“Un poco de sinceridad es algo peligroso”

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“Un
poco de
sinceridad
es algo
peligroso”
Escrito por Oscar A. Upegui
Ilustraciones de Sandra Staub
“Vivir es la cosa más rara del mundo,
la mayoría de las personas existen, eso es todo”
(The Soul of Man under Socialism)
Oscar Wilde
Muchos artistas marcan la sociedad en la que viven, pero ninguno
ha marcado la sociedad profundamente como quien con su arte develó
las debilidades más grandes de la época victoriana inglesa, y llevó en
cierta medida las sociedades europeas a una fuerte transformación.
Elogiado por muchos y aborrecido en masa, Oscar Wilde fue un
amante del arte, crítico de la sociedad y sin duda alguna, el más grande exponente del esteticismo del siglo XIX. Mucho se ha dicho de él,
pero creo que este espacio merece ser dedicado al trabajo de su tormentosa vida.
Este poeta, dramaturgo y por algún tiempo periodista irlandés, produjo una gran cantidad de material artístico enmarcado todo en el
mismo criticismo que hacen de éste un material único en aquel tiempo
y aquella sociedad marcada por la hipocresía moral.
Trivial, obsceno, sin contenido y meramente homo-erótico fueron
algunos de los calificativos dados al trabajo de Wilde, que sin miedo a
equivocarme considero es un trabajo de una vida dedicada a la exaltación de la belleza del ser humano, por encima de las costumbres
socio-políticas de la era.
Hablar de Oscar Wilde por supuesto, es hablar de “El retrato de Dorian Gray”, trabajo que marcó profundamente mi percepción sobre el
artista (Debo de antemano agradecer a aquella persona que tan fabulosamente introdujo en mí el interés por esta obra) y que habría de
marcar por supuesto la de miles de personas en su época, pues manifestó lo que la sociedad británica consideraba pecaminoso y vulgar
pero que Wilde entendía como características ocultas de aquella época
tras la hipocresía de la moral inglesa.
Este material, su única novela, está lleno de un lenguaje descriptivo
que resalta la belleza y a su vez le rinde culto a su línea filosófica del
esteticismo, mostrando el personaje de Dorian Gray como un joven
hedonista, quien obsesionado por su apariencia exterior decide llevar
una doble vida. Ésta contiene una crítica directa a la sociedad victoriana en la cual la recta apariencia ante la sociedad era una característica dentro de las élites y el alter ego (o doble vida) era una costumbre
disfrutada por muchos. La obra también contiene en su esencia el rol
que juegan las influencias en la dirección que toma la vida de un hombre, es una característica vista por Wilde como impura, ya que puede
llevar al individuo a estar en contra de sus propios principios.
El excesivo placer mostrado en la obra como culto a la belleza, hace
que Dorian permanezca impune declarándose inocente de crímenes
llevados a cabo en pro de la lucha por la eterna juventud, mostrando
así como “el fin justifica los medios” es un virus que destruye a la sociedad. En general, esta obra más que retratar a Dorian Gray, retrata
el decadente siglo XIX donde se enmarca la extendida conservación
de la imagen exterior, la dignidad y la restricción sexual en contraste con fenómenos tales como la prostitución y la explotación infantil.
Pero fuera del criticismo que fue valioso para la transformación de los
valores de la época, “El retrato de Dorian Gray” es una obra que merece ser leída por el alto contenido de pureza en el lenguaje y su tenebrosa intriga.
Otra obra perteneciente a este escritor que debe ser mencionada es
“El alma del hombre bajo el socialismo” ensayo en el que paradójicamente, nos muestra una cosmovisión anarquista. Uno de los puntos
tocados por Wilde en este material resalta cuan miserable es la vida
del ser humano gracias al “insano y exagerado altruismo” pues éste
tiene que pasar toda su vida tratando de resolver los problemas sociales que el capitalismo le causa sin llegar a ninguna solución. El autor
dice que “el verdadero ideal es tratar de reconstruir la sociedad sobre tal base que la pobreza sería imposible. Las virtudes del altruismo
nos han prevenido de continuar con ese ideal”. Uno de los puntos que
más me llaman la atención en la teoría de Wilde, es la confluencia que
él hace de Socialismo e Individualismo, que en un primer momento
puede sonar contradictorio pero cobra sentido al expresar que “con
la abolición de la propiedad privada, tendremos un verdadero, bello y
sano individualismo. Nadie gastaría su vida acumulando cosas y dán-
doles valor, entonces así viviremos”. Una de las mayores preocupaciones de Oscar Wilde, no fue solo lo concerniente al capital sino como la
sociedad no permite que quienes están más bajo en la jerarquía social
no logren una forma de ilustración.
“En una sociedad socialista, la gente tendrá la posibilidad de darse
cuenta de sus talentos; cada miembro de la sociedad compartiría la
prosperidad general y felicidad de la sociedad. ... en la otra mano, el
socialismo por sí mismo sería de la valor simplemente porque mutaría
en individualismo ya que los individuos no le temerían a la pobreza y
al hambre. Este individualismo por otra parte nos protegería contra
gobiernos armados de poder económico como lo están ahora con poder político”
En la perspectiva de Wilde, esta sería la manera en que el socialismo
liberaría al hombre del trabajo manual y le permitiría dedicar su tiempo en propósitos creativos, en el arte y así perfeccionar su alma. En
su obra incluso Wilde considera que este nuevo individualismo sería el
nuevo helenismo. Tal vez, la virtud que más me ha causado admiración en este gran escritor al leer sus obras es su visión del arte como
fin supremo y divino de la humanidad, y el carácter subordinado que
tiene la sociedad bajo éste, por lo cual no responde a las leyes de la
sociedad, como anarquista mismo, más responde a las leyes de la belleza y el arte, como esteticista.
