CAPITULO II

Anuncio
CAPITULO II
EL DEBER DE SEGURIDAD E HIGIENE EN EL TRABAJO
r. FORMACION HISTORICA Y CONCEPTO
Sólo a fines del siglo XIX, a casi ya cien años de la Revolución Industrial, los
Estados de aquellos paises que habian sido objeto de las transformacionejs sociales y
económicas operadas por el maquinismo se deciden a romper los estrechos esquemas
del "laissezfaire" y a intervenir positivamenteen la vida laboral. El primer problema
que abordan es el de la seguridadde las condicionesde trabajo, ante todo de los niños y
las mujeres,y, má,starde, el de los trabajadoresen general.Desdeentoncesa nuestros
días, se ha venido desarrollando lentamente todo un aparato normativo, institucional y
sancionador para ordenar, vigilar y sancionar lo que sinteticamente puede
denominarse seguridad e higiene en el trabajo, idea que va a tomar fundamentalmente
la forma de deber jurídico, el deber de seguridad e higiene, que se imputa al
empresario.
En los albores de la civilización industrial, la normativa juridica que se aplica a la
relación laboral se reduce a la puramente civil. El Derecho alcdnzaba a regular la
prestación laboral solamente en tanto en cuanto era considerada concreción de un
negocio jurídico que antes de ser dehnido como contrato de trabajo -con todo lo que
ello implica-, lo fue como contrato de arrendamiento de servicios. El trabajador
restaba alli sometido al poder absoluto de dhección del patrón y el ordenamiento
tutelaba estrictamente 1o que era considerado como la contrapartida de la prestación
del servicio: el salario, el precio del servicio (l). r¿ protección de la vida y la integridad
corporal de las personas en su trabajo se realizaba, por una parte, a traves de la
responsabilidad extracontractual general de la ley civil, y por otra parte, de la criminal
por los delitos de homicidio y lesionesimprudentes.Se trataba,pues, en lo civil de una
tutela reparadora, indemnizatoria, y en lo penal de una protección solamente frente a
la lesión efectiva de los bienes juridicos en cuestión. No obstante, 1o dicho vale
solamente como construcción teórica de carácter formal, pues en esta primera época,
"accidente"
era socialmente considerado -al menos en las clasesdominanter como
.el
una desgracia,como un hecho inevitable, p;ecio doloroso y ne@sario del progreso
social (2). Con terminología de la moderna dogmática podríamos decir que hasta
( l) Vid. I\4ON'IALVO CORREA. Fundamentosdel derechode trabajo, I\4adrid1975,p. 9l y
ss. y 95 y ss., y particularmente el apartado "Del arrendamiento de servicios al contrato de
trabajo" en p. 249 ss.
(2) Lo -quese conoce ademásde por la literatura de la ep_oca
(v.g_r.Germinal, de Emilio Zola).
por los conocidos informes de Villermé (sobre Francia, 1848),de Engels (sobre Inglaterra) y en
nuestro pais por los informes presentadosentre otros por Pablo Iglesias y Jaime Vera a la
45
hnales del siglo XIX los riesgosderivados de las condicionesde trabajo eran "riesgos
permitidos", y en toda su extensión,comprendiendohastasu plasmaciónen lesionesy
muerte.(3).
La superaciónde estaposición del ordenamientojuridico y de la concienciasocial
acerca de la seguridad en el trabajo sólo va a tener lugar en Europa a partir,
fundamentalmente, del último decenio del siglo, con la promulgación en diversos
paises de leyes de seguro de accidentesde trabajo, a partir de las cuales hace su
aparición la idea de la seguridaden el trabajo como deber del empresariorespectode
sus trabajadores, cuya infracción apareja graves responsabilidades,idea que se
desarrolla y amplia progresivamentehasta nuestros días.
l. En primer lugar, se perfila la etapa en la que, si bien la idea de seguridad
apareceya con una cierta nitidez, lo hace muy timidamente, predominando de forma
clara sobre ella la idea de tutela frente al daño efectivo de la vida e integridad corporal,
que en lo civil se manifiesüaen una especialenergíaen la indemnización de los daños
personales,y en lo juridico público, en que sólo se prevé sanción para los daños
culpablesconstitutivos de homicidio o lesiones.
I¿ normativa de estaetapase centra en Españaen la Ley de Accidentesde trabajo
de 30 de enero de 1900, si'bien, el período tiene su punto de arranque en las primeras
leyesde intervención estatalen la vida laboral: las de protección del trabajo de la mujer
y de los niños de 24-7-1873y 26-7-1878,respectivamente.
Aunque la doctrina laboral de nuestrosdías consideraque estalegislaciónlaboral
protectora de los menores y las mujeres tiene como norte primordial la proterción
especialde la seguridad en el trabajo de los más débiles de entre los prestadoresde
trabajo, no puede decirse que ello fuera precisamenteel objeto de protección de los
primitivos textos legales. En efecto, la "ratio" de las citadas leyes radicaba en un
conjunto de interesesmuy complejo en el que se combinaban el interés del Estado en
poder nutrir las levas militares de mozos no inutilizados para el servicio por el trabajo
precoze inhumano a que se veían sometidoslos niños y adolescentesde la época(4),
pasandopor consideracionesde carácter moralizador, higiénico y, sólo parcialmente,
las relativas a la seguridad en el trabajo (5).
la Ley de accidentesde trabajo es precisamente una ky de aseguramiento de la
responsabilidadpor daños sufridos en la prestaciónde trabajo. La idea de seguridadse
manifiesta en dos aspectos realmente secundarios respecto del objetivo fundamental
que es el del aseguramiento:l. La Ley y su Reglamentocontienenun catálogode
mecanismos preventivos de los accidentesde trabajo. lo que persigue como meta
indudablementela seguridad en el trabajo 6). 2. La l-ey crea un particular
Comisión de Reformas Sociales. Vid. al respecto las copiosas referencias que hace
MON'IALVO CORREA en ob. cit., p. l0l y ss.
(3) Acerca del carácter regresivo de la introducción en los códigos civiles del "principio
de
culpabilidad" vid. infra, Capítulo IV, A).
(4) Así, a las primeras leyes socialesde Prusia precedió e1conocido informe del general Von
Horn ( I 828) en el cual manifestabaque los barrios fabriles. a consecuenciadet trabajo nocturno
de los niños, no podian proporcionar ya más reclutas útiles para el servicio. Vid. en HUECK
NIPPERDEY, compendio de Derecho del trabajo, Madrid 1963, Trad. cast. de Rodriguez
Piñero y De la Villa. p. 28-29.: MAIGREZ SONG, [¡s sanctions répresivesen Droit social, en
"l-es
frontiéresde la répresion",Bruselas1974(vol.l), p.352.
(5) vid. MAR'IIN GRANIZO Y GONZALEZ Ro'rHwoss, Derecho social, Madrid t969. p.
1 3 0y s s .
(6) Cfr. ats. 5 a 9 de la l-ey y cap. 5" del Reglamento(R.D. 28-7-1900).
46
instrumentosancionador:el recargode las prestacionesdebidaspor el empresario
cuando el accidentetenga su causaen el infracción de normas que imponen medidas
de seguridad. contenidas en ese catálogo mencionado. I-a seguridad apareceasi. en
principio, como objeto de tutela juridica. pero sin embargo. sin carácter autónomo.
puesla sanciónse condicionaa la producciónefectivadel accidente.Sólo cuando ha
tenido lugar juega un papel la infracción del deber de seguridad.infracción que no
constituye en sí un injusto autónomo, sino una mera causa de agravaciónde la
responsabilidadpatrimonial del empresario (7).
Un pasomás en el asentamientodel deberde seguridadse da con la R.O. de 2-81900.que estableceun catálogomás amplio de mecanismospreventivosy que puede
considerarsecomo la primera norma juridica esencialmente
preventivay exclusivamente orientada a evitar los riesgoslaborales(8).
2. Desdeentoncesy hasta la Ordenanzade Seguridade Higiene en el 'Irabajo de
| 97 | se lleva a cabo un lento y asistemático
procesode evolucióntegislativa(9). en el
que se verifica la consolidacióndel llamado conceptoclásicode la seguridade higiene
en el trabajo y se configuraa la seguridade higienecomo bienjuridico de naturaleza
administrativa.
a) El concepto de seguridad e higiene se desarrolla y consolida a través de una
variopintalegislaciónen la que. unas veces.se regulantemasque tienendirectamente
por objeto la seguridad e higiene para todo trabajo en general (como por ejemplo et
Reglamentogeneralde S. e H. de 3l-l-1940) o para determinadostrabajosen
particular(comoel Reglamento
de policraminerade l910. Reglanrc.nlo
de seguridad
c
higienedel trabajo de la construcciónde 1952)y. en otras.se refierena la seguridade
higienede forma sólo indirecta(l-eyesde.iornada máxima de 193t. nuevasnormas
sobre trabajo de mujeresy niños. creaciónde institucionesde vigilancia y control
sobre la seguridaden el trabajo.como p. ej.. la Inspc'ccio¡r
de''[raba.iri.etc.)(10).
