A.R. 183/2016. - Suprema Corte de Justicia de la Nación

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AMPARO EN REVISIÓN 183/2016.
QUEJOSO: **********.
PONENTE:
MINISTRO ALBERTO PÉREZ DAYÁN.
SECRETARIA:
GUADALUPE DE LA PAZ VARELA DOMÍNGUEZ.
Vo. Bo.
Sr. Ministro.
Ciudad de México. Acuerdo de la Segunda Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, correspondiente al día
VISTOS, para resolver el amparo en revisión identificado al
rubro; y
R E S U L T A N D O:
PRIMERO. Demanda de amparo. Mediante escrito presentado
el veintidós de diciembre de dos mil catorce, en la Oficina de
Correspondencia Común de los Juzgados de Distrito de Boca del Río
Veracruz, **********, por su propio derecho, solicitó el amparo y la
protección de la Justicia Federal en contra de las autoridades y
respecto de los actos que a continuación se indican:
“(…).
III. AUTORIDADES RESPONSABLES ORDENADORAS:
a) H. Cámara de Senadores del Congreso de la Unión (…).
IV. AUTORIDADES RESPONSABLES EJECUTORAS:
a) El Presidente del Tribunal Superior Agrario y su Presidente, (…)
al ordenar que se me notificara por su actuario adscrito licenciado
Miguel Ángel Olaya Alvarado, el día 10 de diciembre de esta
anualidad, el punto de acuerdo por el que se me comunica que NO
SE ME RATIFICA en el cargo de magistrado numerario del tribunal
unitario agrario, en virtud de lo precisado en las consideraciones
Amparo en Revisión 183/2016
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del dictamen, lo que trae como consecuencia que se me inhabilite
en el ejercicio de mis funciones.
V. ACTOS RECLAMADOS:
a) De la H. Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión,
reclamo el dictamen y punto de acuerdo tomado en sesión
celebrada el día cuatro de diciembre del presente año, en la que
aprobó la no ratificación del suscrito como magistrado numerario
de los tribunales agrarios, en base al dictamen emitido por las
Comisiones Unidas de Reforma Agraria y Justicia; elaborado en
cumplimiento a la ejecutoria de amparo del juicio de garantías
**********, radicado en el Juzgado Sexto de Distrito en el Estado de
Veracruz, con sede en Boca del Río.
b) Del Presidente del Tribunal Superior Agrario la notificación del
oficio N° DGPL-1P3A.-5861 con fecha 4 de diciembre, signado por
el senador Luis Sánchez Jiménez Vicepresidente de la Mesa
Directiva, entregado (sic) las 16:40 horas del día 10 de diciembre de
esta anualidad por el actuario adscrito al Tribunal Superior Agrario
Miguel Ángel Olaya Alvarado.
(…)”.
SEGUNDO. Derechos fundamentales violados. El quejoso
señaló como derechos fundamentales violados los contenidos en los
artículos 1, 14, segundo párrafo, 16 primer párrafo y 27 fracción XIX
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; relató los
antecedentes del caso y expresó los conceptos de violación que
estimó pertinentes.
TERCERO. Admisión y trámite. La demanda se turnó al
Juzgado Cuarto de Distrito en el Estado de Veracruz, cuyo titular la
admitió a trámite por acuerdo de veintitrés de diciembre de dos mil
catorce y ordenó su registro con el número **********.
CUARTO. Audiencia constitucional y sentencia. Seguidos los
trámites legales, el Juez de Distrito celebró la audiencia constitucional
el nueve de marzo de dos mil quince, en la que dictó resolución, la que
terminó de engrosar el diecinueve de junio siguiente, en la que decidió
sobreseer en el juicio con fundamento en el artículo 61, fracción V de
la Ley de Amparo, al tenor de las consideraciones que a continuación
se reproducen:
Amparo en Revisión 183/2016
“(…).
CUARTO.
ANÁLISIS
DE
CAUSAS
DE
IMPROCEDENCIA DEL JUICIO. Previo al estudio de
los aspectos de fondo vinculados con la
constitucionalidad o inconstitucionalidad de los actos reclamados,
deben analizarse las causas de improcedencia por ser esa una
cuestión de orden público y de estudio preferente en el juicio de
amparo, ya sea de oficio o bien a petición de parte, ello de
conformidad con lo dispuesto en el párrafo último del artículo 62,
de la Ley de Amparo vigente y la jurisprudencia 814, emitida por el
Primer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, publicada a fojas
quinientos cincuenta y tres, tomo V, materia común, del Apéndice
al Semanario Judicial de la Federación 1917-1995, bajo el rubro y
texto siguiente:
‘IMPROCEDENCIA, CAUSALES DE, EN EL JUICIO DE AMPARO’.
(Se transcribe).
En el caso a estudio, el Director General de Asuntos Jurídicos de la
Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, al rendir vía
telegráfica su informe justificado (fojas 297 a 311), refiere que se
actualiza la causal de improcedencia prevista en el artículo 61,
fracción V, de la Ley de Amparo, porque contra actos del Congreso
de la Unión, o cualquiera de sus cámaras, en colaboración con los
otros poderes, que objeten o no ratifiquen nombramientos o
designaciones para ocupar cargos en entidades o dependencias de
la Administración Pública Federal, centralizada o descentralizada,
órganos dotados de autonomía constitucional u órganos
jurisdiccionales de cualquier naturaleza, resulta improcedente el
juicio de amparo.
El planteamiento de previa síntesis es fundado y, por ende, se
impone sobreseer en el juicio, en términos de la fracción V, del
artículo 61 de la propia ley.
Para justificar el anterior aserto, es imprescindible partir de lo
dispuesto en el artículo 61, fracción V, de la ley de la materia:
‘Artículo 61’. (Se transcribe).
Como se observa, la norma prevé como motivo de improceder (sic),
que la acción de amparo se entable contra alguna de las cámaras
del Congreso de la Unión, actuando en procedimientos de
colaboración con los otros poderes, y en concreto se le reclame,
entre otros actos, la no-ratificación del nombramiento del quejoso,
para ocupar un cargo en órganos jurisdiccionales de cualquier
naturaleza.
Pues bien, en el caso se estima que se encuentran actualizadas las
condicionantes que conforman la causal de improcedencia a
examen, atendiendo fundamentalmente a la naturaleza del
nombramiento de magistrado agrario, y al proceso implementado
constitucional y legalmente para la designación de estos
servidores públicos; todo lo cual, para absoluta claridad, se
desarrolla a continuación, a manera de premisas.
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Amparo en Revisión 183/2016
La Constitución Federal establece, en su artículo 27, las bases del
sistema de impartición de justicia agraria, el cual gira a través de
los Tribunales Agrarios, y define la manera en que serán
nombrados los magistrados titulares de dichos órganos, en estos
términos:
‘Artículo 27’. (Se transcribe).
Como se ve, la norma Constitucional prevé a los magistrados
agrarios, como juzgadores integrantes de los Tribunales
especializados, depositarios de la facultad de administrar justicia
agraria; asimismo, establece que en el nombramiento de dichos
juzgadores existe una colaboración entre poderes, en la cual
corresponde al Ejecutivo Federal proponer a la persona designada,
y por otro lado, a la Cámara de Senadores hacer la designación
respectiva.
Así pues, puede decirse con garantía de acierto, que la facultad de
designación de los magistrados agrarios corresponde al Senado de
la República por disposición constitucional directa; en términos del
aludido precepto (27, fracción XIX, Constitucional), en relación con
el diverso 76, fracción XIV, de la propia Constitución Federal.
En lo que se refiere a la ratificación, o no, de los magistrados
agrarios, la ley orgánica de los Tribunales Agrarios dispone, en su
artículo 17:
‘Artículo 17’. (Se transcribe).
De lo expuesto se obtiene, que la ratificación de los magistrados
agrarios constituye una condición necesaria para que la persona
previamente designada, y cuyo primer nombramiento ya expiró,
(por haber transcurrido seis años) continúe ocupando el cargo de
titular del órgano jurisdiccional de naturaleza agraria; y en
contrapartida, la no-ratificación de la designación del servidor
público, por parte del Senado de la República, se erige en un
obstáculo para ocupar el cargo aludido.
Finalmente, en lo que atañe a las premisas, se tiene presente que,
el aludido artículo 17 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios,
en relación con el artículo 121 de la Ley Orgánica del Poder Judicial
de la Federación, delimitan el sistema de ratificación de los
magistrados agrarios, al disponer el segundo de ellos (el primero
se omite dado que ya quedó reproducido supralíneas):
‘Artículo 121’. (Se transcribe).
Conforme a los aludidos preceptos, en el procedimiento de
ratificación de que se trata, intervienen en colaboración de
poderes, dos órganos: el ejecutivo Federal (que propone) y la
Cámara de Senadores del Congreso de la Unión (que decide si
ratifica o no al servidor público); la evaluación del desempeño, para
efectos de ratificación, sólo debe comprender el periodo de primer
nombramiento, y en ello se deben ponderar los factores a que
alude el último de los preceptos reproducidos; la evaluación
realizada al servidor público debe hacerse constar en dictámenes,
[4]
Amparo en Revisión 183/2016
en los que la Cámara de Senadores exponga las
razones o motivos de su decisión.
Lo anterior se corrobora con lo establecido por el
pleno del Máximo Tribunal del País en las siguientes
tesis de jurisprudencia:
(Se transcribe).
‘MAGISTRADOS
AGRARIOS.
PARA
SU
RATIFICACIÓN
INTERVIENEN LOS MISMOS ÓRGANOS CONSTITUCIONALES QUE
PARA SU DESIGNACIÓN’. (Se transcribe).
(Se transcribe).
‘MAGISTRADOS AGRARIOS. LA EVALUACIÓN PARA EFECTOS DE
SU RATIFICACIÓN DEBE PRODUCIRSE Y CONSTAR EN
DICTÁMENES ESCRITOS EN LOS CUALES SE PRECISEN LAS
RAZONES DE LA DETERMINACIÓN TOMADA’. (Se transcribe).
En aplicación del marco jurídico, previamente precisado, para el
suscrito es patente que en el caso se actualiza la hipótesis de
improcedencia anunciada, ya que en su demanda constitucional, el
quejoso reclama, como acto principal, en su calidad de magistrado
agrario, la determinación tomada por el Senado de la República en
el sentido de no ratificarlo en su encargo.
Actuación que, conforme a lo que aquí se ha puesto en claro,
proviene de una de las cámaras del Congreso de la Unión (como es
la de Senadores), en colaboración con otro poder (que en el caso lo
es el Ejecutivo que formuló la propuesta) y cuyo sentido, de no
ratificación, se erige en un obstáculo evidente y manifiesto para
que el quejoso ocupe el cargo (de magistrado) al frente de un
órgano jurisdiccional de cualquier naturaleza (en el caso, de un
Tribunal de naturaleza agraria).
Lo que colma todos los elementos de improceder establecidos en
la fracción V, del artículo 61 de la ley de la materia.
Conclusión que no implica para el directo quejoso, una restricción
injustificada del derecho que le asiste, a acceder a un recurso
sencillo y rápido para la protección de sus derechos
fundamentales, previsto en sede internacional, entre otros
instrumentos, en el artículo 25, numeral 1, de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, sino más bien representa, a
lo sumo, la aplicación de una restricción válida a dicho acceso,
consagrada en la ley de la materia, en atención al objeto y ámbito
de aplicación del juicio de amparo, así como a los principios que lo
regulan, tal como lo sostuvo el Cuarto Tribunal Colegiado de
Circuito del Centro Auxiliar de la Tercera Región, con residencia en
Guadalajara, Jalisco, en la tesis que enseguida se reproduce en su
integridad:
(Se transcribe).
‘DERECHOS HUMANOS. LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN ESA
MATERIA NO PERMITE CONSIDERAR QUE LAS CAUSALES DE
IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO SEAN INAPLICABLES
[5]
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Y, POR ELLO, SE LESIONE EL DERECHO DE ACCESO A LA
JUSTICIA’. (Se transcribe).
No se desatiende que la reclamación constitucional que ahora se
analiza tiene como antecedente un diverso juicio de amparo,
radicado con el número ********** en el Juzgado Sexto de Distrito en
el Estado, con residencia en esta misma ciudad, en el que se
aceptó la procedencia del juicio e, incluso, se concedió para
efectos la protección solicitada por el aquí quejoso contra el
primigenio dictamen y determinación de no-ratificación en el
encargo de magistrado agrario.
No obstante, frente a lo así expuesto cabe aclarar al quejoso que la
actual legislación de amparo, a diferencia de la anterior (vigente
hasta el dos de abril de dos mil trece) prevé como motivo expreso
de improcedencia, la reclamación en amparo de la determinación
de no ratificación emitida por el Senado de la República, en
colaboración con otro poder, cuando de ello dependa que el
interesado ocupe un cargo en algún órgano jurisdiccional; y esta
redacción es la que resulta aplicable al caso, por haberse
presentado la demanda constitucional el veintidós de diciembre de
dos mil catorce, tal como aparece de su sello de recepción (foja 3),
es decir, dentro de la vigente ley, pues así se desprende de los
transitorios primero y tercero de la misma.
