cultura clásica. 4º eso.

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CULTURA CLÁSICA. 4º ESO.
UNIDAD 1. MARCOS GEOGRÁFICOS DE GRECIA Y ROMA A LO LARGO DE LA
HISTORIA. ETAPAS DE LA HISTORIA DE GRECIA Y ROMA; HECHOS
IMPORTANTES Y PERSONAJES RELEVANTES. GRUPOS SOCIALES Y
PERVIVENCIA. LA ROMANIZACIÓN DE HISPANIA.
***Objetivos.
1.- Comprender el alcance cultural de las civilizaciones clásicas en su ámbito geográfico.
2.- Relacionar los marcos geográficos del mundo greco-latino con respecto a la actualidad y en otros tiempos.
3.- Aprender a entender mapas geográficos de diferentes tipos y líneas cronológicas en diferentes ámbitos y la
relación entre ellas.
4.- Comprender el alcance cultural de las civilizaciones clásicas en su ámbito histórico.
5.- Relacionar los marcos históricos del mundo greco-latino con respecto a la actualidad y en otros tiempos.
6.- Aprender a entender mapas históricos de diferentes tipos y líneas cronológicas en diferentes ámbitos y la relación
entre ellas.
***Contenidos.
Marco geográfico de las civilizaciones griega y romana a lo largo de la historia y su
relación con otras culturas. Etapas de la historia de Grecia y Roma; características, hechos
importantes relacionados con otras civilizaciones, y mujeres y hombres relevantes. Grupos
sociales en Grecia y Roma: características y evolución. Presencia de la civilización clásica
en la organización social. La romanización de Hispania: causas, fases e influencia posterior.
*PLAN DE TRABAJO. Elaborar mapas de diferentes tipos y diacrónicos. Elaboración de
líneas del tiempo de diferentes culturas y ámbitos y relacionarlos. Visualizar y comentar diferentes mapas y
hechos históricos ofrecidos a partir de fichas o mediante procedimientos audiovisuales.
***Criterios de Evaluación.
1.- Entender mapas y reconocer lugares destacados y de importancia histórica.
2.- Elaborar mapas y ubicar los lugares más relevantes tratados en la unidad.
3.- Situar en líneas del tiempo y cuadros cronológicos los acontencimientos históricos tratados en la unidad.
4.- Comparar las formas de organización social de Grecia y Roma y la situación jurídica y social de los esclavos y
de la mujer e identificar sus características en nuestro actual sistema social, evaluando de forma crítica su vigencia.
5.- Explicar las causas, fases y consecuencias de la romanización de Hispania, ilustrando con ejemplos los aspectos
fundamentales que han influido en la historia posterior de nuestro país.
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1.- GEOGRAFÍA GRIEGA.
Nosotros(...) habitamos agrupados en torno al mar, como
hormigas o ranas alrededor de una charca.
Platón (Fedón, 109b).
Tras una serie de movimientos de población, migraciones y fusión de gentes, el pueblo griego
aparece, ya en el 2º milenio a.C., en el sur de la conocida actualmente como Península Balcánica,
básicamente lo que hoy ocupa el moderno estado griego.
Es este zona, junto con las islas adyacentes de los mares Egeo y Jónico, eminentemente
montañosa, lo que provoca la existencia de numerosos valles aislados por elevadas montañas de gran
desnivel, dada la proximidad del mar, y pocas llanuras. Además el clima es predominantemente templado
y seco, con la excepción de algunas vertientes montañosas favorables a la llegada de vientos húmedos.
Todo ello, junto a la relativa pobreza del suelo para la realización de ciertos cultivos básicos, como los
cereales, hace que Grecia sea agrícolamente deficitaria, por lo que la adquisición (por diversos medios) de
alimentos importados de otros lugares fue una necesidad a la largo de toda su historia.
Por otra parte prácticamente todas las regiones de Grecia se encuentran relativamente cerca del
mar, gracias al cual, además de las grandes dificultades que tenían las comunicaciones terrestres, el
pueblo griego fue en gran medida marino y comerciante, dado a viajar a otros territorios que el
Mediterráneo, como húmedo camino, le ofrecía.
A consecuencia de todos estos condicionantes, los griegos ya en época protohistórica se
extendieron por las islas de los mares adyacentes, sobre todo el Egeo, e incluso por las zonas costeras del
occidente de Asia Menor, y más tarde, impulsados también por problemas demográficos y políticos, por
diversos puntos del mar Mediterráneo y del mar Negro, destacando la colonización de Sicilia y del sur de
Italia, y llegando incluso al sur de la actual Francia y a las costas orientales y meridionales de la península
ibérica.
Por ello el estudio del ámbito geográfico griego lo dividiremos en tres zonas principales, todas
ellas importantes, aunque con características propias: La Grecia peninsular, la Grecia insular, y la Grecia
colonial.
A./ GRECIA PENINSULAR.
También la Grecia peninsular se puede dividir en tres zonas con características propias: La
Septentrional, la Central y la Meridional.
-La Grecia septentrional consta, en su zona situada más al norte, de la región de Macedonia,
amplia y variada. Ésta estaba en contacto con los pueblos llamados “bárbaros” situados más al norte.
Apenas tuvo importancia en la historia de Grecia hasta el final de la época clásica, cuando su rey, Filipo,
se convirtió de hecho en el dueño de toda Grecia, y su hijo, Alejandro Magno, llevó a los griegos
unificados a la conquista del Imperio Persa. En su zona costera se asentaron griegos de otras regiones,
como en la península calcídica.
Al oeste de Macedonia se encuentra, después de atravesar la gran cadena montañosa de los
montes Pindo, la región de Epiro, también en contacto con el pueblo bárbaro de los ilirios.
Al sur de Macedonia se encuentra la región de Tesalia. Estas dos regiones están separadas por el
monte Olimpo, el más alto de Grecia (2.985 m., a pesar de estar situado muy cerca del mar), que, como
tal, era considerado sagrado y residencia de los dioses, pues en él, según la mitología, tenían sus palacios,
más allá de las nubes que rodean su cumbre. Tesalia constaba de una amplia y fértil llanura.
-Inmediatemente al sur de Epiro y Tesalia comenzaba la Grecia central, que, su vez también
constaba de varias regiones, que de oeste a este son las siguientes:
Acarnania y Etolia y más al este se encontraban las regiones de Lócride (occidental y oriental) y
Fócide, famosa esta última por estar en ella ubicado el santuario del oráculo de Delfos (situado en la
ladera meridional de otro imponente monte, el Parnaso, con 2.450 m., considerado residencia de las
Musas), en el que el dios Apolo guiaba a aquellos que iban a consultar sobre su futuro, y que, además era
considerado el centro, el ombligo, del mundo.
