trastorno mental transitorio.

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Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el
Valle de Sula
Catedrático: Dr. Alejandro Álvarez.
Asignatura: Medicina Forense.
Alumnas: Gabriela Lili Martínez Paz 20102001206
Martha Gabriela Fajardo Borjas
20112001404
Tema: Trastornos Mentales Transitorios.
Fecha de entrega: 17 de abril de 2015.
INTRODUCCION
El presente informe es para brindar mayor conocimiento a los estudiantes de la
clase de medicina forense ya que con esto estamos ampliando lo que son los
trastornos mentales transitorios, como se ocasionan, porque se ocasionan, las
consecuencias jurídico legales a que conllevan, los tipos de trastornos, su
clasificación ya con este aporte brindaremos un grado más de conocimiento sobre
dicho tema el cual será desarrollado de la siguiente forma:
-Definición de los trastornos mentales transitorios.
-Clasificación de los trastornos mentales transitorios.
-Elementos jurídicos a investigar respecto a los TMT.
-Aspectos psicológicos de la responsabilidad penal.
-Técnicas o métodos para determinar algunos de los TMT.
-El dictamen psicológico y psiquiátrico como medio de prueba en procesos penales.
-Estructura de los dictámenes.
-Algunos signos que ayudan a identificar la simulación de enfermedades mentales.
-Relación de los Trastornos Mentales Transitorios con el ordenamiento jurídico
hondureño.
OBJETIVOS
En el desarrollo del tema a investigar el presente informe tiene como objetivos los
siguientes:
*Comprender que son los TMT.
*Analizar la clasificación en la cual se subdividen los TMT.
*Determinar las características de los TMT.
*Conocer el rol que desempeñan tanto el Psiquiatra como el Psicólogo en la
investigación científica de dicho caso.
*Investigar las técnicas o métodos que sirven para determinar el padecimiento de
alguno de los TMT.
*Establecer la relevancia que tiene el dictamen psicológico y psiquiátrico como
medios de prueba.
*Identificar la Inimputabilidad o Imputabilidad con la que se pueda sancionar a la
persona que al momento de cometer el Ilícito padecía un TMT.
TRASTORNO MENTAL TRANSITORIO.
Los Trastornos Mentales Transitorios son estados de perturbación mental pasajeros
y curables, debidos a causas ostensibles sobre una base patológica probada, cuya
intensidad puede llegar a producir trastornos en la comprensión y la voluntad y por
ende, la consiguiente repercusión en la imputabilidad.
El trastorno mental transitorio es una manifestación concreta del concepto de
alteración o anomalía psíquica, caracterizado por su limitada duración, se trata de
una inimputabilidad transitoria sin que sea exigible ni esencial la base patológica.
La inimputabilidad que caracteriza al trastorno mental transitorio es la falta de la
necesaria capacidad de conocer lo ilícito y de dirigir la propia conducta según ese
conocimiento, es decir, que se ha de producir una perturbación tal en la mente del
sujeto que determine una plena anormalidad en su conocimiento de la situación o
en las condiciones de su autocontrol.
La medicina forense se refiere al trastorno mental transitorio, como aquellos
“estados de perturbación mental pasajeros y curables, debidos a causas ostensibles
sobre una base patológica probada, cuya intensidad llega a producir la anulación
del libre albedrío”.
Características:
El TMT debe reunir los siguientes requisitos:
a) Ser desencadenado por una causa inmediata y evidenciable.
b) Ser de breve duración
c) Que cure rápidamente sin secuelas ni posibilidad de repetición.
d) Que haya surgido sobre una base patológica probada.
e) Que la intensidad del trastorno mental anule el libre albedrío no bastando la mera
ofuscación.
Clasificación
El Trastorno Mental Transitorio (TMT) puede clasificarse como completo (exención
característica del estado de inconsciencia que lleva a la inimputabilidad jurídica) e
incompleto (atenuación característica de los cuadros que, sin llegar al estado de
inconsciencia, provocan estados crepusculares de la conciencia compatibles con la
inimputabilidad disminuida desde el punto de vista jurídico, por ejemplo para el
código penal español que lo asimila al arrebato y la obcecación (AyO).
El trastorno mental transitorio completo
En los últimos tiempos se tiende a afirmar que el TMTC es el último estado de una
graduación jurídica que se inicia en la simple irritación, aturdimiento o
acaloramiento, sin relevancia penal, pasando por la atenuante del AyO, hasta llegar
al TMTC caracterizado por el estado de inconsciencia.
El concepto de estado de inconsciencia no debe interpretarse etimológicamente,
sino en un sentido psicológico, es decir, como una "alteración grave de la
conciencia". En este sentido, como lo señala Frías Caballero, "el código no exige,
pues, una falta absoluta de conciencia sino una profunda perturbación de ella".
De manera tal, que será la intensidad de la perturbación la que incline la decisión
del tipo de TMT, ya que en la actualidad se desestima la importancia de la base
psicopatológica de la personalidad del imputado y la cualidad de la perturbación y
mucho menos, se tiene en cuenta el carácter ético de la respuesta de la víctima.
No se debe confundir el término "inconsciencia" con los puntos de vista neurológico
y psicoanalítico.
Desde el punto de vista neurológico, la inconsciencia produce una supresión de la
conciencia. En el estado de inconsciencia el individuo es "ser sin mundo".
Es una perturbación del estado de vigilia, el individuo se encuentra inconsciente
(pérdida del conocimiento), por ejemplo: por un traumatismo de cráneo que puede
provocar una conmoción (pérdida de conciencia transitoria sin dejar secuelas),
contusión (pérdida de la conciencia con secuelas) o por compresión (masa ocupante
ya sea tumoral o hemorrágica).
Tampoco se debe confundir el inconsciente psicoanalítico con la inconsciencia
médico legal.
El inconsciente según el sistema metapsicológico de Freud es la parte más profunda
de la topografía del aparato psíquico. Tiene que ver con la instancia del Ello o
principio del placer.
Existe en el inconsciente una energía instintiva que intenta llegar al consciente
(proceso primario) a través de impulsos (pulsiones interiores).
A la porción intermedia Freud la denominó preconsciente que también tiene sus
formas de actuación (proceso secundario) y se encuentra entre la realidad y el
inconsciente, regido fundamentalmente por el Súper YO o principio del deber y el
consciente que es la conexión con el mundo de la realidad regido fundamentalmente
por el YO o principio de la realidad.
Se dice que el YO responde a tres amos (el ello, el súper yo y el mundo exterior).
El inconsciente freudiano tiene valor simbólico.
Desde el punto de vista psiquiátrico se produce una pérdida de la capacidad
judicativa por suspensión de la conciencia. Entre los cuadros psiquiátricos que
pueden provocar cuadros de inconsciencia se citan todos aquellos capaces de
suspender el juicio, como ocurre en el síndrome confusional.
Los estados de inconsciencia desde el punto de vista médico legal pueden estar
provocados por intoxicaciones como el alcohol y drogas, pero también por otras
motivaciones como el sueño, la epilepsia, la emoción, la hipnosis, el sonambulismo,
el dolor etc.
La ebriedad
Es un trastorno psico-orgánico transitorio que perturba la conciencia y compromete
el SNC dando síntomas neurológicos de variada gravedad pudiendo llegar al coma
y aún la muerte.
Las etapas clínicas del alcoholismo con valor médico legal que se pueden enunciar
son:
a) Período subclínico (alcoholemia de hasta 1g por mil de sangre) es
sintomatológicamente subjetivo. Se encuentra perturbada la atención y los reflejos.
b) Período clínico (alcoholemia de 1 a 2g por mil de sangre) es
sintomatológicamente objetivo. El individuo puede presentarse locuaz y desinhibido
(bebida alegre), depresivo (bebida triste), somnoliento (bebida onírica) o agresivo
(mala bebida).
c) Período médico legal (alcoholemia de 2 a 3 g por mil de sangre) se producen
amnesia total, incoordinación motora y automatismos.
d) Período letal (más de 4 g por mil en sangre) se precipita la intoxicación con sueño
profundo, coma, y muerte.
El alcoholismo puede ser a su vez agudo y crónico.
El alcoholismo agudo se puede dividir en simple (embriaguez común) o asociado a
epilepsia, drogas, personalidades psicopáticas, etc. (embriaguez potenciada).
El alcoholismo crónico (organismo alcohólico) puede llegar a presentar desde el
punto de vista mental, cuadros de psicosis y demencia.
Las epilepsias
Las epilepsias representan un problema médico legal importante por el número de
enfermos afectados, la gravedad de la repercusión social que pueden tener sus crisis
o los trastornos conductuales.
