Sector Agrario

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EL SECTOR AGRARIO
INTRODUCCION
Uno de los cambios estructurales que acompañan al crecimiento económico es la pérdida de posiciones del
sector agrario, de tal forma que en los países desarrollados, su contribución al producto y al empleo es muy
baja.
Esta desagrarización de la economía no debe llevar a pensar que la agricultura es un lastre para el desarrollo
del sector secundario y terciario. Al contrario un buen equilibrio entre todos los sectores ha sido y es
fundamental para evitar el estrangulamiento en el proceso de crecimiento y asegurar su avance. Esta
interacción tiene una doble transcendencia:
• Exige de la agricultura prestaciones a sectores no agrarios.
• Provoca transformaciones en la estructura agraria
A pesar de la poca aportación a la producción y al empleo agregado del sector agrario sigue teniendo gran
trascendencia social en todos los países.
DELIMITACION Y CLASIFICACIÓN
El sector primario lo forman la agricultura y la pesca, la primera es predominante en la mayoría de los países.
En la agricultura se distinguen tres grupos de producción:
• Agrícolas en sentido estricto.
• Ganaderas.
• Forestales.
El mayor aporte al output final del sector viene dado por los productos agrícolas en sentido estricto.
EVOLUCIÓN DEL SECTOR.
Panorama general.
Hasta 1950 con la expresión agricultura tradicional se podía definir a la española. Su funcionamiento estaba
marcado por:
• Dotación factorial: se caracteriza por:
• Existencia de mano de obra tan abundante como mal remunerada.
• baja relación capital−producto, se utilizaban técnicas de producción atrasadas.
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• Equilibrio entre oferta y demanda poco diversificada.
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Con el crecimiento económico de los años 60 el sector agrario no ha dejado de conocer un proceso de
profundas transformaciones para adaptarse a la nueva demanda. Las transformaciones tuvieron como objetivo
prioritario aumentar a ritmo acelerado la oferta para satisfacer la diversificación de la demanda, hasta llegar a
la actualidad donde lo que se pretende es contener e incluso reducir la producción para equilibrar mercados.
En los últimos 30 años el sector primario ha disminuido su relevancia en el conjunto de la economía.
Mediados de 1960, el sector agrario daba trabajo a un tercio de la población ocupada, 30 años después su
contribución al empleo esta por debajo del 10%.
Su participación en términos de producto también disminuye sustancialmente.
El sector agrario ha perdido rápidamente importancia en la economía española, igual que en el resto de países
desarrollados pero de forma más rápida.
La reducción de parte del gasto que se destina a la alimentación y descenso del componente agrario en los
alimentos finales acelera la pérdida de posiciones de la agricultura en la producción de las economías
española.
Producción y renta.
La pérdida de posiciones del sector agrario en el conjunto de la economía española ha sido compatible con un
firme crecimiento de su producción final, aunque al comienzo de los 90 la expansión se rompe debido a la
contención de la oferta instrumentada por la Política Agraria Común y a las adversas condiciones
climatológicas.
Este incremento en la producción no se ha traducido en una mayor renta agraria real, con la que retribuir a los
distintos factores que intervienen en el proceso productivo.
Entre las tres macromagnitudes siguientes: producción final agraria, consumo intermedio y renta, deben
tenerse en cuenta dos combinaciones:
− Relación de los consumos intermedios con la producción final. Entre 1965 y 1995 el sector agrario se ha
hecho doblemente dependiente de los bienes intermedios.
− Relación renta agraria−producción final agraria. Indica la parte del output que los agricultores convierten en
renta real. Dependerá:
• parte del producto final que ha de ser desviada para la adquisición del consumo intermedio.
• importe de las amortizaciones.
• Comportamiento de los precios percibidos por los agricultores.
• Subvenciones que puedan recibir las explotaciones agrarias.
ESPECIALIZACIÓN PRODUCTIVA Y COMERCIAL
El objetivo central de las políticas agrarias de los países desarrollados ha sido el autoabastecimiento. España
ha perseguido ese mismo fin. Pero desde la incorporación a la Unión Europea se abre un nuevo escenario, ya
que el sector empieza a operar en el marco de una división internacional del trabajo.
La adhesión a la hoy Unión Europea marca una fecha transcendente en los cambios en el autoabastecimiento.
• En los que concierna al grado o coeficiente de apertura exterior era muy desigual antes de la
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integración en la Unión Europea. Tras la adhesión a la Unión Europea se produce una apertura
generalizada.
• En cuanto al grado de autoabastecimiento, antes de la adhesión era prácticamente total para todos los
productos; tras la adhesión la tendencia ha sido a mantener los altos grados de abastecimiento.
Una conclusión muy positiva es la especialización de la agricultura española en los capítulos con un
comportamiento más expansivo en los intercambios internacionales. También ha sido eficaz la respuesta dada
por el sector agrario español a la creciente competencia internacional, incrementado su apuesta por
producciones más dinámicas y aumentado las posibilidades de crecimiento a través de la demanda exterior.
EFICIENCIA PRODUCTIVA.
Cambios en la dotación factorial.
En la progresión de los índices de precios más relevantes para el sector agrario español de 1965−95 cabe
subrayar:
• La relación de intercambios permanece estable de 1965 a 1975 a partir de este año se produce un
encarecimiento de los inputs intermedios.
• El deterioro de los precios agrarios ha contribuido a la contención de la inflación.
• Se han triplicado los salarios en relación al IPC
En este marco los cambios en la dotación factorial serán:
a.− El empleo agrario ha sufrido una drástica reducción. Algunos rasgos cualitativos del factor trabajo son:
• su grado de envejecimiento es muy superior al del resto de las actividades.
• El trabajo tiene un mercado familiar.
