Nancy Morejón: La belleza es un derecho público

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El Clarí-n de Chile
Nancy Morejón: La belleza es un derecho público
autor Mario Casasús
2006-11-20 01:17:53
México.- Nancy Morejón (La Habana, 1944) “su poesÃ-a es una eclosión vital y tiene suficiente hechizo como para
inundar de sensible perplejidad y bienvenido afecto a sus fieles seguidores. Tal vez se deba a esa natural inserción de
la historia, en la geografÃ-a, y en el hermoso color de su piel, que la poesÃ-a de Nancy Morejón, junto con el
espectáculo de sus metáforas, incite al lector a mantener un diálogo nutricio con su intimidad generosa y expuesta― dijo
Mario Benedetti en la revista América sin nombre (número 2; Alicante, España) y estoy completamente de acuerdo con
él.
ConocÃ- a Nancy en el barrio de Miramar, en La Habana; de inmediato me enamoré de ella, de su manera de cantar y
pintar el mundo, de su raÃ-z afrocubana y convicción polÃ-tica de izquierda.
Entre sus publicaciones destacan: Mutismos (1962); Amor, ciudad atribuida (1964); Parajes de una época (1979);
Poemas (selección y prólogo de EfraÃ-n Huerta, Ilustración de cubierta Wifredo Lam; UNAM, 1980); Nación y
mestizaje en Nicolás Guillén (1982); Elogio de la danza (UNAM, 1982); Octubre imprescindible (1983); Cuadernos de
Granada (1984); Piedra pulida (1986); Baladas para un sueño (1991); Richard trajo su flauta y otros poemas (edición y
prólogo de Mario Benedetti; Visor, Madrid, 1999); La quinta de los molinos (2001); Cuerda veloz (2002); Cántico de la
huella (2002); Poética de los altares (2004); Ana Mendieta (2004); España en Nicolás Guillén (2005); Ensayos
(selección de Trinidad Pérez Valdés, 2005); Estos otros argumentos (selección de Teresa Melo, 2005) y Pluma al
viento (2005).
A finales de agosto la prensa destacó una noticia “La escritora Nancy Morejón recibió en Macedonia el Premio
Internacional Corona de Oro 2006, uno de los más encumbrados reconocimientos de alcance mundial a la trayectoria
poética de un autor… Una idea de lo que significa merecer la Corona de Oro se tiene a partir del conocimiento de
quiénes han sido honrados con esa distinción, que se otorgó por primera vez en 1966 al poeta ruso Robert
Rozdestvenski. Entre los galardonados figuran el chileno Pablo Neruda (1972), los italianos Eugenio Montale (1973) y
Edoardo Sanguinetti (2000), el senegalés Leopold Sedar Senghor (1975), y el griego Yannis Ritsos (1985). (Granma; 26
de agosto de 2006). Nancy Morejón es Premio Nacional de Literatura de Cuba (2002); La Jornada Morelos y El ClarÃ-n
de Chile presentan en exclusiva una conversación con la prestigiada escritora y artista plástica cubana.
-Hay dos poetas que influyen notoriamente tu escritura: Nicolás Guillén y Federico GarcÃ-a Lorca ¿Qué rescatas de
ellos?
-Sus obras y sus personas, cada uno a su modo, representan una de las mayores riquezas de la poesÃ-a del siglo XX en
lengua española. En ambos se cumple el principio de que existen dos poesÃ-as y una lengua. Como he dicho en otras
ocasiones, algunos de mis poemas más representativos no existirÃ-an sin algunos ya emblemáticos de Nicolás Guillén.
Cuando me preguntan acerca de mis orÃ-genes siempre respondo que tengo un abuelo andaluz que nacido en
Fuentevaqueros durante el último lustro del siglo XIX y asesinado por la barbarie fascista un 18 de agosto de 1936, en
el oscuro Barranco de Viznar. A fines de septiembre pasado, la revista Revolución y cultura inauguró una muestra de
dibujos mÃ-os, todos Pierrots, como tributo a su memoria. No olvido que el padre de Guillén fue “muerto por soldados― e
1917 en una tenebrosa finca camagüeyana llamada San Ramón de Múcaro.