Sin que frente a ello pueda argumentarse que la previa aceptación
del juicio e, incluso, la protección Constitucional obtenida respecto
de un acto reclamado de igual naturaleza, al amparo de la
legislación anterior, constituyeron para el quejoso un derecho
adquirido, pues no debe perderse de vista, que las reglas de
improcedencia constituyen normas procedimentales cuya
aplicabilidad se circunscribe al lapso de su vigencia, salvo que en
la ley expresamente se prevea una regla diversa, lo que en el caso
como ya se dijo, no ocurre.
Así pues, retomando el hilo conductor de esta sentencia, tenemos
que en el ejercicio de la función de control constitucional,
encomendada a este órgano jurisdiccional a cargo del suscrito, la
aplicación de las causas de improcedencia aparece como un
imperativo, cuya observancia es insalvable, por constituir un
aspecto esencial del sistema de amparo diseñado constitucional y
legamente, para el control judicial de los actos provenientes de las
autoridades del Estado, que vulneren o restrinjan derechos
humanos.
Ese control, encuentra base constitucional en los artículos 103 y
107 Constitucionales, y debe ejercerse con sujeción ‘a los
procedimientos que determine la ley reglamentaria’, por lo que no
se encuentra autorizada su desaplicación, por el órgano de
amparo, en los términos pretendidos por el quejoso, (quien en
apartado especial de su demanda sostiene que dicha hipótesis
legal de improcedencia debe ser desaplicada en este asunto por
ser contraria a los artículos 1, 14, 16, 17, 27, fracción XIX y 133,
[6]
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Constitucionales; 8, 10 y 30 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos; 2.3 (sic), 2.3,
incisos A) y B), 5.1, 5.2, 9.1, 17 y 23.1, del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos de
Nueva York; y, 1.1, 1.2, 2, 8, 25.1, 25.2, incisos a), b) y c), de la
Convención Americana de Derechos Humanos de San José Costa
Rica) ni siquiera a través del ejercicio de control de
convencionalidad, pues en primer lugar, ello sería tanto como
autorizar un control de derechos fundamentales (en sede
convencional) sobre otro (como lo es el juicio de amparo),
propiciando así una cadena interminable de recursos o medios de
defensa cuyo común denominador es la protección a los derechos
humanos, tornando en complejo, el recurso de estructura sencilla y
rápida a que se refiere la propia norma convencional.
Apoya el criterio, en cuanto a la imposibilidad de implementar un
juicio de protección a derechos fundamentales sobre las reglas de
otro juicio de la misma naturaleza, la jurisprudencia del Tribunal
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que reza:
(Se transcribe).
‘AGRAVIOS INOPERANTES. LO SON LOS QUE SOSTIENEN QUE
LOS JUZGADORES DE AMPARO VIOLAN GARANTÍAS
INDIVIDUALES, SOLAMENTE EN ESE ASPECTO’. (Se transcribe).
En segundo lugar, porque el control de convencionalidad, en los
términos que para su aplicabilidad ha delimitado la jurisprudencia
del Máximo Tribunal del País, sólo puede ejercerse dentro de la
jurisdicción ordinaria que corresponde a los Tribunales Federales
para conocer de los procedimientos de competencia federal, y
siempre que el órgano advierta que la norma a ser aplicada
efectivamente vulnera derechos humanos, pues aplicarlo en todos
los casos propiciaría una carga sin sentido para los órganos de
impartición de justicia.
En esos términos, se pronunció la Segunda Sala del Máximo
Tribunal del País, tal como se observa de la tesis de jurisprudencia
siguiente:
(Se transcribe).
‘CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Y CONVENCIONALIDAD.
CONDICIONES PARA SU EJERCICIO OFICIOSO POR LOS
ÓRGANOS JURISDICCIONALES FEDERALES’. (Se transcribe).
De ahí que resulten inoperantes los planteamientos de
inconvencionalidad que, en torno a la causal de improcedencia
aquí analizada propone el directo quejoso.
Máxime que a lo expuesto, bien cabría agregar como una razón
adicional que justifica la imposibilidad de que este Juzgado de
Distrito se pronuncie sobre la convencionalidad de las causas de
improcedencia previstas por el artículo 61 de la Ley de Amparo,
que aun asumiendo como válida la posibilidad de someter a control
previo las disposiciones de la Ley de Amparo, esta posibilidad sólo
se encuentra autorizada, en todo caso, para ser ejercida por el
[7]
Amparo en Revisión 183/2016
[8]
órgano revisor dentro de la propia jurisdicción de amparo, en el
caso, los Tribunales Colegiados de Circuito, una vez que en
primera instancia se ha aplicado efectivamente la norma legal con
trascendencia al sentido de la sentencia.
Como apoyo de lo anterior, se invoca el criterio de la Segunda Sala
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reflejado en la
jurisprudencia siguiente:
(Se transcribe).
‘REVISIÓN EN AMPARO INDIRECTO. PROCEDE ANALIZAR LOS
PLANTEAMIENTOS SOBRE LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS
DISPOSICIONES DE LA LEY DE AMPARO APLICADAS POR EL
JUEZ DE DISTRITO EN LA SENTENCIA RECURRIDA’. (Se
transcribe).
Por todo lo hasta aquí expuesto, al actualizarse la causal de
improcedencia prevista en la fracción V, del artículo 61, de la Ley
de Amparo, se impone decretar el sobreseimiento en el juicio, con
base en el artículo 63, fracción V, de la mencionada ley de la
materia, lo que desde luego impide el examen de los conceptos de
violación planteados en la demanda, por involucrar cuestiones de
fondo.
Lo anterior, de conformidad con la jurisprudencia siguiente:
(Se transcribe).
‘SOBRESEIMIENTO. IMPIDE ENTRAR A ANALIZAR EL ESTUDIO DE
LAS CUESTIONES DE FONDO’. (Se transcribe).
(…)”.
QUINTO. Interposición del recurso de revisión. En contra de
la resolución referida el quejoso interpuso recurso de revisión
mediante escrito de tres de julio de dos mil quince; y, posteriormente,
por diverso escrito presentado el seis de julio amplió los agravios
aducidos; medio de impugnación que fue turnado al Segundo Tribunal
Colegiado en Materia Administrativa del Séptimo Circuito, cuyo
Presidente por acuerdo de veinticuatro de septiembre de dos mil
quince lo admitió a trámite y lo registró con el número **********.
SEXTO. Resolución del Tribunal Colegiado. En sesión de
veintiocho de enero de dos mil dieciséis, el Tribunal Colegiado dictó
resolución en la que dejó a salvo la jurisdicción de esta Suprema Corte
para conocer del medio de impugnación, en virtud de que se combatió
la constitucionalidad y convencionalidad del artículo 61, fracción V de
la Ley de Amparo.
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[9]
SÉPTIMO. Trámite ante este Alto Tribunal.
Recibidos los autos ante esta Suprema Corte, su
Presidente dictó acuerdo de uno de marzo de dos mil dieciséis, en el
que determinó que este Alto Tribunal asume su competencia originaria
para conocer del recurso de revisión, bajo el número de expediente
183/2016; así como ordenó su turno al Ministro Alberto Pérez Dayán,
para la elaboración del proyecto de resolución respectivo y su
radicación en la Segunda Sala.
OCTAVO. Avocamiento. Por acuerdo de dieciocho de abril de
dos mil dieciséis, el Presidente de la Segunda Sala ordenó que ésta se
avocara al conocimiento del asunto, así como remitir los autos a su
Ponencia para la formulación del proyecto correspondiente.
NOVENO. Publicación del proyecto de resolución. En el
recurso de revisión derivado del amparo el quejoso combatió la
constitucionalidad del artículo 61, fracción V de la Ley de Amparo; por
tanto, con fundamento en los artículos 73, párrafo segundo y 184 de la
Ley de Amparo, se hizo público el proyecto de resolución.
C O N S I D E R A N D O:
PRIMERO. Competencia. Esta Segunda Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, es legalmente competente para
conocer de este recurso de revisión en términos de lo dispuesto por
los artículos 107, fracción VIII, inciso a), de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos; 81, fracción I, inciso e) y 83 de la Ley
de Amparo; y 21, fracción II de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación, y conforme a lo previsto en el punto tercero del Acuerdo
General Plenario 5/2013, en virtud de que se trata de un recurso de
revisión derivado de un juicio de amparo en el que se combatió la
Amparo en Revisión 183/2016
[10]
constitucionalidad del artículo 61, fracción V de la Ley de Amparo; y si
bien subsiste el problema jurídico referido, también lo es que no se
estima necesaria la intervención del Tribunal Pleno.
SEGUNDO. Oportunidad y Legitimación. Por lo que hace a la
presentación oportuna del recurso de revisión y la legitimación de las
partes, debe decirse que resulta innecesario analizar ese aspecto de
la litis, porque ya fue motivo de pronunciamiento por el Tribunal
Colegiado que previno en el conocimiento del asunto.
TERCERO. Antecedentes. A fin de resolver los planteamientos
aducidos en la revisión, resulta conveniente formular una breve
referencia de los antecedentes del caso, en los siguientes términos:
1. El dieciséis de enero de dos mil dos, el quejoso fue propuesto
por el Presidente de la República como magistrado numerario de los
Tribunales Agrarios y, posteriormente, el seis de febrero de ese mismo
año, la Comisión Permanente del Senado de la República lo designó
en ese cargo.
2. El Pleno del Tribunal Superior Agrario adscribió al quejoso a
distintos Tribunales Unitarios Agrarios, a saber, los correspondientes al
Distrito 22 de Tuxtepec, Oaxaca; Distrito 32 de Tuxpan, Veracruz;
Distrito 5 de Chihuahua, Chihuahua; y Distrito 40 en San Andrés
Tuxtla, Veracruz.
3. El once de abril de dos mil once, el Titular del Ejecutivo
Federal remitió al Senado de la República propuesta de no ratificación
del ahora quejoso como magistrado agrario; y por Dictamen emitido
por las Comisiones Unidas de Reforma Agraria y Justicia, el Senado
de la República aprobó la no ratificación en sesión de veintiséis de
abril de dos mil doce.
Amparo en Revisión 183/2016
[11]
4. Inconforme con esa determinación el
quejoso promovió juicio de amparo, del que tocó
conocer al Juzgado Sexto de Distrito en el Estado de Veracruz, quien
lo registró con el número ********** y dictó sentencia el once de octubre
de dos mil doce, en el sentido de conceder la protección constitucional
para el efecto de que la Cámara de Senadores dejara insubsistente el
acto reclamado y emitiera otro en el que purgara las omisiones en que
incurrió, recabara el material probatorio conducente para la resolución
adecuada de su evaluación dictaminadora, valorara en forma
adecuada dicho material probatorio y, con plenitud de jurisdicción,
decidiera lo que en derecho correspondiera.
5. En cumplimiento a la ejecutoria de amparo, el Senado de
República en sesión ordinaria de treinta de abril de dos mil trece,
aprobó el “Acuerdo de las Comisiones Unidas de Reforma Agraria y
Justicia por el que se deja sin efectos el Dictamen aprobado en el
Pleno el día 26 de abril de 2012 sobre la no ratificación del **********”;
y, seguido el procedimiento, el cuatro de diciembre de dos mil catorce
aprobó el Dictamen de las Comisiones Unidas de Reforma Agraria y
de Justicia, que contiene punto de acuerdo por el que no se ratifica al
quejoso en el cargo de magistrado numerario del Tribunal Unitario
Agrario.
6. En contra del acto arriba señalado el quejoso promovió juicio
de amparo, cuya tramitación y resolución quedó relatada en los
considerandos de esta ejecutoria, la que constituye el acto recurrido
en el recurso de revisión que nos ocupa.
CUARTO. Agravios. La parte quejosa en sus agravios aduce en
síntesis, lo siguiente:
Amparo en Revisión 183/2016
[12]
1. La resolución recurrida transgrede el artículo 14 constitucional
que ordena que a ninguna ley se le dará efecto retroactivo en perjuicio
de persona alguna, en virtud de que indebidamente el a quo determinó
sobreseer en el juicio, aplicando en forma retroactiva la causal de
improcedencia contenida en el artículo 61, fracción V de la Ley de
Amparo.
Que lo anterior es así, porque el dieciséis de enero de dos mil
dos fue propuesto como magistrado agrario y el seis de febrero de ese
mismo año, fue designado magistrado por la Comisión Permanente del
Congreso de la Unión, sin que en esa fecha la Ley de Amparo vigente
contemplara causal de improcedencia para promover amparo en el
supuesto de que, cuando se le evaluara después de seis años de su
designación, pudiera acudir a la protección de la justicia federal en
contra de la negativa a ratificarlo; tan es así, que el veintiséis de abril
de dos mil doce, el Senado de la República aprobó la no ratificación
del quejoso como magistrado agrario, por lo que promovió el amparo
********** del índice del Juzgado Sexto de Distrito en el Estado de
Veracruz, cuya titular le concedió la protección constitucional por
sentencia del quince de octubre de dos mil doce, ello porque la
responsable no fundó ni motivó su resolución negativa, obligándola a
que lo restituyera en el pleno goce de sus garantías individuales
infringidas en términos del artículo 80 de la Ley de Amparo abrogada.
