Estado actual del proceso de aprobación de un nuevo Código Militar

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Fundación Myrna Mack
Estado actual del proceso de aprobación de un nuevo Código Militar
El 7 de noviembre del 2002, el entonces diputado del Frente Republicano Guatemalteco
(FRG), Baudilio Hichos López, presentó la iniciativa de ley 2794, conocida como Proyecto
de Código Militar. Esta iniciativa estaba compuesta por cuatro ejes relativos a: la ley penal
militar, la ley de competencia de los juzgados y tribunales militares y remisión del proceso
penal militar a las disposiciones del Código Procesal Militar, la ley de organización y
funcionamiento de la justicia militar y la ley penitenciaria militar.
El Pleno del Congreso de la República conoció esta iniciativa el 21 de enero del 2003,
luego de lo cual fue remitida a las comisiones de Defensa Nacional y de Legislación y
Puntos Constitucionales para que ambas emitieran su respectivo dictamen.
La Comisión de Defensa Nacional emitió dictamen favorable del 30 de noviembre del 2004
y como parte de su dictamen introdujo algunos cambios: separó en cuatro proyectos de ley
sobre justicia militar, la iniciativa global del diputado Hichos. Es decir, transformó un
proyecto de Código en cuatro proyectos separados, pero coordinados entre sí. Desde ese
momento, el llamado Proyecto del Código Militar se transformó en un conjunto de cuatro
leyes que regulan cada uno de los aspectos mencionados en el primer párrafo. Cada uno de
los proyecto tiene su propio dictamen favorable.
Hasta el momento, la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales no ha emitido su
dictamen en torno a la iniciativa 2794.
De los proyectos dictaminados favorablemente por la Comisión de la Defensa Nacional, tan
sólo uno de ellos (proyecto de Ley penal militar) llegó al Pleno del Congreso en el segundo
semestre del 2005 y pasó en primer debate. Los otros tres proyectos permanecen en la
Dirección Legislativa, a la espera de ser trasladados al Pleno.
Es preciso informar que durante el primero y el segundo debates, el Pleno del Congreso no
aprueba los proyectos sometidos a su consideración. Solamente discute aspectos
relacionados con la importancia, la conveniencia, la pertinencia, la constitucionalidad y la
legalidad de los proyectos que están sometidos a un proceso de formación de ley. En el
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tercer debate los proyectos quedan aprobados, luego de lo cual se pasa a la fase de
aprobación por artículos y redacción final. En esta última fase hay posibilidad de proponer
enmiendas y fondos de revisión. Concluida ésta, el proyecto se convierte en decreto y debe
ser enviado al Organismo Ejecutivo para su sanción y publicación.
Esto indica que los proyectos de justicia militar, incluso el que pasó en primer debate
(proyecto de Ley penal militar), están paralizados de momento.
El presidente del Congreso de la República, Jorge Méndez Herbruger, había comprometido
su palabra a organizaciones de espacios colectivos, como el Foro Guatemala y el
Movimiento Pro Justicia, en el sentido de que los proyectos permanecerían estancados
hasta determinar su alcance, qué tanto daño provocarían a la administración de justicia,
cuánto alientan la generación de impunidad en los casos de militares sometidos a proceso
penal y si en verdad los proyectos intentan edificar un sistema de justicia militar paralelo al
sistema de justicia oficial, ya existente y desarrollado según los parámetros
constitucionales.
No obstante, en el transcurso del segundo semestre del 2005, el presidente Méndez
Herbruger promovió que el proyecto de Ley penal militar, como ya se informó antes, fuera
conocido en primer debate. Todo indica que Méndez Herbruger autorizó esta movimiento
como parte de una negociación con la Bancada Integracionista, cuyos diputados apoyaron
su reelección como Presidente del Congreso para el año 2006. En todo caso, el trámite
quedó en suspenso y así se ha mantenido hasta ahora.
Como lo ha reiterado la Fundación Myrna Mack, tanto el proyecto original de Código
Militar como los cuatro proyectos extraídos de aquél por la Comisión de la Defensa
Nacional, pretenden ampliar el fuero militar y crear espacios de impunidad para los
miembros del ejército.