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A continuación venía la región de Beocia, una de las más importantes de Grecia, y en ella
destacan las ciudades de Platea, y, sobre todo, Tebas, que tuvo trascendental importancia a lo largo de la
historia griega, además ser patria de varios poetas y foco de importantes ciclos mitológicos.
Finalmente, y formando una península en esta Grecia central, nos encontramos con la región de
Ática, que consta de un poco de todo: llanuras aunque pequeñas; montañas, con relativa riqueza minera
(sobre todo mármol y plata), y alguna riqueza forestal, a pesar de su aridez; y, sobre todo, una amplia
costa, muy recortada, con abundancia de promontorios, ensenadas y puertos naturales, muy aptos para la
proyección exterior de gentes con vocación marinera. La ciudad más importante, y predominante de esta
región fue (y es) Atenas (la ciudad de la diosa Atenea), una de las mayores de la Grecia clásica y de las
que mayor importancia histórica y política alcanzó en Grecia, cuna de grandes artistas y políticos, y
paradigma (no único, pero sí el más conocido) de la democracia, gobierno del pueblo en su más amplio
sentido y, en cierto sentido también, la libertad de expresión. Los logros de la ciudad de Atenas son, como
veremos, los que más han transcendido, en sus más variados aspectos, hasta la época moderna, e incluso
su dialecto, su forma de hablar griego (en principio una simple variedad local como cualquier otra),
conforma lo que conocemos, en su esencia, como griego clásico, y además ha dado lugar, básicamente, al
griego moderno hablado hoy en día.
De todos modos, hay que tener en cuenta que en el Ática hubo otras ciudades, u otro tipo de
lugares, de gran importancia en la historia, y con connotaciones que han llegado hasta nuestros días, como
Eleusis, Maratón, etc.
-La Grecia meridional (también conocida como península del Peloponeso), estaba conformada
prácticamente como una isla, sólo separada del resto del continente por el estrecho istmo de Corinto
(donde se ubicaba una importante ciudad comercial del mismo nombre). Ésta constaba de varias, y
variadas regiones.
En la zona noroccidental se situaba Élide, relativamente llana y excepcionalmente húmeda. Su
importancia radica en el hecho de estar situada en ella el santuario de Olimpia (dedicado al dios supremo
de los griegos, Zeus), donde se celebraban unas fiestas que, entre otras cosas, consistían en competiciones
atléticas, denominadas olimpiadas, origen e inspiración (al menos como voluntad de intenciones) de las
olimpiadas modernas.
Hacia oriente seguía la región de Acaya, y seguía la región de Argólide, sede de numerosos
mitos, en la que destacaba la ciudad que le daba nombre, Argos, en cuyas cercanías estaba la ciudad de
Micenas, la más importante (y la que da nombre) al período de la Grecia protohistórica peninsular de la
segunda mitad del segundo milenio a.C., y que se considera como la capital de la más antigua historia de
Grecia. Además nos encontramos con otras ciudades relativamente importantes, como Epidauro, sede del
dios de la medicina, Asclepio.En el centro del Peloponeso se encontraba la región de Arcadia, la única
sin salida al mar, y conocida por ser una región boscosa y agreste.y en la zona sudoccidental del
Peloponeso se situaba la región de Mesenia.
Laconia ocupa la parte sudoriental del del Peloponeso. Es una región situada entre dos grandes
cadenas montañosas, como el Taigeto, pero con un gran y rico valle intermedio, cruzado por el río
Eurotas, y abierto al sur. En él estaba ubicada una ciudad que conseguiría la hegemonía de toda la región
y posteriormente también de la vecina región de Mesenia y parte del Peloponeso. Esta ciudad fue
Esparta. Esparta es conocida sobre todo por su absoluto militarismo y su frecuente oposición a Atenas,
pues a partir de cierta época se convirtió en una ciudad claramente oligárquica, frente a su rival
democrática, con gran predominio político y militar, pero sin influencia ni transcendencia cultural.
B./ GRECIA INSULAR.
Ésta está formada, sobre todo por las islas que salpican todo el mar Egeo, situado entre Grecia y
Asia Menor. Se trata de una gran cantidad de islas, algunas grandes, pero muchas muy pequeñas, que se
encuentran no muy lejanas entre sí, y siempre a la vista una de otra. Desde fecha muy temprana sirvieron
de puente entre los dos continentes, por lo que fueron objeto muy pronto de la colonización griega.
Entre estas islas destancan, al norte, las Espóradas septentrionales, de las que destaca Esciros.
Más al sur, y muy cerca (apenas cuestión de metros en su punto más cercano) del continente se extiende
la alargada isla de Eubea), isla grande y rica, y de cierta importancia; en ella destacan las ciudades de
Calcis (una de las principales que llevó a cabo una actividad colonizadora de otros territorios) y Eretria.
Como continuación tanto de la isla de Eubea como de la región continental de Ática, se
encuentran las islas Cícladas, muy numerosas pero de dimensiones generalmente reducidas, (las islas que
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forman un círculo). Muchas de ellas fueron muy importantes en Grecia, como Naxos, Melos, Tera, y,
sobre todo Delos, sede (y supuesto lugar de nacimiento) del dios griego Apolo.
Más cercanas al continente, tanto al norte del Egeo, como junto a la costa de Asia Menor,
destacan otras islas de tamaño un poco mayor. Entre éstas conviene destacar Tasos, Lemnos, Lesbos
(patria de la lírica monódica), Quíos (supuesto lugar del nacimiento de Homero), Samos (una de las
principales islas griegas), y Rodas (también muy importante en diversos períodos de la historia griega), y
las Espóradas meridionales.
Más al sur, y separando el Egeo del resto del Mediterráneo, se encuentra la isla de Creta, la más
grande de las griegas, y cuna de una de las civilizaciones más antiguas del Mediterráneo oriental (la
civilización minoica). Es una isla montañosa pero también con ricas llanuras fértiles. Servía además de
puente entre Europa y el no muy lejano al sur reino egipcio.
Mención aparte merece la isla de Chipre, alejada del resto de Grecia y situada frente a las costas
de Siria, en Asia. Esta isla fue muy pronto colonizada por los griegos, que la compartieron con las
poblaciones procedentes de otros pueblos de Asia, como sirios, fenicios, etc. No obstante, desde siempre
estuvo muy integrada en el mundo griego, incluso hasta nuestros días.
En la zona occidental de Grecia también se encuentran otra serie de islas, las llamadas islas
jónicas, que sirvieron como puente hasta la cercana península italiana. Se trata de las islas de Zacinto,
Cefalenia, Itaca (la mítica patria de Ulises, u Odiseo), Léucade y Corcira (la actual Corfú), posiblemente
la más importante y mayor de todas ellas, lugar estratégico antes de pasar al sur de Italia.