Se caracterizan por presentar crisis o descargas neuronales paroxísticas
hipersincrónicas que interesan simultáneamente al conjunto de las estructuras
cerebrales con alteraciones EEG. Bilaterales síncronas y simétricas.
Pueden ser crisis generalizadas (gran mal y pequeño mal) y parciales.
Las crisis generalizadas tónico-crónicas de las epilepsias convulsivas graves (gran
mal epiléptico) se acompañan de la pérdida de conciencia total e inmediata, (con
amnesia total del hecho), y de una caída abrupta (coma). Al finalizar la crisis el
paciente presenta un cuadro confusional post-crítico con una obnubilación agitada y
un desorden motor que se disipa lentamente.
El pequeño mal epiléptico de la segunda infancia se acompaña de crisis de ausencias
o breve suspensión de la conciencia (5 a 15 segundos) en que la mirada se hace
vaga, la palabra se interrumpe y a veces se acompaña de movimientos de globos
oculares, párpados, nuca, etc. Al final de la crisis se vuelve a una conciencia clara y
el paciente sigue haciendo lo que hacía sin transición.
Las crisis parciales se caracterizan por descargas neuronales hipersincrónicas que
afectan a un sector localizado más o menos extendido de las estructuras cerebrales
durante escasos minutos y que pueden luego generalizarse o no.
Durante las crisis, ya sean sómatomotora (crisis jacksoniana del córtex motor
prerrolándico contralateral), sómatosensitiva (región parietal ascendente) o
sensoriales como por ejemplo: visuales caracterizadas por relámpagos o luces
coloreadas (afectación del córtex occipital contralateral) no hay pérdida de conciencia
salvo que se generalicen secundariamente.
En las crisis temporales (frecuentes en el adulto), se presentan sensaciones
vegetativas (molestias epigástricas), fenómenos alucinatorios auditivos (ruidos,
voces, etc.) olfativas (olores a quemado o podrido), visuales (por ejemplo: visión de
animales), sentimientos de extrañeza, miedo, pensamiento forzado, dismnesia
paroxística, y trastornos psicomotores de la conducta (automatismos, fugas, furor,
etc.). Estas crisis temporales suelen tener gran importancia médico legal en los casos
de TMT.
Los cuadros confusionales epilépticos suelen ser ansiosos, agitados o estuporosos,
con delirios por lo general místicos y alucinaciones (onirismo). Pueden durar de días
a semanas y provocar cuadros de TMTC
En los estados crepusculares o estados de ensueño prolongado, la obtusión de la
conciencia con relación al mundo de la realidad exterior nos hace sospechar la
riqueza de contenidos patológicos internos que almacena (despersonalización,
alucinaciones, delirios e imágenes oníricas y falsos reconocimientos, etc.) y pueden
liberar impulsos de violencia extrema (violaciones, incendios, agresiones, homicidios
que obedecen a una intencionalidad de inconsciencia patológica). Tienen gran
importancia a la hora de definir los cuadros de TMT.
Los pacientes con epilepsia pueden presentar una variada gama de alteraciones
psiquiátricas entre las que figura un cuadro clínico de la personalidad epiléptica
considerado como exponente de un trastorno orgánico de la personalidad.
También como trastorno crónico de la personalidad, podemos encontrar las psicosis
epilépticas y los cuadros demenciales, que pueden asociarse a crisis paroxísticas o
no y con ello los complicados diagnósticos médico-legales.
La emoción
La emoción es una reacción primaria, explosiva, brusca e intensa. Un estímulo ya sea
percibido desde el exterior o representado desde el interior impacta el psiquismo
provocando cambios del tono afectivo (huida o ataque) y trastornos neurovegetativos
que alteran la conciencia.
Para comprender la problemática afectiva en los TMT se debe hacer un mínimo
recordatorio de la semiología de la afectividad
La afectividad es el engranaje que impulsa toda la vida psíquica.
Los estados afectivos pueden ser agradables o desagradables y dependen del modo
de reaccionar de cada uno frente a los estímulos que proceden de variados estados
de ánimo que oscilan entre el placer (que estimula) o el displacer (que deprime).
El hombre es como su afectividad lo condiciona. La afectividad se confunde en su
origen con las pulsiones instintivas, siendo éstas en última instancia las que
condicionan toda la vida afectiva desde que la satisfacción o la insatisfacción
determinan respectivamente estados afectivos placenteros o displacenteros. Así las
fuerzas instintivas satisfechas provocan sedación y relajación (estado de ánimo
placentero) y las insatisfechas aumentan la tensión impulsiva y la excitación (estado
de ánimo displacentero).
El temple general representa el potencial o carga afectiva que posee el individuo con
su correspondiente capacidad reactiva (humor).
El humor representa el matiz placentero o displacentero que desplaza la carga
afectiva de acuerdo con las circunstancias actuantes hacia un polo u otro.
La afectividad tiene su origen en lo instintivo, impregna toda la personalidad, participa
de las elaboraciones intelectuales y condiciona la conducta.
Se manifiesta a través de contenidos: emociones, afectos, sentimientos y pasiones.
Las emociones son cambios bruscos de humor o estado de ánimo.
Se clasifican en simple o primaria y compleja o secundaria.
Las emociones simples son básicamente:
a) el miedo (sensación subjetiva de reducción del ámbito personal) que provoca la
reacción de huida;
b) la cólera (sensación subjetiva de aumento del ámbito personal) que provoca la
reacción de ataque; y
c) la sexual (sensación subjetiva de expansión y proyección del ámbito personal) que
provoca la reacción de acercamiento.
Las emociones complejas son, por ejemplo: la ansiedad y la angustia (displacenteras)
y la alegría (placentera).
La ansiedad es una exaltación por un temor psíquico que provoca una descarga
motora (sobresalto) y la angustia es una sobrecarga emocional por un temor físico
que provoca una descarga de llanto (sobrecogimiento).
Los afectos son inclinaciones naturales o tendencias que mediante el aporte
emocional primario conducen al humor hacia el plano o polo placentero o
displacentero. Se diferencia de las emociones por la mayor estabilidad que presenta
los afectos.
Existen inclinaciones egoístas (giran en torno al yo) placenteras (por ej.: optimismo)
o displacenteras (por ejemplo: pesimismo) y altruistas (giran en torno a los demás,
por ejemplo: amor a los semejantes).
Los sentimientos son estados afectivos elaborados en la conciencia mediante el
aporte del juicio y del razonamiento que le configuran estabilidad, subjetividad y
especificidad individual. Pueden ser egoístas (culpa), altruistas (amor), impersonales
(fe).
Las pasiones son estados afectivos intelectualizados de gran persistencia que en
ocasiones puede hacerse permanentes condicionando la conducta. Pueden ser
egoístas (odio, venganza), altruistas (caridad, piedad), impersonales (música, pintura,
arte, etc.)
En los TMT desde el punto de vista médico legal, nos interesa valorar el grado de
intensidad emocional que sufrió un individuo que cometió un ilícito, ya que de acuerdo
a la intensidad de la reacción puede provocar una suspensión judicativa (emoción
inconsciencia) o un trastorno de la conciencia sin desconexión total con la realidad
caracterizado por un estado crepuscular.
La personalidad suele estar desestabilizada por patologías previas como las
epilepsias, las neurosis, el alcoholismo, la depresión, etc.
La desconexión de la conciencia provoca amnesia y automatismos.
El sueño
La inconsciencia puede ser un estado normal en el sueño. La inconsciencia
patológica puede ser debida a distintas causas (ebriedad del sueño).
El sueño es una fase de los ritmos circadianos regulado por el sistema vagal centro
encefálico.
Durante el sueño sólo descansa la conciencia perceptiva y discriminativa.
Durante este período aumenta la energía del inconsciente psicoanalítico por
suspensión cortical del control consciente.
Las fases del onirismo son cuatro: 1) ritmo alfa: disminución de la amplitud con
frecuencia alta (5 al 10% del sueño); 2) ritmo beta: caracterizado por ciclos de 12 a
16 por segundo (50 % del sueño); 3) ritmo REM: que comienza entre 70 a 100 minutos
luego de iniciado el sueño y que se repite de 4 a 6 veces durante la noche con
disminución del tono muscular (25% del sueño) y 4) el ritmo de las ondas lentas (15
al 20% del sueño).
La inconsciencia patológica es la suspensión completa y transitoria de las
operaciones cognoscitivas (evocativa-judicativa-valorativa) con presencia de
actividad motora automática independiente (capacidad práxica).
Se debe hacer diagnóstico diferencial con el desmayo y el coma.