. En esteperiodo se entiende por seguridade higiene la prevenciónde accidentesy
enfermedadesprofesionales.Normas de seguridad e higiene son todas aquellasque
están directa e inmediatamenteencaminadasa prevenir. evitar. o atenuar los riesgos
derivados del trabajo para la vida, integridad corporal o salud de las personas.
Seguridade higienees puesproteccióndirectade la vida. la integridadfisicay la salud
del trabajador.
Durante estaetapa no sólo se lleva a cabo un progresoen el contenido declarativo
de las normas de seguridad. sino que se pasa a asegurar el mismo a través de la
incriminación de las infraccionesde aquellascon sancionesadministrativas.A la
sanción de naturalezamixta civil-administrativa del recargode las prestaciones( | 2). se
suma un aparato sancionador de carácter puramente administrativo. basado
(7) Vid. sobreéstoinfra. p. 104.
(8) Cfr. FERNANDEZ MARCOS. La seguridad e higiene en el trabajo como obligación
contractual y como deber público, Madrid 1975.p. 3-3.
(9) Es¿aforma de evolución asistemáticano es privativa ni de nuestro pais ni de esta sola
normativa,vid. HORION, L'evolution des sanctionspénalesen Droit social belge,en "Revue
du travail" 1963.p. I 137.
(10) Paraseguir detalladamente
toda la evoluciónlegislativavid. CURIEI-. Indice histórico de
disposicionessociales,Madrid 1946.y Del PESOY CAI-\'O. La protecciónlegal d-elaccidente
de trabaio y de la enfermedadprofesional1900-1967,Madrid.
(ll) FERNANDEZ MARCOS. El concepto de "adecuación al trabajo" y la seguridad e
'lrabajo"
higiene en "Rev. de
5 l. p. I 3ó.
( 1 2 )V i d . i n f r a .p . 1 8 6 .
47
fundamentalmente en la multa, y en el que la infracción de la norma de seguridad pasa
-formalmente- a poder ser sancionadacon Independenciade la producción
efectiva
del daño.
la seguridad en el trabajo comienza a aparecar así como interés autónomo,
protegido administrativamente,es decir, como bien Jurldico autónomo, independiente
funcionalmente de los bienes juridicos de la vida, integridad corporal y salud.
3. Se distingue una tercere fase en la evolución del concepto y de su
configuración como bien juridico autónomo, cuyo contenido supera el marco estricto
de la vida, la inúegridady la salud del trabajador. Esta fasetiene su punto de partida en
nuestro derechoen la ley de SeguridadSocialde 1966,en su art. 147,en el que junto al
concepto clasico de seguridad e higiene aparec,eun nuevo aspecto que supone una
superación de lo anterior: "la adecuación al trabajo" (13). El art. 147 regulaba las
caus¿rsde recargo de las indemnizaciones que los patronos han de prestar a los
trabajadores accidentadoscuando el hecho tenga su origen en la infracción patronal de
norrn¿rsde seguridad. Hasta la ley del 66, el art. correspondiente hacía referencia a l¡a
carencia, inutilización o deficiencias en los dispositivos de precaución reglamentarios
en máquinas, instalaciones o centros de trabajo. Junto a lo anüerior, el art. 147 añade la
inobservancia de las medidas elementales de salubridad o "adecuación al trabajo". El
texto refundido de la L.S,S. de 1974 reproduce en su art. 93 el precepto de la
disposición anüerior, adicionando una importante precisión:
las medidas
elementalesde salubridad o adecuación fersonal a cada trabajo, habida cuenta de sus
caracteristicas y de la edad, sexo y derruíscondiciones del trabajador". Por su parte, el
número 6 del art. 7 dela ordenanza de seguridad e Higiene de 9 de Marzo de l97l
impone como obligación del empresario el "observar con todo rigor... las normas
vigentes relativas a trabajos prohibidos a menores y mujeres e impedir la ocupación de
trabajadores en máquinas o actividades peligrosas, cuando los mismos sufren
dolencias o defbctos fisicos... o se encuentren en estados o situaciones que no
respondan a las exigencias psicofisicas de sus respectivos puestos de trabajo".
Esta exigencia de "adecuación personal al trabajo" supone para el titular del deber
de seguridad una ampliación del mismo al campo de la seleccióndel personal y a las
normas de medicina en el trabajo que rigen los criterios de esa adecuación. Con esto,
FERNANDEZ MARCOS considera desbordado normativamente el contenido clasico
y tradicional de la seguridad e higiene en el trabajo.
Para captar esta novedad, es preciso atender, nris allá de los avatares de la
evolución normativa, a la evolución maüerial, social y científica del concepto de salud
o de seguridad e higiene en el puesto de trabajo. En este sentido, GONZALEZ
ORTEGA ha puesto recientemente de manihesto entre nosotxos que hoy se mantiene
un concepto de salud no de carácüerestático, sino din¿iLrnicoy posiüvo, en continua
transformación ampliatoria de su contenido y alcance, de tal forma que la tutela de la
salud supera los ümites de una tutela primaria, defensiva, dirigida meramente a
eliminar las agresionesdirectas, las situaciones de riesgo inmediato para la vida o salud
del trabajador, y se orienta, partiendo del presupuesto de la ausencia de riesgo o del
daño inmediatos, a la obtención de una mejora progresiva del bienestar en el trabajo,
de unas condiciones de desarrollo de la actividad productiva, curd?vez rrrás sanas,
idóneas y humanas (14).
( I 3) sobretodoéstovid. FERNANDEZ MARCOS,El conceptode "adeculciónel trebeJo"y
la segurldady la higiene,en "Rev. de trabajo"no. 51, p. 135y ss.
(14)Cfr. C'ONZALEZORTEGA,Le segurldedy l¡ higieneen el trabeJoen la Constituclón,
48
Entiende el autor citado que protección de la salud del trabajador supone hoy
salvaguardia de la propia exisúenciadel trabajador como ser vivo, protección frente a
las lesiones de su integridad fisica y moral, tutela f¡ente a las agresiones que puedan
ocasionar situaciones de falta de normalidad o de desequilibrio funcional, el rechazo a
meres situaciones de riesgo, etc.{p.202).
Sobre esta doble corisideración, normativa y material, del concepto de salud en el
ttabaio puede decirse que si bien el interes en la proüección de la vida, de la inüegridad
corporal y la salud se mantiene como punto de referencia y razón fundamental del
deber de seguridad, la seguridad y la higiene adquieren una sustantividad propia: El
trabajador no sólo tiene una relación directa de interés con los bienes juridicos
mencionados, sino también con la seguridad misma. No solamente tiene interes en
trabajar sin lesión de la vida o la salud, sino también a trabajar con seguridad, sin
lesión de la "integridad" de esa ..seguridad".
Nos encontramos ante dos intereses reletiv¡mente dlferentes, ante una rel¡ción
entre un mismo suJeto y dos obtetos dlsüntos, y, por lo tanto, ¡nte dos bienes
jurldlcos.
2. I,A SEGURTDADE HIGTENECOMO BrEN JURIDICA
la seguridad e higiene en el trabajo, posee!a calidad de bien jurídico en tanto que
es un inüerés consagrado por la Constitución y el Estatuto de los Trabajadores y
protegido a través del Derecho administrativo-laboral, cuyas nornus lo proclaman,
desa¡rollan su contenido y aseguran su validez mediante un complejo aparato
sancionador, todo ello, particularmente, en la ordenanza General de seguridad e
Higiene en el Trabajo de l97l (l4a).
El ordenamiento jurídico concede al trabajador, cdmo a todo ciudadano en
general, una tutela radiql de su vida e integridad corporal. Pero toda la intervención
que el Estado ha venido realizando normativa y materialmente en la vida laboral a este
respecto,va orienüadano sólo a lograr una especialprotección de estosbienesjuridicos
fundamentales del individuo, sino además de eso, a tutelar un interés, si bien
relacionado con ellos, relativamente independiente; la seguridad del hombre en su
puesto de trabajo.
El trebalador está interessdo no solemente en no sufrlr lesión corporal alguna
provenientede les condiclonesen que preste su trabaJo,sino en algo más, en no est¡r
someüdo a más peligros que aquellos que se¡n estrlctamente inevitables. El peligro no
sólo afecta al trabajador en la medida de que supone una probabilidad objetiva de
lesión de su vida e integridad corporal, sino en cuanto tal probabilidad es captada por
él y ello le causa una pennanente presión psicológica..Se trata no sólo de asegurar al
en "RPS" l2l (1979) p. 199 y ss., con copiosasreferenciasa bibliogralia italiana.