-¿Qué elementos de la religión afrocubana viven en vos? ¿Qué desististe por interpretar en tu libro Poética de los
altares?
-En mÃ- sobreviven valores prelógicos que han conformado estos sistemas religiosos populares absolutamente
mestizos. Pocos cubanos se escapan a su fuerza cotidiana. En Poética de los altares, donde por cierto, cito a Miguel
León Portilla –que acabo de conocer personalmente la semana pasada cuando la Universidad de La Habana le
concedió el Doctorado Honoris Causa– quise reunir una serie de reflexiones sobre la presencia de ese universo en el
arte y la literatura cubanos de la segunda mitad del siglo XX. Hay información pero, sobre todo, un enfoque que
registra, grosso modo, la obra de autores muy cercanos a mi experiencia vital, a mi experiencia intelectual, más allá de
algunas coincidencias generacionales. No se explican la música, la danza y el teatro cubanos, entre otros, sin esa
huella, sin su eco. La literatura ha transitado estos caminos de modo más reciente.
-La pluma al viento y Cuerda veloz son mis libros favoritos ¿Sólo dejas que la pluma vaya al viento? ¿En realidad sos
tan veloz como una cuerda de guitarra española al escribir?
-El primero es un libro que me gusta y ha sido bien recibido por los lectores. AllÃ- recojo asuntos, creadores, de diversa
Ã-ndole y este conjunto de artÃ-culos y crónicas es un pulso del periodismo cultural que he venido realizando a lo largo
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de varias décadas. El ejercicio del periodismo, en mi juventud, me enriqueció como persona y me abrió horizontes
insospechados como escritora. Aunque no cultivo géneros narrativos, sigo la tradición del respeto al periodismo, a los
periodistas, como fuente generadora de experiencias insustituibles. El segundo es la antologÃ-a que publicara la editorial
Letras Cubanas a la sazón de haber recibido yo el Premio Nacional de Literatura 2001. Abarca desde mis inicios 1962
hasta el 200. Mi discurso al aceptar el Premio aparece como prólogo y allÃ- defiendo la idea de que la belleza es un
derecho público, que debe ser encontrada en todas partes.
-Mario Benedetti ha comentado tu poesÃ-a, en un prólogo de tu AntologÃ-a Poética (editorial Visor, 1999) y en la revista
América sin nombre (número 2; Alicante, España) ¿Cómo nace esa amistad con el poeta uruguayo? ¿Qué
encuentras en su poesÃ-a?
-Es un privilegio haber trabajado con Mario Benedetti a inicios de la década del 70 en la Casa de las Américas.
Hablando con precisión, conocÃ- a Mario en el Encuentro con Rubén DarÃ-o que auspiciara la Casa en Varadero a
propósito del primer centenario de su natalicio en 1967. Entre lecturas y disquisiciones sobre la obra del gran
nicaragüense, se inició nuestra amistad. AllÃ- conocÃ- a Mario Benedetti, por supuesto, con Luz Alegre, su esposa, a
quien quise mucho, a quien le he escrito un poema a raÃ-z de su muerte. Poco después pasó a fundar el Centro de
Investigaciones Literarias a donde me llamó a colaborar. Fue un taller renacentista al que asistÃ- sintiéndome libre y
aprendiendo en todo momento. Mario, aparte de ser el poeta que es, también es un periodista de marca mayor asÃcomo un finÃ-simo y agudo crÃ-tico. Encuentro en su poesÃ-a una ética esplendorosa, una conciencia extraordinaria de lo
que ha de ser el papel del escritor en la sociedad. En sus poemas transcurre el horror de nuestra época y siempre
encuentras una forma ingeniosa para combatir el horror y encaminarte a defender las más nobles causas. Mucho le
debo.
-Háblame de México, de EfraÃ-n Huerta y la Feria del Libro de Guadalajara 2002 dedicada a Cuba, ¿Qué secreto
orgullo guardas de haber publicado en la UNAM por primera vez? Y ¿Sentiste algún tipo de hostilidad por la campaña
de la revista neoliberal Letras Libres en 2002?