El desmayo es la pérdida de sentido de breve duración (pérdida de la conciencia
perceptiva y de los movimientos corporales). El coma es la pérdida de sentido de
origen orgánico donde sólo queda la conciencia fisiológica.
El sueño puede colocar a un sujeto en una situación de inconsciencia que, según los
supuestos, implica inimputabilidad. Si se considera la inconsciencia completa por
sueño como una modalidad del TMT podrá apreciarse todas las graduaciones
respecto a las eximentes que el código permite.
El agente desencadenante del TMT por inconsciencia en el sueño será el
agotamiento y la falta de descanso. La inconsciencia puede surgir también en forma
repentina como consecuencia de la narcolepsia (1x 1000 de las personas), verdadero
ataque de sueño que puede durar hasta 15 minutos que produce profunda
inconsciencia.
Otro trastorno son los terrores durante el sueño (pesadillas) que pueden durar hasta
10 minutos, en los cuales el individuo puede realizar movimientos violentos, agitación
con confusión, a consecuencia del tema de la ensoñación y realizar acciones
delictivas (lesiones, homicidios, etc.).
El sonambulismo
El sonambulismo se produce en la fase más profunda del sueño, en la que el sujeto
se levanta realizando conductas automáticas y en ocasiones complejas. Los ojos
permanecen abiertos y se pueden sortear obstáculos pero no existe estado de
conciencia. No se puede entablar una conversación, aunque puede darse el caso de
que el sonámbulo hable espontáneamente y en forma ininteligible. Existe amnesia
posterior al suceso. Se pueden consumar actos ilícitos durante el episodio
sonambúlico. Los episodios pueden durar entre 5 y 30 minutos. Algunos relacionan
el sonambulismo con patologías psíquicas como la histeria y la epilepsia.
El hipnotismo
La hipnosis fue descripta por el cirujano escocés James Braid en 1840 por la
influencia de Mesmer. Demostró que durante el sueño magnético las personas no
están inconscientes sino muy sensibles a la sugestión. Este descubrimiento allanó el
camino a otros científicos como Charcot, Liébeault, Bernheim, Janet y Freud.
La efectividad de la hipnosis depende de las características de la persona que se
pretenda hipnotizar. Al trance hipnótico no accede cualquiera ya que se produce un
trastorno de la voluntad evidente, quedando el hipnotizado en situación de sumisión
y obediencia con respecto a otra persona. Luego se experimenta una cierta amnesia
de lo ocurrido.
Los actos realizados bajo este estado son asimilables al TMT, aunque hay autores
que sostienen que las acciones sugeridas pueden ser refrenadas o inhibidas, sobre
todo cuando tales órdenes pugnan con convicciones profundas del sujeto. Otros
sostienen que en aquellas personas que tienen predisposición para el delito, la
inhibición ética hace que la conducta se cumpla automáticamente.
La determinación técnica de la hipnosis, desde el punto de vista penal, se sitúa como
una perturbación lindante entre la inhibición de la libre voluntad por sugestión de
terceros y el grado de resistencia que pueda oponer el sujeto a la orden del
hipnotizador.
Las reacciones vivenciales anormales
Este concepto lo consideramos de especial importancia en razón de resultar un
aporte significativo a la dilucidación de aquellos problemas psiquiátrico forense en su
proyección jurídico -penal de la inimputabilidad.
Binder fue quien ha analizado y expuesto con acabada claridad conceptual esta
particular manifestación psicopatológica.
Estudia así: aquellos trastornos que se producen cuando ciertas vivencias a las que
se llaman psicotraumáticas provocan determinadas respuestas psicológicas
anormales".
El mismo autor, hace un distingo en estas respuestas anímicas a las vivencias
traumáticas, entre "reacciones" y "desarrollos".
En tal sentido expresa Binder que la: "reacción psicológica anormal" es la respuesta
a un trastorno psicotraumático agudo del equilibrio que cursa en breve tiempo (entre
unas horas y unos días) como manifestación aislada. Al cesar el efecto traumático de
la vivencia, la persona recupera relativamente pronto el dominio de sus funciones
psíquicas y sin dejar tras de sí alteraciones permanentes de la psique.
En cambio "los desarrollos psíquicos anormales" son mucho más difíciles de superar,
toda vez que bajo la incidencia de daños psicotraumáticos crónicos, o que se repiten
continuamente, se producen alteraciones desfavorables de la estructura de
determinadas disposiciones psíquicas y con ello respuestas anómalas de larga
duración (meses o años) y la consecuente desadaptación a la vida cotidiana.
Todo hombre normal puede tener reacciones normales y anormales. Por ello
podemos decir que mientras las reacciones normales son adecuadas desde el punto
de vista cuantitativo y cualitativo, a sus motivaciones, las reacciones anormales,
aunque son comprensibles cualitativamente en su motivación, resultan totalmente
desproporcionadas cuantitativamente y por ello impresiona como algo en su
manifestación conductual.
A su vez Binder hace una distinción entre lo que llama "reacciones psicógenas “y
"reacciones psicopáticas".
Cuando los sucesos que surgen no pertenecen a los estímulos habituales del medio
ambiente que actúan cotidianamente sobre el hombre, por lo tanto, cuando tales
estímulos extraordinarios producidos por el medio provocan "vivencias
psicotraumáticas" desencadenando reacciones anímicas o vivenciales anormales se
habla de "reacciones psicógenas".
En los individuos que presentan una disposición psicopática puede ocurrir que
estímulos ambientales relativamente intrascendentes o pequeños (algo cotidiano o
corriente) tengan un real efecto psicotraumatizante. Estos estímulos actúan como
dice Binder como "una chispa en un barril de pólvora" y en consecuencia a estas
respuestas anímicas anormales se las llaman "reacciones psicopáticas".
Los trastornos mentales transitorios incompletos
Un sujeto actúa con arrebato u obcecación (AyO) cuando sufre alteraciones
pasionales o emocionales e incluso psíquicas que afectan a su capacidad
cognoscitiva y volitiva, pero sin abolirla, por lo que su alcance es sólo parcial.
El AyO es un estado de ánimo que ofusca la mente proyectando su efectividad en
situaciones en las que la mayoría de las personas se comporta de manera
imprevisible.
Se entiende por arrebato una pérdida momentánea del autodominio como
consecuencia de la ira o de sentimientos afectivos. Es una reacción ante una
determinada situación vivencial, que desemboca en una situación de descontrol.
Así los insultos, las agresiones físicas, las situaciones ambientales estresantes, las
amenazas y provocaciones pueden dar lugar a respuestas arrebatadas. En el
arrebato no se medita la acción, sino que se actúa acaloradamente, sin prever las
repercusiones que ello puede tener. Los hechos realizados bajo arrebato entrarían
en sintonía con las reacciones en cortocircuito.
Los actos en cortocircuito o reacciones primitivas, son reacciones momentáneas
impulsivas producidas por las capas inferiores de la personalidad, es decir, sin que
intervengan la "esfera del yo" en su función conductora, ya que ésta "llega tarde" para
frenar o dar la contraorden a la acción ya ejecutada. Se producen por lo general por
situaciones emotivas, pasionales, o circunstanciales, sin necesario trastorno del
campo de la conciencia, aunque el sujeto no alcanza a tener clara conciencia del acto
ya que representa la etapa final de un conflicto muy traumático (rechazado o
reprimido por el inconsciente) que hace eclosión como una reacción motora elemental
(reacción impulsiva); a diferencia de los actos reflejos que tienen un origen psíquico
condicionado por el entendimiento.
La obcecación implica una situación de perturbación psíquica por hechos externos o
acontecimientos vivenciales, pero con la particularidad de que no puede anular la
responsabilidad criminal siendo su alcance sólo atenuante.
Toda actuación realizada bajo obcecación responde a un estado que se ha ido
gestando durante un período superior al del arrebato, que es mínimo o inmediato. El
obcecado llega a esta situación después de haber sufrido una determinada agresión
continua, o haber pasado por un trance desagradable.
De manera que la obcecación es un estado de ofuscación transitoria que desaparece
después de haberse producido el fenómeno que la detona. Reconoce un estado de
ánimo preexistente (un estado interior de malestar, ira, celos o resentimiento) que se
extiende en el tiempo y que actúa persistentemente en el sujeto impidiéndole valorar
adecuadamente las consecuencias de una acción reactiva ante los estímulos que
recibe.
Por lo tanto se puede dar en obsesivos, paranoicos, depresivos, etc., que tras un
período de obcecación tienen una reacción de ofuscación que los obnubila.
Estos cuadros admiten excepcionalmente la alevosía por excitación psíquica pero
nunca la premeditación que exige, entre otros requisitos, la frialdad del ánimo.