También en
Alemania el propio Ordenamiento asume esta superación del concepto tradicional
de seguridad
e higiene incluyendo entre los peligros que se pretende combatir, los que lo sean para
la salud
psiquica y social, vid. WINTERHAGER, Hum¡nisierung der Arbeitswelt,
Bertín i 975, p. l0 y
ss.
(l4d En Derecho Internacional se contiene tanto
en el "Pacto internacional de derechos
económicos,socialesyculturales"(ló-xII-19ó6,ratificado2T-rv-77,8o830-Iv-77),ensuart.
7, b, como en la "carta Social Europea" (18-X-61, frrmada por España
el 27 Abril 7g,
(ratificadael 29-lV-1980, BOE 26-VI-80) en su
art. 3.
4?
trabajador de que no sufrirá lesión, sino también de que no sufrirá esa situaciÓn de
permanenteprobabilidad de lesión. El ordenamiento concedeal trabajador no sÓloel
derechoa trabajar sin sufrir lesiones,sino también a trabajar sin sentirseinseguro. El
derechoprevencionistapretendealcanzar la seguridad respectoa la vida e integridad
y la "seguridad" respectoa tal "seguridad".
Lo expuesto puede formularse sintéticamente de la forma siguiente: El
Ordenamiento administrativo-laboral protege al trabajador frente a la lesión o puesta
en peligro de su vida, integridad corporal y salud y, además,frente a la lesión de su
propia seguridad en el puesto de trabajo, y esto último, es el contenido propio de la
protección de la seguridade higiene en el ordenamientoadminsitrativo. Ahora bien, la
seguridad en el trabajo entendida en este sentido se configura como bien jurídico
autónomo solamenteen el plano jurídico administrativo, ya que es sólo allí donde se le
protege sancionadoramentecomo tal.
En el plano jurídico penal no gozade tal posición como bien jurídico. Desdeel
punto de vista de la legislación penal vigente, orientada exclusivamente-en este
ámbito- a la protección de la vida, integridad y salud frente a lesión, la seguridaden el
trabajo solamenteinteresa en,cuanto a que (lo) constituyeun deber jurídico que se
imputa a un determinadonúcleo de personasa las que constituye en garantesy (2o)su
contenido configura las normas objetivas de cuidado cuya infracción da lugar a la
responsabilidad criminal, a título de dolo o culpa, por los resultados de muerüe o
lesionesque de tal infracción deriven.
Sin embargó, desdeuna óptica político criminal, la contemplaciónde la seguridad
e higiene como bien jurídico es lo que nos puede permitir establecerlas que hoy son
lagunas de protección penal, y que, como veremos más adelante, se centran en una
desprotección de la salud frente a su menoscabo en la actividad laboral y una falta de la
necesariatutela frente a la puesta en peligro de los bienesjuridicos, vida, integridad
corporal y salud. Es a partir de aqui como podrémos elaborar las propuestas de
reforma para el legislador. Sin perjuicio de regresar sobre los aspectos político
criminales con mayor profundidad (Cap. XII), haremosreferenciaahora a dos facetas
m¿isdel bien juridico seguridade higiene,por una parte, su dimensión colectivay, por
otra, su rango constitucional, cuestionesambas de relevantetranscendenciapenal.
El interés a la seguridad e higiene es mas que un interés .individual. Diversos
factoresobligan a considerarlosobre todo como un interés colectivo( I 5). Por encima
de la categoríade derechb subjetivo, de interés imputado al individuo y sobre el cual
dispone éste plenamente, el reconocimiento jurídico del mismo le configura como
interesy como bien jurídico supraindividualo social,de carácterno disponiblepor el
particular.
Esto es así por dos razones:l-a primera, de caráctermaterial, porque surge,se
defiende y se impone como.interés reivindicado por la clase trabajadora,como
colectivo.
expresiónde la "lucha por el Derecho"de esesujetohistóricoesencialmente
l.a segunda. es una razón juridica: como se verá en el siguiente apartado, el
ordenamientolo incorp<lraen i<rrmade deberdel empresariofrenteal Estado,a través
dc normas declarativasy sancionadorasde derecho necesaricr,como obllgaclÓn
mlnlma no disponiblepor las partesde la relaciónjurídico-laboral.
"irrenunciabilidad"del interqsa la scguricladc higicnc en cl
Ese carácterde
que inf<rrma
trabajono es algo excepcional,
sino un principi<l.iuridicol'undamcntal
(15) Cfi. GONZAI.[r7.()R'l't'.(;4.l,a segurldadt hlglcnc..., cit.. p 225
so
todo el ordenamiento laboral (16). t¿ seguridade higiene en el trabajo, tanto en su
dimensión de derecho atribuido al trabajador, como en la de deber impuüado al
émpresario es un derechoirrenunci¡ble y un deber ineludible, no disponible por las
partes de la relación laboral, ni por pacto entre ambas, ni unilateralmente.
Ese carácter colectivo del bien jurídico que nos ocupa se deriva también de la
dimensión colectivadel peligro que dimana de las condicionesinsegurasde trabajo. Lo
especihcode estepeligro es su "difussibilita", su naturaleza,por lo general,de peligro
"común",
su proyección sobre un grupo de personas, sobre el conjunto de los
trabajadoresde la empresa,del centro de trabajo, etc.
Por último, y esto abunda también en la afirmación de esa naturaleza colectiva, la
seguridad en el trabajo es un bien juridico de rango constitucional. I-a Constitución
Españoladeclaraen su art. 40.2, que "los poderespriblicos... velarán por la seguridad
e higiene en el trabajo". Nótese que la referenciaaquí a la seguridade higiene no se
hace a modo de reconocimiento de derecho, sino de objeto de compromiso del Estado
a promoverlo y gartntizarlo.
' GONZALEZ ORTEGA ha llamado
la atención acerca del hecho de que la
Constitución reconoce por partida doble el derecho a la salud del trabaiador (17).
Efectivamente,el art. 43.1 consagrael interesindividual y colectivo a la salud y, por su
carácter genérico, este reconocimiento del derecho a la salud abarca a todos los
ciudadanos en la totalidad de posiciones y situaciones en que puedan encontrarse y,
por ello, también el ciudadano en tanto que trabajador. con el autor citado
entendemos que la inclusión específicade la seguridad e higiene en el trabajo en el art.
40.2 no es una mera repetición, sino un reforzamiento del compromiso de protección
de la salud en el campo de la seguridad en el trabajo, ün "plus" de protección al
trabajador precisamente frente al interés contrapuesto del empresario, de quien
proviene la generación del riesgo, todo lo cual es una expresión concreta mas del
reconocimiento normativo de las condicionesde desigualdadmaterial del trabajador
asalariado, como sujeto y como clase social deterrüinada, y del merecimiento, en
consecuencia,de una especialy privilegiada protección manifestadaen los arts. 7. 9.
28,35,37 y 40 del texto oonstitucional(18).
Las consecuenciasdel elevado rango de la seguridad e higiene en el orden
jerairquico de bienes jundicos constitucionales son de particular imporüancia también
en el orden penal.
Por una parte, la posición de preferencia dentro del ordenamiento &. bienes
juridicos constitucionaleses determinantea la hora de calificar supuestosde conflicto
de éste con otros intereses,.como,vgr., los de propiedad y líbertad de empresa(19),
(16) Sobre la "irrenunciabilidad" de los derechoslaboralesy la
categoría de "minimas" de las
condiciones laboralesvid. OJEDA AVILES, La renuncia de derechosdel trab*jador, Madrid,
197l ' pág. 43 y passim;CAMPS RUIZ, I¡s principios de norma m{s favorable y de condición
más beneflciosa en l¡s fuentes de Derecho del Trabajo, Madrid 1976, p.57 y ss.
(17) Vid. GONZALEZ ORTEGA, La seguridad y la iigiene
del trabajo en la Constitución,
c i t . ,p . 2 0 9 .2 1 0 y n o l 1 8 .
(18) Sobre el fundamento de la especifica protección del trabajador
en el principio
constitucional de la "igualdad sustancial" v. RODRIGUEZ PIÑERO, El principio de igueldad
y los relaclones laborales, en "RPS" l2l [giD p. 381 y ss. También, sobre la posición del
trabajador y las relacioneslaboralesen la Constitución, v. SAGARDOY BENGOECHEA, L¡s
rel¡cloneslaboralesen l¡ constitución, en "Libre Empresa",no. 8, sept.-oct.197g,p. ó I a I 30.
(19) Vid. GONZALEZ ORTEGA, ob. cit., p. 225 y s.
(20) Vid. T.S. 2l-ll-74; 9-V-75;ar. 1957;30-VI-76.C.L. 920: l'l-l-:.:..
Ar.32.