-México es una suerte de patria literaria para cualquier cubano. Me atreverÃ-a a decir que para cualquier
latinoamericano, para cualquier caribeño. Es la verdad. En México, gracias a EfraÃ-n Huerta y Margarita GarcÃ-a Flores,
publiqué mi primera antologÃ-a que seleccionó y prólogo y que publicara la UNAM. Luego, Eugenia Revueltas y
Huberto Batis, hicieron realidad otro poemario. La muerte de EfraÃ-n fue un ciclón. Lo recordamos con mucho cariño
Lisandro Otero, Roberto Fernández Retamar, Luis Marré en un programa que auspiciara El Caimán Barbudo a raÃ-z de
su muerte. He vivido siempre orgullosa de haber sido publicada por la UNAM en fecha tan temprana como 1980. La
edición, muy bien cuidada, hecha con mucho amor, tiene en la portada una pintura de Wifredo Lam que atesora el
Museo de Arte Moderno mexicano. Por esa época, EfraÃ-n colaboraba en el tabloide El Gallo Ilustrado a cargo de
Socorrito DÃ-az. Todas las campañas contra Cuba en cualquier espacio, en cualquier medio masivo, me hacen sentir
hostigada. Por muy habituales que sean las que, a ratos, se enrumban contra los escritores cubanos residentes en la
Isla, me indigna y me choca. Ya se sabe que se alimentan de un estereotipo inadmisible: en Cuba no hay escritores
buenos sino en el exilio. Es como aquella consigna que reza: El son se fue de Cuba. NecesitarÃ-a un libro entero para
poder describirte algunas consideraciones mÃ-as al respecto.
-¿Hay algo de Roberto Matta en el diseño de tu libro/artefacto “Pierrot y la luna― (ediciones VigÃ-a)? O ¿se trata de un
pasión por la dramaturgia y los escenarios?
-Los libros de Ediciones VigÃ-a siempre son un primor. Esa es la pura verdad. Si esa es tu apreciación, vale mucho la
pena. En la Casa de las Américas hay una amplÃ-sima retrospectiva de la producción de Matta que estará abierta al
público todo un año. La vimos juntos, recuerdo. Me gustarÃ-a decirte que todos los méritos de tan insólita edición se
deben al artista Rolando Estévez y, a todos los vigÃ-as, que son una legión. El texto es un poema dramático que
escribÃ-, muy atormentada, de un tirón, un 31 de Diciembre. El crÃ-tico y traductor gallego Xosé Lois GarcÃ-a ha escrito
un texto muy profundo al respecto y un grupo de actores de Barcelona, bajo su asesorÃ-a, ha confeccionado un DVD
que se exhibió en la Feria del Libro 2006. No cultivo la dramaturgia pero he sido una ferviente admiradora de la escena
cubana a lo largo de su historia, sobre todo entre las década del 60, 70 y 80.
-¿Y en el Sur? ¿A quién acostumbras leer de entre los poetas sudamericanos? Gonzalo Rojas escribió un en un
poema “Quiso la fortuna de la prosa serme a/ ratos propicia, escribÃ-/ cuatro novelas― ¿vos también tuviste la fantasÃescribir cuentos, minificciones o novelas?
-He escrito prosas en otro tiempo pero están guardadas, muy bien guardadas. Del Sur –te digo al azar-- leo a Alfonsina y
Gabriela Mistral, a Oliverio Girondo, a Juan Gelman, a Enrique Lihn, a Jules Supervielle; un texto encontrado del padre
de Daniel Viglietti que me regaló el trovador en Mar del Plata el año pasado y al Conde de Lautréamont, ¿por qué no,
verdad?
-¿En la Nueva Trova cubana te identificas más con el quehacer de Pablo Milanés?, recuerdo que han trabajado juntos
en algunos proyectos ¿podrÃ-as darme algunos detalles de la creatividad junto a nuestro Pablo querido?
-Pablo es un amigo de la adolescencia. Cantaba en el Cuarteto del Rey. Eric Romay, él y yo, éramos degustadores de la
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maravillosa ciudad en que pernoctábamos oyendo la música viva de los pequeños clubs de La Haban y El Vedado.
