CONSEJO DE GUERRA ORDINARIO, PREGUNTAS QUE DEBEN

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905742.
801. Primera Sala. Quinta Época. Apéndice 2000. Tomo II, Penal, P.R. SCJN, Pág. 377.
CONSEJO DE GUERRA ORDINARIO, PREGUNTAS QUE DEBEN SUJETARSE A LA
CONSIDERACIÓN DEL.- De los términos en que están redactadas las fracciones I y III del
artículo 665 del Código de Justicia Militar, se desprende que el Juez, al formar el
interrogatorio que debe ser sometido a la deliberación de un Consejo de Guerra ordinario,
está obligado a hacer figurar todas las preguntas que sean necesarias para incluir los hechos
citados por el Ministerio Público y por la defensa, en sus respectivas conclusiones; debiendo
insertarse en él todas las interrogaciones referentes a circunstancias constitutivas,
calificativas, modificativas o excluyentes que hayan sido materia de la acusación y del
descargo. Ahora bien, si en el interrogatorio solamente se contienen preguntas relativas a la
exculpante prevista por la fracción IV del artículo 119 del Código de Justicia Militar, y se
omiten las interrogaciones referentes a la circunstancia de excluyente de legítima defensa de
la persona y del honor, alegadas por la defensa y comprendida en las conclusiones
presentadas por él, el Consejo de Guerra ordinario que juzgó al acusado, no pudo deliberar, ni
hacer declaración alguna respecto a la realidad de esta exculpante, dejando con ello sin
defensa al enjuiciado, por no haber sido resuelta una cuestión que debió someterse a la
decisión del tribunal y que pudo ameritar la absolución de aquél; sin que pueda decirse que la
excluyente de que se viene hablando, no existe en el caso del artículo 92, es decir, cuando la
insubordinación consistiere en vías de hecho, puesto que esta circunstancia no podía
considerarla probada a priori, el Juez de la causa, y estaba también sujeta a la deliberación y a
la aclaración que acerca de ella, hiciera el Consejo de Guerra ordinario y porque, de cualquier
manera, era indispensable que las preguntas relacionadas con esa exculpante, se hicieran
figurar en el interrogatorio, ya que constituía una defensa del procesado, y ese derecho no
puede serle coartado en forma alguna. En consecuencia, si se omitieron las preguntas sobre la
repetida exculpante, hubo una vulneración de las leyes del procedimiento que produjo la
indefensión del acusado, y si bien esa violación no está expresamente comprendida en el
artículo 109 de la Ley de Amparo derogada ni en el 160 de la actualmente en vigor, que
únicamente prevé el caso de someterse a la decisión del jurado, cuestiones de distinta índole
de la que señala la ley, como la Suprema Corte de Justicia está facultada, en los términos de
la fracción XVII del citado artículo 160, para considerar infringidas las leyes del
procedimiento y privado de defensa el quejoso, en casos análogos a los de las fracciones
anteriores, y el caso de que se trata es similar al previsto por las normas legales que acaban de
indicarse y también trae consigo la indefensión del procesado, debe concederse la protección
federal, para el efecto de que sea repuesto el procedimiento, desde el punto en que fue
conculcado.
Amparo penal directo 4473/35.-Díaz Hernández Juan.-27 de agosto de 1936.-Cinco votos.-La
publicación no menciona el nombre del ponente.
Semanario Judicial de la Federación, Quinta Época, Tomo XLIX, página 1386, Primera Sala.
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