C./ GRECIA COLONIAL.
Ya desde muy tempranas fechas, y condicionados por diversos factores, los griegos se
extendieron por diversos lugares del Mediterráneo, sobre todo oriental y central, alcanzando lugares muy
alejados de su patria originaria, lugares a los que llevaron su propia civilización y que sirvieron como
fuente de irradiación de ésta, aunque también les sirvieron para conocer otros pueblos y sus costumbres,
lo que posteriormente fue de vital importancia para el desarrollo del pensamiento griego.
Desde esta perspectiva, también podemos dividir la Grecia colonial en dos zonas básicas: la
oriental y la occidental.
-La colonización oriental empezó ya en época protohistórica, la época micénica, con la
colonización de las costas occidentales de Asia Menor. Aquí se fundaron tal cantidad de ciudades que
desde muy pronto fue considerada esta zona como parte integrante y esencial de Grecia. Esta
colonización fue llevada a cabo por diversas estirpes del pueblo griego, que mantivieron sus diferencias e
idiosincrasia en los lugares en los que se asentaron. En ella destacaron ciudades importantísimas, como
Focea, Esmirna, Clazómenas, Priene, Éfeso, Mileto o Halicarnaso, que se repartían, de norte a sur, las
regiones conocidas como Eólide, Jonia y Dóride. Estas ciudades estuvieron en contacto estrecho, cuando
no sometidas a ellas, con las culturas que se desarrollaron en Asia Menor, e incluso más allá, como la de
los frigios, lidios y también persas. De ahí el espíritu abiero e influenciado por culturas también
desarrolladas de estos pueblos.
A partir del Egeo, los griegos empezaron a colonizar la zona del Helesponto, que separa (y une) el
Mediterráneo y el mar Negro, y también Europa y Asia. En esta zona destaca la posteriormente
importantísima ciudad de Bizancio (llamada después Constantinopla y ahora Istambul).
Desde aquí pasaron a colonizar el mar Negro, que se convirtió en un mar cuyas costas estaban
salpicadas de colonias griegas. Se podrían mencionar muchas ciudades, pero destacaremos Heraclea,
Sinope, Trapezunte, Fanagoria, Tanais (la más septentrional), Panticapea, Olbia, Tomi, Odessos,
Apolonia, etc. etc. Estas ciudades fueron activos centros comerciales, pues exportaban minerales y
cereales (gracias a las ricas llanuras que las rodeaban) al resto de Grecia.
Finalmente, también en la zona sudoriental del Mediterráneo, en África, los griegos fundaron
algunos establecimientos, como la factoria comercial de Naucratis, en Egipto, en la desembocadura del
Nilo, y la ciudad de Cirene, ya en Libia.
-Por su parte la colonización occidental se realizó sobre todo en el sur de Italia y Sicilia, a donde
los griegos llegaron en busca de fértiles y abundantes tierras, que dieran cobijo a los excedentes de
población de las diferentes metrópolis que fundaron ciudades en estos territorios. Aquí también se
produjo un gran número de establecimientos, de manera que el sur de Italia fue denominado como la
Magna Grecia, pues se convirtión en una extensión de ésta incluso con ciudades, generalmente, mayores.
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Entre estas destacaron las ciudades de Tarento, Síbaris, Crotona, Locros, Regio, Elea, Posidonia y
Cumas. Fueron precisamente estas ciudades las que entraron en contacto con los pueblos itálicos e
influyeron decisivamente en ellos, transmitiéndoles su cultura y también, lo que tendrá transcencental
importancia, su alfabeto. Hablamos, sobre todo, de los Etruscos y de los Romanos.
También Sicilia, una isla grande y muy fértil, fue colonizada intensamente (y casi
completamente) por los griegos. En ella destacaban las ciudades de Hímera, Zancle, Catania, Siracusa,
Gela, Acagrás, y Selinunte (ciudades que todavía hoy siguen siendo grandes urbes). En Sicilia los griegos
entraron en conflicto durante varios siglos con otra gran potencia mediterránea, los cartagineses.
Tanto las ciudades griegas de Italia como las de Sicilia fueron un actívisimo foco cultural de la
civilización griega, y en varias de ellas nacieron, vivieron, enseñaron y fueron estudiados muy diversos
representantes de diferentes manifestaciones culturales, como Pitágoras, Parménides, Arquímedes, etc,
como veremos posteriormente con más detalle.
Finalmente los griegos también alcanzaron las costas occidentales del Mediterráneo: En el sur de
Francia fundaron la ciudad de Massalia (Marsella), y otras, y en España Emporion (Ampurias) y Rosas.
De éstas son de las que básicamente poseemos testimonios arqueológicos, pero los propios griegos
mencionan otras ciudades, aunque posiblemente éstas serían meros poblados indígenas (básicamente
iberos), en los que los griegos realizarión intercambios comerciales, llegando incluso hasta el semimítico
reino de Tartesos, en la desembocadura del Gualdalquivir. Resulta claro, de todos modos, que desde estos
lugares los griegos ejercieron una influencia decisiva culturizadora en aquellos pueblos, remotos
antepasados nuestros, con los que entraron en contacto. A título de curiosidad podríamos mencionar
algunos de estos lugares que los griegos mencionan, y su posible identificación con ciudades actuales.
Entre éstos están: Hemeroscopion (quizás Denia), Alonis (Calpe), Akra Leuke (Alicante), Mainake (cerca
de Málaga), y algunas otras. Así podemos decir que el Mediterráneo se convirtió en el gran mar de la
civilización griega.
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IMPERIO DE ALEJANDRO MAGNO.
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2.- GEOGRAFÍA DE ROMA, ITALIA, IMPERIO ROMANO.
La península Itálica, situada al sureste de Europa, justo en el centro del Mediterráneo, Se sitúa al
oeste de Grecia, al este de España y Francia, y a solo 130 km. al norte de la costa africana. Esta situación
le facilitó el control en las tres riberas de su cuenca, la europea, la africana y la asiática a través de
numerosas vías que salían de Roma en dirección norte y sur.
Italia es montañosa, pero no abrupta y está separada del continente europeo por los Alpes; al sur
limita con el mar Jónico; al este, con el Adriático y al oeste, con el Tirreno donde destacan las islas de
Córcega, Cerdeña y Siclia. Los montes Apeninos, aunque la atraviesan de norte a sur, ofrecen
numerosos pasos naturales que facilitan la comunicación entre los dos mares. Su vertiente oeste es fértil,
agrícola. El resto de la península está formada por llanuras y suaves colinas. Sus principales ríos, el Po al
norte, el Arno en la Toscana y el Tíber en el centro, irrigan las fértiles vegas italianas. Las costas, bajas y
rectilíneas, ofrecen pocos puertos naturales, excepto en la Campania, al sur del Lacio. Estas amplias
llanuras y escasez de puertos explican que fuera un pueblo de campesinos y pastores y no de marineros.