Muchos años después nos lanzamos a la aventura de la Fundación que no fraguó pero que fue una experiencia sin
igual. Puedo decirte que en febrero de este año, durante la Feria del Libro que me fuera dedicada junto a Õngel Augier,
el Teatro Terry de Cienfuegos auspició un concierto de la compositora Marta Valdés durante el cual leÃ- un soneto que
le dediqué cuando Pablo llegó a la media rueda como decimos aquÃ-, es decir, al llegar a sus primeros cincuenta.
Acaba de ganar un Grammy que ha sido una alegrÃ-a para mÃ- y una noticia más que bien recibida por sus admiradores
del patio.
-¿Cómo va el Centro de Estudios del Caribe de Casa de las Américas?
-Trabajo en la Casa de las Américas como asesora en la actualidad. AllÃ- me formé en mi juventud y allÃ- dirigÃ- el Centro
de Estudios del Caribe a cuya cabeza está desde enero del 2006 la colega Yolanda Wood, destacada profesora y
crÃ-tica de arte, especializada en investigaciones de la región desde hace décadas. A fines de octubre pasado, tuve el
honor de inaugurar el Coloquio El Caribe en las visiones de artistas plásticos contemporáneos en cuyo centro de interés
estaba una muestra de las obras de prestigiosos pintores y dibujantes haitianos quienes, por cierto, ilustraron el más
reciente número de Anales del Caribe consagrado a celebrar el Bicentenario de la Revolución Haitiana.
-¿Qué se dirá de tu poesÃ-a y la Revolución cubana?
-Soy una de sus criaturas. Nada en mÃ- puede explicarse sin su concurso. Sin ella, yo no serÃ-a yo, ni mi obra. Sobre
esto hablo mucho en mi discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura 2001 que, como te dije, es el prólogo
de la antologÃ-a Cuerda veloz que tanto prefieres.
-¿Cómo te fue en Macedonia y en el resto de Europa? ¿Qué representa el Premio Internacional Corona de Oro 2006?
-Es una de las experiencias más significativas en mi carrera literaria. Una parte de esa carrera culminó en Matanzas,
Ciego de Õvila y Guantánamo, entre otros sitios maravillosos, y saltó a los Balcanes, junto al lago Ohrid, de la ciudad de
Struga. Este Premio, uno de los más antiguos y prestigiosos de toda Europa, se otorga, desde hace cuarenta y cinco
años, en el marco del Festival Noches de PoesÃ-a de Struga. Sólo en lengua española lo obtuvieron Rafael Alberti,
Pablo Neruda y Justo Jorge Padrón. Te podrás imaginar lo que es para mÃ- haberlo recibido. Sólo me antecede una
poetisa Serbia entre las mujeres. Hans Magnus Enzensberger, Allen Gingsberg, Léopold Sedar Senghor, Yannis Ritzos,
entre otros, lo obtuvieron también. Ha sido un honor, una dicha, una responsabilidad. Editaron una antologÃ-a traducida
al macedonio pero que incluye textos en inglés también y el cuerpo original de los poemas en lengua española. La
antologÃ-a lleva una introducción estupenda de la puertorriqueña Mairym Cruz Bernal. Con Mairym, Joan Anim Addo
(Granada) y Edward Lucie Smith (Jamaica) compartÃ- una lectura caribeña inolvidable que se colmó de esplendor con
el joven cuarteto cubano de voces femeninas, Sexto Sentido, legÃ-timo heredero del célebre Cuarteto de Aida. Grandes
nombres de la poesÃ-a mundial acudieron a la cita y recorrimos uno de los lagos más hermosos y enormes del planeta
tierra. Fueron dÃ-as inolvidables, de gran fraternidad, sin sentido de la competencia. Sembré un árbol que ayudaron a
plantar poetas de China, la India, Israel, Luxemburgo y las Antillas. La mayorÃ-a expresó su amor a la paz y su rechazo
total a la guerra.
-¿Qué sigue para Nancy Morejón? ¿Hasta dónde querés llegar con tu palabra?
-Seguir escribiendo y confrontando estos tiempos aciagos en defensa del arte y la literatura, en defensa de la
humanidad.
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