LECTURA 4 - Facing History and Ourselves

Anuncio
LECTURA 4
________________________________________________________________________________
Los judíos como blanco de ataque
Para lograr su revolución, Hitler tenía que aislar y, luego, eliminar a sus oponentes. Una vez que
los comunistas quedaron fuera del ámbito de protección de la ley, volcó su atención hacia los
judíos. Ordenó a los líderes nazis que “reavivaran la cuestión de los judíos una y otra vez, y una
vez más, sin cesar. Cada aversión emocional, por más pequeña que sea, debe explotarse sin
piedad. Como regla básica, entre las profesiones de la educación se deben discutir las cuestiones
judías a partir de los descubrimientos de la ciencia de la raza, de la ética superior, etc. Para con los
miembros de las clases trabajadoras, uno debe aferrarse a lo
Para mí, todo el asunto era
puramente emocional; la aversión emocional hacia los judíos debe
inconcebible. No podíamos creer
intensificarse por todos los medios posibles”.
que algo como eso podía aun ser
Como parte de su campaña, el gobierno anunció un boicot de un día
en contra de los negocios judíos. El sábado, 1.º de abril, los
alemanes debían rehusarse a comprar en tiendas judías o a hacer
negocios con cualquier empresa cuyos propietarios sean judíos.
Julius Streicher, el hombre a cargo del boicot y el editor del
periódico antisemita Der Stürmer, inventó la mentira que se
repetiría constantemente, tal como lo indicó Hitler.
posible en el siglo XX, ya que
tales cosas han sucedido, a lo
sumo, en la Edad Media. Y, sin
embargo, era la cruda verdad
que afuera, frente a la puerta,
había dos jóvenes de camisa
marrón, los oficiales de Hitler.
El mismo judío que sumergió al pueblo alemán en la carnicería de la Guerra Mundial y que
cometió en esta el crimen de la Revolución de Noviembre (Weimar) ahora participa en el
apuñalamiento por la espalda de Alemania, que está recuperándose de su vergüenza y
miseria... El judío nuevamente se ve involucrado en el envenenamiento de la opinión
pública. La judería mundial nuevamente participa en la difamación del pueblo alemán... A
las 10 a. m. del sábado, 1º de abril, comenzará la acción defensiva del pueblo alemán en
contra del criminal mundial judío. Se inicia una lucha defensiva, como nunca antes se había
aventurado a lo largo de los siglos.1
Si bien el boicot no fue tan exitoso como habían esperado los nazis, les proporcionó a muchos
judíos una ventana aterradora hacia el futuro. Edwin Landau describió el boicot en su ciudad natal
en el oeste de Prusia.
En las horas de la mañana, los guardias nazis comenzaron a posicionarse en frente de las
tiendas y fábricas judías, y se le advirtió a cada comprador que no comprara nada de los
judíos. En frente de nuestro negocio, también, dos nazis jóvenes se ubicaron allí y evitaron
que ingresaran los clientes.
Los nazis toman el poder 165
Para mí, todo el asunto era inconcebible. No podíamos creer que algo como eso podía aun
ser posible en el siglo XX, ya que tales cosas han sucedido, a lo sumo, en la Edad Media. Y,
sin embargo, era la cruda verdad que afuera, frente a la puerta, había dos jóvenes de
camisa marrón, los oficiales de Hitler.
Y por esta nación, nosotros, los jóvenes judíos, estuvimos en algún momento en las
trincheras en el frío y la lluvia, y derramamos nuestra sangre para proteger el territorio del
enemigo. ¿Ya no había más camaradas de esos días a los que les asquearan estos sucesos?
Uno los veía pasar por la calle, entre ellos, unos cuantos a quienes uno les había hecho un
favor. Tenían una sonrisa en el rostro que traicionaba su placer malicioso...
Tomé mis condecoraciones de guerra, me las puse, salí a la calle y visité las tiendas judías,
donde también me detuvieron en un principio. Pero estaba furioso en mi interior y,
principalmente, me hubiera gustado gritar mi odio a los rostros de estos bárbaros. Odio,
odio... ¿cuándo se convirtió en parte de mí? Fue tan solo hace un par de horas que se
produjo un cambio en mí. Esta nación y este pueblo que hasta ahora había amado y
atesorado se convirtieron, de repente, en mi enemigo. Así que ya no era más alemán, o
bien se suponía que ya no lo fuera. Eso, por supuesto, no puede resolverse en pocas horas.