Como contrapartida, los estados pasionales y el miedo excesivo (que puede llegar al
pánico o al terror) y la acción de drogas pueden constituir auténticos TMT.
Las consideraciones médico legales que se deben tener en cuenta cuando se debe
contemplar la posibilidad de TMTI que puedan determinar una imputabilidad
disminuida desde el punto de vista jurídico son:
A) TMTI exógeno, reacción vivencial y pasional.
El TMTI por reacción vivencial plantea un mayor problema de prueba entre todos los
existentes puesto que habrá que tener en cuenta las circunstancias ambientales y
subjetivas que rodearon los hechos.
Se entiende por vivencias los acontecimientos de la vida que provocan una
resonancia afectiva influyendo emocionalmente en el sujeto. Esta reacción emocional
es habitualmente compleja, se compone de elementos psíquicos y físicos como la
angustia y el miedo que provocan, además de la alteración psíquica, sintomatología
somática como taquicardia o temblores.
La reacción vivencial es una respuesta emocional comprensible motivada por una
vivencia. Se dice que la reacción vivencial es anormal cuando la duración intensidad
y cualidad de la reacción es una respuesta desproporcionada a la motivación que la
determinó.
Las reacciones pasionales de amor, celos, odio, poder, avaricia, envidia, etc. pueden
dar lugar a actos irreflexivos muchas veces concomitantes con el delito, que si bien
pueden ser transitorias son de mayor duración y profundidad.
Otros trastornos transitorios que perturban gravemente la razón y la acción y que
remiten sin secuelas son las psicosis reactivas graves, resultantes de un estrés
psicosocial (duran como máximo dos semanas), las psicosis exógenas como el
estado crepuscular; el trastorno psicótico agudo polimorfo (que presenta
productividad psicótica alternante y cambiante en horas) ; el síndrome exógeno
confusional provocado por infecciones e intoxicaciones que inciden el parénquima
cerebral, y el trastorno por estrés postraumático agudo que se caracteriza por la re
experimentación de un acontecimiento traumático con reducción de la respuesta
frente al exterior y una gran variedad de síntomas neurovegetativos.
B) TMTI endógeno. La base psicopatológica
El TMTI de origen endógeno puede ser ocasionado por una perturbación de origen
patológico o enfermedad mental como la psicosis, así como por una anomalía o
trastorno que sin llegar a considerarse una auténtica enfermedad psíquica posee un
fondo morboso o personalidad de base psicopatológica.
Los trastornos de la personalidad se deben diferenciar claramente de la enajenación
mental, pues mientras los primeros por sí mismos no tienen relevancia jurídica penal
salvo que estén unidos a una situación vivencial u otra situación exógena
concomitante, la segunda implica per se una exención de pena.
El problema de las psicopatías a nivel psiquiátrico es que no son verdaderas o
auténticas enfermedades mentales y jurídicamente son excepcionalmente
consideradas exentas de responsabilidad criminal.
El tipo de personalidad antisocial o sociopatía es una de las de mayor incidencia
jurídico criminal. La existencia de este trastorno, unida a situaciones vivenciales
adversas o a trances de máxima tensión, pueden dar lugar a acciones delictivas muy
violentas.
Así, los psicópatas pueden presentar descompensaciones psicóticas que pueden
implicar disminución o anulación de la responsabilidad criminal. También hay que
contemplar con un buen diagnóstico los casos fronterizos y las estructuras
"bordelindes" (personalidades límites descompensadas).
El trastorno paranoide de la personalidad tiene su manifestación más grave en el
delirio sensitivo paranoide. En el delirio pasional la petición amorosa rechazada se
elabora en el sentido de la idea de la insuficiencia vergonzosa y se transforma en las
correspondientes ideas referidas, y de celotipia.
La celotipia y la desconfianza hacia la pareja son comunes en las personalidades
paranoides y proclives a situaciones delictivas por reacciones explosivas y agresivas.
Los querulantes y pleitistas realizan sus actividades delictivas en relación a supuestos
jurídicos y judiciales.
El trastorno esquizoide y esquizotípico se caracteriza por la deficiencia que presentan
estos individuos para establecer relaciones sociales por ser solitarios, introvertidos,
fríos, lentos y distantes. A menudo pueden sufrir episodios psicóticos de corta
duración (se asocian a los bordelindes).
Los trastornos histriónicos se caracterizan por una conducta teatral e intensamente
manifestada, con conductas extravagantes, manifestaciones de auto dramatización,
excitación emocional, hiperreacción, así como explosiones de ira injustificadas.
Egocéntricos, exigentes y agresivos pueden desdoblar la personalidad y tener
reacciones de conversión y trastornos de la conciencia breves.
El trastorno explosivo o de falta de control de los impulsos se caracteriza por la
inestabilidad emocional con tendencia al odio, la ira o la violencia y que puede tener
un correlato con alteraciones cerebrales orgánicas de tipo epileptoide que le resta
responsabilidad penal en algunas circunstancias.
Entre las neurosis, las obsesivos compulsivas y las histéricas que se disocian (fugas
psicógenas, trastornos de trance y posesión, amnesias, etc.), suelen ser las que más
complicaciones de tipo delictivo suelen presentar cuando se presentan
descompensaciones emocionales agudas que le restan responsabilidad.
ELEMENTOS JURIDICOS A INVESTIGAR
Labor del psicólogo en el peritaje
La labor del psicólogo en el peritaje psicológico de la imputabilidad pasa
concretamente por tres momentos:
Determinar la presencia de un trastorno mental, su entidad, significación, evolución
y, en su caso, pronóstico.
Analizar cómo dicho trastorno altera la capacidad de comprender lo injusto del hecho
("capacidad cognitiva") o la capacidad de controlar o dirigir su conducta ("capacidad
volitiva").
Poner en relación de causalidad el trastorno con el déficit de capacidades asociados
y la conducta delictiva en cuestión.
El peritaje psiquiátrico. Un perito es una persona con especial conocimiento teórico
o practico de arte o ciencia y que informa a un jurado mediante juramento. Es un
informe redactado por un perito especialista en psiquiatría que sirve para asesorar a
la justicia en cuestiones solicitadas por la misma. Puede actuar a solicitud de una de
las partes o del juez.
El perito psicólogo estudia las circunstancias del presunto delincuente antes de la
comisión del delito para valorar si pueden explicar la existencia de un Trastorno
mental transitorio y plasmarlo así en su Informe Pericial Psicológico.
Objetivos. Consiste en informar si el acusado sufre una enfermedad y las razones
que llevan a estas conclusiones. Se debe de terminar la influencia de la enfermedad
mental en la conducta de la persona y en la relación entre el trastorno mental y el
delito cometido.
Características. El peritaje debe ser imparcial, no confidencial ante el juez, se le
debe de decir al paciente que lo que se cuente luego será dicho ante el juez. No debe
de decirse si esa persona ha cometido o no ha cometido el delito, eso es competencia
del juez o tribunal.
ASPECTOS PSICOLOGICOS DE LA RESPONSABILIDAD PENAL
Si entendemos la responsabilidad penal como la consecuencia última del
comportamiento delictivo, en cuanto a la sanción penal que deba imponerse al autor
del delito por su acción y omisión; entonces debemos considerar algunas
implicaciones psicológicas inmersas en esta definición. El término de responsabilidad
sugiere una capacidad de anticipación cognitiva del comportamiento acerca del cual
responderemos ante otras personas o instituciones. En el caso de la responsabilidad
penal se supone que los sujetos imputables deben prever las consecuencias de sus
actos, en el sentido, de que su conducta pueda ser antijurídica y susceptible de ser
sancionada por las instancias penales.
En este sentido, el concepto de responsabilidad penal se vincula directamente a los
niveles cognoscitivos y afectivos de la personalidad que explican el comportamiento
delictivo. Entendemos entonces, que la comisión del delito supone en el individuo dos
momentos fundamentales en la elaboración de la actitud personal que se refleja en
su nivel de responsabilidad penal. Antes de la comisión del delito, el hombre se
encuentra definiendo la auto evaluación de sus destrezas delictiva y su relación
imaginaria con la ley. Una vez cometido el delito, se activan los procesos del derecho
penal y la interacción real con la ley, modificando o reforzando
sus actitudes anteriores. Desde esta perspectiva, lejos de ser un concepto estático y
mecanicista, la responsabilidad penal como constructor procedente del derecho
penal,
es
un
fenómeno
social
que
se
encuentra
influido
por
diversas variables psicosociales que merecen una amplia discusión a la luz de
la psicología criminal, la psicología social y la política criminal. En el campo de la
psicología criminal es importante analizar la relación existente entre la
responsabilidad penal y la personalidad.