A finales del segundo milenio llegó a la Península una oleada de tribus indoeuropeas que se
mezclaron con las poblaciones autóctonas. En el norte se asentaron los galos, en el centro los umbros,
oscos, sabinos, volscos, ecuos, latinos y samnitas. Poco después se asentaron dos pueblos muy
desarrollados cultural y económicamente, los etruscos, procedentes de Asia Menor, y los griegos.
Precisamente en una de estas llanuras, en la región central, y junto al mar Tirreno, está situada la
región del Lacio (Latium), patria de los latinos, atravesada por el río Tíber. Y junto a un vado y una isla
de este río, a unos 20 kilómetros del mar se fundó la ciudad de Roma. Según la leyenda, los fundadores
fueron Rómulo y Remo, descendientes de dioses, que en el año 753 a.C. se establecieron en una colina,
llamada Palatino. Con el tiempo la ciudad se extendió a otras seis colinas cercanas, por lo que Roma fue
conocida como la ciudad de las siete colinas (Palatino, Capitolio, Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio y
Aventino). En realidad la ciudad nació como fruto del sinecismo (unión) de las pequeñas aldeas de tribus
latinas que habitaban en las siete colinas que allí se encontraban. Esta unión dio lugar a un pequeño
pueblo dedicado al pastoreo y la agricultura. Así la ciudad se ubicó entre dos grandes civilizaciones que le
influyeron de forma decisiva, los etruscos al norte y las colonias griegas de la Magna Grecia al sur.
Con el paso del tiempo, y tras independizarse del poder Etrusco, Roma ocupó toda la región del
Lacio, y tras varias guerras toda la península italiana. Después, como consecuencia de las guerras púnicas
(contra la ciudad africana de Cartago), Roma conquistó las islas del Mediterráno central y empezó su
expansión por Hispania (España). y nuevamente tras disferentes guerras consiguió el dominio de toda la
cuenca del Mediterráneo (al que los romanos llegaron a llamar Mare Nostrum, “nuestro mar”).
Finalmente, por obra de algunos generales y emperadores (como Julio César, Augusto o Trajano), las
conquistas se ampliaron, por lo que se conformó así el Imperio Romano, que abarcaba gran parte de
Europa (con las fronteras en los ríos Rin y Danubio), incluyendo buena parte de Gran Bretaña y la actual
Rumanía, todo el norte de Africa y numerosos territorios del este de Asia, hasta que su parte occidental
fue invadida por diferentes pueblos “bárbaros” en el siglo V, aunque la parte oriental subsistió mil años
más, con el nombre de Imperio Bizantino.
Para poder administrar este inmenso territorio el imperio romano estaba dividido en provincias
(con sus gobernadores), como las tres de Hispania (Tarraconensis, Lusitania y Bética), además de
ciudades, colonias, municipios, etc. Todas ellas estaban conectadas por una red vías o caminos.
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Así, La creación de Imperio se realizó por expansión en cinco fases (véase el apartado de Historia):
1. Sometimiento del Lacio, iniciado en la Monarquía y culminado a comienzos de la
República (siglo V a. C.).
2. Dominio de la península itálica (siglos V-III a. C.).
3. Incorporación de los países ribereños del Mediterráneo (s. II y I a. C).
4. Expansión hacia el centro de Europa y Oriente Medio (siglos I-II d. C.).
División del Imperio y ocupación progresiva de la parte occidental por los “bárbaros” hasta su
fragmentación definitiva en el s. V d. C.)
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3.- HISTORIA DE GRIEGA.
CUADRO CRONOLÓGICO.
(Las fechas pueden ser aproximadas. Si no se indica lo contrario, las fechas son a.C.)
AÑO
3.000
GRECIA
Inicio del Bronce Antiguo.
Periodo prepalacial en Creta.
2.000
Bronce Medio. Llegada de los primeros indoeuropeos a
Grecia. Primeros palacios cretenses.
Nueva oleada de indoeuropeos (griegos) a Grecia. Inicio del
período Micénico.
Esplendor de la civilización cretense
1.600
1.400
1.200-1.100
1.100-s. VIII
s. VIII Época
arcaica.
s. VII
s. VI
s. V, Época
clásica.
Posible conquista de Creta por Micenas. Escritura lineal B.
Expansión micénica por el Mediterráneo
¿Guerra de Troya?
Posible llegada de griegos dorios.
Destrucción de los palacios micénicos.
Inicio de la época oscura.
Introducción del hierro.
Época oscura.
Empobrecimiento general.
Colonias griegas en la costa de Asia Menor.
s. IX: Inicio del período orientalizante.
Se crea el alfabeto griego por influencia del fenicio.
Desarrollo cultural.
Aparición de la ciudades-estado (polis)
Fijación por el escrito de la Ilíada y la Odisea. Homero.
Comienza la literarura.
Año 776: Primera olimpiada. Período histórico.
Comienzan las colonizaciones por el sur de Italia y mar
Negro. Licurgo legisla en Esparta.
Aparición de las primeras tiranías.
Leyes de Dracón.
Expansión colonizadora.
Auge de la poesía lírica.
Aparición de la moneda.
Leyes de Solón en Atenas.
Comienzos de la filosofía en Jonia.
Pisístrato, tirano de Atenas.
508: Clístenes derroca la tiranía ateniense. Reforma
constitucional: Surgimiento de la democracia.
Periodo de esplendor de Atenas y la democracia ateniense.
490: Batalla de Maratón.
480: Batallas de las Termópilas y Salamina. Derrota de los
persas.
479: Se funda la liga ático-délica.
479-431: La Pentecontecia. Máximo esplendor de Atenas.
“Siglo de Pericles”.
Auge de la filosofía. Sócrates.
Auge del teatro: Esquilo, Sófocles, Eurípides; Aristófanes.
Auge de la oratoria.
Desarrollo de la historiografía.
Remodelación de la acrópolis de Atenas. Construcción del
Partenón.
431-404: Guerra del Peloponeso. Derrota de Atenas ante
Esparta.
OTROS LUGARES
Ciudades
sumerias
en
Mesopotamia. Inicio de la escritura.
Inicio de la civilización egipcia
Imperio Medio Egipcio
(1.750) Hammurabi, rey de
Babilonia. 1.500: Incio del Reino
Hitita en Asia Menor.
1.500: Imperio Nuevo Egipcio.
Rivalidad entre hititas y egipcios.
Destrucción del reino hitita y otros
lugares en Asia Menor y Oriente
próximo. Fin del Imperio Nuevo
Egipcio. Pueblos del Mar.