5l
para reelaborarcriterios acercade la adecuaciónsocial de las conductasque afectana
la seguridade higiene en el trabajo, etc,
Por otra parte, ha de tomarse en consideraciónel significado político jurídico del
"velar por la seguridade higiene"
mandato constitucional a los Poderespúblicos de
(art. 40.2)l tanto este concreto mandato como el conjunto de los contenidos en el
capítulo III del Titulo I de la Constitución ("De los principios rectoresde la politica
social y económica") han de interpretarseconforme a lo establecidopor el art. 5J.3,
"El reconocimiento, el respeto y la protección de los principios reconocidosen el
Capitulo III, informará la legislaciónpositiva, la prácticajudicial, y la actuaciónde los
poderespúblicos".
A nuestro modo de ver, de ta proyección del art. 53.3 sobre la seguridade higiene
en el trabajo resulta,por una parte, el deber de los poderespúblicos. el Gobierno y la
de
Administración, de actuar más enérgicay eficazmenteen el ámbito de la inspección
'Irabajo)
y
(reforzamiento
de
la
Inspección
de
funcional
las condicionesde seguridad
de la actividad sancionadoraque les es propia. Por otra parte. el legislador queda
también vinculado a informar la legislaciónpositiva con esteprincipio de seguridade
higiene. En este sentido no sólo le corresponde desarrollar una mayor tutela
normativa, sino que queda obligado a tomar en cuenta la posible conveniencia y
pecesidadde una mayor tutela sancionadoray la incorporación de una tutela penal de
la seguridade higiene.
Correspondepor su partea los'Iribunales.en baseal art. 53.3,el incorporara sus
criterios interpretativos la valoración constitucional de la seguridad e higiene como
bien jurídico de carácter fundamental, valoración que ha de afectar particularmentea
los'fribunales penales.En estesentidoes de destacarel que la jurisprudencia penal ha
puesto de manifiesto en diversasocasionessu consideraciónde la seguridade higiene
como bien jurídico. Ahora bien, habida cuenta que en el Derecho penal vigente no
encuentra protección especifica,sino en tanto que se produzcán muerte o lesiones.la
consideración que los Tribunales han hecho del bien jurídico en cuestión sólo ha
tenido incidencia en el ámbito de la valoración de los deberesobjetivos de cuidado
exigidosen la vida laboral.(20)
Por último, la norma fundamental rectora hoy del orden laboral, el Estatuto de
"En
los Trabajadores,consagraa la seguridade higienecomo derechodel trabajador:
la relación de trabajo, los trabajadorestienen derecho ... a su integridad fisica y a una
adecuadapolitica de seguridade higiene" (art. 4 dos, d), principio que desarrollaen el
arL. 19: "El trabajador, en la prestación de sus servicios, tendrá derecho a una
protección efic,azen materia de seguridade higiene".
En ambos preceptos se conhgura a la seguridad e higiene como derecho del
trabajador e, implicitamente,como deberjurídico del empresario.en la medidaen que
este derecho se contempla (art. 4, dos) como directa e inmediatamentederivado del
contrato de trabajo (21).
3. NATURALEZAY FUNDAMENTO DEL DEBERDE
SEGURIDADEN EL TRABAJO
Ni en la doctrina laboral ni en la penal hay unanimidad en la determinaciónde la
naturalezay fundamento del deber de seguridaden el trabajo. Particular confusión se
(21) Así ALONSO OLEA: "La reciprocidad intrinseca del contrato de trabajo hace que estos
52
produce entre los penalistas, quienes abordan la cuestión en el marco de
la
sistematización de las fuentes del deber jurídico de actuar que fundame nta la
responsabilidadcriminal por omisión.
Por 1oque a la doctrina laboralista respecta,pareceser hoy el criterio dominante el
de considerar a la seguridad en el trabajo como un deber derivado tanto de la ley como
del contrato y, por tanto, con una naturalezajurídico-pública y privada. (16).
l-a naturaleza jurídico privada del deber de seguridad no viene expresamenre
definida en nuestro ordenamiento positivo. El derecho español del trabajo carecede un
precepto como el contenido en el código civil italiano por el que se declare como
principio general el que "el empresarioeslá obligado en el ejercicio de la empresa,a
adoptar las medidas que según la particularidad del trabajo, la experiencia y la tecnica
sean necesariaspara tutelar la integridad fisica y la personalidad moral de los
trabajadores"(art. 2087 c.c). No obsta esto, sin embargo, para que la doctrina estime
que el deber de seguridad es uno de los deberes elementalesque surgen para el
empresario del contrato de trabajo, constituyéndose además como parte integrante de
su contenido, si bien, las opiniones son disparesa la hora de determinar exactamenteel
fundamento de tal debdr, radicando para unos en el marco mris amplio del deber de
protección que al empresario incumbe respecto det trabajador (l 7), y para otros, en el
hecho de que el empresariogoza del.poder de control sobre el lugar y las condiciones
en que se presta el trabajo (18).
la naturaleza jurídico pública del deber de seguridad se deriva de la progresiva
intervención del Estado en la relación laboral, quien, considerando a la seguridad en el
trabajo como un interes de alto valor individual y social, lo asume como interes propio
y lo consagraen una amplia normativa administrativa, que asegurapor vía de
sanción
del mismo caracter(19).
Esta doble naturaleza juridica, privada y pública, plantea especialesproblemas
para la determinación de las responsabilidades,y condiciones de su exigencia, que
surgen del incumplimiento en uno u otro orden y, particularmente en el contractual.
Por lo que respec¿aa la consideracion del problema desde el punto de vista
jurídico penal interesa un análisis más profundo del fundamentq
del deber de
seguridad. En primer lugar, porque el deber de seguridad es esencialmente deber de
cuidado, y la infracción del deber de cuidado que da lugar a la producción de un
resultado tipico fundamenta la exigencia de responsabilidad criminal por imprudencia.
En segundo lugar, porque el deber de seguridad,al ser imputado a un sujeto situa a
esteen posición de garantede la integridad de bienesjurídicosajenos,es decir, imponé
una obligación de impedir la producción de determinadosresultados,una obligación,
en consecuencia,de actuar, cuyo incumplimiento hace equiparar la conducta de quien
no ha impedido el resultadoa la activa producción del mismo (comisión por omisión).
derechosseanotras tantas obligacionesdel empresario", El f,statuto de tos trabaJadores,texto
y comentarlo breve, Madrid 1980, p. 36.
( I 6) sobre ésto véasela única monografia española:FERNANDEZ
MARcos, La seguridad y
la higiene en el trebejo como obligación contractu¡l y como deber público, Madrid 1975,
passim. con expresa referencia al título de esta obra, y en el mismo sentido,
ALoNSo oLEA
(El Est¡tuto de los TrabaJadores.Texto y comentario breve,
Madrid 19g0, p. 77), con relación
al articulo 19 del Estatuto y al 40,2 de la Constitución.
( I 7) cfr. ALoNSo GARCIA, curso de Derecho rlel trabajo.
Barcelona 1975, p. 509-5I 0.
(18) Cfr. ALONSO OLEA, Derecho del TrabaJo, Madrid 19'16,p.
t2l y 122.
(19) Cfr. FERNANDEZ MARCOS, ob. cit., p. 126-12j.
53
La doctrina penal apenasse ha ocupado del fundamento del deberde seguridaden
el trabajo más que en relación con el problema de la comisión por omisión, e incluso
aquí sin profundizar en ello. Por lo demás, los autores manifiestan posicionesbien
contrapuestas,acudiendo üantoa la ley" como al contrato, como a la ingerenciapara
fundamentar el deber de actuar.
MEZGER Y NAGLER estimabanque se trata de un deberjurídico derivado de la
(20).
ley
BÓEHM, por el contrario, considera que, a pesar de que las relaciones
contractualeslaboraleseslánreguladaspor la ley, la posiciónjurídica del empresarioes
asumida yoluntariamente a través del contrato. El acento fundamental recae en esa
voluntaria asunción de la obligación y no en una prescripción legal, siendo
precisamenteesaposición contractual libremente asumida la que permite establecerlos
contornosdel deberde seguridad(21).
No fattan tampoco quienes,al menos para buena parte del ejerciciode empresay,
en particular, para los trabajos singularmente peligrosos,entienden que el deber de
"ingerencia', del peligrosoactuar precedente
seguridadsurgecomo consecuenciade la
poner
industrial peligrosa,situándoseasi en
la
instalación
marcha
del empresarioal
en
posición de garante respectode la integridad de los bienesjuridicos afectados(22). .
I-as posicionesde los autores mencionadosno son acertadas.En primer lugar,
porque se limitan al intento de establecerel fundamento de un deberjurídico de actuar
cuyo incumplimiento -conducta omisiva- permite imputar la lesión de un bien
juridico a determinadaspersonas,y lo que a nosotros nos interesa es estableceren'
general el fundamento que permita imputar los resultados lesivos de cualquier tipo de
conducta, es decir, tanto de una conducta activa de directa producción de la lesión de
un bien jurídico, como de una conducta consistenteen la omisión de un determinado'
actuar que no impide la producción efectiva de un resultado que se deriva de uh
procesocausal,el cual puedetener su origen directo en el propio actuar del sujeto,bien.
tiene en éste un origen sólo mediato, o, por último, no tiene con él relación causal
directa ni indirecta pero sí se encuentran ambos en una relación de seguridad o
protección jurídicamente relevante.
