Toda cirugía implica riesgos

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01/16/2007
10:40 a.m.
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4C |EL SIGLO DE DURANGO | MIÉRCOLES 17 DE ENERO DE 2007
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ACCIÓN DE GRACIAS | JESÚS MAXIMILIANO NÁJERA RENTERÍA FUE PRESENTADO AL TEMPLO
Celebra su tercer
aniversario de vida
Familiares y amigos del pequeño
asistieron a
la ceremonia
En la Parroquia del Perpetuo Socorro fue celebrada la misa de Acción de Gracias del pequeño
Jesús Maximiliano Nájera Rentería, quien arribó
al recinto con su singular sonrisa para ser presentado al Templo.
En este acontecimiento tan especial estuvieron presentes los papás del festejado, Jesús Guadalupe Nájera Coheto y Nely Aurelia Rentería
López, además de Jesús Yosdel Rentería López
y Harody Clementina Rentería López, quienes
fungieron gratamente como padrinos.
El sacerdote oficiante habló de la responsabilidad de los familiares de acercar a los menores a
recibir sus sacramentos y de cumplir con los oficios que marca la Iglesia, por tal motivo felicitó a
los asistentes por su actitud de acercar a Jesús
Maximiliano al Creador.
Una vez concluida la liturgia se ofreció una
espléndida piñata en honor al festejado, donde se
reunieron sus familiares tanto de la localidad como de Peñón Blanco y algunos amiguitos del
Cendi No. 3, lugar donde recibe su educación
maternal.
Jesús Maximiliano fue muy complacido en
su fiesta, ya que fue objeto de múltiples obsequios acorde a su edad, especialmente los de tipo didáctico.
SOCIALES
A CIEN POR HORA
POR RICARDO RUBÍN
BANDERAZO DE SALIDA.- Edmo Elizondo es un buen amigo mío al que le gusta profundizar en algunos temas. La otra noche, en amena charla, llegamos hasta el análisis de los efectos
que deja una noche de copiosas libaciones, comúnmente llamados “cruda” o “resaca”. Y esto fue algo de lo que el buen Edmo
dijo: “Así como la sombra persigue a la imagen, la cruda es lo
que viene después del abuso de las bebidas alcohólicas: la cruda
y el arrepentimiento. Juramos y perjuramos no volver a tomar,
pero somos muy tercos. Y como es mucha la insistencia y poca
la resistencia, pues volvemos a tropezar con la misma piedra. Y
al día siguiente qué sed, qué angustia, qué dolorón de cabeza”.
CURVA PELIGROSA.- He aquí, según Edmo, algunas de las
benditas sugerencias que los buenos amigos y los expertos
ofrecen para curar la cruda: Beber chocolate caliente y espumoso... Café bien cargado... Beber una cerveza fría o un trago
cargadito (con peligro de agarrar de nuevo la onda)... Bañarse
con agua fría... Comer chilaquiles o un mondongo bien picosito... Comer nieve de crema de vainilla... Y como preventivo antes de empinar el codo: Tomar dos aspirinas... La cruda puede
curarse en sus efectos físicos encerrándose en un cuarto a
prueba de ruidos, sin hijos escandalosos ni la esposa molona. Y,
por supuesto, sin teléfono, televisión, ni el volar de una mosca.
RECTA FINAL.- La realidad de todo esto es, como dice el refrán: Lo mejor de los dados es no jugarlos... O sea que, si no
queremos sufrir la cruda, no hay que tomar en exceso. Y también es bueno tener en cuenta una advertencia sabia que dice:
Después de tomar licor en abundancia, no comer sandia ni melón, ni como fruta ni como refresco. Son frutas muy frías y de
difícil digestión, y cuando algunos crudos las comen o toman,
sufren terribles consecuencias que van de fuertes dolores de
estómago hasta vómitos incontrolables.
META.- Siempre que beba licor, coma. Esto es una verdad ab-
Jesús Maximiliano Nájera Rentería fue presentado al Templo al cumplir sus
tres años de edad.
PORTARRETRATOS
soluta... Hay bebedores que sólo consumen licor, pero nunca
comen nada... El buen bebedor es aquel que mientras toma,
sea lo que sea, está “picando” algo, aunque sea unos democráticos cacahuates... Hay algunos que, a mitad del festín, ordenan un buen platillo. Comer hace que el efecto desastroso del
licor disminuya, que el cuerpo se fortalezca y que en el estómago se controlen los jugos gástricos afectados por el alcohol.
Como se ve, dice el buen Edmo que abundan los consejos entre los miembros de la hermandad sedienta. Por supuesto, las
curas para la “cruda” no están garantizadas.
Toda cirugía implica riesgos
EL UNIVERSAL
Daniel Debusk, Mauricio Holguín, Magdalena Rojas de Debusk, Cristo Díaz, Pamela Morán, Alma Muñoz, Nancy de Díaz, Valeria Muñoz y Arturo Alcalde, entre otros.
Betsy Hidalgo, Karla Rubio, Alma Tinoco, Denise Monárrez.
La cirugía plástica es cada vez
más popular, a cualquier edad.