Inicio del auge de las ciudades
fenicias.
Expansión comercial fenicia.
Reino frigio en Asia Menor.
Inicio de la expansión asiria.
753: Fundación de Roma.
Imperio nuevo asirio.
Reino Lidio.
Los lidios comienzan a someter las
poleis de Asia Menor.
Surgimiento del Imperio Persa.
Los persas ocupan Asia Menor.
Sublevación jonia.
10
s. IV
323,
Comienza la
época
helenística.
s. III
s. II
s. I
s. IV, d.C.
s. V, d.C.
1453, d.C.
1830, d.C.
Revueltas contra Esparta. Diferentes ligas de ciudades.
Filipo de Macedonia consigue el predominio sobre Grecia.
Alejandro Magno (336-323) conquista el Imperio Persa.
Auge de la filosofía (Platón, Aristóteles)
Muerte de Alejandro. Sus generales (diadocos) se reparten
su imperio.
Los griegos de Sicilia derrotan a los
cartagineses, pero no los expulsan
de la isla.
Fundación de diversas ligas griegas.
Los reinos de los diadocos luchan entre sí.
Auge del Egipto helenístico.
Fundación de la biblioteca de Alejandría.
Expansión del helenismo.
196: Roma vence a Macedonia y “libera” Grecia.
146: Roma conquista definitivamente Grecia.
Influencia cultural griega sobre Roma.
Roma conquista el reino griego de Siria.
31: Roma conquista Egipto, el último reino helenístico.
Período romano.
El imperio romano se divide en dos. El occidental tiene
como capital Bizancio (Constantinopla).
Los bárbaros conquistan Roma (476). El imperio de
Occidente se constituye como Imperio Bizantino.
Los turcos conquistan Constantinopla, y el resto de Grecia.
Fin del Imperio Bizantino.
Fecha de la independencia griega ante Turquía.
2ª guerra púnica entre Roma y
Cartago.
Roma comienza la conquista de
Iberia/Hispania.
Ocupación por Roma de gran parte
de Hispania.
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4.- HISTORIA DE ROMA.
CRONOLOGÍA
753 A. C. Fundación de Roma por Rómulo, según la leyenda.
715-510 A. C. Reinados de Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco o el Antiguo, Servio
Tulio y Tarquino el Soberbio.
509 A. C. Comienza la República romana, encabezada por dos cónsules que se eligen anualmente.
451 A. C. Ley de las XII Tablas, que fija por escrito los derechos de los plebeyos.
348 A. C. Primer tratado entre Roma y Cartago.
343 – 341 A. C. Primera Guerra Samnita.
338 A. C. Derrota de la Liga Latina y dominio de Roma sobre todo el Lacio.
336 A. C. Primer plebeyo accede al Consulado.
326-304 A. C. Segunda Guerra Samnita. Derrota romana en la batalla de las Horcas Caudinas.
312-280 A. C. Guerra contra Etruria, finalmente conquistada por Roma
298-290 A. C. Tercera Guerra Samnita.
281-275 A. C. Guerra contra Tarento y su aliado, e! rey Pirro. Tras sus victorias, conseguidas sin obtener nada a
cambio, Pirro abandona Sicilia.
275 A. C. Roma domina toda la península Itálica.
264-241 A. C. Primera Guerra Púnica.
241 A. C. Conquista de Sicilia.
231 A. C. Córcega y Cerdeña, provincias de Roma,
229 A. C. Primera Guerra Macedónica en lliria.
225 A. C. Guerra en la Galla; ocupación de la Galia Cisalpina en 222 a. C.
219-202 A. C. Segunda Guerra Púnica. Derrota romana ante Aníbal en Cannas (216 a. C.). Victoria romana en
Zama (202 a. C.),
200-196 A. C. Segunda Guerra Macedónica. Derrota de Filipo V ante los romanos en Cinoscéfalos.
188 A. C. Ocupación parcial de Asia Menor.
171 A. C. Tercera Guerra Macedónica. Victoria definitiva en Pidna (168 a. C.).
149-146 A. C. Tercera Guerra Púnica. Destrucción de Cartago por Escipión Emiliano, llamado el Africano Menor
(146 a. C.).
148 A. C. Macedonia, provincia romana.
107 A. C. Primer consulado de Mario. Reformas en el ejército (105 a. C.).
91-88 A. C. Guerra social: los aliados itálicos se sublevan contra Roma, Sila
78 A. C. Dictadura de Lucio Cornelio Sila.
70 A. C. Pompeyo y César coinciden en e! consulado.
59 A. C. El cónsul Julio César forma e! Primer Triunvirato con Ludo Licinio Craso y Cneo Pompeyo.
58 A. C. Comienza la Guerra de las Galias, que César finaliza en 51 a. C. con las fronteras de Roma en el Rin.
56 A. C. César, Pompeyo y Craso ratifican el reparto de poder: César se mantiene otros cinco años en la Galla,
Pompeyo obtiene Híspanla y Craso, Siria.
53 A. C. En la guerra contra los partos muere Craso y Pompeyo se queda solo en e! consulado.
49 A. C. César cruza el río Rubicón y empieza la guerra civil. Derrota de Pompeyo en Farsalia (48 a. C.), de sus
partidarios en Tapso (46 a. C.) y de sus hijos en Munda, Híspanla (45 a. C.).
44 A. C. En el idus de marzo (día 15), un grupo de republicanos asesina a César.
42 A. C. Marco Antonio y Octavio derrotan en Filipos a los asesinos de César.
31 A. C. Octavio vence a Marco Antonio en Accio y, después, conquista Egipto.
27 A. C. Octavio es aclamado como princeps. cambia su nombre por el de Augusto y recibe el máximo poder
militar, el imperium.
13 A. C. En Roma se celebra la Pax Augusta y al año siguiente se nombra a Octavio Augusto pontifex máximas, la
máxima autoridad religiosa.
12 A. C. – 9 D. C. Campañas militares en Germania de Tiberio, Druso y Germánico.
4 Augusto adopta como sucesor a Tiberio. En el 14 d.C. 14 Augusto muere en Nola.
69 Dinastía de los Julio-Claudios (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón).
34 Anexión de Judea.
43 Conquista de Britania.
64 Gran incendio de Roma provocado por Nerón y primera persecución de cristianos.
69 Año de los cuatro emperadores (Otón, Vitelio, Galba y Vespasiano).
69 -96 Dinastía de los Flavios (Vespasiano, Tito, Domiciano, Nerva y Trajano).
70 Destrucción de! Templo de Jerusalén por Tito; diáspora de los judíos.
79 La erupción del Vesubio sepulta Pompeya, Herculano y Estabias.
85-106 Guerras Dacias.