En segundo lugar, el enfoque de los autores citados no es tampoco satisfactorio
dentro mismo del campo de la comisión por omisión, pues, se atienen a los criterios
meramenteformales de la clasificaciónclásicade las fuentesde los deberesjurídicos de
actuar, lo cual favorece aqui, como en otros ámbitos de la problemática de la conducta
omisiva, el desenfoquede los problemasy, en consecuencia,las conclusioneserróneas
(23). Sin perjuicio de un análisis más detallado en el momento de ocuparnos de las
condicionesobjetivasde imputación, podemoshacer ahora las precisionesque siguen.
La fundamentación del deber de seguridad en la ley o en el contrato puede ser
considerada suficiente a efectos de las responsabilidades de carácter civil o
(20) En particulardel par. 618 BGB. Cfr. MEZGER Y NAGLER en el Leipziger Kommentar,
ed. 1954, en introducción 2, b, I, 3u.
(21) Cfr. BÓEHM, Die Rechtspflichtenzum Handeln bei den unechten Unterlassungsdelikten, Tesis, Franfurt I 957, p.79-80. No parececorrecto, por otra parte, el hablar en el casodel
empresario de "freiwillige úbernahme" de la obligación de seguridad,habida cuenta de que esta
tiene un catácter necesario, de condición irrenunciable, y quien contrata a un trabajador la
asume forzosamente.
QD Cfr, KIENAPFEL, Aktuelle Probleme der unechten Unterlassungsdelikte, en
"Strafrechtliche
Problemeder Gegenwart", v. II, Viena 1974, p. I16.
(23) Vid. JESCHECK.Lehrbuch,3". ed.. p. 504.
54
administrativo de las personasa quienesse impute. I-a responsabilidadcriminal es,sin
embargo, relativamenteindependientede las fundamentacionesformales del deber de
seguridad.El deberde seguridaddel que haya de derivarseresponsabilidadcriminal ha
de estar sólidamente asentado en posiciones materiales a las que el ordenamiento
jurídico otorgue relevancia(24).
l-a problemática del fundamento material y de la naturaleza del deber de
seguridad e higiene en el trabajo constituye un tema central de esta 'fesis, y nos
ocupamos ampliamente del mismo en el capítulo vI, al analizar el fundamento del
deberde cuidado del empresarioy de su deber de garante,por lo cual nos remitimos a
lo que en ese lugar exponemos.
No obsüante,podemos adelantarsintéticamentelo que en el mencionadocapitulo
se concluye: El deber de seguridad en el trabajo del empresario encuentra su
fundamento material en el hecho de la cre¡cién del riesgo para los trabajadorescon la
apertura de la empresa y en la titularidad del empresario de un poder fáctico y
iurldico de disposición sobre los procesosy organización material de la empresa y
sobre las personas que en ella participan (poder de dirección), las cuales se
encuentran respectode aquél en una posición de dependencia.
Sobre esta base material, y precisamentepor ello, el legislador formula en las
normas legalesel deber de seguridad.El denominado fundamento legal del deber de
seguridadno es,por lo tanto, más que expresiónde esefundamento material, primario
y determinante.
La toma en consideraciónde estefundamento material no es necesariasolamente
para completar la comprensión de la estructura lógico-jurídica del deber de seguridad,
sino también, y sobre todo, porque así nos acercamosa las basesque pueden definir
los limites y contenido concreto del deber de seguridad de las personasen quienes
recae.
4. FUENTESLEGALESDEL DEBERDE SEGURIDAD
En el Derecho Español vigente hasta la promulgación de la Constitución y del
Estatuto de los Trabajadores,a diferencia de otros países(34), ni el Código civil ni las
leyes-en el sentido de leyes formales- laboralescontenian un preceptoconcreto que
establecierael deber de seguridad e higiene en el trabajo con carácter general. El deber
de seguridadderivaba de lo dispuestoen un dispersosistemade normas tanto de rango
legal, como, sobre todo, reglamentario,y que, por lo general,se limitan, cada una de
ellas, a regular aspectosconcretosde la seguridade higiene,y, en ocasiones,en forma
sólo indirecta.
Hoy, junto con la Constitución y el Estatuto de los Trabajadores,las disposiciones
legales en las que se fundamenta el deber de seguridad y, a la vez, se defrne su
contenido son las siguientes:
L El cuerpo normativo básico en materia de seguridad se encuentra en la
Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el trabajo (OSH) de 9 de marzo de
I 97 l, cuyas disposicionesrigen todo tipo de trabajo y afectan a la generalidadde los
Q$ Cfr. S'IRATENWERTH,StafrechtAllgemeinerTeil, I, 2a. ed.,Cotonia.Berlin...1976.
nota995.
(34) V. gr. el art. 2087del Códigocivil italiano,y el par 6l't del alemán.
55
trabajadores.Esta ordenanzase divide en tres partes,fundamentales.En la primera se
declaran los deberesy derechosen materia de seguridadde los distintos sujetosde la
actividad laboral (art. I a l2). La segunda,parte sustantiva,la más amplia y detallada
(art. 13 a l5l), establecelas condiciones generalesde todo centro de trabajo y los
mecanismosy medidasde protección en todos ellos. Se trata de cuestionespuramente
tr3cnicascuyo desarrollo careceahora de interes(35). I-a tercera y última parte, sobre
y sancionescontienetodo el aparatosancionadoradministrativo que
responsabilidades
será analizadomás adelante.I-o que en estelugar interesadestacares el párrafo 2" del
art.7, en el que se contienela formulación legal más precisade la esenciadel deberde
"adoptar
seguridad, estableciendocotno obligación general del empresario la de
cuantas medidas fueran necesariasen orden a la más perfecta organización y plena
ehcacia de la debida prevención de los'riesgos que pueden afectar a la vida, la
integridad y salud de los trabajadoresal sen'icio de la empresa".
2. Carácter general poseen también las normas sobre trabajo de mujeres y
menores,que se contienenfundamentalmenteen el Decretode26 dejulio de 1957,'
completado en otras normas generales y particulares (36). Estas disposiciones que
condicionan y regulan la prestación laboral de estossujetos merecedoresde especial
protección, tienen un caráctereminentementepreventivo, de seguridade higiene(37),
si bien, en un segundo plano eslá presente una ftnalidad de tutela moral,
particularmente respectoa los menores.En estanormativa se distinguen, sobre todo,
las prohibiciones a ambos tipos de personas para desempeñar determinadas
astividadeslaborales,que en unos casosson absolutasy, en otros, graduablesen cada
supuestoconcreto por la autoridad laboral.
3. Normas de seguridad e higiene en el trabajo vienen contenidas en otras
disposicioneslegalesque, sin embargo, no están directamente orientadas a ello. Asi,
por ejemplo, y fundamentalmente, ta l-ey de jornada nráxima (38)' en la cual se
establecenlos límites a lajornada de trabajo para garantizarante todo el descansodel
trabajador, pero también la seguridaddel mismo, habida cuenta de la influencia que la
duración de la jornada laboral, los ritmos y las pausastienen tanto para la salud del
trabajador como para la creación e incremento de los riesgos, lo cual se pone de
maniliesto en el hecho de que es en las últimas horas de la jornada laboral, y
particularmente en las horas "extras", cuando proporcionalmentese producen mayor
número de accidentes(39).
Normas de seguridaden estesentido se contienen en otras disposiciones,v' gr' la
Ley de descansodominical de 13-7-1940,o las Ordenanzasparticulares para ramas
concretas de la actividad laboral. De excepcional transcendencia son las normas
relativas a trabajos a destajoy a ritmos de producción, cuya infracción -o arbitraria
elaboración- es con tanta frecuencia causa de accidente de trabajo o enfermedad
profesional.
4. Normas de seguridad se recogen también en disposiciones relativas a
determlnadostrabajos y a sus riesgosespecíficos,v. gr., el Reglamentode seguridade
higiene del trabajo en la Construcción (20-5-195D, el Reglamento de seguridad,
(35) Vid. directamente en la ordenanza los arts. citados y FERNANDEZ MARCOS' La
seguridady la higiene, cit. p. 148 ss.
(36) Vid. referenciade su contenidoen FERNANDEZ MARCOS, ob. cit.. l6l y ss.
(37) Cfr. ALONSO GARCIA, Curso de Derecho del Trabaio, cit. p. 267 y 630.
(38) FERNANDEZ MARCOS, ob. cit., p. 168 ss.
(39) Vid. aquí, supra capitulo I, nota 21.