Considerando al hombre como un ente bio-psico-social que percibe y construye
permanentemente su entorno, la personalidad es entendida como
un sistema dinámico de procesos psicológicos que determinan los ajustes adaptativos
del individuo. Fierro (1986) sugiere tres fenómenos de personalidad que confieren
particularidad singularidad funcional al comportamiento de las personas: la
autorreferencia, la adaptación y la estabilidad. La anticipación de las consecuencias
de nuestro comportamiento se encuentra influida en gran parte por la autoestima, el
auto concepto, el autocontrol Y todos aquellos fenómenos de autorreferencia que
indican la calidad de nuestra relación con nosotros mismos. De igual norma, influye
sobre la anticipación de resultados de la conducta la estimación que hace el individuo
de sus recursos adaptativos: habilidades, destrezas y el ajuste de las relaciones
interpersonales. Estos fenómenos de personalidad adquieren una individualidad
particular conforme se agrupen en patrones que permanezcan relativamente estables
en el tiempo. Así mismo, existen características estructurales de la personalidad que
influyen sobre la anticipación de resultados del comportamiento y en la formación de
actitudes hacia las instancias legales. De acuerdo a la literatura psicológica (Toch,
1986; Feldman, 1989; Hollin, 1989; Tocaven, 1990) existen características de la
personalidad que se asocian al comportamiento delictivo y a la violación de la ley.
Estos rasgos de la personalidad, comprende entre los principales: un desajuste
general de comportamiento; aspectos afectivos como la impulsividad y la hostilidad
y, aspectos cognoscitivos como el aplazamiento de la ley y la anticipación del daño a
la víctima. Para estudiar las características de personalidad que Influyen en la
formación de actitudes personales hacia el delito y la estructuración psicológica de la
responsabilidad penal, se ha diseñado un modelo de cinco ejes bipolares. Cada uno
de estos ejes bipolares representa un continuo que oscila entre el ajuste y el
desajuste, tendiendo a uno u otro extremo, de acuerdo a los antecedentes de
afirmación de la personalidad, características biológicas, patrones de crianza y la
interacción del individuo con su entorno sociocultural. Estos continuos constituyen,
entre otros, los principales grupos de características que algunos psicólogos utilizan
como criterios para identificar la tendencia a cometer actos delictivos, así como
permite determinar los elementos de la culpabilidad una vez cometido el delito, en el
caso de que el Juez solicite un peritaje forense.
Técnicas o métodos para determinar algunos de los
trastornos mentales transitorios.
TMTC:
*Drogas, pruebas biológicas: Orina, saliva, sangre, pelo, sudor y test de
despistaje neonatal.
Orina:
Métodos cualitativos:
-Métodos de Screening rápido.
-Inmunocromatografia
-Test de detección de Consumo; tiras reactivas
-Kits in situ.
Métodos Cuantitativos:
-Cromatografía.
-Espectrometría de masas.
Sangre:
-Cromatografía liquida.
-Cromatografía de gases – espectrometría de masa.
-Inmunoanalisis multiplicado por enzimas.
-Radioinmunoensayo.
Saliva:
-Torunda de algodón (para la recogida por absorción de la saliva)
-Episcreen.
Sudor:
-Técnicas Inmunológicas.
-Cromatografía de Precisión.
*Alcohol:
-Alcoholímetro
-Alcoholemia.
*Sueño:
-Escala de Somnolencia Epworth (ESS)
-Actigrafo.
-Polisomnografia completa.
-Prueba de latencia múltiple de sueño.
*Procedimientos para ayudar a diagnosticar una afección neurológica:
-Angiografía.
-Biopsia.
-Ecografías cerebrales.
-Análisis de líquido cefalorraquídeo.
-Electroencefalografía.
“LAS PRUEBAS DE ALCOHOLEMIA¨ Hasta la mitad de 1940, el principal método de
medida de los niveles de etanol implicaba la toma de una muestra de sangre, que
posteriormente era analizada en un centro hospitalario mediante cromatografía de
gases. Este sistema no era inmediato, necesitaba excesivo tiempo y era un
procedimiento caro y agresivo. En la década de 1950, las pruebas de etanol en sangre
fueron reemplazadas por test de alcoholemia, proporcionando resultados
evidenciales para el procesamiento. El creador del primer alcoholímetro fue Robert F.
Borkenstein, quien diseñó en 1954 el “Breathalyzer” (Breath= respiración, Analyse =
análisis), que basa su funcionamiento en la relación que existe entre la cantidad de
alcohol ingerido, que se manifiesta en el aliento, y su correlativa proporción en la
sangre (Borkenstein, 1962). El método consistía en realizar una profunda espiración
a través de un pequeño tubo; el aliento burbujeaba en una ampolla que contenía una
disolución ácida (ácido sulfúrico 50%) de dicromato de potasio (0,25%) con nitrato de
plata (0,25%) como catalizador, y se comparaba colorimétricamente mediante dos
fotocélulas el cambio de color de la disolución con una ampolla de referencia sin abrir,
que es directamente proporcional a la cantidad de alcohol en la muestra de aliento.
El método permitía medir la concentración equivalente de alcohol en sangre en
tiempo real. En 1971, Richard A. Harte, utilizando la tecnología de infrarrojos, inventa
el “Intoxilyzer”, que fue el método principal de test de etanol en respiración en EEUU
a partir de la mitad de la década de 1980.
SISTEMAS DE ANÁLISIS DE ALCOHOLEMIA Las primeras pruebas a conductores,
para comprobar si estaban ebrios, se basaban en la demostrada relación existente
entre la disminución de las facultades físicas y por tanto de la capacidad de
conducción, y un excesivo contenido de alcohol en el organismo. Consistían en la
evaluación por la policía de tráfico de pruebas físicas de equilibrio, coordinación y
percepción espacial , que se realizaban a los sospechosos de conducir bajo los
efectos del alcohol; pero esta relación es difícilmente cuantificable si no es realizada
por personal especializado. Aunque lo más adecuado sería medir la concentración
de alcohol en el cerebro, esto no es fácil, por lo que se tiene que recurrir a otras
medidas que relacionen su presencia con la concentración en el interior de las células
nerviosas. Algunas de los sistemas de análisis utilizados son en sangre, en orina, en
saliva y en aliento.
A. Análisis de alcohol en sangre Está ampliamente demostrada la relación directa
entre la concentración de alcohol en la sangre y el grado en que las reacciones y las
decisiones se ven afectadas. El BAC (concentración de alcohol en sangre) se
considera la medida habitual para medir los niveles en una persona que se encuentra
bajo la influencia del alcohol. Se mide la concentración en la sangre y se estima la
concentración dentro de las células, asumiendo que se llega a una concentración de
equilibrio en la interface sangre / célula. La muestra de sangre se toma de la sangre
venosa en la vena cubita del brazo o de sangre de un capilar en el dedo o lóbulo de
la oreja. La muestra se deposita en un recipiente, se lleva a un laboratorio y se analiza
por cromatografía de gases, con espaciadores de cabeza. Es el examen legal más
exacto que existe actualmente, pero presenta inconvenientes: el procedimiento es
demasiado agresivo y caro, no es inmediato, requiere personal especializado y el
traslado a un centro médico de análisis. Además, la muestra puede contaminarse en
el proceso de extracción, transporte o almacenamiento.
B. Análisis de alcohol en orina El test de orina indica la presencia de alcohol en el
organismo, pero no indica el estado actual de la persona ni el contenido exacto de
alcohol en la sangre. Después de consumido el alcohol se incorpora a la sangre a
través del estómago en unos 15 minutos, originando efectos inmediatos.
Seguidamente el organismo lo metaboliza y entre 1:30 y 2 horas después comienza
a aparecer en la orina. Parte del alcohol que llega a la orina se ha biotransformado
parcialmente a través de las enzimas presentes en el hígado en acetil-CoA y otra
parte pasa a la orina por el riñón mediante una ultrafiltración a través del glomérulo,
mediante la arteriola aferente, o bien mediante una difusión de la sangre a la orina,
por lo cual no es posible cuantificar la cantidad de alcohol en orina. Por tanto, la
prueba de orina para determinar el contenido de alcohol no ofrece una imagen real
del estado actual de la persona. Los resultados indican el estado de la persona varias
horas antes. Los científicos no han encontrado una correspondencia directa y fiable
entre la concentración de alcohol en la orina y
La concentración de alcohol en la sangre. Además, la concentración de alcohol varía
dependiendo del metabolismo de la persona y la cantidad de fluido que se encuentre
en su sistema. Una persona que se encuentre ligeramente deshidratada tendrá
tendencia a tener una concentración más elevada de alcohol en su orina que otra
persona que tiene un nivel normal de fluido en su organismo. También, los elevados
niveles de azúcar y de acetona en el cuerpo pueden producir fermentación en la orina,
creando un falso positivo en contenido de alcohol. Por todo ello, el test de contenido
de alcohol en la orina es el método menos adecuado de los que se dispone
actualmente.