Tal es así que tipifica, como delitos militares, conductas que constituyen delitos comunes;
promueve que los delitos contemplados en el Código Penal, ajenos al ámbito castrense,
sean juzgados por tribunales militares, si un miembro de la institución aparece involucrado
en los mismos; y se busca que incluso un militar en situación de retiro o de baja sea juzgado
por tribunales militares, si el hecho investigado fue cometido mientras se encontraba activo.
Además, no plantea distinción entre delito militar o común y promueve un trato
diferenciado que violenta el principio de igualdad ante la ley. Pretende establecer una
estructura de tribunales militares, integrada formalmente al Organismo Judicial, que sin
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embargo, estarían conformados por personas extrañas a la carrera judicial y que incluso
pueden ser militares en activo. De tal cuenta que su independencia estaría comprometida.
Lo anterior afectaría gravemente el principio básico de la separación de los poderes y desde
luego la independencia en el ejercicio de la Jurisdicción.
La eventual aprobación del conjunto de leyes de justicia militar ha desatado un intenso
debate, tanto dentro del Organismo Legislativo, particularmente entre algunas bancadas
muy interesadas en el tema (Partido Patriota, Bancada Integracionista, Frente Republicano
Guatemalteco, entre otros), como entre organizaciones sociales especializadas y actores
vinculados a los temas de seguridad y defensa.
En este contexto, existen dos tendencias claramente marcadas: por un lado, están quienes
apuntan a la necesidad de que se cree una nueva legislación en el tema, acorde con los
principios universales de justicia militar y los parámetros de la seguridad democrática1; y
por el otro, están quienes ven en esta aprobación la oportunidad de conceder a los
miembros de la institución castrense amplias garantías y espacios de propicios para la
impunidad, por lo que respaldan los proyectos surgidos de la iniciativa del diputado Hichos.
Un actor central en todo este proceso de discusión es el Ministerio de la Defensa, por ser
parte directamente involucrada en la legislación que se quiere aprobar. Dicha cartera
anunció recientemente que promoverá su propio proyecto de justicia militar.
Al parecer, las propuestas elaboradas por el Departamento Jurídico del Ministerio de la
Defensa Nacional tienen arraigo no sólo en la iniciativa de Hichos, sino también en algunas
consideraciones que surgieron de la llamada Comunidad de Defensa, en cuyo seno se han
discutido la iniciativa de Hichos y los proyectos separados surgidas de ésta2.
Aún no se ha informado oficialmente qué camino seguirá el Ejército para promover sus
propuestas. De momento, podría utilizar dos vías: 1) Entregar sus propuestas al Ejecutivo
para que sean oficialmente enviadas al Congreso, como un conjunto de recomendaciones de
reforma a los proyectos existentes o como proyectos nuevos, en cuyo caso el Presidente de
la República podría utilizar su iniciativa de ley; y 2) Enviar sus propuestas a la Comisión de
1 La Fundación Myrna Mack ha sostenido reuniones con la Comisión de la Defensa Nacional y ha
distribuido entre diputados clave sus consideraciones contrarias a los proyectos referidos. También ha
difundido su análisis en espacios sociales colectivos y medios de comunicación.
2 Espacio integrado por el Ministerio de la Defensa, instituciones del Estado vinculadas a la seguridad y la
defensa, algunas organizaciones sociales especializadas, delegados de algunas bancadas del Congreso de
la República, en el que se abordan cuestiones atinentes a la defensa nacional. No obstante, es un espacio
controlado por las autoridades del Ministerio de la Defensa.
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la Defensa Nacional del Congreso, a un diputado específico o a un grupo de diputados,
utilizando las gestiones de la Comunidad de Defensa. Ésta sería una vía rápida, no oficial.
Es importante indicar que esta propuesta del Ministerio de la Defensa Nacional no varía de
manera significativa con respecto a los proyectos ya existentes. Tan sólo introduce algunas
cuestiones que acentúan aún más las disposiciones que pretenden, en términos generales,
ampliar el fuero militar y evitar que los militares sean juzgados en tribunales ordinarios por
delitos comunes.
Por lo tanto, la estrategia de quienes persiguen este objetivo es introducir en el proceso
legislativo dos propuestas similares que les permita, por una o por otra vía, ampliar el fuero
castrense.
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