5ó
higiene y bienestarde los estibadoresportuarios (6-2-1971).Rto. de seguridaden
cajonesde aire comprimido(20-l-1956),Ley de minasQl-l-1973) y Rro. de policia
minera, normativarelativaa la energíaeléctrica(O.M. 23-2-1949.4-l-1961
. 20-91 9 7 3 .e t c . )( 4 0 ) .
5. Como fuenteslegales,en sentidoamplio. del deberde seguridady de definición
de su contenidoson de mencionartambiénlos Convenioscolectivosy los Reglamentos
de régimeninterior de las empresas.Su carácterpaccionadono obsta para que. una
vez homologadospor la Administración laboral. revistan carácterjuridico público
ut).
5. EL EMPRESARIOCOMO SUJETODE IMPUTACION DEL
DEBERDE SEGURIDAD
El sujeto directo de imputación de los deberesjurídico laboralesen general,y de la
responsabilidad dimanante de su incumplimiento es, ante todo, el empresario,
entendido como individuo o persona jurídica propietaria o contratista de la obra,
explotación,industria o servicio donde se prestael trabajo42). En el mismo sentido.el
deber concreto de seguridaden el trabajo recaetambién sobre el empresario.Las leyes
prevencionistasfundamentalescontenían, hasta la de 1944, una declaraciónexpresa
en estesentido. Así el art. 53 del Reglamentoque desarrollabala ley de Accidentesde
1900 imponía expresamentea los "patronos" el deber de emplear en las fábricas, los
talferesy obras todas las medidasposibles para la seguridad de sus operarios. El art.
246, I del código del trabajo de 1926declarabaque "los patronos ... tienen el deberde
emplear todas las medidasposiblesde seguridade higieneen beneficiode sus obreros".
Sin embargo la Ley de contrato de trabajo de 1944carecede un preceptode estetenor.
No obstante,las numerosasdisposicionesque regulan toda la materia prevencionista
permiten considerar la imputación del deber de seguridad al empresario como
principio fundamental del Ordenamiento jurídico laboral (43).
I'a' vigente o.s.H. se manifiestaen este sentido en su art. 7, no I y 2, declarando
"obligación general
del empresario"el cumplimiento de las disposicionesen materia dé
seguridad e higiene en el trabajo.
Por el contrario, sobre el trabajador no recae deber especíhcode seguridad
correlativo al del empresario(44). La propia O.S.H. mantiene el incumplimiento por el
ttabaiador de la normativa de seguridad dentro del ámbito privado del contrato y del
poder disciplinario de él derivado. Asi el precepto de esta ordenanza (art. I l),
declarador de las obligaciones del trabajador, limita éstasa cooperar en la prevención,
cumpliendo lo establecido en ella y disposicionescomplementarias, así como las
(40) Vid. más amplia referenciaen FERNANDEZ MARCOS, ob. cit.. p. 188 ss.
(41) Cfr. ALONSO OLEA, La revolución lndustrial y ta emergencia del Derecho del trabaJo,
en "Rev. de'frabajo" 1970.p. 43.
(42) Art' 5 L.C.T.. vid. MONTOYA MELGAR, La responsabilidaddel empresarlofrente a la
Administración de trabajo, en "Rev. Admon. Pública" 52 (1967\ p. 156-7.
(43) Asi, FERNANDEZ MARCOS. t a seguriCady ta higiene,cit., p. 87 ss; AI_ONSO
OLEA,
Derechodel trabajo, 1976,p. l24. El 'fribunal Supremoestimaigualmenteque la "efectividad
de la seguridad laboral queda imputada, en primer lugar, a la empresa(TS. ó", 4-7-?3,9-3-6g,
l 8-4-72).
@41v¡d. SMURAGLIA. La sicurezadel lavoro e l¡ sua tutel¡ penlle, l a ed.. Milan 1964,p. s6
ss. y 9l ss.
57
órdenese instruccionesque a talesefectoslesseandadaspor sussuperiores.El art. | 59
establece.
por su parte.como instanciasancionadorade las infraccionesdel trabajador.
al propio empresarioen ejercicio de su potestad disciplinaria.Sólo en supuestos
"acción
excepcionales
de
u omisión" inexcusabledel trabajadorque produzcariesgoso
peligrosque afectena su vida. salud.integridadfisicao a la de terceraspersonas"prevé
la imposiciónde una multa por la lnspecciónde'frabajo (art. 160).Esto.sin embargo,
no invalida la consideraciónjuridico privada de las obligacionesdel trabajador
respectoa la seguridade higiene.l-a escasaentidadde la cuantiade la sanciónposible
(de 100 a 5.000 pts.)que contrastacon el rigor de las sancionesa imponer por el
empresarioen el uso de su poder disciplinario.que puede llegar a suspensiónde
empleo y sueldo hasta dos meses. o al despido. evidencia esta consideración
fuudamentalmentejuridico privada de las obligacionesdel trabajadoren materia de
seguridad(45).
Esta imputación unilateraldel deberjuridico público de seguridadal empresario
encuentrasu fundamentomanterialen el hechode que sólo él es el titular del poderde
dirección y organizacióndel centro de trabajo. del procesoy los instrumentosde
trabajo y de las condicionesen que se presta el mismo. Del poder exclusivo del
empresariode controlarel centrode trabajo.susinstalaciones
e instrumentos.derivael
deberde eliminar. reducir al minimo estrictamentecompatiblecon la clasede trabajo
de que se trate y conforme a los criteriosde nuestracivilizacióny cultura y los medios
tecnológicosque hoy se ofrecen.las condicionespeligrosaspara los bienesjurídicos
fundamentalesdel trabajador. A ésto se añade el que es el empresarioquien en
principio dispone.o debedisponer,de la preparacióntécnicapara valorar los riesgosy
peligrosy cuidar las condicionese instrumentosde trabajo para evitarlos(46).
El hecho de que del poder de dirección y organizaciónsea el fundamento de la
imputación del empresariodel deberde seguridadexige una superacióndel concepto
de empresario"strictu sensu". ofrecido al principio en la fórmula de "individuo o
personajuridica propietariao contratista".Si esteconceptopodría sernosválido (47)
cuando la empresaes de reducidasdimensionesmaterialesy humanas.se manifiesta
del todo insuficienteen cuanto la naturalezade la explotaciónexige una más amplia
división del trabajo.una organizaciónmáscomplejade la direcciónde la empresay del
trabajo. En la medida en que ésto es asi, apareceuna cadena de personasque,
partiendodel empresario"strictu sensu".se extiendea muchasotras que quedana él
unidas por la especialcualidadde actuar por orden. en representación
y beneficiode
aqué1.La extensióndel ámbito personalde los portadoresdel poder de direccióndel
empresarioexige una extensióndel concepto.de empresario(48) o. más bien, una
ampliacióndel circulo personalde sujetosa los que el ordenamientojurídico imputa el
deber de seguridad.
I-a extensión del círculo de personassobre quienesrecaeel deber de seguridades
paralelaa la traslacióndel poderde direccióndel empresarioa otras personas.Por ello,
( 4 5 ) E n e s t es e n t i d oF E R N A \ . . D E Z\ I A R C O S .o b . c i t l 4 2 . l 4 l .
(46)Cfr. AI-ONSOOI-EA. Derechodel Trabajo,\ladrid 1976.p. l2l: l\lON IOYA l\lELGAR.
La responsabilidaddel empresario,cit.. p. l8-.1.
{47) Suscitaseriascriticasen la doctrinalaboral.vid. AI-ONSOOI-EA. Derechodel trabajo,
1 9 7 6 .p . t t 6 - t i 7
(48) Abandonodel conccptoiur¡dicopor el conceptosociologico
o economico.vid. '\I-ONSO
Ol.EA. Derechodel trabajo, 1976.p. tt5-1i6.
58
debemosconstruirel marco teóricode sujetosobligadossobreel correspondiente
a los
titularesdel poder de dirección.