C. Análisis de alcohol en la saliva Aunque se cree que puede existir una relación
entre la concentración de alcohol en la sangre y la concentración de alcohol en la
saliva, todavía no se ha podido encontrar la tecnología ni la reacción química que lo
demuestre con exactitud y fiabilidad.
D. Análisis de alcohol en el aliento Para determinar el efecto que puede tener el etanol
ingerido sobre la capacidad de conducir de una persona (que depende de la
concentración de etanol en el cerebro), se mide la concentración de etanol en el aire
exhalado. La concentración de etanol en el aire exhalado está en equilibrio con la que
se encuentra en la sangre y ésta, a su vez, está en equilibrio con la que se presenta
en el cerebro. El análisis de etanol en el aliento tiene la misma fiabilidad que los
mejores métodos y presenta algunas ventajas sobre el análisis de sangre:
y rápido obtener una muestra del aliento de una persona que
una muestra de sangre o de orina.
un análisis de sangre o de orina.
ento, y la probabilidad de alterar la
muestra es nula.
EL DICTAMEN PSICOLÓGICO Y PSIQUIÁTRICO COMO
MEDIO DE PRUEBA EN PROCESOS PENALES
Es importante para el abogado la comprensión del rol que el dictamen psiquiátrico y
psicológico juega dentro del ordenamiento jurídico como medio de prueba, al igual
que las facultades que poseen o no los profesionales de la salud mental en el contexto
jurídico procesal. Por su parte, el psiquiatra puede participar, dentro de un proceso,
como un testigo de hecho cuando es llamado a declarar sobre la salud mental de su
paciente; también, como testigo experto o perito para determinar la imputabilidad o
grado de ésta (reglas de M’NAGHTEN para la defensa de la locura, de origen inglés).
La regla M´Naghten que dice:
"...para establecer una defensa basada en la enajenación, debe probarse claramente
que, en el momento de cometer el acto, el acusado estaba actuando bajo un defecto
tal de su raciocinio, a causa de su enfermedad mental, que no conocía la naturaleza
y cualidad del acto que estaba realizando; o si lo sabía, desconocía que lo que
estaba haciendo estaba mal”.
El concepto de prueba pericial, la cual puede ser aportada por otros especialistas a
parte del psicólogo y el psiquiatra forense, ha sido definido por el catedrático de
Derecho Procesal de la Universidad de Panamá, Silvio Guerra, de la siguiente
manera: "Un medio de prueba a través del cual un tercero, sin ser parte en el
proceso ni integrante de la relación jurídica procesal, y que con conocimiento
y experiencia en una determinada materia, ya sea ciencia, arte, técnica o
industria, es llamado por el juez, las partes o un tercero interesado, a rendir un
informe de dictamen obligatorio, imparcial y objetivo a uno o todos los hechos
que generan el proceso ya sea civil o penal".
Dentro del marco de las funciones del perito experto, en materia penal, el psiquiatra
debe auxiliar al abogado defensor en la comprobación de la existencia de un trastorno
mental, un trastorno mental transitorio o bien la embriaguez fortuita total en el
momento en que se cometió el hecho punible con el objeto de deshacer los efectos
del principio de presunción de imputabilidad.
Para mejor entender la naturaleza jurídica entre un peritaje psiquiátrico y un peritaje
psicológico enumeraremos algunas diferencias:
A. En cuanto a su regulación: El peritaje psiquiátrico se encuentra regulado en la ley;
mientras que el peritaje psicológico, por ser un auxiliar, no se encuentra regulado de
manera taxativa. Es por esto que sin el dictamen del doctor en psiquiatría el dictamen
no estará completo: no tendrá valor probatorio.
B. En cuanto al profesional que genera el dictamen: El peritaje psiquiátrico lo hace un
médico especializado en psiquiatría; mientras que el peritaje psicológico es realizado
por un psicólogo clínico. Cuando el dictamen es completo y coherente, es decir,
cuando contiene un dictamen psicológico, estos dos profesionales, a quienes se les
llama también "peritos" en el contexto judicial, deben actuar como los órganos del
Estado: limitada y separadamente, pero en armónica colaboración.
C. En cuanto a su función: El peritaje psicológico es un accesorio del peritaje
psiquiátrico. El peritaje psicológico ayudará al médico psiquiatra a complementar
algunos puntos, aportando así en la confección de su informe.
D. En cuanto al diagnóstico: El peritaje psiquiátrico es la aplicación de los
conocimientos científicos de la psiquiatría clínica para llegar a un diagnóstico al
momento de la evaluación; el peritaje psicológico analiza los diferentes tipos de
comportamientos, la capacidad intelectual y personalidad a través de pruebas
psicológicas. Ambos, sin embargo, requieren de entrevistas clínicas.
LA ESTRUCTURA DE LOS DICTÁMENES
El dictamen psicológico
Independientemente de cuáles sean las circunstancias específicas del caso, el
dictamen psicológico deberá contener, en término generales, la siguiente
información:
 El motivo de la peritación informando claramente cuál es la pregunta que se
desea responder y quién o qué entidad lo solicita.
 Las técnicas utilizadas para evaluar a las partes como entrevistas
estructuradas, pruebas aplicadas, estudio del expediente o sumario y otras que
se utilicen.
 La información clara sobre la identificación, que deberá contener los siguientes
elementos: nombre, documento de identificación, edad, lugar de nacimiento,








lugar de residencia, ocupación, escolaridad o nivel de estudios, estado civil,
religión, fecha del examen o evaluación.
La descripción de los hechos en forma clara, precisa y sintetizada; pero sin
obviar detalles relevantes que deban ser tenidos en cuenta al momento de la
lectura del dictamen para que, quien tenga acceso a éste, comprenda
claramente el asunto a tratar. Hay que incluir la fecha y hora al momento de la
evaluación.
Una historia familiar expuesta en forma clara con aquellos elementos que sean
más pertinentes encontrados durante la evaluación de cada uno de los
implicados y de acuerdo con los hechos que son materia del estudio.
Una historia personal del evaluado resaltando los aspectos relevantes que
puedan aportar información sobre el motivo del peritaje; los antecedentes
relacionados con el aspecto afectivo, sexual, social y laboral que hagan parte
de su historia de vida y que contribuyan a dar respuesta al objeto (motivo) de
la investigación.
Un examen mental donde se evalúe la apariencia general y actitud; conciencia,
orientación y motricidad; lenguaje, humor y afecto; pensamiento (ideas
delirantes), sensopercepción (alucinaciones e ilusiones), juicio, raciocinio e
inteligencia; memoria, atención, introspección–prospección, conación y sueño.
Los antecedentes de tipo patológico, quirúrgico, alérgico, tóxico, traumático,
familiares, el desarrollo psicomotor, intentos de suicidio previos, judiciales,
enfermedades de transmisión sexual, psiquiátricos.
Los resultados, los cuales se encontrarán en un apartado para ello, sobre los
hallazgos de la entrevista y sobre de las pruebas psicológicas
aplicadas. Incluso se sugiere que dichas pruebas se anexen en el dictamen
para facilitar el “retest” si éste llegara a ser necesario.
Una discusión con base en toda la información obtenida previamente en la
evaluación por áreas. El perito realizará la discusión, la cual contendrá la
descripción de los aspectos relevantes de lo encontrado en el examen con el
respectivo análisis e interpretación de los resultados y las conclusiones
debidamente sustentadas.
Una conclusión que considere los aspectos mencionados en la discusión. El
perito en la conclusión dará respuesta a la pregunta planteada por quien
solicitó el peritaje y así mismo ofrecerá las recomendaciones pertinentes que
considere para el caso en estudio. Igualmente detallará si requiere de la
evaluación de otros individuos implicados para complementar su
informe. Tanto en la discusión como en la conclusión el perito deberá ajustarse
a la pregunta planteada que motivó el peritaje y deberá abstenerse de
considerar aspectos que nada tengan que ver con su propósito o intención
inicial. A pesar de ello probablemente agregue, a criterio personal, alguna
sugerencia o pronóstico.