Pero quizás el momento de esplendor para el autor no llegaría hasta
cuando escribiría la pieza de teatro “The importance of being Earnest”
la cual según mi percepción es erróneamente adaptada al español
como “La importancia de llamarse Ernesto” siendo más apropiada “La
importancia de llamarse Serio” ya que guardaría la similitud con la
versión inglesa en el juego de palabras entre el adjetivo Earnest (Serio) y el nombre Ernest (Ernesto), que en este idioma son palabras
homófonas. Esta obra contrasta con sus pares pues, a diferencia del
teatro de la época en Londres no ataca problemas sociales relevantes,
más contiene un “plot” inteligente y un humor atractivo. En la época,
fue criticada como mediocre e insignificante, fue incluso señalada de
tener un subtexto homosexual (en aquella época era una acusación de
gran significado ya que el homosexualismo era visto como un crimen
por la “common law”) calificativo que es frecuente en muchas de las
obras del autor. Sin embargo, es importante resaltar que del teatro de
aquella terrible época sólo han sobrevivido hasta el día de hoy el trabajo de Wilde y otros pocos dramaturgos.
Esta comedia aborda la concepción wildeana de que todas las cosas
triviales en la vida deberían tratarse seriamente y todas las cosas serias trivialmente. Mientras el teatro inglés trataba problemas serios en
aquella sociedad, la obra de Wilde, por ejemplo trata el deseo de uno
de sus personajes por unos sándwiches de pepino, como un tema de
bastante trascendencia en el argumento. Esta obra se burla de manera despiadada de las costumbres y moral victoriana, el matrimonio y
la búsqueda del amor en particular.
Después de leer esta obra, debo acotar que sólo me queda esperar
tener la posibilidad de algún día presenciar esta creación en manos de
algún intrépido director, que se llene de entusiasmo para darle vida a
esta celebre comedia.
Sin lugar a dudas, el escrito que más me llena de sentimientos encontrados es la epístola “De Profundis” que Wilde escribe a su amigo
y amante Lord Alfred Douglas, mientras se encuentra en prisión cumpliendo una pena por mala conducta social al ser acusado por el padre
de Lord Douglas de sodomía u homosexualismo.
Esta carta muestra cuan afectada se ve la imagen que Oscar Wilde
por sí mismo, y cuanto dolor esto le produce. Después del tiempo que
Wilde estuvo en prisión jamás volvió a ser el mismo y años después al
mudarse a Paris decepcionado de la sociedad inglesa confiesa haber
perdido la pasión por su arte y decide no volver a escribir.
En un monólogo dramático, Wilde muestra cómo fue aislado de su
audiencia lo cual lo llevó a una depresión absoluta. Antes de su liberación, Wilde dice no defender su conducta en su carta, solo intenta
explicarla, dice que en su carta a Lord Douglas hay diferentes pasajes,
los cuales explican su estado mental mientras estuvo en su celda y la
inevitable evolución de su carácter y actitud intelectual hacia la vida,
dice solo querer que quienes estuvieron siempre cerca de él, entiendan en qué manera enfrentaría desde ese entonces el mundo.
“Por supuesto, desde un punto de vista, sé que en el día de mi liberación sólo seré trasladado de una prisión a otra, y hay tiempos en los
que el mundo entero parece no ser más grande que mi celda, y esto
me llena de terror. Aun así, creo que Dios creó un mundo para cada
hombre, y en ese mundo, el cual es el nuestro, uno debería buscar
seguir viviendo”. Es una carta llena de dolor y desdicha la cual sólo
puede ser entendida por quienes la leen, es por eso que al final de
este breve trabajo sobre la obra de este gran autor, dejó a la interpretación de cada lector uno de los pasajes más hermosos de su epístola,
ya que más que un trabajo de arte es el alma de Oscar Wilde puesta
al desnudo:
“Cuando fui puesto en prisión, algunos primero me aconsejaron tratar de olvidar quien había sido. Esto fue un consejo ruinoso. Solo dándome cuenta quien soy es que he encontrado algo de alivio. Ahora he
sido aconsejado por otros que en el día de mi liberación trate de olvidar que alguna vez estuve en prisión. Sé que sería igualmente fatal.
Significaría que siempre seré atormentado por un intolerante sentido
de desgracia, y que esas cosas que están hechas para mí así como
para cualquier otra persona -la belleza del sol y la luna, el pasar de las
estaciones, la música del diario y el silencio de las noches esplendidas,
la lluvia cayendo a través de las hojas o el rocío que se arrastra sobre
el prado haciéndolo plateado- quedarían manchadas para mí, perderían su poder curativo y su poder de comunicar alegría. Arrepentirse
de las experiencias propias es impedir su propio desarrollo. Negar las
experiencias propias es poner una mentira en los labios de la propia
vida. No sería menos que la negación de la propia alma. [...] quería
comer del fruto de todos los árboles en el jardín del mundo, y así fue,
de hecho salí y viví. Mi único error fue que me confiné tan exclusivamente a los árboles que me parecían estar iluminados por el sol, que
me aparté del otro lado debido a su sombra y su penumbra”.
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