Aclara que si bien es cierto que la Ley de Amparo aplicada en el
juicio ********** dejó de estar vigente el dos de abril de dos mil trece,
también lo es que la actual, que prevé la improcedencia del juicio
contra actos como el reclamado, se le aplicó retroactivamente, a casi
dos años y treinta y cuatro días de la fecha en que causó ejecutoria la
sentencia
amparadora;
de
ahí
que
sea
inadmisible
que
retroactivamente se le aplique el nuevo ordenamiento cuando goza de
Amparo en Revisión 183/2016
[13]
una sentencia que constituye cosa juzgada y que
sobretodo le otorgó la protección constitucional.
Argumenta que en la demanda de amparo planteó la
inaplicabilidad de la causal de improcedencia que contiene la nueva
Ley en la fracción V del artículo 61, por lo que el a quo debió de
analizar su constitucionalidad por cuanto transgrede el artículo 14
constitucional, que precisa que a ninguna ley se le dará efecto
retroactivo en perjuicio de persona alguna; máxime que no resultaba
aplicable el sobreseimiento en el juicio con fundamento en esa
disposición, ya que el acto reclamado es consecuencia del
cumplimiento de la sentencia dictada en el juicio de amparo **********,
por lo que no cobra aplicación el numeral antes citado al combatirse
un acto consecuencia de ese juicio; de ahí la violación a derechos
humanos que aduce, pues de confirmarse la conclusión del Juez de
Distrito, ninguna instancia jurisdiccional podrá estudiar la legalidad del
acto reclamado emitido como resultado de un proceso de amparo que
resultó procedente y fundado; peor aún, cuando el Senado de la
República retardó el cumplimiento de la sentencia sin justificación, lo
que provocó la aplicación de la nueva Ley de Amparo en la causal de
improcedencia que le afecta.
2. La resolución recurrida viola el derecho a la seguridad jurídica
reconocido en los artículos 14 y 16 de la Constitución Federal, ya que
el a quo estaba obligado a analizar si la causal de improcedencia en
cuestión, resultaba aplicable a la luz de los antecedentes del caso; y al
no advertir éstos, inobservó lo dispuesto en el artículo 133
constitucional y los tratados internacionales en materia de derechos
humanos.
3. Que se violentan en su perjuicio los requisitos de
fundamentación y motivación previstos en el artículo 16 constitucional
Amparo en Revisión 183/2016
[14]
que fueron materia del amparo **********, así como se desconoce la
jurisprudencia de la Suprema Corte que precisa que la valoración del
desempeño de los magistrados agrarios debe atender a criterios
objetivos de acuerdo con el artículo 121 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial de la Federación y que siempre deben producirse y constar en
dictámenes escritos en los cuales se expresen las razones de la
determinación tomada en relación con la ratificación o no del juzgador,
por lo que deben observarse las formalidades esenciales del
procedimiento necesarias para el otorgamiento de la garantía de
audiencia, es decir, impone como imperativo que se precisen las
razones por las cuales el juzgador ya no debe seguir ejerciendo esa
función; requisitos los anteriores, que no fueron observados por la
autoridad responsable, lo que atenta contra el derecho a la dignidad
humana que toda persona tiene; en otras palabras, de no analizarse el
fondo del amparo se pondría en evidencia su dignidad de servidor
público honesto en casi catorce años de ejercer la magistratura y se
atenta además, contra el derecho a la estabilidad en el ejercicio de la
función jurisdiccional, pues así quedó establecido por la Suprema
Corte al resolver la controversia constitucional **********.
4. El a quo no observó el artículo 17 constitucional que señala en
lo que interesa, que toda persona tiene derecho a que se le administre
justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los
plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de
manera pronta, completa e imparcial, pues en el caso, el amparo se
promovió el veintidós de diciembre de dos mil catorce y su resolución
de sobreseimiento se dictó después de cinco meses, lo que evidencia
un retraso en la impartición de justicia, pero peor aún violó ese
precepto constitucional al aplicar de manera retroactiva una causal de
improcedencia; máxime que el último párrafo del artículo 217 de la Ley
de Amparo, ordena que la jurisprudencia en ningún caso tendrá efecto
retroactivo en perjuicio de persona alguna, de ahí que con mayor
Amparo en Revisión 183/2016
[15]
razón se debió observar que la fracción V del
artículo 61 de la Ley de Amparo, que el a quo aplicó
para
sobreseer,
es
contrario
al
artículo
14
constitucional, y las diversas interpretaciones que de ese precepto ha
formulado
la
Suprema
“RETROACTIVIDAD
DE
Corte,
LA
en
LEY.
las
ES
tesis
de
DIFERENTE
rubro:
A
SU
APLICACIÓN RETROACTIVA”; “RETROACTIVIDAD, TEORÍA DE
LA”; “PROCEDIMIENTO, IRRETROACTIVIDAD DE LAS LEYES DE.
REGLAS RELATIVAS”; y “RETROACTIVIDAD DE LAS LEYES. SU
DETERMINACIÓN
CONFORME
A
LA
TEORÍA
DE
LOS
COMPONENTES DE LA NORMA”.
5. La resolución recurrida lo deja en estado de indefensión
porque con ella se impide revisar los vicios e irregularidades cometidas
por la responsable, quien no valoró adecuadamente su función como
juzgador, en franca contravención a los principios que protegen a los
magistrados agrarios.
Que lo anterior demuestra la contravención a lo dispuesto por el
artículo 1 de la Constitución Federal; pero se violó también por el
Juzgado de Distrito porque omitió ejercer el control difuso de
constitucionalidad y de convencionalidad con apoyo en: la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana de
Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
(Declaración Americana), y el Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos.
6. Que la fracción IV, del artículo 107 constitucional establece
que en materia administrativa el juicio de amparo procede contra actos
u omisiones que provengan de autoridades distintas a los tribunales
judiciales, administrativos o del trabajo y que causen agravio no
Amparo en Revisión 183/2016
[16]
reparable mediante algún medio de defensa legal, supuesto que se
actualiza en la especie y que hace procedente el juicio de amparo, ya
que el acto reclamado proviene de una instancia legislativa, como lo
es la Cámara de Senadores, respecto de la determinación de no
ratificación de los magistrados agrarios, y no existe ningún otro medio
legal o recurso distinto al juicio de amparo, por el que se pudieran
reparar los agravios que le causa el acto reclamado; luego entonces,
deviene inconstitucional la fracción V, del artículo 61 de la Ley de
Amparo; en todo caso, aduce, se debió observar lo previsto en la
fracción III, del artículo 61 de la Ley de Amparo, que prevé la
procedencia del juicio de amparo contra actos, omisiones o
resoluciones provenientes de un procedimiento administrativo seguido
en forma de juicio.
7. De los artículos 8 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos y XVIII de la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, se desprende que cualquier persona tiene
derecho a contar con un recurso efectivo, idóneo y eficaz que proteja
sus derechos humanos consagrados tanto en la Constitución como en
los tratados internacionales en materia de derechos humanos, lo que a
su vez evita que quede firme un acto de autoridad adoptado con
vicios, que contiene errores y que ocasiona perjuicio a los intereses de
una persona. Por su parte, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos al interpretar el artículo 25 de la Convención, ha sostenido
que la obligación del Estado de proporcionar un recurso judicial no se
reduce simplemente a la mera existencia de los tribunales o
procedimientos formales o aún a la posibilidad de recurrir a los
tribunales, sino que los recursos deben tener efectividad y que debe
brindarse a la persona la posibilidad real de interponer un recurso, en
los términos del citado precepto; en tal sentido, la existencia de la
garantía de que toda persona tiene derecho a un recurso sencillo o
rápido, efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la
Amparo en Revisión 183/2016
[17]
ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales,
constituye
uno
de
los
pilares
básicos, no sólo de la Convención Americana, sino
del propio Estado de Derecho en una sociedad democrática en el
sentido de la Convención. Y que estos fundamentos convencionales
demuestran la ilegalidad de la resolución recurrida y del fundamento
legal en que se apoyó, en virtud de que se le niega el derecho a un
recurso judicial que analice los vicios del acto del Senado de la
República.
Aclara que la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, en la tesis número 2a. IX/2015 (10a.), ha definido que el
juicio de amparo cumple con las características de eficacia e idoneidad
a la luz del artículo 25 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos; es decir, en los casos como el que nos ocupa, el juicio de
amparo es el medio de defensa que puede conducir a un análisis por
parte de un tribunal competente para determinar si ha habido o no una
violación a los derechos humanos del quejoso y, en su caso,
proporcionar una reparación, lo que sólo ocurre cuando el órgano
judicial analiza el fondo de la cuestión planteada; sin embargo, el a
quo dejó de hacer uso de las facultades que le otorga el artículo 1 de
la Constitución Federal, esto es, omitió ejercer un control difuso de la
fracción V del artículo 61 de la Ley de Amparo, que es la disposición
que impidió el examen del acto reclamado. Omisión violatoria de
derechos porque el Alto Tribunal ha reiterado que con motivo de la
reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación el
diez de junio de dos mil once, todos los jueces del país están
obligados a dejar de aplicar las normas inferiores cuando sean
contrarias a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
y a los tratados internacionales en materia de derechos humanos, bajo
la figura denominada control de constitucionalidad ex officio o control
difuso de constitucionalidad; es una obligación ineludible de la
Amparo en Revisión 183/2016
[18]
autoridad jurisdiccional ejercerlo, aun de oficio, cuyo incumplimiento
vulnera el mandato constitucional de proteger y garantizar los
derechos humanos y compromete la responsabilidad internacional del
Estado Mexicano en su conjunto.
8. Con base en lo antedicho, aduce que debe estimarse que el
Juez, observando lo previsto en el segundo párrafo del artículo 1
constitucional, estaba obligado a realizar un ejercicio de ponderación
entre las normas constitucionales y de rango internacional, con la
fracción V, del artículo 61 de la Ley de Amparo que, de haberlo hecho,
necesariamente habría encontrado que esa disposición viola la
fracción IV del artículo 107 de la Carta Magna y la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, por lo que el a quo la debió inaplicar para observar la
fracción IV del artículo 107 de la Carta Magna, y los citados tratados
internacionales que tutelan el derecho humano de acceso a la justicia.
QUINTO. Estudio. Los argumentos expresados por el quejoso
hoy
recurrente
son
infundados,
de
conformidad
con
las
consideraciones siguientes.
En primer término se analizarán aquellos argumentos en los que
combate la constitucionalidad y convencionalidad del artículo 61,
fracción V de la Ley de Amparo, en virtud de que el Tribunal Pleno al
resolver el recurso de reclamación **********1, sostuvo que las partes
están legitimadas para plantear la inconstitucionalidad de las
disposiciones de ese ordenamiento a través de los recursos previstos
en la Ley de Amparo, pues regula la actuación de los órganos
jurisdiccionales que conocen del juicio de garantías, por lo que
1
En sesión de veintiséis de enero de dos mil doce, bajo la Ponencia de la Ministra Margarita Beatriz Luna
Ramos.
Amparo en Revisión 183/2016
[19]
procede el análisis de los agravios en los que se
aduzca
la
inconstitucionalidad
de
dicho
ordenamiento.
Sobre esa base, esta Segunda Sala ha determinado en
jurisprudencia, que en el recurso de revisión en amparo indirecto
procede
el
examen
de
los
planteamientos
relativos
a
la
constitucionalidad de las disposiciones de la Ley de Amparo aplicadas
por el Juez de Distrito en la sentencia recurrida, cuando se actualicen
las condiciones siguientes: a) La emisión de autos o resoluciones
concretas de los órganos que conozcan del juicio de amparo; b) La
impugnación de normas de la ley citada cuya aplicación se concrete
efectivamente dentro de los asuntos de la competencia de los órganos
jurisdiccionales que conocen del juicio de amparo, y que trasciendan al
sentido de la decisión adoptada; y, c) La existencia de un recurso
procedente contra el acto de aplicación de las normas de la ley
referida tildadas de inconstitucionales, en el cual pueda analizarse
tanto la legalidad de su acto de aplicación como la regularidad
constitucional de esas normas, en su caso.
En el caso, se actualizan esas condiciones, pues como quedó
relatado en los resultandos de esta sentencia, el Juez de Distrito
fundamentó la sentencia recurrida principalmente, en lo dispuesto en
el artículo 61, fracción V de la Ley de Amparo, es decir, declaró
improcedente el juicio de amparo porque el acto reclamado consistió
en el dictamen y punto de acuerdo tomado por el Senado de la
República en sesión celebrada el cuatro de diciembre de dos mil
catorce, en la que aprobó la no ratificación del quejoso como
magistrado numerario de los tribunales agrarios, y esa disposición
prevé que el juicio de amparo es improcedente contra actos del
Congreso de la Unión, su Comisión Permanente o cualquiera de sus
Cámaras en procedimiento de colaboración con los otros poderes que
Amparo en Revisión 183/2016
[20]
objeten o no ratifiquen nombramientos o designaciones para ocupar
cargos, empleos o comisiones en entidades o dependencias de la
Administración Pública Federal, centralizada o descentralizada,
órganos
dotados
de
autonomía
constitucional
u
órganos
jurisdiccionales de cualquier naturaleza; por tanto, se actualizan las
condiciones a) y b) ya que se tiene una resolución concreta
fundamentada en esa disposición en un asunto de la competencia del
Juzgado de Distrito, que trascendió al sentido de la decisión adoptada,
por cuanto sobreseyó en el juicio. Asimismo, se actualiza la condición
descrita en el inciso c), en virtud de que el expediente que nos ocupa
corresponde a un recurso de revisión que procede en contra de la
resolución dictada en audiencia constitucional por Juez de Distrito.