“Hoy, a los 20 años una joven
es una señorita, antes era una
adolescente. Anteriormente,
60 años era un promedio de
edad importante.
Hoy tener seis décadas es
apenas rebasar la mitad de la
vida. Todo eso ha llevado a
que por la necesidad de verse
bien se recurra a la cirugía
plástica y la misma competencia humana hace que uno
quiera estar lo mejor posible”, comenta el doctor Carlos Juri, especialista y catedrático argentino.
A su vez, el médico mexicano Alfonso Vallarta Rodríguez, director de la Clínica de
Manejo de la Imagen Corporal, de Médica Sur, informa
que a menudo llegan personas con agresiones cutáneas,
consecuencia de procedimientos mal practicados.
“Y no sólo de intervenciones con bisturí, sino de técnicas sencillas. Vienen con
abrasiones o dermatitis, entre otras complicaciones”.
“En una ocasión llegó una
señora a quien se le había
practicado una microdermoabrasión para borrarse unas
estrías del abdomen, pero le
provocaron una quemadura
severa”, recuerda el experto.
Así, tratamientos sencillos como un peeling o una depilación láser pueden ocasionar cicatrices o quemaduras
de segundo y hasta tercer
grados.
A pesar de que en las clínicas especializadas los cuidados son minuciosos, los cirujanos plásticos que laboran
en instituciones reconocidas
no pueden hacer nada para
corregir la situación en establecimientos no acreditados.
EN BUSCA DE LA BELLEZA
Xóchitl Burciaga, Rosa González y Laura Campillo.
“Actualmente es muy difícil
controlar la proliferación de
centros de belleza”, dice Alfonso Vallarta Rodríguez.
El médico -con especialidad en cirugía plástica reconstructiva y ortognática
(para corregir los problemas
funcionales y estéticos ocasionados, fundamentalmente,
por deformidades esqueléticas- advierte que varios procedimientos especializados se
realizan en salas de belleza;
sí, allí donde se corta y tiñe el
cabello.
“Mucha gente, incluso con
preparación
profesional,
piensa que los procedimientos sencillos puede practicarlos cualquier persona”.
“En aquel tipo de estable-
La cirugía estética se ve con mucha naturalidad hoy en día.
cimientos les prometen que
no correrán riesgos y, sobre
todo, que les va a costar mucho menos que en una institución u hospital reconocido.
Este es el principal argumento que usan para embaucar a
la gente”, explica.
Basarse en el costo es un
error que puede resultar
grave. Si no se dispone de un
presupuesto que se adapte a
las necesidades quirúrgicas,
vale más esperar. Finalmente, la cirugía plástica tiene
que ver no sólo con la imagen, sino con la salud física y
sicológica.
“Los tratamientos, por
más simples, deben ser realizados por personal capacitado y en instalaciones adecuadas”, alerta el doctor Vallarta
Rodríguez.
IR A LA SEGURA
Como primer paso, hay que
buscar un cirujano plástico
que pertenezca a la Asociación Mexicana de Cirugía
Plástica, Estética y Reconstructiva, AC, a la cual se
puede llamar para confirmar
si el certificado que exhibe
es auténtico.
“Para que una persona
pueda ser cirujano plástico
requiere cinco años de estudios de medicina general,
cuatro de cirugía general,
más tres de cirugía plástica”.
“Es decir, son 12 años de
entrenamiento, en los cuales
se estudian las técnicas quirúrgicas, la utilización de aparatos, así como la nueva tecnología que surge respecto a
la belleza”, afirma el doctor
Vallarta.
Cualquier intervención
quirúrgica, sea estética o
no, requiere de planeación e
información sobre el paciente: exámenes preoperatorios y una valoración cardiaca, requisito que no obser-
van las clínicas que funcionan irregularmente.
Además, estas operaciones implican los riesgos propios de cualquier cirugía, como hemorragia leve o severa,
acumulación anormal de suero, heridas que no cicatricen,
irregularidades en el contorno de la piel, deshidratación e
incluso embolias, por mencionar algunas.
Por ello, también se debe
confirmar que el consultorio o
quirófano disponga de todos
los instrumentos necesarios
para enfrentar cualquier
eventualidad.
“Los cirujanos plásticos
no somos Dios para garantizar al 100 por ciento que esto
no ocurrirá, pero sí podemos
afirmar que tenemos el entrenamiento y los conocimientos necesarios para controlarlos, así como el material
médico y humano a nuestro
alcance para enfrentar las
emergencias”, indica el entrevistado, quien tiene más
de diez años de experiencia.
LOS JÓVENES
Según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, en México, ellos recurren principalmente a a tres tipos de operaciones: de la nariz, liposucción
e implantes mamarios.
Se dice que los ojos “son
el espejo del alma”. La nariz
podría ser la “directora de orquesta”, o del rostro. Su forma, tamaño, ángulo que forma con el labio superior, la
orientación y tamaño de los
orificios nasales, dan armonía, o no, al rostro.
Muchos cirujanos prefieren no operar a los jóvenes sino hasta que éstos hayan
completado su desarrollo. En
términos generales, tal cosa
ocurre alrededor de los 14 y
15 años en las mujeres y un
poco después en los varones.
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