El dictamen psiquiátrico
Por su parte, el dictamen psiquiátrico revestido de valor probatorio deberá contener,
entre otros, los siguientes aspectos:
 La identificación, que comprende todos los datos generales que permiten
identificar al paciente como lo son: nombre, fecha de nacimiento, lugar de
nacimiento, edad, residencia, ocupación, número de cédula, estado civil,
apodos, fecha de examen y lugar del examen.
 El estado mental al momento del hecho imputado, esto es, el relato breve que
hace la persona evaluada sobre lo acontecido.
 Los antecedentes familiares, los cuales comprenden los datos generales de la
madre y del padre como el nombre, edad, ocupación, etc. Además se incluye
el número de hermanos y la posición que ocupa el paciente dentro de éstos y,
finalmente, la historia familiar patológica que incluye hospitalizaciones,
cirugías, accidentes, tratamientos, entre otros.
 Los antecedentes personales que comprenden el nivel de escolaridad de la
persona, su historia laboral y conyugal; la historia patológica que incluye
hospitalizaciones, cirugías, accidentes, tratamientos, entre otros; también es
relevante la anotación sobre si consume tabaco, alcohol, drogas ilícitas y los
posibles antecedentes delictivos; deben destacarse los antecedentes
prenatales, obstétricos, perinatales, la alimentación y cuadros convulsivos.
 Los resultados del examen físico practicado por el psiquiatra, quien realiza un
reconocimiento general de la cabeza, cuello, tórax, abdomen, extremidades;
los resultados de los exámenes neurológicos; también debe incluir el análisis
de
exámenes
de
laboratorios
incluyendo
los
cromosómicos,
electroencefalográficos e imagenológicos cuando el caso lo amerite.
 Incluirá el examen mental, puesto que el psiquiatra forense evalúa la
apariencia general y conducta, la actividad psicomotora, el estado de
conciencia (atención, orientación y memoria), el flujo y estructura del lenguaje,
el flujo y contenido del pensamiento, humor y afectividad (depresión), la
función sensoperceptual y las funciones intelectuales como la capacidad de
juicio crítico.
 Debe mencionar si la persona requiere de tratamiento especializado y de
seguimiento. En este punto recordamos que el perito no es tratante. Si es
necesaria la práctica de otras pruebas, debe esto ser recomendado.
 Firma y sello.
Es importante mencionar algunos signos para la detección de simulación de
enfermedades mentales.
Existe un buen número de pistas que se pueden aplicar apropiadamente en la
detección del engaño, en documentos no publicados sobre simulación por la
Academia Americana de Psiquiatría y Leyes, escritos por Vicary y Maloney;
referenciados por Jaffe y Sharma (1998) se reportó que el conocimiento que tienen
los clínicos tiene una gran ventaja en la detección de la simulación; y para Marco y
col. (1990), Rogers y col. (1996), Jaffe y Sharma (1998), Irruarizaga (1999) y Stuart y
Clayman (2001) existen los siguientes signos como evidencia objetiva de la
simulación:
1. Retención de información y Falta de cooperación: La memoria de un simulador
tiene vacíos importantes, es cauteloso y piensa que entre menos información tenga
el examinador, es mejor. Con frecuencia afirman haber olvidado muchas cosas o no
saber. (DSM- IV, 1998) Hay el temor de que una evaluación rigurosa detecte la
enfermedad que está simulando. Los sujetos parecen seguir todas las indicaciones
médicas pero toman una actitud totalmente antagonista; tratan de tomar el control de
la entrevista y se comportan de una manera intimidante, gastan tiempo para pensar
las respuestas que van a dar. Presentan abundancia de respuestas evasivas si están
dirigidas a una cuestión vital para el simulador; contestaciones burlescas, irónicas y
ridículas; ausencia del trastorno de la afectividad.
2. Exageración: Los simuladores creen de forma equivocada que entre más extraños
parezcan, más creíbles son. Clemente (1995) lo denominó elevación del número de
dramatismos.
3. Llaman la atención sobre su enfermedad: Según Ritson y Forest (1970), citados
por Marco et al. (1990) los simuladores están ansiosos por llamar la atención sobre
su enfermedad, lo cual contrasta con la conducta de los enfermos reales que a
menudo, son reticentes a hablar de sus síntomas. El auténtico enfermo sin
proponérselo puede presentar abandono en su cuidado físico tener el pelo largo,
aparecer sin afeitar, con las ropas sucias, desaliñado, con abandono de su limpieza;
mientras que el que finge se pone ropas extravagantes; la camisa al revés; la bufanda
fuera de su sitio con vestimentas artificialmente alteradas; a menudo, esa alteración
de su aspecto exterior sólo se da durante los reconocimientos médicos o declaración
ante funcionarios judiciales. (Delgado y col., 1.994)
4. Los acusados actúan comúnmente como sordos y tontos: se muestran
excesivamente psicóticos, intelectualmente impedidos y con amnesias y delirios. Las
personas que fingen actúan como "tontos y locos" porque ellos creen que las
personas mentalmente enfermas son tontas.
5. Ausencia de alteración afectiva clínicamente asociada con la enfermedad que
simula: Falta el típico contenido afectivo de ansiedad en alucinaciones y delirios; o
el tono afectivo de temor, rabia o depresión asociado a cualquier diagnóstico. Si hay
auto lesionismo, éste no reviste gravedad, estando bien calculado el acto. En caso
de dolor la persona puede argumentar el máximo de severidad del dolor, pero la
discrepancia es que psicológicamente se presentan libres de todo síntoma.
6. Ausencia de perseveración: La perseveración es un signo de consistencia en la
personalidad y/o en la patología, por tanto es una conducta que debe presentar
constancia en el tiempo, rara vez se ve en los simuladores. (Marco y col., 1990)
7. Incoherencia entre resultados de pruebas y funcionalidad del evaluado: La
falta de coherencia entre los resultados de test formales y la funcionalidad real del
sujeto en su vida cotidiana. Ej. El simulador puede asegurar o mostrar una
incapacidad para trabajar, pero mantiene la capacidad de su esparcimiento como por
ejemplo disfrutar del teatro, ver TV, jugar cartas, etc. La inconsistencia entre las
respuestas del sujeto referida a ejecutar correctamente ejercicios complejos e
incorrectamente ejercicios más sencillos que implican los mismos procesos
cognoscitivos y el fallo en ítems muy simples.. Otros indicadores de este signo son el
rendimiento por debajo de lo esperado al azar en pruebas de elección entre dos
alternativas, la inconsistencia en la ejecución de diferentes pruebas que exploran las
mismas funciones, el bajo o nulo rendimiento en pruebas neuropsicológicas que la
mayor parte de los pacientes con lesiones cerebrales graves realizan correctamente.
La alta incidencia de respuestas "aproximadamente correctas" en oposición a las
"claramente correctas" Iruarrizaga (1999).
8. Alteraciones del lenguaje no verbal: El tono y la intensidad de la voz varían
significativamente ante la mentira, la velocidad de fraseo es lenta y evasiva, el
evaluado tarda en responder porque necesita pensar varias veces para contestar con
coherencia, produce pausas y errores en el discurso, además es de carácter indirecto,
las expresiones faciales varían contingentemente con el contenido temático. Rogers
(1998), Hall y Pritchard (1996), Nies y Sweet (1994), Eckman (1992) entre otros,
citados por Iruarrizaga (1999) Las características de la mirada tienen mucha
importancia: la del auténticamente trastornado se caracteriza por su mirada fija y
expresión extraviada; la mirada del simulador es menos franca, se muestra con una
expresión de desconfianza como temeroso de ser descubierto. Un buen signo es la
discordancia entre la expresión facial y el tono y contenido del lenguaje (paraminia y
paratimia), con una excepción: la esquizofrenia, en la que ese signo puede ser de
patología real. (Delgado, y col., 1.994)
9. Los síntomas del simulador son generalmente inconsistentes con los
síntomas legítimos de la enfermedad mental: El simulador actúa de manera
normal cuando no se percata de que está siendo observado, por lo cual hablar con el
personal que tiene oportunidad de observar al preso es útil para descubrir su
comportamiento inconsistente. Los síntomas del simulador son generalmente
inconsistentes con los síntomas legítimos de la enfermedad mental: Por ejemplo un
farsante dice que no puede recordar su nombre o la fecha de nacimiento, pero si es
capaz de recordar otros eventos pasados, como la dosis de los medicamentos que
ingiere. El simulador por lo general confunde los síntomas psicóticos con los
impedimentos cognoscitivos y cree que la persona que escucha voces no sabe en
qué año está. Los amnésicos auténticos generalmente recuerdan cosas como:
nombre, edad, fecha de nacimiento, dirección, nombre de la madre, de familiares
cercanos y lo que desayunaron; lo cual es lo que pretenden olvidar los farsantes; y
es muy raro que finjan amnesia global. Los simuladores pretenden tener
alucinaciones visuales o auditivas y hablan con personas imaginarias. En la
exploración clínica de la simulación se señalarán las intermitencias y modificaciones
inexplicables del síndrome mental exhibido; inexistencia de la relación entre el
síndrome o enfermedad aparente y la causa etiológica presumible.