12
116 Máxima extensión del Imperio, bajo Trajano.
117-192 Dinastía de los Antoninos (Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo).
138 Con Adriano, las fronteras retroceden. 163-180 Guerras Germánicas; refuerzo de las fronteras del Norte.
193 Luchas por el poder; año de los cinco emperadores (Pertinax, Péscenlo Niger, Didio Juliano, Clodio Albino y
Septimio Severo).
193-235 Dinastía de los Severos (Septimio Severo, Caracalla, Geta, Macrino, Heliogábalo y Alejandro Severo).
212 El emperador Caracalla concede la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
213 Comienzan los conflictos en las fronteras (germanos, partos, sasánidas, entre otros), y se desencadena una
profunda crisis.
235-284 Etapa de los emperadores soldados.
284-324 Diocleciano y la Tetrarquía: dos augustos y dos cesares (Diocleciano, Maximiano, Constando, Galerio,
Severo, Maximino, Constantino, Majencio y Licinio).
313 Edicto de Milán: el cristianismo,
324-337 Imperio único de Constantino.
337-392 División del Imperio en Oriental (con capital en Constantinopla) y Occidental (capital, Roma).
392-395 Teodosio el Grande, emperador único
395 División del Imperio entre los hijos de Teodosio; Honorio (Occidente) y Arcadio (Oriente).
410 Alarico, al frente de los visigodos, saquea Roma.
451 Derrota de Atila, caudillo de los hunos.
476 Odoacro, rey de los ostrogodos, depone al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. En
Oriente,prosigue el Imperio Bizantino hasta la caída de Constantinopla (1453).
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5.- LOS GRUPOS SOCIALES EN GRECIA Y ROMA.
LA SOCIEDAD GRIEGA.
1.- INTRODUCCIÓN.
Como en toda sociedad jerarquizada, la población griega se encontraba dividida en diferentes
clases sociales, a las que en muchas ocasiones se superponían otras consideraciones, como el estatus
jurídico, económico, etc. A esta situación se añadía la propia idiosincrasia de la Grecia clásica, donde no
encontramos un estado unficado, sino una gran cantidad de estados independientes (πόλεις), cada una
autónoma (con sus propias leyes) con respecto a las demás.
El lugar que ocupaba una persona en las diferentes sociedades griegas venía determinado
no sólo por su riqueza individual, sino por la reunión de una serie de condiciones y criterios
clasificatorios, pues junto al nivel de renta hay que incluir la posesión o no de determinados derechos o
privilegios, el nacimiento y el origen familiar, el sexo, la edad, la residencia, etc.
Estos criterios, en algunos aspectos, podían variar de una ciudad a otra, dado que Grecia estaba
dividida en varias de éstas (poleis), por lo que nos ceñiremos sobre todo, a los de la Atenas Clásica (siglos
V y IV a.E.), aunque al final también recogemos algunas características peculiares de la sociedad
espartana, pues es de ambas de las que conocemos más datos, y algunas de esas características son
antagónicas.
2.- LOS CIUDADANOS (Πολῖται).
Por regla general, en el mundo griego el nacimiento proporcionaba el derecho de ciudadanía
(πολιτεία). La condición de ciudadano se lograba si el padre ya lo era, aunque en ciertos casos era preciso
que la madre también lo fuese (cf. Pericles). En cambio, la concesión de la ciudadanía de una πόλις a un
extranjero constituyó siempre una decisión excepcional.
En cada estado griego sólo los ciudadanos gozaban de una plenitud de derechos definidos
jurídicamente, varios de los cuales se disfrutaban de manera exclusiva: derechos políticos como la
capacidad de ser elector y elegible, de presentar propuestas, debatir y decidir sobre ellas, de tomar parte
de las magistraturas; derechos judiciales y civiles como la posibilidad de participar directamente en la
vida judicial, como jurado, acusador o acusado, o de contraer matrimonio con una ciudadana; y derechos
económicos como la posesión de propiedades inmuebles, comprar o vender dichos bienes, o acceder a los
repartos en dinero o en especie realizados por el estado. Niños, adolescentes y mujeres se consideraban
parte de la comunidad ciudadana, pero en sentido vago, pues se encontraban sometidos a la tutela de un
ciudadano adulto y tenían, por tanto, limitados sus derechos y su capacidad de actuación.
Con todo algunos de estos derechos no se extendían por igual a todos los ciudadanos y en algunas
πόλεις existían restricciones, como en las oligarquías. Pero en Atenas sí ocurría, y estos privilegios
alcanzaron a la totalidad de los ciudadanos, incluidas las clases más desfavorecidas y con un nivel de
renta más bajo (lo que suponía una democracia asamblearia radical). No obstante, en ocasiones podía
ocurrir que, por diferentes motivos, estos derechos se podían ver restringidos en parte o totalmente
(ἀτιμία) .
La práctica totalidad de los estados griegos solía distribuir a sus ciudadanos según su nivel de
renta (lo que servía para establecer el nivel de derechos), y en Atenas Solón, a comienzos del s.VI, dividió
a la población en cuatro clases, según su riqueza: a) Pentacosiomedimnoi, b) Hippeis, c) Zeugitai, y d)
Thetes (ciudadanos más pobres). Éstos no alcanzarían el derecho a acceder a las magistraturas hasta la
época de Pericles (s. V).
14
El número de ciudadanos en la época de mayor esplendor ateniense (antes de la guerra del
Peloponeso) debió de alcanzar los 40.000.
3.- LOS ΜΕΤECOS (Μέτοικοι).
Los metecos eran hombres libres, fueran griegos o no, que vivían en el territorio del Ática, pero
no eran ciudadanos. Generalmente procedían de otras ciudades o eran descendientes de estos inmigrantes,
aunque también podían ser antiguos esclavos manumitidos o los hijos de éstos. Tenían la obligación de
presentarse a las autoridades y censarse como metecos (lo que les obligaba a pagar un impuesto especial).
No tenían derechos políticos ni judiciales (aunque sí las mismas cargas fiscales que los
ciudadanos según su riqueza): No tenían acceso a las magistraturas ni podían formar parte de las
asambleas, tampoco podían contraer matrimonio legítimo con una mujer ateniense, ni tener propiedades
inmobiliarias. Para servirse de los tribunales de justicia necesitaban la garantía de un representante o
“patrón” (προστάτης).
Por ello, la mayoría de los metecos eran personas que dominaban trabajos manuales y producían
articulos en sus talleres o se dedicaban al comercio, pues sí podían iniciar libremente cualquier actividad
y beneficiarse de los mecanismos económicos que ofrecía Atenas (el puerto, la flota, la red comercial,
etc.). Aunque rara vez se les concedió el derecho de ciudananía, la integración de este grupo en la
población de Atenas fue total. Su número debió ser similar al del resto de la población libre.
