Hombres En Llamas

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11 – MAYO – 2014
POR: ELISABET G.
HOMBRES EN LLAMAS
Hoy les voy a contar una historia que en verdad me gusta, y probablemente ustedes ya hayan
escuchado o leído sobre ella.
La historia se encuentra en el capítulo 3 del libro de Daniel.
Resulta que un día Nabucodonosor, el rey de Babilonia, mandó construir una estatua de oro y
ordenó que la pusieran en el valle de Dura, en la provincia de Babilonia. Después mandó reunir a
todos los alcaldes, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, jueces, jefes militares y
demás autoridades de la provincia para la inauguración de la estatua. En dicha inauguración el
encargado dio el anuncio de que la gente de todos los pueblos, naciones y lenguas, cada vez
que escucharan el sonido de trompetas, flautas, cítaras, arpas, liras, gaitas, y otros instrumentos
musicales, debían arrodillarse y adorar a la estatua de oro; y si hubiera alguno que no hiciese
eso sería arrojado inmediatamente a un horno de fuego. Algunos caldeos se aprovecharon de
esa orden para acusar a los judíos, diciéndole al rey que unos judíos a quienes él había
nombrado como funcionarios importantes no se arrodillaban para adorar la estatua. Aquellos a
quienes acusaban eran Sadrac (Ananías), Mesac (Misael) y Abednego (Azarías). Cuando el rey
escuchó eso se enfureció grandemente y los mandó llamar, y cuando llegaron ante él, el rey
Nabucodonosor les preguntó si era verdad lo que decían de ellos y les dijo:
Entiendan esto muy bien: cuando escuchen el sonido de trompetas, flautas, cítaras,
arpas, liras, gaitas, y otros instrumentos musicales, deben arrodillarse a adorar la estatua
de oro. ¡Si no se arrodillan a adorar en ese momento, serán lanzados al horno y no
habrá ningún dios que pueda salvarlos de mi castigo! Daniel 3:15 (PDT)
Claramente Nabucodonosor los estaba amenazando y de hecho estaba despreciando el poder
del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, y es impresionante porque él ya había visto el poder de
Dios por medio de Daniel cuando éste le reveló el significado de su sueño en el capítulo 2; me
parece que Nabucodonosor se había olvidado de ello. Aun así es más impresionante todavía lo
que Sadrac, Mesac y Abednego responden.
Sadrac, Mesac y Abednego respondieron: —Majestad, no es necesario que le demos
explicaciones sobre eso. El Dios a quien servimos puede salvarnos de su castigo y del
horno de fuego. Es más, aunque él no lo hiciera, su majestad debe saber que no
adoraremos a sus dioses ni nos arrodillaremos frente a la estatua de oro que ha
construido. Daniel 3:16 – 18 (PDT)
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11 – MAYO – 2014
POR: ELISABET G.
Uf!, esa sí que fue una respuesta llena de valor y de fe. Me gusta mucho la parte donde ellos
dicen, “aunque él no lo hiciera”, es decir, ellos reconocían que Dios hace las cosas según su
voluntad y que cabía la posibilidad de que la voluntad de Dios fuera no salvarlos del castigo del
horno de fuego, y aunque Dios no los librara de eso ellos no se adorarían a la estatua. Qué
impresionante, la verdad que esa actitud es una actitud llena de firmeza, es decir NO sin titubear.
Y bueno, como era de esperarse, cuando el rey escucho la respuesta de Sadrac, Mesac y
Abednego pues se enfureció a tal grado que mandó calentar el horno de fuego 7 veces más de
lo normal para que echaran dentro a Sadrac, Mesac y Abednego; tan caliente estaba el horno
que los soldados que los echaron al fuego fueron consumidos en el instante. Y aquí viene la
parte más intensa de la historia; de pronto Nabucodonosor miró hacia dentro del horno y
sorprendido pregunto a sus consejeros “que no eran 3 hombres los que echamos al fuego” ellos
respondieron, “así es”, y entonces el rey Nabucodonosor dijo “pues yo veo 4 hombres, sin
quemaduras caminando entre las llamas, uno de ellos parece un dios”.
Wow! Qué historia tan increíble, Dios libró a aquellos 3 hombres que no tuvieron temor de decir
NO a la orden del rey. Obviamente el rey Nabucodonosor se quedó asombrado.
Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno y gritó: — ¡Sadrac, Mesac y
Abednego, siervos del Dios altísimo, salgan de allí! Y Sadrac, Mesac y
Abednego salieron del horno. Todos los alcaldes, prefectos, gobernadores y
consejeros que estaban allí presentes se acercaron a los hombres. Todos vieron
que el fuego no les había hecho nada. No se les había chamuscado ni un pelo, y
sus ropas estaban intactas. Ni siquiera olían a quemado. Entonces
Nabucodonosor dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego. Él
envió a su ángel para que salvara a sus fieles servidores. Ellos confían tanto en
él que desobedecieron la orden del rey y arriesgaron sus vidas, antes que alabar
o arrodillarse para adorar otro dios. Ahora doy otra orden: cualquier persona, de
cualquier país o de cualquier lengua, que hable mal o en contra del Dios de
Sadrac, Mesac y Abednego será descuartizado. Su casa será destruida hasta
que quede convertida en un montón de tierra y escombros. Pues no hay otro
dios que pueda salvar como este». Luego, el rey Nabucodonosor nombró a
Sadrac, Mesac y Abednego en cargos mucho más importantes en la provincia
de Babilonia. Daniel 3:26 – 30 (PDT)
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POR: ELISABET G.
Muchas veces nos encontramos en situaciones similares a la que vivieron Sadrac, Mesac y
Abednego, momentos en los que somos confrontados a hacer algo que va en contra de Dios y la
pregunta es ¿cómo actuamos ante ello? ¿Somos de los que prefieren ceder en vez de enfrentar
la crítica o somos de los que tenemos el valor de decir no?
¿Qué pasa cuando estamos con nuestros compañeros de la escuela o trabajo, o quizá con
nuestros vecinos y nos invitan a tomar, fumar o consumir drogas? Te comienzan a decir que no
pasa nada, que Dios no debería prohibírtelo o que por una vez que lo hagas Dios no te va a
castigar ni a perder “tu salvación” (como lo mencionan ellos). Te dicen que todos lo hacen y que
serías un raro o una persona fuera de onda si no lo hicieras.
O qué tal cuando estás en un examen y tu profesor sale al baño o quizá es de esos que se
quedan dormidos a medio examen, tú eres de los que toman ventaja y se ponen a copiar,
sacando acordiones o consultando con tus compañeros, o eres de los que por más difícil que
esté el examen lo hacen honestamente. ¿Cuál es tu postura ante estas situaciones?
¿Vives siempre pensando en que “es que como todos lo hacen pues yo también tengo que
hacerlo porque no quiero que me saquen de su círculo, quiero que me acepten”?
Sadrac, Mesac y Abednego pudieron haber dicho “no pues nos van a quemar si no adoramos a
la estatua, pues como que mejor hay que cooperar y hacerlo porque si no nos van a quemar” o
sea entonces dónde estaría el poder de Dios.
Nosotros, los que somos sus hijos no estamos hechos para adaptarnos a este mundo, para
hacer lo que los demás hacen sino para vivir bajo su voluntad y estar firmes en eso.
Cuando un profesor le pida a todo tu grupo de clases algo a cambio de una calificación, y me
refiero a algo totalmente deshonesto, no seas del montón y confróntalo pidiéndole que te
califique correctamente por medio de las evaluaciones establecidas. Cuando tengas esa
oportunidad perfecta para copiar y veas que todo el mundo lo está haciendo no actúes como
ellos sino tú demuestra que Dios va contigo y que no necesitas ese tipo de “ventajas” Dios te ha
dado inteligencia y capacidad para resolver tus exámenes escolares.
Si tus amigos te invitan a tomar o te ofrecen un cigarro, si tus amigos te dicen que es normal
tener relaciones con varias personas durante tu juventud y sin necesidad de que te cases, no
seas de los que les sigan la corriente sino sé de los que mantienen firmes su pacto de pureza.
No tengas miedo de decir NO, a veces tendrás que enfrentarte ante estas situaciones e incluso
quizá desobedecer a alguna autoridad pero jamás hagas algo que vaya en contra de lo que Dios
ya estableció en su palabra. Nada ni nadie puede ir en contra de Él.
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