta disposición carece de sentido y es una muestra del sistema de confianza política en lugar de la
apuesta por una función directiva profesional. Con ello, se obstaculizará cualquier intento de mejora
y modernización de esas entidades locales. Además, la disposición transitoria primera limita los
pacatos cambios a la entrada en vigor de esta ley, sin que se aplica a los nombramientos anteriores.
4.- Personal eventual de las entidades locales
-La pretendida limitación del número máximo de personal eventual, de forma que no pueda
excederse del número de miembros representativos de la correspondiente entidad local, puede
provocar el efecto contrario, ya que si la actual realidad de las entidades locales es que el personal
eventual se encuentra mayoritariamente presente en las grandes entidades locales, podemos
encontrarnos a partir de la entrada en vigor de esta reforma con entidades locales que cumplan
escrupulosamente con esta nueva previsión legal y en un municipio, por ejemplo, de 5 concejales
llegue a contar con 5 eventuales -y a lo mejor solo una o dos plazas de personal funcionario o
laboral, que haya accedido con los principios constitucionales-. Es un despropósito, pero puede ser
una consecuencia de este cambio normativo.
No hay ahorro económico sino todo lo contrario, además se muestra la debilidad democrática de las
entidades locales en este punto y la vuelta a nuevos caciquismos y a la corrupción. Debería
limitarse, como mucho, la presencia de personal eventual, de manera testimonial, y con un máximo
de 2 o 3 personas, en las capitales de provincia y las Diputaciones provinciales.
Además, se debería establecer una limitación a las posibles aportaciones de la entidad local a los
grupos políticos, que muchas veces vienen a encubrir con un burdo maquillaje la disminución de
personal eventual que luego pasa a tener la condición de contratado laboral de dichos grupos
políticos.
5.- Retribuciones en los contratos mercantiles y de alta dirección del sector público
local y número máximo de miembros de los órganos de gobierno.
-La regulación contenida en la Disposición adicional cuarta, sobre los contratos mercantiles, debería
tener naturaleza transitoria en todo caso, ya que no procede abonar retribuciones a esta figura que
no tiene encaje en el modelo de empleo público local.
Como reflexión final, los aspectos positivos que contiene la reforma en el ámbito del empleo
público, más allá del mero cambio de nombre -sustituyendo la expresión estatal por nacional-, como
sucede con la inclusión de la función de gestión tributaria, la competencia del Estado para la
aprobación de la oferta de empleo público o para la selección de los habilitados, así como con la
inclusión de la valoración del trabajo desarrollado en los méritos generales, o los nuevos
porcentajes en la puntuación a otorgar en los concursos que tienen carácter estatal: del 65% de
méritos generales, 25% de méritos específicos, y 10% de méritos autonómicos (artículo 14 del RD
1732/1994, de 29 de julio), se pasa con la reforma a 85% de méritos generales; 5% de méritos
específicos y 10% de méritos autonómicos o las modificaciones en las funciones de control interno
y actuación de los órganos interventores (artículos 213 y 218 TRLRHL), se ven empañados por las
graves deficiencias que se han apuntado.
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