4.- LOS ESCLAVOS (Δοῦλοι).
La esclavitud era una situación ampliamente extendida en el mundo griego. En algunos casos los
esclavos procedían de guerras o de la piratería (en cuyo caso podían ser rescatados por familiares, amigos,
etc.), pero normalmente se adquirían por compra, y su precio podía ser muy variable.
Los esclavos eran propiedad de su amo, aunque su destino no era el mismo. Algunos eran de
propiedad particular, y podían trabajar en la casa, ayudar a su amo en el campo, en los talleres, en la
administración, etc. Pero otros eran propiedad del estado, y trabajaban como obreros o en diferentes
campos administrativos (incluido el cuerpo de policía), o, como peor destino, en minas y canteras. En
muchos casos los esclavos incluso realizaban los mismos trabajos que los hombres libres, pero sin sueldo.
En conjunto eran tratados como propiedades: podían ser vendidos, donados, alquilados, etc., y
estaban desposeídos de la práctica totalidad de los derechos y carecían de libertad de movimientos. La
unión entre esclavos no tenía ningún valor legal y los hijos pertenecían a su amo.
Con todo, disponían de algunas posibilidades y protecciones. Podían acumular algún dinero para
“autocomprarse”, buscar refugio en caso de maltrato excesivo y tampoco se les podía matar
impunemente. Además, en la práctica, el trato dado a los esclavos procuró suavizarse, y con frecuencia se
les trató como a criados y con gran familiaridad, e incluso algunos conseguían la manumisión gracias a la
bondad de sus dueños.
5.- EXTRANJEROS Y BÁRBAROS.
Extranjero (ξένος) era todo aquél no ciudadano de la polis, fuera griego o no. Los metecos, en
realidad, eran tratados legalmente como extranjeros. Pero también lo eran los comerciantes de paso,
viajeros, legaciones de otras ciudades y estados, etc. Todos los extranjeros que tuvieran algún interés en
Atenas o quisieran realizar alguna gestión en ella debían estar representados por un ciudadano, que
recibía el nombre de προξενητής.
El término de bárbaro (βάρβαρος) (éste en realidad también era extranjero) se aplicaba a
cualquiera que no fuera griego, y por lo tanto su lenguaje era incomprensible (desde un punto de vista
15
griego los sonidos que emitían parecían “bar bar bar”). Posteriormente se aplicó a todo aquél no cultivado
(lo que para un griego era algo similar) y sin civilizar (cuando los griegos entraron en contacto con los
romanos, consideraron a éstos tan bárbaros como a cualquier otro no griego). Y de ahí su connotación de
“salvaje” o “cruel”.
Extraído,
en
parte,
de:
A.
DOMÍNGUEZ y J. PASCUAL. Atlas histórico del
mundo griego antiguo. Síntesis. Madrid, 2006.
6.- Organización social de la población de Esparta.
La población del territorio dominado por Esparta se repartía en tres categorías: ciudadanos de
pleno derecho o espartíatas, periecos e ilotas.
- Los espartíatas (llamados también ὁμoῖoι, "iguales", por su igualdad de derechos) eran una
minoría de privilegiados ampliamente superada por las otras dos capas. Les estaba prohibido todo tipo de
actividad económica, pero eran dueños de las mejores tierras de Laconia y Mesenia. Los espartíatas
estaban entregados por completo a actividades militares, marcada por una obediencia ciega hacia los
jefes.
- Los periecos habitaban en una centena de pequeñas comunidades distribuidas por Laconia y
Mesenia. Gozaban de cierta autonomía local, pero estaban totalmente sometidos al gobierno de Esparta.
Las pequeñas comunidades de periecos poseían tierras; no pagaban tributos a los espartanos, pero tenían
que trabajar las tierras reservadas a los reyes de Esparta. Aunque eran reclutados normalmente para servir
en el ejército, se les consideraba ajenos a la ética aristocrática y guerrera de los espartíatas.
- Los ilotas tenían un estatuto muy próximo a la esclavitud, sin llegar a ser esclavos en sentido
pleno, ya que no son objeto de compra-venta. Aunque secundariamente desempeñaban oficios
artesanales, su actividad principal era el cultivo de las tierras poseídas por los espartíatas, que recibían
una parte proporcional de los productos. Era normal la participación de los ilotas en la guerra al lado de
los espartíatas y periecos. Debido a que los espartíatas podían matar impunemente a los ilotas, no menos
normales fueron sus constantes intentos de rebelión desde la época arcaica hasta que llegaron a constituir
el estado independiente de Mesenia en el 370 a.C.
LA SOCIEDAD ROMANA.
La compleja organización social (y en parte también económica) de Roma fue consecuencia tanto
de las vicisitudes de su fundación y formación como estado, como de su desarrollo posterior y expansión
por muchos otros territorios a expensas de otros pueblos.
Por ello la sociedad romana se caracteriza por su enorme desigualdad, que abarca una gran gama
de clases, desde el esclavo hasta el patricio, que era el poseedor, en principio, de todos los derechos.
Así, la diferencia más radical es la existente entre hombres libres y esclavos. Los hombres libres
son personas, y por lo tanto tienen una serie de deberes y derechos (aunque en cuanto a éstos existía
también una enorme desigualdad). En cambio los esclavos equivalían a cosas, no se les consideraba
personas, y sólo tenían deberes.
Por otra parte, en el estado romano, dentro de los hombres libres, éstos podían ser ciudadanos o
no ciudadanos. Los primeros fueron, en principio los habitantes de Roma, aunque luego este privilegio
se fue extendiendo a la región del Lacio, a Italia, y ya en el siglo III d.C. a todas las provincias del
imperio. Por tanto, todos aquellos no considerados como no ciudadanos equivalían en realidad a
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extranjeros, y aunque carecían de muchos de los privilegios de los ciudadanos, sí tenían algunos derechos
personales.
Los derechos (ius) de los ciudadanos eran básicamente (aunque no todos, pues algunos estuvieron
restringidos a las clases más altas), el de desempeñar magistraturas, el de voto, el de poder contraer
matrimonio legal, el de propiedad y comercio, etc.
A su vez, dentro de la clase de ciudadanos, encontramos otra división fundamental (y básica para
la organización política de Roma), aquella que se daba entre patricios y plebeyos. Los patricios eran
originariamente los nobles, y se consideraban los descencientes de los primeros fundadores de Roma.