En esteorden hemosde distinguir,con MON'IOYA MELGAR (49) los siguientes
supuestosi
a) El empresario ejercita personal y directamenteel poder de dirección.
b) El poder de dirección es ejercidopor un director, por cuenta del empresario.Se
trata, en primer lugar, de supuestosen los que el empresarioes una persona
fisica, pero por alguna razón, frecuentementepor que carece de la aptitud
profesional para ejercerla dirección de la empresa,delegael poder para ello en
otra persona. En segundo lugar, la disociación entre titularidad del poder de
dirección y su ejercicio se produce necesariamentesiempre que el empresario
es una personajuridica. En las sociedadesmercantiles,si bien son ellos mismos
fos titulares del poder de dirección, este sólo puede fáctica y juridicamente
ejercitarsea través de sus órganos gestores.Pero más allá de la existenciade
talesórganos,la necesidadde una gestióndirecta de la empresay de concentrar
las atribucionesde mando en una persona física dotada de alta especialización
y de cualidadesde mando, imponen la hgura del "Director general", el cual va
a realizar todas las funciones directivas en la empresa(50). De esta forma, el
empresario -y. en el empresario social, los órganos gestores- viene a
conftgurarsecomo titular de un poder de supremo y último control que ejerce
funciones fiscalizadorassobre el Director general(5 I ). No se llega a un corte
total entre titularidad del poder de la dirección y ejercicio del mismo, pues el
empresarioes libre en todo momento de fiscalizar la actuación del director de
empresa,y este debe actuar según las normas impartidas por el empresario
(52). Por ello, el deber de seguridaddel empresario no se transmite de forma
absolutaal Director general,sino que le incumbe hastadonde alcancesu deber
de fiscalizacióndel actuar del Director general.
c) El poder de dirección es ejercido por delegadosasalariadosal servicio del
empresario.En este supuestose sitúa el llamado "personal directivo", que se
caracterizapor disponer de un poder autónomo y de carácter general; sus
competenciasvienen predeterminadas-a vecescon gran rigor- y se encuentra
sometido a un control jerárquico muy estrecho,cada vez mayor según se va
descendiendoen la categoriade funciones realizadas.En orden a una mayor
precisión conceptual podemos distinguir dentro de este personal directivo: a)
trabajadoresen funciones de alta dirección, b) trabajadorescon funciones de
dirección media ("gerentes intermedios"). y c) trabajadorescon funciones de
dirección inferior ("supervisoresde primera línea") (53).
En la misma medida en que a cada uno de estos niveles corresponde un
determinadoámbito en el ejercicio del poder de dirección, les correspondetambién un
y, en particular, de la obligación de seguridad.Es preciso
ámbito de responsabilidades
tener en cuenta, que estas formas de ejercicio del poder de dirección no son
(49) Vid. MONTOYA MEI-GAR. El poderde direccióndel empresario,cit.. p. 198 y ss.
(50) Vid. MON'IOYA MEI-GAR. ob. cit.. p. 204.
(51) Cfr. MON'IOYA MELGAR. ob. cit., p. 205.
(52) Cfr. MONIOYA MEI-CAR" ob. cit., p. 208.
(53) Cfr. MON'IOYA MELGAR. El poderde dirección,cit.. p. 208 y 210.
59
excluyentes, sino que, normalmente, se presentan simultáneamenteen la empresa.
Tampoco son funciones secantes sino que lo menor se inserta en lo mayor,
atribuyéndose a los niveles superiores una función de control y supervisión de las
condicionesy modo de ejercicio de la función realizadapor los inferiores, de tal forma,
que si a los subalternos no se les transrniten las responsabilidadesexclusivas de los
superiores, a éstos sí se les puede transmitir las responsabilidadesde los primeros,
estableciéndoseasí un sistemade concurrenciasy exclusionesde responsabilidad.
El carácter funcional que se atribuye al ejercicio del poder de dirección del
empresario, y, en consecuencia,del deber de seguridad, se pone de relieve en el
mecanismode sancionesadministrativas.La autoridad administrativa sancionaal jele
de empresa,al director, al gerente, etc., en atención a la trascendenciasocial de las
funcionesque éstosasumen(54).
Las normas especíhcasde seguridade higiene en el trabajo recogenexpresamente
estatraslación de funciones y responsabilidades.Así por ejemplo, la O.S.H. que en su
articulo l0 impone al "personal directivo, técnico y mandos intermedios" de las
empresas,dentro de sus respectivascompetencias,el deber de cumplir personalmente
y hacer cumplir al personal a sus órdenestodas las normas de seguridaden el trabajo
(55). A la vez declara en su art. 152 la responsabilidadadministrativa de todas estas
personaspor las infraccionescometirlasen la materia, estableciendosu compatibilidad
con la de los empresarios(art. 154).
En otras disposicioneslegalesse utiliza diferente terminologia para establecerlos
sujetos responsables.Así, p. ej., el Decreto de 5 de enero de 1939 hablaba de
"empresarios, jefes
o encargados". I¿s Ordenanzas para trabajos en particular
adecuanla terminologia a la de cadauno de éstos,v. gr., el Reglamentode trabajo en la
construcción y obras públicas, de ll de abril de 1946: "Director de obra, Jefe de
servicio, Encargado general, etc.".
[¿ doctrina laboral estima que los términos empleados por las distintas
ordenanzasson solamenteun punto de partida para conocery delimitar a los deudores
de seguridad, pues son figuras que adolecen de ambigüedad y contornos muy
imprecisos, dependiendo por lo general la definición de quÉnes ostentan tales
condiciones, del caso concreto, de circunstanciasy factores de hecho y, particularmente. de los poderes o facultades que el personal de la empresa tenga delegados del
titular (57).
Se trata, por tanto, de una cuestión práctica, de hecho, de determinar en el caso
concreto quién ejerce de facto la dirección del trabajo, y a cuyos efectos las
denominacionesreglamentariaso las atribuciones formales en las normas internas de
organización de la empresa son solamente un criterio de investigación para los
tribunales, lo cual constituye un principio ampliamente reconocido por la
jurisprudencia (59).
El poder normativo de lo fáctico tiene precisamenteparticular reconocimientoen
el derecholaboral, y por ejemplo, para la determinaciénde quién es el jefe de empresa
a efectos laborales: hasta 196l el deber y la competencia para elaborar los
(54) Cfr. MON'IOYA MELGAR, ob. cit., p. 239.
(55) A la vez que reconocea éstoslas facultadesgeneralesy particulares para cumplir con este
deber. por ej., las de suspendero paralizar los trabajos, en no. 3.
(57) Cfr. FERNANDEZ MARCOS, La seguridady la hlgiene, cit. p. 143 y ss.
(59) Véaseinfra. p. ló9 y ss.
óo
Reglamentosde régimen interior correspondia al "Jefe de empresa". La cuestión de
quién debia ser considerado como tal se resolvía legalmente por el criterio de "l-a
persona que de hecho ostentela Jefatura de la empresa" (58).
Mayores precisionessobre todo ésto ofrecemosal analizar en concreto los suietos
a los que se imputa el deber de seguridaden el trabajo (59).
6. EL DEBERDE SEGURIDADY OTROSSUJETOSESPECIALES
EN EL SENODE LA EMPRESAO EN CONEXION CON ELLA
I-a imputación del deber de seguridad,incuestionadaen principio en relación al
empresarioy sus encargados,se discute respectode determinadossujetos.Algunos de
estossujetosse encuentrandentro de la misma empresa,v. gr., los componentesde los
comites de seguridad e higiene, los vigilantes de seguridad y los encargados de
seguridad. Otros, se hallan al margen de la propia relación laboral, como los
fabricantes, vendedoresy arrendadores de máquinas y aparatos adquiridos por el
empresario laboral y utilizados en sus centros de trabajo.
A. Comités de seguridad e higiene y Vigilantes de seguridad.
El Decreto 43211971, de ll de marzo, que modificaba la normativa anterior,
establecela obligatoriedadde constituir los Comités en todas las empresasde más de
100 trabajadoresy en las que, sin alcanzarestacifra, acuerdeel Ministerio de Jrabajo,
en atención a la especialpeligrosidadde las actividadesque realicen.Por otra parte, las
empresasno contempl'adasen lo anterior, y que empleen5 o más trabajadores,han de
designarun Vigilante de seguridad(59 bis). Setrata en ambos casosde institucionesde
participación de los trabajadores en la empresa, en exclusiva relación aqui con la
materia de seguridad e higiene. De las diversas funciones que la ley les señala(60),
destacaremos solamente lo más esencial: Comités y Vigilantes eslán llamados a
colaborar conel empresarioen orden al mantenimientoy mejora de las condicionesde
seguridad en el trabajo, a traves, fundamentalmente, de una acción informativa sobre
los trabajadoresy la fiscalización del estado de la seguridad, a efectos de poner en
conocimiento del empresario las deficienciasy peligros detectadosy proponerle las
medidas que considerensean necesariaspara evitarlos.
I-os componentesdel Comité y los Vigilantes no poseenpor su condición de tales
poderesde decisión para tomar las medidasde seguridad,incluso en los supuestosen
que éstasseannecesarias(6 I ). Su función se agota en el mero coadyuvar al empresario
en el cumplimiento por estede su deber de seguridad,suministrándole información y
asesorandoa los trabajadores.
Por parte empresarial se ha pretendido en ocasiones descargarsede responsabilidad por accidentes,imputando a estossujetosla omisión de las medidasde seguridado
(58) Cfr. ALONSO GARCIA. Curso de Derecho del trabajo, Barcelona1975, p.274.
(59) VéaseCapituloVll, D.. p. 300.
(59 bis)Sobretodo éstov. FERNANDEZ MARCOS, La seguridade higieneen el trabajo' cit..
p. 210y ss.
(60) Vid. en la OSH, arts. 8 y 9, respectivamente.
