Corte Suprema, 07/06/2010, 3858-2007 Mónica Soledad Ruiz Ives con Tipo: ExequáturResultado: Rechazado Descriptor Reconocimiento sentencia divorcio. Exequátur rechazado en la especie. Sentencia de divorcio por una causal no prevista en la ley chilena no puede ser reconocida. Divorcio de común acuerdo; requisitos para su procedencia. Doctrina Chile y Argentina, suscribieron el Código de Bustamante, en virtud del cual pueden cumplirse en Chile, las sentencias dictadas en dicho país Para estos efectos el Código antes mencionado dispone que toda sentencia civil tendrá fuerza y podrá ejecutarse si cumple las siguientes condiciones: “1°) Que tenga competencia para conocer del asunto y juzgarlo de acuerdo con las reglas de este Código, el juez o el tribunal que la haya dictado 2°) Que las partes hayan sido citadas personalmente o por su representante legal, para el juicio 3°) Que el fallo no contravenga el orden público o el derecho publico del país en que quiere ejecutarse 4°) Que sea ejecutorio en el Estado en que se dicte 5°) Que se traduzca autorizadamente por un funcionario o intérprete oficial del Estado en que ha de ejecutarse si allí fuere distinto el idioma empleado 6°) Que el documento en que conste reúna los requisitos necesarios para ser considerado como auténtico en el Estado de que proceda y los que requiera para que haga fe la legislación del Estado en que se aspira cumplir la sentencia” Ahora bien, la legislación chilena exige para el divorcio de mutuo acuerdo; más allá de la manifestación conjunta de voluntad de poner término al matrimonio, el cese efectivo de la convivencia por un plazo no inferior a un año, supuesto que no se acredita en la sentencia, por lo tanto resulta imposible reconocer la sentencia en el caso sublite, puesto que implica la disolución del matrimonio por una causal no prevista en la ley Legislación aplicada en el fallo : Código de Derecho Internacional Privado art 423; Código de Procedimiento Civil art 242; Ley N° 19947 Año 2004 art 55; Ministros: Gabriela Pérez Paredes; Patricio Valdés Aldunate; Rosa Egnem Saldías; Rosa María Maggi Ducommun; Urbano Marín Vallejo Texto completo de la Sentencia Santiago, siete de junio de dos mil diez. Vistos: A fojas 8, doña Daniela Morales Ruiz, abogado, en representación de doña Mónica Soledad Ruiz Ives, chilena, profesora, domiciliada en calle Ortúzar N°1020, departamento N°201, letra C, de la comuna de Ñuñoa, Santiago, solicita se conceda el exequátur necesario para cumplir en Chile la sentencia de divorcio, dictada el 21 de septiembre de 1995, por el Juzgado Civil N°6 de la Provincia de Neuquén, República de Argentina, que declaró disuelto el matrimonio celebrado el 20 de noviembre de 1976, ante la Congregación de Johannesberg de la República de Suecia, con su representada y don Bernardo Orejas Moran, domiciliado el que se inscribió en el Registro Nacional bajo el N°221, del Registro X del año 1985, de la Circunscripción de Recoleta. La referida sentencia rola a fojas 2 a 6 y 13 a 15, en copia debidamente legalizada y ejecutoriada. Se ordenó dar conocimiento de la solicitud a la parte de don Bernardo Orejas Moran, quien compareció a es tos autos, allanándose a la solicitud de que se trata, según consta a fojas 70. La señora Fiscal Judicial de esta Corte, en su dictamen de fojas 81, informó desfavorablemente la petición de exequátur. Se trajeron los autos en relación. Considerando: Primero: Que Chile y la República de Argentina, suscribieron la Convención de Derecho Internacional Privado, cuyo título oficial es “Código de Bustamante , en virtud del cual pueden cumplirse en Chile, las sentencias dictadas en dicho país, aplicándose en la especie lo dispuesto en el artículo 242 del Código de Procedimiento Civil. Segundo: Que, a su vez, el artículo 423 del Código de Bustamante dispone: “Toda sentencia civil o contenciosa administrativa dictada en uno de los estados contratantes, tendrá fuerza y podrá ejecutarse en los demás si reúne las siguientes condiciones: 1°) Que tenga competencia para conocer del asunto y juzgarlo de acuerdo con las reglas de este Código, el juez o el tribunal que la haya dictado. 2°) Que las partes hayan sido citadas personalmente o por su representante legal, para el juicio. 3°) Que el fallo no contravenga el orden público o el derecho publico del país en que quiere ejecutarse. 4°) Que sea ejecutorio en el Estado en que se dicte. 5°) Que se traduzca autorizadamente por un funcionario o intérprete oficial del Estado en que ha de ejecutarse si allí fuere distinto el idioma empleado. 