La jurisprudencia mencionada se reproduce a continuación:
“REVISIÓN EN AMPARO INDIRECTO. PROCEDE ANALIZAR LOS
PLANTEAMIENTOS SOBRE LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS
DISPOSICIONES DE LA LEY DE AMPARO APLICADAS POR EL
JUEZ DE DISTRITO EN LA SENTENCIA RECURRIDA. El Tribunal en
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el
recurso de reclamación 130/2011, en sesión de 26 de enero de
2012, consideró que, con motivo de la reforma al artículo 1o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicada
en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011, ha sido
removido, en parte, el obstáculo técnico para analizar en la revisión
la constitucionalidad de las disposiciones aplicadas en las
sentencias dictadas por los Jueces de Distrito. Al respecto se
precisó, entre otras cuestiones, que cuando un órgano
jurisdiccional competente para conocer del juicio de amparo
actualice algún supuesto normativo de la Ley de Amparo, se abre la
posibilidad de enjuiciar la disposición legal que lo faculte para
actuar en el sentido que lo hizo, cuando se actualicen las
condiciones siguientes: a) La emisión de autos o resoluciones
concretas de los órganos que conozcan del juicio de amparo; b) La
impugnación de normas de la ley citada cuya aplicación se
concrete efectivamente dentro de los asuntos de la competencia de
los órganos jurisdiccionales que conocen del juicio de amparo, y
que trasciendan al sentido de la decisión adoptada; y, c) La
existencia de un recurso procedente contra el acto de aplicación de
las normas de la ley referida tildadas de inconstitucionales, en el
cual pueda analizarse tanto la legalidad de su acto de aplicación
Amparo en Revisión 183/2016
[21]
como la regularidad constitucional de esas normas,
en su caso. Por otra parte, esta Segunda Sala ha
sostenido que al impugnar las disposiciones de la
ley de la materia a través del recurso de revisión
interpuesto contra la sentencia dictada en un juicio de amparo
indirecto, el recurrente debe exponer en sus agravios argumentos
mínimos de impugnación de la norma legal cuestionada. Así, en el
recurso de revisión que se interponga contra la sentencia dictada
por un Juez de Distrito en el juicio de amparo indirecto, procede
analizar los planteamientos sobre la inconstitucionalidad de las
disposiciones de la Ley de Amparo aplicadas en dicha sentencia, a
condición de que se satisfagan los requisitos mencionados”.
(Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época,
Segunda Sala, jurisprudencia, libro 6, mayo de 2014, tomo II, tesis:
2a./J. 39/2014 (10a.), página: 984, registro digital número: 2006545).
También es necesario aclarar que en los agravios el quejoso se
duele de que el Juez de Distrito omitió ejercer el control difuso de
constitucionalidad y de convencionalidad, respecto del artículo 61,
fracción V de la Ley de Amparo, cuando en términos del diverso 1 de
la Constitución Federal, y la jurisprudencia que de ahí ha derivado,
estaba obligado a hacerlo; máxime que en la propia demanda de
amparo, en el apartado de procedencia del juicio, se hicieron valer
argumentaciones sobre la inaplicación de la disposición ahora
cuestionada.
En este sentido, es importante indicar que el Juez de Distrito, en
la resolución recurrida, advirtió el alegato hecho valer por el quejoso y
precisó que en el ejercicio de la función de control constitucional, la
aplicación de las causas de improcedencia aparece como un
imperativo, cuya observancia es insalvable, por constituir un aspecto
esencial del sistema de amparo diseñado constitucional y legamente,
para el control judicial de los actos provenientes de las autoridades del
Estado, que vulneren o restrinjan derechos humanos y que ese
control, encuentra base constitucional en los artículos 103 y 107 de la
Constitución
Federal,
y
debe
ejercerse
con
sujeción
a
los
procedimientos que determine la Ley reglamentaria, por lo que no se
Amparo en Revisión 183/2016
[22]
encuentra autorizada su desaplicación por el órgano de amparo, en los
términos pretendidos por el quejoso.
Asimismo explicó que lo planteado es inoperante porque el
control de constitucionalidad y convencionalidad, al tenor de la
jurisprudencia del Alto Tribunal, sólo puede ejercerse dentro de la
jurisdicción ordinaria que corresponde a los tribunales federales para
conocer de los procedimientos de competencia federal y siempre que
el órgano advierta que la norma a ser aplicada, efectivamente vulnera
derechos humanos, pues aplicar ese control en todos los casos,
propiciaría una carga sin sentido para los órganos de impartición de
justicia, lo que fundamentó en la jurisprudencia de esta Segunda Sala
de
“CONTROL
rubro:
CONVENCIONALIDAD.
OFICIOSO
POR
DE
CONSTITUCIONALIDAD
CONDICIONES
LOS
ÓRGANOS
PARA SU
Y
EJERCICIO
JURISDICCIONALES
FEDERALES.”2
Incluso aclaró que la posibilidad del control de convencionalidad
y de constitucionalidad de la Ley de Amparo, se encuentra autorizado
para ser ejercido por el órgano revisor dentro de la propia jurisdicción
de amparo, una vez que en primera instancia se ha aplicado
efectivamente la norma legal con trascendencia al sentido de la
sentencia; lo que apoyó en la jurisprudencia de esta Segunda Sala
citada en los párrafos que anteceden.
2
Texto: “El párrafo segundo del artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
dispone que las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con la propia
Constitución y con los tratados internacionales de la materia, favoreciendo en todo tiempo a las personas la
protección más amplia, de donde deriva que los tribunales federales, en los asuntos de su competencia,
deben realizar el estudio y análisis ex officio sobre la constitucionalidad y convencionalidad de las normas
aplicadas en el procedimiento, o en la sentencia o laudo que ponga fin al juicio. Ahora, esta obligación se
actualiza únicamente cuando el órgano jurisdiccional advierta que una norma contraviene derechos humanos
contenidos en la Constitución Federal o en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea
parte, aun cuando no haya sido impugnada, porque con su ejercicio oficioso se garantiza la prevalencia de los
derechos humanos frente a las normas ordinarias que los contravengan. De otra manera, el ejercicio de
constitucionalidad y convencionalidad de normas generales no tendría sentido ni beneficio para el quejoso, y
sólo propiciaría una carga, en algunas ocasiones desmedida, en la labor jurisdiccional de los Jueces de
Distrito y Magistrados de Circuito”. (Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Segunda
Sala, jurisprudencia, libro 7, junio de 2014, Tomo I, tesis: 2a./J. 69/2014 (10a.), página: 555, registro digital
número: 2006808).
Amparo en Revisión 183/2016
En
consecuencia,
se
[23]
precisa en primer
término, que el Juez de Distrito no incurrió en
omisión alguna, en virtud de que expuso las razones
por
las
que
consideró
que
no
procedía
el
examen
de
constitucionalidad y convencionalidad solicitados, lo que no deja en
estado de indefensión al ahora recurrente, pues como lo expresó el a
quo, es en esta instancia donde procede el estudio exigido, al tenor del
acreditamiento de las condiciones arriba destacadas.
Ahora bien, en los agravios hechos valer el recurrente argumenta
que el artículo 61, fracción V de la Ley de Amparo es inconstitucional
porque contraviene la fracción IV del artículo 107 de la Constitución
Federal; así como el derecho fundamental de acceso a la justicia que
protege el diverso 17 de la propia Carta Magna, en virtud de que el
precepto cuestionado, aplicado por el Juez de Distrito, impide la
tramitación y resolución del juicio de amparo a pesar de que la primera
de esas disposiciones establece que el juicio es procedente contra
actos u omisiones que provengan de autoridades distintas de los
tribunales, y que causen agravio no reparable mediante algún medio
de defensa legal; y, el segundo de ellos, protege el derecho de acceso
a la justicia, empero, la Ley de Amparo ordena la improcedencia del
juicio contra actos como el reclamado, en el cual el Senado de la
República decidió no ratificarlo como magistrado agrario, lo que
claramente consiste en un acto que puede combatirse con apoyo en el
artículo 107, fracción IV de la Constitución Federal, pero la Ley de
Amparo lo impide.
De igual forma aduce que la disposición cuestionada transgrede
el derecho de acceso a la justicia y a un recurso judicial, por cuanto
éste exige al Estado, la existencia de medios de impugnación que
permitan a la persona combatir decisiones como la reclamada, es
decir, tiene derecho a un medio de defensa, como lo es el amparo, a
Amparo en Revisión 183/2016
[24]
fin de que se determine por tribunal competente si se han violado o no
sus derechos humanos con el acto de autoridad.
Previo al examen de la cuestión de constitucionalidad, resulta
pertinente describir el procedimiento para la ratificación de los
magistrados que pertenecen a los tribunales agrarios. Para ello, los
artículos 27, fracción XIX de la Constitución Federal; 15, 16, 17 de la
Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, y 121 de la Ley Orgánica del
Poder Judicial de la Federación, se transcriben a continuación:
“Artículo 27. (…).
XIX. Con base en esta Constitución, el Estado dispondrá las
medidas para la expedita y honesta impartición de la justicia
agraria, con objeto de garantizar la seguridad jurídica en la
tenencia de le (sic) tierra ejidal, comunal y de la pequeña
propiedad, y apoyará la asesoría legal de los campesinos.
Son de jurisdicción federal todas las cuestiones que por límites de
terrenos ejidales y comunales, cualquiera que sea el origen de
éstos, se hallen pendientes o se susciten entre dos o más núcleos
de población; así como las relacionadas con la tenencia de la tierra
de los ejidos y comunidades. Para estos efectos y, en general, para
la administración de justicia agraria, la ley instituirá tribunales
dotados de autonomía y plena jurisdicción, integrados por
magistrados propuestos por el Ejecutivo Federal y designados por
la Cámara de Senadores o, en los recesos de ésta, por la Comisión
Permanente.
(…)”.
“Artículo 15. Los magistrados serán designados por la Cámara de
Senadores y, en los recesos de ésta por la Comisión Permanente
del Congreso de la Unión, a propuesta del Presidente de la
República.
El Presidente de la República propondrá una lista de candidatos, de
la cual la Cámara de Senadores o la Comisión Permanente, deberá
elegir a los magistrados”.
“Artículo 16. Recibida la propuesta del Ejecutivo Federal, la Cámara
de Senadores o la Comisión Permanente en su caso, deberá
resolver en los términos de lo dispuesto por los preceptos legales
y reglamentarios aplicables o mediante procedimiento que al efecto
acuerden.
Amparo en Revisión 183/2016
[25]
En caso de que no se apruebe la designación del
número de magistrados requerido, el Ejecutivo
Federal enviará otra lista para completar el número
necesario”.
“Artículo 17. Los magistrados rendirán su protesta ante la Cámara
de Senadores o la Comisión Permanente, durarán en su encargo
seis años. Si concluido dicho término fueren ratificados serán
inamovibles.
Los magistrados únicamente podrán ser removidos en caso de
falta grave en el desempeño de su cargo, conforme al
procedimiento aplicable para los funcionarios del Poder Judicial de
la Federación”.
“Artículo 121. Para la ratificación de magistrados de circuito y
jueces de distrito a que se refiere el primer párrafo del artículo 97
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el
Consejo de la Judicatura Federal tomará en consideración, de
conformidad con el reglamento respectivo, los siguientes
elementos:
I. El desempeño que se haya tenido en el ejercicio de su función;
II. Los resultados de las visitas de inspección;
III. El grado académico que comprende el nivel de estudios con que
cuente el servidor público así como los diversos cursos de
actualización y especialización acreditados de manera fehaciente;
IV. No haber sido sancionado por falta grave, con motivo de una
queja de carácter administrativa, y
V. Los demás que estime pertinentes, siempre que consten en
acuerdos generales publicados con seis meses de anticipación a la
fecha de la ratificación”.
