Los dos últimos años en la SEMN. Balance y futuro

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Rev Esp Med Nucl. 2009;28(3):93-94
Editorial
Los dos últimos años en la SEMN. Balance y futuro
The last two years in the SEMN. Balance and Future
Transcurrido el periodo reglamentario del mandato presidencial
me apresto a hacer un balance, que sin duda no estará exento de alguna carencia de objetividad. No hablaré del futuro pues creo que el
futuro no existe, al menos yo nunca he conseguido llegar a verlo. Sí
hablaré en cada párrafo de lo más importante que se ha realizado y
que ha sucedido, y cuáles son en mi opinión las tareas pendientes.
Hace dos años, al comienzo de este periodo, escribí en esta nuestra revista el Editorial titulado “Medicina Nuclear: el desafío español”1. Os sugiero releerlo antes de leer éste. Decía entonces que era
fácil la tarea de llevar a buen puerto nuestro barco, y así ha sido
gracias al trabajo y apoyo de todos los actuales miembros y directivos de la Sociedad y a la inercia del empuje de los anteriores.
Durante estos dos años se ha reafirmado el concepto de “imagen
molecular” dentro de la Medicina Molecular que permitirá el tratamiento más individualizado de los enfermos. La Medicina Nuclear ha
sido siempre y desde su origen “molecular”, pues no consiste en otra
cosa que en inyectar a los pacientes moléculas marcadas con isótopos radiactivos y seguir su recorrido por el cuerpo y su fijación mediante imágenes o registros obtenidos con diferentes equipos detectores. Es por tanto la nuestra una especialidad genuinamente
molecular, lo que no impide que otras tengan actuaciones en este
mismo campo.
También se han asentado en nuestros servicios y unidades de Medicina Nuclear las técnicas de imagen multimodalidad, realizadas
mediante equipos acoplados de SPECT/TAC y PET/TAC. La legislación
vigente y la complejidad y peculiaridad de la logística del uso médico
de isótopos radiactivos así lo exigen. Sin embargo, nadie puede negar
la conveniencia, e incluso la necesidad, de colaborar, en estas técnicas y otras que puedan venir, con otros especialistas, sobre todo con
los especialistas en Radiodiagnóstico. Pero habrá que encauzar esta
colaboración de modo que se enriquezca la práctica médica y la asistencia a los pacientes y se promueva la investigación, sin que ninguna de las partes implicadas sufra menoscabo ni se sienta damnificada. A pesar de la brillantez de estos nuevos equipos acoplados, no
hay que olvidar que sigue siendo recomendable en muchos casos la
fusión de imágenes obtenidas en diferentes equipos unimodalidad,
por lo que hay que continuar desarrollando y perfeccionando el correspondiente software. Hay incluso quienes sostienen que el progreso más lógico debería ir por este camino más que por el de los equipos multimodalidad.
La terapia radioguiada está contribuyendo al crecimiento de la
Medicina Nuclear al menos tanto como la imagen multimodalidad.
Se puede hablar de quimioterapia guiada por la imagen molecular
cuando se indica y valora la respuesta a quimioterapia antineoplásica, o a la terapia con anticuerpos monoclonales y péptidos radiomarcados. La planificación de radioterapia mediante PET/TAC se puede
considerar radioterapia guiada por la imagen multimodalidad. Pero
es la cirugía radioguiada el componente más importante de este grupo. De entre las diversas técnicas de cirugía radioguiada, la biopsia
selectiva del ganglio centinela (BSGC) es la que ha significado una
auténtica revolución y ha multiplicado nuestra influencia en los hospitales. Está validada y es indispensable en melanoma y cáncer de
mama y se vislumbran una pléyade de nuevas aplicaciones. Al complementarla con SPECT/TAC y con minigammacámaras portátiles,
para la obtención de gammagrafías intraoperatorias, la BSGC adquiere nuevas indicaciones y alcanza niveles de excelencia. Una tarea
pendiente es extender estas técnicas a hospitales que no dispongan
de Servicio o Unidad de Medicina Nuclear. Todo ello supone y requiere un enorme crecimiento de las plantillas de médicos nucleares.
Ya parece superado el ciclón de la troncalidad al que aludíamos
en nuestro anterior editorial. Las Comisiones Nacionales de las Especialidades de Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear acordaron proponer y aceptar entroncar ambas especialidades siempre que el tronco
común durase solamente un año, o que, en el caso de que fuese imposible reducir el tronco de dos años a uno, se alargase la duración
de ambas especialidades en un año más, pasando de cuatro a cinco
años. La duración de dos años para la parte específica de cada una de
ellas parecía totalmente insuficiente. La negativa de la Administración tanto a acortar a un año la duración del tronco como a alargar
en un año la duración de las dos especialidades ha hecho inviable
este entronque, por lo que en la propuesta que va a elevar el Consejo
Nacional de Especialidades, Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico figuran como especialidades independientes y no vinculadas a ninguno de los tres troncos (médico, quirúrgico y de laboratorio). Aunque
estas dos especialidades no se entronquen, se impone un cierto grado de coordinación asistencial, docente y de investigación entre ambas. La rotación obligatoria en los nuevos programas de formación de
residentes de cada una por la otra facilitará esta coordinación y permitirá un conocimiento mutuo mejor y más multidisciplinar. En los
hospitales, la organización departamental anglosajona en forma de
grandes Departamentos de Radiología con divisiones específicas podría ser una solución. Las Unidades de Gestión o Institutos integrando ambas especialidades y cuya actuación girase en torno al paciente serían una alternativa sugestiva. La elaboración de protocolos y
guías clínicas integrando todas las técnicas disponibles, con sus diferentes variantes y modalidades, es absolutamente necesaria. El continuo análisis comparativo de la eficacia diagnóstica de estas técnicas y sus variantes, ante la incesante y vertiginosa evolución de las
mismas, además de constituir una apasionante línea de investigación, permitirá una mejora permanente de la asistencia y una optimización de los recursos. El libre acceso de los médicos a las imágenes e informes de los archivos digitales supondrá una formación más
amplia e interdisciplinar de todos.