6°) Que el documento en que conste reúna los requisitos necesarios para ser considerado como auténtico en el Estado de que proceda y los que requiera para que haga fe la legislación del Estado en que se aspira cumplir la sentencia . Tercero: Que de los antecedentes acompañados es posible establecer lo siguiente: a) doña Mónica Soledad Ruiz Ives y don Bernardo Orejas Moran, contrajeron matrimonio en la Congregación de Johannesberg de la República de Suecia el 20 de noviembre de 1976, el que se inscribió en el Registro Civil Nacional, bajo el N°221, del Registro X del año 1985, de la Circunscripción de Recoleta. b) por sentencia de divorcio de 21 de septiembre de 1995, dictada por el Juzgado Civil N°6 de la Provincia de Neuquén, República de Argentina, decla ra disuelto el matrimonio celebrado por las partes, fundada en el acuerdo o solicitud conjunta efectuada por las mismas, sin que conste que los cónyuges hubieren cesado en su convivencia por un lapso superior a un año, con anterioridad a su petición. Cuarto: Que la actual Ley de Matrimonio Civil en su artículo 42, previene que el matrimonio termina, entre otras causales, por la del numeral 4° que dispone: “Por sentencia firme de divorcio y su artículo 55 prescribe que: “el divorcio será decretado por el juez si ambos cónyuges lo solicitan de común acuerdo y acreditan que ha cesado la convivencia durante un lapso mayor de un año . De lo anterior se infiere que en nuestra legislación no basta el mutuo acuerdo de los cónyuges, sino que, además, es necesario el cese de la convivencia por un plazo no inferior a un año, circunstancia ésta última que no aparece establecida en la sentencia materia de autos. Quinto: Que el inciso primero del artículo 83 de la Ley N° 19.947 prescribe que “el divorcio estará sujeto a la ley aplicable a la relación matrimonial al momento de interponerse la acción , en este caso, a la jurisdicción de los tribunales de la República de Argentina, lo que en la especie se cumple plenamente. Sexto: Que la actual Ley de Matrimonio Civil en su artículo 42, previene que el matrimonio termina, entre otras causales, por la del numeral 4° que dispone: “Por sentencia firme de divorcio y, su artículo 55 prescribe que: “el divorcio será decretado por el juez si ambos cónyuges lo solicitan de común acuerdo y acreditan que ha cesado la convivencia durante un lapso mayor de un año . De lo anterior se infiere que en nuestra legislación no basta el mutuo acuerdo de los cónyuges, sino que, además, es necesario el cese de la convivencia por un plazo no menor de un año, circunstancia ésta última que no aparece establecida ni acreditada en la sentencia. Séptimo: Que, por lo antes razonado, resulta que no puede admitirse que surta efectos en Chile la sentencia cuyo exequátur se pide, porque ella contraviene las leyes de la República, en la medida que significa la disolución de un matrimonio por una causal no prevista por el ordenamiento patrio, según la normativa actualmente vigente. Octavo: Que, en relación con la materia, es útil anotar que el inciso segundo del aludido artículo 83 de la Ley N° 19.947, dispone que “las sentencias de divorcio y nulidad de matrimonio dictadas por tribunales extranjeros serán reconocidas en Chile conforme a las reglas generales que establece el Código de Procedimiento Civil , de suerte, pues, que como en la especie no concurre la circunstancia 3ª exigida en el artículo 423 del Código de Bustamante, reseñada en el fundamento segundo de esta sentencia, en relación con la norma del artículo 242 del Código de Enjuiciamiento Civil, no corresponde conceder el exequátur solicitado en estos autos. Y de conformidad, con lo antes expuesto y disposiciones citadas, se rechaza el exequátur solicitado en lo principal de fojas 8, para que se lleve a efecto en Chile la sentencia de divorcio del matrimonio celebrado entre doña Mónica Soledad Ruiz Ives y don Bernardo Orejas Moran, pronunciada el 21 de septiembre de 1995, por el Juzgado Civil N°6 de la Provincia de Neuquén, República de Argentina. Regístrese y archívese. Pronunciada por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señores Urbano Marín V., Patricio Valdés A., señoras Gabriela Pérez P., Rosa María Maggi D., y Rosa Egmen S. Santiago, 07 de junio de 2010. Autoriza la Secretaria Subrogante de la Corte Suprema, señora Francisca Arteaga Smith. En Santiago, a siete de junio de dos mil diez, notifiqué en Secretaria por el Estado Diario la resolución precedente como asimismo personalmente a la señora Fiscal Judicial de la Corte Suprema, quien no firmó. N°3.858–07.–