Esos preceptos regulan respectivamente, lo siguiente:
 Que con base en la Constitución Federal, el Estado dispondrá
las medidas para la expedita y honesta impartición de la
justicia agraria, con objeto de garantizar la seguridad jurídica
en la tenencia de la tierra ejidal, comunal y de la pequeña
propiedad, y apoyará la asesoría legal de los campesinos;
 Que son de jurisdicción federal todas las cuestiones que por
límites de terrenos ejidales y comunales, cualquiera que sea
el origen de éstos, se hallen pendientes o se susciten entre
Amparo en Revisión 183/2016
[26]
dos o más núcleos de población; así como las relacionadas
con la tenencia de la tierra de los ejidos y comunidades;
 Que para esos efectos y, en general, para la administración
de justicia agraria, la ley instituirá tribunales dotados de
autonomía y plena jurisdicción, integrados por magistrados
propuestos por el Ejecutivo Federal y designados por la
Cámara de Senadores o, en los recesos de ésta, por la
Comisión Permanente;
 Que los magistrados serán designados por la Cámara de
Senadores y, en los recesos de ésta por la Comisión
Permanente del Congreso de la Unión, a propuesta del
Presidente de la República, quien propondrá una lista de
candidatos, de la cual la Cámara de Senadores o la Comisión
Permanente, deberá elegir a los magistrados;
 Que recibida la propuesta del Ejecutivo Federal, la Cámara de
Senadores o la Comisión Permanente, en su caso, deberá
resolver en los términos de lo dispuesto por los preceptos
legales y reglamentarios aplicables o mediante procedimiento
que al efecto acuerden; y en caso de que no se apruebe la
designación del número de magistrados requerido, el
Ejecutivo Federal enviará otra lista para completar el número
necesario;
 Que los magistrados rendirán su protesta ante la Cámara de
Senadores o la Comisión Permanente, durarán en su encargo
seis años y si concluido dicho término fueren ratificados serán
inamovibles;
 Que los magistrados únicamente podrán ser removidos en
caso de falta grave en el desempeño de su cargo, conforme al
procedimiento aplicable para los funcionarios del Poder
Judicial de la Federación; y
 Que para la ratificación de magistrados de circuito y jueces de
distrito a que se refiere el primer párrafo del artículo 97 de la
Amparo en Revisión 183/2016
[27]
Constitución Federal, el Consejo de la
Judicatura
Federal
consideración,
de
tomará
conformidad
en
con
el
reglamento respectivo, los siguientes elementos: a) El
desempeño que se haya tenido en el ejercicio de su función;
b) Los resultados de las visitas de inspección; c) El grado
académico que comprende el nivel de estudios con que
cuente el servidor público así como los diversos cursos de
actualización y especialización acreditados
de manera
fehaciente; d) No haber sido sancionado por falta grave, con
motivo de una queja de carácter administrativa; y, e) Los
demás que estime pertinentes, siempre que consten en
acuerdos
generales
publicados
con
seis
meses
de
anticipación a la fecha de la ratificación.
De la descripción que antecede, se desprende que se está ante
disposiciones que prevén un procedimiento reglado que fija con
claridad la forma en la que colaboran dos Poderes de la Unión en la
designación y ratificación de magistrados agrarios, el cual además, ha
sido motivo de análisis por esta Suprema Corte, cuyos criterios son
claros en establecer que:
1. El procedimiento para elegir a magistrados agrarios inicia con
la propuesta del titular del Ejecutivo Federal y concluye con la decisión
que al respecto tome la Cámara de Senadores;
2. La designación de los magistrados se caracteriza por la
intervención de dos órganos de Poder, el Ejecutivo Federal a través de
su titular, y el Congreso de la Unión, por conducto de la Cámara de
Senadores o de la Comisión Permanente, cada uno de los cuales
realiza funciones diversas; sólo mediante esta “colaboración de
poderes”, puede llevarse a efecto tal designación;
Amparo en Revisión 183/2016
[28]
3. En la ratificación también intervienen los dos órganos del
Poder mencionados, ya que la integración de los tribunales agrarios es
producto de su colaboración y sólo con la participación armónica de
ambos órganos puede mantenerse la integración de aquéllos;
4. La propuesta de ratificación o no ratificación de los
magistrados agrarios es producto de la facultad exclusiva del titular del
Ejecutivo Federal que tiene una naturaleza imperativa y contribuye a
que aquéllos obtengan su evaluación después de seis años de
ejercicio en el cargo;
5. Si la Cámara de Senadores procede a la evaluación y
correspondiente ratificación sin la existencia de la propuesta relativa,
debe considerarse que ese actuar es contrario a la fracción XIX del
artículo 27 de la Constitución Federal; y,
6. Al estar dotados los tribunales agrarios de potestad
jurisdiccional, la evaluación que se efectúe de los magistrados que los
integran para efectos de su ratificación debe tomar en consideración
su esencia jurisdiccional, razón por la cual debe analizarse la alta
capacidad y honorabilidad que califiquen al servidor jurisdiccional para
seguir ocupando el cargo, con base en criterios objetivos y en atención
al contenido del artículo 121 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de
la Federación, precepto que es compatible con la naturaleza de los
tribunales agrarios.
Lo descrito se desprende de las jurisprudencias del Tribunal
Pleno que a continuación se reproducen:
“MAGISTRADOS AGRARIOS. ÓRGANOS CONSTITUCIONALES
QUE INTERVIENEN EN SU DESIGNACIÓN. Del segundo párrafo de
la fracción XIX del artículo 27 de la Constitución Política de los
Amparo en Revisión 183/2016
Estados Unidos Mexicanos, se advierte que la
designación de los Magistrados agrarios inicia con la
propuesta del titular del Ejecutivo Federal y concluye
con la decisión que al respecto tome la Cámara de
Senadores o, en los recesos de ésta, la Comisión Permanente del
Congreso de la Unión, designando a la persona que habrá de
ocupar tal puesto, procedimiento que se reitera en el primer párrafo
del artículo 15 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios. En
consecuencia, la designación de los Magistrados mencionados se
caracteriza por la intervención de dos órganos de Poder, el
Ejecutivo Federal a través de su titular, y el Congreso de la Unión,
por conducto de la Cámara de Senadores o de la Comisión
Permanente, cada uno de los cuales realiza funciones diversas;
sólo mediante esta ‘colaboración de poderes’, puede llevarse a
efecto tal designación”. (Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, Pleno, jurisprudencia, tomo XX, septiembre de
2004, tesis: P./J. 89/2004, página: 1184, registro digital número:
180590).
“MAGISTRADOS AGRARIOS. PARA SU RATIFICACIÓN
INTERVIENEN LOS MISMOS ÓRGANOS CONSTITUCIONALES QUE
PARA SU DESIGNACIÓN. Aun cuando en el párrafo segundo de la
fracción XIX del artículo 27 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos no se hace referencia expresa a la
ratificación de los Magistrados agrarios, ni a quienes intervienen en
ella, en dicho numeral subyace el principio constitucional
consistente en que si la ratificación es una de las formas de
integración de los tribunales agrarios, junto con la designación, y
en tal integración la Constitución Federal establece que participan
el Presidente de la República y la Cámara de Senadores, o en sus
recesos, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, es
dable afirmar que en la ratificación también intervienen los dos
órganos del Poder mencionados, ya que la integración de los
tribunales agrarios es producto de su colaboración y sólo con la
participación armónica de ambos órganos puede mantenerse la
integración de aquéllos”. (Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, Pleno, jurisprudencia, tomo XX, septiembre de
2004, tesis: P./J. 94/2004, página: 1185, registro digital número:
180588).
“MAGISTRADOS AGRARIOS. PARA SU RATIFICACIÓN ES
INDISPENSABLE LA PROPUESTA DEL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA. La propuesta de ratificación o no ratificación de los
Magistrados agrarios es producto de la facultad exclusiva del
titular del Ejecutivo Federal que tiene una naturaleza imperativa y
contribuye a que aquéllos obtengan su evaluación después de seis
años de ejercicio en el cargo. En este sentido, si la Cámara de
Senadores procede a la evaluación y correspondiente ratificación
[29]
Amparo en Revisión 183/2016
sin la existencia de la propuesta relativa, debe considerarse que
ese actuar es contrario a la fracción XIX del artículo 27 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de la cual
se desprende que la propuesta del titular del Ejecutivo Federal es
obligatoria para proceder a la ratificación de los Magistrados
agrarios. Además, en la indicada propuesta el Presidente de la
República puede aprovechar la ocasión y proponer, para el caso de
que no sea ratificado un Magistrado, los nombres de otras
personas para que sean consideradas como propuestas de
designación en la plaza que dejó el Magistrado agrario no
ratificado, actividad que debe ser considerada como un reflejo de la
colaboración que debe haber entre los dos órganos del Poder que
participan en la designación y ratificación de Magistrados
agrarios”. (Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena
Época, Pleno, jurisprudencia, tomo XX, septiembre de 2004, tesis: P./J.
95/2004, página: 1184, registro digital número: 180589).
“MAGISTRADOS AGRARIOS. LA EVALUACIÓN PARA EFECTOS DE
SU RATIFICACIÓN DEBE PRODUCIRSE Y CONSTAR EN
DICTÁMENES ESCRITOS EN LOS CUALES SE PRECISEN LAS
RAZONES DE LA DETERMINACIÓN TOMADA. La ratificación es la
institución jurídica mediante la cual se confirma a un juzgador,
previa evaluación objetiva de su actuación, en el cargo que venía
desempeñando para continuar en él durante otro tiempo más, que
puede ser igual al transcurrido o al que se determine en la ley. Así,
la ratificación surge en función directa de la actuación de dicho
servidor público durante el tiempo de su encargo, de manera que
puede caracterizarse como un derecho que se traduce en que se
tome en cuenta el tiempo ejercido como juzgador y en conocer el
resultado obtenido en su evaluación. En ese sentido, la ratificación
no depende de la voluntad discrecional de los órganos a quienes
se encomienda, sino del ejercicio responsable de una evaluación
objetiva que implique el respeto a los principios de independencia
y autonomía jurisdiccionales, en los cuales debe prevalecer el
ejercicio libre y responsable del juzgador, quien está sometido
únicamente al imperio de la ley. Concomitantemente, la ratificación
constituye una garantía de la sociedad en el sentido de que los
juzgadores sean servidores idóneos, que aseguren una impartición
de justicia pronta, completa e imparcial, en los términos indicados
en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos. Ahora bien, la ratificación, en cuanto derecho y
garantía, no se produce de manera automática, pues como surge
con motivo del desempeño que ha tenido el servidor jurisdiccional
en el lapso que dure su mandato, es necesario realizar una
evaluación con base en el seguimiento de las actividades
efectuadas en dicho cargo, para que tenga conocimiento de las
razones por las cuales no permanece en él, o bien, la sociedad esté
enterada de los motivos por los cuales merece continuar en el
[30]
Amparo en Revisión 183/2016
[31]
mismo, de manera que al ser dicha evaluación de
naturaleza imperativa, debe producirse y constar en
dictámenes escritos, en los cuales se precisen las
razones de la determinación tomada. Por tanto, al
estar dotados los tribunales agrarios de potestad jurisdiccional, la
evaluación que se efectúe de los Magistrados que los integran para
efectos de su ratificación debe tomar en consideración su esencia
jurisdiccional, razón por la cual debe analizarse la alta capacidad y
honorabilidad que califiquen al servidor jurisdiccional para seguir
ocupando el cargo, con base en criterios objetivos y en atención al
contenido del artículo 121 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de
la Federación, precepto que es compatible con la naturaleza de los
tribunales agrarios”. (Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, Pleno, jurisprudencia, tomo XX, septiembre de
2004, tesis: P./J. 92/2004, página: 1181, registro digital número:
180592).
Por otra parte, los artículos 17, segundo párrafo y 107, fracción
IV de la Constitución Federal, establecen lo siguiente:
“Artículo 17. (…).
Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por
tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y
términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera
pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito, quedando,
en consecuencia, prohibidas las costas judiciales.
(…)”.
“Artículo 107. Las controversias de que habla el artículo 103 de
esta Constitución, con excepción de aquellas en materia electoral,
se sujetarán a los procedimientos que determine la ley
reglamentaria, de acuerdo con las bases siguientes:
(…).
IV. En materia administrativa el amparo procede, además, contra
actos u omisiones que provengan de autoridades distintas de los
tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, y que causen
agravio no reparable mediante algún medio de defensa legal. Será
necesario agotar estos medios de defensa siempre que conforme a
las mismas leyes se suspendan los efectos de dichos actos de
oficio o mediante la interposición del juicio, recurso o medio de
defensa legal que haga valer el agraviado, con los mismos
alcances que los que prevé la ley reglamentaria y sin exigir
mayores requisitos que los que la misma consigna para conceder
la suspensión definitiva, ni plazo mayor que el que establece para
el otorgamiento de la suspensión provisional, independientemente
Amparo en Revisión 183/2016
[32]
de que el acto en sí mismo considerado sea o no susceptible de ser
suspendido de acuerdo con dicha ley.
No existe obligación de agotar tales recursos o medios de defensa
si el acto reclamado carece de fundamentación o cuando sólo se
aleguen violaciones directas a esta Constitución;
(…)”.
Esos preceptos prevén en su orden, que toda persona tiene
derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán
expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes,
emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial; y
que el juicio de amparo en materia administrativa es procedente contra
actos u omisiones que provengan de autoridades distintas de los
tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, y que causen
agravio no reparable mediante algún medio de defensa legal.
Ahora, el artículo 61, fracción V de la Ley de Amparo que
cuestiona el quejoso, es del tenor siguiente:
“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:
(…).
V. Contra actos del Congreso de la Unión, su Comisión Permanente
o cualquiera de sus cámaras en procedimiento de colaboración con
los otros poderes que objeten o no ratifiquen nombramientos o
designaciones para ocupar cargos, empleos o comisiones en
entidades o dependencias de la Administración Pública Federal,
centralizada o descentralizada, órganos dotados de autonomía
constitucional u órganos jurisdiccionales de cualquier naturaleza;
(…)”.
La disposición ordena en el segmento que interesa, que el juicio
de amparo es improcedente entre otros, contra actos del Congreso de
la Unión, su Comisión Permanente o cualquiera de sus Cámaras en
procedimiento de colaboración con los otros Poderes que objeten o no
ratifiquen nombramientos o designaciones para ocupar cargos en
órganos jurisdiccionales de cualquier naturaleza.
