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QUE REFORMA EL ARTÍCULO 104 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS, A CARGO DE LA DIPUTADA MARTHA LAGUETTE LARDIZÁBAL, DEL
GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI
Martha Laguette Lardizábal, en mi carácter de diputada a la Quincuagésima Novena Legislatura del honorable
Congreso de la Unión, y como integrante del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con
fundamento en la facultad que me confiere el artículo 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, comparezco ante esta soberanía a presentar iniciativa con carácter de decreto, con la
intención de reformar la fracción I del artículo 104 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, con relación a la necesidad de que la Federación cubra a los estados y al Distrito Federal los gastos
que erogan con motivo de la atención y desahogo de los litigios en materia mercantil que sólo afectan intereses
particulares. Lo anterior, con base en la siguiente
Exposición de Motivos
De acuerdo con nuestra Carta Magna debe existir una clara separación entre los poderes de la Federación y de
los estados, sin invasión de funciones. Empero, esto no es así, especialmente en el ramo de la administración de
justicia a que se refiere esta propuesta.
En efecto, en el año de 1824 se constituyó la Federación de Estados, surgiendo entonces la competencia para
resolver, jurisdiccionalmente, todos los asuntos litigiosos de naturaleza federal.
Se hizo necesario estructurar en toda la República el Poder Judicial de la Federación, con una Suprema Corte,
tribunales de circuito y los juzgados de distrito correspondientes.
Ahora bien, dentro del Capítulo IV, relativo al Poder Judicial, el artículo 104, fracción I, de nuestra Norma
Fundamental dispone actualmente lo siguiente:
"Artículo 104. Corresponde a los tribunales de la Federación conocer:
I. De todas las controversias del orden civil o criminal que se susciten sobre el cumplimiento y
aplicación de leyes federales o de los tratados internacionales celebrados por el Estado mexicano.
Cuando dichas controversias sólo afecten intereses particulares, podrán conocer también de ellas, a
elección del actor, los jueces y tribunales del orden común de los estados y del Distrito Federal. Las
sentencias de primera instancia podrán ser apelables ante el superior inmediato del juez que conozca del
asunto en primer grado..."
Como se ve, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 104, fracción I, de la Ley Suprema, todos los
asuntos del orden civil o criminal que se susciten sobre el cumplimiento y aplicación de leyes federales o de los
tratados internacionales, son materia propia de los tribunales de la Federación, disponiéndose igualmente que en
las controversias en que solo se afecten intereses particulares, podrán también conocer de ellas, a elección del
actor, los jueces y tribunales del orden común de los estados y del Distrito Federal.
En esta hipótesis encuadran los miles y seguramente millones de asuntos mercantiles que los juzgados y
tribunales de los estados de la República han venido desahogando porque el número de juzgados de distrito
para atender estos negocios es insuficiente, lo que aunado a la competencia de los tribunales locales para
conocer de estos litigios cuando solo se afectan intereses particulares, originó que por comodidad de las partes
interesadas y de los litigantes, los tribunales de los estados atendieran casi en 100% la resolución de esos
asuntos mercantiles.
Se puede afirmar que desde el año de 1824 hasta la fecha, los juzgados y tribunales de los estados han
substanciado y fallado la totalidad de los juicios o controversias que se han iniciado con motivo de la aplicación
de leyes mercantiles, las cuales son federales.
En la ciudad de Chihuahua, donde se encuentra el distrito electoral que represento, todavía hasta el año de 1989
sólo operaba un juzgado de distrito y otros dos en Ciudad Juárez, resultando materialmente imposible que en
los mismos se ventilaran todos los asuntos de carácter mercantil de una entidad tan extensa como la mía.
En todo el estado los juzgados civiles ejercen una competencia común tanto en la materia mercantil federal
como en la civil local, constituyendo los primeros 50% de los negocios que se ventilan, mientras que el restante
50% son negocios de la competencia estrictamente estatal.
Es plausible considerar que son millones los negocios mercantiles atendidos y desahogados por todos los
Poderes Judiciales de los estados, incluyendo, de manera destacada, a los tribunales del Distrito Federal, por ser
la entidad con mayor índice de crecimiento poblacional y económico.
Esta práctica si bien tiene sustento en la Carta Magna, precisamente por la competencia concurrente prevista, en
esencia atenta y rompe con el marco del federalismo al que aspiramos llegar y constituye en la actualidad una
carga excesiva de trabajo para los juzgados y tribunales del fuero común, que conlleva al angustioso rezago que
impide una mayor fluidez en el trámite de los negocios, los cuales se han convertido, prácticamente, en
maquiladores al servicio del Poder Judicial de la Federación, mismo que debería atender y cumplir con esta
responsabilidad que representa más del 50% de los litigios que se ventilan ante la justicia en México pero sin
que la Federación hubiera ayudado a las entidades con algún soporte financiero asignado para los gastos
administrativos y de personal que todo este trabajo representa.