(61) Cfr. FERNANDEZ MARCOS.ob. cit.. p. 219.
ól
de la información acercade las situacionesde riesgo. La jurisprudencia penal ha sido
tajante: "la existenciade tales institucionesno revela en absoluto del cumplimiento de
sus deberesa... los responsables
de las obras..." {ó2).Las condenasque se han dictado
contra vigilantesde seguridadse han fundamentadoclaramenteno en su condición de
tales, sino en que a la calidad de vigilantes se sumaba otra condición laboral que
implicaba la disposición de poderesde mando o dirección (63).
La decisiónsobre la responsabilidadde las personasque sean miembros de los
Corhités o Vigilantes de seguridad depende exclusivamente de la esfera de
competenciasy atribuciones de que dispongan por otros conceptos y no de que
ostenten tales cargos.
B. Encargados o responsables de seguridad.
Al margen de las hguras anteriores, es cada vez más frecuente el que por la
dirección de las empresasse encarguea determinadaspersonasde los problemasde la
seguridaden el trabajo en la misma. Se habla en estoscasosde ingenierosde seguridad,
jefes de seguridad,etc. El problema de la responsabilidadde estaspersonasha sido
discutido sobre todo allí donde este tipo de funciones se hallan legislativamente
e
institucionalizadas,p. ej., Atemania ("Betriebs und Sicherheitsingenieuregesetz")
Italia ("Addetti alla sicurezza").La conclusión a que en ambos paisesse llega consiste
en relativizar la eficacia de las calihcacionesformales que de tales funciones pueda
hacerse,y atender,por el contrario, a las competenciasy funciones que en concretose
hayan asignado a una persona determinada. SMURAGLIA entiende que han de
distinguirse dos supuestosbásicos, el encargo a una persona para que estudie los
probfemasde seguridadde la empresay ofrezcasolucionesa la dirección de la misma,
y el encargo a una persona para que vigile y estudie las condicionesde seguridaden
que se presta el trabajo, con atribución concreta de poder directivo de disposición e
intervención directa, incluyendo particularmente la facultad de suspender el trabajo
peligroso(64). Sólo a estosúltimos puedeconsiderárselescomo deudoresde seguridad
cuyo incumplimiento pueda dar lugar a responsabilidadcriminal. Se trata en esencia
de un problema de delegación de poderes, cuyas condiciones de validez y efectos
trataremos al resolver esta cuestión genera!(65).
( 6 2 )C f r . S . ' r S , 2 ó - l l - 1 9 7 5 .
(63) Vid. 'I.S. 3l-l-1972, el condenadoera, a la vez, encargadode la obra y vigilantede
seguridad.Sin embargo. la S. de l8-Xl-78. C.L.966, imputa el resultadotanto al encargado
como al vigilante de seguridad.en basea que el primero no coloca la escalerade seguridad y a
que el segundono "exige" su colocación.l-a decisióndel'I.S. es incorrecta.pues incluso en el
supuestode reconoceral vigilante de seguridadun deber de exigir el cumplimiento de las
normas, su incumplimieÍlto no puedeservir a fundamentarla equiparaciónde su omisión a la
activa causación del resultado, pues ni por ley ni por su posición en la empresa-carencia de
poder de dirección y organizacíón- debeni puedeevitar resultadosprovocadospor otro. en este
caso.por el encargado.
(64) Cfr. SMURAGI-lA. La sicurezzadel lavoro e la sua tutela penale,30.ed. Milan 1974,p.
1 4 4y s .
(65) Véaseinfra. capítuloIX, B, 2.
62
C. Fabricantes, vendedores y arrendadores de máquinas y
aparatos de uso industrial.
Por lo general, las máquinas, herramientas,etc., de que el empresario dispone
para su actividad industrial le han sido suministradaspor otras empresasque los han
fabricado, vendido o alquilado. El problema se plantea en la medida en que los
aparatos suministrados por éstas carezcan de los dispositivos y condiciones de
seguridad exigidas y puedan producir, o produzcan, daños a los trabajadoresde las
empresasque los utilizan.
La ordenación normativa y del régimen de responsabilidadcivil, administrativa y
penal, constituye uno de los avancesjuridicos más imporlantes que, en relación a la
seguridaden el trabajo, se han producido en los últimos años y cuyo punto de partida
se encuentraen el Convenio no. I l9 de la oIT (Ginebra, 1963, ratihcado por España)
sobre "Protección de maquinaria" (66).
I-as disposicioneslegalesdictadasal respectoen varios paises,vienen en esenciaa
establecerlas normas de seguridada que los aparatosdeben acomodarsey a prohibir
tanto la venta y el arrendamiento como el uso de los que no cumplan con tales
condiciones.Sobreestabasese ha levantadoun sistemade infraccionesy sancionesde
natutalezaadminsitrativa o/y penal que sirven a asegurarel adelantode la proterción
de los bienesjurídicos por ellos afectadosa momentos anterioresa la misma puestaen
funcionamiento de los objetos generadores del peligro. Así. v.gr., la
"Maschinenschutzgesetz"
alemana de 24 de junio de 1968 (67), y las normas
introducidas al respectoen las recientesreformas del "Code du travail't francés(68).
Al fabricante (69) le corresponde lo que se ha llamado un deber de diligente
fabricación (70) que tiende a evitar el que sus productos, una vez puestos en el
mercado,causendaño a terceros.Tal deber es infringido cuando el producto concreto
adolece de un defecto de fabricación, bien cuando ya en su concepción técnica es
defectuoso(defecto de construcción), bien cuando su puesta en el mercado no se
acompañade las instruccionesnecesariaspara que en el uso del mismo no se actue la
peligrosidad intrínseca a éste o la que pueda surgir de su combinación con otros
factores(7 I ). De la concreción del peligro propio de los tres supuestosindicadosen la
(66) Cfr. ALONSO OI-EA, La responsabilidad por accidente de trabajo, cit., p. 66.
"Jus"
(67) vid. l-uKES, Produzentenhaftungund Maschinenschutzgesetz,
en
1968.p. 345 ssr
en el Unfallverhütungsberichtde I 961 (Bonn I 973).p. 169y ss.secontieneun informe sobre
las experienciasen la aplicación del aparato fiscalizadory sancionadorde estaley. El sistemade
sancionesde la misma ha sido duramente criticado por algunos, habida cuenta de que eslá
claramente privilegiado respectodel que correspondea las normas generalesde protección del
trabajo; sólo se llega excepcionalmentea confrgurar "contravencionesdel orden"; cuando. una
vez que las autoridades correspondientes han prohibido expresamente la fabricación del
aparatocarentede los necesariosdispositivosde seguridad,el fabricante continúa la fabricación
de los mismos. vid. FUNKE, GEISSELER Y'IHOMA, Industriearbeit und Gesundheitverschleiss, 2o. ed. cit.; p. 107 ss.
( 6 8 ) c f r .a r t s .L . 2 3 1 - 6 y - 7 . L . 2 3 3 - 5C o d ed u ' f r a v a i l .v i d . a q u íe n p . 8 8 y s s .
(ó9) sobre los deberesjuridicos y la responsabilidad
civil vid. RoJo y FERNANDEZ RIo. La
responsabilidadcivil del fabricante, Bolonia 1974. Nos reducimos a la consideracióndel
fabricante por ser de éste de quien la responsabilidadde los vendedoresy arrendadores trae
causa, si bien, estasfiguras presentan problemas particulares.
(70) Cfr. ROJO.ob. cit.. p. 196.
(71) Vid. ROJO.ob. cit.. p. 187 y ss.
ó3'
lesión efectiva de bienes juridicos, surge la responsabilidad civil y criminal del
labricante. El fabricante es deudor de seguridadrespectode los aparatosdefectuosos
suministradosal empresario.En estesentidopuededecirseque le correspondetambién
el deber de seguridaden el trabajo, a pesar de ser ajeno a la relación juridico laboral.
Pero. aún más, el deber de seguridad del fabricante no se limita sólo a los
supuestosde aparatos defectuososya antes de estar instalados en la empresa. Cuando
la máquina eslá construiday fabricadaconforme a las normas tecnicasde seguridad
vigentes en ese momento y su entrega se ha efectuado junto con las necesarias
instruccionespara su instalacióny manejo, pero, más adelante,el progresotecnológico
permite conocer peligros dimanentesdel aparato, ocultos hasta entonces,o descubre
los medios para neutralizar aquéllos que no por conocidos habian podido
objetivamente ser eliminados antes, el fabricante está obligado, como mínimo, a
advertir al empresario de esa potencialidad dañosa o de ese sistema nuevo de
neutralización del peligro.
ROJO estima que en los casosmás graves,al fabricante le correspondeademásel
hacersecargo de la reparación o modiftcación del aparato en cuestión (72)'
(72) Vid. ROJO.ob. cit.. p. 206.
64
Descargar