Amparo en Revisión 183/2016
[33]
Para el análisis de la constitucionalidad de esa
disposición, es necesario revisar el procedimiento
legislativo que culminó con la Ley de Amparo
publicada en el Diario Oficial de la Federación de dos de abril de dos
mil trece.
De las constancias respectivas, se tiene que en la iniciativa
presentada por los grupos parlamentarios del Partido Revolucionario
Institucional y del Partido Acción Nacional, se propuso como redacción
del artículo 61, fracción V de la Ley de Amparo, la siguiente:
“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:
(…).
V. Contra las resoluciones o declaraciones del Congreso Federal o
de las Cámaras que lo constituyen, de las Legislaturas de los
Estados o de sus respectivas Comisiones o Diputaciones
Permanentes, en declaración de procedencia y en juicio político,
así como en elección, suspensión o remoción de funcionarios en
los casos en que las Constituciones correspondientes les
confieran la facultad de resolver soberana o discrecionalmente;
(…)”.
Asimismo en el Dictamen de las Comisiones Unidas de Justicia;
de Gobernación y de Estudios Legislativos Segunda de la Cámara de
Senadores, de cinco de octubre de dos mil once, se advierte como
redacción de esa disposición esto:
“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:
(…).
V. Contra actos del Congreso de la Unión, su Comisión Permanente
o cualquiera de sus cámaras en procedimiento de colaboración con
los otros poderes que objeten o no ratifiquen nombramientos o
designaciones para ocupar cargos, empleos o comisiones en
entidades o dependencias de la Administración Pública Federal,
centralizada o descentralizada, órganos dotados de autonomía
constitucional u órganos jurisdiccionales de cualquier naturaleza.
(…)”.
Amparo en Revisión 183/2016
[34]
De igual forma en el Dictamen de la Minuta de Proyecto de
Decreto por el que se expide la Ley de Amparo, Reglamentaria de los
Artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados de
cinco de febrero de dos mil trece, se desprende la coincidencia en la
redacción de la norma en los términos del párrafo que antecede.
Cabe agregar que de esos dictámenes y del resto de actos que
conforman el procedimiento legislativo, no se advierte consideración
alguna sobre la modificación en la redacción de la fracción V del
artículo 61 del proyecto de ley. Además, del Dictamen de diecinueve
de marzo de dos mil trece, de las Comisiones Unidas de Justicia,
Gobernación y Estudios Legislativos Segunda del Senado de la
República, por el que se aprueban las modificaciones y adiciones
hechas por la Cámara de Diputados a la Minuta con Proyecto de
Decreto por la que se expide la Ley de Amparo, Reglamentaria de los
artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, se acredita la existencia de la redacción última; es decir,
que el juicio de amparo es improcedente contra actos del Congreso de
la Unión, su Comisión Permanente o cualquiera de sus Cámaras en
procedimiento de colaboración con los otros Poderes que objeten o no
ratifiquen nombramientos o designaciones para ocupar cargos,
empleos
o
comisiones
en
entidades
o
dependencias
de
la
Administración Pública Federal, centralizada o descentralizada,
órganos
dotados
de
autonomía
constitucional
u
órganos
jurisdiccionales de cualquier naturaleza.
Esto demuestra que en la propuesta del ordenamiento que se
reproduce en los Dictámenes a que se ha hecho referencia, los
legisladores introdujeron la fracción V del artículo 61 en los términos
vigentes, así como que en la fracción VII de esa disposición,
incluyeron la improcedencia del juicio en similares términos a lo que
Amparo en Revisión 183/2016
[35]
regulaba la fracción VIII del artículo 73 de la Ley
abrogada3, pues ahora en esa fracción VII se prevé:
“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:
(…).
VII. Contra las resoluciones o declaraciones del Congreso Federal
o de las Cámaras que lo constituyen, de las Legislaturas de los
Estados o de sus respectivas Comisiones o Diputaciones
Permanentes, en declaración de procedencia y en juicio político,
así como en elección, suspensión o remoción de funcionarios en
los casos en que las Constituciones correspondientes les
confieran la facultad de resolver soberana o discrecionalmente;
(…)”.
Precisado lo anterior, debe decirse que no asiste la razón al
quejoso en el sentido de que la fracción V del artículo 61 de la Ley de
Amparo, transgrede la diversa fracción IV del artículo 107 de la
Constitución Federal, ya que si bien este último establece que en
materia administrativa el amparo procede contra actos u omisiones
que provengan de autoridades distintas de los tribunales, esto es, por
autoridades de carácter administrativo y legislativo, ello no significa
que en la emisión de la ley reglamentaria, el legislador esté
imposibilitado de fijar presupuestos procesales como los relativos a la
procedencia, que conduzcan a la adecuada tramitación del proceso de
amparo.
En efecto, la Constitución Federal en su artículo 107, fracción IV,
contiene una regla general de procedencia del amparo en materia
administrativa, pero corresponde a la ley reglamentaria fijar las reglas
entre otras, de procedencia del juicio, para introducir aquellos
supuestos normativos que, orientados en las características de
determinados actos de autoridad, provocan que el medio de control
3
“Artículo 73. El juicio de amparo es improcedente:
(…).
VIII. Contra las resoluciones o declaraciones del Congreso Federal o de las Cámaras que lo constituyen, de
las Legislaturas de los Estados o de sus respectivas Comisiones o Diputaciones Permanentes, en elección,
suspensión o remoción de funcionarios, en los casos en que las Constituciones correspondientes les confieran
la facultad de resolver soberana o discrecionalmente;
(…)”.
Amparo en Revisión 183/2016
[36]
constitucional resulte improcedente por razones de seguridad jurídica,
lo que no resulta contrario a la Constitución porque ésta no prohíbe el
establecimiento de reglas procesales de esa naturaleza, por el
contrario, acorde a los postulados en materia de administración de
justicia a que se refiere el artículo 17 de la propia Carta Magna,
permite que en la ley reglamentaria se incluyan hipótesis cuyo objetivo
es la adecuada tramitación y resolución de un proceso de amparo, lo
que implica la introducción de disposiciones sobre la procedencia del
juicio.
Por añadidura, la hipótesis normativa que se cuestiona consiste
en la improcedencia del juicio contra actos del Congreso de la Unión,
su Comisión Permanente o cualquiera de sus Cámaras en
procedimiento de colaboración con los otros Poderes que objeten o no
ratifiquen nombramientos o designaciones para ocupar cargos en
órganos jurisdiccionales de cualquier naturaleza, lo que llevado al caso
se actualiza en virtud de que en un procedimiento de ratificación o no
de magistrado agrario participan o colaboran dos Poderes de la Unión,
el Ejecutivo en cuanto formula una propuesta de ratificación o no de
magistrado, y la Cámara de Senadores que decide. Esta forma de
colaboración de dos Poderes de la Unión, en ejercicio de las
facultades que la Constitución Federal y las leyes ordinarias que han
quedado transcritas les otorgan, explica la constitucionalidad de la
causal de improcedencia que se cuestiona, pues el hecho de que
intervengan el Poder Ejecutivo y la Cámara de Senadores en el
procedimiento de ratificación, provoca que esa participación conjunta
dota a la decisión que se adopte, del equilibrio necesario para su
validez,
pues
se
entiende
emitida
en
uso
de
facultades
constitucionales y legales, en un ejercicio de colaboración, dentro de
un procedimiento reglado, no sólo en términos de lo que dispone la
Constitución Federal, la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios y la
Amparo en Revisión 183/2016
[37]
Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación,
sino también con base en los criterios que ha
emitido esta Suprema Corte.
Incluso, la improcedencia del juicio contra actos de esta
naturaleza obedece a razones de seguridad jurídica, en virtud de que
la tramitación de procesos de amparo podría llegar a entorpecer las
designaciones de los magistrados en perjuicio de la administración de
justicia
agraria,
pues
la
existencia
de
dichos
juicios
y
las
consecuencias procesales que ello genera, afectaría la integración de
los tribunales agrarios, con la consecuente estabilidad que se requiere
para su funcionamiento; por ende, no existe violación a lo dispuesto en
los artículos 17 y 107, fracción IV de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
Otra razón que contribuye a entender la constitucionalidad de la
fracción V del artículo 61 de la Ley de Amparo, consiste en que tuvo
su origen en el supuesto de improcedencia relativo a los llamados
actos soberanos, respecto de los cuales esta Suprema Corte ha
establecido que el juicio es improcedente contra ese tipo de
determinaciones porque se trata de decisiones que no exigen ser
avaladas o sometidas a la aprobación, sanción o ratificación de
persona u organismo alguno; lo que claramente se aprecia de los
criterios que adelante se reproducen.
Lo anterior es así, pues según se relató en este considerando,
en la exposición de motivos de la iniciativa con proyecto de Decreto
para la expedición de la nueva Ley de Amparo, se aprecia que en la
fracción V del artículo 61 de ese documento, se alude a la
improcedencia del juicio: “Contra las resoluciones o declaraciones del
Congreso Federal o de las Cámaras que lo constituyen, de las
Legislaturas de los Estados o de sus respectivas Comisiones o
Amparo en Revisión 183/2016
[38]
Diputaciones Permanentes, en declaración de procedencia y en juicio
político, así como en elección, suspensión o remoción de funcionarios
en los casos en que las Constituciones correspondientes les confieran
la facultad de resolver soberana o discrecionalmente.”; esto es, la
improcedencia del juicio contra resoluciones o declaraciones respecto
de los cuales los congresos resuelven de manera soberana o
discrecional, pero de manera individual, sin colaboración de otro
poder.
Sin embargo, en los dictámenes de las Cámaras de origen y
revisora correspondientes, esa fracción V del artículo 61 de la iniciativa
de ley, pasó a ser la fracción VII4, y se distinguen sólo en cuanto a que
la primera se refiere a actos de colaboración y la otra a actos que sólo
emiten los Congresos Federal o locales, pero coinciden en que
contienen
hipótesis
nombramientos
o
sobre
la
objeción
designaciones
o
o
no
remoción
ratificación
de
de
funcionarios,
respectivamente, de donde se entiende que ambas comparten la
calidad de acto soberano, sólo que en un caso derivado de actos de
colaboración y en otro no.
Este antecedente legislativo evidencia los supuestos de
improcedencia, es decir, aluden a actos que tienen la calidad de
soberanos, con la sola distinción de los órganos que intervienen. Por
tanto, para sostener la constitucionalidad de la norma, resultan
aplicables los razonamientos expresados por esta Corte sobre la
naturaleza
del
llamado
acto
soberano,
que
explican
la
constitucionalidad de la disposición combatida.
Al respecto, resultan aplicables las siguientes jurisprudencias:
4
“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:
(…).
VII. Contra las resoluciones o declaraciones del Congreso Federal o de las Cámaras que lo constituyen, de las
Legislaturas de los Estados o de sus respectivas Comisiones o Diputaciones Permanentes, en declaración de
procedencia y en juicio político, así como en elección, suspensión o remoción de funcionarios en los casos en
que las Constituciones correspondientes les confieran la facultad de resolver soberana o discrecionalmente;
(…)”.
Amparo en Revisión 183/2016
“INSTITUTO DE TRANSPARENCIA E INFORMACIÓN
PÚBLICA DEL ESTADO DE JALISCO. ES
IMPROCEDENTE EL JUICIO DE GARANTÍAS,
CONFORME A LA FRACCIÓN VIII DEL ARTÍCULO 73 DE LA LEY DE
AMPARO, RESPECTO DE LOS ACTOS SOBERANOS EMITIDOS
POR EL CONGRESO LOCAL EN EL PROCEDIMIENTO PARA EL
NOMBRAMIENTO O RATIFICACIÓN DEL PRESIDENTE DE AQUEL
ORGANISMO. La referida causal de improcedencia se actualiza
cuando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o
la de alguna entidad federativa, confiere al órgano legislativo la
facultad de resolver soberana o discrecionalmente sobre la
elección, remoción o suspensión de funcionarios. Ahora bien, los
artículos 35, fracción XXXIII, de la Constitución y 43, fracciones I a
VII, de la Ley de Transparencia e Información Pública, ambas del
Estado de Jalisco, confieren al Congreso Local la facultad para
elegir o ratificar al Presidente del Instituto de Transparencia e
Información Pública de la entidad, la cual reviste características
que permiten clasificarla como soberana, aun cuando el texto
normativo no le atribuya tal adjetivo, en la medida en que no exige
que la decisión sea avalada o sometida a la aprobación, sanción o
ratificación de persona u organismo alguno; sin que sea óbice a lo
anterior que el mencionado artículo 43, fracciones I a VII,
establezca diversos requisitos que debe cumplir la Legislatura para
la elección o ratificación correspondientes, como son que se
alcance una votación de las dos terceras partes de los diputados
presentes y la consulta ciudadana, pues ello no menoscaba la
soberanía de la facultad del órgano legislativo, al no condicionar su
fallo a la aprobación, sanción o ratificación de persona, asociación
u organismo alguno, ya que no atribuye fuerza vinculatoria a la
opinión vertida por los sectores consultados. En ese sentido, tales
actos encuadran en el supuesto del artículo 73, fracción VIII, de la
Ley de Amparo y, por ende, si se señalan como reclamados en el
juicio de amparo, éste será improcedente al actualizarse esa causa,
extendiéndose a cualquier otro acto emitido por el propio
Congreso, dentro del procedimiento instaurado para la designación
o ratificación mencionados, pues si la acción constitucional no
procede contra el último acto pronunciado en el procedimiento de
designación o ratificación, que son los únicos que en todo caso
podrían irrogar perjuicio a determinada persona, menos procederá
la acción de amparo contra cualquier otro acto intermedio”.
(Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
Segunda Sala, jurisprudencia, tomo XXXI, mayo de 2010, tesis: 2a./J.
71/2010, página: 833, registro digital número: 164583).
“CONSEJEROS DE LA JUDICATURA DEL ESTADO DE JALISCO.
EN EL PROCEDIMIENTO PARA SU ELECCIÓN EL CONGRESO
ESTATAL EMITE ACTOS SOBERANOS, RESPECTO DE LOS
[39]
Amparo en Revisión 183/2016
CUALES SE ACTUALIZA LA CAUSAL DE IMPROCEDENCIA
PREVISTA EN LA FRACCIÓN VIII DEL ARTÍCULO 73 DE LA LEY DE
AMPARO. La referida causal de improcedencia se actualiza cuando
la Constitución Política de alguna entidad federativa (o la General
de la República, en su caso), confiere al órgano legislativo la
facultad de resolver soberana o discrecionalmente sobre la
elección, remoción o suspensión de funcionarios. Ahora bien, si se
tiene en cuenta que la atribución conferida por los artículos 35,
fracción IX, y 64, párrafos primero y segundo, de la Constitución
Política del Estado de Jalisco, al Congreso de la entidad para elegir
a los Consejeros de la Judicatura local, reviste características que
permiten clasificarla como soberana -aun cuando el texto
normativo no le atribuya tal adjetivo- en la medida en que no exige
que la decisión sea avalada o sometida a la aprobación, sanción o
ratificación de persona u organismo alguno. No es óbice a lo
anterior, la circunstancia de que los artículos 219 y 220 de la Ley
Orgánica del Poder Legislativo y 138 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, ambas de ese Estado establezcan diversos requisitos a
cumplir por la Legislatura Local para la elección correspondiente,
como que se alcance una votación de las dos terceras partes de los
diputados presentes y la consulta ciudadana, pues ello no
menoscaba la soberanía de la facultad del órgano legislativo, dado
que no condiciona su fallo a la aprobación, sanción o ratificación
de persona, asociación u organismo alguno, pues no atribuye
fuerza vinculatoria a la opinión vertida por los sectores
consultados. Por tanto, cuando se reclame la decisión final o
cualquier acto emitido en el procedimiento de elección de los
indicados Consejeros, el juicio de garantías será improcedente con
fundamento en el artículo 73, fracción VIII, de la Ley de Amparo”.
(Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
Segunda Sala, jurisprudencia, tomo XXX, septiembre de 2009, tesis:
2a./J. 133/2009, página: 470, registro digital número: 166474).
“COMISIÓN NACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS. EN EL
PROCEDIMIENTO PARA LA DESIGNACIÓN O RATIFICACIÓN DE
SU PRESIDENTE, EL SENADO DE LA REPÚBLICA EMITE ACTOS
SOBERANOS, A LOS QUE RESULTA APLICABLE LA CAUSA DE
IMPROCEDENCIA PREVISTA EN LA FRACCIÓN VIII DEL ARTÍCULO
73 DE LA LEY DE AMPARO. La causa de improcedencia que prevé
el precepto citado tiene lugar cuando la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (o la estatal relativa, en su caso)
confiere al órgano legislativo la facultad de resolver soberana o
discrecionalmente sobre la elección, remoción o suspensión de
funcionarios. Ahora bien, la atribución que el artículo 102, apartado
B, párrafos quinto y sexto, de la Constitución Federal confiere a la
Cámara de Senadores (y en sus recesos a la Comisión Permanente
del Congreso de la Unión) para elegir mediante votación calificada
al Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos,
[40]
Amparo en Revisión 183/2016
[41]
reviste características que permiten clasificarla como
soberana -aun cuando el texto normativo no le
atribuya tal adjetivo- en la medida en que no exige
que la decisión sea avalada o sometida a la
aprobación, sanción o ratificación de persona u organismo alguno;
lo que se corrobora con la exposición de motivos y los demás
documentos integrantes del proceso legislativo que originaron el
decreto que reformó el precepto constitucional mencionado,
publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de septiembre
de 1999, pues de ellos se advierte que al sentar las bases de la
actual Comisión Nacional de los Derechos Humanos, se tuvo la
clara intención de crear un auténtico defensor de los derechos
relativos, concebido como organismo público autónomo, con
independencia técnica y financiera, cuyo titular fuera designado
por la Cámara de Senadores, sin obedecer a proposiciones de otra
índole que pudieran afectar su autonomía de gestión. Además, la
circunstancia de que los artículos tercero transitorio del decreto
referido y 10 de la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos establezcan que la comisión correspondiente del Senado
debe realizar una auscultación entre las organizaciones sociales
representativas de los distintos sectores de la sociedad y entre los
organismos públicos y privados promotores o defensores de los
derechos humanos, así como que con base en su resultado dicho
órgano podrá proponer al Senado la ratificación del titular para un
segundo periodo o una terna de candidatos de la cual se elegirá a
quien ocupe el cargo, no menoscaba la soberanía de la facultad del
órgano legislativo, dado que no condiciona su fallo a la aprobación,
sanción o ratificación de persona, asociación u organismo alguno,
pues no atribuye fuerza vinculatoria a la opinión vertida por los
sectores consultados; es más, este sistema tiende a optimizar el
funcionamiento de la Cámara de Senadores, para que sus
miembros puedan votar por alguna de las opciones que, en número
reducido, se sometan a su decisión, de manera que alguna de ellas,
en su caso, alcance la votación calificada requerida para su
aprobación. En consecuencia, cuando se reclame la decisión final
o cualquier acto emitido en el procedimiento de elección o
ratificación del Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos, el juicio de garantías será improcedente con fundamento
en el artículo 73, fracción VIII, de la Ley de Amparo”. (Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Segunda Sala,
tipo de tesis: aislada, tomo XXIV, diciembre de 2006, tesis: 2a.
LXXXIX/2006, página: 230, registro digital número: 173819).
En consecuencia, la fracción V del artículo 61 de la Ley de
Amparo, no viola los artículos 17 y 107, fracción IV de la Constitución
Federal.
Amparo en Revisión 183/2016
[42]
Bajo esa lógica el precepto cuestionado tampoco transgrede los
derechos fundamentales a que se refieren los artículos 8 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos; XVIII de la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; 2 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y 25 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Los artículos referidos en su orden, son del tenor siguiente:
“Artículo 8
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los
tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que
violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
constitución o por la ley”.
“Artículo XVIII. Toda persona puede ocurrir a los tribunales para
hacer valer sus derechos. Asimismo debe disponer de un
procedimiento sencillo y breve por el cual la justicia lo ampare
contra actos de la autoridad que violen, en perjuicio suyo, alguno
de los derechos fundamentales consagrados constitucionalmente”.
“Artículo 2.
(…).
3. Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se
comprometen a garantizar que:
a) Toda persona cuyos derechos o libertades reconocidos en el
presente Pacto hayan sido violados podrán interponer un recurso
efectivo, aun cuando tal violación hubiera sido cometida por
personas que actuaban en ejercicio de sus funciones oficiales;
(…)”.
“Artículo 25. Protección Judicial
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a
cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente
convención, aún cuando tal violación sea cometida por personas
que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados partes se comprometen:
Amparo en Revisión 183/2016
[43]
a) a garantizar que la autoridad competente prevista
por el sistema legal del Estado decidirá sobre los
derechos de toda persona que interponga tal
recurso;
b) a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes,
de toda decisión en que se haya estimado procedente el recurso”.
Los preceptos que el quejoso invoca como transgredidos
coinciden en establecer que toda persona tiene derecho a un recurso
efectivo, es decir, a un medio de defensa que lo proteja contra actos
que violen derechos fundamentales.
En relación con ese derecho fundamental es necesario indicar
que esta Suprema Corte ha determinado que un recurso judicial
efectivo es aquel capaz de producir el resultado para el que ha sido
concebido, es decir, debe ser un medio de defensa que puede
conducir a un análisis por parte de un tribunal competente para
determinar si ha habido o no una violación a los derechos humanos y,
en su caso, proporcionar una reparación.
Sobre esa base también ha considerado que el juicio de amparo
constituye
un
recurso
judicial
efectivo
para
combatir
la
constitucionalidad e, incluso, la inconvencionalidad de disposiciones
de observancia general; así como que la Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha reconocido que la existencia y aplicación de
causas de admisibilidad de un recurso o un medio de impugnación
resultan perfectamente compatibles con el texto de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en el entendido de que la
efectividad del recurso intentado, se predica cuando una vez
cumplidos los requisitos de procedibilidad, el órgano judicial evalúa
sus méritos y entonces analiza el fondo de la cuestión efectivamente
planteada.
Amparo en Revisión 183/2016
[44]
En ese contexto, este Alto Tribunal ha subrayado que la
circunstancia de que en el orden jurídico interno se fijen requisitos
formales o presupuestos necesarios para que las autoridades de
amparo analicen el fondo de los planteamientos propuestos por las
partes no constituye en sí misma, una violación al derecho
fundamental a un recurso judicial efectivo, toda vez que dichos
requisitos son indispensables y obligatorios para la prosecución y
respeto de los derechos de seguridad jurídica y funcionalidad que
garantizan el acceso al recurso judicial efectivo.
Lo antedicho concuerda perfectamente con los razonamientos
expuestos para sustentar la constitucionalidad de la fracción V del
artículo 61 de la Ley de Amparo; esto es, en el terreno de la
convencionalidad se demuestra que no existe violación a los tratados
internacionales que refiere el quejoso, pues por razones de seguridad
jurídica, para la correcta y funcional administración de justicia, es
válido que los Estados establezcan presupuestos y criterios de
admisibilidad de carácter judicial, en el caso, supuestos de
improcedencia del juicio, ya que de esa manera además de que no se
viola el derecho a un recurso judicial efectivo, se permite la tramitación
de procesos que ofrezcan la funcionalidad que garantice el acceso al
recurso judicial efectivo. Por tanto, tampoco existe violación a los
artículos 8 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos;
XVIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre; 2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y 25
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Sobre el particular, resultan aplicables las jurisprudencias de
esta Segunda Sala y de la Primera Sala, que a continuación se
transcriben:
“DERECHO DE ACCESO A LA IMPARTICIÓN DE JUSTICIA. SU
APLICACIÓN RESPECTO DE LOS PRESUPUESTOS PROCESALES
Amparo en Revisión 183/2016
QUE RIGEN LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL. Si bien
los artículos 1o. y 17 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, así como el diverso
25 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, reconocen el derecho de acceso a la impartición de
justicia -acceso a una tutela judicial efectiva-, lo cierto es que tal
circunstancia no tiene el alcance de soslayar los presupuestos
procesales necesarios para la procedencia de las vías
jurisdiccionales que los gobernados tengan a su alcance, pues tal
proceder equivaldría a que los Tribunales dejaran de observar los
demás principios constitucionales y legales que rigen su función
jurisdiccional, provocando con ello un estado de incertidumbre en
los destinatarios de esa función, pues se desconocería la forma de
proceder de esos órganos, además de trastocarse las condiciones
procesales de las partes en el juicio”. (Gaceta del Semanario Judicial
de la Federación, Décima Época, Segunda Sala, jurisprudencia, libro 11,
octubre de 2014, tomo I, tesis: 2a./J. 98/2014 (10a.), página: 909,
registro digital número: 2007621).
“RECURSO JUDICIAL EFECTIVO. EL JUICIO DE AMPARO CUMPLE
CON LAS CARACTERÍSTICAS DE EFICACIA E IDONEIDAD A LA
LUZ DEL ARTÍCULO 25 DE LA CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE
DERECHOS HUMANOS. De la interpretación del precepto citado, un
recurso judicial efectivo es aquel capaz de producir el resultado
para el que ha sido concebido, es decir, debe ser un medio de
defensa que puede conducir a un análisis por parte de un tribunal
competente para determinar si ha habido o no una violación a los
derechos humanos y, en su caso, proporcionar una reparación. En
este sentido, el juicio de amparo constituye un recurso judicial
efectivo para impugnar la inconstitucionalidad, o incluso la
inconvencionalidad, de una disposición de observancia general,
pues permite al órgano jurisdiccional de amparo emprender un
análisis para establecer si ha habido o no una violación a los
derechos humanos de los solicitantes y, en su caso, proporcionar
una reparación, lo que se advierte de los artículos 1o., fracción I,
5o., fracción I, párrafo primero, 77 y 107, fracción I, de la Ley de
Amparo. Ahora bien, en cuanto a la idoneidad y la razonabilidad del
juicio de amparo, la Corte Interamericana reconoció que la
existencia y aplicación de causas de admisibilidad de un recurso o
un medio de impugnación resultan perfectamente compatibles con
el texto de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
el entendido de que la efectividad del recurso intentado, se predica
cuando una vez cumplidos los requisitos de procedibilidad, el
órgano judicial evalúa sus méritos y entonces analiza el fondo de la
cuestión efectivamente planteada. En esa misma tesitura, esta
Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que la
circunstancia de que en el orden jurídico interno se fijen requisitos
formales o presupuestos necesarios para que las autoridades de
[45]
Amparo en Revisión 183/2016
amparo analicen el fondo de los planteamientos propuestos por las
partes no constituye, en sí misma, una violación al derecho
fundamental a un recurso judicial efectivo; pues dichos requisitos
son indispensables y obligatorios para la prosecución y respeto de
los derechos de seguridad jurídica y funcionalidad que garantizan
el acceso al recurso judicial efectivo”. (Gaceta del Semanario Judicial
de la Federación, Décima Época, Segunda Sala, jurisprudencia, libro 27,
febrero de 2016, tomo I, tesis: 2a./J. 12/2016 (10a.), página: 763,
registro digital número: 2010984).