• El 40 % de los titulares con menos de 65 años ejercen una actividad no agraria a título principal.
b.− el factor tierra sigue siendo determinante en la agricultura. La superficie disponible por explotación
condiciona tanto el volumen de su producción como su eficiencia. Dos puntos cabe destacar:
• escaso aumento del tamaño medio de las explotaciones.
• Por grupos de explotaciones según su tamaño no se han registrado cambios sustanciales, si bien es
apreciable una tendencia al incremento del peso de las explotaciones superiores a 50 o 100 hectáreas.
c.− los requisitos de capital por unidad de producto final han experimentado un notable aumento siendo la
agricultura española cada vez en mayor medida una actividad capital−intensiva. Algunas dimensiones de
dicho proceso son:
• la mecanización de las labores agrarias, para tratar de paliar los efectos del encarecimiento de la mano
de obra.
• La superficie de regadía ha aumentado también considerablemente, absorbiendo inversiones públicas
y privadas.
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La intensidad de la capitalización ha provocado que el sector agrario haya pasado de tener una situación
financiera de superávit, a incurrir en crecientes necesidades de financiación, es decir a demandar fondos
prestables al resto de la economía nacional.
Análisis agregado de la productividad.
En la agricultura el ritmo de destrucción de empleo ha sido tan alto y el encarecimiento de la mano de obra tan
acusado que los agricultores se han visto incentivados a reducir los requerimientos de trabajo por unidad de
superficie.
La productividad de la agricultura española se halla alejada de la media de los países de la Unión Europea.
Dimensión de las explotaciones y eficiencia productiva.
Conviene analizar cual de los dos factores determinantes desempeña un papel mayor en la materialización del
incremento de la productividad.
• En cuanto al rendimiento económico por unidad de superficie, se produce un grado de dispersión
relativamente limitado.
• En cuanto a la superficie disponible por unidad de trabajo, el diferencial en la productividad se
explica por el mayor grado de incorporación de las técnicas mecánicas a medida que aumenta el
tamaño de las unidades productivas.
En la agricultura española la mecanización tiene un especial protagonismo, tanto en su contribución al
crecimiento de la productividad agregada, como a la mas eficiente asignación del trabajo a medida que las
explotaciones incrementan su dimensión económico−territorial.
POLITICA SECTORIAL
En 1957, en el art. 39 del Tratado de Roma por el que se funda la Unión Europea, se definen los objetivos de
Política Agraria (PAC): incrementar la productividad, garantizar a los agricultores, un nivel de vida
equiparable al de otros agentes económicos, estabilizar los mercados y asegurar el aprovisionamiento
alimenticio de la población a precios razonables.
Un año después se sentaron los fundamentos de la PAC bajo tres principios:
• Unidad de mercado. Libre circulación de productos agrarios entre los países miembros, lo que implica
la gestión supranacional de la política agraria.
• Preferencia comunitaria. Dentro del mercado común, las principales producciones agrarias están
protegidas de la competencia exterior mediante eficaces dispositivos frente a las importaciones
procedentes de fuera del territorio comunitario.
• Solidaridad financiera. Los costes de la gestión de la PAC debe ser financiado por todos los estados
miembros. El instrumento de solidaridad financiera será el FEOGA que tiene dos campos de
actuación.
• Bajo la responsabilidad de la sección orientación: financia la política de reforma de la estructura
agraria.
• La sección garantía se ocupa de la provisión de recursos para la política de precios y mercados.
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Existe un gran desequilibrio entre ambas secciones, el FEOGA Garantía absorbe el 95% del gasto agrario de
la Unión Europea a pesar de los graves problemas estructurales de la agricultura.
Los mecanismos de protección de la UE llevaron a un rápido crecimiento de la oferta interior que con una
demanda estable lleva la aparición de excedentes estructurales. En la década de los 80 la situación es
insostenible por:
• El coste de las desfases entre oferta y demanda pesa sobre el limitado presupuesto comunitario.
• Fuerte descompensación entre política de precios y mercados y la de reformas de estructuras.
• La protección del FEOGA fue regresiva.
• Rápido crecimiento del presupuesto del FEOGA frente a la renta agraria que permanece constante.
• Liberalización de los intercambios agrarios mundiales.
En 1984 se toman unas medidas parciales como el establecimiento de cuotas. Pero estos retoques no solventan
las cuestiones de fondo, por lo que en 1991 se reforma la PAC planteándose los siguientes objetivos:
• Reequilibrar los mercados agrarios.
• Extensificación de los procesos productivos.
• Redistribución de las ayudas a favor de las explotaciones más frágiles.
• Mantener el número suficiente de agricultores que desempeñaran 2 funciones:
1−. Producción de materias primas.
2−. Conservar el medio ambiente y el entorno rural.
RECAPITULACIÓN.
En las últimas décadas, la agricultura española ha conocido una intensa reestructuración. Transformación que
ha implicado, en primer lugar un acelerado descenso de su relevancia en la producción y el empleo agregados,
pierda el carácter de sector condicionante de una economía con bajo desarrollo, para comportarse como una
actividad subordinada.
En segundo lugar altera su relación con el conjunto de la economía española.
En tercer lugar los agricultores se enfrentan con retos muy diferentes: necesidad de realizar esfuerzos
productivos para atender la cambiante y creciente demanda en la década de los 60, hasta la exigencia actual de
contener incluso reducir, la oferta en numerosas e importantes producciones agrarias.
El sector agrario se enfrenta hoy, en definitiva a la necesidad de conseguir niveles retributivos adecuados para
los recursos en él empleados y a la exigencia de lograr unidades productivas eficientes a partir de condiciones
radicalmente distintas de las que prevalecían hace pocas décadas, habiendo cobrado todo ello especial
relevancia desde la integración en la Unión Europea.
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