10. La simulación es más difícil de mantener por períodos largos: El hecho de
simular exige una extremada concentración y resulta extenuante por lo cual la
persona sana requiere períodos de descanso. Por eso también hay más oportunidad
de descubrir el engaño durante una entrevista larga.
11. Dificultad para fingir síntomas fisiológicos: Generalmente el simulador
desconoce los síntomas fisiológicos de la enfermedad y por eso no los actúa, si
llegara a simularlos puede ser descubierto porque los sobreactúa o tiene dificultades
para hacerlo. Por ejemplo el que simula depresión puede fingir astenia pero no finge
frío en las manos, que es un síntoma que se le asocia. (Rogers y col., 1996)
12. Simulan síntomas evidentes y en relación con el conocimiento previo de la
enfermedad: Los simuladores tienden a fingir los síntomas más conocidos y
característicos de la enfermedad dejando de lado otros que están asociados con el
mismo pero no son tan conocidos u observables. Por ejemplo en Trastorno disociativo
de la personalidad pueden fingir las personalidades múltiples, pero no saben de las
amnesias y no las simulan (Aunque no en todas las expresiones de este trastorno se
manifiesta la amnesia). En personas preparadas académicamente en temas
relacionados (psicólogos, psiquiatras, médicos, etc.) es más difícil detectar la
simulación de psicopatologías que en personas que no tienen una preparación
académica extensa o de éste tipo. (Rogers y col., 1996)
Se fingen más síntomas que cuadros diagnósticos íntegros: Los simuladores
pueden no ajustarse a ninguna entidad diagnóstica conocida. Los síntomas pueden
haberse elegido de varias enfermedades y por ello pueden presentar quejas
inusuales, atípicas, inexplicables o inconsistentes con los desórdenes conocidos. Las
personas que fingen síntomas muy específicos (falta de concentración) y desórdenes
específicos (depresión mayor). (Marco y col., 1990). Mezclan síntomas
pertenecientes a diversos síndromes o entidades gnoseológicas; y a ninguna entidad
clínica en particular.
Informan síntomas severos con aparición aguda en contradicción con el
desarrollo crónico conocido por los clínicos: Los simuladores pueden afirmar
haber tenido delirios (o síntomas en general) de comienzo repentino, cuando en
realidad los delirios sistematizados tardan normalmente varias semanas en
sistematizarse. Pueden informar que los síntomas de "locura" comenzaron cuando el
imputado tenía 40 años, poco antes del incidente judicial y el clínico sabe que la
esquizofrenia tiene un inicio cerca de los 20 años y la enfermedad se desarrolla
crónicamente.
Discrepancia entre el auto- reporte y los archivos médicos: Los evaluados
afirman severidad en síntomas en ausencia de tratamiento psicológico, psiquiátrico,
medicación y hospitalización; cuando el perito sabe que la severidad de síntomas
generalmente se asocia a consulta temprana con los expertos y con la existencia de
una historia clínica previa. (Stuart y Clayman, 2001; Marco et al, 1990 e Iruarrizaga,
1999). Los acusados pueden argumentar alguna psicopatología pero no informan
haber estado en un tratamiento previo, y cuando tienen una cita para un tratamiento
de salud mental o para una evaluación la cancelan o llegan más de una vez tarde a
las citas y no cooperan durante el examen psicológico, además, también fallan en
seguir un plan de tratamiento para un diagnóstico.
Los simuladores parecen no tener ningún motivo o comportamiento psicótico
asociado a sus ofensas: no relacionan los delitos con sus síntomas o alteraciones
como cometer asesinato con agravantes arraigados, por ejemplo existe relación entre
el síntoma y la conducta del homicida como beber la sangre de la víctima que asesinó
porque creía que los extraterrestres le estaban quitando la suya propia.
Evidencia de complicidad: En los casos en los que se alega que el acusado
presenta un determinado tipo de patología mental, se sospechará simulación si hay
un cómplice implicado en el crimen. En efecto, como dice Resnick (1984) citado por
Marco y col., (1990), la mayoría de los cómplices de inteligencia normal no
participarán en crímenes motivados psicóticamente.
Engaños anteriores: Las investigaciones retrospectivas algunas veces revelan
evidencias de engaños pasados, como utilización de alias, escapes de la prisión o
mentira en un negocio; es común encontrar un patrón de comportamiento antisocial
engañoso. La enfermedad actual es tan sólo otra instancia de éste patrón.
Historia laboral incoherente con la enfermedad: Según Resnick (1984), citado por
Marco y col. (1990), los simuladores pueden tener un historial laboral desfavorable
"la persona que siempre ha sido responsable, honrada, miembro adecuado de la
sociedad es menos probable que simule". Aunque la estabilidad laboral puede ser
positiva previa al aparecimiento de la enfermedad y deteriorarse desde entonces, si
se alegan síntomas crónicos esto alteraría también crónicamente el historial laboral,
también puede ser indicador de simulación, ya que una persona que padece una
enfermedad mental, difícilmente puede tener un óptimo funcionamiento laboral.
Los signos de simulación ya enunciados son generales y se pueden encontrar en el
fingimiento de cualquier enfermedad, sin embargo también la literatura reporta signos
de simulación específicos para algunos cuadros diagnósticos.
CODIGO PENAL HONDUREÑO
ARTICULO 23. No es imputable:
2) Quien en el momento de la acción u omisión padezca de psicosis, de retardo
mental severo o de psicosis transitoria y carezca, por ello, de la capacidad de
comprender el carácter ilícito del hecho o de determinarse de acuerdo con esa
comprensión, salvo que el trastorno mental transitorio haya sido provocado por el
agente doloso o culposamente.
ARTICULO 26. Son circunstancias atenuantes:
3) Ejecutar el hecho en estado de embriaguez, cuando ésta no fuere habitual o
posterior al proyecto de cometer el delito, siempre que estas situaciones sean
científicamente comprobadas.
6) Obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente hayan producido arrebato u
obcecación.
CONCLUSIONES
Los trastornos mentales transitorios si bien es cierto muchas veces son actos que
no podemos controlar debido a este descontrol de la personalidad, cometemos
delitos o faltas, estos delitos o faltas muchas veces nos conducen a una
consecuencia jurídica para poder comprobar dichos trastornos nos sometemos a
los que son los diversos tipos de pruebas ya sean pruebas científicas y técnicas
utilizadas para buscar evidencias como se describe en nuestro marco teórico, la
responsabilidad penal será dirigida por nuestro código penal dándonos así las
causas inimputables, circunstancias atenuantes con las cuales nosotros como
estudiantes de la carrera de derecho podemos auxiliarnos para poder dirigirnos en
lo que son los casos de trastornos mentales transitorios.
Al analizar todo el proceso a desarrollar para comprobar la existencia de un posible
trastorno mental comprendimos la importancia que tiene la investigación y dictamen
científico con respecto a dicho problema mental ya que de no utilizarse los medios
adecuados para la comprobación de dichos trastornos podrán dar resultados
erróneos los cuales beneficiarían a personas que cometieron un ilícito con toda la
premeditación y respondiendo dicho delito a la voluntad del infractor, ya que como
lo vemos en este informe hay algunas personas que fingen padecer de algún
problema mental para recibir alguna atenuante o la inimputabilidad absoluta por la
comisión de un delito.
A las personas que padezcan algún trastorno mental transitorio deberá brindárseles
las debidas medidas de seguridad para ayudarles a la pronta recuperación y
rehabilitación de dicho trastorno, como pudimos analizar en esta investigación los
trastornos mentales transitorios son un padecimiento temporal que si bien es cierto
que la persona lo padecía al momento de la comisión del delito deberá ser tratado
lo más pronto posible por personas expertas en el tema para así reinsertarlo a la
sociedad como un ciudadano capaz de desenvolverse en cualquier ámbito
profesional y que no es peligroso ni para sí mismo ni para las demás personas.
BIBLIOGRAFIA.
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http://www.binasss.sa.cr/revistas/rldmml/v7-8n2-1/17Arias.pdf
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http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/diagnostico_neurologico.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Medicina_del_sue%C3%B1o
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http://www.unioviedo.es/psiquiatria/docencia/material/PSIQUILEGAL/2011-12/12PL-PSIQUILEGAL2.pdf
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