“DERECHO FUNDAMENTAL A UN RECURSO JUDICIAL EFECTIVO.
EL HECHO DE QUE EN EL ORDEN JURÍDICO INTERNO SE
PREVEAN REQUISITOS FORMALES O PRESUPUESTOS
NECESARIOS PARA QUE LAS AUTORIDADES DE AMPARO
ANALICEN EL FONDO DE LOS ARGUMENTOS PROPUESTOS POR
LAS PARTES, NO CONSTITUYE, EN SÍ MISMO, UNA VIOLACIÓN DE
AQUÉL. El derecho fundamental a un recurso sencillo, rápido y
efectivo, reconocido en el artículo 25, numeral 1, de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa
Rica), implica que los mecanismos o medios procesales destinados
a garantizar los derechos humanos sean efectivos. En este sentido,
la inexistencia de un recurso efectivo contra las violaciones a los
derechos reconocidos por la citada Convención constituye su
transgresión por el Estado parte. Al respecto, la Corte
Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que para que
exista el recurso, no basta con que esté previsto por la
Constitución o la ley, o que sea admisible formalmente, sino que se
requiere que sea realmente idóneo para determinar si se ha
incurrido en una violación a los derechos humanos y proveer lo
necesario para remediarla. Ahora bien, el simple establecimiento de
requisitos o presupuestos formales necesarios para el estudio de
fondo de los alegatos propuestos en el amparo no constituye, en sí
mismo, una violación al derecho referido, pues en todo
procedimiento o proceso existente en el orden interno de los
Estados deben concurrir amplias garantías judiciales, entre ellas,
las formalidades que deben observarse para garantizar el acceso a
aquéllas. Además, por razones de seguridad jurídica, para la
correcta y funcional administración de justicia y para la efectiva
protección de los derechos de las personas, los Estados deben
establecer presupuestos y criterios de admisibilidad, de carácter
judicial o de cualquier otra índole, de los recursos internos; de
forma que si bien es cierto que dichos recursos deben estar
disponibles para el interesado, a fin de resolver efectiva y
fundadamente el asunto planteado y, en su caso, proveer la
reparación adecuada, también lo es que no siempre y, en cualquier
caso, cabría considerar que los órganos y tribunales internos
deban resolver el fondo del asunto que se les plantea, sin que
importe verificar los presupuestos formales de admisibilidad y
[46]
Amparo en Revisión 183/2016
[47]
procedencia del recurso intentado. En este sentido,
aun cuando resulta claro que el juicio de amparo es
una materialización del derecho humano a un
recurso judicial efectivo, reconocido tanto en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como en
los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea
parte, el hecho de que el orden jurídico interno prevea requisitos
formales o presupuestos necesarios para que las autoridades
jurisdiccionales analicen el fondo de los argumentos propuestos
por las partes no constituye, en sí mismo, una violación a dicho
derecho fundamental”. (Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, Décima Época, Primera Sala, jurisprudencia, libro 4, marzo
de 2014, tomo I, tesis: 1a./J. 22/2014 (10a.), página: 325, registro digital
número: 2005917).
Por otra parte, es infundado el agravio en el cual el quejoso
argumenta que se viola el artículo 14 constitucional, porque el Juez de
Distrito aplicó retroactivamente en su perjuicio la fracción V, del
artículo 61, de la Ley de Amparo, pues con base en la Ley abrogada
promovió un diverso juicio que resultó procedente y se le otorgó la
protección constitucional en su ratificación como magistrado agrario,
circunstancia que obligaba al Juez a desestimar la causal de
improcedencia y a estudiar el fondo del problema jurídico denunciado;
empero, aplicó el supuesto de improcedencia de que se trata,
ignorando el derecho que había obtenido como consecuencia de la
concesión del amparo.
Al respecto, el primer párrafo del artículo 14 de la Constitución
Federal5, ordena que a ninguna ley se dará efecto retroactivo en
perjuicio de persona alguna; prevé el derecho fundamental de la
seguridad jurídica en su vertiente de irretroactividad de la ley.
5
“Artículo 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna.
Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio
seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del
procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho.
En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de razón,
pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata.
En los juicios del orden civil, la sentencia definitiva deberá ser conforme a la letra o a la interpretación jurídica
de la ley, y a falta de ésta se fundará en los principios generales del derecho”.
Amparo en Revisión 183/2016
[48]
En relación con ese derecho, esta Suprema Corte ha
determinado que tratándose de leyes procesales no opera la
aplicación retroactiva de la ley en atención a la naturaleza de estos
ordenamientos, que se integran por disposiciones jurídicas que
otorgan facultades a una persona para participar en cada una de las
etapas que conforma un proceso, y al estar éstas regidas por las
disposiciones vigentes en la época en que van naciendo, no puede
existir retroactividad mientras no se le prive de una facultad con la que
contaba.
En el caso, es verdad que el quejoso hoy recurrente promovió el
diverso juicio de amparo **********, que fue resuelto el once de octubre
de dos mil doce, concediéndole la protección constitucional en contra
del procedimiento correspondiente a la aprobación de la propuesta de
no ratificación como magistrado agrario, así como el dictamen y punto
de acuerdo del Senado de la República de veintiséis de abril de dos
mil doce, en el que se aprobó la no ratificación referida; sentencia que
se dictó bajo la vigencia de la Ley de Amparo abrogada; sin embargo,
el recurrente no toma en cuenta que el ordenamiento que nos ocupa
contiene reglas de carácter procesal, por cuanto rige el proceso de
amparo y, en este sentido, aplica la regla ya mencionada, es decir,
que en materia procesal no opera la aplicación retroactiva de la ley, de
ahí que no sea correcto aducir violación al artículo 14 constitucional.
Esto es, observando los criterios de este Alto Tribunal, es en la
sustanciación de un juicio regido por la norma legal adjetiva donde
tiene lugar la secuela de actos concatenados que constituyen el
proceso, los que no se realizan ni se desarrollan en un solo instante,
sino que se suceden en el tiempo, y es al diferente momento de
realización de los actos procesales al que debe atenderse para
determinar la ley adjetiva que debe regir el acto respectivo. De ahí
que, si antes de actualizarse una etapa del proceso el legislador
Amparo en Revisión 183/2016
[49]
modifica su tramitación, suprime un recurso, amplía
un término, modifica la valoración de las pruebas o
el procedimiento mismo, no existe retroactividad de
la ley, ya que las facultades que dan la posibilidad de participar en
cualquier etapa del procedimiento, al no haberse actualizado ésta, no
se afectan.
Pero aún más, en el caso, se está ante un juicio de amparo
previo que se rigió por un ordenamiento abrogado, en el que si bien se
concedió la protección constitucional y ello provocó la emisión de un
nuevo acto de autoridad, también lo es que esto no se traduce en la
constitución de un derecho que provoque que la promoción de juicios
de amparo posteriores, deban resultar invariablemente procedentes,
pues se está ante actos de procedimiento que se rigen por
disposiciones vigentes en la época en que van naciendo. Máxime si se
toma en cuenta que la concesión del amparo fue para efectos y no
para que al quejoso se le ratificara como magistrado agrario, pues
claramente el Juez de Distrito ordenó la emisión de otro acto con
plenitud de jurisdicción, según se relató en los antecedentes de esta
ejecutoria.
En consecuencia, son infundadas aquellas argumentaciones en
las que el recurrente reitera violación a lo dispuesto en el artículo 14
constitucional, concretamente al derecho de no retroactividad de las
leyes, por el carácter procesal de la normativa de que se trata y
porque no se está ante un derecho adquirido que se esté
desconociendo, como resultado de la concesión del amparo contenida
en el expediente ********** en que sustenta su argumentación.
Sobre el particular, resultan aplicables en lo conducente, las tesis
del Tribunal Pleno y de la Primera Sala, que se reproducen a
continuación:
Amparo en Revisión 183/2016
“RETROACTIVIDAD DE LAS LEYES PROCESALES. NO EXISTE
POR REGLA GENERAL. Una ley procesal está formada, entre otras
cosas, por normas que otorgan facultades que dan la posibilidad
jurídica a una persona de participar en cada una de las etapas que
conforman el procedimiento y al estar regidas esas etapas por las
disposiciones vigentes en la época en que van naciendo, no puede
existir retroactividad mientras no se prive de alguna facultad con
que ya se contaba; por tanto, si antes de que se actualice una etapa
del procedimiento el legislador modifica la tramitación de éste,
suprime un recurso, amplía un término, modifica la valoración de
las pruebas, etc., no existe retroactividad de la ley, ya que la serie
de facultades que dan la posibilidad de participar en esa etapa, al
no haberse actualizado ésta, no se ven afectadas”. (Semanario
Judicial de la Federación, Octava Época, Pleno, tipo de tesis: aislada,
tomo I, Primera Parte-1, Enero-Junio de 1988, página: 110, registro
digital número: 206064).
“SISTEMA PROCESAL PENAL ACUSATORIO. SU APLICACIÓN
SOBRE ACTOS PROCESALES A PARTIR DE SU ENTRADA EN
VIGOR, NO VIOLA EL ARTÍCULO 14 DE LA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. La Suprema
Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que en materia
procesal no opera la aplicación retroactiva de la ley si se considera
que la ley procesal está formada, entre otras, por normas que
otorgan facultades jurídicas a una persona para participar en cada
una de las etapas que conforman el procedimiento, y al estar éstas
regidas por las disposiciones vigentes en la época en que van
naciendo, no puede existir retroactividad mientras no se le prive de
una facultad con la que contaba. Esto, porque es en la
sustanciación de un juicio regido por la norma legal adjetiva donde
tiene lugar la secuela de actos concatenados que constituyen el
procedimiento, los que no se realizan ni se desarrollan en un solo
instante, sino que se suceden en el tiempo, y es al diferente
momento de realización de los actos procesales al que debe
atenderse para determinar la ley adjetiva que debe regir el acto
respectivo. Por tanto, si antes de actualizarse una etapa del
procedimiento el legislador modifica su tramitación, suprime un
recurso, amplía un término, modifica la valoración de las pruebas o
el procedimiento mismo, no existe retroactividad de la ley, ya que
las facultades que dan la posibilidad de participar en cualquier
etapa del procedimiento, al no haberse actualizado ésta, no se
afectan. Además, tratándose de leyes procesales, existe el
principio doctrinario de que las nuevas son aplicables a todos los
hechos posteriores a su promulgación, pues rigen para el futuro y
no para el pasado, por lo que la abrogación o derogación de la ley
antigua es instantánea, y en lo sucesivo debe aplicarse la nueva.
[50]
Amparo en Revisión 183/2016
[51]
En consecuencia, la aplicación del ordenamiento
legal que establece el nuevo sistema procesal penal
acusatorio sobre actos procesales acontecidos a
partir de su entrada en vigor, no viola el artículo 14
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.
(Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
Primera Sala, tipo de tesis: aislada, tomo XXXIII, mayo de 2011, tesis:
1a. LXXV/2011, página: 240, registro de digital número: 161960).
Por último, son ineficaces aquellas argumentaciones en las que
el quejoso describe los vicios que atribuye al acto reclamado, todo ello
para demostrar la procedencia del juicio; así como lo relativo al
amparo ********** y las jurisprudencias que aplicó la Juez de Distrito
para fundamentar la decisión adoptada en esa ejecutoria; las que esta
Segunda Sala no desconoce, empero, no resultan aplicables al caso
porque se confirma el sobreseimiento en el juicio y porque se
emitieron en un contexto constitucional y legal diverso.
Por tanto, ante lo infundado e ineficaz de los agravios hechos
valer, procede confirmar el sobreseimiento en el juicio de amparo.
Por lo expuesto y fundado, se resuelve:
PRIMERO. Se confirma la resolución recurrida.
SEGUNDO. Se sobresee en el juicio de amparo respecto de los
actos y autoridades que quedaron precisados en el resultando primero
de esta resolución.
Notifíquese;
con
testimonio
de
la
presente
resolución,
devuélvanse los autos al tribunal de su origen y, en su oportunidad,
archívese el expediente como asunto concluido.
Amparo en Revisión 183/2016
[52]
En términos de lo dispuesto por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación en su sesión del veinticuatro de abril de dos mil siete, y conforme a lo
previsto en los artículos 3, fracción II, 13, 14 y 18 de la Ley Federal de
Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, así como en el
segundo párrafo del artículo 9º del Reglamento de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal para la aplicación de la Ley
Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, en
esta versión pública se suprime la información considerada legalmente como
reservada o confidencial que encuadra en esos supuestos normativos.
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