A nivel docente, la citada estructura departamental se ha mantenido en la universidad española, en mi opinión con buenos resultados, si bien en muy pocas universidades se ha podido reunir el número mínimo de profesores para constituir Departamentos de
Radiología independientes. Sigue sin solucionarse en algunas Universidades el problema de la ausencia de formación en Medicina
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J.L. Carreras-Delgado / Rev Esp Med Nucl. 2009; 28(3):93-94
Nuclear en el pregrado. La formación continuada tendrá que ser cada
vez más interdisciplinar. Quizá sea necesario crear nuevos perfiles
profesionales y áreas de capacitación específica, pues los conocimientos y habilidades de estas disciplinas han crecido tanto que son
inabarcables para un único especialista.
Como predecíamos en el anterior editorial, los dos años pasados
han supuesto una larga travesía por las aguas revueltas de la Medicina. Hemos tenido que sufrir una inesperada situación que nunca antes se había producido. Se trató de la amenaza de desabastecimiento
de tecnecio como consecuencia de las paradas de los diversos reactores europeos productores de molibdeno. Sin embargo, se han obtenido ventajas de la adversidad. Pocas veces todas las sociedades
nacionales europeas han actuado tan coordinada y contundentemente, alcanzando un gran impacto mediático y una actuación e implicación de los respectivos gobiernos. La nueva tarea pendiente es
conseguir que esta situación no se vuelva a repetir. Afortunadamente el adecuado suministro de FDG para nuestros más de 60 PET y
PET/TAC parece garantizado en casi todo el territorio nacional con
los ciclotrones y redes de ciclotrones que están funcionando o a punto de empezar a funcionar. Aunque es necesario introducir nuevos
trazadores de PET en asistencia e investigación, no hay que olvidar
que el uso actual de la FDG no alcanza ni siquiera el 20% de sus indicaciones aprobadas y ello sin tener en cuenta otras potenciales indicaciones cuya aprobación sin duda se va a producir.
Pero el problema anterior es una parte de uno mucho más amplio.
Se trata de nuestra dependencia de los mal llamados radiofármacos.
En mi opinión deberían llamarse “radiotrazadores” o “moléculas
marcadas”. Vivimos atados a ellos y son los causantes de la complejidad de la logística de nuestra especialidad. El crecimiento de la Medicina Nuclear depende en gran parte del desarrollo de estas moléculas. Los procedimientos de aprobación y registro a los que, al ser
considerados medicamentos, están sometidas muchas veces no son
los adecuados para estos productos de semiperiodo muy corto y que
son producidos en ciclotrones para un uso local y muy reducido. Estos procedimientos de aprobación limitan en ocasiones y retardan
siempre el avance médico y científico en nuestro campo. La SEMN ha
presentado recientemente una propuesta a la Agencia del Medicamento para la aprobación, por un procedimiento de Uso Compasivo
colectivo, de diversas moléculas marcadas con 11C y 18F. Espero que
cuando estas líneas lleguen a vuestras manos la propuesta haya producido ya algún resultado. Se requiere profundizar en esta línea de
colaboración con la Agencia, que ha entendido perfectamente el problema y manifiesta una muy buena disposición.
En fin, creo que se han conseguido muchas cosas en estos dos años
gracias a la aportación de todos y cada uno de vosotros. La Medicina
Nuclear ha crecido mucho más que en similares periodos anteriores.
Los grupos de trabajo preexistentes han seguido muy activos y a ellos
se ha añadido un nuevo grupo de trabajo de Endocrinología. Nuestra
Revista sigue creciendo en prestigio e impacto. Nuestra página web
es cada vez más visitada. Esperemos que la crisis económica que nos
afecta no paralice o frene la necesaria y conveniente expansión de la
especialidad. El Presidente Obama ha expresado que la inversión en
sanidad es una buena medida para reactivar la economía, y nuestras
técnicas se encuentran entre las que tienen los mejores balances de
costo/eficiencia. Esperamos de la industria del sector que nos siga
apoyando y, si es posible, que incremente este apoyo.
Me despido agradeciendo a todos los miembros de la SEMN, de
número y corporativos, y especialmente a los componentes de la
Junta Directiva el apoyo y comprensión que he encontrado en todos
ellos y pido disculpas por los errores que haya podido cometer, seguramente por torpeza, aunque con la mejor intención. El barco de la
Medicina Nuclear y su timón quedan en muy buenas manos. El desafío español continúa. Un abrazo y gracias a todos y por todo, siempre.
José Luis Carreras-Delgado
Presidente de la SEMN 2007-2009
Bibliografía
1. Carreras JL. Medicina Nuclear: el desafío español. Rev Esp Med Nucl. 2007;26:1878.
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