Sin embargo, sentí algo de inmediato: me sentía avergonzado de haber formado parte
alguna vez de este pueblo. Me sentía avergonzado de la confianza que les había dado a
tantas personas que ahora se muestran como mis enemigos. De repente, la calle, también,
me parecía extraña; de hecho, todo el pueblo se había convertido en algo ajeno para mí. No
existen palabras para describir los sentimientos que tuve en esas horas. Cuando llegué a
casa, me acerqué al guardia que conocía y que también me conocía, y le dije: “Cuando
todavía estabas en pañales, yo ya estaba luchando por este país”. Respondió: “No debe
reprocharme por mi juventud, señor... me ordenaron estar aquí”. Miré su rostro joven y
pensé, tiene razón. ¡Pobre pueblo joven engañado!2
CONEXIONES
_______________________________________________________________________________
¿Qué mentiras dice Streicher en su discurso? ¿A qué emociones apelaba su discurso? ¿Por qué
usaba la palabra defensiva para describir la acción que le gustaría que realizaran los alemanes?
La noche antes del boicot, Joseph Goebbels, el recientemente designado ministro de Instrucción
Pública y de Propaganda, dio un discurso en el que se refirió a los judíos de Alemania como
“huéspedes”. Le dijo a su audiencia: “Si creen que pueden abusar de nuestra hospitalidad, están
tristemente equivocados”. ¿Qué insinúa Goebbels sobre los ciudadanos alemanes de ascendencia
judía? ¿Acerca de su derecho de vivir en Alemania?
Escriba una definición de la palabra boicot. Investigue su uso en la historia de los Estados Unidos.
Por ejemplo, ¿de qué forma los colonizadores usaron los boicots para expresar su disconformidad
con los impuestos británicos en la década de 1770? ¿De qué forma los trabajadores con derechos
166 Facing History and Ourselves
civiles usaban los boicots para expresar su disconformidad con las políticas racistas de una
empresa en particular en las décadas de 1950 y 1960? ¿De qué forma el boicot de los negocios
judíos era similar a estos boicots? ¿Qué diferencias parecen más sorprendentes?
Realice un cuadro de identidad para Edwin Landau antes y después del boicot. ¿De qué forma
cambió la manera en que se veía a sí mismo? ¿De qué forma da usted cuenta del cambio? ¿Por
qué pensó que este tipo de boicot solo era posible en la Edad Media? ¿Qué diferencia había en la
vida del siglo XX, el pueblo o su gobierno?
¿Qué opciones había para los alemanes “arios” cuando los nazis anunciaron el boicot? ¿Qué
opciones había para los judíos alemanes? ¿De qué forma lo que les sucedió a los comunistas pudo
haber afectado esas decisiones? ¿Cuáles fueron las consecuencias a corto plazo de cada opción?
¿Cuáles cree usted que pueden ser las consecuencias a largo plazo? En 1933, ¿consideraron la
mayoría de los alemanes a los judíos como parte de su “universo de obligaciones” (este concepto
refiere a todas aquellas personas hacia quienes somos responsables)?
El boicot era voluntario. Si bien los “arios” que ingresaban en una tienda cuyos propietarios eran
judíos fueron acosados, no se castigó a nadie por haber hecho eso. ¿Cree usted que los alemanes
que eligieron comprar algún producto a comerciantes judíos sabían que no serían castigados?
¿Era el miedo al castigo lo que impedía que otros alemanes ingresaran en las tiendas judías?
Hilda G., una joven judía que vivía en la Alemania rural de 1933, recuerda que el boicot, de
repente, puso a sus vecinos alemanes en contra de sus vecinos judíos. Peter Gay, un judío que en
ese momento vivía en Berlín, recuerda que había poco antisemitismo durante la época del boicot.
(Sus testimonios aparecen en el video Childhood Experiences of German Jews [Experiencias de la
niñez de judíos alemanes] disponible en el Centro de Recursos de Facing History). ¿Por qué cree
usted que los judíos de comunidades rurales eran aislados más rápidamente que aquellos de las
grandes áreas urbanas?
_______________________________________________________________________________
1
Citado en Nora Levin, The Holocaust (El Holocausto) (Schocken, 1973), 46.
2
Edwin Landau, “My Life Before and After Hitler.” (Mi Vida Antes y Después de Hitler) En Jewish Life in
Germany (La Vida Judía en Alemania), ed. Monika Richarz, 321.
Los nazis toman el poder 167
Descargar