En el estado de Chihuahua los asuntos mercantiles representan más de 43% de la totalidad de los expedientes
radicados en los juzgados civiles, a lo que hay que sumar las apelaciones y el desahogo de los diferentes
incidentes que en cada uno de estos juicios, como es normal, se requiere resolver.
A manera de ejemplo, en los juzgados de distrito que operan en Chihuahua, durante el año 2002 se radicaron un
total de 2,292 causas penales y sólo 6 procesos en materia mercantil.
Independientemente de lo anterior, existe otra área en donde los jueces de los estados, por aplicación también
de leyes federales, se ven obligados a desahogar diligencias en auxilio de los juzgados de distrito.
Esto sucede en materia de procesos penales por delitos federales y en los juicios de amparo, sin que se pueda
desdeñar el esfuerzo y la carga de trabajo que significa el desahogo de miles de requisitorias, exhortos y
diligencias de los tribunales locales en auxilio de la justicia federal, ya sea en procesos penales del fuero federal
o en materia de amparo.
Si se pudiera hacer un resumen estadístico desde que se adoptó el sistema federal a la fecha, y sumáramos a
todos los estados incluyendo el Distrito Federal, tendríamos que son millones los juicios mercantiles que se han
desahogado y prácticamente maquilado por los juzgados locales.
También es importante resaltar que además del gasto y el tiempo que se utiliza para el auxilio en amparos,
requisitorias y diligencias que se desahogan en materia penal, los juzgados de los estados se ven obligados a
dilatar o posponer la atención y resolución de asuntos propios de su fuero, por los que les son encomendados en
auxilio de la justicia federal.
Se advierte que mientras los juzgados y tribunales del Poder Judicial de la Federación gozan de recursos
ilimitados y extraordinarios, los juzgados y tribunales de los estados, como en el caso de Chihuahua, tienen
asignados escasos recursos para subsidiar negocios que en realidad corresponde atender a los tribunales de la
Federación.
Por todo lo anterior, no es justo que sean los estados de la República los que además de ser castigados por un
sistema distributivo-fiscal inicuo, tengan que cubrir 100% del costo que trae aparejado este servicio de
administración de justicia que tienen que impartir, porque los particulares prefieren la instancia estatal a la
federal.
En este contexto, se hace menester presentar esta iniciativa de adición al artículo 104, fracción I, de la
Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos, en la que se prevenga que, en los términos de las leyes
ordinarias y de Presupuestos de Egresos correspondientes, la Federación deberá resarcir a los estados y al
Distrito Federal el pago de los gastos que eroguen con motivo de la prestación de los servicios de
administración de la justicia en controversias del orden civil que sólo afecten intereses particulares y que los
recursos federales que se asignen en compensación de esos gastos se destinen directamente al fortalecimiento
de los presupuestos de los Poderes Judiciales de los estados.
Con esta iniciativa nos sumamos totalmente a la postura que, en este sentido, a lo largo de muchos años
diversos gobiernos y Legislaturas locales han asumido al respecto, sin ser efectivamente atendidos en sus
pretensiones por este honorable Congreso de la Unión, considerando que no debemos cesar en que la reforma
aludida efectivamente tenga lugar y, con ello, se evite un posible colapso económico en la impartición de
justicia en el fuero común.
Por lo anteriormente expuesto, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71, fracción II, de la Constitución
General de la República, someto a la consideración del Pleno el presente proyecto con carácter de
Decreto
Artículo Único. Se reforma la fracción I del artículo 104 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, para que ésta quede redactada en los siguientes términos:
Artículo 104. Corresponde a los tribunales de la Federación conocer:
I. De todas las controversias del orden civil o criminal que se susciten sobre el cumplimiento y
aplicación de leyes federales o de los tratados internacionales celebrados por el Estado mexicano.
Cuando dichas controversias sólo afecten intereses particulares, podrán conocer también de ellas, a
elección del actor, los jueces y tribunales del orden común de los estados y del Distrito Federal.
La Federación, en los términos de las leyes ordinarias y de los Presupuestos de Egresos
correspondientes, deberá resarcir a los estados y al Distrito Federal el pago de los gastos que
eroguen con motivo de la prestación de este servicio, derivado de la competencia federal. El
recurso federal que se asigne en compensación de los gastos que cause este servicio, deberá
destinarse directamente a fortalecer los presupuestos de los Poderes Judiciales estatales.
Las sentencias de primera instancia podrán ser apelables ante el superior inmediato del juez que conozca del
asunto en primer grado...
Transitorio
Artículo Único. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la
Federación.
Dado en el Salón de Sesiones del Palacio Legislativo de San Lázaro, en la Ciudad de México, Distrito Federal,
a los diecinueve días del mes de abril del año dos mil seis.
Dip. Martha Laguette Lardizábal (rúbrica)
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