Gozaban de todos los derechos (por lo que se les podría considerar como ciudadanos completos), además
de ser poseedores de abundantes tierras y riquezas. Siempre pertenecían a una gens (familia en sentido
amplio), como la Julia, Claudia, Cornelia, Valeria, etc. En cambio los plebeyos (que al principio solían
ser comerciantes y pequeños agricultores) tenían muchos menos privilegios, aunque a lo largo del paso
del tiempo durante la República fueron reclamando y luchando por muchos de ellos hasta prácticamente
alcanzar la igualdad jurídica con los patricios. Algunos plebeyos enriquecidos formaron parte del llamado
orden ecuestre, que gozaba de algunos privilegios adicionales.
Además de estas clases, también se daba la existencia de los denominados clientes, que casi
siempre eran plebeyos, y que voluntariamente se sometían a la voluntad de un patrono (habitualmente un
hombre rico) y se comprometían a servirlo, votarlo, etc., a cambio de su protección.
Finalmente también estaban los libertos, que eran los esclavos manumitidos (liberados) que
aunque no solían tener derechos, generalmente sus descendientes pasaban a la categoría de plebeyos y
clientes de sus antiguos dueños.
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6.- LA ROMANIZACIÓN DE HISPANIA.
Llamamos romanización al proceso por el que los territorios y pueblos conquistados por los
romanos asimilaron paulatinamente las aportaciones de los conquistadores, como estructura social,
lengua, costumbres y modos de vida, etc., con la consecuente pérdida de sus rasgos propios. Este proceso
fue prolongado, y a veces no se dio por igual en todos los territorios ni se completó en todos los aspectos.
Los romanos llegaron por primera vez a lo que ellos denominaban Hispania (desembarco en la
colonia griega de Ampurias) en el año 218 a.C., en el contexto de la segunda guerra púnica contra el
cartaginés Anibal, al que los romanos habían declarado la guerra tras conquistar una ciudad aliada suya,
Sagunto.
Como consecuencia de la guerra contra los cartagineses, los romanos fueron conquistando
también y paulatinamente diferentes regiones de la península ibérica, donde también fundaron colonias y
asentaron con concesión de tierras como recompensa a muchos de los soldados licenciados.
Sin embargo este proceso fue muy lento y lleno de problemas, vicisitudes y estancamientos, como
las guerras contra los lusitanos de Viriato, contra los celtíberos, (cf. Numancia), o incluso hubo guerras
civiles que se desarrollaron aquí. La conquista de la península ibérica no fue completa hasta que el
emperador Augusto sometió a los pueblos cántabros y astures en el año 25 a.C.
A lo largo de sus conquistas los romanos se encontraron con muchos pueblos, con marcadas
diferencias lingüísticas, sociales y culturales. Así estaban los iberos y los tartesios, ya con estrecho
contacto y muy influidos por griegos y fenicios, y que ya habían alcanzado un alto desarrollo cultural y
urbano; los celtiberos, un pueblo indoeuropeo relacionado con otros pueblos celtas de Europa; y otros
pueblos de origen oscuro de los que sabemos muy poco a excepción de algunos indicios arqueológicos y
algunas crónicas, pocas, de historiadores antiguos.
Sea como fuere, los romanos apenas atendieron a estas diferenciaciones y dividieron la península
ibérica en diferentes zonas, según sus propios criterios. Estas zonas, al igual que en otros territorios del
imperio, se denominaron provincias.
Durante las primeras fases de la conquista se establecieron dos provincias: La Hispania Citerior
(“la de más acá”) y la Hispania Ulterior (“la de más allá”), pero posteriormente, la división básica
constaba de tres provincias: Bética (que abarcaba más o menos lo que hoy es Andalucía), Lusitania (que
ocupaba lo que hoy es parte de Portugal y Extremadura) y Tarraconensis (el resto de la península).
Posteriormente de ésta se desgajaron otras dos: Gallaecia y Carthaginensis.
En un principio los romanos consideraban extranjeros (y no ciudadanos) a los habitantes de los
territorios conquistados, pero al establecer colonias, los habitantes de éstas sí eran considerados
ciudadanos romanos. Por otra parte el resto de ciudades podían ser Municipios, cuyos habitantes sí
contaban con algunos privilegios, ciudades libres, federadas o sometidas.
No obstante, con el paso del tiempo muchos derechos se fueron ampliando, y así el emperador
Vespasiano (69-79) concedió a Hispania el derecho latino (menos amplio que el romano), y Caracalla
(211-217) concede la ciudadanía romana a todos los súbditos libres del impero.
Sobre estas bases políticas y militares podemos establecer, por tanto, algunas de las características
principales que favorecieron e impulsaron la romanización de Hispania.

El ejército: Muchos hispanos sirvieron a Roma como tropas auxiliares, y también
muchos legionarios romanos (e itálicos) se asentaron en Hispania tras licenciarse, dando
así cohesión a la población.

El latín: Como hemos visto, en la Hispania prerromana se hablaron muchos idiomas,
pero tras la conquista el latín fue empezado a ser usado por casi toda la población
(aunque no fue impuesto, sí resultaba útil), pero de forma bastante lenta según los lugares
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(hoy las lenguas de España y Portugal, excepto el vasco, proceden del latín; son,
digamos, diferentes “latines” evolucionados).

La religión: Aunque cada pueblo podía tener sus diferentes dioses, el panteón de dioses
romanos fue asumido por toda la población, y gracias al carácter sincrético de la religión
romana, también se favoreció el culto a otros dioses de otros pueblos, hasta la expansión
(e imposición) del cristianismo.

La vías romanas: Los romanos construyeron estas vías (calzadas) por razones militares,
políticas y económicas, aunque eran caras de hacer y mantener. Así se garantizaba y
facilitaba la comunicación entre diferentes territorios y ciudades (incluida Roma). Las
había principales, como la vía Augusta y la vía de la plata, y otras secundarias.

Las ciudades: La sociedad romana fue predominantemente urbana (al menos durante
mucho tiempo), por lo que los romanos fundaron diferentes ciudades o refundaron y
reorganizaron otras ya existentes antes de su llegada (muchas de las cuales mantuvieron
su denominación “indígena”). Se daba así cohesión al territorio y se favorecía la
centralización política, administrativa, económica, etc.
Tanto por los aspectos religiosos como con la construcción de vías y ciudades Hispania dispuso
de abundantes monumentos, como templos, teatros, puentes, etc. muchos de los cuales todavía perviven,
así como muchos entramados urbanos.
Fruto de esta romanización fue también la existencia de diferentes personas hispanorromanas que
destacaron en diferentes ámbitos, poetas, filósofos, estudiosos de diferentes técnicas (Séneca, Lucano,
Marcial, Columela, Quintiliano, etc.), y también emperadores (Trajano, Adriano, Teodosio).
Por todo ello, no podemos considerar la romanización de Hispania como un proceso que quedó
estancado, sino que, pese a los vaivenes de la historia, continuó a lo largo de los siglos y pervive hasta
nuestros días.
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